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Original subtitles

-¿Cómo estás Sylvia? -¿Que cómo estoy? Genial.

-¿Vas a la 27? - Sí.

Más tarde.

- Entonces me voy. - Vale.

-¿Quieres que me quede? - No. Vete.

He hecho la cama.

Vale.

Buenos días, James.

¿Qué tal?

Comprobando las denuncias. Debes estar muy bien.

- Sí, me encuentro muy bien. -¿Cada día más fuerte?

Cada día más fuerte.

Así que deja de hablarme como si fuera un paciente

o como si tuviera cuatro años.

Está bien.

James... ¿cómo van las cosas entre vosotros?

- No hay nada entre nosotros. -¿No?

No, es gay. Es lesbiana.

- Vaya. - Sí.

Vaya. Lesniak es lesbiana.

¿Qué te parece?

- Buenos días. - Buenos días.

Buenos días.

Te busqué ayer en la reunión.

No pude ir.

Todo el tema familiar...

Bebí.

- Tenías que llamarme. - Llamé a Bobby.

Vino a buscarme. Paré a las dos cervezas.

-¿Qué pasó después? - Fuimos a casa.

¿E hicisteis como si nada?

- Buenos días, Andy. - Sí, buenos días.

Bobby, Andy, tenemos un homicidio múltiple.

- Buenos días. - Hola.

Vale.

POLICÍAS DE NUEVA YORK

- Hay dos niños asesinados arriba. -¿Quién está en la ambulancia?

Una mujer herida de bala en la cabeza.

- Lo de arriba es horrible. - Gracias.

Han gastado dinero en esta casa.

¿Ibas a decirme que bebió?

Es Diane quien tiene que decírtelo.

¿No te lo ha dicho ya?

Es un robo con homicidio. Los cuerpos están en la cama.

Dios mío.

Un tiro en la cabeza.

- Es un niño de cinco o seis años. - Este es un bebé.

De un par de meses, un tiro en la nuca.

¿Los niños vivían aquí? ¿Hay testigos?

Vivían aquí con su madre, LaVonna Runnels.

La madre se tiró por la ventana.

La vecina la encontró en la calle.

Se llama Gladys Benton. Vive en aquel lado.

Que venga Criminalística a tomar muestras de sangre.

Andy, mira esto.

Se llevaron lo que buscaban.

Era droga o dinero de la droga. Quiero ir al hospital.

Si esa mujer está viva,

que me diga si vivir a todo trapo valía la vida de sus hijos.

Hablemos con la vecina.

Pero después quiero ir al hospital.

Gracias.

- Han matado a dos niños. - Entonces no vio a nadie.

Yo me encargo.

¿Es la señora Denton?

- Sí, soy yo. -¿Qué ha pasado?

Oí mucho jaleo.

Miré por la ventana, pero no vi nada.

Al cabo de un rato, oí disparos.

Volví a mirar, y vi a la señora Runnels en la acera,

con la cabeza llena de sangre.

-¿No vio a nadie entrar o salir? - No vi a nadie.

-¿Quién es el hombre que vive allí? -¿El señor Runnels?

Lleva dos meses en la cárcel.

Es millonario.

Era traficante. ¿Se refiere a eso?

- Creía que era un hombre de negocios. -¿Llevando abrigos de 2000 dólares

y conduciendo un Rolls-Royce en este barrio?

¡Usted sabía que traficaba con droga en esa casa!

No tenía un Rolls-Royce. Creía que tenía negocios.

¡Un banquero! ¡En este barrio!

Con enemigos que matarían a sus hijos.

- Andy. -¿Va a hablarme así, señor?

- Porque me largo. -¿Se niega a hablar con nosotros?

No tengo nada que decirles.

Se lo he contado a la policía. ¡Hablen con ellos!

¿Quiere ir a la comisaría?

Andy, vámonos. Vamos.

CENTRO HOSPITALARIO BELLEVUE

...doctor Bailey.

Inspectores de la brigada 15. ¿Tienen a LaVonna Runnels

para hacerle un TAC?

- Sí, están a punto de traerla. -¿Está grave?

Puede recuperarse. Una bala salió.

La otra sigue alojada, pero puede hablar.

- Ahí está. Tengo que llevarla. - Un momento, espere.

-¿Señora Runnels? - Sí.

- Haga algo con mi muñeca. - Soy el inspector Sipowicz.

Él es mi compañero, Simone.

Sentimos mucho lo que les ha ocurrido a sus hijos.

Fue esa zorra de Chantal. Ellos dispararon a mis hijos.

-¿Cuál es el apellido de Chantal? - No lo sé.

Es la hija de la hermana Cecilia, la vecina.

Me pidió llamar por teléfono.

Vi a los otros cuando abrí la puerta.

Uno me golpeó en la mandíbula.

¿Quiénes eran?

Uno era su marido. No sé cómo se llama.

A los otros no los había visto nunca.

¿Puede describirnos al marido?

Parecía puertorriqueño.

- Los otros dos eran negros. -¿Chantal sabía lo de la caja fuerte?

- Sí. -¿Cuánto dinero había?

- Unos 20 000 dólares. -¿Cómo mataron a los niños?

Revolvieron la casa.

Pensaban que yo me resistía. Me amenazaron con matar a William

si no les decía dónde estaba el dinero.

Luego Chantal le dijo a su marido...

"Mátalos".

Y dispararon a William.

¿Qué edad tenía?

Cinco años.

Y Lonnie tenía...

siete semanas.

¿El marido mató a Lonnie?

No pude verlo. Oí la pistola.

Y dispararon a Lonnie.

Y luego encontraron algo en el techo.

¿Encontraron más dinero?

Cuando lo estaban cogiendo, salté.

Y entonces es cuando me dispararon.

Pensé que me habían dado un martillazo.

¿No les dice dónde está el dinero mientras matan a sus hijos

y se lo dice luego para que no la maten a usted?

¿Cree que no quise protegerlos?

-¿Protegerlos cómo? -¡Andy!

¿Cómo los protegía

si los han matado y usted saltó por la ventana?

¿Qué le pasa a este?

- Tenemos que hacerle pruebas. - No hemos acabado.

Yo sí he acabado. Vamos, empuje esto.

No queremos molestarla, pero nos gustaría seguir hablando.

¡Váyase a la mierda! ¡Y usted también!

Joder.

-¿Seguro que quieres trabajar en el caso? -¿La estoy liando?

Sí. Tu estado de ánimo

interfiere en tu trabajo.

No me digas cómo tengo que hacer mi trabajo.

Si no te gusta, lárgate.

¿Vienes o tu estado de ánimo te lo impide?

No está.

- Señora, ¿vive aquí? - Sí.

Somos los inspectores Simone y Sipowicz.

-¿Cómo se llama? - Soy la hermana Cecilia.

-¿Su apellido? - No lo uso.

Todos me llaman hermana Cecilia. Así aparezco en la guía telefónica.

-¿Cuánto tiempo ha estado fuera? - Casi todo el día. ¿Qué ha pasado?

Han robado en el piso de la señora Runnels.

-¿Ella está bien? - Está en el hospital.

Dicen que los sospechosos

entraron en su piso después.

¿Podemos echar un vistazo?

-¿También entraron en mi casa? - Podría ser.

- Igual le robaron algo. -¡Madre mía! Pasen.

Quédese aquí.

¿Vive con alguien?

Con mi hija y su marido. Pero creo que no están en casa. ¿Chantal?

Se casaron hace dos semanas.

-¿Qué edad tiene su hija? - Diecisiete.

¿Es el certificado de matrimonio?

-¿Raoul Calderon? - Es su marido.

-¿Dónde están? - No lo sé.

Salieron ayer por la noche y yo salí a comprar temprano hoy.

Fui a la otra punta de la ciudad a comprar unos ingredientes.

-¿Qué es esto? - Es la iglesia donde trabajo.

-¿Es usted predicadora? - Dirijo el culto.

¿Qué iglesia es?

Es muy variada. Es de mi país, Haití.

Usted es de Haití.

Andy, ven.

-¿Sabe algo de esto? -¿Qué es?

- Son balas. - No.

-¿No sabía nada? - En absoluto.

Calibres 380 y 38.

¿Raoul tiene armas?

No creo. Yo nunca he visto ninguna.

Tengo que llevármelas.

Hermana, su hija y Raoul son sospechosos de asesinato.

Han matado a dos niños.

-¿Los han matado? - Sí, están muertos.

Y su hija y Raoul los mataron.

¡No! ¿Se ha vuelto loco? Nunca harían eso.

- Nunca. - Los han identificado.

A la señora Runnels no le cae bien Chantal.

¡Porque es una ladrona y una asesina!

¿Cómo ha criado a su hija?

Le ha llenado la cabeza con vudús

y gallinas sacrificadas.

Chantal no tiene que ver con el vudú. ¡Es mi religión!

¡No la de Chantal! ¡Pero sé que ella no mataría a nadie!

Váyanse de mi casa.

No quiero verlos aquí.

- Bien. - Gracias por su ayuda, hermana.

¡Fuera!

La hemos llevado a nuestro terreno, ¿eh?

Asegúrate de que me llamen.

Entonces, las dos víctimas eran niños.

- De cinco años y dos meses. - La madre lo presenció.

- No quiso entregarles el dinero. -¿Lo presenció?

- Es probable que ocurriera así. - Te digo que pasó así.

¿La madre dijo quién lo hizo?

Dijo que la hija de la vecina lo planeó.

Fuimos a hablar con la madre.

Una sacerdotisa de vudú. Lo hizo su hija,

el marido de la hija y otros dos descerebrados.

...algo que nos lleve a detener a Rose.

Ha llamado Balística. Las balas eran del calibre 380.

Coincide con las que encontramos en el piso de la vecina.

Estamos buscando a Raoul Calderon,

a su mujer Chantal y a los otros dos compinches.

- Quiero hablar con un inspector. -¿Su nombre?

-¿Qué le pasa a Andy? - No lo sé.

No tengo por qué lidiar con eso.

Inspector, Roger Billings.

Soy el inspector Simone. ¿En qué puedo ayudarlo?

Es sobre la muerte de esos niños.

Pase. Siéntese.

¿Qué sabe de los niños asesinados?

Hay una persona... En realidad, es de mi familia.

- Es mi sobrino. -¿Cómo se llama?

Ricky Winston.

Está destrozado.

Cometió un robo con más gente,

con Arthur, un amigo suyo.

No sé cómo se le ocurrió.

Le dijeron que nadie saldría herido.

Y luego mataron a esos niños.

Él no fue,

pero se siente culpable y no sabe qué hacer.

-¿Dónde está? - No sabe que he venido.

No es mal chico, no es de los que hacen eso.

Señor Billings, ¿dónde podemos encontrarlo?

No quiero que le ocurra nada.

No quiero que acabe con un tiro o lo que sea.

- Nosotros tampoco. - Entonces,

lo mejor sería que colaborase, ¿no?

-¿Lo tendrán en cuenta? -¿Cuál es la dirección?

Vive en la 11.

En el 1647. Segundo piso.

Ha mencionado a Arthur. ¿Sabe su apellido?

- No lo sé. - Ha hecho lo correcto viniendo.

Gracias por su ayuda,

- señor Billings. - Por favor, no le hagan daño.

Lo intentaremos.

Gracias.

-¿Sí? -¡Ricky!

¿Quién es?

La policía. Abre la puerta. Queremos hablar contigo.

¿Vas a abrir la puerta?

Voy.

¡Atrás!

-¿Y Arthur? -¡No lo sé!

-¿Y los otros? -¡No lo sé!

Ponte la camisa.

¡Vamos! ¡Sal de ahí!

¡Sal!

-¿Cómo te llamas? -¡Arthur!

-¿Apellido? - Cartwell.

Nunca debí haber venido aquí.

Yo no he hecho nada. No sé en qué se ha metido Ricky.

Yo vine a pedirle prestado un libro.

¿Hacéis aquí un club de lectura?

¿Dónde está el dinero?

-¿Y el dinero que robasteis? -¡No tenemos ningún dinero!

Ten.

- Andy... -¿Los mataste tú?

-¡No! -¿Les pegaste

- un tiro en la nuca? -¡No!

Llevémoslos a la comisaría.

¡Estoy harto de que me digas lo que tengo que hacer!

¿Estás harto? El que está harto soy yo.

¡No vuelvas a darme órdenes!

Voy a coger este dinero

antes de que la liemos.

¡Vamos!

Yo no sé nada de ese dinero.

¡Cállate!

-¿Los separamos? - Sí.

- Me llevo a Ricky. - Vale.

¿Se puede saber qué te pasa, Andy?

¿Es por lo que hice con Diane?

Soy su padrino. Me lo tomo en serio.

Esconder la cabeza bajo el ala no soluciona nada.

Dijo que hablaría contigo a primera hora.

Me sorprende que no lo haya hecho.

¡No te da derecho a tratarme así!

Tenemos a dos de ellos.

¿Hay algo que los sitúe en el piso? ¿Armas?

Armas no. Solo mucho dinero.

Que alguien lo cuente

- mientras los interrogáis. - No, lo haré yo.

- Adentro. Vamos. - Venga, vamos.

Entra.

- No sé nada de ese dinero. -¿Qué te he dicho?

- Que no hable hasta que me lo diga. -¿Y te vas a callar?

Sí.

¿Tienes miedo?

Deberías tenerlo.

La madre de los niños está viva.

He hablado con ella en el hospital.

¡No he matado a nadie!

En cuanto te vea, ¿sabes dónde irás?

Directo a la inyección letal.

¡No fui yo!

Estaba abajo vigilando la puerta.

Ni siquiera llevaba una pistola.

Aluciné cuando oí los disparos.

¿Quién mató a esos niños?

Raoul, supongo. Arthur dice que no disparó.

Y Chantal no tenía pistola.

Cuando salisteis, ¿adónde fueron Raoul y Chantal?

- Fuimos a pie hasta una hamburguesería. -¿Dónde?

A dos o tres manzanas.

Chantal llamó a Denise y nos recogió con el coche.

-¿Cuál es el apellido de Denise? - Ludlow, creo. ¡Chantal la conoce!

Luego le dio mil dólares.

Nos estábamos repartiendo la pasta

y Chantal le dio mil pavos solo por llevarnos.

¿Adónde llevó Denise a Chantal y Raoul?

No lo sé. Primero nos dejó a Arthur y a mí.

Tendrá que decírselo ella.

¿Sabes dónde vive Denise?

Enfrente de mi casa con su madre, en la cuatro con la B.

Tiene un póster de Snoopy Doggy Dogg en la ventana.

¿Qué pasa?

Intento no vomitar con lo que me vas a contar.

Ya le he dicho que no estuve allí.

Oye, Arthur.

La mujer que saltó por la ventana...

está viva.

Te identificará.

Joder...

Quizá puedas alegar defensa propia.

Que el bebé de siete semanas te amenazó con una pistola.

No disparé a nadie.

Quizá alguien...

Siéntate.

Siéntate.

Quizá alguien te dijo que dispararas al bebé.

¿Te obligó Raoul a hacerlo?

¿El marido de Chantal?

Lo intentó, pero no lo hice.

Igual pensaste: "Si no mato al niño,

"Raoul me matará". ¿Fue así?

Me gritaba que lo matara.

Estaba hecho una furia. Pero no lo hice.

Porque eres un tío de bien.

Yo solo fui por el dinero. No iba a matar a nadie.

Pero todo se torció.

Raoul se volvió loco con los niños.

Había más de un millón de dólares. ¿Por qué no nos dijo dónde estaban?

-¿Cómo sabías que había ese dinero? - Eso dicen todos.

Chantal lo sabía. Todos sabían que los Runnels eran ricos.

¿Raoul se cabreó y mató a los niños?

Sí.

Al principio, la quiso engañar, pero la mujer no lo creyó.

Pero luego Raoul empezó a gritar y chillar.

Se le fue la olla.

¿Dónde podemos encontrar a Raoul y Chantal?

¿Dónde podemos encontrar a Raoul y Chantal?

En algún lugar de Brooklyn.

Le dije a Raoul que se deshiciera de las pistolas

y me dijo que las tiraría por el puente

cuando llegaran a Brooklyn.

¿Qué puente? ¿El de Manhattan?

Sí.

-¿Quién los llevó allí? - Una chica. No sé quién es.

Ricky la conoce.

Escribe lo que me has contado.

Joder...

yo tenía un futuro por delante.

-¿Lo has oído? - El final.

- Habrá que buscar las armas. - James y Greg pueden hacerlo.

Tengo el nombre de la chica que llevó a Chantal y Raoul.

Sé dónde vive.

Hay un póster de Snoop Doggy Dogg en su ventana.

Tiene mensajes, inspector.

James, Greg, ¿nos echáis una mano?

Claro.

Donna, hay un chico en la uno. Se ocuparán de él.

- De acuerdo. -¿Quién es Snoopy Dog?

Un cantante de rap acusado de asesinato.

Estará lleno de pósteres por allí.

-¡Vaya porquería! - Sí. Pero la ciudad es bonita.

James, vamos a mirar en aquel motel.

- Bien. - Levanta eso.

Cuando acabéis, seguid en aquella dirección.

De acuerdo.

¿Has visto qué tamaño tienen las ratas?

-¿Por qué tienes que decirlo? - Enormes.

-¿Has bebido Night Train? - No.

- Es muy conocida. -¿Sí?

Te regalaré una botella.

¡Largo de aquí! ¡Fuera!

- Tranquilo. -¡Vivo aquí!

¡Fuera de aquí o llamo a la poli!

Somos policías.

No lo sois. Seguro que venís a esconder un cadáver o una pistola.

¿Qué sabes de una pistola? ¿Has encontrado una?

Si has encontrado una, dínoslo.

No tengo por qué deciros nada.

-¿Tienes una pistola? -¡No!

-¿Esto es tuyo? - Sí.

¿Por qué has nombrado la pistola?

Yo no he dicho que tengo una pistola.

¡Todos arriba! ¡Vamos!

- Aquí no hay ninguna pistola. - Sacad todo eso de ahí.

- Vamos. -¿Por qué nos molestan?

-¡Las pistolas están en las calles! - Tiene razón.

Inspector... he encontrado una.

Bien hecho.

- Avisaré a Fancy. - Sí.

- Siéntate. -¿Estoy arrestada?

Aún no, Denise.

-¿Y por qué tengo que sentarme? -¡Que te sientes!

Diane, vigílala, por favor.

Sí.

-¿Qué miras? - Nada.

Pues ya me dirás qué miras.

¿Es la chica que llevó a la pareja?

No participó en el crimen.

Los recogió en una hamburguesería.

Queremos saber a dónde los llevó.

James y Greg han encontrado una de las armas, del calibre 38.

¿Sí? Bien.

Esa parece Sylvia.

Acaba de entrar por la puerta.

-¿Empiezas tú con Denise? - Sí.

-¿Eso es una peluca? -¿El qué?

No es una peluca.

¿Es tu pelo de verdad?

- Anda que no lo llevas teñido. - Oye, vamos.

Tenemos que hablar.

- Por aquí. -¡No me empujes!

- Andy, estoy aquí. - Solo he venido a saludarte.

¿A qué has venido?

- Por Ricky Watson y Arthur Cartwell. - Ni se te ocurra.

-¿Cómo que ni se me ocurra? - No les tomes declaración.

No quiero que me digas lo que puedo o no puedo hacer.

Deberías estar descansando en casa.

Que otros tomen las declaraciones.

No quiero irme a casa. Puedo estar así meses.

No voy a dejar mi trabajo

- por estar embarazada. - No estás en condiciones.

-¡Vete a casa! - No me grites.

Intento cuidarte. Estás enferma.

Vete a casa. No quiero que oigas esas barbaridades.

¡No voy a irme a casa! ¡Quiero hacer mi trabajo

y no quiero que interfieras!

¿Conoces a Chantal y a Raoul, Denise?

Claro que los conozco.

-¿Cuándo los viste por última vez? - Hace tres días.

Sabemos que nos estás mintiendo.

Sabemos que los recogiste en una hamburguesería,

que repartieron el dinero en el coche

y que te dieron mil dólares por llevarlos a algún sitio.

- Me confundes con otra persona. - Oye, Denise.

En ese robo mataron a dos niños

- y tú conducías ese coche. - Alto.

Yo no participé con el coche.

Chantal me pidió que la llevara en coche.

Si alguien me da dinero, lo cojo.

No sé de dónde lo sacó. Estaría loca si no lo cogiera.

O te suelto,

o te encierro por cómplice en un asesinato.

Tú decides.

Tengo que cuidar de mi hija.

¿Dónde están Raoul y Chantal? ¿Adónde los llevaste?

A casa de un amigo de Raoul...

en Brooklyn, cerca del muelle.

Pero no les dejó quedarse, tenía miedo.

Los envió a un edificio abandonado.

-¿Sabes cuál es? -¿Tengo que ir allí?

No. Solo tienes que decirnos dónde está.

Sí... os diré dónde está.

-¡Policía! ¡Raoul, sal! -¡Estás rodeado!

¡Sal de una puta vez con las manos en alto!

-¡Tengo miedo! -¿De qué?

¿De que te demos un tiro en la nuca?

-¡Andy, basta! -¿Cómo sé que no lo harán?

-¡No lo haremos! ¡Tienes mi palabra! -¿Su palabra?

-¿Y qué hago? - Raoul, ¿tienes una pistola?

-¡No! -¿Está Chantal? ¿Tiene una pistola?

¡No hay armas!

Está bien. Tranquilo.

Abre la puerta... y quédate atrás y quieto.

Nadie te disparará. No te muevas.

-¿Me escuchas? -¡Sí!

¡Voy a abrir la puerta!

¡Date la vuelta! ¡Las manos arriba!

-¿Y Chantal? - No está.

- Ella no tiene nada que ver con esto. -¿Y el dinero?

¿Dónde has metido el dinero?

¡Levantemos esto!

Quiero que me escuches, Raoul. ¡Escúchame!

-¿Y Chantal? - No lo sé.

¿No lo sabes? ¿Quieres verla muerta?

- No. - Pues eso es lo que pasará.

¿Dónde está?

- Tiene que venir. - Hijo de puta.

¡Hijo de puta!

¿Vamos a tener que esperar aquí hasta que vuelva?

¡Y puede que nos haya visto entrar!

Que un coche lo lleve a la comisaría.

Esperaremos aquí.

¡Debería estar en casa con mi mujer!

-¿Cuánto dinero lleva? - No mucho.

Fue a comprar algo de comida.

- No quería que le robaran. - Ya. Las calles son peligrosas,

tienes toda la razón.

Pedid refuerzos y preparaos.

Buenos días, sargento.

-¿Qué tal? - Bien.

Lesbiana.

-¿Lesniak? - Del todo.

-¿Han encontrado a Chantal? - No.

- Sal de ahí. - Pasamos toda la noche en ese antro.

Habrá visto algo. Es muy lista.

Y tanto, el marrón te lo vas a comer tú.

En la cárcel les encantará tu pelo.

No me salió muy bien. Solo me lo hice para despistar.

¿Para pasar desapercibido entre la gente?

¿Y esto? ¿Una cazadora nueva?

Necesitaba ropa nueva para el viaje.

-¿Adónde? - A cualquier sitio. Quizá Puerto Rico.

¿A qué esperabas? Tenías dinero.

No podría haberlo hecho con la poli vigilando los aeropuertos.

Siento decírtelo, Einstein, pero no tenemos tanta mano de obra.

No hubiera podido salir del aeropuerto.

Raoul.

-¿Dónde está Chantal? - No lo sé.

¿Por qué la buscan? No tiene nada que ver.

¡Deja ya de decir estupideces!

¡No somos tan idiotas como tú!

He cometido errores, pero no soy idiota.

O eres el hijo de perra más retorcido, o el más imbécil,

como para ocurrírsele robar y matar a los vecinos.

¿Qué quería que hiciera?

¡Por un millón de dólares se corren riesgos!

¡Además, yo no maté a nadie!

¡La madre de los niños está viva!

¡Ella y Arthur dicen

que tu apretaste el gatillo contra esos niños!

Yo no lo hice realmente.

Fue culpa de esa mujer,

- fue una mentirosa. -¿En qué os mintió?

Nos decía que no sabía dónde estaba el resto del dinero.

Sus hijos no le importaban. Solo le importaba el dinero.

¿Por qué no me dijo dónde estaba el dinero?

Entonces, ¿te cabreaste y disparaste a los niños?

¡No!

Lo simulé. Solo quería asustarla.

Pero luego todo empezó a ir mal.

Era como si la pistola disparara sola.

- Fue un puñetero accidente. -¿Un puñetero accidente?

-¿Matar a esos niños? - Sí.

¡Tú sí que eres un puñetero accidente!

¡Para ti esos niños eran un par de cucarachas!

¡Quizá la vida no tenga ningún valor para ti!

¡No lo sé! ¡Todo se torció!

¡No tenía que haber pasado!

¡Yo solo quería comprarle buenos regalos a mi mujer!

Ha venido la hermana Cecilia.

¿Puedes llevarla a la dos?

Dice que, si entra Andy, no hablará con nadie.

Ya.

Ve tú.

- No pienso hablar con el otro. - Está bien, hermana.

Me insultó en mi propia casa.

-¿Quiere tomar algo? - No.

Está afectado por lo de esos niños.

¡Insultó mi fe!

-¿Ha hablado con Chantal? - No.

Hemos arrestado a Raoul.

Mató a esos niños. Ha confesado.

Igual lo han obligado ustedes.

No, hermana. Tenía 18 000 dólares

robados en casa de los Runnels.

Tenemos a los otros dos que iban con él y a Denise Ludlow.

Dicen que su hija estuvo allí.

Ella dice que es una trampa porque Raoul tiene antecedentes.

-¿Cuándo habló con ella? - Me llamó esta mañana.

Me pidió dinero.

- Quiere irse de la ciudad. -¿Dónde estaba?

En un hotel del norte.

¿Qué le dijo usted?

Que todo esto no está bien.

Estoy enferma.

Por saber que Chantal estuvo en aquella casa.

Cuando todo acabó, ¿por qué no volvieron a casa?

-¿Le ha dicho en que hotel está? - No.

Me gritó y luego colgó.

Sé lo mucho que quiere a su hija

y sé la tristeza que siente.

Conociéndola a usted, si su hija le pide ayuda,

me cuesta creer que se la niegue.

Chantal siempre ha estado llena de envidia.

Siempre lo ha querido todo.

Cuando ve algo en la tele, lo quiere.

No quiere dar.

Solo recibir.

Pero llega un momento en que también hay que dar.

Porque puede llegar el día en el que pierdas

todo lo que tienes.

¿Le llevará dinero?

- Le dije que iría al banco. -¿Irá a casa a recogerlo?

Tiene miedo.

- Está en unos grandes almacenes. -¿Cuál?

Donde iba a encontrarme con ella.

Iba hacia allí

- cuando una policía vino a buscarme. - Bien.

- Disculpe. ¿La perfumería? - Es el otro departamento.

- Gracias. - De nada.

¿La ve?

- Sí. -¿Dónde está?

Sentada en la silla, maquillándose.

Espere aquí.

-¿Qué ocurre? - Vamos.

¡Yo no estaba allí!

La mano detrás.

¿Mamá?

¿Cómo has podido? Yo no estaba allí.

- Estaba contigo. - Eso no es verdad.

- Eres una zorra. -¡Cállate!

¿Por qué me haces esto?

¡No me insultes!

- Raoul y tú estabais en casa de la vecina. - Tranquila.

-¡Eres una cerda mentirosa! -¡Cállate!

-¡Es tu madre! ¡Cállate! -¡Ojalá te mueras, mamá!

¡Llévatela! ¡Yo me ocupo de la hermana!

Llévatela. Tranquila.

¡Te odio!

¡Mamá!

- Tranquilícese. - Era mi niña.

Lo sé.

Lo sé.

Vamos.

Vamos.

Me he pasado de la raya.

¿Qué?

Me he pasado de la raya.

Sí.

Es por Russell...

pensé que le serviría de ayuda.

Dice que intentó hablar contigo.

A la mañana siguiente.

Tenía que haberme llamado cuando empezó a beber.

Bueno, la liamos. Son cosas que pasan.

Oye, no quiero reprocharte nada.

Solo he dicho que me pasé de la raya.

Es imposible ayudar a nadie.

Russell, Sylvia enferma, esos niños.

-¿Sylvia está enferma? - Sí.

¿Qué ha dicho el médico?

- No quiere ir. - Oblígala.

Se pasa el día vomitando en el baño.

Allá donde va, vomita.

-¿Eso es lo que tiene? - Vomita todo el día.

Andy, eso se le pasará.

No puedo hacer nada por ella.

Odias no poder ayudar.

Se pondrá bien.

Mi primera mujer no se puso así.

Igual no me acuerdo.

De todas maneras...

"De todas maneras" no me vale.

- Yo también vi a esos niños muertos. -¿Me lo tienes que recordar?

Cuando te pones así, es imposible hablar contigo.

Yo también levanté esas sábanas.

Hay más.

Esa chica y su madre, los gritos.

Las candidatas perfectas para un reality.

Igual ya lo están emitiendo.

"Hijas que matan y madres que las delatan".

Dame un respiro.

Hasta mañana.

Sí.

¿Te ayudo con los informes?

El jefe ha dicho que los entreguemos mañana.

Sobre la bebida...

Sé que debería haberte llamado.

Lo importante es estar sobrio. Llamar a Bobby

- para no pensar en ello, no es bueno. - Pues es lo que hice.

Quería parar, y no quería pensar en ello hasta hoy.

Solo quería...

que me abrazara.

Sí, es comprensible.

¿Vas a ir a la reunión?

No. Estoy preocupado por Sylvia. Me quedaré en casa.

- Te contaré lo que digan. - Bien.

Ocúpate de él también.

¿Sylvia?

Hola.

Hola.

¿Cómo estás?

No quiero gafarlo, pero muy bien.

¿Sí?

Esta mañana no he vomitado.

No he vomitado en todo el día.

Quizá debería volver a salir esta noche.

No tiene que ver contigo.

Espero que no tomes por costumbre gritarme.

No era mi intención. Estaba muy preocupado.

Me alegro de que estés bien.

Bienvenido al club.

¿Qué haces?

Observar mis pájaros.

Debió ser horrible ver a esos niños muertos.

Sí.

Solo quiero observar los pájaros, Diane.

Subtítulos: Mercedes Del Alcázar

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