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Original subtitles

Siento que anoche no pudiéramos cenar en casa.

Tranquilo. ¿Sylvia está bien?

No estamos seguros al cien por cien

de cierta cosa.

Ya.

Gracias a la invitación rompí el hielo con Diane.

-¿Sí? - Cenamos juntos.

-¿Cómo fue? - Bien.

¿Qué tenemos?

La víctima es una mujer, unos 30 años, Jennifer Wuthrich.

- Heridas de arma blanca en el tórax. -¿Alguien vio algo?

Vivía con sus padres y un hermano. El hermano es retrasado.

Los padres salieron el fin de semana, al volver,

encontraron al hijo cubierto de sangre.

-¿Ha declarado? - Dice que dormía.

Mientras la mataban.

¿Listo?

¿Señor Wuthrich? Soy el inspector Simone.

Él es el inspector Sipowicz. Nos gustaría hablar con ustedes.

Mi mujer está muy mal. ¿Tienen que hablar con ella?

Si nos da ciertos detalles, no será necesario.

Díganos qué encontraron cuando volvieron.

Frank estaba con Jenny.

Él es retrasado mental.

Estaba zarandeándola. Dice que intentaba despertarla.

-¿Tenía un arma? - No vi ninguna.

No debería estar en casa.

Debería estar internado. No podemos ocuparnos de él.

¿Ha atacado anteriormente a alguien de la familia?

Ha agredido a algunas personas.

Cada vez que encuentra trabajo, acaba peleándose.

Lo tuvieron medicado por ello. No le hicieron nada.

Tenemos que hablar con su hijo.

¿Frank?

- Frank. - Somos policías.

Queremos saber qué le ha pasado a tu hermana.

- Está muerta. - Tenemos que hablar de ello.

-¿Necesito un abogado? - Ya te he dicho que no.

Frank, cámbiate de ropa y lávate.

Luego iremos a la comisaría,

allí hablaremos de lo que ha pasado.

No necesito un abogado.

Inspectores. Joshua Astrachan,

- responsable de la comunidad. - Inspectora Russell.

- Greg Medavoy. - Gracias por venir.

Hay un pequeño problema. Pedí dos inspectores hombres.

La inspectora Russell y yo éramos los que estábamos disponibles.

No pasa nada. Pero no les dé la mano.

Los jasídicos no tocan a las mujeres.

- Qué amables. - Y quédese un paso atrás.

- Que su compañero tome la iniciativa. - Todo tuyo.

Rabino, estos inspectores han venido a investigar el robo de la Torá.

¿Está familiarizado con los rituales de la fe judía, inspector?

Muy por encima.

Esta mañana, han robado la Torá de Medzhibozh de nuestra sinagoga.

La Torá de Medzhibozh

llegó a este país hace 60 años durante el éxodo de Polonia.

Se dice que el gran rabino y sabio místico,

Pinhas de Korets,

leyó la Torá con el mismísimo Besht

en un shtiebel en las afueras de Medzhibozh.

¿Eso dicen?

- Sí. - Hablando del robo,

¿recientemente ha entrado en el edificio alguna persona nueva?

¿Personal de limpieza, de reparto?

La semana pasada hicieron una desratización.

También el servicio de cáterin, pero viene todas las semanas.

Si nos dieran nombres y direcciones,

nos sería muy útil.

Mandaré una unidad para que tome huellas.

Pero para ser sincero,

dudo que encontremos pruebas físicas.

Si encontramos alguna pista, la descubrirán ustedes.

No somos inspectores, inspector.

Si alguien les llama para vendérsela,

eso nos daría una pista.

Ya veo.

¿He hecho mal hablando?

- Hola, Donna. - Hola.

¿Ha visto al inspector Martinez hoy?

Sí, se pondrá bien. Ha recuperado la sensibilidad.

- Es fantástico. - Sí.

¿Puede recibir visitas?

Yo iré luego.

- Pero usted es como de la familia. - No lo soy.

Soy una colega preocupada por el inspector.

Ambos sabemos lo que pasó en aquel piso.

- No fui yo. - Mataste a tu mujer.

Pégueme, pero no me hará confesar.

Ya lo veremos. Confesarás. Te lo aseguro.

Inspector Morrisey, ¿podemos hablar en mi despacho?

Sí.

Has pagado dos dólares por la leche.

Venga, Greg. Déjame en paz.

¿Morrisey no trabajaba de cuatro a doce?

- Trajo a un sospechoso para interrogarlo. -¿Otra vez?

Esto debe acabar.

¿A qué se refiere?

A ese hombre que parece que haya boxeado con Mike Tyson.

Acaba de matar a su mujer.

No digo que no.

El tío admite que dio una patada a la puerta, que le pegó,

- al día siguiente, aparece muerta. - Lleva tres interrogatorios.

No quiero verlo por aquí a menos que tengas pruebas.

-¿Como cuáles? - No lo sé, Stu.

Investiga otras denuncias, otros homicidios...

¿Que busque un patrón? Ha matado a su mujer.

¿No me he explicado?

No quiero volver a verlo hasta que tengas pruebas.

De acuerdo. Buscaré un patrón.

Es el hermano de la víctima.

Al volver, los padres lo encontraron junto al cadáver.

Estaba lleno de sangre.

-¿Ha confesado? - Es retrasado mental.

Ha preguntado por un abogado,

pero el padre ha renunciado.

Si el padre accede, hablad con él.

-¿Vale? - Sí.

Señor Wuthrich, vamos a hablar con Frank

sobre lo ocurrido, ¿quiere estar presente?

No.

De acuerdo. Vamos, Frank. Donna, estaremos en la uno.

De acuerdo, inspector.

Siéntate, Frank.

Aquí.

Sabemos que esto es muy duro para ti.

Sabemos lo triste que estás por tu hermana.

- Estoy triste. - Pero tenemos que aclarar

- lo que ha ocurrido. - No lo sé.

¿Habías discutido con Jennifer?

- Por la televisión. -¿Discutisteis por eso?

Por ver la tele, por los programas.

Ella quería ver a Jerry Springer...

por eso me fui a dormir.

¿Eso fue anoche?

Te fuiste a dormir enfadado.

No. Solo me fui a dormir.

Tu padre dice

que muchas veces te enfadas.

A veces mi padre no me quiere.

Dice que perdiste el trabajo por pelearte.

No. Eso fue solo en la panadería.

Intenté hacerlo bien.

Todos los días, Jenny me daba un lápiz

para que apuntara las cosas del trabajo.

Y aquellos chicos me lo rompían,

sin querer, decían, todos los días,

Y te enfadabas.

¿Te enfadaste algún día con Jenny como con esos chicos?

Jenny me daba lápices.

Pero como lo que pasó con Jerry Springer.

- Ahí te enfadaste, ¿no? - No lo sé.

Son cosas que pasan. A veces, la gente nos enfada,

y hacemos cosas que no queremos hacer.

Nos peleamos y luego me fui a dormir.

Yo sé que querías a tu hermana.

Pero os enfadasteis.

- Por el programa. - Sí.

Alguien mató a Jenny.

Y quizá no quiso hacerlo. Quizá se enfadó,

y era lo último que quería hacer.

Mi hermana está muerta.

Y sé que estás triste.

- Si fuiste tú... - Yo no...

- Sé que no quisiste hacerlo. - Yo no le haría daño.

La habría protegido. ¡Lo intenté! ¡Lo intenté cuando me desperté!

En el piso solo estabas tú.

¿Le hiciste daño sin querer...

- No. - ...en un arrebato?

- No. -¿No le hiciste daño?

- Nunca haría daño a Jenny. - Alguien cogió un cuchillo,

- y la mató. -¡Yo no lo hice!

-¿Dónde está el arma, Frank? - Ojalá estuviera viva.

No quiero hablar con vosotros.

Si no quieres hablar, tendremos que meterte en esta celda.

Pues iré a la celda. No quiero hablar con vosotros.

No tenemos nada contra él.

Veré cómo van con la búsqueda del arma.

- Hola, Sylvia. - Hola, Bobby.

- Perdona. -¿Cómo ha ido?

Me he hecho la prueba.

- Ibas a hacerla esta noche. - Cambié de opinión.

¿Y el resultado?

Estoy embarazada.

¿Estás embarazada?

Seamos discretos de momento.

Claro.

Esas pruebas son fiables.

Estoy embarazada.

Quería que lo supieras inmediatamente. Me hice la prueba porque...

Bueno, tenía que hacerla.

- Pero quería decírtelo enseguida. - Lo comprendo.

Y me siento como si me hubiera vuelto loca.

Puede que sea parte del proceso.

- Tengo que irme. -¿Vas a trabajar?

Por supuesto. Soy la ayudante del fiscal.

Debo ir a la oficina.

Bueno, si crees que es una buena idea.

Sí.

Enhorabuena.

¿Andy?

No han encontrado nada. El teniente quiere que hablemos con la madre.

Está ocupándose del funeral. Hablará con nosotros a las tres.

También quiere que hablemos con el gerente de la panadería

- donde trabajaba el chico. - Bien.

- Reuniremos información. - Cuanta sea posible

antes de volver a interrogarlo.

- Bien. - Iré con el padre.

Ya hemos averiguado aquello.

La otra cosa.

¿De qué estás hablando?

El análisis ha dado positivo. La prueba de orina.

-¿Sylvia está embarazada? - Se supone que no debería contarlo,

- ni dar detalles. - Enhorabuena. ¡Es fantástico!

Sí.

- Seamos discretos. - Sí. Claro.

- Muchas gracias. - Sí.

- Hablemos con ese tío. - Sí.

¿Qué ocurre?

¿Han llamado a mi mujer?

Tenemos que hablar con ella, y con el jefe de su hijo.

¿Para qué? Está preparando el funeral.

Su hijo niega que tuviera que ver.

Por el amor de Dios, tenía sangre hasta los codos.

Su hijo es nuestro principal sospechoso.

Pero no confesará a la primera,

por eso queremos reunir toda la información que podamos.

Debió apuñalarla con un cuchillo de cocina.

Los servicios de Emergencias buscan el arma.

En los contenedores e incineradores de la manzana.

Cuando tengamos algo en concreto, hablaremos con Frank.

¿Tiene que volver a casa mientras tanto?

No, le llevaremos a Bellevue para un examen psiquiátrico.

- Así no estará en la calle. - De acuerdo.

- Bien. - Cuando reunamos información,

- hablaremos con él. - Bien.

Debería ir a casa. Le llamaremos en unas horas.

Déjenos hacer nuestro trabajo.

¿Quiere verlo antes de irse?

No.

- Llamaré a Homicidios. - Bien.

-¿Qué tal, chicos? - Bien. ¿Y tú, Morrisey?

-¿El griego ha confesado? - No, voy a cambiar de táctica.

Estoy buscando un patrón en estos archivos.

Porque nunca se sabe lo que hay por ahí.

Sé que mató a su mujer,

pero Fancy interfiere en mis métodos de investigación.

- Me has escupido dos veces. - Lo siento.

¿Son casos de mujeres apuñaladas en su casa?

- Acabo de cogerlos. -¿Te importa si los veo?

Son todos tuyos. Le darás una alegría al jefe.

¿Crees que lo hizo el chico?

Lo más probable, pero no estoy seguro.

El padre está seguro.

No sé cómo interrogar a un chico así.

- Ya. - No sabes lo que piensa.

- Hola, chicos. - Hola.

-¿Qué tal? - Bien.

Me voy a mear.

¿Estás libre?

¿Para qué?

Estamos viendo estos casos de mujeres apuñaladas.

Si no hay nada mejor.

Andy.

¿Hay algo nuevo sobre Wuthrich?

Aún no. Lo verá un psiquiatra esta noche.

Bien. Mantenme informado.

¿Cuántos años tiene?

Cuarenta y dos.

- Tuvo a su hijo a los 41, ¿no? - Sí.

Cumplo 47 años el 7 de abril.

Si le cuento una cosa,

-¿la mantendrá en secreto? - Sí.

Disculpe.

-¿Puedo hablar con el inspector Medavoy? - Claro.

¿Inspector?

Rabino.

¿En qué puedo ayudarle?

Alguien que dice tener la Torá se ha puesto en contacto con nosotros.

¿En serio?

Dice que la devolverá a cambio de una considerable suma.

-¿Dijo alguna cifra? - Dos mil dólares.

Y no quiere a la policía de por medio.

¿Qué piensa usted? ¿Se va a reunir con él?

Inspector Medavoy, durante 200 años,

los lubavitches se han entregado a la búsqueda de la sabiduría de Dios.

Es muy interesante.

Pero no sé qué conexión tiene.

¿Lo quiere saber? Significa que no somos tontos.

Tres pisos, una residencia de la universidad,

un par de prostitutas en una habitación y dos familias monoparentales en Brooklyn.

¿No hay un patrón común?

Deberíamos llevar al chico a Bellevue.

Excepto las dos prostitutas,

todas vivían en la planta baja.

¿Esto no os dice nada?

¿Que el asesino tiene vértigo?

Vamos a por el chico.

-¿Sigues tú con esto? - Sí.

Andy, verás...

quiero darte las gracias por toda la ayuda.

- Sé que salisteis juntos. - Sí.

- Pero tómatelo con calma. - Lo sé. Tendré cuidado.

-¿Tú cómo estás? - Bien.

¿Me guardarías un secreto?

-¿Qué tal, Frank? - Muy mal.

-¿Y mi padre? - Tuvo que irse.

- A cuidar a tu madre. -¿Y yo cómo me voy a casa?

El inspector Sipowicz y yo te llevaremos

a otro sitio.

-¿Qué sitio es ese? - Hablarás con médicos.

-¡No! - Tienes que ir. ¿Vale?

¿Crees que maté a Jenny?

No sabemos lo que pasó.

Si lo hice yo, lo siento.

Si lo hice, porque no lo sé.

¿Qué te ayudaría a recordar?

No quiero hablar contigo.

Tranquilo, Frank. Tranquilízate.

- Tranquilo. -¡No quiero!

Vamos. Tenemos que ir al hospital.

- Quiero estar con mamá y con papá. - Vamos.

¿Por qué no puedo ir a casa? Quiero irme a casa.

- Hola, Donna. - Hola.

- Tiene dos mensajes. - Gracias.

Está mejor. Está bien. Me pasé a verlo, como amiga.

Está bien.

Bien.

Todas en plantas bajas, todas apuñaladas en la cama.

Excepto las prostitutas. No forman parte del patrón.

Excepto en su caso, no forzaron la entrada.

Tuvo que entrar por la ventana, pero no estaba forzada.

-¿Qué hace él aquí? - Stu...

tenemos seis homicidios en distintas partes de la ciudad.

Todas mujeres apuñaladas y vivían en la planta baja.

Mi caso es el único en el que forzaron la entrada.

O son homicidios en el ámbito familiar,

o tendréis que admitir que hay un asesino que tiene vértigo

y que se volatiliza al atravesar las paredes.

Su sospechoso es retrasado mental.

Entre el tuyo y los otros casos hay muchos puntos en común.

Tu hombre podría atestiguar que alguien entró por la ventana.

Voy a preguntárselo.

Además de la puerta que admite que se cargó.

Quiero que lo interroguen ellos.

Vamos, teniente. No me acercaré a él.

Puedes estar presente, pero lo interrogarán ellos.

Señor Kasinzakas, soy el inspector Simone. Ella es la inspectora Russell.

- Le agradezco que haya venido. - Andy.

Sé que ha hablado con...

El tipo ha pedido un encuentro.

¿No podemos enviar agentes uniformados?

Dijeron que, como apareciera la policía,

destruiría la Torá.

Si nos acompaña...

- Bobby, ¿le interrogáis vosotros? - Sí.

Inspector, debe de usar la talla 44.

Siéntese.

-¿Van a pegarme? - Nadie le va a pegar.

Esta vez no es sospechoso.

-¿No? - No.

Pero necesitamos su ayuda.

Volvamos a la noche del asesinato.

Yo había bebido mucho.

Marina había cerrado porque estaba cabreada.

-¿Echó la puerta abajo? ¿Discutieron? -¡Sí!

-¿Le pegó? - Le di una bofetada.

- Pero ¿no la apuñaló? - Oye.

Discutimos, la abofeteé.

Y seguimos discutiendo. Se cabreó por lo de la puerta.

- Luego me quedé dormido. -¿Dónde se durmió?

En el sofá.

¿Su mujer se fue a la cama?

Ni se me ocurrió ir a la cama. No estaba tan borracho como para eso.

- Se despertó y estaba muerta. - Sí, apuñalada.

Fue horrible, por todo el pecho.

¿La ventana del dormitorio estaba abierta?

No.

-¿Seguro? - Puede que un poco.

-¿Por qué? - Solo abre unos centímetros.

La arreglé, porque da a la calle.

Me alegro de que se quede más,

porque así podré preguntarle

si vio a alguien vendado de arriba abajo.

Y, una vez sin vendas, no había nadie dentro.

Ya basta.

¿Crees que me gusta que me ridiculicen por levantar la mano?

-¿Nunca has pegado a un sospechoso? - Inspector Simone, por favor.

- Un momento, por favor. ¿Inspector? - Espera.

- No me trates como a un novato. - Basta.

El padre de mi sospechoso está aquí, y tengo que hablar con él.

Sí, lo siento.

Señor Wuthrich.

¿Qué hace Frank en Bellevue? ¿No han presentado cargos?

- Siéntese, señor. - Mi hija está muerta.

Y se lo están tomando con calma.

No nos lo tomamos con calma, señor.

Yo estuve allí. Encontré el cuerpo.

- La mató mi hijo. - No estamos seguros.

Su hijo insiste en que no fue él.

- Y aún no hemos encontrado el arma. -¿Y quién fue?

Si no fue Frankie, ¿quién lo hizo?

El cuerpo de su hija fue encontrado

- cerca de una ventana... -¿Qué dice?

La ventana no estaba abierta. No fue forzada.

Fue lo primero que me dijo la policía.

No estaba abierta, pero tampoco cerrada.

Barajamos la teoría de que un intruso

- hubiera entrado y salido. -¿Sin que se despertaran?

-¡Es absurdo! - Señor Wuthrich.

Llegué a casa y me encontré a mi hija masacrada.

Y ahora tengo que vivir con la culpa

- de no haber echado a mi hijo de casa. - Señor Wuthrich...

Si creen que pueden tomarnos el pelo...

No puedo sentir la pena que está sintiendo en estos momentos,

ni el dolor que atraviesa.

Pero estamos trabajando en ello...

y descubriremos quién lo hizo.

Lo que tiene que hacer

es cuidarse, y consolar a su mujer.

Claro.

- No hay problema. - Sí lo hay. Y grande.

Vaya a casa. Le prometo que le llamaremos en cuando se sepa algo.

¿De acuerdo?

Sí.

Madre mía.

No sé si es importante, pero pararon a una persona

la noche de mi homicidio,

a un pirado enfrente del edificio de los Kasinzakas.

- Llevaba unas gafas de buceo. - Hablaremos con él.

Igual se coló por las cañerías.

-¿Tienes la dirección? - Sí.

Sylvia, me alegro de verte.

He terminado una declaración. Vengo a ver si puedo ir

- a comer con mi marido. - Ha salido con Medavoy.

¿Y cómo te encuentras?

Bien.

Hola.

Inspectora Russell, quiero disculparme

- por lo de la cena. - Lo entiendo perfectamente.

-¿Sí? - Claro. No se encontraba bien.

- Sylvia, ¿cómo estás? - Estoy bien.

Andy y Greg han ido a detener a un sospechoso.

¿Le digo que has venido?

No. No es nada importante.

Vamos a por el tipo ese.

-¿Están bien las patillas? - Payots, inspector. Están bien.

Tienen que decirnos si la Torá está en buen estado.

El rabino me lo explicó. Yo les diré si todo es kosher.

Es un cómico jasídico.

¿El rabino Lieberman?

Yo soy el rabino Lieberman. ¿Tienes la Torá?

Falta el yad.

-¿El qué? - El yad.

Es un puntero. Parece un abridor de cartas, de plata.

- Pregúntenle dónde está. - Venga. ¿Y la pasta?

Falta el yad.

He traído el libro. Era el trato.

El trato era que trajeras todo, gilipollas.

-¿Es usted el rabino Lieberman? - Dame el puntero.

¡Cógelo! Cógelo por el otro lado.

Lo tengo.

-¿Dónde está el abridor de cartas? - Si sigue encima de mí,

esos judíos no lo volverán a ver.

-¡Cállate! -¿Qué rabino es usted?

¡El que te estrangulará con sus tirabuzones

hasta que pidas misericordia a Dios,

la cual no obtendrás! Dime...

¿Para quién trabajas?

-¡Para Ramon Iberras! - El de la desratización.

¡Él tiene el puntero! ¡Estás como una cabra, tío!

Dios te bendiga, hijo.

Me alegro de que mis impuestos se utilicen eficazmente.

Si fuera un malentendido, señor Squires,

nos disculparemos.

Como nunca he estado en Virginia

y tampoco robo en supermercados, yo diría que es un error.

Ya sabe cómo funciona esto.

A los coches que huyen no se les puede tomar la matrícula.

Y por eso estoy en la comisaría.

Es nuestro trabajo. Tenemos que comprobarlo todo.

¿Hemos acabado? Porque, aunque es un lugar maravilloso,

tengo una cita con Sanidad a la que no quiero faltar.

-¿Cómo es eso? - No estoy pagando el alquiler

porque el mantenimiento del edificio es infecto.

No me di cuenta cuando fuimos a por usted.

Yo sí me doy cuenta, inspector.

A ustedes se les escapan muchas cosas.

Va a tener que cambiar su cita con Sanidad,

porque hay otro asunto del que me gustaría hablarle.

Su nombre aparece en un parte de parada y registro.

¿Qué es eso?

Apareció cuando estábamos comprobando el tema de Virginia.

- Pierde el tiempo. - Ya.

Sea como sea, su nombre salió en un parte

que presentó un agente de policía.

Le interrogó para saber por qué iba vestido en traje de baño

a las 3:00.

- Un traje de buzo. - Eso es.

Un traje de buceo de neopreno negro. ¿Lo puede explicar?

-¿Explicar qué? - Vamos, señor Squires.

¿Qué hacía en plena noche vestido de neopreno negro?

Soy buzo.

Además, soy insomne. Estaba probando mi nuevo equipo.

¿El código penal lo tipifica como delito?

Se cometió un delito aquella noche.

En la zona donde le pararon.

-¿Robaron en otro supermercado? - No, fue un homicidio.

Una mujer murió apuñalada en su piso de una planta baja

una hora después de que le parara el policía.

¿Sabe algo?

Sí.

Me dedico a ello.

Me visto de buzo y mato mujeres.

Mató una a la semana y luego robo en Virginia.

-¿Tiene novia? - Eso no es asunto suyo.

-¿Novio? - Sí. Eso es lo que soy.

Soy ladrón, un homosexual reprimido y un maniaco homicida.

¿Esperaría hasta que llegue la documentación de Virginia?

¿Puedo elegir?

Solo queremos descartarlo.

Así no le molestaremos más.

Será una nueva experiencia.

Está como una cabra. Y miente sobre los homicidios.

¿Qué vas a hacer con él?

Hay que pensar bien qué carta jugar.

Hablemos con su conserje y veamos su casa.

Mente sibilina.

- Una de tus mejores cualidades. - Gracias.

Pobre desgraciado.

-¿Lo dices por este gilipollas? - No, por el griego.

Policía de Nueva York. ¿Conoce a Roger Squires?

- 3B. - Lo sabemos.

-¿Podemos hablar con usted? -¿Qué ha hecho?

- Tiene un problema. -¿Solo uno?

- Téngalo de vecino. - Cuando hablamos con él,

nos dijo que no le cae muy bien.

¿No paga el alquiler y no le caigo bien?

Dice que no le paga porque este lugar es infecto.

¿Qué creen que estoy haciendo? ¿Paracaidismo?

¿Podría decirnos algo sobre sus hábitos?

A qué hora sale, ese tipo de cosas.

A todas horas. Está chalado.

¿Cree que podría cometer actos violentos?

No si lo ves venir.

-¿Sabe si sale con alguien? - Ese se la casca.

No sale con mujeres.

Las mujeres cruzan de calle cuando lo ven.

Desde luego no se soportan.

Me la suda lo que diga de mí. Pienso echarlo a la calle.

Pues él dice que no podrá echarle nunca.

-¿Qué rollo se llevan con las etnias? -¿Las etnias?

Dice que es un italiano ignorante que no entiende la ley.

¿Por qué es tan personal?

-¿Que no entiendo la ley? - Y dijo algo sobre su mujer.

-¿Qué pasa con ella? -¿Qué dice de mi mujer?

Dice que es bigotuda como un bandido mexicano.

Hay muy mal rollo entre ustedes.

-¿Lo tienen encerrado? - Está en comisaría.

Pues díganle a ese gilipollas

- que busque sus cosas en la calle. - Tranquilo...

¡Que las busque en la calle!

¡Porque este ignorante y su mujer, la bandida mexicana,

van a tirar sus cosas! ¡A la calle!

No podemos quedarnos mirando mientras hace eso.

¿No he colaborado? ¿No he respondido a sus preguntas?

- Sí, ha colaborado. - Si no pueden ver esto,

háganme un favor, miren hacia otro lado, ¡porque pienso tirar sus cosas!

¡Mudanza!

Menudo desastre.

Vamos a tener que recoger todo esto

o tendremos que denunciarlo por arrojar basura.

¡Hijo de puta!

Ahí llega.

Esto es lo que encontramos. Nueve cuchillos, llenos de sangre,

y lo que parecen baratijas.

¿El baúl se abrió cuando lo tiraron a la calle?

Totalmente. El casero lo lanzó y aterrizó en la calle.

¿Se abrió al caer?

Posiblemente sea lo que pasó.

¿Cuántas cosas lanzó el casero

antes de lanzar el baúl?

- Cinco o seis cosas. -¿Adónde quiere llegar?

-¿Se rompió algo? - Algunas cosas.

Entonces, los vecinos pudieron oírlo, asomarse a la ventana

y ver caer el baúl.

¿El baúl se abrió al caer o lo habéis abierto?

Se abrió en el coche...

frente a su casa.

No le comentéis lo que contiene sin una orden...

o hasta que acceda a abrirlo.

Así se hará.

El fruto del árbol prohibido, inspector.

¿Está familiarizado con el concepto legal que dice cuándo un registro es ilegal?

Su casero tiró por la ventana sus enseres,

por lo tanto no es ilegal que las hayamos cogido.

Pero ¿quiere que sea escrupuloso?

¿Que pida una orden, o que lo abra en otro sitio?

Ningún juez sensato se la daría.

Conozco a muchos jueces disponibles.

Con una llamada la conseguiría.

Si me obliga a pedir la orden...

no dejaré que esté presente cuando lo abramos.

Dejaré que oiga cómo el juez me da permiso.

Luego, lo encerraré...

y lo abriré yo solo.

Enhorabuena. Está a punto de incriminarme...

pero no entenderá el significado.

No quiere entender. Solo meterme en la cárcel.

Lo que nos diga...

o lo que encontremos en este baúl sin que nos lo diga

será lo que acabará metiéndolo en la cárcel o no.

Esperas en el andén,

eliges una candidata y la sigues a casa.

¿El andén del metro?

Tiene que tener balones grandes.

-¿Perdón? - La mujer elegida.

Debe tener pechos grandes.

Ya. Los balones son los pechos.

Esperas a que encienda las luces.

Si vive en un bajo y tiene buenos balones,

ya tienes candidata.

-¿Cómo entra? -¿Hablo yo o usted?

Lo siento, Roger.

Esperas al otro lado de la calle con el cajón.

Cuando la calle está vacía,

cruzas...

te subes en el cajón

y miras dentro del piso.

Si la ventana tiene acceso,

y la cama está junto a la ventana...

tienes candidata.

¿Qué quiere decir con acceso?

Unos centímetros son suficientes.

Porque no entra.

Te bajas del cajón, y esperas.

Cuando las luces del piso llevan una hora apagada

y no hay resplandor de la televisión,

coges el cajón y cruzas la calle de nuevo.

Lo colocas cerca...

y te subes.

Metes la mano izquierda por la ventana...

y le tocas los balones.

Y se los tocas...

hasta que se excita.

Cuando se excita...

empiezas a apuñalarla...

y la apuñalas, y la apuñalas mientras tocas sus balones.

La apuñalas una y otra vez...

¿Estuvo allí anoche?

¿En la séptima?

Necesito un momento.

Ya.

Le abriré mi baúl.

Le explicaré los recuerdos que me llevé de cada piso.

Claro que lo que pude coger era limitado.

Solo lo que podía alcanzar desde fuera.

¿Sigue ahí el de la desratización?

Sí. El rabino está viniendo.

Los chicos de la 27 han interrogado a Squires.

Cada vez que recuerda sus asesinatos, tiene un orgasmo.

Puto psicópata. Acabará con ardor de próstata.

Inspectores.

- Hola, rabino. - Hola.

Caballeros, ¿alguna noticia?

Ramon dice que no sabe nada del puntero.

Y un cuerno. Perdone la expresión. Quiere hacer un trato.

Creemos que si supiera que ustedes

no van a presentar cargos, les devolvería el yad.

No queremos ver a nadie en la cárcel.

De acuerdo. Se lo comunicaremos.

- Medavoy, ¿te ocupas tú? - Claro.

- Enseguida vuelvo. - Sí.

Señor Wuthrich.

Hemos arrestado al asesino de su hija.

Ha confesado.

-¿No fue mi hijo? - Cometió varios asesinatos.

-¿Seguro que ha dicho la verdad? - Tenemos una confesión detallada

y tiene objetos de las víctimas.

Tenía un pendiente de su hija.

¿Y Frank lo dejó entrar?

La apuñaló por la ventana.

Su hijo no tuvo nada que ver.

Mi hija era mi ojo derecho.

Su hijo es lo único que le queda.

¡Papá! Han cogido al hombre que mató a Jenny.

Sí, me lo acaba de decir.

¡Si lo hubiera visto, le habría dado una patada!

No serviría de nada.

Le hemos dicho a Frank que puede irse a casa

- y que lo sentimos mucho. - Sí. Era mi hermana.

No serviría de nada darle una patada.

No.

Vamos a casa.

Podría haber evitado que la mataran.

¿Y cómo descartabas al griego?

Derribó la puerta, antecedentes de violencia doméstica.

- Hola, Andy. -¿Cómo estás?

Bien.

Me pasé por la comisaría a la hora de comer.

-¿Sí? - Habías salido con Medavoy.

Habían robado una Torá.

Bobby estaba allí...

y el teniente Fancy, y la inspectora Russell,

la que ayudas.

Se lo has contado a todos.

Sí.

Andy... te pedí que esperaras.

Lo sé. Lo siento. No sé qué me pasa.

Hay que esperar hasta los tres meses.

- Lo sé. -¿Y si algo va mal?

Lo sé. ¿Quieres que me vaya?

¿Cómo?

Esto del bebé es demasiado emocional, en el buen sentido,

pero te voy a volver loca. Si necesitas espacio,

puedo pasar ciertos días fuera.

No quiero que te vayas.

Lo que tú quieras. Si quieres que me calle,

que me quede en un rincón.

Dime lo que quieras.

-¿Quieres saber cómo me siento? - Si quieres decírmelo.

Estoy muy feliz por el bebé.

Y quiero a mi marido.

Eso está bien.

Pero no se lo digas a nadie más.

Creo que no conozco a nadie más.

Sé lo que me fastidió el verano.

-¿La falta de sexo? - Tú.

¿Te acostaste con otra?

- No. -¿No?

No. Vamos, Diane. No juegues conmigo así.

-¿Vale? - Vale.

Lo siento.

Hiciste un gran trabajo con ese tío.

- De verdad. - Menudo loco.

Cada confesión era más espantosa.

Tenías que haber oído la de la víctima de la 27.

- Dios. -¿Las oíste todas?

Por las técnicas de interrogatorios.

Ya.

¿Te parece bien?

Bien. Me siento mucho mejor.

Vamos, Diane. ¿Qué esperas que diga?

Tenemos a un pirado que llama balones a los pechos

y que apuñala mujeres.

¿Quieres que me guste que oigas todo eso?

No tiene que gustarte, pero si te causa problemas,

espero que lo soluciones.

No quiero sentirme culpable por hacer mi trabajo.

¿Hemos terminado?

- Hablo en serio. - Sé que hablas en serio.

Entonces hemos acabado.

- Dios. -¿Qué?

Mujeres.

Qué estrictas.

Sobre todo las que tienen balones.

Subtítulos: Mercedes Del Alcázar

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