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Buenos días.
Buenos días.
¿Has podido hablar con él?
- Acabo de llegar. - Pero ¿vas a hablar con él?
-¿Qué te dije en la reunión? - Me preocupaba
- que cambiaras de opinión. - No.
No sé cómo va a reaccionar Bobby.
Eso depende de él.
Parezco tonta por preocuparme tanto.
- Tómate las cosas como vienen. - Lo sé.
Y no estés todo el día encima de mí.
Déjame hacerlo a mí manera.
Sí. Andy...
te lo agradezco.
Me has enseñado mucho estos últimos meses,
dentro y fuera del trabajo.
¿Entramos por separado? Por si está, y hablas con él.
Entra.
COMISARÍA 15
-¿Esta es su declaración? - Sí.
-¿Así le robaron? - Eso fue lo que pasó.
- Hola. - Hola.
- Buenos días. - Hola.
Inspector, hoy me he levantado con el pie izquierdo,
y haré un flaco servicio al señor White.
-¿Qué pasa? - Anoche le robaron.
Iba conduciendo por South Street
a la 1:00 a. m. ¿Cómo dijo que iba? ¿Abstraído?
- Sí. -¿Por South Street?
Sí, conducía por South Street abstraído
cuando se detuvo ante un semáforo.
Un agresor se acercó, y le robó el coche, la cartera y los pantalones.
¿Los pantalones también?
Le he comentado que trabajamos en unos robos
en los que la prostituta sube al coche, lleva al cliente
a un romántico aparcamiento de South Street
y luego allí el chulo le planta una pistola en la cara.
Tenemos a dos inspectores en la calle
para parar esto antes de que muera alguien.
Pero él no nos puede ayudar, este caso es diferente.
Es un caso totalmente distinto porque...
no hubo ninguna prostituta, ¿verdad?
- Le he dicho lo que pasó. - Sí, me lo ha dicho.
Por eso no puede ayudarnos en este caso en el que tenemos
a dos policías trabajando a destajo.
Y me siento mal porque creo
que el señor White me está mintiendo.
Puede que el estar en una comisaría extraña
le impida recordar.
Igual necesita un sitio familiar.
-¿Es así, señor White? - Llévalo a su casa
y habláis delante de su mujer,
- igual se le refresca la memoria. - Esperen.
Creo que haremos eso...
Está bien.
Era una chica negra, guapa, 1,70.
-¿Dónde la recogió? - Entre la Trece y la Segunda avenida.
¿Le dijo el nombre?
¡Oye, Sal! ¡Espera!
Dos dólares y medio.
Habrá pensando que también he pedido una magdalena.
No tenían los precios expuestos.
Ya.
-¡Taxi! - Dos con cincuenta.
- Por solo un café. - Deberíamos habernos largado.
-"Lo siento, tío. Trabajo para vivir". - No.
Eso habría sido más vergonzoso.
Dejémoslo. ¿Dónde estará el chulo?
Me preocupa la veracidad de su información.
-¿Será un ajuste de cuentas? -¡Oigan!
¿Son policías?
-¡El bar está allí! ¡Deprisa! -¡Espere! ¿Qué bar?
Llamé a Emergencias. ¡Algo está ocurriendo!
No sabemos nada de ninguna llamada. ¿Qué ocurre?
Yo estaba arriba.
Mi marido y yo tenemos una señal. Me llamó.
Llamé a Emergencias. Salí por atrás. Algo está pasando.
- Creo que es un atraco. - Lo comprobaremos.
- Tranquila. - Quédese aquí.
¡Policía! Las manos en la barra. ¡No os mováis! ¡Ahora!
Tranquilos.
- Estoy de servicio. -¡Las manos sobre la barra!
-¿Estás de servicio? - Comprobad mi identificación.
Dejad que os enseñe la placa.
Sácala despacio. ¡Tú!
¿Qué pasa? ¿Me entiendes?
¿Vale?
Déjame verla.
-¡Quiero verla! -¿Qué coño quieres?
Acabo de enseñaros la puta placa. Estoy de servicio.
¿Por qué me seguís apuntando?
Ya lo sé. Soy negro, por eso no me creéis.
Vale. ¿De qué va esto?
¡Cabrón!
¡Greg! ¡Me han dado!
¡Me han dado!
- Dios. - Dios mío.
Brigada 15 a Central, necesitamos ayuda.
Han herido a mi compañero.
Estamos entre la 11 y la Segunda avenida, en un callejón.
¿Puedes levantarte?
- No lo sé. Me han dado. - Vamos.
-¡Mierda! - Vamos.
Te llevaré al hospital.
POLICÍAS DE NUEVA YORK
- Hola. - Hola.
Hola.
- Hola, Bobby. - Hola, Donna.
-¿Quieres una taza? - Sí.
- Café, ¿verdad? - Sí.
- Toma. -¿Llevas Fahrenheit?
- Sí. - En ti huele muy bien.
Gracias.
Aquí nadie suele notarlo.
¿Sí?
¡Oíd todos! Han herido a James.
-¿Adónde vamos? - Te llamo luego.
Entre la 11 y la Segunda avenida.
Medavoy lo está llevando al hospital. Yo voy allí.
Quiero a todos en el lugar.
- Todo irá bien. - Esto no es como me lo imaginaba.
-¡Tranquilo! - La pierna me está matando.
Date prisa.
¡Mierda!
- Un momento. Espera. -¿Adónde vas?
¡Mierda!
- Brigada 15 a Central K... -¡Hijo de puta!
...manden una unidad.
¿Dónde puñetas estoy?
Ni siquiera sé dónde estoy.
- Arreglado. -¿Qué calle es esta?
- He pedido otra unidad. - No. Llegaremos en dos minutos.
Olvídenlo, Central. Que nos esperen en el hospital.
-¡Venga! - Te pondrás bien, James.
Solo quiero una oportunidad.
ENTRADA DE AMBULANCIAS
ENTRADA URGENCIAS
Vamos, Greg.
- Greg, da marcha atrás. - Un momento.
-¿Qué hacéis? -¡Greg!
- No quiero morir. - Vamos, compañero.
- Hemos llegado. - No llames a mi padre.
No lo llames.
¡Ayuda! ¡Traigo un hombre herido!
¡Ayuda!
¡Por aquí! ¡Vamos!
- Vamos a tumbarle. -¡Despacio!
Así.
- Quítenle la chaqueta. - La chaqueta.
Suero intravenoso.
¿Dónde le duele, inspector?
Me está matando la espalda.
-¿Cuántos disparos ha recibido? - Uno, creo.
Aquí está el orificio de entrada, en el costado izquierdo.
Veamos si hay salida.
Vamos a ponerlo de lado, ¿de acuerdo?
Uno, dos, tres.
-¿Cómo está? - Espere fuera, por favor.
No ha perdido la consciencia.
- No hay salida. -¿Eso es bueno?
Déjenos trabajar. Espere fuera.
-¿Dono sangre? - Sí. Dónela.
- Vale. - Espere fuera.
¿Le duele?
- No. -¿Y aquí?
Cuidado con las tijeras por ahí abajo.
Estamos en el muslo. No tenga delirios de grandeza.
Presión 90-60.
Sóndelo.
Le vamos a sondar por si hay sangre.
- Listo, ¿inspector? - Listo.
¿Qué ocurre? ¿Está bien?
Espere fuera. Sáquenlo de aquí.
¿Qué ocurre?
Descríbanos a los dos hombres negros.
Medían más de 1,80.
El que disparó era más oscuro
que el otro.
Iba vestido
con una camiseta azul y vaqueros.
El otro llevaba una camiseta a cuadros
amarillos, blancos y negros, y pantalones marrones.
- Lo tengo. -¿Puede guardármela, sargento?
- Claro. - Gracias.
No hay sangre en la orina. ¿Le hacemos una exploración?
- No. Hagan un TAC. - Enseguida.
¿Cree que sobreviviré?
De momento, está bien. Hay que localizar la bala
y luego veremos.
No quiero que divulguen mi nombre.
No avisen a mi familia hasta que sepa qué me ocurre.
De acuerdo. Se pondrá bien.
Avisen a quirófano.
Al principio, pensé que era un atraco.
Pero cuando aparecieron sus hombres, ese pendejo sacó la placa.
¿Cuánto dinero se llevaron?
- No lo sé exactamente. -¿No?
¿Cuánto?
- Unos 3000. -¿Tres mil?
De buena mañana, con el bar cerrado.
¿Qué se cuece aquí, señor Hernandez?
-¿Qué se cuece? -¿Qué se cuece?
Queremos saber quién disparó.
¿Qué hay aquí, apuestas, drogas o lotería clandestina?
Espero que no nos lo oculte.
Han visto a uno de los agresores en un contenedor.
No se mueva de aquí.
¡Aquí!
¡Policía! ¡Haz lo que le digo! ¿Me entiendes?
¡Responde alto y claro, o empezamos a disparar!
-¡No dispare! ¡Le oigo! -¡Levanta las manos!
-¡En alto! -¡Estoy herido!
¡Que te veamos las manos! ¡Levántate!
-¿Diane? - Lo tengo.
¡Estoy herido! ¡Necesito un médico!
-¿Y tu arma? -¡Necesito un médico!
-¡Una pistola! - Y la munición.
- Tengo el dinero. -¿Y tu compañero?
¡Quiero un nombre y una dirección!
Venga, tío. Me voy a morir. ¡Por favor!
¡Escúchame! ¡No quiero volver a oír
cómo te sientes o lo que necesitas!
Nadie va a ayudarte.
Dinos el nombre, o te morirás aquí mismo.
-¡Bobby! ¡Andy! -¿Has entendido?
Llevémoslo a otro sitio.
Ven. Vamos a dar una vuelta.
Doctor...
La placa parecía de verdad.
- Lo averiguaremos. - Creímos que estaba de servicio.
-¿Inspector? -¿Cómo está?
James está estable. Está en Cuidados Intensivos.
La bala está alojada en el músculo lumbar, preferimos no operar y dejarla.
-¿Van a dejarla? - Ese no es el problema.
Rebotó y astilló la segunda vértebra lumbar.
Nota insensibilidad en la pierna izquierda,
hay que evitar que vaya en aumento.
Esperen a que preparemos la habitación y podrán verle.
Gracias.
- Dios. - Tranquilo, Greg.
Inspector Medavoy.
- Hola. Eres John, ¿no? - Me quedé de piedra al enterarme.
-¿Usted está bien? - Sí, estoy bien.
- Hola, John. - Hola.
¿Sabe algo del inspector Martinez?
Aún no. Está en Cuidados Intensivos.
Por suerte, hay sangre de sobra,
en caso de que la necesitara.
Si has venido pensando
en donar sangre, no es necesario.
Inspector, como precaución, no dono sangre,
aunque tengo una relación monógama
- y me hago análisis cada tres meses. - No quería ofenderte.
Es que... Bueno, ya sabes.
¿Puede
darle esto al inspector Martinez o ponerlo en su habitación?
Lo tengo desde que era niño...
Si es que tiene energía positiva,
creo que la necesita más que yo.
Claro. Desde luego.
Se la daré. Gracias, John.
¡Necesito un médico!
-¡Sáquenme esa cosa! -¡Bob!
Tenemos al que disparó. Antonio Vargas.
Confesó en el coche.
- Greg, ¿identificas a este cabrón? - Sí, es él.
Tienes mi bala en el culo, ¿eh?
-¿Verdad? - Greg...
Basta.
-¿Es él quien enseñó la placa? - A ese aún no lo tenemos.
Este tenía una nueve milímetros, ¿verdad?
-¿Y James? - Posible lesión en la columna.
- No se sabe. - Mierda.
-¿Ha sido un atraco? - No. En el bar se hacen apuestas ilegales.
El otro sospechoso urdió todo.
Este dice que lo conoció anoche.
- Solo sabe el nombre. - Nate.
Uno de sus amigotes,
de los bajos fondos, le dijo que este Nate
buscaba un compinche para un atraco.
Antonio quedó con él en la 79, en unos billares,
aceptó el trabajo, y es todo lo que sabe.
-¿Estamos seguros? - Soltó todo lo que sabe.
No tengo motivos
- para chulearos. - Cállate.
-¡Necesito un médico! -¡Calla!
¡Cállate!
-¿Y el tío de la placa? - Es falsa o robada.
- La utiliza cuando la necesita. - Sí.
Para que este nos dispare.
- No me lo creo. - Llevaba el dinero encima.
Espera la llamada de Nate al busca.
- Ese era el plan. -¿No le ha llamado aún?
No, tenemos que esperar.
Quiero que le llame.
Viene el médico. Metedlo ahí.
Vamos, Antonio.
- Doctor. - Les llevaré a ver a James.
¿Es el suyo?
- No. Venga. - Llévenos a verlo.
Busquemos un teléfono público.
Escúchame.
No le digas nada de la situación.
Más te vale.
Apenas puedo pensar, tío.
Pues piénsalo.
Como la cagues, vuelves al coche. ¿Entendido?
- Sí. - Respira hondo.
Hazlo bien.
Hola, Nate.
Sí, estoy bien. ¿Dónde estás?
En un teléfono público.
No lo sé. Enfrente de una pizzería.
¿Dónde estás?
¿Quedamos para repartir la pasta?
Sí.
Está bien.
En unos 20 minutos.
Vale. Nos vemos.
Muy bien.
Está en la calle 79, en los billares.
¿Van a llevarme al médico?
- Debe identificarte Martinez. -¡Ya me identificó el otro!
Necesitamos la identificación de los dos, cabrón.
No. Ya he confesado.
¡Disparé a ese poli! ¿Y el médico?
¡Me han disparado! ¡Que me vea un médico!
¡Me quema, tío!
¿Cómo estás, James?
- Herido, pero vivo. - Me alegro de verte.
- Lo mismo digo. -¿Este mamón te suena?
Sí, es el que me disparó.
-¿Y el otro? - Vamos a por él ahora mismo.
-¿Quién es? - Es todo suyo.
-¿Quieren quitarle las esposas? - Enseguida.
Ayuden al doctor. No se separen de él.
- Vamos. - Ponte bien pronto, colega.
Te apuntaba al culo, gilipollas.
Volveremos a verte.
Anímate. Te veo bien.
Pero tengo una sensación rara en la pierna.
Cuando llegue la enfermera, dale un pellizco en el culo.
Les encanta.
Agente Davis...
Mierda.
El único día que llevaba la 38 en lugar de la nueve milímetros.
Si no hubiera tenido que cargarla, ese cabrón estaría muerto.
Al menos le diste.
No sabes cuántos policías han venido a verte.
-¿Sí? - Y jefes también.
Igual viene hasta el alcalde.
- Soy un ejemplo a seguir. - Sí.
Casi me olvido.
John quería que tuvieras esto.
- Doctor James... -¿John Kelly?
No, John el de arriba, el chaval gay, para que tuvieras suerte.
¿Sí? No sabía que se preocupara.
Hola, James. Soy el doctor Kressell.
En los próximos días, pasaré a hacerle pruebas.
Descríbame la sensación que tiene en la pierna.
Es rarísimo, doctor. Hay una zona aquí
donde no siento nada, pero, de repente,
es como si sintiera pinchazos, es difícil de explicar.
Bien...
déjeme ver cómo mueve los dedos del pie.
¿Tengo movilidad completa?
No lo sé. ¿Tengo movilidad completa?
Está bien. ¿Algún problema con la pierna derecha?
No...
- Creo que no. Pero no estoy seguro. - Está bien.
Le haré una serie de pinchazos,
y me dirá si siente algo.
Sí.
Sí.
Sí.
Sí.
- Martinez es un tipo duro. - Lo es.
¿Crees que Nate se olerá algo y se largará?
Creo que su compinche lo convenció.
Si Martinez se recupera, Dios lo quiera,
arrestaremos a ese tío.
-¿Te apetece venir a cenar esta noche? - Claro. Gracias.
He pensado que vinieras con Russell.
¿Con Russell?
Ha hecho un buen trabajo en la brigada estos últimos meses.
¿No estás de acuerdo?
- Sí. -¿Sabes que está yendo a las reuniones?
No, no lo sabía.
Me dijo que necesitaba tiempo, algo de espacio.
No quise preguntarle.
-¿La has estado ayudando? - He hablado con ella,
sobre la bebida. Es lo que hacemos.
¿Qué me dices de la cena?
Sí. Me encantaría.
Habla con Russell. Poneos de acuerdo y venís juntos.
¡Policía! ¡Poned las manos sobre la mesa!
¡La puerta trasera!
- Identifícate. -¡Tú también! Bobby.
Deja el taco, date la vuelta, pon las manos sobre la mesa.
Escuchad, estoy de servicio.
¿Qué os pasa?
- Estoy de servicio. Comprobad mi placa. -¡Cierra la boca!
- Tiene huevos. -"Nathan Stackhouse".
Es auténtica.
¿Funcionario de prisiones?
- Quiero hacer una llamada. -¿Trabajas en una cárcel?
Así es. Soy funcionario de prisiones.
¿Quieres dejar de retorcerme el brazo?
Guardia en Rikers durante doce años.
Doce años.
El trabajo ideal para buscarte cómplices.
No haré nada hasta que llegue el fiscal.
Claro. Su colega el fiscal.
Yo no perdería más tiempo ni energía.
Guardia de prisiones, ruidoso como un gallinero,
los presos lanzan su mierda desde las galerías.
Y él mira hacia otro lado para evitar el enfrentamiento.
La chupará hasta el fondo,
así, si hay un motín, no lo harán rehén.
Allí no durarías ni medio día, ni dentro ni fuera... gilipollas.
Ten.
Podéis iros. El fiscal se ocupará.
¿De qué conoce a este?
¿Podría hacer el favor de esperar fuera?
Así es, señora.
¿En qué está metido Stackhouse?
Sea lo que sea, Abrams no me lo ha dicho.
Conozco al que va con Abrams.
- Fue guardia de prisiones. -¿Hablaría contigo?
Ahora trabaja en la oficina del inspector general.
- En Instituciones Penitenciarias. - No sé qué traman,
pero que Martinez no quede en un segundo plano.
Bien. Informadme.
- Pregunta cómo está James. - Por eso llamo.
¿Podemos hablar?
Quisiera información del estado de un paciente.
Verás, no hables con Bobby.
Olvidémoslo hasta que esto se solucione.
He hablado con él.
-¿Has hablado con él? - Lo he invitado a cenar.
-¿Qué ha dicho? - Que era una buena idea.
-¿Sabe que voy yo? - Sí.
-¿Y dijo que "era una buena idea"? - Tal cual.
¿Le has dicho que voy a Alcohólicos Anónimos?
¿Cómo ha reaccionado?
¿Quieres que te describa su respiración?
Sí. Y los cambios de temperatura. Quiero saberlo todo.
Venga.
- Con calma. - Lo sé.
Llámame en cuanto puedas. Acabaremos esto hoy.
De acuerdo.
Esto es confidencial.
Los inspectores no deberían estar aquí.
Fueron quienes lo detuvieron.
Entonces, deben estar. ¿De acuerdo?
- Stackhouse será testigo. -¿Testigo?
Declarará contra el que disparó.
- Debería estar en la cárcel. - Es un testigo clave.
- Hay dos inspectores como testigos. - Hay que condenar al que disparó.
- Él es quien me preocupa. - Quiero respuestas.
Stackhouse sabía que todo estaba amañado.
Cuidado con lo que dice. Nadie ha amañado nada.
¿No? James Martinez está en un hospital,
y usted saca a pasear a ese cabrón.
¿Ha pensado en cómo afectará a la moral del cuerpo?
Stackhouse es un informante crucial en una serie de casos que hará estallar
- Instituciones Penitenciarias. -"¿Qué hará estallar?". ¡Caray!
Es más fácil colocarse en Rikers
que en Harlem.
La corrupción está descontrolada, amenaza a los buenos guardias,
Stackhouse nos ayudará a hacer limpieza.
- Tenemos a un policía herido. - Créame,
si Stackhouse hubiera disparado,
esto pasaría a un segundo plano, pero tenemos al que disparó.
Mi oficina lleva ocho meses trabajando con él.
Sé que causa problemas,
pero hay un plan, y lo necesitamos.
Tendió una trampa a Martinez y Medavoy.
Usó su placa para que bajaran la guardia.
Tiene que estar en el trabajo dentro de dos horas.
Intenta matar a dos policías y ahora se pone el uniforme.
Esto no es justo. Más injusto no puede ser.
¿Adónde lo llevan?
Vamos a mi despacho.
-¿Por qué no está esposado? - Vamos a hablar.
Eres Hampton, ¿verdad?
Bernie Hampton, de Instituciones Penitenciarias.
-¿Bobby Simone? - Sí, encantado de verte.
Él es mi compañero Andy Sipowicz.
¿Stackhouse os está ayudando a limpiar Rikers?
Así es.
Esto me pone enfermo.
Sí, ¿verdad? Ven.
Que quede entre nosotros...
vigilad a Stackhouse, no lo perdáis de vista.
-¿Por qué? - Tiene familia en Barbados,
Trinidad o donde sea. No me sorprendería
que cogiera un avión a la menor ocasión.
-¿Qué hay del caso de corrupción? - Stackhouse lleva ocho meses
mareando a ese fiscal. Aún no ha soltado nada.
Abrams dice que se armará una buena.
Abrams tiene que volver a la realidad.
Reza para que esta investigación
dé algún resultado.
No debería
haber hecho tratos con ese cabrón. Conozco a Stackhouse.
Hace diez años trabajamos en la misma galería.
Era un vago, ahora es un ladrón.
Sabía que acabaría metiéndose líos.
¿Podría desaparecer?
Está metido en muchos frentes.
Quizá se haya dado cuenta de que se le ha acabado la suerte.
Hacedme caso.
- Vigiladlo, porque puede desaparecer. - Gracias por todo.
No hay de qué.
Sabía que ese Abrams era un gilipollas.
¿Crees en el derecho a la información?
Por lo general, no.
¿Quién sino puede presionar a Abrams?
¿Benita?
Sí, soy Bobby Simone.
¿Estás muy ocupada?
Si quieres, aviso a tus padres.
- Puedo traerlos aquí. - No.
- Antes quiero saber mi estado. - Tendrás que decírselo.
No quiero preocuparlos con especulaciones.
Ya están preocupados.
Sabe Dios lo que dirá mi padre. Me agobia diciéndome
que debería casarme, tener hijos y tener una vida fuera del trabajo.
- Mi familia es igual. - Hay que encontrar a la pareja ideal.
Sí.
-¿Quieres tener hijos? - La verdad es que no.
Creo que sería un padre decente.
Si no me quedo medio paralítico.
¿Puedes creer que el otro tío sea un funcionario de prisiones?
Sí, ya ves.
- Hola. - Hola, doctor.
-¿Cómo se encuentra? - No lo sé.
- Me marcho. - No te vayas.
Por si la brigada me necesita.
Vale, pero no será por mí.
A ver.
-¿Lo ha sentido? - No.
-¿Y ahora? - No. Han pasado seis horas.
¿No tendría que sentirlo ya?
Un momento, James.
-¿Este? - Sí, ese sí lo he sentido.
La hipoestesia no ha aumentado, lo cual es bueno.
- Volveré dentro de una hora, ¿de acuerdo? - Está bien.
Doctor Venner...
Gracias.
Doctor Venner...
-¿Tienes que volver? - No lo creo.
Tienen todo bajo control.
-¿Cómo está James Martinez? - La bala puede haberle dañado la columna.
Tu jefe quiere hacer testigo clave
a uno de esos desgraciados que le dispararon.
-¿A cambio de qué? - Un rollo sobre guardias corruptos.
Puede que sea un buen caso. Abrams es un tipo honrado.
Un tipo honrado buscando un ascenso.
Recibí tu mensaje de la cena.
-¿Qué te parece? - Me gustaría que me preguntaras antes.
Tengo mucho trabajo.
Había pensado comprar algo.
El problema no es cocinar. A lo mejor no tengo ganas
- de que venga gente. - Claro. Está bien.
- Lo siento. - Tranquila. Ya cenaremos otra noche.
Tengo que irme.
Sylvia, ¿te pasa algo?
Le estoy dando vueltas a ciertas cosas.
Hasta luego.
- Hola. - Hola.
Andy nos ha invitado.
Sí, me lo ha comentado.
Me ha dicho que has estado yendo a las reuniones.
Están yendo muy bien.
Tenía...
Primero tenía que decidirme.
Claro.
¿Quieres que vayamos tanteando el terreno?
- Sí. - Bien.
Quince. Sí.
Inspector Simone, Benita Alden le espera abajo.
Gracias.
- Bobby. - Hola, Benita. Gracias por venir.
Pensé que no volvería a verte.
Puedo darte información del policía herido.
No llevo esa historia. Ahora trabajo en los juzgados.
Además, tenemos que hablar de lo que no hablamos
hace ocho meses.
No lo vamos a hablar.
Entonces, no tenemos nada que decirnos.
Benita...
usaste información que compartí contigo en privado
y se la pasaste a otro reportero.
¿Crees que hice eso? ¿Que traspasé los límites?
Espero que creas
que lo hice por compromiso profesional.
¿Nunca has traspasado la línea en tu trabajo?
No quiero hablar de eso.
Si supieras lo loca que estaba por ti,
me habrías perdonado.
¿Quieres saber lo del policía?
-¿Por qué me lo cuentas? - Arrestamos a dos sospechosos
y el fiscal quiere hacer un trato con uno de ellos.
-¿Maury Abrams ha aceptado eso? - Lo ordenó él.
Tienes que contactar con Abrams.
- Llámalo hoy mismo. -¿Quién es el policía?
- La familia aún no ha sido informada. -¿Va a morir?
No, Verás, Benita...
el policía no es lo importante. Habla con Abrams.
Sí, tengo el número de su busca. Espera.
¿Por qué me lo dices a mí?
Porque es algo muy importante que debe saberse,
y sé que tú eres buena para hacer esto.
¿Es la única razón?
Es algo en lo que coinciden nuestros intereses.
Este hombre trabaja en Instituciones Penitenciarias.
Llámalo.
Dile que has hablado conmigo.
Vale.
- Hola. - Hola, Donna.
No hay novedades de James. He llamado hace cinco minutos.
Creo que está fuera de peligro.
Todo es tan...
temporal.
-¿Puedo hacerte una pregunta? - Claro.
Si está fuera de lugar, me disculpo por adelantado.
Pero he estado dándole vueltas
muchos meses, y he pensado...
que como cualquiera cosa puede pasar...
- no quiero que se quede sin decir. -¿Qué es?
¿Te gustaría que nos viéramos?
- He metido la pata. - No...
Es que...
estoy interesado en otra persona.
Ya veo.
No quería hacerte sentir incómodo.
En absoluto. Me halaga tu interés.
Si la situación cambia, me gustaría que me informaras.
No espero cambios.
Lo comprendo.
- Hola. - Hola.
- Perdón. - Claro.
¿Qué tal con la periodista?
Bien. Tenía que hablarle de un asunto.
-¿Sí? - Veréis...
esta noche no le viene bien a Sylvia.
- No pasa nada. - Tiene mucho trabajo.
- Claro. Tranquilo, Andy. - En otra ocasión.
Claro. Buenas noches.
Bueno...
yo tengo que cenar de todas formas.
Yo también.
-¿Vas a ver a James? - Sí, en nada.
- Ha sido una puñalada trapera. -¿Cómo?
Una periodista me llamó queriendo saber
por qué dejo libre al hombre que disparó a un policía
por una investigación separada de Instituciones Penitenciarias.
- No os habéis dejado nada. - De esta oficina no ha salido.
¿Quería a Stackhouse acusado?
- Pues lo está, intento de asesinato. -¿Lo ha encerrado?
Cinco mil horas de investigación criminal a la basura.
Quizá es donde tenían que estar.
He oído que Stackhouse estaba jugando con usted.
¿Ha sido usted? ¿Se lo contó a ella?
Maury, tienes el respeto de toda la policía.
-¿Sabe algo de Martinez? - Ahora voy a verlo.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Yo me voy a casa, me beberé dos vasos de güisqui
y pensaré sobre mi brillante carrera.
Esto no vuelve en sí.
Sigo estando entumecido.
¿No quieres llamar a tus padres?
Te ayudaría tener a tu familia al lado.
No sé cómo decírselo.
Ya perdieron a mi hermano.
¿Todo el mundo visible?
- Hola. - Hola, Greg.
-¿Cómo estás? -¿Qué se cuece?
Hay sus más y sus menos
con uno de los sospechosos, por la naturaleza de los cargos.
Nada de lo que preocuparse.
Dicen que con el otro no habrá problemas.
- Sí. Viva por él. - Sí.
Me voy a casa, James.
Sí, Maurice estará como loco.
- Me pasaré por la mañana. - Está bien. Gracias por...
Pensaré en ti.
- Hasta mañana. - Hasta mañana, Adrienne
Bueno...
Sí.
¿Está estropeada la tele?
Tienen que arreglarla.
No ha vuelto la sensibilidad.
-¿No? - No. Tengo miedo.
Tengo miedo de acabar tullido.
- Oye. - Ya perdí a mi hermano.
No te preocupes. Te pondrás bien.
¿Cómo va todo?
- Supongo que bien. - Quería decirle
que le agradezco la ayuda esta mañana.
Ha sido un placer. Usted también nos cuida.
Doctor, James está preocupado.
- No es el neurólogo, Greg. - Bueno...
¿Qué le preocupa, James?
Que sigo sin tener sensibilidad.
¿Cuándo le vio el neurólogo?
Estará a punto de venir.
Sé que está preocupado, pero quiero que comprenda
que después de un trauma es muy difícil controlar
las sensaciones nerviosas. No se preocupe.
Ya.
- Hola. - Ya está aquí.
- Hola, doctor. -¿Cómo está?
Estoy preocupado. Cada vez más.
Vamos a hacer otra prueba.
Sí.
¡Vaya! ¡Esa la he sentido!
-¿Y aquí? - Sí. Esa también.
¿Esa es la zona que no sentía nada?
- Esa es. - Eso es buena señal, ¿no?
No podía ser mejor.
Eso es la gelatina verde.
- Se lo digo a todos. -¡Sí!
Le veré por la mañana.
- Gracias. - Vendré en una hora.
Le esperaré.
-¿Qué dices, James? - Sí.
- Sí. - Pásame el teléfono.
- Llamaré a mis padres. - Sí.
- Sí. Así se habla. - Sí.
Ten.
-¿Qué número es? - Siete, dos, tres...
Espera. El nueve primero.
- Hola. - Hola.
Podríamos invitar a cenar mañana
a Bobby y a Diane.
Ya los invitaremos.
- Lo siento. Estaba de mal humor. - No te preocupes.
Maury Abrams me ha dicho que se la habéis jugado.
Sabía que estaba equivocado.
Que lo que intentaba hacer
no estaba bien. Hola.
- Andy, tengo un retraso. -¿De qué?
El periodo.
¿Tienes un retraso?
¿De cuánto?
Dos semanas.
Dos semanas.
Es mucho.
Lo es.
Solo ocurrió un descuido...
el fin de semana en el campo.
Me haré la prueba.
¿Vas a hacerla ya?
Por la mañana.
Esperas a mañana...
Bien.
Es lo único que podías hacer si no querías acabar en la banda.
¿Cómo lo sabes?
Cuando tenía 13 años, había un boxeador
llamado Patsy Ferrara. Él me enseñó.
Muchos tíos duros crían palomas.
Entra.
A veces, te das cuenta de lo bonitas que son.
Sí.
Ni la mejor cena de Sylvia
podría haber sido mejor que esto.
Me alegro de que pasara.
Bobby...
aún soy una niña cuando estoy sobria.
En cuestión de madurez, tampoco soy un experto.
Estás bien, Diane.
Te he estado observando estos últimos meses.
-¿Sí? - Sí.
Estoy contenta. Muy contenta.
Esa periodista...
- que has utilizado contra Abrams... -¿Sí?
No parecía estar concentrada en el trabajo.
¿Te fijaste en todo eso estando fuera?
Soy inspectora.
Estoy esperando una respuesta.
Salimos algunas veces.
¿Por eso le diste la historia?
Es despiadada.
Y, aunque le debe favores a alguien en la Fiscalía,
sabía que aprovecharía la ocasión.
Entonces, ¿tengo vía libre?
Totalmente.
¿Estás lista para mí?
Sí.
Estoy lista.
Subtítulos: Mercedes Del Alcázar
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