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Original subtitles

Vaya inspector estoy hecho. Soy todo un sabueso.

Gregory, ¿qué te pasa?

Lo que pasa, Donna, es que encontré a mi mujer

en una posición comprometida con el gerente de la tienda Roland's Foods.

Es lo que me hizo falta,

verla con las piernas en alto como un cangrejo,

para darme cuenta de qué ha estado pasando estos últimos 16 meses.

- Gregory, ¿la pillaste en el acto? - Sí.

La sesión matinal de ayer fue la primera.

Normalmente, lo veía de noche mientras yo hacía de niñero

y ella se suponía que estaba fuera con sus amigas.

- Madre mía. - Sí.

Probablemente por eso quería volver conmigo, ¿sabes?

Cuando nos separamos durante unos días. Sí.

Probablemente quería volver para que pagara las facturas

y cuidara de los niños cuando salía.

Así de estúpido soy.

¿Ahora qué harás?

Tengo mi ropa en el coche.

Puedo conseguir una habitación en el hotel Worthington Square.

- Ese lugar es un cuchitril. - Sí, un cuchitril que me puedo permitir.

Perdona, Greg. Hay que recoger al testigo del caso Rappaport.

Sí. Tenemos que recoger a un testigo para el gran jurado.

Hablamos cuando vuelvas.

Sí.

¡Muévete, joder!

Otro ciudadano feliz.

¡Muévete, conductor!

- ¿Qué problema tienes? - Ninguno.

Alguno debe haber, no dejas de poner caras

- y de mirarme. - Oye, tío,

si intentas joderme el día, ya se te han adelantado.

Nadie se ríe de ti. ¿Por qué no cierras la ventanilla y te calmas?

¡Cállate, marica pelirrojo!

Este tío es increíble.

¿Quieres que te joda el día?

¡Te joderé el día bien jodido!

Acabaremos en el juzgado de guardia, lo veo venir.

¡Pistola!

No puedo salir por aquí.

Sal por aquí.

¿Habéis visto, tíos?

Los polis se han cargado a ese tío por nada.

¿Qué está pasando?

Han disparado al hombre en la cabeza.

¿Lo has visto?

- Acaban de matar a ese tío. ¿Lo has oído? - James, avisa por radio.

- James, avisa por radio. - Está loco, tío.

Estaba ahí, tío. En la cara de Greg.

Vi el arma de cerca.

- ¿Sabes dónde está el arma? - Un revólver negro

con cañón grueso y 101 mm. Lo perdí de vista al salir.

Se lo habrán quitado de la mano.

Alguien debe haberlo cogido.

Ha sido identificado como William Danton, 43 años, un empleado de Waldbaum.

- ¿Aún no encontráis el arma? - La encontraremos.

Vamos a tener que dejar tu coche aquí.

- Greg y tú volveréis conmigo. - Sí, vale.

Oye, Greg, volvamos a la comisaría.

¡Ha sido ese hispano! Él lo ha hecho.

¡Encontrad al que ha hablado! Si lo ha visto, lo queremos.

Teniente... Creo que tenemos diez minutos

antes de que haya una revuelta.

Vale, quiero varios testigos y esa pistola.

- Sí, señor. - Vale, vamos.

Janice, empecemos por aquí.

- ¿Puedo hablar con usted un minuto? - No tengo nada que decirle a la policía.

- ¿Ha visto lo que ha pasado? - He dicho que no tengo nada que decir.

- ¿Ha visto algo? - Sí, lo he visto.

¿Sí? ¿Qué ha pasado?

- A ver, es confidencial. - ¿Confidencial?

Podría decírtelo, pero tendría que matarte.

Y yo tendría que ayudarle.

No han visto nada. ¿Ha visto el tiroteo?

¿Se refiere a cuando el poli ha matado a ese hombre sin motivo?

- Le ha disparado en la cara. - ¿Estaba aquí?

- No, pero eso es lo que ha ocurrido. - ¡Eh, señora policía!

¿Por qué no viene aquí y habla conmigo también?

Claro, bocazas, ¿qué tienes que decirme, tipo duro?

Perdone, ¿podría ayudarnos con este tiroteo?

El nombre del hombre era Bill Danton.

Era un cliente. Su mujer también.

- ¿Ha visto lo que ha pasado? - Dicen que un poli lo ha hecho adrede.

- Así no es como pasó. - ¿Cómo sabe lo que pasó?

El hombre está muerto y vivía por aquí.

- ¿Ustedes viven por aquí? - ¿Ha visto algo?

- Vi lo que siempre veo. - ¡Cuidado, John!

¡Eh! ¡Despejad el tejado, chicos!

- ¡Despejad el tejado! - ¡Pillad a ese tío!

¿Quieres vértelas conmigo? ¡Ven aquí!

¡Eh!

¡Cállate! ¡Retrocede! ¡Venga!

COMISARÍA 15

Perdón por hacerle parar. Jamás me había mareado así.

No te preocupes.

- Voy a lavarme. - Vale, colega.

Cuando haya acabado, ambos iréis a atención psicológica.

- Claro, sí. - ¿Vale?

¿Estás bien?

Sí, si no hubiera sido por Martinez...

No lo digas, Gregory.

¿Habéis conseguido algo más peinando la zona?

Empezaron a caer paquetes.

- Volveremos en un par de horas. - ¿Cómo está James?

Está... Se está lavando. Se lo está tomando bastante mal.

Vale. Tenemos que hablar con Fancy de esto. Nos vemos luego.

Vale.

Madre mía, primero... pillo a Marie en el acto, luego casi me liquidan.

Mejor que vigile que no me caiga un piano, ¿eh?

Tu mujer ha pedido que la llames.

Ha oído lo que ha pasado en la tele.

Será mejor que le diga que estoy bien para que pueda decírselo a los niños.

Esa será toda nuestra conversación, Donna.

Hemos dicho que pagaremos por la pistola.

Los forenses están haciendo una toxicología lo más rápido posible,

y contactaremos con la mujer.

Aquí viene la brigada de las ratas.

No quiero que Martinez y Medavoy

declaren hasta que se calmen las aguas.

Y recordadles que deben ir a Lefrak City.

- Vale. - Me encargaré de la mujer.

Kelly te informará, pero ha sido un disparo justificado.

Bien. Probemos que ha sido justificado.

Dame un minuto. Se lo explicaré, ¿vale?

- Sí. - Sí.

James, el teniente quiere que tú y Greg vayáis a Atención Psicológica.

- Para hablar con el loquero. - Es un estándar.

Hiciste lo que debías, ¿vale?

- Ojalá encuentren el arma. - Lo harán.

- ¿Es de Asuntos Internos? - Sí, es él.

Yo no declararía hasta haber vuelto, ¿vale?

- Sí, vale. - Bien.

- Hola. - Hola.

- ¿Te han herido? - En el hombro. Solo un poco.

- ¿Qué tratabas de hacer? - Conseguir declaraciones.

Parecía que intentabas encargarte de todo el mundo,

- Janice. - Sí, bueno.

- Bueno, ¿qué? - Nada.

¿Qué pasa?

Es que... me siento fatal.

Es raro, ¿eh? Tengo mi placa. Tú y yo nos esforzamos por llevarnos bien.

Todo es genial. El único problema es

que mi placa es un soborno de Lastarza,

y está bastante claro que desearías que estuviera en Alaska.

Y tengo pesadillas con matar a gente cada noche.

A saber de dónde viene eso.

¿Quieres saber la verdad, John?

Siento que me vengo abajo.

Si me pasara algo en la calle mientras estaba ayudando a alguien,

no creo que fuera lo peor

- que podría pasar. - Tienes que buscar ayuda.

Si hablo con uno de esos terapeutas del departamento,

tendré que mentir sobre qué pienso

y, aun así, me meterán en la brigada de las pistolas de goma.

¿Y tu familia? ¿Tu sacerdote?

Cree que aún tengo 11 años.

Sé de alguien con quien podemos hablar. Es bueno escuchando.

- Debe serlo. - Lo es.

¿Cuánto puedo contarle?

Puedes contárselo todo.

- ¿Ah, sí? - Sí.

- Vale. - Vale.

Permíteme que le contacte y hablaremos luego...

- Vale. - ...¿vale?

Tiene que ver con el campo visual.

Ese grandullón me apuntó con el dedo

- y creí ver una pistola. - Yo vi la pistola.

- Yo también creí verla. - Estoy listo.

- ¿Podemos hablar allí? - Sí.

- ¿Qué haces? - Informarme.

Acabo de decirte que te lo contaría todo.

No declarará hasta que hable con su delegado de la DEA.

- Sin problema. - No vuelvas a hablar con él.

Tienes una mala actitud, Kelly.

- Todos tenemos el mismo trabajo. - No le hables.

- ¿Me has oído? - Sí.

Le diremos a Fancy que no habrá más interrogatorios hasta mañana.

Al menos no nos ha caído tanta basura.

- ¿Cómo va con el alcohol? - Bien.

- ¿Vas a buscar ayuda? - Lo estoy pensando.

- ¡Chicos! - Mira a ese gilipollas.

¿Algún avance buscando la pistola?

Pasa por los canales habituales del departamento, Norman.

¿No te da que pensar la opinión del vecindario

sobre que fue un tiroteo sin motivo e innecesario?

Eso es.

- ¿Puede que la víctima no llevara un arma? - Norman, todo lo que sabemos

es que hemos oído a un periodista hablar de un miserable imbécil chulo de mierda

con el cerebro de una pulga y las pelotas de una polilla.

Pero aún no hemos determinado a quién se refería.

Eres todo un poeta, Sipowicz.

Inspectores, la mujer del tipo que sacó el arma está arriba, en la sala uno.

Y cada uno de estos tíos espera su gran recompensa.

Tengo 12 pavos. Tengo las armas aquí.

Encaja con lo que dijo James.

Queremos a este tío arriba.

- Diles a los otros tres que se piren. - Vale. Les daré

esos certificados de amnistía. Creo que valen 50 pavos.

- Me encargo de la mujer. - Andy.

- El primero del banco, Reggie Slocum. - Reggie.

Reggie, soy el inspector Sipowicz. Hablemos arriba.

Vale, chicos, acercaos al mostrador.

- ¿Señora Danton? - Sí.

Soy el inspector Kelly.

Siento su pérdida.

No es el agente que le disparó, ¿verdad?

No, señora.

Me ha costado localizarla.

¿Se ha mudado del apartamento?

He estado durmiendo en casa de mi hermana, en Queens.

¿Puede decirme por qué?

¿Tenían problemas su marido y usted?

Sí.

Los informes del incidente de hoy

dicen que su marido chillaba y apuntaba con un arma

a los inspectores involucrados. ¿Es algo que él haría?

He visto a William actuar de forma irracional.

¿Recientemente?

Jamás me pegó.

Estaba tan asustada como para irse de casa.

Él bebía.

Creo que tomaba otras cosas.

Se refiere a drogas.

Creo que quizá sí.

La forma en como empezó a actuar era como...

Lo había visto descrito.

¿Alguna vez se lo preguntó?

Sí.

Lo negó.

¿Alguna vez la amenazó su marido, Sra. Danton?

Había empezado a hacerlo, sí.

¿Sabe si tenía un arma?

No estoy segura. Yo...

Empezó a decir que si yo...

si seguía así...

Que tenía algo para mí que guardaba en el coche.

Lo que interpretó como que tenía un arma.

Sí.

No quiero decir nada más.

Quería a mi marido.

No sé qué le estaba pasando.

- Debo ir a identificar su cuerpo. - Vale.

Si espera un minuto, haré que alguien

- vaya con usted, ¿de acuerdo? - No, gracias.

Ahora tengo a mucha gente que quiere ayudarnos.

- Cuídese. - Gracias.

Sí, estaba ahí. Encontré el arma, ¿no?

¿Dónde?

- Ahí, donde pasó. - ¿Dónde exactamente?

- Junto a su coche. - ¿Qué coche?

- El coche del hermano. - ¿Entonces lo vio tirándola?

Sí, lo vi tirarla. ¿Por qué cree que la cogí?

Sabía que estaría más segura en mis manos.

¿Puede que estuviera bajo la ventanilla del conductor?

Sí, eso suena bien.

Escríbalo y lo firmaré.

¿Sabe? Tendría más sentido si...

Si estuviera al otro lado del coche. ¿Cree que puede que la encontrara ahí?

La encontré donde usted diga que lo hice. ¿Sabe lo que le digo?

¿Pilla por donde voy? Ahora hablemos sobre la pasta.

¿Y mis mil pavos?

Vas a necesitar más de mil para la fianza y los médicos, Reggie,

porque eres un mentiroso de mierda.

Espera, tío, he sido sincero.

Voy de cara contigo.

Mira, tío, intento ayudaros, colega.

- Intento ayudaros a quedar bien. - No ayudes.

Dinos de dónde sacaste el arma.

Mira, os lo he dicho. La encontré en la escena, tío.

Y yo te digo, tío, que no estabas ahí.

Ahora dime de dónde la has sacado o te patearé el culo.

Reggie, la carrera de un poli está en riesgo.

Si nos ayudas, cobrarás algo de dinero.

Un tío llamado Gerardo.

- ¿Dónde podemos encontrarlo? - Mirad...

he pagado 200 $ por esa pistola y me vendrían bien otros 300.

Nos entregas a Gerardo y te llevas los 500, ¿vale?

Está hecho. Trato hecho. Vale. Bien.

James, en caso de que nos separemos

o de que uno se quede más tiempo...

Ey, disculpe.

Solo quiero que estemos alineados

- sobre el tiroteo. - ¿Alineados cómo?

Quiero repasar lo que pasó, ya sabes.

Para nuestras declaraciones.

Ese tío tenía un revólver de 101 mm, ¿no?

- Sí. - Vale.

Y estaba apuntándome directamente.

- Directamente a mi cara cuando disparaste. - Sí.

¿O lo tenía bajado, me lo estaba enseñando?

Lo sacó. Te apuntaba con él.

- ¿No fue eso lo que viste? - Sí, vi eso exactamente.

¿Para qué tenemos que repasar esto? Decimos lo que vimos.

Sí, cierto. Eso es lo que haremos.

- No viste la pistola, ¿verdad? - Claro que sí.

- Era un revólver de 101 mm. - No lo viste.

James, mírame.

Sé que había una pistola y que apuntaba hacia mí.

Sé que me salvaste la vida.

¿Lo entiendes?

- Sí. - Vale. No dudes de eso.

Respecto de lo otro, ya sabes, las declaraciones y tal,

hay otras cosas relacionadas

además de lo que pasó en la calle con las que pueden tratar de engañarte.

Quiero que estemos de acuerdo porque sé lo que hiciste.

Esa pistola apuntaba directamente hacia ti.

Te quité de en medio con la mano izquierda.

Saqué mi arma y disparé hasta que estuvo vacía.

Y, respecto de lo que dijo,

me llamó maricón pelirrojo un par de veces,

y HDP y...

dijo que iba a joderme bien el día, es lo que recuerdo.

Disparé hasta que hizo clic. Vacié el depósito contra él.

Venga. Vamos.

Vamos.

Johnny no me dijo que es un sacerdote.

El bueno de John. ¿Es eso un problema?

No, yo...

solía hablar con mi sacerdote a veces

cuando era niña...

- en el patio del colegio. - ¿Ah, sí?

Supongo que algunos pensamos mejor al aire libre.

Johnny dijo que tenías un par de cosas sobre las que querías hablar.

Sí.

Mi vida es un desastre.

¿Qué tipo de desastre?

En general.

Vale.

¿Puedes darme un ejemplo?

¿Esta conversación que estamos teniendo es confidencial?

Sí, claro que lo es.

Mis abuelos llegaron por Ellis Island.

Sí, los míos también.

Con ellos, no importaba lo que pasara, era... la voluntad de Dios.

Ojalá pudiera creer eso.

¿Qué hiciste, Janice?

No puedo aconsejarte a menos que me lo digas.

Me temo que, si se lo digo,

cruzaré una línea y no podré volver.

¿Sería eso tan malo?

Mi padre era policía. ¿Se lo ha dicho Johnny?

- No. - Se suicidó.

- Lo siento. - Aceptó dinero de un mafioso.

Durante muchos años, ganó dinero extra de esa forma.

Les soplaba cuándo habría una redada.

¿Cómo... Cómo te enteraste de eso?

Me dijeron que contarían lo que mi padre hizo a menos que yo también los ayudara.

¿Y lo hiciste?

Yo...

cometí un crimen, Padre.

Un crimen terrible.

¿Qué hiciste?

Maté a dos hombres.

Querían que matara a alguien y yo no quería hacerlo.

Y sabía que...

si no lo hacía, me matarían a mí y a la otra persona.

Y estaba en el coche con ellos...

Un tío me estaba amenazando y saqué el arma y le disparé

y también disparé al conductor.

Era Angelo Marino. Era un mafioso.

Recuerdo leer sobre eso.

No paraba de repetirme que eran malos, que eran malvados,

y... que si no hubiera hecho lo que hice,

me habrían matado a mí y a alguien más.

E intenté creer que por eso Dios me dejó salirme con la mía.

Pero no puedo salirme con la mía.

Me está comiendo por dentro.

Quizá esa también sea la voluntad de Dios.

Dígame qué hacer.

Creo que sabes lo que deberías hacer.

Hola, Andy.

Hola.

- Tenemos un tiroteo con un agente. - Me he enterado.

- ¿Aún buscáis el arma? - Créeme, ha sido algo limpio.

- Sí. - ¿Qué tal estás?

Bien.

Pienso en ti.

Igualmente.

Y te apoyo.

¿Quizá podamos vernos luego?

No.

Brigada 15 de inspectores.

Un momento, por favor. Inspector Sipowicz, línea uno.

¿Janice?

Maté a Angelo Marino y a su conductor.

Sé que Giardella se la cargó, pero fui yo.

- Le disparé en su coche. - Inspectora, voy a pararte ahí mismo.

Si quieres hacer una declaración,

deberíamos ir a por un fiscal y a por tu abogado.

No quiero un abogado.

Entonces creo que deberías ver a un delegado de la DEA.

Donna, ¿ahora mismo hay en el edificio un delegado

de la asociación de apoyo a inspectores?

- El inspector Conklin está aquí. - Vale, dile a Conklin

que lo necesito en la sala uno y trae a la fiscal.

- Vale. - Disculpen.

- Deberían ir a la sala uno. - Sí, vale.

- ¿Qué pasa, teniente? - No puedo hablar de ello.

- ¿Estará bien? - No puedo hablar de ello.

- ¿Aquí? - A la vuelta de la esquina.

Gracias por tu ayuda.

Un coche patrulla tiene al de la pistola perdida.

Lo van a traer.

Con el Padre Downey, soy el inspector Kelly.

Vale, cuando acabe con la misa, ¿le puede decir que venga

a la comisaría 15 inmediatamente?

Es un asunto policial importante. Sí. Gracias.

¿De qué va eso?

Asunto Internos, Andy. Se va a entregar.

La inspectora Licalsi me ha dicho que mató a Angelo Marino y a su conductor.

La he detenido. Conoce sus derechos

y le gustaría hacer una declaración completa.

Deberías tener a un abogado que te represente.

- Quiero acabar con esto. - Inspectora,

sin conocer los detalles de la situación,

creo que antes de que diga nada más, debería tener un abogado

- que la represente. - No quiero.

- ¿Estás segura? - Sí.

Inspectora, está confesando un crimen que Alfonse Giardella afirmó cometer.

Esa era parte del trato.

Si confesaba, Giardella quedaba mejor.

Empecemos por el principio.

Inspectores, traen a vuestro chico.

Vale, Gerardo, esto es lo que tenemos.

Podemos encerrarte por vender un arma robada,

que es un delito de segundo grado, ¿me equivoco?

Mucho tiempo.

O puedes decirme cómo has conseguido el arma y quizá irte.

Hacéis que parezca el malo y yo solo me he salvado el culo y ganado unos pavos.

Nadie te hace parecer el malo. Solo dime qué ha pasado.

¿Estabas en la calle cuando el tiroteo?

¿Es cuando has cogido el arma o te la ha dado otro?

Mirad, no tenía elección.

O sea, soy un... Un puertorriqueño

en un barrio de hermanos cabreados

y un policía se ha cargado a alguien.

Claro que he cogido la pistola.

¿Viste el tiroteo?

El tipo al que han disparado

se estaba metiendo con el tío de la cara roja del coche

y le ha sacado la pistola. Entonces el poli

que estaba junto al de la cara roja ha disparado al tío negro.

Y entonces la pistola ha salido volando por la ventana, cae en la acera

- junto a mí. - ¿Es esta el arma?

Sí. Toda arañada y eso. Sin balas.

Los hermanos tampoco estarían contentos al enterarse de eso.

¿Seguro que estaba vacía?

Si no, podría haberla vendido por 50 pavos más.

Vale, creo que tendrás que hacer una declaración ante la fiscal.

¿Y luego me voy?

Eso creo.

¿De verdad tengo que declarar?

Sí, tengo que hacerlo.

Quizá debamos esperar hasta que la fiscal le tome declaración.

Lo dejaremos encerrado en la sala.

- Sí. - Inspector Kelly, el Padre Downey

- está esperando abajo. - Debo hablar con él.

Ven, Jerry. ¿Sabes qué está haciendo ahí arriba?

Se está entregando a la fiscal y a Asuntos Internos.

- ¿Cómo ha pasado eso? - No podemos hablar de esto.

Os reuní para que ella pudiera tener algo de paz mental,

- no para que fuera a la cárcel. - Ella decide.

- Hace lo que quiere hacer. - ¿Le has dicho que irá al cielo?

- ¿Que salvarías su alma? - Estás fuera de lugar.

Esto no es una vidriera, es la vida real.

La arrestarán e irá a la cárcel.

¿Este es tu asunto urgente, sermonearme sobre la inmoralidad

- de hacer mi labor? - Si la encierran,

- pesará sobre tu conciencia. - La tengo tranquila.

¿Cómo está la tuya, John?

Sí, me gustaría saber dónde hay una reunión abierta

en la zona de Bajo Manhattan esta noche.

Bajo Manhattan.

No sé, a las 18:30 o así.

¿En Gramercy Park a las 18:30?

Permítame que le haga una pregunta: ¿es una reunión para no fumadores?

Porque acabo de dejar de fumar

y me es muy difícil estar junto a fumadores.

¿No lo es? Bueno, pues eso será un problema.

¿La iglesia de St. Clements en la 24? ¿Es para no fumadores?

Sí, pero o sea, está en la otra punta.

El tráfico de la ciudad será mortal esta noche.

Oiga, amigo, ya me preocuparé yo sobre si de verdad quiero hacerlo, ¿vale?

Deje que me preocupe...

Sí, claro.

Vale.

Vale, sí, bien. Muchas gracias.

Hola, ¿cómo ha ido?

- ¿Se sabe algo del tiroteo? - Sí.

Tenemos el arma y la declaración de un testigo.

El testigo dice que vio el arma apuntaros y salir volando de su mano.

- Ahí está, ¿eh? - Sí, es genial.

El Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas está comprobando el arma

con el fabricante para ver su propiedad por si Danton la compró ilegalmente.

- ¿Hay resultados de toxicología? - Aún no.

- ¿Por qué actuaría así ese tipo? - Porque era un idiota.

Estaba puesto de algo, James, o estaba pirado.

La mujer dice que cree que había empezado a drogarse.

- Sí, ¿lo ves, eh? - Sí.

Estamos listos para declarar ante Asuntos Internos si quiere.

- Ahora mismo está ocupado. - ¿Ah, sí?

Voy a salir un rato. ¿Quieres rastrear esa pista?

Voy a esperar a toxicología. ¿Adónde vas?

Volveré dentro de un rato.

Vale.

¿Y qué hace el de Asuntos Internos?

Hablar con Licalsi.

Oye, me alegra que te encargues de esto.

¿Es una broma?

- Eres el mejor. - No, estoy agradecido.

- Por cuidar de mí. - Oye, James,

hoy tú también has cuidado de mí, ¿eh?

Sí, bueno, sé que ha sido un tiroteo justificado,

pero sigo estando molesto, ¿sabes?

James, anímate.

El alcohol te hará la vida más fácil.

Rodeas a la botella y baila todos los bailes contigo.

Pronto, todos tus problemas empiezan a desaparecer.

El apartamento desaparece.

El coche desaparece.

¿Tu mujer y tu hijo? Ya no están.

Claro está, sigues pululando por todos esos lugares

antes de percatarte de que tus problemas se acabaron.

O sea, sigues presentándote en lugares

en los que ya no eres bienvenido.

Y, bueno, entonces...

Bueno, quizá empieces a fallar a gente

que intenta darte cuartelillo, ¿sabéis?

O sea, a estas alturas, expides documentos inservibles,

emites cheques sin fondos.

Quizá el poli que te pilla te vuelve a soltar

para que hagas el bien.

Pero también jodes a esas personas.

Pasas de la fianza.

También decepcionas a esas personas.

Y ahora que has pasado de la fianza, tienes que dejar la ciudad,

tienes que salir de aquí.

O sea, tu problema no es el alcohol. El problema es Nueva York.

La ciudad es 100 % inhabitable. El lugar al que ir es Atlantic City, ¿eh?

Así que estafas un poco más e intentas largarte de la ciudad.

Mirad...

antes de continuar con esta crónica de éxito desenfrenado...

quiero que todo el mundo sepa que esta historia tiene un final feliz.

¿Por dónde iba?

A ver.

O sea, en cierto punto,

puede que te des cuenta de que el alcohol quizá no sea bueno para ti.

Tienes la vesícula tocada. Coges pancreatitis.

Oíd, antes de encontrar A. A., lo que me ayudaba a pasar del alcohol

era la cocaína con un toque de heroína.

Sí. O sea,

no dejé de beber de golpe. No. Aún me tomaba algunos cócteles

porque los necesitaba, pero estaba decayendo.

Un motivo es que tengo malas venas. Meter una aguja en mis venas

era casi un trabajo a tiempo completo.

Oye, amigo, en serio, si te quedas,

esto da buen resultado.

- ¿Ha acabado? - Sí.

Queremos huellas y foto para la ficha.

Vale, teniente.

Ha confesado matar a Marino y a su conductor.

Dice que Marino la contactó para que te matara amenazándola con su padre.

Dice que pensó que la matarían

y que destrozaría a su padre si hablaba.

¿Sin un abogado, teniente?

Se negó a tener abogado una y otra vez.

- ¿Ahora van a procesarla? - Sí.

- ¿Y la fianza? - Mi jefe dice que pida 100 000.

¿En base a qué? Se ha entregado.

- Eso ha dicho... - ¿Puedo hablar con ella?

- Sí. - Disculpad.

- Inspector Kelly, es Robin Wirkus. - La llamaré.

- ¿Me dais un minuto, por favor? - Sí.

- Sí, gracias. - Sin problema.

- Hola. - Hola.

- ¿Qué tal va por aquí? - Si te soy sincera, algo mareada.

Vale, bien. Pues sentémonos, ¿vale?

- Esto es como un sueño. - Sí.

Solo tengo que superarlo.

Sí. Vale,

están diciendo que la fianza será de 100 000 dólares.

Pues tengo 2500 en el banco y 4000 en patrimonio por el coche.

Vale, y yo tengo 10 000 que te puedo dar.

- No, Johnny, está bien. - Oye, lo importante..

Escúchame, ¿vale?

Quiero conseguirte un abogado.

- No, Johnny. - Quiero... Escúchame.

Hay culpables, Janice,

y culpables, ¿vale? Deja que te consiga un abogado.

Johnny, era lo correcto.

Debía contarlo.

Y ahora veremos lo que pasa.

Vale.

Bien.

Vale.

Y si pudiera darme una lista de sus empleados

con sus direcciones y números de teléfono...

Gregory, ¿qué planes tienes esta noche?

Sí, creo que me quedaré por aquí

y esperaré el informe del forense. Ya sabes, me quedaré con James.

Me refería a luego.

Gregory, es una idiotez que pagues por quedarte en ese hotel cutre.

Podrías quedarte en mi casa.

- No sé, Donna. - Mi sofá se hace cama.

Podrías dormir ahí. No es molestia.

Déjame ver cómo va este tema con James.

Pero muchas gracias por la oferta.

- Piénsatelo. - Sí.

Gracias.

John, ¿qué ha pasado con Licalsi?

Acaba de confesar los asesinatos de Marino.

¿Qué clase de cabrón mentiroso era Alfonse Giardella?

Fueron a por ella por su padre, ¿eh?

- ¿Así es como la encontraron? - Cuando apretaba a Marino,

la enviaron a por mí y ella se los cargó.

Creo que debería ser presidenta.

¿Qué la ha hecho hablar?

Estaba muy alterada. Ha acabado hablando con mi sacerdote.

Necesita justicia, ¿eh? Bueno, está en el sistema adecuado.

John, yo... He estado en una de esas reuniones.

- Bien por ti, Andy. - Sí, ha sido un gran estímulo.

Voy a dejar que un artista de caricaturas me diga cómo vivir mi vida.

- ¿De qué hablas? - El tipo que llevaba la reunión.

Un vagabundo timador al que pillé hace cinco años.

Le di manga ancha, pasó de presentarse,

me dejó a la altura del betún.

Es mi primera opción como guía vital.

Quizá debas ir a otra reunión.

- No sé. - Inspector Kelly,

hay un tal Norman Gardner. Quiere hablar contigo.

- Vale. - Y...

Robin Wirkus ha dicho que te vería aquí.

Vale. Gracias.

Saluda a Norman de mi parte.

Sí.

Oye, bien por ti.

- Recógelo ahí. - Vale, sin problema.

- ¿Qué pasa, Norman? - Es por los disparos a Danton.

¿Qué pasa?

No sé cómo hemos empezado con tan mal pie.

Piense lo que quiera. Yo preferiría poner mis historias

en un marco de igualdad,

pero estoy en un mercado muy competitivo, tengo una reputación.

Eso significa que cierto material

- suele venir a mí. - Sí, basura.

No quiero haceros daño,

pero me dan paso en 23 minutos y sé lo de la pistola vacía.

- ¿Qué pistola vacía? - Tengo una fuente, Kelly.

El tema es que nadie más lo sabe y tengo que ganarme la vida.

Dame otra cosa,

algo que me ayude, algo que pueda usar.

Si no, en 23 minutos, mi filón es que el arma no tenía balas.

Sube.

- ¿A la brigada? - Sí, sube.

Me ha llegado que han arrestado a un policía.

- ¿Sabes algo al respecto? - Sí, hablemos aquí, ¿vale?

- ¿Aquí? - Sí.

Martinez ha hecho su trabajo. Ha sido un disparo justificado.

Inspector, no quiero quedarme aquí a discutir.

¿Sabes lo mal que se siente por matar a ese hombre?

Si hablas de la pistola vacía, las cosas solo empeorarán.

- Bueno, el arma no es toda mi historia. - Pero es tu filón, ¿no?

Y, si lo usas, destrozarás a este chico.

Lo sabes.

Mira, sé sin lugar a dudas que el arma que apuntaba al poli estaba vacía.

Era inservible. El inspector Martinez jamás estuvo en peligro.

Ven, Norman.

Me estoy cansando de ti. ¿Lo entiendes?

Dime si este arma está cargada o no.

Mírala, ¿eh? Ellos estaban en esta situación.

Con el arma apuntando a su compañero, ¿vale? Igual que él. No lo entenderías.

- Por favor, para. - Dime si está cargada o no.

¡No lo sé!

Tienes razón.

Vacía. ¿Ves? No sabías decírmelo, ¿verdad?

Dios mío.

Estás en un lío, Kelly.

Cuando cuente esto, estarás en un lío.

¿En un lío por qué, Norman? ¿Qué ha pasado? ¿Quién te creerá?

Sal de aquí.

Y el tipo acababa de matar al dueño de la tienda,

así que el dueño estaba muerto en el suelo.

Tenía el arma apuntando a la dependienta mientras ella abría la caja.

- Iba a matarla. - En cuanto abriera el cajón.

Así que entré. Y, bueno, estaba...

Tenía una buena resaca. Iba a por un café.

El tipo me ve. Me apunta con su pistola.

Y su intención era liquidarme, ¿eh?

Y ¿qué hice? Reaccioné.

Reaccioné igual que tú y le disparé.

Ese disparo no podía ser más justificado, ¿verdad?

¿Sabes qué hice los tres días siguientes?

¿Qué?

Vomitar. A todas horas.

- ¿Ah, sí? - Así es.

Si hubiera unas Olimpiadas del vómito,

ahora mismo llevaría una medalla. Jamás he estado tan feliz de que pasen

tres días, en serio.

Y esa es la única forma de que vaya a mejor,

es... dejar que pasen los días.

Es lo único que...

Inspector.

Sí.

Ven.

¿Cómo va?

Bien.

Supongo que ya habías estado en una de estas salas, ¿no?

Sí.

Supongo que quieres que hablemos.

Me has dejado en shock al entrar en esa reunión.

- ¿Por qué? ¿Aún tienes órdenes judiciales? - No.

Pero no te recordaba.

Te he recordado bien cuando has entrado, pero no hasta entonces.

Bueno, estabas en manos

del ron del demonio cuando te conocí.

Probablemente todo tienda a nublarse, ¿no?

Estoy trabajando... a menos que tengas que informar de un crimen.

Quería disculparme por no aparecer

cuando me conseguiste la libertad provisional.

Sin problema. Luego te pillaron.

Luego me pillaron, pero aun así tenía que enmendar las cosas.

¿Cómo?

Quería hacer enmiendas, decirte que lo siento.

Oye, tienes que expiar tus pecados

- en otro sitio. - Mira...

no estoy aquí para convertirte, inspector, pero deja que te diga algo.

Ojalá que le des otra oportunidad a las reuniones.

Quizá tengas más suerte con el siguiente orador.

Sí, bueno...

quizá verte allí fue una bendición encubierta, ¿no?

Con esas cosas, nunca se sabe.

Sí.

Al final, hacemos una sesión de meditación

para el adicto que aún sufre.

Te he mandado buenos pensamientos.

Buena suerte.

Sí, gracias.

- Quizá pruebe con otra. - Las hay muy a menudo.

Ha llegado la urología de tu tirador, James,

y el análisis de sangre confirma altos niveles de coca.

Ahí lo tienes, James.

Supongo que por eso iba como un loco.

¡Eso era!

Por eso ha sucedido.

- Así es. - Teniente.

Licalsi está fichada. La voy a llevar al centro de detenciones.

Declaraciones sobre su tiroteo cuando puedan, ¿vale?

Tenemos a un testigo que confirma la versiones de los agentes.

Y la urología del tirador ha dado positivo en cocaína.

Bien. Me alegra que así fuera.

Bueno, no es que te vayas con las manos vacías.

Teniente, querrá saber

que mi oficina ha dado información sobre la detención de Licalsi a la prensa.

Espere un segundo.

¿Va a ponerla frente a ellos?

La llevo al centro de detenciones, inspector.

Está detenida por asesinato.

Quién vea o no vea cómo la llevo no me preocupa mucho.

¿Teniente?

Te pondré al día.

Espere. Pare. Dame las manos.

¿Estás lista? Vamos.

Preparaos, chicos. Eso es un zoo.

- Estamos listos. - Vale, debe ser ella.

- ¡Janice! - Johnny.

- Solo un minuto. - Me estoy asustando.

- Janice, ¿a quién asesinaste? - Salid de mi camino.

Aguanta. Estamos aquí, Janice. Estamos aquí.

Subtítulos: Anabel Martínez

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