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- Teniente. - Pasa, Janice.
Vas a ser ascendida.
¿Ah, sí? ¿Voy a recibir el escudo de oro?
- Enhorabuena. - Gracias. ¿Va en serio?
Estarás en Inteligencia.
Esa unidad está siendo reorganizada,
quizá tarden tres o cuatro semanas en transferirte.
Teniente, ¿sabe cómo ha podido ocurrir?
Solo llevo tres meses en Anticrimen.
Es un acuerdo con la Unidad de Crimen Organizado.
Del inspector jefe Lastarza.
Sin duda, fuiste efectiva en una misión encubierta para él.
¿Quieres hablarme sobre eso?
Yo... informé de una instigación a la corrupción.
Lastarza me encargó un trabajo.
¿Sabías que el inspector jefe Lastarza va a trabajar para la DEA?
Había oído rumores.
Bueno, supongo que ha querido reconocer tu trabajo antes de irse.
RR. HH. ha pensado que trabajes en una brigada de aquí
mientras reorganizan Inteligencia.
- ¿Te parece bien? - Sí, claro.
Pongamos las cartas sobre la mesa.
¿Tuviste una relación personal con John Kelly?
Sí. Hace un tiempo que acabó.
¿No te importa trabajar con él?
No, señor. Quizá deba preguntarle al inspector Kelly.
Lo haré.
Bueno.
Gracias.
- Ha sido totalmente inesperado, ¿eh? - Sí.
Inspector John Kelly.
- Inspector. - ¿Puedo ayudarlo?
Busco al inspector John Kelly, por favor.
¿El inspector lo está esperando?
No me espera. Somos amigos íntimos.
- John, tenemos que hablar... - Charlie.
...sobre un asunto muy personal.
- Se ha armado la gorda, John. - Vale.
- Estoy en problemas, John. - No grites,
- Charlie, ¿vale? - Algún...
Algún cabrón malvado... ha enviado estas fotos a mi mujer.
A Kitty, John. ¿Te lo puedes creer?
¿Quién crees que puede haber sido?
No tengo problemas con nadie, John, ya los sabes.
He estado despierto toda la noche y he pensado
que puede haber alguien que tenga problemas conmigo.
Puede que haya enfadado sin querer a estas personas con algún negocio.
Con cheques sin fondos y cosas así.
Vale. No nos precipitemos. Siéntate.
- Venga, siéntate. - Brigada de inspectores 15.
- ¿Le han enviado estas fotos a Kitty? - Al apartamento de la quinta.
- ¿Qué te dijo ella? - Dijo: "¿Cómo puedes hacernos esto?".
Luego se fue a Mustique, John.
Es temporada baja, no hubiera ido
de no ser porque está totalmente afligida y consternada.
Vale, ¿te dijo que volvería?
Claro que va a volver.
Es adulta. Aprenderá a lidiar con esto.
¡Debemos encontrar al idiota que lo hizo!
¿Quién sale herido de esto, John? Yo no.
Yo no. Kitty y Minette, dos de las mujeres más decentes
que hayan pisado este planeta.
Oficialmente no puedo ayudarte, pero pensemos sobre esto.
Primero, sobre los de la lista.
Son amigos cercanos. Eso es lo que me duele.
Esto es lo que pienso.
No tienen motivos para hacerlo porque,
si tú caes, ellos no reciben dinero, ¿no?
¿Ha habido algún otro intento de extorsión que no hayas mencionado?
John... intento salvarme
el culo y mi matrimonio. Estoy siendo totalmente sincero contigo.
Por eso no creo que sea nadie de la lista.
Así que solo queda Minette, ¿no?
¿Minette?
¿Te ha pedido que dejes a tu mujer?
¿Te habla de que os separéis?
¿Minette?
Esa zorra.
Me manipuló para hacer estas fotos. Eso es.
Seguro que pagó al fotógrafo con mi dinero. Eso es.
Le abrí mi corazón y dejé que lo hiciera su hogar.
¿Y qué hace ella? ¡Va y se caga en la alfombra!
Pues ya se me ha caído la venda.
¡Como encuentre a esa bolsa de basura,
voy a hundirla, pero bien!
Charlie, hablas como un idiota.
¡Escúchame, John!
¡Si no fuera tan rico, sería un idiota!
- ¡Taxi! - Sylvia.
Espere.
- ¿Qué pasa? - No mucho.
- Le he comprado un regalo a tu padre. - De Yanni's.
Sí, es una tienda griega. Si no le gusta o si no le va,
- puede cambiarlo. - Seguro que le encanta.
- Tengo el tique. - Es un detalle por tu parte.
Mañana por la tarde estaré en el juzgado.
He pensado que podemos quedar aquí e ir juntos a eso de las seis, ¿no?
- Vale. - O, bueno,
si aún tienes trabajo, iré al restaurante
- y nos vemos allí. - Yo... no me imagino
yendo solo la primera vez que conozca a tu familia.
¿Por qué no dejas de preocuparte? Son las personas menos formales
que conocerás jamás.
Mira, he estado pensándolo y no voy a bailar.
Haz lo que quieras.
¿Se enfadarán todos conmigo?
Andy, es una fiesta de cumpleaños.
La gente va a pasárselo bien.
Haz lo que quieras, todo irá bien.
- ¿Vale? - Vale.
Bueno, nos vemos aquí a las seis.
Sí.
Romperé algunos platos, pero no bailaré.
Vale.
Oye, Paul, ven aquí.
- Eh, inspector. - Buenos días.
- ¿Podemos hablar un segundo? - Claro.
Van a ascenderme. Me dan el escudo.
- ¿En serio? - Sí.
Lastarza se va a la DEA.
Supongo que quería tener algún seguro.
Bueno, pues buena suerte.
Me asignan a Inteligencia,
pero tardaré cerca de un mes en irme.
Estaré en la brigada hasta entonces, a menos que te opongas.
- Fancy te hablará de ello. - ¿A ti qué te parece?
Está bien, me parece bien.
O sea... no tengo ningún problema.
Bueno, hablaré con él. Y felicidades.
- Bueno, gracias. - De nada.
- Hola, Sra. Fancy. - Hola, inspector.
- ¿Qué tal? - Genial, gracias.
Teniente, su mujer está aquí.
- Hola. - Las niñas están bien, Art.
Todo el mundo está bien.
- ¿Y qué pasa entonces? - Quiero invitarte a comer.
Pues deja que haga unas llamadas y que coja mi chaqueta.
Vale.
Lo tengo, pero no. ¿Puedes repetir el nombre?
"Minette". El 214 de James Street.
Lo tengo.
- ¿Es Minette Coleman? - Sí. Una mujer blanca asesinada a tiros.
Es la amante de Charlie Lear.
¿Ese amigo tuyo que robó el metro F hace dos años?
Sí, hoy ha venido y estaba enfadado con ella.
- ¿Por? - Alguien le ha enviado fotos a su mujer
- de él con ella. - ¿Con Minette?
Con esa Minette.
Es duro pensar que tu amigo venga a hablar contigo
- y luego se cargue a la chica. - Lo sé.
- Pero claro, robó el metro F. - Es cierto.
Hace unas dos horas y media que he visto a un hombre salir de su piso.
¿Puede describirlo?
Bueno, lo he visto de espaldas.
Medía 1,77 m y tenía el pelo castaño. Llevaba una chaqueta de pelo de camello.
Se parecía a un tipo que ya la había visitado antes
y, al irse, ha formado bastante alboroto.
Iba murmurando, maldiciendo y tal.
- ¿Ha hablado con él? - No.
He pensado en él dos o tres veces
y en cómo había oído petardear un coche
unos minutos antes de que saliera del piso de Minette.
Así que he pensado que debería visitar a Minette
y asegurarme de que está bien.
Y, como no contestaba, he pensado
que debería llamarles,
- porque ella estaba en casa. - ¿A qué se dedica, Sr. Gaines?
Soy enfermero en Saint Vincent's, turno de noche.
¿Si volviera a ver al tipo, podría identificarlo?
Bueno, no sé, puedo probar.
- Vale. Gracias por su ayuda. - De nada.
- Llámeme si me necesita. - Sí, gracias.
El forense dice que la dispararon con un cojín.
Sí. Qué mal, Andy. Ese hombre ha descrito a Charlie Lear.
Perdonen, inspectores, acaban de avisar por radio.
Un basurero ha encontrado una pistola a tres manzanas
en la sexta avenida, junto a las canchas de básquet.
- Vale. Diles que vamos. - Sí, señor.
Piénsalo, John.
¿Tu amigo sería tan listo como para tirar su pipa?
Si tuviera una pistola, ¿no crees que es
de los que estaría comprando en Barney's
con la culata asomándole por el cinturón?
¿Quieres decirme qué pasa?
Estoy embarazada, Art.
- ¿Cómo ha pasado? - Ambos sabemos cómo pasa.
No entiendo. ¿Me estás diciendo que los anticonceptivos han fallado?
Sí, han fallado.
A veces pasa, Art.
El Dr. Sloan dice que falla en un pequeño porcentaje de ocasiones.
- No puedo creer lo que oigo. - Creí que te alegrarías.
El doctor dijo que no deberías volver a quedarte embarazada.
- La última vez fue muy duro. - Vengo de verlo.
Cree que todo irá bien.
Solo hay una pequeña posibilidad de que haya problemas.
Una pequeña posibilidad.
Arthur, no todo sale siempre según lo planeado.
No todo sale según las reglas.
- ¿Lo has hecho adrede? - ¿Cómo puedes preguntarme eso?
- O sea que no. - Es un no.
Pero si me preguntas si lamento llevar una vida dentro,
la respuesta a eso también es no.
- ¿No puedes alegrarte? - ¿De que tu vida pueda estar en riesgo?
De que vayamos a tener otro hijo.
No, no voy a entrar contigo.
Lillian, sentémonos y hablemos de ello.
No. Me voy a casa.
No quiero sentarme contigo.
No quiero comer contigo. No quiero mirarte.
Me rompes el corazón.
Hay resultados en el sistema sobre la pistola del contenedor.
Está registrada a nombre de un tal Charlie.
- ¿Es tu amigo? - Sí. He hecho una rueda de reconocimiento,
pero no lo ha identificado.
- ¿Andy está entrevistando al tipo? - Sí. ¿Quiere que deje el caso?
¿Crees que el que lo conozcas podría ayudarnos?
Sí. A ver, no es de fiar,
pero suelo poder hacerle entrar en razón.
Vale, bueno, el caso es de Sipowicz. Trabaja con él.
Vale.
- ¿John? - Sí.
Janice Licalsi va a recibir su escudo.
- Lo sé. Me lo ha dicho. - ¿Te importa que trabaje en la brigada
- hasta que se vaya a Inteligencia? - No veo problema.
- ¿Vuestra relación personal... - Sí, ya está.
- ...está acabada? - Sí, se acabó.
- Vale. - Vale.
Charlie, la pistola que sacamos de la basura a tres manzanas
- está registrada a su nombre. - La última vez que vi la pistola
fue hace tres meses, estaba en el cajón de mi ropa interior.
Cualquiera pudo haberla cogido. ¿John?
No me han identificado, ¿verdad? No en esta rueda, ¿no?
¿Dónde has estado en las últimas horas?
No me han identificado, ¿no?
Porque, si lo han hecho, me voy al psiquiátrico.
No ha sido concluyente. ¿Dónde estabas, Charlie?
Puedo decírtelo si me obligas.
Esto cuenta como obstrucción. Te recomiendo que nos lo diga.
Estaba con mi otra novia, Claudia. Claudia Lowe. Es buena persona.
La desgracia de Claudia es que está atrapada en un matrimonio sin amor.
Os agradecería que hablarais con ella discretamente.
Haremos lo que podamos. ¿Claudia vive con su marido?
Sí. Él no suele estar en la ciudad.
Es vendedor de puertas de garaje.
Creo que hoy está en Detroit.
- Puede que ya haya vuelto. - ¿Tienes la dirección?
Sí.
Vive en Chelsea, en la 21.
Este es el teléfono.
Llamad...
y colgad. Luego volved a llamar.
Si alguien responde y cuelga,
es Claudia indicando que su marido ya no está
- y que es seguro ir. - Siéntate.
Venga, John. Tengo que recoger a Trevor.
Pobre. Es un borracho. Lo recojo cada semana a esta hora.
¿Ah, sí? ¿Lo lleva a una reunión o a algo así de piadoso?
No, lo llevo al club Harvard a emborracharse.
¿Hay riesgo de que huya, Charlie?
Mirad, he venido
por mí mismo. Os he dado el nombre de Claudia.
Os dirá que soy inocente. No hice nada.
En caso de que no lo hayáis notado, estoy destrozado por esto
y me gustaría ir a ahogar mi dolor.
Será mejor que estés disponible.
Doy mi palabra.
Esperaba a otra persona.
Sí, ya lo veo. Inspectores de la policía
de Nueva York. ¿Podemos pasar?
¿De qué va esto?
- Espero a alguien. - ¿A Charlie Lear?
¿Qué tiene esto que ver con Charlie?
¿Está en apuros o algo?
Sra. Lowe, ¿qué hacía esta mañana entre las 9 y las 11?
Ver la televisión, dormir.
¿Sola?
Esto es por Charlie, ¿no? Claro, él les ha dado el número.
- Han usado la señal. - ¿Entre las 9 y las 11?
Si Charlie dice que estaba aquí, es que estaba aquí.
No, no funciona así. ¿Dice usted que ha estado aquí?
Claro. Estaba aquí.
¿A qué hora ha estado aquí?
No estoy segura. Estaba dormida.
He oído la puerta y no he mirado el reloj.
Así que no ha llamado ni usado la señal.
Puede que sí. Puede que me volviera a la cama.
¿A qué hora se ha ido?
No estoy segura, me levanto tarde.
Se habrá ido cuando él haya dicho, ¿vale?
Miren, mi marido no tiene que enterarse de esto, ¿verdad?
¿Estaría dispuesta a testificar que Charlie ha estado aquí esta mañana?
¿Esto es por algo serio?
Sí. Igual que las penas por perjurio.
Ay, Dios.
Sí. Vale. Estaba aquí, ¿vale?
Estaremos en contacto.
Yo...
quiero ser directo sobre esto. Empiezo a estar resentido.
- También quiero decir... - Por ahí.
...que si mi reputación en el club no estaba ya dañada,
el que me sacarais así de allí me ha dejado por los suelos.
Vale.
- Tu coartada no se sostiene. - ¿Qué quieres decir?
He dicho que estaba con Claudia. Me acosté con ella una vez y media.
- No lo ha mencionado. - Mujeres. Pues es cierto.
Dice que puede que estuvieras allí. No recuerda
cuándo llegaste o cuándo te fuiste.
Dice que estaba dormida.
¿Mientras tenía sexo con ella? ¿Qué dice eso sobre mí?
Os digo lo que pasa.
Claudia es una buena mujer, pero es muy inocente.
La habéis asustado mucho.
La has asustado mucho, Kelly.
Confundís sus nervios con falta de convicción.
Dejad que vaya a hablar con ella, solucionaré su problema
- de confusión enseguida. - ¿Has sido tú?
- No. - Estabas furioso.
Estabas cabreado por las fotos. ¿Has ido a casa de Minette?
No he matado a nadie, John.
Quizá ibas tan borracho que no lo recuerdas.
Mira, no voy a decir que recuerdo totalmente
todos los acontecimientos desde mi bautizo,
así que déjame ir a hablar con Claudia, ¿vale?
- No. - ¿Me estáis reteniendo?
Y voy a leerle sus derechos.
- Venga. - ¡No he sido yo
- y me estáis reteniendo! - Vamos, Charlie.
Ahora vais a tener la oportunidad de véroslas con la Cobra.
- ¿Qué quiere decir con "la Cobra"? - Alan Biden.
Alan Biden empezó dos años después de mí en Harvard.
Y, cuando me gradué, estaba en segundo año de Derecho.
Creedme, la Cobra se saldrá con la suya.
Y, John, estoy especialmente molesto contigo.
- Vamos. - Estoy especialmente molesto...
- Hola. - Hola.
Supongo que mañana estaré en la brigada, ¿no?
- Sí. Oye, irá bien. - Por casualidad
no te apetecerá ir a tomar algo, ¿no?
- ¿Para ponernos al día? - Trabajo en un caso.
Bueno, quería decirte que me alegra que podamos trabajar juntos.
Los últimos meses no han sido muy buenos para mí.
Quizá sea raro al principio, pero creo que podremos superarlo
y me gustaría que acabemos siendo amigos.
A mí también. Veamos lo que pasa, ¿vale?
- Nos vemos, John. - Muy bien.
- ¿Ha hecho su llamada? - Sí. A "la Cobra".
Creo que todos los abogados deberían tener motes de reptiles.
- ¿Ha matado a la chica? - No lo sé.
Es hora de dormir, niñas.
- Buenas noches, cariño. - Buenas noches, papá.
- Buenas noches, mamá. - Buenas noches, amor.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Dulces sueños.
Arthur, ¿me pides que aborte?
- ¿Eso quieres? - Sabes lo que creo respecto a eso.
- ¿Y por qué actúas así? - Déjame acabar.
Sabes lo que creo.
Pero si tu vida está en peligro...
Habla con el médico. Él piensa que todo irá bien.
¿Y qué pasa si no?
No quiero perderte.
No quiero que las niñas te pierdan.
Sé lo que sientes en el fondo de tu corazón, Arthur.
Te pido que dejes paso a la vida. A esta vida.
Creo que es muy arriesgado.
Voy a tener este bebé.
No creo para nada que Charlie matara a esa chica.
No creo que tú lo creas, John.
¿Acabas de volver de Mustique?
Si miro los pecadillos de Charlie con la perspectiva adecuada,
la fidelidad sexual nunca ha sido el fuerte de Charlie.
Lleva años viviendo esos enamoramientos transitorios,
como bien sabes. Charlie y yo incluso bromeamos al respecto.
¿Sabes qué le he dicho esta mañana?
Le he dicho: "Si le pasara algo a tu pito,
"no sé con qué diablos pensarías".
Sra. Lear, ¿ha echado a algún empleado recientemente,
quizá por ser poco fiable o por llevarse cosas?
A nadie, no.
¿Hay alguien que tenga acceso al piso
y que quiera meterlo en problemas o hacer que parezca culpable?
¿Lo dice por la pistola,
la pistola de Charlie que fue utilizada?
No nos enloquece la seguridad,
pero no, no me viene nadie a la mente.
¿Conocías a la fallecida, Minette Coleman?
Poco. Bueno, conozco a las de su clase.
Todas son muy parecidas, John, las...
- mujeres de Charlie. - ¿No te molesta que haya otras?
Bueno, a veces es raro.
- Y bochornoso, ¿verdad? - Bueno, nunca me ha importado
o preocupado mucho lo que piensen los demás.
¿Quién crees que envió las fotos?
Supongo que fue ella, la... la chica que han asesinado.
Charlie dijo que eran para ti.
- Sí. - ¿Tienes el sobre?
No, yo... lo tiré.
Procesarán a Charlie esta tarde.
Me ha dicho que no vaya.
Parecía alterado. Charlie odia ser infeliz.
Gracias por tu ayuda.
Dile...
que he preguntado por él.
Eso haré.
Le ha tendido una trampa. Tenía acceso a la pistola.
¿Y qué pasa con la descripción del testigo?
Y la declaración de la amante sobre si él estuvo es floja.
¿Sabes qué? Volvamos a llamar a la amante.
- La llamaré. - Sí.
¡John! La Cobra ha atacado.
- Mira quién está aquí. - Voy a salir.
He tenido que pagar un buen millón, John, esa ha sido la fianza.
Cuando algunos barrios oigan sobre esto,
cuatro o cinco de los banqueros más cooperadores y queridos de la ciudad
van a tener un ataque a la vez.
Haré esa llamada. Siga pisoteando a su colectivo, Charlie.
John, esto es lo que voy a hacer.
Voy a investigar personalmente todo este caso
para averiguar quién ha ensombrecido
- mi vida y la de Kitty. - No, qué va.
Vas a registrarte en un hotel.
Te mantendrás lejos de Kitty y no verás a esa chica.
- No sé pasar tiempo solo. - Más te vale aprender, Charlie.
¿Qué pasa si fui yo?
Que te llevaré a la cárcel.
- Hola. - Hola.
La novia dice que su marido estará ahí esta noche.
- Nos veremos mañana por la mañana. - Bien.
¿Qué ha pasado con Charlie?
Lo he mandado a un hotel.
Ahí es adonde habrá ido probablemente.
Sí. Oye, esta noche tienes lo del cumpleaños.
- ¿Aún no has conocido a su familia? - No. Hoy es el día.
Seguro que esperan a un fiscal joven y de categoría.
Y llegaré yo.
- Le he comprado un regalo a su padre. - ¿El qué?
Una gorra de pescador griega.
Su familia es de una isla de por allí. Todos solían pescar.
Si no le gusta, puede devolverla.
¿Crees que llevo el pelo demasiado largo?
¿Demasiado largo?
- Sí, por detrás, listillo. - Oye, estás genial. Estás bien.
- ¿Sí? - Sí.
Impresiónalos.
- ¿Vale? Impresiónalos. - Sí. Gracias.
ESTACIÓN DEL BULEVAR DITMAS
Hola.
Soy Kostas Costas.
Soy Andy Sipowicz.
- No, amigo. - ¿No?
Eres Andreas Sipowicz.
- Theo, deja de beber. - ¿Qué?
Y tú eres mi Argyro.
Soy su Sylvia.
Diles que vengan a conocer a Andy.
Venid, chicos.
Estos son mis hermanos.
- Este es Spiro. - Sí. Bienvenido, Andreas.
- El pequeño George. - Andreas.
- ¿Qué? - Mi abuelo también se llamaba George.
Theo. No es tan pequeño, ¿eh?
No. Es un... tipo grande.
Mi sobrina, Eleni.
- ¿Qué tal? - Hola.
Andreas, yo he preparado todo esto.
- He cerrado a las tres. - Qué buena pinta.
- Coca-Cola. - Nada más.
Gracias.
No.
No tenéis por qué esconderos.
La gente bebe delante de mí todo el tiempo.
- ¿Seguro, Andreas? - Sí, está bien.
Vale, vale.
Bebamos. Bebamos.
Feliz cumpleaños.
- ¿Para mí? Gracias. - Sí.
¡Yasou, Kostas!
- ¡Yasou! - ¡Yasou!
¡Yasou!
¿Crees que soy un alcohólico?
No sé, Theo.
Eso debes averiguarlo por ti mismo.
Bebo desde los 12 años.
Bueno, pues ahí lo tienes, ¿eh?
Andreas, llevo mi nueva gorra.
- Te queda bien. - ¡Me encanta esta gorra!
Al llegar a este país, empecé fregando platos.
Luego fui ayudante de camarero y luego dirigí un restaurante de noche.
Muchas horas de trabajo. Mi querida mujer se queda conmigo.
Mis hermanos llegaron uno a uno.
Muchos años de trabajo.
Tuvimos nuestro propio restaurante, y luego dos más.
Y luego tuvimos a una niña, a...
Sylvia. A la maravillosa Sylvia. Mi Argyro.
Con sus preciosos ojos, en los que aún puedo ver a su madre.
Andreas, no te pregunto cuáles son tus intenciones, ¿eh?
Sean las que sean, son asunto tuyo.
Tengo buenas intenciones.
Tus intenciones con Sylvia son asunto tuyo.
Mis intenciones son buenas. Son muy buenas. Las mejores.
Si le pides la mano, que sea cuando tú quieras, ¿eh?
Argyro, ven.
Me hace sentir muy orgulloso,
esta tigresa, la fiscal luchadora.
Y, esta noche, brindamos por su felicidad
y por el hombre que la ha hecho feliz.
¿Eh? Tú no tienes por qué brindar, ¿vale?
No te preocupes por la mala suerte por no brindar por tu amada.
Ey.
- ¡Opa! - ¡Opa!
- Sylvia, tienes una llamada. - Tengo una llamada que atender.
Lo harás bien.
Yorgo. Yorgo.
Lo estás haciendo genial.
George, parece que te vayas a caer.
- Eres genial. - Sí, soy la pera.
- Andy, debo irme. - ¿Qué quieres decir?
Debo tomar declaración a un testigo que se está muriendo.
¿Te importaría llevarme?
Bueno, ¿cuántos abrazos hay que dar para salir de aquí?
Si la declaración no tarda mucho,
¿quieres compañía luego?
- Veremos cómo va. - Andy,
esta ha sido la mejor noche de mi vida.
¿Hola?
Lo siento, cariño.
Dijimos que no te agujerearías las orejas hasta el año que viene.
Lo sé. ¿Estoy castigada?
- No. - ¿Eso significa que yo también puedo?
No.
- Hazlo cada hora. No te olvides. Vale. - Vale.
Estoy listo para aceptar que tendremos ese bebé.
Qué considerado.
- No me expreso bien, ¿vale? - ¿Qué quieres decir?
Supongo que me he preparado para no querer cosas,
no querer lo que no puedo tener.
Pero esto podemos tenerlo.
Estaba preocupado por ti
y no paraba de repetirme lo peligroso que era para ti.
Y lo equiparé...
a tu muerte.
Que si lo quería, te perdería.
Y ahora me dices que está bien
y no podía hacer ese cambio.
Lo único en lo que pensaba era que lo perdería todo.
No vas a perderme, Art.
Lo siento mucho, cariño.
Quiero a este bebé más que a nada.
Es solo que no podía aceptar el cambio.
Creo que será un niño.
¿Andy?
- Andy. - No quiero compañía.
¿Andy? Abre la puerta.
Por favor.
Hala, la puerta está abierta.
Calla. ¿Puedes callarte la boca? Calla la maldita boca.
Calla, venga, calla.
Eh... ¿quieres algo de beber?
¿Te echo lo que quede?
No lo entiendo. ¿Qué ha pasado?
¿No lo entiendes? ¿Qué...? ¿Qué...?
- ¿Qué parte no entiendes? - Creía que estabas bien.
Que habías tomado ese sorbo solo para el brindis.
Y que estabas bien.
No me tomo un sorbo para un brindis griego como si fuera un marica.
Si bebo, bebo.
- ¿Y te has parado a comprar una botella? - ¿Qué es esto, una especie
- de interrogatorio? - No, solo quiero saber...
qué ha pasado.
Que me he tomado un par de copas.
Ibas genial con eso.
Mira, he tomado... He tomado una copa.
Y estaba bien, así que me he tomado la segunda.
Y... he visto un poco la tele.
Y la tele me molestaba,
así que me he encargado de ella. La he arreglado.
Eso ha sido... alrededor de la cuarta copa.
¿Por ahora te gusta la historia?
- No. - ¿No?
Entonces lárgate de aquí. Vuelve con tu grupo de locos griegos.
- Andy. - Vete. Venga.
Sal de aquí, joder.
Vuelve con ese... Ese grupo de despreocupados
ovejeros idiotas.
Preguntándome cuáles son mis intenciones.
Lulu.
Tengo un chiste.
¿Cuál es el segundo nombre de tu padre?
Kostas.
Kostas. Kostas, Kostas, Kostas, Cost, Kost...
Panda de jorobados locos griegos.
Sal de aquí.
Sal de aquí, joder.
Sí.
Hola.
- Perdona, llego tarde. - Sin problema.
¿Cómo fue anoche con la familia de Sylvia?
Nos llevamos bien.
¿Vienes con nosotros?
Esto no me gusta.
Estoy en una posición difícil con mi marido.
Le agradecemos que vuelva a hablar con nosotros.
Diré extraoficialmente que Charlie estaba aquí conmigo,
pero no lo confirmaré a causa de mis circunstancias domésticas.
- Esperaba que lo entenderían. - Oiga, Claudia,
¿cómo es que dice que Charlie Lear estaba aquí cuando asesinaron a la otra chica,
pero lo dice de forma que pensemos que miente?
No estaba segura sobre la hora.
O quizá esté segura de que estaba con usted,
pero tiene un motivo para hacernos pensar lo contrario.
No entiendo lo que dice.
No creo que el motivo venga de usted, Claudia, porque, sin ánimo de ofenderla,
pero no parece muy inteligente. Digamos que alguien le pagó
para tener un motivo, ¿no? Tiene problemas de dinero.
Quizá su marido no venda muchas puertas de garaje,
así que alguien viene
y le ofrece dinero para retrasar a Charlie Lear.
No consiento que me hablen así.
Mire, este es un caso raro en el que ser estúpida
puede ayudarla, Claudia. Si no fue idea suya,
tiene la gran oportunidad de dar un paso adelante y contar su historia.
Y, al hacerlo, puede evitar
que le quiten unos 25 años de su potencialmente
- buena vida. - Andy.
Si no, quédese ahí, respirando por la boca...
- Andy. - ...y crearemos un caso contra usted.
Tenga.
Creo que está atendiendo a los intereses de otro.
Es momento de ser lista, piense en usted, y dígame
exactamente qué pasó. Eso debe hacer, ¿vale?
Lo único que debía hacer era traer aquí a Charlie
y mantenerlo aquí.
Y, si alguien venía preguntando, retirarme de la historia.
Estaba enfadada, no sabía que tenía otra amante.
Así que Charlie estaba aquí cuando dijo estar.
Sí, estaba aquí conmigo.
No sé quién mató a esa chica.
¿Quién le pagó?
¿Quién le pagó?
Debería tener un abogado.
¿Debería tener un abogado?
Puede tener un abogado o puede ser lista.
- La señora Lear. - Pasen.
Hola, John.
Charlie, ¿qué haces aquí?
He tratado de hacer lo que dijiste, John,
pero he ido a tres hoteles y he saqueado tres minibares.
- ¿Dónde está Kitty? - Oye, ¿queréis...?
- ¿Queréis que os traigan algo? - No. Charlie, ¿dónde está Kitty?
Probablemente esté en su habitación.
Se acabó, chicos.
Fui yo en un 99 por ciento. O sea, tenía los medios, el móvil,
- la oportunidad. - Solo le faltan los huevos.
Pensé en ello, pero tengo lagunas.
- Estaba como un perro rabioso. - Tiene que meterse
en la ducha o lavarse la cara.
- Venimos a por su mujer. - Ni siquiera sé qué...
¿Qué pasa?
Está detenida, Sra. Lear.
- No lo entiendo. - ¿Ah, no?
La pequeña Claudia la ha delatado.
Necesita un abogado. Necesita averiguar
cuánto tiempo le puede caer
por contratar a quien fuera para que se vistiese como Charlie
- y matara a esa chica. - ¿Fuiste tú?
- Charlie. - Kitty, me tendiste una trampa.
- Charlie. - Tú...
- Cálmate, Charlie. - ...cerda perversa y amargada.
Te odio, Charlie.
- ¡Seguro que sí! - ¡Oye!
- Andy, llévatela. Nos vemos allí. - Seguro.
- ¡Zorra malvada! - Quiero llamar a mi abogado.
No, llamará desde la comisaría, como un tío cualquiera de la calle.
Como si fuera una pobretona.
- ¡No! - Si no te calmas,
irás con ellos, ¿me oyes?
Vaya giro de los acontecimientos, ¿eh, John?
Quiero que te quedes quieto, quédate aquí, ¿vale?
He conseguido otra oportunidad,
- ¿verdad, John? - Pues sí.
Quizá eche un ojo
a uno de esos centros de desintoxicación de Minnesota
en los que hacen que las estrellas se hagan la cama.
Quizá vuelva a la habitación Roble del Plaza.
Pero voy... Voy a irme a dormir.
Y voy a dormir porque no he matado a nadie.
No he matado a nadie.
La información está en el boletín. ¿Tienes una copia de eso?
Kitty está hablando con su picapleitos. Me quedaré aquí y la llevaré a procesar.
Vale, hablemos sobre esto.
Anoche me emborraché.
- ¿En la fiesta? - No.
En esa fiesta, bebí un trago de ese ouzo o como se llame
lo que esa gente bebe. Me emborraché en casa.
¿Por qué empezaste?
Por la buena suerte. Brindaban en honor a Sylvia.
Y no hubo alarmas. No se abrió el infierno a mis pies.
Estoy curado, ¿sabes? Puedo beber como una persona normal.
Así que voy a comprar una botella de Old Rotgut Premium de Reserva Especial,
- para ver lo lejos que he llegado. - ¿Qué vio ella?
Oyó lo suficiente. Pilló de qué va.
Eso fue un error, ¿vale? No borra los diez meses.
Deberías haber oído lo que le dije, John.
- Era el alcohol, Andy. - Me bebí ese alcohol.
Fue un error, nada más.
Quería haber terminado con ello, John.
No se puede borrar un día de tu vida sin más.
- Hay que empezar de nuevo. - Pues empieza de nuevo.
Me da miedo salir.
Vale, ¿sabes qué vamos a hacer? Ven a cenar conmigo.
- Puedes llevarla a procesar luego. - No, me quedaré aquí.
Ven a cenar conmigo.
No, me quedaré aquí.
Vale.
- Buen trabajo hoy, John. - Gracias, teniente.
¿Sabes dónde puedo conseguir rosas?
- En la esquina de la séptima. - ¿Son frescas?
Sí, las venden. ¿Qué pasa?
Lillian y yo vamos a tener otro bebé.
- ¿Ah, sí? - Sí.
- Siempre y cuando todos estén sanos. - Enhorabuena.
- Sí. Buenas noches. - Buenas noches, papá.
- Buenas noches, Donna. - Buenas noches.
Tengo un mensaje para ti.
- ¿Qué tal va? - Bien.
¿Y a ti?
Va bien.
Un día ajetreado, ¿eh?
Sí. Hemos hecho un arresto en relación con ese homicidio.
- Una autora sorpresa, ¿eh? - Sí.
- Yo he tenido un día tranquilo. - Probablemente te metan poco a poco.
Sí.
- Hola. - Hola.
- Anda, la chica de Coppertone. - Sí, yo...
- Janice Licalsi, Robin Wirkus. - ¿Qué tal?
- Bien. - Robin estaba en las Bahamas.
¿Ah, sí? Qué bien. Tengo que hacer unas llamadas.
- Me alegra conocerte. - Igualmente.
Amenacé con pasarme en cuanto volviera, así que aquí estoy.
Ya lo veo. Es una buena sorpresa.
- ¿Te parece bien que me pase? - Sí, está bien.
¿Te gustaría ir a cenar algo?
- Vamos. - Vale.
- Ha empezado a llover. - Sí.
Buenas noches.
¿Podemos hablar un segundo?
Yo...
siento haberlo destrozado todo de esa forma.
Lo siento por todo.
Bueno...
Eres un borracho.
Sí.
¿Vas a seguir bebiendo?
No quiero. No.
No quiero herirte así.
O a ti mismo.
Sí. Eso tampoco.
Tendré que pensar sobre todo esto, Andy.
Esperaba que lo hicieras.
Subtítulos: Anabel Martínez
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