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Zulu
Haremos un análisis toxicológico.
Quizá encuentre cocaína en ella, doctor.
Sí, pero tiene el cricoides roto.
Creo que la causa de la muerte es estrangulación.
¿Tiempo estimado?
El rigor mortis ha remitido. Dada la lividez y descomposición general,
diría que entre tres y cinco días.
Quien la mató ni se molestó en desenchufar el cable
cuando robó la televisión.
Ninguna entrada forzada.
No. La conocía. Se pelearían por la pipa.
¿Te sigue doliendo el diente?
- Nada que no arregle un tiro en la cabeza. - Inspectores.
Este es el conserje, el señor Harmon. Los inspectores Sipowicz y Kelly.
¿Quién está quemando café?
¿Quiere ver cómo huele sin eso?
- Medavoy, corta el café. - No. Acabo de notar el olor.
¿Dónde estuvo los últimos días?
Me tome mis primeras vacaciones en nueve meses.
Me fui a Ellenville, 48 horas.
- ¿Vivía sola? - Sí, básicamente.
¿Qué significa eso? ¿Tenía novio?
No, un tío normal. Salía con varios.
¿Tenía problemas, vicios, algo así?
- No. - Fumar crac no cuenta, ¿eh?
Vale, dejémosles espacio.
- Con calma. - No me lo habría imaginado.
Pagaba el alquiler. Trabajaba.
Una editorial en el centro.
¿Hubo algún altercado la semana pasada?
Los vecinos se quejaron del ruido la mañana del sábado.
Vine y llamé. Un tipo contestó a través de la puerta.
Dijo que todo estaba bien.
Así que se quejaron de un alboroto. Gritos, sonidos de pelea.
Luego un desconocido le habla a través de la puerta
y le dice que todo va de maravilla dentro.
Después se larga de la ciudad y no vuelve a hablar con la inquilina.
¿A qué viene ese tonillo?
¿Tiene muchos imbéciles en la familia?
- Porque podría ser genético. - Andy.
Disculpe, ¿conoce bien el apartamento?
¿Podría ayudarnos a hacer una lista de objetos robados?
- Claro. - Venga.
Comprueba lo de la imbecilidad
antes de tener algún hijo a estas alturas.
¿Qué mosca le ha picado?
El inspector está un pelín irritable.
Está sufriendo por un diente.
Vale, avisaré a los del furgón para que los traigan.
- Sí. Está bien. - Ahora la otra mano.
Ladrones y camellos en cada esquina.
A la policía se la sopla.
No. Tienen a sus agentes ocupados tras un garito de cartas.
Esta noche las calles serán más seguras.
¿Cuándo se te acaban las pilas?
Le llevaré estos informes al sargento.
¿Le has dado mi mensaje al inspector Sipowicz?
Todavía no ha vuelto.
- ¿Esa tiene trato especial? - ¿A ti qué te parece?
- Hacemos buen equipo, ¿eh? - No estuvo mal.
Pero no te ganarías la vida con el blackjack.
Sí, me quedé sin un duro.
Debes aprender a no separar ochos contra una figura.
Nunca me enseñaron eso en la academia.
Yo también te podría enseñar un par de cosas.
¿Sabes qué son los deltoides?
No, Roy. ¿Qué son?
Ja. Son estos músculos de aquí.
Podrías tener unos buenos deltoides con la ayuda adecuada.
Me di cuenta por ese vestido tan sexi mostrando hombros
- que llevas. - Vale, Roy, necesitamos
- poner unas normas. - Déjame adivinar.
Nada de cumplidos
- mientras trabajamos. - Sí, algo así.
Así que si quiero decirte lo en forma que te puedo poner
- debería ser al acabar el turno. - Procesemos
a esta gente, ¿vale? Sargento, los informes de arresto.
¿Quién los lleva al juzgado?
Larson y yo.
¿Vas empezando? Iré en un momento.
- Claro. - Buenos días.
- ¿Puedo hablar con usted, inspector? - Sí.
Anticrimen nos infiltró en un club de apuestas
y arrestamos a los directores
y a algunas prostitutas que tenían para los peces gordos.
Una de las putas pregunta por ti. Dice que no puede pagar la fianza.
- ¿Quién? - Lois Snyder.
¿Qué va a hacer, que me disparen de nuevo?
Toma.
Dale esto y dile que me deje en paz.
Vale.
- Inspector, ¿qué tal? - Bien.
Roy Larson. Acabo de unirme a Anticrimen.
- Sí. Le he visto por aquí. - Sí. Acabo de cerrar
un garito. Me emparejaron con Janice Licalsi.
Es buena policía.
John.
- Disculpe. - Claro.
¿Qué tienes sobre la fallecida?
Mujer de 27 años. Estrangulada.
Pipa de crac junto a la cama. Anillo desaparecido del dedo.
Tele y radio robados. El coche no estaba en el garaje.
Resulta que el coche se lo llevó ayer la grúa de un callejón.
Medavoy y Martinez están en el depósito
echándole un vistazo.
Los padres de la chica están muertos. No tiene más familia.
Encontramos documentos de divorcio y localizamos a su ex.
Dijo que lo llamó llorando y le pidió 400 dólares prestados.
Diría que es bastante nueva en el maravilloso mundo del crac.
Andy.
- Tienes la mandíbula hinchada. - Un diente infectado.
¿Irás al dentista?
Sería demasiado sensato, teniente.
- Dadme más informes cuando podáis. - Entendido.
Ven aquí, anda. Dame la mano.
- ¿Qué haces? - Llama a este tipo.
Es un poco bocazas, pero es buen dentista.
John, ¿sabes la de tiempo
- que no me ve un dentista? - Exacto.
- ¿Sabes lo que encontrará? - Lo que sea,
- lo arreglará. - Sí, claro.
- ¿Y el cachitas ese? - Larson. Anticrimen.
Voy a llamar al trabajo de la fallecida.
- Vete al dentista. - Sí.
Hola, Donna. ¿Cómo estás?
- Hola, Andy. - Hola.
- Tienes la boca inflamada. - Un diente malo.
¿Quieres que vaya
a tu casa esta noche y nos prepare una sopa?
Esta noche es mala idea.
Andy, nos quedamos sin noches que sean buena idea.
Si no andas con ojo, pensaré que es personal.
Inspectora LaSalle, una tal señorita Miller quiere verle.
- Ven. - Me asombra nuestro éxito.
Solo quiero que todo salga bien cuando vengas.
No creo que esta noche sea buena,
entre el diente y un par de cosas
que quiero arreglar antes de que vengas.
No perderás puntos por ser quien eres, quiero que lo sepas.
- No seas tímido. - No... Lo sé. Pero...
quiero asegurarme de que puedo recibir visitas.
- Gracias, Andy. - Sí. Ni lo menciones.
Veinte pavos por bala.
Tengo que irme. Gracias por llamar.
- Hablamos luego, ¿vale? - Sí.
- Hola. - Hola, Johnny.
¿El teniente te puso en turno de nuevo?
- Sí. - ¿Estás lista?
- Lo estoy. - ¿Sí?
- Sí. - ¿Te acompaño a la entrevista?
- Estoy bien, Johnny. Gracias. - Vale.
- A por ellos. - Vale.
- ¿Es usted Linda Miller? - Sí.
Hola. Soy Sharon LaSalle, la inspectora asignada a su caso.
¿Pasamos a la sala de interrogatorios?
Estaremos más cómodas allí.
Recuerdo haberle llamado antes.
Adelante. Tome asiento.
Su denuncia dice que le robaron.
Sí. Un hombre me robó el cheque del desempleo y no me dan otro
si no pongo una denuncia con la policía.
Vale. Nos ocuparemos de eso. ¿Está bien, Linda?
- ¿Le hirieron durante el robo? - Solo un par de magulladuras.
Parecen algo más que un par.
¿Puede...
decirme qué le hizo cuando le robó?
Sí. Me...
Me...
Me quitó mi cheque del desempleo y me pegó.
Vale. Iba de vuelta a casa tras hacer la compra.
Sí, fui a un par de entrevistas de trabajo
y después pasé por el mercado de la calle 36.
Cuando iba de camino a casa se me cruzó y...
me arrastró a las escaleras de un sótano
y me robó.
¿Podría describirlo?
Era blanco, casi metro ochenta.
Era fuerte.
Vale, y se acercó a usted.
¿Le vio la cara?
Estaba bastante oscuro.
Se resistió y le arrastró a las escaleras.
No quería perder mi cheque del desempleo.
- ¿Qué pasó luego? - Me pegó, cogió mi bolso
- y escapó. - Vale.
- ¿Pasó algo más? - No, eso fue todo.
Linda, ¿cree que podría identificar a ese hombre
- si lo ve de nuevo? - No sé.
No me fijé en él, y además... todo pasó muy rápido.
- ¿Le tocó? - N...
Me pegó.
Linda, ¿sabe una cosa?
Llevo bastante tiempo haciendo esto. Mucho tiempo.
He aprendido a notar
cuándo alguien se guarda algo,
- ya sea por vergüenza, miedo... - Ya se lo dije, inspectora...
- me robó. - Llámeme Sharon.
Linda, si le tocó...
si abusó de usted sexualmente,
también me lo puede contar.
No saldrá de esta habitación sin su consentimiento.
- Me preocupa mi marido. - ¿Por qué?
Dice que visto de forma provocadora.
Siempre decía que iba a pasar algo así.
Linda.
Linda, cuando ese hombre le robó, ¿también le violó?
Sí.
¿Puede contarme qué pasó?
Él...
me puso un cuchillo en el cuello y me hizo quitarme las medias.
Y entonces...
usó las medias para atarme las manos a la espalda,
y después me cubrió...
la boca y la nariz con cinta adhesiva...
y me violó...
y... pensé que me iba a matar.
Pero se asustó. Escuchó a alguien en el rellano y escapó.
Vale.
Vale. Linda, está bien.
Me alegro de que lo haya contado. Bien hecho.
Si localiza a sus compañeros de trabajo, llámeme.
Inspector Kelly, de la comisaría 15.
Claro. Esa es la idea.
Aún no sabemos cómo murió. Gracias.
¿Cuál es su historia?
Robo, asalto y violación.
Johnny, lo que describió coincide con el modus operandi
de una serie de homicidios con violación
en los que trabajé hace cuatro años y medio.
Cómo la ató, y específicamente cómo le cubrió la cara.
En la calle, escalera de sótano.
- El mismo modus operandi. - ¿Pudo verlo?
No está segura. Está viendo fotos.
- Johnny, ¿me harías un favor? - Claro.
Voy al centro a por los documentos de esos casos.
¿Le echas un ojo por si necesita algo?
Sin problema. Vamos.
Sí.
Linda, este es el inspector Kelly.
- Hola. John Kelly. Encantado. - Encantada de conocerle.
El inspector Kelly estará disponible mientras voy a buscar
la información de la que le hablé.
- Vale. - Volveré en un rato, ¿vale?
Está bien.
- Gracias, John. - Nos vemos.
Seguro que la inspectora LaSalle le dio el discurso de las fotos.
Que las apariencias cambian con el tiempo.
Sí. Se dejan barba. Se afeitan. Engordan, adelgazan.
La idea es identificar todas las posibilidades.
No se preocupe si no lo tiene claro.
Yo estaré a la vuelta de la esquina si me necesita.
- Vale. - ¿Quiere un café?
- No, estoy bien. Gracias. - Vale.
Seis en punto. Estupendo. Gracias.
- Martinez. - ¿Sí, teniente?
¿Cómo va el estrangulamiento?
Revisamos el coche de la víctima en el depósito
y encontramos una factura de productos de maquillaje.
Uñas de pega, lápiz de ojos, pestañas, cosas de esas y una peluca.
Todo de un local en Astoria.
La factura es posterior a la muerte.
Pensamos que quizá el estrangulador
tenía una novia de reserva.
Nos planteamos ir a esa tienda de pelucas en Astoria
para ver si recuerdan quién compró eso.
Yo espero una llamada del trabajo de la víctima.
Sharon le sigue la pista a un violador. La denunciante está dentro.
No necesitáis a Kelly.
No, para nada.
Nadie necesita a Kelly.
- ¿Andy está en el dentista? - Si no se acojonó.
Si me dejara ponerle anestesia...
- Nada de agujas. - Enjuague.
Siempre son los tipos más duros los que se asustan de una aguja.
- ¿Cuánto más va a taladrar? - Ya casi estamos. Abra.
¿Sabe, inspector? Su boca me recuerda
unas ruinas mayas que visité con mi esposa el año pasado.
Es broma.
Diría que han pasado diez años desde su último chequeo.
¿Me equivoco?
Bueno, sé cómo ocurre.
La gente cruza lo que llamo "la gran brecha".
Dejan pasar tanto tiempo que les parece imposible
volver a poner su boca en orden.
Creo que temen que cuando abran la boca
les eche la bronca.
Pero no soy su padre ni su párroco.
Solo soy un dentista.
Poco más que un mecánico.
- Siento interrumpir, doctor. - Doctor Heller, debe hacer algo.
El doctor Fleishman amenaza con suicidarse.
Es el odontopediatra que comparte consulta con nosotros.
- Quizá esté de broma. - No sé.
Se ha subido a la ventana y son 28 pisos.
Vale. Llame a la policía. Cuénteles lo que ocurre.
Mejor que ese tipo no esté de broma.
- Jack. - ¿Qué hace ahí, doctor?
No se acerque. Si se acerca a la ventana, saltaré.
Iré a...
Iré a la otra ventana. La de allí.
- Jack. - ¿Qué?
Jack.
Mira, tu... amigo, el doctor Heller, dice que te llamas Jack.
- No es mi amigo. - ¿Qué?
- Que no es mi amigo. - Vale.
En fin...
Mira, me llamo Andy. Soy policía.
El doctor Heller me estaba taladrando el diente en su consulta,
y... oye, no sé qué te pasa por la cabeza ahora mismo,
pero está claro que estás alterado.
Los negociadores vienen de camino para hablar contigo.
Tienen un montón de información que te pueden dar
en situaciones como esta.
¿Como qué? ¿Me dirán que soy despreciable?
- ¿Que no merezco vivir? - Jack, soy yo, Irv.
Jack, estás siendo muy duro contigo mismo.
No sabes de qué hablas.
Soy un malversador.
Hacienda está a punto de acusarme de fraude.
Sin mencionar que destrocé toda relación personal
- que tuve. - Jack.
¡Ey! No te preocupes. No pienso salir ahí contigo.
¡Puñetas!
Te lo juro, Jack. Siento que tengo una panda de mineros
pasándolo pipa en el diente que me abrió el doctor,
así que me cuesta pensar en algo
alegre que decirte, la verdad.
Pero créeme, estos... Los negociadores saben...
lo que se hacen.
Sabrán exactamente qué decirte.
Agente...
no necesito que nadie me diga nada.
Sé lo que soy.
Un desastre de 48 años.
¿No crees que la gente puede cambiar?
Intenté cambiar miles de veces.
Solo aguanto un par de meses.
Al rato, vuelvo a ser el mismo capullo despreciable
que siempre he sido.
A cierta edad es demasiado tarde.
Eres quien eres.
Agente...
míreme a los ojos y dígame honestamente que me equivoco.
No puede.
A la mierda todo.
- ¡Ey! - ¡Dios mío!
¡Cuidado!
Ahí llegan los negociadores.
La víctima describió un modus operandi idéntico
a unos homicidios con violación de hace cuatro años.
Identificó cuatro sospechosos diferentes.
Este está en el cementerio Acacia. Este en la prisión de Catskill.
Este no se mueve. Está en el hospital de Brooklyn.
- Y el cuarto. - El cuarto es Louis Foreman.
Arrestado hace cuatro años
por agresión sexual agravada en Filadelfia.
Hablé con Pensilvania. El caso se desestimó
porque la víctima no testificó.
Mismo modus operandi que nuestra víctima y los cuatro asesinatos en Morningside.
Las agresiones sexuales con este modus pararon aquí
los cuatro años que estuvo encerrado en Pensilvania.
Lo soltaron hace un mes en libertad condicional,
transferido a Nueva York. Le quedan once meses.
¿Has hablado con su agente?
Sí, es un infractor. No se presentó hace dos semanas.
- ¿Comprobaron su domicilio? - Se largó la semana pasada.
Teniente, este tipo tiene un historial.
Hace cuatro años, dos días entre la primera y la segunda víctima.
La tercera al día siguiente. La cuarta esa misma noche.
Deberíamos poner un señuelo en la calle donde atacaron a esta mujer.
Preparadlo Kelly y tú.
¿Y ese tipo saltó de la sala de al lado del dentista?
Sí, 28 pisos.
- ¿Qué problema tenía? - Evadió impuestos, engañó a su mujer.
Si bastase con eso, no habría ventanas libres en la ciudad.
Repetía que la gente no puede cambiar, así que
¿de qué sirve engañarse a uno mismo?
Janice, ve hasta la pizzería,
busca en la bolsa, finge que olvidaste algo
y vuelve otra vez a la tienda.
- ¿Eso dijo? - Sí.
Porque engañarse pensando que puedes cambiar,
ese tipo de cosas, ya sabes.
Me retó a decirle lo contrario.
¿Qué opino? ¿La gente puede cambiar?
Ese tipo es sospechoso.
Janice, te sigue un hombre.
Calvo, casi metro ochenta, cazadora con capucha marrón.
Es nuestro tipo.
Va a atacar.
- Larson, ¿lo tienes? - Lo tengo.
La sigue.
Míralo. ¿Qué hace Larson?
- Meta la cabeza en la revista. - ¿Qué hace?
- ¡Alto! - Larson la ha cagado.
El tipo lo vio. Vamos.
- Suéltalo o estás muerto. - ¡Déjame en paz!
- ¡Policía! - Suéltelo.
¡Suéltalo y las manos a la pared, capullo!
- ¡Venga! - ¡Venga!
¡No dijo que era policía!
Le dije que era policía.
- No le oí. - Está arrestado.
- No sabía que querías. - ¡Te dije que era policía!
- ¡Que me rompe la muñeca! - ¡Calma!
- No dijo que era policía. - ¡Silencio!
Me oíste, ¿no? Le dije que era poli.
Venía corriendo al callejón, lo dirías antes de que llegase.
¿Por qué me arrestan? ¿Qué hice?
Al coche. No es mala pregunta, John.
- ¿Por qué me arrestan? - Se lo diremos en comisaría.
COMISARÍA 15
Creo que me hice daño en las escaleras.
¿Sí?
Teniente, llevo 15 años en esto,
pero este caso de estrangulamiento,
ya verá lo que... nos topamos en este.
- ¿Fuisteis a ese local? - Sí, señor.
¿Esas chicas vienen de allí?
Sí. Trabajan allí. Sí, señor.
Pero escuche, teniente.
La teoría era que el tipo fue a esta tienda de pelucas
a comprar cosas para su segunda novia.
No hay segunda novia.
- ¿Para quién era la peluca? - Para él.
La peluca y las uñas eran para él.
Estuvo seis horas en la tienda probándose pelucas y uñas,
y estás chicas le ayudaron con el maquillaje.
Manda a una de ellas fuera.
Le trae ropa de una tienda para chicas grandes.
Él tuvo que ir a tres zapaterías
para encontrar zapatos de tacón del 46 anchos.
Al parecer, el plan de este...
tipo es volver a casa y pasar el resto de su vida como mujer.
No está bien de la cabeza.
Se puede achacar a que fuma crac,
pero estas dos chicas, no sé cuál es su historia.
No paran de reír como un par de gallinas.
El conserje trajo correo dirigido a ese tipo,
al apartamento de la chica.
Hay una foto de él dentro. Mira si las chicas lo reconocen.
Prepararé una serie de fotos.
¿Puedo ayudarle?
- Busco al inspector Sipowicz. - Vale...
Andy.
- ¡Señorita! - Está bien, Donna.
Yo me ocupo.
- Yo... - Ven.
Por aquí.
Vine a devolverte el dinero.
No era un préstamo.
Bueno, lo que fuese, fue muy amable por tu parte, Andy.
¿Y ganaste bastante para devolverlo en una noche?
- Eres muy trabajadora, Lois. - Mira...
Me gustaría explicar lo que pasó con Giardella, Andy.
Creo que me quedó bastante claro.
¿Podrías...?
Déjame invitarte a cenar.
Por favor.
Por los viejos tiempos.
Claro, ¿por qué no?
Bien.
- Está bien. - Está bien.
Es... vengativa.
¿Sabe qué?
Nunca había estado en una comisaría, inspector.
- ¿Y tú, Con? - Estuve en estaciones de bomberos.
- ¿En serio? - Sí. Y me deslicé por la barra.
¿Estuviste arriba, donde las camas?
Inspector Martinez, ¿puedo hacerle una pregunta técnica sobre la policía?
No sé si podré responderla, pero...
- adelante. - Inspector Martinez,
si un criminal tiene una pulidora, o ácido o algo así,
¿podría borrarse las huellas dactilares y cometer crímenes por ahí
sin que lo pillasen?
Ahí viene el inspector Medavoy.
Chicas, os llevaremos a escritorios separados.
Queremos ver si identificáis una foto.
¿No íbamos a hacer un retrato robot?
Haremos esto en su lugar, ¿está bien?
Echa un vistazo y, si lo reconoces,
señálalo con el dedo. Haremos identificaciones separadas.
¡Es este! Este es el tipo que vino a la tienda.
Gracias, Monique.
Connie, ¿sabes qué?
Esto es muy divertido.
- ¿Esperas ahí, por favor? - Sí, claro.
Mira estas.
- ¿Reconoces a alguien, Connie? - Desde luego. Es este.
Pero créeme, cielo, con el trabajo que le hicimos,
no queda ni el menor rastro de ese careto.
Vale.
Chicas, tengo que pediros algo.
¿Os sentaríais en una furgoneta de vigilancia
para ayudarnos a identificar su aspecto actual?
- ¿Vendría el inspector Martinez? - Desde luego.
Toda la noche si hace falta.
- Sí, lo haré. - Yo no me lo pierdo.
- Bien. Suena genial. - ¡Sí!
Vale, Louis, te diré lo que tenemos.
Resistencia a la autoridad.
No, el tipo ese no me dijo quién era.
Y volverás a prisión por infringir la condicional.
- ¿Lo entiendes? - Solo falté a una cita.
Y no avisaste a tu agente de que te mudabas.
Esperaba solucionarlo con él.
- Anoche hubo una violación, Louis. - No sé nada del tema.
Tiene tu sello.
- No sé qué quieres decir. - ¿Qué hiciste anoche, Louis?
Estuve leyendo la Biblia.
¿Lees mucho la Biblia, Louis?
Es lo que leo, sí.
Debe ser difícil vivir en esta ciudad y seguir lo que dice la Biblia,
con tanta tentación alrededor.
"Bendito el hombre que resiste la tentación...
"porque cuando sea juzgado,
"recibirá la corona de la vida".
¿Leías la Biblia cuando te mandaron a prisión
en Pensilvania?
Ya no soy la misma persona. Con la ayuda de Dios,
- me enderecé y me renové. - ¿Y cómo lo hiciste?
Leo la palabra de Dios y hago flexiones.
Doscientas cincuenta.
A veces 500. Lo que haga falta.
Tantas flexiones y el ansia no desaparece, ¿eh?
¿Es lo que pasó anoche?
Mira, ¿podemos hablar sin la señorita delante?
Claro.
La violación de anoche fue idéntica a la que
te mandó a prisión en Pensilvania.
La mujer te vio y, en un momento,
te identificará en una rueda de reconocimiento.
Si quieres ayudarte, hazlo ahora.
"Benditos los perseguidos por hacer el bien,
"pues suyo es el reino de los cielos".
Te pregunto si necesitas ayuda, Louis.
- ¿Temes a Dios? - Amén.
Temes a Dios.
Un hombre temeroso de Dios pide ayuda.
Creo que quiero un abogado.
Vale, Louis.
- ¿Algo? - Ha dejado de citar las Escrituras
- y ha pedido un abogado. - Inspectora LaSalle.
- ¿Tiene un minuto? Quiero hablar. - ¿Qué quiere ese imbécil?
- Atención. - Te lo juro, Johnny,
tal como la cagó esta noche, si mi denunciante
no identifica a Foreman, la llevamos clara.
- Lo sé. - No podremos presentar
- un cargo de agresión. - Lo sé.
Hablamos luego.
- ¿Qué ocurre? - Me preguntaba
qué va a escribir en su informe
sobre lo ocurrido durante el arresto del violador.
No he tenido tiempo de pensar en ello.
Yo no dejo de darle vueltas.
Pienso en si el tipo me pilló. Seguro que no.
Creo que lo que pasó es que el tipo simplemente me vio
como una amenaza, ¿me entiende?
Tal como está de la cabeza,
igual pensó que yo era un ladrón.
En fin, a saber, ¿no?
A estas alturas me parece que da igual.
Sospechó algo y no lo cogimos en el acto.
Bueno...
escriba en su informe lo que vio,
pero le agradecería si no sonase como...
Mire, agente, no escribiré que sospechó de usted. ¿Le preocupa eso?
Y si puede dejar claro que me identifiqué...
Ahora mismo intentamos encontrar la forma de imputarlo.
Lo que pasase o no durante su arresto
- no podría importarme menos ahora mismo. - Sí,
- pero me identifiqué como policía. - Discúlpeme.
Quiero que quede claro.
Inspectora, lo que escriba podría afectarme.
Linda, gracias por venir.
Creo que ya ha acabado aquí, ¿no?
Está escribiendo el informe. Tan solo la quiero de mi parte.
Lo sé, seguro que lo está. ¿Por qué no vuelve al trabajo?
Linda, esperábamos hacer confesar al hombre que le violó.
- Pero no lo hizo. - No.
¿Y ahora qué?
Ahora vuelve a Pensilvania,
cumple allí el resto de su condicional, 11 meses,
y luego vuelve a la calle.
Pero si lo identifica en la rueda de reconocimiento, lo acusaremos.
No creo que pueda hacerlo.
No sé, me siento enferma, quizá una gripe. No sé...
Nos abriría muchas posibilidades.
Podría decidir confesar. Podría aceptar un acuerdo de culpabilidad.
- O quizá haya un juicio. - Quizá lo haya.
Y tendría que testificar.
Sería decisión del fiscal, pero es probable.
No puedo.
Lo siento. No puedo testificar. Apenas... puedo pensar.
- Ni se lo he dicho a mi marido. - ¿Quiere que hablemos con él?
No. Es decir...
Tengo que hacerlo en su momento, cuando me sienta preparada.
Lo peor que puede hacer es guardárselo,
sobre todo si le preocupa su matrimonio.
No lo entienden.
Quizá yo pueda pasar página y olvidarlo,
pero mi marido, no lo sé.
Quizá no tiene bastante fe en él.
Que venga. Yo hablaré con él.
- Quizá le sorprenda. - Linda, ¿sabe que
este hombre mató a otras de sus víctimas?
¿Lo sabía?
Creo que no le mató porque tuvo suerte.
Son la policía.
Pueden seguirlo. Se supone que hacen eso.
Consigan más pruebas. Que confiese
- de otra forma. - Linda,
estando aquí con usted...
Sé que es buena persona,
y ahora mismo sé que cree que puede pasar página.
Pero no puede. La comerá por dentro,
y dentro de un año, cuando esta bestia vuelva a la calle,
querrá cambiar de idea,
pero entonces será demasiado tarde. Quizá haya violado y matado de nuevo.
Es lo que hace.
Y en eso quiero que piense.
Piense en las otras mujeres.
¿Vale?
Siempre fuiste más que un cliente para mí, Andy.
- Parece el título de una canción. - En serio.
Créeme,
- nunca quise hacerte daño. - No creo que quisieses.
Pero las cosas pasaron como pasaron.
Ese capullo de Giardella
dijo que me cortaría el cuello si no te engañaba.
Dijo que me mataría, y lo dijo en serio.
Se acabó. Hiciste lo que hiciste.
Por favor, dime que lo entiendes.
Vale, lo entiendo.
Y que me perdonas.
Te perdono.
No sabes lo que me alivia.
Venga. ¿Cómo lo celebramos?
Ni idea.
Un vodka martini para mí y un güisqui escocés para él.
No. Tomaré un ginger ale.
Tráeme el vodka martini y el güisqui.
Por si cambias de idea.
Ya no bebo, Lois.
¿Es una regla o...
solo una pauta?
Es una perrada, eso es.
¿Y por qué te torturas?
Porque no arregla nada.
Arregla el momento.
Intento sentirme mejor conmigo mismo, Lois.
Intento buscar soluciones más allá de un chupito.
Andy.
Tomate solo una.
Te soltará un poco.
Luego comeremos algo, iremos a mi casa...
y te haré recordar...
porqué me hacías reservar cada martes para ti.
Vodka martini.
Ginger ale, señor.
- Y el güisqui. - Venga, Andy.
Por nosotros.
Por los viejos tiempos.
¿Sabes, Lois?
Aquí sentado mirando mis opciones de bebida,
debo admitir que... prefiero el güisqui...
y por eso debo seguir recordándome que en los viejos tiempos
acabé en una trampa, con un tiro y suspendido.
Igual me engaño a mí mismo, pero...
he dejado atrás los viejos tiempos.
Oye, no te vayas.
Venga. Al menos hazme compañía.
Cuídate, Lois.
Venga, Andy.
Diría que el vaso está medio lleno, John.
Sí, quizá se te escape uno con cinco violaciones, pero oye,
aquí estamos, listos para un relevo esperando por un capullo
tan colocado de crac que se cree Doris Day.
- Iré primero. - Sí, adelante.
Creo que la corona temporal está suelta.
- Ahí está Kelly. - ¿Dónde?
Os agradecemos haber esperado toda la noche,
pero ahora cambiamos de turno,
así que al menos dejadnos invitaros a comer.
Parece un buen plan.
Ay, Dios. Tenemos que volver a la tienda en dos horas.
- Yo me quedo. - ¿Qué?
- Hola, John. - Hola.
Saludad al inspector Kelly.
- Estas son Connie y Monique. - Hola.
- Hola. - Hola. Monique.
En cuanto venga Andy os podéis ir.
Yo me quedo.
Connie, no perderé otro trabajo por esto.
- Sí, no querrás eso. - Estaremos bien.
Gracias. Tenemos una foto.
- Podemos identificarlo. - ¿Ves? Opina igual.
Inspectores, ¿es o no cierto
que el hombre al que hemos esperado ocho horas
es culpable de asesinato en primer grado?
No sé en primero. Quizá en segundo.
- Hola, Andy. - ¿Y no es cierto que
ese hombre podría llevar vestido y peluca?
En ese caso, y si Monique decide irse,
soy la única persona de los alrededores
que lo ha visto vestido así
y que puede identificarlo como el culpable.
- Sería cierto. - Solo cumplo con mi deber cívico.
Mira esto.
¿Es el que buscamos?
¡Ay, Señor! Es él. ¡Es él!
Esperad aquí, chicas.
- Quédese el cambio. - Gracias.
- Cúbreme. - Vale.
¡Policía, señor Mitchell! ¡Alto ahí!
No se acerque.
Tenemos policías a ambos lados del bloque y al otro lado de la calle.
¿De verdad quiere correr calle abajo como Mary Tyler Moore
con la falda subida al culo y yo saltando sobre su espalda
o prefiere hacer esto de forma sensata?
- ¡Oiga, alto! - Será mejor que pare.
Pare.
Tenías que correr. ¡Me has hecho tragarme un diente, capullo!
Venga, preciosa.
De vuelta a comisaría. Tendrás un nuevo comienzo
con tus vacaciones de 20 años.
¿Me dan la peluca, por favor?
Vamos.
Estate quieto, maldita sea.
Aquí. Hola. Ella se encarga.
¿Puedo ayudarles?
Soy Ray Miller. Mi mujer dice que quieren hablarme sobre el robo.
La atracaron.
Creo que debemos hablar con la inspectora LaSalle.
- Kelly. - Ey.
No me des la espalda. Te estoy hablando.
Si tienes algo que hablar conmigo, Roy, encantado,
pero bájate esos humos.
Voy a la cara. Vas diciendo por ahí
- que fastidié la operación señuelo. - No.
No tengo tiempo para pensar ni en eso ni en ti.
Creo que tienes motivos para dejarme quedar mal.
¿Qué motivos serían?
Creo que intentas dejarme mal ante una mujer...
que sería Janice Licalsi...
Inspector Kelly.
- No es el caso, Roy. - Yo digo que lo es.
Cierra el pico y escucha lo que te voy a decir.
Todo poli se equivoca.
Lo peor que puedes hacer es culparte
o asumir que alguien más te culpa, a menos que tengas una razón,
y en este caso no la tienes.
Nadie dice nada a tus espaldas sobre nada.
Así que sé un hombre, acepta lo ocurrido y pasa página.
- ¿Me dices que sea un hombre? - Parece que me quieres pegar, Roy.
¿En serio quieres liarte a puñetazos con otro policía?
¿Cómo de mal quieres quedar aquí?
Por favor, vengan conmigo.
Pasen.
Será solo un momento.
Intente decírselo toda la noche, pero no pude.
Quiero que lo haga usted.
Está bien. Yo me ocupo.
Siéntese, señor Miller.
Usted también, Linda.
No sé cómo puedo ayudar.
Solo sé lo que Linda me contó del robo.
No solo atracaron a su mujer, señor Miller. También la violaron.
Mierda.
Linda me pidió que se lo dijese porque teme
- cómo pueda reaccionar. - ¿Cómo esperas que reaccione?
Te juro que... no hice nada para provocarlo, Ray.
¿No te avisé de que acabaría pasando si seguías
llevando esas minifaldas y tacones?
- ¿No te advertí? - Señor Miller,
por favor, escuche a su mujer.
- ¡Y acabó pasando! - ¡Ray!
- No me lo creo. - ¡Señor Miller, por favor!
Siéntese y escúcheme.
Señor Miller, mire estas fotografías.
Son otras víctimas del violador de su mujer.
Denise Dominic, 65.
Collette Marchant, 49. Pesaba unos 100 kilos.
Mary Guybara. Esta mujer usaba un andador, Ray.
Mire, señor Miller, y dígame lo sexis y provocadoras que le parecen.
Eran como su mujer.
Víctimas aleatorias, pero menos afortunadas que su mujer,
porque no solo las violaron.
Las mataron.
Su mujer teme identificar al hombre que la violó,
y creo que es porque teme lo que pueda pasarle a su matrimonio.
¿Es un temor fundado, señor Miller?
Creo que le pidió que viniese hoy
porque le pide el amor y apoyo que se merece...
para así identificar a este hombre y meterlo entre rejas.
Lo siento, Ray. No quería hacerte daño.
No pasa nada.
No es culpa tuya.
Queremos hacer lo correcto, inspectora.
- ¿A tus niños les gusta el chino? - Quedan
- contentos solo con salir. - Vayamos a Big Wong.
Nada en la sopa parece fuera de lugar.
- Buenas noches, inspector. - Buenas noches, agente.
- Oye, ¿te apetece una cerveza? - No, gracias.
- Janice. - ¿Sí?
Mira... que nadie te diga
que no me identifiqué al sospechoso anoche, porque lo hice.
Nadie dice lo contrario, Roy. Déjalo ya.
Sé lo que pasó allí y estoy satisfecho.
Y si se trata de tu seguridad,
lo haría de nuevo.
Pero tu exnovio quiere que parezca que la cagué.
¿Qué tal si lo dejas ya, vale?
Mejor que lo deje él si no quiere que le pase algo.
- Ya me entiendes. - Roy, estás avergonzado
porque hoy tuviste un par de fallos.
- No se los metas a Kelly. - Los meto en su sitio.
En ese caso, métetelos por el culo.
- Hola, abogada - ¿Qué tal, inspector?
¿Qué opinas de este frente gélido que tenemos encima?
- Es enero. - Pero es dentro del edificio,
la forma en que me tratas.
¿Qué tal la cena anoche?
- Si es que comiste algo. - ¿Qué quieres decir?
Que te vi salir con esa prostituta anoche, Andy.
La que hizo que te disparasen.
Qué tonta. No me di cuenta, así se te llega al corazón.
Es... ¿Podemos...?
¿Vienes un momento por aquí?
Por aquí.
Mira, eso no es lo que pasó.
¿En serio? ¿Fuisteis al museo de historia natural?
No, pero después del restaurante no fuimos a ningún sitio.
No te entiendo. Creí que te gustaba.
- Me gustas. - Era obvio que me gustabas,
y parecía que empezábamos bien, pero me diste
toda excusa posible, salvo ser abducido por alienígenas,
para no salir juntos, y luego coges y te tiras a una puta.
Te lo dije, no me la tiré.
¿Y por qué saldrías entonces con alguien así?
Mira, no sé. No soy Joyce Brothers, ¿vale?
No sé por qué me la llevé a cenar.
Fuese lo que fuese, se acabó. No pasó nada, y...
lo lamentaré si estropea lo nuestro.
No me dejes ahora.
¿Quieres que vaya esta noche?
No puedo.
Tengo que volver al dentista.
Me tragué la corona temporal al arrestar a un capullo.
Ahora tengo un chicle tapándolo.
Te lo mostraré. ¿Ves?
No, está bien, Andy. Te creo.
Créete todo lo que digo, ¿vale?
Lo de que me gustas también.
Avísame cuando estés listo.
- Buenas noches, Andy. - Sí.
Buenas noches, Sylvia.
Subtítulos: Alex R. Fortes
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