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¡Sí!
- ¿Quién es? - Soy yo, Greg Medavoy.
Un segundo.
- ¡Hola! - Hola.
¿Qué haces aquí?
Perdona si es un mal momento.
- Tal vez tengas compañía. - Venga ya. Pasa.
Probé a ver si estabas en casa. Los Rangers juegan en Toronto.
Sí, lo están retransmitiendo ahora.
- ¿Quieres una cerveza o algo? - No, creo que no.
- ¿No? - Sí. De verdad.
Qué agradable sorpresa.
Quería decirte que me he ido de casa.
He dejado a mi mujer.
- Vaya. - Sí.
- Creo que al final aceptaré esa cerveza. - Vale.
- ¿Cuándo ha sido? - Esta noche.
Hace un par de horas.
He reservado una habitación en el Days Inn.
- Ten. - Gracias.
¡Vaya!
Bueno, si te digo la verdad, Donna,
en parte lo he hecho por los sentimientos que tengo por ti.
La sensación de que hay cierta atracción entre nosotros.
He pasado noches en vela.
No dejo de pensar en ti.
Yo también pienso en ti.
- ¿Tu mujer sabe de mí? - No.
A ver, no hay nada que decir. No ha pasado nada.
Donna, me he estado muriendo por dentro.
Soy un hombre de 40 años. Llevo casado desde los 22.
Tal vez sea mi culpa, pero parece que...
mi mujer ya no está interesada en mí.
A ver, no hablamos. No hay misterio,
no hay... Bueno, sexo.
Y he pensado que no se me da bien mentir.
No quiero engañarla.
Así que si iba a pasar algo aquí,
ya sabes, entre tú y yo,
tenía que irme.
Vaya.
Mira...
no era mi intención soltarte todo esto.
Porque no ha pasado nada entre nosotros.
Bueno, debería irme si...
Tal vez ni si quiera estás interesada.
Gregory, estoy interesada.
No puedo...
No me lo puedo creer.
Soy toda tuya, inspector.
Dios mío.
Sargento, soy Sharon LaSalle.
Trabajaré arriba, en la Brigada.
Bienvenida al gran Lower East Side, inspectora.
- Subiendo, todo recto. - Gracias.
- Buenos días. - Sí. Hola.
Disculpad.
Disculpa.
- ¿Estás bien? - Sí. ¿Y tú?
- Bien. - ¿Te arrepientes de algo?
No. De nada.
- Hola, Sharon. - Hola, Johnny.
- ¿Cómo estás? - Bien.
- Me alegro de verte. - Sí.
Chicos, Sharon LaSalle. Fuimos juntos a la academia.
- Apuntaba alto en clase. - Hola.
Estará con nosotros. Llega de Víctimas Especiales.
Mi compañero, Andy Sipowicz.
- ¿Qué tal? Me han hablado mucho de usted. - De usted también.
¿Vamos a conocer al teniente? Venga. ¿Qué tal?
Bien, un poco nerviosa.
No lo estés. Lo harás genial.
Teniente, Sharon LaSalle.
- ¿Cómo estás, Sharon? - Hablamos luego.
- Sí. - Bienvenida a la Brigada. Siéntate.
John Kelly te admira mucho.
Es algo mutuo.
- ¿Fuisteis juntos a la academia? - Sí.
Y al primer servicio, en Moral Pública.
Bien. Te pondré en el equipo de John y Andy Sipowicz.
- Estupendo. - Greg Medavoy y James Martinez
también trabajan con ellos. John te los presentará.
El inconveniente es que no tenemos vestuario femenino.
El baño estaba en la sala de interrogatorios dos,
y ahora hay un vestuario que puedes usar de momento.
Bueno, está bien... de momento.
Teniente, mi marido vendrá hoy a comer, si no hay problema.
Claro, mientras no entre nada.
- ¿Cómo está Danny? - Muy bien.
¿Es jefe de seguridad en la universidad?
Sí, está empezando. Sé que echará de menos el trabajo, pero parece muy contento.
Bien.
Bien, ponte detrás del inspector Martinez.
Preséntate y ya nos veremos durante el día.
Gracias.
- Hola. Sharon LaSalle. - Soy James Martinez.
- Es de las buenas. - Sí.
Tiene que serlo. La mujer de Danny Deluca.
Trabajaste en robo con él, ¿no?
Sí. Sabía llevar un caso. Era duro.
Buen tío.
Otro en la larga lista de matrimonios exitosos de policías.
La Sra. Forbes busca al inspector Kelly.
Inspector Kelly.
Ahí está, John. Tu borracha favorita.
Señora Forbes.
- Es Paul otra vez. - Adelante. Siéntese.
Mi marido ha llegado demasiado lejos esta vez, inspector Kelly,
y quiero hacer algo al respecto.
Adelante.
Bueno, anoche...
a las diez, Paul llegó borracho.
Empezó atacándome verbalmente
y siguió con bofetadas.
Mire estos moratones.
Y cuando le dije que eso no lo iba a tolerar,
me tiró una botella de vodka a la cabeza.
¿Algo más?
A ver, ¿qué más tiene que hacer?
¿Qué tiene que hacer, partirme los brazos?
¿Hacerme puré la cabeza con un tacón?
¿Qué hace falta para que muevan el culo?
Lo que hará falta, señora Forbes, es que lo registre todo.
¿Vale? No puede retirar demandas.
Tiene que estar dispuesta a comparecer.
¿Está dispuesta a eso?
- Por supuesto. - Por supuesto.
En los últimos 18 meses, le he tomado 11 declaraciones.
O ha retirado los cargos o no ha aparecido en las lecturas.
Esta vez quiero que lo llame
y le haga saber exactamente qué le va a pasar.
¿Además, o en lugar de detenerlo?
Les tiene miedo.
Si hablan con él, se pondrá firme.
No tendría que arrastrar al miserable al tribunal,
- y todos estaríamos contentos, ¿no? - Venga. Vamos.
- ¿Qué? ¿A dónde? - Vámonos.
No sé usted. Yo seguiré trabajando.
- No, no puede hacer esto. - Venga, se tiene que ir.
Vamos, venga.
Si no pide ayuda para el alcoholismo
y no presenta la demanda,
- ¿cómo voy a ayudarla? - Mire, si no llama a mi marido,
empezaré a gritar justo aquí.
Si quiere quedar en ridículo, usted misma.
Llamaré a la ambulancia, la tomarán por psicópata,
y pasará la tarde con una camisa de fuerza.
Cualquier cosa que me pase, recaerá sobre su conciencia.
- Bien. - Bien.
¡Quíteme las manos de encima! Estas escaleras no se sostienen.
- Hola, John. - Hola. Está dentro.
- Aquí viene un civil para ti. - ¡Anda, mira quién ha venido!
- Danny. Hola. - Hola, Andy. ¿Cómo estás?
Bien. Me alegro de verte.
- Hola, Art. - ¿Qué tal?
- Bien, muy bien. - Tu señora.
Gracias.
Hola, cielo.
- ¿Qué me dices del decano? - Parece muy buen tipo.
- Dice que quiere conocerte. - Bueno.
Llevaré mi toga y mi birrete.
No seas tan irónica.
Tienen un gran sistema para empleados que entran en la facultad,
y cónyuges e hijos también.
Bueno, no creo que estudie nada tan pronto,
y tal vez miren raro a niños pequeños
de seis y ocho años, inscribiéndose en la universidad.
Hablo del futuro.
Es un buen sistema de enseñanza y demás, en serio.
De todas formas, me gustará.
Le gustaron mis ideas sobre seguridad en la planta industrial.
Bueno, tardará un poco en establecerse.
No me gusta mucho mi sargento.
Puede que ahora esté almorzando con su mujer,
quejándose de su nuevo jefe.
Oye, ahora soy jefe.
- Iré de oyente a algunas clases. - Bien.
- Iré a Arte Italiano. - Te irá bien.
Y te llevaré por ahí a ver las pinturas reales.
Y me refrescaré contigo en una de esas barcazas.
¿Llevas suelto?
- Avisa de robo en curso a Emergencias. - ¿Tiene teléfono?
No te eches encima de ellos hasta que llegue, Danny.
Sí, soy la inspectora LaSalle, Brigada 15,
- robo en curso. - ¡Manos sobre el salpicadero! ¡Policía!
Cobro de cheques. Novena y Stiverson.
¡Suéltelo! ¡Suéltelo!
- ¡Danny, cuidado! - ¡Dios mío, no!
Dos blancos con pasamontañas.
¿Lo has visto?
¿Qué ha pasado?
Lo siento. Pensé que estaba implicado.
- Tranquilo. No pasa nada. - Me había equivocado de coche de huida.
- Comprueba si hay heridos dentro. - ¡Ayuda! ¡Por favor! ¡Alguien!
- ¡Mi jefe está muerto! ¡Está ahí muerto! - ¿Hay alguien más dentro?
Uno de los ladrones y mi jefe.
Se dispararon. Los dos están muertos.
¡Ayuda! ¡Ayuda!
Inspectora. Llame a una ambulancia. Dispararon a mi marido
y hay una víctima y un perpetrador dentro.
Aquí 15 Chico Panadero Dos. Un par de ambulancias a toda prisa.
Tres personas disparadas, dos fallecidas aparentemente, Novena y Stiverson.
- Venga conmigo. - VC9. VC9.
- Es la primera... - Te pondrás bien.
- Te pondrás bien. - Es lo que vi de la matrícula.
VC9 son las primeras tres cifras de la matrícula.
Vale, está bien. No está mal. No está mal.
Díselo al coche patrulla, Sharon, porque...
- Porque tú estás nerviosa. - Sí. Vale.
VC9, los tres primeros dígitos de la matrícula. ¿Vale?
- Bien. - Aguanta, ¿vale?
- Estoy bien. Estoy bien. - Aguanta. No te rindas.
- Estoy bien. - Sí, lo sé.
- Estoy bien. - Sí.
- No te vayas. - Te quiero.
Te quiero. No te vayas.
Vamos. No te vayas.
No te vayas.
No quiero coches sin identificar, inspector jefe.
Quiero suficiente equipamiento.
No, estaba muerto en el hospital.
Murió en la ambulancia. De acuerdo.
- Hola, inspector. - Gracias, Donna.
- ¿Quieres un café? - No, gracias.
- ¿Algo de la escena del crimen? - Solo la escopeta.
Estamos tomando las huellas ahora.
Comprobamos las cámaras de seguridad en el edificio de cobro de cheques.
Andy está hablando con el hombre aparcado en doble fila.
Le pareció que todo fue muy deprisa,
pero se lo explicaremos, le mostraremos fotografías.
¿Y usted?
Pedí a la Unidad de Robo que buscara casos similares.
Los traerán inmediatamente.
En Coches Robados buscan la media matrícula que dio Danny.
Ha llamado Sharon.
Cuando termine en el hospital, volverá.
Contactemos con Narcóticos y con la DEA.
Vale. Ya hemos hablado hasta con los taburetes.
James, habla con el controlador de radio.
Que cada media hora busque por toda la ciudad
las cifras de la matrícula del coche de huida.
- De acuerdo, teniente. - Bien.
- ¿Llevaba dos semanas en el cuerpo? - Dos y media, me dijo ella.
- ¿Qué edades tienen sus hijos? - Seis y ocho.
Vale, vamos a trabajar.
Brigada 15 de inspectores. Un momento, por favor.
Inspector Medavoy.
Línea dos.
Hola. Soy yo de nuevo.
Hola.
Oye, ahora no es un buen momento para hablar.
Ha muerto un expolicía intentando detener un robo.
No, no puedo. Esta noche no.
Marie, por favor.
¿Crees que me gusta?
¿Que con 40 años me gusta vivir en una habitación de hotel?
- ¿Que no echo de menos a mi familia? - Brigada 15.
No puedo tener esta conversación ahora. No puedo hacerlo. No puedo...
Te llamaré, ¿vale?
Vale, adiós.
Siéntese.
Inspector Kelly, la señora Forbes.
Enseguida está con usted.
Inspector Kelly, por si le interesa...
Paul me ha vuelto a pegar,
gracias a su negativa de llamarlo cuando se lo pedí.
Le he rellenado todo el formulario y ya está redactado.
Debería hacerle el trabajo más fácil, ¿no?
Déjeme verlo.
Bien. En seguida envío a alguien a detenerlo.
¿Podría no ir a su trabajo?
- Sería delicado para él. - Sra. Forbes. Lo cogeremos
donde lo encontremos. Si no le interesa
- llévese sus papeles. ¿No? - No.
No. Si es la única forma de que lo haga, no tengo opción.
- Vale. Vale. - Detenga a ese hijo de puta.
- Encárgate, ¿vale? - Claro.
¿Lo va a hacer?
Sí, lo haré.
Ven aquí. Ven conmigo.
Ven.
Ven aquí, ven aquí, ven aquí, ven aquí.
Ven aquí.
¿Estás bien?
Un hombre podrá ver, dijeron, con los ojos de Danny.
- Eso está bien. - Sí. Está bien.
Quería preguntarte si puedes acompañarme a casa.
Claro.
Sé que quieres llevar el caso.
No, iré contigo. ¿Cuándo quieres irte?
Bueno, mi hermana recogerá a los niños del colegio.
- Vale. - Me gustaría estar allí para decírselo.
- ¿Quieres irte ya? - Sí, deberíamos.
Vale.
- No quiero que se enteren por la tele. - Vale. Vamos.
- Vamos. - Vale, sí.
¿Hablas con ellos un momento? Tengo que recomponerme.
Claro. Sí.
Hablaré con vosotros aquí.
Me llamo John,
y tú eres Peter.
Sí. Él es Jimmy.
- Dice mamá que eres policía. - Sí, es cierto.
Por eso conozco a vuestros padres.
- Han disparado a nuestro padre. - Lo sé.
Lo sé.
Cuando yo era no mucho mayor que vosotros,
a mi padre, que era policía como el vuestro, también le dispararon.
Y me acuerdo de cuando pasó.
Vinieron muchos policías a casa
y me contaron cómo mi padre había muerto como un héroe.
Pero claro, en el fondo...
solo sentía que estaba muerto.
También era un buen padre.
- Sí, era un buen padre, ¿no? - Sí.
¿Sabéis qué hice?
Pensé en mi padre. Estaba orgulloso de él por ser un héroe y un buen padre.
¿Me entendéis? Ambas cosas.
Os contaré un pequeño secreto.
Por aquí, los próximos días
serán muy duros para vuestra madre, ¿vale?
Serán duros para vosotros también, pero, en especial, lo serán
para vuestra madre.
Lo que creo que deberíamos hacer
es hacerle las cosas lo más fáciles posibles, ¿vale?
Es Andy.
Vuelvo en seguida, chicos.
Sí.
No, no, espérame. Sí, vale.
Tienen una identidad y dirección de la huella.
- ¿El hombre que soltó la escopeta? - Sí. Van a cogerlo.
- Sí. ¿Estarás bien? - Sí, ve, Johnny.
¿Seguro? De acuerdo.
Chicos.
- ¿Queréis que seamos colegas? - Sí.
¿Sabéis qué hacen los colegas?
Los colegas están en contacto y se cuentan cosas.
¿Vale? ¿Queréis ser colegas? Os diré qué haremos.
Os daré a los dos, una para cada uno, mi tarjeta.
Así podéis contactarme. Hay un número a la derecha de la tarjeta.
¿Vale?
¿Un abrazo? Venid. Abrazo de colegas, ¿sí?
- Dadme un abrazo. - Será mejor que te vayas, Johnny.
Muy bien. Eso es.
Tenemos un trato.
Me llamaréis. Tú también.
¿Sí? Bien, chicos, tranquilos. Hablamos pronto.
- Hasta luego. - Vale.
POLICÍA NYC
Eh, tranquilo, tranquilo, ¿vale? Tranquilo.
¡Despacio!
¿Lo llevamos a Emergencias,
- inspectores? - No. Ya nos encargamos.
Oye, tengo que ir... Necesito hablar...
Lo tenemos. Gracias.
Oye, oye, oye, ¿por qué paramos, tío? Deberíamos ir a un hospital.
¡Ha muerto un policía, desgraciado!
Ahora escúchame.
Estabas fuera, ¿sí?
Soltaste la escopeta mientras alguien en el coche de huida mató a ese hombre.
Eras cómplice. Ahora, si quieres conseguir algo,
dinos quiénes había en el coche.
A ver. ¡Si no voy a un hospital, moriré aquí!
- Eso es un no al plan "A", ¿no, Leo? - Venga ya, tío.
Dr. Kelly, ¿me pasas mis guantes?
Oye, ¿qué hacéis? ¿Qué pasa aquí?
Voy a tener que operar aquí en el coche, Leo.
- Es tu única opción aquí. - ¡Por el amor de Dios, me va a matar!
¡Murió un policía, hijo de puta!
Si quieres ir a un hospital
y evitar una operación de urgencia extremadamente dolorosa,
dame los nombres de esos hombres.
¡Vale, vale, de acuerdo! Curtis Perriman era el conductor.
No sé quién era el otro, ¿vale?
- ¿Tienes alguna dirección? - Juro por Dios
que no lo sé. Sí, tengo una dirección.
Os la daré, ¿vale? Llevadme a un hospital, ¿vale?
¿Doctor Kelly?
- ¡Quiero un abogado! - Sí, sí, vale, bien, sí.
- Solicito un abogado ya. - ¿Quieres que salga y te lance uno?
No, sube. Ya lo iremos viendo.
Subamos.
Brigada 15 de inspectores.
Un segundo, por favor. Inspector Medavoy, es su hija.
¿Sí? ¿Jamie? Hola, cariño.
Yo también te echo de menos.
¿Qué tal el colegio?
No llores, Jamie. Vamos.
No. No, eso no es verdad.
No, no es tu culpa. Dile a tu hermana que he dicho eso.
Os quiero a ti y a tu hermana.
Y a mamá también.
Es que a veces las mamás y los papás
tienen que distanciarse un tiempo.
Ya sabes, para solucionar sus problemas.
Como los padres de Kevin Appley.
¿Qué? ¿Quién te ha dicho eso?
Bueno, pues dile a Bobby Walden que eso no es cierto
y que no es asunto suyo
con quién tuviera relaciones la madre de Kevin Appley.
¿Katie quiere hablar conmigo?
Bueno...
Bueno, dile que la quiero de todas maneras, aunque me odie.
No está. Pero le dejé un mensaje.
Sí. Tal vez.
Oye, cariño, tengo que irme. Tengo crímenes que resolver.
- Vamos, idiota. - Yo también te quiero.
Adiós.
Brigada 15.
¿Alguien puede buscarme un abogado?
¿Quieres un abogado, Curtis? Tendrás uno.
Pero espera un momento, cállate,
y déjanos decirte a qué atenerte.
¿Es tu especialidad, Curtis,
vaciar lugares de cobros de cheques?
Hemos visto un atraco del mes pasado,
el cual grabaron las cámaras de seguridad.
- Pero eso no significa nada ahora. - Tu compañero Leo te entregó.
Sabemos que ibas en el vehículo de huida. Es un hecho.
Es un hecho. Lo único a tu favor,
lo único, es que eras el conductor
y no pudiste disparar al policía.
Eso te puede ir bien.
Eso si realmente fuiste el conductor.
Si no atrapamos al tirador,
podríamos pensar que tú fuiste el tirador.
Mira, Curtis, el único hombre que se salva aquí es el conductor.
Puedo traer a un fiscal en cinco minutos y llegar a un acuerdo.
Oye, se te olvidaba. Quiere un abogado,
dile que se calle y vaya a juicio por matar a un policía.
- Oye, esperad. - No. No esperamos.
Has pedido un abogado, no hay más que hablar.
¿Vale? Estarás constitucionalmente protegido
por algo que te podía haber salvado 50 años, Curtis,
- cincuenta años de cárcel. - Vale. Olvidad lo del abogado.
¿Seguro que no lo quieres?
Sí, estoy seguro.
Fiscal Costas, Curtis Perriman la espera para tratar el tiroteo de Deluca.
- No puedo ocuparme de él. - ¿Qué dices?
- Nos dará al asesino de un policía. - No vale.
He oído que quiere un abogado.
Pues ya no lo quiere.
Acompáñeme. Se lo dirá él mismo.
No puede anular la petición sin un abogado presente.
Todo lo que diga después está manipulado
- y es inadmisible. - Manipulado.
Es cierto.
Y si preguntáis en el tribunal,
tendré que decir lo que oí.
Os digo que le consigáis un abogado
antes de que dé información sustancial.
No tiene abogado.
Le darán a un memo de oficio
que tomará decisiones tres semanas después a partir del jueves.
Para entonces, el tirador que nos dio llegará a Cleveland.
Si conseguís que coopere el tirador
que dio sin representación legal,
saldrá del tribunal.
Hacedme caso.
Conseguidle un abogado. Procuraré que mi despacho se encargue.
- ¡Inspector Kelly! - Sr. Forbes, ¿qué hace aquí?
He sido absuelto de una denuncia falsa de mi mujer.
Ha retirado el cargo en la lectura.
- Dios mío. ¿Qué quiere? - Que vea este vídeo.
Que vea que la persona
cuya queja le encajó para detenerme
me ataca.
Si quiere declarar,
lleve eso abajo y empiece.
Me atiza una bolsa de hielo del congelador.
Destroza una lámpara y las cortinas
- de la ventana delantera cual orangután. - Vaya abajo. ¿Vale?
¿Ella puede venir y hacer que me detengan,
pero yo traigo pruebas, lo que ella nunca ha hecho, y no hacen nada?
Dígame una cosa, inspector, ¿le hace algún apaño oral?
Oiga, basta ya.
Ha hecho apaños orales a gente por menos...
Si no sale de aquí en 30 segundos, lo encerraré por alteración
del orden público y no retiraré los cargos.
- Dejaré la cinta. - Añadiré tirar basura. Fuera.
Ese es su cliente, y yo diría que eso es muy incriminatorio.
No habrá jurado en el mundo que no lo condene.
Estoy confundido, abogada.
Pensaba que habíamos venido por el tiroteo de Deluca.
Lo de la cinta es de tres a cinco seguro.
Incorporaré el homicidio en el que participó ayer.
No, no, no, lo único que tiene para involucrar a mi cliente en ese homicidio
es la alegación sin corroborar
- de un criminal confeso. - Créame,
podemos descartar al Sr. Perriman definitivamente.
Y también sé que hubo ambigüedades
en cuanto a la asignación de un abogado.
Sea consciente del buen acuerdo que ofrecemos
y su pequeño abanico de posibilidades.
Me pregunto si insistiría tanto
- si realmente creyera en su caso. - Mire, su compañero se chiva,
está grabado usando el mismo modus hace un mes,
y ahora mismo estará limpiando el coche de huida.
- Lo tenemos. - El hombre es culpable.
La cuestión es cuánto tiempo hará.
Puede tener al Sr. Perriman en casa antes de cumplir los 30
o hará 25 años en el norte del estado.
Hasta un memo de oficio como usted
- entiende de números. - Andy...
Repítame la oferta.
- Hola, Sharon. ¿Cómo vas? - Hola, Andy. Bien.
- Hola. - Hola, ¿algún avance?
Sí. Aún no sabemos quién disparó a Danny,
pero nos queda poco. ¿Qué tal con los sindicalistas?
Mal. Tengo sus prestaciones de la Sociedad Colombiana,
pero con su pensión, decidimos ir por el plan B.
- Sí. - Tenía solo 46 años. Pensamos en disfrutar
de las ayudas mientras viviera.
- Sí. - Encontraremos algo. Estaremos bien.
Sí. Fiscal Costas, inspectora La Salle.
- Lamento su pérdida. - ¿Qué pasa?
- ¿Tiene algo para Johnny? - Está recomendando el acuerdo.
- Creo que tendrás tu nombre. - Bien. Bien.
¡Policía! ¡Adentro! ¡Adentro!
¡Atrás! ¡Salga! ¡Salga!
- ¡Vamos, vamos, vamos! - ¿Qué pasa?
¡Buscamos a Donald Clayton! ¡Donald Clayton!
- ¿Es su hijo? - No está. ¡Sí!
- ¿Dónde está? - No sé dónde está.
No hay nada. No hay nada.
Su hijo disparó y mató a un policía.
- No puede ser. No... - Si sabe dónde está,
dígale que se entregue o lo encontraremos nosotros.
Porque lo haremos de esta forma. ¿Entiende, Sra. Clayton?
- ¿De qué habla? - Que mejor tomar riesgos
en el tribunal que en la calle.
- ¿Le hará llegar el mensaje? - ¿Sabe dónde está?
- No, no... - ¿Está segura?
Pero me llama a veces.
Pues que se entere cómo somos.
¿Cómo te llamas, querida?
Donna Abandando.
- Usted es Norman Gardner, el reportero. - Sí, lo soy.
Donna, ¿le dices al teniente Arthur Fancy
que quiero verle, por favor?
Sería mejor si le digo para qué.
Es entre el teniente y yo,
pero te aseguro que no le haré perder el tiempo,
ya que nunca pierdo el mío.
- ¿Puedo ayudarle, Sr. Gardner? - Sí, señor.
A mi despacho.
Sabes qué hace aquí, ¿no, Kelly?
Algo intuyo.
El capullo que buscamos se entregará
a esos dos colgados de la publicidad.
- ¿Es sobre Clayton? - Este es el trato.
Mi hombre teme recibir una paliza, como mínimo,
así que para calmar sus miedos, quiero seguirlo desde la calle
durante el proceso de detención.
Sé que no podemos estar en el interrogatorio,
pero quiero abordarlo cuando salga.
Asegurarme de que no ha sido maltratado.
- Y acompañarlo a la puerta de su celda. - Imposible, Norman.
- Aquí no tiene ninguna opción. - ¿No?
Imagine que decimos en los medios que sus condiciones son irrazonables.
Mandamos un mensaje al perpetrador para que llame a otro reportero.
No es el único estafador con una minicámara de la ciudad.
¿Qué propone?
Coloque la cámara en la calle,
acompáñelo a la puerta de comisaría y deséele una buena vida.
Ni hablar. La seguridad física de este individuo está en mis manos.
Tengo la obligación de cumplir mis promesas.
¿Quiere pasar la noche con él en la celda?
¿Sin cámara? ¿Solo los dos y una pastilla de jabón?
No me cabree, teniente. Escúcheme.
Si me deja grabar en el interior, se lo entregaré personalmente.
Entréguelo a los inspectores Kelly y Sipowicz en recepción.
Grabando, dentro del edificio.
Despídase al final de la escalera.
- ¿Puedo hablar con ellos? - Si quieren.
- ¿Cuándo vemos al hombre? - Creo que puedo traerlo rápido.
No lo tendrá en una furgoneta aparcada al final de la calle, ¿no?
Creo que puedo traerlo rápido.
Kelly, Sipowicz.
¿Qué quiere el próximo Chevy Chase, teniente?
Traerá al tirador.
Os lo entregará en la entrada.
- Grabando. - Grabando.
Sed escuetos con los comentarios. Subid al hombre.
- ¿Cuándo llegará? - En cualquier momento.
- ¿Puedo llamar a Sharon? Quería estar. - Adelante.
Estoy en la recepción de la Comisaría 15.
En unos instantes, saldré por esta puerta
y volveré con el hombre más buscado de la ciudad de Nueva York,
acusado de matar a un policía, Jimmy Clayton.
El señor Clayton, quien se declara inocente,
teme morir a manos de la policía.
Me dijo que la única vía para entregarse con seguridad
era con mi ayuda y su mirada atenta,
así que, por favor, no se vayan.
Corten. Disculpa, colega.
¿Inspectores...?
Sipowicz y Kelly, por si quiere insultarnos por nuestro nombre.
Debo decir ciertas cosas para satisfacer a mis espectadores.
No les suele gustar la policía. Hoy cargan con el muerto.
Personalmente, creo que hacen un tremendo...
¿Lo traerá en algún momento?
Tráelo.
Inspector Kelly, este es su caso, ¿cierto?
Sí. Todos participamos.
Escuchen, si luego quieren sacar fotos de nosotros tres juntos
para la familia, sin problema.
Luego te llaman a ti idiota.
Sí, ¿preparado?
Tráelo.
Mi ayudante acaba de poner a Jimmy Clayton bajo mi custodia.
Sr. Clayton, se le acusa de matar al inspector retirado Daniel Deluca.
- ¿Lo hizo, señor? - Yo no he matado a nadie.
Quieren un chivo expiatorio.
Soy pobre, blanco,
nadie dará la cara por mí y lo saben.
Queda detenido. ¿Me oye?
Tiene derecho a guardar silencio.
- Tiene derecho a un abogado. - ¡Desde luego!
Si no puede permitírselo, se le asignará uno.
Inspector Andy Sipowicz, ¿le dijo a su madre, abro cita:
"Mejor que tome riesgos en el tribunal que en la calle"? Cierro cita.
- Abro cita: "No", cierro cita. - Eso es.
El Sr. Clayton y su madre interpretaron
que la policía lo mataría en la calle
antes de entregarse a las autoridades.
¿Qué responde, inspector Kelly?
Clayton será detenido por asesinato
en un robo a mano armada.
Ha aceptado ser interrogado.
Está esquivando las preguntas difíciles.
Le pregunto, ¿también intenta romper sus promesas
sobre la seguridad física del Sr. Clayton?
Nadie te ha prometido nada sobre tu seguridad, escoria.
Ya puedes irte. Has chupado demasiada sangre por hoy.
Corten.
Vale. Gírese a un lado.
¿Sabías que eras tan feo, Jimmy?
¿Cómo estás?
Le pedí a Johnny que me avisara cuando lo tuvieran.
No te conozco bien, Sharon, así que espero que me perdones por preguntarte esto.
¿Solo has venido a mirar?
¿Que si estoy pensando en cargarme al chico?
Tal vez si no tuviera dos hijos, teniente.
Vale.
Eh, que te tranquilices.
¿Sharon?
¿Reconoces a alguna de estas personas?
- No. - Es mi familia.
¿Ves al hombre abrazando a los dos niños? ¿El sonriente?
- ¿De qué va esto? - ¡Era mi marido!
- Te está hablando la inspectora. - Era mi marido, ¿vale?
Lo mataste ayer. Fuiste tú.
¿Y ves estos niños? Ese es Peter y ese es Jimmy.
- No lo hice. - Sí, sí que lo hiciste. Vaya que sí.
Y cumplirás la condena, miserable gusano.
Les quitaste a mis hijos a su padre.
- No tengo nada que decir. - ¿Sabes una cosa?
Serás un gran héroe en la cárcel.
Mataste a un policía.
Siento lo que ha pasado.
Buenas noches, Medavoy.
- Buenas noches, Donna. - Buenas noches, teniente.
- Hola. - Hola.
Bueno. Espero que te manden acciones de la compañía telefónica.
Sí. He recibido muchas llamadas.
- Tu familia te quiere. - Sí.
- ¿Cómo lo llevas todo? - Fatal.
¿Vas a volver?
Ella dice que...
quiere intentar arreglar las cosas, Donna.
Marie dice que quiere intentarlo de verdad.
Dice que no le he dado una oportunidad justa,
que no expresé lo infeliz que era.
Sé que es algo que tengo que mejorar.
Decir lo que me pasa.
- Conmigo no. - Ya.
Contigo no mucho.
De todas maneras...
con las niñas y todo...
supongo que les debo una oportunidad.
Vale.
Mira, no soportaría que pensaras
que mentía con lo de irme de casa y todo eso
para llevarte a...
- ¿La cama? - A la cama, sí.
No creo que mintieras.
Pero tienes que entender, Gregory...
que no nos podremos ver, de forma romántica,
si vuelves con tu mujer.
- Lo sé. - Ya lo hice con un comando de Nueva York,
y me prometí: "Nunca más".
Entiendo.
Puede que seas lo mejor que me ha pasado nunca, Donna.
Buenas noches, Greg.
Hasta mañana.
- Buenas noches, Andy. - Nos vemos, Med.
Escucha, espero que no hablaras con el chico
- sin su representante legal presente. - Han pedido un trato.
- No les has dado nada. - No les he dado un carajo.
No intentaba jorobarte, Andy, y perder tu caso.
Ha sido un gran detalle por tu parte. A veces ignoro la cortesía.
- Oye, ¿tienes hambre? - Sí.
Mal. Vamos, te llevaré a cenar.
- Vamos. - Gracias.
- Kelly. - Sí.
- ¿Estás bien? - Estaré bien.
- Sé que lo estarás. - Sí.
¿Sabes? Cuando Danny estaba vivo...
siempre sentí cuánto me quería.
Hasta cuando estábamos separados.
Lo tenía todo el tiempo presente.
A ver, soy dueña de mí misma. Sé quién soy y...
no es que el amor de Danny me convirtiera en algo que no era.
Pero...
me hacía sentir muy, muy bien.
Y todavía me siento así.
Todavía siento su amor por mí.
Y eso me hará más fuerte para los niños y para hacer lo que debo.
Pero el caso es que...
no tendré a Danny conmigo.
A fin de cuentas...
no estará para abrazarme, ¿sabes? Y...
eso será muy duro.
¿Me llevas a casa y haces una visita a los niños?
Por supuesto que sí.
Gracias.
Disculpen. Ha venido una mujer, inspector Kelly. Habla sin sentido
- y pregunta por usted. - Quiero verle ya.
Espera un momento.
No, no vamos a hablar. No tengo tiempo.
Lo que va a hacer es sentarse en este banco
y esperar a que vengan por usted, ¿vale?
Siéntese ahí y espere.
Eso es.
¿Qué le pasa en el brazo?
Un corte en la piel. Dejó de sangrar.
- ¿Puedes esperar un poco? - Sí. Haré unas llamadas.
Vale, gracias. Vale, Sra. Forbes, vamos.
Cuéntemelo. Por favor, siéntese.
Ahí.
Veo en su mirada que ya sabe lo que pasa con mi marido.
Dígame qué ha pasado.
Nos conoce, inspector.
Siempre peleando. Como dos linces en un saco.
Después hacemos las paces.
Bebemos y hacemos las paces.
Siempre.
Le dije...
Le dije que...
"Por favor...
"no escuches las noticias de la radio cuando miro la grabadora".
- Se lo dije claramente y me ignoró. - De acuerdo, Sra. Forbes, dígame qué pasó.
Y le dije...
Le dije: "Tendrás que contestarme".
Y no lo hizo.
Y lo apuñalé en la nuca con un cuchillo.
¿Con cuánta fuerza lo apuñaló?
Con mucha.
Con mucha.
Se me murió, el hijo de puta.
Vale, voy a mandar un coche patrulla para que vaya a ver. Venga.
- Vale. - Vamos a una sala de interrogatorios.
- Vamos. - Te he visto mirando por aquí.
Basta.
- Crees que eres mejor... - Vamos. Ya basta. Venga.
- ...que yo, pero no lo eres. - Sra. Forbes.
- Mira, quería a Paul y él a mí. - Sra. Forbes,
- basta ya. - Teníamos algo. Ahora no tengo nada.
¡No sé qué voy a hacer sin él!
¿Me ha entendido?
Yo...
Claro.
Subtítulos: Cristina Ocete
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