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Qué asco de mundo.
Eran unas personas encantadoras.
- ¿Cuánto llevaba trabajando para ellos? - Cinco años.
¿Había algún problema doméstico en la casa?
- No eran de esos. - ¿Problemas con alguien?
No.
¿A qué hora llegó a trabajar?
Sobre las 8:00.
Y supe que pasaba algo porque la puerta trasera estaba abierta.
¿Ha visto lo que les han hecho?
¿Y a su pobre hija?
¿Por qué no cogieron lo que querían y se fueron?
Yo qué sé.
Yo qué sé.
Si le parece, nos ayudaría una lista con las personas
que tenían acceso a la casa, el servicio y eso.
- ¿La hará? - Vale.
- Vale. ¿James? - Sí.
Él es el agente Martinez. La llevará a la comisaría.
- Gracias por todo. - Señora.
Soy un tipo duro, John, pero lo que ha pasado aquí, no sé.
Estos cabrones lo disfrutan.
La mujer que lleva la casa dice que la otra hija está en Connecticut.
¿Y los robos con asesinato de Riverdale?
- ¿Serán los mismos? - Llamaré a la otra hija.
Tú habla con Riverdale, ¿vale?
- Oye, ¿estás bien? - Sí.
- No cuela. - Estoy bien.
Voy a... Voy a llamarla.
¿Qué tal, agente Licalsi?
Quiero saber su decisión.
Vale, desde el principio.
Usted no es responsable de que su padre fuera un mal policía.
Ni de que Angelo Marino usara eso para que trabajara para él.
Sin embargo, el hecho de que no informara del acercamiento de Marino es ilegal.
Pero lo ha contado ahora.
Informó a Linardi.
El acercamiento lo hizo un tal Richie.
Creo que podemos suponer que su contacto trabaja para Linardi.
Ha saldado su cuenta con el departamento en cuanto a Marino,
si coopera en la documentación de esta petición actual de Linardi.
Así como en otras actividades criminales que puedan surgir.
Querían que les buscase una matrícula.
Sí.
¿Puede hacerlo? ¿Tiene acceso en su comisaría?
- Sí. - Pues hágalo.
Y quede con ellos.
Y lleve esto.
Es una grabadora.
A menos que prefiera llevar un micro.
Me gustaría establecer unos límites, un plazo.
Cuando la investigación comience, y sé cómo es esto,
podré responder a sus peticiones.
Pero esto no será ampliable.
Hago lo de Linardi, y se acabó.
Es lo que he dicho.
Huelga decir, agente,
que no debe hablar de este acuerdo ni de sus actividades.
Entendido.
¿Se lo ha contado a alguien?
- La verdad es que no. - ¿Qué significa eso?
Tranquilo, inspector jefe. No afectará al proceso.
Buscaré la matrícula y hablaré con ellos.
Y conmigo, agente.
Soy su mejor amigo.
A este le arrancaron la piel de la cara.
Mirad.
Ya, genial. Nos hacemos una idea.
En ambos trabajos: objetos robados o joyería,
cámaras y pastillas. El arma homicida es
un cuchillo de la cocina de la casa.
Cinta de la misma marca.
Penetración vaginal con un objeto tras la violación.
Parecen los mismos juerguistas.
Sí. ¿Cuatro hombres negros es vuestra descripción?
- Sí. - Debían tener alguna pista
- para venir desde el Bronx. - Cierto.
Tenemos una lista de repartidores, el servicio y eso.
Estamos comprobando si hay alguna conexión
con los vuestros, ¿vale?
- Ya os diremos. - Genial. Gracias, tíos.
Vale.
- Listo. - ¿Cuándo fue
- el último envío? - Ya.
¿Quién estaba en casa cuando fue?
¿Me da su fecha de nacimiento?
Sí, vale.
Gracias.
- ¿A quién tenemos? - Por ahora,
- al cartero. - Vale.
El fumigador y el de la tele.
- ¿Y sus historiales? - Todo bien.
Han cooperado todos, pero falta el del reparto de agua,
la tienda, la tintorería, el de la moqueta y el masajista.
Hablé con los de la limpieza y la moqueta.
- ¿Y? - Nada.
- En orden. - Vale.
Vale, vuelvo enseguida para ayudaros.
¿Y la hija de Connecticut?
Viene en una hora. James,
- encárgate de verla, ¿vale? - Vale.
- ¿Algo más? - No, seguid igual.
Soy el inspector Medavoy, de la comisaría...
Hola, ¿cómo vas?
Bien.
- ¿Has visto a Lastarza? - Sí.
- ¿Cómo va? - No pienso contártelo.
- Porque él no quiere. - Johnny.
Miéntele, igual que te miente él.
No te lo cuento porque no quiero.
No te lo cuento por ser quien eres.
¿Qué significa eso?
Eres mi amante y no quiero meterte.
Vale, pero ¿y si no me parece bien?
Prueba a ver. Quizá así te enteres.
¿Qué tienes, Janice?
Un coche lleva una semana aparcado en mi barrio.
Iba a mirar si es robado.
Cuando repartió el agua, ¿la metió en la casa?
- ¿Desde cuándo están en su ruta? - ¿Y los nombres...
- ¿Fecha de nacimiento? - ...de los repartidores?
¿Sabe que el agua del grifo de Nueva York sabe mejor que la embotellada?
No es mi opinión. Es de un estudio independiente.
Esta bolsa contenía la comida que mi esposa hizo para mí,
no para todos los roedores de la comisaría 15.
Debería comprarse un recipiente de esos de metal.
No haría falta si no los trataras como mascotas.
Es culpa tuya que estén aquí.
- ¡Se mueren de hambre! - Medavoy, mejor ellos que yo.
Fue un asesinato brutal
y nuestros inspectores están ocupados.
No pasa nada, lo entiendo.
¿Puedo ayudarle?
Inspector, este caballero está denunciando un robo.
Sí, me llamo Arland Rickman.
Ya, le he visto en los programas.
Ya. Bueno, últimamente no mucho.
- ¿Quiere venir a mi mesa? - Sí. Gracias.
Siéntese.
El hombre que me robó medía algo menos de 1,80, pesaba 70 kilos,
un cutis magnífico y el cabello rubio rojizo despeinado.
Ninguna cicatriz o marcas visibles en la cara ni en los brazos,
pero tiene una perforación en el escroto.
Lleva una bolita dorada.
¿La vio bien?
Sí, desde todos los ángulos.
¿Qué le robó?
Solo un objeto, mi Oscar.
Mi Premio de la Academia. ¿Se lo puede creer?
Había cristal de Baccarat, dos huevos Fabergé...
¿Cuál es su valor?
En este contexto, no puedo saberlo.
El que lo compre, tendrá que hacerlo en secreto, ¿no?
¿Cree que eso hará que el premio sea más o menos valioso para ellos?
Señor Rickman, me encantaría sentarme aquí a investigar
cuánto pagaría alguien por cascársela mientras mira su Oscar,
pero ahora mismo estamos con un homicidio múltiple.
Digamos que su valor es superior a 500 dólares
y acabemos ya, ¿vale?
- Vale. - ¿Sabe el nombre del ladrón?
Sí, dijo que se llamaba Bryce.
- B-R-I-C... - Creo que es con Y.
B-R-Y-C-E.
- ¿Apellido? - No lo dijo.
- ¿Alguna dirección? - Estaba de paso.
Acababa de llegar de Denver.
Debería preguntarle a Raoul.
El camarero de Louise's.
Es el típico sitio discreto para personas como yo.
Allí conocí a Bryce.
¿Está en la calle 48 de la parte oeste?
Vaya, lo conoce.
Raoul suele hacer buenas migas con los nuevos enseguida.
Quizá sepa dónde se ha instalado Bryce.
Vale, tome. Anote su dirección y su número.
Le avisaré si descubro algo, ¿de acuerdo?
Gracias por su tiempo, inspector.
Ya.
Sé que en la escala de sus tareas mi pérdida es insignificante,
pero como parece que me he retirado de la escritura,
no espero recibir más premios
y me gustaría recuperar este.
Me gustó su libro sobre los policías.
¿En serio?
Sí, sé leer y todo.
Anda, agente Licalsi.
¿Tienes lo que te pedí?
Si quieres la información, tienes que tenerme contenta.
No es para tanto.
Cúrratelo más o me largo.
- Te veo capaz. - Lo haré.
Esto es lo que hay, agente. Un corredor de apuestas de nuestro círculo
quizá trate con un individuo que frecuenta determinado bar
y fije un crédito con el corredor
para apostar en varios eventos deportivos.
El corredor no tiene su teléfono ni su dirección.
Puede que ni su nombre real.
Digamos que este individuo tiene mala suerte.
En vez de pagar sus deudas o adoptar medidas como un ciudadano,
desaparece.
En una circunstancia así hay que fiarse del corredor.
Encontrarlo para que cumpla.
¿Haciéndole qué?
No dejaré volar a mi imaginación.
Nadie saca pasta de un cadáver.
¿Ya estás contenta, Janice?
Lee la sección de deportes, Janice.
Ya eres parte del equipo.
Cuídate. Estamos en contacto.
Por aquí.
- Busco al inspector Kelly. - Ha salido.
¿Quiere sentarse?
- ¿Es Rebecca Sloan? - Sí.
Soy el inspector Sipowicz, trabajo con el inspector Kelly.
Siento su pérdida.
¿La tratan bien?
Sí, todo el mundo me está ayudando.
¿Me acompaña? Hablemos ahí.
Sé que lo está pasando mal.
Pero cuanto antes descubramos lo que podamos,
más posibilidades hay de encontrarlos.
¿Qué quiere saber?
Creemos que el que le hizo esto a su familia
conocía la distribución de su residencia.
¿Podría hablarnos de gente con la que tuvieran relación,
pero que no conocieran bien?
No le entiendo.
Personas con un nivel social o económico
diferente al suyo.
Mis padres me enseñaron a no hacer esas distinciones.
Rebecca, cuando trabajamos en un caso,
nos guiamos por cómo funciona el mundo real.
En el mundo real, la gente de bien no irrumpe en casas,
roba cosas y mata a los residentes.
¿Puede ayudarme con esos conocidos?
¿De otro nivel social?
Conocidos negros sobre todo.
Sí, tengo conocidos negros que no tienen mucho dinero.
- ¿Alguno del Bronx? - ¿Qué más da eso?
Ha habido varios crímenes parecidos en el Bronx, en Riverdale.
Los testigos parciales dijeron que los autores eran negros.
Odio pensar así.
Rebecca...
esta gente ha hecho cosas horribles y tenemos que encontrarlos.
No estoy aquí para juzgarla a usted, a su familia
ni a nadie que usted conozca.
Solo busco algo para avanzar.
¿Se le ocurre alguien?
El año pasado salí con un chico, Lewis Futrel.
Es del Bronx y es negro.
- ¿Es F-U-T-R-E-L? - Sí.
COMISARÍA 15
Luego hablamos tú y yo.
- Sin duda. - Te vi con el engominado.
Ya lo sé. Te vi, John.
Y hasta que hablemos, ¿por qué no piensas en la que habrías liado si te llega a ver?
Sí, le agradecería que viniera.
No, es simple rutina, señor Futrel.
Solo estamos revisando ciertos detalles del caso.
Ya. Vale, pregunte por el inspector Sipowicz.
Me avisarán. Sí.
Le informaremos de cualquier avance, señora Sloan.
¿Dónde se alojará?
Con mis primos en Connecticut. No quiero vivir en esta ciudad.
La agente Miller se encargará de que la lleven.
Y cuídese.
- ¿Es la hija? - Sí.
Andy, lo siento. Me... Me he retrasado.
¿Te he dicho algo?
Sí, salió con un chico negro del Bronx.
- Va a venir. - ¿Tú tienes algo en marcha?
Sí, estoy con la gente del servicio.
- ¿Qué sucede, John? - Nada.
No me tomes por idiota.
No es nada, ya sabes.
Ya me meto de lleno, ¿vale?
Ya, por eso te pedí a ti. Te tengo vigilado.
Si te aguanto otros tres o cuatro años, me deberás unas cuantas.
- Inspector Sipowicz. - Sí.
Ha venido el señor Meyer.
Sammy.
Recibí tu mensaje.
Ya, siéntate.
¿Sabes por qué te he llamado?
Para que volvamos con lo nuestro. Nadie conoce como yo
tu sentido del deber cívico.
El hijo de mi hermana lleva la casa de empeño mientras estoy aquí.
En este caso, cuanto más rápido, menos pierdo.
Vale, han robado una estatuilla, un Oscar del cine de esos.
Y necesito dedicarme a un asesinato.
- No sé qué pinto aquí. - Sammy.
En cuanto quieran empeñar la estatuilla,
tarde o temprano, llegará a ti.
¿Me castigas por ser un coleccionista experto?
No, te castigo por comprarlas así.
Sammy, sé que no quieres que aparezcamos
en tu casa de empeños sin avisar.
Comprobando tus libros de cuentas,
poniendo obstáculos a tus empeños,
reteniendo tu caja...
¿Es un Oscar a mejor guion?
¿Del año 1958 o por ahí?
¿Lo ves? Deberías ser mentalista.
He oído algo. Muy por encima.
Cierto colega no lo tiene, pero se lo han comentado.
- Quería saber un valor aproximado. - ¿Y cuánto sería?
Veinticinco.
- ¿Mil? - ¿Te parece inflado?
Una caja de cerillas de John Lennon vale 15.
Vale, Sammy, consígueme la estatuilla
y te debo una.
Te tendré informado.
- La final de 1991. - Así es.
Firmado por Leetch y Messier.
Le doy 40 pavos por él.
No me interesa.
No se crea los precios
que dan por la tele. Se inflan como los de los tulipanes.
- Hola. - Hola, Johnny.
¿Qué sucede, estás bien?
Me mandan a la Oficina de Investigación de la Fiscalía.
Venga ya. ¿Eres fiscal del distrito?
¿Te parece bien?
Sí. Claro, es genial.
- Tengo que tomar declaración. - Claro, ve.
Luego tomamos un café o algo.
- Vale. - ¿Vale?
Creo que tengo algo, inspector.
- A ver. - La criada de la casa.
- Renee Pendergast. - Ya, no, está limpia.
Lo comprobé yo mismo.
No tiene antecedentes, pero está en dos registros de cacheos
y la han interrogado en dos redadas.
- Lo has petado. - Ya, pensé que podía ser algo.
Me llamo Lewis Futrel.
Estudio Arquitectura en Hunter College.
Vivo en la calle 147 del Bronx.
- Faltan el rango y el número de serie. - Salí con una blanca.
Supongo que eso me convierte en sospechoso.
Ahora mismo, señor Futrel, le considero un ciudadano modelo.
Por eso espero que pueda ayudarnos.
Hace dos noches estuve despierto hasta las 3:00 preparando un examen.
- Tengo testigos. - Necesito sus nombres.
Y suponiendo que me los dé,
no es sospechoso de los asesinatos.
Lo que me interesa es saber
si habló con alguno de sus amigos de su relación con Rebecca.
Sobre su estilo de vida, cómo era su casa.
¿Estos temas salieron al hablar con sus amigos?
Ya entiendo. Puede que yo no sea un criminal,
pero si hay varios negros juntos, alguno lo es.
Rebecca ha dicho que uno de los motivos de su ruptura
fue que salía con gente chunga.
Así que voy a los negros criminales
y les digo: "Me tiro a una blanca forrada.
Os diré dónde vive y dónde esconden las joyas".
¿Así lo imagina, inspector Sipowicz?
Señor Futrel, ¿le he faltado al respeto?
¡Que yo esté aquí es una falta de respeto!
¡Oiga, amigo!
Intento encontrar a esos gilipollas
para que no se carguen a otra familia inocente.
Y resulta que estos gilipollas son negros.
¿Cómo quiere que se lo diga?
Quizá debería empezar cada pregunta con:
"Siento las injusticias que el hombre blanco
ha infligido a su raza, pero ¿puede darme alguna información?".
O: "Siento que su gente estuviera oprimida durante 300 años,
pero ¿habló de la distribución de la casa con sus amigos?".
Sí, hágalo así.
¿Sí? Vale, muy bien.
Sé que el gran afroamericano George Washington Carver
descubrió el cacahuete,
pero ¿puede darme los nombres y direcciones de sus amigos?
Es un racista de mierda.
Necesito los nombres de los amigos negros que mostraran
un interés especial o le acompañaran a casa de Rebecca.
Necesito un boli.
- ¿Una cerveza? - No.
Escucha,
si te ando siguiendo
es porque me preocupas y tú no me cuentas
- lo que pasa. - Ya te he dicho por qué.
Johnny, tú tienes que quererme, ¿vale?
Lo de cuidarme es cosa mía...
Basta de juegos de palabras, ¿vale?
Te engañas a ti misma.
Juegas con el mierda de Linardi y el mentiroso de Lastarza...
No sabes lo que hago. Es un encargo.
Sí que lo sé. Intentas limpiar tu expediente
haciendo algo sucio, y eso no funciona.
Mientras tanto, te marean por toda la ciudad.
- No hagas esto. - Sé cómo va esto.
- Yo también. - Estás hasta el fondo.
Sé exactamente dónde estoy.
Y que me trates de idiota
- no ayuda. - ¿Quién te dirá la verdad?
¿La verdad? La verdad es que esta es mi vida.
- Mía. - Conmigo no puedes tener ambas cosas.
No puedes tener una vida conmigo e ir a tu bola.
Es la única forma de tener una vida juntos.
Me metí en líos por unas tarjetas robadas.
Hace tres años.
¿Desde cuándo conoce a Futrel?
- Crecimos en el mismo bloque. - ¿Siguen siendo íntimos?
No, no muy íntimos.
¿Quiere hablar de la familia
asesinada de la ex de Lewis?
No tengo nada que ver.
Yo no irrumpo en casas ni soy violento.
Lo mío fue hace tres años.
Por unas tarjetas robadas.
¿Puede verificar dónde se encontraba hace dos noches?
Sí, estuve follando toda la noche.
¿Me dice el nombre de la afortunada?
- Hola, Renee. - Inspector, ¿qué hace aquí?
Quiero hacerle un par de preguntas.
¿Recuerda al agente Martinez?
¿Durará mucho? Tengo una entrevista.
- Acompáñenos. - ¿Puedo responder y ya?
- Venga. - Tengo una entrevista.
¿Es yonqui, Renee?
Si le miro los brazos,
- ¿encontraré marcas? - No.
¿Y si le llevo a comisaría para que una agente la mire?
Debajo de la lengua, en los muslos, ¿nada?
- ¿De qué va esto? - Bueno...
según el archivo, le han interrogado en dos redadas en seis meses.
No tengo nada que ver con lo que les ha pasado.
Me ocultó que se droga, ¿qué más me oculta?
Jamás les haría daño a los Sloan.
¿Le llevaban la droga a la casa?
- No. - ¿No?
Renee, no hablamos de posesión sin cargos, hablamos de cómplice de asesinato.
Yo no tengo nada que ver.
- Se portaron bien conmigo. - ¿Le llevaban droga a la casa?
Dos veces.
Dos veces que no pude salir.
- ¿El camello entró y echó un vistazo? - A la cocina.
En la entrada trasera y la cocina.
Pero él no ha sido.
No es violento.
Le dio el plano de la casa, ¿verdad?
¿Fue eso?
Se llama Kenny Prins.
Vale. ¿Me va a ayudar?
Sí.
Bien. Vamos.
Ese es.
El del abrigo oscuro
y pantalones caqui que cruza la calle.
¡Que se agache!
Agáchese. No suba.
¡Oiga, policía! ¿Es usted Kenny Prins?
Oiga. ¡Oiga!
- ¿Qué hacen, qué quieren? - Oiga.
- Oiga, tranquilo. - No.
No tienen nada, estoy limpio.
Danny, si tienes algo que ver
- con su muerte... - ¡Cállese!
¡Púdrete en el infierno!
Esto no es una función. ¿Me entiende? Vamos, venga.
- Quiero un abogado. - En comisaría.
Aquí no podemos.
- Sube... - ¡Zorra!
- ¡Cállese y entre! - ¡Entre!
Le buscaremos un abogado.
¿Quieres a tu abogado, Kenny?
¿No vas a hablarnos?
Me parece bien, pero quiero que me escuches.
Porque te enfrentas a 25 años.
¿De acuerdo?
Vamos a pillar a los tíos que robaron y mataron a esa gente.
En medio día, como mucho. Sabemos que llevaste droga a la criada.
Sabemos que entraste en la casa, pero si nos enteramos
de que les vendiste la distribución y les describiste el sistema de alarma
y no nos ayudaste, serás cómplice de asesinato.
Veinticinco años, Kenny.
Por otro lado, si haces lo correcto
y nos dices a quién se la vendiste,
llamaré al fiscal,
te ofreceré un trato y volverás a la calle.
Quieres pensártelo, hablarlo con tu colega, muy bien.
Piénsatelo, pero no demasiado, Kenny.
Porque espero que esos cabrones no anden liándola por ahí.
Espero que no vuelva a pasar antes de que los pillemos, Kenny.
Porque será culpa tuya.
No tiene antecedentes parecidos.
El agente dice que no está relacionado con la violencia y el allanamiento.
Afirma saber su paradero actual.
Yo lo haría. De acuerdo.
Si su cliente aporta información productiva,
se le considerará testigo en vez de culpable.
Y no nos vale con una dirección, abogado.
- Tiene que señalarlos. - Entendido.
¿Y los otros cargos?
Desestimaremos el delito de posesión y la falta de comparecencia.
Un buen plan.
Comisaría 15, agente Licalsi.
Vale, ¿y qué quieres que haga?
Esquina. En la A con la décima.
Cuatro puertas verde.
¿Sabe el modelo?
Ford.
¿Alguna idea del año? No pasa nada.
¿Heridos?
No tendrá la matrícula, por casualidad.
S-Z-U-7-6-6.
Espere, enviaré a alguien, ¿vale?
- ¿Base 15 a central K? - Adelante, base 15.
Necesitamos bomberos, una ambulancia y coches patrulla
en la avenida A con la décima. Explosión de coche, ¿vale?
Entendido, base 15. Ya están en camino.
- ¿Qué tenemos? - Una explosión de un coche, una muerte.
Ese es el informe. Ya he avisado.
- Gracias. - Voy a cogerme un par de horas.
- ¿Qué pasa? - No me encuentro bien.
Sammy, casi no te oigo.
Pues dile a ese tío que deje de ultrajar el saxo.
Genial. Estupendo, Sammy.
¿Dónde han quedado?
Vale, ¿el chaval llevará la estatuilla?
No, dile que no se empeñe en que la lleve.
Dile que concierte el encuentro. Sí.
Enviaremos a alguien a pillar al chaval.
Vale. Eres el mejor, Sammy, sí.
Pagarías 60 por el banderín de los Rangers.
Vale, sí, le paso el mensaje. Venga.
Andy, vamos al lío.
Primer piso, de frente, a la derecha.
- Los de Emergencias ya están. - Vamos.
¡Policía!
Ahora mismo voy.
¡Policía! ¡Salga con las manos en alto!
Por favor, casi he acabado.
- ¿Coleman? - Rajib.
Tío, ¿qué ha comido? ¿Animales silvestres?
- ¡Oye! - Creía que era ahí.
Estaría indispuesto cuando vine.
No me sirve, Kenny.
¿Qué hago? ¿Llamo a todas las puertas?
- Llámalos. - ¿Y les pregunto en qué piso viven?
¿Y 20 segundos después, 14 polis revientan la puerta?
¿No creen que lo relacionarán?
Sí, avísales de que la policía está en camino
y tienen que salir del piso. Venga.
Oye, ya he dicho quiénes son, me he metido en un lío. ¿No pueden...?
- ¡Marca el número, Kenny! - Muy bien.
Muy bien.
Clarence, soy Kenny.
Salid pitando, tío. La poli va hacia ahí.
Yo no me he chivado.
Cogí un autobús y encontraron la dirección en mi choza.
Clarence... Piraos ya.
¿Contentos?
Déjamelos en la mesa.
- Igual... - Yo lo hago.
Tranqui, tío.
Oiga, póngase aquí, por favor.
Bien hecho, chicos.
Tenemos al grupo del Bronx. Ya vienen.
- ¿Es sólido el caso? - Mucho.
Han encontrado el arma y objetos robados en su piso.
¿Todo bien con la fiscal?
Muy bien.
Andy, tenemos al sospechoso del Oscar. Está en la sala 1.
Gracias, Medavoy.
- ¿Es usted Bryce? - Sí, señor.
Soy el inspector Sipowicz.
No pensaba venir hoy aquí.
Ni nunca.
La vida está llena de sorpresas, ¿verdad, Bryce?
Esto es nuevo para mí y...
Estoy asustado, ¿vale?
Lo comprendo.
Pero lo afrontaré. Tengo la intención de cooperar.
Buena respuesta, Bryce.
Le haré una pregunta directa.
¿Ha robado el Oscar de Arland Rickman?
¿Puede quitarme las esposas?
A ver cómo va esto. ¿Qué dice del Oscar?
A ver, lo que pasó fue
que bajé del autobús en la terminal de la 40.
Fui directo a Louise's Grill, que es muy conocido, famoso.
Pedí un kamikaze.
- ¿Sabe quién lo pagó? - No.
Mi primer cóctel en Nueva York lo pagó Arland Rickman.
Fue una experiencia alucinante.
- ¿Sí? - ¡Sí!
El ambiente me puso a mil.
Es una ciudad alucinante.
Fuimos a su casa. ¿Le hablo del sexo?
- Paso. - Fue muy generoso.
Me ayudó con buenos consejos.
¿Y dinero?
- Sí, dinero y consejos. - Le robaste.
Bueno, no es lo que parecía.
Parecía que él lo quería así.
Estaba muy pedo, me enseñó el Oscar
- y se desmayó. - ¿No le pegó?
¡No! Ya tenía todas esas heridas cuando lo conocí.
¿Sabe qué creo?
Creo que es una persona solitaria a pesar del éxito y la fama.
Bryce, creo que tiene una oportunidad
de no acabar en la famosa cárcel de Nueva York de la Isla Rikers.
Un sitio alucinante, por cierto.
Pero tiene que contestar bien a esta pregunta.
Está en una taquilla en la estación de Pensilvania. Tengo la llave aquí.
Está en una bolsa con un par de calcetines suyos.
¿De quién?
De Arland Rickman.
Gracias.
Ya.
Estos pájaros me boicotean. Les echo el pienso bueno.
Quiero saber qué le ha pasado a Joey O'Brien.
¿A Joey O'Brien? Su coche explotó.
Ya, con él dentro. Cuéntame qué pasó.
Creo que tu pregunta es, agente Licalsi,
si lo hicimos nosotros, y la respuesta es que no.
¿Lo juras por el niño Jesús o algo así?
Agente, tienes tarjetas de crédito, ¿no?
Dos, tres, cuatro, las que sean.
¿Usarías todo el crédito de una de ellas? Como la VISA.
No. Si fueses una irresponsable o estuvieras desesperada,
agotarías el límite de todas.
Pues eso hizo Joey O'Brien.
Y está claro que alguien menos paciente y menos razonable
se nos ha adelantado.
- ¿No habéis sido vosotros? - No.
¿Ya te quedas tranquila?
Tommy te agradece lo de la matrícula.
Se muere por conocerte.
Cuídate. Hablaremos pronto.
No te mueras, Richie.
Ahí tienes.
Inspector Sipowicz.
He oído en la radio
que han arrestado a los asesinos.
¿Viene a felicitarme, señor Futrel?
Supongo que alguien investigaba de verdad
mientras usted nos acosaba a nosotros.
Siento que piense eso.
Quiero que diga que me acosó.
Quiero que diga que mis amigos y yo no somos sospechosos,
cosa que al inspector Andrew Sipowicz le costará creer
¡ya que cree que somos unos delincuentes!
Vale, Lewis, ya ha soltado su sermón, se acabó.
¡No, acabaré cuando yo diga!
Le he dicho que se acabó.
Repita lo de George Washington Carver,
ignorante intolerante.
Disculpe, ¿qué hace aquí?
Es el señor Futrel, teniente.
Lo interrogamos por lo de los Sloan. Está libre.
Así que ya ha acabado.
Ojalá algún día nos enfrentemos cara a cara.
Sin el arma, la manguera ni la placa.
- Tome mi tarjeta. - Sipowicz.
Gracias por su ayuda, señor Futrel. Ya puede irse.
¿Le dejan jugar en esta mansión?
- ¿Cómo ha entrado? - Puede irse, señor Futrel.
- ¿Estás libre esta noche? - No tengo nada importante.
Inspector Sipowicz, recibí su mensaje.
Lo tiene, ¿verdad?
- Sí. Venga. - Gracias.
Tome.
Maravilloso.
Se lo agradezco de verdad.
El chaval está en la sala de espera. ¿Qué quiere hacer?
Prefiero no presentar cargos, es...
- No ha pasado nada. - Claro, como usted quiera.
Inspector...
¿aceptaría un gesto de gratitud de una vieja gloria?
Depende del gesto.
Este es el libro que dijo que le gustó y...
Se lo he firmado.
Seguro que cuando lo escribió
no estaba de madrugada en los bares
ligando con memos como el tal Bryce
que le robaban sus trofeos.
No, mis hábitos de trabajo eran más estrictos.
¿Y qué evita que vuelva a ser estricto?
Solo el deterioro físico.
Y la pérdida general de mis facultades.
Y una sensación de depresión constante.
En otras palabras, se hace mayor.
Supongo que no soy especial.
Inténtelo. Seguro que aún puede hacerlo.
Me llevo mi Oscar y una charla sobre voluntad.
Así es esta comisaría.
Gracias por el libro.
- Hola, John. - Hola.
¿Sigues libre para charlar?
Sí, claro.
Estoy liado con la agente Licalsi.
Vaya, eso no me lo esperaba.
En fin, está...
Está metida en una situación complicada
y, no quiero entrar en detalles, pero...
estoy preocupado.
Y ella no me deja ayudarla.
- No sé qué hacer. - ¿Qué harías si te dejara?
No sé, no estoy seguro. Pues...
- intervendría. - ¿Cómo?
Tampoco lo sé.
Así que tienes un plan meditado
que ella no te deja poner en marcha.
- Sí. - Mira...
Quizá tenga razón al no dejarte intervenir.
En mi opinión, está desbordada.
Pero...
lo estoy pasando mal.
- ¿Quieres asumir la responsabilidad? - Sí.
No sé qué decirte, John.
Cuando bebía y mi esposa no cooperaba,
me dedicaba a pegarle un poco.
- Supongo que no era la mejor manera. - Supongo.
- ¿Estás listo? - Sí.
- Buen trabajo, John. - Gracias, teniente.
Teniente, no fui yo el que descubrió lo de la criada, fue Martinez.
Será un gran poli.
- Sí. - Hasta mañana.
- ¿Estás bien? - Sí, vete. Estoy bien.
Oye, gracias, tío.
No es nada.
- Nos vemos. - Sí.
- Buenas noches. - Gracias por tu ayuda de hoy.
Me alegra que sirviera.
Oye, Laurie.
¿Rompimos por el trabajo o porque no te daba espacio?
No sé.
Lo que te hacía bueno en tu trabajo
complicaba vivir contigo cuando estabas en casa.
- Que no era a menudo, ¿verdad? - Pues no.
¿Por qué?
Le estaba dando vueltas.
Dale espacio.
- Buenas noches. - Sí.
¿Cómo están?
Ricas.
¿Y la ensalada?
¿Está disfrutando, teniente?
¿Qué quieres decir?
Cree que soy racista.
¿Me lo está restregando un poco?
Le diré una cosa, teniente.
Tengo derecho a tener mis sentimientos y mi opinión
mientras haga bien mi trabajo.
En la investigación, seguí el procedimiento.
Tenía la descripción de cuatro hombres negros.
- Andy... - Interrogué a la chica.
Le pregunté por sus conocidos negros porque era el perfil del sospechoso.
No le dije ni pío a Futrel hasta que se me encaró.
Andy, llevaste la investigación como es debido.
- ¿Y qué hago aquí? - Quería invitarte a cenar.
Ya, claro.
¿No te está gustando?
- Sí, está bien. - ¿Está bueno?
Sí, aunque no es lo que suelo comer.
Yo tampoco,
pero a veces sienta bien.
- Está bien. - ¿Y por qué no lo disfrutas?
Teniente, avíseme cuando se canse de tocarme los huevos.
¿Es por el ambiente, Andy?
Puede ser.
Soy el único blanco del lugar.
¿Y por qué es un problema?
¿Sientes que no pintas nada aquí
y puede que los demás también?
Quizá a algunos no les caigas bien.
¿A qué viene esto, teniente?
Te han servido, ¿no, Andy?
Te han hecho costillas.
Quizá quisieran escupir en ellas, pero no lo han hecho.
Han servido a un blanco igual que a todos los demás que vienen.
Aunque algunos te odien.
¿Por qué te sientes incómodo?
Tienes tu comida. ¿Qué más da lo que piensen?
Si no les caes bien, solo es su opinión.
¿Qué te importa? Hacen su trabajo igual.
Pero ¿y si tuvieran armas y placas?
Invito yo.
Come.
Subtítulos: Natividad Puebla
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