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Original subtitles

El piso de Hernandez da atrás.

Cubrid la escalera de incendios.

- Entendido. - Martinez, lleva esto.

Cuando llegues, lo esposas.

Arréstalo por robo a mano armada. No menciones el caso Simmons.

- ¿Entendido? - Vale.

Un bombero, obligado a hacer dos trabajos para sobrevivir, muere

por 12,85 dólares.

Conoces a su hijo, ¿verdad? Es poli en la 15.

- Sí, Donny. Es buen poli. - Vamos.

¡Policía! ¡Dale!

¡Policía! ¡Quietos!

¡Quiero ver las manos!

- ¡Las manos! - ¡Nada en la cocina! ¡Ve al baño!

- ¿Qué pasa? - ¿A qué viene esto, tío?

Lo hablaremos en la comisaria.

- Arriba. - ¿Puedo coger mi bata?

¿De qué se me acusa?

- Adelante, Martinez. - Quedas detenido

- por robo a mano armada. - ¿Sí?

¡Vigílala!

¡Luis!

¡Andy! ¡Cógelo!

- ¡Ven aquí! - ¡Andy!

- ¡Hijo de puta! - ¡Quieto ahí!

¡Déjame tirar a este gilipollas por la ventana!

¡Según las normas, Andy!

- Según las normas. - Vale. Según las normas.

Estás de suerte, mamón,

habrías escupido los huevos por la boca.

Vamos, portento de la naturaleza.

Comisaría 15, le habla Allen.

- James. - Sí, inspector.

La próxima vez,

para evitar problemas, no digas los cargos

hasta que lo esposes. Cuando uno así oye

"robo a mano armada", lo que oye es 15 años,

y solo piensa en huir.

- Entendido. No volverá a ocurrir. - Muy bien.

- John. - Hola, Donny.

- Tienen al tipo que mató a mi padre. - Tenemos a un sospechoso.

- ¿Es ese? - Sí.

¿Quiere que confiese? Déjeme cinco minutos a solas con él.

Te entiendo. Yo sentiría lo mismo.

Ya lo... Donny...

Ya lo has visto.

Vuelve abajo y déjame hacer mi trabajo.

Yo me encargo de esto.

Sí.

Está bien. Ve.

De acuerdo.

Tengo que hacerte unas preguntas.

Kelly. Tú y Sipowicz.

¿Es el sospechoso de la muerte de Simmons?

Sí, Luis Hernandez, el hombre tatuado.

Cree que lo buscamos por los cuatro robos

- que lleva Conklin. - No quiero asustarlo,

si confiesa los robos que lleva Conklin,

podré ligarlo al caso de Roberts.

Lo cual te llevará al asesinato de Simmons.

Sí.

¿Qué hay de la misión del club de strippers?

Iba a reasignarla.

¿Lo considera necesario?

Kelly va a trabajar con Conklin y Roberts.

Y está enseñando a Martinez. Yo sería el que queda disponible.

¿Prefieres el caso del club de strippers?

Es perfecto para levantar la moral del cuerpo,

- del cuerpo policial. - Llévate a Medavoy.

Sí, señor.

Entramos, consumimos,

vemos si las chicas ofrecen algo que no está en el menú.

Para mí son como unas vacaciones pagadas.

El objetivo es apretar al dueño, blanquea para Tony Rago.

- Oye... - Sí, Medavoy,

verás chicas desnudas. ¿Tienes algún problema?

No. Solo quería decirte

que me alegro

de tener la oportunidad de trabajar contigo.

Yo también. Vamos.

Antes tenemos que hablar de algo.

- ¿De qué? - Verás...

He hablado con el médico.

De hecho, es el psiquiatra. Sobre mi...

Es para hoy.

Quiero trabajar contigo, Andy.

- Pero me pones muy nervioso. - ¿Sí? ¿Y eso?

¿Cómo es que te pongo nervioso?

Por esto. Por esto mismo.

Invades mi distancia crítica.

- ¿Tu distancia crítica? - Sí.

Mi médico dice que todas las especies animales,

si te acercas demasiado, se sienten amenazadas.

Dice que para los humanos

la distancia crítica es de 46 cm.

¿Y qué hacemos?

- ¿Enviarnos faxes? - No.

Creo que ahora tenemos conocimiento del problema.

Claro. Trabajaremos en ello.

- ¿Cómo se pronuncia? - Abandando.

- Abandando. Donna. - Eso es.

Estamos encantados de tenerla aquí.

Llevábamos tres meses para cubrir la vacante.

Yo también. He estado trabajando con contratos temporales

para poder empezar en cuanto llegaran los fondos.

¿Conoce el programa de seguridad en las calles?

Se elaboró para traer a gente como usted

y ayudar a los policías con las tareas administrativas.

Lo sé. Me parece una idea brillante.

- ¿Estás bien? - Es una gran responsabilidad.

Alguien como usted ayudaría a levantar la moral.

Sería estupendo.

Donna,

¿no le resultará problemático trabajar en este ambiente?

- ¿A qué se refiere? - Es un ambiente masculino.

Y...

Eso es a lo que me refiero.

- Que sobre todo hay hombres. - Lo sé.

¿No será una distracción?

No lo creo.

De acuerdo.

Le mostraré su mesa.

La pondremos frente al mostrador de captación.

¿Sabe lo que es?

Donde los civiles esperan para hablar con los inspectores.

Muy bien.

- ¿Qué le ha pasado a Comiskey? - Tuvo un accidente de tráfico.

- Teniente. - ¿Qué ha pasado?

Se ve que se ha roto la nariz.

Es esa.

Hable con Connie Imperial para el material.

Teniente, ¿hay alguna política en cuanto a colocar objetos personales?

Plantas, objetos de interés sobre su mesa, ningún problema.

Connie le dirá dónde poner sus cosas.

Bien, porque no me gustaría estar sin esto.

¿Le gusta el hockey?

No soy un gran seguidor.

Está firmado por Brian Leach y Mark Messier.

Genial.

- Bueno. Bienvenida a bordo. - Gracias.

Si no puedes pagarte un abogado, se te asignará uno.

¿Lo entiendes?

No tengo que entenderlo, no he hecho nada.

Escucha, Luis. Es importante.

Cualquier cosa que digas podrá ser utilizada en tu contra.

- ¿Lo entiendes? - Sí.

Bien.

¿Aceptas seguir el interrogatorio sin un abogado?

Claro. No tengo nada que ocultar.

Puedes solicitar un abogado cuando quieras. ¿Lo entiendes?

¿Otra vez me lo preguntas? ¿Me tomas por un idiota?

Si nos entendemos, todos saldremos bien parados.

No tengo que salir de nada porque no he hecho nada.

- ¿Has entendido tus derechos? - Sí.

Vuelve a leer esta declaración y fírmala.

Son los derechos que te he dicho,

estipula que no te han forzado a renunciar a ellos.

Tómate tu tiempo.

Un nigeriano ha identificado tu fotografía,

le robaron el 14 de octubre.

Te identificó como el ladrón.

No me escuchan. Yo no soy un ladrón.

Trabajo en la panadería de Rego Park.

Te identificó en un libro así de gordo.

Podemos llamar al nigeriano para que te identifique en una rueda,

pero con su identificación y que los guantes que te vieron puestos

estaban en tu apartamento, créeme, no te vas a librar.

¿Quieres contarme los otros robos a taxis que cometiste?

Luis, sabemos la verdad.

La única pregunta es si nos lo vas a poner difícil.

Si lo pones fácil,

podríamos ser considerados, generosos.

Sabemos que cometiste los cuatro robos.

Has demostrado que eres inteligente.

Tienes un trabajo, no tienes delitos graves.

Así que escúchame.

Creo que te va a gustar nuestra oferta.

¿Qué me ofrece?

¿Un viaje a Puerto Rico todo incluido?

Confiesa los cuatro robos y equivaldrá a un arresto.

Nos ahorrará mucho tiempo. Tiempo de investigación,

de papeleo, ruedas de identificación. Ahórranos unos días

y yo te ahorraré unos años.

Un momento.

¿He de confiar en ustedes?

Los hechos son los hechos.

Un arresto equivale a una condena y a una temporada en el talego.

Puedo decirles al fiscal y al juez que cooperaste.

Admite los cuatro robos y te prometo que será así.

Aún tienen que demostrar que fui yo.

¿Te he insultado? Pues no me insultes, ¿vale?

Todos sabemos que los cometiste.

Si no aceptas, te juzgarán cuatro veces

y cumplirás cuatro condenas.

Son robos a taxis. Sin violencia.

No son delitos graves.

Admítelos, y ya está.

- ¿Ya está? - Sí. Se acabó. Trato hecho.

Vale, admitiré los cuatro robos.

Está bien. Prepara el vídeo. Llama al fiscal.

Casi en Puerto Rico.

Ese es el primer paso.

Inspector, sé que soy nuevo, pero tenemos tres testigos

que lo vieron en el tiroteo.

¿Por qué no lo acusamos ya de asesinato?

Los testigos lo sitúan cerca del lugar del crimen

a la hora del fallecimiento. No basta. En el juicio,

los testigos desaparecen, enferman y olvidan todo.

Queremos que confiese. Si lo conseguimos, no se librará.

- De acuerdo. - Nos vemos luego.

Son las 11:18 a. m.

Soy Randall Williams,

ayudante del fiscal de Nueva York.

En la sala están presentes los inspectores John Kelly,

Mike Conklin y el agente James Martinez.

Digan su nombre y su número de placa.

Inspector John Kelly, placa 3118.

Inspector Mike Conklin, placa 1708.

Agente de policía James Martinez, número de placa 2205.

En la sala también está presente el técnico de vídeo Greg Wing.

Y, finalmente, el señor Luis Hernandez.

- ¿Es correcto? - Sí, señor.

¿Nos dice su edad, señor Hernandez?

- Veintiocho. - ¿Dónde vive?

En Linden Boulevard, 635.

Ha aceptado contarnos ciertos incidentes,

ciertos robos en taxis.

Me gustaría que se centrara

en los hechos ocurridos el 14 de octubre

en relación con el taxista llamado Christian Mfume.

Tómese su tiempo y cuénteme lo que sucedió.

- Salí del trabajo... - ¿A qué hora?

A mediodía.

Llamé a la compañía de taxis Liberty desde el vestuario.

Pedí que enviaran uno a Green con Booker.

¿Es la panadería en la que trabajas?

Sí. Está a unas manzanas.

Cuando llegó, le dije que me llevara a la calle Reed en Manhattan.

Pero no sabía ir, y se lo expliqué.

¿Se lo explicó al señor Mfume?

Sí. No sabía muchas direcciones,

era africano o algo así.

¿Qué ocurrió después?

Llegamos a la calle Elmore. Le dije que parara en el callejón.

Pero no quiso, le mostré la pistola

y le dije que más le valía hacerlo.

- ¿Qué pistola era? - Del 45.

Le enseñé la pistola,

condujo al callejón y le dije:

"Dame la pasta o te mato". O algo parecido.

No lo recuerdo bien, la pistola solo era para asustarlo.

- Y entonces me dio el dinero. - ¿Cuánto dinero le dio?

Setenta y dos dólares.

Le dije que se esperara diez minutos.

"No llames a nadie, te estoy vigilando".

Y corrí hacia el metro, porque sabía que había una parada cerca.

Nos gustaría que ahora se centrara

en los hechos ocurridos el 18 de octubre de este año

respecto a un taxista llamado Wendell McCoy.

OFICINAS ESTATALES

¡Laura! Bienvenida.

- Gracias. - ¿Seguro que estás bien?

Sí. Necesito trabajar.

Es tu decisión. Te lo digo de verdad.

Lo sé. Gracias.

Así que han archivado el caso Reyes.

Así termina mi imparable ascenso como fiscal.

Menuda semana. Giardella muere

y un testigo clave sufre pérdida de memoria.

¿Por qué se retractó Perez?

Secuestrarían a alguien de su familia en Lima.

La verdad es que, aparte de la Fiscalía,

a nadie le importan esos tipos.

Lee los periódicos. "Tres colombianos. Cuatro mulas muertas en Perú".

No tienen rostro.

Giardella nos metió en el juego, con la información que nos daba.

Hay que perseguir a tipos como Linardi...

Ese perfil tiene futuro.

Lástima que Giardella muriera.

Sí.

¿Cuánto tiempo estuviste con él antes de que muriera?

- Hasta que entró el jefe de policía. - ¿Cuánto?

Unos 15 segundos. El jefe de policía estaba en el vestíbulo,

comprobando el carrito de la limpieza.

¿Estuviste sola

con Giardella 15 segundos después de que le disparasen?

Sí. ¿Por qué, Jimmy?

Porque si habló contigo moribundo,

si acusó a su asesino, eso excluye la norma del testimonio por terceros.

- Lo admitirían en un tribunal. - Giardella no me dijo nada.

Se arrastró por el suelo, me tendió la mano

- y murió. - Laura, sabemos

quién lo mató.

"Si me pasa algo, Linardi ha dado la orden".

¿Cuántas veces nos lo dijo Giardella?

¿Cuántas veces lo grabamos?

Pero no es admisible.

Pero la acusación de un moribundo sí.

Giardella no acusó a nadie.

Es normal que no quisieras decírselo a la policía.

Ha habido acusaciones, alegatos, policías en nómina de la mafia.

Hasta dudarías en decírmelo a mí. Es comprensible.

- Jimmy... - ¡Mira!

Estuviste casada con un poli seis años. Me cuesta creer

que tu ex no te pidiera que le ayudaras en un caso.

Cuando no tenía una orden,

diciendo que el malhechor le dejó pasar....

Que entró voluntariamente al vestíbulo.

Que no le golpeó para hacerle confesar.

Johnny nunca me pidió eso.

Pues ha llegado el momento de que alguien te haga el favor

de tratarte como a una adulta.

Obviamente, es tu decisión. Tú estuviste sola con ese tipo.

Solo tú sabes lo que pasó.

¿Hablamos después?

¿Qué quieres de mí?

¿Tengo yo la culpa de que tu hijo tenga parálisis cerebral?

Los gastos médicos no tienen que ver con lo que me debes.

- Soda de cereza. - ¿Ese tío no bebe?

Que consuma 30 pavos o te despido.

Aquí tienes.

Gracias.

- Hola. - Hola.

- Soy Monique. ¿Cómo te llamas? - Andy.

Hola. Soy Ingrid.

- Hola. - ¿Quieres que baile solo para ti?

Sí, claro.

Esas tetas son de matrícula de honor, Monique.

¿Te apuntarías a unos toqueteos?

Me apuntaría a lo que fuera.

- ¿Sí? - Sí.

¿Y qué me dices de una mamada?

¿O un completo?

- ¿Cuánto me costaría? - Te lo diré en el reservado.

- ¿Te gusto? - Sí.

¿Te gustan?

¡Sí!

Bien.

Te la toco por 50.

Puedo chupártela por cien.

Una mamada estaría bien.

Toma.

Ven, cielo. Vamos a verlo.

No sabes cuánto lo siento, Monique,

pero... estás detenida.

¡Tú, gilipollas! Ven aquí.

- ¿Qué pasa aquí? - Estás detenido.

- ¿Y eso? - Por proxenetismo.

¡Que te den! No tienes nada. No harás nada

- hasta que hable con mi abogado. - ¿Sí? ¿Qué tienes tú?

Prostitución. Y me ha cobrado el doble por el refresco.

No puedo creer que seas poli.

¿Por qué no hacen algo útil?

Ahí afuera está lleno de delincuencia.

- Si tienes algo que ver... - ¡Calla, Frankie!

¿La estás amenazando?

Porque eso es obstrucción a la justicia.

¿Quieres que te acuse de eso? Pues cállate.

Tráele ropa. Llama a los agentes y que cierren este garito.

Vámonos, gilipollas.

Venga. Nos vamos.

COMISARÍA 15

¿Y este? Habíamos acabado.

Soy el inspector Roberts.

Investigo un robo a un taxi ocurrido el 24 de octubre.

Robaron a taxista, se llevaron el taxi

y lo abandonaron en el 700 de Fletcher.

¿Sabes algo de eso?

- Creía que ya estaba. - Yo también.

Pero el inspector Roberts me ha presentado este nuevo caso.

¿Qué ocurre, Luis? Eres tú.

No sé de qué me habla. No soy yo.

Es la misma compañía de taxis, la misma zona de recogida.

Ni hablar. Habíamos hecho un trato.

Esto no va a salir bien, a no ser que seas sincero conmigo.

Te pregunté por todos los robos en taxis,

y ahora salen casos nuevos.

Investigue los casos que quiera. Este no lo hice yo.

Eres tú. Fíjate.

Eres tú sin lugar a dudas.

Estoy intentando darte otra oportunidad.

¿Cree que debería pedir un abogado?

Eso depende de ti.

Si quieres un abogado, te lo traigo.

Te pedirá que te calles. Y las cosas empeorarán.

Adiós al trato. Olvídalo.

¿Eso es lo que quieres? ¿Nosotros contra ti?

Sabiendo todo lo que sé, ¿quieres que vaya contra ti?

No lo creo.

Quiero un cigarro.

¿Quieres un abogado?

No, quiero un cigarro.

Está bien. Tráele uno.

Tráele unos cuantos.

Hola.

Hola, Jimmy.

Vas a hacer que vuelva a fumar.

No quiero ese cargo de conciencia.

Yo también tengo ese tipo de problemas.

Espero que no hayas malinterpretado

la conversación de esta mañana.

No, no la he interpretado mal.

Dices que es para ayudar en un caso que estamos seguros.

Linardi mató a Giardella.

En el fondo, me estás pidiendo que mienta.

¿No estarás grabando esto, verdad?

No, no lo estoy grabando.

¿Quieres registrarme?

Lo siento.

No he dicho que no quiera ayudarte,

pero quiero saber los términos.

Si recordaras que antes de morir

Giardella acusó a Linardi o que el tirador mencionó su nombre,

eso nos llevaría al gran jurado.

Les explicaríamos que callaste por miedo,

que no sabías en quién confiar.

Cuando lo acusaran, tendríamos poderes para citar.

También podríamos usar las conversaciones con Giardella.

Volveríamos a la carga.

Dime qué pasaría si no cooperara.

Somos amigos. Llegaríamos a un acuerdo.

- Dime cómo. - Si te sintieras más cómoda

no trabajando para mí, me parecería bien.

Sé que podría parecer inoportuno,

- porque acabas de cambiar de trabajo. - Sí, lo sería.

Parecería que cambias de trabajo cada dos por tres.

No querrás dar esa impresión de inestabilidad.

A ver si lo entiendo.

Si me quiero quedar, tengo que recordar

que Giardella acusó a Linardi antes de morir,

aunque sé que es mentira.

Si no, me trasladarás

y dirás que soy inestable.

Describes un panorama desolador.

Pero certero.

Perdiste un caso. ¿Tanto necesitas el éxito?

Lo que no necesito es que me psicoanalices.

Merece una reflexión.

Esto no nos impide almorzar juntos. Vamos.

No, gracias. Necesito pensar esto.

Dime lo que decidas.

Detesto lo que hago. Lo odio. Quiero dejarlo.

La experiencia me dice

que se te pasará en cuanto pagues la fianza.

Siéntate ahí.

¿Quiere saber por qué empecé?

¿Para pagarte la universidad?

Es la verdad.

¿Cuánto tiempo...?

Iba a ser por una temporada, pero...

¿Tanto le cuesta creerme, darme un respiro?

No tengo nada contra ti.

Pero si te dejo marchar, también lo hará tu jefe.

Piensa que eres el delfín

atrapado en la red de los tiburones.

¿Dirección actual?

Calle 29 Oeste, 700.

¿Y si le ayudara a trincar a Frankie?

Diría: "Hurra", Monique.

Pero ¿no has pensado en las represalias?

No tendría lógica, ¿verdad? Por una multa de 200 dólares.

Quizá quiera dejar esto.

Podría ser.

La pelota está en tu tejado.

Se paga todo en efectivo.

¿Cree que lo declara todo?

Probablemente no.

Sé dónde tiene las cajas de seguridad.

Puedo decirle los bancos.

Sorpresa, ¿verdad, inspector?

- A ver si lo entendemos. - Le dije que solo cometí los cuatro.

Luis, ¿tuvimos o no tuvimos una conversación

sobre las ventajas que te reportaría?

¿Los cuatro delitos combinados, la recomendación?

¿Todo tu sistema de defensa? ¿Lo recuerdas? Adiós.

Todos los detalles que nos diste en los cuatro primeros

te sitúan en este.

Oye.

Te estás arriesgando, y te diré por qué.

Si te arresto por esto, es un trato aparte.

Es otro juicio. Más tiempo. Agrúpalos.

Este no lo cometí.

Quiero que me escuches.

Confiesa este robo. Júntalo con los otros cuatro

y tendrás un paraguas donde colocar los cinco delitos.

¿Lo entiendes? Ni tiempo adicional ni nuevos cargos.

Somos como el resto de la gente.

Facilítanos las cosas y nosotros te las facilitaremos.

- Ya está. - Las cárceles están a reventar.

Menos de cinco años,

te mandan a casa.

Más tiempo, harán sitio para ti.

Agrúpalos.

Te diré qué pasará si no cooperas.

Mi teniente me hará revisar todos los robos a taxis

de los últimos seis meses.

¿Y a quién crees que querrá que relacione con ellos?

¿Tú qué crees?

Me llevará tres o cuatro días, pero lo haré.

No tiene ninguna lógica.

Estarás pensando que te estamos mareando,

y, en parte, soy el responsable.

Debería haberme informado mejor.

Dejaré que decidas. Haré más atractiva la oferta.

De acuerdo.

Cómo te sientes por los delitos que cometiste.

Mal. Me siento mal.

Cuando te oigo decirlo, creo que eres sincero.

Lo que haré es, cuando grabes la segunda confesión,

al final de la cinta, te permitiré

que hagas una declaración de arrepentimiento para el juez.

Es importante. Quieren arrepentimiento.

Necesitabas dinero desesperadamente.

No podías pagar el alquiler. ¿Tiene sentido?

Piénsatelo.

Después de atar las muñecas del taxista con cinta aislante

y abandonar el taxi, ¿qué hizo?

Conduje el taxi hasta la calle 24,

porque allí hay una estación de metro.

Conté el dinero.

Había...

cincuenta y cinco... No, 58 dólares.

- Y salí del taxi. - ¿Volvió a casa en metro?

Sí.

- ¿Ahora? - Sí, adelante.

Quiero decir que lamento mucho estos robos.

Sé que estuvo mal.

No usé el dinero para drogas ni para cosas ilegales.

Son los únicos delitos que he cometido.

Así se hace.

Bien hecho.

Daos prisa ahí abajo.

- Inspector Sipowicz. - ¿Sí?

No me importa si hace el ridículo, pero no me ridiculice a mí.

Perdóneme, pero no le pillo el rollo.

Acabo de hablar con su detenido, Frank Cantor,

quien le describe con dos palabras: gilipollas e instigador.

- ¿Qué dijo exactamente? - ¿Para empezar?

Que solicitó los servicios sexuales de una de sus empleadas.

Se la llevó a un reservado, le ofreció 100 dólares

y no se identificó como oficial de policía

hasta que usted: "Se la llevó a probar

- "el asiento de atrás". - En primer lugar, ayudante Costas,

el arresto fue legal, según las normas.

Y, en segundo lugar, ¿qué hay del concepto

que usted y yo somos un equipo?

¿Por qué cojones cree a un desgraciado de mierda

como Frankie Cantor antes que a mí?

No se ha ganado mucha credibilidad, inspector.

¿Esto es por el caso

de los cigarros de Giardella?

- Teniéndole como único testigo. - Ya no bebo.

Presencié su inconexa declaración,

por no mencionar cuando se agarró la entrepierna y me llamó zorra engreída.

Disculpe por mi comportamiento.

Le pido que, antes de cerrar el caso,

hable con Monique, la bailarina.

Hablaré con ella, inspector.

Y, si me dice que usted se propasó con ella, retiraré los cargos.

¿Y si le dice que Frankie Cantor no solo prostituye a sus gogós,

sino que blanquea dinero de la mafia, lo que Monique,

cuyos derechos tanto le preocupan, está dispuesta a denunciar?

Cuidado con lo que dices, Monique.

- Que te den por el culo. - ¡Ten cuidado, zorra!

¡Cállate, Frankie!

Un día de estos, te las verás conmigo.

Si Monique dice eso, ¿hará una excepción?

Ya veremos qué dice.

Tenemos otro problema, Luis.

Ni de coña, tío.

Tenemos que hablar de algo más.

Dijo que habíamos acabado.

Es cierto, lo dije.

Hay otro robo a un taxista.

Pero esta vez lo mataron.

Me dijeron que me darían de comer.

Olvídalo. Olvídate de la comida. Olvídate de dormir.

Estás aquí porque lo hiciste,

y te quedarás aquí conmigo hasta que lo admitas.

¡Teníamos un trato!

Siéntate.

Siéntate.

Olvídate de todo lo que te he dicho.

Mírame.

Mírame, Luis.

Porque ahora vamos a ponernos serios.

Ahora vamos a hablar de lo que toca.

Mataste a ese tipo, y vamos a quedarnos aquí

todo lo que haga falta hasta que me lo digas.

Verá,

me dijo que se acabó y luego no se acabó.

Luego me vuelve a decir que se acabó, pero no sé acabó.

Olvídese, tío,

porque ya no me va a marear más.

En el número cinco, me dijiste que utilizaste cinta aislante.

Encontramos la misma cinta en el taxi.

Mismo modus operandi, misma zona.

Yo no maté a nadie. ¡No me cargará ningún asesinato!

Cuando llamaste a la compañía de taxis, grabaron tu voz.

Cuando hagamos una copia, la comprobaremos con tus otras llamadas.

¿Ahora he cometido todos los crímenes contra taxistas?

Pues no pienso admitirlo.

¿Sabes lo que me pregunto?

¿Iba armado el taxista? ¿Fue en defensa propia?

Yo no lo hice. Quiero comer.

Hay un camino fácil y un camino difícil.

¿Cuál vas a coger?

Yo no he matado a nadie, y no sé nada de ningún tiroteo.

Está bien.

De acuerdo.

- Siento haber tardado. - No pasa nada.

Quería asegurarme de que funcionaba.

Espero que no hayas malinterpretado

la conversación de esta mañana.

No, no la he interpretado mal.

Dijiste que no lo grababas.

Lo sé.

¡Embustera!

Jimmy, por favor. Vas a hacerme llorar. Ahora escúchame, hijo de puta.

No voy a presentar cargos contra ti, ni informaré al Comité de Ética.

¿Qué vas a hacer?

Solicitar el traslado.

No quiero trabajar con gente como tú. Y, si oigo una palabra

de esos rumores que amenazas con hacer circular...

Olvídalo. Eso no va a pasar.

Más te vale.

Más te vale, Jimmy.

Escúchame.

Eso no va a pasar.

¿Puedo hacer algo para que me la des?

Cuando ya no confías en alguien, todo resulta complicado.

¿Cómo sabes que no hay copias?

En efecto.

Sí, en efecto, gilipollas. Mi mesa estará vacía a las 17:00.

Tengo que admitir que eres más dura de lo que creía.

Menciónalo en la maravillosa carta de recomendación

que vas a escribir.

- Ahora o nunca, Medavoy. - Andy, espera.

Hola. Soy el inspector Sipowicz.

Hola. Soy la nueva administrativa.

Donna Abandando.

¿Tengo que decirlo

- de una tirada? - Sí, lo sé.

Parece un trabalenguas.

Ni que lo diga. ¿Le importa si le llamo Donna?

En absoluto. Si quieren que les escriba algo a máquina,

- para eso estoy. - Es la mejor noticia

de hoy. Bienvenida.

Gracias.

¿Está bien?

Perdón. El inspector Medavoy.

Encantada.

El inspector Medavoy ha hecho voto de silencio

hasta que se solucione el jaleo que hay en Bosnia.

Ha sido un placer conocerla. Y no se preocupe por él.

Si quiere algo, le dejará una nota.

Déjanos solos un minuto, James.

Claro.

Llévatela. ¿Vale?

Claro.

Cierra la puerta al salir.

¿Qué es esto?

Tienes que entenderlo. El hombre que mataste,

lo conocía.

¡No he matado a nadie!

Trabajó 32 años sacando a gentuza como tú de edificios en llamas.

Estaba pluriempleado.

Lo hacía por su familia.

Su hijo es policía.

Trabaja aquí, en la 15, en este mismo edificio.

Y tú le quitaste la vida por 12 dólares.

- No puedo obviarlo, Luis. - Ya le he dicho que no he matado a nadie.

Basta de charlas. Se acabó.

- Vas a decirme la verdad. - ¿O qué?

¿Cuál es la peor paliza que te han dado?

Venga, tío, déjame en paz.

Porque te prometo que, como no me digas la verdad,

te voy a dar la paliza de tu vida en este cuarto.

- No puede hacer eso. - Puedo hacerlo.

Aquí puedo hacer lo que me dé la gana.

Nadie lo oirá. Es mi palabra contra la tuya.

Te golpearé hasta que desees estar muerto.

Tienes diez segundos para contarme la verdad.

Nueve, ocho...

¿Y si hubiera ido armado como me dijo antes?

Así que iba armado. Fue en defensa propia.

- Sí, iba armado. - Seis, cinco...

- ¡Espere! ¡Se lo estoy contando! - Me estás mintiendo.

Registré el taxi a fondo. No había ningún arma.

- Cuatro, tres, vamos. - ¡Él lo intentó!

Intentó coger mi pistola. Creí que me dispararía.

Cuéntame lo que pasó.

Fue igual que los otros. Saqué la pistola.

Le dije que se metiera en el callejón y me diera la pasta.

Pero no quiso. Le apunté con la pistola

e intenté atarle las muñecas para cogerle el dinero.

De repente, intentó quitarme la pistola.

Solo quería asustarlo. Pero, cuando quiso quitarme la pistola,

- no me quedó otra. - Le disparaste.

No pude hacer otra cosa.

Está bien, Luis.

Voy a pedir a esa gente que vuelva a entrar.

Y te lo advierto, espero no tener que mandarlos fuera otra vez.

¿Tengo que grabar esto?

Sí. Les pediré que traigan la cámara.

¿Y qué hay del final cuando les digo cómo me siento?

Podemos hacerlo.

¿Lo ves? Te dije que saldría bien.

Monique, firma...

- James. - ¿Sí?

- Estamos listos. - Bien.

Fue como me dijo, inspector.

El testimonio de la estríper nos soluciona el caso.

Bien.

Le debo una disculpa.

No lo sé. Aún le debo una disculpa por lo que ocurrió en el tribunal.

¿Podría pagárselo con una cena?

A ver si descifro esa locución.

No empecemos otra vez con la mierda del latín.

¿Me ha invitado a cenar?

- Sí. - Hasta mañana.

¿Por qué narices iba yo a cenar con usted?

No lo sé. Sí o no.

Sí.

- Bien. - Bien.

Bien.

Bien.

Intentaba atarle las muñecas.

Él intentó coger mi pistola y le disparé.

¿Dónde le disparó?

¿En qué parte del cuerpo?

En la cara, creo.

¿Y luego qué hizo?

Me largué, corrí hacia el metro y me fui a casa.

¿Dónde está la pistola?

En casa de mi novia.

Bien, esto es todo.

- Pidamos una orden para el arma. - Bien.

¿Y el arrepentimiento?

Adelante, diles cuánto lo sientes.

- Quiero decir que siento mucho... - Bien hecho.

- ¿Qué tal está el Kiev? - Está bueno.

Sí, cocinan bien aquí.

Lo siento. Sudo cuando como.

Me recuerda a mi padre.

¿Y eso es bueno o malo?

Bueno.

A él...

también le encanta comer.

Tiene cuatro hermanos. Van a casa todos los domingos,

comen una tonelada y beben aún más...

Acaban dándose puñetazos y lo encuentran divertido.

Sí. Cuando yo bebía...

la idea de diversión cambia.

No piense mal. Mi padre es más que eso.

De hecho, es el hombre más amable y decente que conozco.

Tenía un segundo trabajo para pagarme los estudios.

Quería que me concentrara en estudiar.

Y, cuando me gradué... Estaba tan orgulloso.

Se sentó en primera fila con mis tíos.

Llevaban unos claveles rojos enormes.

Y, cuando pasé, todos gritaron: "¡Ahí está!".

"Es nuestra Sylvia".

Parece un buen hombre.

Y suda cuando come.

Sí.

A mí...

- me gustan los peces. - ¿Por qué ha pedido carne?

No, iba a hablarle de mí.

Como me ha hablado de usted,

iba a hablarle de mí. Me gustan los peces.

Tengo un acuario.

- ¿Sí? - De agua salada tropical.

Cómo nos puede llegar a sorprender la gente.

¿Le gustaría repetir esto?

Sí, me gustaría.

¿Está haciendo el DD5?

He terminado.

Le agradezco que me enseñe los entresijos del trabajo.

Estoy aprendiendo del mejor.

¿En qué piensas?

Quería preguntarle, cuando me hizo salir

y me dio su pistola,

¿qué pasó allí?

¿Por qué confesó?

- ¿Quieres saber si le pegué? - Sí. Si confesó por eso.

- No le pegué. - ¿Y por qué confesó?

Porque es culpable,

y sabía que le pegaría hasta que confesara.

Si hubiera sido necesario, ¿le habría pegado?

Te lo voy a explicar.

Nunca levanto la mano a un tío

que creo que es culpable o intento averiguar si lo es.

Pero si sé que es culpable y solo puedo ayudar al caso

levantando la mano,

- hago lo que tengo que hacer. - ¿Aun infringiendo la ley?

Si quieres saber si creo en la Constitución, sí.

Creo en la Constitución, y la respeto siempre que puedo.

Pero, si un asesino como ese va a salir libre,

dejo el arma y mi reloj, junto con la Constitución.

¿Y si se equivoca?

En ese caso, que Dios me perdone.

Si quieres, te lo pinto más bonito.

Pero es así.

- De acuerdo. - Buenas noches.

Buenas noches.

Subtítulos: Mercedes Del Alcázar

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