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Original subtitles

- ¿Qué tal, señor Mac? - Bastante bien.

- ¿Cómo está mi hermano? - No es fácil ser joven hoy.

Ya lo sé.

Hola.

Veo que no estás trabajando.

No le caía bien al tío ese.

¿No? Pues yo sí.

Por eso me dio el trabajo.

Por eso me llamó cuando tuvo que despedirte.

¿Y la tele?

- Me la han robado. - ¿Ah, sí?

Sí, es el edificio, tío. Quieren echarnos de aquí.

Están robando a la gente. Han desconectado el agua.

Me han robado hasta el sofá, colega.

¿Te drogas, Roberto?

Me drogo. Pero se llevaron la tele, mi radio despertador y el sofá.

- Recoge tus cosas. - ¿Para qué?

Porque vas a desintoxicación.

Estás en un programa de 60 días en Manhattan State.

- No puedo, Jamie. - Vas a ir.

Mira, intento decirte que algo dentro de mí no va bien.

Nunca voy a progresar.

- Voy a perder el piso. - No. Yo te lo guardaré.

- Me quedaré aquí. - ¿Qué pasa aquí?

Asuntos de familia.

- ¿Quién es ese pringado? - El conserje.

Me ha dado un par de palizas. Intentan largar a la gente.

Recoge tus cosas.

Cógelo todo.

¡Eh! ¡Vamos! No me gusta que me cierren la puerta en las narices.

¿Sí? Mi hermano me ha contado lo que pasa aquí.

Escúchame bien.

Va a irse una temporada y viviré yo aquí.

Y se acabaron las cosas raras.

Escucha, montón de mierda.

No me digas lo que se acabó.

¡Si vuelves a tocarme te reviento!

¡Y luego te meteré en la cárcel!

¿Por qué no me la has enseñado antes?

¿Sin ver la placa no te comportas como un ser humano?

¡Oye! Chaval, escucha. Yo también soy poli.

Acabo de oír a tu hermano salir por la ventana de baño.

¡Roberto! ¡Oye, Roberto!

- Hola. - Hola.

Me iba a trabajar. Quería darte las gracias por las flores.

Era una oferta.

La oferta para "John Kelly se acostumbra a que su exmujer sea fiscal".

Para mí es importante que sigamos

- siendo amigos. - Y lo somos.

Quiero poder hablar contigo de cómo me va.

Y puedes.

No estamos muy lejos. Podemos comer juntos algún día.

Hoy no me viene bien.

Hoy no puedo. Como con mi jefe.

Genial. ¿Lo dejamos para otro día?

- Sí. - A por ellos, Laurie.

- Nos vemos, John. - A por ellos.

Sí.

Nos vemos.

- Hola, inspector. - Hola.

- Oiga, Kelly. - Sí.

- ¿Tiene un minuto? - Claro.

- Ayúdeme, inspector. - ¿Qué pasa, sargento?

Stillwell. Vuelve a decirles a mis prisioneros que pidan comida.

¿Le hace gracia?

¿Sabe cómo se ponen esos animales si no tienen comida?

Empiezan a morderse el pescuezo.

Vale. Hablaré con él, ¿de acuerdo?

Gracias.

¿Podemos pedir lo que queramos?

Lo que queráis. Y tenemos que traerte lo que pone

a las horas habituales de comida para cumplir la normativa

del juez Baraka.

- ¿Qué queréis? - Yo quiero costillas.

- No estará seca, ¿no? - Un corte de primera.

Asada a fuego fuerte con un poco de mantequilla.

La quiero al punto con puré de patatas,

judías verdes y salsa.

Buena elección. Inspector Stillwell.

Enseguida voy, Kelly. Tengo que terminar aquí.

¿Quieres la salsa en la carne, en las patatas o en las dos?

En la carne, pero que no moje la verdura-

La pido aparte en una cajita.

- Algo así. - Vale.

El juez dice que, si no quieres postre,

- debes decirlo delante de testigos. - Sí que quiero.

Sí.

Vale. Luego hablo con él.

Lo digo con amabilidad, inspector, pero lo digo.

O endereza a ese gilipollas o se lo digo al teniente.

Entendido, sargento.

- Hola. - Hola. ¿Qué tal?

Tenemos que hablar de Stillwell. Coge comandas de comida.

Perdona, Kelly. No tenemos que hacer nada.

Me he hartado de zumbadores, vasos de broma y cojines de pedos.

- Hola, inspector. - Hola, Martinez.

- ¿Qué tal, chaval? - Poca cosa. ¿Tiene un minuto, inspector?

- Claro. - Luego nos vemos.

Vale. Por aquí.

- ¿Qué pasa? - Un par de cosas.

Tengo asuntos familiares que atender

y una situación con otro poli.

- ¿Qué situación? - Es un corrupto.

Echa a inquilinos de un edificio de alquiler controlado.

Está robando. Los está acosando. Les está pegando.

- ¿Qué tienes que ver tú con esto? - Es conserje en el edificio de mi hermano.

Me voy a quedar allí una temporada.

- Acabo de discutir con él. - ¿Y dice que es poli?

Sí, cuando le enseñé la placa.

Luego fue un encanto.

Me dijo que no me preocupara si pagaba tarde.

Y me habló de darme pasta.

No te voy a decir que no lo denuncies,

pero es un paso serio, Martinez.

Ya. A ver, yo...

No me hice policía para pillar a otros polis.

Así acaba la gente en el pelotón de los chivatos.

Está bien.

¿Crees que puedes hablar con él de hombre a hombre? ¿Cómo se llama?

- Hanlan. Está en la 33. - ¿Crees que puedes hablar con él

- y dejárselo claro? - Quizá. Podría intentarlo.

Porque ese debería ser el primer paso.

Sí.

Debería hacer eso. Vale.

- Gracias, inspector. - Vale.

- ¿Vives en casa de tu hermano? - Sí, creo que lo voy a hacer.

No sé a qué se dedica.

- ¿Roberto? - Sí.

- Aún está buscando. - Ya.

Busca su nicho. Así que...

Oye, mantenme informado de lo que pase.

- Lo haré, ¿vale? Gracias por los consejos. - Vale.

Eh, Kelly. ¿Qué necesitas?

- ¿Tienes planes para comer? - Soy todo tuyo.

- Te invitamos Andy y yo. - Me apunto.

¿Qué intentas demostrar, John?

No vas a volver a convencerlo.

¿No te parece que lleva un rollo muy raro?

No estoy tan pendiente.

A Stillwell le gusta gastar bromas,

jugarse la nómina cada semana

y por eso fue la guerra de la Independencia.

Hola, chicos.

¿Creéis que es de pringados apostar en la pretemporada de baloncesto?

No lo sigo mucho, Art. Ya hemos pedido.

Yo he pedido detrás. Andy, ¿qué haces aquí?

- ¿Qué? - No podemos sacarte por ahí

Toma.

¿A qué debo este honor?

Creo que sería buena idea dejar lo de las comandas de los presos.

Un momento. ¿No os parece gracioso?

Sí. Creo que te lo has pasado en grande.

Bueno, si lo piensas,

estás haciendo que el sargento arregle el desastre que montas.

Vale. Eso es verdad. Se lo compensaré al sargento.

Me lo tomaré con calma. Un momento. Gánate la propina.

- Los Jets de siete a los Bills. - ¿Qué?

- Estás loco. Los Jets ganan en campo. - Los Bills cubren.

¡Vuelve al mah-jongg, pringado!

Siempre me desata los cordones.

¿Qué tal vuestra vida amorosa? Ah, no.

- ¿Ya te has cansado? - Ya está.

- Poca acción amorosa. - Lo mismo digo.

- ¿Y Lila? - Bien.

- Se nos va a complicar la cosa. - ¿Y eso?

Pedí un adelanto de nuestra jubilación para una inversión inmobiliaria.

Resulta que era una estafa. Aún no lo sabe.

Supongo que no montará una orgía

- la noche que se lo diga. - ¿Has perdido mucho?

- Todo. Prácticamente todo. - Qué duro, Art.

Un cojón. Necesito ganar los 12 equipos y ya está.

Andy, ¿qué hacen aquí?

Cumpleaños feliz

¿Es un día especial y no nos lo has dicho?

Cumpleaños feliz

Le deseamos, inspector

No es mi cumpleaños. Solo me estaba tomando el pelo.

Cumpleaños feliz

Vámonos de aquí ya.

Ha sido divertido, Artie. Más que las otras seis veces.

Feliz cumpleaños.

¿Crees que al viejo le ha dado un ataque o algo?

Claro, ¿antes o después de caerse de la barandilla?

Vamos.

- Cuidado. - Se lo dije, inspector.

- Le dije que Hanlan era mal tío. - Vale, tranquilo, Martinez.

Ese viejo cuidaba de mi hermano. Se preocupaba por él.

Es un edificio viejo. Quizá se soltó la barandilla,

pero hay marcas de destornillador donde estaban las escuadras.

Esa mujer de ahí dice que la señora Vicario, del 207,

se asfixió hace tres meses con el gas de la cocina.

Dice que tenía las ventanas cerradas en pleno mes de julio.

Cree que fue el conserje también.

¿Había tenido encontronazos con él?

No. Se lo pregunté.

- ¿Está tu hermano? - Ahora mismo no.

No hay que darle vueltas. Es el conserje.

Las huellas de la barandilla no demuestran nada.

He llamado a la comisaría de Hanlan. Trabaja de 4 a 12.

No quiero hablar con él de servicio. Lo haremos mañana. ¿Vale?

Lo ha hecho él. Ha sido él. ¡Es mal tío!

Te entiendo, Martinez, y vamos a arreglarlo.

- ¡Laura! Hola. - Hola.

Perdón por anular la comida de ayer.

No pasa nada.

Es como en la facultad.

- Comida basura y a trabajar. - Sí.

¿Estás bien instalada? ¿Has organizado tus cosas?

Casi todo.

La zona el asistente del fiscal del distrito es kafkiana, ¿no?

Sí, mi despacho es muy alargado.

El grupo de casos en que trabajo

empezó con unos traficantes dominicanos.

Ellos caen como fichas de dominó y yo asciendo.

Estoy a dos condenas de ser

el principal fiscal de narcóticos en los cinco barrios. Hay 47 fiscales

que quieren ver cómo me estampo.

- Tú debes evitar que eso pase. - Segunda silla en entrevistas a testigos.

Enseguida te harás al trabajo. Eres más lista que yo.

Cuando te acostumbres al agua sucia, te encantará el trabajo.

- Me acostumbraré al agua sucia. - ¿Ves eso?

Ese es el defensor público Goldfarb.

Controla un testigo que necesitamos. Lo convenceremos mañana.

Mi corazón de ladronzuelo quiere comprarle

una caja de esos puros de 10 dólares que fuma.

Mi consejo es que no lo hagas.

¿Ves? Me vas a venir de perlas.

- ¿Eres John Kelly? - Sí.

- Jack Hanlan. - Hola, Jack. Gracias por venir.

- Andy Sipowicz, Jack Hanlan. - ¿Qué tal?

Por aquí, Jack.

- ¿Quieres un café, Jack? - No, gracias.

Conocí a un John Kelly en la 25 cuando empecé.

- Sería mi padre. - Puedes estar orgulloso.

Tu viejo era un poli de los de antes. De los buenos.

Hasta el último día.

¿Trabajas de conserje en el edificio

en el que murió el viejo ayer?

Sí. Dios, serías un crío cuando murió tu padre.

Once años.

Ya no quedan tipos como él.

Bueno. ¿Qué querías saber del accidente, John?

- Te buscamos en el edificio. - Sí, tenía turno de noche.

Me supo fatal que el viejo se cayera por la barandilla.

¿Algún problema más en el edificio?

Lo normal. Algún atraco, yonquis robando a jubilados.

Les doy un par de leches para que no se pasen.

Aparte de un poco de vandalismo, no hay mucho más.

Nos han dicho que el casero quiere echar a la gente.

Claro. Y no se gasta dinero en mejoras.

Pero yo hago que lo básico funcione bien.

La gente acaba mudándose.

No tenemos dóberman en los pasillos por la noche ni nada.

- Hemos oído quejas de las condiciones. - ¿Quieres ver mi lista de pendientes?

Es difícil mantenerlo, especialmente la caldera.

Esa caldera es lo peor.

¿Y tu caldera, Sipowicz? Me han dicho que te dispararon hace poco.

Subo y bajo las escaleras.

Ya, los jóvenes de hoy.

Les dan un palo así y se jubilan por discapacidad.

Luego se pasan el resto de su vida diciendo

que eran unos héroes.

- Conocí a un chaval... - Martinez.

Sí, algo así. Su hermano vive en el edificio.

Es uno de esos yonquis que os decía.

Tuvimos un enganchón.

¿Queréis saber algo más?

Ya está todo.

Fenomenal. Kelly, si tienes alguna noche libre,

podemos tomarnos una cerveza.

Te puedo contar historias de tu padre que tu madre no sabe.

Gracias por la oferta.

Claro. Que os vaya bien.

- ¿Qué te ha parecido? - ¿Cómo que qué me parece?

Es un puto mentiroso de mierda.

¿No pensarás que tu padre y él eran compañeros de andanzas?

Mi padre no estaría en el mismo bar que ese tío.

¿Crees que se cargó al viejo?

Ya sabes que sí, Andy. Se va a ir de rositas, ¿no?

Vamos a hablar con el teniente.

Joselito, si lo ves, ¿me llamas?

Por favor. Es muy importante.

Papi, ¿qué haces aquí?

Quiero mirarte a la cara cuando te pregunte qué pasa.

¿Sabes que bautizan al hijo de tu prima Rosa en domingo?

- Allí estaré. - ¿Y tu hermano?

- No sé si podrá. - He llamado a su trabajo.

- Dicen que ya no trabaja allí. - Ese trabajo no era lo suyo, papi.

- Te estoy vigilando. - Te digo la verdad.

Te vas de casa y te mudas a la suya.

Tu madre está preocupada y me está afectando.

- Quiero saber qué pasa. - No lo sé. No estoy seguro.

Mira, es tu hermano pequeño. Tienes que cuidarlo.

¡Ya lo sé! ¡Eso intento!

Ven aquí.

Ven.

Mira, si esto no fuera tu trabajo y no estuviera allí tu jefe

y toda esa gente,

te pondría contra la pared y te arrearía una buena tunda.

- Es tu hermano pequeño. - Estoy intentando cuidarlo.

Dile a mamá que está controlado.

Papi, este es el inspector John Kelly. Mi padre, Hector.

- Encantado. - Lo mismo digo.

- Ya hablaremos. - Vale.

Tiene un bautizo el domingo. Se pone muy nervioso.

- El teniente quiere verte. - De acuerdo.

Sí, ya te llamaré.

Querías estar al día

del incidente en el edificio de tu hermano.

Sí, señor.

Kelly y Sipowicz creen que tienes razón.

El policía que es el conserje es un corrupto.

Ambos creen que es responsable de lo que le pasó al viejo,

pero no es fácil pillarlo.

No hay testigos, no hay pruebas físicas.

Quiero seguir con lo demás.

¿A qué te refieres?

Quiero avisar a Asuntos Internos sobre lo que hace ese tío,

lo del soborno, la paliza a mi hermano.

¿Estás seguro?

Sí, sé que es un gran paso.

El inspector Kelly y yo ya lo hemos hablado. Quiero hacerlo.

Yo...

Conozco un tío en Asuntos Internos. Déjame hablar con él.

Inspector John Kelly.

He llamado a tu despacho. Me han dicho que estabas aquí.

Vengo a dar un recital aquí tres o cuatro veces por semanas.

¿Qué tal, Kevin? ¿Y Karen?

Le han salido canas, arrugas cerca de los ojos. Me gusta.

¿Los niños?

Terry va a St. Malachi. Le va bien. Brian tiene 14.

Solo piensa en lo que te imaginas y en el fútbol americano.

- ¿Y tú qué tal? - ¿Te acuerdas de Laurie?

- Sí. - ¿Esa chica con la que salía?

- Sí, me casé con ella. - ¿Ah, sí? Me caía bien.

Sí, nos separamos hace un par de meses. Ya sabes.

Lo siento.

Bueno, John...

¿has venido a renovar nuestra amistad o quieres algo?

Tenemos un poli corrupto, Kevin.

Un chaval con el que trabajo, James Martinez, quiere ir a por él.

- Confiaba en que llevaras tú el caso. - Es mi trabajo.

Lo vais a poner en evidencia cuando investiguéis.

Podemos llevarlo con discreción.

¿Para no pasarse la carrera en cuarentena en Asuntos Internos

con un montón de chivatos como yo?

- Yo no te juzgo. - Ya. Pero mira qué amigos somos.

Fuiste tú. Te presentaste a Asuntos Internos.

Y eso te incomodó, ¿no?

Tener cerca a un policía que delataba a su compañeros.

¿No hiciste lo que te pareció bien?

¡Exactamente! Y volvería a hacerlo.

Ya lo sé.

No he venido a sacar los trapos sucios.

Quieres saber si puedo ayudar a tu amigo Martinez.

No saldrá su nombre en los periódicos hasta el juicio.

Si el corrupto acepta el trato,

quizá no se publique su nombre nunca.

Te lo agradecería.

Nadie sabrá qué hizo,

excepto los que hablen con el poli corrupto.

Les dirá que Martinez es el chivato

de la comisaría 15 que lo delató.

Perdóname, Kelly.

Tengo dos camellos de heroína muertos, los hermanos Colon.

Los ha matado Agosto Reyes.

Reyes mueve 100 000 dólares en caballo al mes.

Tu testigo protegido era su proveedor.

Por temas de seguridad, lo llamamos la Cucaracha.

- ¿La Cucaracha? - Sí.

El tío al que intento meter entre rejas, Reyes,

seguramente habló con Cucaracha sobre los asesinatos.

Todos preguntan por Cucaracha. Hartford, Atlantic City, todos.

¿La declaración de Cucaracha es fundamental en su caso?

Lo blindaría.

Un par de días de interrogatorio y preparación

y quizá uno para la declaración.

Podemos ser completamente flexibles respecto a los tiempos.

Es un prerrequisito para el acceso al testigo.

Me aseguraré de que la abogacía del estado

reciba el mérito por facilitar este procesamiento.

Gracias por el besito, pero lo que acaba de ofrecer

también es prerrequisito de acceso al testigo.

¿Pueden esperar fuera un momento?

Están a punto de terminar...

¿Qué tal lo he hecho?

Bien. ¿Tú no lo crees?

Si conseguimos a Cucaracha, sí.

¿Me puedes decir a quién se le ocurrió ese nombre tan ridículo?

A mí.

Si vuelve dentro, podemos negociar el acceso.

Esto es el 1606. Devuélvelo, ¿vale?

He perdido el 427 de Brooklyn. He cogido el 815.

- ¿Qué quieres, Stillwell? - Sargento, te debo una disculpa.

Me he pasado con la broma de la comida.

Quería decirte que se acabó. Finito.

¿Sí? Estaba a punto de hablar con el teniente.

Y te agradezco que no lo hicieras. ¿Amigos?

- Claro. - Gracias, sargento.

¿Hay alguien que pueda corroborar los incidentes que mencionas?

El hombre de 80 años que habría podido está muerto.

Dijiste que tu hermano fue víctima de acoso también.

¿Podría declarar?

- Sí, en algún momento. - ¿Qué quiere decir eso?

No está disponible. Ahora mismo no sé dónde está.

No tenemos caso a no ser que Hanlan declare.

- ¿Podemos ponerte un micro? - No quiero.

Pues no hay nada que hacer.

He dicho que no quiero, no que no lo haré.

Ese tipo mató al viejo ese. Seguramente a una vieja también.

Se pasó con mi hermano. No quiero, pero...

si hace falta llevar un micro a pillar a ese tío, lo haré.

Vaya tela. Van a ponerle un micro al chaval.

- No saldrá bien. - Ya es mayorcito, John.

No me gusta.

¿Y si nos esperamos? Déjeme hablar con el tío.

No es asunto suyo, inspector.

Martinez, Hanlan quiere tomarse una cerveza conmigo, contarme historias.

Quizá consiga que hable del viejo.

- ¿Llevarás micro? - No.

Pero, si confirma el crimen, quizá podamos arreglarlo

y que sea admisible en el juicio.

Adelante.

No tienes por qué hacerlo.

No irás a matarlo, ¿no?

- No. - ¿Quién conduce?

- Sipowicz, Kelly, mirad esto. - ¿Sí?

Solo es un momento. Tenéis que oírlo. Adelante.

Dígales a estos inspectores lo que me ha dicho.

Estaba en la parada del autobús

y dos mujeres se ofrecieron a llevarme a casa.

Eran jóvenes, atractivas

y muy amables. Obviamente, acepté.

Siga. ¿Qué pasó?

Fueron bajo la autopista Westside,

aparcaron ahí y...

Me hicieron quitarme la ropa a punta de pistola.

A punta de pistola. Es increíble. Cuénteselo.

Me sentí humillado.

Me obligaron a... A satisfacer a una de ellas

¿Y?

Sufrí una emisión no deseada.

La primera de varias emisiones no deseadas.

Este machote se sintió intimidado.

Stillwell, ¿no deberías interrogarlo

- en la sala? - ¿La sala?

- Sí. - Nadie me creería

si contara una historia así. Pase a la siguiente emisión.

- ¿Es necesario? - Sí.

Vale, la otra me ordenó hacerle lo mismo a ella,

lo del sexo.

Y le obligan a otra emisión más.

- Tenemos que irnos. - ¿Os lo podéis creer?

Emitió tanto que casi crea niebla tóxica.

¡Cretino! ¡Tiene 60 años!

¡Le cuelga el culo hasta las rodillas!

Debería arrodillarse en el suelo y dar gracias a Dios...

¡por poder inventarse esas cosas!

¡No pienso tolerarlo!

- ¡Me voy de aquí! - Un momento.

- Oye, Art. - ¿Adónde va?

- ¡Oiga! - Art, para.

Enséñeles a estos polis ese órgano del que abusaron.

¡Vuelva aquí y plántela encima de mi mesa!

Deberíais veros...

Ni que fuera la Última Cena...

Es una broma. Contraté al tipo.

Deberíais veros las caras.

¡Mis últimos 180 pavos!

¡Me he quedado sin blanca, pero ha valido la pena!

Me he meado de la risa.

Voy a cambiarme los calzoncillos.

Art.

Oiga.

- ¿Qué tal, teniente? - Bien. ¿Y tú?

- Bien. - ¿Vienes a mi despacho?

- Teniente... - No, a ver.

Venga, teniente. Nos estábamos divirtiendo.

A mí no me lo ha parecido.

¿Cree que se me ha ido de las manos?

Art, quiero que me des tu pistola.

- ¿Qué dice? ¿Por qué? - Porque es buena idea.

¿Por qué? ¿Me va a llevar al loquero?

- ¿A Psiquiatría? - Eso es.

Anda ya. Teniente.

Venga, Art. Dame la pistola.

De acuerdo, vámonos.

Por el camino de baldosas amarillas.

Hanlan, ¿estás ahí?

- ¿Quién me busca? - Soy John Kelly, Jack.

En tu comisaría me han dicho que habías salido.

¿Y creías que estaría aquí? Eres todo un policía.

- ¿Quieres una copa? - Claro.

Adelante.

¿Qué buscas, John?

- ¿Te hablo de tu padre? - Me gustaría.

Habría llegado a inspector jefe si no le hubieran disparado.

¿Quieres saber por qué? Conocía el trabajo.

No el manual, el trabajo. Siéntate.

Por aquel entonces, teníamos el departamento irlandés. Italianos.

Judíos. Algún negrata, pero era un departamento irlandés.

Se podía vivir en esta ciudad.

Antes de las revueltas del 64, podías ir por la calle en Harlem.

Podías ir a comprar. Podías hablar con los morenos.

Hasta se trataban como seres humanos.

Eres joven aún, Kelly.

Te has criado en otro departamento, en otra ciudad.

Seguramente crees que soy racista.

Creo que eres mal camarero.

Estoy intentando que entiendas esta ciudad

y el cuerpo al que pertenecía tu padre.

Él marcó el camino. Para sí mismo y para los demás.

Todos los pringados criminales sabían que no podían pasarse de la raya.

Y, si la cruzaban, tenían problemas. No la cruzaban muchos.

Y, si lo hacían, era una y no más.

¿Qué tal era vivir en la sociedad perfecta, Jack?

Vale. Tú tómatelo a broma.

Pero, si un vagabundo viola a una abuela, quizá alguien lo tire por el balcón.

Se llamaba "a discreción del agente".

¿Mi padre tiró a alguien de un edificio?

No lo sé. No se trata de eso.

¿Cómo era trabajar con él?

Solo lo vi en las escenas del crimen. No trabajamos mano a mano.

Yo era poli de a pie. Él, inspector.

Pero todos sabíamos cómo era.

Pensaba que eráis amigos.

Dije que lo conocía. Lo conocíamos todos.

Sabíamos que podíamos contar con él.

Tengo un problema y no sé qué hacer al respecto.

¿Qué quieres decir?

Creo que le hiciste algo al viejo de arriba.

¿Qué dices? Se cayó. Fue un accidente.

Quitaron los tornillos. Había marcas de destornillador.

La barandilla estaba repleta de huellas tuyas. Son pruebas, Jack.

Anda ya, eres un buen inspector.

No había una huella en la barandilla, había 50.

Otros inquilinos han hablado de abuso.

El viejo está muerto. ¿Qué puedo hacer?

¿Te digo qué puedes hacer?

Tómate otra copa, vete a casa y no le des más vueltas.

No puedo. Sé lo que sé.

¿Qué es esto, Kelly? ¿Me tiras la caña? ¿Quieres dinero para olvidarlo?

- ¿Me ofreces dinero? - ¿Por qué? ¡No he hecho nada!

- ¿De cuánto dinero hablamos? - ¿Cuánto vale para ti?

Creo que podría conseguir

unos mil dólares o así.

- Lo hiciste tú, ¿no? - ¡Que no! ¡El viejo se cayó!

¡Me sabe fatal!

No lo hiciste, pero me ofreces mil dólares.

Mira, puedes olvidarte del tema.

No puedo cambiar lo ocurrido. Ojalá pudiera.

- Me pone enfermo. No puedo dormir. - Normal.

¡No! ¡Ni se te ocurra señalarme con el dedo!

¡No puedes juzgar la vida de nadie ni lo que tiene que hacer!

Hablamos de empujar a un viejo por una barandilla.

- ¡Que nadie lo empujó! ¡Se cayó! - La soltaste.

¡Hago lo que haga falta para ganarme la vida!

¿Y el viejo tenía que morir? Venga ya, Jack.

Soy hijo de John Kelly. Explícamelo.

¡Tengo 56 años! ¡No le importo a nadie!

La gente de aquí me da 600 dólares en negro y puedo dormir aquí.

- Por eso no te libras. - ¿Qué quieres, Kelly?

¿Quieres 2500?

- Quiero que me digas que lo hiciste. - ¡Está bien!

¡Saqué los clavos! ¡Aflojé la barandilla!

Si alguien me acusa, negaré haberlo dicho.

Nadie quería que se muriera el viejo.

Me siento fatal por ello.

¿Todo aclarado entre nosotros?

Sí.

Déjame un día para reunir la pasta.

Olvídate de eso.

No es por el dinero.

Sé que no te será fácil olvidarlo, pero en el fondo sé

que haría lo mismo por ti, hijo de John Kelly.

¿Me das la mano, John?

Eso es.

Has hecho lo correcto. Tu padre estaría orgulloso.

- Lo habría entendido. - Eso creo.

Yo lo sé.

¡Yo lo sé!

¿Qué tal ha ido?

Lo tengo. Llévame a casa antes de que vomite.

¡Oye, Kelly! ¿Cuándo te cambias de departamento?

¿Cuándo te vas con tus amiguitos de Asuntos Internos?

Al menos reconocen que son chivatos. No se sientan a tomarse algo contigo

y luego se chivan.

Eres lo peor que hay, un chivato de tapadillo

y te has meado en la tumba de tu padre.

No vuelvas a hablar de mi padre, hijo de puta asesino.

- ¡Se pondría enfermo! - Cállate, Hanlan.

Subidlo.

¡Todo el mundo se va a enterar de que eres una nenaza!

Sube por las escaleras, Hanlan. Te estás poniendo en ridículo.

¡Ya verás quién es el ridículo, Kelly!

Necesitamos el papeleo.

Está bien.

¿Alphonse Giardella? Soy James Craig y esta es Laura Michaels.

Señor Craig, señorita Michaels. Pueden tomar algo si quieren.

Ostras. Muy sensuales.

Se ha manchado la camisa.

Estoy loco.

Sabía que habría sido mejor pedir los calamares fritos. Lo siento.

Siéntense.

Enseguida estoy con ustedes. Me cambio en un momento.

Macarras, pringados, delincuentes de poca monta. Adoran el éxito.

Pero es que, además, señor Craig, son carne de cañón.

A saber. Usted sí lo sabrá.

Hay mucha gente que está de su lado.

- Voy a ganar los casos. - Esa actitud de "que le den".

Su jefe es igual que yo.

Hablemos de su relación con el dominicano, Agosto Reyes.

Yo no me relaciono con gorilas de discoteca.

Solo le pasé algo de heroína.

Le vendía un tres o cuatro por ciento de mi negocio.

¿No le mencionó sus negocios con Jesus y Rigoberto Colon?

Un mes recoge su cargamento y vuelve a los cuatro días.

Le digo: "Muy bien, Reyes. Qué eficiencia".

Reyes me dijo que no era eso.

Que adelantó la pasta para los hermanos Colon

y que ellos le vinieron con el cuento de que les habían robado.

Agosto Reyes me dijo que se indignó mucho en mi nombre

y que se cargó a los dos hijos de puta.

¿Lo dijo con esas palabras: "Me cargué a esos dos hijos de puta"?

Sí, textualmente.

¿Qué le dijo usted?

¿A mí qué me importa esto?

Si lo detienen, es su problema.

Si se carga a los hermanos Colon, es su problema.

Muy bien, señor Giardella, esto nos resultará muy útil.

Agosto Reyes es solo uno de los míos.

Tengo otros. Ha metido a la mitad en la cárcel.

Esos casos son de otra jurisdicción fiscal.

Sí, pero me gusta trabajar con usted.

Me siento cómodo y a gusto.

Además, es la fiscal más atractiva que conozco.

La confianza proviene de tener una relación estable.

Puedo decirle al fiscal general que prefiero

tratar con ustedes.

Pero quizá eso le coloque en una posición incómoda, señor Craig.

- Hola. - Hola.

Le agradezco lo que hizo, inspector.

- No hay de qué, Martinez. - Sé lo que hizo.

¿Qué pasa con tu hermano?

No puedo contárselo.

Ven aquí. Sí que puedes contármelo.

Tiene problemas de adicciones.

- ¿Cuál? - Drogas. Heroína.

Es mi hermano pequeño. Debería cuidarlo

y no sé qué hacer.

Fuimos al estadio de los Yankees de pequeños

cuando Reggie hizo tres home runs en un partido.

¿Sabe que se llama Reggie Martinez Jackson?

No.

Cortamos un trozo de césped.

Aún lo tiene. Lo cuida.

Sé que no está todo perdido. La droga aún no lo ha destrozado.

No tengas miedo de apoyarlo.

Se lee mucho lo del amor duro. ¿Qué hago? ¿Lo dejo que se estampe?

No tengas miedo de apoyarlo.

- ¿Vale? - Vale.

Ojalá pudiera ayudarte más.

Me ha ayudado mucho, inspector.

De verdad.

Gracias otra vez.

John, ¿podemos hablar un momento?

Claro.

Lo del poli corrupto.

No ha sentado bien.

Vamos a hablarlo.

No digo que no hubiera que detenerlo,

pero no somos Asuntos Internos, ¿sabes?

La cuestión...

Si quieres decir algo que pudiera ayudar, te escucho.

Escucha, Medavoy. Te presentas aclarándote la garganta

como un senador, ¿y vas a escuchar?

- No tiene por qué decirte nada. - Andy.

El poli que ha detenido Kelly mató a un señor de 80 años.

Lo dejó caerse del balcón y partirse el cuello.

- Se cargó a otra señora... - Vamos, Andy.

...dejándola asfixiarse con el gas por dinero para vaciar el edificio.

¡He dicho que quería escuchar! Y eso quería.

Kelly ha dado la cara por un chaval que lleva dos años.

Le iban a poner un micro.

Se habría quedado con el sambenito de chivato.

Kelly hizo lo correcto.

Y, si tú o cualquier otro tiene algún problema,

nos vemos ahora mismo en el aparcamiento.

- ¡Me has malinterpretado! - Andy, ya está bien.

No me has dejado ni explicarme.

Medavoy, espera.

Entiendo lo que querías decirme. Te agradezco el ofrecimiento.

¿Pizza y cerveza un día esta semana?

¿Mañana? Mi hijo tiene recital de piano hoy.

Genial. Corre la voz. Yo invito. Que venga quien quiera.

Estupendo.

Vamos.

- Hola, Martinez. - Hola, sargento.

Hay un chaval abajo al que han pillado en una redada.

Dice que es tu hermano.

Es lo que hay, ¿eh, sargento?

No es por posesión. Era una pelea. Puedo sacarlo por la puerta trasera.

Déjalo hasta que acabe el turno. Luego lo recojo.

Gracias, sargento.

¿Qué es esto? ¿Por qué te paras aquí?

Quiero que hablemos de Roberto.

Esto es un hospital.

¿Le ha pasado algo? ¿Está herido?

¿Qué pasa? ¿Qué está pasando?

Está enfermo, papi.

Está en la unidad de conductas adictivas.

¿Qué leches es una conducta adictiva?

Ayudan a gente con adicción a las drogas.

- Entra tú. - Papi.

No me gustan los yonquis. No quiero ver a un yonqui.

Roberto está enfermo. ¡Nos necesita!

No. Es un yonqui. ¿Lo entiendes?

Los yonquis no se curan. ¿Lo pillas?

- Vale, papi. Ya entro yo. - Eso, entra tú.

- Lo veré. - Sí, lo verás.

Espera aquí, ¿vale?

Cuando vuelva, podemos irnos.

- Sí, vale. - ¿Vale?

¡Joder!

¡James!

James, espera.

Lo haremos juntos, ¿vale? Mejor así.

Vale.

¿Cómo lo lleva el chaval?

- Todo saldrá bien. - Me alegro.

Kelly, estaba pensando...

Estaba pensando que quizá haya habido avances

en la policía.

Hace 15 años, un novato se encuentra con un caso de muerte al llegar,

ve a su compañero robándole dinero al muerto

y guardándoselo en el bolsillo.

Como lo delató, se lo hicieron pasar fatal al novato.

Todo el cuerpo de policía.

Imagínate lo bien que lo pasé...

viéndote darlo todo por ese chaval.

Ojalá alguien lo hubiera hecho por ti, Kevin.

- ¿Sigues yendo a Emerald Society? - No.

- No, ya no bebo tanto. - Yo tampoco voy.

Nadie me habla.

Tienen miedo de emborracharse, confesar sus pecados y que los arreste.

Me da igual que nadie me hable.

Sabía que pasaría cuando denuncié a ese poli.

Pero siempre he querido tocar en la banda de gaitas

y ningún cabrón de esos me recomendó.

Soy el mejor gaitero del cuerpo y nadie lo sabe,

salvo todos estos muertos.

- ¿Sabes qué es "Piobracht", Kelly? - No.

Escucha.

Eso se llama "Piobracht".

Subtítulos: Aida López Estudillo

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