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- Buenos días. - Hola.
- ¿El señor Wagner? - Ahí está.
Buenos días, inspector. Susan no está.
En realidad he venido por usted.
Dejo de trabajar para usted.
Qué pena, parecía que Susan y usted se llevaban bien.
- ¿Es por el horario? - No.
No quiero aceptar su dinero.
¿Por qué motivo?
Así, si sigue pegándole,
puedo hacer algo.
¿Trabaja para ella?
No, para la policía.
Entonces entenderá que esta situación
es más complicada de lo que piensa.
No hay nada complicado en los hematomas de su cara.
Se está extralimitando, inspector Kelly.
Hemos terminado.
Estoy de acuerdo.
Pero tenga claro que si le pone la mano encima,
lamentará haberme conocido.
- Inspector. - ¿Qué pasa?
- ¿Qué tal? - ¿Qué pasa aquí?
Walker tiene un caso.
Está explicándole al teniente
por qué no me quiere en él.
- Tardará su tiempo, Andy. - Venga ya, John.
Si lo entiendo.
He sido un borracho.
Necesito volver a ser de confianza.
Tengo que mostrar que quiero trabajar.
Aunque sea con ese tontaina.
Sipowicz, Kelly, robo con doble homicidio.
Una licorería en James Street. ¿Me echáis una mano?
- Claro, dame. - Con gusto.
Nos vemos en esta dirección.
Se me ha visto con ganas, ¿no? "Con gusto".
Más o menos.
¿Tenía que haber añadido musiquilla? "Con gusto, tuturú".
¿Podemos hablar, inspector?
Claro.
Nos vemos fuera, ¿vale?
Sí, claro.
- Sipowicz - Hasta luego, Ted.
- ¿Fuiste a la misa de tu padre? - Sí.
- ¿Cómo está tu madre? - Bien.
Sí.
Quería agradecerte tu apoyo la otra noche.
No es necesario.
- John, no quiero que se acabe. - No es el lugar para hablarlo.
No es que pueda elegir.
Vale.
Admito que siento algo por ti, pero no funcionaría.
Podemos hacer que funcione.
Tengo que irme.
Entré en la tienda,
detrás de esos dos tipos.
Y otro tío salió de la habitación de atrás con un arma.
Nos hizo venir a este pasillo
y tumbarnos bocabajo.
- ¿Vio cómo era? - Sí, muy bien.
Era blanco, alto, unos 50 años.
Llevaba una gabardina negra por debajo de las rodillas.
Medía casi metro 90. Era grandote.
¿Vio si tenía marcas en la cara o en la mano? ¿Vello?
Sí, tenía bigote y olía a alcohol.
Vino y se puso sobre nosotros, entonces oí el clic del arma
sobre mi cabeza.
- Kelly. - Gracias a Dios...
Blanco, unos 45 años.
- ¿Metro 80 más o menos? - Sí.
Llevemos a esta gente a comisaría.
- Que vean algunas fotos. - Muy bien.
Sí.
Sospechoso de casi metro 90.
Unos 50 años, bigote...
Sí, vamos a la comisaría.
Las matrículas
- de los coches de fuera. - Vale.
Walker, no tenemos que ser novios, pero ¿podrías no hablarme
como al chico de los recados?
Me has dado las matrículas
y he dicho que vale.
Vale, me he equivocado. ¿Vale?
¿Vienes, Kelly?
Te advierto, tu amigo no me va a venir con mierdas.
- ¿Por qué no le das una oportunidad? - No la merece.
Si ese borrachuzo me jode el caso,
- se arrepentirá. - No te enteras, Walker.
Lleva sobrio dos meses.
¿Por qué no te tragas esta actitud de mierda?
¿Me estoy perdiendo algo?
Hemos terminado.
Chicos, vamos a la comisaría,
a ver si identifican a alguien en el fichero.
- Hola, inspector. - Hola.
Avísame cuando salgas.
No pararás hasta que te mates.
Vamos arriba y veamos algunas fotografías.
Por si conoce a alguien.
Señora Wagner.
¿Qué pasa?
Mi marido me ha dicho que ha dimitido.
Sí.
¿Cómo tiene el ojo?
Bien. Por favor, no se vaya, señor Kelly.
Señora Wagner, no necesita un guardaespaldas.
Su problema está en casa.
Si su marido le vuelve a pegar,
denuncie o váyase lejos.
No se puede quedar en casa, aguantándolo todo.
Ni puede hablar como la otra noche,
parecía que me pedía que cometiera un crimen.
No estaba bien cuando dije que ojalá algo le pasara.
- No iba en serio. - Vale, lo malinterpreté.
Pero, señora Wagner, hay muchas mujeres en su misma situación
y no pueden hacer nada.
Usted sí. Puede hacer algo. Hágalo.
Se deja llevar por los prejuicios.
La influencia no equivale a poder.
Mire estas.
- Oye, Sipowicz. - ¿Sí?
Mi testigo dice que es este tipo.
Tiene antecedentes de robo armado. Enseña la foto.
Espera... mide menos de metro 80.
¿Y qué?
Nuestros testigos dicen que es más alto.
Más de metro 80.
La gente parece más alta desde el suelo.
Enseña la foto.
Caras nuevas.
- ¿No? Tómese tu tiempo. - Mire bien esto.
No tenemos prisa. Hay muchas más fotos.
- No reconozco... - No.
Kelly.
Tengo una identificación.
Se llama Coleman.
Tiene antecedentes. Quiero pillarle.
- Sipowicz dice que es muy bajo. - No.
Vamos a por él, quizás llevaba alzas.
Bensonhurst, John. Es un vecino más de aquí.
Le da por robar una licorería en Manhattan.
¿Y se hace unos diez transbordos de metro?
Quizás tenía que hacer algo en el centro y de vuelta, robó.
Claro, tenía cita en el médico en James Street.
El que le inyecta hormonas para que crezca
diez centímetros durante los robos.
Y después recupera
su estatura normal.
Dime, ¿qué pasa con esa chica?
¿Qué chica?
La de la que no hablamos, Licalsi.
- No pasa nada. - Oye, estás divorciado, John.
Es natural. Si trabajara en un bar,
- probaría suerte yo mismo. - No hay nada,
y ahí está el tío.
Vamos a por ese malnacido.
Seguro que algo habrá hecho.
Míralo, John. ¿Y el bigote?
- Describieron un bigote. - Se ha afeitado.
- Policía. ¿Es usted Howard Coleman? - Sí.
Tenemos que hablar sobre su mañana.
No tengo nada que decir.
Salí a comprar. No he hecho nada antes.
Te vieron esta mañana en James Street, Manhattan.
No era yo. Sal de ahí.
Acompáñenos, tenemos preguntas.
- Vamos. - Quiero ver una orden
o váyanse de una vez.
Papá, ¿qué pasa?
Vuelve dentro.
- Toma. Tus medicinas. - ¡Vamos!
¡Oye!
- ¡Papá! - Tranquilito.
- ¡Para, papá! - ¡Abajo!
- ¡Le hacen daño! - No le pasará nada.
- No pasa nada. - Está arrestado,
- colega. - Tranquilo.
Papá.
- ¡Papá! - No pasa nada.
- Parece inocente, ¿verdad, Sipowicz? - ¡No!
No ha robado ninguna licorería.
Siempre lleva 850 pavos en el bolsillo.
- ¿Por qué lo tiene? - Aposté ayer a un caballo.
¿Qué caballo? ¿Qué carrera?
En Aqueduct. No recuerdo el nombre.
Nadie dice que fuera a matar a nadie.
¿Qué pasó?
¿Alguien se puso violento?
- ¿Cómo se llamaba? - Inspector Walker.
Inspector Walker, no he ido a la licorería.
No he ido a Manhattan.
Váyase a la mierda.
¿Te parto la cara?
Agradece que no me puedo mover.
No pasa nada, tranquilo, Walker.
- Ya está. - Oye, Howard.
¿Qué tiene tu hija?
- ¿Cómo? - Le diste unas medicinas.
Tiene asma.
¿Sí? Mi hijo lo tuvo.
¿Y qué? ¿Ahora somos almas gemelas?
Sí, esperaba tener una conexión especial.
Volvamos al dinero.
Su exmujer está aquí, inspector.
- Gracias. - Nada.
Hola.
He dejado el trabajo.
¿Qué ha pasado?
Esos buitres querían sacarme información.
"Laura, necesitamos que seas más abierta con tu anterior empleo.
"Necesitamos saber cómo tratan a nuestros clientes.
"Y cómo tratan a Pynchon y Dean".
"Disculpen", dije.
"Al llegar aquí pensé que estaban solo interesados en mí
"y no en mis contactos,
"me equivoqué".
"Seamos adultos, Laura".
Así que les mandé a la mierda.
¿Así dimites tú?
¿Y mi: "Te lo dije"?
No, no te lo diré.
- ¿Quieres cenar? - ¿Invitas tú?
Te recojo en dos horas.
Seré directo, señor Schauffner.
No me ayudará nada
si se limita a decir: "Puede que sea él".
Tiene que decir: "Es él", "Lo reconozco", "Es ese tipo".
- ¿Lo entiende? - Lo entiendo.
Claro, eso solo si lo reconoce.
- No lo diga si no lo ha reconocido. - Claro.
Bueno, ya hemos hablado,
- podemos empezar. - Kelly.
Toca reconocimiento.
Walker ya ha puesto una diana sobre Coleman.
Muy bien. Vamos.
Mire bien.
Tómese su tiempo.
- Lo veo. - ¿Quién es?
El número tres.
¿Seguro?
Sí, ese es el tipo. Lo reconozco.
Lo tenemos, teniente.
Antecedentes por robo, un testigo lo ha identificado.
Y cuando lo trincamos, llevaba 850 pavos.
No pudo explicar de dónde los sacó.
- ¿Qué piensas? - Parece que todo encaja.
Veremos si criminalística
tiene huellas de la licorería,
pero estoy de acuerdo.
Bien, pasadlo al fiscal del distrito.
Teniente Fancy.
Sí, tengo una copia del informe y la he leído.
Imagino que en...
- Gracias por la ayuda. - Claro.
- No quería estar hoy tan enfadado. - No pasa nada.
¡Hijo de puta! ¿Por qué me haces esto?
Vamos a ver al juez.
Tengo que llamar a mi hija.
Desde los calabozos.
- John, él no lo hizo. - Déjalo, Andy.
- Estamos en ello. - Sí,
mientras Coleman duerme en la cárcel.
¿Qué tal, 4B?
Bien, inspector. ¿Tienes un momento?
- Claro. - Son varias cosas.
Lo primero, nuestro grupo de lectura de inquilinos
está deseando escucharte hablar
sobre seguridad en el edificio y personal.
¿Necesitas algo para preparar la charla?
¿Tendrás algún apoyo visual?
- ¿Algo que te pueda preparar? - Nada.
Solo hablaré un rato.
Bien, he preparado algo de picoteo.
El otro tema, inspector,
es sobre el quinto aniversario de mi graduación.
La revista de antiguos alumnos ha pedido a mi promoción
que escribamos un breve artículo
sobre estos años. Y, sorprendentemente, al mirar atrás
y ver cuando me independicé
y vine a Nueva York,
tras mi robo y la paliza que me dieron
y tratar con el tipo que lo hizo,
hasta perder el sentido común,
toda esta experiencia me ha formado.
Me preguntaba si puedo tener acceso a los informes,
para escribir sobre ella.
- No. - ¿No?
No te los puedo dar. Tienes que rellenar una solicitud.
- Tardaría... - Creo
que los informes me serían muy útiles.
4B, ¿por qué no...?
¿Por qué no te concentras
en tus hitos profesionales?
¿Por qué escribir sobre un robo?
Es importante para mí.
Creo que te estás ofuscando con esto.
No estoy de acuerdo, inspector.
Se me ha caído la venda de los ojos.
Por fin entiendo esta ciudad.
Lo que hace falta para desenvolverse en ella
y para ayudar a los demás.
Y cómo los demás necesitan ayuda.
No vives en una película.
Tu reacción es el claro ejemplo
de lo que el ciudadano normal espera del Estado.
Una indiferencia arrogante e intencionada.
Tengo que irme, 4B.
Mi indiferencia arrogante y yo
estaremos mañana en la reunión.
Laurie.
¿Laurie?
Laurie, soy yo, John.
Hola, hay cerveza en la nevera.
Vale.
No tardo nada.
- ¿Te acerco una toalla? - Ya tengo, gracias.
Me estoy quedando sin excusas para entrar.
¿Cuándo has necesitado una excusa?
Puedo cocinar algo.
Pensé que íbamos a salir.
- Vale. - ¿No tienes hambre?
No, no pasa nada.
Puedo trabajar con un colega de universidad.
- Jimmy Craig. - ¿James Craig de Narcóticos?
Sí, en la oficina del fiscal.
No es verdad.
No, lo digo en serio.
¿Estás loca, Laurie? Son unos mierdas.
- No le conoces. - No hablo de Craig.
Hablo de los delincuentes.
No sabía que me tenías que dar permiso.
Oye, no estoy en la calle para que tú acabes
con gentuza así.
Es un trabajo, John. Nada más.
Ni siquiera sé si lo voy a aceptar.
Pero paso de tus fantasías de héroe
mientras te espero en casa.
- No las soportaba estando casados. - ¿Solo ha sido sexo?
- Te metiste en la ducha. - ¿Me echaste?
Tienes razón.
No podemos seguir.
No dejo de desear que estemos el uno para el otro.
Siempre hemos sido mejores amigos.
- Quiero eso. - No podemos.
Es muy complicado.
Siempre traspasamos los límites.
Genial.
Soy el inspector John Kelly, de la 15.
Tengo una víctima de disparo,
en el 626 Park Avenue, planta 12.
El apartamento ocupa toda la planta.
¿Quiere agua o algo de beber?
- No. - ¿Quiere decirme qué ha pasado?
Estaba borracho, discutimos.
Discutimos sobre usted.
Me golpeó, cogí la pistola del dormitorio.
Le pedí que se fuera.
- Me golpeó y disparé. - ¿Por qué tiene un arma?
Me la dio cuando hubo un robo
en este edificio.
Entonces, ¿la cogió del dormitorio
- después del primer golpe? - Sí.
Bien, ¿le dijo sus intenciones?
No, fue a por otra bebida y cogí el arma.
Vale.
Quiero que me repita lo que pasó
cuando salió de aquí.
Le dije que se fuera y me pegó.
- Mientras le apuntaba. - Sí.
- ¿Dónde le golpeó? - En la cara.
¿Cuántas veces?
- Varias. - ¿Dos? ¿Tres?
- Tres. - ¿Qué pasó luego?
Le apunté y disparé.
¿Le agarró mientras le apuntaba?
No, di un paso atrás y disparé.
Bien.
- ¿Seguro que le pegó, señora Wagner? - Sí.
Me sorprende que me haga esa pregunta.
No diga nada más.
¿A qué se refiere?
No hay hematomas recientes.
No hay signos de lucha.
Ni heridas ni residuos de pólvora en el cuerpo
como debería de haber en un disparo a corta distancia.
- Le digo la verdad. - No sé qué ha pasado esta noche,
no está siendo sincera, no diga nada más.
¿Por qué me habla así?
Porque la tengo que detener,
calle hasta que llegue su abogado.
- ¿Qué tal? - Buenos días.
- Buenos días. - Buenos días.
- ¿Cómo está? - ¿Inspector?
Mañana hay una fiesta para Hanson.
- Se casa. - Aquí tienes.
¿De quién es el homicidio
- de la licorería, inspector? - Walker.
¿Hay algo nuevo?
Sí.
La hija del detenido.
Detuvo a mi padre ayer.
El inspector del caso vendrá en nada.
Mi padre no robó la licorería. No disparó a nadie.
- ¿Segura? - Sí.
Puedo demostrarlo.
Ven conmigo.
Estaba en casa a la hora del robo.
Él...
apuesta.
Se espera a ver los resultados.
Así pagamos mi medicación.
Pero infringe la condicional.
De ahí vienen los 850 dólares
- que tenía. - Sí.
¿Estuviste con el ayer toda la mañana?
No, estaba en el médico. Pero sé que estaba en casa.
Esa información es muy útil.
¿Le va a soltar?
Vamos a estudiar bien el caso.
¿Por qué no lo suelta? Estaba en casa.
Mira, al estar en el médico,
no puedes verificar su coartada.
Estoy sola en casa.
- Sola. - Tenemos más información.
No pierdas la esperanza. Vamos.
¿Tienes mascotas o algo así?
No, me dan alergia.
Me acuesto tarde.
Si te preocupa cualquier cosa, llámame.
¿Algo sobre la licorería?
Sí. Un chivatazo anónimo durante la noche.
Aunque ya lo sabías, ¿verdad?
- Sé que has visto mis mensajes. - Sí.
Si alguien llama con información,
deberíamos investigar.
Una pista de alguien que ha cotilleado una conversación.
- Muy fiable. - Solo digo
que deberíamos ir
al bar a ver si alguien sabe algo.
Dime, ¿te has propuesto amargarme la vida?
Hemos pillado al que lo hizo.
Vale, pues iré yo solo.
Así te puedes tomar algo rápido.
¿Conduces tú o yo?
La señora Wagner tiene mucha paciencia
y se aprovechan de ella.
Perdón por hacerles esperar.
Necesitábamos el informe de la escena.
Y el informe médico.
Ninguno ratifica la versión de la señora Wagner.
Además, el inspector Kelly afirma que le pidió que cometiera
un delito la noche anterior. O nos da algo más
o lo consideraremos asesinato.
Caballeros, no cerraré el caso
en esta sala.
La ausencia de residuos de pólvora
no descarta un disparo a corta distancia.
Ni la ausencia de signos
de lucha indica que no haya habido dicha lucha.
Ni el hecho de que la señora Wagner le pidiera al inspector Kelly
que matara a su marido...
En solo cinco minutos convencería al jurado
de que fue un malentendido sin malicia.
Tanto es así que, en su momento,
- el inspector no lo denunció. - Señora Wagner.
Hable conmigo, inspector. Solo conmigo.
Y que le quede claro
que como no le leyó sus derechos a la señora Wagner,
nada de lo que le dijo en su apartamento
es válido ante el juez.
No los necesitaba.
No era sospechosa en ese momento.
Cuando se convirtió en sospechosa, le pedí
que se callara.
Esa diferencia de opiniones la resolverá el juez.
Está deseando de hincarle el diente.
- En cobrar las facturas. - ¿Qué debo hacer, inspector?
No es su abogado, señora.
Señora Wagner, creo que pasó esto.
Su marido llegó borracho.
Temió que volviera a pegarle,
así que fue a por la pistola.
Le pidió que se fuera, sin éxito.
Quizás se acercó a usted y le disparó desde lejos.
- No... - No responda.
No le responderá, inspector.
Si pasó así, será mejor que confiese.
El fiscal lo pintará como asesinato.
Con la ayuda correcta le caerán pocos años,
puede que nada con alguien tan caro.
Está haciéndonos perder el tiempo, inspector.
Señora Wagner, no nos subestime. Si miente, lo descubriremos.
Diga la verdad y testificaré a su favor.
Testificaré que la noche anterior le pegó.
Y que estaba inestable.
- Inspector. - Pero ese listillo
no quiere soltar su historia.
Acabará en los calabozos
junto con prostitutas y drogadictos.
No él. Usted. Así que decida usted misma.
Usted es quien cumplirá condena.
Teniente, quiero que salga para hablar con mi cliente.
¿Qué tal, tíos?
¿Trabajaste anoche?
- Vine sobre las 23:30. - ¿Eres el dueño?
Sí, el camarero del turno de noche viene a las 19:00.
Anoche hicieron una llamada desde aquí,
puede que esté conectada con un robo con homicidio.
Alguien oyó un tipo hablando por esa cabina
- sobre un robo en una licorería. - ¿Es cierto?
¿Te han dicho algo?
¿Alguien habló al camarero de esa conversación?
No. ¿De dónde se lo han sacado?
Yo hago las preguntas.
- ¿Estuviste aquí anoche? - No me metas en esto.
¿Es un delito leer el periódico?
Tranquilo, solo preguntamos.
¿Oíste a alguien presumir de un trabajito?
- O algo así. - No.
No me meto en los asuntos de nadie.
Espero que hagan lo mismo conmigo.
Solo recibimos una pista,
la estamos comprobando.
¿Tienes más preguntas?
- Esperamos aquí. - ¿Qué dices?
Es nuestro tipo.
- ¿El zángano ese? - Sí.
Te estás moviendo en terreno peligroso.
- Claro. - Te estás portando como un capullo.
Te digo que ese zángano de la esquina sabe algo.
Nos estaba buscando. Estaba ahí
- esperándonos. - ¡Joder!
- Joder, he estado... - Ahí está.
Oye, colega. Oye. Espera.
- Solo una pregunta. - ¿Qué he hecho?
Solo quiero hablar un momento. Una pregunta.
- ¿Tu nombre? - Dwight. Sois lo peor,
parece una peli de la guerra.
Llamaste tú, ¿verdad? ¿Dwight?
Dejaste un mensaje y nos has estado esperando.
No sé de qué me hablas.
Escúchame bien, Dwight.
Llamaste tú. Lo sé yo, lo sabe mi compañero.
Tú lo sabes. Dejemos de dar vueltas.
Ni sé nada ni quiero.
Tranquilo.
Uno cree que al vivir solo sin meterse con nadie,
se evitarían estos problemas.
Tienes problemas porque llamaste, ¿no?
Dime todo lo que sepas del robo
y veremos cómo ocultar tu nombre.
¡Vamos!
Solo sé que ojalá se hubiese mudado.
¿Quién? ¿De dónde?
Frank Archer. De la armería Delaware.
- ¿En la 46? - Sí.
Sí, ¿qué? Vamos.
¿Y si te digo que disparó un arma en su habitación?
A la pared. Comparto esa pared.
Tengo diabetes tipo 2, lo pasé fatal.
¿Por qué disparó, Dwight?
¿Y yo qué sé?
Solo sé que fui a ver que estaba bien,
después del disparo.
Dijo que funcionaba y se fue
empuñando el arma.
Borracho como una cuba.
- ¿Eso fue anteayer? - Sí.
Y anoche vino al Shamrock, como un pez gordo,
y le dijo por teléfono a una mujer que había robado una licorería
con un bigote falso y que sacó mucha pasta.
Me vio.
Sabía que casi me da un ataque con el disparo.
¿Creéis que irá a por mí?
- ¿Cuánto mide este tipo? - Metro 90.
Hasta hace poco vivía en este edificio,
pero hoy les hablaré como agente de policía.
Sobre lo que pueden hacer para protegerse
y proteger el edificio.
He dejado folletos
sobre las cerraduras de seguridad más efectivas
y precauciones que pueden tomar al entrar
y salir de las zonas comunes.
Ascensores, pasillos, escaleras y demás.
En el desagradable caso de que sufrieran un ataque,
muchos ya saben que el señor Goldstein, del apartamento 4B,
acabó con la carrera de un atracador,
que había atacado a varios inquilinos.
El señor Goldstein tenía un arma,
cuando el ladrón le atacó mientras hacía la colada.
Y la usó, en esta ocasión las cosas salieron bien.
Pero no es buena idea.
Nuestro consejo es que cedan.
Denle lo que pidan: dinero, joyas.
Llámennos y nosotros haremos nuestro trabajo.
Bien, tras estos consejos...
quisiera decir
que no tengan miedo. No se escondan. No estén enfadados.
Y no...
No busquen vengarse de los que incumplen la ley.
Es otra forma de renunciar a su libertad,
igual que si sufrieran violencia directa.
La verdad...
Es fácil para mí ponerme aquí de pie
y decirles cómo tienen que vivir su vida
y que no reaccionen a lo que les ocurra.
Y no me considero un experto
en dejar pasar las cosas.
A mi... A mi padre
le mataron a tiros en la calle. Así que tiendo a...
Tiendo a ser muy cuidadoso.
Quizás demasiado sobreprotector...
Hasta el punto de...
coartar la vida de otras personas.
En fin, lo que quiero decir es que...
esta es su ciudad.
Es su ciudad, no la de los malos. Es su vida.
Vivan libres.
Todo lo libres que puedan, estaremos velando por ustedes.
Sin interponernos en su vida.
¿De acuerdo?
- No me empujen. - ¡Vamos!
- No he hecho nada. - Claro, no has hecho nada.
Y no hemos encontrado siete cheques de la licorería
en el suelo de la pocilga donde vives.
Y esto no es una pistola y el calibre no coincide
con el usado en esa pobre gente.
Y tampoco la han disparado. ¿Que no has hecho nada?
Ni me has vomitado en los zapatos y en los pantalones.
- ¡Serás mierda! - Esperen...
¡Otra vez!
Aquí.
¿Te vas a cebar mucho conmigo?
- ¿Cómo dices? - No te hagas el tonto.
Me tienes cogido por los huevos.
Claro, eso es lo que quiero.
Quiero subirme a tu chepa para ver si asciendo.
Mira... fue un error de identificación.
Es algo que pasa.
Para mí, coger a este tipo fue idea tuya.
Oye, si me vuelves a vomitar,
te reviento la cara.
- ¿Lo tienes? - Sí, lo tengo.
¿Qué ha pasado?
Un nuevo sospechoso en el robo. ¿Has visto lo alto que es?
- Y el arma homicida. - Bien hecho, Andy.
Si alguien pregunta, fue cosa de Walker.
Soy buen compañero.
¿Vas a la fiesta de Hanson?
Me pasaré.
No, lo siento.
Queremos hacer una declaración.
Que conste que va en contra de mi consejo.
No quería matar a mi marido.
Éramos muy infelices juntos.
Lo hemos sido durante mucho tiempo.
Y... supongo... que a veces...
Deseaba que muriese.
Este último año, me ha dado una paliza fuerte
unas siete veces que recuerde.
Y solía desear que estuviera muerto.
O que la relación acabase.
Y decía que ojalá muriese,
y que si llegaba a casa
y me lo encontraba muerto, estaría feliz, aliviada.
Pero no le pedí al inspector Kelly que lo matase.
Describa lo que pasó la noche de la muerte de su esposo.
Llegó a casa y, por su tono de voz
y su mirada,
sabía que iba a pegarme.
Y... tuve miedo.
Tengo un lado...
de la cara y un oído todavía doloridos
de cuando me pegó la otra noche.
Fui a la habitación, cogí el arma y le dije que se fuera.
¿Tenía intención de dispararle?
No, para nada.
Quería que se fuera, que me dejara tranquila.
No quería que siguiera pegándome.
¿Y qué pasó entonces?
Empezó a acercarse y le dije que se fuera, que iba en serio.
Pero no me hizo caso, nunca me lo hizo...
En todos estos años juntos.
Y se acercó más, le dije que parase.
Yo no paraba de retroceder, alejándome de él.
Y se rio de mí.
Dio un paso adelante y disparé.
Lo siento.
Lo siento.
- ¿Qué piensas? - Homicidio en segundo grado.
¿Cuánto tiempo?
Eso dependerá del juez.
Lo sé, pero cuánto recomendarías.
¿Una estimación? Tres años.
Que puede suspender.
¿Que puede suspender?
Una mirada conmovedora, inspector.
¿Qué te ha hecho?
¿Te curó una patita herida?
Hola.
¿Qué tal?
- Ahora vengo. - Enhorabuena.
Sí.
- Has venido. - Sí.
Ven conmigo.
No, solo me he pasado un segundo.
¿Hanson se casará?
Sí, estaba mirando el bus.
No creo que signifique nada.
- Mira quién ha venido. - ¿Qué tal, Walker?
Fancy me felicitó por la gran detención de antes.
- No me digas. - Buen trabajo, Sipowicz.
- Me has ayudado. - Sin problema.
- Cuando me equivoco, lo admito. - Tranquilo, Walker, caso cerrado.
¿No quieres ser mi hermano?
Voy a pedir otra. Acompáñame.
- ¿Qué tomas? - Un refresco.
Leanne, refresco y otro bourbon con hielo.
Vale.
- ¿Estás casado? - Ya no.
- He estado casado 27 años. - Aquí tienes.
Treinta y seis en el cuerpo.
- Ya no bebes, ¿eh? - Sí.
A mí a veces me gusta echarme algo después de las cinco.
Ese es mi límite. Nada antes de las cinco.
Así me mantengo en pie.
Mira, me tengo que ir.
¿Cómo es?
- ¿El qué? - Dejar la bebida.
Me dispararon y me quedé inconsciente. No lo recomiendo.
- ¿Vas a reuniones? - No.
Lo hago por mi cuenta.
No creo que pueda dar consejo.
No necesito consejos.
No paso mis límites, así estaré bien.
¿Quieres que te lleve?
No necesito que nadie me lleve.
Soy mucho más cuidadoso al volante tras una copa.
- Nos vemos. - Nos vemos.
¿Qué haces? ¿Sigues aquí?
- Me voy ya. - Muy bien.
- Pásatelo bien. - Nos vemos.
- Sí. - Felicidades.
Kelly, tu compañero es buen tipo.
- Sí. - Sí.
Hola.
Es un país libre, ¿no?
Sí.
He oído cómo defendiste a esa mujer rica.
Bueno, no lo hice porque fuera rica.
Solo digo
que sabías que no lo tenía planeado...
Y conseguiste entenderlo.
¿Qué pasó, John?
¿No había perdón sin confesión?
- Has bebido mucho. - Sí.
Y solo es mi segunda. Soy una cita fácil.
Léeme mis derechos.
No sé de lo que hablas.
Marino y su chófer.
- No quiero oírlo. - Estoy confesando.
No quiero oírlo de ti.
Estoy en tus manos.
Los maté y con el tiempo, me perdonarás.
Aquí tienes.
¿Inspector John Kelly? Tiene una llamada.
- ¿Cómo está? - Le han disparado.
Están buscando un quirófano.
- ¿Qué ha pasado? - Goldstein iba en el tren.
Y vio a un chico acorralando a una señora.
Goldstein cogió su pistola e intentó detener al crío.
El crío tiene un arma y le mete dos tiros.
- ¿Tenéis a alguien? - No.
- Tenemos dos descripciones. - Bien.
Hola. 4B.
Inspector Kelly, me han disparado.
- Tranquilo. - Estoy desangrándome.
El doctor dice que pierdo sangre por el peritoneo.
Tranquilícese.
Lo siento, ha muerto.
Pobre Josh.
Lo sé.
Llamaré a sus padres.
No sé cómo se llaman, viven en Cleveland.
Jack y Frieda Goldstein.
¿Cómo lo sabes?
Me lo dijo.
Jack y Frieda Goldstein de Shaker Heights, Ohio.
Subtítulos: Estrella García Albacete
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