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Sí, Lewis. Está en la sala de espera.
- Por ahí. - Vale, de acuerdo.
Toma.
Dominic Gennaro. Estoy ocupado.
- ¿Janice Licalsi? - Por ahí.
Gracias.
¿Cómo estás, tesoro?
Bien, papi.
- ¿Va todo bien? - Sí, mamá está bien.
¿Qué pasa?
Quería que te enteraras por mí.
Van a anunciar algo esta tarde.
Hay varios policías imputados.
Yo, entre otros.
Tiene que ver con el testimonio de Giardella.
Dirán que acepté dinero de Angelo Marino. Que me sobornaba.
¿No preguntas si es verdad?
Dime ya lo que sea.
Me pagaron por dar órdenes.
Cuando era adicto al juego y los narcóticos
les avisaba si iba a haber redadas.
Lo dejé hace cinco años, pero lo hice.
Me alegro de que uses el apellido de mamá.
Una cosa es cómo te sientas, pero que no sepan que somos familia.
No me avergüenzo de ser tu hija.
Estoy orgulloso de ti.
Por cómo te comportas y la policía que eres.
Siempre estaré orgulloso de eso.
De que esos cabrones no contactaran contigo.
¿Estás bien? ¿Tienes con quién hablar?
Sí, papi. Estoy bien.
POLICÍA DE NUEVA YORK
Sipowicz, ¿qué hace aquí?
Dicen que la rata que vigilas se va.
- Que no salga, Jerry. - ¿Es verdad?
¿Giardella va a Washington?
- No le importa. - Qué va.
El cabronazo me pegó seis tiros pero qué más me da lo que pase con él.
Aun así, no puede venir aquí.
Lo enreda todo.
Váyase en 30 segundos o le arrestaré por obstaculizar a un agente federal.
¿Qué tal te va, Alfonse?
- ¿Sipowicz? - ¿Te escondes
bajo la manta, escoria?
¿Quieres ver el resto de mi suite y probarte un albornoz?
Ya llegó la peluca más fea del país.
Pues tengo servicio de habitación
y tres canales guarros.
¿Sí? ¿Y te gustaría verlos
por un agujero en la frente?
¡Lárguese, Sipowicz! ¡Largo!
¡Qué bien se te ve ahora, Alfonse!
Toma barro para el peluquín.
Este tío es un salvaje, un mono.
No he acabado contigo, Giardella. Ya nos veremos.
- ¡No vuelva! - Ya, ya.
Firme aquí.
- Gracias. - ¿Qué hay?
Inspector Kelly, ¿no vas a parar o qué?
¿De qué?
- De fingir que no existo. - Habrase visto.
Mucho que no te he acusado de homicidio.
Déjame en paz, ¿vale?
Necesito hablar contigo un momento.
No, entiendo lo que pasó.
Eres una corrupta. Te extorsionaban.
Te cargaste a Marino para escapar y no lo pagarás.
John, solo puedo contar contigo.
No puedo hacerlo.
Hola.
- Saludos de Harry Timmons. - ¿Sí? ¿Cómo le va?
- ¿Y su negocio de seguridad? - Bien.
- ¿Te da trabajo? - Hoy me presentan
- a mi protegido de clase alta. - Si no tuviera estas pintas,
con lo que trabajo, podría hacer doblete.
Andy, relájate. Fancy quiere asegurarse de que estás sereno.
- Ya está. - ¿Tú crees?
Quiere ver si bato el récord de tocarme las narices.
- Andy, ¿te importa? - ¿Sí? ¡Ah!
¿Hoy también me toca Luther?
¿Tengo cara de currar en una perrera?
Por favor. No puedo dejarlo solo y mi mujer vuelve el viernes.
Vale. ¿Está en el vestuario?
Sí. ¿Tienes la pala?
- Sí, la tengo. - Eres un encanto.
Kelly, te ha llegado un robo con agresión,
igual ya un homicidio.
No esperaban que sobreviviera.
- ¿Con quién trabajo? - Martinez.
A mi despacho.
Cierra la puerta.
Han llamado los federales.
¿Ah, sí?
¿Qué hacías en el hotel de Giardella?
Pasaba por ahí y fui a saludar.
No te entiendo.
Estás de prueba y te plantas allí y montas un numerito.
- El cabrón me disparó. - Lo sé.
Y la Fiscalía lo manda a un antro donde yo no puedo ni pagar un café.
A mí tampoco me gusta el trato.
¿No puedo enfadarme?
Enfádate lo que quieras.
Pero no intentes abrirle la cabeza con una maceta.
No lo pensé bien, ¿vale? Si tuviera más trabajo...
La historia interminable.
Aprende a comportarte y podrás volver a la calle.
Teniente, he hablado con los locos, he rellenado declaraciones de cacheos
- e informes. - ¿Quieres un premio?
¿Eso no es comportarse? ¿Cuánto seguiré de prueba?
Ya te lo he dicho, me lo estoy pensando con calma.
Creo que ya lo ha pensado, teniente.
Me intenta fastidiar dejándome aquí.
- ¿Ha firmado? - Sí, está listo.
¿Sabéis qué?
Me estoy planteando reorganizar
toda mi zona de trabajo. ¿Veis esta sección de aquí?
Voy a reservar este cuadrante...
para estas notitas amarillas que van con pegamento.
Y esta zona de aquí creo que la voy a limitar...
a pisapapeles e imanes. O alguna jirafita de esas.
Muy gracioso.
Nadie se ríe, John.
Intento plantear mi horario de trabajo.
Es que tengo muchísima presión.
Tengo que reorganizar el escritorio.
Y pasear al perro de Medavoy.
Teniente, si sigue todo tan ajetreado,
¿puedo hacer horas extra?
¿Por qué no hablamos después del trabajo?
- ¿Sin jerarquía? - Solo personas.
- ¿Para qué esperar? - Después.
Kelly, al trabajo.
- Dame un minuto. - Claro.
Sí, estoy esperando para...
Su alteza no ha terminado aún.
¿Qué te pasa con Fancy?
El teniente y yo vamos a hablar.
A conocernos mejor.
Andy.
¡Andy! Ya te tiene en el punto de mira.
¿Cómo te va a ayudar cabrearlo?
Llevo 17 años en esta comisaría, John.
Tengo informadores en todas las manzanas.
Conozco a los vendedores, mendigos, a los buenos y los malos.
Y quiero trabajar contigo.
Pero si para volver a la calle,
porque el imbécil afroamericano de ese despacho
no me da un respiro,
tengo que pedir un traslado, lo haré.
Y si es el caso, haré todo el ruido que pueda antes de irme.
Y vete ya. Tienes un caso.
Vamos, vete.
¿Tú qué miras?
¿Cree que acabará bien?
No lo sé, Martinez.
¿Entraron por el sótano?
- Sí. - Que empiecen a sondear.
¿Está bien?
¿Se le pone la cara morada por el aire?
Por la falta de aire.
Señora, somos John Kelly
y James Martinez, de la comisaría 1-5.
¿Ha muerto?
- ¿Lois Ceizler? - Sí.
¿Me dice su nombre y fecha de nacimiento?
Annette DiLeo, 23 de marzo de 1935.
Vale. ¿Vive en la casa sola?
Con mi hijo el mayor, Michael.
- No hay nadie. - Nació el 7 de abril de 1967.
¿Tienen el mismo apellido?
Sí.
Señora DiLeo, ¿puede contarme algo?
¿Esta mañana ha pasado algo raro?
Llegué hace media hora.
Vi las ambulancias al llegar,
- pero no quise molestar. - ¿A qué hora se fue?
A las ocho y cuarto. Trabajo media jornada en la panadería de Lieman.
Me llevó mi hijo.
¿Y Michael?
¿Está en casa o le puedo llamar al trabajo?
Dejó mi coche aquí y se fue a ver a mi otro hijo,
¿Dónde vive?
¿Jaime? En Ridgewood.
¿Sabe su dirección?
Está en Troutman Street. No sé la dirección.
¿Alguno ha tenido problemas con la policía?
- No. - Vale.
Gracias.
Le dejo mi tarjeta.
Si se le ocurre algo más,
¿me llamará?
- Sí. - Gracias.
- Voy a comprobar las alertas. - ¿Qué alertas?
Quiero ver sus antecedentes.
Brigada 15, Base K.
Quiero los antecedentes de James o Jamie DiLeo, de Ridgewood.
D-I-L-E-O. Caucásico, veintipocos.
Y de Michael, mismo apellido, de 26.
Bank Street, 62, Manhattan.
Brigada 15, espere.
Con 26, sin trabajo y en casa.
- Un yonqui que no paga alquiler. - Sí,
y ella dijo que había traído el coche.
Sí.
Brigada 15,
la dirección de Ridgewood es Troutman Street, 1447.
- Ambos tienen antecedentes. - Bingo.
Sí.
Sí, ya voy.
¿Es el conserje?
- ¿Vive James DiLeo en el 3-J? - ¿Qué ha hecho?
- Está por ver. ¿Y la salida de incendios? - Por esta ventana. Da al callejón.
Lo busquen por lo que lo busquen, lo ha hecho.
El chaval vive como un animal.
- ¿Qué hay, señor DiLeo? - ¡Policía! ¡Voy yo!
¡Mike, la poli! ¡Vete!
¡Quieto!
¡Quieto, imbécil!
¡No, Martinez!
- James, ¿estás bien? - Sí.
- ¿Eres un poli de circo o qué? - Sí, James el Volador Martinez.
Aguanta.
Vamos con Lanny Chrisman para hablar
de las imputaciones...
- Gracias. - ...de policías.
Lanny.
- Esta tarde... - Van 14 policías.
- ...el fiscal del distrito ha imputado a 14 policías.
- ¿Alguno de aquí? - Por el testimonio del mafioso...
- ¿Qué tiene? - ...Giardella.
Nos gustan los hermanos DiLeo.
Son adictos y les han pillado robando.
¿Con violencia?
Creo que solo iban a robar y la vieja los pilló.
Llame a Narcóticos y diga a los yonquis que perdonaremos a quien les delate.
Vale.
Martinez, ¿llamas a Narcóticos?
No hay problema.
- Hola. - Hola, 4B.
- Hola. - ¿Y la nariz?
¿Quieres saber algo curioso?
No respiraba tan bien desde la adolescencia.
- Sí que es curioso. - Vengo por mi pistola.
La confiscaron tras el suceso.
Sí.
Tengo una vista dentro de unas horas
y quería saber si podría
- hacer una breve declaración. - Paso, 4B.
¿Puedo saber por qué?
Porque no creo que debas llevar arma.
Con lo que pasó en la lavandería, tuve suerte de ir armado.
Puede. También es cierto
que, sin el arma, no habrías bajado
diez veces por semana para pillarle
por si volvía, ¿no?
¿Crees que porque supe defenderme debería renunciar a mi arma?
No. Te robaron y te dieron una paliza, 4B.
Es una experiencia dura.
Hay quien necesita tratamiento.
Hay quien no sale más.
Y hay quien se enfada, decide ajustar cuentas
y se busca problemas.
¿Cuál crees que soy yo?
Prueba esto.
Olvídate del arma un tiempo y deja que todo pase.
No, inspector. Voy a defender mis derechos
según la Segunda Enmienda.
- Vale. - Vale.
Gracias por tu tiempo.
¿Ha colgado las perchas sobre las ventanas?
¿Cuatro perchas por hoja?
Ondas de radio y ultravioleta, sí.
Cualquier intento de controlar su mente tras las ventanas
será neutralizado por las perchas. ¿Y cubrió el techo de papel de plata?
Pues ya está listo.
Es un cuarto a prueba de alienígenas.
Otra cosa que funciona con los rayos de control mental
es no pensar en ellos. Pasee, lea...
Es una técnica delusoria.
Te defiendes pensando
y gradualmente pierden el poder.
Vale, sí. Estupendo. Claro. Ya hablamos.
Oye...
He quedado con los que Timmons me ha mandado proteger.
Pues pásatelo bien.
- Sí. Hola. - Hola.
Sobre el teniente...
Sé que quieres volver a la calle.
Si recuerdas lo que quieres conseguir
cuando hablas con alguien como él, no perderás los papeles.
- Ya. - Céntrate en eso.
Así nos controlamos.
Te entiendo, sé por dónde vas.
- Ya. - ¿Nos vemos luego?
Sí.
Hemos recibido otra queja...
¿Tú padre está imputado?
¿Es lo que me querías contar?
Estoy preocupadísima.
Lo siento.
La revista Fortune me calcula una fortuna de más de 250 millones de dólares.
Time dice que soy uno de los diez ciudadanos privados
más efectivos del país.
Mi colección de arte tiene
calidad de museo.
Pero no valdría nada si mi mujer corriera peligro.
Bueno, intentaré que no pase nada.
Con intentarlo no basta.
Era una forma de hablar. No dejaré que le pase nada.
Susan, te presento al inspector John Kelly.
- Hola. - ¿Cómo está?
Ella le dará los detalles de esta noche.
- ¿Tiene esmoquin? - Sí.
¿Sí? Si no, mándeme la factura del alquiler.
Tome mi horario, señor Kelly.
¿Colaborará con el Fondo Nacional contra la Diabetes?
Claro.
¿Algo que no le haya dicho mi marido?
No se me ocurre nada.
¿Le ha dicho que es de los ciudadanos
privados más efectivos? ¿Que su colección tiene calidad de museo?
- Salió el tema. - Bien.
Pues ya estamos al día.
La recogeré mañana a las 7:30.
- Mañana a las 7:30. - Genial.
- Le mandaré mi coche. - Bien.
¿Listo?
Sí.
Cierra al salir.
Vale, ya no estoy tras la mesa.
- Ya lo veremos. - Esta mañana te has equivocado.
Tengo mi propia opinión. Me pareces un capullo.
Y usted a mí.
Pero no afecta a cómo te trato.
- ¿De verdad lo cree? - Pues sí.
Me dan risa.
¿A quiénes te refieres?
- A los jefes negros. - Qué poco ha tardado.
¿No tenía libertad para opinar?
Y opinas como un intolerante.
No pretendo que vayamos a salir por ahí a comer alitas,
pero es que viven dentro del manual.
Se comportan como máquinas. Si no les gusta alguien le persiguen.
O somos cuidadosos porque sabemos que quieren que nos equivoquemos.
¿Y eso le pone nervioso?
Que le observen siempre,
esperando cualquier error.
¿Qué crees que he hecho para fastidiarte?
Te he visto esconderte en una botella.
Te he visto declararle la guerra a un barrio por razones que no entiendo.
Te he dado espacio de sobra.
Porque eras un buen policía y buen instructor.
Podría volver a serlo,
si dejara de respirarme en el cogote.
Por el amor de Dios, no bebo hace 63 días.
- ¿Vas a reuniones? - Lo hago a mi manera.
¿Cómo? ¿Viendo la tele con los dedos clavados en el sofá?
No es lo mismo seco que sobrio.
Solo quiero poder hacer mi trabajo.
No quiero tener que pedir un traslado.
No me gustan los cambios.
- Yo lo he criado. - ¿A quién?
A Kelly.
¿Le gusta, eh? Ver cómo la gente se pone en evidencia.
No te has puesto en evidencia.
Ahora no.
Tengo que pensar. Te veo por la mañana.
- ¿Cómo va el brazo? - Dolorido.
Narcóticos de la 1-2 ha pillado a los DiLeo
en una redada y los ha traído.
- ¿Van puestos? - No les dio tiempo.
Uno tenía un vídeo. Dice que se lo dio su madre.
Ella lo confirmó cuando la llamaron.
Eso es cosa mía. ¿Por qué la llamaron?
No sabían que los buscábamos.
- ¿Quién llevaba el vídeo? - Michael, ese.
Vale, hablaré con él.
- ¿Le interrogo yo? - No.
- Claro. - Ahora hablo con él.
¿Cómo fue anoche?
No lo sé.
Dijo que me informaría esta mañana.
Trabajaréis juntos en el caso Ceizler.
- Bien. - ¿Dentro o fuera?
Dentro, fuera, lo que haga falta.
Gracias, teniente.
¿Entiende los derechos que he leído?
- Sí. - Sí.
¿Y no quiere abogado?
- No lo necesito. - Vale.
Si cambia de opinión, dígalo.
Es todo un acróbata.
Sí, nos asustaron ayer.
Queríamos hablar sobre lo que le pasó a su vecina.
No sabíamos qué querían.
¿Ha oído lo que le pasó a la señora Ceizler?
En la tele y por mi madre.
Ya, pues le robaron, la estrangularon y le cortaron la garganta.
Nosotros no tenemos nada que ver.
Apenas la conocía. De saludarla.
¿A qué se dedica?
Esto y aquello. Arreglo coches y tal.
Tiene antecedentes por drogas.
¿Consume ahora?
No estoy limpio del todo,
- pero he mejorado. - Ya. ¿Se mudó con su madre para limpiarse?
- En parte. - Debe ser duro.
Que su hermano se siga drogando.
Es duro.
¿Le incita a colocarse?
Eso háblelo con él.
Voy a ser sincero, Michael. No sé yo.
No le veo cometiendo el allanamiento.
No siendo vecinos. Pudo ser su hermano.
Sé que estaban en casa. Dejaron a su madre en el trabajo.
Igual buscaba dónde robar dinero para drogas.
Ni mi hermano ni yo entramos en esa casa.
Cuando pasan estas cosas,
suelen ser robos que se van de las manos.
No querían hacerle daño a nadie, pero pierden el control.
No pasó eso. Yo no tuve nada que ver.
¿Y el vídeo? ¿Se lo robó Jamie a su madre?
Nos lo dio.
No, no.
Se lo quitó a su madre, pero usted no le dejó venderlo.
Me acaban de dar el caso.
Es un robo claro, me parece a mí.
La mujer entró y se desató el caos.
Pasan cosas que no debían pasar.
No sé de qué hablas.
¿Por eso saltaste por la ventana al ver a la policía?
¿Es un crimen irte de casa?
Solo digo que lo hiciste.
Para los inspectores es un "comportamiento sospechoso".
¿Me vais a acusar de algo?
¿Qué prisa tienes?
¿No tendrás el mono?
- ¿Cuándo te colocaste? - Acúsame o suéltame.
O te doy una torta, so mierda,
- como me lo repitas. - Que te den.
Acúsame o suéltame ya.
¿Llevas zapatillas nuevas? ¿Y las otras?
¿Tenían sangre?
Cuidado. No pierdas el equilibrio.
He vuelto, señora DiLeo.
- Con el inspector Sipowicz. - Señora.
- Queremos hablar de sus hijos. - ¿Por qué?
- ¿Podemos pasar? - No.
No han hecho nada.
Ayer me dijo que no habían tenido problemas.
Dije: "Desde hace años". Déjeles empezar de cero.
Les pillaron por comprar heroína
e intentaban vender su vídeo.
Eso es mío. No tiene que ver con Lois Ceizler.
¿Entonces les dio el vídeo para comprar heroína?
¡Déjeme en paz!
Lleva un punto en que el amor no basta, señora DiLeo.
Necesitan otra cosa.
Sus hijos le robaron, ¿no?
Lo cogieron mientras trabajaba y teme que hicieran lo mismo allí.
Se colaron, ella estaba en casa y le hicieron algo horrible.
No. Yo se lo di. No sé nada de la vecina.
Sabe que le robaron, estrangularon y degollaron.
¿Cuánto fueron vecinas?
Veintitrés años.
Perdimos a nuestros maridos con dos años de diferencia.
No se merecía eso.
Lo sé.
Quiero que diga la verdad sobre el vídeo.
Sus hijos se quedarán en comisaría hasta investigar lo otro.
Como mínimo, se limpiarán
y no harán daño a nadie más. No queremos acusarles de lo de la vecina.
Quizá no fueron ellos.
Estoy confundida. ¡Por favor, déjenme en paz!
¿Cree en Dios, señora DiLeo?
¡Sí!
Récele. Pregúntele qué hacer.
- Por favor, deme tiempo. - ¿Aún tiene mi tarjeta?
Sí, está dentro.
Rezaré. Le preguntaré qué hacer.
¿Qué le parece?
Los organizadores se alegrarán.
Vamos a recaudar más de medio millón de dólares.
Es así como los ricos aburridos le dan sentido a sus vidas.
Ha llegado mi marido.
Va con Greg Sacca, uno de sus ayudantes sin escrúpulos,
que hoy le chulea.
La rubia es la nueva amante de mi marido.
Voy a fingir que me empolvo la nariz.
La acompaño a la puerta.
Disculpe.
Hola, Johnny.
- Hola. - Hola.
- ¡Hola! - Por todo lo alto.
Mi bufete reservó una mesa. ¿Esa era la mujer de Thomas Wagner?
Sí, soy su guardaespaldas.
- Estás muy guapa. - Gracias.
- Tú tampoco estás nada mal. - Ya...
- ¿Y el trabajo nuevo? - Es interesante.
Voy a ir yéndome.
- Ya hablamos. - Adiós, Johnny.
- ¿Damos un rodeo, señor Kelly? - Claro.
Te echo de menos.
Hola.
Te estaba buscando. Bonito vestido.
Qué detalle. Ya conoce al señor Kelly.
- Hola. - Claro.
- Buenas noches, Greg. - Señora.
Bonita velada. ¿Conoce a Greta Weisner?
¿Cómo está? Soy Susan, su mujer.
- ¿Cómo está? - Tom,
ya que disfrutas tanto de Greg y Greta, que vengan a nuestra mesa.
Deja las mesas como están.
Ya nos conoceremos en otra ocasión.
Espero que no se interponga en su relación con mi marido.
¿Cómo dice?
Dan remordimientos mientras te lo tiras.
- Susan... - O a lo mejor a ti no.
- A él desde luego no. - Ya basta.
Tienes razón. De hecho, creo
que me voy a ir a casa si me sueltas el brazo.
¿Señor Kelly?
¿Entra en la lista de sus noches más lamentables?
Por lo menos no llovía.
Me he convertido en alguien que disfruta de la humillación pública
y confía sus problemas a desconocidos.
Es parte de mi trabajo.
Por supuesto. Espero que no renuncie.
No. Está a salvo, ¿no? Sobrevivimos a la noche.
Voy a irme.
Gracias por cuidarme.
- Adiós. - Buenas noches.
¿Señora DiLeo?
¿Quería verme?
Hola.
Voy a estropearte el día, Jamie.
Tu madre te ha delatado.
Yo no hice nada violento.
Yo solo vigilaba. Jaime quería entrar
desde hacía cuatro meses.
¿Su hermano Jamie?
Yo esperaba fuera, por detrás,
y él entró por el sótano.
Y entonces escuché como una pelea.
No esperábamos que estuviera.
- ¿Y entró? - Entré.
Y la mujer se resistía.
Él la tenía por el cuello
y le apretó hasta que se desmayó.
Se desmayó y Jamie subió a por las joyas.
¿Qué hizo usted?
Volví a salir.
Entonces...
Un par de minutos después volví a oír pelea.
Volví a entrar...
y...
debió haber subido, porque estaba arriba con Jamie.
Con el cable de una lámpara
le rodeó el cuello.
Al final se desmayó.
¿Cuándo le cortó el cuello?
Primero fue a los cajones a por las joyas
y, al salir, le quitó el anillo del dedo
y ahí le cortó el cuello.
¿Entonces qué pasó?
Vendimos las joyas y nos colocamos.
¿Cuánto consiguieron por las joyas?
Tres bolsitas.
Estaba bien. Nos bastaba.
Daba para los dos.
Y no dejé que Jamie vendiera el vídeo.
Porque...
era de mi madre.
Haré todo lo que pueda, pero no prometo nada.
- ¿Ya está? - Acaba de firmar.
Llamaré a la Fiscalía.
- Bien hecho. - Andy conmovió a la madre.
Bien.
Así se hace. Como montar en bici.
Oiga, teniente.
No sé si me oyó ayer cuando se lo agradecí.
Llegamos a un término medio. Más que medio.
¿Nos vamos a comer alitas?
No era nada personal.
Tú haz bien tu trabajo.
Hola. El otro hermano ha cantado.
- Sí. ¿Vuelves a tu unidad? - Sí.
Eso me han dicho.
Me ha gustado trabajar contigo.
Igualmente. He aprendido un montón.
- Nos vemos. - James el Volador.
Quería contarte que he recuperado mi arma.
Claramente la comisión no compartía tus reservas.
Para gustos los colores, 4B.
Tiene cierto sentido lo que dijiste el otro día.
Es posible que el robo y la paliza que me dieron me afectaran.
Es más, es así.
Pero sigo siendo un humano en esta ciudad.
¿Quieres hacerlo bien?
Guárdala en la sala de pruebas.
- No. - Mejor aún.
Escúchame. Dámela a mí.
Yo te la guardo hasta que soluciones tus asuntos.
No, pero gracias por preocuparte.
Aún te considero un amigo y espero que pienses igual.
Sí.
Porque no he hecho muchos amigos en Nueva York.
Soy una persona respetable, chef en el hotel Seville.
Uno que acude a prostitutas.
Estoy casado. Tengo dos hijos. No quiero que se sepa.
Haberlo pensado antes.
¿De qué se le acusa?
Estaba buscando una prostituta.
¿Me deja hablar un momento con él, inspectora?
Deme un minuto antes de terminar eso.
- Vale. - Bien.
- Ven. ¿Cómo te llamas? - Frank Kennedy.
Frank, acércate.
No sé cómo me ha podido pasar.
A veces pensamos con nuestras partes,
¿a que sí? A ver...
¿Entonces eres chef en el hotel Seville?
- Desde hace 12 años. - Y te encargas
de preparar las comidas del servicio de habitaciones.
Sí, eso hago.
Un prisionero nuestro se está quedando allí.
- ¿El testigo secreto? - Correcto.
- Le llamamos señor Lasaña. - ¿Lasaña?
- Solo pide eso. - ¿Y tú la preparas?
Sí. He metido la pata hasta el fondo.
No tiene por qué.
Luther, buen chico. Hola, Andy.
Medavoy, ¿quieres que saque a Luther yo?
Te lo agradecería, Andy.
Tengo llamadas pendientes por un robo.
Sí, dame la pala.
- Sí. Toma. - Sí.
- Gracias. - No hay de qué.
Luther, ¿quieres plantar un pino?
Por aquí, señor.
Gracias.
Gracias por venir sin estar de servicio.
No pasa nada.
No requiero sus servicios.
No tengo ninguna excusa para llamarle.
Quería tener compañía y pensé en usted.
¿Y el ojo morado?
Mi marido me pegó tras la velada de anoche.
Seguro que el sexo con Greta fue aún mejor.
Es una forma horrible de vivir.
No quería que mi vida fuera así.
¿Por qué no la cambia?
Debería...
Debería divorciarme.
Mi marido no quiere.
Él tiene exactamente lo que quería.
Tiene una amante a la que engaña con modelitos.
Y de vez en cuanto puede darle una paliza
a su esposa de buena cuna, elegante y pobre.
Dice que ha protegido sus bienes
y que si pido el divorcio, alargará el proceso cinco años
en los que no tendré nada.
Y...
me siento...
Me siento indefensa.
Y atrapada.
Y avergonzada y asustada, ojalá se muriera.
¿Va a arrestarme?
No arrestamos por desear.
Es más que un deseo.
Si pudiera volver una noche y que le hubieran pegado un tiro...
Eso ya es otra cosa, señora Wagner.
Salvada por la campana.
¿Puedo usar su teléfono?
Está ahí.
No me lo puedo creer.
Tranquilo.
¿En qué idioma se lo digo?
Vengo a despedirme. Quería disculparme.
- Hacéis vuestro trabajo. - Nos pone en un compromiso.
Se la tenía jurada al tipo este
y no pensé en vuestro punto de vista.
¿Quién es? ¿Es quien yo creo?
No se preocupe, está bajo control.
Ahí está.
Una cosa te voy a decir.
Te echaré de menos.
Y yo. Por eso vengo a despedirme.
Eres como un reloj, no fallas.
¿Quién se va a poner en evidencia por mí?
Ya viene su comida.
Será mejor que entre.
Mira, ya me traen mi cara cena.
¿Tú cenas un Big Mac y patatas fritas?
- Soy realista. - Métalo.
Sé que mi cena
no tendrá nada que ver con la tuya.
¿El especial de hoy es bistec de mierda?
Me voy a comer una buena lasaña, si me disculpas.
Sí. Que te aproveche.
Será mejor que me vaya.
Tú dale mi pésame a la boñiga.
Cuéntale lo que he dicho.
¡La leche! ¡Esto es una mierda!
¡Sipowicz! ¡Me ha envenenado!
¡Llama a la policía! ¡Me ha envenenado!
Está muerto.
¿Tu padre?
"Limpiando el arma".
Me ha dejado una carta en el piso.
"No quiero que te sientas mal.
"Tengo mis razones.
"Así, mamá recibirá una pensión. No tiene derecho a perderla.
"Pese a lo que ha pasado, estos 22 años he sido yo el que volvía a casa.
"Lo que más me tranquiliza...
"es que eres buena,
"vas por el buen camino
"y esto no te ha afectado".
Caray.
Solía cogerme en brazos.
Y yo sentía...
que nada podía salir mal en el mundo.
Janice...
Subtítulos: Ángeles Garrido Oliva
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