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Inspector Sipowicz, diga al tribunal cómo arrestó al señor Giardella.
El pasado 27 de agosto,
estaba vigilando al demandado porque es un conocido delincuente.
Mientras lo vigilaba, observé que el vehículo del acusado
tenía una rueda pinchada,
por lo que bajó del Cadillac y abrió el maletero.
En ese momento, me acerqué al coche, me identifiqué como agente de policía
y, al observar casualmente el maletero abierto,
vi 27 cartones de cigarrillos que no tenían el timbre fiscal.
Confirmé que el demandado fuese el propietario del vehículo.
Le leí sus derechos y lo arresté.
Eso es todo, señoría.
Inspector Sipowicz...
ha declarado que los cartones de cigarrillos sin timbre fiscal,
razón por la que arrestó al señor Giardella, estaban a la vista
en el maletero del señor Giardella cuando este lo abrió para coger un gato.
- Así es. - Había siete clavos
en la rueda trasera del coche del señor Giardella.
Eso no ocasionaría una fuga de aire lenta.
Pero usted dice que, durante varias horas de vigilancia previa,
no vio a nadie dañar la rueda del señor Giardella.
Vigilaba al señor Giardella, no su coche.
Paró en Niglio's Coffee House. Puede que jóvenes maleantes de la zona
aprovecharan para dañar el coche en ese momento.
Señoría...
justificada o no,
la reputación del barrio donde está situado Niglio's Coffee House
no es de jóvenes maleantes
que se reúnen para cometer destrozos.
Pudo pasar por una zona en obras...
Por otra parte,
el inspector Sipowicz tiene una venganza personal
contra el señor Giardella.
Sostengo que la verdad de los hechos
es que, mientras mi cliente paró en Niglio's,
el inspector Sipowicz clavó los clavos en la rueda para provocar el pinchazo,
para que el señor Giardella parara para sacar una rueda de recambio,
y así el inspector pudiera burlar los obstáculos del reglamento
y husmear en el interior del maletero del señor Giardella.
Pido que no se admitan las pruebas y se desestime la demanda.
Concedido.
- ¿Y la teoría de la zona en obras? - Patética.
Se levanta la sesión.
- ¿Llevas una rata muerta en la cabeza? - Cuidado.
Ríete de mi peluca.
Mientras, yo me voy tan campante, desgraciado.
¿Cuánto ganas, 90 al día?
Ten, cómprate calcetines limpios.
Acabaré contigo, basura. No lo dudes.
- Déjalo. - Ni de coña.
El jorobado este me está chuleando.
- Le haré la vida imposible. - Vale.
- Y enterrarás tu carrera. - ¿A quién quieres engañar, John?
- Ya han hecho el funeral. - Andy.
Señorita fiscal del distrito.
Menudo juicio de mierda ha hecho.
He trabajado con la mierda que tenía.
¿Cree que lo trinqué? ¿Que yo pinché la rueda?
Le diría res ipsa loquitur si supiera lo que significa.
¡Oye! Ipsa esto, zorra engreída.
- Hola, chicos. - ¿Qué tal?
¿Qué tal, inspector?
- Buenos días. - Buenos días.
- Inspector Kelly. - Sargento. Gracias.
¿Y Sipowicz?
Hola, teniente. Está haciendo un recado.
Vamos a mi despacho.
He oído que se puso como un loco.
Tienes que pensar en un nuevo compañero.
Teniente, Sipowicz ha perdido los papeles, pero saldrá de esto.
Sé que lo aprecias, John. Los dos sabemos dónde está Andy ahora,
y no está haciendo un recado.
Está en la barra del Patrick's empinando el codo.
Andy era un buen policía. Ahora es un borracho, y eso no le ayuda.
- Lo voy a retirar de la calle. - No lo haga aún.
Déjeme hablar con él. A ver si reacciona.
Ese cabrón de Giardella.
Puede llevar trajes de 1000 dólares si quiere. No me impresiona.
Lo sorprendí desvalijando a borrachos en el parque, y lo sabe.
¿Sabes dónde estará ese jorobado asqueroso del peluquín esta noche?
- En la mejor mesa de Gianinni's. - Tú lo has dicho.
Contándole a la fulana de turno cómo su abogado me ninguneó.
Leon, ponme uno doble.
- Tienes que dejarlo, Andy. - ¿El qué?
Esto. Te emborrachas todas las tardes.
Oye, tú. No te he pedido consejo.
¿Cuándo fue la última vez que intentaste dejarlo?
¿Y tú cuándo te dejaste crecer las tetas?
Hablaremos mañana.
- Hablemos ahora. - De acuerdo.
Hasta aquí hemos llegado.
- ¿Qué significa eso? - Que ya no somos compañeros.
Ya, claro.
Te aburres en casa, largas a tu mujer.
Problemas en el trabajo, largas a tu compañero.
Primero, yo no la dejé, me dejó ella.
Y segundo, he estado protegiéndote.
Lo sabes tú, lo sé yo y lo sabe toda la comisaría,
y estoy harto.
¿Quieres que nos separemos?
Pues ningún problema. Ninguno.
No me toques.
- Vamos... - ¡Que no me toques!
Vamos a comer algo.
No puedo. Esta noche patrullo. Podría poner en riesgo tu carrera.
- Andy, ven aquí. - No te acerques a mí, Kelly,
o te partiré la cara.
- Pagaré esto. - Bien.
- Hola, Ramon. - Hola, inspector.
- Acaba de entrar. - ¿Quién te ha puesto el ojo así?
Unos maleantes me agredieron en el sótano el martes.
- ¿Alguien ha denunciado? - ¿Qué voy a denunciar?
Les di los 46 pavos.
Si no lo denuncias, no puedo hacer nada.
Enviaré un coche patrulla.
Lo que tendría que hacer es volver al edificio.
Hola.
He traído cena.
¿Y los papeles de la separación?
¿Sabes? Los he perdido.
- ¿Los has perdido? - Busqué en toda la comisaria.
Rellenaremos los tuyos.
Cada uno tiene que rellenar sus ingresos y gastos, idiota.
Los he perdido, Laurie. ¿Quieres que me cuelgue?
¿Me estás echando? ¿Puedo comerme la pizza?
A Ramon lo agredieron en el lavadero.
El martes pasado.
¿Cuándo me lo ibas a contar?
Me enteré ayer. Le avergonzaba contarlo.
No quiero que bajes ahí de noche.
He estado yendo a la lavandería.
¿Y el trabajo? ¿Vas a dejarles construir?
Estamos negociando las discrepancias.
Gracias.
- ¿Qué tal el trabajo, John? - Si quisiera saberlo, te lo preguntaría.
Oye... vamos a separarnos.
Ya no tienes que detestar mi trabajo.
Que nos separemos no significa que ya no me preocupe
por ti o por lo que te suceda.
Bien.
Ven.
- ¿Estás segura de lo que hacemos? - Estoy segura.
Mucha gente sigue junta aunque lo haya pasado peor que nosotros.
No es suficiente.
No quiero tener esta conversación
cada vez que te pones cachondo. No nos funcionará.
La culpa es mía.
Sería más fácil para los dos si nos separáramos amistosamente.
- Está bien. - Aún tengo sentimientos por ti,
y sé que tú también los tienes.
- Eso es cierto. - Así que sería mejor
que cada uno siguiera su camino.
Esto va a ayudar mucho.
Lo que quieras, Sal.
Eres un tipo fácil de encontrar, Alfonse.
Los jueves en Gianinni's. Eres un animal de costumbres.
- ¿Qué haces aquí, Sipowicz? - ¿Interrumpo?
¿Estaba fardando de que es un pez gordo
- en la banda de Marino? - Estoy con una señorita.
Estás extralimitándote. Aléjate de mí.
¿Me amenazas? ¿Me estás intimidando?
Mira a tu alrededor.
No puedes permitirte nada aquí. Vete a casa.
- ¡Levántate! - ¿Te has vuelto loco?
- ¿Estás pirado? - ¡Cierra el pico!
El señor Peluquín dice que Alfonse tiene que salir ahora.
- Venga. - Que alguien haga algo.
Vamos.
¡Hijo de perra!
Alfonse, ¿estás bien?
¡Atrás! ¡O te vuelo la cabeza!
Tranquilícese.
Vamos a ver. ¿Este dinero es tuyo?
¡Ten tu dinero! ¿Estos son los cien que me diste
en el juzgado hoy? ¡Cómetelos!
¡Eres un psicópata, Sipowicz! ¡Vete una temporada al campo!
¡Toma, gorila! ¿Quieres postre?
¡Pues toma uno de mis calcetines de postre!
¡De los que no me puedo permitir cambiar!
¿Qué te pasa?
¿Necesitas aliñarlo?
¿Quizá una pizca de peluca?
Toma. ¿Qué tal?
¡Te crees mejor que yo! ¿Es lo que piensas?
- ¡Andy! - ¡Ríete de mí ahora!
- ¡Ríete, gilipollas! - ¡Ven!
- ¡Tú lárgate de aquí! - ¡Respira hondo!
¡Disfruta! ¡Acabas de cometer el mayor error de tu vida!
- ¿Qué te pasa? - ¡Deja de seguirme!
- ¡Lárgate de aquí! - ¿Qué te ocurre?
- Deja de seguirme. - ¿Qué te pasa?
- ¡Deja de seguirme! - ¿Qué ocurre, inspector?
Nada.
- ¿Estás bien? - Sí, estoy bien.
Asegúrate de que llega a casa. Es policía.
- ¿Está bien? - Sí.
- Agente Licalsi. - ¿Sí?
- ¿No estabas en la 116 en Queens? - Sí, hasta el mes pasado.
¿A quién podría llamar para que vigilara
- un edificio? - Dame la dirección.
- Yo me ocuparé. - ¿Me das un papel?
Es la dirección de mi exmujer.
El martes hubo un robo en el sótano. El conserje no lo denunció.
Enviaré un coche patrulla. Yo también iré.
- Vivo allí. - Te lo agradezco.
No sabía que os estabais divorciando.
Sí, estamos en proceso.
- Es una lástima. - Sí. Bueno, gracias.
- Inspector. - ¿Quién ha llamado a las ratas?
Que su compañero hiciera comerse la peluca a Giardella tiene que ver.
- Ya. - El restaurante lo ha denunciado.
- ¿Y Sipowicz? - Pruebe en el lavabo.
Quieren que usted también declare.
Ábremelo.
- ¿Llegaste bien a casa? - Sí.
- ¿Has visto a Asuntos Internos fuera? - Sí.
- Estoy jodido. - No por la declaración
- que yo haga. - No. Me tienen.
Sobre lo que dijiste ayer,
no puedo negarlo.
Te he perjudicado, te he dejado en mal lugar.
Esa no es la cuestión. Deja de beber.
Tienes que poner de tu parte.
Llegas a un punto en que esto es lo que hay.
- Pero seguimos siendo amigos, ¿no? - ¡Venga!
Seguimos siendo amigos.
Asuntos Internos prefiere que no habléis entre vosotros.
Listo, ¿inspector?
Sí.
¿Qué pasó anoche?
- ¿Fue tan grave como dijo el restaurante? - No vi mucho, teniente.
No te emparejaré con nadie hasta que vea cómo acaba esto.
Si quieres un compañero, coge a Martinez, de Anticrimen.
- Tiene visita, inspector. - Inspector Kelly, soy Josh Goldstein.
- Te conozco de algo. - Sí, vivo en el 4B,
- en el edificio de su exmujer. - Vamos.
- No habrá habido otro robo. - No desde el martes.
Aunque anoche había unos tipos sospechosos
en el vestíbulo. Soy abogado, inspector.
Laura me ha encargado que presente los documentos
que necesitamos presentar en el ayuntamiento.
- Íbamos a hacerlo sin abogados. - No le voy a cobrar.
Ella pensó que el proceso sería más suave
con un intermediario.
A veces, tendemos a distraernos.
Si rellena esto, podemos quedar esta tarde.
- ¿Y esa pistola? - ¿Pistola?
- ¿Qué...? - Sí, en el maletín.
- ¿Tienes permiso? - Dios mío, inspector.
Es por todo lo que está pasando en el edificio.
O sea, no tienes permiso.
Bueno, no... No me arreste, por favor.
Me inhabilitarían. Eso mataría a mis padres.
Tranquilo. Sácate el permiso.
- Los llevaré al ayuntamiento. - Sí.
Podemos quedar estar tarde. ¿A las tres le viene bien?
A las tres.
Sepa, inspector, que por parte de su esposa
no hay ninguna animosidad...
- ¿Qué te cocina? - ¿Cómo?
Si no te paga, te cocinará.
Acordamos tres cenas como compensación.
Sabes negociar. ¿Qué hay en el menú?
Créame. Me conformaré con lo que haya.
Bueno, a las tres en el ayuntamiento.
- Gracias. - James Martinez, inspector.
He oído hablar mucho de usted. Estoy para ayudar.
No sé qué te habrán contado, pero la asignación es temporal.
- No deshagas las maletas. - Ningún problema.
Firme aquí para confirmar que ha declinado representación legal
y sindical mientras hacía la declaración.
A partir de este momento, considérese apartado del servicio.
Recibirá el sueldo.
Cualquier modificación disciplinaria se le notificará.
Necesito su arma y su placa.
No, John. No te acerques.
Inspector Kelly.
Una detrás de otra, Leon.
- Hola, Andy. - Vamos. Una detrás de otra.
Venga, vamos.
- Me están matando, Lois. - Lo sé, cielo.
Te sientan allí, te miran, te hacen contarlo todo.
Jamás han estado en las calles.
- Quizá debería ducharme. - No.
Más tarde. Luego.
- Te hacen sentir un pelagatos. - Vamos, cielo. Ven con mamá.
- Hola, gordinflón. - ¿Qué...?
También eres un animal de costumbres, Sipowicz,
pero las tuyas te llevarán a la tumba.
- Lo siento, Andy. - Espero que te haya pagado un pastón.
Espera. Déjame salir.
Sal. Buen trabajo.
Lo siento, Andy.
Tiene amigos en Orlando.
- Creo que se va allí. - ¿Sí?
¿Le has dicho que podría trabajarse a Disneylandia?
Di algo más ocurrente. Estarás muerto mucho tiempo.
Prefiero estar muerto que ir con ese mocho en la cabeza.
- Este es un club privado. - Que te den.
Tiene una placa, señor Marino.
¿Sabe dónde está Alfonse Giardella?
- No. - ¿Sabía que disparó a un policía?
No lo sabía.
Trabaja para usted, pero no le pidió permiso.
¿De quién has sacado esa bocaza?
- Vamos, tío. - Sí.
Dígale a Giardella que John Kelly...
quiere verlo.
¿De acuerdo?
- ¡Sin tocar! - John Kelly.
El estado de Sipowicz es extremadamente crítico.
Ha sangrado tanto que no han podido operarlo.
Recepción estará al tanto de cualquier cambio.
Estamos coordinados con las autoridades portuarias.
Controlamos autobuses, trenes y terminales aéreas
para localizar a la prostituta.
Meadows y Wong peinarán el edificio y el barrio
por si hay posibles testigos. Sager y French están en Patrick's Bar.
Yo llevo la parte forense.
Tenéis luz verde para hacer horas extras.
Este es el inspector jefe Lastarza, de la Unidad Contra el Crimen Organizado.
Señoras, señores...
mientras investiguen el tiroteo del inspector Sipowicz,
recibirán toda la información y asistencia logística
que mi equipo pueda facilitarles.
Del mismo modo, ya que la operación que mi equipo está llevando
involucra a personas que pueden formar parte de sus investigaciones,
es imperativo que nos tengan informados de sus actividades.
Este costoso y lamentable incidente se ha producido
por la falta de comunicación de un agente.
Les insto a que no se repita.
- Buena suerte. - Kelly. Ven.
- Te cargaste un micro de vigilancia. - ¿Dónde?
En el club, inspector,
cuando se las daba de John Wayne con Marino.
Me quitaba a un tipo de encima.
Sí, lo lanzó contra el termostato,
que es donde colocamos el micro,
que ya no trasmite.
Han disparado a mi compañero. No pensaba en su micro.
Voy detrás del mayor clan criminal de la ciudad.
Llevo dos años y 20 000 horas de trabajo,
y no voy a echarlo por la borda por una víctima tiroteada.
Policía o no policía, compañero o no compañero.
Su agente está emocionalmente involucrado.
Es contrario a las reglas. Ya no tiene nada que ver con este caso.
¿Tiene razón?
¿Si estoy emocionalmente involucrado? Sí. ¿Usted no?
- ¿Estás fuera de control? - ¿Adónde quiere llegar, teniente?
Quiero que hagas una lista de posibles sospechosos,
- de gente que arrestó, que molestó... - Es perder el tiempo.
- ¿Vas a hacer lo...? - Es perder el tiempo.
También lo es la parte forense y buscar a Lois.
- O está fuera de la ciudad o muerta. - ¿Harás lo que te he pedido?
¿Quiere una lista de sospechosos? Tendrá una.
Su mujer está abajo.
Dios. Había quedado a las tres.
Es muy desconsiderado, incluso viniendo de ti.
El ayuntamiento está a dos paradas de metro de su exmujer.
- Usted tiene que cruzar la calle. - Lo siento.
Nos ha causado una considerable molestia.
¿Has terminado de impresionarla? Pues cállate.
Nos está haciendo un favor,
déjate de estas maneras de macho...
Dispararon a Andy hace dos horas.
Dios mío.
Vamos a tener que dejar el papeleo para otro momento.
¿De acuerdo?
- Siento lo de Sipowicz. - Sí.
Quería saber qué vas a hacer luego.
- Si vas a ir al hospital... - Puede que no viva tanto.
Por si quieres que te lleve o tomar una cerveza.
Gracias. Te lo haré saber.
Comisaría 15,
inspector de brigada, agente Martinez. Hola, Juanita.
Su lista de sospechosos.
- ¿Es una broma? ¿Solo uno? - Giardella le tendió una trampa.
Giardella le disparó. No hay más sospechosos.
Solo llevará 15 minutos.
- ¿Quieres meterte en líos? - Para eso estoy.
- Tengo que colgar. - Vamos.
BAR PARA ADULTOS
¡Policía!
¡Cerraos la bragueta, sacad las manos y contra la pared!
Vamos. ¡Rápido!
- Dadle las gracias a Angelo Marino. - A un lado.
- Buen chico. Aquí. - Deprisa.
- Llamadlo para la fianza. - Abrid las piernas.
Agradecedle el arresto.
- Contra la pared. - Tú ven aquí.
APUESTAS MUTUAS
Repartidor.
- ¡A comer, chicos! - Estáis arrestados.
- ¡Contra la pared! - Decidle a Marino...
que no sabe controlar a sus hombres.
Y que esto es porque Giardella ha disparado a un policía.
Pierdes el tiempo, tío.
Nunca te librarás de mí.
Gracias, Martinez. Sabes arreglártelas ahí afuera.
- De pequeño me escapaba mucho. - Ven, Kelly.
¿Qué te crees que haces?
Presionar a Marino hasta que entregue a Giardella.
- ¿Y si te lo da muerto? - Me vale así.
Lastarza me ha llamado ya cuatro veces.
Si se entera, no podré protegerte.
Lo comprendo.
Agente Licalsi.
- ¿Te apetece esa cerveza? - Claro.
Aquí tienes.
- ¿Sipowicz ha sido tu primer compañero? - Sí, desde que empecé.
- Es fuerte. Sigue aguantando. - Sí.
Me da miedo visitarlo.
Mi padre murió en ese hospital cuando yo era pequeño.
- ¿Cómo murió? - Era policía.
Entró por la puerta equivocada.
- Lo siento. - Sí.
- Mi padre también es policía. - ¿Sí?
- ¿Dónde? - En la 27.
- Mis padres viven en Staten Island. - Estarán orgullosos de ti.
Eso espero.
No sirve que vayas al hospital. Has estado con Sipowicz cuando tocaba.
No lo sé.
Tuvimos una bronca justo antes de que fuera tras Giardella.
Pienso que quizá por eso lo hizo.
Sé que no le dispararon por eso, pero...
no importa cuánto aprecies
a una persona, las cosas no acaban de estar bien,
nunca acabas de entenderlos como querrías.
¿Fue así con tu mujer?
No, ella culpaba al trabajo.
Decía que estaba en la calle demasiado.
Quizá no llegó a entenderte totalmente. Quizá no supo escuchar.
Puede que demasiados reproches mutuos.
¿Te apetece cenar?
- Sí. - ¿Sí?
¿Me permite? Gracias.
¿Qué te gustaría hacer dentro de un par de años?
Lo mismo que tú.
Quiero mi placa. Dicen que obtuviste la tuya a los 28.
Sí. Tuve suerte.
¿Qué hacemos ahora?
Eso depende de ti.
- Vas de frente. - No creo en las segundas oportunidades.
Te pareceré raro, pero no estoy seguro de lo que voy a hacer.
No me pareces raro.
He estado casado seis años. Nunca he sido infiel.
- ¿En serio? - Sí.
¿Por qué no improvisamos?
¿Dónde improvisamos?
Un momento.
- Estás aquí. - Hola.
- Tienes el teléfono descolgado. - ¿Sí?
¿Tienes noticias de Andy?
No. Sigue igual.
Siento lo ocurrido con los papeles.
Eso es lo último que te debe preocupar.
¿Puedo pasar?
Tengo compañía.
Ya veo cómo te ha afectado lo de Andy.
Hagamos lo que hemos venido a hacer.
Soy James Sinclair, abogado de Alfonse Giardella.
Queréis interrogar a mi cliente
por el tiroteo al inspector Sipowicz.
Un loco me ataca en la calle y me acusan cuando la palma.
Aún no está muerto.
Me la suda el gordinflón de tu amigo.
Me da lo mismo. Yo estaba jugando a las cartas.
- ¿Ha venido a declarar? - Así es.
- Sala número uno. - Vamos.
Kelly, sé lo que pretendes hacer
conmigo y con Angelo Marino. Olvídate.
- Pierdes el tiempo. - Creo que sería más útil
que contarás tus movimientos
a partir de las ocho de la mañana de ayer.
Contaré mis movimientos.
Que sepa este cabrón que está meando fuera del tiesto.
Está causando problemas a mucha gente.
Siéntate, gordo.
Fui a Atlantic City. Allí tengo un apartamento.
Llegué a mi apartamento,
recorrí varios casinos, perdí jugando al blackjack.
Todo está en las cámaras. Pueden comprobarlo.
Volví a mi apartamento y recibí una llamada de mi mujer
diciéndome que me estabais buscando. Serían las 21:00.
Volví esta mañana.
- ¿Preguntas, caballeros? - Sí.
¿A qué hora llegó al casino ayer?
Sobre las 16:00.
Tres horas y media después de que dispararan a Sipowicz.
Llegué a esa hora. ¿Qué quiere que le diga?
¿Qué pasa? ¿De repente se ha puesto a hablar? ¿Me acusa?
Porque estuve acompañado todo el viaje. Tengo testigos.
¡Me la suda lo que diga ese demente!
¡Que os follen a todos! No os saldréis con la vuestra.
Angelo Marino confía en mí.
- Debería darle las gracias, inspector. - ¿Por qué?
Su obsesión por este hombre ha resuelto mi año fiscal.
Aquí tiene mi tarjeta, por si me necesita.
Métasela donde le quepa.
Cójala y mire la dirección atrás.
Le recomiendo cenar en ese restaurante esta noche.
Oye, Jimmy. Vámonos.
Su invitado ha llegado, señor Marino. Disculpe, tengo que registrarle.
- Me has pillado. - Un busca.
No pasa nada, Lou.
¿Le importa si lo guardo yo? Así no tengo que desmontarlo.
- No. - Que aproveche.
- ¿Quieres comer o beber algo? - No.
Esta historia tiene que acabar.
Deme a Giardella.
No estamos hablando de Alfonse Giardella.
Si tengo un problema con Giardella, es asunto mío.
Se trata de ti y de mí.
Yo estoy aquí sentado educadamente, invitándote a comer.
Te aviso, o paras esto
o vamos a tener problemas, ¿comprendes?
- Esto no puede seguir así. - Disparó a mi compañero, lo quiero.
Y yo te digo que ese es mi problema y yo me ocuparé.
A veces, se hace justicia sin cumplir condena.
No me vale.
Imbécil. ¿Vas a decirme tú lo que es válido?
¿Vas a decirme cómo llevar mis asuntos?
¿Me vas a humillar en público?
¿Crees que no puedes salir malparado?
- Usted sabe lo que tiene que hacer. - Vas a seguir adelante, ¿verdad?
Hasta que sea mío.
Esta cosa está sonando.
¿Qué ha ocurrido?
Volvía a casa cuando vi los coches patrulla.
Tu exmujer está bien.
Conoce al hombre agredido. Estaba haciendo la colada en el sótano.
No quiso darles la billetera.
- Puedo andar. - Cuidado.
Estoy en el caso. ¿Tienes una descripción del agresor?
¿Estás bien, 4B?
Sobreviviré. Un hombre de acción te convierte en buen abogado.
- ¿Tengo la nariz rota? - No me sorprendería.
Ya tengo una buena excusa para arreglármela.
Voy a coger el bolso, nos vemos en Urgencias.
No hace falta.
- ¿Estás bien? ¿Has visto algo? - No hasta que llamó a mi puerta.
Deberías ir a casa de tu madre hasta que no detengamos a este tipo.
No tenía derecho a hablarte así anoche.
No tenía derecho a hablarte así cuando fui a tu casa.
- No pasa nada. - Sí pasa.
Tienes el mismo derecho que yo a tener compañía.
Porque fuera difícil vivir contigo
no quiere decir que no lo esté pasando mal sin ti.
Lo superaremos.
Voy al hospital.
- ¿Dónde lo han llevado? - Al Queen's General.
- ¿Alguna noticia de Andy? - No.
Cuídate.
Hasta otra, John.
- ¿Está bien? - Sí.
- Gracias por pasarte. - No hay de qué.
- ¿Y nosotros? - Estamos bien.
- Te llamaré más tarde. - Está bien.
- Cuídate. - Lo haré.
Señor Marino, ¿quería verme?
Ese tipo no atiende a razones. ¿Es esa tu impresión?
¿Que Kelly no desistirá?
No estoy segura. Está preocupado por su compañero.
¿No estás segura?
¿Te lo trajinas y no estás segura?
Quiero que lo mates.
¿Cómo voy a hacer eso?
Eres poli. Ya se te ocurrirá algo.
Siento no haber venido antes, compañero.
Pero viví una mala experiencia aquí. Ya sabes, con mi padre...
Tú lo sabes bien.
No sé si puedes oírme. No lo sé.
No sé qué se te pasa por la cabeza.
Pero...
lo siento.
Me hubiera gustado haberte ayudado más, ¿sabes?
Te estoy agradecido por la manera en que me trataste...
cuando empecé, y que...
has sido como un padre para mí.
Y... si esto es un adiós...
he venido a decirte
que eres el cabrón más grande que he conocido.
Y que no te olvidaré.
No te olvidaré.
¿Andy?
Subtítulos: Mercedes Del Alcázar
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