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Anne de Avonlea

¿Dónde está el sueño?

"Sobe las montañas de la luna,

"por el valle de la sombra,

"bajo las olas de la profunda corriente del golfo,"

respondió el hermoso duque

en oscuros,

lánguidos tonos.

En oscuros,

lánguidos tonos.

En tonos oscuros, premonitorios. En tonos de presagio.

Él acarició fervientemente su frente de alabastro,

y ella cayó bajo su manto de oscuridad.

- Morgan, mira.

¿Crees que ella necesita ayuda?

¿Es usted una...

una periodista?

No, una maestra.

No, soy escritora.

En realidad, escribo libros.

- Oh, libros.

- Libros.

- Espero que nada se haya dañado, o perdido.

- No importa, lo tengo todo archivado

en mi imaginación, de todos modos.

- ¡Morgan!

¡Morgan, llegaremos tarde para nuestro almuerzo!

- Gracias.

- Discúlpeme.

♪ No más lápices, no más libros ♪

♪ No más malas miradas de la maestra ♪

- Adiós, Barbara Shaw.

¡No olvides tu lonchera!

- [Niña] Adiós, Shirley. - Adiós.

Adiós, Jacob.

Buena suerte en tu trabajo en Smithy.

- [Niños] Adiós, Srta. Shirley.

Adiós, Srta. Shirley, adiós.

Adiós, Srta. Shirley, nos vemos el año próximo.

Adiós, Srta. Shirley,

- Adiós, Minnie May.

- Adiós, Srta. Shirley.

- ¿Es así como lo fumas?

- ¿No sabes nada?

Tienes que lamerlo para que el papel se pegue.

¿Qué quieres?

Mi mamá dice que fumar te pone la boca marrón

y te sobresalgan las orejas.

- Tu madre es una vieja charlatana.

- No, ella no lo es.

Voy a decirle a la Srta. Shirley que ustedes dos

han estado fumando.

- Si lo haces te encerraré y haré que mi perro te ataque.

- ¡No lo harás, no pueden atraparme!

- [Minnie] ¡Ayuda!

- [Niño] Veamos si te gusta estar encerrada,

pequeña chismosa.

- [Minnie] ¡Déjenme ir, déjenme ir!

¡Los voy a acusar a los dos!

¡Déjenme ir, los voy a acusar a los dos!

¡Ustedes dos son chicos malos. Voy a acusarlos!

- Veamos si te gusta eso, pequeña chismosa.

- Sí, y vamos a hacer que su perro te ataque

si dices algo.

- [Minnie] ¡Ayuda!

Con recuerdo afectuoso para la clase más brillante

e imaginativa en la Isla Príncipe Edward.

Su maestra, Señorita Shirley.

- [Minnie] ¡Quiero salir!

- ¿Por qué, Minnie May?

- Anthony Pye y Tommy Bell me encerraron

porque iba a contarle de ellos dos.

Estaban fumando cigarrillos.

Y Anthony va a hacer que su perro me ataque.

- Él no hará tal cosa.

Ahora apresúrate, tu madre estará preguntándose dónde estás.

- Está bien, Señorita Shirley.

- Oh, buen día, Srta. Shirley.

- Buenas tardes, Sr. Pye.

- Debe estar contenta de que la escuela se terminó.

Espero que mi Anthony se haya portado bien este año.

- Las calificaciones de Anthony han sido muy buenas.

Y él es muy querido por todos.

Entiendo por Minnie May Barry que

tienes un excelente perro guardián que te cuida, Anthony.

- Oh, y de hecho,

no ha habido zorros cerca de nuestro gallinero

este año, Srta. Shirley.

- Uno nunca verá un perro guardián más fino.

Eso me acaba de contar Minnie May.

Oh, y gracias, Anthony, por ofrecerte con Tommy

para pintar la letrina por mí el próximo lunes.

Escuché que ustedes dos son pintores excelentes.

Los veré el lunes a las 9:00 en punto.

¡Buen día!

- Por eso me agradas, Anthony, estoy muy orgulloso de ti.

Oficina de correos

- [Anne] Lo siento, sé que están cerrados, Sra. Harrison,

pero le prometí a Marilla

que recogería el correo en el pueblo hoy.

El cartero dejó una tarjeta de registro

en nuestro buzón ayer.

- Tienes suerte de encontrarnos, Anne Shirley.

Sin embargo, no sé si he visto algo entrar hoy.

- No, Señorita, nada para Green Gables.

- Pero tengo una tarjeta de registro, Sra. Sloane.

- Oh, espera un minuto.

Oh, eso es correcto.

Recuerdo uno de esos sobres de manila grandes

que has estado enviando recientemente

retornó ayer,

correo registrado.

Eso es correcto. Veamos...

¡Correcto! Sí, aquí está, aquí. Ahora...

No puedo ver nada sin mis anteojos.

Tiene un nombre encima, muy bien.

Curtis Publishing Company, Boston.

¿No son gente de revista?

- Debe ser alguna suscripción complementaria

o alguna clase de molestia.

Muchas gracias por dejarme entrar.

Buenas tardes, Sra. Harrison, Sra. Sloane.

- Entonces... - ¡Ah!

- Es por esto que sigues desapareciendo

de mí cada vez que planeo recogerte después de la escuela.

- ¡Gilbert Blythe!

- Todo este secreto.

Ya nunca tienes tiempo para hablar con tus amigos.

- ¡Oh, devuélveme eso, o no te volveré a hablar otra vez!

- Bueno, si vas a ser tan quisquillosa...

- Gracias.

- ¿Sabes?, la gente cree que has estado actuando

de manera muy peculiar últimamente,

y yo también podría decirte eso.

¿Por qué no fuiste al festival Carmody de primavera?

Te guardé un lugar en nuestra mesa.

Estaba ocupada tratando

de obtener las calificaciones de mis exámenes finales.

- Anne, tus exámenes fueron calificados y enviados

con el consejo antes de que yo lo hiciera.

¿En qué estás tú?

- ¡En nada!

Este es un asunto completamente personal.

- Supongo que debe serlo.

Ya no puedes cumplir tu palabra.

- ¡Santo cielo!

Sabes cómo probar la paciencia de una, ¿no es así?

- [Gilbert] Que no se te suban los sumos conmigo,

Anne Shirley.

Pedaleé todo el camino desde Carmody para decirte algo

que descubrí acerca de Diana Barry hoy.

Eres un trago difícil, Gilbert Blythe.

¿Qué pasa con Diana Barry?

- Oh, no, hasta que desembuches.

- ¿No dirás nada a tus amigos,

o a Jane Andrews, o a Charlie Sloane?

- Por mi honor.

- ¿Y prometes jamás burlarte de mí acerca de esto?

- No me arriesgaría a tu ira.

Querida Srta. Shirley...

Lamentamos devolverle el manuscrito adjunto,

"La Expiación de Averil",

pero no podemos aceptarlo para publicación.

Sinceramente suya,

¿Revista Diario del Hogar para Mujeres?

- ¿Sabes?, esta es una historia que escribí esta primavera.

Estoy intentando que la publiquen.

- ¡Anne, eso es tremendo!

¡Todos oigan esto!

La maestra de la escuela pública de Avonlea

pronto será la escritora más famosa de Canadá...

- Eso no ha sucedido todavía, tonto.

Y no te atrevas a decírselo a nadie.

Ahora, ¿qué es toda esa conmoción acerca de Diana Barry?

Bueno, por lo que entiendo,

ella va a tener unas vacaciones extendidas este verano.

- ¿Eso es todo?

¿Adónde va ella?

- Querrás decir, "¿Con quién va ella?"

- Muy bien, ¿con quién, entonces?

¿Qué diferencia hace eso?

- Fred Wright, obviamente, hace mucha diferencia para ella.

Él le propuso matrimonio, y Diana ha aceptado.

- ¿Le propuso matrimonio?

- Charlie Sloane se enteró por el mismo Fred.

¿El regordete Fred Wright?

Pero apenas se conocen.

De todas las cosas sentimentales estúpidas que haría Diana.

No tenía idea de que fuera así.

Probablemente sólo aceptó

porque Fred fue la primera persona que se lo pidió.

- No seas tonta, Fred es un tipo estupendo.

- Mejor será que se mantenga alejado de mí.

No tiene derecho a venir tan fácilmente

a robarse a mi mejor amiga.

- ¿No estás celosa, verdad?

- No.

Sólo decepcionada.

¿Por qué la gente tiene que crecer

y casarse, y cambiar?

- Oh, tú cambiarías.

Si alguien hubiese admitido

que estaba perdidamente enamorado de ti,

habrías perdido el equilibrio por un momento.

- No lo haría.

Y desafío a cualquiera que intentara hacerme cambiar.

- ¿Lo harías?

- ¡El último en llegar al puente es un ganso relleno!

- ¡Los tramposos jamás prosperan, Anne Shirley!

- [Niño] ¡Cuidado, Rover!

- Ahora lo tienes, Srta. Shirley.

- [Anne] Lo siento, Diana.

- Lo siento...

- Pero Gil, él...

Cayó en el arroyo y...

- Bueno, gracias por la encantadora caminata, Diana.

- Oh, por favor, agradécele a tu madre por los crochés.

Myra Gillis tuvo 37 mantelitos cuando se casó,

y estoy determinada a tener al menos tantos como ella tuvo.

- Supuse que sería imposible

mantener la casa con sólo 36 mantelitos.

Pero le aseguro, Sr. Wright,

que Diana será el ama de casa más dulce del mundo,

mientras pueda usted costear

que ella tenga lo que tienen los Gillis.

- Bueno, eso espero.

Buenos días, damas, Gilbert.

- Bueno, mejor me voy a buscar mi bicicleta.

Hablaré con ustedes después, damas.

Adiós.

- Anne Shirley...

Eso fue...

Jamás había sido tan humillada en toda mi vida.

Eso fue lo más malo...

¿Cómo pudiste burlarte de mí en público?

- Diana...

No estaba burlándome.

Sólo estaba bromeando.

Lo siento.

- Siempre tienes que ser el centro de atención

cuando Gilbert Blythe está en compañía de alguien.

- Eso no es verdad.

Por favor, perdóname, Diana.

No quise crear una disputa.

¿Por qué no pudiste decirme sobre tú y Fred?

Siento que perdí a mi mejor amiga.

- Tú estabas muy ocupada,

escribiendo tu libro y haciendo los exámenes.

Simplemente sucedió.

Y él me preguntó...

Estoy muy feliz.

Pero parece ridículo

pensar que yo esté comprometida con Fred, ¿no es así?

Oh, no me importa su apariencia.

Él tiene un buen corazón.

Él es tan atento.

Probablemente seremos una pareja regordeta algún día,

pero eso no importa.

- Me alegro por ti, Diana.

- ¿No planeas casarte alguna vez?

- Quizás, si conozco al correcto.

- ¿Qué tal Gilbert?

- Gilbert es sólo un amigo.

Yo no lo quiero de esa manera.

Tú sabes cuál es mi ideal, Diana.

- Alto, irresistiblemente guapo,

orgulloso y melancólico.

Pero los ideales de la gente cambian, a veces.

- Los míos no.

Y no me importaría ningún hombre que no los cumpliese.

- ¿Qué tal si nunca lo conoces?

- Bueno, entonces, moriré como una vieja criada.

- Oh, supongo que haces bien al discriminar.

La mitad del hombres en todo el país estarán cortejándote

cuando tu historia se publique.

Vas a ser famosa, y yo estaré muy orgullosa.

¿Qué pasa?

- Oh...

El Diario del Hogar para Mujeres me lo devolvió.

- ¿Qué?

Bueno, su editor debe estar loco.

¿Qué razón dio?

- Ninguna razón en absoluto, sólo una nota impresa

diciendo que no era aceptable.

- ¡Eso es ridículo!

Debe ser que no lo leyeron.

Voy a cancelar mi suscripción de inmediato.

"La Expiación de Averil".

Sonaba tan inspirador y romántico.

Pero puedes decirme con sinceridad, Diana,

si recuerdas cualquier falla importante en mi historia.

- Bueno...

La parte en la que Averil hace el pastel...

No parece coincidir con el resto de la historia.

- Esa es una de las partes más románticas de todo el relato.

Es un hecho bien conocido

que las grandes damas de antaño creían

que las artes culinarias también alimentan el alma.

- Bueno, tendré que leerlo de nuevo

para recordar cuál fue mi primera opinión.

Si me dejas quedarme con él,

tal vez podría sugerir algunos cambios.

- No sabes lo desalentador que es recibir un rechazo, Diana.

Y justo cuando estoy en medio de escribir una nueva épica...

"La Venganza de Rosamund".

Esto, ciertamente, agua la fiesta.

- No estés desalentada...

- ¡Anne Shirley!

No voy a soportar esto un día más.

Le advertí a Marilla no dejar que ocurriese otra vez.

Bueno, ha sucedido.

La paciencia dejó de ser una virtud.

Quiero que detengan este lío ahora mismo.

- Si pudiera usted calmarse y decirme cuál es el problema.

- ¡Hah! Calmarme.

Primero fueron nuestras papas,

luego mis lirios de junio,

que Thomas plantó en nuestro vigésimo quinto

aniversario de bodas.

Ahora esta esta vaca jersey ha devorado casi

todos mis repollos galardonados.

Y si Tillie Boulter se va con

el listón rojo en la exhibición del pueblo de Charlotte,

puede hacerle saber a Marilla

que la hago financieramente responsable.

Lo siento, Sra. Lynde,

porque Dolly es mi vaca, no de Marilla.

Matthew me la compró hace dos años

como una becerra del Sr. Bell.

- ¿Lo siento?

"Lo siento" no va a resolver el caos

que este animal ha hecho pisoteando mis repollos.

Y si crees...

- ¡Lo siento!

Pero la valla que separa su campo de papas

de nuestro pasto es un adefesio.

Y si la mantuviera en mejor reparación,

Dolly no habría entrado.

- Una valla de la cárcel no mantendría afuera a ese demonio.

Y además, mi Thomas ha estado muy enfermo

los últimos seis meses

para reparar cualquier valla.

Y yo sé una cosa, pedazo de pelirroja,

usted haría mejor ocupándose en reparar la valla usted misma

en lugar de estar soñando despierta,

perdiendo el tiempo

escribiendo para una revista de pacotilla.

- Prefiero invertir mi tiempo en cosas provechosas

que desperdiciarlo en chismes ociosos,

metiéndome en los asuntos de otras personas.

- ¡Oh!

- No albergaré resentimiento contra usted

por sus opiniones de mente estrecha.

Gracias a Dios, tengo imaginación,

lo cual me permite entender

cómo debe ser hallar una vaca entre repollos galardonados.

Dolly jamás irrumpirá en su campo de nuevo.

Le doy mi palabra de honor

sobre ese punto.

- ¡Bien!

Sólo asegúrese de que no lo haga.

- [Marilla] ¡Whoa, whoa, whoa!

- Bueno, Marilla, espero que ese caballo de canal

destruya tu huerto de tomates a continuación.

Y no esperes ninguna simpatía de tu chica.

Siempre te he advertido que ella tiene un temperamento

que concuerda con su cabello.

- Oh, buen Señor.

- Ahora no tiene posibilidad de salir

a menos que derribe la cerca.

No sabía que la Sra. Lynde fuese una cascarrabias.

- Ciertamente, no tiene un espíritu fraternal.

- Pones demasiado tu corazón en cosas frívolas,

y luego caes en la desesperación

cuando no las consigues.

- Ya lo sé.

No puedo evitar volar en las alas de la expectativa.

Es tan glorioso como elevarse al crepúsculo.

Casi vale la pena el porrazo.

- Bueno, tal vez es así,

pero preferiría caminar con calma

y hacerlo sin ambos, el vuelo y el porrazo.

- [Anne] Martin olvidó las vacas en la pendiente del huerto.

Fui tan cortés como pude

bajo las circunstancias, Marilla.

Y me disculpé,

a pesar de sus punzantes comentarios personales.

- Rachel se especializa en meterse

debajo de la piel de la gente, lo sé,

pero tenías que morderte la lengua, Anne,

viendo que nosotras estábamos en lo incorrecto.

- Debí haber vendido a Dolly al padre de Gilbert hace un mes

cuando él quería comprarla.

Pensé que era igual de bueno esperar a la subasta

y dejar que todo el ganado vaya junto.

¡Martin, hay dos vacas más!

- Rachel superará esto.

Sus nervios han estado sensibles últimamente, y con razón.

Thomas está muy mal, y el Dr. Spencer dice

que él no estará con nosotros por mucho tiempo.

- Espero que ella no tenga que vender la granja.

Esa sería una pérdida terrible.

Y sé cómo nos sentimos nosotras cuando Matthew murió.

- Anne, hace tiempo que quería hablarte sobre algo.

Sé que has estado suficientemente contenta aquí,

pero nunca me siento a gusto

pensando cómo has renunciado a gran parte de tu oportunidad.

- Marilla, yo no podría dejarte sola aquí.

Además, probablemente yo soy mucho mejor maestra

que escritora cualquier día.

- ¡Hah! Anne...

Tú has sido mi consuelo y mi alegría

desde que Matthew falleció.

Pero me prometí a mí misma

cuando renunciaste a la beca de Avery para quedarte en casa,

que te lo recompensaría un día.

- Nunca he lamentado quedarme ni por un momento.

- El Sr. Barry en realidad se ha encargado de la granja

casi por completo, y...

mi vista está mucho mejor ahora,

la puedo manejar con Martin.

Quizás una de las chicas Picard en Rustico

pudiera alojarse conmigo por un tiempo.

Así que tú podrías desempolvar

parte de tus ambiciones si quieres.

¿Qué piensas de eso?

- ¡Oh, Marilla!

Siento como si alguien me diese la luna,

y no sé exactamente qué hacer con ella.

- Matthew y yo pasamos 40 años cuidando a papá.

Quizás yo nunca lo mencioné, pero...

no puedo evitar confesar

que fue con un corazón arrepentido, a veces.

- ¿Tuviste un poco de romance en tu vida, Marilla?

- No lo pensarías al verme, ¿verdad?

Pero uno nunca conoce a la gente por su exterior.

- ¿Crees que el Sr. Blythe recuerda que fue tu pretendiente?

- Esas son tonterías.

No, no. Es suficiente ahora.

No más tonterías.

- Oh, parece tan divertido y horrible

pensar que Diana se casa con Fred, ¿no es así?

- ¿Qué tiene eso de horrible?

- Bueno, él no es el joven bravo, apuesto

con el que Diana solía querer casarse.

Fred es...

Extremadamente bueno.

- Eso es exactamente lo que debería ser.

¿Te gustaría casarte con un hombre malo?

- Bueno, no me casaría con nadie que fuera realmente malo.

Pero creo que me gustaría si pudiera ser malo...

y no lo fuera.

- Tendrás más sensatez algún día, espero.

- Creo que Anne Shirley simplemente copió esa historia.

Estoy segura de recordar leerla en un periódico hace años.

- Lamento escuchar que se ha puesto a escribir novelas.

Nadie nacido y criado en Avonlea lo haría.

- ¿Ha estado escribiendo más historias últimamente,

Srta. Shirley?

- No, Sra. Harrison.

- Bueno, sin intención de ofender...

Mabel Sloane aquí dice que encontró

otro de esos grandes sobres de manila

que llegó hace un par de semanas, eso es todo.

- Estaba dirigido a la

Compañía de Polvo para Hornear Rollings Reliable

en Montreal.

Sospeché que alguien estaba tratando de ganar ese premio

que ellos están ofreciendo por la mejor historia

presentando su nuevo polvo para hornear.

La dirección no estaba escrita con su letra, sin embargo.

- Yo no debería esperarlo.

Jamás he soñado con competir por nada tan vergonzoso.

Sería casi tan malo como

el show de Chautauqua de Jake Griffith.

- Pero eso es lo que pasa por Marilla Cuthbert

adoptar a una huérfana

de Dios sabe dónde, o de qué clase de padres.

¡Oh!

- ¡Hola, Anne, felicitaciones!

- Tienes una manera de poner a Avonlea en el mapa.

- Bueno, gracias.

Pero ¿a qué se refieren?

¿Felicitaciones por qué?

- Siempre fuiste muy mala fingiendo modestia, Anne,

incluso durante la escuela pública.

- Bueno, no hay nada falso en cuanto al negocio

que la tienda Lawson's General pretende hacer de todo esto.

- Y creo que ese azul que estás usando

es muy dramático para una joven escritora.

Casi te ves bonita en él.

- No digas cosas que no quieres decir, Josie.

- Esa Anne Shirley es tan presumida.

- Esa chica siempre se da aires.

- [Muchachos] ¡Felicitaciones!

- Felicitaciones, Anne.

- ¡Es una historia maravillosa, Anne!

¡Felicitaciones!

- Es una maravillosa historia, Anne.

Tú mereces lo mejor.

- [Mujeres] Felicitaciones, Srta. Shirley.

- ¡Felicitaciones por su historia, Srta. Shirley!

Realmente de gustó la parte del pastel.

Felicitaciones, Anne Shirley

- ¡Gran Josafat!

La ganadora de Avonlea de la competencia de historias

de Rollings Reliable.

- ¡Anne Shirley!

Hemos estado tratando de localizarte en todas partes.

Oh, damas y caballeros, les presento

a la famosa escritora de Avonlea.

¡Padre, venga aquí!

- Oh, Dios mío, Srta. Shirley.

- No entiendo.

- ¡Ganaste el concurso, tontita!

Y sabía que lo harías a nuestras espaldas.

- [Sr. Lawson] Silencio todos, por favor, silencio.

Es mi gran placer

como proveedor ofician para Avonlea

de la Compañía de Polvo para Hornear Rollings Reliable

leer esto, el siguiente tributo...

Srta. Anne Shirley,

Green Gables, Isla Príncipe Edward.

Estimada Señorita,

tenemos el sumo placer de informarle

que su encantadora historia, "La Expiación de Averil",

ha ganado el gran premio de $100 dólares

en nuestra reciente competencia para la mejor historia

presentando el nombre de nuestro venerado producto.

El premio será presentado por el Sr. Lawson

de Lawson's General, Avonlea.

Hemos arreglado la publicación de la historia

en varios periódicos prominentes en todo el país,

y lo ofreceremos en forma de panfleto

para su distribución entre nuestros clientes.

Agradeciéndole por el interés que ha mostrado

en apoyar nuestras empresas,

quedamos de usted muy atentamente,

la Compañía de Polvo de Hornear Rollings Reliable.

- ¿Firmarás el mío, verdad?, aquí.

Oh, y estoy segura de que la Srta. Shirley estará feliz

de firmar los folletos de todos.

Y no olviden comprar este extraordinario producto.

Siguiente.

- ¡Anne!

- ¡Oh, estoy desbordante de alegría!

Estaba segura de que ganarías

cuando lo envié a la competencia.

- ¡Diana Barry!

- Sí, lo hice.

Pensé en tu historia en un instante

cuando vi el anuncio en el periódico.

- [Hombre] Srta. Shirley, ¿firmará esto para mi hija?

- Gracias.

- Iba a decirte que lo enviaras tú misma,

pero entendí que te quedaba muy poca fe y no lo harías.

Así que envié mi copia.

Entonces, si no hubieses ganado, jamás lo habrías sabido,

porque las historias que fallaban no serían devueltas.

Anne, ¿por qué no pareces estar ni un poco contenta?

- Por supuesto que no puedo estar más que contenta.

Ese fue el gesto de una verdadera amiga

tratar de subirme el ánimo,

pero no hay ni una palabra acerca...

del polvo para hornear.

Oh, yo lo puse, fue tan fácil como un guiño.

¿Recuerdas la escena en la que Averil hace el pastel?

Bueno, simplemente indiqué que ella usó Rollings Reliable,

y es por eso que resultó tan bien.

¿Ves?, aquí y en el último párrafo

donde Percival sujeta a Averil entre sus brazos y dice,

"Querida, los hermosos años por venir

"nos traerán el cumplimiento de nuestra casa de los sueños."

Yo añadí, "en la que nunca usaremos ningún polvo de hornear,

"excepto Rollings Reliable."

- ¡Oh!

- Vamos, tengo la calesa, te llevaré a tu casa.

¡Ganaste $100 dólares!

Y Prissy Grant me dijo que "Mujer Canadiense"

sólo paga cinco dólares por historia.

- No puedo aceptarlo. Es legítimamente tuyo, Diana.

Tú enviaste la historia he hiciste las alteraciones.

Ciertamente, yo no la habría enviado.

Así que tienes que tomarlo.

- ¡Me gustaría verme!

No fue ningún problema, Anne.

El honor de ser la mejor amiga de la ganadora del premio

es suficiente para mí.

Estoy muy feliz por ti.

- Creo que eres la amiga más dulce y verdadera

en el mundo, Diana.

Te compraré un regalo de bodas con esto.

No te atrevas a gastarlo todo en mí.

Hoy recibí una carta de nuestra querida viaja maestra,

la Srta. Stacey.

Es la jefa de la junta de educación del condado

en Nuevo Brunswick.

- ¡Qué promoción!

- Bueno, aparentemente

hay un puesto para el que me ha recomendado

en el colegio de señoritas en Kingsport.

- ¡Qué halagador!

En realidad, no te irás, ¿verdad?

No, pero debo responder de todas maneras.

Ella ha pasado por todo este problema, y yo...

¡Detente, Diana!

- ¡Anne!

¡Arruinarás tu vestido en ese campo fangoso!

¡Lo arruinarás!

Oh, ella nunca sacará esa vaca por sí sola.

¡Regresa!

¡Detente!

¡Anne Shirley, estás siendo ridícula!

¡Sal de este campo en este instante!

- ¡No me preocupa el vestido!

¡Debo atrapar a la vaca antes de que Rachel Lynde la vea!

- ¡Adelante, Diana, corre!

¡Arrincónala!

¡Eso es, Diana!

Ahora, no la asustes.

Esto es lo que tenemos que hacer...

Tal vez si podemos agarrarla,

podemos forzarla a entrar por la cerca a nuestro campo.

- Bien, tú cubre el espacio,

y yo voy a correr detrás de ella,

de forma recta hacia ella.

Con suerte, ella saltará la cerca.

- No quieres decir que realmente vas

a caminar a través de ese mantillo.

- Es el menor de ambos males, Diana.

¿Qué tal si ella entra

al huerto de repollos de Rachel de nuevo?

- Muy bien, tengo el espacio bloqueado.

- Ven aquí, Dolly.

Buena chica.

¡Shoo! Vamos.

¡Vaca miserable!

Oh, ni siquiera pienses en los repollos de Rachel.

- Ven acá, estúpida...

- Lo siento.

- Bueno...

La elegante e ilustrada Srta. Shirley,

Relajada mientras busca ideas

para su próxima asignación de Rollings Reliable, supongo.

- Bueno, ¿supones que estoy aquí para charlar con los sapos?

Sé un caballero.

- Habrías estado mejor vendiéndola el mes pasado

cuando papá ofreció comprarla.

- Bueno, le venderé a Dolly ahora mismo si la quiere.

Puede tener a nuestra condenada jersey

cuando usted quiera, Sr. Blythe.

En este mismo instante, de hecho.

- ¡Hecho!

Te daré los $20 dólares que te ofrecí antes.

Gil la puede llevar a Carmody ahora mismo.

Ella irá al pueblo con el resto del cargamento esta tarde.

Le prometí al Sr. Reed de Brighton una jersey.

- ¿Qué dirá Marilla?

- A ella no le importará.

Dolly era mi vaca, de todos modos.

No es probable que ella vaya a conseguir más de $20 dólares

en la subasta.

Pero cuando Rachel vea este campo,

sabrá que Dolly estaba suelta.

- Anne, iré esta tarde con tus $20 dólares.

- Bueno, esto me enseñó una lección,

no dar mi palabra de honor en cuanto a las vacas.

¿Cómo crees que se sentiría una madre

si encontrara a su hijo todo tatuado

con publicidad de polvo para hornear?

Yo amaba mi historia,

y la escribí con lo mejor que había en mí.

- Ah, sólo estás cansada.

Además, ¿por qué deberías preocuparte?

$100 dólares es más de lo que ganas en

dos meses enseñando, de todos modos.

- Josie Pye y Tillie Boulter

no pueden esperar para atacarme con eso.

- Ah, son viejas gatas malévolas.

Tú eres la única persona en la diminuta y vieja Avonlea

que ha intentado algo así.

Todos los pioneros se consideran afectados con la locura.

- Loca por pensar que podría escribir algo mejor

que una promoción para polvo de hornear.

Esto ha apagado cualquier chispa de ambición.

Jamás escribiré otra historia de nuevo.

- Bueno, yo no me daría completamente por vencido.

Tal vez si dejaras que tus personajes hablasen

en lenguaje cotidiano

en lugar de toda esa palabrería complicada.

- Crees que mi historia está llena de fallos, ¿no es así?

"¿Renunciaréis a vuestra liga,

"oh, la más justa de las justas?"

Anne, nadie habla de esa manera.

Y mira lo que ese triste Percival

que se sienta a soñar despierto todo el tiempo.

Nunca deja que la chica diga una sola palabra.

En la vida real, ella se le habría tirado.

- Su poesía ganaría el corazón de cualquier chica.

- Bueno, si quieres mi opinión. Srta. Shirley,

yo escribiría sobre lugares que conozco

y personas que hablan en lenguaje cotidiano,

en lugar de estos tontos romances de colegialas.

- No comparto tu opinión.

- ¡Yo no soy su caballo, Sr. Blythe!

- Sólo trataba de darte un consejo amistoso.

- ¿Es así?

- Toma los $100 dólares,

y escribe una historia real sobre la gente que quieres,

aquí mismo en Avonlea.

- Bueno, ciertamente tú no serás uno de ellos.

¿"Tirar" y "soñar despierto"?

¿Sabes?, eres casi tan intelectual como Charlie,

y Moody y Fred, y todo el resto de los chicos que sólo

podrían pensar en encontrar a una chica tonta para casarse

y atender la casa para ellos.

- Bueno, puedes llorar y sentir pena por ti misma

todo lo que quieras,

pero eso no te ayudará a escribir una mejor novela.

¿Aún irás conmigo al picnic de Fred el próximo martes?

Escucha, Anne, lo siento.

¿Me dejarás acompañarte de regreso?

Sólo estaba tratando de ser útil.

Sabes que tú me ofendes, a veces.

Escucha, lo siento. ¿Qué más puedo hacer?

- ¡Déjame decir una palabra de vez en cuando,

antes de que yo te tire a ti!

- ¡Hey!

Buen día, Marilla.

- Bueno, John Blythe.

No te hemos visto mucho por aquí últimamente.

- Bueno, no he tenido mucho tiempo

para llamadas sociales en estos días.

Sin embargo, este viejo lugar todavía luce bonito.

- Las viejas edificaciones se están desgastando.

Pero la gente en Avonlea todavía dice

que es el viejo lugar más encantador de la costa norte.

- Oh, es así.

Algunas cosas nunca cambian, incluso en 30 años.

Estoy buscando a mi muchacho.

- Sí.

Anne y él están caminando por el estanque.

Tal vez...

¿te gustaría sentarte un rato

hasta que regresen?

- Gracias.

Pero estamos llevando un cargamento al pueblo de Charlotte

antes de que oscurezca.

Mejor me voy a buscarlo.

- Anne, ¿qué hay con tus $20 dólares?

Por la vaca.

- La manzana no cae lejos del árbol, ¿no es así?

Buen día, Marilla.

- Ahí estás.

- Tomas las cosas muy a pecho, Anne Shirley.

- Oh, Marilla,

ha sido un verdadero día de Jonás,

con Rollings Reliable,

y Dolly, y Gilbert.

- Oh, no, los días de Jonás nos llegan a todos.

Dios sabe lo que es mejor.

Tú solías decir...

"El mañana siempre está fresco, sin errores."

¿Lo recuerdas?

Oh, que chica eras

por cometer errores en aquellos días.

¿Eh?

Yo solía pensar que estabas poseída.

¿Recuerdas la vez que te teñiste el cabello?

¡Oh, Señor!

- ¡Oh, qué preocupación solía ser mi cabello rojo!

Oh, temo que nunca he sido capaz

de soportar la crítica personal muy bien.

Gilbert me dio su sincera opinión

de mis historias esta tarde.

¡Mi temperamento siempre se apodera de mí!

Lo flagelé tan fuerte como pude.

- Me alegra escucharlo.

- Los Blythe siempre han sido muy testarudos

para su propio bien

- No, Marilla, él tenía razón.

Y me comporté como una verdadera idiota.

No sabes cuán malévola fui.

- Puedo imaginarlo.

- Ahora nuestra amistad nunca será la misma.

¿Por qué no puede él ser sensible...

en lugar de actuar como un niño de escuela sentimental?

- Porque él te ama.

- ¿Él me ama?

No puedo saber por qué.

- Porque haces que Josie Pye y Ruby Gillis,

y todas esas jovencitas sosas

que andan detrás de él,

parezcan vacías y sin carácter.

- Pero Gil y yo...

Él es difícilmente mi idea de un pretendiente romántico.

- Has sacado algo de esa imaginación tuya

a lo que llamas romance.

¿Has olvidado cómo él dejó la escuela de Avonlea por ti,

para que pudieras quedarte conmigo?

Él te recogió todos los días en su carruaje,

para que pudiesen estudiar sus cursos juntos.

No lo descartes, Anne,

por algún ridículo ideal

que no existe.

¿Eh?

Ahora baja y ve si una buena taza de té

y algunos hojaldres de ciruela que hice hoy no te animan.

- Los hojaldres de ciruela no ministran a una mente muerta.

Y un mundo que se ha derrumbado en pedazos.

- Bueno, me alegra ver que tu ánimo abollado

no te la lesionado la lengua.

Supongo que así vendiste también la condenada vaca...

Haces las cosas de una forma apresurada.

Sólo oro para que a Rachel no se le reviente una arteria

cuando vea su campo de papas hoy.

- He decidido escribirle a la Srta. Stacey,

y pedirle más detalles sobre este colegio para señoritas.

- Creo que esa es una sabia idea, Anne.

Ve a buscarme un par de huevos, ¿lo harás?

- No sé cómo, por amor al cielo,

Dolly se salió de ese establo.

Debió haber roto algunas de las tablas.

¡No!

¡Marilla, Dolly está aquí!

- Anne, por amor al cielo, ¿qué pasa contigo?

- ¿Qué haré?

¡Oh, esto es terrible, y la culpa es toda mía!

¡Debo aprender a reflexionar un poco

antes de apresurarme imprudentemente!

- Anne Shirley, eres la chica más irritante.

¿Qué es eso que has hecho?

- Vendí la vaca jersey de Rachel Lynde,

la que compró en Carmody la primavera pasada

al Sr. Blythe,

y Dolly está aquí en este instante en el establo de ordeño.

- Anne, ¿estás soñando?

- Sólo desearía estarlo.

Esto no tiene nada de sueño,

aunque es más bien como una pesadilla.

- Esa es Dolly.

- Rachel Lynde está en el pueblo de Charlotte ahora.

Marilla, pensé que había dejado de meterme en problemas,

y aquí estoy en el peor que haya estado en toda mi vida.

¿Qué puedo hacer?

- ¿Hacer?, no hay nada que hacer,

sino ir y contarle la verdad a Rachel.

Vas a tener que aprender a calmarte

y prestar atención a las cosas.

- Me he humillado a mí misma

hasta el mismo polvo.

Tal vez ella acepte un plato de hojaldres de ciruela

como ofrenda de paz.

Oh, no.

Si ella es tan malhumorada,

¿cómo estará cuando le diga lo que he hecho?

- [Marilla] Si es que te da la oportunidad de decir algo.

Buenas tardes, Thomas.

- Buenas tardes, Marilla.

- Buenas tardes, Rachel.

- Marilla, Anne, me alegra que hayan venido.

- En verdad no pensaba visitarles

después de haberme ido como lo hice en mi última visita.

- Bueno, parecería que alguna clase de...

Alboroto ha salido de esto.

A Anne le gustaría...

- Por favor, Marilla,

no he terminado, todavía.

Reflexionando, me di cuenta de que tenía culpa en parte.

No tenía razón de estar tan malhumorada contigo,

y no soy una de esas que nunca pueden

reconocer sus errores.

Me gustaría disculparme contigo, Anne Shirley,

y me pregunto si pudieras firmar mi copia

de tu "Expiación de Averil".

El dinero que pagan por esas mentiras

es perfectamente estupendo,

pero se lo leí a mi Thomas y ambos nos conmovimos.

Estoy muy agradecida contigo,

pues es el único entretenimiento que él ha tenido

en los últimos seis meses.

Me reí tan fuerte que no estoy seguro

de si eso fue bueno para mi corazón.

- Estoy tan contenta.

- Vengan y dejen sus cosas.

Se quedarán para el té, ¿no es así?

- Gracias, Rachel.

- [Rachel] Es nada menos que sorprendente

cómo has mejorado, Anne, en apariencia y talento.

No estoy muy parcializada con el estilo pálido, pasmado.

Prefiero más instantáneo y a color.

Pero haces que la buena apariencia de

otras chicas de Avonlea

parezca un poco exagerada.

Como mis lirios junto a las grandes peonias rojas.

Así es.

Aquí está tu té, Thomas.

- No quiero ningún té.

- Ahora, Thomas, termina tu siesta aquí,

y toma un poco de aire fresco.

- En realidad quería confesarle algo a usted, Sra. Lynde.

Es acerca de la vaca jersey.

- Vi pisoteado mi campo de papas esta mañana.

No importa, Anne, no hace diferencia ahora.

- Si sólo fuese eso, Sra. Lynde.

Pero es 10 veces peor.

- Bueno, una nunca deja de sorprenderse hasta que se muere.

No me digas que terminó con mis últimos repollos, también.

- No son los repollos, Sra. Lynde,

y yo le contaré todo.

Por favor, no me interrumpa.

Me está poniendo nerviosa.

- [Thomas] ¡Rachel!

- ¡Thomas, se supone que debes estar dormitando!

- Verá, Diana y yo perseguíamos a cierta vaca jersey

fuera de su campo de papas ayer.

Bueno, no se imagina lo difícil que fue.

Yo estaba terriblemente cansada y mojada

y malhumorada después de todo.

Bueno, vendí la vaca ahí mismo

a los Blythe por $20 dólares.

- Espero que no estés enfadada con ella, Marilla.

Ella debió consultarte primero.

Mientras mis repollos estén a salvo,

haremos de cuenta que no ocurrió.

- [Anne] Verá usted, esta mañana encontré

a mi Dolly aún encerrada en nuestro establo de ordeño.

- Fue tu vaca...

la que Anne le vendió a John Blythe, Rachel.

- Y fue transportada de inmediato

en el tren de la tarde por el Sr. Blythe.

- [Marilla] Encontrarás que nuestra jersey

es tan buena como la tuya,

o quizás prefieras los $20 dólares.

- Marilla Cuthbert,

pagamos más de $50 dólares por nuestra vaca.

Y no tengo intención de aceptar

esa alimaña de ustedes a cambio.

- Has admitido que tienes parte de la culpa de todo esto.

- Anne Shirley, eres demasiado descuidada e impulsiva.

Sólo vas y haces lo que te venga a la cabeza, eso es todo.

Bueno, en este mundo se paga por los errores,

y ahora ciertamente puedes costear el pago.

- Bueno, has hecho una fina exhibición, Rachel,

cayendo sobre esta chica

porque tiene éxito.

Es fácil ver ahora

cuál es tu verdadera esencia.

- [Thomas] ¡Rachel!

- ¡Ya voy, Thomas!

¡Oh, ese hombre! Si tan sólo

se envalentonara y ejerciera su fuerza de voluntad un poco,

se pondría mejor en poco tiempo.

- Me asombra que él se atreviera a enfermarse

sin pedirle permiso.

Vámonos, Anne.

Le pagarás sus $50 dólares.

- [Rachel] ¡Thomas!

¡Thomas!

¡Oh, querido Dios, por favor, no te lo lleves!

¿Qué pasa, Thomas?

- ¿Dónde está su medicina, Rachel?

- Está en la alacena.

- ¿Esta es?

- Sí.

- ¿Rachel?

- Sí, Thomas, ¿qué es?

- Yo... - ¿Qué es?

No puedo escucharte.

¿Qué es?

¡Oh, Thomas!

- ¡Oh, Rachel!...

Me temo que no hay nada que podamos hacer.

- [Rachel] No quedará mucho

después de pagar todas nuestras deudas.

Espero irme al oeste con mi Robert,

si él me tendrá.

La granja está hipotecada y...

ahora tendrá que venderse.

- Ahora, Rachel, cálmate.

- Bueno, no soy pusilánime, pero...

una mujer de mi edad no hace amigos

e interesa tan fácilmente, eso es todo.

Me rompe el corazón pensar en irme de Avonlea.

- ¿Cómo se siente esta noche, Rachel?

- Un poco mejor, creo, gracias, Anne.

Aquí está mi regalo,

pagado con las ganancias de la vaca jersey.

- No es tanto un regalo de fiesta, pero...

Diles que planeo regalarles mi edredón de zigzag

como regalo de bodas.

- Oh, Anne, no te habías puesto ese atuendo en mucho tiempo.

Te ves encantadora.

- Gracias, Marilla.

- Gilbert Blythe estará muy orgulloso.

¿Por qué no está aquí, todavía?

- Ponte tu abrigo.

Va a hacer frío esta noche.

- Yo voy sola, Rachel.

Espero que no te importe que me lleve el carruaje, Marilla.

- No, no.

Espero que hayas puesto mi nombre en la tarjeta.

- Por supuesto, Marilla.

Adiós.

Adiós, Rachel.

- [Marilla] Que la pases bien.

- Ten cuidado para que la falda no se atasque

en la rueda de la carreta de heno, Anne.

- Bueno, Marilla,

sabes que me enorgullezco de decir lo que pienso.

Huelo problemas, y no me importa decir eso.

La providencia los juntó a los dos

desde que eran niños, eso es así.

- Y son niños, todavía.

- Ella tiene 18, y yo estaba casada para ese tiempo.

Pero Anne ha crecido muy parecida a ti, Marilla.

Las que son demasiado particulares son dejadas.

- Y las demasiado tercas terminan infelices

y más malas que el segundo desnatado.

- ¡Oh, esto es glorioso!

¿Recuerdas la ocasión

en que dormimos toda la noche en el pajar?

- Y yo tenía mucho miedo de ser atacada por esa lechuza...

- Vamos, Diana.

Tenemos que organizar los regalos.

- El deber llama.

- Anne, ¿a dónde vas?

No dejaremos ninguna almeja para ti

si no te apresuras a regresar.

- Sólo estoy disfrutando el aire fresco.

- Oh, no has conocido a mi prometido.

Harry Inglis de Winnipeg, Anne Shirley.

- Encantado de conocerle, Señorita.

- Encantada de conocerle.

Bueno, es usted un hombre muy afortunado, Sr. Inglis.

¿Dónde vivirán?

- En Montreal. Harry está en el negocio de la minería.

- Oh, Jane, deja de presumir tu anillo.

Puedo verlo brillando a través de los árboles.

- Ha sido muy agradable verte otra vez, Anne.

Vámonos, Harry.

- Muchachos, ustedes vayan con Jane y Harry.

Quiero hablar con Anne.

¿No es viejo el millonario de Jane?

Él podría ser su padre.

- Bueno, seguramente él debe tener mucho dinero.

- Diré que él la ha bañado con joyas.

Y van a ir a Europa en un viaje de bodas.

- Jane es una chica muy agradable.

Ella jamás ha intentado siquiera atraer la atención.

- Bueno, en verdad ella no está en la clase millonaria

¿Qué tal tú, Anne?

¿Estás aquí con Gilbert?

- Yo...

- ¿No son ridículos esos dos?

Están determinados a superarse uno al otro.

En realidad no me importa ninguno de ellos, ¿sabes?

Bueno, juntémonos pronto, Anne.

Quiero escuchar todas tus novedades.

- ¿A mí?

Estaría honrada de aceptar este baile.

Me encanta esta balada.

A mí también, oh, gracias.

Puede llamarme Cordelia.

Cordelia, tiene usted una complexión exquisita

de una hoja de rosa.

- ¿Me permite usted?

Tengo una cuenta que arreglar con esta joven dama.

Sus $20 dólares.

¿Le importaría?

- Lo siento, Gil.

Debo tener dos pies izquierdos.

- ¿En qué estás pensando?

- Tengo miedo de hablar o moverme

por temor a que toda esta maravillosa belleza se desvanezca

como un silencio roto.

- ¿No te recuerda a los

picnics de nuestros viejos días de escuela?

- Hmm.

No quiero que nada de esto cambie.

Desearía que pudiera retener esos días para siempre.

Siento que las cosas jamás serán iguales otra vez.

¿Lo serán?

- Yo no cambiaré.

Eso es lo menos que puedo prometerte.

Anne, hay algo que quiero preguntarte.

- Gil, por favor, no.

- ¿Qué pasa?

Has estado evitándome toda la primavera,

desde que nos graduamos.

- Nunca quise que te preocuparas por mí.

Me mantuve alejada para que no lo hicieras.

- Bueno, no regresaré a White Sands en el otoño.

La escuela de medicina de Dalhousie me aceptó.

- Gil, estoy muy orgullosa de ti.

- Lamento lo de la semana pasada.

Sólo quería mostrarte lo mucho que me importas.

- Tal vez no creas que soy

suficientemente bueno para ti ahora, pero lo seré algún día.

- No, Gil, tú eres demasiado bueno para mí.

Pero tú quieres a alguien que te adore.

Alguien estará feliz sólo por andar de tu brazo

y crear un hogar para ti.

- Yo no.

- Anne, eso no es lo que busco en absoluto.

- Terminaríamos como dos viejos cuervos

peleando todo el tiempo.

Sé que yo sería infeliz.

Y desearía que jamás lo hubiéramos hecho.

- Todo el mundo lo espera.

- Tú debes sentir eso.

- Entonces, sería por todas las razones equivocadas, Gil.

Tú sólo crees que me amas.

- Anne...

Te he amado desde que puedo recordar.

Yo te necesito.

No puedo irme sabiendo que si yo simplemente...

- Te prometo que siempre estaré aquí si me necesitas.

Los buenos amigos están siempre unidos en espíritu.

No cambiemos, Gil.

Sigamos siendo buenos amigos.

- ¿Amigos, eh?

Pensé que éramos almas gemelas.

Por favor, di que sí.

- No puedo.

Gil, lo siento terriblemente.

- ¡Hey!

- ¡Oh! - ¡Señorita, salga del camino!

- ¡Oh!

- ¿Qué rayos está haciendo, Señorita?

¿Tiene idea de lo difícil que es

reemplazar uno de estos faroles?

- ¡Usted no tenía por qué tomar la vía de la derecha!

- ¡Usted no tenía por qué estar aquí afuera sola

en la oscuridad, sin una linterna!

- ¿Son todos los automovilistas tan brillantes como usted?

Yo disfruto estar afuera sola en la noche.

Cualquier caballero habría tenido la decencia de detenerse.

- Esperaba que nos encontrásemos de nuevo.

He estado preguntándome durante semanas

exactamente quién era usted.

Lamento que no pude presentarme

aquel día en la playa. Capitán...

- No tengo deseos de ser presentada,

gracias.

- Apostaría a que nadie le ha dicho lo favorecedor

que puede ser el cabello rojo a la luz de la luna.

- De hecho, mucha gente lo ha hecho.

- ¿Por qué no amarra al caballo?

Yo la llevaré a donde quiera ir.

Puede regresar por la calesa en la mañana.

- Yo no haré tal cosa.

- Haga lo que quiera.

Sólo intento ser un caballero.

- No se dé aires.

Usted está en una categoría propia.

♪ Oh prométeme que algún día ♪

♪ Tú y yo ♪

♪ Llevaremos juntos nuestro amor ♪

♪ Hacia algún cielo ♪

♪ Cuando nosotros ♪

♪ Solos y el amor se renueve ♪

- Si la esposa del ministro intenta hacer esta pieza,

me desmallaré.

No puedo permitirlo.

♪ Flores azules ♪

- ¿No puedes ver

los botones saliendo disparados de su corsé?

- ¡Oh, detente, Anne!

¡Oh, me voy a enfermar!

- Ahora, esta eres tú,

barriendo con nervios el pasillo del brazo de tu padre,

tus negros rizos escarchados bajo

la capa de tu delicado velo de chifón.

La novia perfecta.

Miras la roja cara de Fred y susurras,

"Acepto."

- ¡Oh, no, no seas mala!

- Sólo prométeme una cosa.

Si él se desmaya, asegúrate de atraparlo.

- ¿Diana?

Diana Barry, por amor al cielo, ¿qué ocurre?

- Ahora, tú lo hiciste.

- ¡Diana, respóndeme!

- ¡Nada, madre!

¡Sólo estamos ensayando la marcha nupcial!

- Por favor, no marchen atravesando el techo.

- Oh, estoy tan nerviosa, Anne.

No sé cómo voy a pasar por esto mañana.

- Estarás bien.

Todo el mundo sobrevive a la ceremonia.

Es después...

- ¡Oh, eres tan presumida!

Sólo espera a que llegue tu turno, Srta. Anne.

- No, definitivamente me he decidido

por mi carrera sobre el matrimonio.

Creo que me gustaría ser monja.

¿No sería maravilloso ser la novia del cielo?

Oh, pero no soy católica.

Y difícilmente calificaría para ese tipo de carrera.

- ¿Qué tal enfermera?

Esa es una profesión romántica,

calmando la frente afiebrada

de un apuesto paciente millonario

que se enamora locamente de ti

y te lleva al Mediterráneo.

No puedo renunciar a la prosaica realidad de Gilbert.

Él se me declaró, ¿sabes?...

Y yo lo rechacé.

- ¿Tú qué?

- Sí.

- Anne, ¿has perdido la razón?

- No me regañes, Diana.

¿No puedes entender?

- Oh, Anne, no puedo creerlo.

Pensé que todo esto de tus ideales era un encubrimiento

porque él no se te había declarado, todavía.

¿En realidad dijiste que no?

Después de dos años flirteando,

esto es escandaloso.

- Retira eso, Diana Barry.

Yo nunca flirtee con él.

Gil y yo siempre hemos sido sólo buenos amigos.

Yo incluso me mantuve alejada de Gilbert por ti.

¿Cómo pudiste, Anne?

Lo sé...

Yo no lo amo.

Estoy segura de que él me desprecia ahora.

Tú me desprecias,

y yo me desprecio a mí misma.

Estoy tan humillada por toda esta estupidez.

- Oh, pobre querida.

No tengo derecho a regañarte.

Las cosas son muy complicadas en la vida real, Anne.

Nunca son tan claras como en las novelas románticas.

♪ Oh prométeme que algún día ♪

♪ Tú y yo ♪

♪ Llevaremos juntos nuestro amor ♪

♪ Hacia algún cielo ♪

- Tus padres vienen.

- Oh, Anne, moriré.

Estoy muy nerviosa, sé que me voy a desmayar, tía Jo.

- Si lo haces, te arrastraré hasta el agua de lluvia

del cobertizo de cerdos y te meteré ahí.

Aquí, déjame verte.

No te preocupes.

Oh, te ves encantadora.

- [Sr. Barry] Bueno, todo está listo.

Le he dado la señal al ministro.

- Oh, querida, te estoy perdiendo para siempre.

¡Oh, oh!

- No, no te pongas toda sentimental, Elizabeth.

Todavía tienes a Minnie May.

Las lágrimas no dan suerte en las bodas.

♪ Oh prométeme ♪

♪ Escuchar el mensaje de Dios ♪

♪ Mientras el órgano lleva ♪

♪ Su poderosa música ♪

♪ A nuestras mismas almas ♪

♪ Un amor que es perfecto ♪

♪ Y una vida con paz ♪

♪ Oh prométeme ♪

♪ Oh prométeme ♪

- Qué pareja tan hermosa.

- No vas a recuperar a ese chico Blythe castigándolo.

- Me pregunto por qué todos parecen pensar

que yo debo estar con Gilbert Blythe.

- Diana...

- Disculpen.

Moody Spurgeon.

Dios mío, te ves mayor

en tu nuevo cuello de celuloide.

- Gracias, Anne. Tú te ves elegante.

Te ves tan bien como la novia.

- Qué dulce de tu parte, Moody,

pedirle a Josie que te acompañe a la boda.

¿Sabes?, temía que no te hubiesen invitado.

- ¿No es ella preciosa, Moody?

Usaste ese lindo viejo vestido

en la boda de Fanny Emerson el año pasado.

¿No es así, Anne?

Sabes lo que dicen,

"Quien es dama de honor dos veces, nunca será una novia."

- Es "Tres veces dama de honor,"

no dos, Josie.

Pero tú eres muy afortunada.

La única cosa que has tenido que usar dos veces

es una expresión amarga.

Ahora, no olvides guardarme un vals.

No lo haré, Anne.

Muy bien, sólo trataba de ser cortés.

- Es tu oportunidad, Gilbert...

- Oh, ¿me disculpas un momento, Christine?

- Moody, Josie.

- Gilbert.

- ¿Qué sucede?

- No lo sé.

- ¡Anne, espera!

- Por favor, Gil.

- ¿A dónde vas?

- Me voy.

Marilla se llevó a Rachel temprano. Estaba enferma.

Y yo no me siento muy bien, tampoco.

- Yo te llevaré de vuelta.

- ¿Qué tal tu amiga?

- Puedo explicarlo, a ella no le importará.

- Ella parece ser una encantadora

y realizada joven dama, Gil.

- No es Christine a quien quiero.

Hay alguien más, ¿no es así?

- No, Gil, sinceramente, no lo hay.

No quiero a nadie de esa manera,

y tú me gustas más que ninguno.

- Anne, yo esperaré...

Incluso si pienso que me quieres sólo un poco.

- Yo te quiero, Gil.

Siempre lo he hecho.

Pero jamás puedo amarte en la forma que quieres que lo haga.

Soy feliz como soy.

Nunca me casaré.

- Tú te casarás, está bien.

Algún tonto que se sentará a leer a Tennyson

a la luz de una lámpara, sin duda...

Y te construirá tus castillos en el cielo.

Yo te conozco.

- Por favor, Gil, no quise herirte,

pero verás que tengo razón después,

cuando te enamores de alguien más.

- En realidad no me has herido.

Es sólo que yo...

me engañé pensando que me amas, eso es todo.

- Gil, por favor.

- Espero que él te rompa el corazón...

Quienquiera que sea él.

- Tú no entiendes.

Entonces, tal vez entres en razón.

- ¡Anne!

- ¡Oh, te ves totalmente radiante!

- Te ves como si hubieras visto un fantasma.

- Gilbert me habló otra vez.

Diana, siento como si le hubiera cortado el brazo derecho.

¿Podrías ir y hablar con él?

Yo sé que él te escuchará.

- ¡Date prisa, Diana!

- Yo no sé cuándo, ni como, pero...

trataré.

Adiós, Anne.

Adiós, querida.

- [Christine] Estás equivocada, Tillie.

Creo que Anne Shirley se veía encantadora junto a Diana.

- Christine Stewart, eres muy amable.

No puedo creer que no notaras a Anne mirando a Gilbert,

sólo para ponerlo celoso.

- Sé que Gil quiere mucho a Anne,

pero él ciertamente no está celoso.

- ¡Huh!

- Ella trata desesperadamente de recuperarlo de ti.

- [Christine] No pienso que sea eso en absoluto.

Además, Gil y yo sólo somos amigos.

- Bueno, creo que Anne Shirley tiene una opinión

demasiado grande de sí misma.

- ¡Hey, Anne!

Pensé que te quedarías con los Barry para la fogata.

¿Por qué viniste a casa tan temprano?

- Diana fue la novia de mis sueños.

Pero ella y Fred se fueron ahora y...

Me siento cansada y ansiosa.

No lo sé.

Quizás debería aceptar

la oferta de la Srta. Stacey en Kingsport.

Me gustaría ver y escuchar nuevos lugares.

Podría conseguir muchas ideas de las cuales escribir.

- Rachel se sentía muy desanimada en la boda,

teniendo que mudarse al oeste y vivir con su hijo y todo.

Y me llegó el pensamiento de que, quizás, yo debería pedirle

que se mude conmigo en lugar de la chica Picard.

No le he dicho nada a ella.

Quería tu opinión.

Bueno, esa sería tu decisión, Marilla.

¿Pero estás segura?

- Bueno, ella tiene sus fallas, lo sé.

Pero ha sido mi vecina más cercana

durante 45 años, y...

Prefiero soportarla que perderla.

- Por favor, no hagas esto porque te sientes mal por mí.

- Oh, esas son tonterías.

Puedo ser civilizada con Rachel,

siempre y cuando ella se mantenga fuera de mi cocina.

Seremos bien capaces de cuidar la granja

con ayuda del Sr. Barry.

- Marilla...

¿Nunca deseas haber adoptado a un chico

como pretendías?

- Quiero decir, él podría haber dirigido esta granja

y ahorrarte todo este problema.

- Anne Shirley, no te cambiaría por una docena de chicos.

Ahora, sólo recuerda eso.

¿Fue un chico quien obtuvo la Licenciatura en Artes,

y ganó el concurso de la Historia de Rollings Reliable?

¿Fue así?

Te extrañaré.

Extrañaré a mi chica.

Prométeme que no te ausentarás para siempre.

- Jamás pensé en vivir tan lejos

de la carrera como Green Gables,

pero prefiero vivir en el fondo de un pozo

que irme de Avonlea.

- Sé lo agradecida que está Anne porque usted se quede.

- Bueno, ella era la que siempre saltaba en las cosas

cuando se lo proponía.

Es una bendición que se vaya a esa academia de señoritas.

Eso es así.

No apruebo las instituciones mixtas, y nunca lo he hecho.

Todas las chicas coqueteando con todos los chicos,

- Ellos estudian un poco, Rachel.

- ¡Huh! Querida preciosa.

Sin embargo, sus alumnas se portarán bien

si esta escuela es tan buena como ella dice.

- No puedo creer que he olvidado una cosa.

Ustedes han sido de mucha ayuda.

- Recuerda cómo fuiste criada,

y ve a la iglesia regularmente, Anne,

y ten cuidado con las amistades que hagas.

- Asegúrate de usar ropa abrigada

cuando el clima se ponga frío.

- [Rachel] Sí, y cuida tu salud en cualquier cosa que hagas.

- Y déjanos escuchar de ti cuando te establezcas.

- [Rachel] Adiós, Anne.

- Adiós.

- Asegúrate de que todo esté bien etiquetado

cuando lo pongas en el tren

- No se preocupen, cuidaremos bien de ella en la estación.

- Date prisa, o llegarás tarde.

¡Buena suerte!

- Adiós, Marilla.

No sé qué voy a hacer sin ti.

Ambas han sido tan maravillosas.

Pero no me iré por mucho tiempo,

y prometo que les escribiré tan seguido como pueda.

Adiós.

- Bueno, Marilla,

nunca habría creído que una huérfana

pudiera resultar tan buena.

Nadie puede negar que ella es alta y elegante ahora.

Nadie en absoluto.

- [Marilla] No puedo evitar recordarla

como una pequeña niña.

Estuve tremendamente confundida

tratando de controlarla.

Matthew la entendió mejor.

- Bueno, tienes el crédito

de haberla cambiado tanto como lo hiciste tú.

- Oh, ella no ha cambiado tanto.

No realmente.

Somos nosotras quienes cambiamos, Rachel.

- Cuánto he anhelado este momento, Diana,

y ahora que está mirándome a la cara,

no puedo soportar la idea de marcharme.

- Vimos a Gil Blythe irse a la escuela de medicina

la semana pasada.

- ¿Él dijo algo, Diana?

- Yo creo que él entiende, Anne.

- ¿Anne?

¡Anne Shirley!

¡Oh, ahí estás!

- Oh, Srta. Stacey.

Se siente como décadas.

- Oh, toda la noche despierta en ese espantoso tren,

debes estar exhausta.

- Oh, me siento estropeada, y verde, y provincial,

y con sólo 10 años.

Por amor a Dios, por favor, lléveme a algún lugar

donde pueda escucharme a mí misma pensar.

- Tengo un coche esperando afuera.

¿Dónde están los boletos de tu equipaje?

El conductor puede encargarse de tus maletas.

- Si usted no estuviera aquí, Srta. Stacey,

creo que sólo me sentaría y rompería en lágrimas.

- Bueno, no puedo decirte

lo feliz que estoy de tenerte aquí, Anne.

Después de todo, ¿por qué ser miembro

de la junta de gobernadores de una institución

si no puedes halar algunas cuerdas?

- Oh, Srta. Stacey, usted no lo hizo.

- Sí, lo hice.

- [Anne] Pretendo ponerme al día con mi escritura.

Esta pintoresca ciudad antigua

será una maravillosa inspiración.

- Bueno, creo que tu juventud y vitalidad

harán una enorme contribución al colegio de señoritas.

Después de todo, fuiste mi alumna preferida en Avonlea.

- [Anne] Estoy muy nerviosa de no llenar sus expectativas.

- [Srta. Stacey] Oh, tonterías.

Ellas pueden ser jóvenes privilegiadas de familias ricas,

pero son malcriadas y consentidas, muchas de ellas.

¡Gran Josafat, cuánta riqueza!

Esto es mucho más refinado

de lo que jamás soñé que podría existir.

- Buenos días, Señora.

- Buenos días.

¿Podría informar, por favor, a la Srta. Pringle

que la Srta. Stacey y la Srta. Anne Shirley

están aquí para verla?

Creo que estarás muy cómoda aquí.

La Srta. Tom Pringle es de las egresadas.

Ella ha estado hospedando maestras

del colegio de Kingsport durante 30 años ya.

- Srta. Stacey, qué placer verla.

- Y a usted, Srta. Pringle.

Permítame presentarle a la Srta. Anne Shirley

de Avonlea, Isla Príncipe Edward.

- ¿Cómo está usted?

- Ella es nuestra nueva maestra de inglés

en el colegio de señoritas de Kingsport,

a quien usted estará hospedando este año.

¿Puedo hacer que el conductor traiga su equipaje?

- Obviamente, no recibió mi carta.

Me temo que he decidido no tomarla, Srta. Stacey.

Realmente estoy cansada de ser molestada

hospedando personal.

Mis chicas ya terminaron, como usted sabe,

y realmente paso muy poco tiempo

con las egresadas.

Pero, Srta. Pringle...

- Me disculpo por el inconveniente.

Buenos días, Srta. Stacey.

De ninguna manera.

Buenos días.

Cuán típicamente Pringle.

Tan suave como la crema, incluso cuando obran en tu contra.

Bueno, ya veremos eso.

- ¿Qué sucede, Srta. Stacey?

- Kingsport está llena de los Pringle y los mitad Pringle.

Ellos son el antiguo dinero que dirige esta ciudad,

y la Srta. Tom Pringle dirige a toda la tribu.

Temía que se la tomaran contigo.

- ¿Por qué lo harían? Soy una completa extraña.

- Una de sus primas, la Srta. Amy Pringle Boothe,

aplicó para tu posición,

y era abismalmente menos calificada, podría agregar.

Sin embargo, cuando la junta anunció

que habían aceptado tu solicitud,

bueno, todos ellos

echaron atrás sus cabezas y aullaron.

Al colegio de señoritas Kingsport, por favor, conductor.

Bueno, no se saldrán con la suya.

Ellos no pueden boicotear la decisión de la junta.

Eso es antidemocrático.

- [Anne] No estoy segura de siempre

confiar en la democracia.

- Siempre han controlado el gallinero aquí, todo su clan.

Política y socialmente.

Bueno, ellos pueden poseer el aserradero,

el ferrocarril, las obras del gas y la fábrica de lana,

pero no permitiré que los Pringle

dicten nuestro sistema de educación.

- No puede imaginarse lo nerviosa que estoy ahora.

- La Srta. Katherine Brooke es la directora aquí.

Un poco rigurosa en materia de disciplina,

de vez en cuando, pero estoy segura

de que podemos resolver cualquier diferencia de opinión

que pudiera surgir.

- ¡Adelante!

- Buenos días, Srta. Brooke.

- Srta. Stacey.

- Por favor, perdone la intrusión,

pero ansiaba presentarle

a nuestra nueva profesora de inglés, la Srta. Anne Shirley,

una de las estrellas más brillantes

de toda mi carrera de enseñanza.

- Recientemente ha publicado

una breve obra de ficción, también.

- Bienvenida a Kingsport, Srta. Shirley.

Por favor, siéntense.

- Gracias, estoy muy contenta de estar aquí.

- La Srta. Stacey la ha recomendado altamente a nosotros.

No esperaba que alguien tan realizada

fuese tan joven...

Una falla que el tiempo curará muy pronto.

- Srta. Brooke, parece haber alguna clase de confusión

en cuanto al alojamiento de la Srta. Shirley,

pero estaba segura de que usted no objetaría

que ella se quedara aquí en la escuela

con sus estudiantes de fuera de la ciudad.

Estoy segura de que usted halará que es la

madre guía perfecta para ellas.

- No tenemos necesidad de afectación maternal

en este instituto, Srta. Stacey.

Regimos con reglas y regulaciones.

- Las cuales requieren levadura en la masa

de vez en cuando, Srta. Brooke.

¿Podemos hacer que el jardinero

traiga las cosas de la Srta. Shirley?

- Haré que la criada prepare su habitación.

- Muchas gracias.

- Ella es una verdadera sargento mayor, Srta. Stacey.

¿Cómo podré llegar a tolerar su sarcasmo?

- Sin embargo, ella es una maestra dedicada,

aunque con una disciplina excesiva.

Sólo mantén el ánimo en alto,

y da lo mejor de ti,

aunque sólo sea para molestarlos a todos.

Sabes cuán altamente estimo tus habilidades, Anne.

- Daré lo mejor de mí para estar a la altura de la ocasión.

- Buena chica.

Ahora, querrás organizarte

antes de empezar la clase mañana.

¡Oh, oh!

- Oh, gracias por todo, Srta. Stacey.

- Podemos seguir poniéndonos al día después.

"Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?

"Porque su estima sobrepasa largamente

"a la de las piedras preciosas." Proverbios.

Señorita Katherine Brooke, directora.

- En el futuro, Srta. Shirley, se le recuerda amablemente

que no está en libertad de hacer ningún cambio,

sin importar cuán menor,

a las convenciones de esta institución.

- Lo siento, yo...

Sólo me conmoví por su cita inspiradora,

quería embellecerla.

- No sea condescendiente conmigo.

- ¿Cuál es la píldora en todo este embrollo,

Srta. Shirley?

- Oh, nada, yo...

Sólo pensé que era una idea tremendamente edificante,

eso es todo.

Me alegra que escribiera su nombre con una "K".

"Katherine" con una "K" es mucho más atractivo

que "Catherine" con una "C".

Una "C" siempre luce muy petulante.

- Tenemos 50 jóvenes señoritas a nuestro cargo,

de las familias más privilegiadas en las Marítimas.

Mis métodos amonestan cualquier cosa más allá

de los estándares del mayor decoro.

Esta no es una escuela pública del tipo

al que usted está acostumbrada, Srta. Shirley.

Nuestras estudiantes no requieren embellecimiento.

Apego simple y directo a las reglas y regulaciones

que he delineado claramente para usted,

Srta. Shirley.

Nuestras estudiantes son entrenadas en sus estudios

al inicio de cada clase.

El horario de acostarse y de comer será estrictamente

observado por nuestras 15 huéspedes.

Usted, Srta. Shirley, verá

que las huéspedes se adhieran especialmente al mayor orden.

Las estoy poniendo bajo su continua dirección.

En toda la facultad se dirigen a mí como "Brooke".

Usted puede hacer lo mismo.

- Sí, Srta. Brooke.

- Entiendo que usted tiene talentos extraordinarios.

Espero observarlos.

- Me satisface tener su aprobación en alguna aproximación.

- Ya veremos.

Está aquí como resultado de la decisión de la junta, no mía.

Para una señorita de escuela de campo, encontrará

que estamos equipados con las más modernas eficiencias,

debido al tremendo apoyo financiero

de ciertas familias prominentes.

De hecho, somos la primera escuela de la provincia

que tiene un teléfono.

♪ Todas las cosas brillantes y hermosas ♪

♪ Todas las criaturas grandes y pequeñas ♪

♪ Todas las cosas sabias y maravillosas ♪

♪ El Señor Dios las hizo a todas ♪

♪ El Señor Dios las hizo a todas ♪

- Bienvenidas a un nuevo año.

Confío en que ustedes, chicas, están listas para entrar

a la primera sesión con determinación.

Todas conocen a la Srta. McKay, Matemáticas y Ciencias,

La Srta. Kerr, Historia y Geografía,

y la Srta. Shirley será su nueva maestra,

responsable de Inglés y Literatura,

así como también, de todas las estudiantes huéspedes.

La Señorita Shirley vivirá en la escuela con nosotras

y tendrá autoridad de supervisión directa.

Pongámonos a trabajar, entonces,

sin tonterías.

Por favor, organícense en formación.

Formación uno, ¿llaman a eso una línea recta?

Emmeline Harris...

Un paso al frente.

Si pretende hacer un hábito de esto,

no tendré más opción que detenerla después de la clase.

Dé un paso atrás.

Aprenda a responder a las señales

de la campana eléctrica, también.

- Preferiría mejor inventar títulos para cada grupo,

como una hermandad.

¿Qué tal...

Tudor, Kent y Windsor?

- No estoy interesada en cuentos de hadas.

Usted debe aprender a usar las modernas conveniencias

de nuestro sistema.

En el receso, emplearé la campana eléctrica.

Su habitación está por el pasillo, primera puerta.

¿Quizás usted piensa que está

por encima de las reglas, Srta. Shirley?

- Adelante, chicas.

¡Por favor, chicas!

¡Silencio, por favor!

Buenos días.

Me gustaría empezar compartiendo con ustedes

el gran privilegio que sería para mí

compartir con ustedes...

¡Oh, caramba!

Compartir con ustedes mi gran amor por la literatura inglesa

durante el próximo año.

Espero ser un poco más ligera con Shakespeare

de lo que lo soy con mis pies.

No importa.

Tenía un discurso preparado,

pero eso no parece muy importante ahora.

Mi nombre es Anne Shirley,

y sé que llegaremos a ser buenas amigas en poco tiempo.

- [Chicas] Siete por dos es igual a 14.

Siete por tres es igual a 21.

Siete por cuatro es igual a 28.

Siete por cinco es igual...

Vengo de un pequeño pueblo llamado Avonlea

en la isla Príncipe Edward,

donde he estado enseñando por al menos dos años.

Esta es mi primera vez en un puesto de escuela privada.

Y espero que todas puedan ayudarme.

Ahora, cuando yo mencione su nombre,

contesten "Aquí".

Pringle, Myra C.

Pringle, Rebecca A.

¿No son estos sus nombres?

No, Señorita, quizás la lista de la clase se ha liado.

- Oh, muy bien.

Denme sus nombres, entonces, una a la vez,

empezando aquí, la jovencita de la primera fila.

Primero el apellido, y edad.

Oppener, Fanny I. Oppener.

Hay dos "Ps" en Oppener.

14.

Girdle, Myrtle N. Girdle.

14.

Heind. Eso es "H-E-I-N-D".

Alice B. Heind. 14.

Ball, Wilma I. Ball.

33.

De hecho, soy de la compañía panificadora Rollings Reliable,

y nos preguntamos cuándo estaría disponible

para reescribir nuestras etiquetas.

- ¡Es suficiente!

No esperaba una clase cuyos padres

fuesen tan torpes poniéndoles nombres a sus hijos.

- Harris. Emmeline Harris. 13.

Y no crea nada de ellas, Srta. Shirley.

- ¿Qué quieres decir?

- Sólo están tomándole el pelo porque son Pringle,

y creen que pueden salirse con la suya.

- Oh, ojos de telescopio aquí no conocería a un Pringle

si estuviera cara a cara con uno.

- Ya que las señoritas Fanny I. Oppener, Myrtle N. Girdle,

Alice B. Heind y Wilma I. Ball se creen muy ingeniosas,

escribirán una lista correcta de la clase 100 veces,

hoy después de clases, para mi beneficio.

Ahora, abran sus libros, por favor.

- Por favor...

Señorita Shirley...

- [Chica] ¡Oh, Señorita Shirley, ayúdela!

- [Anne] Emmeline Harris,

lleva a esta chica al baño de damas.

Empapa el pañuelo en agua fría

y ve si puedes detener el sangrado.

¡Muy bien, siéntense todas, ahora!

Y permanezcan sentadas.

¿Quién puso la serpiente en mi escritorio?

¿Cuál es tu verdadero nombre?

- Jen Pringle, Srta. Shirley.

- ¿Fuiste tú, Jen Pringle?

- Sí, fui yo.

- Estarás detenida después de clase hoy...

Y cada día de la semana completa.

Ahora, por favor,

abran sus libros de la tercera forma, clase.

- No puedo, Srta. Shirley.

Mi madre me espera los siguientes tres días

en la venta de artículos usados de la sociedad de damas.

- Bueno, lo siento, pero tu padre tendrá

que hacer otros arreglos.

- Pero ella prometió mi ayuda al comité organizador.

- No me importa.

Te quedarás si yo lo digo.

- Simplemente, no puedo quedarme.

Lo siento.

- Bueno, entonces, depende de ti, ¿no es así, Jen Pringle?

O te quedas después de la escuela durante la semana...

o tendré que aplicar la correa.

- [Myra] Usted no puede hacer eso, Srta. Shirley.

- Elegiré la correa.

- ¿En serio?

Venga aquí, entonces, Srta. Pringle.

Extienda su mano.

Abran sus libros, clase, y por favor,

miren el primer capítulo para el resto del período.

¿Estás bien, Essie?

- Me temo que no estoy muy bien cerca de reptiles.

- Tampoco yo.

- Se acostumbrará a Essie, Srta. Shirley.

Ella se desmaya al menos una vez a la semana.

Los doctores dicen que su sangre es débil.

Gracias, Emmeline.

- Tampoco se preocupe por las chicas Pringle.

Las únicas personas que les agradan son ellas mismos.

Puedo decir eso sin malicia,

porque mi madre era una Pringle.

Además, usted me agrada,

y creo que manejó la clase de manera muy inteligente.

- Eres una traidora, Harris.

Supongo que sólo hay dos clases de personas en Kingsport,

quienes son Pringle y quienes no lo son.

- Cállate, Jen.

No me importa en lo más mínimo lo que dices.

Soy mitad Pringle.

- ¡Huh! Tu madre no vivió lo suficiente para hacerte nada.

Y mi papá dice que tu papá

es el mujeriego más grande en este país.

Así que eso te hace prácticamente una huérfana.

- ¡No te atrevas a decir

una palabra más sobre mi padre, otra vez!

¡Estúpida, buena para nada, huevo de gansa!

- ¡Él es un bruto, y mi papá lo dice!

- ¡Veamos qué tan grande es tu boca ahora, Jen Pringle!

- ¡Oh, mis anteojos!

- ¡Deténganse!

- ¡Es suficiente!

Pónganse de pie ahí.

Levántate.

¿No tienen ustedes decencia, chicas?

Este no es un bazar turco.

- Trataron de atropellarme con esa bicicleta.

- ¡Eres una mentirosa!

Ella arrojó su mazo de croquet en la rueda

e hizo que tropezáramos.

¿No es así, Essie?

- ¡Yo no lo hice, bestia!

Ella me atacó.

- ¡Ya basta!

Tengo una buena mente para expulsarlas a ambas

por tal vandalismo.

Las bicicletas están prohibidas

en la propiedad de la escuela.

Este aparato queda confiscado desde este momento.

- Pero, Srta. Brooke, la bicicleta no es mía.

Es de mi hermano.

- Él no debió haber sido tan tonto

como para confiártela a ti.

- No parece justo castigar a su hermano.

- Sí, Srta. Brooke, yo pienso...

- ¿No entiendes el idioma?

- [Srta. Brooke] Ahora, quiero que ustedes dos se disculpen

y se comporten como señoritas decentes.

- Estoy preparada para perdonar tu falta de modales.

- Y yo tus groseros comentarios.

- Eso es suficiente.

Bueno, no se queden paradas ahí como palomas, chicas.

Váyanse.

Si permite que ocurra otro arrebato como ese, Srta. Shirley,

tendrá que lidiar con la junta.

Encierre esto en el cobertizo, McTavish.

Váyanse, chicas, no estén ahí mirando.

- ¿Buscan esto?

- ¡Jen!

Siento lo de tus anteojos.

Haremos que los reemplacen.

- No es eso.

Es lo que ella dijo acerca de mi padre.

- Olvídate de lo que ella haya dicho.

No hay ni una onza de verdad en eso.

No dejaremos que arruine la tarde.

¿No la metimos en problemas, verdad, Srta. Shirley?

- No se preocupen por mí.

Brooke es sólo una vieja hacha de batalla, de todos modos.

No le digan a nadie que dije eso.

- Casi me desmayo cuando la vi venir por el patio.

- Bueno, ella se calmará en pocos días y...

Entonces, recuperaré la bicicleta de tu hermano.

Vamos, y no le den otra preocupación.

- [Essie] Debió haberla visto con su boca

llena de lodo, Srta. Shirley.

Es como mejor se ha visto Jen Pringle en mucho tiempo.

- Muy bien, estoy apagando mi lámpara ahora, Srta. Brooke.

- [Emmeline] ¿Srta. Shirley?

- ¡Emmeline!

- Oh, Srta. Shirley, tiene que ayudarnos.

- EL hermano de Essie necesita la bicicleta en la mañana

para su trabajo de entregas, o lo despedirán,

y él está listo para matar a Essie.

No podemos abrir las puertas del cobertizo.

Oh, ella está horriblemente asustada,

y me temo que se desmayará.

- Que el cielo nos proteja si ella lo hace.

- El Sr. McTavish, el jardinero,

guarda sus herramientas aquí dentro.

Tal vez podríamos cortar la cadena o forzar la cerradura.

- ¡Deja de lloriquear, Essie!

- Emmeline...

¿Crees que puedas meterte por ese tragaluz de arriba?

- Sí, si tuviera una escalera.

- Ven, tengo una mejor idea.

Muy bien, baja primero, y yo me deslizaré después de ti.

- Estoy asustada, me voy a desmayar.

- ¡Oh, sólo aguanta un poco más, Essie, tú puedes!

- Si alguien nos atrapa, ¿no cree que pensará

que estamos tratando de robar algo, Srta. Shirley?

- Nuestros motivos son apenas por libre curiosidad.

- [Emmeline] ¡Muy bien!

- ¡Desata el extremo, Essie, y arrójalo!

- [Essie] No creo que deberían hacer esto.

- Espero que el tragaluz no esté bloqueado, Srta. Shirley.

Tenemos suerte, el Sr. McTavish

tiene un ejército de herramientas aquí abajo.

- Bien, ahora, si sólo podemos...

- ¡Oh, Srta. Shirley!

- ¡Sábanas!

Bueno, ahora, Anne Shirley, ¿dónde está el fuego?

- [Anne] Buenos días.

Buenos días.

Buenos días.

Buenos días, clase.

¿En serio, chicas?

Si no pueden hacer un mejor retrato que ese,

sugiero que renuncien por completo.

Abran su libro de versos de Oxford, página 223.

"La Dama de Shalott" de Tennyson.

Emmeline...

¿Nos leerías, por favor, los cuatro primeros versos?

Luego los discutiremos.

- [Myra] ¡Vaya, vaya!...

¿La manzana de quién estamos lustrando ahora?

Enganchemos nuestro carro a una estrella, chicas.

Palidece el sauce, el álamo vacila,

y las brisas ya temblando se ensombrecen

tras la ola que recorre para siempre,

que va fluyendo a Camelot.

- ¿Por qué llegas tarde?

- Mi madre insistió en quedarse con mi criada esta mañana.

No tenía a nadie para zurcir mis medias.

EL colegio de señoritas Kingsport no tolera la tardanza,

tampoco yo.

Saca tu diccionario,

y copia la sección "A" completa.

Tendrás que ponerte al día con esta clase después.

Allí mantuvo solamente su vigilia,

esperando sola en su aposento,

y miró hacia bajo a Camelot.

Segadores segando campos de cebada...

- ¿Está tratando de decirme que Emmeline

es la única responsable de esta mala conducta?

- No estoy tratando de decirle nada más

aparte de que su hija

tiene un desprecio manifiesto por las regulaciones.

Robar es robar.

No sé como pretende usted que sea de otro modo.

Este incidente es la punta del iceberg.

Creo que ella requiere disciplina correctiva.

- Quiero que esa maestra sea retirada del colegio, también.

- Nada me gustaría más, capitán Harris,

pero esa es decisión de la junta.

- Déjeme ser perfectamente claro, Srta. Brooke...

No permitiré que Emmeline...

sea expulsada de ninguna escuela.

Me retiro con mi hija

y mi apoyo financiero de esta institución de segunda clase

inmediatamente.

Usted puede encargarse de la junta directiva.

Y una trama ella entreteje noche y día,

una tela rica y mágica en colores.

Un susurro le ha predicho maldiciones

si una vez mira curiosa y atrevida

hacia abajo, a Camelot

- Les he advertido a ustedes dos de la comida en clases.

Trae ese paquete aquí, Myra.

¡Trae ese paquete aquí!

Arrójalo en la hornalla.

- ¿Está segura de que quiere que yo haga esto?

- Myra, obedéceme de una vez.

- [Chica] ¿Por qué está corriendo?

¡Corran, chicas!

¡Chicas, corran!

¡Corran, chicas!

- [Essie] ¡No!

- ¡Corran!

- ¡Mi falda está atorada!

- [Capitán Harris] ¡Emmeline!

¡Papá, papá!

¡Papá, viniste!

- Marcha directamente al carro, jovencita, y...

Y quítate esos ridículos anteojos.

No deberías usarlos más que para leer.

- [Srta. Brooke] ¡Apaguen esa alarma!

- Esta es mi maestra, la Srta. Shirley.

- La Srta. Shirley, ¿no es así?

Nos conocimos antes, si no me equivoco.

- Sí, señor, lo recuerdo.

¡Vamos, Essie!

- ¿Qué demonios ha hecho usted ahora?

- La Srta. Shirley tiene a toda la academia

esperando por su disciplina correctiva, Srta. Brooke.

Estoy muy seguro de que disfrutará el desafío.

Emmeline, vámonos.

Vas a dejar esta institución de cuarta categoría

de una vez por todas.

- [Srta. McKay] ¡Chicas, aléjense de ese automóvil!

Intermisión

- ¿Qué clase de cosas se están diciendo?

- Bueno, Hattie Pringle...

Estás acusada de bajarle calificaciones a sus trabajos

sólo porque ella es una Pringle.

Aquí se dice que te ríes de las estudiantes

cuando cometen errores.

- ¿Qué?

Bueno, está bien, me reí cuando Myra Pringle definió

un caimán como un tipo grande de insecto.

No pude contenerme.

- Oh, querida.

El Sr. James Pringle, el padre de Jen Pringle alega que

no hay ninguna disciplina en la escuela desde tu llegada,

y está circulando un informe e que eres una, cito...

"expósita".

Fin de la cita.

Bueno, eso sigue y sigue.

Casi todos los padres Pringle

han escrito a la junta demandando...

No solicitando, demandando tu renuncia.

- ¡Oh, esos cascarrabias, viejas criaturas prejuiciadas!

¿Cómo puede alguien triunfar contra esas tácticas?

- Lo siento mucho, Anne.

Me siento responsable...

- Bueno, a nombre de las 15 estudiantes que no son Pringle,

estoy determinada a perseverar.

- El capitán Harris ha retirado su sustancioso apoyo

financiero a la hipoteca del colegio, y varias de las

otras familias Pringle están amenazando con hacer lo mismo.

- Ya veo.

- Entonces, ¿usted también quiere que yo renuncie?

- Jamás.

La junta quiere que renuncies.

Yo quiero que te quedes aquí

y hagas que esos Pringle se traguen sus palabras.

Si se considera que el dinero es el poder

detrás de esta institución,

bueno, entonces, tú, mi querida Anne,

vas a compensar por cada centavo que se ha perdido.

- ¿Pero cómo?

¿Renunciaré a mi salario?

- Oh, no, querida.

Oh, no, no, no...

Voy a insistir en que la junta te otorgue

un período de prueba al menos hasta navidad.

Mientras tanto, ¿podrías considerar montar

un suntuoso concierto de beneficencia?

¿Resaltando una obra quizá dirigida por

una Srta. Anne Shirley?

Tendrá que ser algo que tenga una cantidad

de excelentes roles, sin embargo.

- Y fuerte contenido dramático.

El público tendrá que ser completamente sobrecogido.

Creo que cada padre Pringle pagaría con gusto por ver

los nombres de sus hijas en el programa, ¿no lo crees?

Veamos, 100 boletos a $25 dólares cada uno...

Oh, eso hace exactamente $2,500 dólares.

- ¡Ese es un precio excesivo!

¿Cree sinceramente que alguien pagaría por eso?

- Sí, y todo el dinero irá directamente a la escuela.

- Usted es perfectamente ingeniosa, Srta. Stacey.

- Les enseñaremos a los Pringle el significado

de la palabra "capitalismo".

Espera un momento, Anne, creo que deberías

echar un vistazo a estos viejos diarios.

La Srta. Stanton, nuestra bibliotecaria, y yo estamos

preparando una historia de Kingsport

y literalmente nos topamos con estos en los archivos.

Fueron escritos por el capitán Abraham Pringle,

el fundador de Kingsport.

Mi querida Anne, si quieres ganar el juego

tienes que entender a los jugadores.

- Ya veo.

Y así, por última vez, la viaja maestra pasó por el cruel

retrato de ella dibujado en la pared

por sus antiguos estudiantes.

Gertrude vislumbró la arrogante soledad de la vieja mujer

mientras se retiraba en silencio hacia el jardín.

Poco tiempo después, aprendieron que la mano de la muerte

la había tocado.

Y Gertrude fue atormentada al comprender que jamás podría

agradecerle a la mujer que silenciosamente

le había dado tanto.

Eso era más de lo que ella podía soportar.

En este momento del período, quisiera dedicar

esta historia corta a cada una de ustedes,

jóvenes señoritas, que han hecho

que mis primeras semanas aquí fuesen tan significativas.

Despedida la clase.

- ¿Por qué están llorando estas jovencitas?

- He estado leyéndoles una historia corta, Srta. Brooke.

- ¡Caramba! Llorando por una lección de inglés.

La Srta. Brooke está aquí para discutir mi sugerencia

de una obra y concierto benéfico.

- Creo que es escandaloso, pero mi opinión poco importa

ya que la escuela necesita los fondos.

- Exactamente.

Esperaba que usted me ayudase en la preparación,

Srta. Brooke.

- No sé por qué lo haría usted,

ya que no tengo nada que ver con planear

este ridículo proyecto.

- La pregunta más importante es, entonces,

¿quién debería hacer el papel principal

de María reina de Escocia?...

- No queremos a ninguna novata en el papel.

No voy a estar asociada con nada

que no sea exitoso.

Jen Pringle es la única en quien puedo pensar que podría

desempeñar la parte.

Nadie más tiene la personalidad necesaria.

- No puedo negar que Jen tiene

un talento natural para la actuación.

- [Srta. Stacey] Entonces, todo está arreglado.

Creo que la Srta. Brooke será una excelente mentora.

Y la Srta. McKay y la Srta. Kerr

pueden hacer las decoraciones.

Y yo me encargaré de la contratación del salón y la banda.

Quizás pueda incluso persuadir

a una famosa soprano de Fredericton

para que cante entre actos sin ningún costo.

- Confío en que ella cantará para los acreedores

si todo el asunto fracasa.

Pero no digan que no les advertí.

Un drama de Algernon Charles Swinburne...

- ¡Haz que la brocha se mueva como fuego violento!

¡Deja que la llama brote con furia!

- [Srta. Brooke] No se queden ahí como trapos de limpiar.

- Haz puntadas grandes, no se verán.

- [Chica] ¡Ayúdenme, ayúdenme!

- [Srta. Brooke] ¡Siéntelo!

- [Myra] ¡Vamos adonde la reina!

- Myra, tienes que usar la mano de fondo.

Estás escondiendo tu cara.

- ¡Ayúdeme, mi señora, tenga compasión!

¡Misericordia, soy inocente!

¡Sálveme, dulce dama!

¿Me salvará?

- [Chica] ¡Arrástrenla, quiten sus manos de ella!

- ¡Esta escena se ve ridícula!

¡No voy a rebajarme más!

- ¡Hattie, eres tan rígida como un atizador!

- No puedo evitarlo.

No quiero hacerme daño.

Si puedo bajar fácilmente, lo haré.

- Todas han visto cuando cargan a Essie.

Ahora, hazlo de esta manera.

¡Yo soy inocente!

¡Sálveme dulce dama!

Ahora la reina ordena a los guardias detenerse.

Pero los guardias se llevan a Rizzo. Arrástrenme.

Ahora, Hattie, inténtalo tú.

- ¡Soy inocente!

¡Sálveme, dulce dama!

- ¡Me niego a actuar con ella!

- Ella es la única que puede ser remotamente convincente

como una música italiana.

Haga lo que pueda, Srta. Brooke.

- Bueno, no me culpe si el público se marcha.

Una vez más, Hattie, y por favor, relájate.

- ¡Emmeline!

¡Emmeline!

¿Qué sucede?

¿Qué ocurre?

Extrañamos tenerte en nuestra obra.

Oh, siento mucho lo que pasó con tu padre.

Cuando todo se calme, espero poder tener la oportunidad

para hablar con él y tratar de explicarle.

- Él no está aquí.

Regresó a Boston.

Oh, Srta. Shirley, siempre he querido hacer una obra...

Nunca he tenido la oportunidad de hacer nada.

Papá nunca me dejará volver a esta escuela.

Voy a pasar todo el resto del año con mi abuela, sola.

- Oh, Emmeline...

Quizás puedo conseguir otra copia de la obra.

Te entrenaré en casa, si quieres.

Estoy segura de que tu padre te dejará volver

al colegio en el próximo período.

- No lo creo.

Y creo que mi abuela tampoco.

Tuve que escabullirme mientras ella y tía Pauline dormían.

- ¿Alguien está ayudándote con tus estudios?

No quieres quedarte atrás.

- Bueno, entonces tendré una conversación con tu abuela.

- ¿Lo hará?

- Debes apresurarte para ir a casa.

No querrás que se enfade.

Y te prometo que iré mañana

y hablaré con ella.

- Oh, es el número 10 de Mapple Terrace,

no lo olvide.

- Por supuesto que no.

Debes irte.

- ¿Sí?

Me gustaría hablar con la Sra. Harris.

Mi nombre es...

- No puede.

Ella está enferma, y no será molestada.

Buenos días.

- ¿Podría hablar con Emmeline Harris, entonces?

- No se le permite tener visitas.

- ¿El capitán Harris regresará?...

Él vive en Boston.

Muy pocas veces viene de visita.

- ¿Podría decirle a Emmeline que Anne Shirley vino a verla?

Gracias.

Mi querida Sra. Harris...

Pensé que podría estar interesada en estos diarios

pertenecientes al capitán Abraham Pringle,

los cuales encontré en los archivos de la ciudad.

Hay algunos elogios maravillosos aquí del capitán Pringle

hacia su difunto esposo, el capitán Harris.

Espero que usted disfrute leerlos tanto como yo.

Sinceramente, Anne Shirley, Colegio de Señoritas Kingsport.

Tengo una entrega para la Srta. Shirley.

Bueno, está usted de suerte.

Yo soy la Srta. Shirley.

Gracias.

Entonces, es mañana al mediodía, ¿no es así, Sra. Harris?

- La Srta. Shirley, Señora.

- Mamá.

Mamá

- ¡Caramba, eres irritante!

- La Srta. Shirley.

- ¿Qué?

- ¡La Srta. Shirley!

- ¡Por todos los santos!

¿Por qué no lo dijiste en primer lugar?

Entonces, esta es la famosa Srta. Shirley.

Viene a buscar su libra de carne, ¿no es así?

- ¿Cómo está usted, Sra. Harris?

- Lejos de estar bien.

¿Cuánto quiere usted por estos diarios?

- No tenía ninguna intención de venderlos.

- ¿Tiene sentido pedirle que se siente?

- Sí...

Gracias.

- ¿Quién más ha visto estas cosas?

- Nadie, que yo sepa.

- Entonces, estoy lista para negociar.

Yo le daré lo que quiere

si usted me da su palabra

de no revelar esta monstruosidad al resto de los Pringle.

- Sólo esperaba poder convencerla de dejarme ser tutora

de su nieta Emmeline, pues entiendo

que ella no estará regresando a la escuela.

- Oh, qué astuta, ¿no es así?

¡Chantaje recubierto de azúcar!

Quiere un salario regular para mantenerla callada, ¿es eso?

- ¿Excúseme?

- Inocentes como palomas, astutos como serpientes.

Usted sabía cuando halló ese escandaloso registro

acerca de mi esposo que no era verdad.

¡No pudo ser verdad!

Pero el resto de los Pringle estará encantado

de creerlo, ¿no es así?

¡Y convertirnos en el hazmerreír de Kingsport!

- ¿Cuál registro escandaloso?

- Oh, entonces, hay más de uno, ¿no es así?

¡Pauline!

- El barco de Josiah Harris se quemó y tomaron los botes.

Harris y la tripulación casi mueren de hambre.

Finalmente, se comieron...

Se comieron a Jonas Selkirk, quien se había disparado.

Se alimentaron de él hasta que fueron rescatados.

El mismo Harris me lo contó.

Parecía pensar que era un buen chiste.

En ocasiones, papá se enojaba tanto...

- ¡Pauline!

¡Cállate!

Esa es una mentira.

Mi esposo nunca se comió a nadie, vivo o muerto.

Y mucho menos a Jonas Selkirk.

Abraham Pringle escribió esa tontería

para conseguir un aumento de su tonta esposa.

Amy Pringle era notoriamente crédula.

- Oh, por favor, Srta. Shirley, no le enseñe esto a nadie.

Nuestras relaciones con los Pringle podrían ser publicadas.

¡Haremos lo que sea!...

¡Oh!

- Ahora, Srta. Shirley,

¿cuánto quiere por ser la tutora de mi nieta?

- Oh, usted me ha malentendido completamente.

No la estoy amenazando.

Es sólo que pensé que usted disfrutaría todas las otras

cosas espléndidas dichas acerca de su esposo.

Jamás soñé con decirle a nadie que él fue un caníbal.

- Bueno, naturalmente tendemos

a desconfiar un poco de los extraños en Kingsport.

Quizás la hemos juzgado mal.

Supongo que la niña puede continuar con sus estudios.

Pauline no tiene tiempo.

Ella está ocupada cuidando de mí.

Usted no le mencionará este malentendido

a nadie, ¿verdad?

- Trataré de recordar no hacerlo.

- ¿Y cuándo quiere comenzar?

- De inmediato.

- ¡Oh!

- Si dos ángulos en un triángulo son iguales,

los lados opuestos a estos dos ángulos, son iguales.

Emmeline, ¿por qué no han reemplazado tus anteojos?

- Bueno, papá dice que no necesito usarlos

tanto como lo hago.

Y abuela no lo hará porque es una vieja tacaña.

- ¿Quién te dio estos, entonces?

- La madre superiora en el convento en Boston hace dos años.

De todos modos, sólo se supone que los use para leer.

- Simplemente, no puedes seguir usándolos.

Debes tener otro par.

Encontré otra copia.

- ¡María reina de Escocia!

¡Su solo nombre me emociona hasta las puntas de los dedos.

No creo que ella haya asesinado a Darnley, ¿y usted?

- [Pauline] ¡Shh!

¡Que el cielo las ayude si la despiertan!

Creo que es muy dramático, ¿y usted?

- Es un papel muy desafiante.

- Solíamos tener dramas y música en el convento.

La madre superiora que yo era buena en ambas.

Ella también me enseñó a tocar el piano, ¿sabe?

Lamentablemente, abuela no me deja tocarlo.

¿Podríamos leerlo juntas?

- Eso creo.

Yo haré todas las otras partes y tú lees a María.

Comencemos aquí.

Perdonad todo mal hacia mí de todo hombre,

acto o ardid para herirme.

Sí, no llevaré un corazón no reconciliado con el mío

cuando el mío está frío.

No tomaré la mano de la muerte

con ninguna mancha de odio o ira

o mal acerca de mí, sino ser amigo de este pasado mundo,

pasar de él en la paz general del amor.

- ¡Eso fue maravilloso!

- Gracias por traerme aquí, Srta. Shirley.

- Este será nuestro lugar secreto,

el cual no puedes revelarle a nadie.

- Abuela nunca me deja salir sola.

Ella cree que me pueden raptar los gitanos.

No sé por qué se preocuparía si me raptaran.

Lo único que le preocupa es su dolor de espaldas y de pies.

- No, no.

Las personas mayores se aferran al modo en que las criaron.

- Ella me odia en secreto.

Siempre me llama "la niña"

como si pudiera ser "el perro" o "el gato".

Si hago una pizca de ruido, ella casi se desmaya.

Es una vieja tirana y algún voy a irme para siempre,

y a convertirme en una verdadera actriz.

- ¿Por qué nunca has vivido con tu padre?

- Él está muy ocupado con sus asuntos de negocios.

Estuve en otros dos internados antes de venir a esta,

pero me trajo aquí para que estuviera cerca de mi abuela,

y así él no tendría que preocuparse por mí.

- Estoy segura de que él quiere hacer lo que es mejor.

- Lo que Jen Pringle dijo de papá duele, ¿sabe?...

Porque es verdad.

"Querido papá...

"Deseo mucho regresar al Colegio de Señoritas Kingsport."

No...

"Quisiera pedirte que me dejes regresar

"al Colegio de Señoritas Kingsport el próximo período.

"Yo estaba entre las primeras de mi clase antes de irme.

"Esperaba que estuvieras orgulloso de mis calificaciones.

"Por favor, entiende que todo fue un error.

"Traté de contactarte en Baltimore, pero supongo

"que nunca recibiste la carta."

- La Srta. Shirley está aquí para su tutoría, Señorita.

- Gracias.

¡Srta. Shirley!

Mi abuela se la comerá viva.

- Si vamos a estudiar en esta habitación,

simplemente no puedo tolerar más lo sombrío.

Tengo una maravillosa sorpresa para ti.

La Srta. Stacey me ha prestado

un programa del Conservatorio Real

¡Y tú puedes empezar hoy!

- No puedo.

Mi abuela me ha prohibido tocar...

- ¡Pamplinas!

Ya es hora de que alguien le recuerde a tu abuela

cómo suena un piano...

Y esa no debería ser yo.

Puedes comenzar con estos ejercicios básicos

como un curso de repaso.

Estarás sola, sin embargo,

pero es un paso en la dirección correcta.

Traeré tus libros de texto.

¡Toca!

Oficina Postal de los EE.UU. Sin dirección de envío.

- [Sra. Harris] ¡Pauline, ven acá, muchacha!

Responderemos y les diremos que no podemos aceptar.

- Mamá quiere su estacionaria, Abigail.

- ¿Quién en este mundo está haciendo ese condenado alboroto?

¡Ese piano no se debe tocar!

¡Aléjate de ahí, muchacha!

¿Quién te dio permiso de tocar ese piano?

- Lo siento, Sra. Harris, pero a Emmeline se le debe dejar

dedicar parte del tiempo a estudios musicales.

- No creo que las jóvenes deban tocar el piano en público.

Eso tiende a hacerlas atrevidas y presuntuosas.

- Creo que quizás tiene razón, Sra. Harris.

Sin embargo, me dicen que la mayoría de las chicas Pringle

en Kingsport tienen lecciones privadas.

- ¿Oh?

- A usted no le gustaría que la acusen de negligencia

en la adecuada crianza de Emmeline.

- No.

¿Quién le dio permiso para abrir esas ventanas?

- Sólo quería que su personal viera lo polvorienta

que está esta habitación.

Necesita un repaso más exhaustivo.

- Bueno, hágalo a su manera.

¡Ustedes los jóvenes son tan frívolos!

Pauline se quiere ir y dejarme.

- Es sólo por un día, mamá.

- "Sólo por un día", dice ella.

A nadie se le ocurre pensar que me gustaría un día fuera

de esta condenada silla de ruedas

- Puede ser que no uses tus piernas, abuela,

pero no tienes problemas con tu lengua.

- ¡No te atrevas a ser impertinente, muchacha!

Conozco a una muchacha que se murió en su sueño

después de haber sido impertinente.

- Pauline, ¿qué ocurre?

- Mi prima Louisa va a celebrar su aniversario de bodas

en Fredericton la próxima semana, y yo fui su dama de honor

hace 15 años, y haría cualquier cosa por estar ahí.

- Bueno, si yo muero sola mientras no estás, Pauline,

lo dejaré a tu conciencia.

Yo sé que puedo ser una carga.

- Mamá, por favor, no te emociones.

No voy a ir si no quieres.

- Yo me emocionaré.

¿No puedo tener un poco de emoción para a avivar

mi aburrida vida?

¡Oh, oh, mi espalda, me duele la espalda!...

¡Cierra esa condenada ventana, muchacha!

Puedo sentir la corriente de aire.

¡Pauline, tráeme mi afgana

y una almohada para mis pies!

¡Oh!

- Bueno, ¿sabe lo que la gente dirá, Sra. Harris, si Pauline

no va al aniversario?

- ¿Qué?

- Oh, estoy segura de que en su larga vida ha aprendido

lo que las lenguas ociosas pueden decir.

- No tiene que arrojarme mi edad en la cara, muchacha.

Oh, esta ciudad está llena de lambiscones andrajosos,

como si no lo supiera.

Yo no la detengo.

Lo dejo a su propia conciencia.

- Nadie creerá esa excusa jamás.

- La Srta. Shirley y yo podemos quedarnos contigo, abuela.

- Probablemente Pauline pueda estar allá y volver en un día.

- ¿Hay algo detrás de todo esto?

¿Por qué todas están tan decididas a que ella vaya?

- Porque ella es una buena hija que necesita un día libre

de vez en cuando.

- No me importan sus maneras persuasivas.

Tenga una menta.

- ¡Oh!...

¡Oh, mi cabeza!

Oh, me duele mucho la cabeza y estoy tan cansada

que no puedo discutir más.

Supongo que eso quiere decir que voy a tener un derrame.

¡Oh!

Está bien, puedes ir.

Pero si pescas un resfriado y te enfermas, no me culpes.

- ¡Gracias, mamá, gracias!

¡Eres muy buena conmigo!

Deseaba mucho ir lo de la prima Louisa.

Mamá, sólo tengo este viejo tafetán negro para ponerme.

¿Tú crees?... - El tafetán negro

está bastante bien

para la boda de Louisa Hilton.

Ella iría vestida de escarlata si yo la dejara...

Y sólo esperando hasta que yo muera para hacerlo.

Mientras yo esté viva tú serás decente, Pauline Harris.

- Está bien, mamá.

Simplemente estaré feliz por dentro

y ni siquiera pensaré en lo que estoy vistiendo.

Y estoy segura de que te llevarás

con la Srta. Shirley de manera espléndida, mamá.

No tomaré la mano de la muerte

con ninguna mancha de odio o ira

o mal acerca de mí,

sino ser amiga de este pasado mundo,

pasar de él en la paz general del amor.

- Todas lo han hecho extraordinariamente bien

y merecen multitudes de elogios.

Asegúrense de aprenderse sus líneas de memoria

para el ensayo del próximo viernes.

Y antes de que se vayan, tengo un anuncio que hacer.

La Sra. del capitán Josiah Harris y su nieta Emmeline

se complacen en invitarles a ustedes, señoritas,

a un picnic otoñal mañana en la mañana.

Si quieren asistir, nos reuniremos

en Maplehurst a las 10:00 a.m.

Oh, por favor, lleven un pequeño obsequio

para la Sra. Harris, por cortesía,

por su generosidad en organizar este evento.

Ya pueden irse a casa, chicas.

- Es estupendo.

Encantador.

- Se ven maravillosas.

- Qué reacción por esos viejos diarios, Anne.

Eso muestra cómo mis antiguos estudiantes

siempre salen adelante.

- No hable muy fuerte, todavía.

- Recibí una carta de Gilbert Blythe.

Parece que finalmente está en la escuela de medicina.

- Lo sé.

¿Y cómo le va?

- Bueno, sabes que Gilbert es muy modesto, pero...

Leyendo entre líneas, diría que es el primero de su clase.

Él quería saber cómo te está yendo, también.

- Puede decirle que me mantengo alejada de travesuras.

- Pase.

- Soy yo, Pauline.

- Oh, Srta. Shirley, ¿cómo me veo?

- Terrible.

Simplemente, no puede ir con esa cosa vieja.

Voy a prestarle mi mejor vestido.

- Oh, querida, no, no, no...

¡Estoy en ascuas de por sí!

Mamá podría cambiar de opinión.

- Oh, no seas tonta.

Levántate.

Quítate ese viejo tafetán negro.

Puedes ponerte este debajo y puedes cambiarte en la fiesta.

- Pero engañar a mamá, yo...

- No querrás llevar mala suerte a un aniversario de bodas

con esa cosa negra, ¿verdad?

- No.

- Hmm.

- ¡Oh, oh!

- Sólo un poco de olor.

- Mamá no aprobará esto.

¡Flor del manzano!

Oh, cuánto me recuerda a Adelaide Pringle cuando ella...

- ¿Quién?

- La esposa de Morgan.

La madre de la niña.

Ella fue mi primera prima del lado de mi madre.

- Ya veo.

- Pauline, ¿cómo es que tu hermano nunca visita?

- Oh, Morgan se ha vuelto igual que papá.

Siempre ordenando a la gente,

sin tiempo para nadie más.

Morgan solía ser muy robusto y apuesto, y Adelaide solía

amar la música y las fiestas.

- ¿Qué sucedió?

- Bueno, no es de cristianos hablar sobre los muertos.

- Bueno, ¿cómo murió, entonces?

- Ella se fue poco después de nacer la niña,

y murió de consunción.

Todos los Pringle culparon a Morgan, incluyendo Mamá.

Pero no fue culpa de Norman.

Ahora, mamá no tendrá nada que le recuerde

lo que le pasó a Adelaide.

- Eso está mal, Pauline.

¿Qué hace que la gente en esta ciudad guarde

tales resentimientos unos contra otros?

- Oh, los Pringle siempre han discutido mucho entre ellos.

Somos muy educados unos con otros en público, sin embargo.

- Nunca había visto un comportamiento tan ridículo.

¡Es absolutamente bizantino!

Bueno, en cualquier caso, Pauline Harris,

vas a tener el día libre de tu vida.

Buenos días, Sra. Harris.

- Caminando como si el mundo nos perteneciera, ¿no es así?

- También lo creo.

¡Adelante, Pauline!

- Estoy lista para irme, mamá.

- Demasiado color, muchacha.

Pareces pintada.

- Oh, no.

Es sólo que estoy sonrojada.

- No hueles respetable empapada con ese perfume.

- Es sólo el más pequeño, diminuto, poquito de...

- Dije empapada, y quise decir empapada.

Date vuelta.

¿Es esa una rotura debajo de esa manga?

- Eh...

No.

- Oh...

Recuerda tus modales.

Y no olvides cruzar tus tobillos decentemente al sentarte.

Y no te sientes en una corriente de aire, tampoco.

Y no te deslices por los pasamanos de la escalera.

- ¡Mamá!

- Bueno, lo hiciste en la boda de Nancy Pringle.

- Mamá, eso fue hace 25 años.

¿Quién crees que soy?

- Vete, muchacha.

No te quedes ahí parada parloteando.

¿Quieres perder tu tren?

- No, mamá.

- Y si no estoy aquí cuando regreses, recuerda,

entiérrame con mi vestido de boda.

¡Y cuida que mi cabello esté arreglado!

- No sé cómo la manejará, Srta. Shirley.

Ella es una bebé.

- Jamás creí que tendría oportunidad de visitar Maplehurst.

- ¡Ettie, Ettie Pringle, aléjate de ahí!

Ese es el carruaje de la Sra. Harris.

¡Esto es indignante!

No he estado afuera...

Si pesco un resfriado, muchacha, te haré responsable.

- ¡Tonterías!

Quiero que disfrute la luz del sol

y toda la belleza de los colores otoñales.

Tendremos un hermoso carruaje y puede criticar

a todos al pasar.

- ¿Criticar?

Esa es una idea muy extraña, Srta. Shirley.

Eso no es cristiano.

Simplemente, no es cristiano.

¿Qué significa esto, Srta. Shirley?

¡No toleraré ni una más de sus travesuras!

- Usted tiene carruajes hermosos y nunca los usa.

- ¡Llévelos de vuelta! ¿Me escucha?

¡No han estado afuera por siete años!

- Razón de más para sacarlos y usarlos.

Deje de ser tan egoísta.

¡Buenos días, chicas!

¡Se ven encantadoras!

- Regréseme adentro.

¿Me escucha?

¡Esto es anarquía!

¿Quiénes son estas agitadoras?

¡Oh, por todos los santos, voy a desmayarme!

No puedo soportar todo este aire fresco.

- Es un día precioso, pensé que usted podría organizar

un picnic para la escuela.

- Yo no como mi almuerzo afuera con ninguna chica.

No soy una gitana trotamundos.

¡Llévenme adentro, llévenme adentro!

- Cálmese, Sra. Harris, algunas de estas chicas son Pringle.

- ¿Pringle?

- Sí.

Y usted no querrá que se vayan a su casa contando historias.

- Usted pagará por esto.

Si pesco un resfriado...

- Usted dijo que quería un día fuera

de su silla de ruedas, abuela.

- ¡Cállate!

- Buenos días, Sra. Harris.

Usted se ve muy animada.

- Gracias, Alec McGuinness.

Gracias.

Bueno, ¿qué importa si muero, de todos modos?

He estado viviendo en tiempo prestado

desde hace mucho.

¡Qué gente tan encantadora!

Vecinos encantadores.

No apruebo que usted critique a las personas, querida.

Ahora, ¿podría preguntarle, todo ese cabello es suyo?

- Sí.

Cada parte.

- Qué pena que es rojo.

Pero creo que el rojo está volviendo a ser muy popular.

- Gracias.

- [Chica] Llegan tarde, chicas.

- [Essie] ¿Qué pasó, Jen? ¿Tu criada se enfermó otra vez?

- [Sra. Harris] ¿Y otra?

¡Oh, qué exquisito!

Gracias, querida.

- Este es mi obsequio para ti, Emmeline.

- ¡Oh, Srta. Shirley!

¿Cómo pagó usted por esto?

- Tenía algunos ahorros para la suerte.

- ¡Oh, un millón de gracias!

Algún día se lo recompensaré.

¿No fue dulce que todas estas chicas me dieran regalos?

- Sí, lo fue.

Sí, prefiero su risa, Srta. Shirley.

Esa risita nerviosa de Pauline se mete en mis nervios.

- Espero que ella la pase muy bien en la fiesta.

- Probablemente haya comido de más y se enfermó.

Como su padre, esa muchacha.

Claro, él nunca sabía cuándo tenía suficiente.

¿Le mostré la fotografía de Josiah, Srta. Shirley?

- Oh, él era muy apuesto.

Lleno de un espíritu heroico, diría yo.

- Sí, él era el hombre más guapo en Kingsport.

Él me adoraba.

Nos consultábamos acerca de absolutamente todo.

Eso sí, no siempre estábamos de acuerdo. No.

Él tenía sus estallidos de mal genio.

Oh, sí, y yo también.

¿Sabe lo que hizo cuando compré un gorro que no le gustó?

- No puedo imaginarlo.

- ¡Se la comió!

¡Le dio un terrible dolor de estómago!

Sí, se lo merecía.

Estaba tan enojado que omití consultarlo

¿Cómo pudo irse y dejarme sola y lisiada así?

Morir fue la única cosa que se atrevió a hacer

sin consultarme.

Bueno, no falta mucho para que estemos juntos otra vez.

No hay nadie, ningún hombre como él.

En ningún lugar, no.

Esta es una época degenerada, Srta. Shirley.

- ¿Qué tal su hijo?

- Morgan.

Bueno, él manejó su caso satisfactoriamente,

si eso es algún mérito.

Su padre lo mimó.

No, él nunca debió casarse con su prima.

Fue una bendición que esa pobre Adelaide Pringle muriera.

Pobre alma.

Morgan obtuvo lo que se merecía, supongo.

- Es una actitud muy inhumana, Sra. Harris.

- Sí, bueno, no somos famosos exactamente por compasión,

Srta. Shirley, especialmente entre nosotros, ¿sabe?

De todos modos, todos esperan que yo muera

para poder poner sus manos sobre el dinero.

- Quizás usted debe darse cuenta

de que Emmeline solamente desea que usted la quiera.

- Bueno...

- Si le queda algo de compasión en su alma,

la podría invertir en ella.

- Los niños deben verse, no escucharse.

Parece ser de mente abierta en sus opiniones, Srta. Shirley.

- Ese es el cumplido más agradable que alguien

jamás me haya dicho, Sra. Harris.

Discúlpeme, joven, me preguntaba si les permitiría a mis

chicas y a mí el placer

de un paseo a la ciudad en su carreta.

Sería muy emocionante, pero le prometo

que no le darán problemas.

- ¡Mamá!

¡Mamá!

Simplemente, tendrá que irse.

Adiós.

¡Mamá!

¡Mamá!

¡Mamá!

¿Qué ha pasado?

Mamá, ¿estás bien?

- Muy bien.

- Estás usando un sombrero.

Mamá, no puedo recordar la última vez que te vi afuera.

Pauline, ¿te puedes calmar?

¡Suenas histérica!

Me has visto usar un sombrero bastante a menudo, muchacha.

La Srta. Shirley sugirió un almuerzo al aire libre.

Fue muy divertido.

- He estado muy ansiosa por ti, mamá.

Estuve muy preocupada durante toda la fiesta.

- ¡Deja de agitar, muchacha!

Me pones nerviosa.

- Pauline, ¿la pasaste bien en la fiesta de bodas?

- ¡Oh, Dios mío, sí!

Oh, Louisa te envió su ramo de flores, mamá.

Las flores eran maravillosas.

El salón era una glorieta...

- Como un funeral, supongo.

- Y el ministro casó a la prima Louisa y Mauricio de nuevo.

- Sacrílego...

- Molly y Emily envían saludos y...

Oh, y Emily tiene el bebé más delicioso.

- Hablas como si fuera algo para comer.

Los bebés son bastante comunes.

- Los bebés nunca son comunes.

Cada uno es un milagro.

- Bueno, yo tuve dos de ellos.

- No vi lo milagroso en ninguno de ellos.

- Mamá, te ves tan radiante y animada hoy.

Sin embargo, ¿se llevaron bien las dos, Srta. Shirley?

- Bueno, que yo tengo cabeza, y nos llevamos bastante bien.

No me importa lo que digan los Pringle...

Creo que es usted muy linda.

- ¡Gracias!

- ¡Oh, caramba!

- Bueno, bueno.

La pequeña Bo Peep ha perdido sus ovejas

y no sabe dónde hallarlas.

Buenos días, Srta. Kerr.

Después de esto, no me sorprende nada.

Déjenlas tranquilas y volverán a casa

trayendo sus colas detrás de ellas.

- ¡Saquen esas ovejas y esa carreta de aquí!

- ¡Papá!

- ¡Emmeline!

Te dije que dejaras de usar esos estúpidos anteojos afuera.

Tu visión nunca mejorará si los usas constantemente.

- Sí, papá,

pero la Srta. Shirley me dio estos nuevos y...

- Ve adentro.

Quiero decir, de inmediato.

- Pero...

Apresúrate.

¡Joven! ¿Quién es responsable de esto?

¿Esta es su carreta?

- ¡Oh, gracias!

Tuvimos un tiempo maravilloso.

- Srta. Shirley...

¿Podría hablar con usted?

- Adelántese, Srta. Kerr.

La alcanzaré.

- Sí, Señor.

- Parece que cada vez que nos encontramos,

la catástrofe se interpone en mi camino.

- Entonces, quizás usted deba salirse del camino.

- Me enojo cuando la gente trata mis instrucciones

con ligereza, Srta. Shirley.

Di órdenes estrictas de que mi hija no tuviera más

asociación con el Colegio de Señoritas Kingsport.

¿Le importaría decirme qué demonios hace usted aquí?

- Hemos estado en un picnic campestre, Señor.

Organizado por su madre.

- ¿Mi madre?

¿Ella autorizó sacar todos esos carruajes

e invitar a todas esas chicas?

- No, Señor.

Yo lo hice.

Y como no tenía nada mejor en qué pensar que en sí misma,

sentí que ya era hora de que alguien tratase de ayudarla.

- Entonces, usted realmente está tan loca

como todos los rumores que he oído sobre usted.

- ¿Qué ha escuchado usted?

- No le gustaría saberlo.

- ¡Sí, me gustaría!

- Los Pringle la han etiquetado

"La loca profesora de inglés"

Alguien dijo que usted escribió la historia más ridícula

que jamás haya leído, publicada por...

¿Algo así como Compañía de Polvo de Hornear Reliable?

Y que usted era la más tonta, pelirroja, ratona,

maestra de escuela que hayan conocido.

- ¡Gracias a usted, estuve a punto de ser despedida!

¡Hay una explicación lógica detrás de todo,

pero sus gentes son el grupo más intolerante, egoísta,

pendenciero que jamás haya encontrado!

- ¡Me gustaría envenenar a todo su clan!

No soportan ver que otros aparte de ustedes tengan éxito.

Oh, estoy segura de que todos ustedes están regodeándose

en cuanto a quién alzará la bandera de la victoria

al final de este año.

Bueno, ¡usted no ha visto no mejor de mí, todavía!

- ¡Oh, oh!

Regrese acá, Señorita.

¿Está molesta por lo que los Pringle piensan de usted?

- No me importa discutirlo, si a usted no le importa.

- Lo siento.

Usted teme que los rumores de los Pringle refuercen

mis conclusiones acerca de usted.

- ¿Sus conclusiones?

¡No se elogie usted mismo!

- Podría estar interesada en escuchar lo que realmente

tuve que decir en su defensa.

- Debería ver alrededor y ver si hay alguien

a quien quisiera usted escuchar más que a usted mismo.

Me tomé la libertad de ver que esto le fue enviado a usted.

Estoy segura de que estaba muy ocupado

para enviarle un cambio de dirección a su hija.

Si usted no estuviera tan absorto en sí mismo, Señor,

se daría cuenta de que hay una pequeña niña

que lo ama con desesperación.

- Puede irse.

- ¡Morgan! - ¡Pauline!

- ¡Oh, Srta. Shirley, espere!

¡Morgan!

Regreso de inmediato.

¡Srta. Shirley!

¡Oh, Srta. Shirley!

Gracias a Dios que no dejó que mamá me viera

saliendo del carruaje de ese amigo.

- ¡Pauline, está temblando!

- ¡Oh, fue celestial!

¡Simplemente, tengo que contárselo todo!

¡Isaac Kent me trajo a casa!

Él solía ser un viejo pretendiente mío.

Bueno, no.

Difícilmente un viejo pretendiente.

Él nunca tuvo intenciones reales,

pero solíamos ir a pasear juntos.

Él me hizo un cumplido.

Él dijo...

"Tu cabello se parece tanto a la melaza como siempre."

Espero que no haya habido nada impropio al decirme eso.

- ¡Nada en lo absoluto!

- ¡Oh!

- Él me pidió salir a pasear otra vez.

Sabe Dios lo que mamá va a decir, pero...

¡Ni siquiera me importa!

Louisa y yo caminamos por toda la vieja casa.

Recordamos todos los veranos que pasamos juntas como niñas.

Algunos de los arbustos de lilas que plantamos hace años...

No lo sé, nunca tuve un día tan maravilloso.

- ¡Pauline, me alegro tanto!

- ¿Cómo puedo recompensarla?

- Sólo desearía que no hubieras tenido

un tiempo tan difícil aquí.

- Oh, ni siquiera me importa venir a casa, de algún modo.

Morgan está aquí por algunas semanas en negocios.

Espero que sea como en los viejos tiempos.

Después de todo...

Mamá me necesita.

Y es agradable ser necesitada, ¿no es así?

¡Oh!

¡Gracias, Srta. Shirley!

- Conserve el vestido.

Dios sabe que podría tener que usarlo otra vez.

- ¡Dios la bendiga!

¡Usted ha hecho más de lo que jamás sabrá!

- Colegio de Señoritas Kingsport, habla la Srta. Brooke.

Buenas tardes, Sra. Pringle...

¿Dolor de garganta?

¡Amigdalitis, santo cielo!

Espero que no sea serio.

¿No es contagioso, verdad?

Oh, ya veo...

No, no, pero...

No, entendemos completamente.

No se debe interferir con las órdenes del doctor.

Estoy de acuerdo con usted, Sra. Pringle.

Agradezco que nos informara.

Gracias.

Adiós.

Jen Pringle no estará actuando esta noche.

No puede decirlo en serio.

No después de todo este esfuerzo.

Simplemente tenemos que devolver los boletos y aplazarlo.

- ¿Hasta cuándo?

No podemos costear el volver a reservar el salón.

¿Y qué tal acerca de la banda?

Aún tengo que pagarles.

- Bueno, Muriel Stacey, le dije que era algo tonto

hacer una obra en esta época del año.

No me culpe.

- Jen Pringle no tiene más peligro de amigdalitis que yo.

Este es una estrategia deliberada para arruinar la obra

y deshacerse de mí.

- Esa es una agria actitud terrible.

¿Qué pretende hacer?

¿Leerla usted misma?

Eso lo arruinaría. ¡María es la obra entera!

- No vamos a posponer nada.

Regresaré en una hora.

Prosigan según lo planeamos hasta que escuchen de mí.

- Srta. Shirley.

- Quisiera hablar con el capitán Harris, por favor.

- Lo siento, él está ocupado en el estudio.

Y lamento decir que no será molestado...

- Lo siento Annabel, pero esto este es un asunto

que va más allá de lamentar.

- ¡Pase!

Veré el embarque en Boston.

El lunes.

Muy bien.

- Me disculpo por interrumpirlo tan bruscamente, Señor.

Pero seré breve.

Debido a que retiró su apoyo financiero del colegio,

hemos estado intentando aumentar el balance de nuestros

costos operativos mediante la producción

de un concierto benéfico programado para esta noche.

Ahora nuestro concierto está amenazado porque Jen Pringle,

nuestra actriz principal, se ha reportado enferma

en el último minuto.

Emmeline conoce bien la parte,

hemos estado estudiándola juntas.

Esta oportunidad significaría todo para ella.

Sé lo que piensa de mí, de mis métodos, y la escuela.

Pero le ruego que la deje actuar con nosotros esta noche.

- Entiendo que su trabajo está en peligro.

- Intento llevar a cabo esto, Señor.

- Usted no tiene derecho a interferir aquí, Srta. Shirley.

Emmeline es muy fácilmente influenciada por su propio bien.

Pero bajo las circunstancias, yo...

Siento que le debo una disculpa

por algunas de las cosas que dije el otro día

y por el problema que obviamente he causado.

No quise hacer daño.

- Por favor...

Eso fue mi culpa.

- Quizás reaccioné precipitadamente

sacando a Emmeline de la escuela.

A los Pringle les gusta mandonear esta comunidad.

Usted podría decir que tomé la expulsión de Emmeline

como un ataque hacia mí.

- Pero yo...

Pensé que usted apoyaba el consenso general.

- Por favor...

No me haga parte de ese montón.

Kingsport es una ciudad muy pérfida.

Estoy muy agradecido por sus opiniones, Srta. Shirley.

Emmeline puede ir.

- ¿Emmeline puede ir?

- Emmeline puede ir.

- ¡Oh!

¡Muchas gracias, Señor, estoy muy agradecida!

Lo siento...

- Srta. Shirley,

¡Srta. Shirley!...

Usted y Emmeline dense prisa.

Los Pringle estarán afilando sus cuchillos.

- Gracias.

Perdonad todo mal hacia mí de todo hombre,

acto o ardid para herirme.

Sí, no llevaré un corazón no reconciliado con el mío

cuando el mío está frío.

No tomaré la mano de la muerte con ninguna mancha

de odio o ira o mal acerca de mí,

sino ser amigo de este pasado mundo,

pasar de él en la paz general del amor.

- Gracias.

Muchas gracias a todos por

su abrumador apoyo para la beneficencia de esta noche.

Quisiera presentarles a la brillante joven maestra

de inglés del Colegio de Señoritas Kingsport.

Una persona que ha supervisado cada pulgada de esta

producción y cuya inspirada dirección nos ha traído

tan magníficas actuaciones de sus hijas.

¡La Srta. Anne Shirley!

Srta. Shirley, a nombre de

la junta de educación del condado King,

es un grato placer para mí

presentarle este cheque.

Los ingresos del emocionante evento de esta noche hecho para

el colegio de señoritas en la suma de

¡$2,500 dólares!

- [Anne] Gracias, damas y caballeros.

Para mí sería imposible hablar sin tener a mi lado a

otras tres enérgicas colaboradoras del evento de esta noche.

La Srta. Kerr, la Srta. McKay, y en especial nuestra amada

directora, la Srta. Katherine Brooke, quienes han trabajado

tan incansablemente en esta producción.

Fue con gran inquietud que comencé mi año aquí

en el Colegio de Señoritas Kingsport.

Y tengo una gran deuda de gratitud

con mis compañeras maestras

y con los padres de mis estudiantes, que trataron de hacerme

sentir como en casa en mis primeras semanas en Kingsport.

He llegado a amar y a respetar

a todas nuestras chicas del Colegio de Señoritas Kingsport,

y he hallado muchos espíritus fraternales entre ellas.

Si hemos abierto sus corazones esta noche y entretenido

a ustedes aunque sea un poco, hemos tenido éxito.

Gracias a todos por su excelente apoyo.

- No puedo agradecerle lo suficiente

por lo que ha hecho por mi Myra.

Le ha ido mejor en este período

de lo que le había ido en mucho tiempo.

- ¡Es un gozo enseñarle a ella!

- ¡Gracias!

- Sólo espero que todos se den cuenta

de la joya que es usted, querida.

Sé que algunos de los otros Pringle han sido abominables.

pero no me importa lo que digan.

Usted puede alojarse conmigo en el siguiente período.

- ¡Gracias por su invitación!

- Yo tuve una maestra como usted cuando era niña.

¡Usted me trajo muchos recuerdos!

- ¡Felicitaciones, querida!

- Gracias por su amable apoyo.

¡Papá, papá! ¿Qué opinas?

- Fuiste un ángel que se robó el corazón de todos,

incluyendo el mío.

Ahora regresa a la tierra por un momento.

- Todo se siente como un sueño.

- Gracias, me alegro de que lo haya disfrutado.

- ¡Emmeline!

¡Oh, estuviste maravillosa!

- ¡Gracias!

- Parece que usted manejó sin ayuda a todo el clan Pringle.

- Bueno, sólo digamos que los vientos de persecución

han volado.

Gracias, Señor.

Esto ha significado mucho para mí.

- Jamás olvidaré esto mientras viva.

- Tampoco yo.

- ¡Buenas noches, Emmeline!

- Miss Shirley...

Me gustaría que continúe la tutoría con mi hija para que

se ponga al día cuando ella regrese al colegio.

Estoy listo para hacer que valga su esfuerzo.

- Sólo si pone mi salario de vuelta en apoyar al colegio.

- ¿Me está pidiendo renegociar?

- Sí.

- Es un trato.

- ¡Gracias!

Buenas noches, Emmeline.

- Buenas noches.

- ¡La Srta. Brooke generosamente dejó

la luz encendida para nosotras!

¡Debe estar de buen ánimo!

- Cálmense.

Estaré con ustedes en breve para arroparlas, chicas.

¿No es ese aro alrededor de la luna encantador?

- He visto muchas buenas lunas en mi tiempo.

- Usted no había visto ésta.

¡Siéntese!

Dejemos que se sumerja en nuestras almas.

¿No fue una noche maravillosa?

- No sea tonta, por favor.

- Se pensaba en tiempos antiguos

que cuando un hombre y una mujer se sentaban

bajo una luna así, estarían unidos

en amor por la eternidad.

- Amor...

Si muriera mañana, ningún alma viviente me extrañaría.

¿Qué es lo que quiere, Srta. Shirley?

- Ser su amiga.

- Yo no tengo amigos.

No tengo su notable don haciendo el papel de reina,

siempre diciendo lo correcto a todo el mundo.

- ¿Dice que le gusta que la gente sea franca?

Bueno, voy a ser franca.

Es culpa suya que no le agrade a nadie.

Katherine Brooke, usted sólo es espinas y aguijones.

- Sé que no soy social y que la gente me odia.

¿Cree que no duele que siempre soy omitida

y pasada por alto en funciones sociales?

Lo siento.

Nunca he sido capaz de tragarme los desaires y golpes

que he recibido durante mi vida.

Recuerdo cada uno.

Durante quince años

tuve que aguantar a familiares que

se preocupaban tan poco por mí como mis difuntos padres.

¡Viví en casas de acogida de tercera clase

que se congelaban en invierno

y apestaban en verano!

¡Me vestía con sus ropas desechadas!

Afortunadamente, tuve mis calificaciones.

¡Terminé mi universidad y pagué cada centavo!

Oh, sí, soy independiente ahora.

¡La verdad es que odio enseñar!

¡Pero no hay nada más que yo pueda hacer!

Mírese usted,

la pequeña mensajera del optimismo.

¿Pero cuánto durará?

¿Cinco?

Tal vez diez años antes de que se marchite

dentro de esta interminable monotonía.

Prepárese para unirse a las filas

de las poco interesantes solteronas frías

que han elegido una carrera profesional, Anne Shirley.

La Reina María, éxito en el escenario real.

"Y en particular, la actuación de Emmeline Harris,

"quien fue muy convincente en el papel de la joven reina.

"El público estuvo inesperadamente conmovido.

"Opinamos que este competente grupo de jóvenes actrices

debe establecer una sociedad dramática permanente.

El Examinador de Kingsport espera con ansias

su próxima producción.

Y en esa nota de elogio,

espero que todas se desempeñen así de triunfantes

en su examen del período el próximo viernes.

Clase despedida.

¡Emmeline!

- Quisiera disculparme por...

el inconveniente

que le causé, Srta. Shirley.

- A todas nos alegra ver que tu salud

ha mejorado tan rápidamente.

- Sí.

Creo que el doctor se preocupó demasiado.

Yo...

Espero poder permanecer en la sociedad dramática,

si ustedes van a continuar.

- Oh, no podríamos hacerlo sin ti.

- ¡Oh, gracias, Srta. Shirley!

Oh, mi madre quiere saber si le gustaría ayudar

con el bazar anual del hospital.

Si usted tiene tiempo.

- ¡Dile a tu madre que estaré honrada!

- Buenas tardes, chicas.

¡Oh, Anne!

Hola.

- La junta estuvo totalmente fascinada.

Mejor que eso...

Quedaron completamente anonadados cuando recibieron

el cheque del capitán Harris.

¡Quieren renovar tu contrato por cinco años!

- ¿Cinco años?

No estoy segura de si yo pudiera durar tanto.

- Bueno, pienso que deberías escribir un libro sobre eso.

- Oh, Srta. Brooke, ¿no es maravilloso?

Los escritores son un grupo caprichoso.

Yo no confiaría en su descripción de ninguna de nosotras.

Aquí, esto llegó para usted.

- Gracias.

¡Oh!

"Gracias de nuevo.

"Me gustaría responder el favor.

"Me complacería que acompañe a mi familia

"para una breve visita a Boston cuando yo regrese en un mes.

"Sinceramente, Morgan Harris."

¡Oh, son hermosas!

- Pauline Harris, tú no sabes si vienes o vas, muchacha.

Mueve esa caja para sombrero.

No ahí arriba, muchacha, me romperás la crisma.

Ahí tampoco es seguro.

Ponlo donde estaba, ponlo de vuelta.

Baja la persiana,

sólo tiene que estar alrededor de una pulgada más baja.

¡Oh, Pauline, Pauline!

Ahora lo hiciste.

Toda esa luz empeora mi dolor de cabeza.

- Lo siento, mamá.

- Bueno, le volvió el color, Sra. Harris.

Debe estar sintiéndose mejor.

Estoy completamente desgastada

con toda la preocupación

y el mareo por el movimiento.

El estómago se me está cayendo.

¿Por qué las escuché y vine a este viaje

en primer lugar?

- Ya, ya, casi llegamos.

Quizás quieras almorzar, Pauline.

- Nosotras no tenemos hambre.

¿Pueden hacer una taza decente de té en este artefacto?

Preferiría beber fango que el té que hacen algunas personas.

- Sí, Sra. Harris.

Veré qué puedo procurar.

- Y vea que laven bien la taza.

No quiero ser un problema para nadie,

pero por la manera en que me siento

no creo que estaré aquí mucho tiempo.

Entonces quizás me apreciarán.

- Pobre tía Pauline.

Bueno, abuela dormirá durante días cuando lleguemos allá.

Apenas puedo esperar para ver la nueva casa de papá.

Solamente he oído de lo maravillosa que es.

- Tengo la sensación de que todas estamos aquí de prueba.

- Papá piensa muy bien de usted, Srta. Shirley.

Él dijo eso.

- Hola, ¿cómo está madre?

- Nos permitió ordenarle una taza de té.

Sin embargo, está lanzando quejas

a la velocidad de este tren.

- Si nos gusta tu nueva casa en Boston, papá,

¿podemos quedarnos contigo la Srta. Shirley y yo?

No sé si Boston es lo bastante grande

para dos sofisticadas damas.

Ir desde Avonlea hasta Kingsport fue una aventura, capitán.

Le aseguro que esta será una época de mi vida.

- Bueno, estoy seguro de que usted y Boston dejarán

una gran impresión en cada uno.

- Si puedo recordar no verme tan atrasada como me siento.

- [Sra. Harris] Todo esto moviéndose.

Todo este apuro.

A nadie le importa lo que sufro.

- Madre...

- Entonces, en esto es que has estado gastando mi dinero,

Morgan Harris.

¡Y no te invité todo el camino a Boston para continuar así!

- No es justo, Morgan.

¡Simplemente no es justo!

¡La niña tiene que regresar y vivir contigo!

No puedo costear los gastos y, simplemente,

¡no puedo tolerar el problema!

Y Pauline tiene bastante que hacer.

- Oh, a mí no me importa, mamá.

- ¡Por favor, no me contradigas!

- ¡No seas tan demandante!

Ella ha vuelto a la escuela, además pensé

que ustedes disfrutaban teniéndola con ustedes.

- Tengo 79 años, mi muchacho.

Y no puedo ser molestada con la muchacha.

¡Tú tienes esta enorme casa!

Todo sale de la herencia de tu padre, ¿no es así?

¿Eh?

¡Tengo todo el derecho a ser demandante!

¿Por qué no te casas de nuevo?

- No tengo el temperamento para eso.

- ¡Supongo que nadie te tomaría!

- ¡Ocúpate de tus propios asuntos, madre!

- Por supuesto, me doy cuenta

de que mis opiniones ya no importan.

Podría estar muerta, simplemente.

¡Entonces podrías tener el resto del dinero!

- Por favor, no digas eso, mamá.

- ¡Lo diré!

¡Ustedes dos son hijos malagradecidos!

¿Cuántas veces me senté contigo en la noche lactándote

cuando eras pequeño?

¡Algunas veces pensé que no vivirías para ver el amanecer!

Los sacrificios de una madre se olvidan pronto.

- Mamá...

Por favor, ven a la cama.

Es sólo la tensión de estar...

- ¡Por todos los santos, Pauline!

¿Te mantendrás fuera de esto?

Ahora, escúchame, Morgan.

No me iré a la cama hasta que me des una respuesta decisiva.

¡Enfrenta tus responsabilidades y pórtate como un hombre!

- ¡Está bien!

Veré que se hagan los arreglos tan pronto como pueda.

- Bien.

Eso está mejor.

¿Buenas noches?

- Buenas noches, Morgan.

No puedes confiar en que ese muchacho permanezca en la

misma línea por dos minutos seguidos.

Él lanzará a esa muchacha de vuelta en mi regazo

con toda seguridad.

¿Y qué opina de la falta de responsabilidad de mi hijo?

¡Estoy de acuerdo!

Buenas noches, Srta. Shirley.

- Por favor, no se levante.

Sólo quería decirle que esta ha sido una noche encantadora.

Y gracias por darme tan maravillosa oportunidad.

- Me disculpo por el comportamiento de mi madre.

En su condición, el sarcasmo es su único alivio.

Es su naturaleza Pringle, supongo

Me sorprende que se haya adaptado a todo este sinsentido

de Kingsport tan bien como lo ha hecho.

- Bueno, ha sido un reto,

así como, también, una muy buena experiencia.

Oh, extraño desesperadamente a Green Gables, sin embargo.

Observar las luces de la casa centellando

al otro lado del estanque en la noche.

Marilla esperándome en el porche.

Probablemente suena muy tonto para usted.

No puede escapar de su sana crianza de la isla.

- Debe sentirse muy vacío

viviendo en esta casa tan grande solo.

- Bueno, realmente es una inversión.

Estoy lejos muy frecuentemente.

- ¿Qué es lo que lo mantiene lejos de Kingsport?

- Mantenerme ocupado con los agobiantes

problemas de mi negocio.

- ¿Huyendo?

- No.

Quizás esperando una razón para regresar.

- Bueno, espero que encuentre una.

Le agradezco mucho por su hospitalidad.

- Le agradezco mucho a usted por el placer

de tan buen ánimo.

- Buenas noches.

- Buenas noches, Morgan Harris.

Anne Shirley...

Espero que la veamos más a menudo

cuando yo regrese a Kingsport.

- ¿Es usted, Srta. Shirley?

- ¡Sí!

- Crees que este me hace lucir mayor, ¿papá?

- Oh, sí, Emmeline.

- No podemos decidir cuál de estos sombreros

luce más sofisticado.

- Tampoco yo.

Los llevaremos todos.

- ¡Papá!

- Podemos manejarlo.

Aquí está ella.

La gran dama de las Antillas.

- ¡Es magnífica!

- ¿Qué significa "mistral", papá?

- Significa "Viento severo, frío".

- Oh, no, capitán. Debería ser bautizado

con el nombre de un delicioso viento perfumado.

Como un céfiro.

- Entonces, nombraré al siguiente "El Céfiro" en su honor.

- "Y la extraordinaria excursión a Boston,

"todo parece como un sueño, de algún modo.

"Emmeline, quien había tenido

"una vida abandono hasta ahora, ha florecido.

"Y siento que el capitán Harris ahora reconoce

"el tesoro que no sabía que poseía.

"Pero estoy un poco cansada de vivir de un maletero

"y anhelo sentir el encanto del verano en casa.

"Las extraño mucho a ambas.

"Con todo mi corazón.

"Anne."

- Ella está exhausta, si me lo preguntas, Marilla.

No me sorprende, el modo en que las chicas deambulan

por la tierra ahora es algo terrible.

Me recuerda a Satanás en el libro de Job

"rodeando la tierra y andando por ella."

No creo que el Señor pretendió eso jamás...

- Lo que será será, Rachel.

- Y lo que no está para ser, a veces, sucede.

Las riquezas están muy bien, Marilla.

Pero si Anne prefiere al desconocido apuesto a Avonlea...

Bueno, no hay nada más que decir.

Está en las manos de la providencia.

- "Disfruté su compañía en Boston.

"Espero que el período continúe bien en Kingsport

"y que Emmeline esté al día en sus estudios.

"Gracias de nuevo.

"Sinceramente, Morgan Harris."

- ¿Anne Shirley?

¿Qué rayos hace aquí?

- ¿Gil?

¡Eres la última persona que esperaba encontrarme

aquí en un día como este!

- ¡Vamos!

La Real Academia de Medicina se reúne aquí

este fin de semana, y estoy aquí como delegado.

- Debes estar orgulloso de ti mismo.

- No tan orgulloso como cuando leí el recorte

que la Srta. Stacey me envió sobre el éxito de tu obra.

- Es dulce de tu parte, Gil.

Es tan bueno verte.

- Bueno, en verdad esperaba que nos encontrásemos.

No estaba seguro de si estarías feliz de verme o no.

- Así que yo... - ¿Feliz?

¡No puedo empezar a expresar mi felicidad!

Déjame mirarte.

- Oh sí, ¿parezco un joven estudiante de medicina ahora?

- Ni un poco.

No puedes engañarme.

Aún eres el mismo incorregible Gil.

Cuéntame todas las noticias de Avonlea.

¿Has regresado?

- No, he estado pasando la mayor parte del tiempo

con los Stuart en Halifax.

El Dr. Stuart es un cirujano muy prominente.

Fue él quien arregló que yo asista como su delegado.

Verás...

Christine y yo estamos comprometidos.

Está programado para el verano próximo.

- Estoy muy feliz por ti, Gil.

- Supongo que por eso quería tanto verte.

Para disculparme por ser tan tonto el verano pasado.

No, creo que ahora entiendo lo que quisiste decir.

Dije lo que quise decir, también.

Y nunca te olvidaré.

- Resultaste ser lo que siempre imaginé que serías.

¿No parece que fue ayer cuando fuimos a Queen's

a competir por esas becas?

- Supongo que has seguido escribiendo.

- No realmente...

He estado ocupada y, bueno...

Los editores no están interesados en esa clase de historias.

- Bueno, yo no me daría por vencido.

¿Sabes?, siempre pensé que escribirías un libro

acerca de Avonlea.

Cambia el nombre, por supuesto, o Rachel Lynde pensaría

que la heroína era ella.

- Avonlea es el lugar más querido en el mundo.

No creo que sea un escenario lo suficientemente

interesante para una historia.

- Bueno, pretendo llevar a Christine a la isla conmigo

y establecer mi práctica allá.

El Dr. Stuart tiene mucha influencia en Halifax

y le gustaría que viviésemos ahí, pero no quiero caridad.

Además, cualquier otro lugar no parecería un hogar para mí.

- No, por supuesto.

- La junta directiva del colegio acaba de ofrecerme

un contrato por cinco años...

- Eso es maravilloso.

En verdad te has ganado los corazones

de esta opulenta antigua ciudad.

No estarás sola.

- Sobreviviré.

- Bueno, debo irme.

El tren parte a las 5:30.

- Oh, no, ¿en serio?

- Oh, iba a enviar esto por correo, pero...

Una nota simplemente no es lo mismo.

- Gracias, Gil.

- Adiós, Anne.

- Adiós, Gil.

- No me olvides.

- ¡Gil!

¡Gil!

¡Gracias!

¡Adiós!

- ¡Adiós, Anne!

- Srta. Shirley...

¿Puede ayudarnos a poner todas estas guirnaldas

y banderines?

¡Este es un desastre sin remedio!

- ¿Cuál es el problema, Sra. Pringle?

- Ninguna de estas simplonas tiene tanta destreza artística

como tiene usted en su dedo meñique.

Damas, estoy poniendo a la Srta. Shirley a cargo aquí.

- Déjeme ver.

Sugiero que la junten en un rosetón como este.

Y después las colgaremos con las guirnaldas.

- Todas quedamos impresionadas con su producción

en el colegio, Srta. Shirley.

- Gracias.

- Y pensar cómo transformó a la hijita de Morgan Harris.

- Difícilmente él tuviera nada que ver con la pobre niña

desde que ella nació.

- Fue una tragedia cuando su Adelaide murió...

Ella tenía una belleza rara.

La vieja Sra. Harris y la madre Pringle son primas hermanas.

Y yo sé cómo los Harris se desconectaron de todo el mundo.

- Fue culpa de Morgan que ella se fuera y lo dejara.

Una reputación terrible con las damas.

Dicen que Adelaide realmente murió de un corazón roto.

- Estoy segura de que él se ha sentido tan culpable

todos estos años que no puede soportar ver a la niña.

- Mas probable es que sea la vieja dama a quien no soporta.

Bueno, sé a ciencia cierta

que él ha estado viendo a Elvira Evans...

La fortuna de Standard Oil de Boston.

Ella ha estado quedándose

las últimas dos semanas en Maplehurst.

O eso me dice mi cuñada.

- Usted ha llegado a conocer al primo Morgan,

¿No es así, Srta. Shirley?

- Sí.

Nos hemos reunido en varias excursiones.

Él es muy simpático.

- Vamos a darle a la Srta. Evans un recorrido

por la vieja ciudad esta tarde, Emmeline.

- "Querida Srta. Shirley,

"por favor, acepte nuestras felicitaciones

"por su nuevo libro titulado Viñetas de Avonlea.

"Adjunto está nuestro cheque por $250 dólares

"como adelanto por sus regalías."

- ¡Anne!

¿Anne?

- Oh, hola.

- Anne, esperaba encontrarme con usted.

Hemos extrañado tenerla de vuelta en Maplehurst.

- Puedo imaginar que debe ser muy difícil para usted

apartarse de su importante huésped.

- Sí, lo es.

Pero, por favor...

- No se disculpe, yo entiendo.

Buenos días, Señor.

- ¿Puedo ofrecerle llevarla de vuelta al colegio?

- No, gracias.

- ¿Qué le molesta, Srta. Shirley?

Está comportándose como una vieja maestra solterona,

¿no cree usted?

- ¡Quizás es porque soy una!

- ¡Digo eso con admiración!

Ese fue un cumplido.

Soy un gran defensor del pensamiento independiente.

Además, siempre he sostenido que los matrimonios tempranos

son una segura indicación de bienes de segunda categoría

que tienen que ser vendidos apresuradamente.

¿No está de acuerdo?

- Bueno, puede estar seguro de que estoy

en la primera categoría, Morgan Harris,

Y en verdad tengo ambiciones más grandes que el matrimonio.

Todo eso que usted insinúa me está molestando.

¡Estoy a punto de tener publicada una breve obra de ficción!

¡Me temo que eso me tiene totalmente preocupada!

- Bueno, permítame ofrecerle mis felicitaciones.

- Buen día.

- Anne...

Anne.

Lo siento.

No debí hacer una invitación tan ambigua.

He estado queriendo pedirle a mi madre invitarla

de vuelta a Maplehurst.

- Qué amable de su parte.

Pero mi agenda está tan llena, que estoy segura

de que no podré hacerle espacio.

- Entiendo que usted asistirá

a la beneficencia del hospital mañana en la noche.

- Sí, estoy...

trabajando como voluntaria.

- Espero verla allá.

¿Me haría usted el honor, Srta. Shirley,

de reservar un vals en su tarjeta?

- Por supuesto.

Será un placer, Morgan Harris.

- Gracias.

Si tengo libre un espacio para el vals.

Bueno, ¿qué opinas?

- ¡Se ve como una portada de la revista Gibson!

Quizás algún artista romántico se enamorará de usted

y le pedirá pintar su retrato...

- ¡Oh, Srta. Shirley!

¡Voy a usar mi cabello así mismo cuando cumpla dieciocho!

- ¡Ustedes, queridas!

La imitación es la forma más sincera del elogio.

¿Quieren ir a ver si mi coche está aquí?

¡Gracias!

- ¡Vaya, vaya! ¿Vamos a Londres para visitar a la reina?

- ¿No es usted capaz de decir algo agradable?

- No, no tengo su talento para fingir cosas.

- Usted me quita el aliento con sus cumplidos.

- Usted siempre tiene algún deleite secreto, ¿no es así?

¡No se engañe!

¡Usted nunca será una de ellos!

A pesar de hacer gala de su collar de perlas

y hacer un espectáculo de usted misma.

Morgan Harris es un hombre de estatus y éxito.

Y usted, querida, no es nada más que una maestra.

- No sé lo que quiere decir, pero sinceramente,

siento pena por usted, Katherine.

Usted apaga toda chispa de felicidad a su alrededor.

¡Yo no seré envenenada por su amargura!

- Usted es de buena suerte, Anne Shirley.

Esta es la cantidad más grande de boletos que hemos vendido

para el hospital.

- Bueno, disfruto ayudar de algún modo, Sra. Pringle.

- No se quede atascada detrás de esa mesa toda la noche.

Asegúrese de conseguir un baile.

- Lo haré.

Bazar anual del hospital.

Usted tomó el curso de maestra en Queen's.

¿Shirley, no es así?

- Anne Shirley, sí.

- Lewis Allen.

Recuerdo que usted ganó la beca de Avery

y Gilbert Blythe ganó la medalla de oro.

- Sí, eso es correcto.

Encantada de conocerle.

¿Qué hace usted ahora, Lewis?

- Soy el director de la escuela pública de Richmond.

No es el lugar más aventurero del mundo,

pero lo he hecho bien solo,

comparado con muchos otros de Queen's.

- ¿Baila usted tan bien como presume?

- Mejor.

- Morgan Harris ciertamente eclipsó a los Pringle

con esa mujer Evans.

- Dicen que ella es una perfecta gata.

Sin embargo, vale millones.

- La conocí, y créeme, se necesitará todo el oro de él

para enchapar a alguien difícil de tragar como ella.

- Es un emparejamiento para unir

cuentas bancarias, se seguro.

- ¡Anne, Anne!

- Buenas noches, Señor. O mejor, buenas noches.

- ¿Buenas noches?

Me prometió un vals.

- Lo siento.

Mi tarjeta estaba llena toda la noche.

No tenía que sentirse obligado a ser condescendiente

con una maestra de escuela.

Estoy segura de que pagó generosamente por sus boletos.

- Espere un momento, permítame explicarle.

- Por favor, no arruine la noche para su huésped

causando una escena.

- ¡Anne!

¿Adónde va?

- Estoy muy exhausta.

Por favor, no complique las cosas inventando excusas.

- Elvira Banks es una socia de negocios.

Durante el año pasado he estado liquidando lo que queda

de las propiedades de barcos de su padre.

Traerla a Maplehurst fue un gesto de hospitalidad.

La conclusión de una larga transacción.

- Yo sé cuándo estoy siendo convenientemente excluida.

- ¡No es eso en absoluto. Sea razonable!

- ¿Por qué debería?

No tengo motivos ulteriores.

- Está actuando tan voluble como la brisa.

Todos nosotros no dejamos de hablar de usted.

Incluso mi madre.

Ella la adora absolutamente a usted.

Bajo las circunstancias,

¿cómo podría haberla invitado esta noche?

- En verdad no buscaba pescar una invitación.

Quizás es por mi crianza en una isla, pero no tengo

intención de convertirme en una "tonta del lujo".

- Me gustaría que regrese a Maplehurst.

- En realidad no sé por qué.

¿Como la institutriz de Emmeline, quizás?

Le ahorraré el problema de preguntármelo.

- ¡No te perderé otra vez, Shirley!

- Suélteme.

- Por favor, me gustaría...

¡Oh!

- Morgan Harris...

Oh, lo siento terriblemente.

Pero usted me agarró.

- Quisiera pedirle que se case conmigo.

- ¿Qué acaba de decir?

- Estoy enamorado de usted.

- Lo dice en serio, ¿no es así?

Por mi vida.

Sólo sé que no podría soportar perderla.

¿Me haría el honor de darme su mano en matrimonio?

Anne, ¿qué sucede?

- Siento un gran cariño por usted y Emmeline.

Pero no puedo.

- ¿Qué quiere decir?

- Quiero decir que durante cinco gloriosos segundos

realmente pensé que quizá podría casarme con usted.

Solía soñar con un momento como este.

Ahora, no puedo describirlo.

Necesito irme a casa.

Podría regresar en las vacaciones de verano.

Rentar una de esas grandes casas en el golfo.

No es lo mismo...

¿Es eso?

- No.

Mírese.

Está aquí afuera sin su abrigo.

Pescará su muerte.

Deberíamos volver adentro.

Aún me queda un vals libre.

¿Está bien?

Vamos a darles a esas viejas algo de lo cual chismear.

!Adelante!

¡Oh, Sr. McGuinness! ¿Qué sucede?

- Tiene que venir pronto a Maplehurst, Señorita.

Todos están preocupados.

La Sra. Harris ha estado en silencio toda la semana.

- ¿En silencio?

Algo tiene que estar terriblemente mal.

- Se puso así de mal justo después de que papá se fue.

Ahora no come ni bebe.

Y la pobre tía Pauline está a su lado

para saber qué deberíamos hacer.

- Srta. Shirley, gracias a Dios que ha venido.

Me temo que ella esté desvaneciéndose...

Y todo es mi culpa.

Isaac Kent quiere casarse conmigo.

Prácticamente.

Él me pidió unirme

a la liga del coro de la iglesia presbiteriana.

Mamá odia a Isaac tanto como hace quince años

cuando ella le lanzó el bulterrier por venir a verme.

No creo que ella me perdonará.

Temo tanto que ella vaya a morir...

- Tienes que elegir entre ellos, Pauline.

- ¡Oh, no creo que yo pueda vivir sin él!

- ¡No te amedrentes ahora, debes aceptar!

- ¡Oh, Srta. Shirley!

Usted siempre ha podido suavizar las cosas con mamá.

Por favor, trate de hacer que ella me perdone.

- Oh, ¿es usted?

- Sra. Harris, por favor, escúcheme con paciencia...

- Siempre soy paciente, muy paciente.

- Quiero que sepa que Pauline está extremadamente turbada.

Ella es de opinión que debería aceptar

la mano de Isaac Kent en matrimonio.

- Pensaba que había alguna tontería entre ella

y ese tipo ridículo.

- En su corazón debe saber que eso es lo correcto.

La verdad es que Pauline necesita su perdón

si alguna vez va a ser feliz.

Yo le aconsejé que se case.

Y le ruego a usted que la deje ir.

- Si usted pudo conseguir que Pauline

acepte a ese Isaac Kent

ha logrado usted más de lo que pensé

que era humanamente posible.

Al menos no tendré que bajar y decirle a él que la tome.

- "No aparto mi corazón de placer alguno..."

Esa es autoridad bíblica para usted.

- Querida...

"El hombre nace para la aflicción

"así como las chispas se levantan para volar por el aire."

Job cinco versículo seis, Srta. Shirley.

¡Pauline, ven acá, muchacha!

- Nadie puede negar que Margaret Pringle Harris

fue una piedra angular de nuestra comunidad.

Es con gran dolor

que devolvemos su espíritu a su Maestro.

Aunque nuestros corazones estén turbados

con esta grave pérdida,

debemos recordar lo fugaces que son nuestras vidas,

y que algún día nos regocijaremos con Margaret

para siempre en la eternidad.

Amén.

- Adiós.

Gracias.

- De nada.

- Vamos a regresar a Boston, Srta. Shirley.

- Pauline ha aceptado a Isaac Kent.

He decidido vender a Maplehurst.

- Cómo te extrañaré, Em.

Pero nos veremos pronto otra vez.

Y te prometo que jamás te olvidaré, recuerda eso.

- Lo haré.

Adiós, Srta. Shirley.

No hay nadie en todo el mundo como usted.

- Por favor, acepte mis condolencias, Morgan.

Mi madre la mencionó a usted antes de partir.

Ella era muy entusiasta con usted.

- Ella nunca fue una de malgastar cumplidos.

Eso significa mucho para mí.

- ¿No reconsiderará usted?

- Estuve muy cerca de reconsiderar...

Pero no sirve de nada, Morgan.

- Te extrañaré, Anne.

- Espero que rentes esa casa grande en el golfo algún día,

porque yo también te extrañaré.

No había tenido la oportunidad de agradecerle, Srta. Brooke.

Ha sido un año muy gratificante.

- No sea ridícula, por favor.

- ¿Dónde pasará sus vacaciones de verano?

- Aquí en esta trampa de fuego.

¿Adónde suponía?

- ¿Por qué quedarse si no le gusta?

- ¿Por qué?

¿Por qué?

No se moleste.

Ya cumplió con su gesto vacío.

Ahora, adiós.

La veré en el próximo período.

- No regresaré el próximo período.

- He entregado mi renuncia a la junta y a la Srta. Stacey.

Vine a preguntarle si le gustaría pasar sus vacaciones

conmigo en Green Gables.

A menos que tenga otro lugar adonde ir.

- Un estallido de caridad.

Difícilmente soy una candidata para eso, aún.

- Katherine Brooke, ya sea que lo sepa o no,

lo que usted necesita es una buena nalgada.

- Debe haberse aliviado al decir eso.

- Así es.

Y había querido decírselo desde hace mucho tiempo.

- Pero le pedí que viniera porque la sola idea

de que usted pase el verano enjaulada aquí es indecente.

- Usted preguntó porque siente pena por mí.

- Yo siento pena por usted.

Usted excluye a la vida y ahora la vida la excluye a usted.

Ahora, ¿usted viene o no?

- ¿Qué diría usted si yo aceptara?

- Diría que es el primer tenue atisbo de sentido común

que yo haya detectado en usted.

- Muy bien, acepto.

Ahora puede pasar por las emociones de decirme

cuán encantada está y cómo tendré un tiempo maravilloso.

- Estoy encantada.

Pero lo del tiempo maravilloso,

eso dependerá completamente de usted, Katherine.

- Los juicios por asesinato en este periódico de Boston

que me envió mi sobrina son muy interesantes, Marilla.

Ese lugar está lleno de paganos.

Espero que Anne nunca vaya de nuevo allá.

¿Puedes imaginar que el nuevo ministro hablara de cómo él

no cree que todos los paganos estarán perdidos eternamente?

¡La idea!

Si no lo estarán, todo el dinero que hemos estado gastando

en las misiones extranjeras estará totalmente desperdiciado.

¡Eso es así!

- Yo no me molestaría si fuera tú, Rachel.

Dios sabe que el mundo está lleno de mendigos,

y es grave si no podemos ayudar a un prójimo en necesidad,

cristiano o no.

- ¡Marilla Cuthbert!

No estés comprando cachivaches de esos vendedores ambulantes

sólo para satisfacer tu conciencia.

Oh, es un mal viento que no sopla nada bueno.

¡Vuelve aquí, te matarás corriendo!

- ¡Oh, Marilla!

- ¡Anne Shirley!

- Estoy en casa, Marilla.

Estoy en casa para quedarme.

- ¡Oh, bendita niña!

Cuánto te he extrañado.

Íbamos a buscarte mañana.

¿Cómo llegaste desde Bright River?

Caminé, querida Marilla.

Dejamos el equipaje en la estación.

Me puse nostálgica de una vez y quise enseñarle a Katherine

todas mis viejas guaridas.

- Bienvenida a Green Gables.

- Gracias por recibirme, Srta. Cuthbert.

- ¿No son fragantes estas flores?

Huélelas, Marilla...

Bébelas.

- Ya basta de esa tontería.

Eres tú de quien quiero escuchar, no beber flores.

Debe estar muy cansada, Katherine.

Venga y tome una taza de té en el porche.

- Oh, vayamos lentamente, Marilla.

He soñado con este momento todo el año.

Lo quiero absorber todo.

- No si Rachel tiene algo que ver con eso.

Ella querrá soltar todas las noticias de Avonlea.

- ¡Oh, Anne Shirley!

¡Tengo tanto que contarte!

Hay muchas cosas pasando en Avonlea.

- [Anne] ¡Oh, Rachel, tengo tanto que contarte a ti!

¡Es tan bueno verte otra vez!

Rachel, esta es Katherine Brooke.

Rachel Lynde.

- [Katherine] ¿Cómo está?

- Es un placer conocerla.

Entren ahora, deben estar hambrientas...

- [Anne] Green Gables nunca cambia.

Eso es lo hermoso de llegar a casa, ¿no lo cree?

¿Katherine?

¿Qué ocurre?

¿Puedo ayudarle?

- ¡Usted no puede entender!

Todo ha sido siempre muy fácil para usted.

Yo estoy atrapada en una trampa.

¡No creo que pueda salir jamás!

- Usted ya no me odia, ¿verdad?

- ¡Oh, Anne!

¡El odio tiene que ser como una enfermedad en mí!

No puedo jamás llevar una vida normal, ahora.

- ¡Sí, usted puede!

¡Usted será bastante independiente y libre aquí!

- Cuando era una niña pequeña,

recuerdo una vieja impresión gastada

en la pared de mi tío que mostraba una fila de camellos

en un desierto, con un manantial con palmeras.

Siempre quise viajar y ver ese lugar.

¡Ver el Taj Mahal, los pilares en Carnet!

Yo quiero saber, no sólo creer,

que el mundo es redondo.

Jamás podría hacerlo con un salario de maestra.

Tendré que seguir para siempre parloteando sobre disciplina

¡y los inagotables recursos del dominio!

- Yo siempre quise ser su amiga, Katherine

escrita con una "K".

Debajo de todas sus espinas,

usted es realmente un espíritu fraternal.

- ¿La vida nunca le asusta con su desolación,

Anne Shirley?

Este es el primer lugar en el que he estado

que se siente como un verdadero hogar.

- ¿No es perfecto?

Es el bebé más perfecto que haya visto, Diana.

- Cada niño es el más dulce y el mejor.

- Antes de que él llegara, yo quería una niña

para poder llamarla Anne.

Pero no cambiaría al bebé Fred por un millón de niñas.

- Si tuvieses una Anne, sentirías lo mismo por ella.

¿Le gustaría cargar al niño, Katherine?

- No, nunca he cargado a un bebé en mi vida.

- [Diana] Nunca ha cargado a un bebé.

No sea tonta.

- Tengo miedo de que se rompa en mis brazos.

- Ahí lo tiene, se lleva bien con usted, Katherine.

Se siente muy bien verte otra vez, querida amiga.

Quiero escuchar todas las noticias de Avonlea.

- Yo crecí una pulgada desde que te fuiste, Anne.

Y ahora ese enano de Anthony no me puede molestar más.

¿No puedes pensar en una noticia más interesante

que esa de Minnie May?

- ¿Sabías que Gilbert Blythe se estaba muriendo?

- ¡Minnie May, cierra el pico!

- ¿Qué quieres decir, Diana?

No queríamos decírtelo tan de repente, Anne.

- Él se enfermó de fiebre escarlata en mitad del período.

La contrajo en el hospital en Halifax.

- Terriblemente desgastado con la escuela, supongo.

Consiguieron una enfermera entrenada y todo se ha hecho.

- Recogí esto en la oficina de correos.

Está remitido a ti.

- Mi...

¡Mi libro!

- Bueno, ¡no te quedes ahí templando como una hoja!

Ábrelo.

- ¡Oh, Marilla!

Esto no puede ser real.

Ellos aceptaron mi manuscrito en febrero pasado

con un adelanto de $250 dólares.

- Oh, eres buena para los secretos.

- No es un clásico o un romance o nada importante.

Sólo es un libro jocoso de historias que hice sobre Avonlea

en mi tiempo libre el otoño pasado.

Pero es mío, es todo mío.

- "Para Marilla y Matthew Cuthbert

"por su inagotable amor y apoyo,"

"y para Gilbert quien me inspiró con la idea

"en primer lugar."

Les ganas a todos, Anne.

Todos pensarán que yo te puse en eso.

Está muy bien por ti, especialmente considerar a Gilbert.

- ¿Qué tan enfermo está, realmente?

- Ha sido un mal caso desde el principio.

Nadie escuchó nada la semana pasada.

Él tiene la complexión de los Blythe en su favor.

Si Dios quiere.

- Marilla, hay un libro de Revelaciones en la vida de todos.

He estado muy equivocada...

Si Gil fuese a...

Sin saber cuánto lo quiero realmente.

- Oh, ya cálmate.

- ¿Qué haría yo sin él?

- No podemos cambiar lo que Dios determina.

- Jerry Boote...

Jerry Boote trabaja para el Sr. Blythe.

Debe ser una señal.

Lo peor puede ser más soportable

que no saber nada.

¡Jerry!

¡Jerry!

¡Jerry, espere!

Jerry, ¿sabe cómo está Gilbert Blythe?

- Creo que él está mal.

Los Blythe esperan que va a estar mejor.

No lo sé.

El doctor cree que, tal vez,

él va a tener un roce cercano, sin embargo.

- ¿Le pediría al Sr. Blythe que le dé esto a él por mí?

- Venga conmigo si quiere, y déselo usted misma.

- Hola, Gil.

Soy yo.

- Anne.

Vine a pedirte que vayamos a una

de nuestras viejas caminatas en el bosque.

- Desearía poder ir.

- Te traje mi libro.

Me publicaron, Gil.

Escribí acerca de Avonlea tal como dijiste que debería.

Sin nada ninguna palabrería complicada.

Hice la dedicatoria para Marilla

y para Matthew, y para ti.

Estaba planeando guardarlo como regalo de bodas, y entonces

simplemente decidí que no podía esperar.

- Anne...

ya no va a haber ninguna boda.

- Te vas a poner bien otra vez, Gil. Sé que lo harás.

- Yo la cancelé.

No sería justo para Christine.

- Oh, Gil...

- Jamás habrá nadie más para mí, sino tú.

- Oh, Anne, el verano ha pasado muy rápido.

Una maestra de escuela es realmente una esclava del tiempo.

No sé cómo voy a regresar.

- No seas tonta.

Siempre hay otra curva en la carretera.

- Curva en la carretera.

No hay curva en mi carretera.

Puedo verla estrechándose frente a mí en el horizonte.

- Katherine, sólo mírate.

Estás sonrosada y saludable.

Y tu cabello luce muy atractivo así

en lugar de tenerlo todo echado hacia atrás.

Además, sucede que conozco a dos hombres jóvenes elegibles

que me han preguntado acerca de ti.

- ¿En serio?

- Y van a estar en la fogata esta noche.

- Oh, no sabría qué decirles.

¿Me ayudarás, Anne?

Sólo se reirán de mí y pensarán que soy una vieja chaperona.

- Te das muy poco crédito.

- Desearía tener tu confianza.

Puedo creer casi cualquier cosa de este Green Gables tuyo.

Bueno, la mía está llena.

- Iré en seguida.

Quiero asegurarme de que Marilla tenga tres cestas llenas.

- Hola, Anne.

Hola, Gil.

Te ves muy robusto.

- Bueno, supongo que simplemente decidí

que no iba a dejar que me chupara.

¿Te gustaría dar un paseo por el camino?

No creo que queden muchas más tardes lindas

como esta en el verano.

- Desearía poder, pero...

Katherine y yo vamos a ir a la fogata de Alice Penhallow

en una hora.

Es la primera fiesta a la que la llevo y está muy nerviosa.

¿Qué tal si te encamino cruzando el estanque?

Estaba muy temerosa por ti, Gil,

hasta que escuché que habías rebasado lo peor.

- Bueno, supongo que tuve suerte.

Todavía no soy quien era.

Para cuando empiece el período estaré en buena forma.

Me alegra que regresaras cuando lo hiciste, Anne.

Eso significó mucho para mí.

Finalmente leí tu libro.

Es una bella obra de arte.

Sabía que tú podías hacerlo.

- Los editores ya están planeando una segunda edición.

Fue una lección larga de aprender, pero tenías razón.

No voy a regresar a Kingsport.

Voy a quedarme aquí en Green Gables y escribir.

La escuela privada para chicas fue muy dura contigo.

¿Fue eso?

- No.

Es sólo que fui a buscar mis ideales fuera de mí misma.

Descubrí que no se trata de lo que el mundo tiene para ti,

es lo que le llevas a él.

Los sueños más queridos de mi corazón

están aquí mismo.

Bueno, espero que sigas soñando.

Serán tres años antes de que termine la escuela de medicina.

Incluso entonces no habrá ningún broche de diamante

ni salones de mármol.

Yo no quiero broches ni salones de mármol.

Sólo te quiero a ti.

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