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Los serenos son solo pobre gente del pueblo.
Bueno. Peor todav�a pues.
S� esa gente no deber�a hacer otra cosa
que darnos la hora y avisarnos del tiempo.
Pero este gobierno
los ha convertido en agentes de represi�n.
Fig�rese que esos p�caros tienen el deber de espiar
lo que la gente habla en sus casas.
Tengo entendido que incluso pueden multar
a quienes digan garabatos.
Y de vigilar las conductas desviadas de la poblaci�n.
!�Habrase visto!
Claro, ahora ser�a bueno que aclararan
que es lo que entienden por conductas desviadas.
Usted, Donoso.
Deber�a hacer algo.
�No se supone que est�n a su cargo?
S�, pero solo soy el alcalde, Carmen.
Cada vez que intento hacer algo
salta el intendente y me contradice.
Eso es cierto.
El intendente Concha est� siempre metido en todo.
Concha es un hombre limitado.
Est� apernado porque lame las botas del general Bulnes.
!�Y dicen que esto es una democracia!
Prep�rese Carmen,
porque mire que sin duda alguna
el general Bulnes va a salir reelegido.
Esta ser� una democracia, pero...
Aqu� se elige todo con el mismo dedo.
Arreglado o no,
hay que reconocer que el pueblo lo admira.
Eso es verdad tambi�n.
Bulnes tiene un tremendo prestigio
entre la gente del pueblo.
Eso es porque no saben reconocer a un buen gobernante.
Ni lo que les hace bien, tampoco.
S�, pero para ser justos...
Digamos que no fue cualquier cosa aniquilar a los Pincheira.
No, y la derrota de la confederaci�n en Yungay
lo dejo por el cielo.
Si para mucha gente, el gan� solo la guerra del norte.
No se puede negar. Muchos ven en �l a un verdadero pr�cer.
Como un Napole�n indiano.
No, eso es llegar muy lejos, Dufy.
No tanto. Napole�n no fue precisamente un dem�crata.
Napole�n fue un rebelde.
Que luch� por las libertades y las glorias de Francia.
Contra las monarqu�as que intentaban acallar la voz de la revoluci�n.
-�Qu� pasa, Cruz? - Disculpe que la moleste se�ora.
Pero me pareci� prudente informarle que el Atilio ya volvi�.
�Pero no deber�a estar en la hacienda de los Gana?
S�,
pero ahora est� en la cocina esperando pa' hablar con usted.
�Qu� est� haciendo aqu�?
�No lo mand� a que fuera a la hacienda de los Gana?
De all� mismo vengo.
�Y estaba Rugendas?
�Lo vio?
No. Reci�n lo esperan como para dos d�as m�s.
Entonces la carta que le di la dej� con Don Augusto Gana.
- No pudo ser, se�ora. -�C�mo no pudo ser?
Hable, Atiliio
Lo que pasa es que me encontr� con el patr�n.
Con su marido.
�Pero no deber�a estar en el fundo Llancanao?
�Y la carta para Rugendas?
Bueno, es que...
Ah� mismo �l vio el morralito
que yo llevaba en la alforja.
Y quiso saber qu� es lo que hab�a adentro.
Yo intent� hacerme el leso, pero--
-�La abri�? - No, c�mo se le ocurre.
�Ah� delante de todos los peones?
Se la guard�.
Est� bien, Atilio.
Termina de comer y despu�s vas a descansar.
Buenas noches, se�ora.
�Est� bien?
Necesitaba un poco de paz.
Pero las dos sabemos que estoy en el lugar equivocado.
V�yase a su pieza.
Vaya a acostarse.
Yo ma�ana voy a la botica y le compro sanguijuelas.
Le van a hacer bien.
�Se siente muy mal?
Un poco.
�Qu� le dice el pintor Rugendas en la carta?
No quiero que te metas en esto.
Ya est� bueno que andes mintiendo por m�.
Nuestro Se�or sabr� perdonar unas mentiritas blancas.
Dios es lo que menos me preocupa ahora.
�Y si el patr�n ley� la carta?
Estaba sellada con lacre.
�Y si la ley�?
Dale.
!�Dale, hombre!
!�Dale, dale, dale!
!�Dale, hombre!
!�Vamos, vamos mi hombre!
Repartan la carga.
!�Vamos!
�Necesita algo?
Estoy bien.
�Pero c�mo va a estar bien?
Est� todo oscuro ac� y usted esta leyendo.
Le va a hacer mal pa los ojos.
Le voy a ir a buscar una vela, mejor.
�Qu� pasa?
!�Pero patr�n, qu� hace ah� empapado!
Dile al Atilio que abran las caballerizas para que guarden a los animales.
Nos va a disculpar, pero es que el Atilio...
- Nosotros no sab�amos que-- -!�No me toque, no soy manco!
!�Dile a la Mar�a que caliente comida, tengo hambre!
-�No fue hasta Llancanao? -�A usted qu� le parece, Carmen?
�C�mo le fue en la tertulia?
Lo de siempre.
Donoso est� pensando en irse a Concepci�n.
Tarde o temprano todos se van a ir de esta ciudad de mierda.
�Y usted qu�?
Si pudiera, usted seria la primera.
Yo s� muy bien lo que usted piensa de esta ciudad, de esta gente...
De m�.
Me voy a mi habitaci�n.
En su c�moda dej� una caja de polvos de dientes.
Llega Rugendas en un par de d�as.
Espero que tenga todo dispuesto para recibirlo de la mejor forma.
Como siempre.
Ya ha pasado mucho tiempo desde que elev� al gobierno
mi solicitud de ser reincorporado al ej�rcito.
S�, s�, Don Eduardo.
Cr�ame que el gobierno est� muy interesado
en favorecer la reconciliaci�n
con los antiguos oficiales pipiolos.
Pero usted comprender� que eso no es un simple tr�mite.
El gobierno necesita estar seguro de su lealtad.
Don Miguel,
ya han pasado muchos a�os desde Lircay.
Por mi parte le puedo asegurar que el rencor, si es que hubo,
ya ha desaparecido.
Aj�. S�, naturalmente.
Aunque hasta donde yo s�,
Do�a Carmen no pierde ocasi�n
de difamar al gobierno conservador.
Se�or Gutike, cr�ame que yo entiendo la urgencia
que tiene de hacer--
Soy un soldado que quiere volver a los cuarteles,
no tengo ninguna otra urgencia.
Aunque yo me imagino que no se le habr� escapado
el hecho de que de ser reincorporado
por su grado de teniente coronel
usted ser� jefe de plaza.
Un excelente sueldo para una persona en su situaci�n.
�En mi situaci�n?
Ambos sabemos cu�n endeudado se encuentra.
Y las tierras que le dej� su suegro
en el fundo de Llancanao
solamente le han tra�do
p�rdidas y dolores de cabeza.
Este a�o hemos plantado muchas hect�reas de trigo a muy buen precio.
Ah, s�, s�, claro,
salvo por esa inesperada lluvia del otro d�a �no?
Que es muy probable que haya arruinado casi toda la cosecha.
Bueno, en todo caso no es por su culpa,
eso est� muy claro.
Usted es un militar de profesi�n
formado en el ej�rcito de Prusia.
No tiene porque entender...
de siembras, de ovejas...
Me imagino que debe ser muy dif�cil para...
un alem�n huaso.
�A d�nde quiere llegar, Don Miguel?
No s�, pero estaba pensando en que tal vez
usted deber�a vender esas tierras.
Y si ese fuera el caso,
yo por favor le rogar�a
que me considerara su seguro comprador.
Puedo ofrecerle un muy buen precio por esas tierras.
Que ah� esta la novedad pues,
la semana pasada fui donde el doctor Dufy,
que ten�a un producto reci�n llegado de Europa,
impresionante.
Se llama �ter.
Me lo puso en la enc�a as�,
ac�,
y ni sent� cuando me sacaron la muela.
Qu� fant�stico.
-�C�mo dijiste que se llamaba?
- E�ter. - Es un anest�sico.
Reci�n inventado.
Incluso me atrever�a a decir que el doctor Dufy es el primero que lo prueba en Chile.
Pero no te habr� usado a ti para probarlo.
�C�mo se te ocurre?
Antes lo hab�a probado con un actor de teatro.
Lo m�s divertido es que en ese momento,
los actores estaban haciendo una obra que se llama
"El Enfermo Imaginario"
Pero qu� t�tulo m�s rid�culo.
No te r�as, es una obra francesa.
�C�mo se llama el autor?
Preg�ntele a la Carmen, que es tan culta.
Moliere.
- No me suena para nada. - A m� tampoco.
No debe ser muy conocido.
Ay, Carmen.
Si nosotras tuvi�ramos tanto tiempo como t�,
ser�amos unas cultas.
Pero como nosotras tenemos que criar...
�En qu� momento, cierto?
Disculpe se�ora, pero afuera hay un pe�n
que busca urgente a Do�a Carmen, para que vaya a su casa.
!�Carmen!
Pens� que algo malo le habr�a pasado.
Pero aqu� estoy.
Por �ltima vez.
No piense en eso.
El futuro es impredecible.
Le traje cosas de Santiago.
Libros...
Jab�n...
Polvo de dientes.
Ahora se consiguen en la botica, Moritz.
Aunque usted no lo crea este pueblo avanza mientras usted recorre el mundo.
Desempaque tranquilo.
Yo lo espero en el patio, necesito hablar con usted antes de que llegue Gutike.
Est� bien.
Disculpe mi actitud.
Agradezco sus regalos.
Tengo que ir a ver a Gutike, me siento en compromiso.
Todo nuestro pasado nos pone en ese compromiso.
No entiendo �si ten�a algo que decirme, por qu� no esper� a que yo llegara?
�Por qu� no me lo dice ahora?
Si le escribo cartas, Moritz,
es porque hay cosas que nunca podr�a decirle mir�ndole a los ojos.
�Pas� ya por la casa?
Vengo de all�.
Espero que le hayan dado algo de comer
No hubo tiempo.
Apenas llegu� quise venir a encontrarlo.
Me conmueve su apuro.
Aunque no entiendo el motivo de tanta ansiedad.
�La amistad no le parece un buen motivo?
"La amistad".
Suena tan noble.
�C�mo le fue con el intendente?
Prefiero ahorrarle el desagrado.
Mejor vaya para la casa y me espera para la comida.
Todav�a tengo algunas gestiones por hacer.
- Lo acompa�o. - No se preocupe, Moritz.
Suficientes muestras de amistad por hoy.
-�Encontr� a Gutike? - En la puerta de la intendencia.
�Qu� le dijo?
Qu�dese tranquila.
Aunque es dif�cil adivinar lo que realmente piensa su marido...
La imaginaci�n de un hombre celoso
puede volar m�s all� de la realidad.
Lo nuestro--
Si hablamos de lo nuestro, su realidad y la m�a...
Quiz�s sea mejor sincerarse.
Aunque ya es tarde para esta conversaci�n.
Ahora lo que cuenta es que me voy.
�Y que espera de m�?
D�me unos d�as de felicidad
�Unos d�as de felicidad?
Lamento ser motivo de tanta amargura.
Pero de algo valdr�n los buenos momentos que pasamos juntos.
Disc�lpeme si lo abrumo con mis reproches.
Descanse un rato, Moritz.
Le avisar� cuando est� lista la comida.
Carmen...
Descanse, Moritz.
No, no...
Entonces de aqu� se va a Constituci�n.
S�.
De ah� me voy por mar hasta Valpara�so.
Ah� me esperan mis cosas y un par de tr�mites pendientes.
Luego pienso tomar una fragata a Montevideo y de ah� regresar a Europa.
Entonces lo vamos a acompa�ar a Constituci�n �cierto Gutike?
Me hace falta un poco de mar,
y el aire de Constituci�n siempre me sienta bien
�Para aclarar sus ideas?
Drewetke me espera all�.
Estoy seguro que va a estar feliz de recibirlos a los dos.
Como hace casi todos los a�os.
De todas formas, como amigo suyo que soy, Moritz
no quiero dejar de hacerle una advertencia.
�Cu�l advertencia?
Creo que comete un error.
Europa suena esplendoroso, pero...
despu�s de tantos a�os fuera no vaya a ser cosa que una vez all�...
se sienta como un completo extra�o.
Europa es el centro del mundo art�stico.
A m� no me parece una locura que un artista como Moritz
pretenda triunfar all�.
Ac� jam�s han sabido diferenciar entre arte y artesan�a.
No logran entender lo que hace.
- Ser� como un nuevo comienzo. - O el final del camino.
Entiendo de que se trata de una apuesta incierta, pero...
Como todas las apuestas.
Pero usted sabe, Edward
que en Europa hay muchas m�s posibilidades para un artista.
Europa est� llena de artistas que buscan el mismo reconocimiento que usted.
Por favor, Gutike.
Lo que dices suena tan mediocre...
Entiendo su preocupaci�n, Edward.
Pero no creo llegar con tanta desventaja a Europa.
Durante todos estos a�os en Am�rica
he tomado la precauci�n de mantener ciertos contactos
que estoy seguro me ayudar�n a empezar de nuevo.
�Qui�n, Humboldt?
Gran cient�fico.
�Pero no fue usted mismo quien me dijo que a Humboldt
solo le interesan las ilustraciones de plantas ex�ticas?
La verdad es que creo que mi obra va a ser mi mejor carta de presentaci�n.
Y llevo conmigo miles de retratos,
escenas de la vida cotidiana de Chile, Per�...
M�xico.
�Qu� piensa hacer con todo eso?
Un �lbum del Cono Sur.
Ya me he escrito con alg�n editor de Par�s
que estar�a dispuesto a publicar un libro de litograf�a, por ejemplo.
Grandioso �y despu�s que?
Su pesimismo me insulta, se�or.
No se ofenda, Moritz.
Pero d�game si estoy errado.
En este pa�s usted cuenta
con la amistad de gente importante.
Pero ya cumpl� una etapa.
Es natural que me sienta un poco estancado.
Siendo sincero,
como se espera de un buen amigo,
creo que usted nos miente,
y se miente a s� mismo.
Yo s� muy bien por qu� usted quiere regresar a Europa.
Usted ya hab�a echado ra�ces en este pa�s.
Pero el rechazo de esa muchacha de Valpara�so
y el desprecio de la familia Condarco
han sido mucho para usted.
Quiz�s tenga usted raz�n.
Esa humillaci�n ha precipitado mi partida.
Carmen.
Ha estado muy silencioso todo el d�a.
No se muy bien qu� decir.
Espero que no est� enojado conmigo.
Usted y su marido anoche estaban intratables.
No pude evitarlo.
Sent� tanta rabia cuando Gutike mencion� a esa Clarita suya.
Justo ahora que usted ha venido a despedirse de m�.
Pens� que hab�amos aclarado ese asunto, y est�bamos en paz.
Lo s�, Moritz.
No le promet� seguir queri�ndolo,
aunque tuviera que hacerlo como una amiga m�s.
Usted nunca ser� una amiga m�s, Carmen.
Agradezco el honor, pero no es suficiente.
No puedo aceptar que se haya enamorado de una mujer mucho menor que yo.
Incluso que las cosas hayan llegado tan lejos
- para que usted pidiera su mano. -!�Un reproche in�til!
Como dice su marido, los Condarco,
me rechazaron de manera insultante.
- No hay nada-- - Lo s�.
Comprendo perfectamente la afrenta que habr� significado para usted.
Pero ese es precisamente el punto.
Porque puedo aceptarlo todo.
Pero lo que no soporto,
es que no sea yo la herida que lo ha hecho emprender la huida a otro mundo.
La �nica raz�n para casarme con ella
era para quedarme en Chile y estar cerca suyo.
Y eso usted lo sabe.
�Qu� pasa, Carmen?
Creo que prefiero no entrar.
�Le importar�a ir solo?
Pero usted me pidi� que la acompa�ara.
Dolores y su marido quer�an despedirse de usted
y me hicieron prometerles que lo traer�a, yo ya cumpl�.
Pero se entiende que la reuni�n la incluye a usted.
Lo s�.
Pero no tengo muchas ganas de soportar a la Dolores.
Es una mujer sin mucho de s� misma,
y tiene muy poco de adquirido.
Pens� que Do�a Dolores era su mejor amiga.
Con eso puede ver usted el tama�o de mi soledad.
!�Manuel!
�D�nde est� Manuel?
No est�.
�D�nde mierda est� la gente de esta casa?
- Se�or, c�lmese por favor-- -!�Su�lteme!
!�Gutike!
�Est�s bien?
Se�ora, yo nunca lo hab�a visto as�.
�Qu� pas�?
Lo que pasa es que vino el Sr. Arteaga con su hijo
y el patr�n vino ac� a preguntar por el Manuel,
y se enojo porque no estaba, y vino y bot� todas las cosas.
Tranquila.
Despu�s recoges todo este desastre.
Tranquil�zate.
Ma�ana vamos a ir a un d�a de campo con Moritz.
-�Le gustar�a venir? - Vayan ustedes.
No digas eso.
Moritz le ofreci� un--
Carmen, no tengo ganas de jugar ahora.
Ya ser� la hora de la comida, har� que Cruz sirva la mesa.
Quiero descansar.
Bueno, pero algo tienes que comer.
Estoy agobiado.
�Por las deudas?
Por su infelicidad.
�Estar� bien ah�, patrona?
S�, gracias Atilio.
Al parecer vos no vas a ir nada, cabrito.
�Y por qu� ser�a?
�Qu� pasa?
-�Qu� haces con ese fusil? - Lo siento, patrona.
- Yo solo recibo �rdenes. -�Las ordenes de qui�n?
Manuel se va con ustedes,
y Atilio me acompa�ar� a la intendencia.
�Es necesario el fusil?
Me dijeron que hay un puma suelto en la laguna
y Manuel es el mejor tirador que conozco.
Pero Atilio es mi hombre de confianza.
Eduardo, amigo m�o, es solo un d�a de campo.
Por lo dem�s la gente siempre inventa historias...
Moritz,
esta es mi casa.
S� lo que hago.
Apuesto a que dibuja paisajes.
La verdad es que no esperaba verlo tan pronto por aqu�.
Intentar� ser breve.
He estado pensando en el ofrecimiento
que me hizo la �ltima vez que nos vimos.
�Ah, sobre las tierras de Llancanao?
Precisamente.
Puede que est� interesado en vender.
Pero me gustar�a saber qu� cifra tiene usted en mente.
Un momentito.
Antes de hablar de cifras
y aprovechando que se encuentra aqu�,
perm�tame comunicarle una gran noticia.
�Qu� clase de noticia?
Desde el gobierno han pedido mi aprobaci�n
para nombrarlo a usted
jefe de plaza del Maule,
con el grado de teniente coronel.
Por fin.
Eso significa que me reincorporan al ej�rcito.
Eso significa que ahora su reincorporaci�n
depende de m�.
�Qu� est� insinuando, Don Miguel?
Bueno...
Que antes de dar mi aprobaci�n
me gustar�a que acord�ramos un precio
por las tierras del fundo.
Eso es chantaje, se�or.
�Chantaje?
Por favor.
Cuide su lenguaje,
no se le olvide que soy la autoridad.
Para que usted no piense que me estoy aprovechando de usted,
voy a ofrecerle
la cantidad de 3500 pesos por el fundo.
- El fundo vale el doble. - Eso dice usted.
Y quiz�s podr�a llegar a valerlo si estuviese bien trabajado.
Pero ambos sabemos que no es el caso,
por lo tanto, mi oferta me parece justa.
Pi�nselo, hombre.
Podr�a salir de todas sus deudas
y aun le quedar�a plata.
Eso, sin contar que
con su segura reincorporaci�n
podr� disponer de una suma fija
de 150 pesos mensuales.
Usted me quiere estafar en mi propia cara.
- Yo le exijo-- -�Exijo?
�Usted? Usted me va a exigir a m�?
Me hacen gracia ustedes los extranjeros.
Vienen de Europa
con la sola pretensi�n de emparentarse con nuestras mejores familias,
simplemente porque no son indios ni son negros
y por supuesto tienen riquezas.
Mientras que en sus pa�ses
no ser�an m�s que panaderos, piratas o gente como usted.
Oficiales segundones
que solamente en un pa�s nuevo como este
podr�an aspirar a mayores cargos.
Esc�cheme, Gutike.
No tengo nada en contra de gente como usted,
siempre y cuando sepan cu�l es su lugar.
Y no pretendan igualarse a nosotros.
-�Nosotros? - Nosotros, mi querido se�or.
Nosotros los criollos,
los verdaderos constructores de este pa�s.
Nosotros somos el orden, la legalidad, la falta de rey,
nosotros somos el rey.
En cambio, ustedes son...
Advenedizos que solamente deber�an embarcarse
en el comercio, la industria...
�Pero la tierra?
La tierra, mi querido se�or, es nuestra.
Siempre lo ha sido y lo ser�.
No me joda con esos aires de dignidad, por favor.
La gente de este pa�s me aburre.
Sus vidas sin sentido.
Sus quehaceres.
Si ni siquiera la ciudad tiene belleza.
Todo es plano ac�.
Los d�as se suceden,
y se parecen demasiados unos a otros.
En todos lados la vida es corta.
Uno aqu� pareciera sobrar.
!�Se�ora Carmen!
!�Ay!
�Qu� espera, Moro?
- Venga a levantarme. - Ha corrido mejor que yo.
No es lo �nico que podr�a hacer si me permitiera probar.
!�Qu�dense quietos los se�ores!
- Baja esa arma, Manuel. - B�jela ahora.
!�No se muevan!
-!�Baja el arma, te digo! -!�C�llese, se�ora!
Me disculpar� la se�ora por haberla hecho callar.
Me pareci� ver un puma.
Este lugar no es seguro.
Es mejor que regresemos.
�Qu� pas�?
Lo que pasa es que yo sent� un ruido.
El patr�n se estaba tambaleando y se cay�.
Se peg�, parece que no est� muy bien.
Yo me encargo.
D�jeme que le limpie la sangre.
Estuvo tomando.
Fui a una chingana.
�Cree que soy un mal marido?
Estoy segura que ha hecho lo posible.
Podr�a decir lo mismo de usted.
Pero parece que las cosas nunca salen bien.
Hoy en la tarde vend� Llancanao.
�De qu� vamos a vivir?
No se preocupe.
La pr�xima semana me reintegran al ej�rcito como teniente coronel.
Por fin vamos a tener la entrada estable
que usted siempre quiso.
Gutike...
Ma�ana voy a Llancanao a arreglarlo todo.
Quiero que usted vaya a Constituci�n con Rugendas.
Lleve a Atilio, en quien tanto conf�a.
Yo la paso a buscar despu�s.
Ahora vaya a descansar.
Quiero descansar.
No quisiera alejarme mucho de Talca.
Me gustar�a partir temprano a Constituci�n
y usar el camino largo.
Cuando conoc� a Carmen era apenas una muchacha.
Una joven de familia aristocr�tica.
Su padre le dio todas las comodidades
que se pod�an tener en un pa�s como este.
Era joven,
culta,
inteligente.
No hay muchas mujeres as�, usted lo sabe.
Yo era un militar reci�n llegado a este pa�s,
no ten�a mucho que ofrecer a una se�orita as�.
Mi suegro que se neg� a nuestro matrimonio,
bien lo sab�a.
Pero Carmen ve�a en m�
al representante de una sociedad m�s refinada.
Y eso despertaba en ella una enorme ilusi�n.
Esto era para usted.
Debi� haberle llegado en la hacienda de los Gana, pero yo la intercept�.
Ahora cumplo con entreg�rsela.
Edward...
Somos amigos desde hace mucho tiempo, Moritz.
De mi parte nunca le ha faltado una demostraci�n de amistad.
Pero no soy tonto.
Hay sentimientos que no podemos evitar.
Lo �nico que le pido es que no le haga da�o a Carmen.
Gutike me entreg� su carta.
No la ley�.
�Y usted?
Atilio.
Mande.
Junte las cosas y nos vamos.
Lo siento, si no partimos ahora no llegamos al refugio.
�Est� c�moda?
S�.
Quiz�s lo m�s prudente es que yo duerma afuera.
Vaya usted.
Yo necesito tiempo a solas para pensar.
Lo que me propone en esa carta implica una traici�n.
- Depende. -�Depende de qu�?
De a qui�n deba usted sus lealtades.
No tiente al demonio, Carmen.
�Desde cuando el amor es un demonio?
Si el amor no sirve para embellecer la vida, solo sirve para envenenarla.
Mejor v�yase.
Quiero dormir.
Carmen, se lo ruego.
No abra ahora un abismo entre nosotros.
Me gustar�a tanto tener las alas del c�ndor.
As� podr�a volar lejos.
Y cruzar este r�o sin puentes que tengo frente a m�.
No hay salida f�cil.
No soy p�jaro.
No puedo volar.
Pero s� hay algo que puedo hacer y que el c�ndor nunca podr�.
Puedo so�ar con eso.
Le ruego me disculpen, pero...
necesito descanso.
Do�a Carmen,
tenemos un almuerzo realmente maravilloso.
Lo siento, me siento indispuesta.
Pero perd�neme que le diga,
pero usted es mi hu�sped favorita.
No puede irse sin comer.
Se lo ruego Drewetke,
su amabilidad empieza a rayar en la impertinencia.
- Pase.
No era necesario comportarse as� con Drewetke.
Me imagino no habr� venido a hacerme recriminaciones.
No, por favor.
Es usted quien responde a casi todo lo que digo con reproches.
No pierdo la esperanza de que pruebe as� el filo de mis frustraciones.
Basta Carmen, deje de una vez la poes�a.
Quiz�s quiera un poco de vulgaridad.
No es eso a lo que me refiero.
Esos reproches son injustos.
Las frustraciones no son solo suyas.
-�Ah, no? - No.
�Crees que no he imaginado mil veces un momento contigo?
Me he pasado ocho a�os en este pa�s,
quiz�s mis mejores a�os como artista.
Y estoy a punto de marcharme para siempre con las manos vac�as.
Pero ya es tarde para eso.
Nuestro amor nunca--
�Un amor lleno de palabras? Por favor, Moritz.
Es como una casa vac�a que nadie puede habitar.
�C�mo puedes decir eso?
Siempre te he amado, mi china.
Lo que no te impide pedir la mano a una jovencita.
!�Porque no pude pedir la tuya!
!�Tienes que entenderlo!
No pude evitar tu amor, como no pude evitar la amistad de tu marido.
!�Moritz!
Tu decencia me ofende.
Entiendo que dudes de lo que digo.
�Dudas?
No se si exista una palabra m�s hiriente que esa.
S� que me amas, o que me amaste.
�Pero la pasi�n, Rugendas?
Eso que te hace volver loco, romperlo todo,
eso nunca lo has sentido.
Y yo no he querido verlo.
Cegada por la ilusi�n.
Por tu personalidad luminosa que brillaba en medio de esta sociedad aburrida...
No es verdad. Nada de lo que dices es verdad.
Aument� mi herida ac�.
No hace falta que lo hagas,
estar�a infinitamente m�s grande de lo que jam�s podr�as imaginar.
�C�mo puedes decir eso?
Yo tambi�n he gastado mis mejores a�os contigo.
Sola.
Esper�ndote cada vez que te vas.
Y aqu� estoy cada vez que regresas.
Eres lo �nico que me manten�a viva.
O eso era lo que yo he querido creer.
Eres solo un espejismo,
!�y cada vez te alejas y lloro aqu�!
�Y ahora qu� queda?
Una larga decadencia
mientras t� te vas y comienzas a tener una vida
en la que yo nunca tendr� y nunca he tenido.
�No tiene hambre, Moritz?
La verdad es que solo como con usted para no hacerle un desaire.
No.
El �nico desaire ser�a
que comiera por compromiso.
Adem�s, deber�a estar...
alegre.
Puede partir ma�ana.
Tuvo la suerte
de que hubiera un barco disponible.
�La suerte?
Pero obvio.
S� no habr�a tenido que esperar por lo menos 20 d�as
a que llegara otro barco
y entonces habr�a sido preferible que se hubiera ido...
por tierra.
Ma�ana parto a Valpara�so.
Se va a olvidar de m�.
Se va a olvidar de m�.
La se�ora mand� a decir que no lo va a acompa�ar nada hasta el puerto.
Me pidi� que le entregara esta carta.
Gracias.
Mi Moro.
No quiero perder la grata costumbre
que ha formado por tantos a�os,
el principal placer de mi vida.
Que hizo renacer mis ideas
que el fastidio y la soledad hab�an casi extinguido.
Mi existencia correr� siempre entre d�as borrascosos y d�as de calma
en las horas de soledad, sin embargo, sentir�
que renacer� en m� aquel vago disgusto por la vida.
Aquel sentimiento de una vida sin porvenir,
que me hizo en otro tiempo casi aborrecerla.
Comprendo que el desenlace
de este ins�pido drama, no ser� tranquilo.
Yo he pasado la vida como un viajero que busca el verdadero camino
y que se equivoca siempre, y en fin...
Cansado se arroja al suelo,
y se resuelve a muerte all�.
Yo hab�a sido formada sin duda
para una vida de imaginaci�n y esp�ritu,
si puedo decirlo as�.
�Me olvidar� usted, querido amigo?
En este mundo lleno de amigas brillantes,
de instrucci�n y talento,
�usted olvidara la oscura habitante del sur de Chile?
�Olvidar� usted aquella planta marchita,
que usted encontr� casi ignorada
y que usted reanim� con su amistad,
mostr�ndole que algo val�a?
!�Oh, Rugendas
c�mo cambian los tiempos y las personas!
Moro,
en la aridez de la vida, que el destino me prepar�,
si no hubiese encontrado su alma elevada y llena de sentimientos nobles,
que comprendiera la m�a en�rgica y noble tambi�n,
pero degenerada por una suerte mezquina
�qu� hubiera sido de m�?
Los pesares que han enfermado mi alma y mi cuerpo
hallaron un calmante en la noble amistad que usted me dispens�
Es como una cosa del cielo nuestra amistad
y as� la debemos conservar,
siempre,
pura e inalterable.
Su amiga, su hermana,
Carmen
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