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Original subtitles

Ahora que tenemos las huellas de Gustavo,

la cuartada de Paula no vale nada. Estoy

deseando ver su cara cuando se entere de

que haareciido la pistola. Notate prisa.

Hay que esperar. Una condena por falso

testimonio no va a librarnos de esa mujer.

Alguien tiene que sacar la basura y en

este caso tú eres el más indicado. Son

muchos años rodeado de ella. Pronto nos

habremos deshecho de Paula y no tendrás

que hua gustado nunca más. Me acabo de

enterar de que se van a llevar el mosto

para fermentarlo a las bodegas Reverte y

yo estoy en las viñas. No me da tiempo.

Mierda. Solo tienes que bajar el

termostato de los depósitos. Dos 3. Va a

hacerlo. Siempre admirado tu capacidad

para sobrevivir, para deshacerse de la

pistola. ¿Si estuvieras trabajando para

Vicente, no te perdonaría que le hicieras

ensuciarse las manos, verdad? ¿Tienes la

relación? Estaba a punto de coger la Paula

entró en el despacho el Vida. La

secretaria tiene una relación con las

claves. Busúscate sus cosas. Treme esa

maldita grabación. ¿Qué es lo que quieres,

Paula? Que me folles. Si cree que voy a

firmar la cesión de mis acciones así como

así, es que está llevando la vejez peor de

lo que pensaba. Si el resto de los

accionistas descubrieran has boicoteado la

fermentación del vino, no solo podrían

expulsarte de la junta, sino también

emprender acciones legales contra ti.

Gustavo, pon eso. Gira la pantalla. Puede

quedarse con la grabación y tú con el

dinero. Ahora que ya no tienes aliados,

te va a hacer más falta que nunca.

Rosalía sabía desde el principioón estaba

Raúl y ha consentido que tú fueras a la

cárcel. Parece que su abogado se está

ganando el sueldo. Puedo citar a Rosalía

Cortázar para que dé explicaciones. Haga

lo que tenga que hacer, pero, por favor,

no le diga nada de esto a Rosalía. Tengo

la prueba de que Raúl y su madre han

estado en contacto. Ortega cree que ese

dinero se pagó un cómplice. Pero si en la

orden de un juez no puede demostrar nada,

podemos tenderle una trampa. Raúl. Sí que

vas a traicionar a mi hijo. Cuénta. ¿Te

han pagado los Reverte para que declares

contra él? Ese reloj no ha estado todo

este tiempo bajo tierra. Hay una etiqueta

en la base de la caja. Por lo visto,

pertenece a un guardamuebles de aro.

¿Buscas esto? ¿Has hablado con ella del

accidente? Quiere volver a verme en la

vida. Ya es demasiado tarde. Tienes que

estar preparado para denunciarte. ¿Que

quiere contarme? Sobre el accidente de su

hermana. Daniel Reverte conducía ese coche

y la dejó tirada. Usted me dijo que Daniel

Reverte conducía el coche en el que murió

Lorena. ¿Cómo iba decidido eso? Carlos,

eres un tipo despreciable. Tienes todo

algo que ver con más. No, esto tiene que

ver con sala. Te has aprovechado de su

situación para manipularla. Eres un

miserable sol. Y ahora te metes en el

depósito a limpiarlo. Es el único que

puedes aspirar en esta empresa. No voy a

dejar que me humilles. Tú no eres mi jefe.

Pero yo sé usted quiere Miguel fuera de

las bodegas tanto como yo. Será mejor que

te vayas de esta casa. No me gusta en lo

que te estás convirtiendo. No sé qué crees

que ha pasado entre tú y yo, pero yo soy

un hombre casado y en este momento lo

único que me preocupa es que Sana se

recupere. Voy a presentar mi emisión. Me

vuelvo con mis padres. Si realmente la

quieres, no hagas nada. Lo que te puedes

arrepentir. Su tren sale en media hora.

Mar, no te vayas, por favor. No la quiero.

Miguel, devuélvemea llave, por favor. No

hasta que no me digas qué hay detrás de

todo esto. Es que si caen manos

equivocadas, puede ser el fin de esta

familia. ¿El fin de esta familia o el

tuyo? Mamá, si no me dices

qué está pasando, iré a la policía. Esa

llave tiene que ver con algo que pasó hace

muchos años. Algo de lo que ni tú ni tus

hermanos sois culpables, pero que os

afecta directamente. Por eso lo escondí,

para protegeros. Justo lo contrario de

lo que está haciendo tu padre. Es él el

que está detrás de toda esta historia.

¿No te das cuenta? Si papá

está detrás de todo esto porque la llave

estaba entre tus muebles.

Señora. Ahora no, Amelia. Es la agente

Ortega, quiere hablar con usted.

He visto el coche de la policía por la

ventana. ¿Está Ortega aquí? Sí, está

hablando con mamá. ¿Con mamá?

Mamá sabe dónde está Raúl. ¿Qué?

Ha estado ayudándole todo este tiempo. Lo

saben. El Reverte. Bueno, han sido ellos

los que han avisado a Ortega.

¿Y cuál va a ser el siguiente paso?

Ortega iba a interrogar ahora Rosalía y

esperemos que lo pue hacer también con

Muria Sensi. ¿Crees que conseguirá que

testifique en contra de Raúl?

Mira, está haciendo lo que puede y por

difícil que sea, tenemos que confiar. Es

nuestra última esperanza. Todo a ir bien,

hija, ya verás.

¿Adolfo, no es ese tu móvilcitos?

Cacharros. Nunca me acostumbraré a ellos.

Disculpadme un momento.

Sí, sí, sí, sí, un momento.

Sí. No, no, es para hor ahora para llamar.

Dime. Sí, ya sé que

te pedí que me dieera mis cosas, pero

necesito más dinero. Se lo di a

ellos, pero el otro

día mi sobrino estuvo a punto de cazarme.

No van a tardar en darse cuenta. La hace.

Necesito dinero para marcharme cuanto

antes. Gracias.

Es cierto que estoy en contacto con mi

hijo Raúl desde que se fue,

pero aunque no me crea, no sé dónde está.

¿Porque es eso lo que quieres saber,

verdad? Pues sí. Sería bueno poder

contrastar la versión de su hijo con la de

Lucía Reverte. Más que nada por aquello de

que una inocente no vaya a la cárcel.

Pues lo siento mucho, gente, pero no puedo

ayudarla. ¿Está segura?

Porque a lo mejor su hijo no le ha dicho

dónde está, pero sí que ha visto usted el

teléfono desde el que le llama. Ya sabe,

esos numeritos que aparecen en la

pantalla. Llama siempre desde

un número oculto. ¿Y me va usted a negar

que su hijo Raúl le ha estado enviando

dinero a Nuria Sensi a través de usted

durante todo este tiempo?

Por supuesto que voy a negárselo.

¿Y me va a negar también que se ha reunido

usted con Nuria Sensi?

¿Rosalía, sabe usted que si me miente la

puedo acusar de un delito por obstrucción

a la justicia? Para eso, mi hijo tendría

que haber cometido algún delito. ¿Y que yo

sepa, la única responsable de la

contabilidad de las bodegas Revertes la

propiaus cireerte, no es así? Por ahora.

Pues entonces no puede usted acusarnos ni

a mi hijo ni a mí de nada. No,

pero quería que supiera lo que se

arriesga. Espero que esté segura de lo que

hace, porque Nuria Sensi no va a proteger

a su hijo como usted la está protegiendo a

ella. Buenos días.

Lo ha sabido siempre. Nos ha engañado

siempre. Imagino que ahora volverá a

avisarle. No, Miguel,

ya he caído en una trampa de los Reverte.

No voy a poner en peligro otra vez a Raúl.

No me mires. Sí, Pablo,

solo protejo a mi hijo.

Lo haría por cualquiera de vosotros. Raúl

ha estafado esa familia y tú has sido

incapaz de decirnos dónde estaba nuestro

hermano. Eso tendrá que decirle un juez.

¿Pero tú te has parado a pensar en Sofía?

Su hija puede ir a la cárcel.

Cuando salí por esa puerta hace 30 años,

os perdí y creí que era para siempre.

Hace dos meses he vuelto a quedarme sin

Raúl y ahora he

echado a Carlos de casa. Si alguien

sabe lo que es perder un hijo, esa soy yo.

Y tú también, Miguel, me digas

que no harías lo mismo.

##m más. Yo ya no sé qué pensar.

Lo siento.

Parece que poco a poco vais descubriendo

la auténtica Rosalía. Comprendo lo difícil

que debe ser tu posición, cada uno

hablándote continuamente mal del otro.

¿A lo mejor esta llave ayuda a equilibrar

la balanza, no crees?

¿De dónde la has sacado? ¿Sabes lo que

abre? Pregúntale a tu madre.

¿Ninguno de los dos vais a dar vuestro

brazo toé, verdad? Si lo supierate,

seguro que te lo diría. Pero creo que

alguien puede ayudarte. Un viejo amigo de

tu madre. Eusebio Burgosa ya

no quiso contestar a las preguntas de

Octega. Porque iba a contestar a las mías.

Pregúntalte, Otelga. No fueron las

adecuadas. Pregúntale por lo que pasó seis

años después del robo. Pregúntale por

nuest encuentro y dile que será mejor que

hable, si no, yo se lo diré a la policía.

La balanza empieza a inclinarse a mi

favorjo.

¿Para eso me ha hecho venir hasta aquí?

Hablé con esa policía. Le dije que no tuve

nada que ver con el robo de su casa. Sé lo

que le contó a Ortega y también sé que es

mentira. Le pude creer lo que quiera,

pero la policía me dejó libre y dijo bien

claro que la persona que entró en su casa

fue Adolfo Reverte. Adolfo Reverte solo

pagó por la soberbia de mi familia. Usted

lo sabe igual que yo. Euseio, le estoy

dando la oportunidad de arreglar esto por

las buenas. ¿Me está amenazando?

¿Qué pasó seis años después del robo con

mi padre?

Cuéntaelo y le aseguro que no volverá a

verme nunca más.

Yo robé en esa casa. Es cierto.

No era más que un crío ignorante.

Estaba tan convencido de que nadie podría

descubrirme que años después me encontré

de casualidad con su padre y él vino a

saludarme. Supongo que quería saber si las

bodegas que acababa de montar podrían

suponer algún peligro para los Cortázara.

Me estrechó la mano y vio el

reloj en mi muñeca. Así es como

descubrió que había entrado a robar en su

casa. Entonces no

fue él quien le pidió que entrase en la

casa. No fue Vicente,

fue su madre. Ella me pagó

para que entrara mientras que la familia

estaba en en la entierro de su abuelo. Su

madre quería que yo abriese aquella caja

fuerte, que me llevara unos papeles. El

robo fue solo una excusa para que nadie

sospechara de ella.

Y ahora, si no le importa ya le he contado

demasiado.

Euseio, no le diga a mi madre que hemos

tenido esta conversación. Preferiría que

no lo supiese.

Sí, usted me dijo que sabría

cómo frenarle, pero es que su hijo lo sabe

todo.

Uy. Perdón. Ya vuelvo luego. ¿Sí?

Mi hijo ha perdido una llave con un

número. ¿No la habrá visto? No,

señora.

Es muy importante. ¿Si me encuentra de m

mira, de acuerdo? Sí, señora.

Creo que Miguel ha encontrado una llave.

Te dije que se sabría todo lo que has

estado ocultando estos años y que no

podrías hacer nada por evitarlo.

No sé qué pretendes que mis hijos

conozcan a la Rosalía que solo yo conozco.

Aunque eso suponga tu ruina y la de tus

hijos. Merece la pena. Con tal de verte

sola y en la calle.

No voy a permitirtelo. Y qué vas a hacer

para evitarlo. Matarme parece que tener

valor. Y agalla, si tú no tienes ni una

cosa ni la otra. La próxima vez que la

gente Ortega venga a esta casa será para

detenerte.

Bueno, bueno, bueno.

Nuria sensi. Hacía mucho tiempo que no la

veía. He pasado una temporada fuera de la

siesta, pero ya estoy de vuelta.

Me alegro. Yo también.

Pero supongo que no me habrá hecho llamar

por eso. Digo, porque tuviese ganas de

verme. No, no, no, no, desde luego que no.

Pero supongo que a pesar de haber estado

usted alejada de la siesta, se habrá

enterado de lo sucedido en las bodegas

Reverte y de la desaparición de Raúl

Cortázar. Algo he oído, aunque no

conozco los detalles. No se preocupe, yo

le hago un resumen.

Os te he hablado con Nuria y no quiere

declarar. ¿Cómo?

Apoyarte supondría aceptar su culpabilidad

y se niega. Pero sabemos que ayudó a Raúl

en el consejo regulador. ¿Podremos

demostrarlo de alguna manera? Lo dudo.

Todo el dinero que aceptó fue en mano. Y

las transferencias que hizo Raúl desde

Argentina eran a la cuenta de Rosalía y no

ponían ningún tipo de concepto. No hay

pruebas de esos pagos. Si Nur Miria no

testifica en el juicio, no podremos

demostrar que el dinero era para ella.

¿Ya vo yo ac

qué has venido, Miguel? Quería hablar con

tu tío.

¿Conmigo?

¿Sabes lo que más echado de menos durante

todos estos años? El olor

del vino y la madera.

El olor de la tierra en la que has nacido.

Debe ser duro dejar una vida atrás,

sobre todo cuando a una le acusan de algo

que no ha hecho. Adolfo,

he estado hablando con Eusebio Burgos.

Fue él quien robó nuestra casa. Sí, lo

admitido todo. Sé que ahora

ya es tarde y que no puede recuperar el

tiempo que pasó lejos de su casa, de su

familia, pero creí que le gustaría

saberlo.

Jamás pensé que después de tantos años un

cortázar meno a hacer tan feliz.

Gracias.

Lu. Hola. ¿Podemos hablar?

Tenemos prisa, Dani. Será solo un momento.

No te preocupes. Te espera en el coche.

Gracias, Mar.

No sé qué se traen entre manos, pero he

visto al tío con Miguel en las bodegas.

Ah, ya. Miguel quería hablar con él. ¿Y no

te sorprende? No sé, si tuviera

algo que ocultar, no hubiera venido a

buscarle casa. No, escucha, oye al tío

hablar por teléfono. No sé con quién,

pero le pedía dinero. Y yo y tú todos

necesitamos dinero. Dani, por favor.

¿Pero serás capaz de confiar en mí por una

vez en tu vida? Le dijo al tipo que estuve

a punto de cazarle. ¿De cazarle en qué?

¿No lo sé, vale? Pero entre eso y

lo de que iba a llevar el pedido de mamá y

ni siquiera se pasó por la tienda. Lu, no

me fío no me fío.

Cuando eras pequeña tenías un problema.

Siempre me esperabas ahí donde estás

ahora.

Y tú me dabas los mejores consejos del

mundo. Hay cosas que nunca cambiando.

Estoy tan cansada, papá. No puedo más.

Cuando he visto el coche Ortega en la

puerta, pes pensé que venían a por mí otra

vez.

Necesito volver a dormir tranquila.

Y eso se lo va a pasar cuando vea a

Gustavo en la cárcel.

Tita, no te comas eso. Entendería que

quisieras acabar conmigo, pero no sé qué

te han hecho esos peces. Te he estado

llamando. Comprenderás que después de la

encerro en que me has hecho con Vicente,

no me apetezca hablar contigo. Ya sé que

han pasado muchas cosas últimamente entre

nosotros. Demasiadas. Y todas francamente

olvidables.

¿Qué es esto? Una carta donde solicito tu

cese del consejo de administración. Con el

apoyo de todos los socios, conseguiré que

te ecen de las bodegas. No te va a hacer

falta. Me voy de la siesta. No puedo

seguir aquí. Los Cortázar te tienen entre

la espada y la par. Estoy jodido, Paula.

Estoy incluso dispuesto a cederte mis

acciones. ¿Qué quieres a cambio? ¿Más

dinero? Debes estar muy desesperado

para hacerme esta oferta. Me hagas perder

el tiempo, Paula. No lo tengo. Vaya, no

puedo decir que lo sienta. Después de lo

que me has hecho. Me importa muy poco lo

que te pase. ¿Vicente me obligó a

traicionarte, no te das cuenta? ¿A cambio

de qué? ¿De qué,

Gustavo? No puedo decírtelo. Y yo no puedo

ayudarte. Sí, sí que puedes.

Sí que puedes. Porque si no, mis acciones

van a pasar a manos de Vicente. ¿Y eso es

algo que ninguno de los dos queremos,

verdad? En 1 h en el puente

del ciego.

Gustavo.

Pensé que no vendría. Ya llevas

más años de los que debías en la siesta.

Unos minutos más no van a hacerte daño.

Firma.

¿Has traído el dinero?

¿Dónde vas a ir? Más lejos que pueda.

La policía acabará encontrándote.

Policía es lo que menos importaí.

Con tus acciones, 1 poco de suerte, los

portaár dejarán de ser un problema para

todos.

Espero que tengas suficiente. Llevo toda

la vida luchando por eso. Te aseguro que

vale mucho más. Tus días estaban

contados aquí. Tómalo como una segunda

oportunidad. Ojalá yo pudiera olvidarme de

todo y empezar de cero. Es fácil.

Ven conmigo. Todavía tengo mucho que

hacer. Y cuando acabe, no sé qué quedará

de mí. Quéde lo que quede,

llamarme Gustavo. Lo que pasó entre

nosotros no va a repetirse más.

Damme. Un favor, Paula.

Cuidado. Mis peces.

¿Visto? Gustavo ha salido. ¿Dijo cuando

volvería? ¿No quiere dejarle al? No, no

hace falta. Gracias.

¿Gustavo es como un niño grande, verdad?

Toda la vida deseando que se vaya de casa

y cuando lo hacen, le echas de menos.

Mira, Paula, no estoy de humor. Pues vas a

tener que aguantarme durante mucho tiempo.

A no ser que tu padre encuentre una manera

más sofisticada de echarme.

Algún día se te va a acabar la suerte. He

perdido a una hija, Miguel me encerró en

una clínica y no hace mucho enterré a mi

marido. Si tú a eso lo llamas suerte,

deberías tener cuidado con lo que deseas.

¿Qué está pasando con Gustavo? Paula acaba

de venderme tus acciones. ¿Por qué iba a

hacer eso? Supongo que necesitaba el

dinero para marcharse. Y lo ha hecho.

No sé qué tenéis tú y tu padre para usar

en su contra, pero si no lo habéis hecho

ya, llegáis tarde.

El finiquito. Espero que lo invierta bien.

Sí. No sé si comprarme un yate o una casa.

Mar.

¿Qué haces aquí? Pensaba que te habías

ido. Yo pensaba que te habías sido tú.

¿Qué ha pasado con tu carta de renuncia?

Me lo pensé mejor. Ya. ¿Y supongo

que Pablo no tenido nada que ver con esto,

no? No me gusta lo que estás insinuando.

No sé si te das cuenta de que Pablo está

casado con una paralítica. Te creía más

lista. Si de verdad piensas que Pablo va a

dejar a su mujer, es que no lo conoces lo

más mínimo.

Hola. Hola, Mar.

Hola. Tu papá me ha hablado mucho de

ti y ella no para de hablar de él. Ha

salido del cole y solo quería ver a su

papá. ¿A que sí?

¿Nos molestamos, verdad? No, claro que no.

Por supuesto.

María, no toques esto, que es veneno. Te

podrías poner muy malita si lo tomas. De

acuerdo. ¿Mar,

por qué no la llevas a dar una vuelta a

los depósitos? Sara, Mar está trabajando.

No, Pablo, no pasa nada. Y yo también.

¿Por qué nos vais a casa y hablamos

después? Claro. No queríamos

molestar. Cariño, dale un beso. Papá,

el María besito.

Ve con mamá, corre.

¿No vas a hacerlo, verdad? No vas

a dejarla. Sí,

voy a dejarla, pero necesito

un poco de tiempo. La situación

de Sale no es fácil.

¿En qué piensas?

He tardado mucho tiempo en encontrarte y

si tengo que esperar para estar contigo,

esperaré.

Déjame. ¿Y ya puedo ir? ¿No quiere que la

ayude? No. Si lo desea, puedo traer he

dicho que no. Sal de aquí. Sí, señor.

¿Pasa algo? Ahora no. Carlos te

espera.

Tenía razón. Pablo y Mar están juntos.

Ya ves, al final es más listo de lo que

pensábamos. No tanto.

Ha visto besándose en la bodega.

Y Sara, si si

más no hubiera aparecido en la vida de

Pablo, jamás se habría atrevido a dejarte.

No me va a dejar.

Despídete de Pablo con va en su vida. ¿No

tienes nada que hacer? Adiós.

Con esto podrás ir tirando unos meses. Yo

no sé cómo tú no necesito el dinero de las

cortázas. Carlos, no quiero que pienses

mal de mí. Si te he pedido que te vayases

es por tu bien. ¿Por mí bien o por el

tuyo? Has decidido sacrificar al hijo

pobre para quedarte en este mundo de

ricos. Hijo, si te quedaras,

Vicente, acabaría convirtiéndote en

alguien que ni eres ni quieres ser.

Mamá, yo sé muy bien quién soy y

de dónde vengo. La que no lo tiene tan

claro eres tú. Mamá.

Hace poco fuiste tú que me abó esta puerta

y ahora voy a ser yo

que te la cierre. No se preocup

Vicente me pueda registrar. Me voy con lo

mismo con lo que vine. ¿Estáeguro?

Yo creo que has perdido algo. Una madre.

La próxima vez que quieras desafiar un

Cortezar, empiénsateo dos veces.

Miguel vino para hablar conmigo y decirme

que Eusebio, el primer

sospechoso del robo, por fin ha confesado

que fue él quien entró en casa de los

Cortázars.

¿Entonces, soy inocente?

Sofía era inocente.

Por eso abandonaste todo.

Lo único que me importó dejar atrás fuiste

tú.

Mamá. Hijo, acaban de llamar

de la tienda de delicatessen. ¿Sí? Han

vendido todo el pedido. ¿Tú pedido de

rope? ¿Qué dices? Pero ya.

Por lo visto ha sido un éxito. Han pedido

el doble de botes. ¿Para cuándo? Para

allá, mamá, para allá. Voy a llamar a tu

hermano ahora mismo, porque si no me

ayuda, no llegó a tiempo. Cor.

Oye, por cierto, hay que pagar a la tienda

que no suministran a los botes y yo voy a

estar todo el día en las bodegas. ¿Te

importaría hacerte cargo? Yo no sé.

Ya viste cómo acabé el otro día cuando fui

a llevar la ropa. No me gustaría te

dé otro problema con el coche. Ya, tiene

razón. Da igual, déjalo. Además, es mucho

dinero. No creo que les preocupe el

recibir el pedido un día más tarde. Dani,

deja, ya voy yo.

No te preocupes, no hace falta. Sé lo

importante que es para tu madre que este

negocio salga bien. No se perdonaría que

el pedido no llegara tiempo.

Bueno, pues muchas

gracias, la verdad. Ten cuidado.

¿Sabes lo que me estás pidiendo?

Sí. Créeme que no hubiera venido si

tuviera otra alternativa.

Es la única forma que tengo de demostrar

mi inocencia. Nuria Sensi se niega a

declarar y tiene que haber algo que pruebe

los chanchullos que tenían entre manos tu

hermano y ella. Miguel,

tú eres el presidente del consejo

regulador. Necesito que me ayudes.

Si me dejaras ver los libros o Lucía, eso

no puede ser. Tiene que haber otra forma

de hacer que declar Miguel, yo no quiero

implicarte a ti que tu familia te lo

reproche. No se trata de mí, se trata del

consejo. Se vería muy afectado. Todos nos

veríamos afectados.

¿Y qué otra alternativa tengo? Siempre hay

otra alternativa. Conozco a la gente como

Nuria Sensi y ya traté con ella una vez.

Emma, necesito que me hagas un favor.

¿Me das? ¿A lo mejor es un poco doloroso

para ti, pero tienes la

grabación de Nuria Sensi? ¿La que habla

con Gustavo sobre los tanchullos del

consejo regulador? No te lo pediría si no

fuese importante de verdad. No sé.

Creo que sigue en la caja fuerte de casa.

¿Por? Necesito que me la des para ayudar a

Lucía. Eso va a implicar a

Raúl. Emma, Raúl ya está implicado.

Solito se lo busco.

No puedo abandonar a Lucía. Su suerte,

nuestra familia, en parte es responsable

de su situación. Se lo debemos.

Quiero algo. Hago lo que sea por

conseguirlo. No siempre se puede

conseguir.

¿Qué haces con esa grabadora? Papá, Lucía

es inocente. Alguien tiene que ayudarle a

salir de todo esto. 1000. Cree que si le

enseñamos esta grabación a Nurriia Sens

sí, puede que testifique. ¿Y vais a

chantejer a esa chica? Pues mira,

no salgo de lo que me sienta muy

orgullosa, pero esto debería avergonzarnos

a todos.

¿Qué hace aquí esto?

Gustavo se ha ido. ¿Qué? Se ha ido para

siempre. Me lo ha dicho Paula. Y eso no es

todo. Papá le ha vendido las acciones.

El secretino no se va a salir con la suya.

No, claro que no. Por eso quiero llevarle

la pistola. Ortega. Tranquilízate, Emma.

Con Paula teniendo todas esas acciones,

necesitamos esta pistola más que nunca.

No, papá. Ya la intentaste y no te salió

bien. Ahora quiero que hagamos las cosas a

mi manera. Querías librarte de Gustavo.

Lo has conseguido. Nos hemos librado de él

para siempre. Mientras tengamos esta

pistola, nunca jamás volverá a la siesta

porque nos tendrá miedo. Mientras Gustavo

no esté en la cárcel, la que le va a temer

soy yo a él. Te lo pido, por favor,

déjame que se la lleve. Confía en mí. Sé

lo que necesita esta familia. ¿No se la

vas a entregar nunca, verdad? Puede que

algún día. Pero ahora es mucho más valiosa

nuestras manos que las de Ortega.

Vamos, hija. Vamos. Vamos.

¿Y esa cara? ¿Qué pasa ahora?

Cosas mías.

¿Es por Gustavo? Soy tu madre. A mí no

puedes engañarme. Yo a ti puede que no,

pero tú a mí sí. A mí y a todos los de

esta casa. Nunca pensé que pudieras hacer

una cosa así. Dime lo que quieras,

no me importa. Lo que me duele es ver que

estás sufriendo y no poder hacer nada.

Nadie puede ayudarme.

Si confiaras en mí pero tu padre te

ha puesto en mi contra. Te he alejado de

mí. Eso me desgarra por dentro.

Esto no tiene nada que ver con papá. Él lo

único que ha hecho ha sido intentar

ayudarme. Por lo menos hasta ahora. Yo

estoy aquí. Llevo años soñando

con estar a vuestro lado y por un momento

creí que lo había conseguido.

Soy tu madre. No importa lo que hayas

hecho. Lo que está pasando con Raúl

debería enseñarte algo. Confía en mí.

Es que es muy difícil de explicar, mamá,

yo disparé a mano. Fue un accidente, te lo

juro. Pero el culpable que está buscando

Ortega soy yo, mi hija y Gustavo

lleva chantajeándome todo este tiempo.

Eso explica muchas cosas.

Pero escucha, ahora puedo arreglar todos

mis problemas de una vez. Tengo la pistola

con las huellas de Gustavo. Si se la doy a

Ortega, me libraré de las sospechas y de

él. ¿Y qué te impide hacerlo? Papá no

quiere que lo haga. Si yo hubiera hecho

caso a tu padre, sería la mujer más

infeliz del mundo.

¿Qué puedo hacer? Entrega esa pistola y

asegúrate de que Gustavo esté todavía

cerca para que la policía pueda meterlo en

la cárcel de una vez por todas.

Paula, espera. No hay nada como ganar

poder en esta empresa para que los

Cortázar empiecen a correr detrás de ti.

Aunque no te lo creas, vengo a darte las

gracias. Si no llega a ser por tu dinero,

Gustavo nunca se habría ido de la siesta.

No sé qué habéis hecho, pero desde luego

ha funcionado. Un despacho en esta bodega

era lo que más deseaba. Y ha renunciado a

ello por cuatro duros. ¿Me imagino que

ahora que se ha ido puedo ser sincera

contigo? Gustavo creía que íbamos a llevar

a la policía algo que le hubiera hecho

mucho daño, pero mi padre ha decidido no

hacerlo. ¿Entonces se ha ido por nada?

Eso me da exactamente igual. Tengo tantas

ganas de celebrarlo como de olvidarlo.

Dime. Espero que algún día sepas

agradecerme lo que estoy haciendo por ti.

Se me ocurren muchas formas de devolverte

favores. Lo que tú llamas favores yo llamo

pequeños suplicios. Pero céntrate. Acabo

de hablar con Emma. ¿Si te digo que ella y

su padre tienen algo que pueden utilizar

en tu contra, pero que no lo van a llevar

a la policía, te dice algo? Me dice que,

de ser así, podría volver ahora mismo.

Pues lo siento, pero he estado casada más

de 10 años con un Cortázar y sé

perfectamente cuando mienten. No te

entiendo. ¿Qué quieres que haga? Yo que

tú, daría media vuelta e intentaría

recuperar eso antes de que lo entreguen a

la policía.

Cualquiera diría que estás deseando volver

a verme, pero eres tú el que te vas a

pasar el resto de tus días huyendo.

¿Sería una pena que esa grabación acabase

en manos de la fiscalía, no crees?

¿Cuándo vais a dejarme en paz? ¿No te

busteis bastante con echar a mi padre del

consejo? Mi familia no tiene nada que ver

con esto. Es un asunto personal. Me

importa una mierda tus asuntos personales.

¿Qué quieres a cambio de esa grabación?

Quiero que llames al abogado de Lucía

Reverte y le digas que has cambiado de

opinión. Aceptarás el trato que te

propusieron. A cambio,

cuentas en el juicio todos los chansullos

de Raúl al frente de las bodegas Reverte.

¿Estás loco? ¿Y arriesgarme a ir a la

cárcel? Cualquier juez me condenaría.

Puedo conseguirte un buen abogado.

Creo que tu padre no te habla desde

entonces. Puede que después de

esto te perdone. Tú declara que

la grabación será tuya y podrás hacer con

ella lo que quieras. ¿Por qué tendría que

fiarme de la palabra de un cortázar?

¿Quién me asegura que no cambiarasás de

pineión y te quedarás con la grabación?

Nadie.

¿Pero cómo que Nuria Sensi va a testificar

a mi favor? ¿Está seguro? Lo conseguimos.

Porí vas a poder demostrar tu inocencia.

¿Pero cómo has sido? ¿Cómo lo has

conseguido? No lo sé. Lo único que me dijo

cuando me llamó fue que no quería que el

consejo regulador se viebiese involucrado

en nada.

¿Qué pasa? Ha sido Miguel.

Yo le pedí ayuda. Lucía,

Miguel es el presidente del consejo

regulador. Él tiene acceso a todos los

libros de cuentas. Si Nuria dejó rastro de

alguno de los chanchullos que tenía con

Raúl, tienen que estar ahí registrados y

coltaándo. Solo les has dado la

oportunidad para que destruya las pruebas,

ser nuestra única baza para el juicio. No

las va a destruir, por lo que se ha hecho

cosas peores. Lo que pasa es que ahora se

te ha olvidado.

Gracias, Miguel. No tienes que darme las

gracias. Ya te dije que te ayudaría. Mark

va a necesitar todo lo que tengas en su

contra. La única prueba

que tenía en su contra era su propio

pasado.

¿Qué has hecho, Miguel? Ayudarte.

La has chanajeado, Lucía. Nuria Sensi

ayuda a Raúl a arruinar a tu familia. Lo

único que he hecho es darle la oportunidad

de que lo confiese ella misma.

Lo más importante es que tu hijo no nazca

en la cárcel.

Se merece un futuro mejor.

Dime, Dani.

No he pagado ni un solo bote.

Cl claro que estoy seguro, Lu. Me lo

acabao de decir en la tienda. Oye, mira,

aún no sé por qué, pero está claro que

Adolfo se quedado con el dinero.

Sí, sí. Oye, tengo que colgar.

Gracias.

Ana. Ana, espera. Espera. Ana, por favor.

¿No me toques,

vale? Oye, lo siento.

Lo siento. Ya te dije que lo siento. ¿Lo

sientes? ¿Por eso convenciste a Vicente

Cortázar para que no dijera la verdad?

¿La policía An cómo lo hiciste?

E Dime.

Vas a pagar por lo que has hecho, Dani.

Me da igual el tiempo que tarde o lo que

tenga que hacer para conseguirlo. No

tienes que hacer nada. Ya lo estoy

pagando. Mira, sé que lo nuestro no tiene

arreglo, pero necesito que me perdones.

No sabía a quién tienes que pedir perdón.

No sabí Dani,

nunca te gustaron mucho las flores y

ahora fíjate, no paran de ponértelas.

Y todo por mi culpa.

Lo siento.

Si pudiera dar marcha atrás no puedo.

Tenía que haber sido yo, Lorena y Noto.

No teníamos que haber sido ninguno, Dani.

Yo te quería.

Si me subí al coche fue por ti.

Todo lo que hice, lo bueno y lo malo, fue

por ayudarte.

Tienes que dejar de martirizarte, Dani.

Aquello fue un error.

A mí me costó la vida.

No dejes que te cueste a ti también la

tuya.

Daniel, hijo. ¿Todo bien?

Sí. De hecho, creo que no me sentía

mejor desde hace mucho tiempo.

¿Qué ha pasado? Nada especial,

solo lo que pasa cuando dejas de

esconderte y haces frente a los problemas.

Así somos los Reverte.

Ya. ¿Oye, por cierto,

pagaste al proveedor, verdad?

Claro, claro. Sí, esta mañana.

¿A qué hora fuiste?

No me acuerdo, hijo. Uno tiene la cabeza

claro. Es que resulta que en la tienda

dicen que nadie ha ido a pagarles primero.

¿Qué has hecho con el dinero?

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué quieres decir?

No lo sé, dímelo tú. ¿Dónde estabas el

otro día cuando se suponía que tenías que

entregar el pedido y no lo hiciste?

¿Daniel, hay cosas que para qué has

vuelto, Adolfo? ¿Y nos a robarnos tú

también?

Contesta.

No es lo que crees. Claro. ¿Sabes? Te oí

hablar por teléfono esta mañana, decir que

necesitabas dinero. Es mentira.

Eso también es mentira. Si no es lo que

creo que es, Adolfo, dímelo. ¿Para qué has

vuelto después de tantos años? Y ahora la

verdad.

Devuelve el dinero de mi madre.

Luego coge tus cosas y lárgate antes de

que ella vuelva.

Lo siento.

¿Qué ha pasado? ¿No has convencido a Nuria

sensi para que declare el juicio? ¿No?

No. En cuanto le he mencionado la

grabación, le ha faltado tiempo para

aceptar el trato. ¿Y entonces esa cara?

Ah, tonterías. ¿Perdona? ¿Y esas tonterías

tienen que ver con Lucía?

Elvira me ha dicho que ha estado por aquí.

Elvira habla demasiado.

¿Has traído la cinta? Sí.

No está, miel. ¿Estás segura?

¿No te lo habrás dejado en casa? No está,

mirel. No, lo metí aquí, en el bolsillo

del abrigo y lo dejé en el hall antes de

venir aquí. ¿Dejaste el abrigo en el hall?

Pues alguien ha tenido que cogerla.

Como Nuria Sensi se enterero de esto,

Lucía está perdida. Pero no entiendo a

quién le puede importar esa cinta. A

alguien que quiera proteger a Raúl.

Uy, por Dios, qué susto me has dado.

Tengo una idea para ayudarte. ¿Por qué

lo has hecho, mamá? ¿Por? ¿Has cogido la

grabadora? ¿Qué grabadora?

¿De qué hablas? ¿De qué? Me has

traicionado. ¿Por eso querías que

confiaran en ti, verdad? No sé por

qué es tan importante esa agravdora. ¿Ni

por qué me estás acusando? Pero yo no he

cogido nada. Que no me mientas más. Que no

entiendo que tienes en contra de Lucía

Reverte.

¿Qué más da? Que la declara inocente.

¿Qué daño puede hacerle eso a Raúl? A ver,

si está fuera del país, no puede ir a la

cárcel. Te juro

por vosotros. ¿Qué es lo lo que más

quiero? Que yo no he cogido ninguna

grabadora. Tienes que creerme.

Y has intentado que no testifique

Nuriasensi. No sé por qué tiene que ser

distinto ahora. Tienes que creer, mi hija.

No puedo. No puedo.

Mamá.

Hola.

Todavía no sé qué hago aquí. Por su culpa

mi padre tuvo que irse del consejo

regulador. Creo que ese mérito es solo

tuyo. Quizá esto te haga sentirte mejor.

Aquí está la grabación con la que mi hijo

Miguel te ha estado chantajeando. Ya no

tendrás que testificar contra Raúl.

¿Por qué lo hace? Creía que no se llevaba

bien con él. Por decirlo de alguna manera.

Los asuntos de familia hay que resolverlos

en familia. Mientras yo viva, ningún

Cortázar pisará la cárcel. Vaya su

vificiente. Cortázar tiene corazón. Hay

mucha gente que se sorpre.

Supongo que sabes que esto no te va a

salir gratis. Ya me imaginaba.

Dígame qué quiere a cambio de mi libertad.

Lo siento, le dije que estaba ocupado,

pero está bien, Elvira, no te preocupes.

Gracias.

¿Y bien? ¿Algún problema?

¿Yo? Ninguno. Aunque no creo

que tu amiga Lucía Revere piense lo mismo.

Va a tener que buscarse otro testigo

porque yo no pienso testificar. ¿Estás

segura? No me gustaría tener que usar la

grabación. A tu padre tampoco.

¿Te refieres a esta? Cuando quier algo,

conseguirlo.

¿Quién te la ha dado? No te lo imaginas.

Hay madres que serían capaces de hacer

cualquier cosa con tal de librar a un hijo

de la cárcel.

Dale de nuevo las gracias a Rosalia cuando

la veas.

No traigo buenas noticias. Nuriaensi se

niega a declarar. ¿Y por qué?

No lo sé y no lo entiendo. Ha cambiado

de opinión.

No podemos hacer nada. Esperar que

abarecta Raúl y que cuente todo la verdad.

Eso no va a pasar nunca. Mar, estoy

perdida.

Tranquila, vamos a salir de esta.

Eres un miserable. Voy a acabar contigo

como con una cucaracha, Vicente Cortázar.

Y esta vez no tendré piedad. Te lo juro

por mi vida. Ten cuidado por lo que juras.

No voya a ser que lo pierdas. Mis hijos

soy capaz de todo. Hijos.

Cuando Miguel te descubra, perderás la

empresa, no tendrás una casa en la que

vivir, no tendrás nada.

Ninguno de tus hijos va a apoyarte.

No tienes ni idea de lo que es capaz una

madre.

Amelia. Sí, señor. ¿Esas toallas son para

mí? No, pero si quiere le dejo alguna en

su habitación. Por favor,

esa está la llave que estaba buscando su

hijo Miguel. ¿Dónde? La he encontrado en

el cajón de su armario.

¿Amiga, me puede hacer un favor?

Amelia. ¿Señor?

¿Qué haces aquí? Su madre me ha pedido que

recoja las cartas de este apartado, pero

no entra la llave. ¿Y estás segura de que

es el apartado correcto, el 417? Sí,

pero es como si no fuese la llave.

Deja, ya me ocupo yo. Sí, señor.

Puedes ir a casa. Gracias.

Dime, hio. Ahora entiendo por qué no

querías que esos papeles saliesen a la

luz. No sé de qué me hables.

Sí que lo sabes. Estoy saliendo de la

oficina de correos. Vas a tener que dar

muchas explicaciones, Miguel. Todo lo que

hice, lo hice por vuestro bien. Eso mismo

dijo papá cuando supimos que seguía

arriba. Lo siento. No lo sientas.

Sois iguales. Escucha,

Miguel, ven a casa. Te lo puedo

explicar todo. Eso espero.

Después no quiero volver a verte en la

vida.

Hola, hijo. Hola, mamá. Ay,

ya han llegado los botes. Quitas $1 de

encima, la verdad. ¿Has visto al cl

Adolfo? ¿No, por qué? No lo

sé, porque he quedado aquí con él y no

aparece. ¿Bueno, ya sabes que últimamente

el tío está un poco perdido,

no? ¿Es el móvil de tu tío?

Sí. No, no está. ¿De parte de quién?

Sí, claro. Sí, no se preocupe, yo se

lo digo. Gracias.

¿Qué pasa? Nada, mamá.

Quédate aquí. ¿De dónde vas? Tengo que

encontrarlo, tío. ¿Qué pasa, Dani?

Adolfo. Adolfo, espera.

Dile a tu madre que lo siento. No le voy

a decir nada porque no te vas a ir.

¿Daniel, por qué no me lo contaste?

¿Qué? No sé de qué me hablas.

Te han llamado al hospital, sé que estás

enfermo.

No. Pues irte ahora. No así.

Daniel, antes no he podía contestarte como

quería. Lo sé. Lo siento.

¿Sabes por qué volví?

Ahora solo tengo pequeñas lagunas,

despiste, me desoriento.

El otro día, cuando fui a llevar en la

Rope, estuve dando vueltas durante horas

por las viñas. Cuando volvía a casa, ni

siquiera recordaba por qué había salido.

Y esto va a más.

Por eso me plante aquí después de tantos

años.

Quería hablar con tus padres por última

vez antes

de que sus caras se me borren de la

memoria.

¿Y yo no he hecho más que desconfiar de t

no? Bueno, yo de men no te dije las cosas

claras, pero te pido un favor,

no le digas nada a tu madre.

No volví aquí, pero que que tuvierais

lástima.

Daniel, tengo que irme.

No voy a dejar que te vayas.

No vas a pasar por esto tú solo. Somos tu

familia. No le diría nada a mi madre si no

quieras, pero no. ¿Pues irte así no

se lo merade,

puedo hablar contigo un momento?

T dirás he

cometido el error de contarle a mamá lo

dem mano. ¿Cómo dices?

Ya ya sé que no se lo tenía que haber

dicho. Y más ahora que sé que robó la

grabadora para proteger a Raúl. No sé

cómo he podido hacerle caso. ¿En qué?

¿Hija?

He hablado con Paula y le he dicho que no

iba a entregar la pistola para que se lo

contara a Gustavo. Ch es que vuelvo otra

vez a la siesta y nos haga la vida

imposible. No, lo que quiero es que venga

para que le detengan, así que necesito

la pistola. Papá.

Toma. Y entra cuanto antes.

Lo siento,

hija.

No vuelvas a confiar nunca en tu madre.

¿Vas a seguir, hija? No tengo nada que

hablar contigo, mamá. Sé que has creído a

tu padre y no te culpo, pero yo nunca

haría nada que pudiera perjudicarte.

¿Amelia, has visto mi chaqueta? Sí, se la

dejado en su habitación. Gracias,

hija. Ahora no, mamá.

Gracias. Amelia. Quiero darle una sorpresa

a mi marido. Sí, señora.

Hola. ¿Buscas a Pablo?

No, en realidad quería hablar contigo.

Sé lo que te traes con mi marido. Os vi.

Os vi besaros. No te preocupes,

no voy a montarte ningún numerito. Solo

quiero que sepas que entiendo lo que ha

pasado. No puedo culparte por estar

enamorada de Pablo. Yo también lo estoy,

pero es obvio que no podemos seguir

juntos. Jamás pensé que te lo tomarías

así. Ni yo, pero no me queda otra.

Tenemos una hija, Mar, y quiero hacer las

cosas bien. Lo entiendo.

¿Por qué no vienes a casa luego y

hablamos? A tu casa,

pero no le digas nada. Pablo, me gustaría

hablar antes con él. Sara, no creo que

deba. Mar, no puedes decirme

que no, pero esto es una cosa entre

vosotros dos. Vas a formar parte de la

vida de mi hija. Es importante para mí.

Está bien.

Gracias.

Tráete un buen vino. Empieza una nueva

vida para todos. Deberíamos brindar por

eso.

Hola. Hola.

Venía a ver a Sara. ¿Me acompaña, por

favor?

Hola. Gracias por venir. Hola.

¿Me permite el vio? Amelia, ya me encargo

yo. Acompáñala al sala. Sí, señora.

Por aquí, por favor.

¿Es más, mamá, qué hago yo? ¿Qué haces tú?

No estás lista para ir a casa de Elena.

¿Vais a hacer más? No, cariño, el vino no

es para cenar, es para brindar. ¿Es un

cumple? ¿No? Mucho mejor.

Celebramos que papá y mamá van a estar

juntos para siempre.

Maria. No, esta soy yo cuando era pequeña.

¿Nos parecemos mucho, verdad? Pues sí.

Qué mona. Qué linda.

Mira,

aquí es un poquito más mayoría. Sí.

A mí no me sirvas, Aelia. ¿Ah, no? Beces,

estoy tonta. Me acabo de tomar la

medicación.

Mar. ¿Pablo,

qué haces aquí? La he invitado yo.

¿Está bien tener visitas de vez en cuando,

no? Mar es

un encanto. Solo quiero que seamos amigas.

Desde que vine a vivir aquí, no he tenido

muchas. ¿Sara, por qué haces

esto?

Pablo, no no pasa nada.

Sara solo quiere ser amable.

¿Y ahora por qué no nos deja solas? ¿No

tenías que llevar a María a casa de Elena?

Está bien. Vuelvo enseguida.

Ay, perdona. Soy una torpe.

No te preocupes, no te

preocupes. Yo voy a avisar a Amelia y a

traer un poco más de vino. Gracias.

¿Sí? ¿Podemos hablar,

Pablo? Tengo que ir a buscar a María.

Es importante. Dime.

Díralo tú mismo.

De dónde ha sacado esto Mamá

lo ha escondido durante 40 años. Miguel,

si esto sale a la luz,

estamos perdidos.

¿Amelia, quién ha bebido des este vino?

No sé, señora.

¿Te has vuelto loco? Eres tú la que se ha

vuelto loca por entregarte a la policía.

Es lo que te mereces desde hace mucho

tiempo, Gustavo. Tú mataste a mano. Tú los

metiste en este lío. Eres tú la que

debería estar pudriéndose la cárcel. 10

años a tu lado ya ha sido suficiente

castigo para mí. Le voy a entregar la

pistola a Ortega. Dame la pistola, Emma.

No te acerques. El. ¿Gustavo, qué haces?

¿Qué vas a hacer? ¿Matarme? No te

acerques. No te acerques. Dmela. Dame

pistola. ¿Dónde está?

Que si cho la pistola, Emma.

##àà Donn Pistol

sabás el resto de tu vida en la cárcel.

Esta pistola tiene las huellas de ahora me

necesitas. Fue en defensa propia.

Pero después me engañó para poner mis

huellas en esa pistola. Se le cayó al

estanque cerca de uno de los jarrones.

Gustavo, sé dónde está la pistola. No

está, papá. ¿Cómo que no está? Se cayó

ahí. Ese viejo no la vuelto a jugar. Ya

has hecho con la pistola. Me la ha llevado

yo. Nadaalelería más daño a Miguel que

verte conmigo. ¿Por qué no le has dicho a

Pablo que sabes lo nuestro? Lugo, te pido

un poquito de tiempo. No puedo tener

secretos con Pablo. Y yo necesito el

momento adecuado. Ha sufrido una

intoxicación por ácido sulfúrico. No me

nieo a pensar que alguien de esta casa

haya intentado asesinar a mamá. Y hay un

asesino entre nosotros. ¿Tú no notaste

nada extraña, verdad? Nada extraño. Dile a

Bell ya que te traiga otro. Yo creo que

está picado. No lo parece. ¿Has leído del

testamento? ¿Siempre supiste lo que me a

escondida, verdadá? ¿Nunca te has

preguntado por qué no lo destruyó? Lo

único que le importó fue el dinero. ¿Por

qué lo hiciste, abuela? No me dejó tras

salir. Nadie se ríe de un Cortázar.

¿Merece la pena perder el cariño y el

respeto de todos tus hijos? Te diré cómo

encontrar a Raúl. ¿Estarías dispuesta a

traicionar a Raúl? Vosotros sois lo único

que me queda. Estos documentos demuestran

que Raúl Cortázar está a punta de

abandonar. Averiguaré dónde va a aterrizar

ese avión. ¿Qué tal está doña Rosalía? La

traen para que muera aquí.

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