All language subtitles for Las.De.La.Ultima.Fila.(2022).1x03.(Eng-Sub)

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish Download
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

¿Os acordáis, cuando hacíamos pellas,

de la cara que se le ponía a Sara?

"Si quedaba una hora de clase".

O cuando fumábamos escondidas en el baño.

"Tía, ¿no podéis esperar a la salida?

¿Qué ganáis fumando ahora?".

O comprando chuches,

que levantábamos la bolsa para que pesara menos.

"Jo, tía, si solo te ahorras unos céntimos. Yo te los presto".

Ay, la angustia que pasaba este pequeño cuerpecillo…

- Déjame. - ¿Habéis terminado ya?

Buah, y cuando hicimos aquella fiesta

para recaudar fondos para el viaje de fin de curso.

La ropa que teníamos no nos valía y nuestros padres no nos daban un duro,

y nosotras, con el pavo mazo subido.

- Decidimos ir a Benetton a robar ropa. - Sí.

Y ella: "Pero vamos a Zara, que es más barato y así es menos canteo".

Y nosotras: "Ni de coña. Si lo hacemos, lo hacemos bien".

"Pero es que no puedo, no voy a saber hacer eso".

Pues, hija, es muy fácil. Tú coges varias prendas…

te metes en el vestidor,

te aseguras de que no tengan alarma.

Escoges la camiseta que más te guste, te la pones debajo,

sales, le das la ropa a la dependienta y le dices en plan fino…

No ha habido suerte.

Y te vas.

Y nosotras salimos todo dignas, con la cabeza alta,

y empiezan a pitar los paneles como si no hubiera un mañana.

Justo habían puesto las alarmas de hilillos,

que no te dabas ni cuenta.

Madre mía, la que liamos.

Los brazos arriba: "No hemos hecho nada, no llevamos nada".

Y adiós al viaje de fin de curso por una tontería.

Creo que seguimos yéndonos todos los años de viaje

para recuperar ese viaje perdido.

Pues igual sí, porque esa experiencia fue traumática.

Eso te marca un antes y un después.

Bueno, nos castigaron a todas menos aquí a mi amigui.

Ya vale de hacerme sentir una traidora. Me rajé y ya está.

La niña buena pasó por caja.

Me solidaricé y no fui al viaje tampoco.

Eso es verdad.

Dicho esto, el papelito de hoy solo lo ha podido escribir una persona.

Mm…

- Tú. - ¿Yo por qué?

Porque eres una trastor incapaz de saltarse las normas.

Por eso, ¿por qué iba a escribirlo yo?

Me gustaría morir con la conciencia tranquila

sin incumplir ninguna regla de convivencia ni joder a nadie.

Bueno, igual te quieres liberar de esa sensación.

¿Qué sensación?

¿La de sentirme bien en la sociedad?

No. La de vivir estreñida.

¿No te apetece cagarte muchísimo en la sociedad, en la vida?

No le hables de cagar…

- Pobre. - Oye.

- ¿No has cagado? - Tres días sin cagar.

- Joder. - ¿Qué?

Si encima el M suelta mazo la tripa.

Yo esta mañana he hecho tormenta tropical.

Sí, has dejado ahí un derrape que…

Yo siempre cago blando.

Yo soy más de… bolitas de cabra.

Oye, hacéroslo mirar, ¿eh?

Porque una caca sana ni se pega ni flota, va para abajo.

Si flota, tiene grasa.

¿Hablamos de cacas?

Pues yo, a las 11 de la mañana,

ya he cagado mínimo una vez. ¿Sabes qué debes hacer?

Te haces un masaje abdominal en el sentido de las agujas del reloj…

No. Abre las piernas.

Sara, porfa. Aquí, en el perineo.

- Coges… - ¿Qué haces?

- No me toques el perineo. - Si somos casi primas hermanas.

- A ver… - Ni loca.

Escúchame.

Entre la vagina y el ano, aquí, el frontón.

Con este dedito, como medio garfio, y clac.

- Dios. - En serio.

- ¿Sabéis también qué va muy bien? - ¿Qué?

El sexo anal. Dile a Mario que te ensanche el túnel.

Voy a llamarlo ahora.

Y si no, Fave de Fuca o supositorios Rovi de toda la vida.

Mira, te sientas así, en cuclillas, en la taza del váter,

y es la postura perfecta.

Es que, así, la caca sale sola.

- Ponte y pruébalo. - ¿Qué dices?

Basta. O sea, basta. Ya.

Te han dado ganas. Tengo toallitas húmedas.

¿Eres gilipollas?

- No os peguéis. - ¡Oye, que no me des!

¡La madre que la parió!

No has escrito tú el papelito, ¿no?

Dejad ya eso de quién lo ha escrito o quién no.

Yo tengo remilgos, pero si puedo robar algo, lo robo.

Pilas en el súper, lata de berberechos, un blíster de jamón 5 Jotas

o una crema en la droguería.

- Me da la vida. - Mírala a ella, qué malota, ¿eh?

Pobre niña rica, que necesita robar para sentirse viva.

Leo, tronca, ¿puedes hacer algo que no sea ocuparte de tus cervezas?

- Eh… no me estreses. - No.

Dijiste que sacarías la basura y ahí está.

Hemos alquilado un barco.

- Que nos ha costado una pasta. - Exacto.

Vamos a disfrutarlo y ya veremos cómo cumplimos el papelito.

Al revés.

Si nos vamos al barco pendientes de hacer una prueba,

no lo disfrutaremos.

Esta es sencilla. Nos la quitamos rápido de encima.

Muy sencilla para ti.

Además, os digo una cosa.

Antes de llegar al puerto, hay un mercadillo.

Podríamos pasarnos por allí, mangamos lo que sea

y al barco pitando.

Que no, que me muero. Que no. Que es un mercadillo.

Pero tenemos que cumplir la prueba.

Son personas individuales, son familias.

- Es que no tenéis empatía.

- Buenos días. - Buenos días.

Anoche estábamos drogadas cantando canciones de Rigoberta Bandini

y ahora se me aparece paseando cuando he sacado la basura.

Y me ha saludado.

"Buenos días", y yo: "Buenos días".

Os juro que he pensado

que me he quedado pillada en un mal viaje del que no puedo salir,

que se acabó.

Por eso no me gusta drogarme.

A mí me gustan las cervecitas,

porque me relaja, me pongo pedo, me anestesia…

Pero controlo, no se me va la olla, controlo.

Y ahora, por lista, a la mierda.

¿Rigoberta Bandini, en la casa de al lado?

Sí, sí, una casualidad máxima.

Parecía una película de Almodóvar.

Vamos, que os lo enseño, venga.

- ¿Adónde? - A su casa. Llamamos y le decimos:

"Hola. Gracias por amenizarnos el viaje, la vida.

Fans. ¿Un selfi?".

Y no la llaméis Rigoberta Bandini, sino Paula, su nombre real.

- Venga, vamos. - Que no, que no vamos.

¿Podemos dejar a la gente vivir en paz y respetar su intimidad?

Tiene razón, hay que respetar su intimidad.

No debemos llamar a la puerta.

- ¿Nos asomamos por el muro? - ¿Qué?

En serio, una cosa, chicas.

¿No os parece como que esto es una señal?

Una señal de que este momento groupie es ridículo

y de que hay que ir al barco y no estáis vestidas.

- Venga. - ¿Qué te pasa, aparte de no haber cagado?

Está mohína porque debe robar para subir al barco.

Ah, ¿ya hay un plan?

- Sí hay plan. - No lo hay.

Bueno, yo voto a favor, solo por joder.

- ¿A favor de qué, si no hay plan? - A ver, Sarita.

Esto es muy fácil. ¿Mm?

Para enrollarte con una tía, necesitas a otra tía.

Para drogarte, necesitas buscar droga.

Pero, para cometer un delito, no necesitas buscar nada,

porque lo llevamos dentro.

Va en nuestros genes, la picaresca española. Déjate llevar.

Tú lo dijiste:

"No se cuestionan los papelitos, se hace y punto".

Claro. No pienses que lo que vas a hacer está mal.

Solo seguimos las reglas del juego, y ya está.

Las normas. Seguimos las normas que tanto te gustan, Sarita.

Estoy siguiendo las normas, estoy siguiendo las normas…

No se cuestiona.

No ha habido suerte, ¿eh?

- Pues me llevo este. - Vale.

Muchas gracias.

¡Chicas! ¡Chicas!

¡He robado un anillo! ¡Lo he hecho! ¡Lo he hecho!

¡Venga, vamos! ¡Hay que huir! ¿Vale?

¡Venga, vamos!

¡Venga!

- ¡Hasta luego! - ¡Hasta luego, Sarita, bonita!

¡Perdón!

Qué cabronas, joder.

Me cago en la leche. ¡Por favor, venga!

Oye.

Ayer, en el hospital…

Em…

Es que no…

- ¿Qué? - No, que…

que lo tengo todo un poco confuso, o sea, que no…

¿De qué hablamos?

¿En serio me lo estás diciendo?

O sea, saco mi arsenal de mierda y se te olvida.

No, no, no. De lo tuyo me acuerdo, de Rebe, de la mochilita…

Pero de lo mío, no…

¿De qué tuyo?

Pues de lo que yo te conté a ti.

- ¿Qué me contaste tú a mí? - Pues cosas.

¿Cosas como lo del Satisfyer?

- ¿Te lo conté? - Claro. Pero no pasa nada, ¿eh?

Que todo lo mío es tuyo.

Ya, pero además de contarte que lo usé, ¿te conté…

algo más?

Algo más, ¿como qué?

Deja de vacilarme.

¿Tú te arrepientes de algo de lo que dijiste o hiciste?

Eh…

No. Supongo que no.

Pues ya está.

Todo bien entonces, ¿no?

Mm.

Sí, sí, todo bien.

Todo muy bien.

Qué sonrisa tenías esta mañana cuando llegaste…

- ¿Una sonrisa? - Sí, boba.

¿Boba yo o boba la sonrisa?

- Bobas las dos. - Estaría drogada aún.

¿Hubo besito?

¿Cómo que besito?

A ver, que me fui a su casa a follar con él.

- Claro que hubo besito. - No.

- Digo de despedida. - Ah.

Cuando te despiertas y piensas: "Mierda, he vuelto a caer".

Entonces, te levantas con cuidado intentando que no se despierte.

Te vistes rápidamente como una ninja, sin hacer ruido.

Pero… Ay… Se te escapan un par de miradas.

Y es que es tan mono…

que te lo volverías a follar de inmediato, pero no lo haces.

Porque va en contra de tu religión.

Pero justo antes de irte, no te resistes.

Andas de puntillas con las zapatillas en la mano y le das un besito.

- ¿Fue así o no fue así?

O sea, te montas unas películas…

No, o sea…

Me desperté, no estaba.

Me levanté, me vestí y me piré.

Fin de la historia.

O sea, ¿ni una notita de amor en la cama?

¿Qué dices, tronca? No.

- O sea, que estás pilladísima. - Anda.

Hasta las trancas.

- Hace que no me pasa a mí eso… - Pues porque no quieres.

Que no me tiro.

- ¿Por qué? - No veo el fondo.

Y así, no me tiro, que tengo trauma desde Tiburón.

¡Joder, Leo!

¡Ahogadillas no!

Ahogadillas no.

- ¿Quién me está tocando el culo? - ¿Yo?

Aprieta ahí.

- ¿Aquí? - Ahí.

- Ahí. - Oye, chicas.

- ¿Qué? - No es por tocar las pelotas…

- Pero lo vas a hacer. - Lo voy a hacer.

Es que lo de robar en…

No lo digas en alto, que está el señor.

Será como un cura.

Señor, ¿a que hay secreto de confesión en el barco?

Correcto.

La discreción está incluida en la tarifa.

Pues menos mal, porque por la pasta que nos ha salido…

Lo que hemos hecho esta mañana no vale.

- ¿Por qué no? - Porque lo he estado mirando

y lo que hemos cometido es un hurto.

Si lo sustraído no supera los 400 euros, que no lo supera, se considera hurto.

¿Y en el papelito qué pone? "Cometer un delito".

- No es lo mismo. - No seas tramposa.

Pone "delito leve de hurto".

Delito leve de hurto, tiene una pena de uno a tres meses de cárcel, en serio.

No enredes, venga.

Vale, no enredo, me callo, me callo…

- ¿Sabéis qué sería digno de papelito? - ¿Nada?

- ¿El qué? - Entrar en casa de la vecina.

- ¿Qué vecina? - Rigoberta Bandini.

- Sí, claro, y le robamos una canción.

- Bueno, tiene temazos. - Sí que tiene.

Hombre, yo os digo una cosa.

Lo de allanamiento de morada suena muchísimo mejor que hurto.

Eso ya es categoría, te da respect.

¿Podéis dejar de beber, en serio, que estamos en alta mar?

No saben beber.

Me fascina la cara de agobio que se te pone.

Ah, muy bien, os divierte verme estresada, ¿no?

Ya lo entiendo. Os quiero.

Un poco sí, Sara, que no se puede estar siempre tan bien.

Es muy aburrida, siempre tan positiva.

¿Qué tiene de aburrido ser positiva? ¿Qué pasa?

- ¿Cómo estás? - Bien.

"Bien". Siempre bien, genial.

¡Oye!

Pero sabes por qué es, ¿no? Porque no estás contigo.

Y…

¿Podéis parar este acoso y derribo?

Es verdad, es que siempre estás para los demás, con los demás.

Nos proteges, nos cuidas, nos escuchas, nos das consejos…

Nacida para darte a los demás.

- Síndrome de Wendy se llama eso. - Oye.

A mí me parece de puta madre el Síndrome de Wendy.

- A mí Wendy me encanta. - Claro.

Nosotras somos unas privilegiadas.

Nosotras y todo el que te rodea.

¿Y tú qué?

- ¿Qué pasa contigo? - ¿Qué pasa?

Lo que tú quieres, lo que tú necesitas…

¿No te apetece mandar a tomar por culo el mundo?

- Libérate, haz algo malo. - ¿Qué os pasa?

Yo no escribí el papelito.

Y he tenido que robar un anillo que casi me da un infarto.

No vamos a entrar a casa de nadie. Ya hemos hecho el delito.

- Vale. - Por si os sirve,

ella sale en barco con sus colegas y no vuelve hasta la puesta de sol.

- ¿Ah, sí? - Se va a ver la puesta de sol

y vuelve al puerto.

Dice que le gusta concentrarse para sus composiciones, sus…

- Sus creaciones… - Qué mala suerte.

Justo tenemos el barco contratado hasta el atardecer.

No, incorrecto. A las tres acaba el servicio.

- Media jornada. - ¿Media?

- Olga. - Olga, tía…

No. A ver, chicas.

Pensé que lo del barco era un poco para hacer la gracia.

Nos damos una vuelta, comemos…

Tenemos toda la tarde para ir a la playa.

Para ir a la playa

o para entrar en casa de Rigoberta Bandini, ¿no?

O para entrar en casa de Paula, bien.

Y sus cámaras de seguridad no funcionan.

- Son un paripé. - Hostia.

- ¿Cómo lo sabes? - Mi cuñado se las montó.

Se lo dijo: "Paula, por algo más de pasta, te las activo y viene la policía".

"No, que me sentiría espiada, rollo Gran Hermano, yo no quiero tal".

Y no quiso, cosas de los artistas.

Y un detalle: ¿qué interés tiene en que entremos en casa de Rigoberta?

- Pregunto. Paula. - Ninguno.

Pero ¿sabes qué me pasa a mí?

Mira, yo, en el año, salgo en el barco más de 300 días.

Para mí, esto es como si fuera mi casa.

Yo no me tomo esto como "entra cliente, sale y se va".

Una persona que entra en mi casa pienso qué me puede aportar

y qué puedo hacer yo por ella.

Estoy observando, escuchando, y me estoy dando cuenta…

de que tenéis un reto ahí, juntas,

que hacer,

para superar algo traumático. ¿Correcto?

Y, bueno…

Y si os puedo ayudar, pues… ayudo.

Qué mono este señor.

A mí me ha conquistado, de verdad.

- Tú quieres un descuento. - Cuando quieras.

- El descuento cuando quieras. - No puede ser.

- Pues nada. - Estáis invitadas, no hay descuento.

- ¿Ah, sí? - Sí.

- ¿Invitadas por quién? - Por mi primo.

- ¿Qué primo? - Este.

Diles que este paseo en barco es el equivalente

a la notita de amor en la cama.

Casi le tiras la caña al primo de tu novio, tía.

Oye, una cosa. ¿Estabas en la sala de espera del hospital

cuando conté lo del Satisfyer?

¿Eso fue antes o después del piercing?

Vale, déjalo.

- No, claro que estaba. - ¿Sí?

- ¿Recuerdas qué dije exactamente? - Nada…

Que te masturbaste con el Satisfyer viendo un vídeo de Alma en YouTube.

Y que no pasaste ni del tres.

Ya.

¿Crees que aguantará el peso de tu vergüenza?

Pruébalo. A ver qué pasa.

No me hables, idiota.

Ayúdame. Coge por ahí.

Joder.

¡Mierda!

Venga, tú primero.

La que no quiere, de conejillo de Indias.

Conejillo de Indias no, nuestra líder espiritual.

Santa TereSarita de Calcuta.

- Te rezamos, TereSarita. - Te rezamos.

¿Queréis parar ya?

Venga, vale, ya está. Callad.

Joder, no me lo puedo creer.

¿Despejado?

- ¡Está ahí! Me ha visto.

No vales ni para una mentirijilla. Venga, tira.

- Esta nos la cuela. - En mi vida.

En mi vida, vamos.

Venga.

¿Y si la dejamos ahí y nos vamos con la escalera?

Uf, el sol se está empezando a poner.

¡Hasta luego!

Dejad de hacer el idiota, que me cago de miedo aquí sola.

¡Se caga por fin!

Vámonos, va.

Esto es facilísimo.

- ¿Puedes? - ¡Ay!

- Coge la escalera. - Ahí se queda.

Que no, que hay que esconderla. Si no, nos pillan.

- Uf… - Te cojo la pierna.

Pesa muchísimo esta mierda.

A la mierda, que se ha caído. Luego bajas tú y la colocas.

Que no baja ella y la coloca. No podemos dejarla ahí.

- Si pasa alguien y la ve… - ¡Vámonos!

- ¡Vamos! - ¡No gritéis!

- ¡Venga, vamos! - ¡Vamos!

- ¡Venga! - Tías, joder, que no gritéis.

¡Por aquí!

Es por aquí.

A ver, a ver…

Eh, Aquí. Creo que son las escaleras.

Shh…

Mirad qué vistas.

- Me encanta. - Por mí y por todas mis compañeras.

- Vámonos. - Tranquila, no hay perros peligrosos.

Me va a dar un infarto, zorras.

Oye, y si nos damos un chapuzón así rápido, ¿qué?

Hostia, Leo…

Lo del chapuzón, mejor que no.

No os preocupéis. Estoy superbién.

- ¿Estás bien? - Genial, sí, tía.

- No cojas eso, cerda. - Vamos, ya hemos hecho la gracia.

- Carol, deja el ventanal. - Hay que entrar.

- Tenemos que entrar. - No.

Imagíname contándoselo a mi grupo de mamás del cole.

"¿Te colaste en casa de Rigoberta Bandini?".

Y yo: "No, en el jardín. Regamos las plantas y nos fuimos".

Si hacemos este paripé, lo hacemos. Hay que entrar.

Como yo, siempre me dejo una ventana abierta.

¡No!

- ¡Que te quedas aquí! - ¡Sara!

Hemos venido a esto.

- Que es más delito todavía. - Va.

Es que no soy atlética. Sois muy zorras, os odio mucho.

- Os odio. - Guau…

- No toquéis nada, ¿vale? - Venga.

Baja los pies de la mesa.

¿Bebiendo cerveza? Acabas de vomitar.

La cerveza me asienta el estómago.

Eh… chicas, ya fuera de coña,

el sol se está poniendo y esta tía estará a punto de volver.

Yo creo que ya hemos cumplido.

Allanamiento, vómito en la pisci, cervecita y souvenirs…

- Carol, calcula, menos de 400 euros. - Vámonos ya.

Vale, pero nos hacemos una foto juntas.

- Venga, un selfi. Poneos. - Venga, rapidito.

Joder.

Decid "Bandini", ¿eh?

¡Bandini!

- Móviles en silencio. - Lo tenía en "favoritos".

- Ni favoritos ni favorites. - Es Mario.

Le llamas luego.

No llama si no es urgente.

A diferencia de otros maridis.

¿Qué pasa, mi amor?

Perdona, amor. No te quería molestar. Pero es que…

- ¿Qué pasa? - Dani, que le ha dado el miedo.

¿El miedo?

Llevo dos horas intentando tranquilizarla, pero…

No, no, pásamela.

- Vámonos yendo. ¿Mamá?

Mi amor, hola. ¿Qué pasa?

Que me ha venido el miedo.

Ya, pero no te preocupes, mamá está bien.

Hazme el baile, porfi.

- Que papá te enseñe los vídeos. - Lo ha hecho, pero no vale.

Le he enseñado los vídeos, he aprendido la coreo, se la he hecho,

y no le vale.

No, no vale.

Bueno, pues no te preocupes, te llamo yo enseguida, ¿vale?

Te llamo ahora en un ratito, mi amor.

No, mi amor, no, no llores.

Mi…

Te hago un FaceTime ahora mismo.

- ¿Ahora? ¿Estamos locas? - ¿Qué haces, trastor?

Dejadla terminar.

¿Me ves? ¿Sí?

Mírame a los ojos. Ven.

Vamos a hacerlo juntas, ¿vale?

Con cada paso que damos, el miedo se irá. Venga.

- Llama a la puerta. - Pum, pum.

Miedo,

ya sabemos que estás ahí,

pero no te vamos a dejar pasar.

- ¡Vete, miedo! - ¡Vete, miedo!

- ¡Vete, vete ya! - ¡Vete, vete!

Pum, pum, pum, pum, pum…

¡Pum, pum!

- Ahí está. - Ahí está.

Chaca, chaca, cha…

Chiqui, chiqui, chi…

¡Pum!

- ¡Ya lo tengo! ¡Ya lo tengo! - ¡Ya lo tengo!

- Lo hago muy pequeño… - Lo hago muy pequeño…

Se va, se va, se va.

- Ya no está aquí… - Ni aquí.

- Ni aquí… - Ni aquí.

Ni aquí, ni aquí, ni aquí…

Ni aquí.

Pum, pum. Pum, pum…

- Ni aquí. - Ni aquí.

Y es la hora…

de dormir.

Se fue, se fue.

Se fue, se shh…

Se fue, se fue, se fue. Se fue, se fue, se fue.

¿Eh?

¿Qué tal, se ha pasado el miedo?

Me gusta esa guitarra.

- ¿Qué guitarra? - La que tienes detrás.

Pero ¿el miedo se ha ido o no?

No sé.

Eh…

¡Vamos, chicas!

¡Vamos!

¡Mierda!

¡Vamos!

- ¡Leo, va! - Va.

¡Venga!

¡Que voy!

Que voy, ¿eh?

¡Estoy llegando!

¡Ya he llegado!

Vale, Olgui.

- ¡Pon la escalera! - Venga.

- Corre. - Voy.

- ¡Va, Leo, dale! - Que ya voy.

Venga, vamos.

- ¡Un coche! - ¡La escalera!

¡Un coche!

¡Que viene un coche!

Hacemos como si nada.

- Ya. - ¡Sara!

- ¡La guitarra no! - La guitarra se viene.

La guitarra también.

¡Venga, ya!

- Vámonos. - ¡Corre!

¡Corremos! ¡Corremos!

¿Por qué corremos, si hay que disimular?

El baile a tu hija ha sido de lo más bonito que he visto nunca.

Eres pura luz.

¿Prefieres que te deje sola?

¿Qué dices?

No.

Eso nunca.

Ven, anda.

- ¿Qué tal estás? - Bien.

¿Ya empezamos con el "bien"?

¿No crees que deberíamos hablarlo?

¿El qué?

El Satisfyer.

Te has venido arriba con lo del robo

y ahora eres capaz de enfrentarte a lo que sea.

Un poco, sí.

Es que llevo todo el día intentando recordar tu reacción

cuando te lo conté.

No lo recuerdas porque…

no hubo reacción.

No dije nada.

¿Eso qué significa?

Que me gustó.

Mucho.

Y…

me excitó.

Puede que por el M, pero…

no del todo, porque, si lo pienso ahora, me sigue pasando un poco y…

me paralizo.

Y no reacciono.

Me callo.

Dime que al menos te corriste.

Dos veces.

¡Es una guitarra firmada por Julio Iglesias!

- ¿Qué? - ¡Tócate los huevos, Mari Loles!

¿Qué?

Me estás vacilando, es de mentira.

No, mira: "Compongo mis canciones con una guitarra del 89,

tocada y firmada por Julio Iglesias. Es mi talismán".

Mira, entrevista de la Paulichu.

Esto son más de 400 euros.

Mejor. Regalazo para Dani.

- Y reto superado. - Es de Julio.

La guitarra es de Julio Iglesias.

- ¡Y lo sabes! - ¡Y lo sabes!

- Hay que devolverla. - No.

Sí, porque yo la he robado y yo decido devolverla.

- No, porque forma parte del reto. - No.

El reto es allanamiento de morada, punto.

- ¿Por qué quieres devolverla? - ¿Por qué? Es horrible.

Ya estás como siempre.

- ¿Como siempre? - Sí. Pasando por caja. Siempre.

No te ha servido esta prueba.

Yo creo que la broma ha llegado un poco lejos, ¿no?

Hay que devolverla antes de que se enteren,

avisen a la policía y nos pillen. No es una gilipollez.

Que no nos van a pillar, Sara.

Peor, porque, si no nos pillan, será un delito siempre, toda la vida aquí.

Sara, por favor, que es una guitarra, relax.

Hemos dejado nuestras huellas dactilares por todas partes.

Con eso y con el ADN de mi pota,

es que nos pillan fijísimo.

Llamarán a perros detectores de guitarras, no te jode.

¿Os hace gracia que nos pillen y vayamos a la cárcel?

Son de dos a cinco años de cárcel. Dejemos de hacer el imbécil.

Chicas, en serio.

Mira, Sara ha robado la guitarra, se ha arrepentido.

Ya está, dejemos de darle más vueltas.

- No sé por qué lo he hecho. - Te has venido arriba.

Y ahora, abajo. Estoy en la mierda.

Bueno, lo has hecho por tu hija y por ti.

A costa de causar daño a una persona. No me parece.

Nos deshacemos de ella. La tiramos a la basura.

La enterramos o la dejamos en la playa.

No nos deshacemos de ella. Esto es una puta mierda.

Me habéis machacado para robar y he hecho algo que no quería.

Que no es normal.

Robar en un mercadillo a gente que le cuesta ganarse la vida.

He tenido que pagar lo que ibais robando. Era vergonzoso y patético.

- ¿Qué? - Sí.

Perdona y gracias. Quédate la vuelta.

- Gracias. - Perdona.

Toma, y disculpa, porque…

Gracias.

Ni con eso os podéis conformar, siempre un paso más allá.

Si no, no nos sentimos satisfechas, ¿no?

¿Y ahora cómo se desanda ese paso?

En serio. ¿Qué estamos haciendo?

Este juego es absurdo. ¿Adónde nos lleva?

Pues a hacer cosas que nunca hemos hecho,

a experimentar, a descubrir, a encontrarnos.

Yo me he perdido. No me gusta lo que me da este juego.

No he encontrado nada que me guste.

- ¿Lo dices de verdad eso? - Sí.

Pues esto tiene una solución muy fácil, ¿eh?

- ¡A tomar por culo! - ¿Qué haces?

- ¡Joder, Leo! - Os he hecho un favor. De nada.

Joder, coge la…

Mierda, se están deshaciendo. Tira.

- Estira un poco más. - ¡Un poco más!

¿Te sientes ya mejor?

¿Más liberada?

Mejor que cagar, ¿eh?

Que ya está, se acabó la tontería.

Si te molesta, pues no se hace. Y punto, ya está.

¡Chicas! La trastor se lleva la guitarra.

¡Sara!

¿Qué haces? ¡Sara!

¡Sara!

Hola, chicas.

- Hola. - Hola.

Eres Rigoberta Bandini.

- Sí. ¿Cómo estáis? - Bien.

¿Qué hacéis aquí? ¿Os conocéis?

Sí, somos colegas. Paula es vecina vuestra.

- ¡Anda, qué casualidad! - Qué cosas.

Eh…

Ya sabemos por qué habéis venido.

¿Tanto se nota?

- Aún no. - Pero se va a notar.

Sí, se va a liar mucho.

A ver, que no os estamos entendiendo.

Perdón. Porque esta noche hago una fiesta, aquí, en mi casa

y habrá ruido, acabaremos tarde… Igual os molestamos un poco.

Y, como David dice que sois amigos, digo, igual queréis venir.

- ¿Una fiesta en tu casa? - Sí.

Cantaremos algunas canciones… Estará guay.

- Claro que sí. - No podemos.

- ¿No podemos? - No podemos.

- Igual podemos. - Claro que sí.

- Hay que poder. - No hay que poder.

- Hay que… - Paula.

¿Esta guitarra es tuya?

- Sí. ¿Por qué la tenéis? - Mira, yo te lo cuento.

¿Veis? Os dije que iba a ser suya.

Nos hemos visto esta mañana. ¿Recuerdas el momento miradita?

Les he dicho: "Creo que he visto a Rigoberta".

Por cierto, somos superfans, nos encantas.

Pero ellas me han dicho: "Anda, estás chalada. Estarías borracha".

Y luego, nos encontramos esta guitarra tirada en la calle.

- ¿En la calle? - Sí. Estábamos paseando

y la hemos encontrado tirada de muy mala manera,

como un perro abandonado, ¿sabes?

Y, encima, la cojo, veo la firma de Julio Iglesias

y he atado cabos: "Claro, esto es de Paula,

porque le encanta Julio Iglesias, hasta le ha puesto su nombre a un temazo".

- Un temazo… - Sí.

- Gracias. - Qué guapo, sí.

También he pensado que podías haberla tirado tú.

¿Qué pasa, que no le has sacado el rendimiento que querías a la guitarra?

O no.

- Te la han robado. - Para hacer la gracia,

que hay mucho gracioso.

Luego se han arrepentido y…

Claramente se han arrepentido.

Sí, menos mal que la hemos encontrado, porque si no, imagínate.

Paula, te dije que llamaras

para que te conectaran las cámaras de seguridad.

- ¿A Lito? - Sí.

- Ya las conectó. - ¿Ya fue?

- Hace dos meses. - Claro.

¿Cómo no vas a tener cámaras conectadas aquí, en tu casa?

- Claro. - Es necesario.

¿Pues qué, os venís o no os venís?

Le damos una vuelta.

Sí, le damos una vuelta.

Una vueltita, nos gusta.

Moraleja máxima con el temita de la guitarra.

¿Moraleja?

Pues sí, porque en la vida, a veces te enredas, te ciegas,

y no te das cuenta de que la solución es sencilla, la tienes in your face.

- ¿Quién sigue con los papelitos? Yo sí. - ¡Yo también!

- ¡Vamos! - ¡A por la caja!

No tiene que cambiarte la vida, solo el viaje.

- ¿No es lo mismo? - Venga.

Todos iguales, ¿eh?

Va.

Uno para ti.

- Otro para ti. - Merci.

Vale, escribimos todas de nuevo y cada una, el suyo.

- ¿Si sale algo que ya hemos hecho? - Repetimos, ¿no, pillina?

No sabes qué excusa inventar para repetir con Pilu. Que te veo.

Pues… puede ser.

No.

Se saca uno nuevo.

Y lo que no haya salido, no vale cambiar, ¿eh?

¿Cómo sabemos que no se ha cambiado?

No lo sabemos, confiamos las unas en las otras y ya está.

A tope de confianza.

"Cagar delante de alguien".

Te quiero.

Lo sé.

- A ver. ¿Lo tenemos? - Uno y dos.

- Lo tenemos. - Venga.

- Venga. - Va.

- Bum. - Bum.

Oye, ¿sacamos el próximo papelito?

¡No!

Bueno, bueno…

- ¿Ahí? - Mm.

Yo creo que es más adelante.

- ¿Ahí? - No, tampoco.

Espera.

Ay…

Oye, ya ha pasado un tiempo prudencial, ¿no?

¿Tiempo de qué?

Para que Rigoberta revisara las imágenes, y no.

Si igual lo de las cámaras de seguridad es un farol, tía.

- Se habrá pispado. - Por su cara…

Ya, o igual tu novio le ha contado nuestra historia

y se ha ablandado.

- Nos guardará el secreti, ¿no? - Más le vale.

Si no, se queda a dos velas.

¿Va a venir luego a dormir?

¿A dormir? ¿Qué dices?

Va a venir a follar.

Bueno…

Olga jadeando, Carol roncando y estas dos roneando.

Me espera una noche…

¡Uh! ¡A tope!

¡Sí, la tenemos!

¡Ya estamos in the party!

- ¿De qué os reís? - ¡La policía!

¡Vienen a por ti, Sara!

¡Está aquí!

- Vienen a por todas. - ¡Está aquí!

- ¡Cállate! - ¡Policía, po, po!

¡Policía, po, po!

- ¡Policía, po, po! - ¡Os odio!

¡Policía, po, po!

¡Po, po, policía!

¡Po, po, policía!

¡Po, po, policía!

¡Sari!

¡Esa Sarita!

♪ del Ducados del papá.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.