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¡Lleven a las mujeres y a los niños al comedor de oficiales!
FUERTE VALEROSO
Sí. Yo digo que acampemos aquí mismo, capitán.
No hay señales de ellos. No se oye nada.
- Pero podrían estar ahí, claro. - O quizá no.
Ud. decide, capitán. Yo sólo le digo lo que no oigo y lo que no veo.
Para eso me pagó el ejército ... para ser un explorador.
De acuerdo, acamparemos aquí.
Prohibido cocinar y encender hogueras. Comerán lo que llevan empacado.
Prohibido fumar al descubierto. Sólo pipas.
Cubran la cazoleta con sus manos.
Hablarán en susurros y caminarán, si es necesario, sin botas.
En pocas palabras, no harán movimientos, no harán ruidos ni señales
que revelen nuestra posición al enemigo, si es que anda por ahí.
¡Desmonten!
Quite sus manos sucias e insalubres de ahí, cabo Cooke.
Lo siento, Doc ... Doctor, quiero decir.
En el futuro, cabo, no se acercará a estos pacientes.
- ¿Entendido? - Sí, señor. Claro, señor.
¿Qué ocurre, Penrose?
No podía quedarme en la marina y estar mareado todo el día.
- Ya se volverá insensible. - Tal vez, capitán.
Pero preferiría ser azotado con el cinturón que usaba mi padre.
¡Vamos!
- No se levante, Lucas. - Gracias, señor.
No es la forma más fácil de viajar por estas tierras.
No, señor.
Aunque tuviera la llave ...
mis órdenes son entregar al preso con grilletes
al oficial que se jubila en el fuerte Courageous
quien lo llevará a su vez al fuerte Alcatraz.
Donde el preso pasará los próximos 10 años de su vida en trabajos forzados.
Si le sirve de consuelo, yo no pensé que fuera culpable de los cargos.
- Qué generoso de su parte. - Conocía a la esposa del coronel.
- Antes de que fuera la esposa del coronel. - Qué suerte la suya.
Dígame una cosa, capitán.
Si la violé, tal y como ella me acusa de haber hecho...
¿valdría la pena a cambio de los 10 años de condena?
No quiero decepcionarlo, sargento.
No me concede ni un recuerdo que abrigar, ¿verdad?
Puede apelar la sentencia, Lucas. Hay formas de hacerlo.
No, me tienen marcado.
Una vez que te han calunniado, eres escoria el resto de tu vida.
No te dejan limpiar tu honor.
Pero puedo consolarme con una cosa,
le dije que no la noche que me lo pidió.
Miré a esa cara hermosa...
esos hermosos ojos grandes...
esos hermosos labios rojos...
y le dije que no.
Fue maravilloso, capitán. Fue realmente maravilloso.
Requiere más valor que si tuviera a un indio con un cuchillo en su cabellera.
Es lo mismo, capitán. Me arrancaron la cabellera de otra forma.
- Buenas noches, sargento. - Capitán.
¿Cómo está, sargento?
Viviré.
¿Quiere largarse de aquí?
¿Qué?
El camino se vuelve más estrecho.
Vaya por delante, en la punta.
No le verán al otro lado de la curva. Podrá escapar.
Yo le seguiré. Le arrancaré esos grilletes que lleva.
Conozco un pasadizo a través de las rocas. México no queda lejos.
Yo regresaré y les diré que no le encontré.
¿Por qué yo, Joe?
10 años es una condena muy larga por culpa de una mujerzuela.
Sí, pero es mejor que recibir un balazo en el estómago ...
si te encuentran.
Le sacaré de aquí primero.
Tengo que preguntarlo de nuevo. ¿Por qué yo?
Bueno, tal vez sea porque veo un poco de mí en Ud.
Yo no soy un piel roja y los blancos no me quieren.
Soy como Ud., sólo que diferente.
No daría resultado.
Yo me crié en el mundo de los indios.
Ud. se crió con los blancos, en su mundo.
¿A cuánto está México?
Un indio se llevó a mi mujer y lo que sentía por ellos se convirtió en odio.
Pero Ud. no se enamoró.
Se comportó como un caballero y lo condenaron.
- Sea como sea, saldrá perdiendo. - ¿Cuán cerca está la curva?
Ahí, más adelante.
Creo que uno de nosotros debería tener la oportunidad de triunfar en la vida.
¡Sí!
- ¿A qué espera? - No puedo hacerlo, Joe.
No puedo huir de algo que sé que no hice.
Gracias de todas formas.
¿Qué ocurre aquí? ¿Por qué se separó de la patrulla?
Supongo que me dormí en la montura. Me agarró desprevenido.
Nos soy tan hábil como debería ser ... con esto puesto.
¡De frente!
¡Corre, Elizabeth! ¡Corre! ¡Corre, Elizabeth! ¡Corre!
¡Corre, hijita! ¡Corre! ¡Corre!
¡Mamá! ¡No les dejes! ¡Mamá! ¡Socorro, mamá!
¡Ay, Dios mío! ¡No!
¡No le dejes, mamá! ¡No le dejes, mamá!
¡Mamá, no le dejes!
¡No! ¡No le dejes, mamá! ¡No le dejes!
- ¡No le dejes! - ¡Elizabeth! ¡Ay, cariño!
¡Por el amor de Dios! ¡Suéltala!
¡Mamá!
Mi hijita.
- ¡Mamá! - Mi hijita.
¿Qué le hicieron a mi hijita?
¡Condenado salvaje!
Ahora tendré que coser a ese sucio y condenado asesino.
Gracias a Dios que están aquí.
¡Arriba!
Intenté prevenirlo, Lucas.
Detenerlo. Darle un arma.
¡Doctor! ¡Doctor!
Alto, doctor. Sí, conozco esta flecha.
Si no la sacas bien, le arrancarás las tripas.
- Como un arpón. - No sentirá nada, pero que sea rápido.
- Agárrele la mano. - De acuerdo.
Me vas a dejar sin trabajo, Joe.
Formen un grupo de trabajo. Hagan una camilla.
¡Aprisa!
Ud. no tiene galones ni rango para dar órdenes aquí.
Es un preso. El sargento Penrose está al frente aquí.
¿Eres tú el que está al frente, marinero?
¿Quieres ponerte en su lugar y dar órdenes? ¿Eso es lo que quieres?
¿Yo? Yo sólo quiero volver a oler agua salada.
¿Una camilla dijo, sargento?
- Lamento que el último escapara. - Al menos tenemos a uno.
El hijo del jefe. Lleva sus marcas.
Entonces es una buena presa.
¡Lo mataré! ¡Lo mataré!
¡Está bien! ¡Está bien! ¡Tranquilícese! ¡Tranquilícese!
Está bien. Ya no puede lastimarla.
¿A mí? ¡A mí no!
¡Doctor! ¡Doctor!
¡Ya nadie puede ayudarla! ¡Ya no!
¿Es su hija?
Doctor, atienda a la muchacha.
¿Dígame doctor, después de lo que le han hecho?
¿Usted cree que aún puedo vivir traquila?
Está viva, ¿no? Haré lo que pueda.
- ¿Sí, Joe? - Reuní a los caballos que quedaban.
- ¿El carromato con el agua? - Destrozado.
- ¿Los barriles de agua? - Partidos a hachazos.
Bien, enterremos a los muertos.
Sargento, no quiero entrometerme, pero a partir de ahora...
¿no cree que necesitará usar ambas manos?
Vamos.
- ¿Y ese abrevadero? - No se ha movido, sargento.
Si no lo encontramos, pasaremos sed. Pues tragaremos arena.
- ¿Cómo está el capitán? - Muriéndose lentamente.
No se rinde. Es un tonto.
Si fuera un caballo, podríamos sacrificarlo.
- ¿No hay esperanza alguna? - ¿Quiere un milagro?
No. Quiero llevar a todo el mundo al fuerte Courageous.
Entonces sí está pidiendo un milagro, sargento.
- Y brindaré por ello. - No, gracias.
¿Whisky? Le seca la tripa a un hombre en el desierto, doctor.
Depende del hombre, Joe.
No, hijo mío, retiro todo lo dicho.
No creo que me vayas a dejar sin trabajo después de todo.
Penrose, ¿para qué es eso?
Cuando estaba en el mar, podía olfatear todas las tormentas o lluvias.
Pues alístese en la marina cuando lleguemos al fuerte.
¿Qué ocurre, Joe? ¿Estás nervioso?
¿Yo nervioso? ¿Por qué estaría nervioso?
Por seguir vivo quizá.
¿Sabe, sargento? No tienen por qué matarnos.
Lo único que tienen que hacer es esperar y vernos morir.
Si nos quedamos sin comida o agua antes de salir del desierto...
eso es exactamente lo que harán.
Esperar y mirar.
Ellos y los buitres.
Y luego sólo tienen que regresar a buscar ese indio...
porque será el único que siga vivo.
Lo dan por hecho. Él sobrevivirá. Nosotros no.
Sí.
Saben que no lo mataremos si lo tenemos prisionero.
Pero ¿atacarnos? No. Qué va.
No pondrían en peligro la vida del hijo del jefe.
Entonces es nuestro seguro de vida.
Sí.
¡Sargento! ¡Sargento Lucas!
Aunque podamos arrastrarlo, lo mataremos sobre este terreno.
De acuerdo, doctor. Cargaremos con él.
¡Walt! ¡Blackie! ¡Sam!
De acuerdo, muchachos. Nos turnaremos llevándolo.
Parece que el Altísimo está agraciando a alguien con lluvia.
Al otro lado de la montaña.
Tiene fiebre. A continuación tendrá gangrena.
Ni siquiera tengo agua para limpiarle la herida.
¿Por qué no se muere?
- Eso ya me lo he preguntado, ¿recuerda? - Le iría mejor.
¿Puede pegarle un tiro como hizo con ese caballo?
Más vale tomarse un trago, sargento.
Es el mejor analgésico que conozco.
La mejor droga para tener valor que se puede comprar...
y lo necesitaremos a raudales antes de morir aquí.
¡Penrose!
¿Cuánta agua nos queda?
Está casi vacía. A medio llenar.
Aquí tiene su agua, doctor.
Cuando se nos acabe, les daremos a chupar piedras.
Ah, es Usted.
¿Cómo está?
Ella no habla de ello. No dice nada.
Pero yo lo sé.
La oigo llorar por la noche.
¿Sabe? Ni siquiera sé cómo se llama.
Ruth. Ruth Tait.
Y ella es mi hija, Elizabeth.
- Yo soy Anthony Lucas. - Lo sé.
Se lo pregunté a uno de los hombres.
¿Qué más preguntó?
Eso fue todo, sargento.
¿De dónde venían aquel día?
De lo que antes era un hogar.
Con un esposo... que estaba vivo.
¿Lo mataron?
¿Y de qué otra forma muere uno en estas tierras?
La llevaba a encontrar una nueva forma de vida.
Una vida sin peligro.
¿Qué le hace creer que en este mundo se puede vivir sin peligro?
¿Por eso eligió esta vida? ¿Luchar? ¿Matar?
Es mi trabajo. Es lo que sé hacer mejor.
Ud. estaba dispuesta a matar a un hombre.
¿Cómo sabe lo que sentía?
No estaba ahí.
No vio lo que ocurrió. No es su hija.
No, supongo que no lo sabría.
Sargento ...
¿Por qué está preso?
- Me formaron consejo de guerra. - ¿Por qué?
Me acusaron de violación.
Un momento.
Meta una piedra en su boca.
Ayuda a que no se le reseque.
Mantiene el flujo de saliva.
No, gracias. Prefiero el sabor de la piedra.
¿Es lo último que nos queda, sargento?
De acuerdo. ¡En marcha!
No fue una marcha tan horrible, ¿verdad, sargento?
No, Joe. Sólo rutinaria. La sencilla rutina de todos los días.
- ¿En qué dirección queda el fuerte? - Eh ...
¡De acuerdo! ¡Vamos!
Qué silencio.
¿Qué piensa?
No lo sé, Joe. No me gusta.
Corneta, toque de oficiales.
Está vivo. Llévenlo adentro. Tendremos que montar un hospital.
Dios santo.
Lleven el capitán adentro.
¿Sargento? Estos hombres están muertos.
Tengo a dos hombres que aún están respirando.
¿Dónde puedo montar un hospital?
- ¿Clark? - Sí, señor.
Forma un destacamento. Ve al comedor de oficiales.
Y luego recibe órdenes del Dr. MacNish.
¡Cabo Cooke! Encierra al prisionero
y luego entierra a estos hombres.
- ¡O'Connor! - ¿Sí, señor?
Consigue unas habitaciones para las señoras.
¡Gazzara, cierra el fuerte!
De acuerdo, sargento.
- Traigan agua del pozo. - De acuerdo, sargento.
Quizá no encontraron la cámara subterránea. Comprueba si hay munición y comida.
Bien.
No se olvidaron de nada, ¿verdad?
Sí, como siempre. ¿Y ahora qué?
Entiérrenlo.
¿Sabes qué, Joe?
Vamos a hacerles saber que sabemos...
que ellos saben que estamos aquí adentro.
- ¡Corneta, toque de bandera! - Bien, sargento.
- Me siento un tanto desnudo. - No quiso hacerme caso.
- Podría estar en México ahora mismo. - ¿Y perderme toda la diversión?
El mayor Gibbs, sargento. Quiere verlo.
Gracias.
No te deshagas de ellos. Quizá quiera volver a ponérmelos.
Señora Tait.
Yo no ... no lo he visto.
Bueno, he estado un poco ocupado.
No he tenido la oportunidad. Quería darle las gracias.
- ¿Por qué? - Por Elizabeth. Y por mí.
No necesita darme las gracias. Yo no hice nada.
Ayudó a salvarnos.
Nosotros deberíamos darles las gracias a Ustedes.
De no toparnos con Ustedes., ahora no tendríamos a nuestro prisionero.
Espere un momento.
Tal vez lo odie ahora, pero él quizá sea su verdadero salvador.
Se presenta el sargento Anthony Lucas, señor.
Descanse, sargento.
Gracias, señor.
Así que Ud. es el preso.
- Tuvo mucha suerte, señor. - En efecto.
Me dejaron por muerto...
pero estaba en estado de choque e inconsciente...
como diagnosticó su médico.
No fue algo agradable de ver.
No, señor, lo sé. Enterramos a los muertos.
Me mandó llamar, mayor.
Sargento, me han jubilado.
Después de 25 años sirviendo, me han jubilado.
Enviaron al capitán Howard aquí para relevarme del mando.
Mi última orden es encargarme de entregarlo como preso en el fuerte Alcatraz.
Volveremos a formar la compañía, y en cuanto sea reabastecida...
nos iremos de este fuerte y seguiremos hasta nuestro destino.
Señor, no sobreviviríamos ni un día ahí afuera.
Saben que estamos aquí. Están esperando a que salgamos.
Subestima el deseo de sobrevivir, sargento.
¿Y el agua qué, señor?
Logramos rescatar sólo un barril de la cámara subterránea.
No podemos llevarnos la mitad y dejar la otra mitad aquí.
Tengo entendido que llegaron aquí sin agua. Sobrevivieron.
¿Y los hombres qué? No creo que puedan soportarlo otra vez.
No le pido que razones, sargento. Le digo cuáles son mis órdenes.
Y según esas órdenes, he sido relevado oficialmente del mando.
¡Pero este hombre está muriéndose!
Ese hombre fue enviado aquí a relevarme oficialmente del mando.
¡He sido jubilado!
Se supone que Ud. es un médico. Sálvelo.
¡Patrulla, atención!
Pueden quedarse aquí o venir con nosotros, señoras.
Vendrá una compañía de refuerzo más adelante. Uds. elijan.
Sargento, el preso es responsabilidad suya.
Sí, señor.
Cabo, él vendrá con nosotros.
Sí, señor.
¡Formen filas! ¡Abran la puerta!
Tírenlo al otro lado del muro.
¡Vamos!
Condenado.
¡Condenado!
Dígale que hable. ¡Dígale que hable!
¡Con gestos! ¡Con señales de humo!
Dígale que les diga que es su vida o la nuestra.
- ¡Dígaselo! - Lo que Ud. diga, mayor.
¡Mayor! ¡Mayor!
El capitán Howard está muerto.
Mayor, supongo que eso lo coloca de nuevo al mando del fuerte.
Cabo, cuélgalo.
¡Cuélgalo desde bien alto!
¿Y bien?
Están ahí afuera. Tan seguro como que nosotros estamos aquí.
No hace falta verlos, pero apostaría mi vida a que sí.
De acuerdo, Joe. Si oyes algo o ves algo ...
Claro, sargento. Le avisaré.
Sargento. ¿Sabe que podría estar en México ahora mismo?
La próxima vez, Joe. La próxima vez.
Ud. es todo un guerrero también, ¿eh, sargento?
Ése es el precio de la vida hoy en día, ¿verdad?
Oiga.
Va a ahogar esa cantimplora.
Gracias.
Vamos.
Quiero que se quede adentro a partir de ahora.
No permitiré que le ocurra nada.
No se preocupe.
Se lo prometo.
Ella no le ha quitado los ojos de encima.
¿Por compasión o por odio?
No lo sé.
Ha cambiado. Es otra.
¿Y Ud.? ¿Qué le hizo a Ud.?
Me siento un poco perdida...
sola, como si ya no me necesitara.
Todos tenemos que madurar en algún momento.
Pero no así, Lucas.
¿Hacerse mujer de repente como ella?
En la vida no hay reglas.
Para nadie.
¿Qué pequeño dicho quiere grabado en su lápida, sargento?
- Gracias, Joe. - De nada.
Parece estar bien asado.
Nunca habría imaginado que al mayor le gusta la carne india.
Sargento Lucas.
- Lo bajó. - Sí, señor.
- Después de ordenar que lo colgaran. - Habría muerto.
- ¡Desobedeció mis órdenes! - Vivo nos sirve.
Muerto sólo es otro cuerpo más, igual que nosotros.
Sargento, considérese arrestado.
Lleve a este hombre a la cámara subterránea y enciérrelo ahí.
- Sí, señor. - Y sargento.
Esta vez, dado el estado de necesidad actual ...
considérese un hombre afortunado.
Pude mandar fusilarlo.
Gracias, señor.
Levántelo. ¡Levántelo!
No se tendría en pie. Padece insolación, deshidratación.
¡Pues se arrastrará!
Caminará, doctor.
Abre.
¿Señor?
Yo fui quien lo atrapó. Me gustaría acompañarlo.
No me fío de los coyotes, las serpientes de cascabel ni los pieles rojas.
Creí que podría salirme con la mía ...
canjear su vida por la mía.
¿Eso les sorprende?
¿Les sorprende que no me importara
lo que les ocurriera a Uds.?
No me importaba.
Quería irme de aquí.
¡25 años!
Órdenes.
Combatiendo.
Matando.
El día que llegaron los papeles de mi jubilación ...
es el día que atacaron el fuerte.
Me defendí.
Y luego ...
abandoné el mando y corrí...
a la esquina más oscura de la cámara subterránea y me escondí.
No quería que me quitaran lo que me quedaba de vida.
¡La libertad!
Seguro que comprende lo que significa eso, sargento.
Espero que no la encuentre de la misma forma que yo.
En el infierno.
"Ser o no ser"
Qué lástima.
MUNICIÓN EJÉRCITO DE LOS EE.UU.
¡Alto! ¡Dije que alto!
¡Vamos! ¡Vale! ¡Vale! ¡Alto! ¡Alto!
¡Vale!
- ¿Qué ocurrió? - No lo sé.
Lo siento, Penrose.
¡Ya viene! Viene la patrulla.
¡Abran la puerta!
Es una trampa, sargento. Es el truco más viejo del mundo.
¡Cierren la puerta!
De acuerdo, muchachos. Tranquilos.
Sólo es un pequeño juego que les gusta jugar.
Mantengan los ojos bien abiertos.
Ya se lo dije. En la vida no hay reglas.
¿Acaso importa ya?
¿Sabe, sargento? En mi opinión, estamos en un apuro.
Joe, lo tuyo no es andar con rodeos.
Quizá debería salir a ver cuántos son o dónde están
y encontrar la forma de sortearlos.
- ¿Para llegar a México? - ¿Ahora se está volviendo exigente?
Tú sabrás lo que estás haciendo.
No, pero sólo hay una forma de averiguarlo.
- ¿Dónde está? - No lo veo.
Ahí afuera, creo.
Entra, Elizabeth. Ve adentro.
¿Qué le han hecho?
No le gustaría saberlo.
¿No va a hacer algo?
¡Nadie puede hacer nada!
Podemos emborracharnos todos y celebrar un velatorio de lo más divertido.
Así que va a dejar que muera.
¡Sí! Vamos a dejar que muera.
O salimos ahí afuera a que nos hagan lo mismo. Eso es lo que esperan que hagamos.
Creen que nos compadeceremos de nuestro amigo y que saldremos ahí afuera a salvarlo.
Pero salió y trajo al mayor de vuelta.
Era el oficial al mando.
Joe es mi amigo.
Haré por él lo que haría él por mí.
Era consciente del riesgo, sabía lo que ocurriría.
Es igual que un asesinato.
Ud. tuvo que ver lo que le hicieron a su hija ... ¡y no la ayudó!
¡Nos quedaremos aquí escuchando!
Escucharemos cómo muere gimiendo.
Y cuando se apague la antorcha...
él morirá.
Que Dios lo bendiga, amigo. Seguro que él se lo agradeció.
¡Aquí vienen!
Quizá ahora este pobre desgraciado sobreviva.
Póngalo sobre la mesa.
Olvídelo.
Amén.
¿Sargento?
¿Nos estamos quedando sin pacientes?
Yo diría que sí, doctor. Yo diría que sí.
¡Lucas! ¡Lucas!
- Le dije que no saliera ... - Elizabeth estará bien.
- ¡Regrese adentro! - Lo haré, lo haré.
Muy pronto moriré.
Por favor, tómame en tus brazos. Te deseo, y te deseo ahora mismo.
No es el momento ni el lugar.
Cerraré los ojos e imaginaré que estamos en otro lugar.
Gracias. Pero es la segunda vez en mi vida que debo decir que no.
Yo no soy como ella. Te deseo de verdad.
¿O es que te asusto?
¿Qué puedo decir?
Puedes decir hola, adiós, o una oración sencillamente.
Tienes miedo.
Siempre tengo miedo. Soy humano.
Apaciguaste mi odio.
Me hiciste creer que Elizabeth tendría una oportunidad en la vida.
- Lo dije en serio. - ¿Y yo qué? ¿Y mis oportunidades?
- Me pesa una condena de 10 años. - No soy la esposa del coronel.
¡Oh! ¡Oh, Lucas!
Lucas, si logramos salir de ésta vivos...
tienes que hacerles saber la verdad.
La verdadera verdad.
El día que lo consiga ... te encontraré.
Es la única forma de morir.
Espero que tengan una buena cantidad en el infierno.
- ¿Sabe usar una pistola, doctor? - No muy bien.
Cuando me quedo sin balas, les escupo a los ojos.
Con eso dejo ciegos a esos condenados miserables.
Vamos.
¡Meta a las mujeres en la cámara subterránea!
¡No disparen!
¡Alto! ¡Deténgase!
Traiga a las mujeres.
¡Traiga a las mujeres!
¡Se están yendo, sargento!
¡Ahora se detuvieron!
¡Están ahí parados!
Nos dieron su señal.
Se acabó.
Dijeron que somos guerreros como ellos...
y viviremos para luchar otra batalla.
Cuando llegue al puerto, me subiré al primer barco que vea.
Ser pasto de los tiburones no era nada comparado con esto.
¿En qué dirección queda la libertad, Lucas?
Sígueme.
FIN
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