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¡Transporte público gratuito! ¡Genial!
Aunque un poco brusco.
El del dirigible había quedado con su contacto en una taberna.
¡Busquemos una taberna! Disculpe, ¿sabe...?
Está concentrado en la carretera.
Tal vez nos diga por qué la guardia imperial quería matarnos.
Más le vale.
Y luego le rompemos los dientes y golpeamos su cabeza contra...
Lo necesitamos vivito y coleando.
Con los dientes y la cabeza intactos.
¡Preste atención a la carretera!
- ¡No! - ¡Cuidado!
Supongo que recibes lo que das.
¡Hemos encontrado la taberna!
No quiero que nos reconozcan,
así que sed discretos, ¿entendido?
Y nada de chi. Intentad pasar desapercibidos.
Genial, ya nos hemos infiltrado.
En una taberna llena de criminales. Y el Gobierno nos da por muertos.
Pellízcame.
¿Hay empanadillas?
¿Con salsa, o algo?
Estofado de Gongmen. Come y calla.
- ¿Tienen cubiertos? - Estofado de Gongmen. Come y calla.
¿La emperatriz ha cenado?
Me temo que no, señor.
Se niega a hacerlo y dice que la dejemos en paz para siempre.
Está enfadada por lo del panda gordo. Bueno, por lo del panda más gordo.
- Dejadme pasar, hablaré con ella. - Lo siento, general.
Tenemos órdenes de no dejar pasar a nadie.
- ¿Y quién os las ha dado? - Usted, señor.
Vale, puede pasar.
Lleva horas en la misma posición.
¿Y ninguno ha sentido la necesidad de ver por qué no se había movido?
La emperatriz es un vegetal.
¿Qué tipo de brujería es esta?
El sospechoso es brujo. Altura desconocida.
- ¡No es la emperatriz, idiota! - ¡General! ¡Mire!
Querido lector, la preciosa emperatriz Xiao se ha ido, quizá para siempre.
No la busquéis, pero si lo hacéis,
que no sea en los bosques que rodean el palacio.
No está allí. Con cariño, su captor.
- ¿Qué tipo de monstruo haría esto? - Está claro que lo ha escrito ella.
Las íes tienen corazones encima y está pringado de zumo.
No está tan claro.
Puede que el zumo sea del brujo.
- ¡Nos está engañando, general! - Por favor...
Nadie puede enterarse.
Desde luego, General.
Los bosques son peligrosos.
La emperatriz no está a salvo.
Vale, vamos a dividirnos
para buscar a algún granuja de mirada inquisidora.
Buscad respuestas.
¿Nos ponemos nombres en clave? Me pido "Albatros".
¡Buena idea! Pero no hay tiempo. Por favor, no seáis imprudentes.
Jing. Respira hondo y analiza la situación
- antes de empezar a gritar. - Ese tío me ha mirado mal.
¡No!
¡Sí!
Que sepáis que me habéis decepcionado.
Bueno, chicos, esta no es ni por asomo la situación ideal.
¿Cuál es el plan, listillo?
Entrar en el volcán.
Shi Long está construyendo dentro un guerrero gigante
con material de hacer guerreros.
¿Cómo lo sabes?
Las opciones "laboratorio en el volcán" y "guerrero gigante"
son inseparables.
Tiene sentido.
Pero a los guardias no les gustará que husmeemos.
Exacto. Así que volamos la isla sin nosotros dentro.
Y cuando lo hagamos...
¡Gallo! ¿Qué pasa?
¡Mirad fijamente al mar, chicos!
¡Wing, Wong, cortad y pegad el chisme! ¡La marea está a favor!
¡Sujetad por ahí la col encurtida!
¿Quién te ha nombrado capitán?
Soy el único aquí que sabe tripular un barco,
- cabeza de chorlito. - ¿Has navegado alguna vez?
¡No! Pero he ido en la parte de atrás de una carreta.
¡Basta de charla!
¡Levad anclas, chicos! ¡Marineros, arriad los contrafuertes!
¡La Isla del Volcán está delante de nuestras narices!
Aquí es imposible encontrar a nadie.
- Ya los hemos examinado a todos. - Ya está bien.
No estaríamos en este lío si me hubierais hecho caso.
Solo hay que buscar al más asqueroso de todos.
Ese da bastante asco.
Cierto.
El soborno para el imperio debería haber llegado ya.
- Algo no va bien. - ¡Ese es nuestro hombre!
¡A por él!
¡Solo yo destruyo mi taberna!
Colega, tenemos que hablar.
De eso nada, amigo. Madre mía, qué pegajoso está.
¡Aleja esas manos peludas y secas de mí!
- ¡Hay que sacarlo de aquí! - ¡Buena suerte!
¿Cómo? ¿Rodando?
Ya has oído, hombre. Eres un hombre, ¿no?
¡Saquémoslo de aquí rodando!
¿Hola?
¿Hay alguien ahí? ¿Padre? ¿Tu espíritu ha venido a tranquilizarme?
Papá...
No dejes que la oscuridad te engañe, Xiao. Sé valiente.
¿Qué tiene ahí, señora?
- ¿O debería decir "emperatriz"? - ¿Crees que me importa ese sombrero?
Es superhortera y pica un montón.
¿Qué hace una princesa rica en estos bosques siniestros?
He quedado con un asesino musculoso.
Estará al caer.
- ¿Qué hora es? - La bolsa o la vida, emperatriz.
¡Alto! ¡Dejadla!
¿Sabes quién soy, colega?
Les hemos dado una lección. ¡Vámonos de aquí!
No deberíais estar aquí.
Shi Long me mataría si se enterara.
Pues dile que no pienso volver.
- Vamos, emperatriz. - No. Soy una vagabunda del bosque.
No sé adónde iré, pero a partir de ahora,
dejaré que los árboles me guíen. ¿Padre?
- ¡Atrapadla! - ¡Árboles, ayudadme! ¡Alzaos!
¡Acabad con ellos! ¡Os lo ordena la emperatriz!
¿Quién anda ahí?
Exijo...
Ven conmigo, niña. Estos bosques no son seguros.
¡Hora de hablar, colega!
Vas a tener que vocalizar.
Me llamo Dun Dun.
Tengo que hidratar constantemente mi delicada piel mixta,
como si fuera el culo de un gibón norteafricano.
- ¿Qué? - Que necesito mucha agua.
Y la tendrás, grandullón.
Tras responder a unas preguntas. Chocad hacia atrás.
Qué divertido, me gustan las novedades.
No me sacarás ni una palabra.
Había quedado con la guardia imperial en la taberna,
no con un puñado de pandas flacuchos.
Vaya, gracias.
Esperaba que dijeras eso.
Le refrescaré la memoria.
¿Qué he dicho de analizar la situación, Jing?
No quieres que le pegue.
¿Qué quieres, que lo cure?
Esto no tiene sentido.
Desembucha, Dun Dun, y nadie saldrá herido.
No pienso hablar.
Cuéntanos lo que necesitamos
y te hidrataremos para que puedas irte.
Por favor, hidratadme. Me estoy resecando.
¡Qué fresquita!
Podemos quedarnos aquí todo el día, mientras te resecas.
¡Vale, hablaré! Hay un cachivache en el puerto
con un cargamento de hierro para la Isla del Volcán.
¡Sí!
- ¿Para qué es el hierro, gordo? - ¡No lo sé!
Pero el barco parte esta noche. ¡Es todo lo que sé, lo juro!
Hemos hecho cosas muy raras, pero esto las supera a todas.
Me pregunto si ese hierro
es el mismo del barco de juego.
- Tal vez. - ¿Pero para qué es?
Hay que ir al barco para descubrirlo.
¡Vamos a darle caña!
¿Qué es esto?
¿Un gimnasio femenino
sin hombres pesados
- ni levantadores de pesas? - Algo así.
No querría ser él.
Cuando el Maestro Jindiao nos dejó,
entregamos nuestra vida a ayudar a los demás.
Para no olvidar nuestro pasado.
Gracias por salvarme, pero soy una vagabunda del bosque
y debo irme antes de que mi guardia real me encuentre.
Hay muchos como vos, alteza.
Yo también era una vagabunda que buscaba mi camino.
¿Una vagabunda del bosque, o una pordiosera normal y corriente?
Imagino lo duro que habrá sido
perder a vuestro padre y tener tanta responsabilidad de repente.
No sería fácil ni para el más fuerte de los guerreros.
Hablas como Shi Long.
- ¿Shi Long? - Mi consejera real.
Cree que no estoy preparada y me dice lo que debo hacer.
No sé qué habría sido de mí sin ella,
pero empiezo a olvidar cómo es ser yo misma.
Solo quería poder llorar a mi padre. Primero a él y luego a Fan Tong.
Estoy emocionalmente destrozada.
- ¿A Fan Tong? - ¿Le conoces?
¿Un panda así de grande, con manos pequeñas y pantalones capri?
El mismo. Cómo echo de menos sus manitas.
Les debo la vida a Fan Tong y sus amigos.
No sé qué hacer sin él.
Me siento tan sola.
No somos muy diferentes.
Ambas hemos sufrido la pérdida de alguien especial.
De joven, no paraba de luchar.
Me esperaba un futuro violento.
Era una pordiosera, una granuja.
Hasta que...
Se llamaba Jindiao. Era un sabio luchador de kung fu.
Me vio luchar y consideró que tenía potencial.
Me demostró que yo también podía ser una guerrera.
Tras demostrarle que era su mejor estudiante,
me hizo un regalo.
Un colmillo de jade,
hecho con una rara piedra preciosa verde.
Me prometió el mundo a cambio de mi eterna lealtad.
Yo era capaz de cualquier cosa para ayudarle a ser el más poderoso.
Pero después de años obedeciéndole y luchando a su lado,
me traicionó.
No significaba nada para él. Pensaba que él era mi camino,
pero al final tuve que encontrar el mío propio.
¡Llevaremos el barco al corazón de la bestia!
¡Tenéis que mirar a los ojos al demonio!
Tenéis que enamoraros del antiguo océano.
¡Mira al horizonte y concéntrate en un punto!
Soy vieja y vomitaré cuando me apetezca, gracias.
- ¡Solo quería ayudar! - Un momento.
¡Sujetaos con fuerza, viene una grande!
Piensa en nuestro hijo nonato.
¡Soy inmortal!
¡Me encanta!
¡Tierra a la vista!
¡Menos mal!
Vaya.
¡Bien!
¡Un atraque perfecto!
¡Damas y caballeros,
bienvenidos a la Isla del Volcán!
Es una historia muy triste, pero no sé qué tiene que ver conmigo.
Seguidme, alteza. Saltemos.
¿Qué? ¡No! ¡Debe de haber mil metros de altura!
Sois un lince. Caeréis de pie.
Tengo la corazonada de que no será así.
Algo os dice que no lo hagáis, ¿verdad?
Exacto. No pienso saltar solo porque tú me lo digas.
No quiero morir.
Veo que tomáis vuestras propias decisiones.
Recordadlo cuando volváis al trono para gobernar a vuestro pueblo.
¿Y mi consejera mandona?
Un gobernante sabio escucha a sus consejeros, pero toma las decisiones
con el corazón, aunque esté sufriendo.
Quiero embotellarte y llevarte conmigo.
Y luego abrir la botella y liberarte para que seas mi jefa de seguridad.
Debo quedarme con mis compañeros,
pero si me necesitáis, poned una vela en la ventana.
Acudiré.
Una última cosa, alteza.
Por si os perdéis en el bosque.
Ese debe de ser el barco
que decía Dun Dun.
¡Mirad, los guardias de Shi Long!
Vale, todo controlado.
Solo hay que llegar al barco sin que se enteren.
¡Esos son los pandas flacuchos que intentaron resecarme!
¡A por ellos!
¡Esos son los gordos patanes que destruyeron mi taberna!
Lo siento, amigo, estamos descansando.
¡Fin del descanso! ¡Policía de Gongmen, alto!
¡Tenemos que irnos!
¿Alguien sabe usar el puñetero catalejo?
Os he traído hasta aquí, ¿no?
Ahora solo nos queda un día o un mes de camino
para llegar a la parte del volcán de la Isla del Volcán.
Al menos hay provisiones en el barco.
Carrito puede cocinarnos algo para el camino.
¡Ostras, nos han robado! ¡Alguien se ha bebido toda el agua!
¡Y se ha comido toda la comida!
¡Gallo!
Capitán Gallo.
Nunca en mi vida...
¡Cállate! Aún nos queda mucho camino.
Deberíamos buscar agua.
¡Mil disculpas, Shi Long!
- Levántate. - He intentado traerla, pero...
¿Qué os parece tan divertido?
Eres un idiota.
La emperatriz ha vuelto, aunque no gracias a ti.
Que no se vuelva a repetir.
Hay muchos guardias que matarían por tu puesto.
Vale, siguiente lección. Cómo aprender a navegar.
¿Por casualidad alguien ha traído jengibre?
Para el mareo y la diarrea.
Vamos a necesitar algo más que jengibre.
Subtítulos: E. Carballeira
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