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LA ÚLTlMA PATRULLA
En los años que siguieron a la Guerra Civil, los miembros de
la confederación, fueron siendo readmitidos, uno a uno,
en la Unión, hasta que todos menos dos fueron incorporados.
Uno de ellos era Tejas.
Con su gran extensión y pastos y tierras de cultivo,
Texas ofrecía la dorada promesa de incalculables riquezas.
Pero los tejanos propiamente dichos, empobrecidos
tras cuatro años de lucha, fueron víctimas de toda clase
oportunistas y aventureros.
Los aventureros compraban tierras, algodón y ganado a precios bajísimos.
Como los tejanos no podían pagar esos precios exorbitantes,
exigidos por unos comisarios corruptos,
la mayoría tuvo que aceptar su destino en amargo silencio.
Otros se rebelaron contra esta injusticia,
arriesgando su fortuna y su vida.
Se convirtieron en forajidos por una causa que consideraban justa.
Se convirtieron en los líderes, no de cuadrillas de bandidos,
sino de hombres que hacían lo que podían para destruir
o recuperar lo que los aventureros habían robado a su pueblo.
Uno de estos hombres fue Ben Westman,
que se convirtió en una especie de Robin Hood,
un verdadero héroe para los tejanos.
Las tropas federales estaban apostadas por todo el estado
como si de un ejército de ocupación se tratase.
Su objetivo era hacer cumplir la ley marcial que, en justicia,
agraviaba a los tejanos.
¡Alto!
Es como perseguir a un fantasma, ¿no cree, capitán Porter?
Columna de a dos, ¡izquierda!
Entre las tropas federales, había oficiales que se veían obligados
a realizar una tarea que consideraban repugnante y, a veces, casi imposible.
Amparándose detrás de este ejército de ocupación,
los aventureros seguían aprovechándose de los tejanos.
Por orden del recaudador de impuestos, subastamos
una partida de algodón de primera clase, declarada en venta
para satisfacer los impuestos impagados por el Sr. Walter Morgan.
He pagado mis impuestos hasta el último centavo.
Parte de los impuestos, pero no la suma total.
Porque subieron. Los aumentaron sin previo aviso.
- ¿Tiene el dinero, Sr. Morgan? - No, no lo tengo.
Ni ninguno de nosotros. Si lo tuviéramos no habría subastas.
Estamos perdiendo el tiempo.
Él pretende reventar el precio del algodón,
y nosotros nos rompemos la espalda cultivándolo.
Capitán Porter, este es un procedimiento legal.
Procedan con la subasta.
Es usted igual que ellos. ¡Peor! Usted nació y se crió aquí.
Lleva uniforme, pero es igual que ellos.
Procedan con la subasta.
- Hemos terminado. - Que salgan las carretas.
Capitán Porter, ¿me permite un momento?
- ¿ Qué desea? - Vuelve usted al pueblo, ¿ verdad?
Tengo que llevar el algodón al ferrocarril y cargarlo.
Mis órdenes eran que se celebrara la subasta sin problemas.
Exijo protección.
Mi responsabilidad ha terminado con la subasta.
- Tengo otras órdenes que cumplir. - Oiga usted...
Si tiene alguna queja, expóngala por escrito.
¿Seguro que no les acompañan los soldados, Faraday?
Se han ido en otra dirección.
No he tirado a matar. Sólo era una advertencia amistosa.
¡Adelante, muchachos!
- Soy el recaudador de impuestos. - Aquí acaba tu suerte, Westman.
¿ Cuánto has pagado por el algodón?
Te lo diré. Una décima parte de lo que pagarían por él en Nueva York.
Pero jamás llegará. Bajad de ahí.
¡Vamos!
Traed a los conductores.
Que no se detengan. Vamos.
Tú y tú.
Os quedáis a ver el espectáculo.
Tengo algo especial para vosotros.
¡Porter! Su obligación es hacer respetar la ley.
He visto las carretas quemadas.
Si quieren volver al pueblo monten tras algunos de mis hombres.
Parece que a usted también le hace gracia, Porter.
Tiene suerte de seguir con vida para darse cuenta.
Vístete. lremos a ver al coronel Chandler.
Quiero acabar con esas tonterías de una vez por todas.
Estoy harto de perder dinero debido a...
Adelante.
¿ Quería verme, señor?
El Sr. Balfour ofrece 1 .000 dólares de recompensa por Westman.
¿ Y cree que su dinero hará que algún tejano entregue a Westman?
Veremos lo que el dinero puede hacer.
Por cierto, caballeros, informaré a Washington de lo ocurrido.
- Buenos días, señor. - Buenos días.
Parece olvidar que estamos aquí como ejército de ocupación.
- No, señor. - ¿Entonces qué ha pasado?
Mis órdenes eran que se celebrara la subasta sin incidentes.
Ya lo sé. Lo que quiero saber es cómo logra Westman evadirse siempre.
Es difícil agarrar a alguien que tiene amigos, mujeres y hombres a su favor.
- Nos faltan hombres. - Los refuerzos están en camino.
Aún así, señor. Cualquier tejano con amor propio seguirá luchando.
Usted también es tejano.
- ¿ Qué quiere decir con eso, coronel? - Sé con quién están sus simpatías.
Dave, hace más de 20 años que le conozco.
Pone sus deber por encima de su propia alma.
No lo pongo en duda, pero tenemos un trabajo que hacer.
Tenemos un trabajo, pero ¿de qué clase?
No hacemos preguntas.
Hasta que Tejas sea readmitida en la Unión debemos gobernar.
¿Para que la gente como Balfour explote a los tejanos?
Ese es un asunto civil. No podemos intervenir.
- No habría hombres como Westman si... - Dave.
Sólo me faltan dos años para cobrar la pensión.
Mientras, tengo una reputación que proteger.
Cualquier rata que vaya con cuentos a Washington puede mancharla.
No voy a permitir que nadie lo haga. Ni siquiera mi mejor amigo.
¿Entendido?
Somos iguales. Estamos cansados de pólvora, sangre y soldados.
Usted también tiene una reputación.
Si cumple con su deber me ayudará a mí
aunque eso le repugne.
Váyase a casa. Y salude a Norah de mi parte.
Sí, señor.
Te pareces al sargento de cocina.
- Era nuestra cena. - Tenía buen aspecto... al principio.
- No te rías de mí. - No se ha acabado el mundo, Norah.
No sirve de nada lamentarse por un poco de comida.
¿Piensas que lloro por eso?
- Bueno... ¿pues por qué? - Por nosotros.
¿ Cuánto tiempo crees que podremos aguantar?
Este lugar. La gente nos odia.
No tenemos amigos porque nos consideran intrusos.
lntrusos en Tierra Santa. ¿ Qué tiene de Santa?
¿Sólo porque están orgullosos de una guerra que han perdido hemos de sufrir?
No pienso huir. Me enviaron aquí y aquí me quedaré.
Sé que no es fácil para ti. Te sientes sola.
Sí, pero no por estar en un lugar extraño con gente extraña.
Es la soledad que siento cuando veo a alguien a quien quiero
infeliz y desdichado. Te observo día a día.
Espero que llegues a casa por las noches y a veces, cuando no lo haces
e ignoro dónde estás, siento esa soledad.
La soledad del miedo por ti.
No es sólo el deber lo que me mantiene aquí.
Esta es mi gentes. Mis amigos, contra los que luché en una ocasión
porque creía en la causa.
Han perdido la guerra, pero no el derecho al orgullo.
Eso lo comprendo, Norah. Otro en mi lugar tal vez no lo haría.
¿ Comprendes por qué debo quedarme?
Sigo pensando que te pareces al sargento de cocina.
Se busca a Ben Westman Mil dólares de recompensa.
¿Alguno quiere ensuciarse las manos con dinero yanqui?
Corría el mes de agosto de 1869. Se enviaron refuerzos a todos
los puntos conflictivos de Tejas. La situación había empeorado.
Era como un barril de pólvora a punto de estalla.
El capitán Hodges le saluda, señor. Y pregunta si le recibirá ahora.
- Haga pasar al capitán. - Puede pasar, capitán.
- Hola, Hodges. Siéntese. - Gracias.
- ¿ Un cigarro? - No, gracias.
¿Se ha presentado al coronel Chandler?
¿De cuántos hombres dispone?
El general Clayton creyó que treinta serían suficientes.
Solicitamos 60. El general tiene una buena visión desde Washignton.
¿Le han informado de lo que ocurre aquí?
Otra rebelión. Tejanos intransigentes que no aceptan haber perdido.
- ¿Eso es todo lo que le han dicho? - Sí, señor.
Cuando lleve un tiempo aquí quizá encuentre las cosas diferentes.
Hay 2.000 tejanos que sirvieron a la Unión durante la guerra.
Sus rebeldes intransigentes están luchando por algo que creen justo.
Yo soy de ideas fijas, capitán.
Jamás confundo el deber con los sentimientos.
No solicité este puesto. Me enviaron y estoy aquí.
Mi único objetivo es salir de este agujero lo antes posible.
Y por lo que he visto no es un paraíso de la alta sociedad.
lntentaremos distraerle.
Si quiere una buena cena, a mi esposa y a mí nos gustaría invitarle.
- ¿Esta noche? - De acuerdo. Esta noche.
Adelante.
El coronel Chandler quiere verle en su despacho, señor.
Acompáñeme.
Cuéntele la historia al capitán Porter.
Puedo decirle dónde encontrar a Westman.
Siga.
- Los 1 .000 dólares. - Los tendrá.
Westman está en la vieja granja de Claxton.
- ¿ Cómo lo sabe? - Le he visto.
¿ Qué hace usted aquí?
Esperar provisiones y víveres del pueblo.
Eso ya lo sabía usted antes.
Me han dicho que si acudía a usted no tendría problemas.
¿A qué vienen tantas preguntas? Nos ha dado una información.
Esa granja está a 15 millas. Westman puede haberse ido.
No hay razón para no intentarlo.
- ¿ Cuánto hace que le ha visto? - No hace más de dos horas.
¿Ha venido aquí directamente? ¿Se ha cruzado con alguien?
Sabemos que Westman tiene contactos en el pueblo.
Si no ha salido nadie, seguirá en la granja.
A menos que sea una trampa para alejarnos de otro lugar.
Llévese sólo los hombres que necesite.
Seguirá bajo custodia hasta que volvamos.
Por si es más mentiroso de lo que parece.
¿Es nuevo el revólver, capitán?
Ahí hay alguien, capitán. Hay huellas de entrada pero no de salida.
Hay diez caballos en el establo.
- ¿Le ha visto alguien? - No, señor.
Parecen estar muy seguros de que no serán molestados.
No han apostado centinelas.
Llévese a la mitad de los hombres. Cubra la entrada de la granja.
- Yo iré por detrás. - Claro.
Hodges... Espere nuevas órdenes.
Llegará antes que yo. Déme 15 minutos para situarme. No dispare.
Quiero a Westman vivo. Está atrapado y no puede escapar.
- Esperaremos a que se entregue. - ¿ Y si no lo hace?
Espere nuevas órdenes.
- ¿Eso es todo, señor? - Sí.
Sargento, acompañe al capitán.
¿ Qué ocurre, Kirby?
Un presentimiento, Ben. Creo que deberíamos irnos.
Llevamos mucho tiempo aquí encerrados.
Lo siento, Kirby. Tenemos que esperar a Palmer.
- Tarde demasiado. - Nadie sabe que estamos aquí.
1 .000 dólares podrían cambiar eso.
Es ahí, señor.
Atención. Preparen armas.
Desmonten.
Aten los caballos. Seguiremos a pie.
- No hay ni rastro de Porter. - El camino que ha tomado es más largo.
Está bien, Kirby. Sal a echar un vistazo.
Capitán.
Se van. No podemos esperar al capitán Porter.
Déle un poco más de tiempo. No han pasado los 15 minutos.
- ¿ Y si llega tarde? - No. Llevo tres reenganches con él.
Si hubiera llegado tarde a Gettysburg yo no estaría aquí ahora.
Muy conmovedor, sargento, pero no permitiré que Westman se escape.
- No ha sido Westman quien ha salido. - Vamos a entrar, sargento.
¡A los caballos! ¡Vienen los federales!
¡Por atrás!
¡Vamos! Que no se acerquen a los caballos.
- ¿ Qué ha pasado, capitán? - Han salido antes de que llegara.
- Tuvimos que entrar. - ¿Han huido todos a la vez?
- Uno sí, señor. - ¿ Westman?
- No, señor. - No estaba situado. Esperamos...
Si hubieran esperado no le habrían visto. Les hubiera cortado el paso.
Traiga los caballos. Peine toda la zona, capitán.
Dispérsense. Peinen la zona. De derecha a izquierda.
¡No lo conseguirá! ¡No dispare!
Kirby...
Jamás hubiera dicho que me dispararían por la espalda.
Por fin ha estrenado su nuevo revólver, ¿ verdad?
¿Dave?
Por favor, no pienses más es eso.
La muerte de Kirby ha sido inútil. No tenía motivos para matarle.
Quizá creyó que cumplía con su deber.
Quizá.
De todos modos te he preparado la cena. Y sin tu sargento de cocina.
Ya voy yo.
- Buenas noches, capitán. - Buenas noches.
Sólo quiero informarle que han soltado al informador, según sus órdenes.
Podía habérmelo dicho por la mañana.
Creo que no recuerda que me invitó a cenar.
Pase.
Norah, te presento al capitán Hodges. Capitán, mi esposa, Norah.
Pero si es Norah Wilson. ¿Ese era su apellido hasta hace poco?
- Sí, lo era. - William Hodges,
recién licenciado de West Point solicita el honor de bailar con la Srta. Wilson.
No me concedió el baile. Había demasiados capitanes y comandantes
en su tarjeta de baile.
- ¿ Cuándo fue eso? - En el baile militar de Washington.
- Yo estaba con Carrie Donald. - ¿ Conoce a Carrie?
Es mi mejor amigo. Casi me casé con su hermana.
- ¿ Y qué ocurrió? - Es una larga historia. Y aburrida.
El capitán Porter había olvidado que me había invitado.
- Mis disculpas. - No tiene importancia.
- Tal vez en otra ocasión. - No, por favor.
No me cuesta nada poner otro plato.
- Si no le causa molestias... - Por supuesto que no.
Rara vez tenemos invitados. No permitiré que se me escape.
Además, ahora es usted capitán. Mi tarjeta de baile está vacía.
Me empieza a gustar Tejas.
Bueno... Discúlpeme un momento. Vuelvo en seguida.
- No llega a cien dólares. - He perdido mil por culpa de Westman.
Puede perder mucho más.
Hay una partida de algodón que puede perder y que no podía adquirir
por no haber pagado sus impuestos a tiempo.
Hicimos un trato. Este no es el precio acordado.
A partes iguales o no haré más negocios con usted.
Entra en el dormitorio.
¿ Qué quieres?
Vengo a buscar la recompensa que me prometió.
La necesito para largarme de la ciudad.
Ofrecí el dinero para capturar a Westman. Y aún está libre.
Eso no les importa a Westman y a los suyos.
Kirby ha muerto y me matarán por eso.
¿ Qué ocurre?
Nada. Nada en absoluto. Guarda eso.
No saldrías de aquí con vida. Lo sabes.
Pero lo has intentado. Eso ya es algo.
500.
- No puedo salir por ahí. - Lo comprendo.
Esa puerta da al callejón de atrás.
- No era necesario matarle. - Ante los demás no lo hice.
Es perfecto. Le mató Westman o sus hombres o cualquier otro en contra.
Manipularé los impuestos, pero no participaré en un asesinato.
- Ya lo has hecho. Eres cómplice. - No participaré en un asesinato.
Quiero conservar mi cabeza.
Haz lo que quieras, pero si abres la boca, te la cerraré para siempre.
No me amenace. Haga lo que haga, sabrán que ha sido usted.
No te preocupes. Culparán a Westman. Si lo buscan por asesinato,
el ejército presionará más y ya no nos molestará.
Ahora lárgate y olvídalo.
Charlie Harrelson nunca fue muy listo.
- Capitán, eso no es muy amable. - Bueno, pero era muy divertido.
- ¿Le conocía usted, capitán? - No conocía a muchos amigos de Norah.
- ¿ Qué ha sido de Frances Bilky? - No lo sé.
Se casó con un coronel, creo. O tal vez con un general.
De todos modos, nos ha superado en rango a todos.
Se ha hecho realidad el sueño de su vida. Alejarse del cotilleo.
Supongo que es lo que quería yo también.
Aquí no tienen nada parecido, ¿ verdad, capitán?
Pues no sé. Los indios vienen una vez al mes y bailan para nosotros.
- Dave... - Bueno, es hora de que me vaya.
- Gracias por la velada, capitán. - De nada.
Le agradecemos que nos mantenga en contacto con el mundo exterior.
- Buenas noches. - Buenas noches.
En Washington o Tejas sigue siendo la anfitriona más maravillosa.
Muchas gracias. Y vuelva otra vez, capitán.
OJO POR OJO. HENLEY POR KlRBY.
Será mejor que entres, Norah.
Las cosas se están poniendo un poco feas.
El asesinato de Henley agrava la situación.
Estoy harto de hacer concesiones a esta gente.
El asesinato de Henley elimina cualquier simpatía que pudiera sentir.
No es un problema de simpatía. Hay algo en esto que no comprendo.
Sea lo que sea Westman, acuchillar por la espalda no es su estilo.
No creo que haya sido Westman ni nadie relacionado con él.
¿ Quién más tenía motivos para hacerlo?
Capture a Westman. Le doy esa orden por última vez.
Si usted no puede, buscaré a alguien que pueda.
Olvide sus simpatías, que es tejano y que está en el ejército.
¿ Queda claro?
¿Al coronel se le ocurre algún plan en particular?
Lo único que se le ocurre es dejarlo en manos del capitán.
Pero quiere resultados.
Sí, señor.
No habrá ningún problema ahora que el ejército se ha decidido a escoltarnos.
- Mantén los ojos abiertos. - Por supuesto, señor.
¿Nos acompañará hasta el final?
Mis órdenes son acompañarle hasta los límites del distrito.
- Buenos días. - Buenos días, capitán.
- ¿Me permite? - Sí, por supuesto.
Cuando usted quiera, capitán.
El ejército está a su disposición, Sr. Balfour.
En cuanto haya saludado a esta dama.
- ¿Dónde está Dave? - No le he visto, ¿por qué?
Por nada. Me temo que ha ofendido usted al Sr. Balfour.
Haría falta darle una patada en la cartera.
¿Escoltarán el algodón?
La verdad es que no puedo imaginar una misión más romántica.
Gracias, y que tenga un buen viaje.
- Y un buen regreso, espero. - Eso también.
Capitán, no me importa que nos retrasemos unos minutos,
pero quisiera enviar el algodón este año.
¡En marcha! ¡Adelante!
- ¿ Qué ocurre, sargento? - Es el límite del condado, señor.
¿ Qué pasa, capitán?
Aquí acaba la jurisdicción del coronel Chandler. Desde aquí seguirán solos.
El ferrocarril está sólo a 4 millas. Seguir un poco más no vendría mal.
Lo siento, pero cumplo órdenes. Buena suerte.
Ya vienen. Sin escolta. Tenías razón. Los han dejado en el límite.
¡Dispersaos!
¡Desmontad! Cubríos.
Parece que lucharán a pie, señor.
Será difícil hacerles salir.
Ben, no tienes salida. No tienes ninguna oportunidad.
¡Quieto, Dave!
Tengo un trato para ti.
No habrá tratos. No tras del asesinato de Henley.
Te doy mi palabra de honor que no tuve nada que ver.
Ni yo ni ninguno de mis muchachos.
Estamos rodeados.
Si luchamos habrá muchos muertos. ¿ Quieres eso?
¿ Cuál es el trato?
Es a mí a quien buscas.
Está bien. Yo a cambio de mis hombres.
Sólo queda una bala, Dave.
De acuerdo. Te doy mi palabra.
Haré lo que pueda para que tengas un juicio justo.
- Vamos. - Gracias.
Espero que no le moleste esta visita informal.
En absoluto. Es un placer.
Supongo que aquí hay muy pocas actividades sociales.
- No hay ninguna. - ¿Las hecha de menos?
Supongo que me he acostumbrado a esta clase de vida.
¿Se acostumbra uno a estar solo?
- ¿Por qué me pregunta eso? - Una suposición. ¿He acertado?
Supongo que no puedo mentir y a la vez ser convincente.
¿Por qué lo intentó? Ninguno de los dos es feliz aquí.
Me imagino que no le resultará difícil buscarse alguna diversión.
Depende de lo que quiera decir por diversión.
Tome, lea esto. Es un telegrama del cuartel general.
Y significa exactamente lo que pone. Ejecución inmediata de Westman.
Sin ser juzgado.
Es la ley marcial, Dave. Y he recibido una orden.
El asesinato de Henley lo ha complicado todo.
Ed, tiene que pedir más tiempo.
- ¿ Con qué base? - El asesinato de Henley.
No creo que piense que Westman es culpable. No creo que lo sea.
Eso no es suficiente para convencerles.
- Westman me dio su palabra. - Sigue sin ser suficiente.
He recibido una orden.
Si no la cumplo, colgarán mi pellejo en la pared.
¿ Y si probamos que Westman es inocente?
- Eso es otra cosa. - ¿ Cuánto tiempo me da?
Tres días a lo sumo.
Necesito más. No tengo ninguna pista.
Lo siento, Dave. Tres días. Es definitivo.
- ¿Le gustaría volver a Washington? - Lo he deseado durante mucho tiempo.
Naturalmente. Es donde debe estar.
Lejos del polvo, la suciedad y esa gente que la odia.
Lo siento. No debí decir eso.
Me alegra que lo haya hecho. Necesito hablar con alguien de ello.
- Con alguien que sepa lo que siento. - ¿ Y el capitán Porter?
Lo entiende. Pero no del mismo modo.
Por favor, siga. Cuénteme cómo es.
Lo que hacen y lo que dice. Cualquier cosa.
Verá, es tan hermoso y maravilloso allí como sucio y feo aquí.
Es algo limpio. La gente se ríe y va a fiestas y a bailes.
- ¿Por qué no se va? - Hace usted que parezca tan fácil.
¿ Y no lo es?
- ¿ Qué quiere decir? - No tiene más que marcharse.
- Será mejor que se vaya. - ¿lrme? ¿Por qué?
Porque se ha equivocado.
¿Ah, sí?
Si vuelvo a verle por aquí, le mataré.
- ¿ Qué hace aquí? - El Sr. Balfour me ha dado un recado.
- ¿No puede esperar a mañana? - Podría, pero pasaba por aquí...
Está bien, vaya al grano.
El Sr. Balfour piensa largarse dentro de un par de días. Así que...
- ¿ Qué quieren? - Le necesitamos para hacer un cambio.
Un funcionario del gobierno es un buen rescate para Westman.
Llévate a ese también.
Bien, Conrad, explíquele lo ocurrido al capitán Porter.
Anoche los hombres de Westman nos atraparon a mí y al Sr. Standish.
Creen que puede cambiar a Standish por Westman.
¿Por qué le han soltado a usted?
Para que les diga que si no sueltan a Westman, le harán a Standish
lo mismo que le hagan a él.
Si esta es su forma de ver la ley, nadie está a salvo.
- ¿ Qué piensa hacer? - Tengo órdenes de colgar a Westman.
¿No parece preocupado por Standish?
Me preocupa la justicia y su aplicación.
¿Alguna idea de dónde tienen a Standish?
No lo sé. Me han vendado los ojos.
¿Ha venido aquí directamente?
No. He ido a ver al Sr. Balfour primero.
¿Por qué? ¿ Qué espera que haga el Sr. Balfour al respecto?
Eso no tiene importancia. No tiene nada que ver con su cometido...
Eso es todo, señor. Le veré luego.
Es una cosa tras otra y a mí me echan la culpa de todo este lío.
- Westman no tuvo nada que ver. - No es más que un mirlo blanco.
Capitán Hodges, doble la guardia de la cárcel.
Que no entre ningún civil en el fuerte.
Que todos los hombres estén disponibles.
- Sí, señor. - Un momento.
- ¿ Qué le ha pasado? - Tropecé con una puerta, señor.
Puede irse.
- ¿La misma puerta? - Sí, señor.
Anoche le di tres días para hacer algo por Westman.
Hoy no es posible. El general me retorcerá el pescuezo.
- ¿ Qué hay de Standish? - Puede ser un farol.
Y lo es. Seguro. Pondré la soga en el cuello de Westman mañana temprano
- si no han soltado a Standish. - Comprendo, señor.
Ben, tu vida depende de ello. ¿Dónde está Standish?
Yo estaba aquí. No he visto ni oído nada.
Dime, ¿quién puede saberlo?
¿ Quieres morir?
- Standish se irá conmigo. - Y habrán muerto dos hombres.
Ben, queremos lo mismo. Que Tejas vuelva a la Unión.
Volvimos de la guerra queriéndolo. Dejamos las armas y ¿qué pasó?
Llegaron ellos y se hicieron los amos. Robando, engañando...
Matar no es la solución. No podemos detenerlos.
Se lo estás poniendo fácil. Quieren problemas y confusión.
Cualquier cosa para hacer creer al gobierno que no sois autosuficientes.
Está bien. Ponte en contacto con Mike Faraday. Es cuanto puedo decir.
Cabo.
Si no cree que me envía Ben, dejaré que uno de sus hombres le vea.
Bien, digamos que le ha enviado Ben. ¿ Qué quiere?
Faraday, no tengo tiempo. ¿Dónde está Standish?
¿Acaso me toma por imbécil?
Jamás obligará al coronel Chandler a soltar a Westman.
Si Standish no vuelve antes del amanecer, ahorcarán a Ben.
- Y a Standish también. - Le doy mi palabra.
Si sueltan a Standish tendremos más tiempo para probar que
Westman no mató a Henley. Es la única manera de salvarle.
¿Hasta dónde llegaría para demostrar que no es una trampa?
- Esa casaca azul que lleva, engaña. - ¿ Qué quiere que haga?
Aunque soltáramos a Standish, colgarían a Ben.
¿ Qué me importa la seguridad de Standish?
- ¿ Qué quiere que haga? - Acompáñeme.
No puedo dejar la ciudad.
- De acuerdo. lré. - Solo.
Si pensamos que es una traición, morirá. ¿Está claro?
- Déme diez minutos. - De acuerdo. Al norte del pueblo.
¿Por qué intentas salvar a Standish, un hombre a quien desprecias?
Si sólo se tratara de Standish, por mí podría pudrirse donde está.
¿Entonces por qué?
Sabes que son mi gente. Haré lo que pueda para ayudarles.
¿No puedes pensar en ti por una sola vez?
Si te descubren, te formarán un consejo de guerra.
No tendrás defensa. Serás degradado, humillado. El ejército es tu vida.
Ya he pensado en eso.
¿ Y no has pensado también que podrían matarte?
Acepté esa posibilidad el mismo día que me puse el uniforme.
Esto no me gusta.
Debo irme enseguida.
Dave... Estaré aquí.
- ¿No se fía de mí? - No.
¿ Quería verme, señor?
Llévese a 40 hombres y un explorador. Tengo una misión para usted.
El capitán Porter vestía de civil. Él y Faraday fueron al cruce del norte.
Les seguí hasta allí. Luego se dirigieron hacia el este.
Parece que su capitán Porter ha desertado.
Es suficiente, Sr. Balfour.
Porter ha ido en busca de Standish. Quiero que vaya a buscarlos.
Si fracasa en esta misión le trasladaré al territorio indio
para el resto de su vida, que no será mucho tiempo.
Sí, señor.
Ahora a la izquierda.
Es usted duro de convencer, Faraday.
Es el caballo del capitán Porter. Las huellas son muy recientes.
Bien, sargento. Siga así.
Nos quedaremos atrás. Dejaremos que nos guíe.
Cuando ataquemos, no habrá piedad.
¿Les dará la oportunidad de entregarse?
Tendrán que hacerlo enseguida.
- ¿ Y el capitán Porter, señor? - Deje de pensar en Gettysburg.
Procure no volver a mencionarlo.
El capitán Porter es responsabilidad mía, ¿entendido?
No se lo podemos entregar ahora. Estaba a punto de decirnos algo.
No sé lo que pretende Standish,
pero si Ben dice que nos lo podemos llevar al pueblo, yo estoy de acuerdo.
Dice que si le soltamos puede librar a Ben del asesinato de Henley.
Dígale a Balfour que tiene que sacarme de esta.
La última vez que vi a Balfour le importaba poco lo que le ocurriera.
Bien. Llévenme al pueblo. Les prometo que tengo algo en mi oficina que...
¿ Qué?
Lo escribí... Está en...
¡Era una trampa!
Lo siento, capitán.
Han atrapado a Faraday.
¡Saquen esa carreta de ahí!
Capitán Hodges. Buen trabajo, señor.
Un niño de cinco años no lo hubiera hecho mejor.
En cuanto pueda redactar la orden, le mandaré a Washington.
- ¿No te ha visto nadie? - No lo creo.
Pero el ejército está controlando todas las entradas del pueblo.
No puedes quedarte aquí.
- ¿De cuantos hombres dispones? - De más de 30
Con tantos hombres, si calculamos bien, Westman ya es nuestro.
No cuenten conmigo.
- ¿ Vuelve a las casacas azules? - Miren.
Si intentan entrar en la cárcel, les acribillarán.
- No tienen ninguna posibilidad. - Si no lo hacemos, Ben morirá.
Standish dijo que tenía algo en su oficina.
Podría salvar a Westman. lré a buscarlo.
- Solo no. Yo iré con él. - Los dos están locos.
Esta noche hay luna llena. Serían un blanco perfecto.
- Correré el riesgo. - Haga lo que quiera.
Cuando llegue el momento, mis hombres y yo sacaremos a Ben.
Esta vez no cambiaremos de planes.
- Cuantos más salgan, mejor. - Así habrá menos cerca de la cárcel.
En marcha. Que no os vea nadie. Esperad la señal.
- Estaban en el viejo almacén, señor. - Me da igual donde estuvieran.
- Encuéntreles o le arresto. - Sí, señor.
¿ Cómo vamos a encontrarlos si no sabemos lo que buscamos?
Sargento, han reventado esta cerradura.
Traiga esa linterna.
Aquí no hay nada.
Aquí tampoco hay nadie. Habrán escapado.
- ¡En formación! - Sí, señor.
¡Vamos, rápido!
Tenemos que presentarnos. Órdenes del coronel.
Cree que habrá problemas.
Está amaneciendo. Pronto le ahorcarán.
Ese es un espectáculo que no me quiero perder.
Sr. Balfour, han bajado las persianas de la oficina de Standish.
- Bueno, ¿y qué? - Anoche no estaban así.
¡Y él ha muerto!
Puede quedarse aquí si quiere, pero no permitiré que cuelguen a Westman.
Espere. Standish se refería a esto. ''Que se abra en caso de mi muerte''.
''Yo, Joseph Standish, tengo razones para creer que H. L. Balfour
atentará contra mi vida porque vi como asesinaba a Richard Henley.''
- Hemos de llevar esto al coronel. - Que no se mueva nadie. Déme eso.
¿No deberíamos averiguar quién es, señor?
Es un truco para que abramos las puertas.
Nos quedaremos aquí.
Debe ser Faraday. Comunícalo, que no hagan nada sin que yo lo ordene.
De acuerdo, Mike.
Por atrás.
Ahí dentro.
Yasí, en la mañana de 17 de agosto de 1869, esta lucha local terminó.
Pero luchas parecidas se repitieron por todo Tejas.
Ylos hombres como el capitán David Porter,
hombres con el valor de sus convicciones,
ayudaron a erradicar la corrupción y la injusticia
uniendo sus esfuerzos.
Yasí terminó la era de los aventureros.
En los meses que siguieron la ley marcial y el ejército
de ocupación fueron retirados.
y los asuntos civiles pasaron a manos del pueblo.
Los rencores y malentendidos se olvidaron.
Los hombres como Ben Westman, que habían sido forajidos,
pudieron volver a su hogar para construir una nueva vida
sobre los cimientos de la antigua.
El objetivo por el que habían luchado los tejanos
se había alcanzado al fin.
Por todo el estado, la gente celebró la promesa de un futuro mejor.
El 30 de marzo de 1870, Tejas volvió a formar parte de la Unión
como estado libre y autónomo.
Yla bandera de la estrella solitaria se convirtió en el símbolo
de uno de los más grandes estados.
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