All language subtitles for Sigfrido 1957

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Original subtitles

Una versi�n libre de: "LA LEYENDA DE LOS NIBELUNGOS"

La vida humana, la exaltaci�n del mito, se convierte en casi divina.

�Socorro!

�Socorro!

Te lo suplico...

cuida de mi hijo...

de Sigfrido.

Te lo ruego.

Su padre, Sigmund...

muri� como un valiente. �sta es su espada.

�No, no, no!

- �Echa a ese animal, echa a ese animal! - �C�metelo!

�C�mete a este in�til herrero incapaz de hacerme una espada. �C�metelo!

�Fuera, �chalo fuera!

- Te he hecho la mejor espada del mundo. Mira. - Vamos, bruno. Fuera.

�Esta era seg�n t� la espada m�s hermosa del mundo?

�Embustero fanfarr�n!

�Por qu� me tratas as�? �Este es el agradecimiento que le debes a un padre?

�T� mi padre?

�Has intentado alguna vez verte reflejado en el agua del torrente?

�Es que podr�a la oveja engendrar al oso, la serpiente al jabal�?

�Por qu� me sigues ocultando la verdad? �Tienes que decirme qui�n es mi padre!

�D�jame, me haces da�o!

�Si me aprietas as�, como voy a poder hablar?

- �Pues no sigas diciendo que soy tu hijo! - No. Es verdad, no eres mi hijo.

Tu madre te confi� a m� cuando se estaba muriendo.

- Estaba herida, muri� en la nieve. - �Y mi padre?

No lo s�, creo que fue un valeroso guerrero. Sigmund era su nombre

- �Puedes darme una prueba? - �Si!

Esta fue la �nica recompensa que me dio tu madre.

�La espada de mi padre!

�La espada de Sigmund!

�Esta ser� mi espada! �R�pido, aviva el fuego!

Fundir� las dos piezas y har� una nueva hoja.

�Largo, curioso! Siempre dando vueltas alrededor de mi fragua.

�As� tratas a tu hermanito? Mis consejos son siempre preciosos: oro.

- No me sirves. - �No te gusta el oro, Mime?

�Ni el de los Nibelungos?

�No me interesa!

�Crees que soy tan ingenuo como Sigfrido? �Pero si te leo los pensamientos a trav�s

- de tu sucia calavera! - �Qu� quieres decir?

Del corderito has hecho un le�n fuerte y robusto

para que pueda acabar con el drag�n que custodia el tesoro.

Mime, el oro de los nibelungos es mucho, mucho, y es para los dos.

- Puedo ayudarte a llevarlo. - A llev�rtelo, codicioso traidor. Vete.

- �Te crees que Sigfrido no te traicionar�? - No sabe nada, y tampoco se atrever�.

�Y cu�ndo lo sepa? Esc�chame, hermano, tengo veneno.

- �Mime! - Vete, vete. Ya hablaremos.

�Mime!

�Mira!

�Mira! �Por fin tengo mi espada!

�Has visto?

Y con esta espada conquistar� el mundo y me enfrentar� al drag�n

- del que me has hablado desde ni�o. - �No tienes miedo?

- �Miedo? �Por qu� no me lo ense�as? - No puedo,

pero el drag�n te lo ense�ar�. M�talo y ver�s.

- Ser� un aut�ntico juego de ni�os. - El drag�n es horroroso, enorme,

- y m�s fuerte que 100 osos feroces. - Y yo querr�a que fuesen m�s que 100.000.

- Ind�came el camino. - Hay para 2 d�as con sus noches

hasta el bosque de las rocas verdes.

�Quieres decirme algo?

S�, �qu� quieres decir?

�Qui�n se ba�e en la sangre del drag�n se hace invulnerable?

No te cre�a capaz de tanto.

Bebe ahora, est�s cansado. Bebe.

�Quieto, ladr�n!

�Quieto! �Quieto! �Quieto!

- �El tesoro me pertenece! - �La idea del veneno ha sido m�a!

�Y qui�n lo ha tra�do? Yo.

�No, no, no, piedad, Sigfrido

No sab�a nada. No me hagas da�o. �Perd�name la vida!

Te har� el hombre m�s rico del mundo. En la cueva est� el tesoro de los Nibelungos.

�La tesoro m�s fabuloso de la tierra! �Quieto, soy tu amigo!

Con el tesoro podr�s conquistar el coraz�n de Crimilda,

la mujer que todos querr�an para s�.

Ven.

Ven.

Ven.

Monstruo maldito, �d�nde est� el tesoro del que hablabas?

No... espera.

Ponte este anillo en el dedo, y ya ver�s.

S�lo el que posee el anillo ser� due�o del tesoro.

Tambi�n t� est�s hecho de la carne podrida de tu hermano.

- No, no me mates. Ser� tu esclavo. - Si quieres que te perdone la vida,

- debes decirme qui�n es Crimilda. - Es la hermana del rey Gunther.

- �La hermana de un rey? - Pero ser� tuya,

- porque t� eres m�s que un rey. - Todav�a no, pero lo ser�.

El camino que me separa de ella ser� allanado con mis victorias,

y el soberano de todos los reinos por los que pase ser�n mi vasallo.

Dime d�nde se encuentra Crimilda.

En el castillo de Worms, sobre el Rhin, en el pa�s de los Burgundios.

�Vete! �Vete!

�El oro encantado tiene sed de sangre!

�Has visto? Tambi�n esta vez ha vencido Hagen.

�Por ti, Crimilda!

S�ame concedido ofrecerte otra muestra de mi devoci�n.

Hagen es invencible de verdad.

Comprendo porque el rey, mi hermano, le tiene en tanta estima.

- �Y t� no? - S�, yo tambi�n.

- Pero no te casar�s con �l. - Por favor, madre.

He o�do decir que el amor da al mismo tiempo alegr�a y larga pena.

Y de ti he aprendido que cuando se pierde, el dolor es inmenso.

�Pero qu� dices, hija? Todas las l�grimas que yo he derramado fueron compensadas

anticipadamente, con el primer beso que recib� de tu padre.

Yo no me casar� nunca. Es mucho mejor no poseer que perder.

�Ning�n otro de estos nobles caballeros quiere medirse con Hagen de Tronje?

Salud, Gunther, rey de los Burgundios.

�Qui�n eres t� que te presentas de improviso en mi corte?

Me llamo Sigfrido, hijo de Sigmund.

Traigo conmigo a 12 reyes a los que he derrotado y hecho vasallos.

�Qu� buscas aqu�?

Luchar con el m�s valiente de los burgundios, y ofrecerte mi espada.

Vu�lvete por d�nde has venido extranjero,

si no quieres perder lo que has conquistado.

Arriesgo mis 12 reinos por el privilegio de tu hospitalidad, rey Gunther.

S� entonces bienvenido a mi corte.

Encontrar�s en Hagen de Tronje un digno adversario.

�Te pesan tanto tus d�as, noble caballero, que pones en peligro tu vida?

�La vida?

�Sea!

�Por qu� te retiras y te ruborizas?

�Desde cu�ndo es costumbre en nuestra corte dar hospitalidad a los extranjeros?

�Por qu� te enojas?

En el cortejo hay un descarado insolente que me observa con su mirada altiva.

Es un insolente, a�n mira...

pero no a m�.

�Qu� est� pasando? �Por qu� te r�es?

Mal ha hecho el extranjero al enfrentarse con Hagen.

Vieja como soy ser�a m�s fuerte que �l.

Sin embargo cuando ha entrado a caballo...

El caballo si est� de pie, pero el caballero no ver� la se�al de la victoria.

Ahora Hagen le dar� el golpe definitivo.

�No creo lo que ven mis ojos! �Es la primera vez que desarman a Hagen!

Espera al final.

�Basta, Sigfrido!

�Te proclamo vencedor!

Jam�s habr�a te�ido mi espada con la sangre de un Burgundio.

Lo �nico que quiero es tu amistad.

Insolente quiz�s, pero no petulante.

Es un valiente.

�Qu� me importan a m� los hu�spedes de mi hermano?

- Me basta con poder evitarlos. - Y har�s bien.

Ese tiene mujer e hijos.

- �Lo conoces? - Por supuesto.

�Qui�n es?

No lo s�, pero ahora te conozco a ti.

Nuestro h�roe parece cansado, �o acaso se aburre en la corte de los Burgundios?

- En verdad es m�s brillante cu�ndo lucha. - �O le aburre la m�sica de Folker?

- �Prefieres una m�sica m�s alegre? - No.

�Y nuestro Hagen que dice?

Oh, Hagen pedir�a m�sica de instrumentos hechos con las tripas del enemigo.

Folker, �no tienes una m�sica que pueda alegrar a nuestro invitado?

Hermano, no es eso lo que consiga poner alegre a Sigfrido,

- quiere otra cosa. - �Soy acaso culpable de alg�n olvido?

De una vieja costumbre. Recuerda el proverbio...

"Banquete sin mujeres, es como un cielo sin estrellas."

Perdona, Sigfrido, esta era una buena costumbre de nuestra corte,

- pero no tengo una reina. - Solo depende de ti, rey Gunther.

- �Qu� esperas? - No tienes m�s que elegir.

- Cualquier mujer desear�a sentarse a tu lado. - Pero no la que yo quiero.

Hay alguna que...

- �Qui�n ha herido tu coraz�n, rey Gunther? - Brunilda.

�La reina de Islandia? Que nombre ha salido de tus labios, olv�dala.

- �Acaso no es digna? - Oh, s�.

Su fama ha rebasado los confines de todos los reinos,

pero por sus venas corre hierro fundido, no sangre.

T� ser�s el �nico que pueda domarla.

Y t� no podr�s hacerle frente en el campo.

Si pierdes te matar�, hermano. Es fuerte y feroz en la lucha.

Muchos lo han intentado, y ahora la tierra de Islandia los cubre.

- Su coraz�n es de bronce. - Pero su rostro no tiene parang�n.

Es despiadada como un rayo.

Mil veces la muerte a sus manos...

antes que vivir 100 a�os en este sentimiento de impotencia y de verg�enza.

�Acaso es verg�enza si la brasa te quema y la cuchilla te corta?

- Renuncia, Gunther. - �Ser�a ese tu consejo, noble caballero?

- �Tambi�n t� tienes miedo? - No conozco esa palabra.

Contigo no he temblado.

�Sabr�as demostrar tu valor ante Brunilda?

La reina de Islandia no me interesa en absoluto.

Mi coraz�n... pertenece a otra mujer.

Ven, Crimilda. Nos tenemos que retirar ya.

- Es tarde. - No todav�a no, madre, por favor.

Me asusta la noche con sus sue�os.

Tu edad no es la de los sue�os de miedo.

Sin embargo todas las noches veo un �guila feroz

destrozar a un halc�n m�o fuerte y hermoso.

- �Qu� significa ese sue�o? - El halc�n significa un esposo.

Dios le proteja del �guila rapaz.

Reina, el rey ordena que t� con tus damas, le hag�is el honor de vuestra presencia.

- Nos acompa�a un noble caballero. - Tu madre ya no es reina, y est� ajada.

En mi coraz�n no existe mujer m�s hermosa.

Muchacho, di a mi hijo que perdone, pero estoy vieja y cansada.

En mi lugar ir� Crimilda para hacer honor al hu�sped.

- Como quieras, madre. - �Yo?

- �Yo sola? - T� con tus damas.

- �Ahora? �Vestida as�? - Ahora, y vestida as�.

Oh, no.

Kutruna, el broche de esmeraldas, el perfume y un pa�uelo.

Rosmunda, el peine, el espejo y la diadema.

- Cu�ntas cosas. Empiezo a sospechar que... - �Qu�?

- Me he herido un dedo. - Eso, que alguno te hab�a herido.

- Sangre. - Venga, hermanita, vamos.

El hu�sped quiere verte antes de que te desangres del todo.

Si, vamos. Estoy preparada.

Lo confieso.

Cu�ndo llegu� al castillo experiment� un sentimiento que no puedo explicar.

Ahora por el contrario no querr�a montar mi caballo y dejar tu corte.

Crimilda Gunther.

Este es el noble Sigfrido.

S� bienvenido.

- Gracias. - �Nada m�s? �Has perdido el habla?

�Y t�, por qu� te ruborizas?

Hay que perdonarlo.

Es un gran tunante libre como un potro que no conoce bridas ni l�tigo.

Crimilda, te corresponde a ti ofrecer un regalo al vencedor del torneo.

- Sea este el regalo. - �No te gusta mi joya?

Las piedras son duras y fr�as, esto, por el contrario...

Pero est� manchado de sangre.

�Sangre tuya?

Eso aumenta el valor.

El bordado tambi�n es m�o.

�Hagen!

- �Qu� quieres? - Tu ayuda.

Tenemos que apoderarnos del tesoro de los Nibelungos.

O est�s loco, o una traici�n preparas. El tesoro lo guarda un drag�n.

- Lo han matado. - �Imposible! �Qui�n lo ha hecho?

- �Sigfrido! - ��l?

- �Y el tesoro? - Es suyo.

Ahora �l tiene el anillo.

�Sigfrido!

- Ese demonio est� en la corte de Gunther. - Lo s�, y por eso he venido.

El tesoro est� en sus manos, pero �l est� en las m�as.

- El oro de los Nibelungos ser� nuestro. - �No es empresa f�cil!

Sigfrido es fuerte y posee la red m�gica que lo hace invisible.

- �Lo matar�! - Es invulnerable.

Se ha ba�ado con la sangre del drag�n.

Yo era el m�s fuerte de los Burgundios,

ahora lo es Sigfrido.

Yo amaba a Crimilda y me la ha quitado. �No podr� nada mi odio contra �l!

Si el hierro no puede matarlo...

hay otros medios. Que la fiera cambie de aspecto,

y como el zorro, agudice bien el ingenio.

Si te miro a la cara, cualquier palabra me parece inadecuada.

Qu� dulzura, cuanta luz brilla en tus ojos azules.

Puede que los escogiera mi madre antes de que yo naciera,

para alegr�a y gozo de qui�n me amara.

Tus ojos son l�mpidos como el roc�o temprano de la primavera.

Mi madre llor� por los ojos que t� est�s alabando,

cuando de ni�a me ca� con mala fortuna. Solo el fervor de sus oraciones,

impidi� que me quedase ciega. �Ves la cicatriz que tengo aqu� en la sien?

Deja que la bese.

Eres un m�dico fogoso.

No dilapides as� tu medicina.

La herida ya est� curada desde hace tiempo.

Ahora la reavivan las llamas de tu rostro, como el primer d�a que te vi.

Es mi sangre que golpea as� de r�pida.

Mi madre me compara a un rosal que alterna las rosas blancas y las rojas.

Un rosal que habla sin decir nada, como el amor que no quiere palabras.

No creas, no es f�cil dominar un potro salvaje.

T�, hermano, miras y no ves. Aquellos dos ya se han puesto las bridas el uno al otro.

Rey Gunther, a cambio de mi espada que te he ofrecido,

me has dado hospitalidad real que me hace d�a a d�a m�s feliz.

Ahora ans�a pedirte una recompensa mucho mayor,

- a tu hermana Crimilda como esposa. - �Qu� te dec�a, hermano?

Como ves, las bridas son fuertes.

- �D�nde vas? - A ver a Crimilda y leerle la felicidad en el rostro.

No me cabe ninguna duda, Crimilda estar� contenta de convertirse en tu esposa,

pero no nos prives demasiado pronto de su presencia.

- �Qu� ser�a de esta corte sin su sonrisa? - Un momento, Gunther.

Antes de comprometerte te aconsejo que pongas una condici�n.

Pide a Sigfrido como contrapartida su ayuda para conquistar a Brunilda.

Hagen, �por qu� empujas ahora a tu rey a una empresa de muerte?

Con la reina de Islandia tendr� que luchar yo solo.

- Nadie podr� prestarme su ayuda. - �l si puede, y solo.

- No s� como. - Posee el tesoro de los Nibelungos.

Ha matado al drag�n y se ha ba�ado con su sangre.

Suya es la red que le convierte en invisible.

�Tendr�s miedo de luchar con una mujer?

Sabes bien que la espada frente a ti no encuentra f�cil presa.

Te equivocas, Hagen. El hierro puede herirme y darme muerte.

Doy gracias a la hoja de tilo que me cay� encima

mientras me ba�aba en la sangre del drag�n.

Tengo un punto vulnerable d�nde la muerte puede encontrar su paso.

No se debe a eso el que no quiera,

es porque no nos conviene, y todo esto sabe a traici�n.

�Te parece traici�n usar la espada d�nde no basta el pu�o?

�Qu� fuerza tiene tu amor por Crimilda? Cre�a que por ella har�as cualquier cosa.

Si puedes ay�dame, Sigfrido. Celebraremos juntos nuestras bodas.

Por Brunilda te dar� a Crimilda.

- �Oh, Crimilda. �Por ti, por tu amor! - Ay�dame, Sigfrido.

Sea, te ayudar�.

Que la eternidad juzgue nuestros actos. estamos los tres y ning�n otro testigo.

�Que el cuarto sea la muerte!

Bienvenido a la corte de Islandia.

No es a mi a qui�n corresponde tu saludo, reina,

si no al rey Gunther de qui�n soy vasallo.

- �T� eres vasallo? - S�, reina.

- �Qu� te ha tra�do a mi corte, rey Gunther? - La fama de tu valor, reina,

y el deseo de tenerte en Worms como mi esposa.

Ser� tu esposa si me vences en las tres pruebas que te propondr�,

- pero si pierdes... - Nadie ha vencido al rey Gunther.

Y ahora que te he visto, nada me har� desistir.

Estoy impaciente de medirme contigo para conquistar tu belleza.

Eres temerario, extranjero.

Tu cabeza caer� como la de tantos otros altaneros.

�Mira sus armas!

No temo a la muerte si me viene de ti. �Estoy preparado!

�Traed las armas!

�Vamos, Gunther!

Estoy a tu lado, Gunther.

�Lanza y escudo!

�No te alegres, todav�a no me has vencido!

FIN DE LA PRIMERA PARTE

SEGUNDA PARTE

�Por qu� est�s tan triste, mi reina?

La tuya no ha sido una derrota,

has vencido a mi coraz�n.

Y ahora a tus pies, no soy m�s que un esclavo.

Ser�s feliz en mi verde tierra,

lejos de las rocas solitarias.

No te ilusiones, Gunther.

Lo que te llevas es una prisionera.

No. Yo te llevo como Reina de los Burgundos.

Me tienes por la fuerza.

Te equivocas.

Ser�s m�a por amor.

�No me hables de amor!

Falta poco. La tierra est� casi a la vista.

Ense�a a tus chacales, a no entrar sin mi permiso.

- Perd�name, Gunther. - Hagen...

...creo que no ha sido un buen consejo el tuyo.

�Por qu�? Ha sido vencida.

Pero no por m�.

Y quiz�s Brunilda, lo sospecha confusamente.

Dale tiempo,

todav�a odia el graznar de los cuervos y la cornejas.

pero cuando oiga cantar a la alondra, y al ruise�or,

le cambiar� el coraz�n.

Pareces orgulloso de guiar la nave, que me lleva prisionera a Burgundia.

Te equivocas, mi se�ora.

Tu eres mi Reina.

Una reina conseguida por la fuerza.

No te lamentes, fuiste t� quien propuso la lucha.

�Y d�nde estabas t�, mientras luchaba el rey?

En la nave, para que a la hermosa esposa, no le faltase una digna acogida.

- Estabas pues, tan seguro de su victoria. - S�.

Lo estimas mucho.

�Se ha dignado a batirse alguna vez contigo?

�Oh, s�!

- �Te venci�? - Por su puesto.

Sin embargo al verte...

...pens� que t� eras el Rey.

Y que la lucha ser�a contigo.

Y se apoder� de mi un temor,

un temor mezclado con el desanimo.

Miedo, s�, miedo.

No s�, si por tu vida...

...o por la m�a.

Y pens�, me vencer�.

�Cu�ntame cosas!

Te lo ruego.

H�blame de tu tierra.

Tierra maravillosa, donde el sol enaltece todos los colores.

Pero las piedras preciosas de Islandia,

tienen un brillo, que no conocen parang�n en todo el mundo.

Pero son fr�as. �G�lidas como rocas!

Las flores que crecen en Burgundia, por el contrario son colores,

que perfuman el aire, que parecen hablar de amor.

Mira, mira que vivo es el azul de este cielo... inmenso.

Oh, s�.

Es hermoso.

Un color semejante,

no lo he visto en mi tierra, m�s que en tus ojos, Sigfrido.

Querr�a que este viaje, no tuviera fin.

�Tierra a la vista!

�Arriad las velas!

�A los remos!

�Iza la ense�a del Rey!

Mi se�ora, �es la se�al de victoria!

Vuelve, es �l, Kutruna.

�Es �l, mi alma y mi vida!

�R�pido, volvamos!

- Gisselher - ��nimo hermanita!

El hermano ha acudido en tu ayuda.

Vamos, nuestra madre nos espera.

Bienvenido, Gunther.

Salud a ti, Brunilda.

No le pod�a suceder a mi coraz�n, una alegr�a mayor.

Bienvenida seas a Burgundia.

Eres en realidad hermosa y digna de ser nuestra reina.

Seremos hermanas.

Me alivias la verg�enza de haber sido vencida.

Hablas t� de verg�enza.

Con la sinceridad de mi tierra.

Mi hermano te venci� por amor.

Es suya por derecho de armas.

�C�llate, Hagen!

Es la esposa del Rey.

Solamente el amor mueve a mi hermano.

Y que Dios os conceda a ambos larga felicidad.

Gracias Crimilda, para ti deseo la misma alegr�a que yo siento.

Si se me permite elegir un esposo para ti

Mi se�or, disp�n como quieras.

�Qu� dices t� madre?

Tu eres el Rey.

Entonces te lo ruego. Cumplo una promesa y un juramento.

Concedo tu mano a Sigfrido.

No conozco palabras, �Oh, Rey...!

para expresarte mi gratitud y mi inmensa alegr�a.

Y a ti, Crimilda...

...juro amarte fielmente toda la vida...

...y m�s all� de ella.

No te pongas nerviosa hija.

�C�mo conseguir� Kutruna, abrocharte el vestido?

No puedo, madre, no puedo.

La felicidad la vuelve impaciente.

�El coraz�n me late tan fuerte!

Que ya no sabes si el collar va en el lugar de la pulsera o al rev�s.

Es verdad, madre. Pero soy tan feliz.

�Calla, eso no se dice!

No la escuch�is, Enfinorne. Es fea, coja y tiene un ojo tuerto.

Pero soy igual de feliz.

Y no solo por m�, sino tambi�n por Gunther.

Todo el reino estar� de fiesta.

Por fin tendremos una Reina.

Te he buscado por todas partes.

Crimilda est� casi preparada.

Y ansiosa de llegar al templo.

�C�mo puedes permitir que un vasallo se case con tu hermana?

Sigfrido es m�s rico que un rey.

Ponlo entonces en el esca�o m�s pr�ximo a tu trono.

Si es que aqu� basta la riqueza para no ser siervo.

Es el primero de mis guerreros.

Ha conquistado 12 reinos.

�Y t�?

Que has sabido vencer a Brunilda.

�Acaso le debes algo,...

...si ha hecho lo que a ti te hubiera sido mil veces m�s f�cil de hacer?

Estas bodas me ofenden a m� y a tu casa.

�Y no soporto tal deshonor!

Te lo suplico Brunilda, p�deme cualquier otra cosa,

ser� feliz de satisfacer cualquier deseo tuyo,

pero reflexiona, te lo ruego.

�En cuanto a Sigfrido?

�No puedes imponerme su presencia como familiar!

Es un Rey, lo mismo que yo.

A m� se me present� como vasallo.

Es un secreto que jam�s podr� revelar.

�Un secreto, un pacto con los siervos que la Reina no puede conocer!

�Ahora esc�chame!

Hasta que no hayas hablado, Gunther, ser� tu esposa.

�Pero no tu mujer!

Hagen, has o�do.

�Qu� me aconseja tu sabidur�a?

No te preocupes, ni te atormentes.

Volver� a ser tomada.

Como lo fue en Islandia.

�C�mo en Islandia?

Con artes m�gicas hemos comenzado...

...y con artes m�gicas terminaremos.

Escuchad...

Solo un poco m�s y el oro ser� nuestro.

Tengo un arma que en mis manos, que ser� m�s poderosa que una espada.

�Cu�l?

El amor de Gunther por Brunilda, que ella rechaza.

Mi astucia... lo conducir� hasta �l.

Pero despu�s pondr� en su o�do...

...una insinuaci�n venenosa, que completar� mi juego.

Quien me tendr� por mal cortesano,

si mis consejos son beneficiosos al rey y aparentemente honrados.

Hablas enigm�ticamente.

He persuadido a Gunther, para que solicite de Sigfrido otra vez su ayuda.

Brunilda, ser� sometida,

y entregada al Rey, precisamente, por el hombre que ella tanto ama.

As� los metes a todos en la misma red.

La reina lo puede todo.

Y cualquier deseo suyo ser� realizado.

Y cuando ella, descubra el enga�o.

Que ni el aire lo sospeche.

�Brunilda!

�D�nde has encontrado esta magn�fica joya?

Entre la ropa de tu esposo.

Seguramente es su regalo de bodas.

Pero quiz�s se haya olvidado.

�Qu� raro?

- Te desaf�o a una carrera, Sigfrido. - Gerenot har� de juez.

�Ya!

No te r�as, Sigfrido.

Quien me asegura que no te has parado, por miedo a ser derrotado.

Hermanita, he vencido a tu marido.

Vamos Gisselher, aqu� estamos de m�s.

As� lo creo.

�No ves nada en mi, que me hace m�s hermosa?

Todo.

Todo es maravilloso y perfecto en ti.

Pero hay algo que adorna mi vestido.

Magn�fico.

Pero yo querr�a poner, alrededor de tu cuerpo el arco iris,

para que tuviera envidia.

Y yo lo aceptar�a.

Pero no deber�as olvidarlo, como has hecho con esto.

�Es que no recuerdas tu regalo?

�Qu� regalo?

Fue Kutruna, qui�n lo encontr� en tu dormitorio.

Lo habr� perdido tu madre.

No. Conozco sus joyas.

�Has dicho en el dormitorio?

Entre tus ropas.

�Entre mis ropas?

Ya entiendo.

D�melo, tir�moslo al Rhin.

�Encierra alg�n maleficio, que tanto te asusta?

Un terrible secreto, no puedo decirte m�s.

�A m�?

Sin embargo me has confiado un secreto m�s grave.

El punto vulnerable, por el que se puede escapar la vida.

Era solo un secreto m�o.

- �Y esto? - No del todo.

O sea, tuyo, y de otro.

O de una mujer.

�Pronto Crimilda, esconde esa joya, esc�ndela!

No, si no hablas.

Te lo dir� todo, te lo juro.

Obedec� una orden del Rey.

�Quiz�s la joya se qued� prendida en mi ropa?

Y no me di cuenta.

�Detente Crimilda!

�A la Reina le corresponde aqu� la preferencia!

Te espero, as� podremos ba�arnos juntas.

Renuncio gustosamente.

Recuerda que eres la mujer de un vasallo.

Pero, �qu� dices hermana? No te entiendo.

�No me llames hermana! Por mis venas corre sangre real.

Acaso no tengo yo la misma sangre del Rey.

�Ya no! Desde que un siervo te ha contaminado.

�Basta, Brunilda!

No tolero ni de la reina, una insolencia semejante.

�C�mo te atreves a responderme as�!

�Te desprecio!

Mi esposo al que tu llamas vasallo, podr�a hacerte morder el polvo.

�Desvar�as, insolente!

�El es un siervo, y yo soy una Reina!

�Una reina vencida por la fuerza!

- �Por un Rey! - Por un Rey...

...al que tu llamas vasallo.

Y por dos veces.

�No, mientes, no puedes probarlo!

�Conoces esta joya?

Claro.

Me pertenece.

Y puesto que la veo en manos ajenas, me la deben haber robado.

Pues no me lo ha dado un ladr�n.

- �Y qui�n entonces? - El hombre que te ha sometido.

Pero no mi hermano, no Gunther.

�Est�s loca, es una infamia!

Me lo dijo Sigfrido.

Se qued� enganchada en su ropa la noche de tu boda,

cuando fuiste vencida por segunda vez.

Y ahora, hum�llalo otra vez.

Crimilda, si lo que dices es cierto...

Despiadada ser� mi venganza.

S�lo yo, soy el culpable.

Yo he querido el enga�o, solo justificado por un inmenso amor.

Fui esclavo y soy esclavo de este sentimiento...

que no quiere que yo viva, donde t� no est�s.

�Puedo renunciar a todo,

vida, reino, honores!

�Pero no a ti!

Te lo ruego, Brunilda...

espero un gesto tuyo de perd�n, que apague mi tormento.

�Un gesto tuyo, s�lo!

Un deseo tuyo, es ley aqu� en Burgundia...

...y yo lo cumplir� sin dudar.

�Qu� puedo hacer para reparar la ofensa?

�Dime?

�Dime, que deseas?

Juicio de vida o muerte.

�Hagen!

Ha hablado.

- Ha quebrantado el juramento. - Ser� expulsado de Burgundia.

El hombre que ha hecho esto,

�debe morir! - �S�!

�Debe morir!

Eso es lo que quiero.

Tu lo exiges, y yo lo apruebo.

Rey Gunther perdona si he hablado yo antes,

a ti te corresponde la decisi�n, elige pues entre Sigfrido...

... y la Reina.

�No puedo!

�No puedo querer la muerte de un hermano!

�Yo fui quien le empuj� y �l me obedeci�!

- Ser�a m�s que un asesinato. - El ultraje a la Reina es tal,

que mientras Sigfrido viva, la sombra del enga�o caer� sobre Brunilda.

�No puedo!

�Y t� Brunilda no puedes, no debes querer esta infamia!

- �Debe morir! - �No, jam�s!

�No lo consentir� jam�s!

�l morir�, si t�...

S�, yo...

Si t� no te interpones entre �l y tu vengador.

Fui escarnecida,

regalada,

�vendida!

S�, fuiste la moneda que le procur� Crimilda.

�Qu� verg�enza!

�Quiero venganza!

Es espantoso, horrible. �No quiero!

�Qu� culpa tiene Sigfrido, si la joya se le qued� enganchada en la ropa?

Ha traicionado tu secreto.

�Y qu� dir�n Crimilda, y mis hermanos?

No dir�n nada, son demasiado comprensivos para entender la exigencia.

Pero no temas,

Pensar� en como representar la comedia.

Una falsa declaraci�n de guerra y Crimilda revelar� su secreto.

Como yo s� d�nde es vulnerable,

para llevar a cabo la empresa me basto yo solo.

�Callas?

Bien.

El resto es cosa m�a.

Golpe al flanco.

�Cabeza!

�No, Gisselher! Golpe al flanco.

�Cabeza!

Golpe al flanco.

�Cabeza!

�Golpe al flanco!

�Cabeza!

�Por qu� est�s tan triste, Crimilda?

�No has hecho las paces con tu marido?

Sigfrido es bueno, no me ha hecho ning�n reproche.

Pero ahora me atormenta un temor m�s fuerte.

�Un temor?

La guerra.

�Y por qu� temes?

Lanzas y flechas resbalan sobre el cuerpo de tu marido como sobre duro acero.

�Lanzas y flechas? Eso es lo que me asusta.

Para penetrar con su punta, hace falta menos espacio que la u�a de mi pulgar.

�Qu� quieres decir?

Sigfrido es vulnerable en un punto.

Y eso es lo que me asusta.

Ya recuerdo, el mismo me habl� de una hoja de...

- ... de tilo que le cay� sobre... - La espalda.

Ah, s�, eso dijo.

No temas Crimilda, una hoja es tan peque�a.

Pero inmensa es la temeridad.

Nos ocuparemos todos de protegerle la espalda.

Es tu esposo y nadie se negar� a hacer de escudo.

Gracias, Hagen. Hablas con nobleza.

No temas, cabalgar� a su lado.

Eso me tranquiliza.

Tienes valor y el brazo fuerte y presto.

No te preocupes, le proteger�. Te lo prometo.

�Qu� generoso eres!

Pero deber�as indicarme el punto exacto,

borda sobre su traje de campa�a, una crucecita que lo indique.

�Una crucecita?

Es casi una locura, se burlar�a de ti si se lo contaras.

Pero desde el momento en que yo sea su guardi�n, ver�s...

c�mo no le pasa nada.

Aqu� es.

Demasiado deprisa se han ido los d�as felices.

�Y qui�n sabe cu�nto tiempo estar�s lejos?

Rezar� por ti, durante todo ese tiempo.

Ser� breve, te lo prometo.

No tardar�n los sajones en arrepentirse de su insolencia.

�Qu� pasar�?

�Alarma!

Voy a ver.

�Se�ora!

Los embajadores de Sajonia y Dinamarca, traen la alegre noticia.

�Habla, r�pido!

�Han venido a pedir al Rey Gunther la paz!

�La Paz, mi se�ora!

�Oh, Kutruna! Bendita seas t�.

No pod�as darme una alegr�a mayor.

No me agrada,

ya estaba disfrutando la alegr�a de ense�ar a esos perros como se hace la guerra.

Los he hecho expulsar del castillo, sin darles ocasi�n a hablar.

Has hecho bien, Hagen.

Debe haber sido tu fama, la que ha asustado a sajones y daneses.

�Hubiera preferido que conocieran el temple de mi espada!

No te lamentes, hoy podr�s usar igualmente las armas.

El Rey Gunther, ha convocado a sus caballeros para una cacer�a.

Una diversi�n m�s alegre que la guerra.

- �Vendr�s con nosotros? - �Lo preguntas?

Aunque consiguieseis atarme, romper�a la cuerda para acompa�aros.

�Brumold!

Dar�s la se�al del final de la cacer�a.

- Pero no antes de la puesta del sol. - Bien, se�or.

�No te vayas! Tengo un triste presagio.

�Qu� mal sue�o te ha asustado?

Una jabalina que te her�a de muerte.

Va tener miedo de una jabalina, el que ha matado al drag�n.

Dame el beso de despedida.

Vuelve.

�Qu� extra�o augurio el tuyo?

Salgo con buenos amigos,

y si no se desmoronan los montes, no puede pasarme nada.

�De qu� temes?

�Sigfrido!

- Quer�a decirte... - �Otro sue�o?

Quer�a contemplarte una vez m�s.

�Gunther!

Tenemos tanto que cazar en toda la Burgundia.

Y yo tengo el mismo apetito, para com�rmelo todo.

�No est� con vosotros Sigfrido?

Se ha metido, en el bosque buscando un jabal�.

Gordo como un oso.

Entonces no le veremos, hasta que la presa no haya ca�do.

Este es el lugar.

Ha de pasar por aqu�.

Estar� muerto de sed, y feliz de poderla mitigar en esa fuente.

Pi�nsalo, no tendremos una ocasi�n m�s propicia.

Tan duro tienes el coraz�n, que no te sientes nervioso.

Mientras �l viva, t� ser�s desgraciado.

El odio de Brunilda por �l, tiene sus ra�ces en el amor.

�No, Hagen!

No me acostumbro esa idea que no deja de atormentarme.

Ya no, si me escuchas.

�Qu� hac�is aqu�, no hab�is o�do la se�al para reunirse?

Es dulce el descanso despu�s del esfuerzo.

Es todav�a m�s dulce, la noche aqu� entre sue�o y vigilia.

Por la ma�ana se escucha el canto de los p�jaros,

se ve el sol subir entre el follaje.

�Pero qu� te pasa, Gunther? No pareces contento.

El Rey est� cansado.

Reposa t� tambi�n y cu�ntanos entretanto lo que has cazado.

Gunther, ves a ese magn�fico jabal�...

...lo persegu� m�s de una hora.

Pero dejemos la explicaci�n.

Me muero de sed y por locuaz me quedar� mudo si no bebo.

Ah� tienes una fuente de aguas puras y cristalinas.

Voy a beber y vuelvo.

Diremos que han sido los bandidos los que le mataron.

Crimilda.

Crimilde.

Crimilde.

�No!

Sigfrido.

Beso tu boca...

...y ya no respira.

Beso tus labios...

...y no tienen calor.

- Ven hija m�a. - �Nooo!

�Dejadme con �l!

�Siempre! �Enterradme con �l!

Llevar sus vestidos, sus vestidos de seda y oro,

y recoged todas las flores que �l adoraba.

�Todas!

Para que iban a florecer ahora.

Ponedlo todo en el f�retro,

tambi�n mi vestido de bodas.

Y yo con �l.

�Quiero recubrir su cuerpo conmigo misma!

Ha sido una terrible desgracia.

�No!

�Asesinato!

�Traici�n!

Fue la lanza de un ladr�n lo que le mat�.

�Yo s� qui�n es ese ladr�n!

�Oh, madre!

�Quietos!

�Como os atrev�is!

Lo llevamos a la catedral.

Ahora pertenece a Dios.

Ven hermana.

- Mi coraz�n est� tan destrozado como el tuyo. - No.

No, quiero seguirlo,

estar cerca, si no me lo robar�n,

para llev�rselo donde no pueda encontrarlo jam�s.

T� afirmas que fue matado por los ladrones.

�Quiero la prueba!

�Exijo la prueba de los muertos!

�Y que est�n todos!

�Tambi�n alguien al que no veo aqu�!

�Un hombre ha sido asesinado!

�Quiero verdad y justicia!

�Est�is preparados para testimoniar?

�Estamos preparados!

�T�!

�Asesino!

�Justicia!

�Quiero justicia!

Responde Gunther.

�La Reina!

FIN

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