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Original subtitles

(Sintonía)

¿Qué pasa con la casa?

No está completamente libre de cargas.

¿Has hipotecado la casa sin decímelo?

A ti solamente te importa chupar del bote.

De mi bote.

Pues eso se va a acabar.

Yo no puedo arriesgarme.

La memoria de calidades no coincide.

¿Tenemos prisa?

Yo no tengo ninguna.

Puto chantajista de los cojones.

Estamos rodeados de ladrones, Alberto.

Vamos, que si no firma,

nos quedamos con la torre construida sin poder entregar ni una llave.

Y a mí ya no me queda ni un real en la caja, ¿eh?

Ah, ¿y lo tengo que poner yo?

¿Y de dónde lo saco, Cidoncha? ¿De dónde lo saco?

¿Cómo han ido las pruebas? ¿Cuánto me queda?

Tres meses, seis...

Quiero que seas tú la que se haga cargo de todo esto.

Y no tu marido. Pero ¿por qué?

Porque no me fio de él, Concha.

¿Que mi suegro tiene un dinero a plazo fijo?

Por favor, don Rafael, no me pida, por favor.

No me pida que toque ese dinero, ¿eh?

Se lo pido por lo que más quiera.

Sería bueno para los dos darnos un tiempo, Rafael.

Que vamos a tener un hijo, por el amor de Dios, Concha.

Que vamos a tener un hijo.

(LLORA) Perdóname, mi amor, perdóname.

Perdóname, perdóname.

Quiero que saques el plazo fijo de mi suegro.

En su casa no había nadie. No sé para qué le digo nada.

Chelo.

¡Pare!

Yo creo que es que no quiere verme.

Si es que estoy bien, Rosi, no sé qué quieres que te diga.

-No hace falta que digas nada.

Sé que hay cosas que no se pueden contar a un padre.

Si me echas una mano, te fío la habitación.

Estoy hasta arriba. -Este estuvo en Paradas ese año.

-Estuvimos allí de camino a Madrid, para el desfile.

De vuelta no pasamos por allí, nos salió lo de la película.

Una del oeste que ruedan allí.

A Los Galindos no fue nadie.

-Bueno, Eutropio.

¿Qué pasa, compadre?

-"Mira, estoy buscando a un chaval de Paradas".

-¿Paradas? -"Sí, un chaval periodista".

Has engañado a Benito.

Vete ya.

-Ven para acá, cabrón,

que te vamos a enseñar a abusar de la confianza de la gente.

(SE QUEJA DE DOLOR)

¡Cabrón!

"Los legionarios que pasaron por Los Galindos

se fueron a Almería".

"Parece que la idea de estar implicados es cosa del marqués".

Muchas gracias. -Así da gusto hacer negocios.

Hasta la próxima. -Todo estupendo.

-Muchas gracias. -Pasamos, sí.

Felicidades a todos.

-Hasta luego.

Recuerdos a tu señora.

Bueno, pues ya la próxima...

va a ser para celebrar la primera entrega de llaves.

Ya sabes lo que eso significa.

Ahí, ahí, niño, ahí, ahí.

Templando, bien, olé.

Tenemos que hablar del futuro.

Esto solo ha sido el principio. Está bien,

pero no quiero más sorpresas de última hora, ¿eh?

Como la del secretario del Ayuntamiento,

que menudo hijo de la gran puta. Son cosas que pasan.

Ya. Pero tranquilo, marqués,

que esta vez no nos cogen de sorpresa.

Lo tengo todo atado y bien atado.

Eso espero.

¡Olé ahí, niño!

Tu chaval apunta maneras, ¿eh? Ajá.

Cojones no le faltan.

Bueno... (CARRASPEA)

Me voy para abajo.

Pues ya sabes,

en cuanto haga el ingreso, arrancamos con la próxima.

(AMBOS) Con Dios.

-Con Dios, Cidoncha.

¿Cómo que en la próxima, marqués?

No pensarás que voy a retirarme ahora que empieza lo mejor, ¿no?

¿Está pensando en reinvertir las ganancias en la nueva torre?

No te pongas nervioso, Alberto.

Tú puedes retirar tu parte si quieres.

Y guardarla debajo del colchón.

Hay que cubrir lo que sacó de las cuentas de su suegro.

Y lo cubriré, hostia, lo cubriré,

pero no pienso dejar pasar esta oportunidad.

No conviene estirar mucho la cuerda, señor marqués.

¿Qué cuerda ni qué niño muerto, Alberto?

¿Tú sabes el potencial que queda por explotar en la costa de Huelva?

¿Eh? ¿Tú lo sabes?

Tú sabes lo que vas a ser coger por las orejas, ¿eh?,

al mamonazo de mi suegro y decirle:

"Mira esa torre, paleto".

"¿La ve?".

"Pues es mía".

Hum.

"Y en ese solar que hay detrás voy a construir otra, paleto".

"Y ahí detrás otra, paleto".

(RÍE) Tú sigue con tus cultivos,

con tus cerdos,

que les voy a dejar a mis hijos las mejores torres

de la costa de Huelva.

Tú eres listo, Alberto.

Tendrías que echarle más cojones, hombre.

Y hacer como yo.

Otra cosa, señor marqués.

¿Qué tripa se te ha roto ahora?

Doña Concha me ha pedido que le explique cosas de las fincas.

(Música inquietante)

Vaya.

Le ha dado por jugar a la Mariquita Pérez granjera.

No se lo tome a broma, señor Marqués.

Iba en serio.

Además, a doña Concha nunca le ha interesado el negocio

y ahora de golpe...

Ya.

Me voy, que he quedado con mi madre.

Hable con ella.

¿Con mi madre?

Con su mujer.

(Sintonía)

(Radio)

(SE QUEJA) Ay, madre, qué bruta eres.

(Puerta cerrándose)

Trae, trae, lo hago yo, anda.

Quita.

-¿Qué te ha pasado?

Nada, que me he caído.

-En Ceuta.

Se ha caído en Ceuta.

-En Ceuta.

Podrías haber traído una radio.

Allí están más baratas.

-Que todavía no sé yo a qué has tenido que ir a Ceuta.

Ya te lo he dicho, madre.

A trabajar. Hum.

A enredar y a meterte en líos nada más.

-¿Quieres?

No, gracias, prefiero de los míos.

-Mañana quiero ir al cementerio,

a ver a Rosita.

¿Vienes?

No sé.

Ven conmigo y así le llevamos unas flores.

Venga, sí, voy contigo.

Pues esto ya está.

Ahora ten mucho cuidadito al apoyar el pie, ¿eh?

Venga.

Muchas gracias.

"Pobrecita mi prima".

Cómo le gustaban las flores.

Sí, ya me acuerdo.

Pero Picazo siempre se quejaba

porque decía que gastaba mucha agua regando los tiestos.

Qué hombre.

Qué mala leche tenía.

Un poco.

(Campanas)

Vamos.

¿Por qué padre no viene contigo?

Sus motivos tiene.

Ay...

Rosita...

Mira quién ha venido a verte.

Venga.

Seguro que en Madrid no vas mucho a misa, ¿verdad?

No mucho, la verdad.

Esa es la tumba de Pedro, ¿no?

Sí.

¿Ascensión no está enterrada con su marido?

Claro que no, no lo quiso su familia.

A ver, ¿qué va a estar, enterrada con su asesino?

No.

Ella está ahí, con sus padres.

Donde tiene que estar.

Madre.

Dime.

¿Tú de verdad crees que fue Pedro?

Eso es lo que dice la Policía, Onofre.

Y para ya de hablar de eso.

"El blanco, el amarillo y el negro", sí.

Sí, sí, lo rodaron en Almería.

"Y claro, estaban todos allí".

Pero te reconoció que pasaban costo, ¿no?

"No, no directamente, pero vamos".

Todo el mundo lo sabe.

Pasan costo en pequeñas cantidades

y hacen la vista gorda en la aduana.

"Lo que me contaste, vamos". Claro.

¿Y te creíste lo de la película? Sí.

"¿Y ahora qué?".

¿Por dónde vas a tirar?

Ahora...

Ahora... (RESOPLA)

No lo sé.

No puedo seguir peguntando por aquí.

"La gente está cerrada en banda y mi madre está bastante cabreada".

Así que lo que he pensado es...

Ir a la redacción de "El diario andaluz".

"Fueron los que mejor cubrieron la noticia".

Y los mismo tienen cosas que no publicaron.

"Ajá, bien, bien".

No les digas que eres periodista.

Diles que estás escribiendo un libro.

"Les sonará mejor". Vale.

"Gracias".

Suerte. Muchas gracias.

¿Qué te debo?

-Cinco pesetas.

Déjamelo ahí.

Óyeme una cosa, Onofre.

Yo le tengo cariño a tu madre y respeto a tu padre,

y es por eso por lo que no te digo que aquí a esta casa no entras más.

Eutropio, si es por lo de Benito... No sé lo que estás haciendo,

pero lo que no puedes hacer es ir por ahí engañando y molestando

y dando por culo a todo el mundo.

¿Me entiendes? Benito es amigo mío.

Y ha pasado mucho, ¿sabes?

Mucho.

Lo siento.

Ya... Lo siento.

¿No sabes decir otra cosa o qué?

(Sorteo de Navidad en la radio)

Bueno.

¿Y qué es lo que estás haciendo, eh?

Solo quiero que la gente sepa que ningún vecino es un asesino.

Y ya está.

¿Me perdonas?

Ojalá sirva de algo, hijo.

Ojalá.

Anda, va, corre, tira.

Vamos.

Venga, corre.

(Continúa el sorteo)

(Cantan el gordo)

(Vítores)

¿Los Galindos?

Mucha tela que cortar ahí.

Pero te advierto que se te han adelantado.

Hay otro escritor escribiendo sobre eso.

Ah, ¿sí? Alfonso Grosso.

¿Te suena?

Sí, me suena.

¿Y por qué dice usted que hay mucha tela que cortar?

Muy raro todo.

Y la investigación, un caos.

En un primer momento se hizo cargo un cabo de la Guardia Civil

que no tenía ni idea:

Jiménez.

Menuda verbena armó en la escena del crimen.

En confianza, yo creo que nunca se va a saber lo que pasó allí.

¿Usted no cree que el culpable fuera Pedro González?

Hombre, me resulta un poco raro, la verdad.

Matar a cuatro personas y después tirarse vivo al fuego...

(RÍE)

Locos los hay por todas partes, desde luego,

pero con el calor que hacía ese día,

no creo que a nadie se le pasase por la cabeza tirarse a la lumbre.

Entonces, ¿a usted la versión oficial no le convence?

Ni un poquito.

¿Quieres un mazapán?

Me lo mandan del pueblo, me encantan,

pero tengo el azúcar por las nubes.

No seas tímido.

Pues gracias.

Puri, ven un momento, haz el favor.

-Dígame, señor Requena.

-Acompaña a este muchacho al archivo.

Quiere ver lo que publicamos sobre Los Galindos.

Muchas gracias.

Me has pillado generoso.

Gracias.

(Pasos acercándose)

¿Cómo vas?

Bien.

Bien, gracias.

Esto es la hostia.

Es una burrada.

Sí.

Que...

¿Hay algún otro material?

Fotos que no se hayan publicado, por ejemplo.

O algo así. Fotos sí que hay.

No se publicaron porque eran demasiado fuertes.

Ya.

¿Y podría verlas?

Pero ¿tú qué tipo de libro estás escribiendo?

¿Una novela?

No exactamente.

Bueno, aún no lo sé.

Tengo que reunir todo el material y luego ya...

Ya.

Aquí están las fotos que no se publicaron.

No te recomiendo que las veas.

Aquí.

Yo no dormí en días.

Gracias.

(Música suave)

(Música inquietante)

(MASCULLA)

No puedes hacerme eso, papá.

No es justo. ¿Y qué es justo, hija?

¿Que cuando me muera tu marido lo eche todo a perder?

¿Eh?

¿Y que te arruine a ti y a tus hijos?

Por no hablar de la madre y el zángano del hermano,

que los tendrías a la sopa boba, ¿es lo que quieres?

No, papá.

¡Lo que quiero es que no te mueras!

Es que eso no depende de mí, hija.

(TOSE)

(CARRASPEA)

¿Estás bien? Sí, sí.

Estoy bien, estoy bien.

He estado leyendo, papá,

hay tratamientos nuevos muy buenos en América.

La madre de Tota volvió curada. Ya oíste a Padierna.

No sirve para nada.

Hay que ir haciéndose a la idea.

¿Cómo quieres que me haga a la idea de perderte

y de quedarme sola al frente de todo?

Concha, no ibas a ser la primera.

¿Te acuerdas cuando vimos juntos "Lo que el viento se llevó"?

Pero a mí nadie me ha enseñado, papá.

¡No me criasteis para eso!

Me sacasteis del colegio a los 15 años.

Eso fue cosa de tu madre.

¿Has hablado ya con Alberto?

Sí, claro que sí. ¿Y qué?

Me lo ha explicado todo, pero no entiendo nada.

Solo sirve para que me sienta más tonta aún.

Yo no puedo hacer lo que me pides, papá.

Yo no soy Escarlata O’Hara.

¿Es esa la hija que te habría gustado tener?

Pues claro que no, cariño.

Tú eres mi niña.

No te habría cambiado por ninguna Escarlata O'Hara del mundo.

(SUSPIRA)

-¿Habéis visto mi rosario?

¿Qué pasa?

Nada.

-Nada, mamá,

que estoy muy tonta con el embarazo.

El médico dice que es por las hormonas,

no te preocupes.

-¡Y qué sabrá el médico!

Vente conmigo a rezarle a San Ramon Nonato

y déjate de hormonas.

Tú estás resfriado. ¿Yo?

Sí, te he oído toser.

¿No habrás fumado?

Ha fumado.

Son las que te gustan, mamá, las de las clarisas.

(Voz femenina en televisión)

En cuanto llegue la televisión a color te compro una, ¿hum?

Y a ver si arreglamos un poquito la casa,

que buena falta le hace. Sí.

Porque el pobre Ramón se ha tenido que duchar con agua fría.

A ver si puedes hacer algo.

Muy pronto, ya lo verás.

En unos días, mamá.

En unos días se va a arreglar todo.

Te lo juro.

Y, oye, voy a llevarte a la playa para enseñarte algo.

Uy, la playa no.

A mí no me gusta la playa.

Eso es una ordinariez.

Ya, mamá, pero hay mucha gente a la que sí le gusta

y gracias a eso vamos a recuperar todo lo que se ha perdido.

Mamá, tú eres la primera en saberlo.

Me he metido en negocios de construcción, mamá.

Voy a ganar mucho mucho dinero.

¿Puedes subir un poquito la tele?

Que no escucho nada.

(Música triste)

Anda.

(Chasquido)

(Volumen más alto)

¿Quieres una yema?

Las ha traído Ramón.

Son de las monjas.

(TV) "Hoy tenemos un programa especial sobre nuestro papa".

"Pablo VI ha promovido este año como jubileo".

"El año santo de la renovación y la reconciliación".

"Les contaremos todos los detalles de su última aparición,

pero antes, póngase cómodos en su casa,

porque Dios está con ustedes".

-Entonces, ustedes estáis allí,

estáis todos muy serios,

con las máquinas de escribir,

¿y de repente aparecen las tías buenas y les hacen la foto?

Vamos a ver.

Las tías buenas no se hacen las fotos allí.

Allí vienen, pues... (RESOPLA)

Yo qué sé, para firmar contratos

o cosas así.

Ah, vestidas, ¿no?

Sí, Luisito, vestidas.

Entonces...

¿Tú crees que fue Pedro?

¿El qué?

Lo del cortijo.

Pues no sé.

Perico, el Cuatro Ojos...

No creo.

Vamos, que ni loco.

¿Por qué estás tan seguro ahora?

Vamos a ver, Onofre.

¿Alguna vez has visto un asesino con gafas?

Piénsalo.

¿Hay un asesino en una película que tenga gafas?

Pero no sé...

No sé, lo mismo se las quitan para cargarse a la gente.

Ah, claro.

Pero vamos, que no, que no creo.

Pero sí es verdad que Pedro y Picazo se llevaban a matar.

¿Por qué? Quillo, por...

Parecemos dos viejas cotilleando, Onofre.

Que no es cotilleando, es por saber.

Saber, saber...

Vamos a ver,

se decía que a Pedro le gustaba la hija de Picazo

y que por eso la mandó a Tarragona.

¿A Tarragona?

Sí, coño, a Tarragona, ¿qué pasa con Tarragona?

Nada, nada. Sigue.

Y luego, también se decía que a Picazo le gustaba Ascensión,

la mujer de Pedro.

Vamos, que por una cosa u otra...

A ver, que yo creo que no.

Pero...

No sé, me parece injusto.

Y eso que no soy ni de una familia ni de otra,

pero que una familia cargue el muerto...

Los cinco muertos.

¿Cuántos?

Cinco.

¡Por el culo te la hinco!

Es que cae siempre. Madre mía.

Oye, ¿tú sabes si el cabo Jiménez sigue por ahí?

¿Jiménez?

A ese ni lo nombres.

Menudo hijo de puta.

Pero ¿sigue o no?

A ver, dice que cuando pasó lo de Los Galindo...

Que se retiró.

Pero que yo creo que lo echaron.

Lo hizo todo mal, Onofre.

¿Tú sabes dónde vive?

Vive en el Calvario,

pero que dicen que está loco.

Y que le gusta tela...

-Luisito, ¿me recoges la ropa...? -Quillo, mi madre.

-¿O tengo que subir yo? -Quillo, la ropa.

Deja ahí eso. -¡Ah!

Cógela... Sí, venga ya, por no ayudarme.

¡Jiménez!

(TOCA A LA PUERTA)

¿Cabo?

¿Hay alguien?

Estará por ahí pegando tiros.

¿Eh?

Que Jiménez andará por ahí pegando tiros.

Ah, muchas gracias.

¿Tú de quién eres?

De la Paqui, la costurera.

Ah, el de Madrid.

Sí.

¿Qué, a pasar unos diitas? ¿No?

Sí, la Navidad.

Yo le diré que has venido.

Con Dios.

Con Dios, gracias.

Buenas tardes.

(Gruñidos)

¿Qué le ha pasado?

Pues qué va a pasar.

Que se ha montado otra vez el hijo de Mari la Gorda.

Mira que le he dicho que no se monte, pues se monta.

Oye, Onofre, han llamado preguntando por ti.

¿Quién era? Pues mira, no lo sé,

pero me ha dicho que te espera a las ocho

en la tapia de detrás del cementerio.

Vale, muchas gracias. Nada, hombre.

¡Chelo!

Perdona. Anda, corre.

¡Chelo!

Otra vez.

¡Chelo!

Chelo, hazme el favor, que me duele el tobillo.

¿Qué pasa?

Eso digo yo, ¿qué pasa?

¿Que qué pasa?

Ven.

¿Quieres saber lo que pasa? ¿Eh?

Pasa que desde que llegaste,

mi padre no me deja salir ni a la puerta de casa.

Que tienes a todos nerviosos,

no paras de preguntar y preguntar por todo aquello.

Y pasa...

Pasa que han pasado muchas cosas.

¿Y qué culpa tenemos nosotros? No tienes ni idea, Onofre.

Tú estabas pasándolo bien en Madrid,

mientras aquí...

A mí...

¿Qué pasó, Chelo?

Éramos amigos...

¿Fue por lo que te dije?

Si es por eso, lo siento muchísimo.

¿No podemos hablarlo y...? Mira, déjalo, Onofre.

A mí es que esto me da muy mal rollo, Onofre.

Es que...

Quillo, además, hace un frío del carajo.

Ya...

Es que yo, todo lo que sea los cementerios,

los muertos,

a mí eso me da mucha jindama.

Esto no lo hago por cualquiera, ¿eh? Sí, ya lo sé, Luisito.

Te lo agradezco, de verdad. Gracias.

Quillo, quillo... Espera, espera.

¿Sabes quién es?

Que es el cabo Jiménez.

El cabo Jiménez. Pero ¿qué haces, Luisito?

(SUSURRA) ¡Luisito!

Buenas noches.

-¿Tienes frío?

Hombre...

Muchas gracias por haber venido esta noche.

Ve al grano, chaval.

¿Qué es lo que quieres?

Bueno, yo soy escritor.

Y... Y un cojón de boquerón.

Malamente empezamos, ¿eh?

A mí me han dicho que eres periodista de...

De una revista de esas de las tías...

De las tías guarras, ¿eso es verdad?

También hacemos investigación.

¿En el chocho de las artistas?

No, no, eso lo hacen otros.

Yo no tengo tanta suerte.

Yo investigo cosas que pasan.

Hum.

¿Qué cosas?

Bueno, líos de política,

o, como en este caso,

pues crímenes que no se han resuelto.

Los Galindos, ¿no?

Los Galindos.

Y si me va a decir que lo deje...

¿Y por qué dices que no se ha resuelto?

¿Qué pasa? ¿Que tú sabes más que la Policía?

No, pero...

Lo de que Pedro fue el asesino...

Eso no se lo cree nadie.

Sube al coche y hablamos, anda.

¿Vas a subir o no?

Que no tengo toda la noche, ¿eh?

(Motor arrancando)

Me está haciendo la envolvente, Alberto.

Me hace la envolvente, la está poniendo contra mí.

No creo que lo consiga.

Su mujer está muy... Sí, sí.

Concha está enchochadita conmigo, ya lo sé.

Y su madre más todavía,

pero está muy unida a su padre, hostia.

Y ya lo has visto, ya lo has visto,

de pronto quiere meter las narices en los asuntos de las fincas.

¿Desde cuándo? ¿Desde cuándo?

¿Eh?

Eso es cosa del viejo,

que quiere dejarme en la calle el hijo de la gran puta.

Dios...

Ojalá la palmara de repente...

Qué sé yo, coño, un reventón o algo

y deja de dar por culo.

¿Cómo lo ve usted de salud?

Esa es otra.

Concha no suelta prenda,

pero yo a ese no lo veo bien, no.

En fin.

A ver si empezamos ya de una vez a entregar los apartamentos

y se acaba este calvario, de verdad.

Tapamos los agujeros y se acabó.

Y se enteran de lo que soy capaz de hacer sin ayuda de nadie.

(TOSE CONVULSAMENTE)

(TOSE)

(TOSE) Ay, ay.

Suegro... Ay.

Ese catarro hay que cuidarlo, hombre.

Ay...

¿Seguro que no está fumando a escondidas?

¿Quiere pasar? Siéntese.

¿No os tengo dicho que no me gusta que fuméis en el despacho?

Para eso está el patio.

(SUSPIRA)

¿Quería algo?

No, no, no.

Seguid con lo que sea que estuvierais haciendo.

(SUSPIRA)

Estaba escuchando, el hijo de la gran puta.

Hum...

El matrimonio es para siempre, hija.

Para lo bueno y para lo malo.

-Ya, padre, si yo lo sé.

Y, además, yo quiero muchísimo a mi marido,

pero la verdad es que la vida con él no es fácil.

Y mi padre me insiste y me insiste.

-El matrimonio tiene cosas buenas y cosas malas,

pero hay que estar en las duras y en las maduras.

Tu marido necesita amor

y, sobre todo, buen consejo.

¿Por qué no le convences a venir a unos ejercicios espirituales,

para matrimonios,

que estamos organizando? -No lo sé, padre.

No lo veo yo mucho, a mi marido, en estas cosas.

-Tienes que esforzarte más,

quitarte esas ideas de la cabeza.

Sobre todo por la criatura que viene.

Reza tres avemarías y cinco padrenuestros.

Y si tu padre vuelve a hablarte de ese disparate,

dile que venga a hablar conmigo.

Puedes ir en paz.

"Ego te absolvo a pecatis tuis,

in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti".

Amén.

(Música suave)

Por favor, haz que mi padre se cure.

Dale fuerzas, que no se rinda,

que me quedo muy sola, Virgencita.

Me quedo muy sola.

Entonces, ¿esperamos a la señora? Pues claro.

-Espero que no le haya pasado nada. ¿Qué le va a pasar?

Se habrá entretenido comprando algo.

(Puerta cerrándose)

Mira, ahí viene.

Ay, ea, vamos a comer.

Hola, hija.

-Perdón, es que el padre Sanjurjo me ha entretenido mucho.

Papá.

(DUDA)

Ahora que estamos todos,

tengo que deciros algo.

Como sabéis,

hace unos días estuve con Conchita en el médico,

en Madrid. -Uy, sí.

Qué mal lo pasé hasta que llegaste.

Pues me dijo que...

(CHASQUEA)

Que tengo un cáncer de pulmón en estado avanzado.

Y que...

Que me quedan unos meses de vida.

¿Y por qué no habéis dicho nada?

¿Para qué?

¿Cómo que para qué?

Concha, no te entiendo, ¿por qué no me contaste nada?

Le dije yo que no te lo dijera, Rafael.

Pues...

(CHASQUEA)

Lo siento mucho, suegro. Ya, ya me lo figuro, ya.

¿Y cómo estás? Bien.

Mucho mejor que esta mañana. -Me alegro, papá.

Porque he tomado una decisión.

No voy a tirar la toalla.

Conchita me habló de un tratamiento que hacen en América,

en Houston.

Y quiero intentarlo.

-¿América?

¿Houston? Claro, mujer.

No me quiero ir de este mundo sin ver crecer a mi nieto,

sin verle la carita al segundo. -Claro que no, papá.

Pero a ver, a ver, un momento, eso...

Eso será carísimo, ¿no?

¿Para qué está el dinero?

Papá tiene dinero suficiente para eso y para más, ¿a que sí?

Y si no, vendemos lo que sea. No va a hacer falta, hija.

Tenemos suficiente en la Caja de Ahorros de Paradas.

Yo me voy contigo, papá.

A Houston y a donde haga falta. Tú también te vienes,

que no te voy a dejar aquí sola, ¿eh?

(RÍE) -A Houston, a América.

Bueno, venga, vamos a comer,

que yo estoy muerta de hambre.

Y Solita ha hecho unas criadillas buenísimas.

Pues mira qué bien, suegra.

Criadillas.

De lo que se come se cría.

(Música de tensión)

Aquello fue un sindiós.

¡Hum!

Pero no por culpa mía, ¿eh?

No.

Cuando yo conseguí poner orden, estaba medio pueblo.

Y luego vinieron los periodistas.

Y hasta los de la tele, ¿eh?

Que esos también bregaron lo suyo.

Movieron las cosas,

porque retrataban mejor, decían, "es que retrata mejor".

Retrata mejor...

(SUSPIRA)

Y...

Y más tarde llegó el marqués,

que venía de Málaga.

Y ese también...

También mangoneó lo suyo.

¿Y a quién le echaron las culpas de todo aquel sin sentido?

¿Eh?

Pues ya está.

Pero vamos, que todo ese lío no fue porque sí, ¿sabes?

¿A qué se refiere? Yo me entiendo.

Después vino la Policía,

con un inspector que se creía que era Colombo.

Y empiezan a decir que habíamos jodido la escena del crimen.

Fíjate tú, la escena del crimen.

Como si aquello fuera una obra de teatro, ¿sabes?

Y malmetió.

Vaya si malmetió.

Cómo no va a malmeter.

¿Y sabes para qué?

Para cargarle el muerto a Pedro.

¿Y no fue él?

¡Qué coño va a ser él ni va a ser...!

Ni va a ser...

Y yo lo dije, ¿eh?

Lo dije.

Se lo dije al juez y a todo el que quiso oírme.

Pero ¿para qué?

Para nada.

Me dijeron que me fuera a la reserva.

Y gracias a Dios que no me llevaron a hacerme mortadela,

como a los burros viejos.

¿A ti te gusta la mortadela?

(DUDA)

Hasta ahora me gustaba, sí.

Pues ya sabes lo que hay.

Por cierto...

Que estás escribiendo el artículo,

el libro o la mierda que estés escribiendo,

quiero que dejes bien claro

que yo no tuve la culpa de todo aquel sinsentido.

¿Estamos?

Por supuesto.

¿Por supuesto?

Júramelo.

Se lo juro.

Vámonos al coche,

que se me están helando los huevos, venga.

Yo estuve aquí haciendo guardia,

por si Picazo volvía, ¿sabes?

Pero Picazo ya estaba muerto. Ya, coño,

pero el cuerpo apareció al cabo de los tres días.

En un principio todos pensaron que había sido él,

por algún asunto de celos o algo.

Sí, ya sé que Picazo y Pedro se llevaban mal.

Equilicuá.

El marqués y don Alberto estuvieron varias noches ahí,

en el cortijo.

¿Para qué?

Coño, para que no entraran a robar.

Y por si volvía Picazo,

pues hacerle entrar en razón.

Antes de que cometiera una desgracia.

¿Dónde vamos?

Tú calla.

(Motor arrancando)

(Motor apagándose)

(CARRASPEA)

Uf...

Aquí apareció el cuerpo de Picazo.

Lo habían cubierto con paja, ¿sabes?

Estaba medio descompuesto.

Llevaría muerto, no sé,

tres días.

Tal vez menos por el calor,

pero vamos, que reciente no estaba.

O sea...

Que murió el mismo día que los demás.

Pues yo te juro por la gloria de mi madre, que en paz descanse,

que rastreamos esto, por lo menos, mil veces

y el cuerpo no estaba aquí el día de los crímenes.

Ni el día de los crímenes ni al siguiente, que no estaba, no.

¿Alguien lo trajo? Vamos a ver...

Andando no iba a venir el pobre.

Y más mierda para el Jiménez.

Que si no rastremos bien,

que si para acá, que si esto, que lo otro...

Me cago en la hostia.

Todas las hostias para el Jiménez, todas...

40 años tirados a la mierda.

40 años de servicio a tomar por el culo.

(RESOPLA)

¿Tú sabías que intentaron matarme unos maquis,

en la Alpujarra?

¿Lo sabías?

¿No te lo han dicho?

No lo sabías.

¿Tú qué ibas a saber?

Tú no sabes, ni sabes ni quieres saber nada.

Ahora, a echar mierda, eso sí.

Venga, mierda para el Jiménez.

Venga, mierda para el Jiménez, toma.

No, gracias.

¿No quieres?

(INSPIRA FUERTEMENTE)

Perdone, pero tengo que ir a mear.

Picazo, Picazo...

La picha española nunca mea sola.

Ahora te voy a llevar a un sitio.

¿A dónde? A un sitio.

¿Vas a venir?

(DUDA)

Ya a la hora que es, no sé yo...

¿Qué pasa, que es tarde?

¿Te está esperando la novia o qué?

Las mujeres de ahora no son como las de antes.

Bueno...

(CHASQUEA) Ah, me cago en la leche.

Se ha escapado la gota.

(Cremallera)

Joder, venga, vamos.

¡Vamos!, no te pienso esperar, ¿eh?

Sí, voy, voy.

Uf, qué frío.

Pasa.

Bueno...

Pues esta es mi casa.

Era una antigua cuadra.

Pago muy poco por ella, ¿sabes?

Menos mal que me he dejado la estufa encendida.

(RESOPLA)

Caliéntate, anda.

(FROTA LAS MANOS)

Ahí tienes todo lo que he conseguido reunir.

Pero ¿y esto?

De los juzgados.

¿Y...? No preguntes nada.

Mejor no preguntes nada.

¿Puedo? Estás en tu casa.

Uf, no sé ni por dónde empezar.

La cooperativa.

¿Qué cooperativa?

La que compra el trigo y se lo vende al SENPA.

Ahí hay muchos chanchullos, ¿sabes?

Hay mucha gente que se queda con parte del grano

para venderlo por su cuenta.

¿Entiendes?

Y eso no es legal.

Cómo va a ser legal, hombre.

Esa es la cuestión.

Y luego está don Alberto.

¿El administrador?

El administrador, sí.

Sí, me acuerdo de él.

¿Dónde está?

Pues esa es la cuestión.

Que nadie lo sabe.

Un día desapareció a la francesa, sin decir ni pío.

Bueno...

Aquí tienes faena.

Yo me voy a pelar un conejo.

¿Qué ha pasado? -No lo sé, señora.

Iba a salir y se ha caído desplomado.

-¿Se ha caído cómo? -Al suelo, se ha...

-¿Qué ha pasado, Severo? -No lo sé. Solita me ha llamado

y al entrar estaba en el suelo. -Lo he escuchado toser muy fuerte.

-Ve a por agua, Solita. -Vale.

-Papá. ¿Qué?

¿Estás bien? Sí, no, ha sido un mareo.

Ya está, no ha pasado nada, nada.

Severo, vámonos. ¿A dónde vas a ir así?

A Paradas, debo hablar con Picazo. No, de eso nada.

Tú hoy te quedas aquí.

Te vas a tu cama a descansar. Estoy bien, ¿verdad? Vamos.

-¿Qué ha pasado? Alejandro. Ay, la que faltaba.

¿Qué ha pasado? Nada.

Llama al medico, Concha. No llames al médico.

Estoy bien. -No seas cabezón, papá.

Tú no te puedes ir así.

-Don Alejandro, creo que las señoras tienen razón.

¿Y quién te ha pedido opinión?

-Por Dios, qué hombre.

-Tenga, don Alejandro. Gracias, Solita.

-Papá...

Te vas a quedar aquí, ¿me oyes?

Está bien.

Está bien.

Suéltame.

¿A dónde vas, papá? Al despacho.

¿Para qué?

Tengo que hablar por teléfono.

Y quiero que me dejéis solo.

¿Estamos?

-Tú llama al médico, Concha.

Ay...

(Música en la radio)

(Teléfono)

¿Dígame?

Sí, sí, don Alejandro.

Aquí está, aquí está todavía.

Francisco.

(SUSURRA) No te limpies en el pantalón.

(DUDA)

Buenos días, don Alejandro. "Buenos días, Picazo".

"Dígame".

Escucha...

Hoy tenía pensado ir por la finca,

pero no voy a poder.

Así que quiero que me hagas un favor.

"Pero no puede enterarse nadie".

"Quiero que...".

Vayas al despacho,

cojas los libros de contabilidad de la finca

y me los traigas aquí a casa.

"¿Eh?".

"¿Sabes dónde están?".

Sí, claro, en la caja fuerte de don Alberto.

"No es de don Alberto".

Es la mía.

"Usted perdone".

Pero como él siempre lleva las llaves al cuello...

Pues... Bueno, hay una de repuesto,

detrás del retrato de Fito.

"Perfecto"..

Pues ya estás tardando. "Ahora mismo".

Y después se los doy a don Alberto

nada más que lo vea.

"¿No?". No, no, no.

Picazo, ya te lo he dicho:

de esto no puede enterarse nadie.

"Esto tiene que quedar entre tú y yo".

Descuide. "Escucha".

Don Alberto no va a ir hoy a la finca,

así que aprovecha.

Perfecto.

"Gracias".

De nada.

Y ya sabe que aquí estamos para lo que...

"Para lo que haga falta". Y saluda de mi parte a Rosita.

"De su parte, con Dios".

Adiós, hijo.

(Música de tensión)

¿Qué pasa, Francisco?

No lo sé.

No, no lo sé.

(Puerta abriéndose)

(Continúa la música)

(Claxon)

(Motor acercándose)

(Continúa la música)

¡Picazo!

¡Picazo!

¿Qué haces aquí?

Estoy buscando la guía del potro.

para llevarla a la Guardia Civil. Ah.

¿No está ahí?

Sí.

Si es un perro te muerde.

Desde luego.

(RÍE) Vale, gracias.

Picazo.

Sí.

¿Qué tal Rosita?

Está mejor, ¿no?

La veo como...

Depende del día.

Tendría que descansar más.

Ojalá pudiera llevarla a la playa. Claro.

Voy a hablar con el marqués.

A ver qué dice, ¿eh? Muchas gracias.

Todo bien por aquí, ¿no? Todo bien, todo bien.

¿Lo de la cuadra?

Solucionado.

Muy bien.

¿Y qué quiere que yo haga, don Rafael?

Si no hay dinero, no hay dinero.

Tienes que sacarlo de donde sea, Joaquinito, coño.

Pero ¿qué hago? ¿Lo pinto?

¡Pues si hace falta lo pintas, hostia!

(Teléfono lejano)

Mi suegro no puede llegar buscando dinero para lo de Houston

y encontrarse las cuentas vacías, coño.

Ponme un vaso de agua, anda. Sí.

Venga, Joaquinito, por el amor de Dios,

por tus muertos, ¿qué te cuesta?

Solamente van a ser unos días.

Pero si es que no hay forma humana de hacerlo, don Rafael.

Además, es el peor momento.

Venga, no me jodas.

No me jodas, Joaquinito, ¿el peor momento por qué?

¿Qué pasa?

Pues...

Que han cambiado a la directiva de la Caja

y estos nuevos están inspeccionando a todo el mundo.

Pero ¿inspecciones de qué?

Pues no sé, de todo.

Sobre todo de las cuentas grandes,

entre ellas las de sus socios de la constructora.

¿Y las cuentas de la finca?

¿Las de mi suegro también? No, no, no, de momento no creo.

Pero como empiecen a ver movimientos raros...

Pues que no los vean, me cago en Dios, que no los vean.

Me resuelves esto, pero ya.

¿Te has enterado? ¿Ya? Sí, sí, sí...

¿Y cuándo piensa venir su suegro?

(Golpe en la mesa)

Lo digo por lo de Houston.

No lo sé.

Mi suegro ha tenido el detalle de caerse desmayado esta mañana

y está en la cama.

El médico le ha dicho que no se mueva.

Así que, de momento, lo tenemos neutralizado.

Puede ser cosa de días, Joaquinito, días.

Ha sido un milagro de la Virgen. ¿Milagro?

Siendo como soy cofrade del Remedio,

es lo menos que me debe la Virgen, no te jode.

Pues menos mal que es usted devoto.

Menos mal.

No me seas ingenuo, Joaquinito, coño.

Yo no soy devoto.

Yo invierto en milagros, que es distinto.

(Ronquidos)

(Ronquidos)

(Gruñidos)

Buenos días.

(INSPIRA FUERTEMENTE)

Buenos días.

(SUSPIRA) He soñado con tu padre.

¿Con mi padre?

Con tu padre, sí.

(SE QUEJA DE DOLOR)

Muchos huevos, pero poca sesera.

Ahora que ha cambiado todo,

a lo mejor le van las cosas mejor.

(CHASQUEA) Pero no lo creo.

La gente como nosotros siempre estorbamos.

Si llegan al poder los suyos,

si llegan,

no le van a dar ni las gracias.

Acuérdate.

(RESOPLA)

Lo que pasó en el calabozo con tu padre...

Yo solo seguía órdenes.

(Cerilla)

Para eso sí querían a Jiménez.

Para dar hostias.

Pero eso de que pensara, no...

Eso no.

No te creas nada ni a nadie.

Es todo mentira, todo cuento.

Y si lo descubres,

te tratan como a un loco.

¿Y esto?

Lo has visto, ¿no?

¿De dónde ha salido?

La familia de Pedro pidió una segunda autopsia.

¿Esta?

Esa, sí, esa.

Pero aquí dice que...

Sí, sí, sé muy bien lo que dice.

Pedro tenía algunos huesos rotos.

Mira, el forense que la hizo era un familiar lejano de Pedro.

Por eso el juez la sacó del sumario,

porque decía que no era objetivo.

¿No era objetivo?

Su puta madre.

Pero que no era objetiva...

Lo de los huesos rotos no se lo iba a inventar.

El primer informe decía que los huesos se rompieron

al mover el cadáver

porque estaba calcinado.

¿Entiendes? ¿Y eso es posible?

Hombre, puede ser todo posible.

Pero yo estuve en el batallón de sepultureros en la guerra

y a mí nunca me pasó.

En fin.

¿Cómo quieres el café?

Con leche y azúcar, por favor.

Gracias.

No tengo ni leche ni azúcar.

(Cepillo rascando)

Buenos días.

Tú eres el de la Paqui, ¿no?

El que se fue a Madrid.

Sí. Onofre. ¿Y qué haces aquí?

¿Esperando que acabe para pintarlo todo otra vez?

No.

¿Quiere que le ayude?

Vete a tomar por culo.

Yo no creo que Pedro los matara.

Pues díselo a tu madre y a toda tu familia.

A ver si dejan de jodernos la vida,

que ni a los muertos dejáis en paz.

Es lo que pienso hacer.

Cuando pueda demostrarlo.

Pedro y Picazo se llevaban mal,

todo el mundo lo sabe,

pero de ahí a hacer esa escabechina

y encima matar a Rosita.

A ella la quería todo el mundo.

¿Y usted sabe si alguien más se llevaba mal con Picazo?

¿Con Picazo?

Era un mal bicho.

Tu padre, sin ir más lejos.

Picazo nunca lo contrataba. ¿Por rojo?

No,

porque el marqués se lo prohibió.

Tu padre llegó a suplicarle que le diera trabajo en la aceituna.

Lo hizo por tu madre y por ti.

Y cuando el marqués se negó,

tu padre dijo que se la iba a pagar.

Eso lo he escuchado yo.

No, tranquilo, nadie cree que fuera él,

pero podría haberle tocado la china como le tocó a Pedro.

¿Y entonces qué, eh?

Entonces, a lo mejor las pintadas estarían en la puerta de tu casa

y hasta puede que las hubiera hecho yo.

Así son las cosas.

Hombre. Eh, quillo, ¿dónde estabas?

Vengo de preguntar por ti, ¿eh?

Con Jiménez estaba.

Y tú, madre mía, vaya forma de salir corriendo.

¿Y qué quieres que haga?

¿Sabes las hostias que daba ese?

Ya, ya te veo.

¿Has desayunado? (DUDA) Sí.

Pues venga, que me cambio rápido,

me cojo algo de comer

y voy a donde Chelo.

¿Tú has estado toda la noche con Jiménez?

Sí. ¿Toda la noche, toda la noche?

Que sí, coño.

Tú no hueles a Jiménez, ¿eh? No, voy a oler...

Paqui, mira dónde estaba el niño.

Pero ¿no me vas a decir qué pasa?

(Música de tensión)

¿Y por qué no le dices a alguien que te lleve?

Porque no hace falta, ese camino no es nada.

Luego te duele la rodilla.

¿Qué trae ese ahí?

-Buenos días.

-Buenos días.

-El bochorno que hace ya, ¿eh?

-¿Quieres que te traiga un poco de agua fresca?

-Venga. -Voy.

-Vengo caminando desde el hondón.

¿Qué le ha pasado a la empacadora?

Se ha estropeado.

Trae.

Se ha roto el pajarito.

La madre que me parió. Sí.

Te lo dije hace días que se iba a romper y se ha roto.

Hay que cambiarlo, ¿eh?

-Toma, hijo. -Gracias.

-Mira, Clemente, ya que estás aquí,

¿no te importaría acercar a Francisco al pueblo?

Que ya te he dicho que no hace falta.

-Que no, que no me cuesta nada.

Y así aprovecho

y me acerco al concesionario a encargar un pajarito nuevo.

¿Y esto no tiene arreglo? ¿Seguro?

Imposible.

Picazo, coño, ni que fuera el dinero tuyo.

-Anda, idos ya, antes de que haga más calor.

Claro.

Tratando las cosas así.

Como no son tuyas...

Tiene un montón de carpetas con papeles, recortes de periódico...

De todo, está obsesionado.

Eso sí, está convencido de que Pedro no fue el asesino.

Pues, quillo, todo el mundo sabe que está loco.

Y que le gusta tela el alpiste, Onofre.

A mí no me pareció que estuviera tan loco.

Pues a mí me parece que está como un cuadro.

Colgado.

Ahora hablamos.

Chelo.

¿Chelo?

Buenos días.

¿Qué quieres?

¿Está Chelo? No está.

¿Y me puede decir a dónde ha ido?

A Sevilla.

Espere, espere. (DUDA)

¿Puede decirme cuándo va a volver?

No va a volver.

Se ha ido a trabajar.

¿Estás contento?

¿Cómo...? ¿Cómo que a trabajar? Sí, a trabajar.

A cuidar de doña Olga, la suegra del marqués.

Pero no, no, no...

Tengo que hablar con ella. (DUDA)

Tú y mi niña no tenéis nada que hablar.

¿Estamos?

¡Humo ya de aquí!

(Música triste)

No entiendo que interés puede tener en todo esto.

Estoy escribiendo un libro

sobre los cambios que se aproximan en la agricultura

en los próximos años. ¿Qué cambios?

Digo yo que habrá cosas que se irán modernizando, ¿no?

Por si no lo sabe,

el campo español ya está modernizado.

Hace años que no se ara con mulas. Ya, hombre.

Yo me refiero a cambios sociales,

económicos, comerciales,

políticos...

Ya...

Que tú eres marxista.

¿Marxista?

No...

Bueno, sí que creo que la economía es el motor de la historia,

pero vamos, que no entiendo de eso.

Pues yo sí soy marxista.

Estudié Económicas y soy marxista de los de verdad.

(CHISTA) De derechas, ¿eh?

Pero marxista.

No me mires con esa cara,

que cosas peores se han visto.

Mira Sartorius,

que es aristócrata y de Comisiones.

Ya.

Yo de lo que no entiendo nada es de lo del SENPA,

si me lo pudieras explicar...

Por ejemplo, ¿es obligatorio vender todo el grano al SENPA?

Sí.

Pero la mayoría buscan la manera de no declarar todo lo que producen,

quedarse con parte de la producción

y venderla a mejor precio.

Y eso es fraude.

Sí, pero aquí todo el mundo hace la vista gorda,

se unta a unos y otros,

aquí paz y después gloria

y que viva España.

-Ahora te veo, Jacinto.

-Buenas tardes, don Remigio, aquí estaba atendiendo a...

Onofre. Sí...

Estoy escribiendo sobre el avance del campo andaluz.

-¿Te crees que me chupo el dedo?

Es periodista.

Y la evolución del campo andaluz le importa un carajo.

Su padre era cabecilla sindical.

Las noticias vuelan.

Ya te puedes estar largando.

Ni esta cooperativa

ni ninguno de sus socios tuvo nada que ver con todo aquello.

¿Con qué? Con lo que sea que estés buscando.

Arreando.

-(CHISTA) ¡Tú!

Esto es una guarida de ratas

y aquí hay peleas,

pero la sangre nunca llega al río.

Si quieres saber mi opinión,

yo no creo que el culpable fuera el tractorista.

Así que lo mejor es que busques por otro lado.

¿Tú tienes alguna teoría?

Hombre, tanto como teoría no,

pero no estaría de más encontrar al administrador.

¿Don Alberto?

Se esfumó y ya nadie sabe dónde para.

-Es lo único que te pedí, hijo, lo único.

Apaga la luz.

Que dejaras las cosas en paz.

Pero no,

tenías que ponerte a hacer peguntas

y poner nervioso a todo el mundo.

Madre, si lo único que quiero es que se sepa la verdad

para que el pueblo... ¿Qué verdad, Onofre?

¿Qué verdad?

Si la verdad ya la sabemos.

La verdad ya la han sacado los que tenían que sacarla,

que son la Policía y los jueces.

¿Qué más tienes tú que decir?

¿Por qué crees que tú eres más listo que nadie?

¿Eh?

¿De modo que te tiras dos años sin venir a vernos

y cuando vienes te pones a remover a todo el mundo?

¿A santo de qué tenías que ir tú a Ceuta?

¿Tú sabes lo que andan diciendo por ahí?

¡Que has ido a por droga!

Y que a eso te dedicas.

¿Y luego?

Luego me han dicho que te han visto con Jiménez.

Que ya me he enterado.

¡Ese borracho que le reventó el ojo a tu padre!

Pero, madre...

¿Y qué te importa lo que diga la gente?

¿Que qué me importa?

¿Que qué me importa?

Claro, para ti es muy fácil,

porque tú te vas,

pero nosotros tenemos que seguir viviendo aquí, Onofre.

¿Tú sabes lo que he pasado yo con tu padre?

Y ahora, ¿contigo también?

Pues si es para esto,

mejor que no hubieras venido.

Vete.

¿A dónde? A donde sea, a darte un paseo.

¿No me das uno a mí también?

Gracias.

¿Cómo estás?

Bien.

¿Qué te pasa con esa cara de alma en pena?

¿Echas de menos Madrid?

Claro.

¿Tú te puedes creer que no he estado nunca?

Y me encantaría ir, ¿eh?

Y ver la Gran Vía y los cines...

Y la gente...

Que visten de otra forma, ¿no?, me han dicho.

Sí, más modernos.

Aunque también, con tanto ruido,

tanta gente por todos lados,

yo creo que a mí me agobiaría.

Supongo que al final te acostumbras, ¿no?

Esto es como todo.

Tú vendrás aquí y esto te parecerá aburridísimo.

No te creas.

¿Tú dónde vas tan elegante?

Mira, ahí que he quedado con las niñas.

¿Con las niñas?

Por ahora sí.

Venga, que te acompaño hasta allí. ¿Sí?

Venga.

Y me vas contando.

Y encima la Chelo se ha ido a vivir a Sevilla.

Ha hecho bien, ¿eh?

Aquí las cosas se han puesto muy mal para su familia desde aquello.

Menuda movida.

¿Movida?

Si ya hablas como los de Madrid y todo...

Oye, el que se fue de pronto fue el administrador, ¿no?

¿Don Alberto?

De la noche a la mañana.

Ya.

Yo lo recuerdo como un tío así...

Muy serio.

Sí, era muy prudente.

Siempre muy bien vestido, en traje.

Hasta en verano, con el calor que hace aquí.

Ya.

¿Trabajó siempre para el marqués? No.

No trabajaba para el marqués,

sino para don Alejandro,

que era el dueño de las fincas.

El marqués se hizo cargo al morir el hermano mayor de doña Concha.

Ah... Ajá.

¿Y tú tratabas mucho a este hombre? No.

Él trataba directamente con don Joaquín, el director.

Bueno, el antiguo director, que ahora hay otro.

Ahora hay otro. Ajá.

¿Y no tenía familia por aquí...?

Que yo supiera no.

De vez en cuando iba a Barcelona,

a una clínica.

No sé, lo mismo era de por allí.

Por eso era tan serio y tan prudente el hombre, ¿no?

Dicen que los catalanes son así, nada que ver con nosotros.

Hum...

¿Y esta clínica de qué era?

De los ojos.

Estaba el pobre perdiendo vista.

Y tenía que ser una clínica cara,

pero, bueno, él tampoco gastaba nada.

Clínica del doctor Puyol era.

He tenido que hacer transferencias, por eso me acuerdo.

Barcelona sería un sitio también bonito para ir, ¿no?

No sé, tiene mar.

Y a mí el mar...

Es que me parece tan bonito.

Tan romántico.

Es como que, cuando veo el mar,

me entran muchísimas ganas de irme fuera de este pueblo y viajar.

No sé.

América, ¿no?

¿Tú te imaginas? ¿Yo en América?

Allí... "Hello".

"Hello".

Onofre. ¿Qué?

Que te estoy hablando. (DUDA)

Ah, sí, he estado...

(DUDA) Mira, da igual,

que mis amigas están ya en la esquina.

No hace falta que me acompañes,

para la cuenta que me estás echando...

Venga, adiós, guapo.

Hasta luego.

(Pasos acercándose)

A ti también te ha mandado tu madre a dar un paseo, ¿no?

Es lo que hace siempre conmigo.

Contenta la tienes...

Pero, padre, si yo lo único que quiero es saber lo que pasó.

Picazo era un mal bicho,

pero los demás no tenían culpa de nada.

Jiménez tampoco cree que fuera Pedro.

¿Jiménez?

¿El cabo?

¿Has estado hablando con ese hijo de la gran puta?

Buenos días, Manuel.

-Buenos días. -A sacar, ¿no?

-Vengo a sacar, sí. -A ver...

Fírmame aquí.

-Adelita, para que me lo firmes. -Sí, sí, sí.

Vale.

-Buenos días, Picazo. Buenos días.

¿Cómo está don Alejandro?

Bien, ¿por qué?

Bueno, he oído que ha tenido una caída

o algo así, ¿no? Ah.

Vaya por Dios, es la primera noticia que tengo.

No he hablado con nadie y no...

Bueno, ¿necesita algo? No.

Vengo a que Adelita me ponga al día la cartilla.

Ah, muy bien, buenos días.

-Esto por aquí.

Ahí va. -Muchas gracias.

-Nada, a ti.

-Picazo, buenos días. Buenos días, Adelita.

-¿Qué tal? ¿Cómo está Rosita? Bien, gracias a Dios.

-Me alegro. Mira, Adelita, que...

Como sabes, don Alejandro se ha caído.

Ay, no sabía. Sí.

Entonces me ha pedido que te pida un extracto de su cuenta.

¿De cuál?

De todas.

Voy a tardar un poquito, pero te lo hago.

Espérame aquí, ¿vale?

(Música de tensión)

Hola, buenos días.

¿Es la clínica oftalmológica del doctor Puyol?

Sí, mire, le cuento,

yo es que soy taxista,

y el otro día un cliente se dejó una carpeta en mi coche.

Y haciendo memoria me he acordado de que lo recogí ahí,

en la puerta de la clínica

y he pensado que lo mismo era paciente.

¿Me lo podría mirar?

Le digo el nombre.

Sí.

Se llama, a ver que lo mire...

Don Alberto Carabias Porres.

Sí. Espero.

¿Es paciente?

Perfecto, pues mire,

si le parece, dígame usted una dirección

y yo me la apunto

y cuando pase cerca con el coche se lo llevo.

A mí no me cuesta.

Sí.

De acuerdo. Apunto, ¿eh?

Sí, perfecto.

Muy bien, pues...

Pues nada, muchísimas gracias, ¿eh?

Gracias, felices Pascuas.

Adiós.

¿Qué te debo?

Pues...

Hoy invita la casa, hombre.

Que te vas a dejar el jornal en teléfono.

Muchas gracias, Eutropio.

Que me voy a Barcelona. ¿No me digas?

Sí, ¿te traigo algo? Hombre.

¿Qué?

Una butifarra, hombre.

¿Qué me vas a traer? Ten cuidado que te la traigo, ¿eh?

Venga, venga.

Feliz Navidad. Venga, feliz Navidad.

Don Ignacio, feliz Navidad. -Igualmente.

-¡Eh! (CHISTA)

Toma, un mantecadito para el camino.

¡Uh! Gracias.

Venga, con Dios. Te veo.

¿Lo ves?

Ay, Francisco, yo no entiendo de esto.

Para mí todo esto está en chino.

Vamos, mujer, que tampoco hay que ser un sabio.

Las cuentas no cuadran

y lo peor...

Mira.

Don Alejandro está sin un real.

¿Don Alejandro? Sí.

Con razón no se fía de nadie.

Le están robando, Rosita.

¿Quién?

¿Quién va a ser?

Don Alberto.

Ay, don Alberto... Sí.

Sí, pero seguro que no se atreve a hacerlo solo.

Esto es cosa del marqués.

Ay, vamos, Francisco.

Para ti todo lo malo que pasa es culpa del marqués.

No lo defiendas, sabes que no es trigo limpio.

Y desde que entró en esta finca todo va de mal en peor.

Mierda.

Mañana mismo le llevo todo esto a don Alejandro,

que sepa que esos sinvergüenzas le están robando.

Si Pedro, el tractorista, no fue,

ni fueron los legionarios,

ni tiene nada que ver con el trigo, ni con los chanchullos...

Quiero encontrar a don Alberto Carabias.

Desapareció y no se le ha vuelto a ver el pelo.

¿Picazo? ¿Dónde está Picazo? ¿No ha venido?

No, que yo sepa. Concha, pásame el teléfono.

-No, papá. Pásame el teléfono.

Me cago en Dios. No, papá, por Dios.

¡Que no estoy muerto todavía!

Van a poner auditorías en todas las oficinas.

Si entrego las cuentas, verán el agujero.

-Estamos hablando de cárcel.

Chelo, estoy seguro de que tu tío Pedro no fue.

Pues eso díselo a los demás.

Empezando por tu madre. Es lo que pienso hacer.

Para que se entere toda España. Ah, ¿sí? ¿Y cómo?

¿Has hablado ya con Rafael de la separación?

Estoy embarazada, papá.

Y esto no es América,

donde la gente se divorcia y no pasa nada.

Esto es España, papá.

-¿Quién coño eres, eh?

¿De qué lo conoces? (DUDA) De Paradas.

¿Y eso qué es? Eso es mi pueblo.

Y una mierda, ¿quién coño eres?

¿Esa mala leche te viene de cuando te quedaste cojo

o ya la tenías tú de nacimiento?

Vete de aquí ahora mismo o te reviento la cabeza.

Algún día te vas a encontrar lo que andas buscando, Picazo.

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