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Mi madre y yo dejamos el pueblo y ya no volvimos nunca.
En cambio mi padre se quedó allí. Y creo que ya no saldrá.
Allí morirá y allí le enterrarán. En su pueblo.
Donde vivimos ahora se ve el mar.
Tengo un trabajo con el que vivimos bien.
No somos ricas, pero vamos tirando bien.
Dicen que el tiempo lo cura todo. No lo sé.
Algunos nombres se olvidan y algunas caras se borran,
y ves las cosas de otra manera.
Como si le hubiesen pasado a otra persona.
"Por extraño que parezca,
todo empezó como una historia de amor".
"Cuentan que mi tío Amadeo, al que llamaban El Guapo,
fue pretendido por Luciana Fuentes, de los Fuentes.
Y Luciana, que no se había enamorado nunca,
se volvió loca por él.
Cuentan que mi tío Amadeo la cameló para luego rechazarla.
Luciana quedó con el ajuar doblado y el corazón herido para siempre.
Cuentan que se le secó la sangre y se volvió aún más loca".
Ojalá te mueras, hijo de puta.
Venga, vamos.
Venga.
¡Amadeo Jiménez!
"Dicen que ella azuzó a Jerónimo de tanto odio que tenía.
Y después, a sus hermanos.
Nadie sabe si es verdad.
En los pueblos se cuentan muchas cosas.
Y muchas cosas se callan.
Lo cierto es que Jerónimo Fuentes mató a mi tío Amadeo
y echó a correr.
Su excusa: unos metros de tierra
de una linde peleada por siempre entre las dos familias.
La suya y la nuestra.
Dicen que estuvo corriendo dos días y dos noches.
Cuando le cogieron estaba casi fuera de la provincia".
"Fue juzgado y condenado por homicidio premeditado.
Le cayeron 30 años. Toda una vida".
¡Antonio!
¡Antonio!
¡La casa está en llamas! - ¿Qué?
¡La casa está en llamas!
¡Emilio! ¡Emilio!
¡Emilio!
¡Madre! ¡Madre!
¡Madre! ¡Quita, Ángela!
¡Fuera, venga!
¡Luciana, los cerdos!
¡Fuera, fuera!
¡Fuera!
La madre se quema.
¡La madre se quema!
La madre está dentro. ¡La madre se quema!
¡Madre!
- ¡No! - ¡Han sido ellos!
¡Los Jiménez!
¡Han sido los Jiménez!
No me creo que nos vayamos así.
No sé de qué estáis hechos.
Nos queman a la madre y encima nos echan del pueblo.
No nos echan, Luciana.
Nos vamos.
Aquí no nos quieren.
Vamos.
Ya volveremos.
"Se marcharon del pueblo, pero no se fueron lejos.
Y no olvidaron.
Y durante años guardaron su odio y su rencor
alimentándolo y esperando.
Como esperan las fieras para lanzarse sobre sus presas.
"De Sevilla un patio
salpicado de flores,
y una fuente en medio con un surtidor,
rosas y claveles de todos colores,
que no los soñara mejor ni un pintor.
Tras de su cancela de hierro forjado
hay una mocita de tez bronceada
y juntito a ella, moreno y plantado
un mozo encendido que hablándole está.
La luna rosa de plata
bañó el patio con su luz.
Muy cerquita de su novia
dijo el mocito andaluz...
"Rocío, ay mi Rocío.
Manojito de claveles.
Capullito florecido.
De pensar en tu querer voy a perder el sentido".
"Por que te quiero, mi vida,
como nadie te ha querido.
Rocío, ay mi Rocío".
- ¿Te gusta el vestido, Antonia? - Sí, mucho.
Estás guapísima.
No te muevas, que te cogeré el bajo.
Qué bonita.
Un besito.
Ha salido Jerónimo de la cárcel.
"Cuando una mira hacia atrás, todo parecen señales.
Hasta las cosas más pequeñas tienen su sentido.
Y se vuelven parte de la desgracia".
"Una espiga dorada por el sol".
El racimo que corta el viñador
se convierte ahora en pan y vino y amor..."
- El cuerpo de Cristo. - Amén.
"Compartimos la misma comunión".
El cuerpo de Cristo.
"Somos hijos del mismo sembrador".
"Por la primera comunión de mis hermanas,
Jerónimo Fuentes salió de la cárcel y fue al pueblo
buscando a mi padre.
"Dios nos hace eucaristía en el amor.
"Como notas que tejen un cantar,
como gotas de agua que se funden en el mar.
Los cristianos un cuerpo formarán.
En la mesa de Dios se sentarán,
como hijos su pan comulgarán..."
¡José Jiménez!
Esto es por mi madre, cabrones.
"Mamá pensó que se moría.
Lo pensamos todas. Pero, no.
El médico dijo que tenía la piel dura y mucha suerte.
A mí me parece que suerte no tenía ninguna".
No esperaba verte de vuelta. Al menos no tan pronto.
No has estado fuera ni dos meses.
¿Qué piensas hacer ahora?
¿No quieres que hablemos?
Bueno.
No importa.
Puedo esperar.
Pero eso era el pasado. Nosotras estábamos en otras cosas.
Mamá siempre decía que las cosas malas
son como los malos sueños.
Y que luego una despierta o sueña algo bonito.
Y yo, que era muy chica, me lo creía".
A que no me pillas, Lucía.
Encarna, ¡para!
¡Déjala! ¿Adónde va a ir?
También es verdad.
Esto es tan pequeño, que cuando vas ya vuelves.
Me gustaría ir a Madrid.
¿A Madrid? ¿Para qué?
No sé, para ver famosos, futbolistas y cantantes de la tele.
Tengo una prima en Madrid y no ha visto ningún cantante.
Será que no mira.
Será eso.
- ¿Y estas quién son? - ¿Estás tonta? Las Jiménez.
Dios mío, cómo han crecido.
Y qué guapas se han puesto.
Hay que joderse. Cómo se van los años.
Qué guapas están.
Ese chico está mal de la cabeza.
Muy mal de la cabeza.
Así se hace. ¿Lo ves?
No es tan difícil.
Y eso que yo estoy jodido.
La carne que llegue la primera quincena la pones aquí.
La de la segunda quincena, la pones detrás.
¿Está claro? Sí, señor Jiménez.
No me digas "sí, señor Jiménez", "no, señor".
Dime "sí" o "no" y ya está.
Tú quédate aquí. Sí, señor Jiménez.
Joder. ¡Mierda!
Me cago en...
¿Qué pasa, papá?
Ese niño es más tonto que una vaca muerta.
Cuando quieras vemos las cuentas.
¿Qué tal vas con eso?
El jueves viene el comprador y necesito los papeles.
¿Qué comprador? ¿Vas a vender esto?
Eso no te importa. Tú ocúpate de las cuentas.
Ya está. Solo queda el pago de los Romero.
Sí, ese.
Pues ya te puedes ir.
Me estás dando sombra.
Oh. Perdona.
Isabel, ¿qué harás este verano?
Tomar el sol. No, en serio.
¿Os quedáis en el pueblo?
Quizá nos vamos a la playa.
Sí, hombre. A Marbella, con los ricos.
O sea, que os quedáis aquí.
¿Qué más te da? Claro que me da.
¿Ah, sí? Óyeme.
¿Estoy hablando contigo?
No. Pues cállate.
¿Por qué no te vas a jugar? Vamos.
Cuando quieras, nos vemos.
¿Qué te ha dicho? Que tiene moto.
Pero eso lo sabe todo el mundo. Ya.
Ya llevas aquí cinco años.
Y no solo no progresas,
sino que parece que vas a peor.
Tienes que relacionarte con los demás.
¿Entiendes lo que te digo?
¿Qué...?
Tranquilo.
Antonio, Pablo.
General de brigada. A sus órdenes.
Retirado, Chino. General retirado.
Chino, ¿qué pasa? ¿Qué pasa, guapa?
¿Hoy qué haces, preciosa? Estoy muerta.
¿Muerta? ¿Qué me traes?
Vigila, eh. Ten, para ti.
Menos mal. Me tenías más seca...
Espérame aquí, ¿vale? Ay, que me caigo.
Sin prisa, ¿eh?
¿Chino?
Qué cosa más guapa. Mi amor.
Me cago en sos.
¿Cómo estás? Bien.
¿Me trajiste eso? Claro que te lo he traído.
Sin prisa.
Ay, sí, que me apetece mucho. Ya.
Sabía que no me fallarías. - Chino, vete a dar un paseo.
Que estás más mono. No te pongas celoso.
Chino. ¡Chino!
Bueno, yo me voy.
¿Te vas ya? Sí, nos vemos.
Cuídate.
¿Han llamado? Sí.
Viene el jueves.
No lo sé. Aún no lo tengo muy claro.
A ver cuánto pagan.
Ya está hablado. Aunque nos den un poco menos.
¿Adónde iremos?
A Sevilla.
Como Alejandro.
O a Madrid.
Aquí estamos bien, ¿no? No, José.
Aquí no estamos bien.
Un día se matará.
Antes me va a matar a mí.
¿Te gusta? Sí que me gusta, sí.
Es guapo.
Sí que lo es. Y además tiene moto.
Oye,
¿y si te besa?
Pues le beso.
¿Y si te toca?
Pues le toco.
¿Y si te quiere?
Pues le quiero.
Sé lo que piensan todos.
Hasta mi madre, que en gloria esté, me lo dijo antes de la boda:
"Es demasiada mujer para ti".
Mira, no sé, Raúl... Sí, sí sabes, José.
Pero eres un buen amigo y no dices nada.
Gracias, Clara.
Esta mujer me entierra. Cómo hay Dios.
¿Entonces, qué?
Raúl, ¿me pones otra?
¿Cerveza o cosquillas? - Carlitos, déjame. Ahora no.
- ¿Cerveza o cosquillas? - Apártate que te doy.
¿Cerveza o cosquillas?
Todavía duele.
Ponle una.
- ¿Cuándo debutas? - De este otoño no pasa.
¿Sabéis qué han dicho por la radio?
Que Jerónimo Fuentes se murió ayer en la cárcel.
Antes tenía que haber muerto ese hijo de puta.
¿Te has enterado? ¿De qué?
Se murió Jerónimo en la cárcel.
Se murió de loco.
Eso me han dicho.
Ya se ha acabado.
Todavía no, José.
Todavía no.
Muerto el perro, se acabó la rabia. Ojalá.
Quedan los otros y son igual de bestias.
Tienen todos la misma mala sangre por las venas.
Y no olvidarán lo de su madre.
Me cago en la vieja y en todos ellos.
Coño. Ya tuvieron su juicio.
"Ya sabes que a ellos les importa un rábano.
La justicia la hacen ellos".
Para ellos somos culpables. ¿Culpables?
Mataron a mi hermano y casi me matan a mí.
Hijos de puta. Tenían que haberse quemado todos.
José, ¡las niñas! Están dormidas.
"En un pueblo pequeño, nada se olvida.
En las ciudades, sí.
Porque las cosas viejas se cambian por nuevas.
Pero aquí se queda todo como estaba.
Aquí nada crece fácilmente y nada se muere del todo".
Oye. ¿Ya estáis? Sí, pesada.
Siempre igual.
Siempre tú primera. Pues toma, tú primera.
Pesada, que eres una pesada. ¡Tú!
Déjame meter la mano.
Ya está contigo, madre.
Pobrecito.
¡Me cago en la mala sangre y en todo este pueblo!
No vamos a quedar ni uno.
Uy, qué poca cosa.
Carmen, es fuera de temporada. Nadie hace punto en verano.
Ese no está mal.
Isa, ¿te gusta el granate?
Sí. A ver.
Te sienta bien.
Parece mentira.
Han tenido el coraje de enterrarlo aquí.
La cosa tiene miga, Carmen.
Los jerséis del invierno hay que hacerlos en verano.
Lo único que importa es que ya está en el infierno con su madre loca.
Y de ahí no se sale. ¿De dónde no se sale?
Tú, a lo tuyo.
Ten más sentido común.
Ya están aquí. Sí que llegan pronto.
¿Quiénes?
Olé, a presumir.
Ese, el Paco Fernández, no tenía donde caerse muerto.
Y ya ve, ahora presumiendo.
Vete tú a saber, cómo habrán hecho el dinero.
¿Qué vas a hacer?
Quedármela.
A Jerónimo ya no le hará falta.
¿Te quedas con la mía?
Así puedes tirar tu trasto.
¿Te has dado cuenta? Es como en la mili.
Nos han ascendido.
"Es por culpa de una hembra
que me estoy volviendo loco.
No puedo vivir sin ella.
Pero con ella tampoco.
Y si de este mal de amores
yo me fuera para la tumba,
a mí no me mandéis flores.
Que como dice esta rumba:
quise cortar la flor más tierna del rosal
pensando que de amor no me podía pinchar
y mientras me pinchaba me enseñó una cosa,
que una rosa es una rosa, es una rosa.
Que una rosa es una rosa, es una rosa.
Y cuando abrí la mano y la dejé caer
rompieron a sangrar las llagas en mi piel
y con sus pétalos me las curó mimosa
que una rosa es una rosa, es una rosa.
Pero cuanto más me cura,
al ratito más me escuece..."
"Porque amar es el empiece
de la palabra amargura.
Una mentira y un credo,
por cada espina del tallo,
injertándose en los dedos.
Una rosa es un rosario.
Quise cortar la flor más tierna del rosal,
pensando que de amor no me podía pinchar.
Y mientras me pinchaba me enseñó una cosa,
que una rosa es una rosa, es una rosa.
Una rosa es una rosa, es una rosa.
Y cuando abrí la mano y la dejé caer,
rompieron a sangrar las llagas de mi piel..."
Para usted y para mí este sitio significa
cosas muy diferentes.
Para usted esto es... Toda mi vida.
Exactamente.
¿Y para qué quiero yo su vida?
Le hablaré muy claro.
En un año el almacén no valdrá nada.
Las grandes superficies se comerán toda la región.
La propiedad podría ser rentable en un futuro.
Pero no al precio que usted me pide.
Es un precio más que justo.
Precisamente. Y un precio más que justo
deja muy poco margen.
Yo soy un hombre de negocios.
Pongo dinero para hacer dinero. Así de sencillo.
Esta es mi oferta.
La primera y la última.
Pero esto es muy poco. Seguramente.
En fin, usted ya tiene mi número de teléfono.
Si acepta, me llama. Si no, siga con lo suyo
y yo, con lo mío. Así no perdemos el tiempo.
¿Era esto lo que querías ver? Ajá.
Pero ¿por qué?
No lo sé.
Este hombre mató a mi tío y casi mata a mi padre.
Quería asegurarme de que estaba muerto.
Muerto y enterrado.
¿Quién habrá hecho eso?
Nadie. ¿Cómo, nadie?
Aquí nadie hace nunca nada.
Tampoco quemó nadie a la vieja. Eso fue un accidente.
Hubo juicio y todo. Ya.
Eh, Isabel.
Que yo no me pongo de su lado.
Solo te digo que en este pueblo hay más de lo que se cuenta.
¿Y qué sabes tú?
¿Yo? Nada.
A mí no me metas en líos.
Ya has visto al muerto. ¿Nos vamos?
Estás enfadado. No.
No me gusta que me tomen el pelo.
Creía que veníamos a otra cosa.
Es que no quería venir sola.
Ya. Y además también venía a otra cosa.
Pero aquí no, que me da no sé qué.
¿Qué ocurre?
No vamos a Madrid, Carmen.
¿Cómo que no?
Ni a Sevilla.
Yo soy de aquí y aquí me quedo.
"Rocío, ay mi Rocío.
Manojito de claveles.
Capullito florecido,
de pensar en tus quereres voy a perder el sentido.
Porque te quiero, mi vida.
Como un ángel te ha querido.
Ay, Rocío". - Mátalo.
Mátalo, te he dicho.
¡Que lo mates, coño!
¡Mátalo! - Déjame.
¿Qué ves?
Nada.
¿Qué ves?
Nada.
¿Nada?
¿Eso eres tú? ¿Nada?
Pues un bicho como este casi te dejó tuerto.
Si no eres capaz de matar a los que te hacen daño,
entonces no vales nada.
No es eso, hermana.
No es eso.
Nada.
"Rocío. Ay, mi Rocío.
Manojito de claveles".
Bésame.
Clara. Espera.
Vente conmigo.
¿Adónde?
A Vitoria. Ahora voy allí.
Luego ya veremos.
Estás loco.
Loco.
¿Aquí que tienes, eh?
Un barucho y el tío ese.
Vente conmigo.
El tío ese es mi marido y el padre de mis hijos.
Si tú no tienes hijos.
Lo estamos intentando.
"Pa-pa-pa-pa-pa...
Pa-pa-pa-pa-pa...
Pa-pa-pa-pa-pa...
Pa-pa-pa-pa-pa...
Me miraste con ojos de gacela.
cuando fui a visitarte en mi 600.
Me pusiste cara de pantera
cuando viste aquel coche tan pequeño".
No me digas que es de tu madre.
"Sabes bien que soy hombre de campo
y que solo voy con descapotable.
Cuando llegue el próximo domingo,
voy a traerlo para impresionarte.
Tengo un tractor amarillo
que es lo que se lleva ahora.
Tengo un tractor amarillo,
porque es la última moda.
Hay que comprar un tractor,
ya lo decía mi madre.
Es la forma más barata,
de tener descapotable.
Tengo un tractor amarillo.
Porque es la última moda.
Hay que comprar un tractor,
ya lo decía mi madre.
Y es la forma más barata
de tener descapotable.
Pa-pa-pa-pa-pa...
Pa-pa-pa-pa-pa..."
Pa-pa-pa-pa-pa...
Pa-pa-pa-pa-pa..."
Muchas gracias.
Chino, ¿me vas a querer siempre?
Siempre es mucho tiempo.
Siempre es ahora.
Siempre, siempre, siempre.
Hijos de puta.
¿El Tonto?
No es tan tonto como te crees.
Y él estaba ahí. En el incendio.
Y lo vio todo. ¿Qué es lo que vio?
¿De verdad quieres saberlo? Claro.
Si quieres puedo llevarte a verle. ¿Crees que hablará conmigo?
Sí. Si yo se lo digo, sí.
A Carlitos le gusta mucho el costo.
¿Entonces es verdad que pasas?
Solo para pagarme la carrera.
¿Qué carrera? No sé. La que sea.
Oye, Isabel.
¿Qué se te ha perdido en esta historia?
¿Por qué quieres remover la mierda seca?
Eso es cosa mía.
No, ahora es mía también.
No me gustan los secretos.
¿Y esta qué quiere?
Ya te lo he dicho, que le cuentes lo del incendio.
No, no. Lo del incendio, no.
¿Por qué? Quiero saber qué pasó.
No. No quieres saberlo.
Venga, que un trato es un trato.
No le va a gustar. Eso ya se lo he dicho.
Dime, niña.
Tú sabrás que yo soy el hijo de mi padre y su hermana.
Entonces sabrás que mi madre es mi tía.
Y que en vez de dos abuelas, solo tengo una.
Y con todo este lío, tú dirás: "¿qué coño puede saber el Tonto?"
Normal.
Pero yo lo vi todo.
El pueblo entero lo vio.
Luego, en el juicio, se callaron como putas.
"Indicios de criminalidad", dijo el juez.
Joder, si había un bidón de gasolina dentro de la casa.
Pero no pudieron probar nada.
"¡La madre se quema!
¡La madre se quema!"
Yo vi lo que vi.
Estaban todos de acuerdo.
A un hombre sólo se le puede hacer hablar
con una batería de coche y unas pinzas en los huevos.
Pero cuando un pueblo se calla...
¿Te he contado que mi madre es mi tía?
Hay que joderse.
Pero es un hecho y hay que vivir con ello.
Venga, va. Al grano.
La noche antes del incendio, cuando ya era tarde,
vi a tu padre en la gasolinera.
Llenando un bidón.
¿Y?
¿Cómo que "¿Y?"?
Seré el tonto del pueblo, pero sé sumar dos y dos.
¿Eso es todo?
Mi padre tiene un generador en el almacén.
Aquí la luz falla día sí, día no. Llena los bidones cada semana.
¿Qué más viste? ¿Viste a mi padre en la casa?
Ya te dije que no te iba a gustar.
Podía ser tu padre,
podía no ser tu padre.
Sí, pero no. No, pero sí.
A ver si fuiste tú el que la quemó.
Ya te dije que no le iba a gustar.
Joder, Carlitos.
Isabel.
Que salga la loca.
Que salga la loca.
Que salga la loca.
Que salga la loca.
Que salga la loca.
¡Aire!
¿Qué quieres?
Ya he terminado.
Madre me dijo que cuando acabase la ayudara con la compra.
Si tienes que ir, vete.
¿Padre? ¿Qué coño quieres ahora?
Nada.
Cebada, ¿cuánto? - 800 kilos.
Y 700 de avena.
1.500 de girasol.
¿1.500, nada más?
Sí, 1.500. No había más.
- ¿A quién se lo has vendido? - A Justino, el de la cooperativa.
250 de maíz.
Y 600 de altramuces.
- ¿Cuánto? - 600.
Que vuelve.
No.
¡No!
¡No! - ¿El qué?
¿El qué? - El ruido, Ángela.
Nos quieren volver locos.
Tiene que parar.
Tiene que parar. - ¿Qué va a parar?
Qué va a parar. Esto no parará nunca.
- Antonio, ¡haz algo! - ¿Qué?
- ¡Antonio! - ¡Qué!
- ¡- Este ruido nos matará! - ¿Qué hago?
¡Antonio!
Antonio.
¡La madre está en llamas!
¡La madre está en llamas!
¿Qué? Lo del casco no va contigo.
Si casco tengo.
¿Y dónde lo tienes?
En casa.
¿Por qué no me das otro toque? ¿Qué?
Que por qué no me das otro toque. Ahora te doy yo a ti.
¿Crees que somos gilipollas? No, señor.
Chino, te tenemos echado el ojo desde el año pasado.
Sabemos de qué vas.
Como sigas, te caerá un paquete.
No sé de qué me habla. No sabes de qué te hablo.
Ni idea. Ni idea.
¿Y el costo que la gente fuma en el pueblo?
¿Ha venido andando solo desde el moro?
¿Eh?
Chino, te diré una cosa por tu bien. La vas a cagar.
Como sigas, la cagarás.
Nosotros somos buena gente. Pero también tenemos mala leche.
Ya. ¿Lo has entendido?
Sí, señor. ¿Lo has entendido?
Sí, señor.
Muy bien.
Lárgate, anda.
Ay, ay.
Ay.
Ay, qué guapo estás.
Me he dado cuenta de cómo te miran esas.
"Ay, quién pudiera subirse
a los barandales de la luna.
Coger el cielo con mis manos.
Y contar las estrellas una a una".
Ya has visto los días, Antonio.
Y las noches.
Y es todo lo mismo.
Y no es nada.
¿Qué quieres de mí, Luciana?
Que tengas los santos huevos para sacarnos de aquí.
De aquí no se sale.
Sí se sale.
Pero hay que pensar con la cabeza.
Deja la cabeza quieta.
Ya lo tengo yo todo pensado.
Lo que hace falta son dos buenas escopetas.
- ¿Y Emilio? - Emilio viene conmigo.
Donde yo vaya.
¿Cuánto vale esta? Eso es oro.
Ya sé que es oro.
Le he preguntado cuánto vale. 35.000.
Tengo aquí otras cositas. No, no. Quiero esta.
Isa, allí está el Chino.
¿Qué pasa?
Me voy.
¿Cómo que te vas? ¿Dónde? A cualquier sitio.
¿Pero cuándo? Ahora.
¿Por qué?
¡Porque este pueblo es un pueblo de mierda!
¿Qué ha pasado? Espérate y cuéntamelo.
Si me espero, no me voy.
Cuando te vas, te vas. Y punto. No hay otra manera.
¿Cuándo vas a volver? No voy a volver nunca.
¿Y yo qué?
No sé.
Isabel, tú tienes los tuyos.
Tú estarás bien. Pero yo te quiero a ti.
Pero yo no quiero que me quiera nadie.
Mejor así.
Llévame contigo. No puede ser.
¿Por qué no puede ser?
Solo tengo un casco.
¿Y esto? Es para ti.
Te traerá suerte.
"Así se va la gente que más quieres.
Llevándose un trozo de lo que le has dado.
Te dejan rota por dentro".
¿Por qué no sales?
No tenía ganas.
"Chino se iba y el verano se acababa.
Como se acaba todo. Antes de empezar".
A ti te pasa algo.
¿Qué me va a pasar?
Venga, Isa.
Que yo también he sido moza. Por favor, moza.
Eso eran otros tiempos. Ni siquiera se dice.
Da igual, como se diga. Es lo mismo.
Mira,
cuando vi a tu padre por primera vez,
se me hizo una torta aquí en el pecho.
Y luego, cuando se fue a la mili,
un agujero en todo el centro. Pero volvió.
Pero este no volverá.
¿Qué sabes? ¿Para qué iba a volver?
Si aquí no hay nada.
Venga, Isa.
Anímate.
Las cosas cambian, ¿sabes?
Ya verás.
¿Te caliento la leche? No, voy yo.
Y a la camita.
Para.
Estate quieta, Irene.
¿Quieres estar quieta?
Si no, no puedo. ¡Mamá!
Me haces daño. Haberte peinado anoche.
¿Nos vamos ya?
Ponte los otros zapatos, Antonia. No me valen.
¿Cómo que no? Los acabamos de comprar.
De verdad, que no me valen. Para cuando crezca esta.
Estoy harta de llevar las cosas viejas de Antonia.
Quiero unos zapatos nuevos. Vale.
Quejica. - Quiero unos zapatos nuevos.
Muy bien, pero ahora cállate.
¿Cuándo me puedo pintar los morros?
¿Los morros?
Para los cerdos.
Ya tendrás tiempo para eso. ¿Qué le pasa a la niña?
Nada.
Estate quieta.
Tiene mal de amores.
- ¿Va a ser hoy? - Puede.
Niñas, quietas.
Esperad un momento. ¿Qué ocurre?
José, llegaremos tarde a misa. Es un segundo.
¿Para qué quieres tantas fotos? Poneos allí.
Para recordar.
Para recordar no hacen falta tantas fotos.
Por si acaso.
Hay gente que de vieja no recuerda ni su nombre.
Alzheimer. ¿Qué?
Alzheimer, una enfermedad. Lo he visto en la tele.
Eso es. Alzheimer.
Carmen, ven aquí.
Las niñas solas, venid.
Isabel, al medio.
Espera. Carmen, por favor.
Una sonrisa...
No me importa olvidar mi nombre,
pero no quiero olvidaros a vosotras.
El negro, no.
El negro para los entierros.
¿Y ahora qué pasa?
"¿Y quién pudiera subirse
a los barandales de la luna
coger el cielo con mis manos..."
"... Las estrellas una a una".
Angelito, por favor, dame algo, ¿no?
"En un pueblo pequeño todo el mundo se conoce.
La Guardia Civil, el cura...
Raúl, el del bar. Clara, su mujer.
El alcalde. La señora Encarna y los niños,
Araceli y Dolores. Hasta las putas de la whiskería.
En un pueblo pequeño, aunque todos somos distintos,
todos somos lo mismo.
"Gail Devers, de Estados Unidos, 10,82 segundos.
Segunda, Juliet Cutberth, 10,83; y tercera Irina Privalova, 10,84".
Mía, mía.
Pásala ya.
Ay, a ver cómo está.
Qué gordo está.
- Me tocó echarla a mí. - Qué bonito.
Creí que ya no venías.
- ¿Cómo no iba a venir? - Como has tardado tanto hoy.
Vas muy adelantada con el punto.
Clara, ponnos tres Fantas. Yo no quiero.
Sube la música, anda.
Ya vienen.
Ya vienen, ya vienen. - A este qué le pasa.
- Los lobos. - Está chalado.
Vienen los lobos.
"Se vuelve loco el muy tonto por mí.
Y luego me hará dulzuras a la luz de la luna.
Yo no sé por qué se enfada también,
si quedo en mi casa a solas con él".
Isa, ven a bailar.
"Solo mi amigo dice que quiere ser.
Yo también quiero bailar.
"Que lo tengo en el bote, lo sé.
Si no me habla de amor no tiene nada que hacer".
"Es lo que yo te digo,
los amigos de mis amigas son mis amigos.
Uh, vaya lío.
Los amigos de mis amigas son mis amigos.
Uh, vaya lío,
los amigos de mis amigas son mis amigos.
Uh, vaya lío,
"los amigos de mis amigas son mis amigos".
"Yo no sé por qué se enfada Javier".
"Y deja plantada a mi amiga Isabel
y viene a verme con dos copas de más".
"Es lo que yo te digo...
los amigos de mis amigas son mis amigos.
Uh, vaya lío..."
"Los amigos de mis amigas son mis amigos".
"Dicen que Dios creó el mundo en seis días.
Y en el séptimo descansó.
Por eso a veces las cosas más horribles
pasan en domingo.
Mientras Dios duerme.
Qué raro, ese ruido.
Para abajo.
A la plaza.
¿Qué está pasando?
Pero ¿qué hacéis? ¿Estáis locos?
Vengan pronto, por favor. Nos van a matar.
Encarna.
Encarna.
Encarna, mi niña.
Encarna, cariño.
Por Dios.
Dime algo, por favor, Raúl.
A ese no.
¡Mamá!
Juan, ven.
¡José!
¡José Jiménez!
Carmen, tú quédate aquí.
¡José Jiménez!
Vamos.
Mamá.
José. José, las niñas.
Las niñas.
Ven.
¡Las niñas!
"Ni siquiera trataron de huir.
Los hermanos Fuentes pasaron la noche en el monte.
No opusieron resistencia en la detención.
Dicen que Luciana y Ángela Fuentes estaban tranquilas
cuando las detuvieron.
Dicen que Luciana no dejó correr ni una lágrima.
Tanta mala sangre la había dejado seca.
"Manojito de...
claveles".
"Dejaron detrás nueve muertos y doce heridos.
algunos volvieron a andar.
Algunos no se recuperarán nunca.
Antonio y Emilio Fuentes fueron condenados a 345 años.
En el examen psiquiátrico no mostraron
signos evidentes de locura.
Detuvieron a mi padre a la puerta del juzgado
con un cuchillo en las manos.
Ni él mismo sabía lo que haría con él.
Fue puesto en libertad a los pocos días.
Las hermanas Fuentes fueron ingresadas en un manicomio.
Y ahí siguen.
Dios dé misericordia
para que se abran a sus siervos las puertas.
Nosotros, los que aún permanecemos en este mundo...
Por los siglos de los siglos. Amén.
"... Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor".
"Señor Jesucristo..."
"Mi madre y yo dejamos el pueblo y no volvimos nunca.
En cambio mi padre se quedó allí.
Y creo que ya no saldrá.
Allí morirá y allí le enterrarán. En su pueblo.
Donde vivimos ahora se ve el mar.
Tengo un trabajo con el que vivimos bien.
No somos ricas, pero vamos tirando bien.
Dicen que el tiempo lo cura todo. No lo sé.
Es verdad que algunos nombres se olvidan,
que algunas caras se borran.
Y ves las cosas de otra manera.
Como si le hubiesen pasado a otra persona y yo no estuviera.
"Adéu". "Adéu".
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