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No. No, no, no, ya te dejo.
Solo quería saber si Wyatt ya estaba en casa.
Vale. Yo voy a empezar con los preparativos de la cena.
Recuerdos para todos.
Bueno, te quiero muchísimo. Hablamos luego... Chao.
Hola, pequeñina.
Mi niña...
¿Qué ha pasado aquí mientras yo he ido a comprar servilletas?
Cuéntamelo todo.
Vale, luego me cuentas.
Hola, Londres.
¿Qué pasa, Lady?
Mi vuelo tiene un retraso de tres horas, Carrie.
Es del todo imposible que llegue a tiempo.
-¿A tiempo para qué? -"La última cena".
Miranda y Charlotte me lo han contado todo.
¡Yo quería sorprenderte!
Vaya, pues lo has conseguido. Menuda sorpresa.
Esta puta niebla se ha levantado, pero la tripulación todavía no.
- Joder, qué cabreo tengo. - Pero... No, no.
- Tranquila, ya nos vemos mañana. - Cariño, ya me he ido de Heathrow.
Tenía el vuelo de vuelta a primera hora de la mañana.
Oye, espera. ¿Ibas a venir hasta Nueva York solo para una noche?
Es tu apartamento. Quiero despedirme de él como merece.
A ver, pon el altavoz.
Vale.
Venga, pon el manos libre y el volumen al máximo.
Ya está.
Gracias por todo. Has sido un piso fabuloso de cojones.
Samantha, te noto muy refinada...
¿Quién es Samantha?
Soy Annabelle Bronstein, de Londres.
Chao, chaíto.
Que tengáis una gran noche.
Chao. Adiós.
¡No, no! ¡Nada de salir al descansillo!
Oh, no. Y nada de escaleras.
Oh, no.
No, no.
Me niego a que haya más dramas.
Buenos días, dormilona.
¡Anthony está aquí!
¿Qué? ¿Qué...? ¿Qué quiere?
Dice que te ha escrito que estaba de camino.
- Ah, ¿sí? ¿Y mi móvil? - Creo que en una jarra de margaritas.
Ah, sí.
Pero... Pero ¿qué quiere?
Quiere hablar contigo sobre la desvirgación anal.
-¿Qué? - En concreto,
si debe o no dejarse dar por el culo.
No habrá soltado eso delante de les niñes.
No, no, no. Solo estaba yo. Qué suerte la mía. Les niñes no están.
Me he ocupado de todo sin tu ayuda.
¡Yo no puedo con todo, Charlotte!
Oye, yo no puedo gritar, así que, por favor, escucha.
Tú no estás haciéndolo todo.
Lo sé. Como has hecho un par de desayunos
y un par de recaditos, tienes la impresión de que sí.
Pero, de hecho, lo que haces es una mínima parte...
de lo que a mí y a otras mujeres nos han pedido,
¡no!, de lo que nos han exigido que hagamos en casa,
durante años y años y años.
Y ahora, solo te pido, no, no,
te estoy exigiendo que me ayudes con una parte,
no con todo, porque adoro mi trabajo y se me da bien.
Y pienso seguir haciendo lo que hago,
quitando lo de las borracheras.
Sí, mucho mejor.
De modo que necesito tu ayuda y tu apoyo,
no tus palabras de ayuda y de apoyo.
Y puedes apoyarme ahora saliendo ahí fuera
y diciéndole a Anthony que no estoy disponible.
Desconocía el término "desvirgación anal".
- No. Mejor en inglés. - Vale, perdona.
Hay que limpiar el colector de grasa.
Mejor así, ¿no?
Mira. Tienes visita.
Sorpresa.
Supongo que le cambiarás el nombre.
La verdad es que no. Me apetece ser otra persona durante un tiempo.
Ojalá a Paul le haya ido mejor que a mí últimamente.
Qué mal, ¿eh?
Miranda, es... como si no hubiera bajado de esa montaña rusa.
Me sorprende no haberme abierto la cabeza como una sandía contra el suelo.
Eso pasó en un final de curso.
Por eso yo no fui al mío.
Y porque nadie me quiso acompañar.
- Bueno, siempre ha habido idiotas. -¿Verdad que sí?
No tenías por qué venir.
- Estoy bien. - Ya.
Tranquila.
Es el pasado.
Justo por eso he venido.
Yo no quiero ser solo alguien de tu pasado.
No quiero saber de ti a través de Carrie.
No quiero que te olvides de mí, de lo nuestro.
Y lo aceptaré si eso es lo que quieres tú, pero...
si cabe la menor posibilidad, yo querría estar en tu presente.
Y también en tu futuro.
Si me dejas.
Pero solo como amigos, ¿no?
Porque no vas a cambiar de idea y volver a hacerte hetero, ¿no?
Es que yo ya no puedo con más montañas rusas.
No. Yo tampoco.
No lo digo porque quiera, porque...
Bueno...
Eres listo.
Estuviste muy acertado en muchas cosas.
Lo estuviste al proponer que compráramos la casa de Brooklyn.
Ahora no podríamos pagar esa casa.
Y acertaste en que somos buenos padres.
No lo hemos matado.
- Aún. - Ya.
Solo te equivocaste con lo nuestro.
No.
Acerté con eso durante muchísimo tiempo.
Sí.
¿Sí?
¡Gene! Acabo de leer tu mensaje. Podría haber ido yo a tu despacho.
Tranquila. Tengo que hacer 10 000 pasos diarios.
Ya solo me quedan 9000.
-¿Nos sentamos? - Sí. Sí, claro.
Han elegido a alguien para el prestigioso Instituto Jurídico de Estados Unidos.
Y no es a mí.
Yo ya he estado allí 15 años.
Gene, me propusiste la semana pasada.
Dijiste que el consejo directivo tardaría un tiempo en decidirse.
Normalmente así es,
pero con la brillante y tenaz profesora Nya Wallace
de la Universidad de Columbia han votado rauda y unánimemente.
Hasta el viejo Larry.
-¿Ese quién es? - Mi némesis.
No me lo puedo creer.
Nya, eres una joya.
Aquí en Columbia todos lo sabemos bien.
Y ahora el Instituto Jurídico de Estados Unidos
también lo sabe y te quiere allí.
Hasta el viejo Larry.
Creo que me va a caer bien ese tal Larry.
Ya te digo yo que no.
-¿Qué tal el día? - Bien.
Me han elegido para el Instituto Jurídico de Estados Unidos.
¡Enhorabuena! ¡Eso es maravilloso!
Sí, lo es.
¿Y sabes lo primero que he hecho después de recibir esa gran noticia?
Coger el móvil para contárselo a André Rashad.
No me acordaba.
¿Verdad que es triste?
Nya, tienes una gran vida.
Eres una muy querida profesora titular
de una de las mejores facultades de Derecho que hay.
- Es la vida que querías. - Sí.
Aunque sin un hombre con quien compartirla.
Bueno, ya lo he dicho.
Hoy no me apetece ver a nadie.
Así que voy a decirle a Carrie que lo siento.
Te entiendo, pero solo dos palabras:
Michelin Chef.
¿Crees que una estrella Michelin me hará sentir mejor?
Es mejor que quedarte en casa.
- Y de paso tienes refuerzos con Che. - Qué buena idea.
- Caray, la mesa está preciosa. - Gracias.
Sí, me he venido un poco arriba, lo sé.
Pero tenía que ser ahora o, si no, ya nunca.
¡Hola! Ya estoy aquí.
- Hola. -¡Hola! ¡Ya he llegado!
Por favor, Carrie. Carrie, está todo muy elegante.
Sí.
¿Te acuerdas de cuando nos sentábamos aquí
a comer tallarines fríos con sésamo en cajas de cartón?
-¿Cómo iba a olvidarlo? -¿Y Harry?
Tenía trabajo. Enseguida viene.
Vale. Voy a comprobar que todo va bien. ¿Estáis servidos?
- Sí. - Genial, hasta ahora.
Carrie, ¿tienes idea de por qué hay una mancha en el techo?
Pues no, ni idea, pero ahora es tu mancha.
Hola, guapo. ¡Estás bebiendo!
Lo siento. ¿Debo fingir que todavía no lo sé?
- Lo hemos perdido. - Aborto espontáneo.
- Madre mía. - Aquí no.
Llego tarde. Perdón, perdón.
- La Apple Store era un caos. -¿La Apple Store?
Toma tu nuevo iPhone 14 Pro Max.
Has sacado la artillería pesada, ¿eh?
Necesita todas las prestaciones posibles. Lo está petando en el trabajo.
- Buenas noches, chicos. -¿Adónde coño se supone que vas?
¿Tu sofisticado chef te ha salido rana?
Más quisieras, chaval. De eso nada.
No, como yo solo tengo un hornito de juguete en mi casa,
Lisette le ha dejado usar su carísima cocina gay.
Eso es todo un detalle.
Por el precio que ha pagado por mi apartamento, no tenía otra opción.
-¿Os veo ahora? - Claro.
Vale. Voy a ver a la gata. Después de ti.
Aunque si eso te hace sentir mujer, pasaré yo.
Pero no me mires el culo... No está en el menú esta noche.
- Hola. - Gracias.
Hola. ¿Qué hay? Soy Lisette. La vecina de abajo de Carrie.
Hola. Soy Che.
Sí, ya lo sé. Me encantaba tu podcast.
¿Tienes algún proyecto nuevo del que tenga que estar pendiente?
La verdad es que no. Bueno, lo cierto es...
En fin, no te conozco y seguramente no volveré a verte, así que...
Sí, cuéntame.
Estoy en transición. Emocionalmente.
Le antigüe yo está en la mierda y le nueve aún no ha llegado.
Es la fase del capullo.
Sí, me pasó igual cuando vine a Nueva York de Los Ángeles.
Puede ser complicado.
Pero llegó un día en que me levanté e hice este anillo de mariposa.
Para recordar tu metamorfosis
Y porque me gustan las mariposas. Soy bastante literal.
¡Mirad... quien está aquí! ¿Cómo va eso?
¡No te veía desde que nos dejaste tirados con el podcast
por ese puto piloto que se fue a tomar por culo!
Al menos yo tuve un piloto.
Que yo sepa, a ti nadie te ha ofrecido un piloto con el que cagarla.
- Soy Smoke. - Lisette.
Típico saludo entre humoristas.
- Venga. Dame lo que necesito. -¿Antidepresivos?
¡Carrie Bradshaw! ¡Abrazo! ¡Abrazo!
¡Los Beatles juntos otra vez!
Venga.
Te cubro la espalda y tú a mí la mía.
No conozco a casi nadie y no estoy nada habladora.
- Buenas. - Hola.
-¿Nos conocemos? - Sí.
- Me resultas familiar. - Coincidimos en el Bar T, en Brooklyn.
- Hace algún tiempo. - El "Bar T" es mi local.
Perdona, qué maleducado. Soy Toussaint, Toussaint Feldman.
- Eres el chef Michelin. - Sí.
Bar T. T de Toussaint.
- Sí. - Anda.
Y tú eres la que usaba el bolso a modo de muro.
¡Sí! Eso fue justo lo que dijiste.
Eso me dijo.
Y estabas casada.
Pero ya no.
Vale.
Ve tú delante.
-¿Y mi espalda qué? - Ya te apañarás.
- Luego te veo. - Sí, claro.
Profesora Nya Wallace.
- Profesora Wallace. - Me puedes llamar Nya.
Nya, es un placer volver a verte.
Lo mismo digo, chef.
-¿Pueden despedirte por esto? - Qué va. Tranquile, tranquile.
No podemos joderle la noche a Carrie.
Te prometo que no volveré a burlarme ni a hablar de ti en un escenario.
Siento haberte hecho daño.
Me sorprendió. Creí que habíamos acabado bien.
Ya, y yo también. Pero dejaste de contestar a mis llamadas
y me hiciste ghosting, aunque los chistes no fueron por eso. Me hacían gracia.
No se me da bien acabar relaciones, lo siento.
- Y los chistes no tuvieron gracia. - Lamento discrepar.
Pero, Che... ¿Qué ha sido lo nuestro?
Miranda, teníamos que descarrilar.
Ya. Pero en plan bien, ¿no?
Como cuando no se muere nadie y te bajas en un nuevo lugar.
En ese lugar al que estabas deseando llegar.
Y solo ese tren podía llevarte allí. Eso es lo que quiero creer.
- Vale. Era la hostia ese tren. - Ay, calla.
- Gracias. - De nada.
-¿Va todo bien por ahí? - Sí.
-¡Feliz última cena! - Permiso.
- Me alegra verte. - Igualmente, gracias por venir.
Sí, conozco ese sitio.
Me encanta Roma. ¿No lo echas de menos?
La verdad es que... volveré pronto.
¿De veras? ¿Cuándo?
El mes que viene, creo.
Pero volverás...
No creo. El mundo editorial de Nueva York es un poco...
Esto, a ver... ¿cómo se dice?
Cuando no puedes ir más allá.
Abrirte paso.
Que te frena. Un muro.
- Impenetrable. - Impenetrable, sí.
Así es Nueva York para mí.
Muy bien, Harry. Tienes que ser un crack del Scrabble.
No, no, no. Soy demoledor.
Da más puntos.
Me encanta este cuadro.
Gracias. No tengo claro si nuestra protagonista
está viviendo el momento de su vida o en una agotadora maratón de baile.
- Perdonad, tengo que cogerlo. - Claro. Claro.
Ven un segundo.
¿Colaboras un poco?
Lo siento. No pienso invertir más energía en esto.
¿Le digo que le quiero y vuelve a ponerse con el móvil?
¿Sí? ¿Es así? ¿Siempre está con el móvil?
Porque yo estaba dispuesta a dale la turra sobre mi cuadro de segunda mano.
No debería haberle dicho "te quiero" yo primero.
No cometía ese error desde que una ETT me metió en un bufete de abogados en 1990,
y se lo solté a un guapísimo socio júnior con el que estaba liada.
Al día siguiente me despidieron alegando que era temporal.
Porque eras temporal.
Pues qué bien le vino. Se empieza por eso. Ravi se está rajando.
¡Si no te quita los ojos de encima ni un momento!
Tú... No, no, no, no. Tú eres la que se está rajando.
Porque... creo que estás asustada.
A lo mejor es real.
A lo mejor es lo que estabas esperando y a lo mejor estás muerta de miedo.
Vale.
Respira hondo.
Respira hondo.
No es temporal.
Perdón, era el estudio. Tenía que cogerlo.
- Tranquilo. -¿Quieres otra copa, cielo?
Ah, sí. Por favor, tráele una buena copa de algo bien fuerte.
¿Como no me puedes follar, te largas del país?
Esto no es solo por tu culo.
Siempre pones excusas para no dejarme entrar en ningún sitio.
Por joven, por viejo, por poeta, por el esfínter...
En serio, ¿habéis visto este vestidor?
Ay, me ha dejado los sujetadores.
Dios...
- Mira, Tony, esto... - Vale, no me llames Tony.
No es por la barrera de tu culo.
Es por todas las demás.
Es verdad. Soy yo.
Tengo traumas. Es cierto.
Solo me había enamorado una vez y era yo el que mandaba.
¿Es que lo estás de mí?
¿Aún no te lo había dicho?
Otra barrera.
Es un poco tarde, pero Shoe quería deciros a todos hola.
¿Se llama Shoe?
Sí, por el doble sentido.
Sí, "Shoe" de "zapato" y "Shoe" de "shu", déjame sitio.
Es su hora de dormir, así que me voy a acostar a mi bebé.
Dales las buenas noches, bebé.
Di buenas noches.
Buenas noches.
Perdonad, perdón.
Perdonad.
Lis, soy yo.
¿Estás bien?
¿Quería perder al bebé?
Tú no querías perder nada.
No pienses eso. Quítatelo de esa preciosa cabeza.
Es que me siento muy culpable por lo que dije.
Te afectó.
Nos afectó a los dos.
Yo también estaba agobiado, Lisa, pero solo eran pensamientos.
No hay que sentir ninguna culpa.
Quizá no tenía que ser.
No tenía que ser.
Dios tiene otros planes.
- Sí. - Sí.
Bien, ¿podéis ir ocupando vuestros asientos?
La cena está lista.
¿Quieres irte?
No. No.
La mesa está preciosa.
Vamos.
Lo llamo "Aceitunas disfrutonas".
Comed la esferificación verde y luego la esferificación negra.
Una vez que os hayáis comido la negra,
inmediatamente con la cucharita comed la kenell.
Tiene una base de esencia de azahar.
¿Chupo la cucharita después de la negra?
Sí, es justo lo que quiero que hagas.
Me ha estallado en la boca, no me lo esperaba.
Qué bueno.
-¿Siguiente? - Sí, a por ella.
Venga.
Es increíble.
El estudio otra vez. Tengo que cogerlo.
Ni siquiera has chupado la cucharita.
Bueno, ¿y qué otras sorpresas nos tienes preparadas esta noche, chef?
Enseguida vas a descubrirlo.
Que se líen ya.
No, claro que no. ¿No se enteran o qué?
Habla con la comisión de rodajes de Egipto y me vuelves a llamar.
Ravi, ya vamos con el plato principal.
Llevas aquí desde los entrantes.
Me cambian la fecha para rodar delante de la Esfinge de Guiza.
Producción quiere intercambiar las fechas de Nueva York y El Cairo.
¿Y no se puede construir una esfinge con goma eva
en el estadio de los Yankees o algo así?
¿En el cine no se hacen esas cosas?
¡Joder! Si quiero la esfinge, tengo que dejar Nueva York ya.
¿Sabes quién no se entera?
Tú. Porque yo sé lo que pasa perfectamente.
Desde que te dije "te quiero" tú estás...
¿Insinúas en serio que me he inventado una crisis en Egipto
porque tengo miedo al compromiso?
¿Quién ha hablado de miedo? Yo no lo he mencionado.
Pero mira qué casualidad. Te digo que te quiero y tú te largas.
Yo también te dije que te quería.
Sí. En medio de privados y TikToks de todas esas actrices y demás aspirantes.
No he hecho Tiks ni Toks desde que te conocí.
Y sabes a lo que me estoy refiriendo, ¿no? Vamos, Seema.
No te he dado ningún motivo en absoluto para que desconfíes de mí.
Todas estas dudas e inseguridades que tienes
son un insulto no solo para mis sentimientos
sino a lo que tenemos y lo que podemos ser.
No sé qué película te has montado, pero desde luego no es la mía.
De Egipto, ¿lo ves? Es todo real.
Hola. Ravi Gordi.
Comisionado, hola, sí.
Muy bien.
Bien, en honor a la vida en este piso que dejo atrás,
que ha sido tan importante para mí,
quiero que todas las personas que estamos en la mesa
digamos algo que queramos dejar atrás.
Con una palabra.
Porque, si no, pasaremos aquí toda la noche.
Exacto, sí. Una palabra. Y no vale repetir.
Si alguien dice vuestra palabra, tendréis que pensar otra.
Son las reglas.
- Che, ¿qué te gustaría dejar atrás? - Reglas.
Sí. Seguimos por orden. Smoke.
Competitividad.
Bien, me toca. Quiero dejar atrás... Una palabra... Ya sé. Smoke.
- Imbécil. - No, en serio, en serio, en serio.
Nerviosismo. Dejaría atrás mi nerviosismo.
Control.
Roma.
Redes-sociales.
Con un guion.
Tramposo.
Desconfianza.
- Pasado. -¡La misma que yo!
- Es buena. - Piensa otra.
Pesar. No. No, no.
- Culpa. -¡Ah, qué faena!
- Era la mía. - Perdona.
Vale. Pienso otra.
- No. Lo siento, Carrie. - Tranquila.
Dejo atrás la culpa.
¿Puedo... decirla después?
- Claro. - Gracias.
Miedo.
Lo siento. ¿Demasiado obvia? Porque...
No. Creo que a todes nos daba miedo decirla.
Posesividad.
Límites.
Expectativas.
Y aclaro que no hablo de tener sueños o desear que pase algo, eso me importa.
Me refiero a dar por hecho
que las cosas pasarán como creemos que deberían
por el motivo que sea,
porque nunca sabes qué traerá el mañana,
y puede ser mejor
que lo que sea que tú esperabas.
Carrie, eso es... mucho más que una palabra.
- Salud. - Salud.
Nunca me habíais dicho que vosotros habíais...
Chicos, era mi jefa.
Hay novedades en el caso que llevamos y nadie puede cuidarle al bebé.
Me ha pedido que conceda una entrevista en directo esta noche. En la BBC.
-¡Madre mía! -¡Lo sé!
Gracias, Carrie. La fiesta ha sido increíble.
-¡A ti! -¡Suerte!
¡Ahora pongo la tele!
¿Te llevo a casa?
Pero ¿no vives en Harlem? Yo vivo en Brooklyn.
Mi trayecto favorito hasta Harlem pasa por Brooklyn.
Perdonad.
¿Qué pasa? ¿Adónde vas con tanta prisa?
Voy a salir en la BBC.
¡Taxi!
¡Taxi! Gracias.
Gracias por parar.
Hola. A los estudios de la BBC, en la calle 52.
¿Tú sabes cuántos directores han obtenido el permiso
para rodar delante de la Esfinge de Guiza?
Tan solo doce.
Eso no te ayudará.
Tengo la solución.
Ven conmigo a El Cairo.
Solo serán cinco meses.
¿Cinco meses en el desierto?
Llevo tacones y tengo un trabajo aquí.
Pero eres autónoma, ¿no?
No voy a renunciar a mi carrera y a la persona que he construido
por un hombre. Ni loca.
Lo entiendo.
¿Entonces?
Ravi...
Esto para mí también es real.
Nunca me ha pasado algo así y llevo muchos años deseándolo.
Y ahora te marchas.
Estoy aterrada.
Seema. No quiero que tengas miedo.
Voy a volver.
Porque estoy enamorado...
y también porque me has hecho firmar ese contrato de alquiler blindado.
Ven aquí.
Gracias. Hola.
- Joy. - Qué miedo.
Tranquila.
La BBC está lista. ¿Tú también?
- Yo-yo también. Espero. - Claro que sí.
La haremos en cinco minutos y nos iremos de copas.
Yo no bebo.
Pues deberías.
Vale.
Vamos.
- Vale. - En 5, 4, 3, 2...
Sí, desde Human Rights Watch seguimos de cerca la situación
de los migrantes detenidos desde hace meses,
pero desde hace 48 horas nos preocupa
el aumento de actividad de vehículos cerca de la prisión.
Yo diría que... ha estado bien.
Es la mejor fiesta que he dado.
Y ahora entiendo la ventaja de tener mascota.
Puedo hablar sin que me interrumpan.
Hola.
Espera, ahora vuelvo.
Hola. Creía que estabas en Norfolk. ¿Qué haces aquí?
Me he dejado el dedo llamando.
Me temo que se ha roto con tanta actividad.
- No se lo digas a Lisette. - Es quien me ha abierto.
Qué guapa.
Has entrado.
Dijiste que no volverías a poner un pie aquí.
¿Te apetece beber algo? Tengo de todo.
- Sí, una cerveza. - De todo menos cerveza.
-¿Vino tinto? - No, mejor... ponte tú algo.
¿Por qué? ¿Necesito alcohol?
¿Y tu equipaje?
Vengo de vacío. Ven.
No he traído equipaje porque tengo... Tengo que volver.
- Vale. - Me necesita.
Claro, vale.
No, quédate... Quédate allí con... Wyatt todo lo que haga falta.
Ni te preocupes por volver a Nueva York hasta que te sientas bien.
No creo que pueda volver.
No entiendo.
Tenía psilocibina en la sangre.
Es que las setas, la cerveza y el accidente, con esa edad...
¿Cómo ha conseguido setas alucinógenas?
Necesita mucho control.
Vale, pero... ¿me estás diciendo que...
no vas a seguir viniendo cada dos semanas como estabas haciendo?
Eso es.
Espera, espera, espera... ¿Ni siquiera cuando esté con Kathy?
Kathy... Esto ha pasado estando él con Kathy.
Se escapó a la granja porque quería estar en casa.
Porque la granja es su hogar. Yo soy su hogar.
Y no es solo por Wyatt. Los otros solo tienen 17 y 20.
Soy lo único constante... que han tenido.
Kathy siempre está yendo y viniendo de China o Inglaterra,
de la fábrica textil o con su novio.
Yo soy el que siempre ha estado ahí. Yo...
Tengo que estar ahí.
Vale, pues...
Pues yo puedo... Yo podría bajar a quedarme contigo.
Cuando tengas días libres.
No, no. Solo pensaría en ti.
Ay, por Dios, tú... ¿Es que ni siquiera quieres pensar en mí?
Claro que sí.
No he pensado en nadie más que en ti todos estos años.
No me creo que esto nos vuelva a pasar.
No, no, no.
No nos ha... Esto no es lo mismo.
Carrie. Oye. Oye, mírame. Mira.
Lo único... Lo único que quiero más que a ti es a mis hijos.
Tengo una obligación con ellos.
Pero no volveré a perderte.
¿Vale? No quiero.
- Solo dame tiempo. -¿Cuánto tiempo?
Hasta que pase la adolescencia.
¿Cómo? ¿Seis años?
Cinco, cumple años ahora. Son solo cinco años.
¿Recuerdas cuando te dije que diez años habían pasado así?
Cinco años pasarán así.
- No has chasqueado. - Claro que sí.
Ha pasado tan rápido que no te has dado ni cuenta.
Eso son cinco años.
Las había dejado atrás.
¿El qué?
Las expectativas.
Ven aquí.
- Conectar a red wifi. - Hecho.
Y luego configurar FaceID o TouchID.
¿Le pedimos ayuda a Rock?
No, no, no, no, cariño, podemos hacerlo solos.
Vale.
Lo único que no sé es por qué no funciona el móvil.
- A ver si soy capaz de verlo aquí. -¿No podemos acabarlo mañana?
No, cariño. Lo acabamos ahora.
No, no, no, no, no. Dámelo. Ya lo hago yo sola.
- Bien... - Bien...
¿Comemos algo?
Si ya hemos cenado.
Bueno, yo no.
- Claro. Claro, sí, pasa. -¿Sí?
Da igual lo que pase.
Esto... y esto...
no ha sido un error.
Nada va a pasar.
- Hola, Seema. -¿Aún sigue ahí?
- No, ya se ha ido. - Ravi también.
Mira, no vamos a quedarnos aquí pasando calor.
He encontrado una casa en la playa.
No. No estoy de humor para los Hamptons.
¿The Hamptons? Carrie, ¿quién habla de los Hamptons?
¿Y ahora qué? ¿Yo me espero cinco meses y tú esperas cinco años?
Igual me reduce la sentencia por buen comportamiento.
Bueno, como tú querías, nos hemos lanzado por amor.
¿Y dónde hemos acabado?
En Grecia.
¿Y si no vuelven nunca?
- Vendrán más. -¿Hombres?
Cócteles. Disculpe.
- Disculpe. - Sí, diga.
Y así, sin más,
pedí otros dos Cosmopolitans.
BASADA EN EL LIBRO SEXO EN NUEVA YORK DE CANDANCE BUSHNELL
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