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No me puedo creer que lleve 35 años viviendo en Nueva York
y sin haber pisado Coney Island.
¿35 años? Pero si viniste a Nueva York con 21.
Un momento.
21 más treint... ¿De verdad eres tan mayor?
Habéis venido. No cuesta tanto llegar, ¿eh?
No, tres trasbordos y salir al amanecer.
Pues coge un taxi. Lo puedes pagar.
Ya he invertido bastante pasta en esto.
No te fue tan mal con el Scout.
- Sí, es verdad. - Steve, este sitio es impresionante.
Lo será. Le queda curro.
El local tiene un porrón de años.
Igual que Carrie, por lo visto.
-¿Una birra? -¿Tienes birra?
Soy hostelero. Siempre tengo.
Victor, ¿me pasas la neverita?
Es Wyatt.
Mira dónde estoy. ¡Coney Island!
Papá, ¿puedes volver hoy?
¿Qué? No. Vuelvo en dos días. ¿Qué pasa?
Mamá es un coñazo.
Oye, a ver. No digas eso.
-¿Qué ocurre? - Quiere quitarme el móvil porque...
Steve, ¿cómo has encontrado este sitio?
Pues... de pequeño, solía venir mucho aquí con mi hermano.
Y, bueno, cuando pasó toda la movida con Miranda,
necesité evadirme, relajar la mente.
Y acabé justo ahí.
Sí, mirando al océano.
Y un buen día me di la vuelta,
me fijé en este sitio y pensé: "¡Bum!".
"Tengo que hacer algo nuevo.
Tengo que hacer algo que me haga feliz.
Que le den a todo el rollo ese de Brooklyn". ¿Sabes?
Perritos y almejas.
- Volver a mis orígenes. - Te pega todo: perritos y almejas.
Bueno, ¿y cómo va la casa nueva?
De momento bien. Sí. Toco madera.
-¿Y mi cerveza? -¿Todo en orden?
- Sí, sí. -¿Sí? Vale.
Por los nuevos comienzos.
Por los nuevos comienzos.
- Nuevos comienzos. -¿Qué tal?
¡Aquí llega el que faltaba!
Oye, Serena.
La nueva corresponsal de la BBC
quiere reunirse con alguien de Recursos Humanos.
-¿Qué haría Raina? - Yo quedaría el miércoles en la ONU
- y me llevaría a Miranda de coordinadora. -¡Ya estás aquí!
-¡Raina, has vuelto! - Pues sí,
así que ya estás quitando ese tono pasivo agresivo de tu voz.
- No pretendía... - Por Dios, es broma. Estoy practicando.
Cinco semanas por maternidad son suficientes para un mundo en crisis.
- Sí. -¿La tuya cuánto duró?
Doce semanas. Una eternidad.
Muchas gracias por todo.
Pues si ya has agendado lo de la BBC en la ONU,
¿significa que estás teletrabajando?
Sí, lo he pactado con mi nuevo jefe.
-¿Tienes nuevo jefe? - Sí.
Wallace, mi bebé.
- Qué graciosa. - Miranda.
Ya voy.
Y por aquí tenemos otro.
Muy bien. Pues este Alex Israel tiene la sensibilidad pop que comentábamos.
Y, como tú, plasma su identidad en su arte.
- Pues sí. Me encanta. -¿Ah, sí?
- Sí, mucho. - Preciosísimo.
Charlotte, Rock está al fijo. Dice que es una emergencia.
¿Al fijo? Qué vintage.
- Disculpad. - Cómo no.
Te amo. Y a tú música. Sé que es poco profesional, pero me la pela.
Gracias. Mucho gusto. Yo soy Sam, elle es Jeffrey.
- Hola. - Hola, querida.
Pero qué dulce y qué mona.
A ver, eso no es una emergencia. Me has asustado al llamar al fijo.
Te he llamado al móvil y te he escrito diez veces, y no respondes.
Estoy a punto de cerrarle una venta a Sam Smith.
Qué fuerte. Mola todo.
- Necesito mi cuaderno. - Rock.
Esa es la razón por la que siempre te digo
que dejes preparada la mochila la noche anterior.
¡Lo hice! Creía que lo llevaba.
Y es una emergencia porque es cuarta hora
y lo necesito para la presentación de la sexta.
¿Qué pasa? ¿Cuál es la emergencia?
Rock se ha dejado el cuaderno de Ciencias en casa.
Eso no es una emergencia. ¿Qué haces llamando a mi secretaria por eso?
Te he escrito dos veces.
Creía que había muerto mi padre.
-¿Y a santo de qué? - Lo pienso siempre.
- Algún día pasará. - Pues no es eso.
Necesito que vayas a casa, recojas el cuaderno y se lo acerques al instituto.
¿Qué? Estoy preparando una reunión.
Pues yo estoy a punto de venderle una pintura a Sam Smith.
Hiciste un trato, Harry. Dijiste que ayudarías.
Yo he ido al instituto un millón de veces.
- Sí, pero yo... Yo soy... Soy el... -¿Tú eres el qué? ¿Eres el hombre?
-¿Tú eres el padre y yo soy la madre? - Cielo, te dejo.
Rock necesita el cuaderno, y es una emergencia.
¿Puedo contar la gran noticia, Lisa?
No es tan impresionante como estos chips de calabacín, pero bueno.
Vivo por estos chips.
Hay que tener cosas por las que vivir.
Bien. La PBS quiere convertir el documental de Lisa
a una serie de diez capítulos.
¡Eres su nueva Ken Burns!
- Sí. - Vaya, es increíble,
y más impresionante que los chips.
Perdón.
Lily, ¿no te había escrito que estoy de brunch con las chicas?
¿Oficialmente somos señoras que se van de comida?
No, señoras que se van de brunch.
Bueno, pero de brunch vegano, así que... aún somos modernas.
Porque no he visto a mis amigas en toda la semana, por esa razón.
Y sí, ya sé que es sábado y justo por eso lo llamamos brunch. ¡Hasta luego!
- No, no quiero hablar de esto. - Y nosotras tampoco.
Desde que he vuelto a trabajar esto es un no parar.
Me llaman y me escriben por cualquier tontería.
- Están en regresión. - Sí que lo vamos a hablar.
¡No, no, no! No hace falta. Es mi momento.
¿Te importa pasarme los chips?
- Claro. - Sí, por favor.
¡Lisa! ¿Por qué no les contamos el otro notición?
¿Aún hay otro notición?
Menudo brunch.
Has ganado la rifa de la recaudación de fondos del colegio.
-¡Nunca había ganado algo así! - No, ni yo.
Hace dos años habría matado por la moto de agua.
-¿Para llegar antes a Brooklyn? - Sí.
Es una cena privada en tu casa para 16 personas
preparada por un chef con una estrella Michelín.
Un momento: ¿conozco a 16 personas con las que quiera cenar?
Es una ocasión estupenda para inaugurar tu nueva casa.
¿Con todas las paredes recién pintaditas de blanco? No, no.
Pero igual podría... organizarla en mi apartamento.
¿No? A modo de despedida.
-"La última cena". - Buena idea.
Por eso la PBS la quiere.
- Luego hablamos. -¡Y enhorabuena, en serio!
Me alegro mucho.
El miércoles trabajo en la ONU.
-¡Toma ya! - Ya lo sé. Qué ilusión.
Treinta y cinco años aquí y no he estado en la ONU.
¡No me digas! ¿Ni de excursión con el cole?
Organizaron una, pero, en vez de ir, preferí escaquearme
e irme a Fiorucci a por unas sandalias.
Eso también era importante.
Tampoco había ido a Coney Island hasta ante ayer.
Aidan y yo fuimos a ver el nuevo local de Steve.
¿Y qué tal es?
Se ve el océano y, la verdad, tiene su punto.
-¿"Su punto"? - Sí.
Qué bien.
Y mi tour por el extrarradio continúa la semana que viene,
Aidan y yo iremos a Brooklyn a ver actuar a Che.
Coney Island está en Brooklyn,
así que más que un tour por el extrarradio, es un tour por mis ex.
Pues sí. Bueno, también son amigues míes.
Les quiero apoyar.
¡Claro! Y me parece bien.
Solo quería contártelo.
Sí, gracias. Tranquila. Es...
Es que se me hace raro que Steve tenga un local nuevo,
y tú lo hayas visto antes que yo.
Miranda, tienes tu MetroCard.
¿MetroCard? Carrie, uso Contactless.
-¡Toma ya otra vez! - Sí.
- Sigue andando. Sigue andando - Dios santo.
¡Mira qué bonitas las cristalerías!
- Esta es de estilo mid-century italiano. - Muy mona.
Charlotte, yo dejaría tranquilo lo de la PBS.
Ni de guasa. Pienso gritarlo a los cuatro vientos.
Eso es un gran logro.
Es por si no saliera, conllevará mucho trabajo.
Diez horas de contenido nuevo. Tengo a los niños.
Lo sé, pero todo eso lo tienes controlado. Eres una máquina.
En serio, la serie tiene que salir.
Piensa en lo que significará para tu carrera.
Y, por supuesto, piensa en todas las historias silenciadas
de mujeres negras que podrás contar.
- Estoy embarazada. - Dios mío.
¿Cómo quieres que haga una serie de diez capítulos?
No llegaré a los plazos.
Me pasaré todo el día sacándome leche y fracasaré en ambos trabajos.
Lisa, sé que vas a poder.
¿Cómo? Me quedo dormida por los rincones.
Digamos que sobrevivo al embarazo.
Cuando llegue el bebé, por mucho que me ayuden, será insostenible.
Gestionar mi estabilidad emocional, y el trabajo... Dios...
¿Cómo ha pasado?
Creí que me había ido de Villabebé, pero al parecer seguía estando allí.
Maldita sea.
Pensaba que había llegado mi momento.
Charlotte...
¿Te apetece que nos sentemos y lo hablemos un rato?
Quiero irme a casa a dormir.
Claro. Sí, claro, claro.
Adiós, guapetón.
Vale, repongo el pienso.
A ver, ¿cómo me visto para tu monólogo del jueves?
Judy, gracias, pero no tienes que venir. No es más que un antro de Brooklyn.
Si fui a verte al Tropicana de Atlantic City,
¿cómo no voy a ir a verte a Brooklyn?
Con o sin tragaperras, eso no me lo pierdo.
A Judy no le asusta ningún antro.
Ay, Dios. El Tropicana.
Joder. Eso fue hace siglos.
Lo petaste, cariño.
Judy, necesito que me ayudes una hora o así.
- Que atienda ella. - Elle. Que atienda elle.
Uso el pronombre "elle", doctor Fisher.
Sí, cierto, perdona. Es verdad.
Me hago mayor.
¿Cuántas veces más tendré que decírselo?
Más. Creo que muchas más.
- Está acostumbrado a cómo eras antes. - Pero ya no soy esa persona.
Y no me parece pedir demasiado que me reconozcan por quien soy ahora.
Te entiendo. Llevo con esa lucha desde que Ed Koch era alcalde.
Vale, pues... ya no soy esa.
¿Cómo crees que le sentaría que yo le llamara a él "joven"?
Eres un gran amante.
Ya lo sé.
Pero me gusta que me lo digan.
Pero ahora cambiamos papeles, ¿vale?
- No. - Ah. ¿En serio?
- Y... ¿por qué no? - Porque así es cómo soy.
¿Eso qué significa?
Tú eres pasivo, no yo.
Yo soy pasivo y activo por amor.
Por ti.
Y quiero que sientas algo maravilloso.
- Pero ¿tú has visto lo que tienes? - Iré con mucho cuidado.
Ya. Eso está por ver.
Pero, a ver, ¿por qué no quieres?
Son 22 centímetros.
- Esa no es la cuestión. - Díselo a mi esfínter.
¿A tu "esfínter"?
Ah, sí. Vale. Tú sigue haciéndote el loco.
No entiendo dónde está el problema, pero parece grande.
Y no hablo de mi rabo.
Vale, mira.
Nunca lo he hecho. No me han penetrado.
-¿Nunca? - No.
¿Con la de polvos que has echado nunca te han penetrado?
-¿Por qué? ¿Por qué nunca te han...? - Joder, pues porque no soy la tía, ¿vale?
¿Lo soy yo?
No.
- Oye... - Te oigo.
Los gays de mi generación lo vemos de otra manera.
Tenemos roles más fijos.
¿Por qué tiene que ser uno la mujer?
¿Por qué no podemos ser dos hombres que se dan por culo el uno al otro?
El lunes yo, martes tú...
Ya estamos con la versatilidad.
Venga. No es para ponerse así.
Hay un montón de relaciones gais sin penetración.
Sin mencionar los matrimonios heteros.
Entiendo.
Bien.
¿Por qué te da miedo recibir amor?
No vayas de poeta conmigo.
Te quiero.
Y yo a ti.
Dime, ¿quieres que te deje algo?
Todo.
Aunque tengo claro que el vestidor es innegociable.
Pues es posible que haya algún que otro sujetador raído de los 80.
Eso te lo dejo.
Lo dirás de broma, pero me los quedo.
Y me encanta este teléfono de disco.
No, lo siento. Ese teléfono contiene llamadas que me llevo conmigo.
Y no me disgustan estas fotos.
Tuyas.
Pero ¿quién está aquí?
Carrie Bradshaw y la tía más suertuda de Nueva York.
¿Me lo vas a decir cada vez que me veas?
Por lo que has pagado por este piso, no mereces otro calificativo.
- Vale. - Quería dejárselo a una soltera.
Traigo comida. Para ti no. Tú puedes pagarte tu propio sushi.
De acuerdo, ya veo que no me queréis aquí.
Pero recordad: joyas gratis para las dos.
- De por vida. - Tengo planeado vivir mucho tiempo.
Adiós.
A ver. Un desastre.
Es por la casa nueva, ¿no? Era demasiado buena.
Le he dicho a Ravi que le quiero.
-¿Y... él te ha dicho que no? - No, que sí.
-¿Y el desastre es...? - Que lo he dicho muy pronto.
No sé por qué. Me he sorprendido hasta yo.
Solo llevamos tres semanas y media. No sé si pasa el visto bueno.
No sé si esto va a funcionar.
Es que... no sé qué pasó anoche, pero sentí tanto...
-¿Amor? - Entre otras cosas.
Lo tenía dentro cuando se lo dije.
- Ahora no. -¿Qué me pasa?
He tirado por la borda 30 años de exigencias. Así.
Mi consejo, si me permites,
es que si te enamoras, te lances.
Dalo todo de ti, no te cortes.
Excepto ciertos detalles explícitos mientras intento disfrutar de mi sushi.
No lo sé, Carrie. Decir "te quiero" es algo que te nubla el pensamiento.
Fíjate en ti: el precio por el que has vendido el apartamento.
Es de locos.
Seema, mira.
Ya me ha ganado.
Y Lisa colabora mucho. Es encantadora, lo hace todo fácil.
Sí, desde luego es maravillosa.
Lo siento, Joy, me voy. Llego tarde, sobre todo a sacarme leche.
No te preocupes, ya te has portado superbién.
Cualquier cosa que necesites, habla con Miranda. Es brillante.
Bueno, cualquier cosa, tampoco.
Solo en temas de investigación y contactos.
Qué pena. Necesito que alguien me pinte el baño.
Te aseguro que esa no soy yo. Se me da fatal pintar.
- Raina es genial. - Sí.
Aún recuerdo los primeros meses. Nunca tenía tiempo para nada.
¿Tienes hijos?
No, tengo galgos italianos. Son demonios.
La verdad es que hoy lo has hecho genial. ¿Desde cuándo sois compañeras?
¿Compañeras? No, no, no. Soy nueva. La sustituyo por la baja de maternidad.
Pues aún me impresionas más.
- Gracias. - Espero volver a verte, Miranda.
Igualmente, Joy. Cuídate.
La ONU te manda un "hola".
Hola.
Acabo de responder a Carrie que sí a su cena con un chef Michelin.
¡Qué ganas!
Me cortaría un brazo y me lo comería si me lo preparara un chef Michelin.
-¿Sabes quién será? - No.
- Me preocupan más los invitados. -¿Qué?
Che va a venir y no nos hemos visto desde que lo dejamos.
¿Me harás de parachoques si hace falta?
No me jodas.
¡Ya! Qué tonta soy. Seguro que no hará falta. Estamos bien.
No, no es por ti.
Tengo una invitación a una baby shower que me ha mandado André Rashad.
Creo que le he puesto demasiados emojis en su Insta.
Me ha pasado.
¿Qué le mandaste?
Un montón de caritas sonrientes y manitas así.
Y puede que también un par de manitas rezando.
¿Y qué? André no tiene por qué pedirte que vayas a su baby shower.
Lo sé.
¿Eso es la lista de regalos?
Sí, lo es.
Mira esto.
La baby-cuna con balancín ¡2.0! ¡Menos mal que la han actualizado!
549 dólares por un sacaleches doble y portátil.
Eso siempre viene bien.
Y yo creía que se pasaban cuando fui madre.
Lección aprendida. La próxima vez que acabe una relación,
cortaré por lo sano igual que tú con tus ex.
No corto por lo sano.
Claro que sí. "A cara perro" es tu animal espiritual, ¿recuerdas?
- Pero eso no... - Espera, no te estoy juzgando.
Has hecho lo mejor.
Ahí va mi regalo.
El cochecito todoterreno... "Cucú super-premium" 999 pavos.
Nya...
Sal ya de esa lista.
Tu arrebato de emojis fue suficiente regalo.
No. ¿Qué coño? Que se coma esto.
¿Qué haces?
Pasearás a tu bebé en este superbuga, Hipster Heidi.
Y cada vez que lo subas por las escaleras, pensarás en la exmujer de André Rashad,
la profe de Derecho en Columbia que va sobradísima de dinero.
- Se van a cagar. - Anda que no.
Hay mucha gente incapaz de entender la disidencia de género,
y eso es porque siempre que se nos representa
en los medios mainstream tenemos que ser de otra galaxia.
¿Vale? O modelos esquelétiques.
O, no sé, elfes mágiques y etérees con séptums mágicos y etéreos.
Por favor, un fuerte aplauso para Cheryl Diaz.
Otro aplauso para Jay Méndez, yo le daba.
Qué bueno está.
Vale, resulta que últimamente he tenido muchas citas.
Y no sé si a vosotras también os pasa, pero... ¡me muero de hambre!
Llevo semanas sin comer.
En plan: "No, no, no, no, no. Pídete tú los tallarines con trufa,
y las chuletas, y las patatas fritas.
Yo quiero una ensaladita, con el aliño aparte.
Porque soy pequeñita.
No, que sí, que sí. Soy todo tetas".
Y... ya tengo toda su atención. ¿No?
Lo tenemos, lo tenemos, lo tenemos, lo tenemos.
Ay, Dios. Así que...
¿Estás bien?
¿Por qué no te hiciste la vasectomía cuando te lo pedí?
¿Hace ocho años?
Sí, justo hace ocho años, cuando nació Gabby.
¿Por qué? ¡Dilo!
Si le perdonas la vida a la pobre almohada, podemos hablarlo.
Vale. Por si no te acuerdas,
estabas un poco de posparto después de Gabby, cuando me lo pe...
No se está un poco de posparto.
Perdón. Vale.
No estaba seguro de si solo hablaban las hormonas...
- Nunca hablan solo las hormonas. - Joder, no hago nunca nada bien.
Pudiste hacerlo, si hace ocho años me hubieras hecho caso.
Como decía, no estaba seguro de si iba en serio,
así que lo dejé estar por, si algún día,
en el futuro, nos apetecía tener otro hijo cuando...
¿Cuando mi carrera arrancara?
Lis, puedes hacerlo.
Si hay alguien que pueda, eres tú.
Y yo voy a ayudarte.
Tú estás en plena campaña política.
Y apenas me ayudas con los tres hijos que tenemos ahora.
¿Qué pasará cuando ganes?
Entonces... ¿quieres tener la otra conversación?
Es tu decisión, Lis.
Yo solo quiero para ti lo que sea mejor.
Te agradezco que me lo hayas dicho.
Me lo he pensado, pero no puedo.
Tengo mucha suerte de tener esa opción, pero...
solo tengo que aceptar mi nueva realidad.
Y lo haré.
Siempre lo hago.
Siempre lo haces.
¿Por qué quieres verme?
Por tu mala leche. Pasa, borde.
Te advierto que no estoy de humor.
Me he dado cuenta de que soy un dinosaurio.
Un gay dinosaurio prácticamente al borde de la extinción.
Por favor, no empecemos otra vez con lo de la cirugía plástica.
- Tu cara está bien. - No. No es mi cara. Es mi culo.
Ahora pasamos a eso. Siéntate.
¿Vamos a beber?
- Sí, porque... - No necesito motivos.
Stanford me ha pedido que hablemos.
¿En serio?
Qué detalle. Después de un año de silencio.
¿Dónde está Wally ahora?
Ha... Ha... vuelto a Japón.
A Kyoto. Quería ver a las geishas.
Ya. Más "gay" que "sha".
Y... se queda.
¿Se queda? ¿Y ahora qué, ya es japonés?
Casi.
Se nos ha hecho monje.
¡Anda, no me jodas!
Buen Photoshop.
-¿Y la trampa? - No, no, no. No hay trampa.
Al parecer tuvo una bronca tremenda con su clienta de TikTok.
Lo despidió y entonces se marchó a Berlín.
Se pasó varios días vagando y llorando por Kyoto,
hasta que un buen día entró en un templo, donde supongo que dejó de llorar.
Y me dice:
"Carrie, por primera vez en la vida sentí paz. Verdadera paz".
¿Y los monjes qué hacen?
A ver, dice que...
Cuidan el altar público, cambian las flores,
reciben a los turistas que van de visita...
Vamos, que es el conserje de Dios.
Básicamente, sí.
¿Y por qué no me lo cuenta él mismo?
"Se lo contaría a Anthony yo mismo, pero sé que se reiría".
- Justo lo que he hecho. - Sí, justo eso.
También pone:
"Mis abogados ya se han encargado de todo el tema legal.
Mi apartamento y todas mis pertenencias son para él.
Ya no siento apego material.
He dejado ir todas las cosas que ya no me aportan nada
y las he dejado ir con amor".
Estoy alucinando.
Él se ha deshecho de todo, y yo aquí sigo aferrado
a cosas que aún no sé si me aportan.
Bien por él.
Bien por él.
Por Stanny.
¿Y quién se queda la foto?
Me la quedo yo. Yo sí siento apego.
¡Charlotte!
-¡Charlotte! -¿Dónde crees que vas?
¿Qué? Me voy a casa.
Sabemos que has vendido el Alex Israel.
Y cuando vendemos una obra de más de 100 000 dólares, nos vamos de copas.
Qué monas sois, pero ya son las seis y media.
Tengo que hacer cenas, ayudar con deberes...
¡Vamos, tía, ni de coña! Hoy eres la puta ama de la galería.
¡Le has hecho una puta venta al puto Sam Smith!
Sí, la verdad es que sí. Y gracias.
Pero mejor otro día, mi familia me está esperando.
¡Es que es nuestro ritual!
Bueno, si es nuestro ritual, entonces...
¡Una copa!
¡Sí!
¡Venga, vámonos!
Me cabe justo. ¿Ves?
Oye, no quiero sentarme delante.
Vale...
Me senté delante en el club de la comedia de Norfolk y el humorista se burló de mí.
Me llamó "rata de campo".
Solo he invitado a 15 personas a la última cena.
Hay una silla vacía por si acaso
cierto apuesto caballero, al que quiero tanto,
cambia de idea en el último minuto y se une a la cenorra.
- Ahí lo dejo. - No, gracias.
Muy bonito por tu parte, pero esta rata de campo
no va a volver a pisar ese apartamento.
-¿Qué? Esto sí es una sorpresa. ¡Hola! - Sí. Bueno...
Lo he estado pensando y no quiero ser la típica que borra a sus ex de su vida.
No quiero tratar a Che como traté a Skipper.
-¿Skipper? Dios mío, de eso hace 25 años. - Ya lo sé, y aún me siento mal.
Seguro que Che se ha alegrado un montón.
No lo sabe. Es una sorpresa.
Vale, vale, vale.
Venga, venga.
Por Charlotte, la nueva más de lo más de Kasabian.
Acuérdate de respirar, amiga. Tienes otro mensaje.
¡Dejad de escribirme! ¡Dios mío!
Menudo público tengo, ¿eh?
Sí, vale, vale.
Vale, os he pillado.
Un tío cishetero con su novia cishetero
que han venido al club de la comedia LGTB,
en busca de algún rabo o coño no binario.
-¿Ves? Ese habría sido yo. - Sí, sí, sí, si...
- Tranqui, cari. Me molan los cis. - Soy trans.
Vale.
La próxima persona no podrá quedar peor que yo.
- Che. - Hola.
- Toby. ¡Has venido! - Sí.
No quiero interrumpir tu ritual, solo quería saludarte y eso.
-¡Muy bien! - Vaya.
Por favor, recibamos tras un largo tiempo a... ¡Che Diaz!
¡Ven aquí! Bienvenida, coño.
-¡Jess Henderson, amigues! - Bienvenide, coño.
La recatada Jess Henderson.
Bueno, acabo de salir de una relación de ocho meses
con una blanca hetero casada.
Lo sé. Sé lo que pensáis. ¿Ocho meses?
¿No habría sido más rápido e indoloro pillarme el rabo con una puerta?
¿Lo bueno?
Es que era toda una amazona sexual.
Ah, sí.
Menuda bestia.
Sí, éramos cuatro personas en la cama.
Sí. Yo, ella, su marido y su hijo.
Así que no caté coño, caté coñazo.
Antes solo había estado con tíos.
Así que nuestro primer polvo duró un siglo.
En serio, esperaba que se me empalmara el clítoris.
¿Hago así? ¿Y si toco aquí?
Sí, mi chica estaba hecha un lío.
"¿Seré queer? ¿Seré bi? ¿Seré bollera? Seré...".
Repasó todo el menú LGTBQIA+.
"Póngame el queer.
Sí, acompañado de bi. Sin mayonesa".
Y no era solo ella.
Sí, yo también estaba heche un lío.
Estábamos les dos igual.
Sí.
Ella estaba muy confusa con todo,
y yo confuse con por qué me la tiraba.
Me voy. Lo siento.
- Así que más o menos estábamos igual. - Lo siento.
Perdón.
¿Te has perdido?
Tú, cállate, coño.
Mirad, ¿sabéis qué?
Hay 37 cómiques no binaries más en el bar que se mueren por subir,
así que... gracias. Buenas noches.
Gracias.
Miranda.
-¡No ha tenido gracia! ¡ Ninguna! - No te esperaba.
¿Y cuál es la diferencia? ¿Qué clase de persona se sube
a un escenario a burlarse de todo lo que pasó entre nosotres?
Une humorista. Esa persona. ¿De qué te sorprende?
Soy humorista. Eso es lo que hago.
Me subo al escenario y bromeo sobre las cosas malas de mi vida.
¿Es que acaso he sido yo algo malo en tu vida?
Por el amor de Dios, Miranda. ¡Para eso existe la puta comedia!
Yo nunca te había considerado una cosa mala que me hubiera pasado... hasta hoy.
Ahora sí.
¿Y dónde están los chistes sobre el puto desastre que eres?
- Iban justo después. - Claro.
Che.
¿Estás bien?
Adivina quién era.
Ya, lo imagino.
¿Por qué siempre tengo que recordar quién soy?
Estoy cansade de tener que justificarme con la gente desde hace años.
O subirme al puto escenario y fingir una versión de mí misme que sea aceptable.
Lo siento.
No, ¿sabes qué? No lo siento.
Bien, mejor. Valídalo. Todo lo que sientes.
No hay nada más sexy que alguien no binarie cabreade.
Mierda. No, perdona.
No te he preguntado si puedo llamarte "no binarie".
Me he venido arriba. Joder...
Gracias por preguntar, te lo agradezco.
Y sí, no binarie me viene bien.
Bueno, mejor me voy.
¿Puedo ir contigo?
Mierda, me he dejado los cuadernos.
A tomar por culo. Me la pela. A la mierda todo.
Ya está aquí.
¿Mamá?
-¡Mamá! -¡Charlotte! ¿Dónde estabas?
Llevamos horas intentando localizarte.
Os he dicho que estaba con mis nuevas compis
porque soy la leche en el curro.
¿Vienes pedo?
Sí. Es por los chupitos.
Pero de eso hace un montón de horas. Estábamos preocupados.
Podías haber escrito diciendo que estabas bien.
No podía porque he metido mi móvil en una jarra de margaritas.
Nos hemos meado.
Y luego no sé a dónde han ido. Ni el móvil ni los margaritas.
Por Dios, mamá, qué vergüenza.
Yo era una persona antes de ti.
Era una persona antes de todos vosotros.
Soy mucho más que tu mujer y vuestra madre.
Y que esto os quede bien clarito, ¿vale? ¡Que os quede bien clarito!
¡Dios!
Pasa, tesoro.
Vete despidiendo de este hotel porque voy a preparar por lo menos
nuestra habitación para la primera noche...
en nuestra casa justo después de la última cena.
¿A que suena poético?
Mucho.
Repite "nuestra casa".
"Nuestra casa".
"Nuestra casa".
Sé que va a ser increíble.
Tu casa en el campo y mi casa en la ciudad.
Como el cuento ese: "La ratita presumida y la rata de campo".
Oye, ¿te acuerdas de aquel día
que le dijiste a Che que conmigo habías cometido un error?
Porque he estado pensando que yo también cometí un error.
¿Con qué?
Me puse tremendamente cabezota con la idea de formalizar lo nuestro.
Ahora sé que formalizar las cosas no sirve de nada.
Como con Kathy.
Ya, pero tienes a los niños.
Sí, y los quiero.
Y, hablando de "sí, quiero", no logré que firmaras los papeles de matrimonio,
pero logré que firmases el alquiler de un piso al lado de tu apartamento.
¿Por qué hice eso?
¿Sabes por qué no he querido volver?
¿Porque... no quieres volver a sufrir?
Me asustaba volver a cabrearme contigo.
Sí, ese fue otro error.
Kathy.
Qué raro a estas horas.
¿Va todo bien?
Bueno, y aparte de eso, ¿está bien?
Vale, deja que vea qué vuelo puedo coger.
Adiós.
Wyatt está en urgencias.
Se ha roto la clavícula.
Ha chocado con mi camioneta.
Pero si tiene 14 años y Kathy estaba con él.
¿Cómo ha cogido la camioneta?
¿No está la camioneta en la granja?
Sí. No, no lo sé, no...
No me ha dado detalles, pero tengo que salir en el primer vuelo.
Te ayudo.
Cariño.
Cariño.
Algo va mal.
¿Qué? ¿Qué pasa?
Estoy sangrando.
- Venga, vamos al hospital. - Sí, muy bien.
Pero... creo que es tarde.
Vamos.
Hola. ¿Qué pasa?
Hola, Carrie.
Bueno, tras lo de anoche con Che,
mucho me temo que no me apetece ir a tu cena.
Pues me da igual, pero te vienes. Vamos, Miranda. Esto no es el insti.
No puedes esconderte de tu ex en la sala de audiovisuales hasta fin de curso.
Eso no es justo. No sabes las cosas que me dijo en la calle.
Todo esto no lo digo solo por Che.
¿Y de quien estás hablando?
De Steve, Miranda. No tienes ni idea de cómo le van las cosas a Steve,
y estuviste casada con él.
¡Compartisteis la vida!
Siento mucho si esto te incomoda,
pero estás aquí, estás viva, me importas y vas a venir.
- Te veo esta noche. - Desde luego que sí. ¡Gracias!
- Hola. - Hola, estoy en el hospital.
-¿Cómo está? - No es solo la clavícula.
Se ha roto la pierna por dos partes.
No quería decírmelo hasta que llegara.
Pero ¿qué ha pasado?
Discutió con su madre.
Se fue de casa, e hizo autoestop hasta la granja.
Bebió unas cervezas,
cogió la camioneta para volver y se estrelló.
Siniestro total.
Madre mía. ¿Y por qué se fue a la granja?
Decía...
Decía que quería dormir en casa de su padre.
Debería haber estado, Carrie.
Debí haber estado.
Aidan, cariño.
Mi vida.
Se pondrá bien. Se curará.
- Se curará. - Debí haber estado.
Y así, sin más, por primera vez, me preocupé.
BASADA EN EL LIBRO SEXO EN NUEVA YORK DE CANDANCE BUSHNELL
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