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Pero imaginad que, en vez de unos imanes cutres,
se trata de nuestra nave.
¿Desde cuándo la nave se puede dividir?
¿Para qué quieres hacerlo? ¿Para limpiarla más fácilmente?
Así convierto la Avenue 5 en dos naves de 800 metros,
- y ahorro pasta en impuestos. - Tócate los huevos.
No, mejor tocárselos a los de Hacienda.
Deberías hacerlo. O dile a Iris que lo haga por ti.
Si la dividimos, ¿el misil solo le dará a una de las dos partes?
- No. Eso sería un genocidio. -¡Otro!
- No si sobrevivimos la mitad. - Genocidito.
Es un misil inteligente. Impactará donde haga más daño,
en la parte de atrás, donde los motores.
¿Quién decide quién va en cada parte?
No. Decidir quién vive o muere no es cosa de dictadores.
Sí que lo es, ¿verdad?
Así funciona el algoritmo.
Asigna una puntuación a cada pasajero,
según lo útil que pueda ser.
Hola. ¿Por qué me habéis llamado?
¿Y por qué a mí no?
- Frank, por ejemplo. - Anda, si soy yo.
El algoritmo sigue la trayectoria de Frank desde que embarcó
y se rio de que hubiera zapatillas de regalo.
¡Zapatos gratis!
Frank produce un kilo de residuos sólidos
y dos litros de orina al día. Se ríe dos veces por semana.
Me río bastante más.
- Es risa nerviosa. - Eso es.
Tiene el nivel de testosterona de una mujer de 70 años.
Y una probabilidad del 51 % de padecer una embolia casi letal.
No tiene pelo en los pies, no nota el sabor a pera...
Así que en la clasificación estaría en el puesto 832.
- Gracias, Frank. Puedes irte. -¿Qué es eso de la embolia?
No te preocupes por eso, o te acabarás autoprovocando una.
En cada logo de Judd hay una cámara.
Graba nuestras acciones y decide si somos útiles.
El algoritmo es mío, pero prometo ser justo.
Me encanta juzgar a la gente.
Llevamos a los peor clasificados a la parte de atrás.
Dividimos la nave y...
¿Una matanza de pasajeros? Tiene que haber otra solución.
Siempre delegamos en las máquinas cuando no sabemos hacer algo.
Detonar bombas, recolocar los bolos, provocar buenos orgasmos.
Esto debemos dejarlo en manos de una máquina
porque las nuestras tiemblan.
Vale. Pues como llevamos diciendo últimamente siempre: "A la mierda".
- Dejemos de lado nuestra humanidad. - Guay.
Pasajeros, el ordenador de la nave nos va a clasificar a todos.
A los 3000 mejor clasificados se los recompensará
con un camarote en primera clase.
Pero no dejaremos de lado al resto, no os preocupéis.
Que no se os borre esa sonrisa y dormiréis como reyes.
La mitad de vosotros, para siempre.
¿He subido de puesto?
El algoritmo te premia si tomas decisiones difíciles.
-¿Es un algoritmo psicópata? - Lo ha programado Judd.
Si el algoritmo ha tomado el mando, no necesito la peluca.
Mis seguidores tienen una puntuación baja por el mero hecho de seguirme.
Anda, ya han dejado de seguirme, qué velocidad.
Serán cabrones.
¿Por qué estoy tan abajo si voy a imprimir un bebé con el chocho?
No necesitamos una suite. Los bebés son pequeños.
Los de tu familia no. Tenías una cabeza de buque.
Es que me sacaron con el perfil malo. En todas las fotos.
Mi amor por ti es mayor incluso que tu cabezón, Doug.
¿Lo dices porque lo sientes
- o para subir en la clasificación? - Porque lo siento.
Esa sonrisa me da mal rollo, pero no nos queda otra.
¿Cómo puedo estar de las últimas? No tiene sentido.
Soy buena persona. Es un hecho.
-¿Frank? ¿Por qué no paro de bajar? - Estoy en el baño.
Ryan siempre me está echando flores. Dice que no conoce a nadie como yo.
Creo que es una forma educada de insulto.
- No, qué va. - No, en serio.
- Deja la risita nerviosa. - Perdón.
- Voy a salir. - Yo ya casi estoy.
LA ANGUILA Y LA LECHUGA
Vaya, mi amor.
Un restaurante de anguilas. "Las anguilas estimulan tus papilas".
¿Por qué vamos a comer aquí?
Aquí hay gente muy bien clasificada.
Y os vendría bien subir.
-¿Solo hay anguila? -¿Que si solo hay anguila?
Gracias a ellas ganamos la Batalla de Agincourt.
Azotamos a Hitler en el culo con unas anguilas.
- No me gustan. - Ni a nadie.
Son el apio del mar.
Pero relajaos y disfrutad del auténtico olor británico
a cabinas abandonadas y a James Corden.
¿Qué tenemos aquí?
Dejad que os lleve a vuestro abrevadero, gilipollas.
En realidad es una mesa.
¿En Inglaterra suelen insultar de forma cariñosa?
Sí, claro. Lo hacen hasta en los votos de una boda.
Pues ya hemos llegado, cabroncetes.
Queremos una Anguila Lansbury, un Frank Languilla,
y de beber una jarra de sangrila. Unagi-gante.
Buena elección.
Estás raro. ¿Lo de la clasificación no era para echar unas risas?
Sí. Ay, qué risa.
-¿Por eso pones ese acento raro? -¿O estás mintiendo?
No.
Baja en la clasificación cuando miente.
Anguila Lansbury. Se la hemos limpiado.
Las espinas, digo.
Parece un puré de ojos.
- Tragad sin respirar. -¿O si no qué?
- Nada. - Que no nos obliguen a comerlo.
¿Vamos a morir?
Claro que... no.
Ryan, dinos ahora mismo qué está pasando.
Bienvenido, Ryan Clark.
Sabía que la seguridad era cutre. ¿Puedes cambiar de voz?
No. ¿Y tú la tuya? Me han introducido chistes en la base de datos.
A ver qué piensa de mí el capitán.
Las palabras más repetidas por Ryan.
- Karen. Karen. Karen. -¡Ryan!
-¿Quieres que amplíe el contexto...? - Karen.
- ...de esas palabras? - Sí.
Karen me pone como...
Cuando tengo a Karen cerca me siento como un adolescente.
Tuve una adolescencia difícil, me faltó poco para suicidarme.
Es como una verruga en el ojete.
Quizás hable de otra.
Estoy hablando de Karen, hostia.
Un coñazo. Como un mes en el que siempre es miércoles.
¿Sabes quién puede irse a la mierda? Karen Kelly. Karen Kelly.
Di su nombre en una pirámide y se te llena la boca de bichos.
Imbécil.
No me la quito ni con agua caliente.
¡Que te calles, gilipollas!
- Te lo regalo. - No, quiero regalártelo yo.
- No, mejor te lo regalo yo. - Qué monada.
Una pareja tan maja estará alta en la clasificación.
- No, es mi hermana. - Qué lástima.
Lástima no, pena. Tampoco.
Tendríais unos niños guapísimos.
Pero los niños incestuosos son feos, ¿no?
Pero los vuestros serían monos.
Si estáis pensando en tenerlos. Mierda.
¿Has dicho que su hijo incestuoso saldrá feo?
Sí, tal cual.
Creo que la conversación no es lo tuyo.
Tienes que buscar un momentazo para lucirte.
Y ganar un montón de puntos de una vez.
Pero no abras la boca. Si no...
- Después de ti. - Mueve el culo. Perdón. Mierda.
Quedan cinco horas para que se cierre la clasificación.
¿Qué haces?
Sonreír delante de las cámaras.
Sé los cruces donde hay varias cámaras juntas.
Así no se me cansan las mejillas.
-¿Puedo ir contigo? - Ni. De. Puta. Coña.
A la mierda la clasificación. Paso de mirarla.
- Sí. - Paso...
- Igual deberíamos mirar... - Ya lo estoy haciendo: 4472.
- 5347. - Estoy en el segundo puesto.
¿Sí? Cuánto me alegro.
Qué bien.
Un momento. ¿Quién va el primero? ¿Quién coño es mejor que yo? Lo mato.
- No lo ha dicho con segundas. - Al algoritmo le gustan tus chistes.
¿Crees que le pareceré atractivo? Igual me invita a cenar.
- Estás en racha. - Creo que me voy al bar.
Era para ver dónde vivíamos, no para ver si vivíamos.
Yo te quería, Ryan.
Vaya, sí que me querías.
Y yo.
Siempre me da la sensación de que estáis a punto de volver.
¿Adónde va esta relación?
No sé.
Vale. Por Dios.
Os quiero por igual, pero de forma distinta.
Es mucho que procesar.
No he hecho nada. A no ser que me penalice por existir.
Esto ya roza el bullying.
Voy a ver qué pasa.
Me estoy haciendo mayor.
Para ir al baño no me llevo un libro, me llevo la enciclopedia.
¡Es un no parar!
Pues mi hermano, Larry, no es que sea guarro,
pero solo se lava por detrás de las orejas
cuando se come una rodaja de sandía.
¿Sabéis que la palabra monosilábico tiene cinco sílabas?
Este ha sido más flojo.
Spike va a soltar el micro y vuelvo en cinco minutos. Gracias.
¿Aún dándole vueltas a lo de ir segunda?
¿Sabes la canción "We're the Champions"? Sonará en mi funeral.
No "Soy la segundona". ¡Porque esa canción no existe!
Un mensaje del que va primero: "Nos vemos en la estatua de Judd".
-¿Cómo vamos? - Por debajo del caníbal.
¿Qué?
Dos horas para que se cierre la clasificación.
- Madre mía, ha llegado la hora. - No, se me ocurrirá algo.
- No, ¡estoy de parto! - Llega pronto.
No estoy registrándome en un hotel. ¡Me está saliendo del cuerpo!
¡Toallas! ¿Necesitas toallas?
¿Qué coño? Necesito caer K.O. ¡Quiero estar inconsciente!
¡Eh!
Mierda. Joder.
Consejos para la clasificación, dígame.
Me dijeron que sonriera, pero estoy más baja que un mojón de serpiente.
Es que no sé qué intentas, pero no parece una sonrisa.
¿Te está dando un ictus? Mira.
¿Ves? ¿Ves lo que he hecho?
Una fábrica de sonrisas.
Más feliz que una perdiz.
-¡Estoy sonriendo! - No.
-¿Tienes parálisis facial? - No.
Búscate un poco de bótox y un médico en paro.
Judd, tu algoritmo me odia. ¿Ves?
Es un sistema muy sencillo. A ver...
-¿Cómo se enciende? -¿No lo usas?
No quería estar en mi propia app para no crear una paradoja.
- Pulsa ahí. - Vale, a ver...
- Mierda. -¿Estás muy abajo?
-¡Qué va! -¡Maravilloso!
Si fuera alemán diría que me siento enlamierdden.
Vale, necesito ayuda.
Cuéntame tus problemas o algo.
Te estaría ayudando.
- Estoy enamorado de una mujer. - Eso es bueno.
- Pero está casada. - Eso es ¿malo?
- Sí, lo del matrimonio es complicado. - Vale, espera.
¿Es algo que puedan resolver mi dinero o mis abogados?
- No creo. - Pues no me sirve.
Necesito puntos, desesperadamente. Pagaré lo que sea.
Pareces una tortuga panza arriba.
Esa sí me la he buscado.
Eso es, muy bien.
Genial, todos ganáis. ¡No, gana el fútbol!
-¡Ayuda! -¡Necesita ayuda!
Se ha atragantado. Necesita ayuda.
Ayúdalo y te dispararás en la clasificación.
No sé cómo. ¿Qué hago? Ayuda.
- Hazle la Heimlich. -¿Qué es eso?
- Yo sí sé. - No. Ella puede.
¡Voy a ayudarte!
¡Tienes que hacerlo más fuerte!
-¡Pesa como un muerto! - Lo está salvando.
Gracias.
Le puede pasar a cualquiera.
Cuesta diferenciar un infarto de un atragantamiento.
- Deja que te ayude. - No, gracias.
- Te ayudo con la bolsa. -¡Que no!
Joder.
- Iris. ¿Qué tal? - Eso es confidencial.
- Mierda. -¿Qué pasa, Iris?
El algoritmo ha descubierto que finjo. ¿Está evolucionando?
Supongo, como cuando los osos aprendieron a bailar.
Me gustaría que tú, Iris, volvieras a ser mi amiga/empleada.
- Mi amigapleada. -¿Lo has dicho por la clasificación?
No.
Sí, he dicho lo de amiga por la clasificación.
Y luego dije que lo había dicho por la clasificación.
Pero trátame como a un ser humano, porque es lo que soy.
- Eres como un ser humano. - Sin el "como".
- Y quiero que me respetes. - Te respeto mucho.
Vale, me esforzaré por intentar respetarte.
Y retira las demandas contra mí.
-¿Hasta las divertidas? - Sí.
Vale. Te he echado de menos, Iris.
Y yo a ti.
Zorra mentirosa. Joder, Iris.
Me estás puteando y bien.
¿Hola? ¿Número uno?
Así que...
La crema se alza. Somos la crema. Sé la crema.
- Vamos, no me jodas. ¿Tú? - El mejor de nosotros es Mads.
Eres la dos. Yo el uno. Sumados, tres. Rima con revés.
Ah, ya veo lo que pasa. No te entiende.
Dices cosas sin sentido pero con seguridad, y tienes pómulos.
Billie, no te rayes. Eso es muy de segundones.
Reconoce que soy el rey de la nave y que tú eres mi...
Como digas "reina", te arranco la lengua.
- No. Iba a decir bufón. -¿Perdona?
La lengua resbala y no me la vas a poder arrancar, bufón.
Esto es una gilipollez.
Eres el ordenador más tonto que he conocido.
Te voy a apagar antes de que me hagas odiar la ciencia.
Soy bisexual.
He follado dos veces.
Spike lo peta.
Muchos me preguntan: "¿Caminar por Marte da miedo?".
Y les digo que no lo sé, porque iba con los ojos cerrados.
Mi cuarta esposa...
Joder. Mira, aquí. Está vacío.
Esto no nos ayuda.
Sonríe pese al dolor.
Ojalá te aparque una bici en la raja del culo.
- Entiendo tu disgusto. - Oigo gritos.
- Yo paso. - Vaya mierda todo.
Espera, necesito... ¿Qué haces con las manos?
¡Un parto! Nunca he visto uno en persona.
Aparte del mío, pero fue por cesárea. Me perdí el momentazo.
Soy la peor partera de la nave.
¿Estáis de turismo uterino? ¿Visitas a una mujer partida en dos?
-¿Como la nave? -¿Que la nave qué?
- Para que el misil... -¿Qué?
Si aprietas, puedes lanzarle la placenta a la cara y ahogarlo.
¿Para eso es todo esto?
-¡Cariño! - A ver, aparta, déjame.
- La tía Iris te ayudará a aparcarlo. - No voy a parir una nave.
- Sonríe. - Es mejor que no ayude.
La última vez murió un calvo.
- Ayudas callándote. -¿No necesita un médico?
-¡Vamos, cielo! Sonríe, sonríe. -¡Empuja!
No grites, hay micros.
Imagina que le aprietas los mofletes mientras duerme.
-¡No puedo! -¡Que te lo imagines!
Quedan cinco minutos. Cinco.
Me he mantenido al margen y lo habéis conseguido.
Ata cabos.
Eres madre, Mia.
Y yo soy padre.
¡Karen! ¡Karen! ¿Qué haces?
Fastidiándote la clasificación.
Me llamaste verruga en el ojete. Eso duele.
- Quítatela. - Dijiste que me odiabas.
¿Has engañado al algoritmo con esto?
No te odio.
Claro que te odio. Pero hay gente a quien odio mucho más.
Matt y Judd, los que más.
-¿En serio? - Sí.
Eres inteligente. Incansable.
No, incansable no. Insistente.
Y consigues hacer lo que te propones.
Es desquiciante, pero brillante.
Lo siento.
- Quien bien te quiere te hará llorar. - Tampoco te confundas.
Sí, soy la manzana podrida.
Puntos para Karen.
¿Alguien puede explicarme
por qué le dan puntos si la ha cagado?
¿Qué tipo de sistema de valores usa y cómo puedo aprovecharme?
Ha recompensado su disculpa.
El algoritmo valora esa rectificación.
Entonces, si yo llamo a Matt, como he hecho mil veces,
"periquito pajero de ojos tristes",
y luego me disculpo: "Lo siento, Matt", ¿me da puntos?
No te disculpes, me gusta que pienses que parezco un periquito.
Se empluman el ojete ellos solos.
Me voy a mi nidito a morir.
¿La idea es ser unos capullos y luego simplemente disculparnos?
Lo siento, Spike. Me he equivocado.
¡Vete a tomar por culo!
Lo siento, Jaden. He evolucionado como persona.
Eres como mi madre. No sé cómo pude casarme contigo.
- Ahora no, Frank. - Lo siento. ¿Ves?
- Lo siento. -¡Perdón!
Un día más en la oficina.
¡Lo siento!
Hay que apagar la clasificación por el bien de todos.
-¿No porque vas mal? - No.
No, al decir "por el bien de todos"
estoy salvado ahora mismo.
-¿Lo apago entonces? - No.
No sé por qué, pero ya no hace falta.
- Mierda. Sí, mejor la apago. -¡Perdón!
Tu marido murió de un infarto
mientras intentaba salvarlo de un atragantamiento...
que nunca había existido.
- Pero, bueno... -¡Déjame pedirte perdón!
Pero quiero que sepas que era un hombre fornido y maravilloso.
Y lo siento.
¡Toma subidón!
¡Lo siento!
Clasificación completada.
Solo tenemos unos minutos.
Que los 3000 primeros vayan a la parte delantera.
El resto, a la parte trasera.
- Elena. - Ryan, soy la 3942.
-¿Qué haces? - Toma.
¿Qué haces?
- Te quiero, Elena. - Y yo a ti.
Yo soy el 5963...
Lo siento, pero te salvaré a la próxima.
- Mi amor. - Cuídate.
- Billie, ¿vienes con nosotros? - Si eres la segunda.
Pero somos ingenieros. Deberíamos quedarnos con los motores.
Es verdad. El aceite y las matemáticas. Mis dos pilares.
-¿En qué puesto has quedado? - Al final la he cagado.
Mis chistes eran ofensivos. Se han quejado los bisexuales,
los que no saben lo que significa "monosilábico"
y unos que eran alérgicos a la sandía.
Tenemos que cambiarte el pañal.
Luego hará caca amarillenta y como con semillas.
- Qué asco. - Yo me encargo.
Me gusta el Doug padrazo. Por eso nos hemos clasificado.
- Voy a por toallitas. - Vale.
Cincuenta segundos.
Recordadme. Contad mi historia.
- No creáis a los que me critican. - Cuarenta segundos.
Esto es más triste que un atardecer en un cementerio.
Lo recordaremos gracias a su branding.
- Le doy tres minutos. - Treinta segundos.
Paso al rey Mads, de la sección delantera.
Feliz cumpleaños a los cumpleañeros.
Esta es la parte trasera. ¿Qué haces aquí?
¿Y tú? ¿El algoritmo te ha mandado a calentar motores?
Sí. ¿Y a ti te ha mandado aquí por ser un calvo histérico?
- Exacto. - Diez segundos.
¿Estás listo?
Comienza el desacoplamiento en tres, dos, uno...
-¡Esperad! -¡Se está cerrando!
Las dejo aquí.
¡Doug, las puertas! ¡Doug! ¡Doug!
¡Buddy! ¡Buddy!
Un misilazo viene hacia este lado.
¡Venid conmigo si queréis vivir!
¡Me estaréis eternamente agradecidos! ¡Soy un Moisés espacial!
Es verdad que un misil se dirige hacia la nave,
y lo más seguro es que impacte contra la parte trasera.
- Esta. - Sesenta segundos para la división.
Con los que se ha llevado Judd, ha aumentado el calor delante.
El misil irá a por ellos.
Busca matar al mayor número de gente. Es un arma de jodienda masiva.
Me da igual que me oigan todos.
Te quiero, Elena. Te quiero muchísimo.
Y para mí es un honor dar mi vida por ti y...
- Ryan. - Perdona, un segundo.
IMPACTARÁ DELANTE
Treinta segundos.
¡Judd! Hemorroide con patas.
¡Acabas de cagarte en mi sacrificio!
Veinte segundos.
Elena, siento que esto sea lo último que me oyes decir.
Algunas de las cosas que le has dicho han sido románticas.
Cinco, cuatro, tres, dos, uno.
-¡Doug! ¡Doug! -¿Mia?
-¡Cógele la cabeza! -¡Mia!
¡Buddy!
¿Qué está pasando?
¡Elena!
-¡Elena! -¡Buddy!
Subtítulos: Juan Yborra Golpe Iyuno
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