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O nos achicharramos o morimos de hambre.
Al menos podemos elegir.
Pero prefiero tener que elegir entre carne o pescado.
¿Cómo que vamos directos al Sol, la fábrica de cánceres hecha de lava?
No vamos directos al Sol. Pero casi.
Creo que el adverbio es lo de menos.
Al Sol se la suda la gramática.
¿Y si nos impulsamos hacia atrás?
- Tardaríamos años. - Imagina el desgaste psicológico.
- Y nos quedaríamos sin toallas. -¿No hay imanes?
¿La nave tiene imanes que podamos usar?
-¿Para qué? - Yo qué sé.
Igual pueden repeler el calor.
¡Claro! ¡Repelen el calor!
¡Por eso la gente en la playa se abanica con putos imanes!
Si Billie está así de histérica...
- No lo estoy. - Lo estás.
Estás borde y te tiembla un ojo.
Es por las luces. ¿No podemos apagarlas?
Es como estar dentro de una tragaperras coreana.
¿Cómo podemos estar yendo directos al Sol?
Es grande de la hostia.
No pienso morir hoy.
He conseguido detener a ese cabrón con una simple sombrilla en la playa.
- Volveré a hacerlo. - Respira.
Pienso morir en un jacuzzi rodeado de putas el día que yo elija.
¿Me habéis oído? ¿Eh?
No se callará ni cuando acabe convertido en ceniza.
La nave está aislada.
Si llevamos a la gente a estribor,
que es la zona más fría... puede que lo consigamos.
Vale, este es el plan.
¡A la mierda los imanes! Vamos a seguir tu plan.
Por aquí. Un poco de brío, vamos.
Si sois muy frioleros,
hoy es vuestro día de suerte.
- Se te da genial -¿Sí, el qué?
¿Hacer de azafata en el apocalipsis?
-¿Has probado a ser más optimista? - No. Ni tendré tiempo para serlo.
¿En serio va un tío con un jersey de cuello vuelto?
¿Adónde vas con el cuello vuelto, payaso?
Vale, andando. Aquí estás... Con Charles.
El Capitán Obvio, no se le escapa una.
He encontrado un escondite en el casino.
- He mentido sobre su edad. - Raf, buena.
- Sí, buena. -¿Necesitamos cepillos de dientes?
- No los encuentro. - Ya los he guardado.
¿Quieres un pin?
No quiero interrumpir esta novela de Jane Austen,
pero moved el culo.
- Perdón por decir "culo". - Debí decirte lo de Charles.
No, no pasa nada. Es que no esperaba encontrármelo aquí ahora.
-¿Estáis...? - Separadísimos.
- No encuentro los zapatos. - Te ayudo.
Lo nuestro está muerto.
- Solo es... - Resentimiento constante.
Hay más química entre tú y yo que entre ella y yo.
Eso ha sonado un poco raro.
Te sienta bien el uniforme. Te alarga el cuello.
Gracias...
Vámonos antes de que nos cozamos aquí.
O de que nos achicharremos. Es un calor seco.
Ojalá aún tuviera ese refresco.
Mira, te cuento cómo era.
Estaba tan frío que por fuera estaba mojado.
- Tráeme un refresco mojado por fuera. - Claro, jefe.
Perdona por cortarte el ataque de histeria.
Solo quiero vivir más que el Sol.
-¿Es mucho pedir? - Vale.
- Vamos a hacer un ejercicio juntos. - Vale.
H. Judd, ¿temes a la muerte?
- Sí. Un montón. ¿He ganado? - No.
Necesito que digas que no. ¿Te da miedo la muerte?
-¿No? - Vale, pero al decir que no
tienes que creerlo.
¿Te da miedo echarte la siesta?
No. No, me encanta.
La muerte es como echarte una siesta un pelín más larga de lo normal.
-¿Te da miedo echarte una siesta? - No.
-¿Las siestas largas? - No.
-¿Te da miedo la muerte? - No. Espera, eh...
Enhorabuena. Estás listo para morir.
-¿En serio? - Sí.
Cada estrella es un sueño.
-¿No crees, Iris? - Soñamos como vivimos, solos.
Salvo aquí. Aquí soñamos juntos.
Traed un sofá nuevo porque me he corrido de gusto.
Hablaremos del capi nuevo de Avenue 5 .
- De si los pájaros sienten. -¿Tienen celos?
Y haremos una lista de las mejores piscinas infinitas.
-¿Qué es el infinito? - Eh, eh.
Tenemos una noticia que vais a puto flipar.
Mete el rótulo de: "¿Qué me estás contandooo?".
La verdadera Avenue 5 se dirige hacia el Sol.
¿Que no está confirmado?
¿Y qué? Ya lo estoy confirmando yo. Peña, ¿no tenéis nada que decir?
Decid algo.
No hay nada más caliente que el Sol, nada.
- Es grave. - Gracias, Gimpymanhand.
El Sol está hecho de gas. Igual lo atraviesan y ya. Ciencia.
Venga, andando todo el mundo.
Una música muy sandunguera, pero algo inapropiada.
No sé si sabes que estamos evacuando.
- No, yo paso. - Vamos a pasar junto al Sol,
y en esta época del año está muy caliente.
- No pasa nada, soy muy friolero. -¿Pasa algo?
No... Bueno, sí. Este no quiere venir.
Yo no me muevo. Tendréis que llevarme a rastras.
Tú eres uno y nosotros somos dos...
Conmigo no cuentes.
- Pero, Gary, haz lo que dice. - Sí.
El que me busca me encuentra.
Vale. Ya te he encontrado.
¡Pelea, pelea!
- Vamos. - No me hagas esto.
- Estoy harto. - Ya se le ha cambiado el acento.
Se le va a ir la olla.
Lo llaman Ryan el Destripador.
Te va a reventar. Va a usar tus huevos como gemelos.
- No consigo arrancarla. - Mejor ve tú.
¿Quieres que lo haga? Voy a hacerlo.
- No, tío. - No me pongas a prueba.
- Te vas a tragar la espuma. - Que sí, que vale.
-¡Voy a rociarte! - Que os den.
- Ya me voy. -¡Voy a apagarte la vida!
Voy a...
Pero si he tirado de la anilla.
Vamos directos al Sol, y los extintores no funcionan.
Vaya fallo.
Es un refugio temporal. Buscad sitio.
Houston, tenemos un problema embarazoso. Paso a mi descendencia.
Enhorabuena. ¿De cuánto estás?
- Cuatro meses. - Cinco.
No, cuatro meses. Volvimos hace cuatro meses.
Estabas con el dildo escandinavo.
Sí, es que... ¿Sabes qué pasa?
Hace tanto que no recuerdo ni cómo se llama.
- Mads. - Mads. Eso es, Mads.
- Déjame. - Gracias a Dios.
Si sobrevivimos, el bebé se llamará: "Gracias a Dios".
- No, Clarence. - Clarence.
- Casi que mejor. - Sí.
"Clarence, no te comas mi bocadillo".
Bienvenido. Es un honor ser tu compañero de habitación.
El honor es mío... y tuyo.
¿Hay un baño o esto es el baño?
- Está ahí. - Genial.
Me lo pido. Tú aséate en la cocina.
No tengo cocina.
Mira qué maravilla. Sábanas de marca Judd.
Son lo mejor.
¿Tienes ayudantes para todo? Qué pasada.
No, son mis guardaespaldas.
Me ocupo yo, como siempre.
Largo de aquí, hombre.
Montad guardia fuera.
Te ayudo, sé hacer bien la cama.
Mi madre trabajaba de enfermera en un manicomio.
Vale, creo que puedo hacerlo. Puedo... hacerlo.
Vamos, Billie. Puedo conseguirlo. ¿Verdad?
Claro. ¿Qué astronauta no ha bailado en el circo del sol?
Vamos a conseguirlo.
Las anguilas.
No soportan temperaturas extremas. A por ellas.
- Tenemos que moverlas. - O igual no lo conseguimos.
Cuatro o cinco anguilas por cubo.
Coged la comida también.
- Serpiente de Fuego está juguetona. -¿Les has puesto nombres?
Sí, Serpiente de Fuego, Maguila la Anguila, Hefner.
Hefner me gusta. Esto parece una orgía de intestinos.
¡Un cubo! ¡A por las anguilas!
Y esos eran los seis actores con pinta de abogados.
- Me gusta cómo toses. -¿Qué pasa?
Iris Kimura vuelve a visitarnos.
¡Ponedle el sombrero!
- La Avenue 5 y el Sol. - Se avecina una demanda.
- Se están acercando. Cuéntanos. - Sí, cuenta.
Es de locos, ¿eh?
Es delicado.
Por eso necesitamos espectadores como Plankboy,
que sigan presionando al Gobierno para que los rescate.
Me gusta pero no me flipa. No como nuestra invitada.
Su hermana murió en la nave.
¡Zara!
¡Ponedle el sombrero!
Flipa.
Frank, me has traído amiguitos para jugar.
Por fin, seres humanos. Qué maravilla.
- Karen, hola. - Ni hola ni holo.
Porque me has tenido encerrada y estoy que me subo por las paredes.
¿Quién quiere un polo? Toma.
El palo es un cepillo de dientes.
- Es un genio. - Frank.
Todos vemos tu programa.
Tus seguidores nos hacemos llamar los Frankfurts.
Me encanta.
Qué ideal, porque Frank es como una salchicha.
Parece una ricura pero por dentro es una porquería.
Los estás molestando. Déjalo estar.
¿En serio? ¿Quieres que lo deje estar?
Me has tenido escondida como si fuera heroína en el ojete de un preso.
¿Quieres que lo deje estar? Porque a tus seguidores
seguro que les interesa saberlo.
Así que poneos cómodos,
tengo muchas cosas que contaros.
Se me cae la baba con estas cabroncillas resbaladizas.
Cógela. ¡Con la boca si hace falta!
Tranquilos, tenemos que coordinarnos.
A coordinarse se ha dicho.
Zara, tu hermana, Sarah, ha muerto en el espacio.
- Sí. - Pues qué mierda.
Un mierdón, la verdad. Sí.
Os pregunto: ¿echamos de menos a los muertos?
- No. -¿Y tú?
¿A mi hermana muerta? Sí, claro.
Como ha muerto en el espacio,
no puedo mirar al cielo. Me recuerda a ella.
Solo puedo mirar hacia delante o hacia abajo.
Debe de ser un infierno.
Mi hermana muerta y Retina, como la llamaba mi hermana,
estaban muy unidas. Eran uña y carne.
Hablaban de chicos.
Hacían llamadas de broma al servicio de habitaciones
y se lo pasaban pipa las dos juntas.
La echamos mucho de menos, ¿verdad, Retina?
- Sí. - Cuánto querían a Zara.
No sabes lo mucho que me acuerdo de ella.
No llores porque entonces yo me voy a poner a...
Zara mola mucho más que la Irene esa. Se sienta raro.
Mira, tres cosas te digo, Sonny Sideburns.
No mola, me llamo Iris y he olvidado la tercera. Era una gilipollez.
Vamos a seguir hablando con Zara de la relación tan especial que tenía
- con Sarah, la muerta. -¿No vuelvo?
- Ven. -¿De dónde sale esa?
- Sarah está muerta. - Sí.
Nos parecíamos mucho, éramos dos gotas de agua.
Soy actriz, ella era modelo de manos. A las dos nos gustaba el jamón.
Usa la pasta que nos queda y compra la serie de la Avenue 5.
Cómprala, me la suda todo.
Todo el mundo al otro lado de la nave.
Pensad en cosas frías.
Glaciares, patinaje sobre hielo... Escocia.
- Vuestras madres. - Eh.
Venid al camarote nuevo de Judd.
He descubierto algo interesante.
Hay un túnel alargado y estrecho que usa el personal de lavandería.
¡La Ratonera!
Apesta, pero la acústica es la leche.
La cosa es que hace 12 grados menos que en el resto de la nave.
Pese a que sé autorregular mi temperatura, buena idea.
Pues los metemos a todos, ¿no?
No, solo entran 300 personas como mucho.
Eso sin contar las anguilas...
Menos mal que no he sonreído. Habría sido en balde.
300 es bastante para nosotros y un par de cebos por si la gente
intenta matarnos cuando huyamos.
No, debería ser para los niños, los enfermos y los ancianos.
-¿No? - Sí.
Entonces los únicos supervivientes serían los niños y los enfermos.
No encajamos en ningún grupo.
Y supongo... que... nosotros entraremos ahí, ¿no?
O sea...
Siempre pensé que harías algún sonido al tocar fondo,
pero está visto que no.
Qué calor.
Si me pusiera de parto, tendrías que sacarlo con guantes de cocina.
Antes has dicho que estabas de cinco meses.
Pero debería ser de cuatro.
A ver, Doug, ¿me quieres?
- No es una pregunta trampa. - Entonces sí.
- Voy a contarte algo. - Espera. Spike.
-¿Qué? No. - Spike, ven.
¿Qué pasa? Nadie dice nada.
El que nada no se ahoga.
¿Cómo está la familia feliz?
Mira, en vez de romper aguas,
ahora mismo rompería una nube de vapor.
Pues levanta de mi alfombra.
- Es broma, no es mía. - No es suya.
- Ya. - Os he encontrado un sitio.
- Vamos. - Escuchad todos.
Hemos descubierto un lugar frío en la cubierta uno.
Vamos a dar prioridad a 300 pasajeros...
Me sorprende que te hayan dejado hablar tanto.
Y el capitán Ryan me dijo: "Karen,
me recuerdas a los gatos esos que vigilan las tumbas egipcias".
¡Hay un túnel frío en el otro extremo de la nave!
Adiós, Karen.
¿Lo has oído? Hay un túnel frío.
Joder, se me van a derretir los pezones.
Se me están resbalando por el pecho. ¿Cielo?
Si me van a ver en público por primera vez en cinco meses,
tengo que ir hecha un pincel.
Actualizaciones cada 30 minutos. No, cada cinco.
Quiero enterarme al momento.
¿Este es el centro de control? Parece una inmobiliaria.
El Sol es nuestra segunda prioridad.
¿Qué es más importante que el Sol? Todo gira a su alrededor.
Estoy haciendo malabares. Aparta.
Pero...
Dejad paso, soy VIP. Dejad paso al pez gordo.
Paso, paso.
Odio pasar el primero. Es por política de empresa.
Votaré en contra en la próxima junta.
Ay, Mads. Mads.
¿Esto es un adiós? ¿O un arrivederci? ¿Auf wiedersehen?
- Aún no sé de dónde eres. -¿Vas a dejarme tirado? Esperaba...
Tienes que perder la esperanza nada más nacer.
Es la única forma de ser feliz.
No, no me hagas caso.
¿Te han dicho que eres un ojete de panda mentiroso?
No con esas palabras. Pero a grandes rasgos sí.
Frank, suéltame.
- Ya no soy tu rehén. - No soy yo, cielo.
Creía que esa mano sudada era la de mi marido.
¿Estás esperando a que te llamen? Vamos.
Sí, no queremos a un Frank escaldado. ¡Te queremos, tío!
Suerte y rezad. O mejor dicho, ade-rezad.
Frank es un trabajador esencial.
Venga ya. Si hace tortitas con toallas.
- Deja... -¡Karen!
¡Frank, sal! Porque te quiero.
Mujeres y niños primero.
- Esta es las dos cosas en una. - Claro.
- Solo la madre. - Ah, vale, ya lo pillo.
Si mis genes sobreviven, yo me puedo morir.
Por cierto, Doug, puede que el bebé no sea del todo tuyo.
¿Del todo? O lo es o no lo es.
Sé que no es el mejor momento.
Pero están cerrando. Adiós.
-¡Mia! - Yo tampoco conocí a mi padre.
- Y mírame. - Casi no queda sitio.
Puede que no entremos todos.
Mira, ocupa mi sitio. Tienes más joie de vivre.
No, vas a quemarte vivo y esa es la peor forma de quemarse.
- Ya estoy quemado. - Cuídate.
¡Paso! El capitán os está gritando.
-¡Paso! - Insúltalos.
No es la cola de Disneyland. Largo, joder.
Vale. Quita, gilipollas.
Nos sacas de los camarotes y abandonas la nave.
No la abandono. Me meto más adentro.
¡Ryan! ¡Ryan!
-¡Elena! ¡Aquí! - Llévate a los niños.
- Llévatelos. - Sí, claro.
- No queda sitio. -¿Dos niños cuentan como un adulto?
-¿Es un problema de peso? - De humanidad.
- No puedes separarlos. -¿Mi opinión no cuenta?
- Cerramos en diez segundos. - Llévatelos.
Soy el capitán. Niños, dadme la mano.
Os quiero a los dos.
He dejado a Karen tirada. Va a morir.
Se va a cabrear.
Igual no muere, pero si lo hace la gente te va a adorar.
- Por favor... - Solo digo
que la mujer no es que sea un sol.
Me cago en todo. Hasta el lenguaje nos vacila.
¿Mia? ¿Mia? ¡Mia!
¿Doug? Doug, ¿cómo has entrado?
Me he escurrido como una lombriz.
-¿Cómo que a lo mejor no es mío? -¿Qué?
¿Que quién no es qué?
¿Dice que cómo que a lo mejor no es suyo?
Vamos a convertirnos en una barbacoa humana
-¿y quieres hablar del ADN? -¿Qué?
ADN, esperma.
Claro, seguid hablando de esperma.
- Por favor. - Mi fertilidad no es el problema.
¿Qué?
Mi... O sea, la suya. Su fertilidad no es el problema.
Ha dicho "mi", es decir, "su", la de Doug, vaya...
- Vale, Margaret. Lo he pillado. - Pasad las anguilas.
No la mires, no. La he mirado. ¿Por qué?
Cuidado, sus secreciones valen más que vuestras almas.
- Charles, ¿no? - Sí.
¿Prefieres Charlie, Chuck o...?
- Charles. - Charles.
UNA HORA PARA LLEGAR AL PUNTO MÁS CERCANO AL SOL
- Este es George Junior... - Me la suda.
Me suda todo ahora, imagina esta conversación. Perdón.
Hola. Elena.
No me conoces, pero seguro que el capitán te ha hablado de mí.
Has acertado en lo primero. No te conozco.
¿No lo ha hecho? ¿Qué intenta ocultar?
Judd se cree que somos amigos después de dejarme tirado.
- Voy a cagarme en sus sábanas. - Siéntate.
- Y luego... - Cállate ya.
- Esto se está poniendo feo. - Esa sería su cabeza.
- Necesitamos un líder. - Sí.
- Voy. - No, no me refería a ti.
Atención por favor.
Sé que respondéis mejor a los gritos y amenazas:
"¡Escuchad, gilipollas!" e insultos así.
Pero yo no soy así.
¿Preferís que me ponga así?
¿Queréis que se me vaya la puta olla?
Por favor, cerrad los ojos y...
¡Brian, cierra los ojos, hostia!
Voy a gritar hasta que os calméis.
Escuchad, en 60 segundos llegaremos al punto más cercano al Sol.
Si lo conseguimos, puede que sobrevivamos.
Si no, nos vemos en la otra vida.
Ojalá. No hay otra vida. Se acabó lo que se daba.
Suerte a todos. Como si creyera en la suerte.
No creo en la suerte, así que mejor me callo.
Debería haberlo hecho antes. Perdón.
Pues nada, nos ha llegado la hora.
¿Por qué ha tardado tanto?
Imaginad cosas tranquilizadoras.
La luz se cuela entre las hojas, un arroyo murmura caprichosamente.
Mirad, un erizo.
No suelen salir en esta época.
Dos arces se tocan.
Anda, una calabaza.
La muerte no es más que una siesta la hostia de larga.
Hemos superado el perihelio. Está bajando.
La temperatura está bajando. Lo conseguimos.
Esta nave de mierda nos ha salvado.
Puede que asustes a los vampiros, pero a mí no, Sol.
Son unos héroes.
Estamos en racha. ¿Qué hacemos ahora?
Lo mismo que antes. Esperar.
Es el número de referencia viejo.
He comprado una serie de TV para concienciar a la gente.
¿Podrías hacer como que te importa lo más mínimo?
¿Tengo pinta de que me importe?
A menos que lleves una tonelada de litio en el bolso,
- puedes irte, ¿vale? -¿De litio?
¿Para qué quieres el litio?
Para nada. Es...
- Es un elemento muy sobrevalorado. - Espera.
¿Por qué has dicho litio?
Ya ha pasado lo peor.
- A menos que abramos y encontremos... - Cadáveres.
¡Puede que esté lleno de cadáveres!
Parece que no ha pasado nada.
- Aleluya, por ahora. - Han vuelto las ratas.
¿Os ha gustado la acústica?
Ahora atiendo tus quejas. Elena...
Hay que llevar las anguilas.
No sé qué ha pasado. Estaba...
Nosotros estábamos aquí, vosotros ahí.
No es tan difícil.
Cogí una mochila porque creía que era de un niño...
- Y era la mía. -¿Por qué lo seguiste?
Porque tiró de mí.
Me ha dislocado el hombro.
Debería ir a que me vea el médico.
¡Menos mal que no te has cocido!
Frank, creía que con tu cabezón no ibas a poder salir.
Me has abandonado, se acabó lo que se daba.
Estás muerto para mí.
No eres un cabrón, eres un supercabrón.
No sé a qué se debe esta ira.
¿Preferías que me hubiera quedado aquí?
He salvado a tu mejor amigo.
Yo.
- Dijiste que nos querías a los dos. - Capitán Rata, ¿algo que decir?
- Gracias, Matt. - Lo dije en caliente.
- Hacía mucho calor. - Todos estábamos confusos.
¿Mia? ¿Mia?
¿Vas a discutir con Ryan como con papi?
- No, cielo. - No.
No estamos discutiendo, no tenemos fuerza.
Si hemos sobrevivido al Sol, sobreviviremos a una discusión.
- Pero voy a hablar con los pasajeros. - Claro.
Demasiado tarde.
Los números científicos son muy altos, capitán.
Creo que, aunque intente imaginar lo que es el espacio,
en el fondo lo que hago es imaginar quién soy yo.
Solo hay dos cosas ilimitadas: la imaginación y el espacio.
A callar, actores.
Como vuestra nueva jefa, os digo que no lo hacéis del todo mal.
- Qué bien... - Ponte recta.
Que no estás en un jacuzzi.
Encantado. Una pregunta. ¿Qué hora es?
Las 16:18.
No, en la escena que rodamos.
Es difícil saber qué hora es, el espacio es muy oscuro.
Muy oscuro.
En esta escena en concreto son las 16:18.
Vaya, qué coincidencia.
Os presento a Zara, que hará de Sarah, la oficial científica.
Que sepáis que he dejado fuera quien era para meterme en el papel.
Esa era Zara. Yo ahora soy Sarah.
¿Ha quedado claro?
- Sarah. - Eso.
Cae bien, no sé por qué ni me importa.
Nos da caché. Es la nueva estrella de la serie.
¿No me vais a dar una silla?
No voy de diva, pero estoy aquí tiesa como una vela.
¿Alguien me da una?
Tú, estás despedida. Largo.
- Gracias. - Limpia tu camerino.
Es muy vivaracha.
Odio a la gente así.
Subtítulos: Juan Yborra Golpe Iyuno-SDI Group
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