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Situado apaciblemente bajo los Alpes cubiertos de nieve...
se encuentra el pintoresco balneario de Bad Gaswasser.
Es mundialmente famoso por los valores curativos...
de sus aguas termales naturales.
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Está buena.
BAD GASWASSER AGUAS TERMALES NATURALES
"Salud de la Madre Naturaleza" CENTRO DE SALUD EDELWEISS
- La campana. - Es la campana para nuestra agua.
- Sabe a agua de gallinero estancada. - Sí, pero ha bajado 9 kilos.
¡Ah! ¿Cómo está esta mañana?
Tolerablemente bien.
Dice que el hígado le está molestando, pero ya sabe.
Buenos días. ¿Y cómo está el pobre Sr. Kidley?
Su vesícula biliar pasó una noche tranquila.
Qué bien. Espléndido.
Sin embargo, se queja de un dolor agudo en el sacro ilíaco.
Buenos días. ¿No es Kidley, el de los parches para callos?
El de los Frijoles Kidley, señora.
Comí unos una vez. Muy sabrosos.
Gracias, señora.
- Ah, Jeepers. - Buenos días.
- ¿Cómo está el Sr. Kidley? - Con altibajos, señor.
Su hígado estuvo un poco delicado anoche.
Qué bien.
¿Él inventó el frijol Kidley?
Su abuelo, señora.
Tengo entendido que el Sr. Kidley heredó un poco de dinero.
20 millones, señora. Yo no llamaría a eso "un poco".
- Por favor, por favor. - ¡Sí! Señoras, por favor.
Es para el Sr. Kidley.
- ¿Eres tú, Jeepers? - Sí, señor.
Ay, Jeepers, soy un hombre muy enfermo.
Muy enfermo.
Toma eso, por favor.
Es terrible.
- Normal, señor. - ¡Pero no puede ser!
36 grados seis décimas, señor, exactamente.
Esa cosa no sirve otra vez.
Si me permite decirlo, son puras tonterías.
Está saludable como un caballo de carga.
¿Ah, sí?
¿Por qué crees que vine a Suiza? ¿Para cantar como montañés del Tirol?
¿Y lo de ayer cuando me mareé y me caí por las escaleras?
- Tú mismo me viste. - Cualquiera se caería.
Ocho aspirinas antes del desayuno...
No uses evasivas. Si tuvieras lo que yo...
- ¿Qué tiene usted, señor? - Bueno, yo...
Espera a que vea al Dr. Schmidt esta tarde.
- Él te dirá lo que tengo. - ¡El Dr. Schmidt!
Sí. El Dr. Schmidt es el mejor gastroenterólogo de Europa.
Muy bien. Señor. Lo que él diga.
- ¿Tiene escalofríos, señor? - No, olvidé agitar la botella.
Recuérdamelo, Jeepers.
Y dame mi agua curativa.
Eso. Una bolsa de hielo y una de agua caliente, rápido.
No se vuelva a acostar, señor.
Es un día muy soleado. ¡Los pájaros están cantando!
¡Cierra la ventana! ¡Los odio!
Además, están desafinados. Cierra la ventana.
- ¿Se aloja aquí el Sr. Kidley? - Sí.
Habitaciones 201, 2, 3, 4, 5, 6 y 7.
- Bájate, Hannah. Es aquí. - Está bien.
¡Señor! ¡Es ella, señor! ¡Es ella!
Ya llegó, señor. ¡Ya llegó!
Jeepers, no es momento para tus romances.
- La bolsa de hielo. - ¡Pero, señor...!
¡Ya llegó!
La de St. Moritz. La que tiene cuatro nombres.
- ¿Marko está aquí? - ¡Sí!
La Sra. Jones-DeBaupre-Ivansoff-Marko. Nos siguió.
- ¿Dónde está? No la veo. - Está en este hotel.
¿En el hotel? Es como una maldición.
Cuando una mujer descubre que tengo 20 millones y mala salud...
se enamora de mí.
Fue fácil deshacernos de las mariposas, pero ésta es una viuda negra.
No te quedes ahí parado. ¡Haz algo! Dile que fallecí. ¡Cualquier cosa!
Sabía que era un error darle alas, señor.
No lo hice. Fue un accidente.
Habitaciones 312 y 412. Cualquiera puede bajarse en el piso equivocado.
Abre la puerta. ¡No, no la abras!
¡Ciérrala con llave! ¡Jeepers! No te quedes...
¡John!
¡Vaya, Sra. Marko!
¿Qué feliz viento la trajo hasta Bad Gaswasser?
Eso no importa. ¿Qué feliz viento te sacó a ti de St. Moritz?
Bueno, había un tren, y luego...
había un doctor, y él me dijo que yo...
Bueno, que... ¿No es verdad, Jeepers?
- Claro, Sra. Marko. - ¿Quiere irse?
- Sí. - No, tú no. Creepers.
¡Jeepers!
- Nos desharemos de él. - Claro, nos... ¿Qué?
- Después de casarnos. - Ah, sí.
Sí. Pero tenía entendido... ¿Y su esposo?
¿Pierre? No tenemos que preocuparnos por Pierre.
¿No? ¡Vaya! Vaya.
John, era el destino.
Todo quedó establecido esa noche maravillosa en que bailaste conmigo.
Comprendí cuando me abrazaste...
y susurraste: "Tú, tú, tienes que ser tú".
Sí, pero ésa era una canción, Sra. Marko.
Tú, tú Tienes que ser tú
Maravillosa tú Nadie más que tú
- ¿La recuerda? - Sí.
Claro que voy a ser yo, querido.
- Y recuerdas que después tú... - ¿Yo? Fue el ascensor.
Me subí y me bajé. A veces pasa.
¿Sabes qué fue lo que me atrajo de ti?
Sí. Tuvo 20 millones de razones, ¿no, Sra. Marko?
Eres el único en el mundo que cree en mí.
Los otros siempre me están señalando, acusando, por culpa de DeBaupre.
- ¿DeBaupre? - Sí. Fue antes de Pierre.
- Ah, es al que dicen que le disparó. - ¡No es cierto!
- ¡Es una calumnia! - Seguramente.
El que usted estuviera ahí y él lleno de agujeros, Sra. Marko...
- no es razón para que la gente... - Me exoneraron.
Sólo porque soy impulsiva y de mal genio, la gente habla.
Sí, y siendo campeona olímpica de tiro...
- ¡Tú también! - Discúlpeme.
John, lo que dijiste fue lo que dijo la policía.
- No crees que yo... - No, Sra. Marko.
Yo creo que es tan inocente como una niña... así de pequeña...
Seremos muy felices juntos.
- ¿No te parece, John? - Es la clase de mujer que admiro.
- Me casaría con Ud. si no fuera por... - ¿Si no fuera por qué?
Si no fuera por su esposo actual, el Sr. Marko.
Ah. Creí habértelo dicho.
- ¡Ay, pobre Pierre! - Sí, pobre Pierre.
¿"Pobre"? ¿Qué le pasó?
Se cayó del Monte Cervino.
Ay, qué... ¡Es una montaña!
4,478 metros.
- Nunca lo encontraron. - ¿Lo buscaron?
- ¿Estuvo ahí, Sra. Marko? - Lo vi todo.
Fue horrible. Cuando sucedió, estaba a menos de 30 cm de él.
Apuesto a que hubiera podido estirar la mano...
- y tocarlo, ¿no, Sra. Marko? - Fácilmente.
Siete años. Siete años.
Eso tendremos que esperar, Sra. Marko.
Cuando un esposo desaparece, hay que esperar 7 años.
- No al escalar. - Yo apostaría a que sí.
Perderías. Me detuve en Ginebra a averiguarlo.
Tuve los mismos abogados que la Liga de las Naciones.
Soy completamente libre.
Ud. no querría casarse conmigo, Sra. Marko.
Soy un inválido incurable. Podría morir, así como así.
¡Actúas como si no quisieras casarte conmigo!
Y les dije a todos que venía a...
- Basta. - Tengo que controlarme.
No debo perder los estribos.
No, no los pierda. ¡No!
- Intentas casarte conmigo, ¿verdad? - Bueno...
Yo...
Yo la recogeré.
Quieres casarte conmigo...
¿verdad, John?
Claro. Nunca se me ocurrió otra cosa, Sra. Marko.
Entonces está hecho.
- Iré a cambiarme. - Sí.
Y luego fijaremos la fecha.
La fecha. ¡Jeepers!
Por lo que oí, señor...
estamos en un miasma.
Exactamente.
Le aconsejo que sea firme.
Tenía un cuñado... ya falleció...
que se ganaba la vida bañando leones, señor.
- Siempre decía... - ¡Cállate, Jeepers!
Tómame el pulso. Está haciendo eso otra vez.
Uno, dos, tres. Uno, dos, tres. Uno, dos, tres.
- ¿Cómo un vals? - Sí, señor.
Iré a recoger su prueba de acidez al laboratorio.
Nos vemos en la oficina del Dr. Schmidt.
Está bien.
Debería decirle a la Sra. Marko que se vaya a freír espárragos.
Y que le disparen como plato de tiro al blanco.
"El cobarde muere mil muertes, el héroe sólo una vez".
Date prisa, Marjorie.
¡Sí, pero estos peces son encantadores! ¿No los asusta?
Para nada, señora. Les llega a gustar.
- La prueba de acidez del Sr. Kidley. - Por supuesto.
- ¿Qué hace? - Un momento por favor, señora.
Knoodle, Kneck, Kipper, Kidley. Ah, aquí está.
Ya me acordé qué quería... Parches para los callos.
- Pero el caballero... - Yo llegué primero.
Disculpe. Recomendamos éstos.
Dos samelkas, por favor.
Aquí tiene. Y diez samelkas.
- Dos samelkas. - Gracias.
He estado esperando el análisis de Kipper.
Ha estado un poco pálido últimamente. ¿No es así?
Pobre perrito.
¡Perro malvado!
Se llama Kipper, ¿verdad?
Kidley, Kornbostle, Kreutzenheimer.
Estoy seguro de que aquí estaba hace un momento.
Knoodle, Kneck, Kidley, Kornbostle.
No lo entiendo.
Inhale, exhale.
Inhale, exhale.
Muy bien.
Sí, pero me preocupan esos tres puntos blancos.
- A mí no me preocupan. - ¿No?
No. Son los botones de su ropa interior. Eso es todo.
Salga.
María, por favor.
La prueba de acidez del Sr. Kidley. Aquí estoy, señor.
Veamos.
La estaba esperando.
- ¡Esto es maravilloso! - ¿Qué, doctor?
Tiene 162 de acidez. ¡El triple de lo normal!
Eso es bueno. ¿O no?
Amigo mío, con su acidez puede digerir huesos.
¿Huesos? Pero no me gustan los huesos.
No sólo puede, sino lo hará.
Digerirá sus huesos y todo lo demás.
Se digerirá a sí mismo completamente.
O sea que me voy... ¿Me voy a morir?
¿A morir? ¡Va a desaparecer!
Se hará más y más delgado, más y más pequeño hasta que...
finalmente...
Ahora sé qué es lo que tiene.
Acidatus canis, la acidez de un perro.
- ¿De un perro? - Es muy poco común.
No sucede ni una vez cada 700 años.
- Acidez. - Boca ácida.
Acidez... ¡Ah! Aquí está.
"El último caso fue un pastorcito griego.
Se llamaba Peropilis".
- ¿Y qué le pasó? - Lamentablemente, nadie lo sabe.
"El último día salió con sus ovejas...
- ¿Y? - Sólo encontraron sus huellas".
Bueno, doctor. ¿Cuánto me queda de vida?
Unos diez, veinte, tal vez treinta días.
- ¿Días? - ¿Pero qué importa?
En la historia de la medicina vivirá para siempre.
Usted es el primer perro humano.
- ¿Qué fue eso? - Ah. Erno.
¡Doctor! No escriba sobre mi caso. Lo que quiero saber es...
Mira, Erno. El cuerpo aún está redondo y gordo.
El rostro aún es liso.
Pero los ojos ya muestran la destrucción de...
Hay que darle un nombre. Yo lo llamaría "Mal de Schmidt".
- ¿En su honor? - En mi honor.
En siglos venideros, los alumnos leerán sobre esto.
Viviremos juntos toda la eternidad...
Schmidt y su enfermedad.
- Tenemos que publicarlo. - Ah, sí.
En todos los periódicos. En todo el mundo.
¡Mire, doctor! Ya empezó.
¡Me estoy encogiendo!
Ése es mi sombrero.
Si me permite, señor, no ofreció mucha resistencia.
Jeepers, hablas como un tonto.
¿Has visto a la Sra. Marko en el tiro al blanco?
Puede dispararle a la cabeza de un alfiler a 90 metros.
¿Pero no le dijo que sólo le quedan 30 días de vida, señor?
Sí. Ése fue mi error fatal.
En cuanto se lo dije, me puso a firmar en muchas líneas de puntos.
La arreglaré con flores y se verá preciosa.
Está bien. ¿Y la hora?
Podría casarlos a las 3:30.
¿No podría ser a las 4:00?
Casarme a la media hora ha sido de mala suerte para mí.
¡Imposible! A las 4:00 casaré al príncipe Smirnov con una joven de Texas.
- De ahí vienen las vacas. - Muy bien.
El Sr. Kidley y yo estaremos aquí a las 3:30.
Dicen que la cremación es muy buena, señor.
- ¡Jeepers! - Trato de ayudar.
Basta. ¿Tienes un puro?
Sí, señor. ¿Me lo fumo por usted?
No, me lo fumaré yo. ¿Ya qué importa?
Eso es. Como dice el poeta:
"Ven a llenar la taza, el pájaro está volando".
Eso está bueno. Empiezo a darme cuenta...
de lo maravilloso que es este mundo ahora que sólo me quedan 30 días.
29, señor.
Jeepers, tengo que hacer algo respecto a mi dinero.
Si se lo dejo a la Sra. Marko, lo usará para empezar una guerra.
¡Harás lo que yo diga!
¡Te casarás con Smirnov aunque tenga que atarte!
- ¡No! - ¡Haz lo que te digo!
- ¡No! - ¡Cuidado!
- ¡Vaya! - ¡Vaya!
Bueno, no la culpo.
Sea lo que sea, él está equivocado.
- A casa, Jeepers. - Sí, señor.
Deberías estar orgullosa de ser su esposa.
¡Muy orgullosa! La familia Smirnov se remonta 40 generaciones.
¿Por qué no te vas con ellos?
"No hagas esto. No hagas aquello. No uses esto. No uses aquello".
¡Tratando de hacer de mí una dama!
Siempre lamiéndome la mano como un perro San Bernardo.
- ¡Lo odio! - No vinimos desde...
Eagle Heights, Texas, hasta Bad Gaswasser...
para que te echaras para atrás.
¡Pero, papá, amo a Henry Munch!
¡Ay, corazón! Están tratando de separarnos.
¡Cuchi cuchi!
¡Ay, cuchi cuchi!
- ¡No, papi! - ¡Munch es un conductor de autobús!
De Eagle Heights a Silver Falls.
No me importa. Aún lo amo.
Ese Smirnov no es más que un coyote vestido.
Vestido o desvestido, te casarás con él a las 4:00.
Henry era bastante bueno cuando no éramos más que unos granjeros.
Desde que encontramos petróleo y empezamos a usar zapatos...
te has vuelto muy altanero, papá.
Regresarás a casa siendo una princesa, como les dije.
Recórcholis, me dejarán entrar al club campestre y todo.
¡Les voy a mostrar! Siempre me miraban con desprecio.
Ojalá se pudiera arreglar a un hombre tan fácilmente como a un neumático.
¡Riéndome en mi condición!
¡Lo harás, y no hay pero que valga!
¡No lo haré, no lo haré y no lo haré!
Huiré. Haré algo desesperado.
¡Oye! ¡Jeepers, esa chica!
¡Sr. Kidley! ¡No!
- ¡Auxilio! ¡Auxilio! - ¡Un momento! ¡Cuidado!
¡Auxilio!
Es un...
- Cuidado. - ¡Señorita, por favor!
Nos salvaremos. Con calma.
¡Permítame, señor! ¡Por favor!
Condenado tonto.
- ¡Hay que salvarla! - ¡Un momento!
¿Se encuentra bien?
Sí. Gracias. Me salvó la vida.
¿Por qué no me dejó en paz?
Ni siquiera sabe nadar.
Además de su baño diario, señorita, nunca se ha metido al agua.
¿Entonces por qué lo hizo?
Fue maravilloso, pero...
¿Pero por qué lo hizo?
Bueno, es que... Cualquier hombre habría hecho lo mismo.
No podía quitarme el salvavidas del cuello, señor.
Mira.
No vuelvas a hacer algo así, no importa cuáles sean tus problemas.
Este mundo es un lugar muy agradable.
Piensa en el sol, las abejas, las mariposas y la brisa.
Y el... ¿Qué es eso de la taza?
"Ven a llenar la taza. El pájaro está volando".
- Sí. El pájaro está volando. - ¿Qué pájaro?
- Bueno... ¿Qué pájaro? - Es una expresión, señor.
Vamos, señor. No debemos precipitar su defunción. ¡Pulmonía!
Podrías morirte de un resfriado si tú...
O yo.
Me gustaría que conociera a mi Henry.
Es alto, fuerte y guapo.
Haría cualquier cosa por mí.
Cuando éramos niños...
se comió un escarabajo, sólo porque yo se lo pedí.
Me gustaría tenerlo en el jardín.
Sí, pero eso ya se acabó.
Tengo que casarme con Smirnov a las 4:00.
Estamos en 1939. No tienes que andar por ahí saltando de puentes.
No conoce a mi papá.
¿Pero qué son mis problemas comparados con los suyos?
Digo, usted es un perro humano y todo eso.
Sí. Acidatus canis.
Mickey, ¿sabes qué hago mientras estoy aquí sentado?
Me digiero a mí mismo.
- ¿Qué? - Huesos y todo.
Me hago cada día más pequeño.
Primero un pigmeo, luego un adorno de radiador...
un dije de reloj, y finalmente...
Sólo un recuerdo. Soy el último de los norteamericanos que desaparecen.
Lo compadezco mucho, Sr. Kidley.
Gracias, Mickey. A nadie más le importa.
Hasta los del hotel me pidieron que me mudara...
temiendo que le diera mala fama al hotel.
Me dijeron que me fuera a morir a otra parte.
Yo no les tendría miedo.
Lo haría es esta habitación si quisiera.
Cielos. Eres una buena chica, Mickey.
Me caes bien. Y Henry también.
- ¿De veras? - Jeepers.
- ¿Sí, señor? - Otro vaso.
- ¿Otro vaso? - Para ti.
- Gracias, señor. - A la salud de Henry... ¿Munch?
- Munch. - Munch.
- No podría ser papá, ¿verdad? - La suite de Kidley.
- ¿Quién es? - "Arko-may".
¡Santo cielo! Se me había olvidado.
- ¿Qué quiere? - Se trata de su boda, señor.
- Quiere saber si está vestido. - Dile que no.
Dile cualquier cosa. Que no traigo puestos ni los calcetines.
Sra. Marko, el Sr. Kidley está un poco retrasado.
No, no esa clase de retrasado.
¡Y quiero que esté listo para la ceremonia!
¿Qué dijo?
Que más vale que esté listo pronto.
Y no me gustó como lo dijo.
Haz algo, Jeepers.
¿Qué pasa?
La Sra. Marko mata de un tiro a sus esposos.
Los empuja de una montaña...
y tengo que casarme con ella a las 3:30.
Pero no tiene que casarse con ella.
¿No? Es la campeona olímpica de tiro.
No puedo salirme de esto, igual que tú. Estamos en el mismo aprieto.
¿Por qué no me dejó en el agua?
Me estaba empezando a ir bien.
Lo único que quiere es mi dinero. Es mi Smirnov.
Un momento. Hay una salida. Hay una salida para los dos.
- ¿Quiere decir que saltemos los dos? - ¡No! Escúchame bien.
Sólo nos quedan unos minutos. ¿Quieres casarte conmigo?
- ¿Qué si...? ¿Cómo? - Ha bebido demasiado jugo de araña.
- No es cierto. - No puedo casarme con usted.
Sí puedes. Ponte esto.
Todos salen perdiendo.
Pone al príncipe detrás de la bola 8 y a la campeona de tiro en la buchaca.
- Sí, pero ¿y Henry? - Eso es.
Moriré en paz y luego te podrás casar con Henry.
Le dejaré toneles de dinero.
Puede comprar mil autobuses.
Sí, eso es... Pero no lo amo.
Digo, ni siquiera lo conozco bien.
Yo a ti tampoco. Eso lo hace perfecto.
¿Pero por qué haría esto por mí?
En primer lugar, nunca he hecho nada por nadie.
En segundo lugar, a mí también me ayuda.
Y en tercer lugar... No sé.
- Pero no puede... - Nada de peros. Déjamelo todo a mí.
- Está bien. - Y yo te lo dejaré todo a ti.
Su Alteza.
¡Ah, caballeros!
Su Alteza, no me habría perdido su boda por nada del mundo.
Caballeros, todos conocen a Kretsky.
Es una representación elocuente de su misión.
El bulto en su bolsillo derecho, mis deudas.
En el izquierdo, mis cheques rebotados.
El hoyo de en medio es Kretsky.
Su Alteza me ahorró palabras.
A menos que el del bolsillo izquierdo...
sea rectificado en cuanto termine la ceremonia...
Su Alteza tendrá la oportunidad...
de divertir a la policía con sus graciosos chistes.
Kretsky, me desagrada muchísimo que usted...
y su sabueso me olfateen los talones.
Olfateamos cheques sin fondos por 200 mil samelkas.
Ya le dije que le pagaré...
cuando reciba mi... dote, después de la boda.
Discúlpeme, Su Alteza. Lo siento mucho.
Casi lo atropello.
Discúlpeme, Alteza.
Lo perdonaré si sale bien mi boda.
- ¿Es usted el alcalde? - ¿Qué sucede?
¿Podría hablar con usted un momento, señor?
Con su permiso, Alteza.
- ¿Qué sucede? - Hay una pareja...
- que quiere casarse. - Bueno...
Una sirvienta y el mayordomo de la misma casa.
- No, no puedo hacerlo. - Huirán si no hacemos algo.
Con la primavera y todo eso, no quisiéramos perderlos.
Ya tengo una a las 3:30 y otra a las 4:00.
Pero sólo tomaría un momento.
No, no puedo hacerlo.
Bueno, si lo puede hacer rápido...
llévelos a la sala de tribunal, pero que entren por atrás.
Discúlpeme un segundo, Su Alteza.
Surgió algo muy urgente.
Discúlpeme por favor.
Un poco de romance de cocina. Debe ser divertido. Observemos.
Quítese el sombrero, por favor.
Los casaré de inmediato en la sala de tribunal.
¿Qué?
¿Aquí? No, aquí no.
Aquí es sólo para el certificado.
El matrimonio siempre se efectúa en la sala de tribunal.
¿Saben escribir?
Muy bien.
Escriban aquí sus nombres, por favor.
"El Rito del Sagrado Matrimonio entre Mickey Hawkins yJohn Kidley"
Muy bien. Por aquí, rápido.
Están esperando los invitados del príncipe.
¿Acepta a este hombre como su legítimo esposo...
para vivir con él en la salud y en la enfermedad?
¿Prometen amarse mientras vivan?
- ¡Diga que sí! - Lo acepto.
Ahora usted. No haga esperar a la gente.
¿Acepta a esta mujer como su legítima esposa?
No llegará tarde, ¿verdad?
- ¿Disculpe? - No llegará tarde, ¿verdad?
No, señora. En cierta forma ya está aquí.
Pueden tomarse de la mano.
- ¡Tómense de la mano! - ¿No nos arrodillamos?
Si quieren arrodillarse, háganlo.
Como evidencia de las promesas que han hecho...
Podemos saltarnos eso.
En virtud de los poderes conferidos en mí y de las promesas que hicieron...
los declaro marido y mujer. Pueden ponerse de pie. Es todo.
La novia... Besemos a la novia.
¡Esperen! Vamos. Los alcanzaremos afuera.
¡Vamos! El príncipe va a besar a la novia.
¡Vamos!
Tiene que sufrir las consecuencias.
Max, ayúdame, por favor.
- ¡Mickey! - ¡Mickey!
- ¡Déjela en paz! - ¿Ah, sí? Entonces...
- ¡Alteza! ¿Se encuentra bien? - ¡El auto! ¡Los detendré, señor!
¡Adiós! ¡Le enviaré una postal!
¡Su Alteza! ¡Espéreme!
- ¡Lléveme! - ¡Está bien! ¡Vamos!
¡Yo también! ¡Es mi hija!
¡Yuju! ¡Mickey! ¡Dónde estás?
¿Quién es?
- ¡Soy yo! - ¡Henry! ¿Qué haces aquí?
Vine en un barco de ganado.
Pero no dormí mucho, con tantos mugidos.
Deberías leer los periódicos.
Están llenos de cosas respecto a ti y el tal príncipe "Smirkoff'.
Aquí nadie habla tejano y me fue muy difícil encontrarte.
- ¿Pero llegué a tiempo? - En realidad no me casé con Smirnov.
- Qué suerte tengo. - Me casé con el Sr. Kidley.
¿Con quién? El Sr. Ki... ¿Quién es?
- El de los frijoles. Acabo de conocerlo. - ¡Caramba!
¿Por qué te casaste con él?
Porque te amo, Henry.
Seré un campesino, pero no entiendo eso.
Saldré en un momento.
- Tengo que irme, Henry. - ¿Adónde vas?
- A mi luna de miel. - ¿Tu luna de miel?
No puedo explicarlo ahora. Toma.
Nos iremos y luego el Sr. Kidley se va a morir.
¿Qué estás diciendo?
- Adiós, Henry. - ¿Adiós?
- Adiós, Henry. - ¡No vine hasta acá para decirte adiós!
- Bueno, vámonos. - ¡Un momento!
- ¿Quién es? - Es Henry.
¿No es maravilloso? Vendrá en nuestra luna de miel.
Henry, él es mi esposo, el Sr. Kidley.
- ¿Cómo estás, Henry? - En este momento, no muy bien.
¿Quieren pasar de este lado, por favor?
Y firmen en esta línea.
"Sr. John Kidley y Sra.".
Y tenemos algo atrás para su sirviente.
Yo no soy su sirviente.
¿No es gracioso? Pensó que Henry era su sirviente.
- No, él es el Sr. Henry Munch. - Con quien se casará la Sra. Kidley.
Ah. Sr. Munch, el Sr. Ingleborg le da la bienvenida...
¿Casarse? ¿Cómo es eso?
El Sr. Munch es el prometido de la Sra. Kidley.
Papá...
Sí. Silencio, mamá. Eso no es asunto nuestro.
Julius, sube las maletas.
Vamos, querida.
Le agradecería que no le dijera "querida".
¡Henry!
¿No es dulce, Sr. Kidley? ¡Henry está celoso!
Cielos, querido. Algo raro está pasando.
Ay, mamá, esos norteamericanos siempre están bromeando.
Ay, Henry, esa luna.
Mira la luna.
Sí, es muy grande.
- Y las montañas. - Sí. Son altas.
No, Henry, son más que eso.
Son... Míralas.
Tenemos una montaña en Texas.
¡Pero, Henry!
Este lugar...
Esta noche...
El olor a lilas.
Y tú ahí tallando un trozo de madera.
¿Qué otra cosa iba a tallar?
Cielos, Henry, es la primera vez que estamos juntos, solos...
lejos de papá.
Abrázame, Henry.
Por favor.
Ahora bésame.
¡Así no se hace!
Bésame con ganas, como si te gustara.
- No puedo. No lo siento. - ¿Por qué no?
No puedo olvidar que estoy...
que estoy besando a la esposa de otro.
Me hace sentir como un casanova.
Henry, ¿todavía sabes imitar a un caballo?
Supongo que podría, si lo intentara.
- Vamos, hazlo. - No, son cosas de niños.
Vamos, Henry. Un caballito, por favor.
- Bueno. Sólo una vez. - Sí.
Me encanta. Hazlo otra vez, Henry.
Mira, mamá. Con una luna tan hermosa y él hace como caballo.
Mickey... Disculpen.
No quise...
Acabo de salir. Pensé que era hora de estirar la pata.
- ¿Qué? - De retirarme. De irme a acostar.
Buenas noches, Mickey. Buenas noches, Henry.
- ¡Buenas noches! - Espere, Sr. Kidley. Voy con usted.
Buenas noches, Henry. Te veré en la mañana.
Buenas noches. Me verás... ¡Oye, tú!
- Lo arroparé. - Gracias.
De nada. Quiero que se sienta cómodo.
- Está relleno de plumas. - ¿Ah, sí?
Henry, ¿no se ve lindo el Sr. Kidley en pijama?
- Bueno, sí, pero... - Se ve lindo.
Sr. Kidley, tenemos que hablar.
Hablaremos en la mañana. Tuve un día difícil.
En la mañana será demasiado tarde.
- Bueno, ¿de qué se trata? - ¿De qué? No soy feliz.
Estabas de maravilla cuando hiciste como caballo.
Mire, no me gusta andarme por las ramas.
Si algo me molesta, lo digo.
No seas así.
El Sr. Kidley no estará con nosotros mucho tiempo.
No estará con nosotros mucho tiempo.
Debemos ver que sea feliz y...
¿Feliz? ¿A ti qué te importa si es feliz o no?
Bueno, después de todo, soy la Sra. Kidley.
Y siempre digo que el lugar de una esposa es en el hogar.
- Escuche... - No tienes que preocuparte por mí.
Uno de estos días despertarás y... yo ya no estaré.
Sr. Kidley, lo he estado observando mucho últimamente...
y debo decir que no ha estado cumpliendo su promesa.
No se está haciendo más pequeño.
¿Quién es?
Adelante.
¡Buenos días! ¡Buenos días!
Mamá Ingleborg preparó el desayuno ella misma.
Qué bien. ¡El desayuno!
Sí, un desayuno muy especial...
para nuestros dos pequeños dummelflumphes.
Qué amable de su parte, Sr. Ingleborg.
¡Vaya que lo es!
Lo que me molesta es que todo lo que dice es maravilloso...
pero todo lo que digo yo es "Ay, Henry, ay, Henry".
No hables así del Sr. Kidley.
¡Caramba!
Va a cortar esa flor para mí. Arriesgando su vida.
¡La tengo!
- ¡Cuidado! Cuidado. - Ah, eso no es nada.
Yo también me arriesgaría a romperme el cuello si supiera que pronto moriré.
Gracias.
- Ahí la tienes. - Gracias, Sr. Kidley.
Para ti. Como dijo un poeta: "Eres como una flor".
Eso es muy dulce, Sr. Kidley.
- Es como en el cine. - Sí.
Fue original para mí.
Permítame ayudarle, Sr. Kidley. Debe estar un poco cansado.
- Sentémonos a descansar un minuto. - Sí.
Supongo que me iré al hotel. Henry y tú querrán estar solos.
¿Para qué? En cuanto se vaya, empezará a tallar madera.
No digas eso.
Uno puede tallar y estar enamorado, ¿no?
No hay que andar recitando esa tontería de poesía todo el día.
Te equivocas, Henry. Las mujeres son románticas, sentimentales.
Los hombres debemos mimarlas, decir cosas lindas.
Supongo que podría darme una lección.
- Apuesto a que lo haría bien. - Bueno, tengo experiencia.
Francamente, creo que te hacen falta unas lecciones.
- ¿Por ejemplo? - Para empezar...
Si vas a tomar a una chica en tus brazos...
la abrazas con ternura, suavemente.
Sí, tú me manejas como si fuera un autobús.
- ¡Demonios! - Observa, Henry.
Supón que soy tú. La abrazas así y luego la besas.
¿Lo ves, Henry?
- ¿No? Muéstreselo otra vez, Sr. Kidley. - Está bien.
Un momento. Ten esto. Gracias.
Disculpa.
Ahora tú, Henry. Yo me sentaré a ver.
No, señor. No tengo que besar a mi chica...
frente a una multitud.
- Es sólo el Sr. Kidley, Henry. - No.
- Vamos, por favor. - Está bien.
No puedo empezar.
Tal vez no hayas encendido el motor.
- Listo. - No, así no, Henry.
- Muéstreselo otra vez, ¿sí? - Claro.
- Sostén esto. - Un momento.
Cuando aprendas cómo, avísame.
¡No veo que haga nada que no haya hecho yo!
Es algo que no puedo explicar, Henry.
Cuando él lo hace, es como si fuera una manada de gatos monteses...
pero cuando tú lo haces es como ratones.
Lo vi de cerca...
hice todo lo que él hizo...
y apuesto a que si tuvieras los ojos cerrados, no notarías la diferencia.
Está bien. Te lo probaré.
Alguien déme un pañuelo. ¿Tiene uno?
Sí, aquí tengo uno.
¡No! ¡A ella!
Ay, disculpa.
Lo amarraré bien fuerte. Venga aquí al frente, Sr. Kidley.
- Está bien. - Den un paso atrás los dos.
Luego me besa cada uno y les diré quién es.
Vayan para atrás. Vamos.
No se vayan.
Bueno. Contaré hasta diez...
y uno me besa.
A ver. Uno, dos, tres...
cuatro...
cinco...
seis, siete, ocho...
nueve, diez.
¿Listos? Vamos.
Es Henry.
Es el Sr. Kidley.
Otra vez.
Ése es Henry.
Ése es el Sr. Kidley.
Es Henry, todavía manejándome como si fuera un autobús.
Henry, ¿cómo te atreves a quitarte la camisa?
Me sorprende. Yo...
Sí, señor. Puedo partir inmediatamente.
Un momento, señor. Lo anotaré.
"Ingleborg Haus...
Ingleborg".
Lo tengo, señor.
Perdone, pero...
¿cómo está todo?
No lo olvide, señor, el pájaro volando y todo eso.
No, señor, nadie más que el Dr. Schmidt.
Me ha estado molestando mucho.
Quiere saber si, cuando suceda...
puede quedarse con su estómago.
Quiere ponerlo en una botella o algo.
Le dije que tendría que preguntárselo primero.
No se preocupe. Viajaré de incógnito.
La Sra. Marko encontró su auto, señor, justo donde usted lo abandonó.
No, señor. Nadie conoce su paradero.
Pero yo sí. "Ingleborg Haus".
¡Al fin lo sé!
- Ingleborg Haus. - ¿Dónde es eso?
¡En Ingleborg!
Gracias. Vamos, de prisa.
¿No crees que es hora de que nos vayamos a la cama?
Una vez una pequeña tra la lá conoció a un gran um pa pá
Lo miró y le dijo "Tú eres el indicado para mí"
Luego la pequeña tra la lá besó al gran um pa pá
Y la orquesta de la aldea tocó en armonía
- Mickey... - Un día
En primavera
Su sueño de amor se hizo realidad
Mick...
Las campanas estaban repicando
Cuando la tra la lá Um pa pá
Dijo que se casaría
Ahora la pequeña tra la lá tiene un pequeño um pa pá
Sólo sabe decir "ta tá" Pero su mamá y papá
Esperan que cuando crezca sea un fuerte um pa pá
Es que yo...
Una vez una pequeña tra la lá conoció a un gran um pa pá
Lo miró y le dijo "Tú eres el indicado para mí"
Luego la pequeña tra la lá besó al gran um pa pá
Y la orquesta de la aldea tocó en armonía
Un día en la primavera
Su sueño de amor se hizo realidad
Las campanas estaban repicando
Cuando la tra la lá Um pa pá
Dijo que se casaría
Ahora la pequeña tra la lá tiene un pequeño um pa pá
Sólo sabe decir "ta tá" Pero su mamá y papá
Esperan que cuando crezca sea un fuerte
Tra la lá
Um pa pá
Esperan que cuando crezca sea un fuerte
Un muy fuerte um pa pá
Basta, basta.
¡Basta!
¡Basta! Ya es suficiente.
- Disculpe, por favor. - Sr. Kidley, ¿cómo se atreve...
a andar con mi chica a la 1:00 de la mañana?
Tú y yo nunca nos divertimos tanto. Fuimos a un festival de queso.
- Queso y vino. - Y cantamos.
¿Un festival de queso? Eso no es queso, Sr. Kidley.
Ah, eso. Es que nos detuvimos...
Ah, sí, Henry. Nos detuvimos...
cuando estaba cantando la canción. Le di un...
Bueno, tú estabas ahí. Digo, yo...
Silencio. Ya oí suficiente.
Ahora vete a la cama.
- Mickey. Mickey. - Pero yo...
Henry, no puedes darle órdenes a tu esposa así.
No puedo, ¿eh? Pues no es mi esposa, es su esposa.
Tú... ¡Ah, sí!
Gracias por recordármelo. Mickey, vete a dormir.
Buenas noches, muchachos.
- Buenas noches. - Buenas noches, Mickey.
Supongo que eso es todo. Tomen. Gracias.
Fue muy divertido. Lo haremos de nuevo otro día con la Sra. Kidley.
Ah, no. Ahora que se fue quiero decirle...
que tiene mucha suerte de que no lo haga pedazos.
- Henry... - Y con mis propias manos.
- Perdón. La tengo que cerrar. - Ciérrela.
- Un momento. - Iba a...
Escúcheme.
Mientras estemos en Ingleborg, no volveré a perderlo de vista.
No, señor. Ni por dos segundos.
- ¿Adónde cree que va? - Iba a...
Beber. Iba a tomar agua.
Se ha levantado por agua cada dos minutos.
Te diré la verdad. Quiero ver a Mickey.
Tengo que decirle algo. Un hombre puede hablar con su esposa, ¿no?
- ¡No! - Sé que es lo que te pasa.
- No confías en mí. - ¡Claro que no!
No quiero dificultades con usted. Vuelva a la cama.
Tú y tus virutas.
Preferiría dormir con un comedor de galletas.
No es cómodo.
Un momento.
Tengo algo que decir respecto a esto.
Yo... ¿Qué haces?
Eso lo arreglará.
Henry, esto es muy injusto.
No tan apretado. Deja un poco de sangre ahí.
Mi circulación está prácticamente parada.
Silencio.
- Buenas noches. - ¡Buenas noches!
Pondré mi pie encima del suyo...
y no se mueva durante el resto de la noche.
Hola. Oye, Julius.
¿Quieres ganarte 5 dólares? ¿50 samelkas?
¿Qué tengo que hacer?
Quítate el zapato. Quiero usar tu pie.
- ¿Mis pies? - Tu pie. Ven.
Querida, no estás durmiendo, ¿verdad?
Querida.
Tengo que hablar contigo.
Tal vez no tenga derecho, pero después de esta noche...
sin importar quién salga lastimado, hay que enfrentarlo. Somos uno del otro.
Háblame, querida.
Mira, Mickey, yo...
Cielos, te ves cansada. Supongo...
Escucha, mamá...
¡Sr. Kidley! ¡Por favor!
Bueno, es que... Yo iba...
Iba a...
Supongo que me equivoqué de cuarto.
¡Malvados!
- ¡Te casaste con él! - ¡Silencio! ¡Silencio!
Tienen que dejar de atormentar al Sr. Kidley.
Como ha estado tratando de decirles, está aquí sentado digiriéndose.
Y si no dejan de gritarle, sucederá aquí mismo.
- Entonces lo lamentarán. - ¡No me importa!
¡No me importa si digiere a toda su familia!
¡Esto es un insulto! Yo fui el que salió fastidiado.
En mis narices, el día de mi boda...
se casa con el caballero del pijama rojo.
Y cuando él desaparezca, se casará con el caballero del pijama rayado.
¿Y yo? ¡Aquí parado pasando vergüenza!
Si él está pasando vergüenza, mi situación es aún peor.
- No me gusta. - Pero el Sr. Kidley no la ama.
Mire lo que hizo. En vez de casarse con usted, se casó conmigo.
Sí, eso es lo que me enfurece.
Sr. Kidley, lo que quiero saber es...
¿qué va a hacer respecto al embrollo en el que nos metió?
- ¡Sí! - Bueno, es muy sencillo.
- Todos están en mi testamento. - ¿Cómo es eso?
Henry, no perderé tiempo diciéndote cuánto te admiro, porque no es así.
Pero te dejaré suficiente dinero para sofocar a un caballo.
- Y espero que te sofoque. - ¡Sr. Kidley, eso me ofende!
Estamos donde empezamos, yo sigo pasando vergüenza.
Lo sé. Eso lo arreglo en el tercer párrafo.
El matrimonio para Ud. es un asunto de negocios y arruiné su negocio.
Así que estoy preparado para casarme con usted, digo, para compensarlo.
El príncipe Alexis Cassandro Michael Smirnov se lo agradece, señor.
No quiero hablar como un patán, pero hay algo que debo saber.
Dígame, ¿cuándo espera...?
Sólo le quedan 18 días al pobre. ¿Verdad, Sr. Kidley?
Sí, en cualquier momento.
- Bien. - ¿Cómo que "bien"?
Hay algo llamado incumplimiento de compromiso.
No te importa que te envíe a mis abogados, ¿verdad?
No será necesario. Está cubierto en el sexto párrafo.
Vaya a comprarse una galería de tiro de oro puro.
¡Ay, John! Estoy conmovida.
Aseguraré que te pongan flores el Día del Padre todos los años.
- Debe comprarlas a mayoreo. - Quiero saber...
Cállate, Henry.
Sr. Kidley, creo que todo está arreglado.
Vámonos, dejemos solos a los de la luna de miel.
Yo soy uno de ellos.
- Cállate y vete de aquí. - Toda mi ropa está...
Sr. Kidley...
me prometió morirse.
Le advierto que personalmente me cercioraré...
de que lo haga.
Henry...
Puedo llamarlo Henry, ¿no?
Sí, señora. Yo la llamaré Sra. Marko.
Bueno, Henry, cuando el Sr. Kidley...
Cuando suceda, usted heredará una gran cantidad de dinero, ¿no es así?
Sí, señora.
Querido Henry, quiero que usted y la Sra. Kidley sean muy felices.
Y si las cosas no funcionan, quiero que sepa que siempre habrá...
alguien esperándolo.
¿En serio?
Es un hombre muy atractivo, Henry.
No debo decir más por ahora.
Bueno, Ud. es bastante guapa, Sra. Marko.
Qué amable.
Si no le importa que lo sugiera...
puedo hacer que mis abogados revisen el testamento del Sr. Kidley.
Sólo estoy cuidando sus intereses.
¡Caramba, señora! Y apenas la acabo de conocer.
Es usted muy amable.
Muy amable.
Buenos días, señora. Buenos días, señor.
Buenos días, Jeepers.
- Su correo de Bad Gaswasser, señor. - Tíralo.
Pero podría haber algo importante.
Nada es importante más que vivir.
Así me gusta, señor. Noté el cambio en cuanto llegué.
- Agradéceselo a Mickey. - Gracias, Mickey.
- Sra. Kidley. - De nada, Jeepers.
Sí, señor, si me permite decirlo, está Ud. desbordante de energía.
Es el café.
Jeepers, pídeme más crema por favor.
Sí, señor.
Un día en la primavera
Su sueño de amor se hizo realidad
Sr. Kidley, ¿no hay algo que le divierta mucho hacer?
Digo, no queda mucho tiempo antes de que se...
M-U-E-R-A.
Quiero que recuerde estos últimos días mientras viva.
Bueno, hay algo... Veamos.
¿Puedo escribir aquí? Es del farmacéutico.
- ¿Qué farmacéutico? - El de Bad Gaswasser.
Probablemente quiera venderme algo.
"Kipper, un perro". Sí, quiere venderle un perro.
Qué bonito peinado.
Gracias.
Vamos a decidir qué hacer con sus últimos 18 días.
- ¿Ha visto la Esfinge? - No. ¿Es buena?
- Iremos a verla. - ¿Henry también?
No. No queremos que vaya a nuestra Esfinge.
Empezaría a tallarla.
Esfinge. Un día.
¿Qué lamenta tanto?
- ¿Quién? - El farmacéutico.
Lo lamenta mucho.
"Confundí su prueba de acidez con la de un perro... Kipper".
Sé dónde podemos pasar 6 días. Debe haber una carrera de bicicletas.
Escuche, Sr. Kidley.
- ¿Eh? - Escuche.
"Kipper, cuyo nombre suena parecido al suyo..."
Sr. Kidley...
Kipper es un perro...
y usted no.
¿Qué?
Lo dice aquí.
- Lo confundieron con Kipper. - ¿Kipper?
Escuche.
"Me alegra informar que tanto Ud. como el perro son normales".
Normales.
- ¡Los dos están bien! - Claro. No querría comprar un perro...
"Me alegra informar que tanto Ud. como el perro son normales".
¡Es maravilloso! ¡No morirá! ¡Vivirá!
¡Es maravilloso! ¡Fabuloso! Es sensacional.
- ¿Lo es? - Por supuesto que sí.
Lo sé, pero le prometí a esa gente que iba a estirar la pata.
Se van a enojar.
- Dígales que bromeaba. - ¿Bromeaba?
¿Con una campeona olímpica de tiro y un duelista?
Si no me muero a tiempo, algo malo podría pasarme.
Ahora nadie sabrá qué pasó ni de qué se trata.
No le diremos nada a nadie.
Sr. Kidley, ahora estamos realmente casados.
Como mamá y papá, y la Sra. Marko y...
bueno, todo el mundo.
¡Sí!
¿Pero y Henry?
Ah, sí, Henry.
No se preocupe por él. Yo me encargaré de eso.
"Querido Henry: Eres el único que lo sabrá...
pero acabamos de enterarnos...
que el Sr. Kidley no es un perro y..."
- Sr. Kidley. - ¡Hola, Henry!
- ¿Puedo hablar con usted? - Claro. Dime.
Se trata de Mickey. Y de mí también.
Otra vez no soy feliz.
¿Por qué? ¿Qué pasa?
Sé que no le caigo bien y no puedo culparlo.
- Pero usted sí me cae bien. - Me caes bien, Henry.
Déjeme acabar, Sr. Kidley.
Usted lo está haciendo todo por mí...
y quiero que sepa que es uno de los mejores hombres que he conocido.
Realmente no soy como dices.
¡Si me conocieras! Traicionaría a mi propia...
No permitiré que diga nada en su contra.
Sé reconocer a un hombre cuando lo veo.
Sé que no soy más que un pobre conductor de autobús.
Podría irse con Mickey en un segundo si quisiera.
No lo sé, Henry.
Las cosas son diferentes ahora. Acabo de enterarme que...
Caracoles, ha hecho todo para que Mickey y yo seamos felices...
y, bueno, supongo que sabe lo que siento por ella.
Y también lo que siento por usted.
Eso es todo. Tenía que decírselo.
Sólo quiero estrechar su mano y decirle que siento mucho...
haber sido un tonto "sospechándolo".
No te preocupes, Henry. Eres un buen hombre.
Gracias, Sr. Kidley.
"Así que éste es nuestro adiós...
porque amo al Sr. Kidley y él a mí.
Tu ex novia, Mickey"
Tome. Llévele esto al Sr. Henry Munch.
- ¿Lo conoce? - Sí, señora.
- Tome, para usted. - Gracias.
Hola, Mickey.
¡Sr. Kidley, iba a ir a buscarlo!
Mira, Mickey...
he estado pensando en todo esto.
Ahora que voy a vivir y todo...
eso cambia las cosas.
Les da una perspectiva diferente.
No sé a qué se refiere.
Después de todo, casi no nos conocíamos.
Todo esto fue una farsa.
El matrimonio es algo muy serio.
¿Quiere decir que...
no quiere estar casado conmigo?
Bueno, fue muy divertido, pero para que dure el resto de nuestras vidas...
- ¿Quiere decir que no me ama? - Francamente, supongo que no.
Naturalmente, te daré el divorcio.
No tendrás ningún problema.
Y cuando todo esté arreglado, debes volver a Henry.
Fue agradable estar casada con usted...
incluso si no fue real.
Sí, fue muy divertido.
Esto es una sorpresa.
Digo, creí que iba a...
Supongo que así son las cosas, ¿verdad?
Claro. Las cosas siempre salen bien, Mickey.
Bueno, nos vemos.
"'HOMBRE PERRO' MILLONARIO VIVIRÁ"
"Farmacéutico Admite Horrible Error"
Kretsky, me han traicionado.
Ese hombre perro no tiene honor.
Caminará por las calles, vivo, respirando el aire...
escuchando a los pájaros, yendo a la ópera, al cine...
mientras yo...
¿Qué estaré haciendo?
A menos que haga algo...
desde mañana Su Alteza se pudrirá en la cárcel.
¿Qué haré?
¿Qué qué hará?
Amigo, sólo hay una cosa...
Kretsky, es usted peor de lo que pensaba.
Todo eso está muy bien...
¿pero de qué me sirve que él...
si a mí me van a...?
Me asombra, Alteza.
Es muy sencillo.
Lo hace parecer una cuestión de honor.
No será su primer duelo.
Me encargaré de Kidley.
- ¿Crêpe suzette? - Sí.
¿Te marchas?
¿Es tu equipaje?
Sí.
Es mi equipaje.
Adiós, Sr. Kidley.
De veras te marchas.
Adiós. Pensaré mucho en ti.
Y yo en usted, Sr. Kidley.
Nos engañó.
Ah, esto. Yo mismo no lo sabía.
Así es. Hasta ayer, pensó que era un perro.
¿En serio?
- Esto es una pérdida de tiempo. - Sí.
Sr. Kidley, no me gusta su cara.
Si usted tuviera una, tampoco me gustaría.
Eso es un insulto, ¿no?
Bien, Sr. Kidley, lo reto...
Un momento. Discúlpeme.
Y también por lo que le hice después de la boda.
¿Por qué se disculpa?
Está tratando de buscar pleito. Quiere llenarme de agujeros.
Pues no se enoje con él. Sonría.
Algo físico.
Sr. Kidley...
si tomara esto y se lo untara en la cara, ¿qué haría?
- Me enojaría tanto que... - ¿Cuánto, Sr. Kidley?
- Bueno, un poco. - No mucho.
No, estaría más herido que otra cosa.
Probablemente me iría y no volvería a hablarle.
¡Ay!
¿Cómo se...?
Listo. ¿Qué le parece?
No está mal. Me gusta.
Sí, se ve bien. Hágamelo a mí.
¿Se está usando así este año?
- Debería golpearlo en... - ¿En dónde?
No puede hacerlo enojar. No importa lo que haga.
¿Lo ve?
Es de buen corazón.
¿Lo ve? Nada le molesta.
¿O sí?
Muy bien, Mickey, Creo que lo convencimos.
Pensaré en algo yo mismo.
Su postre, monsieur.
Crêpe suzette.
Sra. Kidley, no me gustan sus zapatos...
su vestido...
ni su sombrero.
¡Mi sombrero nuevo!
- ¿Qué le parece? - Déjalo.
¿Qué lo deje?
Un momento.
Ahora sí, ¿verdad?
Su Alteza, es un encanto.
¡Todos son testigos! ¡Me insultó!
No, no ha sido insultado. También tiene que ser de buen corazón.
Café...
crema...
espárragos y guisantes.
Ahora ha sido insultado.
¡Sr. Kidley, lo hizo por mí! Eso prueba que me ama.
Claro que sí. Mickey. ¿Pero qué importa ahora?
Escuche, Smirnov...
Un momento, Sr. Smirnov. No quisimos echarle encima todas esas cosas.
Sr. Kidley, lo visitarán mis padrinos.
Nos veremos al amanecer en Tres Robles Muertos.
Nunca encontraré el lugar.
Lo llevaremos.
¿Dijo "Robles Muertos"?
Robles Muertos.
Sr. Kidley, párese del otro lado del campo.
¿Allá?
A Su Alteza no le gusta disparar con el sol en los ojos.
¿Qué les parece? El tipo ese Smirnov me mata.
Usted lo dijo.
Y se supone que debe estar de mi lado, ¿no?
- Pistolas. - Ah, ésas son...
Por aquí.
Estará listo pronto.
No lo apresuren.
Muy bien.
Vuelvan a cargar, pero esta vez con más...
Venga.
¿Qué hace?
Estoy cargando de nuevo las pistolas.
- ¿Con balas verdaderas? - Sí, señora.
Las que se extienden.
Jeepers, deja de temblar.
No sé por qué te preocupas por esto. Estoy en muy buena forma.
Este tipo de cosas no me molestan.
Iván, dale masaje al brazo.
No, déle masaje al dedo del gatillo.
Muy bien.
¡Sr. Kidley!
¡John! ¡John, espera!
Mira, Jeepers.
John, querido, te trajimos estas flores.
Yo también, Sr. Kidley.
¿No es maravilloso? Nos vamos a casar. Me cautivó.
Yo misma no puedo creerlo.
Silbó hasta llegarme al corazón.
- Encontramos los bonos que me dejó. - Esta vez realmente es amor.
- Adiós, John. - Adiós.
¿Adiós?
- ¿Lo tiene todo arreglado? - Sí.
Dígale esto.
Hay una cruz en el orificio de la pistola que tiene la bala...
y una desportilladura en la cacha de la que tiene la de salva.
Ya veo. Muy bien.
Dígamelo otra vez.
Hay una cruz en el orificio de la pistola que tiene la bala...
y una desportilladura en la cacha de la que tiene la de salva.
Sí.
Hay una cruz en el orificio...
Es una cuestión de honor. La arreglaremos.
Y una cruz...
No, una desportilladura en la bala...
en la cacha...
Hay una cruz en el orificio de la pistola que tiene la bala...
y una desportilladura en la...
Valor, señor.
- ¡Sr. Kidley! - ¿Sí?
- No se va a morir. - ¿No?
- No le van a disparar. - ¡Qué bien! Vámonos de aquí.
Un momento. Jeepers, párese aquí.
No deje que nos vean.
Lo arreglé.
Cuando tome la pistola, recuerde esto...
Hay una cruz en el orificio de la pistola que tiene la bala...
y una despatarradura... digo, una desportilladura...
en la cacha de la que tiene la de salva.
Dímelo otra vez.
Hay una desportilladura en el orificio... Digo, una cruz en el orificio de...
- Mickey, se trata de mi vida. - Lo salvaré.
Hay un... No se ponga nervioso.
Kretsky, no podemos perder.
Una de las pistolas no tiene balas de verdad.
Es maravilloso.
- ¿Pero cómo sabremos cuál? - Es muy sencillo.
Hay una cruz en el orificio de la pistola con la bala...
y una desportilladura en la cacha de la que tiene la de salva.
Brillante, Alteza. ¡Excelente!
Qué gran idea.
Una desportilladura en el orificio...
No. Dije que una desportilladura en la cacha.
Su Alteza dijo claramente que hay una cruz en la cacha.
No, dije que hay una desportilladura en la bala de la cacha...
¿Lo ve?
¡Atención! Que pasen los interesados al centro del campo.
¡Sr. Kidley, por favor!
- Están listos para Ud., señor. - Está bien.
Ya lo he entendido.
Una bola en la cháchara de la pistola con la malva.
Hay una cruz en la cacha del orificio con la bala.
No, hay una cruz en la cacha de la destor...
Una desportilladura en el silbato de la salva.
Aléjate. Creo que lo recuerdo.
Hay un trozo en la nariz del pistolón con la malva...
y una bala en la manguera de la desportilladura.
Hay una cruz en el rompecabezas de la palma de la bala.
Caballeros, escojan sus armas.
Una desgarradura en la cacha...
Una mancha en el orificio de la bala con el queso.
Bueno, ya, caballeros.
Hay una mancha en la cancha de la bala de la pala...
y un silbato en la revancha de la piña del compás.
- ¡Cállese! - ¡Cállese usted!
¡Caballeros!
Éste no es momento para sortilegios.
Cruz.
¡La cruz en el orificio!
Y una desportilladura en la cacha de la que tiene la de salva.
Sí, la de salva.
¿Listos?
¿Quiere cambiar pistolas? Le daré la mía y $40.
Gracias, estoy satisfecho.
Pero no puedo con ésta. Soy zurdo.
No importará qué mano use.
A sus lugares, caballeros.
Cuando diga "marchen"...
Alteza, tiró su pistola.
¡Usted tiró la suya!
Caballeros, retírense.
Cuando diga "marchen", comenzarán a caminar.
A los diez pasos, se dan la vuelta y disparan.
¿Listos? Marchen.
Uno, dos...
- ¡No! ¡No, alto! - ¡Excepción!
¿No sabe las reglas?
Sr. Kidley, ¿va a llevar esto a término?
¿O quiere que lo llamen cobarde?
- ¡Sí! - Bravo.
Muy bien.
Listos de nuevo. Marchen.
Uno, dos, tres, cuatro...
No se apresure. Apunte bien.
Siete, ocho, nueve, ¡diez!
¿Qué clase de balas de salva son?
Caramba, qué bien lo hizo. Dispara muy bien.
Que no se te olvide, mi amor.
¡Lo hizo! ¡Le disparó a la mano del revólver!
Sí, imagínate lo que le habría hecho si hubiera tenido bala.
John, eres maravilloso.
Cielos, Sr. Kidley, me emocioné tanto que le dijeJohn.
Está bien, Sra. Kidley.
FIN
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