All language subtitles for Felices Los 6 007

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Original subtitles

Damián.

Damu.

¡Damián!

Damián.

-Hola, cariño. -¿Qué pasó?

Hola.

Hola, cariño.

Qué boca más grande tienes.

Para besarme mejor.

Y esta piel tan suave para tocarte mejor.

¿Era así tu fantasía de adolescente?

-No sé de qué estás hablando. -¿No fue?

¿No fue tu primera erección con Caperucita?

¿Leías Caperucita y te explotó el muñequito?

-¿Qué? -Feliz aniversario.

-¿Cómo que aniversario? -Cumplimos diez años, mi amor,

-desde que empezamos a salir. -¿Cómo?

-Sí, diez años. -¿Cómo que diez años?

Sí.

Diez años.

Diez años no son nada.

-A ver esta fruta. -No, yo estoy durmiendo, no.

No.

Damián, feliz aniversario, cariño.

No, en serio, que

Mi amor.

O sea, es obvio que el chico no quiere estar en una relación monógama

con Romina, pero lo elige igual.

Bueno, lo elige.

No se anima a otra cosa,

porque es lo que tiene grabado en la cabeza,

porque tiene miedo,

porque es un reprimido, como todos los monógamos.

¿Cómo estás tan segura de que no quiere estar con Romina?

No, quizás quiere estar con Romina,

pero te aseguro que quiere estar conmigo también.

Yo no le pondría tantas fichas a una declaración de amor drogado.

No te estoy hablando del papelón que hizo en la fiesta.

Yo sé identificar cuando alguien está comprometido

y Damián estaba comprometido,

pero no tiene sentido,

porque es como tirarle margaritas

-a los puercos. -¡Va!

Es imposible abrirle la cabeza a un monógamo,

porque piensan en plural, ¿entiendes?

Porque se visten igual.

Se completan las frases del otro.

-Miran toda la serie juntos. -¡Va!

Nosotros también miramos series.

¡Arriba!

Pero es distinto, Gonzalo.

Ellos se piden platos para compartir.

Bueno, vamos a concentrarnos en la respiración, Caro, ¿sí?

Nariz, boca; nariz, boca.

-Tranquila, serena. -Serena.

-Serena. -Sí.

-¡Vamos! -Vamos.

Porque los monógamos no eligen, ¿entiendes?

Ellos piensan que están eligiendo, pero no están eligiendo.

Están siguiendo un mandato.

-¿Es aquí? -Ahí sí. Ahí, esa.

Ahí sí. Súbelo un poquito.

Atiéndeme un momento

-No, no atiendas. -No.

-No atiendas, por favor. -No, mi amor, tranquila.

Ahí, dale.

Ahí, ¿sí?

Me encanta.

¿Sí?

-¡Eso! -Me encanta.

Perdón, gordi. Es Dami.

-Es Dami, dice que es urgente. -Bueno.

-¿Sí? ¿Atiendo rápido? -Atiende. Sí, atiende, pero

Amigo, ¿qué pasa?

-¿Estás bien? -No, no, no estoy bien.

Romina me está festejando el décimo aniversario.

¿Te estás afeitando?

-Sí, ya la apago. -No.

No pares, no.

Sigue afeitándote, que estás todo

-Sí. - todo barbudo.

-Vero, hola. -Sí, está Vero acá, sí.

Pero es que no entiendo, ¿cómo que diez años?

-¿Qué dices? -Sí, no sé.

Parece que el tiempo que no estuvimos siguió sumando.

¿Qué, como retroactivo?

-¿Cómo? -Es como en el club, ¿sabes?

Cuando tú dejas de ir por un tiempo

y te dejan después pagar la cuota toda junta

para que no pierdas la antigüedad.

Sí, qué sé yo. No sé, algo así, supongo.

¿Pero tú quieres ser vitalicio con ella?

¿Cómo, Lucas? No entiendo lo que dices.

-Habla claro. -Amigo, nada.

-Pasar el resto de tu vida con ella. -Sí.

-Disfrutar viéndola disfrutar. -¡No!

Ser feliz con su felicidad.

No, es que no entiendes.

Yo no estoy de novio con ella.

No quiero seguir con ella.

Yo no volví.

O sea, no tengo que festejar ningún aniversario.

Volvimos, pero por unos apretones nada más.

No sé que entendió ella, no sé qué animal le picó ahora

con esto del aniversario.

Dami.

Dami, escúchame.

Tú sabes que yo no...

O sea, que Romina no es mi persona favorita,

pero tú la ilusionaste.

Pero Vero, yo no fui.

-Tú la ilusionaste. -¿Qué culpa tengo yo?

-Tú la ilusionaste. -Es que fueron los brownies.

Yo estaba drogado.

-Todo bien, ahora hazte cargo. -Fui yo, sí

pero no estaba consciente, ¿entiendes?

No, no sé cómo pudo haber pasado, pero pasó.

-Hazte cargo, hazte grande. -Yo no, no quiero esto.

Dale.

¿Arranco?

-¿Arranco fuerte? -Por favor.

-Es un montón. -Sí.

-Fue tu culpa, tú me drogaste. -¿Qué?

Que yo no me quería ir con Romina de la fiesta,

pero tú me diste esos brownies

que no sé qué tenían, pero algo tenían.

Ya me puedo imaginar qué tenían.

-Y por eso fue que hice lo que hice. -¡No, no, maldito!

No, mira, conmigo no, perdón.

Vete a ser responsable de tus propias decisiones.

Es la segunda vez que me dicen esto en el día.

Pues, por algo es.

-¡Mesa tres! -No se puede

A ver si entiendes.

Romina piensa que volvimos, Pato.

Es grave.

Es grave esa situación.

Nosotros no volvimos.

De hecho, me está festejando el décimo aniversario.

Diez años tampoco vamos cualquiera.

Lo que pasa es que lo está contando de una forma retroactiva,

como cuando vas a un club y dejas de ir,

que después cuando vuelves tienes que pagar los meses

-que no fuiste. -Retomaste la escalera.

-Te entiendo. ¿Qué? -¿Qué escalera?

La escalera mecánica relacional.

-Los pasos que siguen -¿Qué?

todas las relaciones monógamas para triunfar.

¿Cómo?

Cuando te conoces, amigo, y luego sales con una persona,

luego conoces a los amigos y luego conoces a la familia,

después te casas y tienes hijos.

Más tarde te separas y tienes que volver a empezar

con una nueva persona.

Bueno, en tu caso, como te caíste de la escalera,

pues, te toca retomar con la misma persona

desde donde acabaron.

¿Cómo? Espera. ¿Qué, no hay marcha atrás para ti?

¿Lo mío es así y listo? ¿No tiene arreglo?

Si yo me hubiera quedado en México, me hubiera casado.

No, no, porque no era mi decisión,

era lo que quería mi familia.

-Está bien, perdón. -Entonces, tuve que huir.

Y terminé encontrándome.

Es en serio, amigo.

O sea, tú puedes elegir, siempre puedes elegir.

Hasta al no elegir también estás eligiendo.

Yo en este momento elijo quedarme sola.

¿Te peleaste con Caro?

No, maldito, que necesito que te vayas.

Como puedes ver, esto es una mierda.

-De verdad. No tengo cara -Está bien, ya me voy. Sí.

-de doctora del corazón, ¿entiendes? -Está bien, disculpa.

-No me volví esa persona en un día. -Está bien.

-Está bien, Pato. Gracias. -Sí, dale, gracias.

¿Colorado?

Qué código de vestimenta más espantoso.

¿A quién se le ocurre?

Además, ¿las amigas de mi hermana no saben que a ella no le gusta

el colorado, que queda mal,

que a cualquier persona le queda mal, que es caché?

-Qué lindo, papito. ¡Eso! -¿Viste?

No entiendo por qué me dejaron fuera de la despedida de Angie.

Yo voy en calidad de amigo gay.

No, amor, te conocemos desde chiquito.

Angie te adora. Eres como un hermano.

Si supiera las cosas que hiciste con tu hermano anoche.

Yo te vi.

Yo te escuché.

Oye, amiga, ¿no tienes algo colorado?

Me obligan y no quiero.

No vayas si no quieres.

No, no es que no quiero ir.

-No quiero algo colorado. -¿Ves? Ahí tienes.

Otro de los ritos horribles de la monogamia,

la despedida de soltero.

¿Para qué sirve?

Para que los novios se expongan, la pasen horrible,

que hagan cosas que jamás harían de modo propio.

Escúchame, ¿no sabes para qué sirve?

Para que ni siquiera sospechen

que lo que viene después es muchísimo peor.

Para eso lo hacen.

Despedir la soltería es una estupidez.

Si supuestamente te quieres casar.

-Hoy está en una que mira, ni... -¡En ninguna estoy!

Los monógamos están en una.

Yo soy libre.

A ver, Caroline,

creo que eres monofóbica.

No existe ser monofóbica.

Si ser monógamo es la norma,

¿cómo voy a ser monofóbica?

Chicos, yo tengo un montón de amigos monógamos.

Caro, algo colorado para mí, ¿no?

No, Romi, dale. Basta ya con el jueguito de Caperucita y el lobo.

Dale, Romina.

¿Pedro?

Pensé que era Romi.

No, me la crucé a la salida.

-¿Qué pasó? -Dice que se ven en la noche.

¿Qué pasa?

Natalia me echó de la casa.

No, no te puedo creer.

La chica de la fiesta.

-¿Te acuerdas que te dije? -Sí.

Resulta que era amiga de una compañera de trabajo de Nati.

No me digas.

Sí.

-¿Y qué, le contó? -No sé.

Pero estas tipas me buscan, amigo. Qué mala leche.

No, porque yo soy débil, soy muy de carne, soy muy frágil.

Hijas de puta, que injusto, imbécil.

La chica del quiosco, la chica del trabajo,

la de la agencia de lotería, todas iguales.

Pero no entiendo. ¿Tú les dices que estás casado?

-No, pero ellas saben. Lo huelen. -¿Cómo?

Mientras más casado estás, más quieren.

Pero si tú hasta te sacas el anillo

-cuando vas a hablar. -Sí, pero lo huelen, imbécil.

Lo huelen o ven la marquita cuando no tomas sol ahí.

-Es terrible. -Bueno.

Me quiero matar, amigo.

A ver, te saco esto, porque no te puedo ver así.

-No. -Escucha. ¿Es definitivo?

-¿Qué pasa con Nati? -No sé.

¿Hablaron? ¿Qué?

No sé, conociéndola,

pueden ser semanas, meses, años, qué sé yo.

Es como el elefante, que no tiene memoria la hija de puta.

No, justamente, los elefantes tienen memoria.

Bueno, entonces es peor, idiota.

-Es peor que un elefante. -Bueno, ya está.

Escucha, te traigo algo para tomar.

Bueno, dale. Gracias.

Ya está, Pedrito. Ya va a pasar.

Perdona que no tengo vasos, tengo todo para lavar.

-Te lo doy así. Toma de la botella. -No pasa nada.

Tómate algo así, que te va a hacer bien.

Perdón, se me cayó.

-¿Qué haces, imbécil? Para. -¡Qué asco!

Esto no tiene gas, esto es un asco.

Bueno, ¿qué?

¿Por qué me das una cosa así?

-¿Quién toma Dullkacola? -Es lo que tengo.

Sí, bueno, qué sé yo, es lo que había.

No, deja, un asco. Perdón.

Ya está, no pasa nada.

¿Estás sin hacer nada ahora?

No, no, tenía que...

Bueno, te saco un calzoncillito, me doy una buena ducha

-¿Qué? -y vamos de compras, ¿te parece?

¿De compras?

Sí, me hace bien ir de compras,

comprarme cosas para estar mejor de autoestima.

Bueno, te compro algo si te vas a quejar de todo.

Me sorprendiste con la invitación.

Estaba con un poco de miedo

que ahora que las cosas con Dami no funcionaran

no me quisieras ver más fuera de la oficina.

¿Volviste a hablar con él?

¿Pero nada así, ni para dar un cierre? ¿Nada?

No, ¿para qué? No.

En realidad no te llamé para que hablemos de chicos.

Un sábado que no tenemos que trabajar, me...

no sé, me pareció que estaba bueno hacer un plan de amigas.

-Bueno, sí. -Bueno.

¿Tú estás viendo alguna serie con Lucas?

No, no veo series con Lucas

porque le gustan las series de época española, ¿sabes?

Y yo soy como más del policial nórdico,

así como de las tramas policiales.

A mí me gusta la sangre en la nieve

y Lucas se engancha con esos grandes dramas épicos, ¿sabes?

La música, la gente llorando.

Aprovecha para llorar

-yo creo que también para eso. -Ariela.

Se acabó el relajo.

Ponla en altavoz.

-Hola. -Necesito que vengas

ahora mismo a la oficina,

porque Jean Paul se enteró de lo de Pixel.

No puedo ahora, Ariela.

Estoy tomando algo con una amiga.

No me importa. Despacha a tu amiga.

Ven ya, pero ya. Cuando digo ya es ya.

Amiga, estoy sorprendida con ese mono.

¿De dónde es?

Es un diseñador de afuera.

-Es un espectáculo. -¿Viste?

Yo le estaba diciendo que le queda hermoso.

¿Por qué yo no puedo tener un amigo gay?

-Mal. -Tengo libre los jueves

pero es el día que me hago la tira de cola, así que...

Chicas, están seguras de que Angie está al tanto de todo, ¿no?

De la ropa roja, todo.

-Obvio. -Obvio, nena.

-Le va a encantar. -Todo.

-Seguro le va a encantar. -Mira esto.

Besar diez desconocidos, chup...

-¿Qué es esto? -¿Qué son?

¡Son prendas!

Sí, chupar una cerradura.

Buenísimo.

Chicos.

¡Ahí viene!

Angie.

¡Me caso!

Angie, vamos para casa. De verdad.

-No me gusta, tengo... -Estás divina.

-Tengo algo... -Me caso.

¡Me caso!

-Ven. -No mires.

Tomar tres shots seguidos.

-¡Shot, shot! -¡Shot, shot!

-¡Shot, shot! -¡Shot, shot!

-¡Shot, shot! -¡Shot, shot!

¡Ya está!

Ahora sí, ¿bien?

-Bueno. -Bueno.

¿Verónica es tu amiga?

-Sí. -Sí.

Bueno, no importa, estamos bien.

Vamos a poner el rodaje de Pixel desnudo,

así armamos una escena acá

y justifico lo que vio Jean Paul

cuando apreté el botón de videollamada, ¿sí?

¿Qué es lo que vio Jean Paul específicamente?

Bueno, yo estaba sentado acá y Ariela estaba desnuda.

Me parece que me está preguntando a mí.

¡Silencio!

Deja de sonreír.

Sonríe. Otra vez.

Me gustas, lindo.

En realidad, le dije que estábamos en una campaña caliente de perfume.

No me creyó y está viniendo en este momento,

así que desnúdense, por favor.

Bueno.

No, espera.

¿Tú no te das cuenta de que estás lastimando no solo a tu pareja

sino también a otra persona?

Él está alucinando contigo

y tú, para colmo, le das mensajes confusos,

¿y todo para qué?

Decídete qué es lo que quieres hacer.

Si no eres feliz, sepárate.

Bueno, a lo mejor puedes hablar con Jean Paul

y contarle lo que te está pasando

y juntos hablan y encuentran una solución.

De verdad, a mí me pasó con Lucas hace poco.

Estábamos teniendo unos problemitas y era todo por no hablar.

Hicimos todo un tremendo show de abrir la pareja.

No era eso, era hablar nada más.

Era hablar y ponernos de acuerdo. Ahora estamos bien.

Qué bien, Vero.

Sí, estábamos con lo del Zumber.

Él encontró el Zumber y se sentía excluido, ¿sabes?

Entonces, lo empezamos a usar juntos

y lo probé en las tetillas de él.

Acabó, literalmente, en las tetillas.

Después lo probé en la axila. Increíble.

En el glande no acabó, pero fue una explosión de placer tremenda.

Estaba o sea, realmente...

Y todo hablando.

O sea, por hablar.

Bueno, dicho eso,

¿por qué no hablas con Jean Paul en vez de montar todo este circo?

Honestamente, me cansa mucho hablar.

Además, es muy costoso separarse.

Estamos en un buen momento, la estamos pasando bien.

Cojo rico con el chico,

pero no puedo hablar de otra cosa que no sea tatuajes.

No te ofendas, pero es la verdad.

Te doblo la edad.

Muy bien. ¡Está viniendo Jean Paul!

¡Va!

¡Eso! ¡Va!

¡Eso, más!

Me gusta.

Eso, súbete un poquito acá.

-Buenas tardes. -Sí.

-Buenas tardes. -Hola, amor. ¿Cómo vas?

-Hola. -Llegas a tiempo.

-Estamos por terminar. -¿Estás bien, mi amor?

Lindo. ¡Va!

A ver, Caro, súbelo un poquito ahí.

-Rebote. -¿Ahí?

¡Va!

A ver. ¡Qué lindo eso! Me gusta.

Caro, concéntrate.

-¿Dónde estás? -Acá.

Bueno.

-A ver. -¿Ahí?

¡Qué lindo!

¡Muy bien, terminamos!

Ahí va. ¡Eso!

Muy bien. Bueno, chicas.

Extraordinario, Pixel. Como siempre

-un placer trabajar contigo. -Listo.

-Muy bien. ¿Ordenan todo? -Hola. Sí, claro.

-¿Cómo estás? -¿Les gustó?

-Están contentas, ¿no? -Sí.

-Bueno, muy bien. -Sí.

Dándolo todo. Me gusta.

-¿Ordenan? -Sí.

Nos vemos. ¿Vamos a cenar?

Sí, ¿ceviche?

-Vamos, invito yo. -Muy bien, amor. Cómo no.

Ahí va, vístete.

Ahí tienes.

¿Cómo se llamaba el aparatito ese para la axila?

Es el Zumber.

No es para la axila exactamente, pero lo puedes usar.

-Es divino. -No, pero acabó en la axila.

Con la tetilla.

-¡Beso! ¡Beso! ¡Beso! -¡Beso! ¡Beso! ¡Beso!

¿Están listas para una noche venenosa?

¡Vamos, chicas!

¡Chicas, arriba!

¡Cochina!

Si era por un par de noches,

yo te prestaba una almohada de casa.

No, necesito la viscoelástica, si no me hace tortícolis.

Ahora, 12 años...

¿Doce años juntos y no puede dejarme entrar a mi propia casa

a buscar una almohada?

Con todo lo que construimos juntos.

Carajo, qué injusto.

¿Yo hice una cagada?

Está bien, de acuerdo, puede ser, pero ella tiene sus cositas, ¿sí?

¿Tú piensas que yo quería un hámster?

Y así de linda como la ves, ¿sabes los pedos que se tira?

Nunca dije nada.

Deja de joderme, imbécil.

Oye, gracias por todo esto.

Apenas cobre una plata, te devuelvo todo.

No te preocupes.

Oye, Pedro, cuéntame algo.

Cuando tú te casaste, ¿te casaste porque quisiste realmente

o porque te lo impusieron, así como mandato familiar?

Sabes que a veces pasa.

¿Qué mandato familiar?

A mí nadie me impone nada, muchacho.

Yo quería ser padre y listo.

Natalia era la madre perfecta, es la madre perfecta.

Parece que me compró algo acá.

O sea, que tú te casaste porque fue un deseo tuyo realmente.

-Es lo que tú quisiste, nadie te obligó. -Sí.

Obvio, claro que fue un deseo mío o de Natalia.

Bueno, también mío. Digo, viste cómo es.

Conoces a alguien, te vuelve loco,

y cuando te quieres dar cuenta, ya estás conviviendo.

¿Cuál es el paso siguiente?

Te casas.

Es el paso natural.

Te despiertas y estás casado.

Cuando te quieres dar cuenta, ya está.

-Tienes familia. -No, no.

¿Qué haces? ¡Damián, mis cosas!

-¡Despedida! ¡Despedida! -¡Despedida! ¡Despedida!

¡Eso! A ver, ¿quién más va?

Por última vez, ¿quién se sube al tubo?

¡Eso!

Te salió muy bien.

¿Mostrar las tetas?

No, ¿cómo voy a mostrar las tetas?

¿Qué te pasa? No te...

-¡Tetas! -¡Tetas!

-¡Teta en la ventana! -¡Teta en la ventana!

¡Tetas!

¡Qué asco! Imbéciles.

Bueno, por lo menos se cuidan, ¿no?

Pero qué asco. No, no, es que no me gusta.

No sé, me siento como parte de la mentira ahora, ¿entiendes?

¿Qué pasa? ¿Todos los matrimonios terminan mal?

Igual no te critiques mucho,

porque no es fácil entender

a la gente que piensa distinto a uno,

y eso que a ti te sale mejor que a mí.

Qué loco, ¿no?

Porque tú eres tan... abierta.

Cuando me conviene creo que soy abierta.

¿Sí?

Fíjate, con Damián a mí me cuesta entender

que él quiere algo distinto,

y me cuesta porque me enoja,

y me enoja porque me duele.

Pero bueno, como me enseñaste tú, tengo que cerrar ya el tema.

-Sí. -Gracias, amiga

por todo lo que me dijiste y por tus consejos.

De nada.

Perdón por todo lo que le dije a tu grupo.

-Robert, ¿me pones un tema? -Dale, nene. ¡Dale!

¡La policía, chicas!

¡La policía!

¡Vamos, vamos, se termina la fiesta!

¿Dónde está la novia?

Tengo una orden de cacheo.

A ver, la mejor sonrisa.

Ahí está, divino.

Bueno, a ver, pongo hashtag amor,

hashtag anniversary.

¿Anniversary o aniversario? ¿Qué dices?

Bueno, anniversary, sí.

Hashtag Anniversary,

hashtag diez años

y hashtag pescado de río. Qué sé yo.

Listo.

-¿Te cuento un dato tonto? -Sí.

Puedes cruzar caminando el Río de la Plata hasta Uruguay.

¿Qué?

En algunas partes el río es muy poco profundo

y puedes ir caminando.

-Súper inesperado, ¿no? -Sí.

Lo que pasa es que, justamente, dijiste pescado de río.

-Sí, no sé cuál será -Me acordé...

la pesca el día de hoy, ¿no?

Es el besugo.

¿Te gusta? Sí, pedimos.

Yo quiero besugo. Pidamos besugo.

-Dale, me gusta. -Romi.

Perdón, no me aguanté.

-No, espera. ¿Qué es esto? No. -Sí, no, espera tú. Escúchame.

Me crucé con Pedro y me comentó que va a estar

parando de nuevo en su departamento,

así que, ya que estamos,

quizás ya podemos retomar desde donde habíamos dejado.

-¿Cómo? No. -¿No?

¿Cómo que no? Ábrelo, dale, amor.

-No, espera, Romi. -¿Qué?

Nosotros estuvimos subiendo escalones

-Sí. -sin darnos cuenta, como por inercia.

Sí. Me pones nerviosa.

-Por favor. -No, espera, ¿qué es esto?

-No, una llave, no. -¿Qué dices?

Romi, quizás fue algo más

que sentíamos que teníamos que hacer

que algo que realmente queríamos hacer, ¿entiendes?

Sí, no. ¿Qué dices?

Que yo me quiero bajar de la escalera.

-¿Qué escalera, imbécil? -De la escalera

de los escalones que subíamos.

No quiero más.

No quiero retomar desde donde dejamos.

No quiero retomar nada.

-¿Tú estás bromeando, Damián? -No.

¿Para qué carajo me buscaste en Catchy?

Espera, Romi, hablemos tranquilos.

-¿Qué tranquilos, imbécil? -Espera.

Me coges, me obsesionas.

Me haces que te acompañe a una fiesta donde te drogas como un imbécil.

-Me drogaron. -Te drogaron y la tonta,

-la imbécil te tiene que cuidar. -No.

Me disfrazo de Caperucita Roja. ¿Todo para qué?

-¿Para que me despaches así, loco? -Espera.

-¡Te juro, no lo puedo creer! -Romi, espera.

Es que, técnicamente, el Catchy fue mutuo.

-Yo no te busqué en Catchy. -¿Qué?

-Mira, acá está el Catchy que nos dimos. -Fue mutuo.

Sí, yo no te busqué en Catchy.

Ahí está, mira tu...

¡Hazte cargo, imbécil!

Ella me eligió a mí primero.

Tengo ahí la prueba, después le di yo.

Hola, Dami, ¿cómo estás?

Espero que estés bien.

Sabes que estuve pensando en lo nuestro y creo que fallé mucho

en querer forzarte a ser algo que no eres.

Digo, está bien como eres,

pero tú eres tú y yo soy yo;

y creo que queremos cosas distintas.

No tiene sentido que cambiemos toda nuestra vida por buen sexo.

Yo creo que no puedo ni quiero forzarme a tener una relación monógama.

Es que tampoco creo que me salga,

así que te quería mandar un beso muy grande,

agradecer haberte conocido y ojalá estés muy bien.

Beso grande.

-Están todos en la suya. -Sí.

Estamos borrachos. No pasa nada.

-Eso, eso. -Sí.

Estamos borrachos y fue como un beso de borracho y nada más.

-Sí. -Sí, espera, ya sé.

Escúchame bien.

Vas ahora y le das un buen beso a Angie.

Como que te agarró algo de borracho, así, besador,

que le da besos a todas.

¿Tú quieres que bese a tu hermana?

Sí, como cualquier situación, como Caro.

Caro es como una hermana para mí

y se da todos los días besos con Gonza.

Yo siempre voy a ser el amigo gay.

Lau.

No, Lau.

¡Caro!

¡Carolina!

¿Cómo estás, Damo? ¿Qué pasó?

¿Qué haces, Gonza?

¿Caro está?

Supongo que llega en un rato.

Oye, acabo de tirar dos pollitos a la parrilla.

¿Tienes hambre?

Carajo.

¿Qué pasa?

-¿Qué? -Que qué pasa.

-¿Todo bien? -Todo muy bien.

-¿Cómo estás tú? -¿Todo bien con Gonza?

-¿Con Gonza? -Sí.

Todo muy bien. Está en casa durmiendo, supongo.

No, te pregunto porque besaste a Lau.

Se fue enojado. ¿Pasó algo? Cuéntame.

Tú eres muy chiquitita, mi amor.

Fue un beso de borrachos nada más.

Estamos todos borrachos. Se fue porque estaba borracho.

Además, tú te diste besos con toda la fiesta.

Claro, pero es mi despedida de soltera.

O sea, yo podría.

Yo también.

Ella perdió el control con lo de irnos a vivir juntos,

con festejarme los diez años.

Pero es verdad que yo estuve mal.

Digo, no sé en qué momento se me fue todo tan al carajo.

No lo sé, pero me hago cargo.

Tengo parte de la culpa yo también.

No te tenía en modo LeBron, ¿sí?

Jugué un poco de chico, ¿y tú?

Siempre me gustó, pero arranqué de grande.

En el profesorado me hice poli... deportivo.

El profesorado no pude terminarlo, pero lo otro me quedó.

Oye, un día de estos tenemos que salir a correr juntos.

Dale, sí.

Está muy bueno el pollito.

Amigo, no sabes lo que extrañaba el básquet.

Hace un montón que no jugaba.

Es que no tengo con quién jugar.

¿Y tus amigos?

No, ellos piensan que el básquet es de maricones.

-En serio. -¿Sí?

¿Qué más les parece de maricones?

Casi todo.

Oye, casi no queda. Voy a buscar.

¿Hay un barcito abierto por acá?

Tranquilo, que acá no te vas a deshidratar nunca, papá.

Mira qué bien lo tenías guardadito.

Que no se entere Caro, porque...

Cómo le encanta el whiskey a ella.

¿Viste? Te asesina por un whiskey.

Oye, igual yo no...

A mí no me gusta el whiskey.

-¿Qué quieres que te diga? -¿Pero tan seguro estás?

Mira que lo intenté varias veces, pero no.

¿Whiskola?

Escúchame.

¿Qué hablamos del mundial 2002?

¿Qué hablamos?

Hablamos de fútbol.

Estos son Crespo y el Bati.

Por separado la rompen.

Juntos es muy difícil que no puedan sumar.

Hay que animarse a probar todo, incluso a jugar con dos nueves.

¿Quién pone el whiskey y quién pone la cola?

Hola.

La perdí, ¿qué te voy a decir?

Tuve mi oportunidad y la cagué.

¿Cómo voy a preferir a Romina antes que Caro?

-¿Tú viste lo que es Carolina? -Lo vi.

Sí, ya sé que viste. Claro que viste.

No, además ustedes no tienen ese problema

de preferir una cosa u otra.

No, espera, porque ya me está pegando a mí esto.

Estoy medio borracho.

Me viene la borrachera melancólica, no me aguanto ni yo.

¿Qué pasa si te pongas melancólico?

¿Viste que cuando estás muy borracho te conviene vomitar?

Bueno, con una borrachera melancólica tienes que vomitar también,

pero vomitar palabras.

Tú eres mentiroso.

Puede ser.

Qué sé yo.

¿Qué le ibas a decir?

-¿A quién? -A Carolina.

Si era ella la que te abría

cuando llegaste buscándola a los gritos.

Qué sé yo, que soy un imbécil, que soy un idiota,

que cómo voy a preferir a Romina antes que a ella.

Con Romina podía tener la vida que siempre quise

o la que pensaba que quería;

subiendo la escalerita, tranquilo, paso a paso,

escalón por escalón, no sé qué, no sé cuánto.

Y con Caro no.

Con Caro es un camino montañoso,

empedrado, que subes, bajas,

que no sabes qué viene.

Que viene un abismo, que te caes, que no

que te viene también un poco de vértigo,

pero quieres seguir avanzando. Avanzas igual.

Eso me pasa.

Y por más que yo no haya entendido bien cómo es la...

esto de ustedes, esta logística, cómo viven y...

Pero bueno, lo estoy aprendiendo

o lo voy a terminar aprendiendo de alguna forma.

Yo quiero intentarlo, quiero estar con ella,

quiero ir al cine con ella, ir a un bar,

me quiero tomar el whiskey.

Por ella quiero ir al cine.

¿Ya dije a un bar?

-Un bar, sí, dijiste. -Ya dije un bar.

A otro bar.

De la mano con ella por un parque,

aunque al otro día con esa mano esté agarrando otro pene,

el tuyo, por ejemplo.

-Puede ser. -Seguramente sea el tuyo.

Si agarra otro pene, muy probablemente pueda ser el tuyo.

¿Y qué?

-Nada. -Nada.

-¿Tú tienes un problema con eso? -No, ningún problema.

¿Quién te va a asegurar que no va a agarrar otro pene en su vida?

-Otra vulva, en el caso de Caro. -También.

Es que con Caro yo aprendí eso.

No es cuestión de un pene, una vulva o el corazón,

porque también puede ser el corazón de uno

o cualquier órgano, el que sea.

No es un tema de cuántas o cuántos agarre,

es un tema de...

de otra cosa, de otra.

Eso que estás pensando, eso. Es eso.

Ahora me entiendes, ¿ves?

Es eso.

Estoy confundido, estoy mareado. Entonces, ya no sé ni...

Pero a su vez estoy muy seguro de que quiero estar con ella, con Caro.

Quiero estar con ella.

Ahora precisamente no estoy con ella.

¿Por qué? Por tonto, porque la perdí,

porque tuve mi oportunidad y la perdí.

Como te decía al principio.

¿Entiendes?

¿Qué?

Soy ella y te como crudo.

Bueno, tampoco es para tanto.

¿Te animas a jugar con dos nueves?

-No estoy más con Romina. -¿Cómo? Lo logramos.

¿Ayer? Sí, bueno, tuve un trío. Hicimos un trío.

-¿Qué? -¿Con quién?

Ya lo va a contestar.

Podríamos buscarla con el localizador del celular.

No, no funciona. No podemos.

Es meternos en su intimidad.

Si está con alguien hay que confiar.

Yo en ella confío, pero en los demás no.

Angie no vive acá.

Esta no es la dirección de Angie.

¡Basta! ¡Mamá, no me toques más!

¡No me toques más! ¡Basta!

¡Basta! Terminemos con esta farsa.

-¿Estás bien? -No, no estoy bien.

No quiero mentir más.

Así que te quería mandar un beso muy grande,

y agradecer haberte conocido

y ojalá estés muy bien.

Ya me había olvidado que te había mandado ese audio.

¿Y cómo te olvidas de algo así? Me voy.

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