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Anteriormente en Ally McBeal...
Se ha ido de verdad.
-¿John Cage? -Sí, se ha ido.
Dejó una nota. Decía: "No os preocupéis. Volveré".
No es una persona desaparecida.
¿Y si él no escribió la nota y el correo?
Fue él. ¿Quién más sabe lo de su zulo?
En la vida hay una máxima. No mees en zona ajena.
Glenn quiere que salgamos. Eso le daría
libertad para salir con Ally,
que es lo que desea en realidad.
¿Qué quieres?
Estoy soltera. Ya no salgo con Glenn.
Tienes cancha… libre.
¿Me das cancha?
Te estoy pidiendo salir.
Si no te interesa, vale. Pero no me digas que es por la edad.
-¿Lo invitaste a salir? -Básicamente.
-¿Al guapete de revista? -Sí.
-¿Al modelo de Abercrombie? -Vale. No te gusta.
No es eso. Me sorprende lo predispuesta que estás al placer.
No es que odie pasarlo bien.
Es que sencillamente no lo disfruto.
Bueno, el caso es que salimos y la verdad es que me divertí.
Bailamos con Vonda Shepard y las Ikettes.
Cantaron "Turn The Beat Around". ¿Te suena?
Sí.
Estaba entregadísima.
Y ese fue el problema.
-¿Por qué? -Bueno…
Estaba alterada.
Y cuando bailo, yo…
-Me pongo… -Cachonda.
Provocativa. Y cuando cantaron aquel trozo de la canción…
-¿Cuál? -"Ese".
Cuando la guitarra
Suena con el ritmo sincopado y el rasgueo
Me entran ganas de moverme, sí, sí, sí
Cuando el batería toca ese ritmo, lo clava
Con el ritmo sincopado y el…
-Rat -Tat
En la batería. Ya, comprendo.
Y cuando estoy en la pista de baile…
No tienes que explicarlo.
Y cuando iba a sacar la calculadora
para contar sus espermatozoides…
-No. -¿No?
-¿No? -No.
-Menos mal. -Sí. Logré controlarme de algún modo
y pronuncié las tres palabras que los hombres nunca quieren escuchar.
Aún es pronto.
-¿Qué hizo él? -Bueno, aceptarlo.
-Y luego se fue. -¿Y cómo está ahora?
Ni idea. Eso pasó anoche. Lo veré hoy.
¿Pero sabes? Me preocupa…
que piense que soy… una de esas…
-Ya sabes. -¿Una calientapollas?
-Sí. -Debes entenderlo.
Si a un hombre se le excita su chica mientras baila esa canción…,
va a por todas, como Flynn. O piensa hacerlo.
Al rechazarlo… Le has hecho daño, Ally.
Ve con él. Atiende sus necesidades.
Ya sé cuáles son. Y te digo que aún es pronto.
¿Pero llegará el día en que ese chico y tú lleguéis a copular?
Al menos déjale claro…
que ese día llegará. De lo contrario, pasa página.
¿Acaso… es eso lo que quieres?
Bien, empecemos. Poneos cómodos. El tiempo es dinero. Venga.
Primero, recordad: el programa de televisión de Ling
se estrena hoy, para quienes anhelabais
bajar el volumen de su voz.
Y ahora, Gower contra el estado de Massachusetts.
Mi caso. Soy abogado litigante, por si lo habíais olvidado.
Corretta es mi asistenta, nos vamos al tribunal…
¿John? ¡Has vuelto!
En efecto. Prosigue, Richard.
Pero… estás aquí.
Sí. Tus dotes de observación dejan anonadado al mundo.
Prosigue, Richard.
¿Dónde estabas?
Es cosa mía, chismoso.
Continúa.
Vamos, John. Ally, Richard… Te echaban de menos.
-Quizás hasta Corretta. -Yo también os extrañaba
cada vez que abría el congelador y veía la bolsa de guisantes.
Una vez más, Richard. Sigue.
Pues bien, mi caso, Gower contra el estado de Massachusetts.
Bueno, no… No sé de qué va.
Me reuniré con el cliente a las 10:00, así que…
-¿No tenías un juicio? -Sí.
Estoy listo por si procede. Ya sabes, soy… litigante.
Richard, Nancy Gower ha llegado.
¿Corretta? Vámonos. John, bienvenido. Hablamos luego.
Claro que no.
Se levanta la sesión.
¿John? ¡John! ¿John?
¡John! Oye. Nos tenías muy preocupados.
Pues no teníais porqué. Dejé una nota.
Oye. Espera, ¿podemos hablar de ello?
Bueno, con él mirando.
Vale, mira, yo…
A ver, está claro que yo…
quería ir más allá anoche.
Esta es una conversación delicada.
¿Crees que podrías interrumpir
tu almuerzo?
No lo sé. Tú pareces más experta en eso…
de interrumpir.
Lo siento.
Verás, en la facultad, los chicos guapos no se fijaban en mí.
Ni me miraban.
Y… Y anoche, de repente me vino a la cabeza que…
Bueno, que estaba viviendo una fantasía que…
De repente me sentí tonta. Sentí que estaba mal,
para mí y para ti,
y también para… cualquiera.
¿Cualquiera?
Quienquiera con quien acabe… en serio.
Sé que no querrá a una mujer
que se acuesta con cualquiera.
A ver si lo entiendo.
¿Anoche no quisiste acostarte conmigo porque sería engañar
a quien quiera que venga después?
Algo parecido. A ver, no he dicho que tuviera mucho sentido.
¿Por qué es tan complicado?
¿Por qué no te acuestas conmigo
solo para ver lo que te perdiste en la facultad?
Afirmaciones como esa me confirman que no me perdí nada.
Ally, tienes 31 años. ¿Ves imprudente estar con alguien de 28?
Bueno, hmm…
Hasta ahora, no quería que pensaras que estoy loca,
y… lo que voy a decirte es…
Creo… que soy un alma vieja.
Esto ya me ha pasado antes.
Y tú… Bueno. Esta es tu primera vida.
¿Esto va vidas pasadas?
Es solo que creo que tú y yo venimos de mundos diferentes. Sí.
¿Y por ser de mundos distintos no podemos vernos?
Se lo diré desde ahora: era una estafadora. Debe saberlo.
Nancy, todos somos hijos de Dios.
Ya. Pues esta hija robaba a ancianos. Me avergüenzo.
No soy psiquiatra, pero
por lo general, cuando la gente se porta mal
es… porque busca algo.
Tú… quizá me equivoque, pero buscabas
dinero, ¿no es así, Nancy?
Parece que ya me conociera.
-He pasado por eso. -Aún lo hace.
Estafaba a ancianos.
Fingía estar enamorada de ellos para que me dieran dinero y joyas.
Nos comprometíamos, me regalaban anillos de diamantes enormes
y luego yo rompía el compromiso.
-Yo era… -Una mujer.
Una ladrona.
-Pero me he reformado. -Bien, estupendo.
Conocí a Gerard, lo sabe todo sobre mi pasado.
Y la quiero igual.
El juez no nos deja casarnos.
¿A qué te refieres?
La última vez que fui detenida,
el juez ordenó que me alejara
de cualquier hombre con más de 50 años, salvo familiares.
-Yo tengo 54. -Un juez no puede exigir eso.
Pues lo hizo.
Va en contra de… eso. Díselo, Corretta.
-La Constitución. -Exacto.
¿Hay algo que podamos hacer?
Claro. Podemos ir a juicio y litigarlo.
Para eso soy abogado.
Haga lo que pueda. Ya no soy la persona que era antes.
Se lo juro.
Oye, ¿y si cenamos esta noche? ¿Podemos hacerlo?
-Claro. -Te explicaré…
¿He oído "cena"? ¿Vamos los cuatro?
-Tú, yo, Jenny y la Flaca. -Bueno…
¡Genial! Avisaré a Jenny. Le encantará.
-Genial. -Genial.
No digo que su demanda no sea legítima, señora.
Pero se equivocaba al pensar que me importaría.
¿Por qué no denuncia a su peluquero? Siguiente caso.
¿Puedes creerlo?
Trata mal a la gente y acabarás saliendo en televisión.
¿Puedo ayudarte?
Tenía preocupada a mucha gente, John.
Incluida yo.
Eres socio principal.
Debes una explicación. Si no es por ética, hazlo por tu liderazgo.
¿Estás bien?
Lo estoy, gracias.
Bien.
Te echábamos de menos.
Y yo también.
-¿Una cita doble? -Será divertido, ¿no crees?
-Bueno… -Lo hemos hecho antes.
Pero entonces no me gustabas.
A Glenn le parece bien, si eso te preocupa.
Vale.
¿A ti… te parece bien?
¿A mí? ¿Por qué iba a parecerme mal?
No sé. Que lo veas con otra mujer…
-Por favor. -¡Genial! Será divertido.
¡Hola, hola!
-John. -Hola.
-¿Vas a tu zulo? -A decir verdad,…
¿Cómo sabes lo de mi zulo?
Lo saben todos. Richard nos lo enseñó cuando tomó el control.
Cambió la frecuencia. Toma. Usa el mío.
¿Tienes acceso a mi zulo?
Richard y yo somos colegas.
Me sirvió… de escondite con Jen.
¡Cállate!
¿Cómo te atreves?
Ahora no, John. Tengo un juicio.
-¡Hay una bola de discoteca en mi zulo! -Sí, agua pasada.
De eso nada. ¡Maldita sea! ¡Es traición!
Tienes un deber fiduciario, Richard. ¡Y te lo has saltado olímpicamente!
-¡No estabas! ¡Te largaste! -¿Y por eso me traicionas?
¿Por eso se lo enseñas en mi ausencia?
¡El zulo!
¿Me sermoneas sobre el deber, John?
Podría decirte algo al respecto.
Eres socio principal.
¿Tengo que explicarte ese concepto?
¿La responsabilidad fiduciaria que implica?
No veo a cualquiera como a mi socio, mi amigo,
mi colega. Le has puesto fin a eso.
Olvidaste lo que supone recorrer un camino
con un colega apreciado, un amigo fiel,
un partidario del bien y la justicia.
¡Increíble! ¡Movías los labios con tu repuesta pregrabada!
Era mucho. No quería…
¿No podías decirlo en vivo?
Nadie es brillante en vivo.
Introduces cuerpos extraños en mi zulo
y luego me sueltas una felpa pregrabada. ¡Eres un zoquete!
Y desde ya, un zoquete litigante. Abandonaste el barco,
pequeño desertor.
¿Pero qué dice?
Hola, Jenny.
Hola. ¿Qué tal?
Bueno, hmm…
-Pues estoy…
¿Ilusionada con nuestra cita doble?
Bueno, digamos que era de eso de lo que quería hablar un poco.
Más o menos.
No me siento cómoda con…
Cielos. Hablo como mi terapeuta.
Lo que… Lo que pasa es que… Dudo que la cita doble sea buena idea.
-¿Por qué? -Bueno, es que… Ya sabes, Jenny,
Glenn era tu novio.
¿Cómo te sentirás si me besa o…?
Estás llorando. ¿Por qué lloras?
Perdona.
No. Dime por qué lloras.
Porque yo también creía que era una estupidez.
Y me parecía raro que Glenn y los demás
olvidaran mi cumpleaños.
Entonces pensé que no se trataba de un olvido
y que lo de la cita doble iba de eso…,
de celebrar mi cumpleaños.
Pero supongo que no es así, y…
se han olvidado todos.
No. No hemos olvidado tu cumpleaños.
No. Pensamos que sería mejor que fuera una sorpresa.
Por eso fingí que quería cancelar la cita doble,
así te sorprenderías cuando Glenn y yo nos dijéramos: "¡Sorpresa!".
Vale, entonces… ¿Nadie se olvidó?
Claro que no.
¿Cómo pudiste olvidarte?
No me olvidé. No sabía qué día era hoy.
Ahora tenemos que ir. Ella cree que es en su honor.
-Pues iremos. -Bueno… Elaine.
Es el cumpleaños de Jenny. ¿Podrías cantar algo en el bar?
-Claro. -Eres muy generosa.
-Saliste con ella durante tres años. -Denúnciame. Llévame a juicio.
Un juez no controla con quien se casa una mujer. Imposible.
Tengo la sentencia delante.
Pone que no puede ni acercarse a uno de 50.
Pero es inconstitucional, juez.
Ser feliz. Ser libre o morir.
E pluribus unum. No hace falta que se lo diga.
¿Qué está diciendo?
Digo que una juez pretende determinar con quién se casa una mujer.
Está mal. Ningún juez debería hacerlo,
máxime los superiores.
Tampoco es justo que el poder judicial se involucre
en relaciones familiares.
Eso es cosa del presidente. Sí, separación de poderes.
Y ella ama a ese hombre. E pluribus cuesta.
Señoría.
Quizá el juez Turanball quería proteger a posibles víctimas con esa sentencia.
Gerard Billow conoce el pasado de Nancy.
Lo acepta, y se aman.
¿Pero cómo sabemos que no es fraude?
Confío en ella. Y quiero que sea mi esposa.
Y dicha sentencia lo castiga a él.
Le impide casarse con la mujer que ama.
¿Señor Billow? Esa mujer es una estafadora.
Ya no es esa persona, juez.
Sí, e pluribus. Está ahí.
Se trata de dos personas adultas que se quieren y que tienen derechos.
No se tienen derechos, sino privilegios.
Y se pierden cuando se infringe la ley.
¿Señoría?
Mi conducta anterior no tiene excusa. Pero amo a este hombre.
No sé de leyes, pero la rehabilitación es parte de la condena.
Y arrebatarle a alguien la capacidad de amar y de formar una familia…
Es una forma pésima de favorecer esa recuperación.
Esa es su ganadora, juez Quédese con eso.
Lo tomaré en cuenta.
Nos vemos a las 07:00.
¿Las 07:00? Tengo planes, juez.
-Yo… -Aquí estaremos.
Perfecto.
¿Qué es todo esto?
Te dije que tenía una sesión de fotos.
Pero no me dijiste que era en bolas.
-La portada de la revistaTalk. -¡Ling!
Eres jueza ¿Esto te parece apropiado?
Por favor. Antes las mujeres se desnudaban para hacerse famosas.
Ahora hay que ser famosa para poder desnudarse.
Pero Ling, siempre has apostado por un ideal:
"Dime cómo vistes y te diré cómo eres". ¿Qué eres hoy?
Un ejemplo. Si sirvo de inspiración para que otras chicas estudien derecho
o tengan cuerpazo, quedaré satisfecha.
-¡Dispara!
Me he encontrado a mí misma, Nelle. Sabía que lo haría.
-Hola, John. -Ally. Hola.
-¿Qué tal estás? -Espléndido, gracias.
Pareces triste.
-Bueno. A ver, Richard mancilló mi zulo. -Bueno…
Espera.
¿Dónde estuviste, John?
Fuera. Ya he vuelto. ¿Por qué he de justificar mi ausencia?
Pues porque eres socio principal
y cuando te largaste, el bufete pasó a manos de Richard.
Cosa que nos preocupó.
-¿De verdad? -Sí.
-¿Estás sufriendo una crisis? -Puede que sí.
¿Fue por mí?
Que yo no quisiera salir… ¿Lo provocó?
Puede, en parte. Necesitaba tiempo para reflexionar sobre algunas cosas.
Ya lo hice y ahora he vuelto. ¿Qué tal tú?
-Estoy bien. -¿Cómo te va con Glenn?
Pues ya sabes.
Me… me gusta. O sea, es mono.
Pero a veces cuando estamos solos y hablando tranquilamente,
me doy cuenta de que echo de menos a Larry.
Ni siquiera se lo he contado a mi terapeuta.
Es que veo a Glenn como a un chico…
Uno muy guapo.
Pero Larry, bueno. Es un hombre.
-¿Me entiendes? -No. En realidad no.
Ally, Larry te abandonó sin despedirse siquiera.
Los hombres no hacen eso. Desapareció.
-Tú también. -Pero no por ti. Nunca lo haría.
No vas a ser tú.
Lo sé.
-Pero te quiero. -Lo mismo digo.
En fin…, contestando a tu pregunta…
no sé qué pasa con Glenn.
Intentaré ser receptiva y…
Bueno, los jóvenes también tienen cosas buenas.
Así que... Ya veremos.
Estupendo.
Bueno…
Me alegro de que hayas vuelto.
Pero ojalá supiera por qué te fuiste.
Un brindis por las chicas, que están guapísimas.
¡Bien dicho!
-Por Jenny la cumpleañera. -Feliz cumpleaños.
Vinimos aquí en una de las primeras citas. ¿Recuerdas?
-Sí. -La primera vez que os acostasteis.
Me lo contaste.
¿Elegiste este sitio para probar suerte?
-Vale. -Venga. Se come bien,
pero ya que has sacado el tema,
hay algo que quería decirte.
-¿Qué? -¿Ally y tú habéis…?
-¡Raymond! -Muy bonito.
Somos amigos.
Este es un sitio elegante, Raymond.
Es el cumple de Jenny.
-No tiene que oír eso. -¿Ah, no?
-¿Perdón? -¿Por qué dices que no?
-Pues… -Que soy tu cita.
Mejor céntrate en mis oídos, no en los de Jenny.
-Perdona. -Una mala racha.
Hagamos otro brindis. Por la amistad.
Oye, ¿Jenny y tú habéis…?
Todavía no.
-Puede que hoy. -¿De qué habláis?
-Jóquey. -Baloncesto.
-¿Puede traernos el menú? -Claro.
¿Puedo decirte algo? Me chiflan las frentes.
Y la tuya es muy sexi.
Qué bobo.
¿Puedo besártela?
Bueno…
No sé qué pedir.
Yo veo carne de primera. Igual luego.
Ally, pensé en lo de anoche,
y… bueno, yo…
esperaré el tiempo que quieras.
Gracias, Glenn.
¿Qué?
No tengo ningún problema con que salgáis. Es más, lo apoyo.
Pero no os morreéis delante de mí.
¿Morrearnos?
-Bueno. -¿Y los menús?
Tengo los labios secos. Ya sabes
-lo baboso que es. -¿Perdona?
-¿Entonces os habéis liado? -No. Me lo contaste.
-¿Le dijiste que soy un baboso? -No estoy a gusto.
-¡Para bien! -Oye, mira.
Tal vez estamos un poco nerviosos y tensos.
Abramos los regalos. Relajémonos.
¿Regalos?
Me trajisteis regalos, ¿no?
La carne para luego. "El tamborilero".
¿No me comprasteis regalos?
Desde luego que sí.
Toma el mío.
-Gracias. -Este es el mío.
¡Pero bueno!
-¿Glenn? -Bueno…
-¿No me compraste nada? -N… Pues…
-Una actuación. -Una actuación.
¿Disculpa?
Iremos al bar después de cenar,
te he preparado una canción especial.
-Qué bien. -Sí, ya está todo listo.
-Genial. -Estupendo.
Eso está muy bien.
Ya está todo listo.
Considero que no hubo abuso de autoridad
en que el juez Turanball le impidiera acercarse
a hombres mayores de 50.
Dado su historial y sus trucos,
suponía una amenaza grave para esa gente.
Pero también creo que nuestro sistema penal
brinda segundas oportunidades cuando hay una reinserción.
Señor Billow, es usted quien se hará cargo.
Estoy dispuesto, Señoría. Mi amor crece a diario.
Me deja sin habla. Hágalo bajo su propio riesgo.
Si quiere correrlo, no se lo impediré. Se levanta la sesión.
-¡Por Dios! -Soy tan feliz.
Gracias, Richard. Corretta, muchísimas gracias.
Pues hagámoslo oficial. Nancy, ¿quieres casarte conmigo?
Sí. ¡Santo cielo!
No lo vendas.
Ven aquí.
¿Vas a seguir enfadado?
Era sagrado, Richard. El zulo de un hombre es su templo.
-¿Dónde estabas? En serio. -Simplemente me fui.
Habla con el bufete. Merecemos una explicación.
-Te decepcionará, Richard. -John, somos socios mayoritarios.
Si no son capaces de admirarte y respetarte, estoy yo.
¿Dónde está tu cita?
Preparando el regalo de cumpleaños de Jenny.
¿Posaste desnuda para un reportaje?
Tenía que cultivar mi ego.
¡Gracias! ¡Muchas gracias! ¡Gracias!
Baila muy bien, Jenny.
Glenn nunca lo dijo, pero seguro que se menea bien.
-¿Sabes? Eres repugnante. -No lo dices en serio.
-Créeme. -Muy bien. Atención, por favor.
Tenemos una cumpleañera esta noche: Jenny Shaw.
-¡Feliz cumpleaños! -¡Sí!
-¡Felicidades! -Y tiene dos cantantes favoritos:
Frank Sinatra y Elvis.
Ya oímos a Frank,
así que he pensado que esta noche tocaba Elvis.
Como empiece a tocarse, vomitaré.
Sé que te parecerá ridículo, pero creo que fui Elvis en otra vida.
Pero John, Elvis vivió en esta.
Ahí radica el problema.
Tal vez no te traté
Tan bien como debería haberlo hecho
Tal vez no te amé
Tan a menudo como pude haberlo hecho
Detalles que pude haber dicho y hecho
Pero no le dediqué tiempo
Siempre pensaba en ti
Tal vez no te abracé
En aquellos momentos solitarios
Y supongo que nunca te dije
Que me alegraba de tenerte.
Si te hice sentir que no eras la única
Lo siento, cielo, estaba ciego
Siempre pensaba en ti
Siempre pensaba en ti
Llámame cerdo, pero creo que aún la ama.
Ninguno de nosotros va a mojar esta noche.
Cerdo.
-¿Le ha gustado? -Eso creo.
Gracias por darme la idea.
-Si se queda sin regalo… -Ya.
-Elegiste una buena canción. -Sí.
Bueno, le encanta Elvis.
¿Qué?
¿Crees que engañas a alguien?
-¿A qué te refieres? -Aún la quieres, Glenn.
¿Qué? Por favor. No, solo somos…
¿Amigos?
No entiendo por qué aún lo niegas.
Está claro que ella te quiere, y tú a ella. No… no lo entiendo.
Pues porque nos queremos como amigos, Ally. No…
A ver, Glenn, soy la mayor. ¿Me dejas
hablar desde la experiencia?
Te vi mirarla durante la cena.
Vi cómo le cantabas. Sé cuando alguien quiere a otra persona.
Y no como amigos.
Debéis estar juntos.
Acabaríamos odiándonos.
No siempre es fácil. Pero no significa que no sea lo correcto.
Mira, Ally. Agradezco tu opinión.
Pero soy yo quien decide con quién estar, ¿sí?
Claro. ¿Me concedes el mismo privilegio?
Desde luego.
Bien. Pues decido no estar con alguien que ama a otra persona.
Buenas noches, Glenn.
Y Glenn, eres estupendo.
Y en alguna parte…
hay una chica fantástica que espera tu llamada.
¿Gerard? ¿Qué tal?
-¿Está Richard? -Está en su despacho.
-¿Podemos hablar un momento? -Claro.
Oye, Elaine.
-Gran actuación. -Lo mismo digo.
-Hola, Jen. -Hola.
Gracias por la canción. Fue muy entretenido.
Bien. Me alegro. Bueno, ¿qué tal tu cumpleaños?
-Bien. -¿Y qué tal con Raymond?
Es un imbécil.
Se ha enfadado. Cree que sigues enamorado de mí, por la canción.
Le dije que tampoco había un gran repertorio,
en plan "seamos amigos", así que…
Es imbécil.
-¿Entonces se lo aclaraste? -Lo intenté.
Quizá deberías hacerlo tú.
O podría aclararlo contigo.
Te sigo queriendo, Jen.
-No juegues conmigo, por favor. -No estoy…
No estoy jugando.
Parece que cuando estamos juntos solo discutimos, pero…
Te quiero.
Entonces…, quieres…
-Volver. -Sí, eso.
Sí, quiero.
¿Lo pensarás?
Vale.
Ya lo he pensado.
¿Que está dónde?
Se fue al aeropuerto hace una hora.
-¿Por qué? ¿Le ha estafado? -Eso cree ella.
La siguen agentes encubiertos.
La arrestarán cuando intente embarcar.
No lo entiendo.
Soy agente infiltrado. Le tendimos una trampa.
Les llamarán como testigos, así que…
Espere un momento.
Siento haberles involucrado, pero no iba a aceptar el anillo
hasta salvar los escollos legales.
-Es buena. Buenísima. -Por Dios.
¿Entonces no estaban enamorados? Qué desperdicio de emoción.
Me disculpo de nuevo por haberles involucrado.
No sabía cómo evitarlo.
¿Gerard?
Nancy.
Me dijeron que estabas aquí. ¿Va todo bien?
¿No estabas en el aeropuerto?
Así es. Fui a recoger a una amiga.
¿Cómo lo sabías? Fue algo de última hora.
No.
¿Qué pasa? ¿El juez ha cambiado de opinión?
-Será mejor que se lo diga, agente. -¿Agente?
Este hombre no tiene intención de casarse contigo, Nancy.
Es policía infiltrado y te ha tendido una trampa.
¿Es cierto?
Lo siento. Estábamos seguros de que darías otro golpe.
¿Te has enterado? Glenn y Jenny han vuelto.
-¿Ah, sí? -¿No estás destrozada?
No tanto como tú, según veo.
Ally. Solo quiero que sepas que puedes contar conmigo.
Ya. No sé qué hacer con eso.
¡Ally! ¿Te has enterado?
Sí.
Me lo contó Elaine. Con mucha delicadeza.
¿Entonces salimos? Dilo.
-Cerdo. -No importa.
Eres guapa, como una guarrilla.
Los despechados me adoran.
-Lo siento. -Ya.
Supongo que ya sé lo que es.
A quien odio ahora es… a mí.
Es la primera vez que me doy cuenta de cómo era.
Pésima.
-Amarás a otros hombres, Nancy. -Dudo que merezca a alguno.
-Hola. -Hola.
Corretta, ¿puedes salir? Voy a hablar con el bufete.
¿Va a ser un discurso largo o…?
Perdón.
Cuando era niño,
competía en carreras de ponis en ferias.
Todos los viernes por la noche íbamos a ferias distintas,
llevábamos a los ponis al establo,
montábamos la tienda y…
en fin, nos preparábamos para un fin de semana de competición.
Ya, no recuerdo ni una sola carrera.
Pero lo que recuerdo…
perfectamente es cómo al acabar el día nos reuníamos
todos los jinetes y los granjeros…
y hablábamos.
Nos reíamos, contábamos historias poco memorables, y…
Solo… nos reíamos.
Mi tío me decía: "Reír y montar en bici…,
dos cosas que nunca olvidarás cómo hacerlas".
Últimamente, mientras…
reflexiono sobre mi vida,
y cuando os miro,
veo sobre todo a gente que aún sabe montar en bici.
Pero cuya sonrisa depende
de que su coche nuevo tenga tapicería de piel.
¿Qué es lo que pasa aquí?
Derrochamos minutos
pensando en el interés fijo frente al variable.
Cerrad los ojos y soñad con tener una casa frente al mar.
¿Qué ha pasado?
Hace tres semanas…
dejé el mundo de las cosas,
y regresé a aquellas ferias…
para intentar acordarme de la gente…
Para reavivar mi capacidad de disfrutar
de la compañía de los demás.
Por eso me fui.
¿Pero por qué he vuelto?
Creo que tal vez comprendí que lo que buscaba…
lo encontraré aquí.
Justo aquí, entre estas paredes, con la gente que quiero.
Me gustaría enseñaros algo más complicado, pero no puedo.
Creo a veces…
todo es sencillo.
Continuad.
¿Por qué lloras?
Bueno, lo que dijo fue tan bonito
y tan profundo que…
-¿Sabes?… -¿Debería amar a John Cage?
Representa muchas de las cosas que busco en un hombre,
y sería un padre maravilloso.
Bueno, Allyson, estás dando por supuesto que el amor es voluntario.
El amor verdadero puede reducirse…
a tres preguntas:
¿Criarías hijos con él?
¿Te sentarías frente a la chimenea
para hablar de la vida, de una película o un libro?
¿Te gustaría que chupara nata
del ombligo?
Ya. Debería existir otra expresión romántica para eso.
¿Pero el amor verdadero es romántico? ¿En serio?
¿Para mucha gente? No. ¿Para ti? Bueno…
Para eso hay otra prueba.
Y sé sincera. Muchos pacientes mienten.
Cuando estás en casa y suena el teléfono…,
¿qué es lo primero que te viene a la mente?
Larry.
Dile adiós a John Cage.
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