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Anteriormente en Ally McBeal...
Obviamente hay algo de química.
Así que seamos adultos, afrontémoslo y hablémoslo.
Si he dado la impresión de estar
interesado, lo siento.
-Estoy interesado en ti. -John, yo...
Me gusta que me quieras.
Pero no de la forma en la que tú estás interesado en quererme.
Te mentí. Claro que estoy interesado.
Pero es que con Jenny, yo...
Lo sé. Lo sé.
Solo cuando te rindas a tus deseos,
podrás saber qué es lo que necesitas realmente.
¿Estás diciendo que me acueste con él?
Sí.
-Lo siento. -Culpa mía.
-¿Estás bien? -Muy bien, gracias.
-¿Por qué hablas así? -¿Así cómo?
-A cortes. -¿A cortes?
Sí. Llevas días andando circunspecta y hablando a cortes.
No sé qué dices, estoy bien. Llego tarde a la reunión.
Culpa mía. Perdón por pararte.
-Pues bien. -A cortes.
-Lo siento. -No, no.
-Lo siento. -Llegaba tarde a...
No, está bien. Yo también.
Escucha, esto no funciona.
Es absurdo.
Mantener la distancia no funciona.
-Es incluso peor. -Vamos a hacerlo.
-A dejarlo. -Será lo mejor.
Sí, vamos.
-Cuando digo que vayas, vas tú. -¿Adónde?
A la sala de reuniones.
No quiero que vayamos juntos.
Tiene sentido.
-¿A qué esperas? -No has dicho que vaya.
-Glenn. -Ya voy.
Vale, lo primero. ¿Alguien ha visto a Bizcocho?
Vale, pasamos. Siguiente.
Werner contra Millbury, Goldman y Burns.
Mío. A Raymond se le acusa por acoso sexual. Menuda sorpresa.
Me ha contratado para defenderle, lo cual sí que me sorprende.
Espera. ¿Te despidieron y quieren que los defiendas?
No preguntes.
¿Por qué no os miráis?
Perdona. ¿Qué?
Sigamos. Siguiente. Tic tac.
Capelini contra Bugle. Richard, ¿podemos hablar un segundo?
-¿Qué? ¿Ahora? -Es importante.
¿Qué pasa?
-Nada. -Has interrumpido una reunión.
Estaba pensando en tomarme unos días.
-¿Estás bien? -Sí.
¿Es por John?
John. ¿John Cage?
Sí, no ha venido. Me dejó una nota.
Decía: "No te preocupes, volveré".
¿Se ha ido?
No sé qué pensar. Tal vez esté en otro spa...
Puede ser que esté cansado...
O igual es algo obvio.
Está muy enamorado de alguien que no le ama.
¿Qué ha pasado?
Nada.
Él...
Él me dijo que estaba enamorado de mí
y yo le dije que no podía corresponderle.
¿Crees que se fue por eso?
No lo sé.
¿Por eso quieres tomarte un tiempo?
¿Yo? No.
-¿Es por Glenn? -¿Glenn?
¿Glenn? ¿Glenn Foy?
-¿Ese Glenn? -Sí, ese.
Espera. ¿Quién? ¿Qué?
¿Glenn Foy? ¿Qué?
Sí, es por la carta de John.
Leí entre líneas.
-No lo sé. -¿Qué decía?
¿Qué?
"Querido Richard, no te preocupes.
Volveré. Atentamente, John. P. D. A Ally le gusta Glenn".
Es mía.
Estoy cansada, Richard. Necesito descansar, ¿vale?
Sí, vale.
Alguno se tiene que mover.
Debería ser el caballero.
Estoy cara a cara con una mujer guapísima que huele bien.
Sería estúpido si me moviera.
-¿Te extraña que te hayan demandado? -No.
¿Por qué me contratas, Raymond?
¿Por qué no? Eres una gran letrada.
-¿Y? -Necesito una buena letrada.
-¿Y? -Con una carita pecosa.
Encandilarás al jurado.
¿Me quieres por mis pecas?
Eso y que eres una chica. Quiero a una chica.
Pues esta chica no va a...
El caso está preparado, Jenny.
Yo puedo hacer la mayor parte.
Solo tienes que estar allí con tus pecas
-y actuar como… -Como las chicas.
El mayor honor para un abogado es ser contratado para defender a otro.
Sobre todo de un gran bufete.
¿Sabes por qué soy abogada?
-¿Para hacer el bien? -Básicamente.
¿Y cómo hago el bien defendiendo a un simio que mira debajo de las faldas?
¿Sabes? Eres alguien que dice ser de mente abierta.
¿Vas a escuchar mi versión de la historia?
¿O solo vas a juzgarme?
-¿Cuál es tu versión? -Soy culpable.
Ahora, vamos a empezar.
¿Cómo estás?
-¿Quién es? -Adivina.
-¿Te vas a casa? -Sí, adiós.
Ally...
¿Es la forma más adulta?
Puede... que no.
¿Y por qué?
Glenn, cada vez me estás atrayendo más.
Y lo voy a admitir.
Pero la atracción tiene pinta de ser un rollete.
Lo que significa que nos haremos daño.
Así que prefiero enfrentarme a mis impulsos destructivos yo sola.
Y si no te parece una forma adulta, adiós.
Raymond, si voy a ser tu abogada, seré tu abogada.
No seré una marioneta.
Qué pena. Quería meter la mano.
¿Eso es lo que le hiciste?
-Venga, Jenny. Es estrategia. -Estrategia.
Y como estrategia...
¿Qué sentido tiene que me cites el día de antes del juicio?
¿Y no demandó a todo el bufete?
Sí, esa parte fue desestimada. Solo es contra mí.
-Raymond. -Jenny.
No puedo ganar un caso por las pecas.
No son solo las pecas. Eres femenina.
Eres flaquita. Eres adorable.
Al jurado le encantan las chicas así. Hay estudios.
Ese tipo de halagos me excita.
Por favor.
Te necesito.
Vale.
Te debo una.
Ahora vuelvo con la carpeta.
Se ha ido de verdad.
-Tranquila, Corretta... -¿Qué ha sido eso?
-Puedo explicarlo. -¿Qué pasa?
Ha aparecido cuando estaba en el baño.
¡Eso pasa! Estás enfermo.
-Puedo explicarlo. -¿Explicarlo?
-¿Puedes explicarlo? -Hay una habitación ahí detrás.
-¡Es un mirón! -¿Qué es eso?
La casa de John fuera de casa y no está.
¿Casa fuera de casa?
Estaba sentada haciendo mis cosas.
Era su pequeño oasis. Se refugiaba ahí.
Dejó una nota de despedida. Fui a ver si estaba ahí.
¡Me acababa de sentar cuando apareció!
-¿Qué dices? ¿Se va? -John se ha ido.
No me preguntes dónde, pero...
se ha ido.
El caso en sí era una demanda por daños personales.
Algo rutinario.
El señor Millbury representaba al demandado y yo al demandante.
¿La conducta del señor Millbury también era rutinaria?
No. Durante la reunión no paraba de insinuarse sexualmente.
Cuando dices "insinuarse sexualmente"...
Me invitaba a salir.
Pero no decía "vamos a tomar algo"
o "vamos a cenar".
No. Siempre era más sugerente.
¿Puede ser más específica?
Pues, una vez, durante una declaración,
me dijo que domesticara a su pajarillo.
¿Y cuándo llegaron al juicio?
Una vez, al acercarnos al estrado, me tocó las nalgas con su mano.
Lo hizo totalmente a propósito.
No paraba hacerme sentir inferior a los ojos del jurado.
Halagó mi vestimenta delante del jurado.
Una vez me llamó "sexy" en pleno tribunal.
Él... Esto es asqueroso.
Por favor, cuénteselo al tribunal.
Él...
Durante el descubrimiento me dijo que había soñado
que los dos estábamos en un karaoke…
desnudos.
Dijo que tenía talento para el micro.
Era totalmente fálico.
Era una clara referencia a un acto sexual gráfico.
Luego, durante el juicio, preguntó a varios testigos:
"¿Podéis hablarle al micro?"
Y luego me miró de soslayo.
Señorita Werner, ¿el acusado estableció contacto con usted alguna vez?
Además de tocarme la nalga en el tribunal,
una vez, en una reunión de acuerdo, me besó.
-¿La besó? -Sí.
Me agarró y me besó.
-¿Qué hizo usted? -Lo empujé.
Y a causa de su comportamiento...
Me hizo sentirme muy incómoda.
No podía ejercer de abogada.
Perdí ese caso en gran parte, estoy segura,
a causa de mi conducta agitada y dispersa.
Era un antiguo cliente que también perdí.
He perdido otros negocios por culpa de su
excesiva, depredadora,
desagradable conducta sexual.
¿Que te domesticara el pajarillo?
-Venga ya. -Raymond.
Jenny, es un oficio de hombres.
No, no lo es.
Quizás quieres que lo sea, pero ya no es un oficio de hombres.
Oye, ¿estás de mi parte o no?
Raymond, le dijiste a una compañera que tiene talento con el micrófono.
Le guiñas el ojo y le hablas
a cualquiera con vestido y tu carrera está en juego.
Y contratas a una abogada porque es una chica con pecas.
-Yo no... -Te contraté porque eres buena.
Negaré que he dicho eso.
-Gracias. -La mitad del juicio consiste en provocar.
Pues a las mujeres no puedes provocarlas...
así.
-¿De verdad no te das cuenta, no? -Mira, Jenny.
Cuando era pequeño,
mi madre se quejaba de que los hombres la consideraban un objeto.
Lo odiaba. Un día llegué pronto del colegio.
La vi llorando.
¿Por qué?
Porque los hombres ya no la consideraban un objeto sexual.
Habré puesto nerviosa a Sarah Werner, pero en parte le gustaba.
Raymond, si dices eso en el estrado, perdemos.
Tienes un problema.
Olvida que soy tu abogada, deja que te hable como si fuera tu amiga.
Tienes un problema.
¿Recogiendo para irte?
Sí.
Mira, Ally, no tienes que irte a casa y evitarme.
Los dos acordamos no ir más allá
por mi relación con Jenny y por la vuestra.
Creo que los dos somos adultos para cumplirlo.
No, me vendrá bien tomarme unos días, de verdad.
Está bien.
No quiero hacerte cambiar de opinión, pero por qué crees que tú y yo...
¿Por qué crees que es una aventura?
-Tengo curiosidad. -Eres un chico.
No me cabe ninguna duda de que sería divertido.
Y después de mi última relación, me...
me vendría bastante bien, pero...
-¿Pero? -Pero está Jenny.
Y si voy a hacerle daño, tendría que ser por un bien mayor.
Y lo nuestro sería solo un tonteo.
Tú lo sabes y yo también lo sé.
Tengo una política de diversión muy estricta.
Nos vemos, Glenn.
-Es una mujer muy guapa, señorita Werner. -Gracias.
-¿Se lo han dicho alguna vez? -Supongo.
Seguro que el señor Millbury no era el primer abogado que la veía atractiva.
No, pero sí fue el primero en columpiarse y decirme que le afinara la flauta.
Eso fue lo que dijo.
-¿Y cuánto tiempo lleva siendo abogada? -Seis años.
¿Y ha notado que los casos se basan en algo más que los méritos?
Continuamente.
¿De hecho, cree que su caso contra el señor Millbury se vio afectado
porque se comportó como un simio?
-Sí, lo creo. -¿Se sintió menos a los ojos del jurado?
-Correcto. -Y los jurados...
Quién sabe a qué responderán, ¿verdad?
De hecho, alguna vez he coqueteado un poco con hombres del jurado.
Solo con una sonrisita, no es gran cosa.
¿Lo ha hecho?
Todos queremos gustar al jurado. No lo voy a negar.
¿Cuando va a vestirse por la mañana un día de juicio
escoge la ropa cuidadosamente?
-Sí. -Quiere estar atractiva.
Puede que un poco sexy para los hombres, pero sin molestar a las mujeres.
-¿Tengo razón? -Una parte del caso es la apariencia.
Tampoco lo niego.
Y parte de la estrategia es sacar de quicio al oponente.
Hacer que parezca antagonista, interrumpir su ritmo.
-¿Cierto? -Hay un límite, señorita Shaw.
¿Y usted sabe dónde está ese límite?
No. Pero cuando un abogado le dice a una abogada
que le ha sacado brillo al sable pensando en ella, eso cruza el límite.
Sea cual sea.
La última pregunta sobraba.
Lo has hecho bien.
Nunca hagas una pregunta si no sabes la respuesta.
Es la regla principal del interrogatorio. La he cagado.
Jenny.
Lo has hecho bien.
Raymond, ahora todo depende de tu testimonio.
¿Crees que podrás comportarte como si fueras un Homo Sapiens?
Lo intentaré.
¿Y lo del beso? Tienes que explicármelo.
Estábamos peleando.
¿Y la besaste?
Estábamos discutiendo y empezó a actuar de forma altiva.
¿Sabes cuando intentas llegar a alguien y lo agarras y lo sujetas
para forzar el contacto visual y entienda tu punto de vista y conecte?
Yo no sujeto a nadie, Raymond.
Nuestras caras estaban cerca, así.
Y ella me miraba así.
Casi... No lo sé. Lo juro, es como si quisiera besarme.
Un hombre lee la mirada, sobre todo los simios como yo.
Ella no se apartó. Simplemente me miraba.
Yo la acerqué más.
Estábamos justo así. ¿Ves cómo te sujeto?
Podrías apartarte si quisieras. Así es como la tenía a ella.
Y en ese instante, me sentí...
atraído por ella.
La agarré más fuerte.
Nuestros labios estaban a pocos centímetros, así.
Y la besé.
Fue una única vez y no se quejó.
¿Me he explicado?
Sí.
-¿Dejan cantar a todo el mundo? -No lo sé.
-A ti te dejan. -¿Entonces declaras mañana?
Toda la verdad y nada más que la verdad
con la ayuda de Dios, qué buena está.
-¿Y Jenny lo hace bien? -Muy bien.
-¿Qué hay entre vosotros? -¿Por qué?
-Casi la beso. -¿Perdona?
Nada, era parte de la demostración.
Le estaba mostrando cómo besé a la demandante.
Pero cuando lo hacía, vi que es guapa de cerca, Jenny.
-Tiene unos ojazos. -¿Qué dices, Raymond?
-¿Quieres salir con Jenny? -No. Puede.
Pero nunca me atrevería. A menos que...
-Déjalo. Regla de oro. -Vas a hacer uno de tus números.
-No hago nada. -No pierdas el tiempo con Jenny.
Vale. ¿Aún sientes cosas por ella?
-Claro que siento cosas. -No voy a entrar.
-¿Está interesada? -Oye, no sé.
No le hagas daño. No es una cualquiera.
-Vale. -Vale.
¿Crees que Ally es mayor para mí?
-¿Vas a salir con Ally? -No. No, no. Ella dijo que era mayor.
Si algún día conociera a alguien como Ally con quien quisiera salir, ¿sería mayor?
¿Por qué me mientes? Si te gusta, dímelo.
No puedo sacármela de la cabeza.
Cuando estoy con ella, quiero contarle todo lo mío.
-¿Os habéis...? -No. Solo... déjalo.
No. Mira, mira, mira.
No la conozco mucho, pero parece una mujer de verdad.
¿Eso es bueno?
Es que nosotros no somos hombres de verdad.
¿Y qué somos?
Los tíos con los que ellas salen tres meses y disfrutan
hasta que maduran y conocen a su marido.
Ally ya ha madurado.
Lo he decidido, voy a cantar.
-¿Quiere salir contigo? -¿Ally?
-Jenny. -No lo sé, Glenn.
Ya hicimos la cita doble y...
-No quiero que le hagas daño. -Cambio de tema.
¿Ella quiere?
No es una cualquiera.
-Vale. -Vale.
-¿Al tribunal? -Sí, declara Raymond.
Ya puedes rezar.
¿Qué te parece Raymond?
¿Disculpa?
Bueno, siempre hacemos bromas de él,
pero parece un buen tío, ¿no?
-¿Qué pasa, Glenn? -Nada, es que...
¿Has pensado que a lo mejor deberías salir con él?
Sé que parece una locura.
-Glenn, si quieres salir con Ally, hazlo.
-¿Ally? -¿Crees que estoy ciega?
Toda la oficina lo sabe.
No sé...
Ibas a decir que no sabes de qué hablo,
pero no puedes acabar la frase.
Porque lo único que tú y yo tuvimos y tendremos siempre es la honestidad.
No nos mentimos.
Ahora tengo que ir al tribunal.
No tengo tiempo para que vayas dando tumbos,
así que solo voy a decirte qué haces aquí.
La culpa te impide ir detrás de Ally.
Y mucha de esa culpa desaparecería
si yo empezara a salir con alguien.
Lo pillo.
Pero que vengas aquí e intentes liarme con tu mejor amigo
para poder tirarte a Ally con la conciencia tranquila
es despreciable, Glenn. Y tú no eres así.
Así que asumo que estás pensando con la única parte del cuerpo
que ya no asocio conmigo.
Ahora, llego tarde al juzgado.
Fue idea de Raymond.
¿Qué?
Me pidió permiso para salir contigo.
Y no se lo di.
Así que puedes olvidar tu teoría.
Yo...
¿No crees que trasladarte aquí es una falta de respeto?
Nelle, si abandonas un sitio se llena de ratas.
Claro.
Me ha enviado un correo. Dice que puedo habitar su guarida.
-¿Sabes algo de él? -Sí, dice que está bien.
Estará en algún Club Med con su traje de musculitos.
Richard, ¿no te preocupa que se haya ido?
-¿Pantalla plana? -Sí, va en la pared.
Pues claro que me preocupo. Pero qué más puedo hacer...
Habitar su agujero.
Cuando tenía 15 años, escribí un ensayo que para mí era muy personal.
Lo leí ante toda la clase, lo cual no me hizo ilusión,
pero si quieres ser escritor, tienes que exponerte.
Cuando terminé lo que creía que había sido un momento emotivo,
una chica de la segunda fila se acercó después de clase
y me dijo: "quiero que sepas que estaba sentada mirándote...
y no podía parar de mirar ese increíble culo.
¿Puede decirnos por qué eso es relevante, Raymond?
Bueno, no he olvidado lo devaluado que me sentí en aquel momento.
Y comprendí que la gente puede convertirse
en lo que es para los demás.
Y desde entonces he sido...
¿Un culo?
Consciente del poder que tenemos
para minar la moral y el comportamiento de los demás.
Así que empecé a usarlo como una estrategia en el tribunal.
Todos los abogados tienen sus trucos.
A la mayoría le gusta hacer que el otro se sienta mal preparado o abrumado…
Pero con las mujeres, he descubierto que tienen una predisposición innata
a pensar que no son tan listas porque no lo parecen.
Sobre todo las mujeres que se visten para acentuar su belleza.
Lo que hice con la señorita Werner
fue intentar explotar esa debilidad.
Así que solo era una estrategia.
-Así es. -Y como era una estrategia, todo vale.
Señorita Beckenworth, en su alegato final,
no dudará en llamarme zoquete machista e insensible.
No le demandaré por eso.
Pero su machismo es el fondo del caso, Mr. Millbury.
Hace insinuaciones sexuales a la abogada contraria
con el propósito confesado de hostigarla.
Abogados veteranos atacan mi juventud.
Los aristócratas dicen que soy un buen tipo,
dejando caer que soy buen chico, en el sentido de tonto.
Todos buscamos grietas en la armadura.
¿Qué grieta buscaba usted en mi cliente?
Que es guapa.
Hay un prejuicio en este país. Donde hay belleza no hay cerebro.
No me lo he inventado yo. Tampoco creo que sea verdad.
Lo sorprendente es que su cliente sí.
Por eso me ha demandado.
Ha estado muy bien.
Ni si quiera ha renunciado a ser un cerdo
-y aun así ha sido persuasivo. -Eso es fantástico.
Tenía todo controlado. Esa es la cuestión.
-Ha encandilado al jurado. -Eso es fabuloso.
-Y tenía sentido, Ally. Tenía sentido. -Sí, ya lo has dicho.
Y me atrae.
¿Qué?
¿Qué has dicho?
No puedo creerlo pero cuando declaraba, no sé, lo veía...
-¿Lo veías cómo? -Guapo.
-Dime que no he perdido la cabeza. -No.
No, no has perdido la cabeza.
Y antes, cuando me puso las manos sobre los hombros.
Lo único que quería era que me besara.
Vaya.
Crees que soy rara.
Bueno, no. Si quieres salir con Raymond no tiene nada malo.
¿Pero por qué saldría nadie con él?
Bueno, decimos que queremos una pareja evolucionada y sensible
para compartir nuestros sentimientos y eso hacemos.
Pero en el fondo queremos a un hombre que se pelee por ti si hace falta.
¿Somos...
un sexo inferior?
No. No. No lo somos.
El problema es que las mujeres somos tan superiores en las relaciones de pareja
que es difícil encontrar una autonomía real con...
Bueno es...
Jenny...
Les gusta el fútbol.
En general, ellos son el sexo débil.
Ya está.
Lo he dicho.
¿Me estás diciendo que no hay hombres divertidos, inteligentes y decentes?
-No, claro que hay. -Vale, ¿dónde está?
-En Detroit. -¿Perdón?
Era broma.
Ya sabes, hay que tener sentido del humor para vivir en Detroit.
Mira, lo que pasa con Raymond es que aunque no queramos admitirlo,
nos sentimos atraídas por los hombres protectores.
Y como guardaespaldas es mono.
Es abogado, así que no es tonto.
Solo está un poco descarriado.
-¿Es amable? -La verdad es que sí.
Vale. Es inteligente, mono y amable.
Sí, podría ser peor.
¿No deberíamos contactar con él? Obviamente está pasando por una crisis.
Oye, él siempre ha sido excéntrico, Nelle, misterioso.
Sí, pero nunca se había ido. A lo mejor está pasando una crisis seria.
-¿Y el traje ridículo que se puso? -Zorra.
Lo siento.
-¿Has dicho algo? -He tosido.
Se me ha quedado algo en la garganta.
Deberíamos ir a su casa. Nelle tiene razón.
-O avisar a la policía. -Sí, la policía, claro.
Enseñamos la carta donde pone que volverá y llamarán al FBI.
Te alegras de quedarte con su agujero.
Tú sales ganando. ¿No es así, Richard?
Iré a su casa mañana a comprobar que está bien, ¿vale?
Gracias.
Creo que voy a cantar.
Se te ve bien cuando cantas. Creo que debería hacerlo.
-Raymond, tú desafinas. -Qué más da.
-¿Cómo ha ido la declaración? -Bien, creo que el jurado vio cómo soy.
¿Y no ofreces llegar a un acuerdo?
Qué gracia. Ahora todo depende de Jenny y de su alegato final.
Se le da bien acabar, ¿no?
-No me refería a eso. -Claro.
En serio. Oye Glenn, olvídalo.
No voy a hacer nada.
-Me da igual lo que hagas. -Sí, se nota.
En serio. Mientras no sea otra en tu lista de trofeos.
Por favor, eso es todo palabrería. Lo sabes mejor que nadie.
Si la tratas bien, no me importa.
-No me lo creo. -Bueno, pues bien.
Piensa lo que quieras, pero...
yo quiero que salga con un buen tío. Y tú eres un gran tío.
¿Se me haría raro al principio?
Por supuesto que sí.
Pero, ya sabes, a la larga…
Ya sabes... Déjame hacerte una pregunta.
Imagínate que sale bien y os enamoráis.
¿Qué pasará con nosotros?
-Eso te pregunto. -No, te lo pregunto yo.
Soy su ex. ¿Serías amigo del ex de tu amante?
Sigues diciendo que no. Es otra forma de decirlo.
Digo que lo llevaría bien con el tiempo.
Te pregunto: ¿y tú?
-Vamos a cambiar de tema, ¿vale? -Vale, está bien.
¿Cómo está Ally?
-¿Cómo voy a saberlo? -Lo suponía.
-Muy bien. -Muy bien.
Vivimos en una sociedad. El poder manda y el ganador se lo lleva todo.
Un buen perdedor es un perdedor.
Todo va de ganar.
Si lo consigues, triunfas. No importa el cómo.
¿En los negocios? Se elogia ser despiadado y cruel.
De la misma manera, en la abogacía hay que ganar el veredicto y confiar.
Y si eso implica acosar a tu oponente y degradarlo sexualmente,
cometiendo abuso sexual, ¿qué pasa?
Que es una buena estrategia, eso es lo que es.
Necesitamos que ustedes 12,
marquen un poco el límite.
Sus hijas pueden ser abogadas algún día, o sus hijos.
Aunque sea por ellos y no por Sarah Werner,
debemos establecer un código de conducta
que incluya buen comportamiento, decencia.
No existe ninguna ley que impida que nuestro mundo sea digno.
El derecho procesal es como la guerra.
No esperen que los abogados traten a sus hermanos y hermanas con respecto.
Esto ya no funciona así. Es una guerra.
¿Y saben qué? Yo puedo afrontarla.
Y tengo muchas amigas abogadas que litigan.
¿Y saben qué? Ellas también pueden afrontarlo.
Podemos hacerlo y meter presión igual que hacen ellos con nosotras.
A veces ganaremos y a veces no.
Pero las que son buenas
como la señorita Beckenworth
no se van corriendo a su habitación
diciendo que han sufrido acoso sexual cada vez que pierden.
Nos levantamos, alzamos la cabeza y luchamos más.
Les diré una cosa. Como mujer, me ofende la conducta del señor Millbury.
Es inaceptable. Pero me indigna la sugerencia de la demandante
de que por ser mujeres no podemos arreglárnoslas contra hombres como él.
Yo no necesito una protección especial.
Ni la quiero.
Usted es mujer, por el amor de Dios. Sea como un hombre.
Bueno, es solo que...
estoy cada vez más...
Ya sabes...
-Cachonda. -Débil.
Y no es que crea que debo estar con él.
No.
Es que soy una mujer bastante atractiva y aún soy fértil.
Y estar sola me parece un poco...
¿Contra Dios?
Allyson.
¿Bailas conmigo?
¿Perdón?
A veces una mujer echa de menos los trampantojos de una relación.
Baila conmigo, Allyson.
Confía en tu psicólogo.
Cierra los ojos e imagina que estás con el chico que te gusta.
Déjate llevar, Allyson.
-¿Estás mejor? -Sí, la verdad es que sí.
Son los trampantojos de una relación.
-¿Qué? -Sigue el ritmo, Allyson.
-No voy a seguir el ritmo. -Confía en tu psicólogo.
-Dame el mando. -Allyson.
Esto es ridículo.
Deberíamos irnos. No sabemos lo que van a tardar.
Han dicho que faltaba poco.
-Se te ve nervioso. -¿A mí?
No. Estoy bien. Solo estoy un poco inquieto.
Raymond, si pierdes, te demandará personalmente.
Podrías perder tu casa, o peor, tu armario.
Ya lo sé, Jenny.
-¿Me quieres poner nervioso? -No, yo...
Supongo que tengo curiosidad por saber por qué has confiado esto a las pecas.
No tienes ni idea, ¿no?
Eres una abogada increíble.
¿Cuántos abogados crees que podrían enfrentarse a los gigantes del teléfono?
Y tu alegato ha sido fantástico.
Gracias.
No tienes ni idea de nada.
¿Te refieres a que te gustaría salir conmigo?
Intuición femenina.
Además, Glenn me lo ha dicho.
Le dije a Glenn que te veía guapa, pero no...
La regla de oro en la vida es no marcar el territorio de un amigo.
"Marcar territorio", qué forma de hablar tan romántica.
Creo que a Glenn le gustaría que saliéramos.
Así tendría vía libre para salir con Ally y eso es lo que realmente quiere.
-¿Y tú qué quieres? -¿Yo?
-Sí. -Bueno, ¿qué quieres tú?
-Me gustaría salir contigo. -¿No te preocupa?
Claro que sí. Sobre todo por Glenn y por mí. Es mi mejor amigo.
Y siempre hemos aceptado la palabra del otro.
Él dice que no le importaría.
-¿Y si no es así? -Seguramente dejaría de verte.
-Bien, ahí lo tienes. -¿Cómo que ahí lo tengo?
Estoy dispuesto a descubrirlo.
No has contestado a la otra pregunta.
¿Qué hay de ti? ¿Qué quieres tú?
Estoy abierta a salir contigo.
Estoy soltera. No voy a seguir quedando con Glenn.
El campo está...
despejado.
¿Estoy en ese campo?
-Bueno, la verdad es que... -El jurado ha vuelto.
-Tenemos que entrar. -Vale.
-Ahora estoy nervioso. -Yo también.
Señora portavoz, ¿el jurado tiene el veredicto?
-Sí, Señoría. -¿Cuál es?
En el caso de Werner contra Millbury,
nosotros, el jurado, fallamos a favor del demandante
y ordenamos al acusado pagar daños
por valor de 75 centavos.
Miembros del jurado, gracias por su servicio.
Se levanta la sesión.
Gracias.
No es que tuvieras razón, Raymond, sino que ella no sufrió daños.
Lo entiendo, gracias de nuevo.
Gracias por confiar en mí.
Bueno.
-¿Lo celebramos? -Por supuesto.
Algunos de vosotros no habéis ido al sur.
Os contaré un poco para qué entendáis de qué os estoy hablando.
¿Disculpa?
Le supliqué que no lo hiciera.
No es tan terrible.
No, no lo es. Dijiste que no daría una nota.
Está tocando la mía.
Pero no es una persona desaparecida.
¿Y si no escribió él la nota ni el correo?
Tuvo que ser él. ¿Quién conocía su guarida?
-¿Melanie? -¿Crees que lo ha secuestrado?
Bueno, ella lo quería.
Nelle, John está pasando una mala racha. Volverá.
Es... Es viernes.
-¿Y qué pasa? -Bueno, tengo una vida. Y planes.
Son casi las 9:00. ¿Podemos seguir el lunes?
Sí, claro que sí.
Una vez hablaste de arreglarse para una cita.
Arreglarte el pelo, ponerte un vestido bonito.
Decías que era tu parte favorita del viernes.
Porque la parte masculina suele ser la que decepciona.
Bueno, ve a casa y hazlo.
Ponte un vestido atractivo.
Péinate. Ponte un poco de perfume.
Y disfruta de la anticipación.
La navidad no es nada si la comparas con Nochebuena.
-¿No es patético? -Claro que no.
Estás disfrutando del espíritu de tener una relación
en lugar de tener una.
-¿Y no es patético? -Allyson.
Dame la mano.
Tengo planes.
Si no eres feliz, imagina que lo eres.
Son los trampantojos.
Ahí es donde vivo.
Se dónde vives, Jenny. He estado allí.
Claro.
No voy a invitarte a entrar, así que olvida esa idea.
No entraría aunque me invitaras.
Claro, no puedes levantarle la pierna a la chica de tu mejor amigo.
-¿Es así el dicho? -No, no, no es así.
Oye.
Gracias. Hoy me has salvado la vida.
Bueno, tampoco exageremos, pero...
Gracias por confiar en mí.
Y...
Y...
Buenas noches.
Claro, buenas noches.
Vale. Buenas noches, Raymond.
Buenas noches.
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