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Había empezado perfectamente.
La verdad, llevaba unos días bastante buenos
y ese también prometía.
Y entonces... bum.
-Me choqué conmigo misma. -Te chocaste... ¿contigo misma?
Sí. Bueno, no me di cuenta en ese momento,
pero le vi esa mirada perdida.
No sabía si iba o venía, si subía o bajaba.
¿Te suena de algo?
Y como la había atropellado...
¿Te has roto algo?
No, no está roto.
Además, ya no le quería.
Esa debió de ser la primera pista.
Así que volví a preguntarle cómo estaba.
No. Estoy... Estoy bien.
-Yo solo... -¿Qué?
Lo echo mucho de menos.
Y entonces me abrazó.
Me abrazó.
Es decir... Piénsalo. Atropello a una desconocida,
casi la mato y ella me abraza.
Y para colmo, ella es...
-Ella... eres tú. -Sí.
Y empieza a contarme que ella
y su exnovio trabajaban juntos.
-¿Te suena? -Sí.
Y que ella tenía un caso importante
y su bufete decidía representar a los otros,
entonces, dejaba tirado al cliente
y la despedían.
-Y ahora tiene el corazón roto. -¿Por perder el trabajo?
No. No, no, no. Por su exnovio.
Estoy bastante... confundido.
La cuestión es que aún amaba a su exnovio.
Eso me suena.
Me frotaría los pies. Me haría reflexología.
Ya sabes... cada parte del cuerpo
está representada en un punto del pie.
-¿Lo sabías? -He leído algo.
Pues él me haría cosquillas en el útero con su dedo meñique.
¿No es encantador?
Era como... yo.
Así que... la contraté.
-¿Cómo? -Bueno, yo... Ella... Yo...
He llegado a un punto en mi vida en el que, muy en el fondo,
me gustaría ser...
una mentora.
Oh, Dios mío.
Ally, ya ha empezado la reunión.
Creía que no hacían nada sin ti.
¿Eso te dijo?
Olvídalo, Elaine. No, me llevo esto.
-Claro. -Vamos.
-De momento, me gusta. -¿Ally? La hora.
-Hola a todos, os presento a Jenny Shaw. -No me gusta.
Es abogada y acabo de contratarla.
-Espera. ¿Qué has hecho? -Me da buenas vibraciones, Richard.
Ally, eres socia del bufete. Acabamos de contratar a Corretta.
Es cierto, pero decíais que necesitábamos contratar a alguien más.
Al menos, la semana pasada.
Y lo seguiríamos diciendo si no
hubiéramos contratado a alguien hoy.
Así que, desgraciadamente, Jenny, creo que...
-Cuéntale tu caso al Sr. Fish. -Una noche, estaba en casa
preparándole unos tallarines a un amigo.
-No era un amante, sino... -Continúa.
Sonó el teléfono y era una operadora de telefonía
que quería saber cuánto llamaba
y me ofrecía tarifas más baratas.
-Continúa. -Y...
era la cuarta vez esa semana que recibía esa llamada.
¿Recibís esas llamadas? ¿Cuántos de vosotros las recibís?
En cualquier caso, los denuncié por acoso.
Llaman a la hora de cenar y no tengo mucho tiempo libre.
No quiero malgastar mi poco tiempo
escuchando a un idiota decir que es muy barato llamar a Inglaterra.
Así que los denuncié.
Bueno. Eso es excelente.
-Bien... -Aún hay más. Cuéntales.
Interpuse la demanda como acción colectiva
y puse un anuncio para los potenciales demandantes.
Y respondieron muchos. Ya tengo 72 000.
¿Tienes una demanda colectiva con 72 000 demandantes?
-Sí. -¿Contra qué compañía telefónica?
-Contra todas. -¿Contra todas?
Todas lo hacen. Es una práctica habitual.
¿Han contestado a tu demanda?
Sí. Intentaron que fuera desestimada y les gané.
Entonces, se asustaron tanto que contrataron a su bufete
y dejaron tirados a los demandantes y a Jenny.
Así que es interesante, Richard. Viene con 72 000 clientes.
Y subiendo.
Bueno, Jenny, creo que hablo en nombre de todos...
y no importa si no lo hago cuando digo
que es un gran privilegio tenerte entre nosotros.
Richard, Glenn Foy ha llegado.
Bien, Glenn... Excelente.
¿Es una broma?
-¿Qué haces aquí? -¿Y tú?
Trabajo aquí.
-¿Qué? -Bueno... Un momento.
¿Os conocéis?
-Es él. -Él. ¿Él? ¿Quién?
¿El de las cosquillas en el útero?
No lo entiendo.
Jenny, cuando te despidieron, renuncié y Richard me contrató.
¿Renunciaste por mí?
No sabía que ibas a trabajar aquí.
Bueno, es genial. Seguiremos trabajando juntos.
Sí.
Muy bien.
Era un niño.
Y además un niño muy guapo.
Nunca me gustaron los guapos, sobre todo los jóvenes.
Solo pensé que era adorable.
Ally, no sé por qué eso es un problema.
-¿Por qué haces eso? -¿El qué?
Inclinar la cabeza así. Dices: "No lo tengo claro. Estoy confundido.
No me siento cómodo". Y lo haces diciendo muchas...
palabras con la "C".
Tengo un... tic crónico.
Hay palabras que lo disparan.
Y...
me contraría que te burles de mí.
Lo siento mucho.
-No tenía ni idea. -Sigues sin confiar en mí.
Los abogados no me parece muy dignos de confianza.
Y contratar a uno como psicólogo es...
Es decir, por mucho que te recomienden.
Sabes, yo fui a un abogado creyendo que era psicólogo
y no lo era.
Me costó un año de mi vida.
-Cuéntame más sobre el niño guapo. -No me conviene.
-Claro. ¿Por qué? -Por una cosa...
Es digno de una portada de GQ. Qué asco.
Y es el ex de Jenny.
Y ya sé lo que es vivir un triángulo amoroso, ¿de acuerdo?
¿Cómo se llaman
los que reviven su vida una y otra vez?
-¿En términos clínicos? -Sí.
-Patéticos. -De acuerdo.
Bueno...
No soy de las que reviven sus problemas pasados, muchas gracias.
Este año quiero vivir nuevos desastres.
Ally, dame la mano.
Querías hablar de la chica.
-Jenny. -Sí. Pero no dejas de mencionar...
al chico.
Eh...
Hola.
¿Qué pasa?
No quieren soltar los archivos.
-¿Quién? -Mi antiguo bufete.
Se niegan a soltar mi archivo de clientes
porque piensan que deberían recusarme del caso.
Y necesito esos archivos para preparar mi alegato,
por si gano mañana y el caso avanza.
Y no soy una persona vulgar, Ally,
pero realmente creo que son unos...
capullos.
¿Qué te ha parecido Glenn?
Bueno, parece muy amable.
Lo es.
Pero creo que es hora de que encuentre un nuevo mejor amigo.
¿Estás disponible?
Bueno, yo...
-¿Tienes novio? -No, ahora mismo no.
¿Y algún buen amigo que sea hombre?
Mira, estoy tratando de averiguar si realmente es malo tener
un mejor amigo hombre.
No. Sabes, uno de mis mejores amigos es un hombre.
No, John Cage. Lo quiero mucho.
John Cage. ¿El bajito?
Sí. Puede que no sea muy alto,
pero tiene un corazón de mamut.
-¿Y le quieres? -Muchísimo.
Sí, él entiende... mis rarezas.
Y le gustan todas mis pequeñas excentricidades...
y a mí las suyas.
¿Y por qué no sales con él?
¿Puedo ayudarte?
No, gracias. Es solo...
No.
¿No hay química?
Ninguna.
Sabes,
aunque lo adoro como amigo, simplemente... no hay pasión.
¿Sabes? Simplemente... No me siento atraída por él.
¿Qué pasa, colega?
¿Estás bien?
Ally me quiere.
Ally, ¿estás preparada?
-¿Para qué? -¿Para el tribunal?
¿El tribunal?
El tribunal.
El tribunal. Sí. El tribunal.
El tribunal. Sí. Vamos... al tribunal.
El tribunal. Muy bien.
¿Cómo que no? Firmaste un contrato.
-No lo hice. -Teníamos un acuerdo verbal.
-Eso cuenta. -Richard, escucha...
Te he sacado de la calle.
¿Así me lo agradeces?
Guerra de ofertas.
Había un acuerdo verbal.
Mira, Richard, hay algo entre Jenny y yo.
¿Y? Puede irse.
-No quiero que se vaya. -¿Qué dices?
Primero te vas. Y ahora mandas.
No te líes, Glenn.
Es lo que pasa cuando rompes acuerdos vinculantes...
Ese tipo de cosas.
Lo siento.
¿Puedo sugerir algo?
No tienes a dónde ir. ¿Por qué no esperas una semana?
Si tú y Jenny no podéis trabajar juntos, te vas. Si no, te quedas.
A ella no le pago lo que a ti.
-Richard. -Espera...
No puedo esperar. Es urgente.
Lo siento. Es urgente. Luego hablamos.
No llegamos tarde. Te lo prometo.
-¿No llegamos tarde? -Vamos bien.
Jenny. Hola, querida.
Ally McBeal, Simon McAllister, el hombre que me despidió.
No te despedí, querida. Solo tuvimos un desacuerdo.
Me dijiste que no podía trabajar más allí. Ese fue nuestro desacuerdo.
Un día tendrás tu bufete, Jenny. No me cabe la menor duda.
Cuando lo tengas, te fijarás en los aspectos económicos.
-¿Listo, Simon? -¿Defiendes tú?
Hola, Jenny. Hola. Raymond Millbury.
Hola. Ally, McBeal.
Bueno, debemos entrar.
-Encantado de conocerle. -Igualmente.
-Piensas que es guapo. -No es verdad.
Sí lo es. Has comprobado tu ropa.
Yo hago lo mismo. Cuando veo a un chico guapo, me miro
la ropa y las tetas para ver si siguen ahí.
¿Podemos entrar, Jenny?
-Has comprobado tu ropa. -No.
Yo también.
No sabía que sentías eso por Ally.
Bueno, yo tampoco, creía que estaba enterrado.
Pero al oírla decir que me quería, ha vuelto a salir de mi interior.
Ha sido una revelación.
John, ¿no crees que si le interesaras a Ally
te habría hecho alguna señal?
Tal vez. Quizá está... Ya sabes.
Quizá le asusta poner en peligro nuestra amistad o...
-Entonces mueve ficha tú... -¿Cómo?
Declárate.
Eso no es tan fácil.
El problema de Ally es que tiene muchas carencias emocionales.
No puede imaginar que pueda quererla alguien digno,
Por eso, cuando alguien la desea,
inmediatamente, este último pasa a ser indigno para ella.
Por tanto, solo puedo negar mis sentimientos y dejar
que siga deseándome o puedo...
confesarle mis sentimientos y matar su deseo.
No hay más remedio.
¿"Ojos de lago"?
Sí. Para mí, sus ojos parecen lagos.
Estanques, más bien. Plácidos con un fondo misterioso.
-Eso es bonito. -Olvídalo.
Entonces, lo que tienes que hacer es conseguir que ella te persiga.
¿Y cómo lo hago?
Bueno, hazle saber que estás disponible.
Tienes que darle confianza para que ataque.
-¿Eso piensas? -Sí.
Pero las opciones de que le gustes...
No, ella lo dijo. La escuché.
Entonces, en lugar de atacar,
tienes que encontrar la forma de hacerle saber
que puede ir a por ti.
-Ya sabes... -No.
Parece sospechoso, abogado.
Su bufete gana a las compañías telefónicas.
Y ahora, usted las defiende.
Supimos que habíamos representado
a una de ellas y eso era problemático.
-Por favor. -Fue por un tema antimonopolio
no relacionado...
Pero fue nuestra clienta,
así que, por ética, no podíamos presentar una demanda en su contra.
Al conocerlo, decidieron contratarnos.
¿Por qué desean recusarla?
La Sra. Shaw ha visto unos archivos que podrían...
Jamás vi esos archivos.
Para evitar toda falta de decoro...
¡Por favor!
Primero se cambian al bando de los ricos.
Ahora se excusan en conflictos de intereses para recusarla.
Piensan que ningún abogado se hará cargo de esta demanda.
Lo que la Sra. Beal llama excusa no es ni más ni menos que la ley.
Esto es mala fe y debería sancionarse.
Y me apellido McBeal, ¿de acuerdo? McBeal.
No puedo leer su mente, Sra. McBeal.
Y sin esa capacidad...
Seguro que su señoría utiliza su sentido común.
Ahora, quieren aplastar a Jenny Shaw
para cerrar el caso y no
le dan los archivos.
Si la Sra. Shaw fuera recusada de esta causa...
Si eso ocurre, los devolveré, idiota.
Lo siento, señoría. Que no conste en acta.
-Es información interna. -Sra. Shaw, le dejaré seguir.
Pero creo que pierden el tiempo
demandando a las compañías por captar clientes.
Les veré a ambos mañana en la audiencia.
Se plaza la sesión.
Te lo digo, Richard. Es buena. Es una luchadora.
-Deberíamos quedárnosla. -¿Qué hay entre ella y Glenn?
Pues...
Cosas.
Los amantes pueden ser amigos.
Y los amigos pueden ser amantes.
Eso es cierto, John.
Tal vez te pase algún día.
Tal vez. Gracias.
De nada.
¿Así has movido ficha?
Parecía que tenías gases, John.
Alguien va detrás de mí.
No sé quién es. Podría ser Jenny.
¿"Lésbicamente"?
-No. No. -Tal vez es el chico.
¿Ves? Lo has nombrado tú, no yo.
Ally, yo también fui joven.
Gracias. No sabía que los psicólogos
tenían que revelar sus secretos.
Fue una mujer más mayor la que vino a mí y me convirtió en...
un hombre.
Allyson, dame la mano.
Conozco la vida.
Cuando encuentres al compañero ideal, te casarás con él.
Y te pasarás el resto de tu vida intentando cambiarlo.
Y al final... Diez, 20 o 30 años después...
lo conseguirás.
Y entonces lo mirarás,
después de cambiarle todas sus costumbres,
toda su idiosincrasia, y te lamentarás:
"No eres el hombre con quien me casé".
-¿Puedes ir al grano? -Los jóvenes son moldeables.
Si te parece atractivo e inteligente, llévatelo a casa. Llévatelo de compras.
Cógelo en tu regazo.
El hombre no hace al hombre, Allyson.
Sino la mujer.
-Creo que estás totalmente equivocado. -¿Sobre qué?
Sobre encontrar un compañero...
que sea como una mascota que se debe entrenar.
No creo que una mujer deba buscar eso en un hombre.
Pero, Ally, nos gusta.
Vivimos para obedecer.
Bueno, pues eso no es lo que busco en un hombre.
Ally, dame la mano, por favor.
¿Te gustaría dejar de pensar en Glenn?
-Sí. -De acuerdo.
Lo que te voy a decir ahora
es altamente... confidencial.
Cuando la atracción es únicamente sexual,
la mejor forma de apaciguarla
es satisfacerte a solas pensando en él.
-¿Perdona? -Pone fin al impulso.
¿Me estás sugiriendo lo que yo creo?
La libido es como la sed, Allyson. Es mejor calmarla.
Y si puedes hacerlo sin él, mucho mejor.
¿Tú lo haces?
No es... apropiado hablar sobre eso.
Eres una persona lujuriosa.
Pero soy un buen psicólogo.
Si tu atracción por él es sexual, y solo sexual,
la forma de superarla está en tus propias manos.
Toda mujer puede decir cuándo la persiguen.
Y tal vez Dios creó a otra yo...
pensando que si la primera no salía bien...
¿Ally?
Jenny. Raymond Millbury está en el despacho de Glenn Foy.
-Te está esperando. -¿Ally? Un segundo.
Gracias.
Debes arreglar lo de Glenn y Jenny.
-Lo queremos a él. -Richard...
Afecta a sus vidas y a las nuestras.
-¿En qué nos afecta? -Tiene talento.
Si se queda, ganamos más. Si se va, no.
Más o menos ricos.
Richard, no seas estup...
Lo siento.
No importa, chuletita.
¿"Chuletita"? ¿Pero qué...?
Yo... Yo solo...
Quería decir "amiguita". Mierda.
Muy bien. ¿Ya está?
-Me has llamado idiota. Lo he oído. -Sí, así te he llamado.
De acuerdo, Jen. Tiene una oferta.
-¿Sí? -Abandona el caso.
Aceptamos pagar los gastos legales de tus clientes.
Que rondan los 75 000 euros.
Como estamos entre nosotros, todo iría a tu bolsillo.
Son 75 000 dólares para ti, Jen.
Y renuncias a demandarnos por despido improcedente.
¿Qué tal?
-¿Qué está pasando? -Nada. Tienes una oferta.
¿Las compañías aceptan pagarte 75 000 dólares?
No, el dinero lo ponemos nosotros.
De Goldman y Burns.
¿Y vosotros qué ganáis?
Negocios con unos clientes que facturan 3 billones de dólares.
Entonces, ¿esto es un soborno?
-No lo llamaría así. -¿Y qué tal "mordida"?
Pequeña antagonista. ¿Estás casada?
-¿Qué? -Raymond.
-No salgas con él. -No...
-Te parece guapo. -No me lo parece. ¿Podrías...?
Jenny, el caso está muerto antes de juzgarse. Es dinero gratis.
Sí pero tenemos a 72 000 clientes.
Pues les das un dólar a cada uno y te quedas 3000.
Pero no te vayas. Es lo mejor que te ofreceré.
-¿Fue idea tuya? -No importa de quién fue.
No necesito que me salves.
-No estoy... -Es contradictorio.
Primero te vas por principios
y luego organizas un soborno para parecer un caballero,
y que caiga rendida a tus pies.
Qué bonito.
-¿Aún os acostáis juntos? -Por favor.
-¿Nos dais un segundo? -No hay trato.
¿Vas a dejar que tu orgullo se ponga en medio?
No hay trato.
Discutían como si fueran niños pequeños.
Porque eso es lo que son: niños.
-Son niños. -Cierto.
¿Dices "cierto" como si fuera "falso"?
Ally, dame la mano, por favor.
Ally, ¿tienes problemas con la edad?
¿Yo? ¿Por qué habría de tenerlos?
¿Puedes decir la palabra "envejecer"?
Sí, puedo decir "envejecer". ¿Lo ves?
Una de las cosas que hacen las mujeres para intentar recuperar
su juventud es verse a través de los ojos de un hombre más joven.
Quizá refugiarse en sus brazos fuertes,
Quizá sentirlo vibrar dentro de su marchito...
No seas asqueroso.
Creo que tenemos que apagar nuestros impulsos diabólicos
para avanzar en nuestra vida.
Tienes que rendirte a mi sabiduría, Allyson.
¿John?
Hola, Corretta.
¿Qué haces?
Estoy practicando mi nueva sonrisa.
De acuerdo.
Corretta,
¿puedo preguntarte algo como mujer?
Por supuesto, ¿pero no eres un hombre?
Sí, no. Me refería a ti. Te pido disculpas, ha sido un lapsus.
¿Pueden dos personas
que fueron amantes trabajar en el mismo bufete solo como amigos?
Por supuesto, me refiero a la situación entre Jenny y Glenn,
que está plagada de trampas emocionales.
Y que, como socio, me preocupa.
Así que, ¿crees que pueden trabajar juntos solo como amigos?
-Sí. -Excelente.
Y, como corolario, supongo que sería posible que dos personas
que trabajan juntos como amigos se conviertan de repente en pareja, ¿no?
No, no. No. Eso no pasa.
¿Por qué no?
Simplemente, no pasa.
Los amigos no se hacen pareja.
La atracción es instantánea. O existe o no existe.
Bien, de acuerdo. Gracias.
-Aunque... -¿Aunque qué?
A mí me pasó una vez. Un hombre que era mi amigo,
un día me dijo...
"Ya basta".
"Yo te quiero y tú me quieres. Intentemos aceptarlo".
Me sorprendió mucho.
-Ya veo. -De repente, lo vi con otros ojos.
-Sí, claro. -Y acabamos saliendo juntos.
Pero es una excepción.
Gracias por tu opinión.
-¿Ambos van a trabajar aquí? -¿Quiénes?
Glenn y Jenny.
Bueno, ya lo veremos.
¿Corretta ha dicho eso?
Simplemente dijo: "Intentemos aceptarlo".
Podría tener razón en lo de que te vea diferente.
Sí, pero parece tan inmaduro.
Es mejor sonreír como si necesitaras laxante.
En serio, John, ¿por qué te da por Ally?
Siempre he amado a Ally, Richard. Esa es la cuestión.
Solo estoy llegando al punto de admitirlo.
De acuerdo. ¿Pero por qué Ally y nadie más?
Enfatizando en "nadie".
Porque es mágica.
Entiende la soledad. Tiene miedo.
No le asusta tener miedo. Simplemente es... mágica.
Hola.
¿Has hablado con Glenn?
No puedo convencer a Glenn de que se quede, Richard.
-Ally, no lo entiendes. -Más rico, menos rico... lo pillo.
¿Qué tiene de especial, aparte de hacer que llueva?
Ally, es... Es mágico.
Olvida sus cualidades de abogado.
Entiende la soledad.
Tiene miedo. No le asusta tener miedo.
Ese hombre es mágico. ¿Estás de acuerdo, John?
-Qué gracioso. -¿Está bien?
Creo que está loco, pero...
No, está bien.
Tócate pensando en el chico.
Apaga...
el impulso.
¿Qué estás mirando?
-Me humillaste. -¡Venga!
-Repetiste mis palabras. -Ella no lo sabía.
Seguro que supo que eran mías.
-No eres capaz. -Te diré algo, John.
Me asusta tener miedo. Conozco la soledad. Soy profundo...
¿Profundo? Eres de lo más superficial. Acabas en la ropa.
-Eso es gracioso. -¿Eso crees?
Estaba compartiendo una...
¿Sabes el riesgo que hay?
Es una de mis mejores amigas, Richard.
Puedo perderlo todo.
-¿Y por qué lo haces? -¡Por que la quiero!
¿De verdad?
Sí.
Tú...
Lo siento.
Yo no... no quería reírme de ti.
Mira... Mira...
Si eso es lo que sientes, entonces coincido con Corretta.
Has de ser claro con ella.
Richard, puedo estropear nuestra amistad.
Considera qué pierdes intentándolo.
Y considera qué pierdes si no lo intentas.
Me voy a lanzar en picado.
Sí. Muy bien.
-¿Lista? -Sí.
Ally, creo que debo defender esto sola, ¿vale?
Claro.
-¿Al tribunal? -Hola, Glenn.
-Te he visto. Has revisado tu ropa. -No.
Tú también. Te acabo de ver.
Tengo que ir al baño. Enseguida vuelvo.
Ally...
Intenté convencerla.
No, no te quería hablar de eso.
Oh, chico.
¿Y de qué querías hablarme?
Pues...
Estoy pensando que quizá debería irme.
-Y que ella no se vaya. -Glenn, sabes...
¿Ally? ¿Tienes un segundo? Es importante.
¿Qué pasa?
Ally, ya basta.
Yo te quiero y tú me quieres. Intentemos aceptarlo.
Ahora mismo no tengo tiempo para bromas.
¿Estás lista?
Estoy lista.
-Has mirado hacia abajo. -No.
Hola.
No pueden demostrar nada.
No conoce a los demandantes.
Solo rellenaron los formularios y firmaron...
Las acciones conjuntas se permiten
porque tendrían un coste prohibitivo
si fueran individuales.
-Claramente, este sería el caso. -¿Cuáles son los daños?
Señoría, los daños del acoso son muy difíciles de cuantificar.
Tal vez, ¿pero dónde está el daño?
-¿Nunca lo han llamado? -Sí. Cuelgo. No los demando.
¿Y las personas amables
que no se sienten bien colgándoles en las narices?
Quizá el daño es que debieron ser maleducados.
¿Eso es un daño? ¿Las compañías telefónicas
obligan a los demandantes a ser maleducados?
Siento que tengo que argumentar mi posición,
pero esta audiencia no es sobre eso.
No, es para ver si acepto la acción conjunta de 72 000 demandantes.
Y para determinarlo, debo decidir si sufren los mismos daños.
Y hasta ahora, no he visto ningún daño real.
Muy bien. Vamos a dar un paso atrás...
No. Le sugiero que dé un paso adelante, Sra. Shaw, y me demuestre los daños.
-¿Señoría? -No.
Puedo hacerlo.
Para mucha gente, la vida solo consiste en aguantar.
Trabajas todo el día y, al llegar a casa,
si eres afortunado, tienes unos minutos
para sentarte y relajar tu mente,
o para cenar con tu familia...
o simplemente para disfrutar de tu intimidad.
Y entonces esa gente llama.
Y lo hacen a la hora de la cena a propósito.
Y lo hacen una y otra vez.
¿Por qué? Porque no les importa molestarte.
No valoran los pocos momentos
en los que puedes hablar con tu hijo o tu esposa.
¿Qué importa que les hayas dicho seis veces que no te interesa?
Solo piensan en interrumpirte una y otra vez.
Incluso lo hacen con grabaciones y te piden que pulses una tecla.
No les cuesta nada. Son compañías telefónicas.
¿A quién le importa lo que te cuesta a ti?
Tu tiempo no les importa.
¿Pero sabe algo, señoría?
Sí que importa.
¿Es muy grave? Tal vez no.
Pero... simplemente hagamos que paguen un dólar.
Un mísero dólar
cada vez que deciden molestar a alguien deliberadamente.
¿Un dólar es mucho?
¿Qué tal 75 centavos?
Ganan medio billón de dólares al año.
¿Qué tal 75 centavos
por molestar a la gente al final del día
cuando saben que están cansados?
No tiene que descolgar, Sra. Shaw.
Lo sé, pero volverá a sonar.
Y luego sonará otra vez, y otra y otra.
-Quítele el sonido. -Suponga que hay una emergencia.
Suponga que espera la llamada de alguien.
Suponga que la está esperando
y cada vez que descuelga esperando que sea alguien, no es él.
Sino que siempre es la maldita compañía telefónica.
Así empezó todo.
Esperabas mi llamada y llamaban las operadoras.
No seas tan creído.
Jenny,
siempre eres la que rompe.
Porque eres un cerdo, un embustero y un payaso.
Solo te importan los deportes y es imposible vivir contigo.
Es imposible estar contigo.
Pero no es imposible quererte.
Así que...
¿no deberíamos ser listos...
y trabajar por separado?
Esos adolescentes con los que sales ocupan tu tiempo.
No nos veríamos nunca.
Sabes, Ally tuvo un novio que trabajaba aquí. Lo lograron.
Se murió, pero...
Pues hagámoslo.
Yo acepté un acuerdo verbal
y a ti no querrán perderte.
¿En serio? ¿Y por qué no?
Porque tienes 72 000 clientes.
El juez ha admitido la acción conjunta.
¿En serio?
Sigue buscando los daños, pero de momento...
tienes una demanda contra las compañías.
Así que,
si necesitas un ayudante, estoy listo.
-¿Entonces trabajarán ambos aquí? -Eso parece.
Gracias a Dios.
Sí, Richard cree que Glenn es mágico.
Sí. Sí, eso he oído.
Voy a acercarme a la barra.
¿Piensas que los amantes pueden ser amigos y viceversa?
No lo sé.
Pero te diré una cosa, John.
Si tienen suerte, lograrán lo que nosotros tenemos.
Sí. Sí.
¿Qué tenemos?
Bueno, ya sabes... Una auténtica amistad platónica.
No conozco a muchas personas
que tengan este tipo de relación.
Una relación sana, con independencia,
sin la presión del sexo ni de ninguna otra cosa.
Sí, somos afortunados.
Lo somos.
Lo somos.
Salud.
-Hola. -Hola.
-Hola, John. -Hola.
-¿Dónde está Glenn? -Ha dicho que tenía una sorpresa.
¡Esta es para mí!
"La dama es una vagabunda". Así solía llamarme.
"Su pequeña vagabunda".
Qué romántico.
Tiene hambre
Para cenar a las ocho
Le gusta el teatro Nunca llega tarde
Ella nunca se molestaría
Con cualquiera que odiara
Por eso la dama es una vagabunda
No le gusta jugar a los dados
Con barones y condes
No irá a Harlem
-¿Ya has hablado con Ally? -No. He decidido no hacerlo.
-¿Por qué no? -Bueno, he pensado
que solo es un pequeño capricho estacional.
-¿Capricho? Ayer era mágica. -Sí, Richard.
Bueno, deja el tema, ¿vale? Yo solo...
Realmente no la quiero. Creo que eran las hormonas.
-¿Nunca has tenido subidas de hormonas? -¿Qué está pasando?
Simplemente no quiero hacerlo. Creía que quería, pero no quiero.
-No. -No, es solo... es solo...
Sí.
Vive sin preocuparse
Está sin blanca, pero está bien
Odia California
Hace frío y el tiempo es húmedo
Por eso la dama
Por eso la dama
Por eso
La dama es una vagabunda
Es guapo y sabe cantar. ¿Te había dicho que sabe cantar?
-Tres veces. -Claramente, Jenny lo sigue queriendo.
Y eso no te hace sentir cómoda.
Si no te importa, ¿por qué necesitas proteger a Jenny?
Es obvio... Porque yo era ella.
¿Y de qué intentas protegerla?
-No lo sé. -Tal vez de que se convierta...
¿En lo que tú eres actualmente?
¿Y qué soy yo actualmente?
-Solo sería una suposición. -Prueba.
Alguien que necesita desesperadamente amor, pero que ya no cree en él.
Bueno, eso es...
algo bastante ofensivo, por no decir hiriente.
-Lo siento. -Bueno...
¿Puedes decirme por qué piensas eso?
Suelo no decirles a mis clientes lo que no desean oír.
-No es buen negocio. -Quiero saberlo.
De acuerdo.
No quieres estar con un hombre si crees que es capaz de herirte.
¿En serio? ¿Y por qué piensas eso?
Solo tú sabes por qué.
No. Quiero saber por qué lo piensas.
Realmente quieres a ese chico.
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