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Anteriormente...
Melanie, ¿te casas conmigo?
-No creo en el matrimonio. -¿Os acostasteis?
Sí.
Tiene celos de ella y un examante.
Le pediste matrimonio a Melanie
y te rechazó. Sé que es por Melanie.
Podrías ser el amor de mi vida,
y yo acabaría por dejarte.
Entonces, antes de que alguno sufra,
tal vez deberías irte hoy.
Eso es lo que haré
-Le tienen que dar mucho. -Cállate.
¿Por qué has decidido
Dejarme en libertad?
-Hola, compañero. -Hola, Richard.
Hablas como el burro Ígor.
Tal vez sea el motivo de nuestra amistad:
yo hablo como un burro, y tú actúas como tal.
¿Querías algo?
Ling y yo nos enfadamos.
Nos vamos a separar un tiempo.
Lamento oír eso.
Es ese Jackson. Le gusta.
¿Te preocupa?
A ver, no puedo hacer nada.
Espero que acabe comparándonos
y entienda que yo tengo más dinero.
Ya.
¿Qué nos ha pasado, tío?
Nuestras mujeres nos dejan, trabajamos hasta tarde, y el resto disfruta la vida.
Hay que cambiar eso.
¿Eso es una citación?
Exacto. Una citación a la soleada California.
¿Cómo dices?
Nos vamos de vacaciones.
-¿A California? -No, no. No solo a California.
A esa meca que es lo bastante perversa para ti
y superficial para mí.
-Te refieres... -Sí, nos vamos a Los Ángeles.
-¿Os vais a Los Ángeles? -Un par de días de descanso.
¿A Los Ángeles?
Bueno, queremos...
ampliar un poco nuestra cultura.
-¿Verdad, John? -Desde luego.
Ally, mientras no estemos, serás la socia principal.
-¿Qué? -¿Qué?
Por antigüedad. Bien, nos vamos. ¿Bizcochito?
No, no, no. Espera, espera, espera, espera.
No puedes hacerme socia principal y salir pitando.
John me dijo: "Si nombras a Ally socia principal, sal de allí pitando".
Bueno...
Además, es necesario.
Tenemos que coger un vuelo.
-Vale, nos vamos. -Sí, vale...
Sí.
Vamos a perder el avión, John.
No lo perderemos.
Siete droguerías...
Agradecerás tener protección.
-Todas son iguales. -Falacias.
-Nadie necesita una de factor 100. -Oye.
Sol fuerte, sin ozono.
Lo siento. Tiene gases.
Lo siento mucho. Gracias. Pobrecito.
Recién nacido en primera clase.
Recién nacido. Perdón. Gracias. Perdón.
Lo siento. Primera clase.
Muchas gracias.
-Es un llorón. -Buen viaje.
Disculpe. Rogamos a los pasajeros que no traigan comida ni bebida.
Sí, he probado lo que sirven.
No tengo nada contra el aguarrás, pero me trae un Bloody Mary cuando pueda.
¿Podría darse prisa, lentito?
Vale.
La venganza de la clase turista.
¿Por qué pasan por primera?
No hay derecho.
Sí, excelente. Nos vamos.
-Hola. -Me pone nervioso volar.
El resto nos quedamos tranquilos
con usted bloqueando la salida.
Señoras y señores, tenemos...
Atención, por favor. Antes de nada,
¿cuántos de ustedes van a Los Ángeles por placer?
Alcen la mano, por favor.
Excelente. Bloody Marys para ellos, azafata.
Empecemos las vacaciones. Solo era eso.
El resto irá por negocios. Pues para ellos también.
¿Por qué castigarlos?
¿Y usted qué? ¿Un antiácido?
-Señor... -Tenía una pelusa ahí.
Una cosa más y me siento.
A muchos seguro que les preocupan los aviones que caen últimamente.
-Señor... -No son las aerolíneas.
Es un mercado competitivo.
Echaron a mecánicos, y los pilotos jóvenes son más baratos.
Los nuestros no suben de 25. Los vi jugar a la Game Boy.
-Señor... -Por suerte,
soy abogado, igual que mi colega John Cage,
y no es demasiado tarde para hacer testamento.
Trajimos un fax portátil.
Si alguno de ustedes no tiene testamento,
volar sin él es una locura.
No hace falta que lo diga.
Despegamos.
-Avisaré al piloto. -Sí, ya tendrá testamento.
Seguro que lo hace antes de cada vuelo.
Y los Bloody Marys, cuando pueda.
Sí, bien.
Tendrás que hablar más alto, John. Es complicado... Vale.
Vale. Vale. ¿Y qué está haciendo ahora?
Vale. Vale. Está bien. ¿Por qué no me das media hora para investigar
y luego me llamas?
-Vale, genial. Vale. -¿Qué pasa?
El piloto del avión
le ha ordenado a Richard que no hable en todo el vuelo.
-¿Perdón? -Es obvio que el piloto
de un vuelo
tiene autoridad sobre casi todo,
incluso para prohibir hablar.
-Es ridículo. -No lo es. Es cierto.
Esto es absurdo.
No me mandes callar, John. Deberían dejarme hablar.
¿Has oído eso?
Pagué 1500 para ir en la sección de viento.
Volveré a llamar a Ally. Está investigando este asunto.
Mientras tanto, intenta no ser maleducado.
-Supongo que esto es culpa mía. -Richard...
Tenemos una azafata que exuda encanto, me prohíben hablar...
Ya... Ya es suficiente.
-Señor, no puede... -Lárguese.
Las mascarillas de oxígeno solo son para emergencias.
Pues tengo una, créame. Estoy sentado con John Philip Sousa.
Volveré a avisar al piloto.
No lo moleste en su primer vuelo. Seguro que está bastante ansioso.
Se lo advierto.
Vale, ¿y qué piensa hacer?
La policía está esperando.
¿Deberé contratar un abogado aquí?
-Seguro que podré representarte yo. -No sabía que había juicios aquí.
-¿No te dan una tunda y vas a México? -Solo a los extranjeros.
-Esto es inaceptable. -Repugnante.
Tiempo estimado: un minuto y medio.
El pueblo contra Richard Fish.
Obstrucción a la justicia, agresión...
Señoría, rogamos que no se lean los cargos.
Son completamente ridículos.
No deberían ni pronunciarse.
En primer lugar, a mi cliente le ordenó
un piloto con exceso de celo
que no hablara en un vuelo de seis horas.
Molestaba al pasaje.
Eso no es cierto.
Yo estaba ahí, señor. Usted no. Mi cliente, el señor Fish,
solo hablaba con el resto de los pasajeros
sobre accidentes de avión.
¿Hay alguna norma que prohíba hablar de ello en un avión?
Si la hay, me parece absurda.
La primera clase se tornó un estado policial
con esa azafata agresiva.
-Cogió una máscara de oxígeno. -Después de que un hombre orondo
que invadió el asiento de mi cliente
se expresara repetidas veces con flatulencias.
Ya es lo suficientemente difícil
con las aerolíneas cancelando vuelos,
causando retrasos inadecuados
y sirviendo comida que parece cartón.
Bueno, es que suele ser cartón.
Ya es lo suficientemente difícil.
Te... Te arrean como un rebaño,
y las azafatas te tratan cual cerdo,
y todo mientras te sientas junto a un puerco
que no deja de soltar azufre de Nueva York a Mississippi.
¿No es razonable rebelarse
por tres míseras inhalaciones de aire sin bacterias?
¿Por eso estamos aquí? ¿Porque habló
de accidentes de avión y cogió una máscara de oxígeno?
La tripulación da más detalles,
pero sí, esas son las principales infracciones.
Muy bien, señor Fish,
le daré un respiro y lo desestimaré.
Bueno, gracias, señoría.
Si pudiera declarar...
-Ni hablar. -Caso desestimado.
Te lo digo, John.
Empezamos mal, pero ya vamos bien encaminados.
Piscina, conocer a unas chatis,
un poco de meneo en los Ángeles...
Sí.
¿Eres tú, John?
Por un momento pensé que eras Lenny Kravitz. ¿Estás listo?
¿En serio te parece bien
conocer mujeres?
En fin, venga ya.
Estoy pasando por una ruptura bastante dura.
Ni sé por qué estáis pasando Ling y tú.
John, no negaré tu dolor,
pero ¿no creó Dios a las mujeres para aliviarnos?
Aunque sea lo de abajo.
Qué vulgaridad. ¿Listo? Di la frase.
-Estamos en Los Ángeles. -Vamos, ¿qué te pasa?
-Estamos en Los Ángeles. -Dilo de nuevo. Con sentimiento.
-Estamos en Los Ángeles. -¡Eso es! ¡Sí!
¡Sí, tío!
Ya me estoy quemando.
Actúa y muévete como si nada.
No creo que nos vaya bien en esta piscina.
-¿Tienes que ser tan pesimista? -No lo soy.
-Sí. Te estás quejando. -No.
Mira dónde estamos.
No creo que aumente nuestro potencial
porque nos desnudemos.
Madre mía.
Madre mía. Creo que me ha mirado.
-¿A dónde va? -¿A dónde va?
Ahí va. Vale.
Mira, mira, mira.
Hay dos hamacas libres a su lado.
-Está sola. -Pues date prisa.
No, haz como si nada.
¿Cómo estás?
Bien, gracias. ¿Y tú?
Un poco preocupado, la verdad. Aquí el sol aprieta de lo lindo.
Me he echado crema, pero...
no llegaba al centro de la espalda.
¿Y no podía ayudarte tu amigo?
Bueno, se lo pedí, pero es un poco homófobo.
Para gustos.
Pero el sol pega bien fuerte, ¿no?
¿Quieres que te eche crema?
En fin, ¿lo harías? A ver, me siento incómodo.
-Ni siquiera... -Esa es mi bolsa.
No nos hemos presentado. Yo soy Richard Fish.
-Jane Wilco. -Ya. Encantado.
¿Eres...? ¿Eres actriz?
Pues la verdad es que sí. ¿Cómo lo has sabido?
Calo enseguida a la gente. Creo que a ti te he calado bien.
Ah, ¿sí?
Como actriz, siempre estás disponible.
Tu representante podría llamarte
para una prueba.
Tu carrera podría despegar si estás lista para reaccionar rápido. ¿Me equivoco?
-Bueno... -Mira, Jane,
los sueños funcionan igual.
Llegan sin avisar, listos para cumplirse.
Pero solo si estás lista para reaccionar y no temerlos.
Me alojo en una suite. Me encantaría enseñártela.
¿Quieres compartir habitación con tus sueños?
Vale.
Bien. Estupendo. John, echa un ojo a nuestras cosas.
-Hola. -Hola.
Un día precioso, ¿no?
Supongo que sí.
Me llamo John.
Vaya, qué habitación tan bonita.
Bueno, ya sabes, a cada uno, aquello por lo que paga.
-¿Qué haces? -¿Qué?
Parece que estés bailando un poquito.
Un poco de disco.
¿Disco?
-Sí. -Lo conozco.
¿Sí?
Soy una yonqui de VH1. ¿Dónde están ahora?
-¿En serio? -Te lo juro.
Jane, baila disco conmigo.
Eres bastante divertido.
Pues claro que sí.
-¿Eres rico? -Estoy forrado.
Mi dinero es tuyo, nena. Hazme feliz.
-¡Quietos! -¡Al suelo!
Vale. Esperen. ¿Qué...? ¿Qué he hecho?
Al suelo.
Tiene derecho a permanecer en silencio y a un abogado.
Esperen. Conozco mis derechos. Díganme por qué me detienen.
¿Pago por prostitución? Pero ¿cómo?
Espera, espera, espera.
Espera. Habla más despacio, Richard.
¡Richard! ¡Habla más despacio! Vale.
Vale. Richard, te has vuelto a embalar.
No, no. Habla más despacio. Vale.
Está bien.
Vale. Coge el móvil. Yo localizaré a John y... Vale.
Según el acuerdo prematrimonial, como tuve un lío,
perdí tanto pensión alimenticia
como bienes gananciales, excepto unos cientos de miles.
Espera. ¿Aunque él también tuviera una aventura?
Me temo que sí.
No es que me importe mucho el dinero,
aunque reconozco que estaba muy acostumbrada a tenerlo.
Podría... Podría perder mi estudio de arte.
Y... Y mi aventura me la buscó él.
¿Cómo que te la buscó él?
Al hombre con el que me lie lo contrató mi marido.
Seguramente sea lo más humillante de todo.
Mi amante adúltero... solo lo hizo por dinero.
Un momento. ¿Tu marido te tendió una trampa con...?
Para que perdiera la pensión alimenticia establecida en el acuerdo prematrimonial.
Disculpe. ¿Es usted John Cage?
Sí.
Su amigo, Richard Fish, necesita que lo llame.
¿Era prostituta?
Es obvio que es prostituta.
El hotel lo sospechaba.
Contrataron a investigadores privados. Yo qué sé.
-Bueno, ¿os acostasteis? -No.
Solo bailamos disco.
Irrumpieron allí sin más. No le pagué.
Ni siquiera intercambiamos fluidos.
Qué mierda de vacaciones.
-¿Cuándo es la lectura de cargos? -Mañana.
Han dicho que duerma aquí.
Vale. Mira, Richard, nos...
Nos ocuparemos de ello.
Debí sospechar cuando vino a mi cuarto por voluntad propia.
Pero pensé que en Los Ángeles quizá las chicas hagan esas cosas.
Pero son las peores vacaciones de la historia.
En fin, pensé que era mi... Bueno, mi cita.
Mi jefe me dijo que me encontraría en la piscina, así que...
Entonces, ¿eres prostituta?
No. Trabajo para un servicio de escorts.
Tengo citas por dinero, pero no... Ya me entiendes.
Pero, según el hotel, ha habido quejas
sobre prostitutas en la piscina.
Bueno, yo no soy más que una escort.
Pensé que era un rarito al que le gustaba la música disco.
Entonces, ¿ni siquiera te gustaba?
Bueno, la verdad es que un poco sí.
Pero no me iba a acostar con él.
¿Tu lectura de cargos también es mañana?
Sí.
¿Podrías representarme?
¿Estarías dispuesta a traicionar a tu jefe?
¿Qué significa eso?
Que está claro que quieren acabar con su servicio.
Da el nombre de tu o tus jefes,
y creo que te quizá te dejen marchar.
Pero perdería mi trabajo.
-Jane, ¿cuántos años tienes? -Veintidós.
No digo que te conozca,
pero me aventuraré a decir
que creo que puedes ser algo más que prostituta.
No soy prostituta.
Soy escort. No es lo mismo.
Y, si mi representante no me paga las fotos y los vídeos,
no llegaré a nada como actriz.
¿Tu representante te metió en esto de las escorts?
Solo llevo aquí seis meses, ¿vale? Tengo que empezar desde abajo.
Vale. Si le dices al tribunal
que no acordasteis tener sexo ni te dio dinero...
-No. -Está bien.
Está bien. Te representaré.
¿Crees que él es inocente?
Creo que ambos lo son.
Ella no es prostituta, y él no contrató una.
Sí. Creo que puedo ganar el caso.
Gracias por invitarme a un trago.
Agradezco la compañía.
Esto... Bueno, gracias a ti.
Estoy en una ciudad desconocida, no conozco a nadie.
Mi compañero de viaje está en el calabozo, así que salud.
Salud.
¿Vives...? ¿Vives aquí en el hotel?
No, no, no. Me...
mudaré a un piso. Lo están pintando, John.
Tengo que bajar un poco el listón.
Ya, lo entiendo.
Mira, no conozco el historial de tu caso,
pero creo que el acuerdo prematrimonial puede impugnarse.
No sé yo, John. Es bastante claro.
Y, técnicamente, yo fui infiel.
Me acosté con un hombre.
Ya, lo entiendo.
Pero, aunque no exista la inducción civil,
técnicamente, es solo porque nadie lo ha intentado nunca.
Sí, me encantaría darte.
Digo... Darle a ese tema.
¿Eres un buen amante? Digo... ¿Abogado?
Perdona, mi...
Mi sentido del humor es algo picantón.
¿Eres un buen abogado?
Soy muy bueno.
Bueno, entonces, me encantaría que me... Que le dieras a ese tema.
Lo siento.
Primero, no hay prueba alguna
de que la señora Wilco fuera algo más que una trabajadora legal
de un servicio de escorts legal.
Sin duda, las mujeres pueden acompañar a hombres por dinero.
Estaban en su cuarto casi desnudos.
Estaban en bañador. Venían de la piscina.
Bailaban eróticamente.
Era música disco.
¿Puede dejar de tergiversar, señor Woople?
Señoría, este hombre es un tergiversador en serie.
-¿Segundo? -Aunque pudiera demostrarse
que la Sra. Wilco
ejercía de forma ilegal, que no se puede demostrar,
pero, aunque sí,
no hay pruebas de ningún trato,
de que le diera dinero ni hubiera sexo.
-Iba a haberlo. -¿Que iba a haberlo?
El señor Fish dijo: "Estoy forrado y mi dinero es tuyo.
Hazme feliz".
¿Esas son sus pruebas? Así se pide matrimonio.
¿Le pidió matrimonio?
-Bueno... -Cállate, Richard.
Señoría, ¿por qué la seguían?
¿Dónde está el informante?
¿Dónde estaba la orden?
¿Y las pruebas de que se cometió un delito?
Estoy de acuerdo, señor Woople.
Señor Fish, de nuevo,
ha tenido suerte. Y usted, señora Wilco.
Ambos acusados quedan absueltos de cargos.
-Por fin libre. -Menos mal.
Mira, lo siento muchísimo.
Gracias.
Ojalá pudiera compensarte de algún modo.
-¿Sabes dónde dar con Cindy Margolis? -¿Perdona?
-Quiere ampliar sus horizontes. -Sí, los culturales.
No puedo ayudarte en eso,
pero, si quieres algo cultural...
O sea, ¿viniste a mi habitación solo por negocios?
Bueno, me pareciste divertido.
¿En plan pasarlo bien? ¿En plan reírte de mí?
-¿En plan raro? -Todas las opciones.
¿No te va bailar disco?
No, eso sí que me gusta.
Y no es que no me gustaras, por cierto.
Es que no voy a la habitación de hotel de un hombre...
Si no te paga.
Oye, no empieces.
-Vale. -Soy escort.
Jamás en mi vida me he acostado con nadie por dinero, y jamás lo haré.
Jane, deja a tu representante.
Está claro que no es legal.
Pero en esta ciudad no logras nada sin representante.
Ya, pero busca uno que mire por tus intereses.
Claramente, este no lo hace. No si te mete a escort.
Firme un contrato de exclusividad con él por dos años.
¿Y si te libramos de él?
Estáis de vacaciones, chicos.
Ya estoy negociando
-con otra mujer... -¿Con quién?
-No la conoces. -¿Qué otra mujer?
-Cállate. -Solo quiero saber qué otra mujer.
Eh, chicos. Richard.
Si te libro del contrato,
¿bailarás disco conmigo una vez más?
No cambiaré sexo por ningún favor.
Solo quiero bailar.
Bueno, bailaría contigo igual. ¿Qué me dices?
Pues...
No podría estar más claro. Si es infiel, pierde el derecho
a los bienes gananciales. Excepto a 100 000 dólares.
-Sí. Leí el acuerdo, señor Bjork. -¿Leyó la definición de "infidelidad"?
Cualquier contacto sexual. Se acostó con otro hombre.
Si no me equivoco, su cliente tuvo tres aventuras. Una con...
El acuerdo no habla de la conducta de mi cliente. Solo de la de ella.
¿Por qué haces esto, Cassandra?
Para joderte. Pero ¿necesito una razón?
-Vale. -No se lo tome a título personal,
pero esto es lo que no funciona en el derecho.
No se trata de justicia, de hacer lo correcto.
Se acusa sin fundamento.
Los abogados buscan lo que creen poder lograr
sin respetar leyes, acuerdos
ni la naturaleza de los contratos.
Aquí tenemos un acuerdo legal explícito y negociado
que expone los derechos y recursos
de las partes.
Y usted está aquí amenazándonos
con el monstruo de la demanda,
esperando que cedamos
y le demos algo para ganar el caso.
Por desgracia para usted,
aquí tenemos conciencia.
Igual no soy de los que pelean,
pero sí que tengo principios.
Y ni en broma sacrificaré la integridad
de esta profesión,
por no hablar de la citación, en interés propio.
Y aunque mi siguiente declaración no tendrá consecuencias legales,
voy a hacerla igualmente
al decirle a usted: "Vergüenza".
¿Puedo contestar?
Por favor.
Sea como sea que se define "infidelidad" en el documento que tanto venera,
estará de acuerdo en que no puede haberla
si no hay fidelidad en sí misma.
Quizá también en que el concepto de fidelidad
es cosa de dos.
No solo el tango es cosa de dos, también lo es la confianza.
Cualquier tipo de confianza entre su cliente y la mía
se rompió hace tiempo con el adulterio cometido por él
con tres mujeres distintas.
No una ni dos, sino tres. Y con la última
tenía pensado casarse tras dejar a mi clienta.
Y contrató a un hombre para que picara,
como en La isla de las tentaciones.
Ese cliente tan noble suyo, ya que se empeña tanto
en los principios,
contrató a un hombre para seducir a su propia esposa
con el único objetivo... Y digo único
porque no conocemos más...
Con el único objetivo
de interferir en las relaciones maritales.
Doctrina de las manos sucias, señor Bjork.
Conocerá el término. Es un término legal.
Alguien con las manos sucias no puede aprovecharse
de una situación generada por ellas.
Voy a invalidar el contrato prematrimonial
como que estoy aquí sentado.
Romperé el acuerdo. Si no lo hago con un juez,
acudiré a un jurado. Tenga en cuenta esa posibilidad.
Que su cliente también la tenga en cuenta.
El jurado lo mirará a usted y la mirará a ella.
¿Y quién cree que les caerá mejor?
Déjeme terminar antes de irme de aquí
con toda mi vergüenza
y decirle una cosa, señor,
y se la diré tres veces para enfatizar.
Acabaré con usted. Acabaré con usted. Acabaré con usted.
¿Por qué, abogado con principios?
Porque forma parte de mi carácter infundado.
Vamos, Cassandra.
¿Qué tal? ¿Bien, anciano? No quiero que tengas shock cultural.
¿Estás de broma? Esto es como Boston.
Mira estas chicas.
¿Te recuerdan a Boston?
Sí. Siete kilos más y un bigote,
y creería que estoy en casa.
Vamos a un sitio de viejos si quieres bailar disco.
No. Podríamos bailar disco aquí.
¿En serio?
Sí. Estas chicas no lo conocen. Creerán que es algo nuevo.
Bailaré y me seguirán. Fishismo. ¿Me sigues?
-Dale. -Muy bien.
Vale, tenemos algo nuevo, chicas.
Hacednos hueco, ¿vale?
Observad y uníos si podéis.
Venga, al lío.
Sí, señor.
Aún no proceso lo que...
¿Todos los abogados de Boston son como tú?
¿Todos los de California son
como el señor Bjork?
¿Y qué hay de ti? Me sorprende que no impugnara
la validez del acuerdo.
No... No lo consulté con un abogado.
¿No?
John, tuve una aventura.
Da igual cómo pasará. Pasó.
¿Cómo...? ¿Cómo pasó?
A ver... En realidad fue una tontería.
Él ni siquiera me atraía tanto.
Solo parecía un buen tío.
Amable.
Y, después de las infidelidades de mi marido,
creo que simplemente estaba...
desesperada por creer que el mundo aún podía ofrecerme
un hombre bueno, amable y sincero.
Ella te hizo daño, ¿no? La tal Melanie.
Bueno, la quiero, sí.
En fin...
Me alegro de que te hiciera venir a California unos días.
Me alegro de haberte conocido.
¿Bailas conmigo, John?
Creo que hay un reproductor de CD.
En Boston hace bastante frío.
Sería agradable bailar una vez
bajo las luces de Los Ángeles.
Claro.
¿Esto está bien?
Es perfecto.
Supongo que también puede hacer frío en Los Ángeles, ¿no?
A veces.
Lo principal es respirar tranquilo y rítmicamente.
¿Y los tiburones?
Bueno, ahora estás en la piscina,
así que no te preocupes por eso.
Vale. Creo que John se siente excluido.
-¿Por qué? -Por su lenguaje corporal. Lo conozco.
Tienes los labios azules.
A ver, es que el agua estaba fría.
Pensaba que calentarían la piscina.
Pero los tienes muy azules.
Cuando me relajo, me relajo a tope.
Según dicen, yo tengo los labios muy calientes.
Lo siento. Esto...
De nuevo mi sentido del humor picantón.
Bien, en contra de mi buen juicio,
así como de mis principios,
mi cliente está dispuesto a pagarle tres millones
porque se preocupa por usted.
No es negociable. La oferta solo es válida hoy.
Le aconsejo que la acepte y se vaya.
Bueno, ¿el consejo es producto
de su buen juicio o de sus clarísimos escrúpulos?
¿Hablamos de algo claro?
¿Tiene seguro de mala praxis?
Si nos disculpa,
discutiré su generosa oferta con la clienta.
Desde luego.
¿Tres millones de dólares cuando me ofrecía 100 000?
Es un buen avance, Cassandra.
Pero, si declara un patrimonio neto de 12,
sospecho que está más cerca de 15.
Si invalidamos el acuerdo, que creo que es muy posible,
podrían corresponderte hasta siete millones.
Bueno, eso supondría una auditoría y un pleito,
y no quiero pasar por eso.
Con tres millones,
podría mantener mi estudio de arte,
y ni siquiera sabría qué hacer con tanto dinero.
-¿En Los Ángeles? -Sella el acuerdo.
Bien. Lo que quiero que hagas es
que te levantes, salgas cabreada
y sigas andando.
¿Por qué?
Le diré a Bjork que te ha ofendido una oferta tan baja.
Creo que puedo sacarle más.
Si no puedo, aceptaré los tres.
Pero tú sigue andando
y no mires atrás.
Oye, Frankie. ¿Puedo llamarte así? Percibo hermandad aquí.
Esto es tuyo. El tema es
que no quiero escudarme en la ley.
Sé que tú no la cumples, y a Jane le caes bien.
Dice que la trató bien.
Como un padre.
Sí. Le consigo trabajos.
-Cuido de ella. -Sí, así es.
Pero, a veces,
la clave de ser padre es saber cuándo no serlo.
Yo quiero ayudar a Jane a volar,
a abrir sus alas,
si te parece bien, que sé que sí.
Es hora de que avance, de que cambie de agencia
y vaya a una
que no haga escorts a sus clientas.
Lo digo por Jane
y lo digo por ti, pero, sobre todo, por el dinero.
Gane lo que gane
como actriz, tú te llevas el dos por ciento.
Ella lo aceptará ya mismo. Piénsalo.
La CAA le encuentra trabajos,
quizá grandes, y el dos por ciento, para ti.
Frankie, por favor.
Ya es hora de que sea actriz de verdad.
-Sí. -Podría haberte denunciado
a la policía. No lo hice.
Nunca te he pedido que hicieras nada ilegal. Jamás.
Lo sé, y te lo agradezco, créeme.
Por favor.
El tres por ciento. Y entradas para los Globos de Oro.
-Si te nominan algún día. -Seguro que la...
Espera. Y...
un abrazo de agradecimiento.
Claro.
4,2 millones. ¿Qué dijo ella?
Bueno, se puso muy contenta.
¡Vaya!
John, ¿somos adictos al trabajo?
Dos días de vacaciones, y ambos acabamos ejerciendo.
Al menos tú aprendiste a bucear.
Acaparaste a la instructora.
Toc, toc.
Hola, Jane. Cuánto tiempo.
Solo quería despedirme de nuevo y volver a daros las gracias.
Bueno, no es nada...
Da un poco de miedo no tener trabajo
ahora mismo, pero ya llegará.
Fishismo.
Es mi... Esto...
Voy a acabar la maleta.
-Voy... -No, espera.
Me quedo.
¿Puedes quedarte un día más? Esta noche hay una fiesta.
Y quiero que conozcas a mis amigas.
Por favor.
Jane, me daría miedo quedarme un día más.
Eres un hombre divertido y un amor, Richard.
¿Qué? ¿Divertido en plan raro? ¿En plan...?
-Todas las opciones. -Ya.
-Te echaré de menos. -Ya.
Yo también te echaré de menos.
¿Puedo hacerte una foto antes de irnos? ¿Desnuda?
Si quieres verme desnuda,
tendrás que quedarte unos días más.
A ver, mira, tú eres actriz en Los Ángeles,
y yo soy abogado en Boston.
Y creo que lo mejor que puedo hacer ahora mismo es...
montarme en ese avión.
¿Puedo acompañarte hasta el coche?
-Claro. -Vale.
Dos días no son vacaciones. Tienes que volver.
Quizá abra una filial.
Es una idea buenísima.
John.
Hola. Richard, Jane,
-Cassandra. -Hola.
Hola. Richard Wattle.
Tienes una pelusa.
-Richard. -Es que...
Te he traído un cuadro de mi estudio. Se...
Se llama Alma amable.
De autor desconocido. Me... Me hizo pensar en ti.
En fin, es precioso.
Te marchas.
Sí. El avión sale en...
¡Uy! En 40 minutos. Tenemos que irnos.
Disculpadnos.
Gracias por todo.
Cassandra, ha sido un placer.
Sobre todo por la esperanza.
¿Te sentaría muy mal que te diera un beso de despedida?
Supongo que puedes dármelo si sientes que debes hacerlo.
Qué bonito, ¿verdad?
Sí, es bonito.
-¿Mantendremos el contacto? -Bueno...
la próxima vez, ¿me enseñarás a hacer surf?
Ven aquí.
Lo hemos pasado bien, ¿no, colega?
Ha estado bien hacer una escapada.
Pues sí.
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