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Lo malo es que queréis conocer a alguien en el trabajo.
-No es posible. -¿Por qué?
En el trabajo sois fuertes, inteligentes e independientes.
Los tíos no quieren a nadie igual que ellos.
Si queréis conocer a un hombre,
tenéis que abriros en los bares. Allí se sienten dominantes.
-Mira los idiotas que conoces tú. -Por la noche solo hay idiotas, Nelle.
Todos se dejan llevar por... ¿Cómo lo llamas?
El amigo. Quiero ver la peli.
Hablamos de la relación fallida de Ally. Pensé que te interesaría.
Venga ya. Ally solo quiere a los que la amargan.
Brian era demasiado bueno.
Tiene un cuchillo. Se lo va a clavar.
No es justo. Lo que pasaba con Brian es que no había pasión.
Nos queríamos, pero todo era...
Todo era demasiado fácil por decirlo así.
Nos faltaba algo...
eso que se siente cuando dos personas se miran a los ojos.
Esa cosilla.
Voy a rebobinar.
Así lo veremos a cámara lenta.
No quiero ver a cámara lenta cómo la apuñala.
Hablando de Ally, solo aguáis la fiesta.
Gracias, Ling. No tienes de qué preocuparte.
Estás destrozada.
Por eso hicimos esta fiesta de pijamas, para animarte.
-¡Psicópata! -Oye, Ling.
Crees que estoy desesperada, ¿no?
Todas estáis desesperadas. Cinco mujeres guapas, Halloween,
fiestas por doquier y no tenéis pareja. Patético.
Estáis solas y desesperadas. ¿Por qué no lo admitís?
-¿Y tú que estás aquí? -Yo tengo a mi Richard.
Bueno, antes de empezar,
Ally, déjame decirte en nombre del bufete
que sentimos todo lo ocurrido con Brian.
-Estamos aquí para lo que sea. -Gracias, Richard. Estoy...
-Estoy bien. -Fantástico.
Seguimos adelante.
John y Nelle contra Renee y Georgia. Qué emocionante.
¿La clienta va a venir antes del juicio?
No, para nada. La veremos en el juzgado.
Me incomoda saber que te atrae, Richard.
-Le atrae a John. -¡Para nada! Yo soy su abogado.
Solo tenemos una relación profesional.
Me he equivocado.
Tengo que contaros otra cosa.
Cielo santo.
Voy a convocar la primera reunión
de la Asociación de Abogadas de Cage y Fish en mi despacho a las 11:00.
Un momento. ¿De qué va esto? ¿De la ERA, del Título IX...?
-¡Ay! -¡Ay!
Ally, Brian está en tu despacho.
-Brian. -Siento inmiscuirme.
Siento haber perdido los estribos
y haber dicho ciertas cosas.
-Te hice daño. -Estaba desconcertado y lo sigo estando.
-¿Hay otra persona? -No.
-No lo entiendo. -Simplemente no eres tú.
Verás, por un tiempo pensé que sí lo eras, pero...
¿No te da miedo acabar sola?
Me da aún más miedo acabar con la persona equivocada.
Ally, a pesar de lo que te haya dicho tu madre,
no es fácil hallar a la persona ideal.
Pero sí sabemos quién no lo es.
No quiero ser irrespetuosa, pero necesito una abogada,
tiene que ser una mujer.
Vale, Ling se encargará del caso, pero...
como socio mayoritario, tendría...
Es algo bastante delicado.
Bueno, Cindy. Permíteme asegurarte
que la confidencialidad lo es todo para nosotros.
Nada sale de estas cuatro paredes.
Verán, la empresa en la que trabajaba
nos exigió a los empleados un examen médico a efectos del seguro
y me negué porque creo que invade la intimidad.
Les comuniqué que rechazaría su seguro,
pero eso les haría sospechar e insistieron en que me hiciera el examen.
Como no quise, me despidieron.
Si me lo permites,
¿por qué no querías hacerte el examen médico?
¿Sufres alguna enfermedad?
No. No sufro ninguna enfermedad.
Vale, bueno...
Ese es el lado sensible del asunto.
Cindy, si quieres que te ayudemos, debemos saber la verdad.
Como Richard ha dicho, todo lo que nos digas será confidencial.
Tratamos la privacidad con delicadeza.
Bueno, a ver...
En realidad, soy un hombre.
Lo siento. Lo siento muchísimo.
¿Cómo vas a ser un hombre siendo así de hermosa?
Y femenina.
He estado tomando estrógenos mucho tiempo.
Es mi pelo de verdad y los pechos también lo son.
-¿De veras? -Sí.
¿Puedo tocarlos? Son pruebas.
Pero ¿qué dices? Se nota de sobra que ahora es una mujer.
Los pinchazos y las pastillas me suavizaron la voz.
No tengo vello facial y mi piel es suave.
Soy una mujer en casi todos los sentidos
menos en lo que descubrirían si me hiciera el examen médico.
Entonces tienes... ¡Vaya!
Tiene un...
¿Esta es la sutileza de la que hablabas?
No. Discúlpame. Es que no vemos
a diario este tipo de belleza... femenina.
-Y con amigo propio. -Olvidadlo.
No, Cindy. No te vayas. Ya nos lo has dicho.
Lo peor ha pasado. Lo mejor será que nos dejes ayudarte.
¿Podréis?
¿Cuánto llevaba trabajando para Myra Robbins?
Hasta esa noche llevaba casi tres años.
¿Nos cuenta lo que pasó esa noche, Chris?
Fue una noche larga.
Estábamos terminando unos planos que teníamos que entregar.
Era más de medianoche.
Estábamos sentados juntos, y bueno, me rozó con el brazo.
Podría haber sido algo completamente involuntario,
pero Myra nunca hacía nada de forma involuntaria.
¿Puede explicar lo que quiere decir?
Myra Robbins es una arquitecta fabulosa,
pero también es una depredadora sexual.
-Protesto. -Solo es su opinión, señoría.
Protesto. La letrada debe evitar los comentarios.
Bueno, protesta denegada. Avance.
-¿Qué ocurrió después, Chris? -Como le dije, me rozó con el brazo.
Y cuando te roza con el brazo, es con fines sexuales.
Protesto.
Cuente ya lo que pasó después de lo del brazo.
Yo la miré. Había...
Sentía algo de química.
Entonces ella... acercó su mano a mi...
mi...
entrepierna.
Empezó a acariciarme un poco y bueno...
Pido disculpas.
-¿Qué pasó entonces, Chris? -Hicimos el amor.
-¿Allí en la oficina? -Allí mismo.
Y un mes después, quiso mantener relaciones de nuevo.
Me sentía presionado. Me era imposible trabajar.
-Y se marchó. -Sí.
-Fue sexo consensuado. -Sí, no lo niego.
Diría que cuando ella le tocó... donde le tocó,
usted se convirtió en el agresor, ¿no cree?
Creo que fue algo mutuo.
¿Mutuo? ¿A usted se le rasgó la ropa?
-Protesto. -Ha lugar.
Ella no le amenazó con despedirle, ¿verdad?
No. Pero me sentía presionado.
-A acostarse con ella. -Así es.
-Qué horror. -Protesto.
Imagínese que me le insinúo.
-¿Me demandaría? -Protesto.
Iremos a pedir una orden judicial.
-¿En audiencia pública? -Nadie sabrá lo de tu pene.
¡Richard!
Aduciremos tu derecho a la privacidad
reclamando que los exámenes médicos del seguro invaden ese derecho.
¿Estás seguro?
No sé si ganaremos, pero pelearemos
-sin mencionar lo del... -Dolorcillo.
Ling. Discúlpeme. La reunión va a empezar.
Te veré en el juzgado.
-Hola. -Hola.
-Todo esto me pone muy nerviosa. -Confía en nosotros.
Este tipo de casos son mi especialidad.
Estuve pensando en la conversación de anoche
y empiezo a estar de acuerdo con Ling.
-Somos patéticas. -¿Por qué somos patéticas?
A ver, Renee. Todas coincidimos
en que lo personal es más valioso que lo profesional,
pero seguimos dedicándole al trabajo cada minuto del día, aquí o en casa.
¿Cómo vamos a tener el mismo éxito personal
y profesional si no le dedicamos el más mínimo esfuerzo?
Yo no le doy prioridad a la vida personal. No quiero tenerla.
No la tomes con los hombres
por haber tenido una mala relación con un rarito.
No es eso. Es que...
¿Cuál es el objetivo? ¿Casarse? ¡Puaj!
La mitad acaba en divorcio y la otra mitad, con niños.
¿Qué queremos, tener los pechos hinchados de leche
para que un bebé llorón los chupe hasta secarlos
y se nos queden colgando como si fueran un pellejo con pezones
sin rastro alguno de su estado original?
Nelle, la reunión no va de la maternidad.
Se trata de reconocer...
que la vida es más completa teniendo pareja.
No tiene por qué ser un hombre.
Las mujeres son mejores para todo menos para el sexo.
-Y en cuanto al sexo... ¡Puaj! -¿Adónde quieres llegar?
Me refiero a que si de verdad vamos a tomar las riendas de nuestra vida,
debemos actuar con más dinamismo a la hora de buscar una pareja.
Necesitamos un plan. ¿Lo tienes o no?
Todavía no.
Queremos hombres buenos y con posibilidades.
Podría acercarme a un hombre bueno y con posibilidades
para averiguar si le interesan las mujeres listas y con posibilidades.
¿Conoces a alguno? Si es el caso,
¿qué haces que no estás con él?
Aunque no sea mi tipo,
Mark Albert es un buen partido y parece bastante normal.
-Le haré algunas preguntas. -Venga ya...
Hablaré con Mark. Volveremos a reunirnos y decidiremos cómo actuar.
Se levanta la sesión.
-Richard. -Me he caído. No pude enderezarme.
Oye, Ling, bombón. No me agrada que te apuntes a una caza de hombres.
No te preocupes, Richard. No busco a nadie como tú.
Ally, ¿no decías que no necesitabas ningún hombre?
-No lo necesito. -Entonces ¿de qué va todo esto?
Lo quiero.
Eso me gusta. Sí, señor.
-Hola. -Hola.
Soy Mark Albert, uno de los abogados de aquí.
-Cindy McCauliff. -Lo sé.
Richard me contó lo tuyo.
Hola, Mark. Hola.
¿Podemos hablar luego si tienes un momento?
Claro.
-¿Qué te contó Richard? -Tu caso.
Admiro la testosterona que tienes enfrentándote a todo esto.
-¿Qué pasa? -¿Qué más te ha dicho Richard?
Nada más. Eso y que te negaste al examen médico.
Ya. Y vienes a saludarme como si nada.
Dudo que sea así.
Vale, me has pillado. Tu caso no me importa.
Vine porque tengo curiosidad.
Te diré algo acerca de la curiosidad.
¿Sales con alguien?
¿Cómo dices?
Sé que no debería coquetear contigo.
Eres clienta nuestra, pero eres tan guapa...
¿Qué le hago? Soy un hombre.
Vamos, Cindy. Tenemos prisa.
-¿Puedo llamarte? -No creo que sea buena idea.
¿Eso es un sí o un no?
Tengo una cita en el juzgado.
Se me olvidaba el bolso.
¿Qué te ha parecido?
Mark, cuando una chica no dice que no, es que sí. Lánzate.
Es muy atractivo.
Pasábamos muchas horas en el trabajo a muy poca distancia.
También noté que se sentía atraído por mí.
¿Y cómo lo notó?
-Es un hombre. -Sí, señora Robbins.
¿Y qué pasó? Se sintió atraída por él,
notó su masculinidad, ¿y decidió mantener relaciones conmigo?
Digo, con él, con ese hombre. Vale, reformularé la pregunta.
Éramos dos adultos con voluntad propia viviendo un momento apasionado.
¿Alguna vez...
lo presionó
para que volviera a mantener relaciones con usted?
Solo le indiqué que había esa posibilidad.
Pero nunca lo presioné y, de repente, dejó su puesto.
¿Cree que lo hizo para sacar partido económico
y valerse de las ridículas leyes contra el acoso sexual?
-¡Protesto! -Lo retiro.
Señora Robbins, ¿oyó decir al demandante que se sentía presionado?
Eso es ridículo. En mi empresa no se percibe ambiente erótico alguno.
Somos profesionales.
Me interesé por él, pero no quiso. Siguió trabajando y un día, se marchó.
¿Tuvo relaciones con algún otro ayudante que trabajara para usted?
Con dos.
¿Tuvo romances con tres ayudantes distintos?
Son bastantes, ¿no cree?
No tanto si tiene en cuenta que, desde los 16 años,
cada hombre que conozco desea acostarse conmigo.
Y eso la enorgullece.
Me enorgullece no haberlo usado como moneda de cambio.
Pero si conozco a un hombre que me guste, se lo propongo,
igual que me lo proponen a mí miles de veces.
Soy tan libre de rechazarlos como lo son ellos.
Su señoría, esa es una respuesta excelente.
Mi clienta podría repetirlo por si el jurado no la oyó.
Lo retiro.
Como presidenta de su empresa, señora Robbins,
¿no tiene ningún reparo en hacerles propuestas sexuales a sus ayudantes,
secretarios, empleados?
La coacción sí es un problema.
Pero la insinuación no lo es.
Has estado fantástica y creo que tienes al jurado en el bolsillo.
No, no lo ha estado.
No tiene ningún reparo en insinuarse a sus empleados.
-De eso va el caso. -Según la ley, eso no es acoso.
John, sé que te atrae, pero debes actuar como un buen abogado.
-Soy un buen abogado. -Su testimonio no nos favorece.
Ha sido negligente de tu parte no haberla preparado mejor.
Este...
El caso está yendo justo como quería
y no me gusta que me hables así delante de la pechera...
la cli...
"Pili y Mili". La clienta.
John, intentan dejarla de depredadora sexual
y ella acaba de declararse como tal.
Llegados a este punto, un buen abogado pactaría.
Si me disculpas, Myra.
Nelle quiere que pactemos.
¿Está en lo cierto?
De acuerdo con la legislación, nuestro caso...
Me refiero a si te atraigo.
¿Es así?
No hay nada de malo en admitirlo, John.
Tampoco es nada del otro mundo.
Cuando te rocé el brazo en el juzgado,
¿creíste que fue sin darme cuenta?
Deberíamos concentrarnos...
Deberíamos concentrarnos en el caso.
Vale.
La Carta de Derechos garantiza la privacidad de las personas.
Y cuenta con la Segunda Enmienda
para defenderse de las empresas que llevan a cabo actos injustificados
violando la Cuarta Enmienda con la excusa del seguro.
Para ello, me acojo a la Primera Enmienda.
A la Primera, la Segunda y la Cuarta. Ahí está todo, señoría.
¿De qué demonios está hablando?
-Su señoría, lo explicaré yo. -¿Por qué iba a hacerlo?
Representa al otro bando.
Lo sé, pero ya conozco al señor Fish.
Según mi experiencia, cuanto más entienda lo que dice,
mejor para mi caso.
Protesto. Recusación con causa.
Su señoría, el empleador no puede imponerle un examen médico
si ella desea renunciar al seguro.
¿Alguna vez se ha hecho uno? Solo hay que abrir la boca y toser.
Si renuncia al seguro...
Eso significa que esconde algo.
Si ese fuera el caso, ocultarlo es cosa de ella.
Y no estoy diciendo que lo tenga ni que oculte nada.
Pero en ese caso, está la Cuarta Enmienda, su señoría. Se considera causa.
Mire, si ella renuncia al seguro, no puede obligarla.
Le concedo la medida cautelar.
Su señoría, el señor Fish tiene algo que decir.
Gracias. Su señoría, el problema es que...
-a medida que avanza la tecnología... -Señor Fish,
-ha ganado. -Vaya. Fantástico.
-¿Hombres con posibilidades? -Sí. ¿Adónde van para conocer mujeres?
Pues lo neandertales solo quieren conocer modelos.
Y los profesionales cultos solo quieren conocer modelos.
-¿Todos quieren conocer modelos? -Es por su aspecto.
Son altas, sofisticadas, guapas. No hablan.
-¿Te estás quedando conmigo de nuevo? -En realidad, no.
Mi amigo organiza en su bar la noche de las modelos.
El sitio se llena de hombres. Por desgracia, las modelos no aparecen.
Las mujeres no compiten con las demás, así que solo van hombres. Es un desastre.
Mark, gracias por la historia, pero no me sirvió de nada.
-¿Qué? -Es una idea fantástica.
-Gané. Muy fácil. Fue pan comido. -Enhorabuena.
Usé lo de las enmiendas. ¿Cómo era?
-La Constitución. -Eso es.
Iremos a tomar algo para celebrarlo. ¿Te vienes?
-Sí. -En realidad, ha sido un día muy largo.
Nada de eso. Voy a ver si tengo mensajes y después nos vamos.
Mark, ocúpate de ella, que no se vaya.
Se busca hombre soltero y libre
Con experiencia en el amor,
Pero se aceptan los aprendices jóvenes
Lo pondré en los anuncios clasificados
Necesito un amor de verdad
Lo pondré en los anuncios clasificados.
Mi marido y yo hemos terminado.
-¿Noche de modelos? -Lo organicé con el dueño.
Mañana por la noche.
-¿Cómo lo hiciste? -El bufete se deja mucho dinero.
Y le pareció genial.
¿Las modelos atraen a los hombres, pero ellas no estarán? ¿Cómo es eso?
Nunca se presentan. Según Mark, no aparece ninguna.
Solo habrá tíos y nosotras.
¿No os avergüenza recurrir a algo así?
-Yo estoy a favor. -Vaya sorpresa.
Seguro que te has comprado rodilleras nuevas.
¿Tú qué opinas, Georgia? ¿Estás de nuevo en el mercado?
Ally, seguía casada cuando entré en el mercado. Así conocí a tu padre.
Ah, sí.
Gracias por recordármelo.
Tú nunca te rindes, ¿no?
Lo haría si me lo dijeras, pero se te ve muy dubitativa.
¿Qué valoras más en una relación?
Tenemos que bailar al menos una vez
antes de preguntarme algo así.
De acuerdo. Vamos a bailar.
-¿Qué está pasando aquí? -Ni idea.
No diría que lo seduce, ¿verdad?
-La, Richard. La seduce. -Me has entendido.
Las leyes de acoso sexual se hicieron para proteger a las mujeres.
Hola, Myra.
Preparaba el alegato final.
Lo hago despechugado, digo, descalzo.
John, he venido a disculparme por ser tan directa.
-Qué va. ¿Fuiste directa? -Demasiado.
Vas a pensar que soy una ninfómana.
No, no lo pienso.
De hecho, me he vuelto más directa con los años.
Los hombres que se me acercan suelen ser bestias o jugadores de hockey.
Y los tímidos, que son los que me atraen...
se sienten intimidados.
Los hombres agradables nunca se atreven.
Vaya, eso es una pena.
Si conociera a alguno, te lo presentaría.
Sé
que tenemos una relación profesional y que seguirá así.
Discúlpame por lo de antes.
No pasa nada...
¿Has dicho algo?
No.
-Buenas noches. -Buenas noches.
¿Estás haciendo té?
No. ¿Te apetece uno?
Veo que sigues un poco nervioso.
¿Por qué no...
¿Por qué no acabamos con el caso y luego nos tomamos un té?
-Vale. Eso estaría bien. -Genial.
Buenas noches.
Me encantaría tomar ese té ahora.
Si fuera tu mujer
¿Puedo acompañarte a casa?
-No corras tanto. -No te he pedido que me dejes entrar.
Solo acompañarte.
Soy vidente peniana.
Algo se está levantando y no me refiero a lo de ella.
Debería decírselo, Ling. Conozco bien a los hombres
y sé que no les gusta ese tipo de sorpresas.
No puedes decírselo. Le prometimos confidencialidad.
-¿Adónde quieres llegar? -Richard.
Un secreto no tiene valor si no puedes revelarlo.
Fishismo. Esa mujer tiene un pene. No es justo.
-No dirás ni una palabra. -Pero míralos, Ling.
Es desgarradora, cariño
-Dice que no eres nada en absoluto -...nada en absoluto
-Pero yo te cogeré, cariño -Te cogeré cuando te caigas
-En cuanto ella te suelte -...te suelte
-Eres un diamante -Y brillas
Pero te considera un cristal cualquiera
Aun así, le ruegas que te ame
-¿Te acostaste con ella? -¡Cállate!
-¿Por qué no me llamaste? -Richard.
Necesito que te lo tomes en serio. He cometido una infracción.
Es mi clienta. Fue un error.
-¿Volveréis a acostaros? -Richard.
¿Qué te ocurre, John? Por eso montamos la empresa,
para lucrarnos de los clientes. ¿Te atrae?
Creo que sí.
"Vale la pena si el corazón te lo dicta". Woody Allen. A por ella.
-¿Qué pasa? -Pues...
Nada.
-¿Qué tal tu noche? -¿A qué te refieres?
Cindy y tú estabais bailando muy pegados.
Ah. Es estupenda. Yo...
-Es estupenda. -¿Estupenda?
Mark, sabes lo que pienso de la sinceridad.
No suelo estar a favor, pero...
-A ver cómo te lo digo. -Dilo y ya está.
Vale.
Creo que está mal que salgas con Cindy McCauliff. Es una clienta.
El caso se cerró.
Pero seguro que el otro bando apelará.
¿Desde cuándo hay reglas para las citas?
Siempre le tocas la rodilla a alguna asociada.
Lo de la rodilla te parecerá una chiquillada cuando veas...
-¿Cuando vea el qué? -Mark, es...
Es Cindy. En realidad, es...
virgen.
-Richard, ¿puedo preguntarte algo? -Sí.
¿Qué pasaría si estuviésemos hablando de esto en el baño?
Muy fácil. Me daría la vuelta y tendría a Cindy justo detrás.
-¡Premio! -Hola, Cindy.
-¿Cómo te atreves? -No se lo he dicho.
¡Estabas a punto!
-No. Solo iba... -No tenías derecho.
Mark es mi amigo.
Ya he tenido otros novios y todo ha ido bien.
¿Seguro? ¿Cómo?
-Les digo que soy católica. -Estoy hecho un lío.
¿Las católicas tienen pene? Porque creía...
Me opongo al sexo prematrimonial.
Sigo hecho un lío. ¿Hay más tipos de sexo?
Da igual.
No, Cindy. Espera. Verás, eres una clienta.
Dije que no lo contaría y haré honor a ello.
Pero Mark es mi amigo. No quiero ver cómo le hacen daño.
¿Por qué iba a hacerle daño?
Qué va... Fanfarroneará con sus colegas diciendo que tiene una caja sorpresa.
Claro que le dolerá.
No quise hacerme el examen médico por ese tipo de necedades.
Te pareceré un intolerante y quizá lo sea, pero el tema es Mark.
-Lo estás engañando. -Se lo diré cuando llegue el momento.
Espero que sea antes de que salga tu secreto,
porque los machotes no duermen tíos.
Eso me ha gustado.
Se lo diré cuando esté lista.
No se te ocurra meterte.
Eso me ha gustado.
Si se tratase de un hombre presionando a una empleada por sexo,
lo deliberarían todo en 30 segundos.
Claro que es acoso sexual. Es de libro.
¿Este por qué no iba a serlo?
¿Porque la infractora es una mujer?
Está pidiendo que apliquemos un doble estándar.
Quiere beneficiarse de las oportunidades de un hombre,
pero sin adoptar las mismas reglas.
¿Dónde pone que a una mujer
se le permite violar la ley?
¿Por qué iba a ser distinto?
¡Porque es distinto!
Las mujeres han sido víctimas sexuales durante siglos. Los hombres, no.
Los hombres son físicamente dominantes. Las mujeres, no.
Las mujeres luchan contra la intolerancia que las convierte en objetos sexuales.
Los hombres, no. Es distinto.
Pero hay otra realidad.
Puede que seamos demasiado correctos y no queramos admitirlo,
pero cuando una mujer así le hace proposiciones sexuales
a un hombre como yo, digo, como él,
¿de verdad lo consideramos un acoso?
¿Creen eso? ¿Les dio pena ese pobre chico?
¿O querían mirar a los ojos a la acusada
para ver si tendrían alguna posibilidad?
Es distinto.
Las leyes de acoso sexual se hicieron para proteger a las mujeres. Es un hecho.
Y este hombre las utiliza para que lo indemnicen
por haberse acostado con ella.
No se puede estar en misa y repicando.
La razón por la que está aquí pujando por una demanda ridícula
es porque cree que ustedes la condenarán,
y no porque él se sintiera acosado.
Es consciente de que saben que no lo fue
y también sabe que la sociedad desprecia a las mujeres sexualmente atrevidas.
El hombre es un donjuán. La mujer es una puta.
El hombre es prolífico. La mujer, una golfa.
No aprobamos que las mujeres busquen tener sexo.
Si Hillary Clinton lo hiciera con un becario,
no volvería a postularse.
Los demócratas la habrían echado y habría puesto a Warren Beatty.
Este país les pone la letra escarlata a las mujeres que muestran su libido.
Las discriminamos.
Y eso, señoras y señores, es lo que él les está pidiendo.
¿Se atreve a venir para argumentar que no debería haber un doble estándar?
¡Me río!
Lo repetiré de nuevo: me río.
Un doble estándar
es precisamente lo que quiere conseguir.
Que lo consideren una víctima.
Repitan conmigo.
Por favor.
La humedad sube
El barómetro baja
Según todas las fuentes,
Hay que ir a la calle
Porque esta noche, en primicia,
Sobre las diez y media,
Y por primera vez en la historia,
Empezará a llover hombres
Llueven hombres
¡Aleluya! Llueven hombres
¡Amén!
Voy a salir y a ponerme
Absolutamente empapada
Llueven hombres
¡Aleluya! Llueven hombres
De todo tipo
-Altos, rubios -Morenos y delgados
-Rudos, duros, fuertes y malos -Hueles muy bien
Ling, querida. No conozco a esta gente.
Sigue la corriente, Richard. En la variedad está el gusto.
Creo que a Mark le espera luego algo de variedad.
Partió hacia el cielo
E hizo lo que tenía que hacer
Abatió a los ángeles
Y reorganizó el cielo
Para que todas las mujeres
Pudieran encontrar a su hombre ideal
-Llueven hombres -Eso es
¡Aleluya! Llueven hombres
¡Amén!
Llueven hombres
¡Aleluya! Llueven hombres
De todo tipo.
Disculpad. Hola. ¿Pueden escucharme?
-¿Pueden escucharme, por favor? -Venga ya.
-Gracias. -¿Cuál es el problema?
Un compañero de trabajo me dijo que unas chicas
iban a organizar una noche de modelos con la excusa de conocer hombres.
Creí que era algo retorcido, pero... al parecer, os lo pasáis genial.
Deberíamos agradecérselo a Ally McBeal, la organizadora del evento.
Un aplauso para Ally.
La verdad es que Ally y yo rompimos hace un par de días.
Las rupturas pueden ser dolorosas, pero me alegra que lo lleves bien, Ally.
Podéis seguir.
Hola, John.
Hola, Myra.
Íbamos a vernos en el juzgado.
Estaba por la zona y pensé que podríamos ir juntos.
-Sí, claro. -¿Cómo lo ves?
Me parece muy bien.
No me arrepiento.
Me refiero al veredicto.
Ah, claro. Disculpa.
Si aplicamos la ley de forma estricta, somos vulnerables,
pero el jurado parecía apoyarnos.
Estaba pensando que, si ganamos, conozco un restaurante
donde podríamos celebrarlo.
Verás, esta noche tengo una cita.
Vaya, tienes una cita.
Pero podríamos ir otro día. Me encantaría.
Sí, claro.
John, ¿acaso...
No. Es que como hicimos el amor la otra noche, pensé...
¿Solo fue S-E-X-O?
-Sí. -Vale.
Lo siento. Yo...
Me encantas y me atraes mucho, pero...
No nos veo como pareja. ¿Y tú?
¿Como pareja? Qué va. ¿Estás de broma?
Solo... no. Yo... Solo era una cena para celebrarlo.
Pensé...
Cualquier mujer mataría por alguien como tú.
Bueno, no es lo que busco, Myra. Solo...
Todavía tengo que disfrutar de la vida...
-¿John? Hola, Myra. -Hola, Nelle.
Llamaron del tribunal. Ya hay veredicto.
Entonces, vámonos.
Pensaba que hablar en público te ponía nervioso.
Y yo pensaba que no te gustaban las orgías.
La otra noche hice una fiesta de pijamas con las chicas
para animarme después de nuestra ruptura.
Empezamos a hablar de lo que cuesta conocer hombres.
Me dejé llevar por la idea de tomar las riendas de mi vida
y terminé organizando esta...
fiestecilla.
No creo que me mereciera la escena que montaste,
pero fue...
una falta de respeto por mi parte
y quiero disculparme.
Ya no estamos juntos, así que no me debes ninguna explicación.
Cierto.
No vine porque me pillaras con las manos en la masa.
Vine a decirte
que nunca quise frivolizar nuestra relación
ni mi amor por ti.
Me empeñé tanto en seguir con mi vida...
que no me di cuenta de que, en parte, me aterraba mirar atrás.
Lo que viste en la pista de baile...
no era lo que sentía de verdad.
Quería que lo supieras.
Entendido.
Adiós.
Adiós.
-¿El jurado ya tiene un veredicto? -Lo tenemos, su señoría.
-¿Cuál es el veredicto? -En el caso de Melnick contra Robbins,
por el cargo de acoso sexual,
-fallamos a favor de la acusada. -Gracias a Dios.
Miembros del jurado, su labor terminó.
Pueden retirarse. El tribunal se lo agradece.
Se levanta la sesión.
-Muchísimas gracias a todos. -Admito que no me lo esperaba.
¿Iremos algún día a cenar para celebrarlo?
-Por supuesto. -John. Estuviste increíble.
Supongo que el jurado actuó con sentido común.
Me refería a la otra noche.
¿Crees que podríamos repetir esa noche juntos?
No soy ese tipo de hombre.
En cierto modo, lo suponía.
Gracias.
No me quites tu amor
Ni me dejes sin él
No me dejes el corazón
Roto
Si te vas,
Me pondré triste
Porque dejar a alguien es duro
-¿Puedo preguntarte algo? -Lo que quieras.
-¿Qué fue lo que te atrajo de mí? -Bueno.
Me gustan las mujeres guapas y complicadas.
-¿Crees que soy complicada? -Lo intuyo.
Mark, hay algo que deberías saber.
-Tengo un pasado. -Igual que todo el mundo.
Sí, pero el mío es algo peculiar.
-¿Tienes antecedentes penales? -No, pero yo...
Antes era muy diferente.
Oye, ¿y si salimos unas cuantas veces
antes de contarnos cómo éramos antes?
Claro.
Me gustan las chicas que guardan secretos.
Te voy a encantar.
Ojalá pudiéramos besarnos de nuevo
Te lo ruego
Es asqueroso.
Richard, si yo hubiese sido un hombre,
¿ya no sentirías lo mismo por mí?
Claro que sí, bizcochito.
Echaría la pota.
Empecemos de nuevo,
Porque dejar a alguien
Es duro
-John. -Hola, Ally.
¿Qué estás haciendo?
Solo estaba... ya sabes,
pensando en algunas cosas después del juicio.
Ah, sí. Enhorabuena. He oído que ganaste.
Bueno, fue algo rutinario.
-¿Qué tal tú? ¿Estás bien? -Sí.
Te echo de menos, y nuestras conversaciones.
Yo también te echo de menos.
Si quieres, alguna noche
podríamos salir y ponernos al día.
-Estaría genial. -Sí, qué bien.
John.
¿Te acuerdas de cuando bailamos aquí en la oficina?
Sí.
¿Volverías a bailar conmigo?
No sé por qué, pero creo que me vendría bien.
Pues mira, creo que a mí también me vendría bien.
Me parece que hay más corazones rotos
En el mundo de los que pueden repararse
Se quedan desatendidos
¿Qué hacemos?
¿Qué hacemos?
Tengo un amigo que no quiere mascotas
Porque dice que, al final, se mueren y es muy duro
Quizá pase lo mismo con las relaciones
No lo sé
Y cuando más lo necesito,
Vuelvo a estar
Solo otra vez, naturalmente
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