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Café alto descremado semiseco.
Gracias.
Hola. No quería molestarte,
pero estoy desesperado por que sepas mi nombre.
-Hammond Dearing. -Bueno. Ahora lo sé.
-¿Ya nos conocimos o nos vimos? -Creo que no.
Qué pena, porque te preparo expresos todas las mañanas desde hace tres meses,
te los entrego todos los días,
y me preguntaba si alguna vez me miraste a la cara.
-Supongo que no. -Bueno, ¿y lo harías?
Está bien. Adiós.
Un segundo. Entiendo que tengas cuidado con los extraños,
pero si me conocieras un poco…
De hecho, creo que te conozco, por eso me estoy yendo.
¿Es porque vivo de servir capuchinos?
No, es porque se me enfría el capuchino.
Espera, un segundo más. ¿Cenarías conmigo?
¿Hammond?
Me estás empezando a molestar.
Vaya, tenía tantas ganas de que me rechaces.
Mira…
Lo siento, no debí hacerlo,
pero mi ex me dijo que soy bueno besando,
y pensé mostrarte mi fortaleza.
Qué bueno que hicieras capuchino frío.
Y tu ex…
te mintió.
¿El que hace los capuchinos?
-Sí. -Los que son un poco espumosos.
-Sí. -Y te invitó a salir.
¿Qué, creyó que eras mesera o algo así?
No lo sé.
Qué asco, nada peor que te coquetee alguien más chico.
John, cariño. La bragueta.
¿No les gustan los más chicos?
No me refería a los bajitos.
Sino alguien que es menos. Como un conserje, el que sirve café.
Si yo fuera conserje,
¿no saldrías conmigo?
Bueno… por supuesto que sí.
¿Ya llegaron?
-¿Quiénes? -Las lesbianas. ¿Ya llegaron?
No, Richard. Y solo vendrá una lesbiana.
¿Puedo preguntarte por qué les fascinan tanto las lesbianas?
-¿Sabes lo que hacen juntas, a solas? -¿Qué?
Tienen sexo.
Las mujeres heterosexuales, también.
Pero con hombres. Que interactúen con penes no es especial.
A menos que sea el tuyo, ¿o no, John?
-La cita de las 10:00 ya llegó. -Las lesbianas. Excelente. Vamos.
En serio, ¿no saldrías con un conserje?
No.
¿Y tú saldrías con una "conserja"?
Sí.
Típico.
Siempre que sea hermosa, al hombre no le importa qué tiene adentro.
Dicen que el machismo murió.
Aquí no.
No es que me oponga a la pensión, pero nunca nos casamos.
Evan, estuvimos casados tres años.
Pero eres gay.
Nunca te atraje sexualmente. Es un fraude.
Hiciste el mismo argumento ante el tribunal.
-Perdiste la anulación. -No perdimos, la certificaron
ante apelaciones por ser un posible argumento.
No nos desviemos. Tú no niegas ser gay.
-No. -Está bien.
Y disculpa la intrusión.
Hiciste el amor con él aunque te atraían las mujeres.
Sí.
¿Hubo un trío o…?
-Richard. -Yo salí lastimado y me piden que pague.
Evan, intenté amarte.
Sí, claro.
-Quizás con el hombre indicado… -Richard.
Les ofrecimos 40 000 estructurados en…
Si esa es su oferta final, iremos a apelación.
-Bueno. -Bueno.
-Bueno. -Bueno.
Moca alto, mitad y mitad, sin crema.
Me llevó casi todo el día, pero ya te perdoné.
Qué bueno, estaba preocupada.
Estuvo mal que te besara de repente,
pero si me dieras la oportunidad, podría redimirme.
¿Y si me das mi bebida y te otorgo la redención?
¿No te da curiosidad por qué quiero salir contigo?
No. Siempre me coquetean los chicos equivocados.
¿Y te parece bien juzgar así a las personas?
Me parece bien en esta ocasión.
¿Me vas a dar la bebida o debo llamar al supervisor?
¿Y si llamas al dueño? Mejor aún, deja que te invite a cenar.
¿Eres el dueño de esta tienda?
Y otras tres.
Ahora la situación es otra.
Ya no soy un mayordomo.
Debes admitir que me juzgaste de antemano.
Admito que estuvo mal arrojarte un capuchino encima.
Para el dueño…
hay chocolate.
Nelle dejó esto. Tus papeles de divorcio.
Marcó un par de cosas.
Está bien. Gracias.
Buenas noches.
Sandy.
Nada. Buenas noches.
¿Estás bien?
Sí.
Parece raro
que un matrimonio se termine de una forma tan simple.
Un par de borradores y de firmas.
Es un poco…
Si necesitas conversar…
No querrás conversar sobre lo que me muero por conversar.
¿Qué?
Nada.
Quizás te vea en el bar.
¿Qué?
Creo que no es ningún secreto…
Me atraes.
Pero sería inapropiado porque trabajas para mí.
Además, me separé hace muy poco.
Fue hace demasiado poco y sería muy injusto que…
Y sería estúpido que tú…
Tampoco asumo que estés interesada, pero…
Todas las noches llego a una casa vacía, y en lugar de extrañar a Georgia,
te extraño a ti.
Hasta puse fotos de Ally para intentar extrañarla,
pero no puedo sacarte de la cabeza.
Lo siento.
Lo siento, no debí decir eso. Con un buen abogado, puedes demandarme.
Pero me preguntaste.
¿No sería una buena idea?
No.
No lo sería.
El interrogatorio ya está, falta la firma de ella.
-Yo la llamo. -Bien.
La carta de opinión para Jenny Marshall está aquí.
Bien.
-Bien. -¿Sandy?
¿Vamos a hablar?
Preferiría que no.
Está bien. ¿Por qué?
Porque creo que fue un error.
-Solo fue un beso… -Y me pareció un error.
Está bien. ¿Por qué?
Debo ser…
la más idiota del mundo si me meto contigo.
Eres un cerdo machista orgulloso,
y mi jefe, que se está divorciando
y pasando por una crisis de mediana edad.
Sería demasiado tonto permitirme…
¿Podríamos hacer de cuenta de que lo de ayer no sucedió?
-Claro. -Gracias.
Seré directo.
Tengo un fetiche con las lesbianas. Es nuevo. Es territorio desconocido.
Compórtate o te vas. Ya estoy nerviosa con tus idioteces.
Tú habla de la no culpabilidad y yo hablaré de privacidad.
Está bien.
-Tan solo relájate. -Todos de pie.
Creí que había tres jueces.
Son tres, solo están dándole ventaja.
¿Qué hace él aquí?
Hammond Dearing. No dejes que te engañe.
Puede ser feroz.
El juzgado entra en sesión,
presidida por los magistrados Graves, Morrison y Dearing. Pueden sentarse.
¿Señora McBeal? Vaya.
Al fin sé su nombre completo.
Que quede asentado, invité a salir a la abogada dos veces,
y las dos veces me arrojó un expreso encima.
Si las partes tienen un problema, resolvámoslo primero.
Abogada, ¿algún problema conmigo?
¿Ella le arrojó café encima?
-Así es. -No tengo ningún problema.
-¿Señora McBeal, señor Cage? -¿Y usted?
¿Usted será parcial?
Si lo pensara, me retiraría.
Es el más progresista de los tres.
Sin duda lo queremos ahí, por lo que estamos pidiendo.
-Estamos bien, su señoría. -Está bien.
Buscan viciar un matrimonio por fraude porque la esposa es gay.
-¿Esa es la cuestión? -Sí, su señoría.
Un matrimonio es un contrato y, como en cualquier contrato,
tiene que haber común acuerdo.
Claramente, aquí no lo hubo.
-Mi cliente desconocía… -¿Dice que un contrato de matrimonio
contiene la promesa implícita de heterosexualidad?
Sí. De hecho,
hay estados donde el matrimonio no es legal hasta consumarse sexualmente.
Este no es uno de esos estados.
Sin duda, si Evan Stevens hubiera sabido
que Lisa Treadway era lesbiana, no se habría…
¿Y si la señora Treadway no consideró
que la atracción sexual sea relevante para casarse?
¿Relevante para el matrimonio?
¿Si ella fuera heterosexual pero no le atrajo su cliente?
¿Sería fraude y lo anularíamos?
Bueno…
Si una mujer se casa, no tiene interés sexual en él
y no se lo dice,
sí, lo considero fraude y debe anularse.
¿No considera la posibilidad de que hay parejas que incluso
en la boda no están muy atraídas físicamente por el otro?
Bueno…
-¿Debemos anular esas uniones? -No, no, no. Sí.
Por supuesto, hay parejas…
Por ejemplo, estoy segura de que cuando los feos se casan
no siempre están atraídos físicamente, pero aun así quieren casarse,
y si solo pueden encontrar a otra persona fea…
No puedo creer que esté diciendo esto.
Permítanme…
volver.
Sería sensato.
Una cosa es que dos personas se casen
sin ningún interés sexual.
Eso es una cosa. Pero algo muy distinto
cuando uno de los futuros cónyuges oculta su orientación sexual.
-Eso es fraudulento. -Entonces, me estoy por casar,
no tengo interés sexual por mi pareja. Me caso igual
porque la amo con todo mi corazón.
Creo que sería una pareja y una madre maravillosa,
y me caso con ella, ¿está bien?
-Sí. -Si soy heterosexual.
Pero si soy gay, ¿no puedo?
Está enredando mis palabras.
¿Y si las desenreda?
Si usted fuera gay y le dice a su prometida que lo es,
y, aun así, ambos aceptan casarse, está bien.
Pero si no se lo dice, es fraude.
Y si fuera bisexual, ¿hay que contarlo?
Bueno… Bueno, sí.
¿Acaso sugiere que, al casarse,
una persona renuncia a ciertos derechos de privacidad?
-No es lo que dije. -Dice eso,
señora McBeal, o nos está confundiendo.
Quizás debamos salir
y tomar un café.
¿Qué tan seguido su cliente y su esposa hacían el amor antes del matrimonio?
No lo sé.
Si la química sexual es relevante para la unión, ¿no debería saberlo?
-Sabe de lo que estoy hablando. -Su señoría.
-¿Me permite? -No, no lo permito.
Si una persona camina hacia el altar,
la otra persona tiene derecho a asumir que es heterosexual.
¿La persona gay tiene la obligación de revelar su orientación?
-Sí. -Bien.
-Entendemos su postura. -Gracias.
Señora Thomas, no hace falta que hable.
¿O sí? No.
Se rechaza la solicitud del demandante de anulación. Se levanta la sesión.
¿Perdón?
Primero ¿cómo es que trabajas en una cafetería?
Le dije que soy el dueño. ¿Un barista está obligado
a decir que es juez antes de servir un capuchino?
Supongo que la defraudé.
La hostilidad del comentario demuestra tu parcialidad en el caso.
No, la hostilidad sugiere mi impaciencia
con peticiones que son una pérdida de tiempo.
Es un estado de no culpabilidad, señora McBeal,
justamente para evitar que los tribunales
se pregunten la misma pregunta que usted trajo.
La no culpabilidad se refiere a un matrimonio.
Aquí cuestionamos la validez del matrimonio.
Y aunque la pregunta sea una pérdida de su tiempo,
la legislatura no la rechazó, su señora.
Quise decir, su señoría.
Los cónyuges se mienten todo el tiempo.
Que ella sea hétero o gay…
Sí, hay muchos motivos para casarse. Por compañía.
Por beneficios impositivos. Para tener hijos.
Pero los tribunales no intervienen en el motivo.
Legalmente, tienen al otro en las buenas y en las malas.
Al parecer, asume que ser gay es de las malas.
-No asumí eso, maldito cerdo. -Esto es desacato.
-Vaya, no podré dormir. -¡Seguridad!
Lleve a la Sra. McBeal a una celda.
¿Qué?
Arrójeme café de civil, aquí soy juez.
-Y uno horrible. -Llévesela.
Sandy. Hola.
-Hola, John. -¿Todo bien?
¿Qué?
Claro.
¿De verdad?
Sí.
Ahí estás. Voy a bajar al bar, ¿quieres venir?
-Bueno… -Puedo esperarte.
Nelle, ¿quién estaba recién aquí?
-¿Cómo? -Había alguien aquí recién.
-¿La vista? -¿La secretaria de Billy?
-Sí. ¿Sabes cómo se llama? -Sí, se llama…
Secretaria de Billy. Elaine seguro lo sabe, ¿por qué?
No, es por curiosidad.
Sí, te veo en el bar.
Genial.
Estaba tan cerca y no podía tocar.
Seguro ya habrá otra lesbiana, cariño.
-¿Sabían que Ally está en la cárcel? -¿Una pista del motivo?
¿Quieres bailar?
Qué tiernos, pero estoy ocupada en esta vida.
-¿Quizás la próxima? -Vamos.
Qué chiste horrendo que Dios haya hecho a dos así.
No fingir que no pasó.
¿Qué estás buscando, Billy?
¿Una sonrisa bonita sin complicaciones?
Quizás solo quiera bailar. Admito que es posible.
Quizás solo pido que me quieran un poco.
Si fuera tu hermano o tu mejor amigo,
te daría cien motivos
para no bailar con el tipo que tienes en frente.
Como el tipo que tienes en frente,
baila conmigo.
Buenas noches, Billy.
Vaya.
-Una disculpa te libera. -Genial.
Siento muchísimo que seas un idiota.
Ábrame.
¿Ahora qué quieres?
No había mérito legal en el caso, ¿sí?
-Creo que lo sabes. -No por eso debo ir presa.
Fue por decirme "cerdo horrible".
Te dije "juez horrible", eres un cerdo ordinario.
¿Cómo es lo del café?
Es mi única oportunidad de interactuar con la gente.
En la cámara de apelaciones, solo veo abogados
con sus trajes de diseñador.
Como juez,
deberías saber lo que es el acoso sexual.
No debí besarte, lo siento.
-Y pedí disculpas. -¿Qué pensabas?
Que parecías mala, tenía gripe y podía contagiarte.
Ally, podríamos seguir atacándonos toda la noche.
-Y perderías. -Quizás.
-O… -No saldré a cenar contigo.
No podemos ir a cenar, de hecho.
Sí tuve gripe, el personal se enfermó y falta gente.
Te sentenciaré a servicio comunitario.
Necesito que hoy hagas expresos.
No puedes obligarme a hacer eso.
Pero puedo pedírtelo.
Vamos, quizás te guste.
-Creí que ibas a bajar. -Voy a bajar.
¿Puede ser para hoy? Me paran de coquetearme y me cansa.
Espero que no sean conserjes.
¿Qué te está pasando? ¿Cuál es el problema?
Eres elitista, Nelle.
¿Y?
Y me molesta que hagas distinción de clase.
-Por favor. -¿Por qué no saldrías con un conserje?
Porque prefiero a los hombres ambiciosos.
-¿Y los conserjes no lo son? -Quizás sí, pero los que yo conocí…
Nombra tres que conozcas.
Oye, yo no te veo detrás de lustradoras de zapatos o…
No tengo problema con las lustradoras de zapatos.
Si son bonitas. ¿Eso te hace mejor?
¿No haces distinción de clase, pero sí de apariencia?
¿No eras el de mente abierta?
No, le doy respeto a todas las personas.
Pero de ti lo obtuve ni bien te saludé por primera vez.
No porque fuera abogada o con estudios.
Sino porque era hermosa y porque querías tener sexo.
-Eso no… -Eres hipócrita, John.
Los hombres hacen distinción siempre con las partes del cuerpo.
¿Y tú crees que basarlos en el estatus económico o el cargo…?
Tiene mucho más sentido, sí.
Sandy, ¿sí?
-Ni siquiera sabes cómo se llama. -¿Qué Sandy?
¡La secretaria de Billy. Ni siquiera sabes cómo se llama.
Y puede que tú tampoco si fuera fea.
Y si yo no fuera socio sénior o tuviera dinero…
Pero lo eres, John.
Me gustó lo que ofrecías. A ti lo que yo te ofrecía.
Eso cuenta. ¿Por qué deberíamos disculparnos?
Tú deberías disculparte.
No lo haré.
No lo haré.
Cuesta 1,25, por favor.
Gracias.
Un triple, alto, sin crema, mitad y mitad, semiseco, latte, vaso doble, funda…
¡Espera!
No puedes decirlo tan rápido, ve más lento.
Café negro alto.
Qué gracioso.
Bueno…
-Perfecto. -Ahora sí.
Eso sí te queda bien.
Lo dejaré ahí entonces. Gracias.
¿En qué puedo ayudarla, señora?
-¿Ally? -Sandy.
¿Qué haces ahí?
Larga historia. Juez loco.
¿Qué puedo servirte?
Un descafeinado chico.
No te veo tan animada como siempre.
¿Qué pasa?
Un hombre.
Un hombre.
Cuéntame.
Acaba de divorciarse.
Me gusta, pero no quiero que sea por despecho…
Y crees que lo es. ¿Él qué dice?
Dice que…
De hecho, dice todo bien.
¿Lo amas?
Me gusta.
Quizás podría amarlo.
Es Billy.
Vaya, Bill… ¿Billy?
Es… Billy.
Estoy loca.
El tema es que él parece estarlo.
Mira, soy amiga de Georgia,
aunque sepa que se terminó…
Sí.
Oye, Sandy.
Soy la última persona del planeta
que pueda dar buenos consejos de amor…
Bueno, de lo que sea.
Pero sí sé dos cosas.
Bueno, tres, en verdad.
La primera:
debajo del cabello decolorado, es de los mejores chicos que conocí.
Segundo, que te ame,
o amarlo,
es muy especial.
Y tercero, si es un "quizás",
debes intentarlo,
porque los hombres que puedan ser el indicado,
o incluso remotamente,
no pasan muy seguido.
Si es que alguna vez pasan.
John.
John.
-Estás haciendo tu baile de enojado. -Y puedo explicártelo, Richard.
¡Estoy enojado!
Bueno, ¿qué pasó?
Nelle es una maldita rica, elitista y esnob.
¿Sabías que considera que salir con un conserje está por debajo de ella?
¿Cómo me voy a casa con una mujer así?
-Podría ser peor. -¿Como qué?
Podrías encontrarla con un conserje.
Bobadas.
John, es algo bueno.
La mayoría de las mujeres, al casarse, quiere una casa bien grande,
y el esposo tiene que trabajar sin parar para construirle esa casa.
Se siente sola y se acuesta con el contratista.
Es el círculo de la vida. Estás mejor con Nelle.
¿En serio lo crees?
Dejando el cuento de lado, no todos los hombres son iguales.
Hay grandes y fuertes, bajos y gordos.
Algunos son inteligentes, o raros, o apuestos, otros no los son.
Y los hombrecitos raros, bajos y no apuestos,
creo que sabemos de quién hablamos,
necesitan un igualador.
El igualador es el dinero. Déjame decirlo de nuevo: dinero.
Vamos con la trilogía: dinero.
Eres un hombrecito raro con dinero.
Y a Nelle le encanta el dinero. En lugar de condenarla por sus valores,
deberías estar agradecido, si no, ¿qué oportunidades te quedan con ella?
Gracias, Richard.
Como siempre, tu perspectiva es renovadora.
Es mejor que ser abogada.
Solo sirves el café y el cliente se va.
Satisfecho.
Y lo mejor es que el delantal me queda muy bien.
-Es cierto. -¿Y tú?
¿El delantal?
Te ves más contento con delantal que con la túnica.
Bueno, la túnica tiene sus ventajas.
Esta es mi casa.
Te invitaría a tomar un café, pero…
-Pero me lo arrojarías encima. -Puede ser.
¿Hay alguna posibilidad de que tengamos una cita de verdad?
Hay una posibilidad.
¿Mañana a la noche?
Tengo que fijarme, tengo muchas citas.
Mañana a la noche seguro pueda.
Buenas noches, Hammond.
Buenas noches.
Esto no es un beso, solo un saludo de despedida.
Eso fue muy… cortés.
Buenas noches.
Ally.
En tu caso, ¿en serio creías todo lo que decías?
La verdad, sí.
¿Por qué?
Bueno,
con la intención de ser honesto, supongo que debo decírtelo.
Soy bisexual.
-¿Qué vas a hacer? -No lo sé.
Este es peor que el último que resultó ser indigente.
¿Tú saldrías con un bisexual?
Sí.
¿Por qué crees que es una crisis?
Intento verlo a través de tus ojos.
-¿Cuándo lo vas a ver de nuevo? -Esta noche.
¿Segura que no acordaste verlo antes? Eso explicaría por qué está aquí.
Hammond. Adiós. Digo… Hola.
No pude dormir. ¿Podemos hablar?
Claro.
-Elaine. -Sé que no sería apropiado
que me quede a escuchar, pero ¿puedo?
Elaine.
Está bien.
¿Por qué no pudiste dormir?
No podía dejar de ver tu cara. Te veías un poco… abatida.
Bueno, quizás…
Es que estoy harta
de que me digan al final de la cita que son bisexuales.
-Ya me pasó. -Claro. Te estás cubriendo.
Estaba abatida.
¿Lo que te conté hace alguna diferencia?
Sí.
¿Por qué?
Bueno…
La verdad es que no tengo citas, Hammond.
No por la parte divertida.
Es más una audición para esposos potenciales.
Y si no veo ningún potencial,
no desperdicio el tiempo.
Y no ves ningún potencial en mí porque soy bisexual.
-Sí. -Lo que me lleva de nuevo a: ¿por qué?
Yo…
Supongo que asocio la bisexualidad con una vida promiscua.
Puede que no sea justo, pero eso pienso.
Supongo que me da inseguridad
que un hombre bisexual tenga necesidades que no pueda satisfacer.
Supongo que si mi esposo lleva a mi hijo a ver béisbol,
no quiero preocuparme de que papá esté viéndole los glúteos al lanzador.
Supongo que me da nervios
de que se burlen de mis hijos
por la orientación sexual de su papá.
Supongo que me preocupan las enfermedades.
Supongo que, a fin de cuentas, soy mucho más homofóbica
de lo que imaginaba.
¿Puedo responder?
-Adelante. -Sobre tu preocupación de la promiscuidad,
cuando una persona se casa, se compromete a ser fiel.
Que asumas que alguien bisexual
es menos capaz de ser monógama es un prejuicio.
Sobre llevar a mi hijo a béisbol…
Si tu esposo hétero lleva a tu hija a baloncesto femenino
y te preocupa que el papá le viera los glúteos a la base,
tienes problemas con tu esposo, sea hétero o no.
Y sobre las bromas a tus hijos, eso es de cobarde.
Y los miedos de enfermedades… ignorancia, sesgo, tú eliges.
Y sobre tu cómoda resignación con ser homofóbica,
sin preguntarte la raíz o la compulsión para abordarlo,
es tan triste como inexcusable.
Eres un gran juez, Hammond.
Y un buen chico.
Pero lo único que es relevante en esta discusión
es que no quiero salir contigo.
¿De verdad quieres intentarlo?
Sandy, empiezo a creer que estás más loca…
-¿En serio quieres intentarlo? -Sabes que sí.
Tiene que haber reglas básicas.
-Nada de contacto físico en la oficina. -Está bien.
Nada de coqueteo ni conducta no profesional,
nada de expectativas repentinas de que lave tu ropa.
-Nunca lo haría. -Nada de mentiras.
Si tienes una recaída con Georgia…
-No sucederá. -Nada de contacto físico aquí.
-Ya lo dijiste. -Sin chicas Palmer.
-Ya se fueron. -Cero contacto o falta de profesionalismo…
Sandy, no haría nada que ponga en juego tu carrera.
Respeto…
Bi…
Excelente. Nos demandará, excelente.
Genial. Ya lo saben todos.
Sí.
Nelle, hola. ¿Cómo estás? ¿Conociste algún conserje?
Era un chiste.
Ally, ¿todo bien?
Bien.
Mira, puede que me equivoque, pero…
No sé, en el tribunal parece haber química entre uno de los jueces y tú.
Y al verte ahora, no puedo evitar preguntar: ¿es bi?
Elaine lo dio a entender.
Creo que mi miedo fue por ignorancia, Richard.
Ally,
lo que debes recordar es que el 50 %
de los matrimonios se divorcia porque él es infiel.
¿El 50 % de los hombres casados es infiel?
No. Al 50 % lo descubren.
El hombre tiene necesidades.
Son víctimas de sus pulsiones. Imagina a Clinton bi.
Pudo haber sido Linda Tripp.
No es gracioso, Richard.
Mi punto es: ¿qué posibilidades tienes con ese tipo? Quiere estar con todos.
Yo tuve el mismo prejuicio.
Dejé que mi miedo me superara,
y ahora perdí a un buen hombre.
Si eso es lo que sientes…
¿Es demasiado tarde?
No. No, Richard.
No lo es.
-No lo es. -Genial.
¿Puedo hablarte?
De hecho, estoy limpiando mi oficina.
Asumo que no te gusta para nada.
¿Puedes olvidar la idiotez del conserje?
No puedo olvidarlo. Eres una esnob engreída e intolerante.
-¿Por qué no lo admites? -John, ¿tienes idea lo raro que eres?
Mira esto.
¿Y esto?
Mira lo que tolero. Salgo con un hombre
que tiene controles para baños, para mis zapatos,
mis ganchos del pelo,
y que solo puede hacerme el amor si finge ser Barry White.
Le nariz le silba. ¿Y qué?
¿Ahora me acusas de no ser tolerante?
-¿Saldrías conmigo si no tuviera dinero? -Por supuesto.
Pero ¿me habrías atraído igual si no hubieras sido exitoso?
-Es muy posible que no. -Y eso me molesta.
Entonces, eres un cerebrito.
¿Me dijiste "cerebrito"?
En la secundaria, las chicas se reían de ti, John.
Me lo dijiste tú mismo.
Los chicos te molestaban y las chicas se reían.
Y tú te decías: "Un día verán.
"Un día seré rico y exitoso, y entonces me querrán".
¿Y qué pasó? Te vuelves rico y exitoso y todos te quieren.
Y no puedes manejarlo.
Si quieres que la gente abrace quien solías ser,
entonces, ¿por qué no vuelvas a ser el cerebrito de la secundaria?
Encontré el amor
En un partido
Pero lo perdí cuando se pasó de bando
Ahora mi amor
Juega para los dos equipos
¡Puedo saltar todo lo que quiera!
¿Viniste a arrojarme café encima?
No, vine a…
Estuve reconsiderándolo y…
¿Y?
Y…
Acepto que soy culpable de mis prejuicios y…
¿Y?
Y…
Simplemente no puedo.
Me doy cuenta de que yo soy la que pierde,
pero no puedo.
Anoche te escuché aconsejar a una mujer
que si un hombre es aun remotamente el indicado,
¿cómo no iba a intentarlo?
Lo sé.
Pero…
Pero a veces gana el prejuicio.
¿Eso viniste a decirme?
No.
Supongo que vine a despedirme.
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