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Al principio era escéptica, pero luego empecé a verme más tonificada.
Tenía la cara menos blanda.
¡Es asombroso!
Un mes después de empezar a usarlo, comenzaron a insinuárseme hombres.
-Hombres más jóvenes. -Y no es solo para mujeres.
Llevo un estilo de vida riguroso.
Y el sujetador facial neutraliza los efectos negativos de mi rigor diario.
Obtuve resultados en tres meses. Había menos exceso de piel.
Y tú también puedes verte más joven en solo tres meses.
Hay estudios científicos que demuestran que la gravedad causa flacidez cutánea,
sobre todo para quienes hacen ejercicio a menudo.
Tú puedes hacerte desde casa con este revolucionario sujetador facial
y quitarte años de encima.
Y no soy solo la propietaria. Soy una clienta.
-Compra el tuyo llamando. -¿Os lo podéis creer?
No, Elaine. No creo que ninguno de nosotros pueda.
Solo quiero que sepáis
que da igual lo rica que me haga.
Nunca dejaré la empresa.
Vosotros sois mi vida.
Bien, primero, Sharpe contra Volpe Packard. ¿No hay acuerdo?
Vamos a juicio. Me llevo a Ling de asistente.
¿Este es el caso del bañador?
¿Por qué todos nuestros casos son sobre acoso sexual
y siempre representamos al acosador?
Esto no es acoso sexual. No lo es.
Solo obliga a todo el mundo a llevar bañador.
Él no obliga a nadie a hacer nada.
¿Y por qué las mujeres siempre se sienten acosadas?
Sois vosotras las que os hacéis pasar por el sexo débil.
Y, por cierto, los hombres no van y se operan las tetas.
Ni se obsesionan con el tamaño de su culo.
Los hombres no se prueban 10 conjuntos antes de salir por la noche.
Y les da igual si tienen el vientre plano.
¿Quieres saber quiénes se fijan en vuestro cuerpo? Son las mujeres.
Gracias por compartir, Billy. Cambiando de tema…
¿Por qué no impugnas el caso?
Porque el cliente es mío y gracias a él
me harán socia y, una vez que tenga poder,
pondré fin a este chovinismo desenfrenado.
¿Por qué no vas y te lo piensas?
-¿Pensar el qué? -Acaban de llegarme los pedidos.
Hay 800 pedidos.
Las primeras proyecciones lo equiparan con el Veg-o-Matic,
solo un poco menos que el pelo en espray.
Y quieren entrevistarme para un programa de televisión por cable.
Voy a ser rica, rica, rica.
Con esa prosperidad en mente, hemos terminado. Billy, Ling, suerte.
¿Pensar el qué?
Richard, necesito un momento.
-Vale, tómatelo. -Quiero decir, contigo.
¿Qué pasa?
Notas cómo he cambiado, ¿no?
-¿Cambiado? -Sí, he cambiado.
-Ah, ¿sí? -Sí, desde que cumplí 35.
¿Y has cambiado mucho?
Bueno, me he vuelto un poco más atrevido.
Estoy más predispuesto a coger el toro por los cuernos.
No sé si te pillo,
pero qué ganas de ver adónde vas con esto.
Bueno, en mi corazón, siento una reconexión con Nelle.
Una voz me dice: "Ve con ella",
y la he ignorado y la he negado.
Pero no voy a ignorar más esa voz. Voy a lanzarme.
Excelente.
Desafortunadamente, si a ella también le habla una voz,
no le canta mis alabanzas.
Porque ni creo que se haya fijado en el cambio.
Y me hace sentir un poco tenso.
-Vaya. -Mi pregunta es:
¿crees que debería intentar lo de detrás de la rodilla?
John,
eso no es algo con lo que quieras hacer el tonto.
Pero si lo hicieras, bueno,
sin duda se daría cuenta del cambio, ¿no?
-¿Sí, en qué puedo ayudarle? -Elaine.
-Hola, Elaine. -Tía Gladys. ¡Dios mío!
Hola. Hola. Guau.
-Sí, sí, puedes guardarte tus guaus. -Esto es para ti.
-¿Qué es esto? -Eres secretaria legal.
-Pensé que reconocerías una citación. -¿Cómo?
Claro, hazte la tonta. Fui como una madre
-para ti y ¿así me lo agradeces? -¿Qué pasa?
-¿Eres su abogada? -Bueno, ¿necesita una?
Me temo que sí.
Mi hija inventó el sujetador facial hace cuatro años.
Murió en un accidente de coche hace dos años. Elaine le robó la idea.
-¿Qué? -¿Pensabas que no lo sabía?
-Yo no la he robado. -Te he pillado, Elaine.
Yo no…
No. No. No digas nada, Elaine. Déjame ver esto.
Te deberían arrestar y meter en la cárcel.
-Es una mentira. -No, no, no. Calladita.
Voy a leer esta denuncia y luego las abogadas
vamos a hablar.
-Todo esto es un gran… -Elaine.
En mi opinión, la política era ofensiva, degradante y equivalente a acoso.
¿Día de playa? Somos una empresa de software, por Dios.
Y quiere que nos pongamos bañador.
-Creo que dirían que no fue un mandato. -No, no lo fue.
Pero cuando el 70 u 80 % lo hace, aquellas de nosotras que no…
Me sentí un poco marginada.
Y, lo siento, no debería tener que mirar a hombres y mujeres
semidesnudos mientras trabajo.
-Bueno, era un día al mes, ¿correcto? -Sí.
Siendo el abogado del diablo, ¿por qué no tomarse ese día libre?
-Llama y di que estás mala. -¿Y por qué tendría que hacerlo?
Mire, tanto si me quedo en casa como si no me pongo el bañador,
de ambas formas probablemente llamo la atención al hecho
de que no me encanta mi cuerpo
y es injusto que tenga que hacer eso.
Nunca se le pidió que se pusiera bañador, ¿verdad?
-No. -Gracias, señora.
Y cuando dice que el 70 % de la oficina se ponía bañador, en realidad,
muchas de las mujeres solo se ponían la parte superior.
Llevaban pantalones o falda, ¿no es cierto?
Sí.
¿Se siente acosada solo porque otros se visten así?
Sí. Porque cuando todos lo hacen, llama la atención a por qué yo no, y eso es…
Los hombres también llevaban bañador, ¿no?
Lo cual también es horrible.
No necesito ver su barriga cervecera colgando sobre el cinturón.
Pero para que quede claro, lo del bañador, ¿era para hombres y mujeres por igual?
Era para hombres y mujeres, Sr. Thomas.
Pero eso no lo hace igual.
-¿Por qué es diferente? -Porque lo es.
-Es una mentira. -Vale.
Es una mentira.
Sí, Elaine. Llevas diciéndolo una hora.
Ahora, escucha, he acordado con la abogada de tu tía acelerar las declaraciones.
Es la mejor forma de librarnos.
-Y tu tía ha accedido a ir primero. -Vale.
Vale. Hagámoslo.
¿Qué?
¿Hay algo que debamos saber antes de empezar?
¿Como qué?
Como, ¿plagiaste a tu prima?
Elaine, estamos aquí por ti. Lo sabes.
Necesitamos saberlo. ¿Ladrona o no?
-Fue mi idea. -Teníamos que preguntarlo.
Le conté a Martha la idea.
¿Martha y tú teníais una relación cercana?
Eso pensaba.
Hagamos una búsqueda rápida de patentes para empezar.
¿Qué pasa con mi entrevista de la televisión?
Quizá mejor dejarlo por ahora.
-¡John, hola! -Hola. ¿Qué tal?
Bien. ¿Y tú?
Bien. Bien.
¿Entonces no te gusta el caso del bañador?
-¿Querías algo? -No. No.
-¿Qué demonios fue eso? -Lo siento.
¿Estabas intentando excitarme con la bobada esa de la rodilla?
-¿Te dio una patada? -No.
El talón me dio en el ojo al caerse.
-¿Qué es el temita ese de la rodilla? -No quieres saberlo.
¿Por qué no? ¿Todo el mundo piensa que no me gusta el sexo o qué?
O sea, solo porque nunca lo haga… Me acuerdo de cómo es.
Y tengo un vago recuerdo de cómo es el sexo.
Y por lo que puedo recordar, me gustó, ¿vale?
Ocho segundos.
-¿Qué? -Vine a hablar de mi problema
y has tardado ocho segundos en hablar de ti.
Tu récord es seis.
Vale.
Te toca.
¿Os gusta que se os impongan o no?
He leído artículos, algunos de feministas,
que dicen que a las mujeres les gusta que las dominen,
al menos un poco,
y solo quieren estar con un hombre que se imponga.
-¿Es eso cierto? -No.
Richard dice que, sobre relaciones,
solo debo escuchar a mi brújula del sur y nada más.
No confiaría en los consejos de Richard sobre relaciones.
Ya es bastante malo que confíes en mí.
-¿Estás bien? -Le echo de menos.
-¿A Billy? -A Greg.
Lo eché todo a perder, John.
Tenía a un hombre fantástico. Hasta era médico.
Bueno, ¿está…?
¿Está saliendo con alguien?
No. Pero ha decidido que cualquiera menos yo.
Te estoy hablando de volver a intentarlo con Nelle.
Tal vez necesitas hacer lo mismo con Greg.
-No, no sé. -Ally, tienes casi 30.
Estadísticamente, se te ha caído un rayo.
Ahora te toca a ti ponerte manos a la obra.
De niño, mi colegio tenía un día en que todos
nos poníamos pantalones cortos. Te subía el ánimo.
-¿Por eso creó el día del bañador? -En parte.
Todo el mundo está siempre tan serio.
-El trabajo puede ser divertido. -¿Era una vez al mes?
La gente a la que le gusta el trabajo es más productiva.
Y usted pensó que ponerles en bañador de vez en cuando…
Los daría más energía y haría más eficientes.
Y no pensó que alguien como Vicky Sharpe podría sentirse
incómoda con tanta carga sexual…
Nadie le ha hecho nada. Es…
¿Cómo?
¿No pensó en la posibilidad de que le dé vergüenza
ver a gente en bañador paseándose por la oficina?
No debería. No.
¿Qué está pasando?
No creo que esto deba molestar a nadie, su señoría.
Perdón.
Dígame, Sr. Volpe, ¿acaso
esto deslegitimiza el lugar de trabajo?
¿Qué está haciendo?
Sr. Volpe, ¿no nos pide creer
que las empleadas no deben oponerse a que otros lleven bañador?
Lo que digo es: ¿a quién le hace daño?
Miembros del jurado.
Nos lo estaba contando, lo emocionada que estaba
porque neutraliza la gravedad.
De hecho, el día antes de morir, estaba hablando de hacer un infomercial.
-¿Sobre el sujetador facial? -Sí.
Sra. Claven, ¿Martha le dio alguna razón para creer
que lo había inventado ella?
Sí.
-¿El qué? -Me dijo que lo había inventado.
-Eso es mentira. Le conté todo… -Elaine.
¿Cómo era su relación con Martha?
Nos distanciamos como cualquier madre e hija.
¿Es cierto que nunca le daba su aprobación?
-¿Eso lo ha dicho Elaine? -Es cierto, Gladys.
-Elaine. -Por eso te dijo que lo había inventado.
-¡Lo inventó ella! -Bueno.
¡Suficiente!
¿Le dio alguna vez su hija alguna prueba
de que había inventado este producto?
Aquí está la solicitud de patente fechada el 2 de marzo de 1996
y los bocetos que hizo ella misma.
-¿Lo robaste? -No. Y…
Tienen siete testigos. Gente a la que se le contó.
Solo significa que les mintió como a su madre.
Yo conseguí la patente.
Martha no era una persona muy sincera.
Embellecía las cosas más que yo.
-Si pueden probar que robaste la idea… -No la robé.
Vale.
¿Por qué no me creéis?
¿Tienes alguna documentación
o cualquier otra cosa que se remonte a hace más de tres años?
No lo sé.
La única persona con quien hablé fue Martha.
Tenía miedo de que alguien robara la idea.
-Tal vez deberíamos hacer una oferta. -¡No!
Es tu palabra contra una mujer fallecida con siete testigos.
No pienso pagarles nada.
No voy a dejar que me lo arrebaten.
No voy a pagarles. Y no tiene que ver con que tenga una vida patética.
Este invento es mío.
Bueno, queda que declare otra de tus primas.
Vamos a ver qué tal va
y ya se nos ocurrirá algo después.
-¡Mierda! -Lo siento.
No me lo puedo creer.
Anoche fue la mejor noche de mi vida.
Y hoy me meto de cabeza en un retrete.
La empujé a un váter.
Has estado causando una gran agitación.
Nelle, perdona por agredirte en la parte posterior de la rodilla. Solo…
Tratabas de abrirte camino, un camino que no tienes intención de seguir.
Salgamos.
Al final del día, vayamos a comer algo y listo,
como esa gente con vida sobre la que leemos.
Vale. Pero no al bar.
Si salimos juntos, vamos a ir a otro lugar.
Eso… Eso está bien.
-Vale. -¿Adónde?
El lugar lo elijo yo.
Saldremos, John, pero fuera del edificio.
Sentí que tenía que ponerme un bañador.
¿Por qué?
Pues porque acababa de empezar a trabajar en la empresa.
Mi jefe me dice que es algo que hacen.
Yo, por supuesto, no quiero parecer que me estoy negando…
Supongo que sentí presión.
-¿Todavía? -No.
-¿Por qué? -Bueno, como llevo más tiempo,
siento menos necesidad de obedecer.
¿También ha tenido oportunidad de conocer más a mi cliente?
-Sí. -¿Le parece alguien
que presionaría a una empleada a ponerse bañador?
-No. -Y conociendo a los otros empleados,
¿les hacen pasar un mal rato a las que optan por no ponerse bañador?
No.
La presión que percibía era solo una percepción.
-Pero cuando ve a todos los demás… -No la culpo, Sra. Tyler,
pero quizás tampoco deberíamos culpar al Sr. Volpe.
-Bueno, es su empresa. -Sí, lo es.
Y cuando testificó que lo hizo por la diversión y el humor de la oficina,
¿tiene alguna razón para dudar de él?
No.
Gracias, señora.
Quizá sí que somos el sexo débil.
¿No lo dicen estas leyes?
No. Dicen que los hombres no deberían acosarnos.
¿Por qué hay leyes? ¿No podemos defendernos solas?
Al usar la ley te defiendes a ti misma.
Pero la sociedad nos dice que seamos débiles.
Nos dice que seamos el género objetante.
Y si somos las depredadoras sexuales, sería indecoroso, ¿no?
Pues no es justo. Tenemos que sentarnos y esperar
a que nos inviten a salir, nos llamen.
Perdón.
Esto debe ser sobre Greg otra vez.
Si los hombres no se conforman con "no"
o son insistentes, nos parece romántico.
Hacemos películas sobre ellos.
Pero si es una mujer, la interpreta Glenn Close.
-¿Cuántas veces lo has llamado? -¿A quién?
-Greg. -Unas pocas.
Once.
Te explico el problema, Renée.
Y es tanto tuyo como mío.
Los hombres buenos no existen.
He leído un artículo que dice que, de media,
hay dos por estado.
-¿Hombres buenos? -Sí.
Y yo pesqué a uno de ellos. Y lo dejé escapar.
¿Martha le habló del sujetador facial?
Sí, muchas veces.
De hecho, el día antes del accidente me habló de él.
¿Le mencionó alguna vez a su prima Elaine mientras hablaba de él?
-Sí. -¿Recuerda qué le dijo específicamente?
Pues…
Tenía miedo de que Elaine intentara robarle la idea.
-¿Dijo eso? -Sí.
¿Y usted le respondió ante sus preocupaciones?
-Creo que sí. -¿Qué le dijo?
Bueno, pues, no me acuerdo exactamente, pero…
¿Pero qué?
Pues, Elaine…
me cuesta decir esto con ella en la sala porque la quiero.
Creo que necesitamos que lo digas.
Pues…
Siempre estaba desesperada por llamar la atención, ¿vale?
En el instituto ninguna quería que su novio estuviera cerca de ella,
porque teníamos miedo de que intentara, ya sabes, robárnoslo.
¿Qué más?
Pues…
-No confiábamos en ella. -Casey.
Lo siento. No me malinterpretes. Te queremos. De verdad.
Pero está muy mal lo que le estás haciendo a Gladys.
¿Dijo que sí? Excelente.
Pero quiere salir del edificio.
-¿Y qué? -Pues que soy un poco agorafóbico.
Salir es una cosa. Ir a un lugar nuevo es otra.
Quizás te lleve a Poughkeepsie.
John, tienes una cita con una mujer hermosa.
¿Por qué no te olvidas de tus excentricidades y sales con ella?
Deberías estar agradecido. O sea, mírala y mírate.
¿Por qué no te dices a ti mismo: "He batido un récord con ella"?
La gente os va a ver a los dos juntos y va a asumir
que la estás pagando.
Pero no. Lo has logrado. Has logrado que una mujer guapa salga contigo gratis.
Disfruta del hito. Es un momento único de la vida.
Ahora vete.
Había pensado que tú y Ling podíais venir para una cita doble.
No me preguntes por qué. Me reconfortas.
Hay que convencerla de que llegue a un acuerdo.
No creo que robara la idea, ¿tú sí?
Si asiste a ese programa de televisión…
Mira, Elaine puede ser muchas cosas, pero no es una mentirosa. No robaría.
Incluso si tienes razón, incluso si la prima muerta mintió,
no tenemos pruebas.
-Elaine, ¿cómo estás? -Bien.
Tu declaración está programada para mañana.
Vale.
Mira. Mira, nuestro caso…
Es obvio es que tu prima Martha estaba mintiendo,
pero ¿sabes de alguna razón por la que lo habría hecho?
Debía estar más desesperada que yo.
Oye, oye.
Lo que más me molesta es que yo…
Todos los demás… Nadie era siquiera amable con ella.
Ahora que está muerta, todos salen corriendo como si…
Hace tres años, tuve que organizarle una fiesta de cumpleaños. Yo sola.
¿Y convencí a su madre o alguna de ellas para que fueran?
Ni siquiera…
¿Qué?
-Perdón. -Elaine, ¿qué?
Todos pensamos que hemos progresado tantísimo:
ya no se cosifica físicamente a las mujeres.
Vicky Sharpe ciertamente lo pensaba. Estudió una carrera.
Consiguió un buen trabajo en una empresa de software en crecimiento.
La contrataron por su creatividad, la escogieron por su mente.
Pero, ahora, ponte un bañador, ¿vale?
Y, sí, lo sé, no tenía que hacerlo.
Pero, entonces, llama la atención por no ser buena chica.
Es una mojigata o, peor aún,
tiene un cuerpo feo que cubrir.
¡Por el amor de Dios!
¿Por qué tendría que soportar esto siquiera un segundo?
¿Y su argumento de que los hombres también lo hicieron?
Supongo que podrían tener un concurso de camisetas mojadas
y justificarlo haciendo que los hombres compitieran también.
Este jefe es un hombre.
Un macho, supongo, que quería tener un día de bañador en el trabajo
para levantar los ánimos.
A Vicky Sharpe nunca se le debería poner en la situación
en la que tiene que decirle a su jefe:
"Me niego a ponerme bañador hoy".
Hemos progresado tantísimo, ¿no es así?
Esto no era el equivalente a un concurso de camisetas mojadas.
Esto no era algo diseñado para excitar.
Incluso la demandante lo ha admitido.
Todo lo que trataba de hacer era generar un poco de diversión.
Sí, un poco de espíritu de oficina.
¿Saben qué? Las empresas solían tener happy hours los viernes por la tarde,
pero ya no por las leyes que regulan las bebidas alcohólicas.
Y ahora lo demandan por una fiesta temática de playa.
A las mujeres las trataban igual. Los hombres iban en bañador
o no si no querían, al igual que las mujeres eran libres de elegir.
Un viernes al mes trae palmeras de mentiras,
soles y arena, sirve piñas coladas sin alcohol
y le demandan por ello.
Porque la Sra. Sharpe, a quien nunca se presionó para participar,
sin embargo, se sintió cosificada.
Dice que estas cosas la hicieron sentir cohibida
por su cuerpo imperfecto,
como si la vanidad fuera cosa de mujeres
y los hombres no pudieran sentirse cohibidos por su aspecto en bañador.
Según han reconocido, el motivo no era chovinista.
No era sexista.
Era para levantar la moral de la oficina. Incluso ellas lo admiten.
Pero aquí están, demandando de todos modos.
¿No nos estamos tomando las cosas demasiado en serio?
Estaba haciendo un vídeo para un montaje para su regalo de Navidades.
¿Esta es su fiesta de cumpleaños?
La que organicé porque nadie más lo hacía.
A la que nadie quería venir.
La cámara está en un trípode.
Feliz, feliz cumpleaños, cariño
Hiciste un número.
-Aunque no puedo llamar… -No importa.
Vale, aquí. Esta es la parte.
Pide un deseo. Pide un deseo.
-Excelente. Yo también pedí un deseo. -¿El qué?
Que mi sujetador facial sea un gran éxito, que me haga rica y famosa
y tenga mil pretendientes.
¿Qué es ese sujetador facial del que no callas?
Mi sujetador facial es el mejor invento…
Ese fue el día que se lo conté.
¿Por qué no sacaste esta cinta ayer?
No me acordaba de ella.
Y cuando empecé a hablar de su cumpleaños, me acordé.
¿Sigues pensando que deberíamos llegar a un acuerdo?
Esto vale de prueba, ¿no?
Sí. Y no, no deberías aceptar un acuerdo.
Oye, nunca dije que estuvieras mintiendo.
Pero lo creías, de los pies a la cabeza mal teñida que tienes.
Sí, los tiempos que corren son difíciles Pero me da igual
Tengo un hierro en los pantalones Y me sobra
-Me importa una mierda -Te va a encantar este lugar.
¿Reparten micrófonos o qué?
Gusanos inmundos Vuestra vida se ha terminado
Esa es la banda, John.
Suenan como un dolor de cabeza.
No te asustes Tengo que hacer algo de ruido
Odiamos la forma en que vivimos, pero no tenemos otra opción
Tengo ojos en todas partes
No te metas conmigo
Oye, tío.
¿Esa es tu hija? Está buenísima.
-Este lugar me preocupa. -Vamos a bailar.
-¡Esperad! -¿Qué pasa?
Perdonad. Aquí tenéis un billete de 100 dólares por las gafas de sol.
Gracias. Gracias.
Largaos. Quítate el abrigo, John.
-Y póntelas. -¿Por qué?
Para que no parezcas el padre de Nelle. Hazlo.
-¿No son geniales? -¿Están en libertad condicional?
-Vamos. -Estamos fuera de lugar, Richard.
Haz lo que yo haga. La supervivencia es nuestra meta.
Bebiendo un poco de alcohol Al estilo del barrio Valley
De L.A. a la bahía Tu proxeneta es nuestro
Has oído hablar de nosotros Somos la manada asesina
Bajando por el centro, así como así
Lo que hay en nuestra maleta
Cuenta el cambio y presta atención
O terminas mal
Ahora baila
Como si estuvieras puesto
¿Qué están haciendo? ¡Nos van a pedir que nos vayamos!
Creo que están bailando.
Si te metes con la manada, es la guerra
-Sin leyes -Sin órdenes
Si te metes con la manada, es la guerra
-Sin leyes -Sin órdenes
Déjame oírte Haz dinero, dinero
Haz dinero, dinero Haz dinero, dinero
Haz dinero, dinero Haz dinero, dinero
Haz dinero, dinero Haz dinero, dinero
Haz dinero, dinero Haz dinero, dinero
-Noventa y nueve -¿Qué?
Creo que me ha dado un tirón.
Bueno, te estabas moviendo en diferentes direcciones, John.
En serio, Nelle, ¿por qué me llevaste?
No quería ir al bar.
Vale. Pero ¿por qué ese lugar? Era una especie de prueba, ¿no?
Tal vez.
Querías ver si podía arreglármelas. ¿Aprobé?
Sí, aprobaste.
Y luego se besaron.
Fue tan… dulce.
-¿Los estabas siguiendo? -No.
No, estaba caminando a casa, de nuevo, sola.
Otro largo día en la oficina. Y los vi.
-Entonces, ¿por qué te molesta? -No me molesta.
-Me alegro por ellos. -Sí. Ya veo.
Es solo que… Es…
Estar en pareja es bueno, Renee.
Y tal vez deberíamos dejar de esperar al hombre adecuado y…
y salir con los equivocados.
Quiero decir, probablemente sea mejor que la soledad.
No hay nada más solitario que tener al chico equivocado.
Escucha, ¿por qué no finges que estás saliendo con Greg?
A los médicos nunca los ves de todos modos.
Así que puedes pensar en ti misma…
Olvídalo.
Tenemos helado. ¿Quién necesita un chico?
¿Sabes qué? John lo hizo con actitud. Tuvo un cambio. Lo viste.
También lo sentí. Justo detrás de la rodilla.
Todo es cuestión de actitud, Renee.
Y yo también voy a cambiar.
-John, ¿estás ahí? -Sí.
Cuando tengas un segundo…
En realidad, voy a salir ya. Échate atrás, por favor.
-¡Guau! ¡Te has superado! -Gracias.
Escucha, esta noche, ¿tienes planes?
¿Esta noche? No.
Se me ocurre que podría cocinar. ¿Te apetece?
-Por supuesto. -Genial.
-A las ocho. -Perfecto.
-Excelente. Yo también pedí un deseo. -¿El qué?
Que mi sujetador facial sea un gran éxito,
que me haga rica y famosa y tenga mil pretendientes.
¿Qué es ese sujetador facial del que no callas?
Mi sujetador facial es el mejor invento.
-Retiene la gravedad… -Esa fue la cuarta vez.
¿Queréis verlo por quinta vez?
No sé qué decir.
Me dijo que fue su idea. Lo hizo.
Bueno, supongo que debería reunirme en privado con mi clienta.
Elaine, lo siento. Estoy tan avergonzada ahora por lo que…
Me dijo que…
Elaine, lo siento mucho.
Hablemos más tarde. Vamos, Gladys.
Mi propia hija, ¿me mintió?
Supongo que hemos ganado, ¿no?
Deberíamos ir a celebrarlo.
Elaine, fuiste víctima de la mentira de una persona.
Que el resto del mundo estaba dispuesto a creer.
-Yo no. -Lo sé. Gracias.
Mira, acabas de aprender el primer aspecto negativo del éxito.
La gente surge de la nada.
Era mi familia, Ally. Y la gente de aquí, incluida Georgia.
Lo siento, Elaine. No tenía claro que estuvieras mintiendo.
Pero me lo preguntaba, sí.
Lo siento.
Tengo que ir a prepararme para la entrevista por cable.
¿Van a volver o no?
El alguacil piensa que sí. Esa es la señal.
No puedo soportarlo. No puedo soportarlo.
Vamos. Ven conmigo a por un café.
Durante su alegato me di cuenta de que se cree lo que estaba diciendo.
Estoy segura de que es un buen hombre, pero sencillamente no lo entiende.
Tiene su abogado. Ni siquiera deberíamos estar hablando.
Todos hemos declarado. Es igual.
Que los hombres y las mujeres llevaran bañador no significa
que su política fuese neutral.
A los hombres no se les juzga por su cuerpo. A las mujeres sí.
Se nos cosifica o no, aún se nos evalúa por nuestras cualidades físicas.
-¿Y a los hombres no? -No de la misma manera, no.
Y si no lo sabe, entonces…
No lo entiende.
-¿Esta noche? -Solo una cena.
John, cuando una mujer te invita a su casa a cenar,
te ha tocado la lotería.
-No significa nada. Es solo… -Ally. Estupendo.
Esto es privado.
Exacto. Ally, que no salga de aquí.
Si una mujer invita a un hombre a su casa,
¿qué significa?
-Quiere acostarse con él. -Gracias.
-¿Por qué? -Nelle me ha invitado. ¿Satisfecho?
¿En serio?
John, ¿cómo te sientes al respecto?
Bueno, no me molesta.
Porque la última vez hubo…
La última vez no era la adecuada. Ahora me gusta esta mujer. De verdad.
¿Por qué me miras así?
Estaba tomando una imagen mental
de la mirada que los hombres tienen
cuando descubren que les gusta alguien.
Es agradable.
¿Te gustaría tener a quien amar?
¿Y tú?
Sí. Me pasa de maneras tan extrañas.
Ally, cuando llamas a Greg, ¿qué tipo de mensaje le dejas?
Solo que soy yo… llamando.
¿Y si le dices cuánto lo extrañas?
O mejor aún, díselo en persona. ¿Qué es lo peor que puede pasar?
-Terminarías igual que estás ahora. -Gracias, Richard.
Uno para todos y todos para uno.
Sr. Foreman, ¿ha llegado el jurado a su veredicto?
-Así es. -Adelante.
"En el caso de Sharpe contra Volpe Packard Enterprise,
por el cargo de acoso sexual, fallamos a favor del acusado".
-Guau. -Y con razón. Estaba preocupado.
Gracias. A los dos.
Nunca perdemos. Por eso cobramos tanto.
A juzgar por las primeras ventas…
Estamos muy emocionados.
Por supuesto, aún es muy pronto, pero parece que hay mercado.
La gente quiere salvar su rostro.
No eres emprendedora, al menos por vocación.
No.
Soy asistente legal.
¿Y qué dicen en la oficina, dado tu repentino éxito?
Bueno, se alegran por mí, claro.
Tengo un grupo estrecho de personas que me animan.
-¿Y familia? -Sí, familia también.
-Bueno, mucha… -Todo va muy bien.
-Bueno, mucha suerte. -Gracias.
-Hola. -Hola.
Perdón por el retraso. Fui a por vino.
Estaba empezando a pensar que no vendrías.
Estaba nerviosa porque tuvieras miedo.
¿Miedo de qué?
La mayoría de los hombres piensan que si una mujer les invita a cenar a casa
es porque quiere acostarse con él.
Vamos, quítate el abrigo.
¿John?
¿Así que este no es el caso?
¿Querías que fuera así?
Quizá.
Bueno, como mínimo, vas a tener que comer primero.
-He estado cocinando como una esclava. -Vale.
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