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John.
-Nelle, hola. -No he terminado la oferta de Peabody.
-¿Puede esperar a mañana? -Claro.
¿Vas a jugar a los bolos?
Casi. La fiesta de Navidad de un cliente.
-Estará lista por la mañana. -Está bien.
-John. -Nelle.
¿Alguna razón en particular por la que vengas así hacia mí?
-Pues, hay muérdago. -Ibas a besarme.
-Sí. -Qué mono.
Hola, chicos. ¿Qué tal?
Estoy bajo el muérdago.
-John iba a besarme. -Guay. Escucha.
La fiesta de mañana será a las cinco.
¿Quién iba a trabajar a esa hora?
Richard, han echado a Sheldon Maxwell.
-¿Qué? -Hace una hora.
Está en camino. Parecía molesto.
¿Quién es Sheldon?
Trabaja para Tamarack Mosely.
¿Qué pasa con su contrato?
No sé qué ha pasado.
A ver el acuerdo. Nelle, conmigo. Despido improcedente.
Quiero a todos. ¿Bizcocho? ¿Y Ally?
Llama a Georgia. Que venga con una nota, un contrato,
toda la documentación relacionada con Tamarack Mosely.
Yo debería estar en la fiesta de Renee.
-¿Pero qué... -Sheldon Maxwel, despedido.
-¿Quién es ese? -El mejor cliente de Richard.
Gracias al cual abrieron este bufete.
Te esperan en la sala de reuniones.
Ally, bien. Sheldon, esta es Ally...
Era Ally McBeal.
-Hola. -Siéntese, por favor.
Estábamos hablando del contrato
que Nelle revisará esta noche...
aunque se pierda su fiesta.
Según recuerdo, no pueden despedirle sin más.
-Trabajaremos todos... -Richard, agradezco tu respuesta.
Pero no...
No creo que puedas...
¿Por qué te han despedido, Sheldon?
Creen que he perdido la cabeza.
¿Es así?
-Poughkeep-Poughkeep...Porras. -¿Porras?
¿Sheldon, te han dado alguna explicación?
Hace dos días...
No saldrá nada de aquí, puedes contárnoslo.
Estaba en mi oficina y vi un unicornio.
-¿Con un... cuerno? -No tendría que haber dicho nada.
¿Por eso te han echado? ¿Por creer ver un unicornio?
Lo vi. También lo vi el año pasado por estas fechas.
Esa vez fue en mi casa.
-¿Grande, mediano? -Como un caballo pequeño.
¿Alguien controla la ley de unicornios?
Yo lo haré, con Ally.
Empezaremos a primera hora. John, quiero leer el caso del niño Pinocho.
-Podría servir. -¿Qué niño Pinocho?
Tuvisteis un caso de un niño que echaron del colegio.
-Se creía que era Pinocho.
Fue hace mucho tiempo,
y el niño era John.
-Está olvidado. -¿Creías que eras Pinocho?
-Tenía 10 años, tuve una reacción a la soja.
Soy una persona muy honesta.
Lo siento.
-Hola. -Hola.
¿Pasa algo?
-Me gusta tu conjunto. -Gracias.
-Podrías comerte una galleta. -Podríamos compartirla.
¡Renee! No puedo ir a la fiesta.
-¿Qué? -Tengo trabajo.
Si salgo pronto, te veo allí...
Vale.
Renee. Hola.
¿A qué juegas?
Te dije que no me llamases, que...
Ya sé lo que me dijiste.
¿Y qué haces aquí? ¿Tienes un supercaso esta noche?
He venido por ti.
Sé que hay un millón de razones para irme.
Pero hay una que no me deja.
-Y tú lo sabes. -Eso no significa nada...
Sé que sería complicado.
Pero hacer como si...
¿Qué te pasa?
-¿John? -Nelle.
¿Otra vez quieres besarme?
Pues...
¿Nelle, estás lista? Hola, Elaine.
Llegaremos tarde. Hola, John.
Voy a por mi abrigo.
Hola, Ally, ¿cómo estás? Feliz Navidad.
¿"Feliz Navidad"? ¿Cuál es el truco?
¿Una no puede tener espíritu navideño?
-Ling. -Richard, hola, cielo.
¿Seguro que no puedes venir? No será lo mismo sin ti.
Billy, Georgia, me alegro de veros.
Bueno, nos vamos.
¡Me ha tocado!
-Quería besar a Nelle. -Da igual, Ling.
Lo habéis visto, ha acosado sexualmente mi pecho izquierdo.
-Se ha adormecido. -Ling, hay muérdago.
Igual solo quería darte un beso navideño.
Oh, feliz Navidad, John,
para ti y para los tuyos.
Gracias.
-Igual si lo retira. -Mucha gente le oyó decir que lo vio.
-Debemos alegar que no es relevante. -No me gusta esa estrategia.
-Ally, Billy, no quiero perder el caso. -Richard...
Este trabajo es todo lo que tiene. No tiene familia.
Me cuenta entre sus amigos. ¿Qué te dice eso? Y ha sido bueno conmigo.
Quiero que cuidemos de él.
Este trabajo lo es todo para él. Es todo lo que tiene.
Eso y unicornios.
Hay una cabeza en la bolsa.
¿Qué?
¿Qué pasa?
Hay una cabeza humana en esa bolsa.
¿Qué?
Es la mujer que conocí anoche.
-¿Qué haces con su cabeza? -No lo sé.
Alguien la puso ahí.
Perdón.
-Solo... -Pasó. Lo sé. Esas cosas pasan.
Me ha pasado alguna vez, no recuerdo la última.
Pero no tienes nada de lo que avergonzarte.
Los estudios dicen que cuando dos personas se atraen,
las cosas pasan.
¿Y su mujer?
Dice que prácticamente han roto, pero...
-Tenemos a Martirio. -¿Cómo?
Para el caso de Sheldon.
Seguro que ella ve unicornios.
-¿Y Ally? -Os ve allí.
Elaine, ¿acaso necesitamos un escenario para nuestra fiesta de Navidad?
-¿No habrá espectáculos? -Eso lo hacemos en el bar.
Pero como vamos a dar la fiesta aquí...
Yo he preparado el mío.
Decepcionarás a todos si no haces nada.
Hemos hecho una porra sobre si llegarás a una nota o no.
-No afecta a su trabajo. -Pero podría.
-Pues cuando lo haga... -¿Y que nos demanden
todos los inversores que pierdan dinero?
Lleva nueve años trabajando de forma impecable.
Dirige cuentas que suman casi 300 millones de dólares.
¿Y si comercia según le dice esa bestia?
-No lo hará. -El señor Nixon tiene razón.
¿Y si hay un accidente?
Si pierdo mi dinero y descubro
que estaba en manos de alguien que delira...
Y su empresa lo sabía.
No hay constancia de ninguna mala praxis o incompetencia.
Su Señoría, cuando tenía nueve años, fui elegida presidenta del tercer curso.
No es lo mismo, letrada. Alumnos de tercero votando a lo loco
dista mucho de un adulto que ve unicornios.
-No me refería a eso. -¿A qué te referías?
Yo fui una gran presidenta.
Fui organizada y eficiente.
Fui la mejor presidenta que hubo. Me lo dijo el director.
-¿Ese es tu argumento? -No.
Lo que digo es que yo seguía creyendo en Papá Noel.
Era la única de la clase que lo hacía.
Y a parte de alguna discusión con mis padres,
no hubo consecuencias. No afectó a mis habilidades
para ejercer de presidenta.
Una analogía encantadora.
Muy bien.
Llevaremos a cabo una audiencia probatoria.
Después daré mi veredicto. Señor Maxwell, usted primero, luego el señor Poile.
-¡Hola! -Matt.
Dime.
¿Pensabas que eso fue todo?
Conseguí lo que quería, no iba a llamarte porque era solo sexo.
En realidad no te quiero.
Lo has pensado, ¿a que sí?
¿Te da miedo besarla?
-No me da miedo, es solo... -Miedo.
Si aún no la has besado...
Nos hemos besado.
¿Entonces cuál es el problema?
Pues que siempre ha sido cosa suya. Quiero dar yo el paso.
John, lo tuyo son los "Servicios de Acompañamiento".
¿Puedes irte?
Tú me has pedido que viniera.
-Para ayudar, para no menospreciarme. -Vale, mira.
Solo es una mujer. Te intimida su belleza.
Sus largas piernas, su increíble pelo, su piel de porcelana.
Tiene que ser eso.
-¿El qué? -La porcelana.
Te recuerda a tu váter.
Creo que deberías irte.
-Vale. -Richard.
Ah, sí.
¿Vio un unicornio parado en la oficina?
Así es.
-¿Y qué hizo? -Pregunté si alguien más lo veía.
-¿Y bien? -Nadie lo veía.
-Así que fue una alucinación. -Yo no lo diría así.
Bueno, si nadie más puede verlo...
Solo significa que ellos no pueden verlo.
Su trabajo es muy estresante, ¿no, señor Maxwell?
Así es.
Se podría pensar que hace falta mucha concentración.
Es así.
¿No se distrae cuando un unicornio pasa galopando?
No he hecho nada imprudente tras haberlo visto, señor Nixon.
Y no seguiría el consejo de un unicornio al invertir.
El mercado global cambia en un segundo.
¿Y si el yen se desploma y usted está preocupado por un cuernecito?
No insulte mi inteligencia, señor Nixon.
No hablo de su inteligencia.
Cuestiono su estabilidad mental.
Usted ve unicornios, señor Maxwell.
Y me despide por eso.
Nada que yo haya hecho, solo algo que he visto.
Nada garantiza que una persona
con esas visiones no vaya a equivocarse.
-¿Dónde consigue esa garantía? -¿Ha tenido depresión, señor Maxwell?
Hace mucho.
Pero necesitó atención médica.
-¿Es correcto? -Brevemente.
¿Le dijo a su médico que vio unicornios?
Sí. Me diagnosticó como afortunado.
Yo creo que lo ha hecho bien.
Ha sonado bien, pero al final, es un hombre que ve cosas.
-¿Por qué has cerrado la puerta? -Estaba abierta.
¿Sabes por qué te pedí en el caso?
¿Porque soy una buena abogada?
-No es por eso. -¿Porque estás dejando a Georgia?
-Lo recuerdo. -¿El qué?
Cuando tenías siete años,
viste uno.
¿Un qué?
Un unicornio en tu salón.
-Me lo contaste. -Nunca...
Ah, cierto. Pero eso, probablemente, solo fue una de mis fantasías.
No, recuerdo preguntarte: "¿Imaginaciones?"
Dijiste que era real.
-¿Aún piensas que fue real? -¿Real?
Vamos Billy, ¿cómo iba a ser real?
Pero piensas que podría ser.
He aprendido a saber que eso no es posible.
-Igual debería subirte al estrado. -¿Para decir qué?
Que viste uno, serías la prueba de alguien que ve un unicornio
-pero que no está loca. -Martirio cree que sí.
-¿De verdad lo recuerdas? -¿El qué?
¿el día que vi un unicornio?
Ally, recuerdo todo.
¿Fue real?
Vivimos separados en la misma casa.
-¿Por qué no te vas? -Lo haré, estoy...
No quiero hacerle daño, estamos en Navidad...
Matt.
No voy a pretender que soy muy perspicaz.
Si lo fuera, no habrías estado en mi cama anoche.
Pero estamos sentados en un bar hablando como si tuviéramos futuro.
Ese futuro no es real. No lo será
mientras sigas viviendo con tu mujer.
No voy a hacerle eso a ella. Ni a mí.
Solo necesito algo de tiempo.
¿Cuánto?
No pretendo ser cruel.
Solo estoy protegiéndome.
Está...
embarazada de cuatro meses.
¡Renee!
-Hola. -Hola.
-¿Qué pasa? -Tengo que volver.
-Renee. -Luego.
Su mujer está embarazada.
Bueno, para que sea un problema...
Estáis juntos.
No tengo ni idea.
Dice que están separados.
¿Qué necesitas?
-¿Consejo, apoyo? -Ya sé tu consejo.
Me conoció antes de que yo fuera fuerte, Ally.
Me conoció entonces. Me conoció débil.
Eres débil ahora.
Sí, y él es el único que podría saberlo.
Yo lo sé.
Tú no me atraes.
No quiero que te hagan daño.
Yo tampoco.
Quiero ayudarla.
Pero Renee se cierra más cuando está dolida.
¿Estar con este tío es lo peor que le podría pasar?
Billy, está casado.
-¿Qué? -Sigo sin entenderte.
Por un lado, rechazas el mundo de lo absoluto.
-Por otro, tu vida se rige por él. -Por algunos absolutos.
Y mueres por ellos.
¿Qué quieres decir?
No lo sé.
Toda la responsabilidad caería sobre nosotros
si tenemos constancia de ello y lo ignoramos.
Pero ver unicornios no ha afectado a su trabajo, seamos justos.
También con nuestros inversores.
¿Tenemos que esperar a que la demencia cause una catástrofe?
¿Eso es la demencia para usted? ¿Creer en unicornios?
-Diría que es un síntoma. -¿Es usted creyente?
Sí, y estoy deseando ver qué relevancia tiene.
Entonces estará de acuerdo con la Biblia
en que un día volveremos a ver a Cristo.
No ha visto a Jesús, señor Tomas.
Vio un caballo blanco con un cuerno en espiral saliendo de su cabeza.
Supongamos que en vez de un caballo blanco,
va a usted y le dice que ha visto a Jesús.
¿Cambiaría algo? ¿Conservaría su trabajo?
Probablemente no. También sería un problema.
El Nuevo Testamento, la vuelta de Cristo... un disparate.
Creo que hay una diferencia entre Jesús y un unicornio.
Pero si le hubiese dicho que vio a Jesús,
le habría despedido igual.
No lo sé.
¿Sabía usted que según las leyendas
y la historia del unicornio, es un símbolo común de Cristo?
Letrado, ¿ahí quiere llegar?
¿Su cliente vio a Dios?
A lo que voy es a que este hombre igual vio una aparición.
No es motivo de despido.
Su cliente se encuentra en una especie de crisis de los 40.
-¿Lo ha diagnosticado usted? -No me hace falta.
Ve criaturas mitológicas.
Está al borde. ¿Tengo que esperar a que se derrumbe?
Billy está hablando con Nixon,
y puede que hayamos avanzado algo.
¿Estás dispuesto a aceptar un rol menor en la empresa?
-¿Rol menor? -Investigación.
No.
La alternativa que nos queda
que admitas que fue una alucinación.
Conozco a la jueza,
y creo que fallará a tu favor si...
Debes decir que probablemente no fue real.
Necesito creer que lo fue.
¿Cuándo viste uno?
-¿Perdona? -Un unicornio.
Has visto uno, ¿a que sí?
¿Billy te ha dicho eso?
No.
Cuando era una cría.
-¿Cómo has podido... -Lo he sabido.
La gente que los ve comparte algunos de los rasgos del unicornio.
-¿Por ejemplo? -Son solitarios...
con corazones virtuosos.
Lo acaricié.
¿Lo acariciaste?
Sí.
Me acerqué a él.
Tenía el pelo plateado y blanco.
Era suave.
Pura magia.
Y me dejó acariciarlo.
Según la leyenda,
solo pueden acercarse personas de espíritu puro.
Suerte que apareció cuando tenía siete años.
¿Tocastes su cuerno?
Su cuerno es su poder. Te protege de todo.
Y puede guiarte hacia el amor.
Yo no pude acercarme a él.
Vaya, bueno igual otro día tienes la oportunidad.
No si dejo de creer.
Te calentaría el corazón si tuvieras.
Ling. No es que no apreciemos tu buena voluntad.
Es que no cuela.
¿Os importaría darle un respiro?
Sólo intenta llegar a los menos afortunados.
Creo que el mío hace tic-tac.
¡No!
Mira esos de ahí.
Imagina estar dentro de uno.
Para ti la felicidad es un buen pijama, ¿verdad?
No, es meterte en la cama con algo
que te haga sentir cálida y acurrucada.
Ahora me conformaría con un pijama.
Qué mal. ¿Intentas animarme?
Vamos, Renee, es Navidad, nadie es feliz.
Mi secretaria dice que me ha llamado seis veces en las últimas dos horas.
Si a un cirujano le tiemblan las manos,
no esperas a que mate a un paciente para quitarle el bisturí.
La agudeza mental de este hombre y su capacidad de decisión
son vitales para realizar su trabajo.
Esta empresa mueve millones de dólares.
Los ahorros de muchos de sus inversores.
No es que puedan sacarle del juego, es que deben hacerlo.
Un deber fiduciario hacia sus accionistas,
que confían plenamente en Tamarack Mosely.
Lo importante es que no le han despedido por nada que haya hecho,
sino por creer en algo sobrenatural.
-Porque dice que lo vio. -Y puede que lo hiciera.
¿Y por qué nadie más lo vio?
¿Por qué tendría que explicarlo?
En una semana, nos despertaremos
para celebrar un nacimiento virginal, un milagro sobrenatural.
¿Puedo explicar eso? El mundo está lleno de cristianos
que dicen creer en la segunda venida.
Pero Dios no quiera que lo digas mucho.
Y si uno dice ver a Jesús,
como dijo el señor Poile, adiós a tu trabajo.
Esto no va de religión.
Mi cliente vio algo que nadie más vio,
y directamente se asume que si no se ve,
no está ahí, no es real.
Pues, ¿sabe qué? Creo que todos tenemos un problema.
Personalmente, creo que alucinó.
Estaba deprimido, es Navidad.
El unicornio es una criatura solitaria que simboliza la esperanza.
Y yo diría que de todas las alucinaciones, Su Señoría,
la esperanza debería ser de las mejores.
Y mientras no haya perjudicados, que no los hay,
¿Quién somos para decir dónde puede ver esperanza?
¿Quién somos para decir lo que se le permite ver?
Todos queremos ser felices.
Cada uno lo hace a su manera.
¿Usted nunca podría ver un unicornio?
Enhorabuena.
O no.
Y dos, tres, cuatro, ya.
Quiero un hipopótamo por Navidad
Solo quiero un hipopótamo
No quiero un perro Ni tampoco un Tinkertoy
Lo siento, Elaine. No lo veo.
Lo estás haciendo genial.
John, prueba una vez más. Navidad
-Solo quiero un hipopótamo -Solo quiero
Elaine, lo siento. Búscate otra persona.
Puedo verme la mañana de Navidad
Bajando las escaleras
Billy, ¿cómo ha ido?
Lo he intentado. Hoy dan el veredicto.
-Ni cocodrilos ni rinosaurios -Richard.
-Porque el hipopótamo es afortunado - Solo tiene un número, prometido.
-Hola. -Hola. ¿Qué haces?
Estoy probando tu canción.
Tú dices que funciona. La oigo, es buena.
-¿La oyes? -Sí, baila conmigo.
Bueno, vale.
-¿Te sientes mejor? -Creo que sí.
-Tendríamos que hacer esto todos los días. -Lo sé.
Es...
¿A quién quiero engañar?
Tú sigue diciéndome que no me acerque a él.
Sigue acosándome con el sentido común. Es lo que necesito.
Renee, el sentido común nos mata.
Decimos que solo queremos amor,
pero seguimos todas estas normas sobre cómo queremos que funcione.
-¿De qué hablas? -No lo sé.
No es que aún no tenga todas las respuestas.
Es que igual ninguna es muy precisa.
Lo que dijiste de que te conoció cuando eras débil...
No te abres a la gente, Renee, ni a mí, tu mejor amiga.
Cuando te pregunto si estás bien, dices que sí, siempre.
Y a menos que haya pruebas visibles, no puedo saberlo.
-No te abres. -Así es como soy.
Entonces, te quedarás atrapada.
Y Matt...
Si él está ahí, deberías estar con él.
-¡John! -Poughkeep-Poughkeep-podólogo.
Voy a salir. ¿Te veo allí?
Puede. O quizás...
Quizás no salgáis por la puerta.
Quizás solo vayamos a cenar. Gracias.
Es Martirio. Nos vemos.
Ally.
¿De verdad piensas que Matt y yo...
No lo sé, una parte de mi cree que es una locura.
Yo...
¿Quién soy yo para decidir la locura?
Vivimos en una época en la que la gente parece estar más vacía.
A pesar de lo que leo,
no todo puede ser economía.
Hay un montón de gente solitaria ahí fuera que necesita esperanza,
que igual necesita buscarla en lugares extraños.
Lo crean o no, no es sólo en Navidad.
Así que...
no seré yo quien les prive de los unicornios.
El despido es ilegal. Se acepta la orden temporal de alejamiento.
Se levanta la sesión.
Gracias. A los dos.
-La próxima vez que veas uno... -Sí, descuide.
No se lo diré a nadie.
-Buena idea. -Gracias, Billy.
-Y a ti. -Gracias, Sheldon.
Tienes un buen espíritu.
Corre, corre, Rudolph, giras como un tiovivo
Papá Noel preguntó a un niño qué era lo que anhelaba
"Solo quiero una guitarra eléctrica por Navidad
Y entonces se fue Rudolph zumbando como una estrella fugaz
Corre, corre
Corre, pequeño Rudolph Corre, pequeño Rudolph
Corre, corre
Corre, pequeño Rudolph Corre, Rudolph
Papá Noel preguntó a una niña qué era lo que más quería
Lo admito, Billy. Creí que ya habías perdido ese espíritu.
Hacía mucho que no lo veía.
¿Qué espíritu?
Papá Noel, unicornios, creer en cosas que no puedes ver.
-Era un argumento para el caso, Ally. -Claro.
Te extraño más en Navidad.
No me respondas.
Me hará daño a mí o a Georgia. Sea como sea, me enfadaré.
Corre, corre, Rudolph. Papá Noel viene a la ciudad
Papá Noel, haz que se dé prisa Dile que vaya por la autopista
Corre, corre, Rudolph. Gira como un tiovivo
Fuiste tú la que me hizo creer en cosas que no podía ver.
Lo echo tanto de menos.
Bueno, probablemente...
Puede ser peligroso.
A veces me atrapan cosas que no están ahí, y eso puede ser...
-Peligroso. -Sí.
¿Recuerdas la Nochebuena que me colé en tu casa
y tu padre me pilló rellenando tu calcetín?
Sí.
¿Realmente recuerdas todo, eh?
Muérdago.
Feliz Navidad, Ally.
Igualmente.
Lo siento.
¿Todo bien?
Me ha costado salir. Marcia... En fin...
Matt, ¿estáis prácticamente separados o no?
Es complicado, Renee.
Llevará un tiempo.
Muy bien.
Lista.
He pensado que podríamos quedarnos aquí en lugar de ir a una fiesta.
A una fiesta, con gente.
¿Tu mujer sabe dónde estás ahora mismo?
No es nada fácil.
-Creo que voy a irme mientras puedo. -¡Renee!
Igual es un error, pero es el único que puedo cometer.
¿Podemos sentarnos y hablar?
-No. -¿No puedes entender que...
No quieres herirle, lo pillo, está bien.
Pero no dejaré que me hagas daño a mí.
Sin resentimientos.
Lo prometo.
Feliz Navidad.
Sí.
Para ti también.
¿Qué?
No me gusta el sudor, ni siquiera el mío.
-He bailado demasiado esta noche. -Ven aquí, Ling.
-Buena fiesta, Richard. -¿Qué le ha pasado a Renee?
Matt y ella... castañas, chimenea.
-¿Te llevamos a casa? -No, gracias, iré paseando.
Elaine, como siempre...
Gracias. ¿Lo he hecho como La chica del tambor, ¿a que sí?
Justo.
-John. -Nelle.
-Ha estado bien la fiesta. -Mucho. Muy...
Venías a besarme.
Pensé que sería tu jugada.
No será tu jugada, John.
Será la mía.
¿Te parece bien?
Yo... Poughkeep...
Ally, nos vamos... ya.
-¡Feliz Navidad! -¡Igualmente!
Hola, amigo.
Pasa unas buenas fiestas, ¿vale?
Y no te olvides de mí.
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