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Perdona, ¿estás bien?
Sí, estoy bien.
A veces estoy tan bien que necesito llorar sobre ello.
Dejar salir algo de alegría.
Solo me estaba preocupando.
Gracias.
Quizá podría ayudarte.
Ya has hecho más que suficiente.
De verdad.
Mira, si vas a sentarte en el bordillo a llorar,
tienes que esperar que haya quien pare y ofrezca su ayuda.
No deberías ser borde cuando eso pase.
Estoy llorando porque acabo de venir del médico
que me ha diagnosticado un trastorno agudo de cortesía
que causa un deseo compulsivo de ser maleducada.
Así que perdona si te he molestado… ¡zorra!
Te lo has inventado. No existe un trastorno de la cortesía.
¿Podría, por favor, dejarme sola?
¿Vale?
Lo siento. Se me ha caído la mochila.
-¿Podrías cogerla? -Claro.
No te metas.
-Aquí tienes. -Gracias.
Levántate.
-Te toca. -¿Puedo jugar?
Hola, agente.
¿Qué tal va?
Por aquí.
-Estás de vuelta. -Y tengo mi papelería.
-¿Qué has hecho? -Me ha atacado.
-Vamos. -No, no, no.
-¿La misma celda? -¡Me da miedo!
Venga, vamos.
¡Hay un horario que cumplir!
Esto es insoportable.
-¿Cómo que la han arrestado? -No fue muy clara.
Se ve que fue a ayudar a alguien
-y le dio una patada. -Eso está claro.
¿Qué?
Quieto.
Se acercan las regionales. Estas serán las escaleras "obligatorias".
-John. -La competición es el sábado.
-Así que saltará por ahí toda la semana. -No molestará.
-Hola, John. -Nelle. Stefan, Nelle.
¡Dios mío, Stefan!
-¿Está herido? -¿Cómo has podido?
Lo siento.
-Las ranas me dan asco. -Casi lo matas.
-Vino a por mí. -Tiene el corazón acelerado.
-Voy a ver si tengo verrugas. -Dámelo.
Mi padre es veterinario. Dámelo.
¿Y qué hace con una rana?
Hola, amiguito. Allá vas.
Parece estar bien. ¿Qué ha pasado?
-Nelle ha intentado matarlo. -No es así.
-Te he visto. -Me ha asustado.
-No, está bien. -Sí, ¿puedo verlo, por favor?
-Es precioso. ¿Rana arborícola rechoncha? -Sí.
Me has roto una costilla, me duele respirar.
Sí, bueno, una mala fractura. Ruptura.
¿Puedo librarme de un juicio una costilla rota?
Solo te pregunto porque pareces saberlo.
-¿Tienes antecedentes? -No. Yo…
Bueno, igual uno pequeñito.
¿Por qué vas a juicio?
Mañana tengo juicio y mi abogado me ha dejado tirada.
Puedes pedir un aplazamiento.
No te harán seguir sin abogado.
-¿Por qué te demandan? -Agresión.
-¿A quién? -A mi mejor amiga.
Al menos lo era hasta que se acostó con mi novio.
¿Se acostó con tu novio y te demanda a ti?
Bueno, la cogí y la tiré.
-Bueno, bueno, bueno. -No me vengas con esas.
Quise ser buena samaritana… Tiene un pasado violento.
Díselo a todo el mundo.
-Podéis salir las dos. -¿Podemos?
A menos que queráis hacer un arresto ciudadano.
-No queremos, ¿no? -No.
Pues vamos.
Soy abogada, ¿sabes? ¿Quieres que te represente?
-¿Qué? -Podría ayudarte
con el aplazamiento
a cambio de que hayas aceptado no demandarme.
¿Eres buena?
¿Has venido a darme una sorpresa y llevarme a comer fuera?
Son las 9:30.
Entonces seguro que me sorprendería.
La verdad es que he venido porque he decidido
dejar la revista, como hablamos, y empezar la mía.
Fantástico.
Debo hacer papeleo empresarial y eso.
Quizá Ally podría hacerlo.
Genial. En realidad…
Richard o Nelle son mejores en eso.
Ally es fiscal.
Así que debería hablar con Richard o Nelle.
-Puedo reservarte una cita. -Genial.
-Hablamos luego. -Claro.
-Lo siento… -No pasa nada.
Espera, déjame…
Tengo que empezar a mirar por dónde voy.
-De hecho, he venido a verte. -¿En serio?
Sí, sí.
Estoy montando una empresa para mi nueva revista.
¿Haces trabajo empresarial?
-¿Yo? Claro. -Elaine pensó que mejor Richard o Nelle.
Bueno, ellos…
Se especializan en eso más que yo. Sí.
-Vale. -Ya.
Bueno…
Me alegra haberte visto de nuevo.
Y yo.
De hecho,
ya que ya has sido mi abogada,
creo que estaría más cómodo si…
-Si crees que puedes hacerlo, claro. -Claro, no hay problema.
-¿Deberíamos acordar una cita? -Sí.
Sí, una cita.
¿Cómo te va al final del día?
-Genial. ¿6:00? -Genial.
Qué bien habernos encontrado.
-Lo siento. -Adiós.
-Buenas. -Buenas.
Lo siento.
-No me… -¿Querías algo?
Solo disculparme por…
¿Sabes que está sentado en tu cabeza?
Es un lugar cómodo para él.
Siento haberle pegado antes.
Sé que esa competición es importante
para ti.
Su Señoría, para ser justos, nos gustaría al menos un mes
-para poder prepararnos. -Esta es la cuarta.
Este caso se ha marcado como "no más aplazamientos".
¿Entonces va a dejarla sin abogado?
-Le tiene a usted. -Pero acabo de recibir el caso.
No puede penalizar que su abogado la dejase tirada.
-Despidió a su abogado. -¿Perdone?
Igual que despidió al anterior y al anterior a ese,
todos en la víspera del juicio, para conseguir otro aplazamiento.
Su Señoría, ya que mi clienta
no ha sido honesta conmigo, me gustaría retirarme como abogada.
Muy tarde. Empezamos mañana.
-Usted es su abogada. -No puede obligarme.
La mala noticia es que sí puedo.
La buena: vístase como quiera.
A las 10:00. Se levanta la sesión.
No mentí, simplemente no ofrecí esa información.
-No la pagues conmigo. -Para eso estás aquí, Elaine.
Tu trabajo, en parte, es que me desahogue.
Tengo que preparar un maldito juicio 12 horas después de tener el caso.
Así que no estás preparada. Nadie se va a fijar.
¿Disculpa?
Lo decía en el buen sentido. Eres muy buena improvisando.
¿Hola?
-George… Hola. -Hola.
Dos veces en un día… ¿y eso?
Vengo a reunirme con Ally para empezar con mi empresa.
-¿Ally va a hacerlo? -Sí, imaginaba…
que estaría más cómodo con ella…
Sí, tiene sentido.
-Sí. -Tenemos que ir empezando.
Tengo un juicio mañana y no tengo tiempo.
Siéntate.
Elaine, no cojas llamadas.
Claro.
Primero tienes que decidir quiénes van a ser tus ejecutivos.
A lo mejor quieres valorar la idea de una sociedad en lugar de una empresa.
Solo hay algunas consecuencias en cuanto a impuestos.
Y te blindas a la responsabilidad fiscal.
De acuerdo.
¿Quieres pensarlo o prefieres que siga adelante y…?
¿Qué?
No me importa la estúpida compañía.
O sea, creía que sí. Me importa. Pero…
Solo trato de inventar motivos para estar contigo.
No puedo dejar de pensar en ti.
No creo que debiéramos estar en una sala hablando de esto.
Bueno, yo… tenía la sensación de que tú…
-De que nosotros… -Doy muchas sensaciones,
pero…
Eres el novio de Elaine. Fin del asunto.
De acuerdo.
Ally, Elaine y yo no somos exclusivos.
-Salgo con más… -Haces malabares.
Salgo con gente. Y hasta que encuentre a la persona correcta, que…
No, tengo un juicio mañana y…
-De verdad que… -Vale. Lo siento.
No pasa nada. O sea, yo…
-Me siento halagada. -Ya.
Pero…
¿Podrías…
cerrarla?
Claro.
Estaba detrás de la barra sirviendo a un cliente.
Miro hacia arriba y veo a Hannah. Ella.
-¿La acusada? -Sí.
Creía que había venido para su turno, quizá.
Entonces, de repente, me agarra del pelo.
Después me tira al suelo
y me llama basura.
Y luego viene hacia mí diciéndome cosas como:
"Es hora de sacar la basura".
Y me lleva al contenedor de basura
y me tira dentro.
Fue el momento más humillante de mi vida.
Dijo que usted estaba a lo suyo.
¿Estaba a lo suyo cuando empezó a salir con Joel Burlington?
Sí, porque mi vida personal es "lo mío".
Sabía que ella estaba con Burlington, ¿no?
Sí.
De hecho, Hannah le había dicho muchas veces
como hacen las amigas, que estaba enamorada de él, ¿verdad?
-Sí, pero ella se enamora mucho. -Disculpe.
Admito que no soy abogada, pero ¿está permitido que mienta?
Así que, sabiendo que Hannah Puck se estaba enamorando de él,
¿usted empezó a salir con el señor Burlington?
-Vale, en mi interior… -No necesito que lo explique.
Solo quiero un sí o un no.
Sí.
Su buena amiga…
Le dice que se está enamorando de un chico
¿y luego usted empieza a salir con él?
Yo también me había enamorado.
Ya veo. Y, dígame.
Esa basura en la que le tiró… ¿le quedaba bien?
-¡Protesto! -Lo retiro.
Nada más.
¿Estás enamorado?
¿Cómo voy a saberlo? No hemos tenido sexo. Ling.
¿Necesitas tener sexo para saberlo?
-Por supuesto. -¿Por qué?
Los hombres aman a toda mujer con la que quieren acostarse.
"Fishismo".
-¡Ay, Dios! -¿Qué?
-La rana de John. ¿Qué hace aquí? -Se escapa.
Es el asiento de John. Probablemente le guste el olor.
No debería saltar aquí.
Ven aquí, grandullón.
Genial.
-Cógelo tú. -No, cógelo tú.
-Soy socio sénior. Georgia… -Olvídalo.
Ay, mi…
Me gusta un baño fresco.
-¿Qué? -Richard tiene algo que decirte.
¿Qué?
Solo quiero decirte
que buena suerte.
Estamos todos contigo.
Gracias.
-¿No se lo has dicho? -No.
-Richard. -No es tan simple de decir.
"¿Qué tal? ¿Has visto a tu rana?".
-¿Qué vamos a hacer entonces? -Deja que esté perdido un tiempo.
Se preocupará, entrará en pánico y creerá lo peor.
Y cuando se dé cuenta de que es lo peor, al menos no será un shock.
-Eso es… -Entonces díselo tú.
-Tú le guiaste al váter. -Mirad.
No vamos a no decírselo.
-Es lo único decente que hacer. -Disculpad.
Lo siento. Me has asustado.
Stefan se ha vuelto a escapar. ¿Lo habéis visto alguno?
-No. -No lo he visto.
Yo tampoco.
Mierda.
-Buen intento, Don Decente. -Richard,
tú conoces más a John.
Estabas más cerca cuando saltó. Tú se lo dices.
Ha ido bien, pero tienes que convencer al jurado, Hannah.
-¿Testificar? -Habla desde el corazón.
-¿Tienes uno? -¿Sabes? Me recuerdas a mí.
Gracias por ayudarme.
Estoy segura de que alguna vez has sido muy maja.
Lo era.
-Vale, quedamos aquí mañana a las 10:00. -Vale.
-Vale. -Adiós.
Adiós.
-Lo siento. -Guau.
Eso ha estado cerca.
Eres muy flexible. Podrías hacer mi contoneo.
-Escucha, George… -Lo sé. He venido a disculparme.
¿Con café?
Sé que te puse en una posición incómoda,
para bajo el titular de "la vida es demasiado corta",
Tuve un flechazo la primera vez que te vi.
A veces los mejores flechazos pueden terminar en desastre.
-Elaine… -Lo sé, pero el hecho
de que también seas admirable no ayuda.
Fue una sorpresa.
Para mí también.
¿George?
¿Podrías irte…
haciendo tu contoneo?
-¿Perdona? -Bueno, es que…
Dejarte marchar sin más me perseguiría,
creo que la imagen se irá más fácilmente si…
¿Quieres que haga mi contoneo aquí en la calle?
-Dijiste que te gustaban las tonterías. -¿Ah, sí?
También dijiste que te hacía sentir mejor cuando estabas triste.
¿He dicho que estuviera triste?
A lo mejor soy yo la que está triste.
De acuerdo.
Na, na, na, na, nadie puede hacer…
-¿Qué estás haciendo? -Pues…
No lo sabes. Es que cuando algo el contoneo
tengo que hacerlo al ritmo de esta canción y como no tengo estéreo cerca…
A veces oigo la música en mi cabeza.
Eso es ridículo.
Nadie escucha música en su cabeza.
Voy a tener que contratar a otro abogado para que se encargue de mi papeleo.
-De acuerdo. -De acuerdo.
-Adiós, George. -Ya.
Nos vemos.
¿Llamada de rana?
Pasa algo, porque incluso cuando se aleja, siempre vuelve rápidamente.
No va a volver, John.
Estaba en tu váter otra vez. Fui a cogerle.
Saltó en la taza justo cuando llegaste
presionando tu tirador automático.
Debería habértelo dicho entonces, pero…
Creíamos que habría manera de suavizarlo.
Pero no la hay.
Ojalá…
Lo siento.
-¿Seguro que no salió? -Seguro.
-¿Me disculpas? -John, oye…
Me gustaría estar solo, Richard.
Claro.
Richard.
-¿Qué pasa? -La rana de John…
Ha muerto de manera accidental.
¿Qué podemos hacer?
Nada. Decirle que estás ahí.
Si la hubieras cogido, viviría.
-La asustaste hacia la taza. -Ya vale.
Debe admitir que fue una reacción excesiva.
No solo estaba herida, me han traicionado.
¿La señorita Payne?
Y Joel. Estaba enamorada de él.
Creía que…
Y cuando cortó conmigo, solo podía apoyarme era Laura.
Era mi amiga más cercana.
Y luego descubro que ella…
-Así que la abordó físicamente. -Creo que estaba fuera de mí.
Es decir, que yo pueda siquiera levantarla
demuestra que debí tener una descarga de adrenalina.
Debe pesar 10 kilos más que yo.
Es mentira.
Protesto. Mi clienta querría tachar eso.
-¿Intentó hacerle daño, Hannah? -No. Todavía me importa.
Iba más sobre exteriorizar mi propio dolor.
Simplemente no podía creerme que hubiera podido…
No puedo ni decirlo.
Apuñalarla y robarle el novio.
¡Protesto!
-Admitido. -Estoy trabajando en perdonarla.
Me sorprende que ella no pueda perdonarme a mí.
Eso es todo, Su Señoría.
-Señorita Puck… -¡Protesto!
-¿De dónde ha salido? -Solicitó comparecencia.
-Pero estaba escondido. -Protesto.
No pueden ir y colarle.
Señorita McBeal…
-¿Hay alguien más ahí? -¡Señorita McBeal!
Proceda, abogado.
Señorita Puck,
la primera vez que vio a su abogada, la atacó con su bolsa, ¿verdad?
Hubo un malentendido.
¿Y qué ocurrió después de golpearla?
Ella me dio una patada.
-Protesto. -Esa mujer se golpeó, Su Señoría.
-Protesto. -Acérquense ahora mismo.
No sé qué narices está ocurriendo, pero les aseguro…
-¿Está ahí abajo? -Está aquí abajo.
Su Señoría, esto es un abuso descarado.
Están minando mi credibilidad.
-¿Le pegó? -Creía que era un bebé.
Señor Koolie.
¿Podría centrarse en los testigos,
y dejar de perseguir a la abogada?
-Sí, Su Señoría. -Vuelvan a sus sitios.
Bájeme. Bájeme.
¡Bájeme!
Gracias.
-¿Traen un enano? -No es un enano.
Es un genio de diez años y problemas
con hormonas. Le han traído para ponernos de matonas.
-¿Por qué le pegaste? -Es una larga historia.
Mira, ahí viene.
¿Sabe, Oren? Estoy sorprendida.
Sabe que le explotan por su baja estatura.
-De algo hay que vivir. -Tiene diez años.
-Nos retiramos por 55 000. -De eso nada.
Volveré.
Pobrecillo. Debió recorrer un buen trecho cuando le pegaste.
-¿Qué era eso? -Su tirador automático.
Lo ha destrozado. Estaba en su mesa.
-¿Dónde está John? -No lo sé.
Richard, tenemos que hacer algo.
Quería mucho a esa rana.
-¿Richard? -Hola, John. ¿Qué tal vas?
Bien.
Querría hacer un acto conmemorativo.
Sé que suena tonto, pero…
-No lo es. -Para nada.
¿Lo hacemos aquí en la oficina?
Bien, vale. Enviaré una circular.
¿John?
Sé que mi comportamiento parecía hostil hacia Stefan.
-Le odiabas. -No le odiaba.
-Yo… -Odias a las ranas.
Cuando tenía siete años, tenía un hámster.
Millie.
La quería mucho.
En el instituto yo era la estrella en atletismo.
Ganaba casi todas las competiciones.
La gente me preguntaba: "¿Cómo entrenas?".
Y yo decía: "Trabajo duro".
Lo normal. Pero la verdad era
que era gracias a Millie.
Durante tres años, desde segundo en adelante,
iba corriendo a casa después de clase
porque la echaba tanto de menos
que no podía esperar para verla.
Entonces un día,
mi hermano puso un escuerzo
en mi terrario y…
se comió a Millie.
Pasó un año antes de poder perdonar a mi hermano.
Nunca he perdonado a la rana.
Bueno…
Stefan nunca hizo daño a nada ni a nadie.
Ya, lo sé.
Solo intentaba explicarlo.
Lamento tu pérdida.
Lo agradezco.
Ella no tiene 55 000 dólares.
Además, ¿no sería la otra la Cruella aquí? Le ha quitado el novio.
Los novios no se quitan.
La gente se encuentra y, a veces, hay un bache en medio.
Te lo digo, Renee, cuando le vi haciendo el contoneo…
-Pues sal con él. -No puedo.
Yo…
¿Está aquí porque sabe que vendrías?
No creo.
Él no sabe que venimos todos.
Ahora sí. Acaba de vernos.
-¿Y Ally? -Ha ido al tribunal.
¿Por qué estoy yo aquí?
Porque quien vaya al oficio…
¿Qué pasa?
Bizcocho va a tomarse este acto muy seriamente.
Sería un desastre si alguno de nosotros se riese o algo,
con las cosas raras que dice… podríamos estar tentados de reírnos.
Así que creo que deberíamos desahogarnos ahora.
¿Vamos a practicar un funeral?
¿Por una rana?
Elaine y yo hemos escrito un pequeño discurso de mentira
tocando los puntos que probablemente tocará John.
Si tenéis que reíros, que sea ahora.
Tienes que estar de coña.
No, tiene razón. No queremos reírnos en el de verdad.
¿Vamos a ello? Elaine.
No fue solo una rana querida.
Fue un anfibio que quería a los demás.
Muchos reptiles ven las cosas como son y dicen: "¿por qué?".
-No va a decir eso. -Billy, hablamos de John Cage.
¿Quién sabe qué va a decir? Sigue.
Era una rana generosa.
Nos podemos controlar los sentimientos,
pero sí podemos y debemos controlar nuestro comportamiento.
¿Es comprensible que los sentimientos de Hannah Puck estuviesen heridos?
Por supuesto que lo es.
¿Es un comportamiento aceptable agredir a Laura Payne,
y tirarla en un cubo de basura?
Por supuesto que no.
Y la señorita Puck se posicionó defendiendo sus acciones
diciendo, básicamente, que se dejó llevar por sus emociones.
Diciendo que Laura Payne era la delincuente.
¿Por qué? ¿Por dejarse llevar por sus sentimientos?
Se enamoró. Se enamoró.
¿Es mala suerte que el hombre fuese el novio de su mejor amiga? Sí.
Pero el amor… el verdadero amor…
No es algo que simplemente venga
como un tren, con el que puedes decir: "Ya cogeré el siguiente".
Si todo lo que nos han contado sobre el amor es cierto,
entonces quizá solo llegue una vez.
¿Tiene sentido exaltar el protocolo de la amistad
sobre tu única oportunidad de…?
Ahora, imagínense.
Dos personas que son adecuadas la una para la otra,
sabiéndolo y dejándolo pasar
porque sale con mi amiga.
Cualquier mujer que haga eso…
Casi se está tirando al cubo de la basura a sí misma, ¿no?
Su mejor amiga.
No una amiga. Su mejor amiga.
La tira a un contenedor.
Y luego la demanda.
Y luego, sabiendo que parece la villana que es,
va y contrata a un abogadillo
solo para que parezca una matona.
Viene al tribunal a pavonearse y anuncia que le pegué una vez.
No es relevante salvo para caerles mal,
y, con suerte, también mi clienta.
Un intento asqueroso de manipularles,
del que debería estar avergonzado.
Avergonzado.
No.
¿Señor Koolie?
¡Ha herido mis sentimientos!
No quiero ser ridículo.
Sé que no era humano.
Pero era una pequeña alma que me llegó,
y no me da vergüenza haberle querido.
No me da vergüenza echarle de menos.
Lo único que puedo hacer es…
honrarle. Y lo hago
compartiendo mi amor por él con la gente a la que quiero.
Saber que fue…
mi propia mano la que presionó el botón,
saber que fui yo quien alteró el aseo
para que al tirar el agua cayese más fuerte
porque me gusta el váter limpio y los restos me incomodan…
Imaginad lo que habrá sido para él
haber quedado atrapado de repente en un remolino
llevándole como un torrente.
Solo puedo esperar que el váter estuviese limpio
cuando cayó en él.
Lo siento. Lo siento, lo siento.
Utilizo el humor para prevenir el dolor.
-Yo también. -Funciona.
Ya.
John…
John. John.
John. John, yo…
Yo…
Creo que intentabas hacernos reír.
-¿Por qué…? -Porque estás enfadado
y es más fácil que estar triste.
No era mi intención ser divertido.
Pero a veces lo eres de todas formas.
¿Recuerdas? Dijiste que otros te ven como un rarito gracioso,
y yo te dije que te veía como un rarito especial.
Tengo noticias: todo el mundo en esa sala cree que eres especial
y por eso están ahí.
Así que ve a terminar tu discurso.
Si nos reímos, nos reímos,
pero ve. Termina.
Vale.
No puedo alejarme de ti.
No lo haré.
Veredicto.
Te veo.
-¿Qué opinas? -Está cerca, Hannah.
¿Crees que el enano hizo algo?
No es un enano.
En pie.
Presidente del jurado, ¿tienen un veredicto?
-Sí, Su Señoría. -¿Qué dicen?
Respecto al caso Payne vs. Puck, fallamos a favor de la demandante,
-¡Toma! -Laura Payne, y la acusada
Hannah Puck, deberá pagar daños y perjuicios por la cantidad de un dólar.
-¿Un dólar? -Eso es genial.
¿Un dólar?
-¿Señor Koolie? -Para un poco, Oren.
-Se levanta la sesión. -Muchas gracias.
Me recuerdas mucho a mí.
Gracias.
-Adiós. -Adiós.
-¿Hasta la próxima? -Sí, Oren. Hasta la próxima.
Elaine, ¿qué…?
¿Qué haces aquí?
Podrías tener al hombre que quisieras, Ally.
No te lleves al mío, por favor.
-Hola. -Hola.
Tengo algo para ti.
Estaba buscando una tarjeta o algo…
Pero recuerdo que cuando perdí a Millie,
mi madre fue y…
Toma.
No es un reemplazo, pero…
Es mona.
Para ser una rana.
-Es una rana verde de Norteamérica. -Sí.
Tiene esas manitas de geco que tenía Stefan.
Es muy pequeña.
Le gustas.
-Necesita entrenamiento. -Sí.
Sí, no queremos que salte a las narices de la gente.
¿Puedo llamarla Millie?
Claro.
Eres una buena persona.
No se lo digas a nadie.
Será nuestro secreto.
Buenas noches. Te veré por la mañana.
Hola.
Mira, Elaine es una chica genial.
Lo último que quiero es herirla, pero…
¿Sabes?
Tu contoneo.
Yo cuando estaba triste,
a veces saltaba.
¿Y eso de que escuchas música en tu cabeza?
Pero aparte de esas cosas divertidas en común…
-¿Qué? -No somos el adecuado para el otro.
Cómo sé eso, no puedo explicarlo, pero lo sé.
Estás mintiendo.
No puedo.
Ally, no voy a terminar con Elaine.
A lo mejor sí o a lo mejor no, pero no soy la correcta.
Dolerá más si…
Ni siquiera te he cogido de la mano
y ya estoy enamorado de ti.
No va a pasar, George.
Si me dices que no sientes
ni un poquito de lo que yo siento, me iré.
Yo…
no siento lo que tú sientes.
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