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Anteriormente, en Ally McBeal…
¿Cuándo conocemos solteros interesantes?
En nuestra profesión abundan los abogados solteros,
una casta que da asco.
Perdón.
-Pues adelante. -¿Con la vista?
-Sí. -¿Hoy?
-Sí. -¿Porque estás chalado?
Sí.
Ahora no puedo lidiar con eso, es que estoy…
¿Cuál es la palabra? ¡Sola!
¿Y ahora qué ha hecho?
Dejar inconsciente a alguien y robar espermicida.
Estaba de oferta.
Tú no eres sexualmente espontánea.
Esto tiene un propósito. ¿Quién es el propósito?
El tipo que aparece venido de otro mundo
y que llama a mi puerta.
Ha ido muy bien. Falta la argumentación final y, listo.
Ahí está otra vez.
Está ahí siempre. Es de la Fiscalía.
Precisamente, ¿y por qué no me lo presentas?
Te lo presentaría, pero quieres que te lo presente
sin que sepa que te lo estoy presentando.
-Así no se puede. -¿Y en una de las fiestas de tu oficina?
En la Fiscalía no hacemos fiestas.
No te gires, no mires.
Viene hacia aquí.
¿Aquí al ascensor?
Sujeta la puerta, que no se cierre.
-¿Cómo? -¡Venga!
-Perfecto. -¿Está usted bien?
Sí. Muy bien.
-¿Seguro que está bien? -Sí.
Es un pequeño flechazo… ¡Porrazo!
-¿Qué hay, Renée? -Hola, Jason.
Ella es Ally McBeal. Jason Roberts.
-Hola. -Hola. Sé quién es.
-¿Sí? -No por nada malo.
La vi en un juicio la semana pasada y pregunté.
Ally y yo compartimos piso.
-¿Sí? -Sí. Somos amigas.
-Y solteras. -Como muchos.
-Cuesta relacionarse en esta ciudad. -Y que lo digas.
Pues aquí me bajo yo.
Amiga, nos vemos luego.
Salvo que te dé por hacer planes.
-¿Al final del todo? -Sí.
Al final del todo es donde voy.
-Ally. -¿Qué?
¿Salimos a cenar alguna vez?
Gracias a Dios.
-Claro. -¿Esta noche?
Uy, pues esta noche… me encantaría.
Te llamo.
Muy bien.
¿Te llamo por la tarde?
Perfecto.
Sería un error tremendo.
Si vas a casa a cambiarte,
le indicas que tiene las de ganar, y jugará contigo.
Es que este traje no me queda bien.
Te lo ha visto y te ha pedido salir. Vas bien.
¿Te quedas como una pasa al final del día?
Que yo sepa, no. ¿Por qué lo dices, Elaine?
Ally.
Te tengo dicho que no aparezcas de golpe ante ella.
-Así soy, aparezco de golpe. -Bueno, ¿querías algo?
Caso nuevo. Quizá saquemos dinero.
Karen Horowitz, una mujer rica
que demanda a su rabino. Encárgate tú.
¿Demanda a su rabino? ¿Por qué?
No entro en asuntos legales. Vendrá a las 10:00. Gracias.
No. Solo eso.
¿Qué querías?
Georgia.
Esto es complicado.
¿Conoces a Robbie, mi mujer?
Sí.
No le gusta que trabajemos codo con codo.
-¿Cómo? -Es muy insegura.
¿Qué quieres que le haga? Sus celos son injustificados,
pero los tiene.
¿Qué me quieres decir con esto?
Tengo nueve asociados para los pleitos, pero solo una mujer.
Y uno debe amoldarse a los sentimientos del ser querido…
aunque no tengan sentido.
Te voy a trasladar al Departamento de Sociedades.
¿Sociedades?
Si prefieres Tributario o Inmobiliario…
Me dedico a los juicios.
Lo siento.
¿Lo sientes?
Me toca pagar los platos rotos porque tu mujer siente celos irracionales,
¿y lo arreglas con un "lo siento"?
No es por ser impertinente, señora Horowitz, pero no lo entiendo.
¿Qué es lo que no entiende?
Mi exmarido está en coma.
Lo del coma lo entiendo.
Pero ¿por qué demanda al rabino…?
Vuelvo a casarme dentro de tres semanas.
Y nunca en la vida había estado tan enamorada.
"Macetero".
Querrá decir mazel tov. Gracias.
Esto es lo que pasa:
legalmente, estoy divorciada de Ira,
pero sigo casada por la ley judía,
porque le atropelló el autobús antes de firmar el get.
Y sin el get, que es como un libelo de repudio,
no puedo volver a casarme según la ley judía.
¿Lo ha entendido? No me importa repetirlo.
¿Y no te has negado?
No he tenido ocasión de negarme.
Solo ha dicho "te traslado" y "lo siento".
-Lo siento. -No pasa nada.
-¡Georgia, qué daño! -Ya te digo.
Hace daño solo con pensarlo.
¿Hay base legal para un pleito?
Tú sabes de discriminación por razón de sexo.
No me despide ni me baja el sueldo. Solo me traslada.
Nunca me ha acosado. Y en el trabajo hay buen ambiente.
Pero te traslada por razones de…
Hay que hablar con Bizcochito.
¿Con quién?
John Cage. Un as en despidos.
No me ha despedido.
Pero emplearemos la analogía legis.
Es que no me lo creo.
¿Como es posible? Parece mentira.
Lo que te ha hecho está fatal, pero…
hace unas semanas, querías que echaran a Ally del Departamento Contencioso.
Eso es distinto.
Tú explótalo.
No quiero. Podría hincharse.
No puedes ir a una primera cita con poros gigantes.
¿Ves? Ya lo he difuminado.
¿Cómo que difuminado?
He difuminado el granito.
Ya no se ve tanto. Es más pequeño, de menor tamaño.
O, como diría Richard,
un granito de minimis.
Estás ideal.
-¿Qué tal con Karen Horowitz? -Bien.
Aún no sé si hay base jurídica, pero el rabino accede
a un encuentro y ahora voy a verme con él.
Bien. ¿Tú qué haces?
Ally ha quedado y le reduzco sus imperfecciones faciales.
Genial.
Y qué bien se me da.
Tenemos argumentos, pero pedir una indemnización es ir muy lejos.
Y no quiero demandar. Esto me gusta, tiraría piedras contra mi propio tejado.
Lo mejor es reunirnos con tranquilidad con Burrows.
No dará su brazo a torcer, le conozco.
Por eso nos conviene desgastarlo poco a poco.
Y nadie mejor que tú. ¿Puedo concertarte una reunión?
Puedes.
Pero habla tú antes con él.
Déjale claro que lo que buscas es un acuerdo.
No lo conseguirás de momento, pero que no esté a la defensiva.
Luego me reúno yo con él.
¿Y no puede olvidarse de la norma por esta vez?
¿Si me puedo olvidar por esta vez?
No pretendo ofender a su religión, pero seguro que puede hacer excepciones.
No es posible.
No se puede ir alterando la religión para hacerla más popular.
Ese sarcasmo no hacía falta.
Usted perdone,
no acostumbro a que vengan a pedirme que cambie el judaísmo.
Lo siento.
No pretendía… A ver.
Pongamos que Ira tenía previsto pedir el get, que es verdad.
Solo que le atropelló un autobús antes.
-Eso no sirve. -¿Por qué?
Quieren casarse y no pueden.
Es un norma absurda, con perdón.
¿Viene a decirme que la norma es absurda?
Pues…
Sí. Es injusta como poco.
Gente que se quiere y no puede casarse por una norma absurda.
Es absurda. Aunque quiera defenderla
a base de Torá y chorradas.
¿Chorradas?
¿Y si fuera su mujer la que tuviera un exmarido vegetal?
No podría casarse. ¿Lo ha pensado?
-No estoy casado. -Qué curioso.
¿Cómo?
¿Siempre es usted tan cabrona?
¿Cabrona?
Viene a insultar el Talmud, a mí…
-¿Qué rabino llama cabrona a la gente? -Le pido que se marche.
Porque soy una cabrona. ¿Dios no quiere a las cabronas?
-Largo. -Pues que sepa una cosa.
Llevar un gorrito en la cabeza
y un chal pesado no le da derecho a ser tan salvaje.
-¿Salvaje? -Salvaje.
Es un rabino salvaje y pienso hacer que se sepa.
¿Que has insultado a un rabino?
¿Soy una intolerante?
Es me parece muy injusto que…
Creo que sueles exagerar con los asuntos del corazón.
-Gracias, Elaine. -Llamó Karen Horowitz. Viene de camino.
Qué maravilla. ¿Y ahora qué le…?
Estoy roja. ¡Es cosa tuya!
-¡Qué va! -Está rojo, mira.
-Yo no he hecho eso. -No, claro,
es que mi cara se avergüenza de que le reduzcan granos.
¿Te parece "de menor tamaño" y "difuminado"?
-No es para tanto. -¿Que no?
Parezco Gorbachov.
Hoy tengo una cita y parezco un difunto presidente ruso.
¡No me jorobes!
Han llamado diciendo que te ensañaste con un rabino.
-¿Ensañarme? -Dice que le soltaste cosas antisemíticas.
Pero qué mentiroso.
Solo critiqué una norma judía de nada
que le hace la faena a Karen Horowitz y…
Lo siento.
Creo que me pasé de la raya. Estoy muy avergonzada.
Se nota, tienes media cara roja.
Lo estás estropeando.
¿Gorbachov está muerto?
Georgia, ponte en mi lugar.
Esto afectaría a mis hijos.
-Si mi matrimonio se tuerce… -No digo que no entienda tu posición.
Pero quizá deberíais acudir a un consejero matrimonial
en vez de trasladarme. Me cargas a mí el problema.
Oye, no voy a discutir el fondo de la cuestión,
en eso te doy la razón.
Solo digo que…
si por trabajar con una mujer guapa peligra mi familia,
-mi familia es lo primero. -He contratado a un abogado.
Georgia, podría haberte dicho que en Sociedades necesitaban una mano.
O que mis socios querían menos gente en Contencioso. Cualquier excusa.
¿Crees que me beneficiaba decir la verdad?
Pero te lo conté porque siempre soy sincero contigo.
Y tu sinceridad es de admirar.
Pero sigue siendo injusto que me castigues por un problema con tu mujer.
Así que me vas a demandar.
Ojalá que no.
Pero es mejor que hables con mi abogado.
Bueno. Está bien.
Ya está menos rojo.
Qué va. Es que mi cara está más roja por el disgusto.
Malas noticias,
buenas noticias
y quizá pésimas noticias, tú dirás en qué orden.
En ese orden está bien.
Es lo preferible.
Lo malo es que ha venido Karen Horowitz,
y se parece a mi perrito antes de sacrificarlo por la rabia.
Lo bueno es que a Jason Roberts le gustas de verdad.
Y lo pésimo
es que está aquí en persona para confirmar lo de la cita.
¿Está aquí? ¿Y yo con esta cara?
Yo le diría que es un test de Rorschach del amor.
Esa es muy buena.
Dile a Karen que ahora la recibo y dile a Jason que estoy en una reunión.
¡No le hagas eso!
Sal un segundo y di que tienes lío.
-Me verá la cara. -Sé rápida.
-Jason. Hola. -¿Qué hay?
Oye, estoy en una reunión y no puedo escaparme.
Estoy deseando que llegue esta noche.
Bien. ¿Te parece que te recoja aquí a las 19:30?
Perfecto, qué ganas.
Vale. A las 19:30, entonces.
19:30. Hasta luego.
¡Me has estropeado la vida!
Karen, claro, adelante.
Elaine, Renée, luego hablamos.
¿Quieres que me quede?
Solo por esta vez, no.
Si por algo acudí aquí
es porque me tomo en serio la tradición judía.
Intenté convencerle con calma.
Me ha invitado a dejar la sinagoga.
¿Cómo?
Dijo que una cosa es acosarle con una abogada,
otra cosa es que esa abogada odiara a los hombres
y otra distinta que encima odie a los judíos.
Y que cómo cabía tanto odio en una persona raquítica.
¿Me llamó "raquítica"?
¡Ni que fueras tú la perjudicada!
¡Me han expulsado a mí!
-Karen, hablaré con ese… -Rabino.
Rabino. Y te prometo que volverá a admitirte en la sinagoga
y que además te permitirá casarte.
Y es una promesa que te hago personalmente.
Ya no tienes que preocuparte por el get.
Ira murió anoche. Ya puedo volver a casarme.
¡Anda! ¿Ha muerto?
-Mientras dormía. -Vaya. Pues m…
"Macetero", sí, ya. Gracias.
Aun así, me gustaría casarme en mi templo,
¡y no puedo si me expulsan!
Convenceré al rabino Stern.
Me disculparé y solucionaré el lío.
Prometido.
-¿Le apetece algo de beber? -No, gracias.
Ya me he tomado un Sprite en el vestíbulo. Muy refrescante.
Muy bien.
Mire, ya sé…
lo complicada que es esta situación.
Y le aseguro que su trayectoria en el bufete no se verá afectada.
Le espera un gran futuro aquí.
Es una abogada magnífica,
aquí todos lo saben.
Ahora mismo me encuentro muy preocupado.
Ya le comenté a Georgia que…
No me veo en condiciones de negociar estando preocupado.
Soy menos propenso a llegar a un acuerdo. Pediré cita para otro día.
¿Y se largó sin más?
Eso dice Jerry. ¿Está bien de la cabeza?
¿Bizcochito? Claro. Es que tiene otra forma de trabajar.
John, ¿qué tal ha ido?
Preveo mucha intransigencia.
-No será fácil. -Ya te avisé.
Georgia, plantéate muy seriamente qué quieres conseguir.
Quiero volver a Contencioso.
No contestes apresuradamente.
Otra forma de trabajar.
Y tengo que hablar con el rabino
para que la vuelva a aceptar en la sinagoga.
Es lo que siempre hago,
que mis clientes olviden sus líos porque les meto en otros líos mayores.
No te hagas la graciosa, das pena.
Para final de mes ya se habrá casado, y fin del asunto.
Lleva "buen partido" escrito en la frente.
¿Y entraste en la Fiscalía directo desde la carrera?
Casi.
Pasé un año en el Departamento de Justicia y luego me cambié.
Quería ver lo que se siente en los tribunales.
Fíjate en él.
Está coladito por ti.
¿Qué?
Me he quedado pensando en otra cosa.
¿En otra… cosa?
-Que te mira como yo te miro… -¿En algo legal?
Sí. Un caso bursátil de información privilegiada.
Ya sabes lo emocionante que es eso.
Uy, vaya que sí. De pensarlo me dan escalofríos.
Aún no sé bien cómo enfocar la acusación.
Supongo que lo primordial de esas causas es que no se duerma el jurado.
Lo malo que tiene ser fiscal es…
sentirse de poca utilidad.
Ya.
Pero ¡límpiate eso de la boca!
Menos mal.
Oye, tienes un poco de…
Ah. Gracias.
Yo no estoy a favor de la ley de reincidencia,
así que es muy frustrante.
¿Sabes?
El mundo entero conspira contra mí.
¿No volverás a salir con él?
Me pasa algo con las primeras impresiones.
Ahora ya siempre será el de la vinagreta en la cara.
-Ally. -Y no es por criticarle a él.
Soy yo la que necesita ir al psicólogo. Está claro.
¿Vinagreta?
Habría dejado pasar la primera mancha,
pero el segundo churretón, enorme, de aliño grasiento
ya lo tendrá en la cara para el resto de los tiempos.
Se te da de maravilla descartar hombres.
Tú descartaste a uno por su pelo en el cuello.
No lo habría descartado si se quitara con una servilleta.
El caso es que desperdiciaste una oportunidad enorme.
-¿Tú crees? -Claro.
Podrías haberle limpiado la barbilla. Solo un toquecito.
Es un gesto de afecto
y demuestra instinto maternal. Les encanta.
Con un tío que me gusta, rezo para que tenga migas en la cara.
Me encantaría seguir de charla, pero llego tarde al templo.
Sola. Para siempre. Sola.
Aunque te parezca una respuesta precipitada,
de verdad que quiero seguir donde estoy y haciendo la labor que hago.
Quiero que la situación no cambie.
Por desgracia, es lo único que no puedes conseguir.
-¿Por qué? -Te devolverá tu puesto
si le presionas, pero no será lo mismo.
Ni desde la perspectiva de Burrows ni desde la tuya. Tu puesto
ya no sería nada fijo. Es lo que hay.
Y si le demandas, sería peor.
¿Por qué peor?
¿Por qué peor?
Estoy poniendo en orden una idea.
Si ganas la demanda, y presumo que ganarías, te indemnizaría.
Pero en cuanto a posibles empleos, nadie…
Nadie quiere contratar a una mujer guapa…
que ha puesto demandas por discriminación por razón de sexo.
Aunque no te guste, serías incontratable.
Sé que esa palabra no se usa,
pero la uso para que entiendas la gravedad del asunto.
¿Y qué crees que debo hacer?
Aceptar el traslado, poner al día el currículo y buscar otro trabajo.
¿Qué? ¡Vaya mierda!
Yo no usaría esa palabra, pero sí que se usa.
-No me iré a Sociedades. -Lo pragmático…
-Detesto la palabra "pragmático". -Georgia, ¿me das la mano?
Como mujer, te diría que demandases. Pero no soy mujer.
No es lo que quería decir.
He sufrido una mala elección de sintaxis.
Puedes librar una batalla en favor de las mujeres
o hacer lo que más te beneficie a ti.
Pues quiero demandarle.
Si tengo que irme del trabajo, adelante.
Pero no aceptaré esto como si nada.
Espléndido.
Suelo ser calmada, pero si me llaman cosas como, no sé,
antijudíos, antihombres…
-y no sé qué más. -Abogada.
Sí, pero con desprecio. No puedo dejarlo pasar.
Solo he venido aquí en un acto de conciliación por Karen Horowitz.
¿Esto es conciliación?
Bueno, usted habló mal de mí.
Muy mal.
Y usted del judaísmo. Lo llamó "chorradas".
No lo llamé cho…
Quería decir que no se debería negar a nadie su derecho a casarse
por una costumbre de antes del año de la pera.
¡Si lo llega a decir así, no me habría ofendido!
Lo siento. Es…
Es que me sale así.
Se me calienta la boca cuando estoy molesta.
Si llenara esto con las personas a las que he ofendido,
la gente creería que es mucho mejor rabino. Y…
Mire. Si dos personas están juntas
o se van a casar
y ocurre algo que las separa, me enciendo.
Si he sido muy agresiva, lo siento en el alma.
Pero no la tome con Karen.
Le tiene mucho aprecio a usted y a la sinagoga. De verdad.
Lo entiendo. Se lo aseguro.
Pero usted vino aquí y actuó como su representante,
así que ella también es responsable de sus actos.
¿De dónde saca esas peroratas?
Le habré dado al botón de encender.
-Se quieren casar, déjese de sermones. -Menuda conciliación.
-¿Le van a dejar de financiar? -¡Qué falta de respeto!
¿Es que el gorrito que lleva le nubla la razón?
¿Me acaba de decir que mi "gorrito" me nubla la razón?
Se me ha escapado.
¿Qué?
Exijo saber qué le parece tan gracioso de mí.
Mire lo que le digo.
Lo asumo, dice mucho de Karen que la contratara a usted.
Dígale que puede volver a venir.
Y que oficiaré con gusto la ceremonia.
¿No será un truco?
¿Es una treta lo de mostrarse amable?
Me repatea no saber qué he hecho, y más cuando es un acierto.
Exijo saber por qué se muestra amable.
Hola, John. ¿Qué tal?
Es inadmisible.
Perdón por espiarte, quería saber cómo te preparas.
Tampoco he visto mucho. ¿Listo?
Pues sí.
Está esperando dentro.
Suerte, John. Sabe cómo gritar.
Sala lista. El agua está justo a cinco grados.
Gracias por venir a verme.
Mire, señor Cage,
sé que cada abogado tiene sus técnicas para distraer al oponente,
pero venga ya.
Llevo tiempo en esto. ¿Nos podemos sentar más cerca?
Me siento aquí para que imagine que la mesa está llena.
Pero no lo está.
En la siguiente reunión sí.
Ocuparán estas sillas sus socios,
gente a la que mira usted a los ojos en busca de respeto
y aceptación.
Ya conocen este asunto, pero muy buena idea.
Conocerán la situación
solo por lo que usted les haya contado.
Mi argumentación no le dejará en tan buen lugar.
Mi argumentación incluso tendrá el valor añadido de ser…
eso, una argumentación.
Y, si fuera ante un jurado, le dejaría en evidencia
no solo a usted, también a su bufete.
Bufete que, dígame si me equivoco, valora mucho la reputación
y presume de ella ante futuros empleados.
Sería muy amargo tener que hacer esa argumentación contra usted…
ante un jurado, en audiencia pública.
Sería dolorosísimo tener que hacerlo
en una sala llena de compañeros que le consideran a usted amigo
y que confían en que usted sabe conservar la integridad de un bufete
en el que tienen muchos intereses puestos.
Póngase en su lugar, señor Burrows, y vea la realidad.
Perjudica a una mujer joven por petición de una esposa celosa.
Sus ingresos del año pasado, sumando primas, fueron de 972 000 dólares.
Es bastante dinero.
Pero no es más que dinero.
Para quien pone por delante a su familia,
el dinero no es más que dinero.
Y sería un sacrificio menor darle un pequeña parte a Georgia Thomas
a cambio de ahorrarles el escarnio a su mujer y sus hijos
y ahorrarle el ridículo a un bufete que guarda su integridad como oro en paño.
Si cree que esta reunión es una mera técnica de distracción,
usted verá, pero arriesga su integridad personal y profesional.
Por suerte, tiene la solución a su alcance.
El dinero.
-¿La sala de reuniones está libre? -Sí.
Rabino. Hola.
La boda se celebrará en mi sinagoga y yo la oficiaré.
Fenomenal.
¿Tiene un momentito?
Claro.
Cascarrabias.
Oiga, siento haberme reído de usted en el templo.
Pero seré sincero.
Lo peor de ser rabino es que se anden con miramientos a mi alrededor.
A mis amigos de la infancia ahora les da vergüenza
decir algún taco conmigo delante.
Fue estimulante que usted no se cortara con sus ofensas.
Gracias.
-De nada. -Oiga.
¿Querría usted ser mi acompañante en la boda?
¡No, por Dios! Mire,
¿qué dirá su Dios si llega allí con una metodista?
Tres semanas es mucho y ya tendré novio, si Dios quiere. Mi Dios.
Perdón. Lo he vuelto a hacer.
Es que… Mire,
llevo una racha de cosas raras que me pasan.
Hace poco, le hice el boca a boca a un tipo enorme,
se imaginó lo que no era y me pidió salir.
Luego alguien que me gustaba se puso perdido de vinagreta.
Y ahora ataco el judaísmo y me pide salir un rabino.
Creo que debería olvidarme de las citas
hasta que el mundo vuelva a tener sentido.
Bastaba un: "No, gracias".
Es verdad. Vuélvamelo a pedir.
Estoy fatal de la cabeza.
Estoy fatal de la cabeza.
Estoy fatal de la cabeza.
Estoy fatal de…
A ver si aprendo a cerrar la puerta.
No te levantes.
Me levantaría, pero…
No me salen las palabras, Georgia.
Y tampoco me salen fuerzas de las piernas.
Me suele pasar cuando me muero de vergüenza.
¿Y puedo hacer algo para ayudarte?
No.
Ya me levanto.
-Lo siento mucho. -Tranquila.
-Me alegro de verte. -Igualmente.
Pensarás que esto tiene una explicación.
Pero no.
Me está dando dolor de cabeza.
Tranquila, Georgia.
-Billy. -Georgia.
Billy,
no me digas que me tranquilice. Conozco a Jerry Burrows.
Si no puede ganar, va a por todas.
Por eso estamos listos para la reunión.
-¿Estamos listos? -Por supuesto.
Me estoy hartando de tus excusas. Déjate de excusas.
No son excusas, es que…
Que son muy gordos, que son muy judíos, que se manchan mucho…
Te cansas enseguida porque así es como eres.
Cambia de actitud.
¿Tú saldrías con un rabino?
-¿Por qué no? -Lo dudo mucho.
¡No me empujes!
Hasta luego.
-Ally. -Hola, Jason. ¿Qué tal?
Muy bien. Estás muy guapa.
Lo mismo digo.
-Lo pasé muy bien la otra noche. -Y yo.
¿Quedamos algún día?
Tranquila. Otro día, si eso.
Bueno.
No quieras saber a qué ha venido eso. Es que…
Mira, te lo voy a explicar.
Me gustas, pero el otro día te pusiste perdido de vinagreta…
y la imagen no se me iba de la cabeza. Tenía que borrarla.
Y ya está borrada. Ha sido borrón y "cara" nueva.
Llámame.
Y besas muy bien.
¿Eso has hecho?
No es nada propio de mí. Por eso me ha gustado tanto.
Qué gran historia. Estoy deseando mejorarla.
¿Qué pasa ahí dentro?
La gran reunión.
He reflexionado mucho sobre su argumentación,
y no dudo de que tendría un gran impacto. Pero mire,
la ley antidiscriminación por razón de sexo ya no es popular.
-¿Eso cree? -Sí.
Tanta protección hace parecer débil a la mujer.
También es impopular lo de demandar sin haber sufrido perjuicios.
¿No sufro perjuicios?
¿Pasarme el día entero revisando contratos de compras de sociedades?
Ni te he despedido, ni degradado, ni bajado el sueldo.
Me echas del departamento porque tu mujer me considera guapa.
-¿Alegarás eso en un juicio? -No. Lo usaré a mi favor.
El jurado entenderá que un hombre anteponga su familia a su trabajo.
-Antepone su familia al trabajo de ella. -Exacto.
Y además, no existen daños directos cuantificables.
Su sueldo es el mismo. Como mucho son daños punitivos.
Tendrá que hacer que el jurado me odie.
Y le deseo suerte.
Alegaremos sufrimiento psíquico.
Adelante, será un placer verlo.
La rubia guapa y su sufrimiento psíquico.
No te saldrás con la tuya.
-¡Iré a por ti! -¡A mí no me grite!
¡Le puedo partir la cara aquí mismo!
-Calma, ¿nos dejáis un momento? -¡De eso nada!
-¡Se trata de mi vida! -¡De aquí no me muevo!
Por favor, dejadnos un par de minutos.
¿Y? ¿Qué tal?
-Bien, creo. -Hemos hecho lo que debíamos.
Bizcochito se lo llevará de calle.
Una estrategia de defensa interesante.
Me la apunto para otra causa que defiendo
sobre un tema parecido.
Lo de apelar a la familia. Me gusta.
-Es encomiable. -Gracias.
Y es cierto que no tenemos ninguna garantía
de ganar nuestra demanda.
Como ve, mis clientes se dejan llevar por las emociones,
y la idea de perder no los detendrá.
Seguirán adelante a toda costa.
¿Y se pueden permitir las costas? Tendrán hijos, hipoteca…
Por eso les ayudo yo.
Billy trabaja en nuestro bufete y no le cobramos.
Teniendo en cuenta eso y que están indignados,
no se van a dejar llevar por el pragmatismo.
Sí. Y aunque la apelación a la familia es algo ingenioso y me gusta,
sabemos bien que es probable que pierda.
Y quedará en mal lugar.
Bueno, ayer yo monté mi numerito.
Hoy le ha tocado a usted hacerse el gallito.
Ahora toca hacer lo que los abogados acostumbramos a hacer.
Poner una cifra.
Señora McBeal, qué agradable es verla por aquí.
Llámame Ally y ahórrate el sarcasmo.
Perdón.
Me daba miedo que algún cliente al que le va el jamón
te mandase a pedirme que olvidara esa "tontería" del kósher.
La verdad es que venía a invitarte a salir.
Una cita.
-¿Qué tramas? -Nada.
He reflexionado.
Estoy conociendo hombres que no son nada del otro mundo.
Y es raro que, de pronto, uno me caiga tan mal.
Así que creo que por algo será.
¿Así es como me pides salir?
Mira.
Dicen que no hay que ser sincera con los hombres
porque la verdad no les deja bien parados.
Pero las cosas como son.
Juntarnos tú y yo
es como mezclar agua y aceite.
Pero he decidido reajustar mi vida social.
-¿Cómo que "reajustar"? -Voy a hacer malabares.
En vez de esperar al hombre ideal, me arriesgaré con los hombres improbables
siguiendo la teoría del "Quién sabe".
-Malabares. -Eso es.
Y quiero que seas una de las pelotas que lance al aire.
Tardan lo suyo.
Es que no le van las prisas.
Ah, que no le van las prisas.
Eso no me inspira más confianza.
-Y no digas que me calme. -No he dicho nada.
Ibas a decirlo.
He dejado mi futuro profesional en manos de Bizcochito el Soplagaitas,
que ni te mira a la cara cuando te habla.
311 000 dólares. Y se acabó.
Pero ¿a mi nombre?
-Hoy mismo. -¿300 000 dólares?
Más 11 000. Son 311 000.
¡Soy rica! O sea… ¡Préstamos, adiós!
¡Letras del coche, adiós!
-Billy. -¡Adiós!
Es broma.
Pero tendrás que irte del trabajo en dos semanas.
Y aunque sea confidencial, se acabará sabiendo.
Y cuando dejas un trabajo, cuesta encontrar otro.
-¡Que trabaje aquí! -¿Qué?
Mientras busca otro empleo.
Nos viene bien, y así elige puestos con calma.
-¿De verdad? -Si le parece bien a Billy.
Hay quien no quiere a la parienta siempre encima.
-Tú decides. -Me parece perfecto. Venga.
Pero…
No tenéis por qué hacer todo esto.
Georgia, eres una gran abogada, nos beneficia.
Ayudar al prójimo sienta mucho mejor cuando es por interés propio.
¡Fíjate, tu primer "fishismo"! Bienvenida a la familia.
¡Eso es!
Mi senda transité
Siguiendo el curso de mi vanidad.
Y que mucho me equivoqué
Es algo que no voy a ocultar.
Por Georgia. Bienvenida.
-Gracias. -Sí, bienvenida.
-Y también por Bizcochito. -Por John.
-Eso. -¡Por John!
Besas al del churretón, dices al rabino que harás malabares con sus…
Renée, he cambiado.
Y llevas razón, tengo que dejar de descartar hombres.
Está Roberts el martes,
el rabino el jueves y el de Chicago Hope el miércoles.
Ya tengo vida social.
El rabino es conservador, no se casará con alguien de otra religión.
Ya habrá tiempo para convertirme. Y además, esa es la idea:
no busco algo para siempre, solo diversión para un martes.
No te diría nada si supieras divertirte.
Sé divertirme.
Ally McBeal, la devorahombres.
Suena bien.
-Ally. -Georgia.
Quedabas tú por preguntar, ¿qué te parece lo de unirme al bufete?
-Me parece genial. -Será algo temporal.
Unos meses, hasta…
Georgia, entérate.
Me caes bien. Me alegro por ti.
Pero cierra la puerta del…
Eso haré.
-Voy a bailar con Bizcochito. -Por cortesía.
Me lo ha pedido. La música no me dice nada.
-Toda nueva asociada debe bailar conmigo. -No me digas.
Yo lo hice.
Él, para mí. Ellos, para ti.
Andando.
He pasado página.
Dicen que lo que cuenta es la actitud.
Pues mi actitud ha cambiado.
Y noto que este cambio va a durar.
Quizá una semana entera.
Creo que ya estoy lista
para lo que el amor me ha de dar.
Me he recuperado.
Ahora puedo vivir.
Sé que la vida tiene más para dar.
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