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No sé muy bien cómo empezó.
Fue porque le olí el trasero.
Vimos a los perros hacerlo.
Así es como lo sabían seguro, así que...
Bueno, ni siquiera olimos nada.
Tal vez fue el beso.
Era demasiado... Tan...
Sentí un cosquilleo en todo el cuerpo.
Cuando nuestras lenguas se tocaron...
No. Fue ese primer beso,
tan suave,
sus labios apenas tocando los míos.
Fue mágico.
Nuestra primera vez no. Me dio un pinzamiento en el cuello.
Solo teníamos que seguir separados.
Pero tuve que seguirlo a la Facultad de Derecho.
Yo ni siquiera quería ser abogada. Yo...
Igual estudié demasiado.
No, no fui yo. Fue él.
Él se trasladó a Michigan.
¿Así sin más?
Quiero ser secretario jurídico si no entro en el Boletín Jurídico.
Esperas que deje Harvard
y el Boletín Jurídico...
Claro que no lo espero.
Jamás te lo pediría. Pero...
Estás poniendo tu carrera por delante.
Yo también elijo Derecho.
Pero en Boston.
Y aquí estoy, víctima de mis propias decisiones.
Y solo estoy empezando.
El amor y la ley son lo mismo.
Un concepto romántico
pero que si lo practicas puedes coger hongos.
Me gustaba mi trabajo.
Hasta que le gusté a uno de los jefes.
Pensé que eran imaginaciones mías.
Nunca era muy descarado...
hasta una noche.
¡Oye! No vuelvas a hacer eso.
Perdón. Tengo el virus de Epstein-Barr.
Me quejé. Le echaron.
¿Qué?
-Me tocó el culo. -¿Qué?
-Está despedido. -Denunciaré.
Y lo hizo.
Alegó TOC... Trastorno obsesivo compulsivo.
No podía evitar tocar culos.
No lo pude evitar.
Ha demandado bajo la Ley Federal de Discapacidades.
-¿Qué quiere decir? -Bueno, entre los abogados,
indemnizaciones y posibles daños triplicados,
habría sido mejor que nos denunciase usted.
Deseo concedido.
Recordé aquello de no representarse a uno mismo
así que busqué un abogado, demandé y lo hice público.
Pero le dio igual.
De hecho, para reforzar su defensa
empezó a tocar culos como estrategia.
Si lo hacía en público seguro que tenía TOC. Eso opinaban.
Es una excusa. Se cachondea de nosotros.
Lo sé, es absurdo. Pero es experto en eso.
Sabe manipular los hechos.
No podemos demostrar que es una excusa.
No quiere.
Prefiere perderme a mí.
Dígame que me equivoco.
Dimito.
Tuve que hacerlo.
Al menos tenía que fingir que tenía dignidad.
-¿Ally McBeal? -Oh, no.
No me lo creo. Cuánto tiempo.
-¿Cómo estás? -Estupendo. Te veo fabulosa.
-Lo sé, por eso me han despedido. -¿Qué?
Richard y yo estudiamos juntos.
-Este tío... -No éramos amigos.
me pellizcaba el culo. Y yo...
Genial. Acabo de abrir mi bufete.
Te unirás hoy mismo.
¿Cómo?
Estamos aquí mismo, unas oficinas estupendas.
¿Trabajar para ti? ¿Con tu filosofía?
Montones de pasta.
Si además ayudo a alguien, estupendo.
Pero lo que me interesa es la pasta.
¿Cuál sería mi puesto?
No lo entiendo.
Estudié Derecho por amor a un tío.
Me deja por el Boletín Jurídico. Y ahora voy a trabajar
para un tipo que es abogado por el dinero.
John Cage es mi socio. Lo amarás.
Hoy está poniéndose bótox. Tiene un don para esto.
Mira su oficina. Tiene pasta.
Apesta a dinero. Esta es tu oficina.
Ella es Elaine Vassal. Será tu asistente.
He preparado el despacho
y programaré el teléfono.
¿Quieres un dictáfono?
Entra en el presupuesto.
No hace falta que decidas ya.
Los archivos de Man Made.
-Ya he rellenado tu aparición. -¿Cómo?
Mejor tirarse a la piscina.
No sé si...
Representamos a la revista Man Made.
Piden el secuestro. Tú diriges.
El juez Hopkins es duro pero justo.
No le gustan los trajes en mujeres. Así vas bien.
La falda un poco corta, pero qué sabré yo.
Billy. Te presentaré a alguien.
Ally, Billy Thomas.
Billy estudió en Harvard con nosotros el primer año.
-Nos conocemos. -¿Ah, sí?
Por dios. Vosotros.
Qué estúpido. Vosotros...
¿Trabaja aquí?
Sí, ¿es un problema?
No, para mí no. ¿Para ti?
¿Yo? No.
Todo bien.
-Bien. -Bien.
Bien.
Tengo que ir al baño.
Es por ahí.
Esto no es nada. No pasa nada. No es una tragedia.
Son las vueltas que da la vida. Ya está.
Ally.
Richard. Richard. Estoy en el baño.
Es unisex. Está demostrado que
ayuda a que los empleados se relacionen,
siempre que no vengan a tener relaciones.
En serio, ¿será un problema trabajar con Billy?
Porque si lo es, no tiene arreglo.
Pero puedo comprenderte.
Antes de hablar de eso,
tengo una demanda contra Jack Billings
y declaro el viernes...
No digas más.
Hazlo aquí. Nos ocuparemos.
Bien. ¿Quién es el mejor en derecho civil?
-Es Billy. -Ah, vaya.
- ¿Y el segundo? - Ally, esta demanda,
¿quieres ganarla o perderla?
No sé la historia.
Pero creo que te gustaría machacar
a este tío.
-Algo así. -Pues Billy es tu hombre.
Billy es mi hombre.
Qué paliza levantarte tan pronto.
No más de lo normal.
Ya. Trabajas con tu ex.
Te estás maquillando mucho.
No es eso, Renee.
Hace años que paso de él.
Por eso estás ahí deseando
tener más pecho.
Fuera. Fuera.
Sí me gustaría tener más pecho.
No demasiado, pero que no fueran tan pequeños.
Podrían... Serían bonitos menos pequeños.
-No existen precedentes. -¿Un pastor
y una monja?
He marcado los alegatos y mociones.
Conozco al secretario de la segunda sesión, he hablado con él.
Cuando dice lo que ha hecho
solo quiere que sepas que lo ha hecho ella.
A la gente así... Me imagino que les crece la cabeza mientras hablan.
Podría ser yo. No sé.
Pon tus iniciales. Ahora vengo.
-Gracias. -¿Recuerdas tu artículo
de impuestos estatales y federales?
Sí. Sigo esperando que hagan una peli.
En serio,
tenemos una reunión con Air National.
Podrías ayudarnos. Es una gran oportunidad para nosotros.
¿Qué quiere que haga?
Sé cómo gana clientes.
Nos ocuparemos de esto. No, no.
O finge comprensión...
Sí, lo haremos.
O les promete lo que sea para vengarse de alguien.
L diré algo.
No soy abogado porque ame la ley.
La ley es aburridísima.
Pero también puede ser un arma.
¿Quiere arruinar a alguien? ¿Que pierda el trabajo?
¿Que su mujer le deje? ¿Hacer llorar a sus hijos?
Lo podemos hacer.
Es importante que crean que pagarán menos impuestos.
Menos impuestos, reducidos, no tantos, disminuidos.
Menos que menos.
Otra cosa no, pero redundante soy un rato.
Hola.
Anda, Billy. Hola.
Buenos días.
¿Un café?
Ah.
Claro.
Richard me pidió ocuparme de tu caso.
-Es estúpido. -¿Quieres ganar?
-Sí. -Vale.
¿Te parece bien que me ocupe?
-Sí. -Vale.
No sabes cuántas veces quise llamar.
Ahora ya no te hace falta.
Nos veremos por los pasillos.
Creía que trabajabas para Souter.
Luego me fui con Steptoe.
Pero cuando Richard abrió este despacho no pude resistirme.
-Ya lo conoces. -Sí.
¿Y estás con alguien?
De hecho, estoy casado.
Ah, es estupendo.
¿Cambia eso tu decisión de trabajar aquí?
-¿Tienes hijos? -No.
Lo siento, si...
si duele.
Sé que sería duro para mí, si fuera al revés.
Gracias, pero no te preocupes. Estoy bien.
Lo creas o no, me alegro de que estés aquí.
-¿Sí? -No como exnovio,
pero sí como abogado que aprecia el talento.
Como abogada, creo que debería irme al juzgado.
Me voy a mojar.
Vale.
-Nos vemos. -Sí.
Oh.
Son como chicles.
Pierden sabor con el tiempo.
Odio su corte de pelo. Mejor que esté casado.
No pensaré en él. Debería ser feliz. Lo soy.
Me siento muy bien.
-Lo siento. -Oye, no.
No te disculpes por disculparte.
Ni te has fijado.
¿Y si hubiera sido una anciana?
Y me caigo
y acabo en un hospital,
con los pulmones colapsando con flema
y dejo a mi familia en la ruina
mientras me asfixio en mis propios mocos.
No te disculpes por disculparte.
¿Vas con él?
Igual eso no era un comportamiento normal.
Caso 60320.
Reverendo Kessler contra Man Made.
Buenos días. Henry Thorton por la demanda.
Ally McBeal por la defensa.
Su Señoría, pedimos
que se emita una prohibición...
Siempre entro nerviosa
pero a la que me pongo en pie se me pasa.
Mi padre es abogado.
Pasé mucho tiempo mirándolo en el juzgado.
Escuchándolo, estudiándolo.
Muestra desprecio por la verdad.
Lo que piden es censura. No hay otra palabra.
Mi cliente es pastor episcopal.
Lo describen como un pervertido depravado.
Una consecuencia de vivir en un país libre es...
-Basta. -Oh, oh.
No se me ponga patriótica.
Esta basura no tiene nada que ver con la democracia.
¿Puede cuantificar la basura?
Ni el Tribunal Supremo ha podido hacerlo.
¿Verificó su cliente la versión de los hechos de la monja?
Oh, no. Le importan los hechos.
¿Le preguntaron al pastor su versión?
Ah... No.
Qué sorpresa.
Pues señora McBeal,
legalmente, tiene usted la razón al 100%.
La revista tiene el derecho constitucional de publicar el artículo.
Pero se lo prohíbo igualmente.
-¿Qué? -Tendrán que apelar.
Seguro que logran anularlo.
Perderán tiempo y dinero.
Eso es todo. Y de eso va esto, ¿no?
Dinero. Vender.
Veamos cuánto lo quieren.
Demanda de secuestro concedida.
Tenía a los Padres Fundadores de mi lado.
A la Constitución, la política pública, era imposible perder el caso, y...
y lo he perdido.
Y Billy está casado.
No voy a mentir, Ally. Estoy estupefacto.
Lo argumenté bien.
Parece que el juez tenía otras intenciones.
Pediré la apelación.
Y he buscado los alegatos a la Primera Enmienda.
Así podrás empezar con el memorándum.
Y te he dejado los libros sobre anteriores secuestros.
-Gracias, Elaine. -Aún no lo entiendo.
La Constitución te avalaba.
Mira, no sirve de nada insistir en eso.
-Seguro que Ally lo dio todo. -No me defiendas.
-¿Cómo? -No necesito que me defiendas.
-No te defiendo. -Me defiendes.
Dejémoslo. Tenemos una reunión importante
mañana con Air National. Centrémonos en eso.
¿Puedes repasar las leyes sobre impuestos?
Las repasaré de arriba a abajo.
Dime si necesitas algo.
¿Ally? ¿Qué ha sido eso?
Está claro que nuestra ruptura te dejó sintiéndote...
enfadada.
No, me sentí esperanzada.
Y por eso yo...
Estoy bien, Billy.
Me cuesta acostumbrarme a los cambios.
-Ahí estás. -Georgia.
-¿Estás listo? -Hola. Eh...
Sí.
Ella es Ally McBeal. Ally, mi esposa, Georgia.
-Encantada de conocerte. -Un placer.
Georgia trabaja en Goodwin. La conocí en la universidad.
-Era mi editora. -¿Eres abogada?
No me preguntes por qué.
Deberíamos irnos. Tenemos la reserva a las 7.
-Vale. Dame dos segundos. -Vale.
Te espero en el ascensor. Encantada de conocerte, Ally.
Igualmente.
Ella, ah... Parece maja.
Este es un análisis de impuestos de Air National.
Gracias.
Ally, mira.
Nos conocemos demasiado como para fingir.
Esperabas que fuera gorda.
Y estúpida.
Que le faltasen un par de dientes.
Sí.
-Debería irme. -No. Billy,
tienes que darme algo más.
Algo más que eso. No me puedes dejar así.
Vale.
Ronca.
Y no es tan rubia.
No, no. Algo más.
Una cosa más.
Y en el meñique del pie izquierdo...
Tiene un juanete.
Gracias.
Los días malos, Renee me hace ir a bailar.
Para animarme, supongo.
Mira ese tío. Si hiciera eso en un hospital, lo sedarían.
Se me da bien no reírme.
A Renee no tanto.
Los gemelos bailarines nos encantan.
Si no ganas a Billings, les hará lo mismo a otras mujeres.
Lo sé, pero admitámoslo. Soy un pececito entre tiburones.
Más razón para no rendirte.
Te diré algo. Si pudiera demostrar que influyeron en ese juez,
yo misma impugnaría la sentencia.
Georgia.
Cuánto tiempo.
Siento interrumpir.
No. No, no pasa nada. Pasa.
Esta es Renee, mi compañera de piso. Georgia Thomas.
-Hola. -Encantada.
¿Podemos hablar en privado?
Claro.
Me siento tan estúpida por venir.
Si Billy lo supiera...
Dijo que tuvisteis algunas citas en el instituto.
Ah... Sí.
Sí, éramos amigos.
¿Algunas citas?
Leyendo entre líneas, creo...
que quizás aún sientas algo por Billy
y eso me hace sentir incómoda.
Me da vergüenza incluso decir esto,
pero tengo por norma ser honesta.
Yo no tengo esa norma.
Era una broma.
Oh.
Georgia, yo no... No te tienes que preocupar.
No va a pasar nada entre...
Así que sí sientes algo por él.
Ah... Mira...
Fueron más que unas citas.
Éramos...
algo más.
Fuimos novios en el instituto y...
y en Harvard.
¿Estabais...
enamorados?
Estábamos...
juntos.
Entonces
supongo que,
ya sabes,
hicisteis el amor.
Sí.
Georgia. Georgia.
Yo... Billy es un hombre honesto. Las dos lo sabemos.
Le quitó importancia
porque sabía que te sentirías incómoda.
Y ha quedado todo en el pasado.
Lo siento pero, ¿no deberías hablarlo con él?
Sí.
Es que...
En vuestra oficina hoy he tenido una sensación que no había tenido antes.
Me da vergüenza actuar así...
Eso es solo un recuerdo.
Lo siento, pero...
Te odio mucho.
-Me da vergüenza admitirlo... -No.
No, no pasa nada porque...
Yo también te odio mucho.
-¿De verdad? -Sí.
-¿No es por decir? -No.
Quería que supieras
que nadie piensa mal de ti.
Perder le puede pasar a cualquiera.
Les he recordado que es difícil adaptarse cuando se cambia de trabajo.
Solo he perdido una moción, Elaine.
Eso les he dicho.
-¿Lista? -¿Para qué?
La declaración. Jack Billings.
Ah.
Ah, sí, estoy lista.
¿Cómo prefieres abordar esto?
Tú eliges.
Me da igual. Vamos.
Estoy intentando saber cuándo tiene el periodo.
Menos impuestos, Billy. No tantos, reducidos, los mínimos.
Sí.
Permiso.
Entiendo que se va a representar a sí mismo.
Eso voy a hacer.
Si lo entiende o no, es cosa suya.
¿Cuándo supo
que tenía un trastorno compulsivo?
Aproximadamente cuando me demandó.
Creo que fue justo después.
Me preocupaban tanto las consecuencias de lo que había hecho.
Tuve que buscar ayuda profesional.
Y mis doctores, de los que tengo muchos, me diagnosticaron.
Todavía duele.
¿Podemos hablar fuera de sumario?
Claro. Así me tranquilizaré.
Que no conste. ¿Se divierte?
-Un montón. -¿Le parezco intimidado?
De hecho, me parece un mequetrefe
que intenta no parecer intimidado.
-Me impresiona. -Bien, porque esto va a mejorar.
Eso espero, no puede ganar con hechos.
La toqué, ¿y qué?
No parece afectada emocionalmente.
En su nuevo trabajo cobra más.
No puede demandarme por ser grosero.
Hay que demostrar daños.
¿No enseñan eso en clase?
Me enseñaron muy bien, Jack.
Uy, el secretario del Tribunal Supremo.
Creeré que está cegado por su relación con su clienta
y que esto no es una prueba de su talento profesional.
¿Volvemos a lo oficial?
Sí. Volvamos.
Que conste en acta
que el demandado es un cerdo gordo, calvo y arrogante.
¡Oh!
Eso no nos ha ayudado.
No iba a quedarme callada y dejarlo hablar así.
Pues deberías.
Argumentará que tu demanda es en represalia
y le has dado pruebas de ello.
A veces hay que demostrar que eres una luchadora.
Sí, pero controlada.
Un abogado es mejor siendo desapasionado.
Entonces estoy en buenas manos.
-¿Cómo? -Olvídalo.
Quiero saber qué querías decir.
Que se te da bien ser desapasionado y minimizar las cosas,
señor "tuvimos algunas citas en el instituto".
Georgia me ha contado lo que le dijiste.
-No dije algunas citas. -Sí lo hiciste.
Dije que salimos. Georgia lo escucharía mal...
-¿Salimos? -¿Qué debería haber dicho?
-La verdad. -¿La verdad?
Sí, que me querías.
Tú...
Me amabas.
Sí. Es verdad.
Tanto que a veces cuando estábamos separados
no colgábamos el teléfono para escuchar la respiración del otro
mientras dormíamos.
¿Eso debería haberle dicho?
-Richard. -Me lavaré las manos luego, da igual.
He revisado el baño. Tenías los pies levantados.
Me lo recomendó el quiropráctico por un problema de espalda.
Menos mal que era yo
y no alguien interesado en las vidas de los demás.
Ah, Ally, genial.
Llaman del National Law Journal. Escriben
sobre la Primera Enmienda y han oído lo de tu caso.
¿Dirías unas palabras?
¿Te las puedo decir a ti?
-Ally, sobre la aerolínea... -Richard, no puedo.
¿Qué? ¿Por qué?
Tengo un problema con las reuniones con clientes en salas de conferencias.
¿Qué problema? ¿Qué es eso de un problema?
Me siento insegura. No lo sé.
Cuando estoy en una reunión así, me encojo.
Siento que me miran como a una niña pequeña,
-me siento insignificante. -Vas por tu estrógeno.
Su abogada principal es de la otra acera
y el otro es un poco donjuán.
Esperaba que flirteases con ellos.
-¿Perdona? -Trabajo en equipo. Es la estrategia.
-No, no me puedes hacer esto. -¿El qué?
-¿El qué? -Sí.
¿El qué? Traerme a trabajar con él,
asignarme casos con el juez en mi contra,
pedirme que les haga ojitos a lesbianas.
Es demasiado.
Es estúpido que trabaje allí.
Pues vete, Ally.
No puedo, Renee. Parecería débil.
Esto va de Billy, ¿vale?
Sé que teníais algo especial,
pero voy a decirte esto por tu propio bien.
Es buen tío. Con ese pelito. Erais como Barbie y Ken.
-Pero es un pelele. -No es un pelele.
En cinco años será de esos abogados aburridos
que tendrá acciones y jugará al golf
y que por la noche solo podrá ofrecerte
un triste y mustio espagueti.
Puedes conseguir algo mejor.
Así que supéralo.
Vale.
-¿Trato hecho? -Trato hecho.
Hoy no será un día tan malo. Lo puedo sentir.
A veces me levanto y sé que todo va a ir... no tan mal.
No hay indicios de obscenidad aquí.
El fallo del juez Hopkins no tiene base legal, transgrede la ley.
-¿Sabe cuál es el problema? -¿Esa cortinilla?
Estas revistas buscan el escándalo para venderlo.
Y si luego tienen que retractarse
meses después ponen una nota al pie de la página 42.
Y una demanda por difamación va de dinero.
No le devuelve la reputación.
¿Hay una solución legal para el reverendo?
Esta revista representa la democracia. Venden sexo.
Su material puede parecer vulgar,
pero también lo son Vanity Fair, Vogue. Más sexo.
Y si este tribunal se declara protector de contenido sin injurias,
sin obscenidad, debería al menos tener la honestidad e integridad
de admitir que ese fallo impide, al menos en parte,
la libertad de prensa en Estados Unidos.
Convenzo más cuando me falta convicción.
-Muchas gracias. Adelante. -Gracias.
¿Qué está pasando?
Esto es privado, Ally.
No, Richard. ¿Qué está pasando?
Le he ofrecido doblarle el sueldo si viene a trabajar aquí.
Admitámoslo. Pensar en lo del TOC y ser
así de descarado...
Representa todo lo que admiro.
-Con el tiempo, estarás de acuerdo. -¿Con el tiempo? ¿Va en serio?
Es el tipo de abogado al que odias enfrentarte,
pero como compañero...
No será mi compañero. Dimito.
No llevas ni una semana.
Quedará fatal en tu CV. Venga.
Solucionemos esto.
-Te perdonaré. -Esperas que trabaje con un...
Promete que no lo tocarás el culo.
Lo prometo.
¿Estás drogado?
¿Te das cuenta del lío en el que te metes?
Sabes lo que hace.
Seréis responsables si lo repite.
-Dice que no lo hará. -No puede
evitarlo, está enfermo.
Supongo que se inventó lo del TOC, ¿verdad?
-Sí. Pero tú no sabes nada. -No me hace falta.
Lo tengo aquí grabado.
Retiro la oferta de empleo. La demanda sigue adelante
con esta bonita confesión.
Lo importante es ganar a lo grande.
Llego tarde. ¿Me he perdido algo?
Jack.
Ha funcionado, Renee.
Tiene que llegar a un acuerdo.
Podremos cambiar las cortinas.
¿Dónde estás? Tengo hambre.
En el ascensor.
-Vale. -Ally.
Georgia Thomas te espera en tu oficina.
Gracias, Elaine.
¿Tenías que contarle a Billy que fui a tu piso?
No se lo dije enfadada.
Mira, estuvo mal ir allí.
Lo que intentaba decir es que...
Estaba admitiendo algo que me molesta... Que trabajes aquí.
Mejorará con el tiempo.
Sí.
¿Cuánto tiempo calculas?
Tu cita ha llegado.
No habrás venido a hacerte la simpática.
Georgia, ¿recuerdas a Renee?
Sí. Hola.
Nada de "hola". Sé a qué vienes.
Quieres hacerte amiga suya
como profiláctico para evitar
-que vuelva a darse un revolcón con Billy. -¿Perdona?
¿Qué pasa? Suena bien.
-Díselo. -No, díselo tú.
Ya que lo sabes todo.
Lo hago yo. Georgia está enfadada con Ally por contarle
a Billy que vino a su piso.
Ally está enfadada con Billy por negar su pasado.
Y Renee está enfadada
porque Georgia está usando simpatía con Ally como profiláctico.
Todavía no lo he pillado todo.
-¿Qué pasa? -Y ahora Billy está...
-Calla. Calla. -Mira,
son cosas personales.
Vayamos a comer.
Y para centraros, pensad que
después hay reunión en la sala de conferencias.
Y recordad todos: menos impuestos.
No tantos. Menos que. Reducidos, bajos, menos impuestos...
-Impuestos. -Impuestos.
-Lo siento. -Ya.
-¿Qué? -Superadlo.
Puede ser en cualquier jurisdicción, claro.
Exacto. ¿Por qué Massachusetts, la capital de los impuestos?
Para aprovechar esa mentalidad.
A Massachusetts y, en particular, a Boston
les molesta ser conocidos como la capital de los impuestos.
Propusieron impuestos proporcionales para atletas profesionales
visitantes...
¿Por qué tiene que ser tan guapo?
Todavía les caen palos por eso.
Sí, pero, aunque
el estado quisiera cambiar su imagen, por ley, los impuestos son los mismos.
Necesitamos un argumento más convincente.
Podríamos alegar imposición selectiva,
decir que es discriminación.
¿Discriminación?
Hacienda va a por las aerolíneas
por el dinero. No es aleatorio.
Admiten que van a por las aerolíneas.
Eso es discriminación.
Sí.
Habéis estado fantásticos. De verdad.
Tú has estado fantástica. Como abogado te digo que
no entendí nada de lo que decías.
Yo no. Pero da igual porque ellos sí,
y eso es lo que importa, ellos pagan las facturas.
Por un gran cliente.
Y ya que tenemos las copas,
deberíamos brindar por nuestra nueva socia.
Que en dos días ha ganado la apelación de su caso
y ha ayudado a ganarse a este cliente.
-Por Ally. -Por Ally.
Tengo que irme.
¿Ally?
Esto no va a funcionar, ¿no?
Ah...
Igual tienes razón.
-Igual deberías irte. -¿Yo?
-Me gusta este bufete. -Y a mí.
Vine desde Michigan...
Para empezar, si no hubieras ido a Michigan...
Todavía te quiero.
No me asusta admitirlo.
Todavía te quiero. Pero también quiero a mi mujer.
Billy, no quiero volver contigo.
Solo admito un problema.
Mejorará con el tiempo.
Sí.
¿Cuánto tiempo calculas?
Tengo que trabajar.
Vale. ¿Te veo mañana?
Sí. Hasta mañana.
-Buenas noches. -Buenas noches.
Al menos tengo salud.
Al menos tengo salud.
¿Al menos tengo salud?
-Uy. Hola. -Hola.
-¿Día duro? -Primera semana dura, supongo.
Oye, Ally, no es asunto mío pero...
bueno, como socio fundador puedo hacer esto de vez en cuando.
No se puede contar con el amor. Es un puente peligroso.
Solo puedes contar con el dinero.
Montones.
Con dinero suficiente, el resto llegará solo.
Recuérdalo. Palabra de Fish.
Me lo apunto.
Igual es verdad que
me da miedo ser feliz o estar conforme,
porque ¿luego qué?
Me gusta la cruzada, la búsqueda.
Eso es lo divertido. Cuanto más perdida, más esperanza tienes.
¿Quién sabe? Igual esto es pasárselo bien
y ni siquiera lo sé.
¡Mal bicho!
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