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Sandra..., nos están esperando en el restaurante.
Van a estar todos, pero es que la ocasión lo merece.
Hay que celebrar tu contrato.
Voy enseguida.
¡Mamá, mamá!
Tenemos ya el taxi esperando, ¿has visto a Sandra?
Ha recogido sus cosas y se ha ido.
¿Adónde se ha ido?
¿Dani?
¿Dani?
Llegas tarde al cole.
Y yo, al trabajo, ¡venga, venga, venga!
¡Voy, mamá! - Mochila por aquí...
Vámonos...
Vamos a llegar tarde otra vez.
¿Jirafa o dinosaurio? - Dinosaurio.
Venga.
¿Quién ha sacado esto?
El abuelo.
Joder con el abuelo.
¿Quién se cree que es? ¿A ti tu madre te registra en los armarios?
Mi madre no vive conmigo,
pero si revuelve en el armario, va a encontrar calcetines y calzoncillos,
no una foto con el rey.
No sé qué se nos ha perdido en la montaña.
El Sieteorejas se las podía apañar solo, joder.
¿Es esa?
Los dueños son de Bilbao, creo.
La van a dejar de revista, con tejado de lastras y todo.
Normal que nos hayan avisado: si esta no pasa otro invierno.
Voy a hablar con Sieteorejas.
Sieteorejas...
¿Cuánto os va a llevar apuntalarla?
Pues a ver si lo podemos acabar hoy.
Que yo no sé por qué no se hace cargo el dueño de esto.
Pues porque no tiene. Pero ¿que más te da si vas a cobrar igual?
¡Ah! ¡Hostia!
¡Ah! ¡Dios! - Sandra... ¿Estás bien?
¡Un tábano, tío! ¡Menudo bocado me ha pegado el muy cabrón!
No te rasques, que es peor. - ¡Dios!
Joder. Espera, que voy a ver si Sieteorejas tiene algo de amoniaco,
que eso lo calma.
¿Qué te ríes tú?
¿Tienes algo para picotazos?
¡Dios!
- Amoníaco, yo qué sé, algo. - ¿Amoniaco tengo yo?
¿Qué tengo yo cara de tener amoniaco o qué?
Joder. No es una droguería, esto es una empresa de reforma, no es una...
¿Hola?
Debe desalojar la cabaña.
Tenemos una orden del Ayuntamiento para apuntalarla.
¿Me oye?
¿Hola?
¡Aquí hay alguien viviendo!
"Vamos a escuchar una canción
que es un himno de esta tierra:
'Viento del norte'".
¡Ah! ¡Hostia!
¡Nuño!
¡Hostia!
¿Está muerta, Nuño?
¿Eh?
No sé.
No puede ser.
No la toques.
Dime que estoy loca, porque no puede ser.
Pero ¿qué pasa?
¿No la reconoces?
Hay que avisar a la Guardia Civil.
¿Sabe quién encontró el cuerpo? - Fue ella.
¿Habéis tocado algo?
No, está todo como lo encontramos.
Yo solo quería avisar que tenía que irse.
¿Puedes echarle otro vistazo?
A lo mejor con la impresión se te ha pasado algo.
Es ella.
Bueno, no debería ser ella.
Pero es igual que ella.
¿Y tenía nombre? La que no debería ser ella.
Juliana Cobián.
No tiene ningún sentido.
¿Por?
A Juliana la enterramos hace siete años.
Tuvo un ictus, era el segundo que le daba y se murió.
Además, que una no se pasa siete años muerta y tiene esa cara.
Debió morir hace un día, como mucho, sí.
Pues si suponemos que esta mujer es Juliana, tendrá familia cerca.
¿Alguien más que pueda identificarla?
Marina, su hermana.
Está en el pueblo.
Irene, echa un vistazo aquí, mira.
Voy a ver qué pasa.
Me vas a matar de un infarto. ¿Qué quieres?
Dice mi madre que no le contestas.
Que la llames.
Dile a tu madre que la llamaré cuando pueda.
Y que no dé tanto el coñazo. Venga.
Ana, no vas a poder hoy hablar con la familia de Juliana, ¿vale?
Chicas, tenéis que ir para atrás.
Tenemos que cortar la calle.
¿Por qué? Ni idea, pero me lo ha dicho el guardia del bigote.
Ahora, no te creas que lo ha pedido por favor.
Dame un minuto.
Eh, Lau, para atrás, donde la casona.
Vosotros, también.
Venga, todo el mundo para atrás, que esto no es un circo. Venga.
Hola...
¿No se suponía que tú recogías a Dani del cole?
Bueno, le he pedido a Blanca que vaya a ella. Está bien.
Estará genial, pero era contigo con quien tenía que estar.
¡Joder!
¿Es verdad?
No sé, yo no he pasado.
Han venido de la UCO de Santander.
Tengo que hablar con Marina y con Jano.
Por favor, no me metas en un lío. De momento no se puede pasar.
Te esperas a que terminen
y luego entras a verlos. - Vale.
A ver, señores... - ¡Olalla!
¿No tienes nada que hacer en el bar o qué?
Sí, ya he visto a tu hijo, pero no me llames más.
Luego, si quieres, me paso por ahí.
¿Quién te lo ha contado?
Sieteorejas, perfecto. Le ha faltado el tiempo.
Pues ha sido un mal rato que flipas, la verdad.
Esto ya no me lo quito de la cabeza.
- ¡Pare el coche! - Espera. ¡Para, para, para!
¿Se puede saber qué estás haciendo?
¿No ves que estamos poniendo la cinta o qué?
Tu padre me ha dicho que se podía pasar por aquí.
Manuel, ¿mi padre desde cuándo dirige el tráfico del pueblo?
Venga, para atrás.
Marcha atrás. ¡Cuidado!
Y la próxima vez que mi padre te diga algo, no le hagas caso.
Lo que faltaba.
Venga, va, va, atrás. Vamos, venga, vamos. Vamos saliendo.
Ya, ya, ya.
¿Tu padre? ¿Tello?
Sí, ya lo sé. Le he dicho que no podía pasar, pero...
Ya, bueno, no te preocupes.
Alisa...
Luego hablamos.
Vale.
"A la tía de Alisa le dio un ictus
y se quedó con la mitad del cuerpo inútil".
Hasta que le dio otro jamacuco y entonces sí se murió.
Toma, mi amor.
Deja eso ya.
Ve al cementerio.
Está en el mismo pasillo que mi tío Miguel, Juliana Cobián.
Mira, Juliana pintaba estas cosas.
Le venía bien para la rehabilitación.
Alisa no paró hasta que consiguió que hubiera unas figuritas de estas
en cada casa de este pueblo.
¿Me vas a poner la cerveza algún día?
Y saca eso, anda.
La verdad es que es feo de cojones, pero a ver quién lo tira ahora.
¿Cómo ha podido vivir esa mujer siete años sin que nadie lo supiera?
¿Había sangre...
o algo?
Venga, Sandra.
¿Cómo estaba Juliana?
Estaba muerta, Olalla.
Como si hiciera dos horas que se le había parado el corazón.
Muerta.
¿Sabes lo que le gusta al Ojáncanu?
No, ¿el qué?
Las bellotas, los murciélagos y los niños.
¿Los niños también?
Pues podemos poner dentro a Nicolás.
¿En serio?
¿A Nicolás?
Hola, bicho.
Hola, bichillo.
Qué bien os está quedando esto...
Me encanta.
¿Te gusta? - Sí, mucho.
¿Tú crees que la madera aguantará al Ojáncanu?
Que sí... - El abuelo dice que sí.
El abuelo a veces también se equivoca.
Estoy pensando una cosa, Dani.
A Nicolás no lo quiere ni el Ojáncanu.
Ese niño huele a viejo.
Mejor ponemos bellotas.
¿Ponemos bellotas?
Ponemos bellotas, sabandija, ¿eh?
Que te voy a...
¿Qué metemos?
Lagartijas, huevos duros, croquetas.
¿Le ponemos gambas?
¿Qué metemos?
Dani...
Oye, tú, ya, basta.
Mamá, una más.
Sí, 50 más.
Pero bueno, venga, los dientes.
En el pueblo no hay puesto de la Guardia Civil.
No les queda otro remedio que instalarse en el ayuntamiento.
Están cortos de personal.
Tendrán que tirar de quien sea, incluso de ti.
Mañana llegará el informe de criminalística.
Tú te quedas cerca, a ver de qué hablan.
Ella no dirá gran cosa,
pero él es de los que no callan ni debajo del agua.
Sandra...
Juliana, ¿cómo estaba?
La habitación, descríbemela, sin dejarte nada.
¿Por qué no preguntas a los de la UCO?
He visto que os hacíais superamigos.
Marina necesita saber qué ha pasado con su hermana estos siete años.
¿Y yo qué quieres que haga?
Además, que mañana tengo libre.
Y que la UCO ha venido para ayudarles.
Si averiguan algo, se lo dirán.
Claro, porque tú tienes el día libre y no lo vas a cambiar.
Papá... - ¿Qué?
No vuelvas a sacar la foto del rey.
¡Déjame!
Que me dejes.
Por favor, déjame, déjame.
Déjame en paz.
Ya está, Dani. - Déjame en paz.
Dani, ya está, mi amor. Ya está.
Ya está. Estoy aquí.
No pasa nada.
No pasa nada.
"Buenos días. ¿Cómo estás? ¿Cómo has dormido?".
El siguiente polvo, en nuestra cabaña.
Todavía hay que poner una ventana en el tejado
porque el vago del Sieteorejas no aparece nunca.
A ver, que yo, con un colchón...
Al lado de esto, cualquier cosa es un palacio.
¿Cómo está Dani?
Se peleó con Nicolás el otro día.
Es una chorrada,
pero la profesora que tiene monta un escándalo por todo.
No sé, con las pesadillas...
Está nervioso.
A mi padre, a los dos, se les ha ocurrido hacer una trampa
para cazar al Ojáncanu...
a ver si así se le pasan los miedos.
En cuanto salga de aquí, me lo llevo a pescar.
Que yo no he pescado en mi vida,
pero que, desde que entré aquí, sueño...
¿En pescar? - No,
o sea, sueño con meterme en un río a pescar truchas.
¿Tú te lo puedes creer? - Pues no.
¿Qué tienes ahí?
Un tábano.
Me ardía, pero ahora ya estoy bien.
¿Y has ido al médico?
Estoy bien.
Escúchame...
La cabaña no va a estar porque le queda un montón,
el tejado, no hay agua... - Ya, es que tu padre
podría haberse esperado un par de añitos en jubilarse,
que estaba muy bien en Madrid.
Eh...
Me he comido la condena a pulso.
Siete años en el Dueso.
Vivir con Tello no puede ser peor.
"No, Jano, esto no tiene nada de rutinario".
Los guardias no os habrían citado en el ayuntamiento.
¿Han preguntado a los dueños de la cabaña de al lado?
Sí, han estado preguntando, no sé.
Los obreros no han visto nada.
Hola.
- Hola, Sandra. - ¿Cómo estáis?
Iba a poner una cafetera, pero como siempre cambias el café de sitio...
¿Sabéis si han hablado con la funeraria
o con el médico que certificó la defunción?
Sí, el doctor Cobo.
Pero murió, ¿no?
Hace un par de años.
Es evidente que el doctor Cobo firmó un certificado falso.
Quizá Juliana quería desaparecer y lo arregló con él.
Pero la funeraria, no sé...
Me cuesta imaginar que aceptaran enterrar un ataúd vacío.
Tenía que haberme despedido de Juliana,
pero cuando volví al pueblo, me faltó valor
para ver el cuerpo de mi hermana...
- Tranquila. - Están perdiendo el tiempo.
Deberían pedir una orden judicial.
Cuando abran el ataúd, se aclararán las cosas.
¿Cómo lo llevan?
¿Qué turno tienes mañana?
¿O también lo tienes libre?
Entro de las siete.
A las tres, yo tengo que ir a Santander.
Podría dejar a Daniel con Olalla en el bar
hasta las cuatro, que termines.
Luego lo llevo a la cabaña.
He comprado un colchón y lo entregan mañana.
No creo que la idea de desaparecer fuera de Juliana.
Supongo que no han querido decírselo
a Marina y a Jano todavía, pero...,
cuando la vi en la cabaña, tenía una cicatriz en el brazo y...
"era como si se la hubiera hecho ella con..."
un cuchillo.
Ponía "ayuda".
Tendrías que habérmelo dicho antes y hubiera preparado a Marina.
No va a ser agradable cuando se entere
de que su hermana ha estado siete años secuestrada.
Él era así. Nunca hablaba de sus pacientes.
¿Qué quiere que les diga mi madre?
Yo no las estoy presionando.
Pero la documentación de la consulta nos sería muy útil.
Y yo sé que ustedes quieren ayudar a aclarar este lío.
Mamá, ¿tú sabes qué pasó con los papeles de la consulta?
Eso... ¿No se encargó la empresa de mudanzas?
Si me disculpan...
¿Y... tiene algún número de teléfono? ¿Recuerda el nombre
de la empresa?
El sargento Navarro no toma café,
pero yo me los tomo a pares.
Es la familia del doctor Cobo, ¿no?
Sí, la viuda y la hija.
Al doctor Cobo se le pasó el pequeño detalle
de que Juliana estaba viva
cuando firmó su certificado de defunción.
¿La fotocopiadora?
¿Y por qué haría algo así?
¿Tú la conocías bien a Juliana?
Soy muy amiga de su sobrina Alisa.
Pero, bueno, aquí nos conocemos todas.
Juliana siempre limpió las casas del pueblo para mantener a su hija.
Y madre soltera.
En esa época...
Ya.
Es la última foto que tenemos de la hija de Juliana.
Ahora tendrá 45 años.
¿Te importa llevarme a la cabaña?
- ¿- Quieres? - No, gracias.
¿Es verdad que te dieron
un premio a la excelencia cuando eras una niña?
Me lo ha contado tu padre.
Tiene la mala costumbre de meterse donde no le llaman.
No era una niña, tenía 18 años.
Y me becaron para estudiar en la universidad en Madrid.
Me lo dijo.
¿Tuviste que dejarlo cuando te quedaste embarazada?
No.
Estaba estudiando Ingeniería y Matemáticas.
Y me ofrecieron trabajar en una tecnológica alemana.
Pero por suerte me di cuenta de que no era la vida que quería.
¿Y preferiste venirte aquí y hacerte policía?
La vida no es solo trabajo.
Qué bonito es todo esto.
Mmm.
A tu padre no le haría mucha gracia.
A ningún guardia civil le gusta que su hija se haga policía.
Ser auxiliar de policía se parece más a ser conserje.
¿Llegaste a trabajar con él?
No, pero ¿quién no conoce en la UCO a la Montaña,
el teniente Tello Ortiz?
Es normal que se cogiera la jubilación anticipada.
Este trabajo nos termina quemando a todos.
¿Es verdad que eres tan buena en los estudios
porque tienes memoria fotográfica o es otra mentira de la Montaña?
Hay cosas que, si me concentro o me impresionan,
puedo volver a verlas, como si fuera una película.
Más bien como si las pudiera vivir de nuevo.
Veo detalles que ni recordaba.
¿Qué me dices de la habitación?
Supongo que eso te impresionaría.
Detrás de la radio, hay una figurita de un Ojáncanu.
Es una especie de ogro.
Juliana pintaba estas cosas para su rehabilitación.
Pero ese no pudo pintarlo ella.
El trazo del rojo es firme
y Juliana apenas tenía fuerza en el brazo.
Cuando pintaba, se torcía.
Supongo que quien retuvo aquí a Juliana
era alguien cercano, por eso le trajo el Ojáncanu.
Para que se sintiera como en casa. - Para que se sintiera como en casa.
La Montaña no mentía en una cosa:
estás desperdiciando tu talento.
¡Dani!
¡Ven!
¿Lo quieres ver o no?
Me gusta más la casa del pueblo.
Bueno, pero cuando esté acabada, esta te va a encantar.
Con papá...
Voy a coger al Sieteorejas de las orejotas esas que tiene
y lo voy a traer aquí a rastras.
¿No te apetece probarlo?
Uy, pero si te caes...
¿A ver?
Mmm...
Bastante cómodo, ¿no?
¿No te gustaría dormir aquí todas las noches?
¿Y a ti?
¿A mí?
Sí, a mí sí.
¿Mi padre? - Está aquí.
Tenías que haberlo contado antes, joder, Marina.
Hola.
¿Tú sabías algo de esto?
No, ¿de qué?
Le han sacado a Marina un recibo del banco.
Cogió algo de dinero de la cuenta de Juliana después de que muriera.
Estábamos mal de dinero y saqué 6000 euros.
De alguna manera había que pagar el entierro.
¿Tenemos que buscar un abogado o qué?
Según un amigo de criminalística,
Juliana no estuvo más de dos o tres días en esa cabaña.
Quien sea acababa de moverla.
Es normal que les llame la atención que sacaras dinero de la cuenta.
Ellos están buscando un móvil para el...
secuestro, porque eso es lo que fue, un secuestro.
Se escribió la palabra "ayuda" en el brazo.
Quizá intentó escapar en algún momento.
No sé, no sé.
No sé por qué coño no exhuman ya ese ataúd.
¿Alguien cercano? ¿Por qué tuviste que decirle eso a la sargento?
Porque no para de hacerme preguntas. Yo qué sé.
Pensé en la figura, fue lo que se me ocurrió.
¿Y no te paraste a pensar que esta...
Juliana...
pudo crear una relación con quien la cuidaba?
Han sido siete largos años. Pudo contarle hasta su primera comunión.
Esto no habría pasado si no estuvieras apretándome
para que sonsaque información.
Sí, por eso le contaste a la sargento toda mi vida, ¿o no?
Yo no valgo para esto.
Y tú estás jubilado.
Es mejor dejar que la UCO haga su trabajo.
Y tú, deja de tomártelo tan a pecho.
No sé tomármelo de otra manera.
¿Dónde vas?
¿Para qué iba a usar el dinero mejor?
Le dio un buen entierro a su hermana.
Que igual ni le dio para pagarlo,
porque es más caro un nicho que un piso en el Sardinero.
¿Tu padre tiene alguna teoría?
Uy, mejor no le nombres al padre.
Eh, tú, ¿cuándo me vas a poner la ventana?
No me atosigues, Sandra.
Mira, como llueva y se me joda el colchón...
Lo haré cuando pueda.
Eh, Olalla, otra ronda. - Cuando pueda.
- Haz algo, anda. - Te ha pegado caña, ¿no, mi hermano?
Que está hasta los huevos de follar en el catre del vis-a-vis.
- ¡- Olalla! - ¿Qué pasa?
Tía, es que esto no va de sexo.
En ese colchón vais a poder dormir y despertar todos los días juntos.
Que ya son muchos años esperando.
Bueno..., venga, voy al baño.
¡Rajada!
Hey, ¿tú eres la policía?
Soy la auxiliar.
Conmigo solo tienes problemas
si aparcas en una plaza de minusválidos
o si te pillo a más de 40.
Ya, ya, me imagino, ya.
¿Cómo te llamas?
Claudia.
Sandra.
Encantada.
¿Qué haces todavía en el pueblo?
Bueno, nunca había estado y me quedo un par de días de turismo.
¿De turis...?
Aquí no hay mucho que ver, ¿eh?
Bueno, ya decidiré yo a ver qué me encuentro, ¿no?
Vale.
¡Hostia!
¡Alguien que me ayude!
Tía, ¿estás bien?
Sandra, pero ¿qué haces en el suelo? ¡Que está lleno de mierda!
¿Cómo vas, mejor?
Mejor.
Es una infección de los vasos linfáticos
por el veneno del tábano, pero no es grave.
Nunca me había dado fiebre una picadura y mucho menos desmayarme.
Bueno, tranquila. La amoxicilina va a hacer lo suyo, ¿vale?
Vale. Gracias.
Te llevo a casa.
Si puedo andar.
Sí, pero déjate cuidar un poco.
¿Todo bien?
Estaba dormidito.
Oye, ¿no deberíamos hablar con tu padre?
Para que esté pendiente esta noche.
Mi padre, cuanto más lejos, mejor.
No creo que estés así solo por tener que vivir con Tello.
Sandra, estás nerviosa porque Castro sale en la calle dentro de nada.
¡Mmm!
Últimamente me he acordado varias veces de ese día.
¿Cuál?
Cuando Castro y yo fuimos a casa del Amarillo.
Hombre... - Hola.
Poneos cómodos.
Ahí tenéis maría, ¿eh? Ahora en un momento estoy contigo.
"Cuando entramos, había dos chicas".
"Se fueron enseguida".
Un placer hacer negocios, ¿eh?
Castro nunca había hecho algo así.
Quiero hablar con el Amarillo de un negocio.
Cinco minutos y nos vamos, te lo juro.
"No sé por qué le dio por pillar un kilo, pero..."
de repente entraron un montón de guardias...
¡Suéltame, hostia!
"Y detuvieron a todos menos a mí".
"Era mi padre quien dirigía la redada, Rebeca".
Y podría haberse esperado cinco minutos en entrar
y Castro no habría entrado en la cárcel.
Pero sabía perfectamente lo que estaba haciendo.
¿Cómo se perdona eso?
Lo siento, no tenía ni idea.
El sargento Navarro le está tomando declaración,
pero tendremos que presentar cargos.
Mi padre no está bien.
Él no quiere que nadie lo sepa, pero...
le dieron la jubilación anticipada
porque le diagnosticaron demencia senil...,
que normalmente no se le nota, él sigue siendo...
pues el mismo capullo sin sentimientos de siempre.
La Montaña.
La Montaña.
Pero a veces, cuando se pone nervioso, hace cosas raras.
Y en el último caso, por ejemplo,
fue a interrogar a un sospechoso en pijama.
Y ahí tuvo que parar.
Tiene 62 años y un diagnóstico de demencia.
No le caerá ni una multa por haber abierto un ataúd.
Después de 40 años de servicio, lo sabe de sobra.
"Han pasado 20 años,
pero los vecinos todavía recuerdan...".
¿Hoy también tienes el día libre?
Anoche me desmayé.
La picadura del tábano se me infectó.
No me lo habías dicho.
Era una tontería.
¿Sabías que no te iba a pasar nada? ¿Por eso lo hiciste?
Cuando descarten a Marina y a Jano, te apartarás.
Solo necesito saber quién era la mujer que estaba en el ataúd.
Y lo sabrás como todo el mundo.
Cuando se haga público.
Es que ya no eres la Montaña.
Eres un hombre jubilado y enfermo.
Entonces ayúdame.
¿O te da igual lo que le pase a Marina?
A Alisa, que es tu amiga.
Yo ya metí la pata una vez.
Claro. Mejor no hacer nada.
Así seguro que no te equivocas.
No vas a hacerme sentir mal.
Sé lo que estás intentando.
¡Que aproveches el talento que tienes!
¿O vas a seguir igual y dejar que los años sigan pasando?
He criado a Dani.
Y he estado aquí cuando mamá se puso enferma
y no me arrepiento de nada. Esta es mi vida.
He sido feliz aquí. Soy feliz aquí.
¿Y sabes? Voy a ser mucho más feliz cuando Castro venga a casa.
No te necesito.
Tú no puedes ayudarles.
Pero ¡lo intento!
¡No como tú!
El análisis de ADN tardará todavía unos días.
Yo sé que no es fácil revisar este tipo de fotografías,
pero necesitamos que estén seguros.
Es ella.
Es Soledad.
Ese anillo le encantaba.
Se lo regaló mi hermana en un cumpleaños y no se lo quitaba nunca.
Se supone que estaba en Holanda, pero si se fue con 18 años...
- Esto... - Se trata de un homicidio.
Fractura con hundimiento en el hueso parietal derecho.
Soledad fue golpeada en la cabeza con un objeto metálico.
Tal vez un martillo.
¿Y piensan que la madre, Juliana, pudo...?
No, porque Juliana tenía...
poca movilidad en un brazo
y la había perdido completamente en el otro,
o sea que no.
La hija del doctor Cobo, Claudia,
tenía una cuenta bancaria con su padre.
Cuenta en la que se le ingresaban 2000 euros cada mes
hasta que su padre falleció.
No ha sido capaz de explicarnos de dónde salía ese dinero.
Necesitamos su ayuda.
Nadie mata ni secuestra a cambio de nada.
¡Eh!
¿Te has recuperado?
El veneno del tábano me ha convertido en una alcohólica.
Ya.
¿Quieres?
Vale.
¿Qué tal tu día de turismo?
Bueno, el ayuntamiento no es gran cosa.
Me han tenido encerrada todo el día, revisando papeles y...
Bueno, pero, por lo menos, pagan el hotel.
Mi padre montó un pufo con lo del certificado de muerte de esa mujer.
La que apareció muerta en la cabaña.
Fui yo quien la encontró.
¿En serio?
Sí.
A veces también tengo la habilidad de estar
en el sitio equivocado en el momento equivocado.
Bueno, no apuestes conmigo a mala suerte.
Vas a salir perdiendo.
Sí, bueno...
¿Qué te parece un padre que, después de muerto,
consigue hacerte sentir culpable todavía?
Que debería presentarte al mío.
¡Sandra! Perdona...
Era Martín, que les va a dar un ataque de nervios.
El cuerpo que había en el ataúd.
- ¿Ya han terminado? - Es Soledad.
La hija de Juliana. La han identificado por un anillo.
¿Tú te acuerdas ese que llevaba siempre, que tenía forma de ojo?
Marina lo ha reconocido.
¿Tú le ves algún sentido? ¿Soledad?
Pero ¿qué coño hacía aquí?
¿Vino al pueblo?
Pues al pueblo, a Santander,
yo qué sé, pero de alguna forma tuvo que terminar en el ataúd.
¡Sandra!
Poneos cómodos. Ahí tenéis maría.
Ahora en un momento voy contigo.
Bueno, ¿qué? ¿Qué os parece?
Quiero hablar con el Amarillo de un negocio.
Cinco minutos y nos vamos, te lo juro.
Me han encantado.
Va, que tengo gente esperando.
Quiero hablar con el Amarillo de un negocio.
"Cinco minutos y nos vamos, te lo juro".
"El cuerpo que había en el ataúd es Soledad".
Joder...
¡Ey!
Iba de camino a mi hotel,
pero creo que me he perdido en estas calles.
¿Necesitas que te acerque a algún sitio?
Voy dando un paseo a casa.
¿Seguro?
Prométeme que no te va a dar otro desmayo.
Bueno, ¿qué? ¿Qué os parece?
Un placer hacer negocios.
Me han encantado.
Me alegro mucho.
¿Estás bien?
Claudia, ¿quieres que nos tomemos otra copa?
Claro.
Claro.
Sube.
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