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Zulu
Esperad.
¿Qué sabéis sobre los djinn?
No puedes verlos, ¿verdad?
Entonces, ¿cómo sabemos si están ahí?
Es verdad, no puedes verlos.
Pero si prestas atención, puedes sentirlos.
Trabajan de día, cuando la gente está más distraída.
Y desaparecen por la noche.
Los hechiceros los invocan con un talismán de magia negra, el Sihr.
El Sihr los trae de vuelta cada mañana hasta que terminan su trabajo.
Riegan unas semillas en tu corazón que sacan lo peor del ser humano.
Y por su naturaleza, son la prueba más grande de tu carácter.
No porque te resistas a su poder tras invocarlos…
sino por resistir la tentación de invocar a un djinn para que te ayude.
El djinn más peligroso nace de la enemistad.
¿Eso qué es?
Dolor.
Desgracias.
Violencia.
Se infiltrará en tu corazón.
Sentirás miedo.
Te obsesionarás y enloquecerás.
Trabaja lentamente.
Incluso durante décadas.
Espera…
ignorando lo mejor de nosotros…
y encarnando lo peor.
Si se le da el tiempo suficiente,
la gente siempre terminará el trabajo por él.
¿Le tiene miedo a algo?
75 AÑOS DESPUÉS
Por esa puerta.
¿Qué tal estás, madre?
Ocho, nueve, diez, once.
Abuela, solo necesito mil más para comprar la bici.
- Escondes el dinero, ¿no? - Te juro que no.
¿Cuánto te he dado ya?
¿Crees que no sé contar, listillo?
Te juro que no me has dado nada.
¿Jugarás con Mariam cuando lleguen?
- ¿O eres un tacaño? - Que traiga su bici.
Vale, escucha.
Te daré las mil que te faltan.
Pero…
dejarás que tus primos jueguen contigo.
Te daré el dinero.
Podrías haberme robado este dinero a mí.
- ¿Qué? - Dame otros.
¿Otros mil?
¿Sigues escondiéndomelos?
¿Me estás engañando?
No te alejes mucho de casa, hijo.
- Es tu culpa. - No estaba en la carretera.
¿Por qué has girado aquí?
- No sabes conducir. - ¡No conducía!
Venga. Muévete, hijo.
¡Deprisa!
¿Qué es esto? Sé un hombre.
Dime… ¿sigue paseando frente a la casa por la noche?
Por supuesto que sí.
Y también camina entre las otras casas.
- Espero que mis hijos estén aquí. - Sí.
- Entremos. - Han venido todos.
¿Qué tal estás, madre?
Dios es bueno, hija mía.
¿Estás bien, mamá?
¡Adentro!
Vamos adentro.
¡Entremos!
Estamos vertiendo hormigón en el puerto, día y noche.
Es la falta de experiencia.
Ven aquí, mi niña.
No es experiencia lo que falta.
Tengo experiencia en Nouakchot, no en Nuadibú.
En Nouakchot sé cómo funciona, conozco a la gente.
¿Qué tal en el colegio?
Dime,
¿ayudas en casa?
Es lo que estoy diciendo, El-Aliyah.
Alguna debería quedarse en la casa.
Estamos aprendiendo francés.
Dime tus colores favoritos en francés.
Rojo.
Negro.
Azul.
No vuelvas a hablarme así. Es la última vez que te lo digo.
¡Fuera!
¿Madre?
Los niños se quedan conmigo.
Fatima y Aichetou, quedaos.
Los demás, fuera.
No lo entiendo.
Volved para la oración de la mañana.
Trabajan de día, cuando la gente está más distraída.
Y desaparecen por la noche.
Cuenta la historia de Wagh Wagh.
Esperad.
¿Qué sabéis sobre los djinn?
Que dan miedo. Me dan miedo.
No puedes verlos, ¿verdad?
Que no puedas verlos no significa que no estén ahí.
¡Aquí están!
Y aquí.
Y aquí.
Aquí y aquí.
Mira, este es uno de ellos.
Entonces, ¿cómo sabemos si hay un djinn?
¿Va todo bien?
Sí, todos están bien.
Subtitulado por: Laura Gago
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