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LOS SIMPSON
NO PEDIRÉ HELADO A GRITOS
Y que nos quememos lentamente en el fuego hediondo...
por toda la eternidad. A... men...
cionar iba, que la semana que viene hay un sacerdote invitado.
Vayan en paz. A...
- No me haga levantar. - Mén.
Déjenme salir. Ese tipo nunca para de hablar.
Me muero de hambre.
¿Si nos hacemos católicos nos dan galleta y licor?
No. No nos haremos católicos.
Tres hijos son suficiente.
Aguanta, hijo. Vamos a nuestro desayuno tradicional.
- Idiota. - Te insultó, Marge.
PRUEBE UNO
El desayuno está servido.
Me da culpa venir todos los domingos y no comprar nada.
¿Por qué? Seguimos las reglas.
GRATIS
Si tiene un escarbadientes clavado, es gratis.
Oiga.
COMIDA SALUDABLE
Esto sí me gusta. Sustitutos de soja, queso sin sabor...
- rumia horneada. - Empacada en su propia baba.
Gavin, ayúdame a elegir un cereal.
- ¿Qué tal Alfalfa-Bits? - Son una porquería. Odio esta tienda.
- Pero mi amor, mami... - A ti también te odio.
Me voy con uno de mis papás.
¿Dice que su producto se llama chocolate?
Sí, igual que la semana pasada.
Si se pone así, me voy a otro lado.
¿"Cherry Garcia"? ¿"Honey Bono"? ¿"Desmond TuttiFruity"?
Lisa, ayúdame a buscar sabores normales.
- ¿"Candy Warhol"? ¿"Xavier Nougat"? - No. Nada con tipos muertos.
¿Qué hay atrás?
Apúrate, se me enfrían las manos.
Por Dios. Homero, sácala de ahí.
¿"Sherbet Hoover"?
En casa te pondré una manta caliente y una bolsa de hielo.
Cuestan 16 dólares el kilo.
16 dólares el kilo, digamos dos kilos y medio...
¿Cuántos kilos lleva un litro? No puedo pagar eso.
A menos que...
Soy un genio de las finanzas.
Pago ocho dólares, la engordo, y me como las ganancias.
- Necesita agua salada. - Pienso más rápido que tú.
- Papá, los peces. - Hijo, estoy regulando.
Perfecto.
No suena bien. Compraré medicina para el resfrío.
No. Yo traje una de la tienda.
Homi, hiciste el desayuno.
Nada es demasiado para mi amor.
Come, come. Eres piel y huesos.
- ¿Cómo te sientes, mi amor? - Mucho mejor.
Estás hirviendo. Llamaré a la escuela para avisar que no vas.
- Me temo que no puedo permitir eso. - Lisa.
- Mamá, espera, negociemos. - No tienes nada que yo quiera.
El océano rebosa de criaturas temibles.
Pero ninguno ataca a sus presas con tanta furia como el tiburón de las algas.
La lucha se termina rápido.
No, no deberías ver el Canal Didáctico.
- Tienes que descansar. - Pero casi no aprendo nada.
¿Por qué no usas los videojuegos de Bart?
Hugh Downs dice que son lo último.
Tonto dingo, encuentra los siete bebés de cristal...
o pasa la eternidad atrapado en Didgeridoo.
Qué miedo.
Bueno, supongo que tengo que pasar esa puerta estúpida.
Me pregunto qué es eso brillante.
¿Qué? ¿Nunchacos? Eso ni es australiano.
Qué bien, me morí. Ya me harté de este juego estúpido.
Sí, me faltan cuatro varas de poder para una pastilla antigravedad.
Ojalá no aparezca ese trol raro.
- Hola, Lisa. - No, pausa, pausa.
Te traje tu tarea. Tenemos que leer esto.
¿"El Viento en los Sauces"?
Es sobre un sapo, un tejón y un topo.
Yo dibujé en el mío.
- ¿Esta es mi casa? - No, vives en otra casa.
Entonces, yo gobernaré el universo de los canguros.
Ya veremos, compañero.
Bueno, juntos pesamos 135 kilos.
Y según mi permiso de conducir, peso 63.
Así que pesas 72 kilos. Vaya, vas muy bien.
- No, no, sí, eso. Muerde, muerde, muerde. - ¿Lisa?
Te ves mucho mejor. ¿Lista para volver a la escuela?
No sé.
- Digo, podría arriesgarme... - No, no. Quédate.
Vaya, ni le tocaste la frente.
- ¿Cómo me gano esa credibilidad? - Con ocho años de sinceridad.
No vale la pena.
TRES DÍAS DESPUÉS
Realmente necesito un día más, mamá. Creo que los gérmenes se reagrupan.
Desayunaré café y unos panqueques.
¿Calientas el jarabe?
Pero podría contagiar a otros.
Correré ese riesgo. Hasta luego.
Bienvenida, Lisa. ¿Tienes la tarea que mandé?
¿El libro? Ralph me lo llevó.
Entonces, podrás hacer la prueba.
- ¿Prueba? - Se acabó el juego, compañera.
Bueno, tranquila, puedes improvisar en una prueba.
"El señor Sapo tiene un espacio rojo". Bueno, esa no.
"El señor Sapo necesita un espacio para espacio su espacio".
Estoy en un gran espacio.
- Y la nota más baja de la clase... - Dirá mi nombre.
Lisa Simpson. Cero.
Lisa, el presidente de Harvard quiere hablar contigo.
Qué lástima ese cero. Ahora no podrás ir a Harvard.
Pero puedes ir a Brown.
Es muy buena. Ahí fuiste tú, ¿no, Otto?
Sí, y casi llegué a dar clases.
- No, no Brown, Brown, Brown. - Lisa, dices "Brown" mucho.
- ¿Estás bien? - Bueno, me siento un poco afiebrada.
No te preocupes por la prueba. Ve a beber agua.
Y vuelve a terminar la prueba.
Necesito un milagro. Vamos, me lo debes.
- Hola. - ¿No deberías estar en clase?
Estoy. Lo hice en clase de manualidad. Casi todo de látex.
- ¿Y tú? - Tengo una prueba y no leí el libro.
Me sacaré cero, Bart. ¿Qué hago?
Yo aceptaría el cero.
Pero eso no es para todos. Hay otra posibilidad.
- No puedo entrar ahí. - Tranquila.
No verás nada que papá no le muestre al mundo.
Un minuto, les abriré. Tzzz.
- ¿Maestro y tema? - Hoover, El Viento en los Sauces.
Aquí está.
Por Dios. Estas son las respuestas. No quiero copiar.
Oye, oye, son guías de estudio. Con propósitos de ayuda.
Si son mal usadas, no es mi responsabilidad.
- Olvídalo, prefiero un cero. - Bien dicho, muchacha.
Una vez saqué un cero. Y mi vida me salió perfecta.
Qué tapadera terrible. Tienes un compañero, ¿verdad?
- Guarda el cambio. - Vamos, pillos resbalosos.
Buenas noticias, mi delicioso amigo. Ya no estarás en cautiverio.
Vamos, come. Te dará un tórax grande y fuerte.
Pequeño...
Cómo se encoge. Igual que el niño.
No puedo enojarme con tan indefenso mamífero.
Ya verás, pequeño bandido. Toma eso, Pellizcos.
Corregí sus pruebas en el almuerzo, y les fue bastante bien.
- Tengo un 9. - No, Ralph, es un 1.
Se manchó con Kahlúa.
Perfecto, Lisa, respondiste bien todo.
Hasta la pregunta que la copiadora cortó.
Supongo que estaba de suerte.
No seas modesta, Lisa. Te ganaste ese 10,5.
- En realidad dice 10,8. - No, eso es Drambuie.
Qué regordete y jugoso.
Se hinchará bien.
Es todo, viejo amigo. Es tu gran día.
El agua hierve, échalo adentro. Vamos, échalo adentro.
- Bueno. - Vamos, a la olla, a la olla.
Pero Marge, mira al pequeño.
- Es una simple... ¡Ay! Hijo de... - ¿Viste, Marge? Le agradas.
Y para el plato principal, repollos de Maine hervidos.
Perdón, pero ¿y mi estúpida langosta?
No comeremos al señor Pellizcos. Es de la familia.
Pellizcos, te hice risotto.
- Papá. - ¿Es broma?
Tú ni siquiera comes langosta.
Disfruto el aroma.
Bueno, con o sin langosta, es una cena muy especial.
Lisa rompió su propio récord por 0,5 de más.
Mamá, ¿de dónde sacaste eso?
Apareció en mi fisgoneo diario.
Aceité la bisagra de tu diario.
¿No estás orgulloso de tu hermana, señor Pellizcos?
Estoy harta de que estén tan orgullosos de mí.
Esa es mi niña.
Alégrate. Sacaste una buena nota sin leer el libro.
¿No entiendes la diferencia entre ganar algo honestamente y el fraude?
Supongo, quizá si... No.
No, lo siento. Pero casi lo tuve.
Lisa, mira. La prueba de fracciones de mañana.
Numeradores gratis. Los denominadores te costarán.
No quiero denominadores sucios.
Está bien, señora copioncilla, ¿puedo guardarte en mi lista?
No, nunca había copiado y nunca más lo haré.
Casi deseo que me atrapen.
Lisa Simpson, a la oficina del director...
para hablar de la prueba de ayer.
No nos conocemos.
Recibí una noticia inusual...
sobre tu 10,5 sin precedentes.
La verdad, me sorprende y me entristece.
Entristece no, ¿cómo se dice?
- Sí, me complace. - ¿Qué?
Me complace informar que tu nota subió el promedio...
de la escuela al mínimo estatal.
Ahora nos darán fondos básicos.
Es el mayor honor que la escuela ha recibido.
Y es todo gracias a ti.
Tu devoción por la educación es un modelo...
Basta, copié.
Copié, copié, copié, copié, copié.
- Lisa, ¿qué intentas decirme? - Copié.
¿Copiaste? Dios, Dios, Dios. ¿Por qué no me dijo la señorita Hoover?
Ella no sabe. Solo se lo dije a usted.
Bueno, entonces, uno podría decir...
que no hay ningún problema.
Pero hice algo malo.
Muy malo. Pero si manejamos esto...
de manera madura, y silenciosa...
nos darán el dinero.
Me asustaste.
No podemos aceptarlo. Es dinero sucio.
No metas al dinero en esto. No es su culpa que copies.
Además, ya estoy gastándolo. Mira el nuevo tablero de marcadores.
A la carga.
Estoy aprendiendo.
Si va a encubrir esto, tendré que ir más allá...
y hablar con el superintendente Chalmers.
Skinner, no puedo creer que me ocultó esto.
Debía llamarme cuando llegara el tablero.
- ¿Dice "a la carga"? - Vaya que sí.
No pueden quedárselo porque no habrá dinero.
Porque copié.
Lisa, demos un paseo.
Un poco de música de viaje, Seymour.
Dios, qué basurero.
No es raro que haya sido la escuela...
en peores condiciones de Misuri.
Por eso la cerraron y la trajeron aquí.
Mira, Lisa. Ese dinero podría hacer mucho bien.
¿No crees que merecen una pelota oficial?
Habrá tablas periódicas...
en vez de afiches de Oscar Mayer.
¿Cuál es el peso atómico de la mortadela?
¿Delicioso?
Correcto. También aceptaría "exquisito".
Y por fin habrá una computadora en nuestro salón de computación.
Hola, Lisa. Hola, Super Nintendo Chalmers.
- Estoy aprendiendo. - Muy bien, Ralph.
Nada mejor que una Coleco.
¿Cuántas pedirán, muchas? Por favor, muchas, lo necesito.
No sé. Ni siquiera sé si podemos quedarnos con esta.
- Lisa decide. - ¿Qué dices, Lisa?
¿Guardarás el secreto por tus compañeros y la escuela?
Y no nos olvidemos del viejo Gil. Gil está muy mal.
Creo que no tengo opción.
Gracias a Dios. Hablemos de protección.
Estas Colecose oxidan así de rápido.
Cállate, Gil. Cierra el trato, cierra el trato.
Tranquilo, no vamos a cocinarte. Disfruta de la playa.
Mira, un compañero de juegos.
¿Cómo dejas que un cangrejo te haga eso?
- ¿Qué te pasa? - No es su culpa ser mariquita.
- Alguien lo consiente. - No me mire, yo quería comerlo.
Perdón, suele ser la madre.
Tengo una academia para langostas.
Les enseñamos a hacer las tareas diarias.
No vamos a enviar a la langosta a un internado.
Entiendo, es difícil desprenderse. Díganme, entonces...
¿Tienen unas monedas?
Y ahora, para entregar el dinero...
una gran figura del desembolso educativo, el tesorero Adkins.
Gracias. Vine a honrar a la niña...
cuya nota fijó nuevos niveles de excelencia.
Lisa.
Gracias.
Sé que el cheque gigante es importante para todos.
Pero la verdad es más importante.
La educación busca la verdad.
Mentira. No la escuchen. Está loca.
La verdad es que no merecemos el dinero.
Y no merezco sus aplausos. Copié en la prueba.
¿Cómo se atreven a condenarla?
¿Quién fue sincero siempre?
¿Con su esposo, o esposa?
Fue valiente. Y en el lugar de donde vengo, Canadá, eso es recompensado.
Así que les daré los fondos.
Y démosle una ovación a la valiente niña.
Mi amor, estoy tan orgullosa. Sacaste la nota más alta de la clase.
- Pero, mamá. - La nota más alta.
Bueno, Lisa se fue.
A sus lugares, gente.
Actuar es duro. Voy a mi tráiler.
Qué predecible es. Sabía que su consciencia era una bomba de tiempo.
Aquí viene el tesorero verdadero.
Con esto se aseguran una bombilla en cada salón...
y un televisor de alta definición para la sala de maestros.
¿Dónde está la niña que lo hizo posible?
¿Dónde está Lisa Simpson?
Ven, Lisa.
¿Qué les parece? Lista y modesta.
Debo irme. Estos cheques gigantes no se entregan solos.
Un aplauso para el tesorero verdadero.
Idiota.
Conozco una licorería donde podemos cobrarlo ahora.
Esa nota sí me la gané.
¿Quién dejó estas huellas de barro?
Perdón, Marge, Pellizcos se ensució en el patio.
Pero no te preocupes, le preparé un buen baño caliente.
- ¿Qué huele tan bien? - Sí.
¿Pellizcos? ¿Pellizcos? Ay, Pellizcos.
Vaya, qué sabroso.
Dame mantequilla.
¿Te lo comerás todo tú solo?
Pellizcos lo hubiera querido así.
Mi querido, dulce Pellizcos.
Ya no hay dolor donde tú estás, chico.
Por Dios, qué sabroso.
Ojalá Pellizcos pudiera disfrutar esto.
Ay, Pellizcos.
Traducción: Damián Armand
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