All language subtitles for La Embajada 2016 E08

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Original subtitles

Perdone, pero no acabo de entenderlo, señor Cadenas.

El embajador Salinas,

¿medió o no medió para que usted consiguiera la concesión?

Yo no lo vi, señoría.

Delante de mí no movió un papel ni hizo una llamada,

pero está claro que algo hizo.

¿Por qué está tan claro?

Bueno, fue llegar él y me dieron la concesión.

Y le digo una cosa, señoría: Si lo hizo, bien hecho está.

Esas embajadas nos cuestan una pasta a los contribuyentes,

un dineral.

¿Y para qué, si no es para ayudar a los españoles

que intentamos abrirnos paso en el extranjero?

¿Con qué mecanismos contaba el embajador para influir

en la concesión de la obra? Con pocos, supongo, señoría.

Lo que sí puede hacer es poner trabas, pedir papeles...

Hacerse el estupendo. A estos de la mamandurria

les encanta tocarnos las narices a los emprendedores...

Puede ahorrarse el discursito, señor Cadenas.

Resumiendo. El embajador don Luis Salinas

lo ayudó a conseguir la concesión. El proyecto era impecable, señoría.

Todo el dinero que gano en Tailandia es gracias al sudor de mi frente

y al sacrificio de mis trabajadores.

¿Reconoce usted esa imagen? Desde luego.

El embajador Salinas y un servidor.

Le presté ese dinero y, por cierto, no me lo ha devuelto.

¿Para qué se lo prestó? Yo qué sé.

Si un amigo me pide dinero, no le pregunto para qué es.

¿Puede usted asegurar que ese préstamo no guarda relación

con la concesión final del tren de alta velocidad?

Bueno. Le voy a decir una cosa, señoría, con todos los respetos.

Los embajadores pasan uno detrás de otro

y el Grupo Cadenas sigue en Bangkok, ¿y sabe por qué?

Porque yo soy muy cabezota y cuando quiero algo, lo consigo.

Y gracias a gente como yo se ha levantado España.

Malai, ¿el embajador está en su despacho?

Sí, "madame", pero está reunido.

Pero ¿puedo o no puedo pasar?

Huy, perdón. Creí que habías terminado.

No, no. Claudia, quédate. Cierra la puerta.

No. Una "D".

La última letra es una "D", de Dinamarca.

Sí, eso es. Por favor te pido que manejes esto

con la más absoluta discreción, ¿vale?

Bien. Espero tu llamada.

Verónica, voy a informar a Claudia sobre el contenido

del mensaje cifrado. ¿De acuerdo? No.

No puedo estar de acuerdo, Luis.

No te ofendas, Claudia. Se trata de información sensible.

Claudia está al corriente de todo. Prefiero que esto no trascienda.

No se trata de un asunto personal. Por desgracia,

los asuntos sucios de la Embajada también son personales.

Me recibieron con un montaje fotográfico y aún no sabemos

quién está detrás de lo de Ester.

Claudia, Verónica tiene en su poder el último mensaje cifrado

que envió a Madrid el anterior embajador.

Asegura que en la Embajada hay alguien implicado en un delito

de evasión de capitales. ¿Habla de Eduardo?

No. Dice que el dinero sale de Tailandia camuflado

con la mercancía que exporta una empresa española.

Solo indica un número de contenedor y una fecha de embarque.

He llamado a Madrid para seguir la pista del contenedor

desde que llegó a su destino. ¿Hay algún mensaje más?

Bueno. Si lo hay, no lo sabemos.

El anterior embajador murió tres días después de enviar este.

Puede que no fuera un accidente.

Romero me contó que la autopsia decía que estaba muerto

antes del accidente. Después la autopsia desapareció.

Eso me contó según llegué aquí.

Y después pasó lo de Ester.

¿Quién es Romero?

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

¿Javi?

¿Javi? (ROMERO) Estoy aquí.

(Timbre de la puerta)

¿Dónde está? En cama, no está bien.

Debo hablar con ella. ¿No me has oído?

Debe descansar, está alterada. Todos lo estamos.

¡No me toques los cojones! -¡Javi, por favor!

¿Le puedes decir a tu perro que nos deje solos?

Javi, por favor.

Tira.

Estamos a punto de perderlo todo y tú con él.

¿Qué pasa con el socio de Cadenas? Tenemos a Richard.

Es un estafador. Podemos pagarle.

No da tiempo a buscar a otro. Pagaremos eso y querrá más.

Me lo conozco. ¿Estás conmigo?

Estoy contigo. Por favor, vete tranquilo.

Voy a seguir haciendo llamadas. Lo voy a encontrar.

Llevamos un año con esto. Lo necesito para hoy, para ya.

(ROMERO) ¡Déjala! -Déjame, por favor.

-Ha dicho que te vayas. Deberíais ventilar la casa.

Si la Policía entra aquí, os meteréis en un lío.

Supongo que es una amenaza. No me importan tus suposiciones.

-Por favor, vete. Vete.

Gracias.

Gracias.

(MAITE) No dudo que ustedes se quieran.

Si usted lo dice, yo lo creo.

-Entonces, ¿cuál es el problema?

¿Cómo quiere que le demuestre que nos queremos?

Somos marido y mujer. ¿Nos va a dar el visado?

-No depende de mí.

Yo lo paso a la firma del cónsul y mañana le aviso, ¿de acuerdo?

Por favor, si es tan amable, rellene la solicitud.

Aquí mismo.

Una cosa es cobrar una comisión, robar, aún siendo grandes sumas

y otra es acabar con la vida de alguien.

El embajador había descubierto algo y lo iba a denunciar.

Metieron a Ester en la cárcel sin haber hecho nada.

No sabemos quién está detrás de eso.

Por favor... ¿Aún lo dudas?

Si seguís investigando, hacedlo con discreción.

Claudia, Verónica es la única ayuda que me queda en el ministerio.

No me tienes que dar explicaciones. Estamos separados.

Maite, ¿puedes venir a mi despacho? Sí, embajador.

(EN INGLÉS)

Maite, tú mandas todos los cifrados.

¿También con el anterior embajador?

Sí, claro.

¿Recuerdas el último que mandó pocos días antes de morir?

Sí.

¿Eres consciente de la grave acusación que contenía ese mensaje?

Lo siento, embajador, pero no estoy autorizada

a revelar información relativa a... Lo sé. Tranquila, Maite.

No te estoy pidiendo nada irregular.

El contenido del mensaje continúa siendo confidencial.

-De hecho, no lo comentaste con nadie, ¿verdad?

-Por supuesto que no. Lo tengo prohibido.

¿Y sabes si el embajador lo comentó con alguien de aquí?

¿Si alguien estaba al corriente de la gravedad del mensaje?

Yo me limité a enviarlo. No sé nada más, se lo prometo.

¿Ha pasado algo? No.

Solo estamos repasando las actividades del embajador.

-Por cierto, ¿recuerdas quién visitó al embajador los últimos días

antes del accidente? -No. No lo sé. No suelo fijarme.

-¿Y el embajador no te comentó nada

cuando te pidió que enviases ese mensaje?

-Me acordaría.

Gracias, Maite.

Maite.

Lo que sí te pediría es

discreción sobre lo que acabamos de hablar. ¿Puede ser?

Por supuesto. Gracias.

Yo con el embajador Schultz me llevaba bien, como con usted,

pero soy una administrativa y solo hago mi trabajo.

La verdad es que tampoco me entero de lo que hacen los demás.

Y menos en estos pasillos. Gracias.

Maite, ¿qué tal ha ido con el embajador?

¿Habéis hablado del último mensaje de Schultz?

Me ha preguntado si se lo conté a alguien, pero no le he dicho nada.

¿Cree que lo sabe? ¿Sabe que se lo conté a usted?

Tranquila. Hiciste bien en contármelo.

Yo era el diplomático más veterano aquí,

todavía lo soy y tienes que confiar en mí.

Pero... ¿por qué te preguntó por ese mensaje?

¿Crees que conocía el contenido? No. Bueno...

No lo sé.

No te preocupes. Ya no tiene importancia.

Por desgracia, Schultz ya no está.

Qué mala suerte tuvo.

Un accidente así nos puede pasar a cualquiera.

Dígame, Claudia. "Romero, tenemos que hablar".

¿Sobre qué?

"De la muerte del anterior embajador".

¿Por qué? ¿Hay alguna novedad?

No consta otro vehículo ni que atropellase a nadie.

El coche oficial cayó al río, es cuanto sabemos.

Pero el cuerpo del chófer nunca se encontró.

Se supone que también se ahogó, pero solo rescataron

el cadáver del embajador. La autopsia decía

que no tenía agua en los pulmones. Estaba muerto

antes del accidente. ¿Quién cambió la autopsia?

¿Lo sabe?

Intenté averiguarlo, pero el que la cambió

tiene mucho más dinero que yo para sobornarlos.

Se han tomado muchas molestias para que parezca un accidente.

Se lo dije el día que llegó. ¿Por qué ahora esta prisa?

¿Por qué me ha llamado? Ha encontrado algo, ¿verdad?

¿Podría acompañarme a la embajada... y contarle al embajador

lo mismo que me ha contado a mí? ¿Qué es lo que saben?

Está bien.

Sabemos que Schultz, el anterior embajador,

denunció a alguien de la embajada que estaba involucrado

en un asunto de corrupción. Solo unos días después, murió.

Pase. Adelante. Entrad.

Cierra la puerta, por favor.

Yo vi cómo sacaban el coche con su cadáver.

Estaba muerto antes del accidente.

Aún seguía llevando puesto el cinturón.

Pude ver un informe preliminar de la autopsia

y decía que no murió ahogado. ¿Y por qué no lo has denunciado

a la justicia española? Porque... no puedo probarlo.

La investigación policial se cerró hace mucho.

Si no ha podido encontrar una prueba en todo este tiempo,

no creo que sea fácil reabrirla.

A menos que haya una nueva certeza que haga reabrirla,

por ejemplo, un motivo para que fuera asesinado.

Schultz denuncia corrupción en la embajada

y tres días después acaba en el fondo del río.

No tenemos ninguna prueba de que lo mataran

y tampoco tenemos nada que respalde tus acusaciones.

De momento. Está claro que hay corrupción

y que la había cuando estaba el anterior embajador.

-No es suficiente para culpar a nadie.

No sabemos quién vino aquí antes de su muerte.

-¿Por qué? ¿Por qué no lo saben?

Las visitas son públicas, ¿no?

¿Con quién habló Schultz justo antes de morir?

(HABLA EN INGLÉS)

Como su segundo, debo saber qué tipo de investigación hacen aquí.

¿Qué investigación? Déjese de teatros.

¿Qué hacen los tres aquí?

Canceló su agenda de hoy y no apareció por el consulado.

¿La casa está informada de lo que hacen?

¿Se lo cuenta a la prensa y no a mí?

Así que tengo que contarte lo que hago en mis horas de trabajo.

¿Qué es lo que pretende?

¿Qué quiere, echar tierra sobre el anterior embajador?

Aún estamos despidiendo a Bernardo

y ni va a respetar al que se sentó ahí antes que usted.

Sal de mi despacho.

Es la primera vez que lo veo nervioso.

Algo estaremos haciendo bien, ¿no?

(EUGENIO) Nadie me dijo nada, pero es cuestión de horas.

No puedo volver a la oficina, Fátima.

-No, desde luego que así no puedes volver.

Tienes que tranquilizarte. -Sí.

-Tómate unos días libres.

-Ya lo he hecho, pero me han descubierto.

Cuando llegué a mi despacho, mi ordenador no estaba

y nadie me ha dicho por qué.

Saben que fui yo el que te dio las claves de las cuentas de Eduardo.

¡Lo saben, coño! ¡Lo saben!

Lo siento, Fátima. Lo siento mucho. -No tienes por qué decir eso.

Me has hecho un favor que no podré devolverte.

-Sí, vente conmigo.

-Ja, ¿qué dices?

-Sí. Lo estuve pensando mucho. Vámonos tú y yo.

Y la niña, claro. Vámonos del país, lejos.

¿Quieres ir a Nueva York, Sudáfrica? Donde quieras.

-Es un poquito precipitado, ¿no crees?

-He perdido mi trabajo, mi carrera.

Si me quedo aquí, quién sabe lo que me puede pasar.

-Llevo mucho soportando a Eduardo, ahora no le dejaré el campo libre.

-Te hará la vida imposible. -No puedo.

Me debe la mitad de lo que tiene, no renunciaré a lo que es mío.

-No te quiere... y tú a él tampoco.

Piensa en esto como si fuera una oportunidad.

-Te deseo lo mejor, Eugenio.

Tu mujer es muy afortunada y tú eres muy generoso,

pero yo no te convengo.

Las visitas personales del embajador,

cuando estaban avaladas por él

no siempre eran registradas en el ordenador

por confidencialidad.

¿El embajador pedía que no se registrasen?

Así es.

Villar, ¿tú tenías buena relación con el embajador?

La habitual en mi puesto.

Si me dice qué quiere averiguar, quizá pueda serle de ayuda.

¿Schultz tenía enemigos?

¿Quién no los tiene?

Sí, pero supongo que tú, como jefe de seguridad,

debías saber qué terreno pisaba el embajador.

No entiendo a qué se refiere. A si sabes si en los últimos días

tuvo alguna relación con alguna empresa española en particular,

cuyo nombre quizá figurase en las páginas que alguien arrancó.

Yo solo me encargaba de su seguridad.

De su actividad profesional

imagino que informaba puntualmente a sus superiores en el ministerio.

Ya.

Qué pena lo del accidente, ¿verdad?

Una desgracia... para todos.

La Royal Police colaboró en todo.

No escatimaron medios en sacar el coche del río cuanto antes.

Pero fue un error humano, ¿no?

Quiero decir que el coche salió en perfecto estado.

Sí.

Suponemos que el chófer sufrió un desvanecimiento,

pero su cadáver no apareció, no hemos podido comprobarlo.

Dígame.

¿Han encontrado al chico, el yerno?

(VILLAR) "¿Carlos Guillén? Ni rastro".

Señor, me pidió que lo mantuviese al tanto

de la llegada de la nueva cónsul. (VARGAS) "Sí, Verónica. Cuénteme".

-Me dijo que venía a calmar las aguas,

pero tengo la impresión de que hace justo lo contrario.

-¿Qué quiere decir?

-"Ella y el embajador están enfrascados en investigar

los últimos movimientos del anterior embajador".

-¿Investigan a Schultz? ¿Por qué?

-Esperaba que usted pudiera explicármelo.

-"¿Yo qué voy a saber de Schultz? Lo vi una vez en mi vida.

Un par de meses antes de su accidente en Madrid,

en una reunión".

Vamos a ver, no quiero ni un solo problema más en Bangkok.

Si Verónica no calma las cosas, revocaré su nombramiento

aunque sea lo último que haga en el ministerio.

Vigile de cerca al embajador. -Haré mi trabajo, descuide.

Así es, señoría, el nombramiento de Luis Salinas como embajador

fue una decisión política.

-¿Quiere decir que lo nombraron a dedo,

que no le correspondía ser embajador?

-Cuando el nuevo Gobierno entró se renovaron algunas embajadas.

Todos los Gobiernos lo hacen. -Y entre ellas la de Bangkok.

-Fue una decisión muy discutida en el ministerio.

-¿Qué decisión?

¿La de renovar las embajadas

o la de nombrar embajador a Luis Salinas?

-Salinas llevaba mucho tiempo en los pasillos,

sin destino, por culpa de unas declaraciones desafortunadas

y había dimitido de su último destino por un lío de faldas,

pero tenía muchos apoyos en el partido

porque colaboró con nosotros durante la campaña.

-Y, a cambio, lo premiaron con un puesto.

-Eso es.

Sinceramente, no tardamos mucho en arrepentirnos,

su nombramiento fue un error.

El contrato de su yerno,

los problemas de su hija con las drogas,

el espionaje a compañeros de la embajada.

¿Quién iba a pensar que se comportaría de esta manera?

-Muy bien. Señor Vargas, muchas gracias. Hemos terminado.

-Señoría, me gustaría añadir algo a mi declaración.

-Sea breve, por favor.

-Los que lo nombramos sabíamos de su inexperiencia.

Bangkok era su primer destino como embajador,

pero estábamos muy lejos de sospechar

que Luis fuera un corrupto.

Hombres como él hacen un flaco favor a la imagen de los diplomáticos.

Luis Salinas representa exactamente aquello que los electores

quieren desterrar de la vida pública de una vez por todas.

No te molestes, Claudia buscó a Zambrano Invest

por todo Bangkok y las direcciones que encontró eran falsas.

En alguna parte debe figurar la auténtica,

el lugar donde físicamente cargaron el té con el dinero

para sacarlo del país.

El mensaje dice que es mucho dinero;

no es una mochila gris, es un contenedor.

Formamos un buen equipo, como en los viejos tiempos.

No exageres, no tan viejos.

¿Siempre hace tanto calor? Me va a dar algo.

Has sido muy generosa viniendo a ayudarme.

Soy de las que corren hacia la tormenta

en lugar de huir de ella, ya me conoces.

En México...

yo me fui sin despedirme, no te lo merecías.

En eso estamos de acuerdo. Te portaste como un cabrón.

Si pudiera viajar atrás en el tiempo...

Volverías a hacerlo o algo peor.

Pero yo ya lloré todo lo que tenía que llorar.

No me hace feliz que te arrepientas.

¿Lloraste? Claro que lloré.

¿Por quién me tomas?

¿Sabes el nombre que más se repite,

la persona que más veces vino a visitar al embajador?

A ver si lo adivinas. Cadenas.

Paco Cadenas.

(EN INGLÉS) "Pocos trabajadores aquí, necesitamos más hombres.

Búscalos, ¿vale? Bien, hazlo. ¡Hazlo!".

Paco.

Esto es lo que hago yo con mi tiempo libre,

crear cosas, producir.

¿Te gusta? ¿Me tiene que gustar?

Pues sí. Este señor es Buda,

es muy popular en esta parte del mundo.

Esto vendrá a verlo gente de todo el país.

Si es lo que quieren, yo se lo doy gratis.

Yo con las creencias de la gente no hago negocio.

Eso sí, eso sí,

si quieres llegar hasta arriba,

tienes que cruzar todo este maravilloso centro comercial,

donde encontrarás todo lo necesario para recordar tu visita:

comida, camisetas, llaveros, lo que sea.

Es la hostia. Enhorabuena.

¿Tú a qué coño has venido?

Le he dicho a Patricia que no voy a dar un duro más.

¿Te ha llamado? Sí, claro, 10 o 12 veces.

Que cierre con el tal Richard, que no encuentra a otro.

Olvídate de Patricia.

Ya te quieres librar de ella, ¿no?

Claro, eso de compartir comisiones como que no.

Eres más español que el toro de Osborne.

Volví a llamar a los contactos del primo del rey

y pedí verles hoy. ¿Y si dicen que no?

Entonces mañana me voy a palacio. Mañana.

Ese es el problema contigo, siempre es mañana.

Mañana no vale porque mañana van a decir a quién le dan el tren,

y yo no tengo nada

y me estáis jodiendo la vida entre todos.

Voy a llamar al embajador. No tiene contactos.

El embajador me debe 600 000 pavos, algo tendrá que hacer.

Te conseguiré el tren. ¿Qué coño de tren?

¿Tú que me dijiste que ibas a ser embajador,

la otra colgada que nunca está?

Ese tío es el embajador y se le han acabado

los cócteles y los canapés.

Lo pongo a currar por mis cojones, porque me debe mucho dinero.

¿Me ha tocado el único tonto que no se ha deja untar?

Si lo cuento por ahí, no se lo creen, coño.

Vas a conseguir tú el tren... Ya sabes por dónde se sale.

Malai, ponme con la secretaría del primo del rey.

(EN INGLÉS) Sí, ¡ahora!

Richard, soy yo otra vez.

Richard, no me puedes hacer esto, me lo debes.

Tengo a Cadenas esperando.

Podemos llegar a un acuerdo, pero debe ser esta noche.

¿Cómo?

¿Te has vuelto loco?

Sabes que no puedo darte esa cantidad.

Richard. ¡Richard, espera! ¡Espera!

¡Joder!

Mierda. Mierda.

(Una puerta se cierra)

¿Cómo estás?

Mejor, ¿no?

Te he traído cena.

-Tengo trabajo, cena tú si quieres.

¿Qué haces? Dame eso. (CHISTA) -¡Eh!

El trabajo puede esperar. Unas horas, un rato.

-La he cagado, Romero.

La he cagado, pero bien.

-¿Sabes de dónde vengo?

Del despacho del embajador.

Patricia, yo... no quiero ir a visitarte a la cárcel.

-¿Harías eso?

¿Vendrías a visitarme si me detienen?

-Sí, claro.

Soy lo único que tienes, el único en el que puedes confiar.

-Es verdad.

Pero hay una cosa que no entiendes.

Cualquier cosa que te cuente de Eduardo

me lleva con él a la cárcel.

-Si callas, eres cómplice de asesinato.

-Ay, ya estás otra vez con eso. Schultz murió en un accidente.

Eduardo no es capaz de hacer una cosa así.

-¿Estás segura? ¿De verdad estás segura?

-No puedes demostrar nada, porque no pasó nada.

-El embajador ha descubierto algo y me ha llamado.

Schultz denunció a Eduardo en un mensaje cifrado,

por eso lo mataron. -Schultz no denunció a nadie.

Él tenía las mismas comisiones que nosotros.

Él era un corrupto.

¿Cómo va a ser tan imbécil como para denunciar?

-Puede que tú no te enterases, pero Eduardo sí y se deshizo de él.

Si no eres su socio, eres su enemigo. Así es Eduardo, según tú.

Ahora no te creas nada.

Vale.

Schultz no denunció.

Eduardo no es un asesino.

Sigue así, Patricia, sigue sin contarme nada.

Sigue siendo cómplice de todo.

-Vete de mi casa, ¿vale? -¿Por qué?

¿Porque te digo la verdad? -No quiero más preguntas.

No quiero escucharte.

Si sigues aquí también vas a ser cómplice, ¿no lo entiendes?

-Me voy.

Pero no pienso dejarte sola.

-Estoy sola.

Siempre he estado sola.

¿Cómo va eso, embajador? No quería molestarlo,

pero necesitaría verlo esta misma noche.

No, esta noche no va a poder ser, lo siento.

Sí, es que es urgente, embajador.

Permítale invitarlo a una copa, a cenar o lo que sea.

Necesito verlo.

Mire, no quiero engañarlo, tengo que pedirle un favor.

¿Por qué no viene esta noche a cenar a casa?

"¿Embajadora, es usted?".

Sí. Viene con su mujer y hablamos tranquilamente.

Estupendo, ahí estaremos. No sabe lo feliz que me hace.

Gracias por la invitación, ¿eh? "Luego nos vemos".

Hasta esta noche. ¿Por qué lo has invitado?

Porque conocía al anterior embajador, a Schultz.

Y estoy segura de que puede contarnos muchas cosas sobre él.

Necesita un favor, aprovechémoslo.

(Se abre y cierra la puerta)

Lo de anoche estuvo muy bien, pero no volverá a ocurrir.

-¿Por qué?

-Porque no estoy cómoda.

Roberto, no me mires así, sabes que no estoy bien.

-¿Es por Carlos?

-No es solo por Carlos.

Tengo ganas de matarlo por haber desaparecido, pero...

Bueno, supongo que eso no ayuda tampoco.

-Ya.

Lo entiendo.

-Tengo la sensación de que nos mira todo el mundo.

-Culpa mía. -Eres mi jefe. No me gusta mezclar.

-Te prometo que en la oficina solo hablamos de trabajo.

-No sé si vine aquí a trabajar porque quiero

o porque quiero estar contigo.

Me da la sensación de que a ti te pasa igual.

-Hablamos después, ¿quieres? ¿Eh?

-¿Qué es esto de Zambrano Invest?

-Es un grupo inversor.

Nosotros llevamos las cuentas de sus empresas.

¿Por qué? ¿Los conoces?

-¿Tienen algo que ver con tu hermano?

-No lo sé, no llevo su cartera de inversión.

Pero no, no creo, mi hermano no es empresario.

Te mando lo que tenemos de ellos y le echas un vistazo.

-Sí, si no te importa.

¿A quién vas a engañar hoy?

¿Hoy no quedas con tu amigo, eh?

Con el que cenaste ayer.

¿Lo conozco? No creo.

Se llama Eugenio Sanchís.

Hasta hace unas horas trabajaba llevando mis asuntos.

Él te dio las claves de mis cuentas.

Nuestras cuentas.

Él solo se ha delatado dándose a la fuga.

Le habrás dado algo a cambio, ¿no? ¿El qué?

No creo que llegue muy lejos.

Hay una orden internacional de busca y captura.

Y cuando lo cojan y hable, me imagino que te implicará a ti.

¿Vas a venir a dormir?

Si no vas a venir a dormir, aprovecho y cambio la cerradura.

Hazlo.

Nunca utilizo llaves, para eso está el servicio.

Yo también tengo abogados, Eduardo.

Y dicen que lo que haces se llama abandono del hogar.

Si quieres lo hacemos oficial.

Cambio las cerraduras, le digo al servicio que no te abra

y hablamos del régimen de visitas de nuestra hija.

Supongo que podrás verla una vez cada dos semanas.

¿Me estás amenazando?

No.

Te estoy preguntando si vienes a dormir.

(Mensaje al móvil)

Buenas noches. ¿Qué tal? Bienvenidos.

Gracias. Lucía, un beso.

Guapísima.

Aquí tiene. Gracias.

¡Caramba! Un detalle. Esto más bien podría parecer un soborno.

Pues abrámosla antes de que se entere la fiscalía.

Venga conmigo.

Este vino es un espectáculo.

Aunque con este calor, dan ganas de ponerle hielo.

Sí, está haciendo mucho calor estos días, sí.

Ajá.

Bueno, pues ya hemos hablado del tiempo y del vino.

¿Vamos al lío? Me gustaría dejar todo hablado antes de cenar,

hablar en la mesa de dinero es de muy mal gusto.

Adelante. ¿Problemas con la concesión?

Necesitaría que hiciera alguna llamada.

Al príncipe, al ministro, qué sé yo.

Que se deje de remilgos y descuelgue el teléfono de una vez.

Aquí no sé si un embajador puede hacer mucho más

de lo que yo ya he hecho. No puedo prometerle nada.

Ustedes todos dicen lo mismo, ¿verdad?

¿Se lo enseñan en la escuela diplomática?

Schultz era igual.

Siempre ponía pegas, reparos.

Que si no sé, que si no puedo... Bla, bla, bla.

Eso sí, al final siempre cumplía.

¿Qué quiere decir que cumplía?

No se haga el inocente conmigo.

Usted quiere saber cosas de Schultz.

Bueno, haga esa llamada y yo le cuento cosas de Schultz.

"Quid pro quo". ¿Estamos?

Un trato es un trato, hace esa llamada mañana a primera hora

y yo le cuento ahora todo lo que quiera saber de Schultz.

Está bien.

Pero no voy a hacer nada ilegal.

Claro, solo va a llamar por teléfono y preguntar qué hay de lo mío.

Schultz. Arturo Schultz. Veamos, ¿por dónde empiezo?

¿Sus comisiones del 6%,

su gusto por las jovencitas, por no decir niñas,

o el pelotazo que dio una semana antes de palmarla?

Elija.

(Motor del cortacésped)

Venía a hablar con el primo del rey.

Su excelencia. (EN TAILANDÉS) "Buenos días".

Dígale a su excelencia que hablo en nombre del embajador

y, por lo tanto, en nombre del reino de España.

(HABLA EN TAILANDÉS)

Pero que tiene que entender que esto... es un asunto delicado.

Esto no es una reunión formal,

por eso el embajador no ha venido personalmente.

A su excelencia le gustaría saber qué quiere el embajador.

Él ya hizo lo que estaba en su mano.

El grupo Cadenas agradeció generosamente sus gestiones,

pero necesitamos un último esfuerzo, en nombre de la buena relación.

2% del presupuesto en el paraíso fiscal que deseen.

-Ku Log... la fábrica.

Perdona, ¿sabes dónde está el contrato de los aranceles?

Tiene un error, acabo de verlo.

Lo cambio y te lo imprimo de nuevo. ¿Dónde está?

-No me lo diste. Me lo mandaste por "mail".

-¿En serio? -Ajá.

-Lo podía buscar yo.

Bueno, pues ahora te mando una copia.

Buenas noches. Un placer.

Lucía. Muchas gracias por todo.

Gracias.

Vámonos, Paco.

Por cierto, embajador, recuerde lo de la llamada, ¿eh?

Tenemos un trato.

(Se abre y cierra la puerta)

Así que Schultz era un corrupto.

Para Cadenas todo el mundo es corrupto, es lo normal.

A ver, si Schultz era corrupto,

¿por qué denunció la corrupción?

Es que no lo denunció, Luis.

Piénsalo bien. Dio el número de contenedor

y a lo mejor estaba dando un toque de atención a Eduardo.

A lo mejor se estaban peleando por las comisiones.

Y Eduardo se enteró a tiempo y así pudo evitar que llegara arriba.

¿Vas a hacer lo que te ha pedido?

¿Vas a llamar al ministro?

No.

Le he mentido.

Ese va a ser mi delito.

Me lo regaló cuando me llevó a la fábrica.

Había un montón de cajas como esta,

las empaquetaban para exportarlas a España.

Ester, ¿tú has estado en esta fábrica?

La fábrica está a nombre de Zambrano Invest.

Lo he visto en el ordenador de Roberto.

¿Cómo? ¿Que has entrado en su ordenador?

¿Sin decírselo? Por conceptos inexistentes.

Dinero negro que intercambian Eduardo y Roberto cada semana.

Quería mantenerme en la parte legal de la empresa.

Ester, esta fábrica... no solo exporta té.

Esta es la excusa para sacar del país dinero negro

camuflado en un contenedor de té. ¿Cómo?

¿Sabes dónde está la fábrica?

Este es el saldo del que puedes disponer.

Solo tienes que elegir la cantidad.

Olga puede recibir el dinero mañana mismo en metálico.

Bueno, o si lo prefiere, en euros, en España.

¿Cómo?

Transfiero el dinero entre cuentas sin que salga de Hong Kong.

El que recibe la transferencia nos lo da en mano, lo hemos hecho antes.

Déjame solo.

¡Que me dejes solo, hostia!

No vamos a seguir siendo un equipo con lo que haces a mis espaldas.

Debería ser yo la que se enfada.

¡No quiero ver a ese puto periodista en mi puta vida! ¡Déjame solo!

(Se abre y cierra la puerta)

-"Te cuesta, ¿eh?".

Que no te cueste tanto.

Eduardo, no es tan difícil ser generoso.

Hasta tú puedes serlo.

No eres tan mala persona como haces creer a los demás.

Oye, ¿cómo murió el anterior embajador?

Ni siquiera ahora consigo enterarme.

Déjame, por favor.

Venga, me lo debes. Tú me mataste, ¿no?

No, no. Te mataste tú solo.

Yo no tengo la culpa. Tú perdiste los nervios.

Te mataste tú solo.

Ah, ¿sí?

¿Y por qué no consigues quitarte mi sangre de tu cabeza?

¿Estás segura de que era aquí?

Claro, estaba trabajando. Estaba metiendo el té en las cajas.

Se lo han llevado todo.

Y han dejado la puerta abierta para que pudiéramos comprobarlo.

Ester, vámonos. Aquí no tenemos nada que hacer.

Vamos.

Hemos trasladado todo a un garaje de Khao San.

A la gente le hemos dado el sueldo de un mes.

Por ahí no va a haber problema. Ya.

Invitaste allí a la hija del embajador,

le enseñaste tu despacho... Pero no va a haber problema.

Eduardo, te juro que lo siento. No sirve de nada lamentarse.

Siempre haces lo contrario a lo que te digo.

Espero que te sirva de lección.

Ester solo ha visto unas facturas.

No ha hecho copias ni las ha mandado por "mail".

¿Estás seguro de eso?

Si es que puedes estar seguro de algo.

Había que cambiar la ubicación.

No solo por Ester, ese almacén ya estaba quemado.

¿Y por qué no lo has hecho? Lo hemos hecho ahora.

Ya he encontrado un comprador.

Solo tienes que cambiar los papeles y todo solucionado.

Nadie asociará la nave con Zambrano.

¿Sabe algo más, algo que yo debiera saber?

No le he dicho nada.

¿Qué pasa, no me crees?

Claro que te creo, Roberto. Esa es mi debilidad.

Espero no arrepentirme algún día.

Pero claro que te creo porque eres mi hermano.

Te quiero y no te voy a cambiar.

Ester no va a dar ningún problema. Te lo garantizo.

Lo sé.

Ahora olvídate de esto y relájate.

Desayuna bien y no vayas así a trabajar.

Estás muy tenso.

Lo siento.

Hola, no te habré despertado.

No, es mejor que no vengas por la embajada.

La nueva cónsul todavía no está domesticada.

Es para que hables con tu amigo el juez.

Sobre la extradición de la chica.

La hija del embajador, sí.

Ha llegado la hora.

(PATRICIA) Buenas noticias.

He hablado con Richard. Está dispuesto a aceptar el 3%.

Me alegro, ¿cómo lo has conseguido?

Negociando, como siempre.

Ya. Te dije que no negociaras con Richard.

Solo quiere estafarnos.

Llámalo y dile que ya no lo necesitamos.

Hablé con el primo del rey, ya está todo solucionado.

He tenido que pagar un poquito más,

pero puestos, prefiero pagar al que manda.

Entonces... ¿ya está?

Sí, Patricia. Y no precisamente gracias a ti.

Por tu culpa casi lo perdemos todo.

¿Adónde vas? A mi despacho.

Siéntate. Ahí.

Tienes trabajo que hacer.

Prepara los documentos para la venta de las naves de Ku Log.

Después quiero que cierres Zambrano.

No es tan fácil.

Sé que no es fácil, empieza hoy mismo.

Liquida todos los fondos y las propiedades a su nombre.

Luego divídelo todo en cantidades pequeñas

y repatría el dinero a España poco a poco.

Como hizo Mario Conde, pero bien. ¿Entiendes?

Ya estaba todo en marcha.

Cuando el nombre de Zambrano empezó a circular,

me tomé la libertad de empezar los trámites.

Pero dependemos de un montón de burocracia legal.

También quiero que liquides las cuentas que tenemos a medias.

Es lo mejor. Sé que va a costar semanas,

que deberemos buscar testaferros hasta debajo de los puentes.

Pero tenemos que hacerlo en algún momento, ¿no?

Muy bien. Puedo empezar por los fondos de Macao.

Vencen a fin de mes. Será fácil convertirlos en acciones.

Y que el nombre de Zambrano desaparezca del consejo.

No me lo cuentes, Patricia, me fío de ti.

Porque me puedo fiar de ti, ¿no?

Mira, Eduardo, me necesitas.

Aunque borre el rastro, seguimos en el mismo barco.

Hemos hecho demasiadas cosas juntos.

(SILBA) Hola.

(SILBA)

¡Malai, perla del Oriente!

Un detallito.

Muchas gracias. ¿Está el embajador?

Embajador ocupado. Dile que estoy por aquí.

Luego pasaré a verlo. Vale.

Señora cónsul, para usted también tengo algo.

Hoy no quiero caras largas, ¿eh?

-No quiero sonar descortés, pero no voy a aceptarlo.

Ah, claro, cómo se me ocurre traerle bisutería

a una señora como usted. Oro la próxima vez.

(SILBA)

¡Amiguito! Hombre, Patri, qué bien que estés aquí.

Dame un abrazo.

Dame un abrazo.

Ay...

Bueno, bueno, bueno, bueno.

¿A que no sabéis lo que traigo?

¿Eh? ¿A que no sabéis lo que es esto?

La concesión firmada por el ministro de Transportes.

El grupo Cadenas construirá el tercer tramo

de la línea de alta velocidad entre Bangkok y Chiang Mai.

Enhorabuena, Paco, te lo mereces. Sí, la verdad es que sí, ¿eh?

Mira que lo hemos pasado mal.

Pero bueno, al final, el embajador se ha portado.

Porque si es por vosotros... -¿El embajador?

Sí, el embajador. Como vosotros no movíais el culo,

me fui a cenar con él, a su casa

y se comprometió a hacer unas llamadas.

Y "voilà", ¿eh?

Hice lo que tenía que haber hecho desde el primer momento.

En vez de fiarme de vosotros dos, claro.

Me temo, Paco, que las cosas no fueron exactamente así.

¿Cómo que no? En el ministerio dicen que si no es por él...

No hizo ninguna llamada, te lo aseguro.

¿Y entonces?

Entonces, anoche estuve con el primo del rey,

nos ha costado un extra, pero no te preocupes,

la comisión de Patricia va a ser para él.

Imagino que no te importa.

¿De cuánto estamos hablando?

Un 2%, a ti no te afecta, sigues pagando lo mismo

y oficialmente ha sido gracias al embajador, como debe ser.

Oh, brillante.

Muy bien. ¿Sabes qué? Me da igual quien lo haya hecho.

Paco Cadenas hace la obrita, se va de Tailandia

y no vuelve en su puta vida.

Y además, ahora me voy a España a organizarlo todo.

Bueno, igual vuelvo para colocar la primera piedra.

¿Aquí se hace eso? Claro.

¿Sí? Sé de gente que se forró poniendo primeras piedras.

Y era la única que ponían.

Bueno, os hago llegar el remate, ¿no? Un regalito que os dejo aquí.

Y no os lo tiréis a la cabeza. Hala, hasta luego.

Gracias, Paco, hasta luego.

¿De qué coño estás hablando?

No sé si me has entendido, Patricia.

No hay comisión para ti, estás fuera.

Termina lo de Zambrano lo antes posible y sin hacer ruido.

Has perdido mucho dinero, no pierdas también la dignidad.

Y cuidado con hacer jugarretas, te estoy vigilando.

(Mensaje al móvil)

Ester, ven, por favor.

Vamos.

¿Carlos?

No. Está aquí tu abogado.

(ABOGADO) La extradición ha sido rechazada.

Va a ser juzgada por un tribunal tailandés.

El ministerio no ha movido un dedo en todos estos meses,

nadie ha hecho nada por resolverlo.

(BALBUCEA) -La extradición se concede para... cumplir condena.

yo pensaba que habíamos solicitado la libertad sin cargos, ¿no?

Soy...

inocente.

-Sí, eso fue lo que solicité.

Apelando a la inmunidad de jurisdicción por su condición

de familiar directo de diplomático.

¿No hay recurso posible? Claro que lo hay.

Agotaremos todas las vías, ¿no?

Sí, sí. Si al final hay sentencia,

deben acatar la inmunidad de ejecución.

-¿Y eso qué significa?

-Que cumplirá la condena en territorio español.

-¿En una cárcel en España? No, de ninguna manera.

No vamos a permitir que llegue a juicio.

-Será difícil que la prensa no se entere

y convierta esto en un espectáculo.

La hija de un embajador acusada de tráfico de drogas...

¿Por qué?

¿Por qué tráfico de drogas? ¿Por qué no consumo?

En Tailandia la Ley no hace diferencia entre tráfico y consumo.

Ni entre drogas duras o blandas.

A veces la pena es la misma por un par de gramos o por 50 kilos.

-Estoy muerta.

Hija, Ester, escúchame. Escúchame.

Escúchame.

Haré todo lo posible, acudiré a la Zarzuela si es preciso,

pero no voy a permitir que te ocurra nada.

No...

Si me vuelven a meter en la cárcel, estoy muerta.

Da igual que me metan cinco meses o cinco años, da igual.

Porque no lo voy a resistir.

Lo ha conseguido.

¿Por qué han adelantado la fecha?

Usted nos dijo que no podíamos esperar noticias tan pronto.

-Son los plazos habituales,

pero de pronto el juez adelantó la decisión, no sé.

¿Usted cree que ha recibido presiones?

Es la hija del embajador, no es un asunto fácil.

Pero seguro que sí.

¿A qué se refiere, presiones desde España?

¡No lo sé!

Justo ahora que parece que estemos consiguiendo alguna cosa

no puede ser casualidad.

(ESTER LLORA)

¿Existe algo que podamos hacer?

¿Es usted creyente?

-Embajador, lo siento.

Los ministerios del Interior y de Salud Pública han difundido

un comunicado. Si hay algo que esté en mi mano...

Comprueba que mi línea telefónica es segura,

tengo que hacer llamadas oficiales. Señor.

Voy a hablar con Zarzuela.

Su línea es segura,

pero volveré a comprobarlo de todos modos.

Lo siento mucho, embajador, acabo de enterarme.

La actitud del gobierno tailandés merece una respuesta contundente.

Negar la extradición no tiene ningún sentido.

Insultan los acuerdos internacionales.

Puede que tengamos nuestras diferencias,

pero lo que le está ocurriendo a su hija me remueve el estómago.

Ella no tiene la culpa de nada. Efectivamente.

Ella no tiene la culpa de nada, pero alguien la tiene.

Y va a pagar.

Más tarde o más temprano, pero va a pagar.

(VARGAS) Claro que nos movemos, Luis.

Para nosotros también ha sido una sorpresa.

El Gobierno tailandés nos prometió una solución

y ahora el juez sale con esto, ¿por qué?

Habéis permitido que se rían de nosotros, eso ha pasado.

¿No vais a presentar una protesta formal?

-"No lo sé, no depende de mí".

¿No vas a molestarte ni a planteárselo al subsecretario?

No tengo tiempo, andamos de cabeza, la prensa no para de llamar.

Hay que parar esto.

"Hace falta calma".

Ya me gustaría tener calma.

Te informo para que lo sepas, voy a llamar a la Casa Real.

Quiero contárselo personalmente a su Majestad.

"No te saltes el protocolo. No lo hagas".

¿Y qué quieres que haga? ¡Que nos dejes trabajar, joder!

Que dejes de marear a todos en la embajada.

Sé que estás interrogando a todos con la ayuda de Verónica.

"¿Por qué te empeñas en ser un problema, Luis?".

Si soy un problema, ¿por qué no me despides?

Ahora mismo. "Un simple comunicado y se acabó.

¿Por qué no me echas?".

Porque no sé ni cómo contárselo al ministro.

¿Cómo voy a cesar a un embajador el día que deniegan

la extradición de su hija?

"Todo el mundo pensaría que te acuso de algo".

¿Quieres que te deje tranquilo?

Consigue que pongan a mi hija en libertad

y al día siguiente dejo de hacer ruido,

me olvido de todo. Me convierto en un corderito.

Pero mientras mi hija continúe en peligro, no voy a parar.

Voy a ser tu puta pesadilla las 24 horas del día.

Luis, no te consiento que me hables así.

No van a hacer nada.

-No seas tan negativo, Luis.

Nunca lo has sido.

Ya ves de qué me ha servido ser positivo.

Mi hija no puede volver a ese infierno.

Otra vez no.

Vas a salvar a Ester.

Y yo te voy a ayudar.

Me voy a casa.

Quiero estar junto a ella.

En la documentación de la causa figura, en efecto,

la transcripción de una llamada de teléfono

del presidente del Gobierno y el primer ministro de Tailandia.

Secretario, por favor. No, no. Si... Si lo he intentado.

Sí, sí, seguro. Pero...

Entienda, señoría.

Era mi hija en Tailandia.

Era mi vida la que estaba a punto de escurrirse por el desagüe.

Pero eso es un político.

Estamos jodidos.

Embajador.

¿Qué quieres ahora?

Fátima me lo está poniendo muy difícil.

Lógico. Uno de mis abogados la está

ayudando a vaciarme las cuentas. Yo tengo dinero en otra parte,

pero de momento no puedo disponer de él.

¿Y por qué me cuentas todo esto?

¿Me vas a pedir que me olvide de la casa?

No. Tengo una cosa para ti.

Se llama "Aras", es tu nombre al revés.

¿Te gusta?

¿Y por qué pone aquí mi nombre?

Porque esta empresa es tuya.

No te tienes que preocupar.

Como único administrador figura un testaferro.

Solo tienes que firmar aquí y aquí.

No sé para qué necesitó una empresa.

Para qué necesitamos, Sara.

Ahora estoy liquidando las mías, estoy reorganizándolo todo.

Esta empresa será nuestro comienzo, primero compra el apartamento

y luego nos lo alquila. Bien.

¿Qué pasa? No entiendo nada de esto.

Me diste el contrato de la casa a nombre de los dos.

¿Por qué no la compramos? Necesitamos una empresa.

Confía en mí, sé lo que hago. No quiero verme metida en nada raro.

No te haría firmar algo que te meta en líos.

No sé, pero Fátima me avisó de que llegarías

y me harías firmar y entonces estaría perdida.

Es la única forma de disponer del dinero.

Si no hay firma, no hay nada.

(Golpes, se abre la puerta)

Roberto, por favor, espera fuera.

-Quiero hablar contigo. Espera fuera.

No, tiene que ser ahora.

Sara, llévate los documentos y...

Los revisas con calma, ¿vale?

No vuelvas a entrar así. ¿Has sido tú? Lo de la extradición.

Has mandado a Ester a la cárcel.

No me acuses de una cosa que yo no he hecho, ¿vale?

¿Has sido, sí o no? Yo no he hecho nada.

¿Estás tonto o qué te pasa?

Eres un cabrón. ¿Cómo?

(Timbre de la puerta)

Quiero ver a Ester.

-Enseguida anuncio su visita. Por favor, espere. Usted no puede...

¿Qué quieres?

Sé lo de la extradición, quiero ver a Ester.

¿Para qué? Quiero ayudarla.

Yo estaba con ella la noche que pasó lo del bolso,

cuando le metieron la droga.

Quiero ayudarla.

Por favor.

Espera aquí.

Ester.

Me acabo de enterar.

Tiene que haber algo que se pueda hacer.

No te puedes desanimar, ¿eh?

Puedo hablar con quien sea.

Tengo dinero para untar a quien haga falta, ¿me oyes?

No te pueden hacer esto.

No te pueden hacer esto.

-Gracias por venir.

Vete, por favor.

-Debemos intentar salir del país. -¿Qué dices?

-A la frontera con Birmania.

Hay gente que te pasa al otro lado.

Luego ya veremos qué hacemos.

-¿Por qué has trasladado la fábrica de Zambrano?

Me contaste una película y luego lo quitaste todo de allí.

-No sé si lo han cambiado o no, yo no me ocupo de eso.

A veces cambian de nave, pero...

-Me estás mintiendo.

Qué mala suerte tengo, ¿no?

No sé cómo lo hago, pero tengo un imán para los mentirosos.

No me gusta nada que me mientan.

Nada.

-Ester. -Vete.

La Casa Real no va a hacer nada.

Si no tiene el visto bueno de Exteriores,

y Exteriores no hará nada por mí si no los obligan.

Supongo que me lo he ganado a pulso.

Qué calor.

El ministerio tiene que ayudarte porque es su obligación.

Y porque no pueden dejar que condenen a Ester.

Ojalá tengas razón.

Te juro que no sé dónde tengo más enemigos, si aquí o en Madrid.

A Vargas solo le preocupa que no haya escándalos,

para eso está dispuesto a dejar que criminales continúen en su puesto.

Le importa una mierda lo que pase, siempre que eso no lo salpique.

Me suena.

Se escandalizan cuando lo ven en los informativos

y le echan la culpa a los periodistas, pero...

La corrupción ha estado siempre, aunque no se hable de ella.

En cuanto...

En cuanto dejen a Ester en libertad,

yo dejaré de ser embajador.

No.

Luis, mírame.

No.

No dejes que se salgan con la suya.

No te rindas.

Este puto calor.

¿Esto no funcionará nunca o qué?

¿Qué es esto?

¿Carlos?

-Hola.

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