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Welsh
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Xhosa
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Yoruba
Zulu
(Se abre una puerta)
(Se cierra la puerta)
¿Cómo estás?
Me han dicho que tenemos dos horas.
Vargas se niega a verme.
Nos han cerrado las puertas del ministerio
como si fuéramos unos apestados. ¿Y qué esperabas?
Ahora es cuando menos quieren que parezca que toman partido.
Es que tienen que tomar partido, Luis.
Ester sigue siendo la hija de un diplomático.
Desde que fui detenido dejé de existir para ellos.
No quieren que los salpique. Pero eres inocente.
Te mandaron solo a Bangkok, te espiaron, se olvidaron de ti
y ahora te dan la espalda. Metí la pata y me pillaron, punto.
Hemos perdido. ¿Te vas a rendir ahora?
Luis, no te puedes rendir ahora.
Tu abogado sigue peleando.
Aún podemos conseguir que te rebajen los cargos.
Claudia, déjalo, esto es el final.
¿Has hablado con Ester?
No.
Voy a intentarlo hoy otra vez,
pero tengo que esperar a que se haga de día en Tailandia.
Lo...
No sé si me van a dejar hablar con ella.
Lo estoy intentando durante todo el día.
Claudia, no le va a pasar nada.
Si tengo que pasar 20 años de mi vida en la cárcel, lo haré,
no seré el primer inocente que va a prisión,
pero de ninguna manera consentiré
que Ester pase el resto de sus días en una celda en Bangkok.
¿Y si la condenan a muerte?
Eso no va a pasar.
Claudia, eso no va a pasar.
No lo sabes.
Sigues sin perdonarme, ¿verdad?
No me vas a perdonar nunca.
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(EN TAILANDÉS) "El teléfono móvil
al que llama está apagado o fuera de cobertura".
Carlos, ¿se puede saber dónde te has metido?
He ido al hotel y me han dicho que te habías ido, ¿dónde estás?
"Hello". ¿Ha llegado Carlos?
-No, "madame", Carlos no ha venido.
"Thank you".
Claudia, seguimos sin noticias de Carlos.
¿Dónde estabas? Te he llamado.
No me he dado cuenta. Necesitaba tomar el aire.
¿Te parece un buen momento para desaparecer?
Tranquilízate, Luis, ¿vale? Tranquilízate.
¿Ha pasado algo en este tiempo? No, ¿verdad?
A Carlos puede haberle pasado algo.
Él ha trabajado con nosotros,
y si le ha pasado algo, puede ser por culpa nuestra.
Y Ester está desquiciada, ya no sabe dónde llamar.
¿Dónde está? Está arriba, en el estudio.
Vale. No ha ido a trabajar. Un momento.
Tengo que contarte algo.
Ya... Ya han nombrado una nueva cónsul,
de hecho, está a punto de aterrizar en Bangkok.
Es Verónica.
Vargas me ha llamado hace un rato, te juro que yo no tenía ni idea.
Pero en cuanto lo he sabido, te he llamado y tú no...
Pero si hace solo cuatro días que murió Bernardo,
no pueden nombrar a alguien. Lo han hecho y sin consultarme.
¿Y... por qué...
precisamente Verónica? ¿Por qué precisamente ella?
No me han dado ninguna explicación. ¡Pues pídela, Luis, coño!
Se están riendo de nosotros en nuestra propia cara.
Se están riendo de mí. Claudia...
¿Claudia qué? Claudia, por favor. Lo siento.
Para mí no es una buena noticia.
¿Por qué? Es la primera vez que hay tanta prisa
en cubrir una plaza. (LÁZARO) "Y no una cualquiera".
No, el nuevo cónsul.
Estos tanto prometer transparencia y ya ves,
el nombramiento de Verónica Galdós
ya me vino firmado por el señor ministro.
Están muy asustados con Bangkok.
¿Por qué no han cesado a Salinas? "Porque son novatos, Eduardo,
porque llevan cuatro días
y les cuesta reconocer que se han equivocado".
Con lo fácil que habría sido cesarlo a él
y que tú asumieras su cargo, pero no.
¿Eso se ha llegado a poner sobre la mesa?
¿Quién cojones me ha vetado? ¿Quién? Alguien me ha vetado.
No, no, no, oficialmente no.
Ya ves, parece
"que no tienes suficiente categoría
para estos 'pijipis', pero paciencia".
Ya. Ahora les va a costar más echarlo.
Mañana presenta sus credenciales. ¿Por qué Verónica Galdós,
"si no es de su cuerda?". De su cuerda puede que no,
pero de la del señor embajador parece que sí.
¿Qué quieres decir?
Vamos a ver, Eduardo.
¿Tú no sabes que ella y Salinas tuvieron un "affaire"
cuando estaban juntos en México D.F.?
¿Cómo? Te lo estás inventando.
"Ja. Pregunta a cualquiera que haya trabajado allá.
Lo sabe todo el mundo". Y han puesto a su amante.
No me jodas, lo que faltaba. (LÁZARO RÍE)
Muchas gracias por la llamada, Lázaro, gracias.
(FÁTIMA) ¿Problemas en el paraíso?
Hace mucho que esto dejó de ser un paraíso, Fátima,
y hace mucho que te dejaron de importar mis problemas.
Te equivocas, claro que me importan, más si me afectan a mí.
¿Me afectan?
¿Dónde está Patricia? No lo sé. Hoy no ha venido.
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Teléfono)
(Teléfono)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
Aquí le traigo lo que me pidió. ¿A qué hora llega la nueva cónsul?
El embajador ha ido a buscarla al aeropuerto.
Habrá aterrizado ya.
Muy bien.
Bienvenida a Bangkok.
¿Seguro que te alegras de verme?
Gracias.
¿Por qué no me has dicho nada? Porque no lo sabía.
Ha sido todo muy improvisado.
He venido a ayudarte, Luis. Eso si no me echan antes.
No sé si me ayuda mucho que estés aquí.
Vargas usó exactamente esas palabras:
"Vete a evaluar la situación".
Si no encontramos algo
que justifique una denuncia contra Eduardo,
tendremos que olvidarnos.
La consigna es evitar más escándalos.
Es decir, que te han enviado
para barrer la basura debajo de la alfombra.
Han tardado mucho en hacer lo de siempre.
Supongo que debe de haber una razón para que no me hayan informado
de tu llegada con un poco más de tiempo.
Eso fue cosa mía. ¿Por?
Para que no le pidieras a Vargas que no viniese.
¿Le contaste a Claudia que nos vimos en Madrid?
Lo sabe.
-"Verónica Galdós"
está imputada en esta misma causa,
acusada de actuar en connivencia con su marido.
Usted ya la conocía personalmente antes de su llegada a Bangkok,
¿no es así? Sí, señoría.
Yo estaba destinada de corresponsal en Washington
e iba algunas veces a México.
Mi marido era el segundo de la embajada
y Verónica trabajaba allí. ¿Sabe si cometió alguna ilegalidad
durante su estancia en México? No tengo información.
¿Sabe si mantuvo contacto con su marido desde aquel destino
hasta su incorporación...? No le puedo decir.
¿Sabe si fue ella quien solicitó la plaza de cónsul?
No lo sé, señoría.
No lo sé.
Sé que puede parecerle molesto y le pido disculpas,
pero entienda que es necesario. Yo me enteré de que Verónica
iba a ser la nueva cónsul cuando estaba viajando a Bangkok.
No fue una buena noticia, se lo aseguro.
¿Le dijeron ella o su marido cuál era su misión al ser nombrada?
¿Qué quiere decir?
Su nombramiento fue del todo irregular.
Se saltaron todos los protocolos habituales, y yo me pregunto:
¿por qué? ¿Podría ser que Verónica Galdós
llegara a Bangkok para cumplir algún encargo especial?
Había visto fotos, pero me lo imaginaba de otra manera.
¿Cómo? Con menos luz,
y me cuesta verte a ti de embajador. A mí también.
No llevo tanto tiempo.
No sé por qué, pero después de México,
pensé que ibas a dejar la carrera para siempre.
Lo he pensado tantas veces...
¡Elena! ¡Cuánto tiempo!
No sabía que estabas aquí. -Acabo de enterarme de que venías.
¿Os conocíais? Sí. Trabajamos juntas en Bucarest
hace muchos años. -No tantos.
No tantos. -Es verdad. No tantos.
Bienvenida a Bangkok. -Gracias.
-Embajador, nos ha llegado una carta de su majestad.
¿De su majestad? Sí. Pide perdón por el retraso,
pero se han visto obligados a retrasar una vez más
la entrega de credenciales. -¿No eres oficialmente embajador?
Pues no. Y a este paso, no sé si va a llegar ese día.
-Aquí está la oficina consular.
Y todas las tramitaciones las hace María Teresa.
María Teresa Pereda, Verónica Galdós, la nueva cónsul.
-Encantada. Maite. -¿Cómo estás?
¿Cuánto tiempo hace que trabajabas con Bernardo?
-Tres años. Llegamos casi a la vez aquí, a Tailandia.
Ha sido un golpe muy duro para todos.
-Lo siento. Espero estar a su altura.
¿Me acompañas? Sí.
Muchas gracias, Chek.
Estoy en contacto con la Royal Police.
Me confirman que Carlos Guillén no tiene el móvil activado.
La última comunicación detectada es de ayer por la tarde,
aquí, en Bangkok, en los alrededores de esta embajada.
-Está claro que no quiere que lo encontréis.
Ojalá sea eso.
Prefiero pensar que lo desconectó él
a que alguien intenta borrar su rastro.
-Si viaja por Tailandia, no tardará en dejar alguna huella.
Bien. Gracias. Mantenme informado. Bienvenida.
-Gracias. -Señor.
-Tiene un aire un poco fúnebre este, ¿no?
Es eficaz y hace siempre lo que le dices,
cosa que no se puede decir de todo el mundo aquí.
Estamos a punto de entrar en la zona oscura.
¿Estás preparada?
Deseando conocerle.
(Golpes)
¿Listo, consejero? Te presento a la nueva cónsul.
Verónica Galdós. Un placer. Eduardo Marañón.
He oído hablar de usted. Yo también de usted.
Encantada. Encantado.
Lo que yo he oído de usted es muy bueno.
No sé si lo que usted ha oído de mí lo es tanto.
Del jefe siempre se habla mal.
Se exagera. Somos muy diplomáticos fuera de la embajada,
pero dentro nos gusta sacar el hacha.
¿Y qué le han contado de mí, si se puede saber?
Bueno, que tiene usted mucha mano
dentro del ministerio, aunque precisamente
no es de la cuerda del nuevo Gobierno.
Y que ustedes dos ya se conocían, ¿no?
De Ciudad de México.
Sí. Sí.
Sí. Yo era el segundo de la embajada
y ella trabajaba en el consulado.
Ya. Me encanta el D.F. Bueno, me encanta México en general,
un país de contrastes, ¿no? Puede ser salvaje,
puede ser romántico... En fin, le deseo mucha suerte
en su nuevo destino. Gracias.
Bangkok es una ciudad complicada si no se sabe a qué puertas llamar.
Para lo que necesite...
Embajador, he oído que todavía no se sabe nada de su yerno.
Espero que no haya ocurrido nada grave.
Con todo lo que me habías contado, me esperaba un Jesús Gil,
no alguien así. Tiene algo raro en la mirada.
Sabe lo nuestro y quiere que sepamos que lo sabe.
A estas alturas, probablemente lo sepa todo el mundo.
En D.F. también lo sabían.
Si vieras cómo me miraban cuando te marchaste...
Lo siento. Ya. Tranquilo.
No me pilla de sorpresa.
Es increíble. ¿Cómo puede haber hecho eso que dices que ha hecho
y estar tan tranquilo en su despacho?
Supongo que la primera vez que robas sientes vergüenza,
la segunda también. La tercera... ya menos.
Y al final habrá hasta quien se acostumbre.
Yo me sentiría tan culpable que no podría dormir.
¿Sentirse culpable te quita el sueño?
¿Sí?
Estoy segura de que Eduardo duerme a pierna suelta.
-Disculpe. Me ha llamado la Policía.
Hay novedades sobre Carlos Guillén.
"¿Qué clase de novedades?".
¿La Policía sabe algo? ¿Lo han encontrado?
"Saben que hace un par de horas estaba en Phuket".
¿Y por qué lo saben?
"¿Alguien lo ha visto?".
Ha sacado dinero con su tarjeta de crédito.
"Oh... Dios.
Espero que no le haya pasado nada.
No le digas nada a Ester de momento".
Ester tiene tanto derecho como nosotros
"a estar informada".
Espérate. Villar ha ido a comisaría a ver de qué más puede enterarse.
¿Y Verónica?
"¿Ha llegado ya?".
Sí. Sí, sí. Está aquí conmigo.
Bien. Pues os dejo trabajar.
Si sabes algo, me lo dices, ¿vale? Lo que sea.
Sí, claro. Hasta luego. "Hasta luego".
(EN TAILANDÉS) "El teléfono móvil
al que llama está apagado o fuera de cobertura".
(EN INGLÉS) "El teléfono móvil al que llama
está apagado o fuera de cobertura".
"Carlos, no sé qué pretendes,
pero Luis tiene a toda la embajada buscándote. Y Ester...
Bueno, Ester no sabe ni qué pensar. No puedes desaparecer así.
Cuando oigas este mensaje, me llamas".
(Golpes)
Ministro, ¿tiene un momento? Sí, claro.
Hay que firmar la petición de traslado.
¿La firma usted o se lo paso al embajador?
No sé si es urgente. ¿Qué petición de traslado?
¡Sara!
¿No se lo ha dicho?
Lo siento, pero me veo en la obligación de interrumpirlas.
-Perdona, estamos a punto de terminar.
Hemos recibido una convocatoria urgente de la Unión Europea,
así que si no les importa...
Bien, de acuerdo.
Si tienen algún problema, les dejo la tarjeta
con el número de teléfono y el correo electrónico. Lo siento.
Disculpad. Gracias.
¿A ti te parece normal esto? Sara.
¿Por qué has pedido el traslado?
(RÍE) ¿Por qué te tengo que dar explicaciones?
Perdona por lo de anoche, no fui, pero no es para pedir el traslado.
Eduardo, estoy harta de tus plantones y mentiras.
Tendrás que cambiar de juguete, la paciencia se me ha acabado.
Sabes que yo ayer estuve solucionando temas muy importantes.
Ya me imagino... No me puedes dejar solo ahora.
No estás solo.
Tienes a tu mujercita.
Sara, esta mañana he estado solucionando unos temas
que pueden compensarte por lo de anoche.
Sí, seguro. Dame ese papel, no te necesito para nada.
Ya lo firmará el embajador. No me estás escuchando bien.
Eso es para que lo firmes tú. ¿Qué es esto?
Contrato de compra de un apartamento en Bangkok.
Para ti, pero si quieres lo ponemos a nombre de los dos.
Tendremos que vivir en algún sitio.
Luego buscas la dirección y miras dónde está.
¿No estarás tratando de comprarme? No.
Ya.
Por cierto, ¿has visto a Patricia?
Estas dos empresarias andaban buscándola y no ha aparecido
en todo el día por la oficina y tampoco coge el teléfono.
Yo me preocuparía. Gracias.
(Se abre la puerta)
¿Patricia?
(Música a gran volumen)
¿Qué haces?
-Me están vigilando. Lo tienen todo pinchado.
-¿Quién? -Tienes que irte.
Es peligroso que te vean conmigo. -Has estado fumando.
-No digas tonterías. Hablo en serio.
-Es Eduardo, ¿no? (PATRICIA CHISTA)
-No digas nada en alto.
-Escucha. ¿Qué quieres hacer?
-Estar segura de que no hay micrófonos.
-Pero ¿es que no te ves? Tienes miedo.
Lo mismo que le pasó a Bernardo.
Por favor... La única manera de salir de esto
es que me cuentes por qué tienes miedo.
Cuéntame todo lo que sepas.
Yo no te fallaré. -Déjame. Tengo que ir a la embajada.
-Patricia, hablemos.
-No puedo faltar. Me están esperando.
Gracias. Buenas tardes. -Hola. Buenas tardes.
-Vengo directamente de la Policía. Traigo buenas noticias.
Una imagen de la cámara de un cajero automático de Patong, en Phuket.
El momento en que Carlos Guillén saca algo de dinero hace unas horas.
-Entonces ¿está bien? -En la fotografía no hay nadie más
y tampoco da la impresión de que esté actuando obligadamente.
-¿Y por qué no me contesta?
-La Policía va a interrumpir la búsqueda.
Realmente no hay nada que indique que esté corriendo peligro.
Carlos te dijo que tenía unos amigos en Phuket.
A lo mejor está con ellos. -No sé quiénes son, no me lo dijo.
Ya he intentado buscarlos, ¿vale?
Se va por ahí y no se acuerda de mí. ¿De qué va?
Por lo menos está bien.
Gracias, Villar.
-¿Le importa si entro a beber agua?
Con este calor vengo muerto de sed.
Claro.
Embajadora.
En realidad lo que quiero es hablar con usted.
Verá... He investigado un poco a Carlos Guillén.
Lo que voy a decir prefiero hacerlo sin que esté su hija delante.
Claro. Sígame.
Siéntese.
Estos son los documentos que Carlos Guillén
presentó a la cancillería para que preparasen su contrato.
He hecho averiguaciones
con la esperanza de arrojar algo de luz sobre su paradero.
¿Y ha encontrado algo?
Este es su currículum académico, por ejemplo.
Todo falso.
No está licenciado en Dirección de Empresas,
no tiene ningún máster... De hecho, ni siquiera terminó
los estudios secundarios. Si mi hija lo conoció allí,
en un máster en Londres. No lo pongo en duda, estaría allí.
Pero, de hecho, su titulación no les consta y su padre...
Digamos que su padre tiene ciertos problemas con la justicia argentina.
¿Qué clase de problemas? La lista es larga:
estafa, malversación, falsificación...
La Policía dictó una orden de búsqueda a la Interpol
hace cuatro años. Desde entonces, está en paradero desconocido.
Perdone, he creído que era mi obligación
hacerle saber todo esto. Claro, claro, se lo agradezco.
Como ve...
he preferido decírselo a usted
en lugar de a su hija... o al embajador.
Estoy seguro de que sabrá manejar esta información convenientemente.
¿Algo más?
El cajero de Patong no es el único sitio
donde Carlos Guillén ha utilizado su tarjeta.
Esta mañana pagó una habitación en un hotel de Hua Hin.
El hotel Shan.
¿Le suena? ¿Por qué tendría que sonarme?
Embajadora, los dos sabemos que usted perdió su pasaporte
la misma noche de su llegada a Tailandia
en una habitación de ese hotel.
Claudia...
Mi trabajo es preservar la seguridad de los que estamos en la embajada.
Para cumplir mi tarea debo estar informado.
Y cuanta más información tenga, mejor para todos.
Lo entiendo.
Por eso quiero que sepa que la vida personal no es asunto mío.
A no ser que afecte a la seguridad de la embajada, claro.
¿Qué es lo que está queriendo decirme?
Tengo una pregunta que hacerle.
Si la puede contestar, cerraré la investigación
e informaré al embajador sin entrar en detalles;
si no, no me quedará más remedio que seguir buscando.
¿Sabe dónde está Carlos Guillén ahora mismo?
No.
Muy bien. Muchas gracias. Tengo trabajo.
No se preocupe, ya se lo he dicho:
no reparo en lo que no es asunto mío.
Me voy. Villar,
si se entera de algo más...
La avisaré a usted primero, descuide.
Gracias.
Esta es la tarjeta para entrar en el cuarto de cifra
y la clave de la caja fuerte
donde guardamos las etiquetas de los visados.
-Gracias.
-"Ha venido con energía y con ganas de quitar los papeles de la mesa".
En la oficina consular le están haciendo informes,
comparativas, estadísticas...
No sé la cantidad de cosas que ha pedido.
Ya.
A muchos les gusta eso, asustar a los administrativos.
Es una mujer muy competente y se gana su sueldo.
En Bucarest conseguía todo lo que se proponía.
Tenemos problemas.
Tenemos... (TAJANDE) Tenemos.
Vosotros, yo, esta embajada,
España.
Vamos a ver, para formalizar el contrato
me piden un socio tailandés al 51%. Es la Ley.
Ya tienes uno, ¿no? Sí, el pelagatos de siempre,
uno que viene, firma y se lleva dinero para las chuches.
Pero este no les parece bien.
No tiene los avales, no cumple los requisitos...
me están cambiando las reglas en mitad del partido.
¡Es ilegal, joder! Qué puta manía con gritar.
Aquí no.
Búscame otro socio, Eduardo.
Te pago para eso.
Y si no, me devuelves hasta el último duro que te he dado.
Vamos a relajarnos, ¿vale?
Será mejor que llame al primo del rey
y que él nos recomiende a alguien, ¿no?
¿Quieres hablar con "Don Pimpón" o como coño se llame el tío ese?
¿Eh? Dale.
Ese ya no se pone al teléfono, ya tiene lo que quería.
Se habrá enterado otro y también quiere pillar.
¿Cuánto tiempo tenemos para encontrarlo?
Esto tenía que estar para ayer, Eduardo. ¿Me explico?
Vamos a perder la contrata, joder.
Bueno, tranquilízate, Patricia encontrará a alguien.
Más te vale. Por la cuenta que te trae.
Escúchame una cosa, y te la digo en serio, Eduardo, muy en serio.
No me sacáis un duro más.
Y hasta que no tenga la contrata oficial en la mano,
no te doy ni la hora. ¿Estamos? Paco...
¡Ni Paco ni hostias!
(Se abre la puerta)
(Se cierra la puerta)
(Tono de llamada)
Patricia, ¿dónde cojones estás?
¡Cuánto bueno por aquí!
¿Qué? ¿La pausa para el cafelito?
Así me gusta, el funcionario español
manteniendo sus tradiciones, aunque esté lejos de casa.
Francisco Cadenas. Encantado.
Verónica Galdós, mucho gusto. La nueva cónsul.
Pues no me interprete mal,
pero evidentemente la diplomacia gana mucho con usted por aquí.
No le entiendo. ¿Qué quiere decir?
El señor Cadenas está a punto de conseguir la concesión
del nuevo tramo de alta velocidad.
Bueno, llevo un mes a punto de conseguirla,
pero este país es más duro de roer de lo que dicen.
Supongo que la Oficina Comercial lo estará ayudando
en todo lo que esté en su mano.
Sí, me toca a venir casi todos los días,
a ver si me hacen un poquito de caso.
Por cierto, ¿ya sabe dónde va a vivir?
Porque tengo un contacto en Xian Square
que maneja unos áticos de escándalo.
Favor personal, sin ánimo de lucro, ¿eh?
Aquí hay que explicarlo todo porque enseguida se ofenden.
Se lo agradezco. Si lo necesito, lo avisaré.
Bien. Nos veremos por aquí, aunque espero no quedarme mucho.
Lo mío es trabajar duro unos meses, hacer mucho dinero y crear riqueza.
Embajador.
No sé si quiero conocer a nadie más hoy.
Ya he tenido suficiente.
Tu llegada los está poniendo nerviosos.
Pues esto no ha hecho más que empezar.
Embajadora.
¿Ha descubierto algo?
Creía que sí. He conseguido la dirección de dos empresas
de Zambrano; una en aquella torre, en el piso 43.
Vamos a ver, ¿ha ido ya? Solo tiene 42 pisos.
¿Y la otra dirección? Algo parecido.
Existe la calle, pero no existe el número.
Son empresas que no son reales, solo sirven para mover fondos.
¿Y usted? ¿Ha conseguido hablar con sus contactos?
Aún no. Nunca me he movido en el periodismo económico.
No tengo grandes contactos.
Es un mundo impenetrable, al menos para mí.
Los papeles estaban en casa de Patricia.
¿Ha podido hablar con ella? No sabe nada.
Tiene una carta que Zambrano envió a la embajada,
una especie de tarjeta de presentación.
Patricia ni recordaba que la tenía. Pero ¿ha hablado con ella?
No estoy seguro de que Patricia sepa nada de todo esto.
Por Dios, es la directora de la Oficina Comercial.
Algo tendrá que saber, digo yo. No necesariamente.
Eduardo es el que se mueve entre políticos,
el que vende sus influencias.
Romero, el cónsul, que le recuerdo que está muerto,
dijo que estaban involucrados los dos,
y que Patricia era la que se encargaba de organizar
los entramados de las cuentas.
La está defendiendo. No la defiendo.
¿Por qué la iba a defender?
Si queremos llevarlos ante un juez, tenemos que tener pruebas, ¿no?
Y cuando las tengamos, ir paso a paso.
Llevo meses ganándome la confianza de Patricia.
¿Y? Tengo que seguir con cuidado,
si quiero que me cuente toda la verdad.
Solo le pido un poco más de tiempo. ¿Tiempo? ¿Qué tiempo?
Ellos son mucho más rápidos que nosotros.
¿Sabe qué va a pasar si se enteran que estamos tras la pista?
Que no va a quedar ni rastro de esa empresa.
Y será culpa suya.
Esta es la respuesta a una comisión rogatoria enviada por este tribunal
ante el HSBC de Hong Kong. Y no les consta la existencia
de ninguna cuenta a nombre de Zambrano Invest.
Existió. Movieron los fondos y la cancelaron.
¿El banco tiene la obligación de dar información de antiguos clientes?
Por eso hemos mandado una segunda comisión.
¿Qué relación tenía esa firma con la embajada?
Prefiero no contestar.
También se habla de la posible implicación de Patricia Segura,
agregada comercial.
¿Tiene usted alguna prueba de esa implicación?
Formularé la pregunta de otra manera:
¿sabe usted si Patricia Segura
formaba parte de la trama de corrupción? ¿Sí o no?
-"Has estado impecable ante el juez".
Impecable si lo que buscabas es que no te acusaran.
En ese sentido, nada que objetar, pero si lo que quieres
es ayudar a tu marido... Claro que quiero ayudarlo.
Vamos a mi despacho, nos sentamos, repasamos todos los testimonios,
uno por uno, juntos.
Miramos a quién más podemos llamar. Salva,
¿hay la más mínima posibilidad de que lo declaren inocente
y lo pongan en libertad?
Si no lo creyera, no sería su abogado.
¿Y todo el dinero que le han encontrado y las fotos?
Mira, mi obligación es defender a Luis
aunque fuera el mayor ladrón de España,
título que está muy disputado últimamente.
Pero estoy convencido de que es inocente.
Y tú también. Y yo también. Claro que sí.
Por eso no puedo entender que estéis callados,
que aceptéis la derrota así sin más. ¿Por qué?
No me estáis contando la verdad.
Y si no me la contáis, aunque sea para que yo os entienda,
aunque no use nada de eso luego en la defensa...
Si no me la contáis, yo no puedo hacer nada.
Luis no quiere que hagas nada. ¿Por qué?
¿Tiene algo que ver con la condena de tu hija por drogas?
¿Hay algo más que tenga que saber?
Absolutamente todo tiene que ver con eso.
Es lo único que nos importa.
Salva, la van a juzgar y la van a condenar injustamente,
a mi hija, a Ester.
¿Tú quieres hacer algo por nosotros? Hazlo por ella.
Hazlo por ella.
En el Ministerio de Exteriores estarán moviendo todos los hilos.
Eso es mentira, sabes que eso es mentira.
Yo ahí no puedo ejercer, ni siquiera conozco a nadie.
Pues sácala de allí. Haz lo que sea.
(Periodistas hablando a la vez)
-¿El embajador seguirá en la cárcel?
-¿Puede hacer alguna declaración? -Señora Cernuda, por favor...
-Aquí. Señora Cernuda, por favor... -Por favor.
-¡Aquí, señora Cernuda, por favor!
Paren, paren ya.
Un poco más y mando a la Policía a buscarte a tu casa.
Me tenías preocupado, Patricia.
Siéntate, por favor. Tenemos que hablar.
Vale. No. Tranquila, relájate.
Para bien o para mal, tú y yo compartimos muchas cosas.
No podemos cagarla, y menos ahora.
Tenemos nueva cónsul. ¿Cómo?
Sí, tenemos nueva cónsul y es amiguita del embajador,
así que hay que andar con pies de plomo.
¿Qué quieres?
Necesitamos un socio "thai" para Cadenas. Un nuevo.
Y que firme antes de 48 horas. Habría que hablar
con el Ministerio de Transporte para darles algo de cariño.
A ver si puedes ganártelos y que nos hagan más caso.
¿Me vas a seguir vigilando?
Si fuera a hacerlo, te diría que no, para que te confíes.
Y si no fuera a hacerlo, te diría que sí,
para que te portes bien. ¿Qué respuesta prefieres?
Te estoy hablando muy en serio, ¿vas a seguir vigilándome?
No.
No me falles ahora, Patricia, por favor.
Haz las llamadas.
¿Tienes pensado algún candidato?
Puedo empezar a buscar. Pues hazlo ya.
No me des órdenes, Eduardo,
somos socios, sé muy bien lo que tengo que hacer.
Tus problemas con las acciones de Fátima
casi nos cuestan un disgusto
y yo nunca me atrevería a decirte lo que tienes que hacer.
Tranquilízate y descansa más.
Ya lo resolvemos más tarde.
-Hola.
¿Podemos hablar? Será solo un momento.
-Sí. Sí, sí. Vamos fuera y buscamos un sitio más...
-No te preocupes, no quiero sacarte de aquí en tu horario de trabajo.
Me sentiría culpable.
-Vamos.
-He venido a hacerte un favor, Sara.
-Tú dirás.
-Entiendo que Eduardo se vaya contigo,
lo entendí desde la primera vez que te vi y me habló de ti.
Pero creo que eres tú la que no se lo ha pensado bien.
-¿Y eso por qué?
-Tú crees que sabes quién es Eduardo,
pero no tienes ni idea.
-Si es todo lo que has venido a decirme...
-No estás preparada para vivir con él.
-Esa es tu opinión.
-Yo llevo muchos años conviviendo con Eduardo.
-¿Sabes lo que pasa?
Que el Eduardo que tú conoces
no es el mismo que el que está conmigo.
-Eduardo se aburre rápido de las mujeres.
Siempre le ha pasado. Pero cuando eso suceda,
cuando se aburra de ti y quiera volver con su familia,
tú se lo impedirás y entonces te convertirás en un obstáculo.
¿Sabes qué hace Eduardo con los obstáculos?
-¿Has terminado ya?
-No te ha contado nada. -¿Qué me tiene que contar?
-¿Qué te crees, que todos esos regalos
los paga con su sueldo de la embajada?
-Prefieres que te los pague a ti, ¿no?
-Ten cuidado.
Primero te hará firmar un papel, después otro y luego otro.
Todos sin importancia, claro.
Y cuando te quieras dar cuenta, estarás metida hasta el cuello.
-¿Has venido para meterme miedo?
Es un poco patético, ¿no crees?
¿De verdad crees que de esta manera
vas a conseguir que me separe de tu marido?
Tienes que estar muy desesperada.
-Haz lo que quieras, Sara.
Yo ya tengo la conciencia tranquila, ya te he advertido.
-Siento muchísimo que lo estés pasando así.
Pero, en cualquier caso, quien tiene la decisión final es Eduardo.
¿No te parece?
Qué casualidad, precisamente estábamos hablando de ti.
¿Verdad, Sara? -Sí.
Le estaba contando la clase de persona que eres.
Le he dicho a la niña que iría a cenar a casa, ¿irás?
Claro que sí.
Ya sabes que le encanta cenar contigo.
A mí no me esperéis, tengo una cita. Romántica.
¿Con quién?
-Lo dice solo para ponerte celoso y parece que lo consigue.
No digas tonterías, Sara. ¿De qué estabais hablando?
Ha venido a informarme de lo mala persona que eres,
como si no lo supiera ya. Ya.
¿Qué te ha contado exactamente?
¿Qué te preocupa que me pueda contar?
Nada, Sara. Precisamente contigo no tengo secretos.
Eso espero.
-No te estoy pidiendo un favor, te lo estoy haciendo yo a ti,
De verdad, hazme caso, créeme. Por supuesto que tenemos garantías.
El grupo Cadenas es uno de los más importantes de mi país.
No, lo tienes todo en la documentación.
Sunan invierte donde tú digas. Richard, donde tú digas.
Vale, sí, lo entiendo.
Vale, espero tu llamada.
-¿Problemas?
-Nada que puedas arreglar.
-Mira, si vas a estar así de borde, yo me voy.
-Perdón, perdón, perdón, perdón.
Es que estoy con un tema muy complicado
y me estoy volviendo loca.
A ver, cuéntame, ¿qué querías?
-La embajadora ha hablado con un experto en finanzas,
en Madrid, supongo, no me lo ha contado.
Sabe cómo funciona Zambrano,
sabe el nombre de dos empresas que operan aquí.
Fue con ella a las sedes y sabe que son falsas.
-Bravo por ella. ¿Y bien? -No me ha contado
todo lo que sabe, desconfía de mí.
-Empieza a conocerte. -Te digo que ha descubierto algo
y puede que ahora esté encontrando pruebas contra ti.
-Pero ¿tú qué quieres? ¿A qué has venido, a acojonarme?
Ya te puedes ir. -He venido a contártelo
para qué tú me cuentes algo para que podamos ir por delante.
No deberías seguir jugando con fuego, en esta embajada
se están cometiendo delitos muy graves.
-¿Te das cuenta de lo que estás haciendo?
Suponiendo que eso sea verdad, estás acusándome de ser cómplice.
Eres periodista, si tienes algo, publícalo,
no me importa, no tengo miedo. Ahora, por favor, tengo trabajo.
(SUSURRA) Vete, por favor, te lo ruego.
Por favor, por favor....
-Si cambias de opinión..., estaré esperando.
¿Qué quería el periodista? Nada.
¿Nada?
No.
Esa es la respuesta de un mentiroso. ¿Qué coño quería?
Siempre quiere lo mismo, algo que mandar como reportaje,
él vive de eso.
A veces le doy cuerda y otras me hago de rogar,
así lo tengo contento. Para cuando lo tengamos que usar.
¿Has encontrado al socio de Cadenas?
Sí, creo que sí.
Llámalo y que venga para acá, no podemos perder tiempo.
Yo voy llamando a Paco.
¿No estás cansada? Es mucho trabajo para el primer día.
-Para mí son cinco horas menos. Pero sí, ya empiezo a notarlo.
Avisaré al coche oficial para que te lleve al hotel.
¿Y si vamos a cenar juntos?
Así me terminas de poner al día y de paso veo algo de la ciudad.
Lo siento, pero no es una buena idea.
Ya, no te preocupes,
en cuanto llegue a la habitación seguro que me desmayo.
Gracias por venir a Bangkok,
no debe de haber sido una decisión fácil.
Me va la marcha, ya me conoces.
Lo normal habría sido quedarme en casa tan tranquila.
Pero tenemos que pararle los pies a Eduardo.
Llevo intentándolo desde que llegué.
¿De verdad quieres hacerlo? ¿Lo dudas?
En Madrid mucha gente piensa lo contrario.
Que Eduardo es un gran diplomático y que tú no eres de fiar,
de ti esperan cualquier cosa.
¿Quién dice eso? ¿Te extraña?
Hace cinco años te abren expediente por unas declaraciones,
hace dos renuncias a tu puesto en México sin dar explicación.
De pronto empiezan a venir malas noticias de Bangkok,
justo desde tu llegada aquí. ¿A quién van a echarle la culpa?
Estoy harto de los políticos.
Los políticos te nombraron a ti y a mí. A los dos a dedo.
Yo te conozco.
O creo que te conozco.
Dime, ¿de verdad quieres acabar con Eduardo?
Quiero denunciar los delitos que ha cometido.
Quiero conseguir pruebas, quiero llevarlo ante un juez.
Y sí... Quiero acabar con él.
A partir de mañana.
Que descanses tú también.
Bueno, pues... gracias por traerme.
-No te acostumbres, no te puedo traer todos los días.
Si no, tendría que hacer lo mismo con todos.
-Ha sido un día un poco raro.
-¿Y si nos vamos a tomar algo y nos damos una vuelta?
Luego te traigo.
-No me apetece.
-Para que el día acabe bien, por lo menos.
Te prometo que me porto bien.
-Hasta mañana.
Cadenas. Hola.
Richard Davidson, representante de Sunan Sorachak
y dueño de una de las mayores empresas hoteleras
del sur de Tailandia.
Francisco Cadenas, encantado. -Igualmente.
Ojalá hagamos muchos negocios juntos.
Bueno, esto ya está casi hecho, supongo que se lo han explicado.
Claro. Se trata de echar un garabato.
-Se trata de constituir una empresa conjunta
según el porcentaje que marca la ley tailandesa.
Con desembolso efectivo de las aportaciones
en el acto de la firma. Su representado
no tiene que desembolsar nada, es solo para cubrir las apariencias.
El Sr. Cadenas transfiere el dinero y después se le devuelve.
Sí, es una jornada de puertas abiertas,
el dinero entra por una puerta y sale por la otra.
-Salvo la cantidad que en señor Sunan se queda por la operación.
Claro. 15 %.
-Habíamos hablado del 2,5 %.
-Volvamos a hablar.
He pensado...
No, no, no, hombre, no, no, qué manía con pensar.
Que piensen los demás.
No piense, que le va a doler la cabeza.
Esto tiene que estar firmado mañana.
Aquí pone que su representado y yo somos socios.
Los dos sabemos que es mentira. Le estoy pagando un 2,5 %.
Un 3%, si quiere, por una firma.
Está muy bien pagado.
-OK, un 10 %.
Última palabra.
¿Usted entiende bien el español?
Sí, he vivido en España.
Cojonudo, porque así no se lo tengo que repetir.
Un 3 %, usted firma, no nos vemos más en la puta vida,
y si no, me busco a otro. Me buscan a otro.
-No, espere, espere.
Yo se lo puedo volver a explicar y seguro que lo entiende.
Por favor.
Vamos a ver, que nos quede claro a todos,
por encima del 3 % sale de vuestro bolsillo.
¿Estamos?
¿Qué coño me estás contando?
¿Quién tiene acceso a las claves de la cuenta?
¿Y cuánto ha sacado?
Pues cuando lo sepas, me llamas. Y quiero una puta explicación.
Ni un diez, ni un quince.
Vamos, no me jodas.
¿Para esto me has hecho venir, para hablar con el primo de Benny Hill?
No tengo una maquina de hacer billetes, no regalo la pasta.
No te vayas, tendremos el acuerdo. ¡Un acuerdo mis cojones!
Te pones de acuerdo con Patricia.
Como pierda la concesión por un papeleo,
voy a la Fiscalía y lo mando todo a tomar por culo.
Yo me hundo, Eduardo,
pero os llevo conmigo.
Perdón, un segundo.
Joder con Cadenas, joder.
Siempre nos hace lo mismo, pasa de cero a cien en dos segundos.
Ni nos ha dejado hablar a los demás.
¿A qué está jugando, Patricia? Richard se conforma con un cinco,
pero quiere intentarlo, también se lleva su parte.
Si por hablar consigue algo, pues... Richard.
Tú sigue hablándome de Richard.
Mientras, sácame el dinero de las cuentas.
¿Cómo? Alguien está sacando dinero
de mi cuenta. Conoce las claves de acceso.
Tú no tienes nada que ver, ni idea. Claro que no.
Pero ¿por qué iba a hacer algo así?
¿Han sacado con qué claves, con qué calves han sacado el dinero?
No me pongas a prueba, Patricia, si me la quieres jugar
al final lo voy a descubrir.
-¿Ha terminado la reunión? ¿Me puedo marchar?
¿Alguien piensa darme una explicación?
Te pido que no me hagas dudar de ti. Solo quedamos tú y yo,
ya no está Bernardo. No la podemos cagar.
-Lo sé, lo sé muy bien.
Pues relájate, estás muy nerviosa, muy nerviosa, Patricia.
Mira el ministro, se dejó llevar por los nervios
y al final acabó en el fondo del río.
¿Me estás amenazando? No te estoy amenazando.
Estás muy loco, Eduardo.
¿De verdad crees que te la estoy jugando?
Lo que creo es que ya me las jugado y no quieres que me entere.
-¿Alguien puede decirme algo?
¿Hola?
(Se acercan pasos)
¿Ahora vienes de trabajar?
¿Qué tal todo, bien?
Sí.
Muy bien. Si te refieres a Ester, muy bien.
No, no me refiero a Ester.
Te preguntaba a ti. ¿Cómo estás tú? ¿Estás bien?
¿Esto es lo de mañana?
Sí. Hay que sacarlo de Tailandia lo antes posible.
Mañana mismo. Ábrelo.
¿Todo esto? ¿Para mañana?
¿Tú eres feliz así?
Sí. ¿Y tú?
Hemos tenido mucha suerte, ¿no?
Hemos empezado desde cero,
llenos de deudas que nos dejó papá, sin tener nada.
Y mira ahora.
Yo en esta casa, tú con tu empresa.
Gracias a ti. Supongo que eso es lo que quieres escuchar, ¿no?
Gracias a ti.
Pero también gracias a mí. Porque, que yo sepa,
no he parado de trabajar desde que tengo uso de razón.
Yo tampoco he parado de trabajar.
¿Tú sabes por lo que he pasado, Roberto?
¿Eh?
¿Tú sabes lo que yo he aguantado?
Tú no sabes lo que he pasado.
Hay una cosa que no te he contado
y te quiero contar, Roberto, sobre papá.
Papá no se mató en un accidente.
Papá se quitó la vida porque no aguantó la presión.
Lo encontré yo en...
En el suelo de su despacho.
(SUSPIRA) Se quitó la vida.
¿Por qué no me has dicho nunca nada?
No tenía pensado contártelo,
pero no es justo que cargue yo solo con esto.
No, no, no lo es. Porque era mi padre también.
Y tu padre te quería.
Y te quería mucho.
Te quería tanto, Roberto...
Y yo te envidiaba tanto...
Te sigo envidiando.
Te quiero mucho.
Te quiero mucho. ¿Tú lo sabes, eh?
Ya no más secretos entre los dos, ¿vale?
Se acabó.
Por favor.
Me has estado mintiendo todos estos años.
Nunca había venido aquí.
¿Sabes cuál es la especialidad?
-Aquí son todo especialidades. ¿No has visto los precios?
Pero no te preocupes, esta noche invito yo.
-No, no. No, por favor, permíteme.
-Quiero que veas lo agradecida que estoy por lo que has hecho por mí.
-Simplemente con que hayas venido es suficiente para mí.
(Móvil)
(Móvil)
-Es Eduardo.
Dime, cariño. Pensaba que estarías en la cama.
¿Con quién estás, Fátima?
¿De verdad quieres saberlo?
"Por eso te lo pregunto".
Pues...
"Te lo iba a decir, pero como veo"
que estás tan interesado, te dejaré intrigado.
Que sé que te encantan esos jueguecitos, ¿verdad?
Has convencido a alguien para que te dé las claves
de acceso a las cuentas. ¿Con quién estás?
Eduardo, ¿has bebido?
Ese dinero volverá donde estaba.
"Y el que te ha ayudado tendrá que irse de este país".
Eduardo, las cosas no suceden porque tú las digas.
Te crees que sí, pero no es así.
"Y ahora te aconsejo que vayas a dormir y descanses un poco".
-Sabe que he sido yo.
-No, no lo sabe.
Si lo supiera, no estarías ahí sentado tan tranquilo.
¿Has decidido ya qué vas a comer?
(EN TAILANDÉS) "El teléfono móvil al que llama
está apagado o fuera de cobertura".
(EN INGLÉS) "El teléfono móvil al que llama
está apagado o fuera de cobertura".
¿Cómo estás? ¿Qué estás haciendo?
Está claro, ¿no?
No quiere saber nada de mí.
Le diré a Chan que se lleve las maletas a la embajada.
Y si algún momento decide volver, que vaya allí a buscarlas.
Pero ¿de verdad tú crees que no va a volver?
No me había hecho esto en la vida.
No lo puedo entender.
Yo tampoco.
¿Te ha llamado Villar? No, no ha llamado.
Cariño,
tú conociste a Carlos en el máster, en Londres, ¿no?
Sí. ¿Por?
¿Estaba matriculado?
¿Qué clase de pregunta es esta, mamá?
Pues claro. Llegó a mitad de curso.
Tuvo que pedir los papeles para que lo dejaran.
Mamá, ¿qué pasa?
¿Qué?
Villar ha investigado a Carlos.
Por lo del contrato en la embajada.
¿Y? No está licenciado
ni tiene ningún título. ¿Tú sabías eso?
No, no puede ser.
Si me enseñó las notas a final de curso. ¿Por qué me iba a mentir?
Lo siento, mi vida.
Porque ha mentido desde el principio.
¿Crees que no va a volver?
No lo sé, no lo sé.
¿Crees que nunca más volveremos a verlo?
¿Crees que me ha estado engañando desde el principio?
No, cariño, nos ha engañado a todos.
A todos.
A todos.
Tiene que ser muy fácil engañarme, ¿no?
Eh.
Te juro que cuando lo conocí no me gustó nada.
Y luego me invitó a un café y caí como una tonta.
Vale. Déjame sola, por favor.
Por favor.
-"¿Te las traes a todas aquí?".
-No seas mala. Vengo alguna tarde que otra y solo.
Cuando quiero pensar.
-No te creo.
-Es verdad.
En serio. -No te pareces nada a tu hermano.
-Ojalá. Yo creo que cada vez nos parecemos más.
-No estoy de acuerdo. A él nunca lo he visto reír.
Tú estás todo el día sonriendo.
-Hoy hemos hablado de cosas que...
Dice que somos afortunados por tener la vida que tenemos.
¿Tú qué crees?
¿Quieres que te lleve a casa?
-¿Qué has dicho?
-¿Que si quieres que te lleve a casa?
(Claxon)
-Huy. (AMBOS RÍEN)
(JADEAN)
La tendrías que haber oído.
Me hablaba de ti como si fueras el Al Capone de Bangkok.
¿Te gustaría que lo fuera?
Al Capone era bajito y gordo.
Y tú tendrías que ser un idiota para no aprovechar
las oportunidades que te da trabajar aquí.
Y no lo eres.
Si tú lo dices...
Yo no quiero saber qué haces, ¿eh?
Ya te conozco y eso es más que suficiente.
De hecho, prefiero no saber de dónde sacas el dinero
si no es de una forma completamente legal.
No me vas a decir nada, ¿no?
¿Qué piensas?
¿Te digo la verdad?
Dímela.
En Bernardo.
No sé si es porque hoy ha llegado la nueva cónsul,
pero no me lo quito de la cabeza.
Se disparó a dos palmos de mí.
Todavía siento su sangre en mi cara.
Javi, cógelo, cógelo.
Javi, soy yo.
Cuando oigas esto, ven a mi casa.
Tengo que contarte algo.
Ahora sí.
¿Quieres un café?
Dos, por favor.
No te lo conté,
han vuelto a retrasar la entrega de credenciales.
Parece ser que su majestad no quiere que sea embajador.
Una razón más para insistir.
Yo acepté el puesto porque pensé que era...
Era una oportunidad para hacer las cosas bien,
para dar ejemplo, para volver a estar juntos.
Y ya ves, no se puede hacer peor.
Luis, espera.
Me voy contigo a la embajada. ¿Ahora?
Ajá.
¿Qué se supone que tengo que hacer?
¿Quedarme aquí en casa encerrada todo el día
mientras todo el mundo habla de mí?
Chang, a la embajada.
¿Qué tal? ¿Alguna novedad? ¿Alguna pista nueva sobre Carlos?
-Ni rastro, ni siquiera en las aduanas.
O no ha salido o lo ha hecho con pasaporte falso.
-La embajadora.
Hola, Verónica.
-Hola, Claudia.
Lo siento, pero no puedo decir que me alegro de verte.
Te agradezco que seas sincera y que hayas venido a saludarme.
Es lo que tiene la diplomacia, al final acaba contagiándose.
¿Te puedo hacer una pregunta?
Sí, pero no sé si te la voy a responder.
Elegiste tú destino, ¿verdad?
Fue idea tuya lo de venir aquí de cónsul.
Sí. Ya.
¿Y por qué? ¿Por qué has tenido que aparecer otra vez?
Es mi trabajo, solo intento hacerlo lo mejor posible.
Ya. Luis me ha dicho que lo vas a ayudar.
Espero conseguirlo. Si no lo logro, habremos perdido todos.
Él y toda la embajada. Espero que tengas suerte.
Verónica,
Claudia ha insistido en venir a saludarte.
Ya está hecho.
Las dos hemos sobrevivido.
Bueno, y ahora os dejo trabajar.
Hasta luego. Hasta luego.
(Móvil)
(Móvil)
¿Diga?
¿Hola?
¿Carlos?
Carlos, ¿eres tú?
Eres tú, ¿verdad? Car...
¿Es posible que tenga la sensación de que me estás siguiendo?
Necesito que leas esto ahora mismo. ¿Tan urgente es?
Compruébalo tú mismo.
Esto es muy grave, ¿desde cuándo lo sabes?
Por esto he venido aquí, Luis, ayer no te lo conté
porque me pareció mejor esperar a ver cómo iban las cosas.
¿Cómo han podido ocultarlo?
¿Sabes la fecha exacta en que recibieron este mensaje en Madrid?
El anterior embajador lo mandó poco antes de morir,
justo en pleno cambio de gobierno.
El funcionario que lo recibió, el que me lo filtró,
se quedó con esta copia, pero el original se perdió
entre los despachos. O lo destruyeron.
Esto es una acusación en toda regla.
Advierte de una trama de blanqueo y evasión de capitales.
Exacto.
Fajos de billetes que salen del país
camuflados entre las exportaciones de alguna empresa.
Hay alguien de la embajada implicado.
Pero no dice nombres ni tiene pruebas.
Pero dice que hay grabaciones. Solo envió el mensaje cifrado.
(Tono de llamada)
(Tono de llamada)
¿Todo bien? (ROBERTO) "Sí, todo en orden,"
como siempre.
¿Patricia?
¿Patricia?
Patricia. No, no, no.
Patricia, joder, ¿qué has hecho? ¡Patricia!
No, no, no...
(EN INGLÉS) "¿Hola? Necesito ayuda. Necesito ayuda, sí. Sí".
"Por favor, ayuda, necesito ayuda".
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