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(Sirenas policiales)
(FISCAL) ¿Va a contarnos algo más
o también en esto va a guardar silencio?
¿Qué quiere que le diga?
Mi hija estaba detenida y no podía hacer nada para ayudarla.
Ni siquiera podía ir a verla.
Pasamos la noche intentando averiguar dónde la llevaron,
pidiendo que nos dejaran hablar con ella un minuto.
Si había alguien inocente, si alguien no era culpable de nada,
esa era Ester, y pagó.
Vaya si pagó.
(HABLA EN TAILANDÉS)
No, no. Por favor, no.
No, "please". No, no.
(HABLA EN INGLÉS)
Por favor, yo no he hecho nada. No.
(Puerta cerrándose)
(Cerrojos cerrándose)
(HABLA EN TAILANDÉS)
(HABLA EN INGLÉS)
(HABLA EN TAILANDÉS)
(HABLA EN TAILANDÉS) (GRITA)
(HABLA EN TAILANDÉS)
(Cadenas en movimiento)
-¿Es verdad eso que has dicho antes?
¿Eres la hija del embajador?
Mierda.
Pues va a ser verdad que no pueden hacer nada.
-¿Nada de qué?
-En el consulado.
Es lo que llevo oyendo cuatro años.
Y si tú estás aquí...
Hay que pagar por todo: para comer carne,
para comprar tiritas...
Y si quieres que te defienda de estas bestias,
también hay que pagar.
Pero, claro, siendo quien eres, no habrá problema, ¿verdad?
-¿Qué mierda pasó, Roberto?
¿Puedes explicar por qué fueron allí?
-Me dijeron que había una fiesta allí, ¿vale?
De haberlo sabido, no le hubiera dicho nada.
Lo siento mucho, de verdad. Roberto, escucha.
Lo que ha pasado es muy grave. Es importante que nos cuentes
todo lo que recuerdas, todo. Lo sé.
He estado hablando con la Policía y les dije lo mismo, no vi nada.
Lo siento. A mí me han soltado de milagro.
La soltarán. Tiene inmunidad diplomática.
Deberían.
Estamos haciendo todas las gestiones posibles,
desde España y desde aquí. El cónsul está en contacto
permanente con las autoridades. Diez gramos, diez puñeteros gramos.
No la pueden condenar por eso. No la van a condenar.
No dejaremos que lleguen a juicio. -Nunca se sabe.
Estamos hablando de no menos de 15 años.
En ocasiones se pide pena de muerte.
En esos casos el rey suele intervenir.
Voy a comisaría, prefiero enterarme ahí
de cómo están las cosas. Disculpen.
Sara, Eduardo, os pido la máxima discreción.
Solo nos faltaba que la prensa interfiriese en las gestiones.
Ester ha viajado mucho. No está tan loca
como para ir por ahí con una bolsa de marihuana.
La vamos a sacar, ¿vale?
¿Cómo puedes mantener la calma?
Te llamo con cualquier novedad.
Procura que no haga nada por su cuenta.
Esperar no es su fuerte.
(Motor arrancando)
"La marihuana se la pusiste tú".
No. A Ester no le gusta la "maría".
Y yo me deshice de la mía antes de recogerla en el aeropuerto.
No te creo.
La tiré al mar, te lo juro. ¿Por qué te mentiría con algo así?
Porque es lo único que has hecho desde que te conozco.
Es mi hija y le van a destrozar la vida.
¿Crees que a mí no me preocupa?
No lo sé. No lo sé, dímelo tú.
Sí que me preocupa.
Claudia, claro que me preocupa.
No te acerques, ¿vale?
No me toques, ¿vale?
(LLORA)
Ha llegado esto hace cinco minutos, la lista de abogados actualizada.
-Gracias.
-¿Qué tal? ¿Ha podido dormir algo?
-¿Te ha pedido el embajador que mires algún cifrado más?
¿Por su hija o por lo de ayer?
Maite, no hace falta que me cuentes detalles.
Solo dime: ¿te ha pedido más documentación de los visados?
-Yo solo cumplo órdenes.
No me ponga en un compromiso, por favor.
-Bueno, comprueba este teléfono y este.
Quiero hablar con los dos. Gracias.
Patricia. Patricia.
¿Estáis seguros de esto?
-Este no es el momento. -Sí es el momento.
Toda la noche peleando para que a la chica no le pase nada.
¿De verdad era necesario hacer todo esto?
Si alguien habla, nos caemos todo el equipo.
-Yo no sé nada. Habla con Eduardo.
Qué putada.
Qué putadón. Me lo contaron y no me lo podía creer.
¿Cuándo fue? Anoche mismo, ¿no?
¿Y cómo está? ¿Sabéis algo?
"¿Hablasteis con ella?".
Está en una prisión de máxima seguridad.
Es todo lo que sabemos.
Vargas, no pueden retenerla, va en contra de la Convención de Viena.
¿Has podido mover algo?
Esperaba a una hora prudente.
Luis, te diré lo que vamos a hacer.
Estoy redactando un comunicado para el vicepresidente de Tailandia.
Intentaré que toquen a alguien de la familia real
"desde Bruselas. Eso para empezar.
Aún no he podido hablar con el ministro".
Me han dejado solo con cien mil cosas.
Pero tú no te preocupes. Vargas, ¿qué está pasando?
"Nos están haciendo la cama, joder".
Eso es lo que está pasando.
Me paso el día entero reunido negociando el pacto.
Hasta en la hora del bocata se pacta.
"Es una mierda.
¿Qué hemos hecho desde que llegamos al gobierno? Nada.
Lo pondríamos todo patas arriba y mira cómo estamos".
Perdona, Luis.
Perdona.
Si no tenemos noticias de tu hija, seguiremos insistiendo.
El viernes lo llevo al consejo, te lo prometo.
Mi hija no puede esperar al viernes.
"Saldrá en libertad bajo fianza. ¿O no?".
Solo si reconoce el delito, y no ha hecho nada.
Ya.
Perdona que te lo pregunte, Luis, pero ¿tú estás seguro al 100 %?
"¿No la llevaba? ¿No era suya la droga?".
¿Cómo va a llevarla? No me jodas. -Luis, ¿estás seguro?
(Llaman a la puerta)
Adelante.
Sí, sí, estamos en contacto, claro.
Estos son los abogados pactados por las embajadas de la Unión Europea.
Todos son recomendables.
Me he tomado la libertad de elegir a uno, para mí el mejor.
Buen trabajo. ¿Eso es todo?
No, hay algo más. Ha llamado Villar desde la prisión.
Hemos conseguido algo.
-Perdone, en el aeropuerto insisten en que tienen que liberar
los contenedores. Ya sé que no es el mejor día,
pero ¿seguimos adelante con la mudanza?
Sí. Sí, claro. Claro.
Julio, ¿te ocupas tú, por favor? -Sí, yo voy al aeropuerto.
-Mucha suerte con su hija, toda la suerte del mundo.
Gracias.
Llama a Romero, el periodista. Cuéntaselo todo.
Con suerte, el revuelo se llevará al embajador de vuelta a casa.
Muy bien.
¿Romero?
-Dime, Patricia. ¿Qué quieres que haga?
¿En serio?
¿Su hija?
Villar está esperando dentro con el abogado. Es francés.
Se llama Guillaume Pérez. Su padre es español, de Valencia,
pero él lleva seis o siete años instalado aquí, por su cuenta.
Pero ha sacado a muchos del agujero.
Es caro.
Guillaume Pérez. Encantado.
Usted debe de ser... Claudia.
¿Y usted? -Carlos.
El novio. ¿Le han dejado verla? -No, la veré después de ustedes.
Disculpen la ropa. Estaba surfeando cuando...
Mi hija es inocente.
Estoy convencido. Por eso he aceptado defenderla.
Bien, ahora tenemos que cumplir con los trámites.
(VILLAR) Tienen que dejar el móvil, la "tablet", cámaras...
Dele el pasaporte y vaya pasando.
Luis, no encuentro el pasaporte.
¿Qué pasa? Que no encuentro el pasaporte.
¿Estás seg...? Busca bien. Estoy buscando bien.
Joder, Claudia. No lo tengo, no lo tengo.
(HABLA EN TAILANDÉS) Esperad aquí.
(HABLA EN INGLÉS)
Carlos, échales una mano con el idioma.
-No, no, Guillaume habla tailandés, pero prefiere negociar en inglés.
Es muy bueno.
-¿Por qué no mandamos a Chan a que lo busque en casa?
¿Sabes dónde lo has dejado? No lo sé.
Tenía que estar aquí. Ella nunca sabe nada.
(Murmullos)
¿Ester está en este mismo edificio?
Lo primero que hay que conseguir es que la trasladen.
Aquí las celdas están masificadas. Duermen casi unas encima de otras,
las sanas con las enfermas... Todas juntas.
Sin mantas, sin sábanas, sin nada.
Lamento que estén pasando por todo esto cuando apenas acaban de llegar.
Les prometo que haré todo lo que esté en mi mano para...
Bueno, lo siento, de verdad.
(Murmullos)
¿Por qué se te ocurrió lo de anoche?
¿El qué?
Llevarme a la hija del embajador de la recepción.
Teníamos temas importantes y no quería que despistara a su padre.
No he dicho que fuera idea tuya para que no se liara más, pero...
precisamente al Paradise...
Porque escuché que había una fiesta.
¿Quién iba a pensar que iba a ocurrir esto?
Creía que era un sitio tranquilo. Tú vas mucho.
¿Crees que iba a ser algo para ponerte en peligro?
¿Y qué habrías hecho si me encierran a mí?
He hecho lo necesario para que no te encerrasen.
¿Has pagado por mí? ¿Y Ester?
Ester... Con ella es más complicado por llevar marihuana encima.
Bueno, pero se va a pasar un montón de años ahí dentro.
Tendremos que hacer algo.
¿Qué se te ocurre hacer?
Mierda de picante le ponen a todo, joder.
A lo mejor sí que podemos hacer algo para ayudarla.
Que salga en libertad sin cargos, en 24 horas o antes.
¿Cómo? Pero no quiero que lo hagas tú.
Es gente peligrosa. ¿Vale?
¿Quieres un postre?
(GUILLAUME) Solucionado, ya pueden entrar. Dos personas.
-¿Han dicho dos personas? Tienen que ser tres.
(HABLA EN INGLÉS)
Vamos, dense prisa. Antes de que se arrepientan.
A la izquierda.
(HABLA EN TAILANDÉS)
-Dice que esperemos.
(Puerta abriéndose)
Ester, mi vida.
Mi vida. -(HABLA EN TAILANDÉS)
¿Qué te han hecho, cariño?
-Nada. Ha habido una pelea y me han dado un golpe.
Pero estoy bien, de verdad.
-(HABLA EN TAILANDÉS)
-Dime que es una pesadilla, mamá, que no está pasando.
Ojalá pudiera, ojalá pudiera.
Pero tengo inmunidad. Es ilegal. La detención ha sido ilegal.
Ni me han leído mis derechos ni tomado declaración.
Ester, escúchame, te vamos a sacar de aquí.
Tenemos el mejor abogado. Ha llevado casos como este.
Vas a salir, te lo prometo. Ester, te lo juro, vas a salir.
Dime que lo que tenías en el bolso no era tuyo.
Claudia. Dímelo. Dímelo.
¿Me estás preguntando eso? Ester, olvídalo.
Necesitamos saberlo. Olvídalo.
No me he saltado la ley en mi vida.
En mi vida.
Lo que me metieron en el bolso no era mío. ¿Me crees?
Dime que me crees, por favor. -(HABLA EN SU IDIOMA)
Suéltela. -Dime que me crees, por favor.
Te quiero, mi vida. Tienes que sacarme de aquí.
No voy a aguantar mucho más. ¡No se la lleven!
¡Ester, por favor! ¡Por favor, Carlos! ¡Carlos!
¿Adónde se la...? ¡Suéltenla! ¡Ester!
¡Haz algo, joder! Ester...
¿Claudia, qué?
¿Viste cómo le han puesto la cara y solo lleva unas horas aquí?
Claudia, cálmate. ¡Tienes que hacer algo!
Salgamos de aquí. No.
Claudia, vamos.
Por favor, Claudia. Vamos.
Le dieron una paliza, hay que denunciarlo.
-Haremos una queja formal ante las autoridades de la cárcel.
Yo me ocupo.
No va a servir de nada.
-Lo más efectivo sería hacer llegar una cantidad a los jefes de célula,
pagar dinero a una presa para que la proteja.
(LETRADO) Y pagar al guardia que le dé el dinero a la presa
y al jefe de guardias para que haga la vista gorda.
Ya, y la cadena completa.
-Si quieren asegurarse de que contará con protección.
Hazlo. No.
Eso es un soborno.
No me lo puedo creer. Claudia, tal y como están las cosas,
imagina los periódicos mañana en España.
Me importa una mierda. Hay cosas que no puedo hacer.
Me importa una mierda. Pues olvídate de los periódicos.
Es inocente y seguro que legalmente vamos a...
Es que este país no funciona legalmente.
¿Por qué nos han dejado entrar a los tres?
¿Por qué me han dejado pasar sin pasaporte?
Ya hemos pagado.
Si lo han hecho, ha sido sin mi consentimiento.
(Timbre)
¿Sabe el embajador cuáles son mis honorarios?
-La cifra exacta no.
¿Cómo ve el caso? Sinceramente.
-(CARRASPEA)
¿Hola?
Hola.
Sí, sigo todavía en Bangkok, sí.
No. Oye, mira, no es el momento para hablar.
¿Cómo? ¿Que qué? Luis.
Pon los informativos de España, ya.
Pero vamos a ver, ¿esto qué...?
Escúchame. ¿Qué agencia lo ha dado?
¿Quién está en la redacción?
Espera.
(TV) "En el momento de la detención...".
Luego te llamo.
"...se encontraba en un local nocturno de la ciudad,
donde fue sorprendida por la Policía consumiendo marihuana".
-Eso es mentira. -"En Tailandia,
el consumo y el tráfico de drogas
está castigado con duras penas de cárcel.
Al parecer, la detenida ha sido conducida a una cárcel próxima...".
Eduardo, soy yo.
Están dando la noticia de la detención de mi hija.
En España, sí. ¿Cómo se han enterado? ¿Quién se lo ha dicho?
No tengo ni idea, pero me parece intolerable.
Puedo intentar averiguarlo, pero ya no sé si...
Está bien. Gracias. Gracias.
(Televisión de fondo)
¿Adónde vas? A la embajada.
-"...se estrenó en su cargo hace apenas una semana y a día de hoy
aún no ha presentado credenciales ante las autoridades locales.
Recordemos que Tailandia sufrió un golpe militar en mayo de 2014,
fecha en la que el nuevo gobierno se comprometió...".
(SOLLOZA)
"Ahora que estaba"
todo tranquilo con lo del anterior embajador...
y otra vez en los periódicos.
¿De qué tienes miedo, Bernardo?
Van a relacionar una cosa con la otra, ya lo verás.
¿Por qué?
Aquello fue un accidente, esto, una joven inconsciente del peligro.
Ya.
Pero mejor que no hablen con el embajador.
Estaba muy nervioso.
Todo el camino hablando de corrupción.
Yo no sabía dónde meterme.
Después de la que montó ayer pidiendo toda la documentación
de los visados... y encima lo del pasaporte.
No me atreví a decirle que lo tenías tú.
¿Por qué no se lo has devuelto? ¿Y lo que te dije?
¿Sabemos cómo llegó la embajadora hasta la playa?
Espero que llamen del hotel. No esperes, llama otra vez, ya.
Bernardo.
He recibido noticias de Madrid.
Han cambiado las sillas del ministerio.
Con eso y lo de su hija, Luis tiene las horas contadas.
¿Y si mandan a agentes del CNI para investigarnos a todos?
Muy bien. Colaboraremos con ellos con la mejor de las sonrisas.
¿Qué van a encontrar?
Tienes que ser fuerte, Bernardo.
Hay que ser fuerte.
Ya, pero ahora con lo de su hija... De su hija, nada.
No tenemos nada que ver con la detención de la hija,
¿entiendes? Nada.
Por tu bien espero que lo entiendas.
A ver si no voy a poder confiar en ti.
(Llaman a la puerta)
-Perdonad, pero están llamando de todos los medios.
Estoy diciendo que no hay declaraciones,
pero si no redactamos un comunicado oficial pronto,
no nos dejarán en paz.
Está en la misma cárcel que Carmen Castillo.
Yo he estado varias veces en ese sitio y es un asco.
No sé, esa chica pillará algo seguro.
Le han hecho una putada de las grandes.
Quieto.
Sara, llevas días rehuyéndome.
¿Qué pasa, ya no te gusto?
Lo que no me gusta es que nos hayan visto no sé cuántas personas
"folleteando" en un hotel. ¿Ya estás con eso otra vez?
Claro, a ti no se te reconoce, pero a mí sí.
Ya era absurdo cuando lo llevábamos a escondidas,
pero ahora ya es absurdo del todo.
Cada vez que entro en esa embajada,
parece que lo haga desnuda. Para, se me dispara la imaginación.
Te vas a quedar solo redactando ese informe.
Vale, perdona, no quería decir eso. Lo siento, te entiendo.
Pero no tenemos que dejar de vernos por esto,
porque no tenemos nada que ver con esas fotos.
Yo no quiero seguir jugando a ese juego.
¿Por qué? Si te gusto y te lo pasas bien conmigo.
¿Vas a dejar a tu mujer? Yo pienso en ti todo el tiempo.
Pues en lugar de tanto hablar, demuéstramelo.
(Llaman a la puerta)
Sí.
-Acabo de hablar con el hotel. ¿Y?
La embajadora no pasó la noche sola.
(OLGA) Deja de mover la pierna. Me pones mala.
¿Qué te pasa, me lo vas a contar? ¿Es por la hija del embajador?
-A esa chica le pueden caer 25 años por lo menos.
No quiero que también me echen la culpa de eso.
-Pero ¿de qué hablas? -¿Sabes qué quiero hacer?
Coger un avión y marcharnos, el primero que salga, adonde sea.
A ti nunca te gustó Bangkok. -Cielo, esta ciudad es una mierda,
pero ¿adónde vamos a ir?
-Tenía que pasar, yo lo sabía.
En cuanto estos ganasen las elecciones,
cuando empezasen a levantar alfombras...
El embajador pidió el listado de visados del año.
Me van a crujir, estoy seguro. -A ver, a ver.
A ver, a ver. No vamos a exagerar.
No exageres.
¿Eres el único que cobra por los visados?
No, mi vida, esto es una cosa que se hace en todas partes,
por el amor de Dios.
Bueno, gastamos menos y punto.
Deja de hacerlo y ya nos apañaremos.
"Thank you".
Y no te van a denunciar
por lo que vendiste el año pasado. -No son solo los visados, Olga.
No te he contado todo.
A veces Patricia me pedía visados especiales,
urgentes, para pagar viajes de alguien importante
o para ayudarlos a salir con dinero negro.
Así me enteré de que en la embajada se cobra comisión por cada negocio
que se consigue para una empresa española.
Esa comisión nos la repartíamos entre Patricia, Eduardo y yo,
que yo sepa, claro.
Patricia sacaba ese dinero del país poco a poco
y lo iba colocando fuera.
Bueno, tenemos 17 cuentas en Hong Kong, Macao y Singapur.
-¿17 cuentas? -Sí.
-Pero ¿tú con ellos o... yo...? -Mías, mías.
Bueno, nuestras. -O sea, nosotros.
-Lo que pasa es que esas cuentas se abrían con testaferro,
y Patricia tiene firma, pero el dinero es nuestro.
-¿Y de cuánto dinero hablamos, Bernar?
-Cinco millones y medio de euros.
Olga, estoy entre la espada y la pared.
El embajador destapará todo.
Me puedo pasar toda mi vida en la cárcel.
-A ver, mi vida, ¿y por qué nunca me has contado nada de esto?
-Porque todo iba bien.
Iba todo tan bien... Era muy fácil, Olga, muy fácil.
Pero ahora tenemos que hacer algo, tenemos que hacer algo.
¿Y podrás encargarte de esa chica tú solo
o tendré que intervenir yo como siempre?
¿Qué te parece, Son Chin?
Se pone celosa. Ah, sí, me pongo celosa.
¿De Sara, de la que te acaba de dejar?
No, lo que me preocupa es que tendrás que pagarle.
Si quieres que te siga contando los saraos
con los empresarios, tendrás que meterla en nómina.
Nos salía más barato cuando te la follabas de vez en cuando.
¿Qué te parece esta tela?
La elegí, pero ahora que la veo no sé...
De aquí no me metas tanto. -Vale.
-Fíjate quién está aquí.
La hija del embajador.
Su madre es periodista. Sus colegas le tendrán ganas.
Pobre chica.
Tiene que estar pasándolo mal.
¿No te da pena?
Por supuesto. Mucha.
Si fuera por mí, saldría ya, pero...
Ya. Está pagando por las malas formas que ha traído su padre, ¿no?
Al final estos que van de justicieros son los peores.
Ya. Por cierto...
Tu hermano lleva todo el día llorando por las esquinas.
Ester por aquí, Ester por allá...
¿Qué pasa en esta familia que hasta los 30 no pasáis la adolescencia?
Tengo una cosa que te va a encantar.
Mira el bolsillo de mi chaqueta.
Lo encontraron debajo de la cama de un hotel de Hua Hin.
La embajadora pasó allí la noche con un hombre.
Con un hombre occidental.
Te lo he dicho, Tomás.
¿Me quieres escuchar?
No la pillaron consumiendo droga, eso es mentira.
No hay una acusación formal
ni un comunicado a la Policía. No hay nada.
¿De dónde os habéis sacado eso?
¿Que qué quiero?
¿Que qué quiero?
Quiero que lo que quitéis de los titulares de la web ahora mismo.
Pues no sé. Invéntate lo que quieras,
que has hablado conmigo. lo entrecomillas,
pero lo quitas. Ahora mismo.
No, es que la detención fue un error, ¿vale?
Gracias. Eso espero.
Romero, ¿dónde crees que vas? -Voy a hablar con ella.
¿Podemos hablar cinco minutos? Solo cinco minutos, se lo prometo.
Vaya. Parece que ahora no le importa que nos vean juntos.
Ah, son ustedes noticia. Julito, no me jodas.
-Venga, coño.
Es periodista. ¿Me podría firmar aquí y así de paso aprovecho?
Gracias.
-Siento mucho lo de su hija.
¿Qué coño quiere?
Kaui Lampun.
Llevaba dos años de segundo conductor de la embajada.
Cuando el coche del anterior embajador cayó al mar,
él iba al volante. No apareció su cadáver.
¿De dónde ha sacado estos documentos?
Es el informe oficial del jefe de seguridad de la embajada.
Prefiero no decirle quién me lo ha proporcionado.
El informe de la autopsia ha cambiado,
el chófer desaparecido... ¿Qué le parece?
¿Qué tiene que ver lo de mi hija
con el accidente del otro embajador?
Ayer le dije que tuviese cuidado.
¿Y si hay un plan, un deseo voluntario
para hacerles daño? ¿Para qué? Por favor...
¿A quién beneficia que mi hija esté en la cárcel?
Podría ser un castigo.
El embajador lleva una semana en Bangkok.
¿Sabe si ha hecho algo para que alguien se sienta amenazado?
(Llaman a la puerta)
Adelante.
(Puerta abriéndose)
Embajador.
El abogado ha conseguido que el juez acelere los trámites
lo máximo posible. Se ha comprometido a estudiar
la libertad bajo fianza para el lunes a más tardar.
¿La semana que viene? ¿Usted cree que mi hija
puede aguantar en esas condiciones?
-Necesitamos este tiempo para preparar la defensa.
Conviene no precipitarse. Si apostamos por la inocencia...
¡No apostamos nada!
Le metieron la droga en el bolso. Es inocente. Si no la ponen
en libertad, se enfrentarán a un conflicto diplomático.
(SUSPIRA)
¿Quién llamó anoche a la Policía? ¿Lo sabemos?
-La versión oficial es que se trató de una redada de rutina
por locales nocturnos. No, no fue una redada.
Fueron directos a por ella.
¿Cómo sabían que llevaba marihuana?
En ocasiones, los vendedores denuncian a los compradores.
¡Mi hija no compró nada!
Se lo metieron en el bolso y luego llamaron a la Policía.
No voy a parar hasta saber quién está detrás de todo esto.
Quiero una entrevista con alguien de la familia real,
el que antes pueda recibirnos.
Que mi hija continúe detenida es un ataque directo
contra la Convención de Viena.
(Móvil)
Sí, dígame.
Sí, soy yo.
Claro que sé quién es usted.
No lo entretengo. Tendrá llamadas más importantes que hacer.
Me he enterado de lo de su hija. ¡Qué cabrones!
Primero te detienen y luego preguntan.
Lo siento, Cadenas, pero... "Claro. Lo entiendo, embajador.
Solo quiero que sepa que, si puedo ayudarlo en algo,
en lo que sea, me tiene aquí".
En momentos así, ante todo, somos españoles, compatriotas.
Hay que ayudarse. Se lo agradezco.
Y ahora, si me permite...
No sé qué pasa en Madrid que no contestan mis mensajes.
Precisamente hoy.
Y ahora, si les importa, ¿pueden dejarme solo?
Señores...
(Puerta cerrándose)
(Móvil)
Sí. ¿Quién es?
¿Roberto?
¿Qué quieres?
Hola. ¿Qué me querías decir?
-Te juro que no pude hacer nada.
Llegaron, abrieron el bolso y tenía marihuana.
¿Yo qué sabía? ¿Qué querías que hiciera? Espera.
Entra.
Tengo un contacto.
Aquí están el nombre y la dirección.
El tipo está bien relacionado y ha hecho esto mil veces.
Controla la cárcel y controla al juez.
Es funcionario de la prisión,
pero con esto, tiene locales en el Barrio Rojo.
Hay que ir y negociar, él se encargará de repartir la pasta.
-Ya. ¿Cuánto pide? -¿Y yo qué sé cuánto pide?
No creo que tenga un precio estipulado
y supongo que habrá cosas que suban la tarifa.
-¿Como que sea hija del embajador? -Eso, y la prisa por que salga.
-Así que se paga y la sueltan, así de fácil.
-La corrupción a gran escala tiene sus ventajas.
Todo tiene un precio.
-Si es tan fácil, ¿por qué no vas tú?
-No puedo negociar en vuestro nombre.
Ni sé a cuánto puedo decir que sí.
El tipo os está esperando.
Solo tienes que darle lo que pide y lo soluciona así.
Ester debe de estar pasándolo fatal.
Es una putada que esté ahí. Yo también quiero que salga, créeme.
De nada.
Buenas.
-He visto salir al periodista. ¿Qué quería?
Entrevistarme por lo de mi hija.
Y no le habrás contado nada.
A Romero le conocemos todos, es un fisgón como todos los periodistas.
No, no, como todos no, porque seguro que tú no eres así.
Todos, Fátima, todos. No tienes que disculparte.
En nuestra profesión no es un defecto, la verdad.
Aunque cuando... te toca a ti, y sobre todo a tu hija,
las cosas cambian.
¿Tienes un jarrón para alegrar un poco eso?
Sí. Mira. Perfecto.
(SUSPIRA)
¿Qué tal?
Está bien, sí.
No tienes que estar preocupada.
Luis moverá Roma con Santiago para sacar a Ester de ahí.
En esa misma cárcel hay otra española, pero no tiene a nadie.
Ester tiene una familia que estaría dispuesta a todo por ella.
Por desgracia, "todo" es mucho decir.
Ya. Me imagino que...
que será complicada toda esta situación.
Con todo este jaleo, seguro que Luis y tú no estáis bien.
Sí. Es difícil.
Ha sido una llegada accidentada.
Lo de la otra noche, ahora esto...
Gracias, Fátima.
Por cierto, casi se me olvida.
Eduardo me dio esto.
Al parecer, lo encontraron en un hotel en la playa.
Estaba debajo de la cama.
Ah, ¿sí? No sé cómo...
¿Lo conociste allí en la playa?
¿Perdona?
Dicen que te vieron con un occidental.
Perdona. No tienes por qué contarme nada si no quieres.
Pero que sepas que si necesitas cualquier cosa
o quieres desahogarte, aquí estoy.
El caso es que no hay nada que contar, Fátima.
No sé qué te habrán dicho que han visto, pero no...
Gracias.
Estamos aquí para apoyarnos.
Si alguna vez necesitas algo, ya sabes.
"Okay".
-Claudia. Perdón. No sabía que estabas...
-No. Ya me iba, si necesitas que te ayude con cualquier cosa...
No. Suficiente. Gracias, Fátima. Muchas gracias.
-Hola.
¿Qué pasa? Creo...
Creo que sé qué hay que hacer para que pongan en libertad a Ester.
(Música ligera)
(SALUDA EN TAILANDÉS)
¿Seguro que es aquí? Sí, déjame hablar a mí.
Ahí viene.
-(HABLAN EN TAILANDÉS)
¿Qué dice?
Si eres la madre de la chica detenida.
-(HABLA EN INGLÉS)
Claudia. (SALUDA EN TAILANDÉS)
(HABLA EN TAILANDÉS)
"English?
Do you speak english?". (HABLA EN TAILANDÉS)
¿Qué dice? -Un segundo.
(HABLA EN TAILANDÉS)
(HABLA EN TAILANDÉS)
¿Qué ha dicho? -Que sabe que la detuvieron
con droga encima. Me ha dicho el nombre de la prisión,
la celda en la que está, el nombre del juez... Sabe todo.
Quiere saber es qué quieres tú.
¿Que qué quiero? ¿Cómo que qué quiero?
Que la saquen de la cárcel, es inocente.
(HABLA EN INGLÉS)
(HABLA EN TAILANDÉS)
¿Qué ha dicho?
-Que todas las madres creen que sus hijos son inocentes.
¿Qué hace?
(HABLA EN INGLÉS)
¿Qué es?
¡Oh!
Es Ester.
Joder.
No, no.
(HABLA EN INGLÉS)
600 000 dólares. -Están completamente locos.
(HABLA EN TAILANDÉS)
¿Por qué se va? Dile que sí. Dile que sí. Perfecto, sí.
Dos días, necesito dos días para conseguir el dinero.
(HABLA EN INGLÉS)
(HABLA EN TAILANDÉS)
Vámonos.
(Teléfono)
(Teléfono)
(HABLA EN TAILANDÉS)
(HABLA EN INGLÉS)
(HABLA EN INGLÉS)
Gracias, Malai.
(HABLA EN INGLÉS)
¿Sí? Vargas, ¿eres tú?
¿Cómo me llamas por el fijo?
-"He apagado el móvil y creo que lo voy a tirar.
La última vez que miré los Whatsapps, tenía 700 sin mirar.
¿Cómo estás, Luis? ¿Alguna novedad?".
Esperaba que las novedades me las dieras tú,
llevo todo el día esperándolas. Sí, sí.
Claro, claro, perdona.
Lo hemos canalizado todo a través de Bruselas.
Eso ya te lo dije, ¿no?
La cosa se ha enturbiado bastante con tanta prensa.
"Pero me consta que el presidente ha establecido comunicación directa
con el primer ministro tailandés". ¿Por qué no me has informado antes?
"El gobierno de Bangkok se ha comprometido a agilizar
los plazos del juicio".
Eso ya lo sé y no significa nada.
¿Es toda la respuesta que habéis conseguido?
Me aseguraste que le daríais un protesta formal,
que buscaríais una solución.
¡Mi hija no ha hecho nada
y está en una cárcel de máxima seguridad!
Si en el juicio se demuestra que llevaba la droga,
la condena es inevitable.
"No pueden hacer una excepción, eso nos han dicho.
Lo siento.
Lo hemos intentado, pero... estamos jodidos, Luis".
(Música ambiental)
Amiguito.
Llevo pensando en ti todo el día.
Oye, luego dices de mí, que si disparo con balas,
pero tú, macho, tú matas cucarachas a cañonazos, ¿no?
Moscas. Moscas, cucarachas... ¿Qué más da?
(HABLA EN INGLÉS)
Así que, según tú,
con la medicina que le has recetado,
el embajador estará más suave, ¿no?
Te lo dije ayer y no escuchaste. Hay que tener más paciencia.
Ya, Eduardo, pero es que tú me conoces,
yo no soy de esperar. Y esto hay que enderezarlo.
El tren de alta velocidad me lo tienen que dar sí o sí.
Este embajador tiene que sudar la camiseta, jugar en equipo.
Hay que sudar la camiseta, sí. No vuelvas a joderla.
Yo no vuelvo a joderla y tú no vuelves a joderme a mí.
Joder, qué calor, tío.
Odio Tailandia.
Eduardo, tío, vamos a ver, escúchame.
Tú no te puedes tomar tan en serio lo de las fotos.
Aquí nos hemos espiado todos los unos a los otros
desde el principio.
¿O no?
Y además, todo este lío no es culpa nuestra.
A mí me da pavor esta gente nueva de la política,
que dicen que tienen principios, ¿no? Principios...
Como Fidel Castro.
Principios, ¿vale? Como Stalin, como Hugo Chávez...
Franco, Franco sí tenía principios, ese sí que tenía principios.
Es que, macho, con esta gente no te puedes entender.
Prefiero a los que vienen a la política a forrarse.
Con esos sí te entiendes, ¿o no?
(HABLA EN INGLÉS)
Te llevarás bien con el nuevo embajador.
Lo vas a tener comiendo de la palma.
Ahora, cuando lo tengas ahí, no cierres la mano.
Cómo me conoces, cabrón.
"Thank you".
Y si no cede, me han llegado noticias buenas de Madrid.
Igual lo envían de vuelta antes de lo previsto.
Coño, eso suena bien, muy bien.
Voy al baño, ahora vengo.
¿600 000?
Bueno, aunque supiera de dónde sacarlos,
¿qué garantía tenemos?
¿Y si se los damos y...
y no volvemos a verle el pelo?
Llamó delante de nosotros, vimos a Ester en su celda.
Ya, pero eso no significa nada.
Esta mañana no querías ni oír hablar de esto.
Y ahora no quieres creértelo. Luis, por favor.
Luis, ¿cuánto tiempo tiene que pasar para que te convenzas?
Es que Ester está en la cárcel.
Y está ahí porque es la hija del embajador.
He pasado la mañana peleando
para intentar sacarla de ese agujero.
Pero desde Madrid no se va a solucionar nada.
¿Desde aquí sí, pactando con esos a mis espaldas?
No lo sé.
¿Quién os ha puesto en contacto con ellos?
Roberto, el hermano de Eduardo. Roberto...
¿Por qué no me lo ha propuesto a mí?
Porque... ¿Por qué no me lo habéis contado?
Ibas a decir que no.
Ibas a decir que no.
Y no le eches la culpa a él, échamela a mí, si quieres,
porque le he dicho que no te diga nada.
Antes éramos un equipo, Claudia.
¿Qué nos está pasando?
La he visto, ¿sabes?, al teléfono.
Y estaba... drogada.
Con golpes en la cara y no paraba de llorar.
¿Y si se cuelga en una celda? Claudia, por favor.
Dime, si se colgara en una celda o le pegan una paliza... (LLORA)
Por favor, cállate. Está bien.
Está bien.
Pero dime qué vas a hacer.
Déjame solo.
(HABLAN EN PORTUGUÉS)
(Móvil)
(Móvil)
¿Halo? Dígame.
"¿Francisco Cadenas? Soy Luis Salinas".
(HABLA EN PORTUGUÉS) -"Okay".
Embajador, un gusto saludarlo de nuevo.
Esta llamada es... a título personal.
Quiero que sepa que no tiene nada que ver con el cargo que ocupo
ni lo llamo en nombre de nadie.
"Claro, lo entiendo perfectamente,
pero ¿está usted bien? ¿Ha pasado algo?".
Lo llamo porque quiero...
porque necesito pedirle un favor.
Bueno, ya le dije que cualquier cosa que pudiera hacer por usted,
aquí me tiene.
Necesito dinero.
"Necesito que me preste dinero".
Es muy urgente, tengo que sacar a mi hija de la cárcel.
"Por supuesto, eso es lo primero.
Pero ¿de qué cantidad estamos hablando?".
600 000 dólares.
"En efectivo.
Es lo que me han pedido.
Hasta que no se lo entregue, no"...
no la van a poner en libertad.
¿Hola?
"¿Me oye?". Sí, sí, sí, embajador, estoy aquí.
Es muchísimo dinero.
Si no... Si no puede dejármelo, dígamelo y...
y nos evitamos esto.
"Bueno, embajador, usted supondrá que yo no tengo
una cantidad en efectivo como esa aquí, en Tailandia".
¿No?
Está bien, olvídelo. "¿Embajador?".
Creo que podría conseguirla, haciendo un par de llamadas.
¿Cu...? ¿Cuánto...?
¿Cuánto cree que tardaría en conseguirlo?
"Unas horas".
Buenas noches, embajador.
Este sitio está bien, ¿no? Muy discreto. Y qué vistas, ¿eh?
Un consejo: la próxima vez, por teléfono...
No habrá una próxima vez.
Esta es una situación única, una urgencia.
Sí, sí. Siento lo de su hija.
Ya ve cómo funciona este país.
A las claras. "¿Cuánto?", "pas, pas"...
No como en España, que nos liamos. Bueno, de boquilla, al final...
¿Ha podido traer el dinero?
Sí, sí, claro.
Todo lo que tengo en efectivo.
¿No lo va a contar?
Esto es... un préstamo personal.
Por supuesto. Quiero decir...
Este dinero me lo entrega a cambio de nada, es estrictamente personal.
Le agradezco que haya querido ayudarme.
¿Cómo voy a decirle que no? Tan lejos de casa,
si no nos ayudamos... Y se lo devolveré.
Tan pronto como pueda.
Estoy seguro.
Confío mucho en usted, embajador. Suerte.
(Motor arrancando)
(Música disco)
(HABLA EN TAILANDÉS)
(REPITE EN TAILANDÉS)
(HABLA EN TAILANDÉS)
Al final resulta que es verdad: todo el mundo tiene un precio.
Me alegro de que el tuyo sea ella.
Si finalmente mañana podemos sacarla de allí,
lo mejor será que se vuelva a casa contigo;
a la de Madrid, cuanto antes.
(Puerta abriéndose)
(Puerta cerrándose)
¿Qué han dicho? ¡Carlos! ¡Carlos!
Carlos, para.
¿Qué ha pasado?
Yo me puse un poco nervioso y ellos, un poco violentos.
Pero... ¿Qué te han hecho?
Pero ya tienen el dinero, solo falta que cumplan su parte.
Tienes que curarte eso.
Arriba en el baño hay un botiquín.
Voy yo.
Espero no haber metido la pata.
Solo quería darle el dinero al jefe.
Para, para, no te muevas. Para, para, para.
Cuando todo esto termine, Ester y yo nos vamos a casa.
Es lo mejor.
Kanda quiere enseñarnos algo.
¿Qué pone?
"Queremos que Ester vuelva con nosotros".
(KANDA HABLA EN TAILANDÉS)
(KANDA HABLA EN TAILANDÉS)
-"El deseo subirá al cielo
y la luz la ayudará para encontrar su camino".
(KANDA CONTINÚA)
-"Cuanto más alto llegue, antes se cumplirá".
(Móvil)
(Móvil)
(OLGA) O lo coges o cuelga. Van a despertar a los niños.
(Móvil)
-Es el de emergencias de la embajada.
¿Sí?
(HABLA EN INGLÉS)
(Timbre)
(SALUDA EN TAILANDÉS)
(BERNARDO HABLA EN INGLÉS)
(HABLA EN TAILANDÉS)
(BERNARDO HABLA EN INGLÉS)
(BERNARDO HABLA EN INGLÉS)
(HABLA EN INGLÉS)
¿Qué pasa, Bernardo? Perdona. ¿Puedo pasar, Eduardo?
No son horas. ¿Qué pasa?
Es que prefiero hablarlo así, en persona, si no te importa.
Verás, eh... Me acaban de llamar del juzgado.
Van a revisar la situación de la hija del embajador
y quieren que vaya mañana temprano. Buena noticia, ¿no?
El embajador ha pagado 600 000 dólares para sacarla.
Seiscien...
¿De...? ¿De dónde ha salido el dinero?
Se lo pidió a Paco Cadenas y Paco se lo dio.
La versión oficial será que ha triunfado
la mediación diplomática, que todo fue un error.
Mañana en los juzgados se hará el paripé.
¿Entonces el embajador ha hablado con Cadenas?
¿Y... está al tanto de lo de las comisiones?
Quiero decir, yo mañana en el juzgado,
para saber quién está en el ajo... No vayas, ya me encargo yo.
No lo digo por eso, sabes que puedes confiar en mí.
Si hay que hacer algo, lo hago, por saber quién está y quién no.
Bernardo, Bernardo, he dicho que voy yo.
Tú quédate en casa, ¿vale? Venga, descansa.
(OLGA) Me das miedo, Bernar.
Toma.
-¿Qué es esto? ¿Qué quieres que haga con esto?
-Dormir, no puedes seguir así. -No, no quiero dormir.
Ya sé lo que vamos a hacer. -¿Eh?
-Le voy a ofrecer un pacto al fiscal anticorrupción.
Le doy todo lo que tengo y él nos borra del mapa.
Testigos protegidos y empezamos de nuevo...
-A ver, Bernar, no creo que eso sea así de fácil.
-Ya lo han hecho otros antes que yo.
Debemos antes de que el embajador descubra nada,
así el juez lo tendrá en cuenta. -¿De qué estás hablando?
-Olga, escúchame: no tenemos otra salida.
Ayer... Anoche... -¿Salida de qué?
-Anoche metí la pata con Eduardo.
Me la tiene jurada, no puedo esperar más.
-¿Empezar de nuevo? -Sí.
-¿Otra vez?
Con una mano delante y otra detrás.
¿Y dejar que ellos se queden con nuestro dinero?
-¿Y si...?
¿Y si le pasa algo a la hija del embajador?
Aquí las cárceles son peligrosas.
Si le pasa algo, vendrán a por nosotros.
Somos cómplices de lo que pase. -No, no.
-Olga, ¿no lo entiendes? -No, no.
-¿No lo entiendes? -No.
-Olga.
En cuanto salga, las dos viajarán rápidamente hacia España.
Será lo mejor. Tomarán el primer vuelo disponible.
¿Te ocupas de que tramiten los billetes?
Claudia, Eduardo y Guillaume acaban de volver del juzgado.
Parece que no han puesto problemas.
(GUILLAUME) Aún no han confirmado nada.
La comunicación es difícil.
Han dicho que enviarán la resolución a la cárcel.
(CARLOS) ¿No se encargaba el cónsul? Sí, está en los juzgados.
¿La van a poner en libertad?
Esperamos que sí, pero no sabemos cuándo.
Lo mejor es estar allí todos, en la cárcel.
Hay que confiar. Vamos entonces. ¿Qué esperamos?
-En esto han sido estrictos.
Yo iré en representación del consulado, pero...
solo hay un permiso para un familiar.
Uno de ustedes tres.
Da igual quién sea. Decídanlo.
-Yo. Iré yo.
Si hay problemas, soy el embajador.
(HABLA EN INGLÉS)
-Tenemos que esperar. ¿Por qué?
Dicen que los papeles aún no están en orden.
No estoy seguro de que sea eso, pero no podemos hacer nada.
¿Algún problema? (GUILLAUME) No entiendo bien.
No quieren decírmelo. Perdonen.
(HABLA EN FRANCÉS) Tranquilo, tranquilo.
Deje al francés hacer su trabajo.
Si se mete, no soluciona ningún problema. Usted será el problema.
¿Por qué tardan tanto? ¿Están esperando
que les sobornemos otra vez? Es posible.
Guillaume sabe lo que hace, no es un novato.
Por cierto, sé lo que pasó.
Sé que el señor Cadenas colaboró con usted.
No estoy orgulloso de lo que pasó.
¿Te lo ha contado él? Tranquilo, seré discreto.
Es tu hija. ¿Quién no haría una cosa así por un hijo?
Lo importante es que todo termine bien.
(HOMBRE HABLA EN TAILANDÉS)
-¡Se llevan a una presa herida!
¿La presa es española? -Parece que sí.
Quiero verla. Quiero ver si es mi hija.
(VARIOS GRITAN)
(GRITA EN INGLÉS)
¡Suéltame! ¡Suéltame, coño!
(GRITA EN INGLÉS)
(GRITA EN TAILANDÉS)
"Sorry, sorry".
"Sorry".
Responde, por Dios.
(Tono de llamada)
No lo coge. A ver si le ha pasado algo.
Le habrán retirado el móvil. Si le llega a pasar algo a Ester,
no me lo perdonaré nunca. Es que no le va a pasar nada.
Eso ni lo pienses porque no le va a pasar nada. ¿Eh?
(MEGAFONÍA, MUJER, EN TAILANDÉS)
"Salinas", ha dicho "Salinas".
¡Ester! ¡Mi vida!
Ester...
-Ester...
Me alegro mucho de que todo haya terminado.
Si llego a saber que iba a pasar lo que pasó,
no te hubiera llevado a ese sitio.
Vale, ya pasó. Vamos a casa, ¿vale? Venga, ven, vamos a casa.
Tranquila. (ESTER LLORA)
Tranquila. Respira, mi vida. (LLORA)
Ya estás en casa. Tranquila.
Nada que discutir, está decidido. Os vais todos a Madrid.
No, no. Mamá, no hace falta que vengas. Quédate con papá.
Ester... Ya está, papá.
Estaré con Carlos y estaré bien.
Ester tiene razón.
Ellos se van a casa y tú y yo nos quedamos en Bangkok
hasta que te den un nuevo destino.
Y mañana pides el traslado. No sé qué haría sin ti.
Perdón. Embajador, ¿puede salir un momento?
Claro. ¿Ocurre algo?
(HABLA EN TAILANDÉS)
¿Algún problema? ¿Alguno más?
El Ministerio del Interior tailandés.
Hay algo que quieren comprobar.
Pero si está todo en regla. He firmado un montón de papeles.
(HABLA EN TAILANDÉS)
Quieren hablar con usted, el ministro del Interior en persona.
(HABLA EN INGLÉS)
¿Qué pasa, Luis?
Ester no podrá abandonar el país.
Acaban de comunicármelo oficialmente.
No puedes salir de Tailandia.
Hay que esperar al juicio.
"Había que pagar más.
Siempre hay que pagar más, nunca es suficiente.
Ese es el chantaje, esa es la rueda que nunca para".
Pero...
nos dieron un motivo para estar más unidos que nunca:
evitar que Ester fuera condenada.
Justo en esos días usted consiguió pruebas de que en la embajada
se cometieron algunas prácticas corruptas. ¿No es así?
¿Cómo consiguió esas pruebas?
¿Qué ocurre?
Aquí lo tiene todo.
Toda la información que han querido esconder está aquí.
Ellos...
Ellos creen que se deshicieron de ella, pero yo la guardé.
Está todo ahí.
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