All language subtitles for La Embajada 2016 E01

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Original subtitles

(Sirenas policiales)

¿Señor embajador?

Policía española.

Queda detenido por... ¿Cómo han entrado?

...prevaricación, tráfico de influencias,

malversación... No pueden detenerme.

Soy diplomático, tengo inmunidad. Ahora ya no.

Sepárese del ordenador, por favor.

Y deme su teléfono móvil.

-¿Qué hacéis ahí? "Come back to your desk".

¿Qué pasa?

Espero que hayan hecho bien su trabajo.

¡Luis! ¿Qué ha pasado? Pero ¿adónde se lo llevan?

-Lo siento, señora. "Lo siento", ¿qué?

Si no ha hecho nada. Tenemos órdenes.

Hazles caso, Claudia. Luis, no.

Habla con Montero, que traiga un abogado.

No, Luis. Y pase lo que pase,

da igual qué cuenten, no hables con nadie.

Apártese, por favor. ¡Suéltelo!

Apártese, por favor.

O tendré que detenerla a usted también.

Apártese.

(Sirenas policiales)

(Sintonía informativos)

(TV) "Un nuevo escándalo de corrupción

azota la actualidad española.

El embajador de España en Tailandia, Luis Salinas,

ha sido detenido por cohecho, prevaricación,

tráfico de influencias, blanqueo y malversación de caudales públicos.

El embajador, que llevaba un año en el cargo,

ha sido trasladado a España, y a estas horas,

tanto él como alguno de sus colaboradores y familiares,

declaran en la Audiencia Nacional ante el juez Corrales".

¿Eso es todo lo que usted piensa declarar?

Mi marido es honrado. O eso es lo que usted cree.

¿Estaba enterada de que guardaba 300 000 dólares en metálico

en su despacho,

el doble de esa cantidad escondido en la residencia oficial?

Por favor.

Lo primero que hizo Luis

al enterarse de lo que pasaba en la embajada

fue intentar acabar con la corrupción.

Usted llegó allí una semana después que él, ¿no fue así?

Yo trabajaba de corresponsal en Washington

y me tomé un mes de vacaciones para ayudarlo a instalarse.

Volé directamente allí el día...

Bueno, no me acuerdo, pero era domingo.

Estaba deseando llegar allí.

Me habían hablado maravillas de Bangkok.

Bienvenida a Bangkok, la ciudad de los ángeles.

Pero faltaba uno...

Tú. ¿Has venido solo?

Mi trabajo me ha costado.

Solo me dejan en paz cuando me voy a la cama.

Nuestro nuevo hogar.

¿Qué te parece? ¿No lo había más grande?

Me encanta.

Bienvenida, señora. Encantada.

Elena Ferrán, canciller de la embajada.

Julio Carretero, mi ayudante.

Encantado. Encantada.

(HABLAN EN OTRO IDIOMA)

Lo he dicho mal, no te rías. Más o menos.

Gracias, gracias. "Thank you".

Vamos.

Me encanta.

Para haberla elegido tú, no está nada mal.

¿Habéis hecho ya alguna recepción?

Mañana mismo tenemos una cena oficial.

Pero será en la embajada.

Es la imagen que damos los españoles,

siempre con una copa y un canapé en la mano.

Ven, quiero enseñarte algo. Espera, espera.

Vamos, venga. Ya.

Que vengas, ven, ven. Luis, por favor.

La escogió el anterior embajador.

No he querido mandarte ninguna foto para darte la sorpresa.

¿La estrenamos?

¿Ahora?

¿Por qué no?

(Móvil)

No, no, no, no. No.

Eso me pasa por preguntar.

Perdóname, perdóname.

Sí, sí, dígame.

Sí, soy yo.

"Thank you".

¿Todos viven aquí? Solo el mayordomo y la cocinera.

Han conocido a cuatro embajadores. ¿Y alguno habla español?

El mayordomo sí, se defiende.

Dele a él las órdenes y las transmitirá al resto.

-¿Quiere que le preparen algo de comer?

No, no, gracias. -De todas formas, Julio,

¿por qué no les dices que ahora voy con la embajadora a la cocina?

Cariño, debo volver inmediatamente a la embajada.

¿Va todo bien? Más o menos.

Elena te enseñará el resto de la casa, ¿vale?

¿La embajada está muy lejos? No, qué va.

Pero Bangkok es un atasco permanente.

No se le ocurra coger el coche sola.

Aquí conducen fatal.

Es muy peligroso.

Sé que el anterior embajador murió en accidente de tráfico.

Una desgracia, pobre.

Le quedaban cuatro meses para cambiar de destino.

(MAITE) No lo entiendo.

¿En España no miran los pasaportes antes de embarcar?

Hago más viajes al aeropuerto que un taxista.

Le tomo los datos y vuelvo a hacer el pasaporte de nuevo, ¿vale?

En ese mismo viaje venía la embajadora, ¿no?

-Eh... Sí, sí.

¿Te ocupas tú, Maite? -¡Qué remedio!

(SE SALUDAN EN TAILANDÉS) ¿Están en mi despacho?

"Where are they?". -"Yes, yes".

(HABLA EN TAILANDÉS)

Lo siento, en esta ciudad es imposible llegar a la hora.

Tranquilo, es perfectamente comprensible, es normal.

Su segundo me ponía al tanto.

Bueno, el señor Paco Cadenas. El embajador, don Luis Salinas.

Encantado. Mucho gusto.

Oiga, embajador, usted y yo nos tenemos que haber cruzado

en la Autónoma, en alguna fiesta, los dos con el pelo por aquí.

¿No? Yo debía de ir como dos promociones detrás de usted.

Porque usted es del 82, ¿no? Ajá.

Del año del Mundial.

Parece que hace un siglo de eso. Sí.

Es posible que el ministro de Transporte tailandés

tome una decisión antes del viernes.

Han comenzado las obras del siguiente tramo de alta velocidad

y la contratación de material es urgente.

Cadenas acordó con el anterior embajador...

Bueno, pero eso a usted no lo obliga a nada, por supuesto.

Son tiempos nuevos, ¿no? Ya lo dice el telediario.

Por cierto, felicidades porque han arrasado

en las últimas elecciones. No se equivoque.

No es un cargo político, soy diplomático de carrera.

Ah, bueno, felicidades igualmente.

Me han dicho que es su primera embajada.

Tampoco. La primera vez que soy embajador, eso sí.

Vaya, estoy sembrado, no doy una.

¿Ha llegado ya la señora embajadora?

Me he permitido mandarles un pequeño detalle de bienvenida.

Ibérico, que cuesta un triunfo pasarlo por la aduana.

Los tailandeses lo han probado y...

Disculpe, voy a ver si la directora de la Oficina Comercial

ha vuelto del Ministerio. Debería estar en esta reunión.

Mire, señor Cadenas, estamos aquí para ayudarlo,

pero tres empresas españolas optan al contrato

y yo no debo tomar partido por ninguna.

Claro, usted tiene que apoyar la mejor oferta.

Solo es por ahorrarle tiempo. La mejor es la mía.

Las otras dos me acusarían de favoritismo, y con razón.

Eh... Embajador, usted acaba de llegar

y quizás todavía no está al tanto de cómo funcionan las cosas aquí.

El tren de alta velocidad depende de una empresa pública.

Y las empresas públicas no funcionan sin receta.

No sé si me explico.

Sé que en Tailandia la corrupción está muy extendida,

pero esta embajada no va a colaborar en eso.

Ya, entonces, ¿qué,

que se lleve el contrato una empresa japonesa o china?

Usted está aquí para defender nuestros intereses.

Eso no es bueno para España. Nosotros lo traemos aquí

y le pagamos el sueldo con nuestros impuestos, ¿no?

Una pregunta, perdóneme, ¿a usted lo han llamado ya de Madrid?

Eso no es de su incumbencia.

Mire, Cadenas, comprendo que ha invertido usted

mucho tiempo y dinero en el proyecto,

pero no se preocupe, si es el mejor

no tengo ninguna duda de que... A ustedes, los de izquierdas,

no les gustan los empresarios. No confían en nosotros.

Repito que no soy ni de izquierdas ni de derechas,

y no interferiría en mi trabajo.

Ya, ya. No, si yo tampoco soy ni de izquierdas ni de derechas,

yo hago negocios.

Y ambos sabemos que lo mejor

es que ese contrato sea para una empresa española.

Y yo voy a hacer todo lo posible para que así sea.

Ah. Siempre se puede hacer un poquito más.

Lo que sea necesario.

Embajador, todos estamos dispuestos a hacer un esfuerzo.

Hemos terminado la reunión.

El embajador sigue haciendo amigos. ¿Qué le habrá dicho esta vez?

Adelante.

Señor embajador.

Ha intentado sobornarme a los cinco minutos de conocerme.

Como comprenderá, no es la primera vez que lo intentan.

Hacerlo dentro de la Embajada me parece una vergüenza.

Lo siento.

Si denunciamos, le retiran la licencia automáticamente.

No pondremos una denuncia. No es tonto, no era tan evidente.

Esta gente se piensa que lo puede comprar todo,

pero nosotros no estamos en venta, no somos políticos.

¿A qué hora es la recepción esta noche?

¿No dijiste que no ibas a hacer recepción de bienvenida?

Nada, tendré que decir que lo vengan a arreglar.

¿O puedes pasar sin él?

No sé, ¿hace aquí siempre tanto calor?

No, solo en verano.

En invierno la temperatura baja uno o dos grados.

Ah. (RÍE)

Pero eso tú te lo vas a perder. Ajá.

¿Tienes ya el billete de vuelta? El 25, Luis.

Además, me han dejado cinco semanas para poder estar aquí.

Tomás se ha portado genial. ¿Quién es Tomás?

Tomás Garrido, mi nuevo redactor jefe.

Ah. Ha mandado un suplente a Washington

durante el tiempo que yo esté aquí. Ajá.

Bueno, un suplente que seguramente cobrará la mitad que tú.

Tomás estaría encantado si tú te quedas aquí

y él le puede prorrogar el contrato al suplente, ¿no?

Tailandia te va a encantar.

Si quisieras quedarte a trabajar aquí...

Luis, ya lo hemos hablado. Bueno, podemos volverlo a hablar.

Otro día, si quieres. Mejor.

No es una recepción exactamente, es algo informal.

No se te ocurra dejarme sola esta noche.

No me la imaginaba tan guapa, no sé por qué.

-Pues porque tu imaginación no da para mucho, reconócelo.

-¿Has hablado con ella? ¿Ha vuelto directa de Washington?

Qué raro que la deje sola. -¿Es esto un reportaje?

¿Los periodistas no descansáis? -No tengo la suerte

de cobrar a fin de mes como tú. Me pagan por pieza.

-¿Y hoy la pieza es la embajadora? -Ajá.

-¿Y por qué no se lo preguntas directamente a ella?

-Claudia, ¿qué tal?

Soy Fátima, la mujer de Eduardo, el segundo de la embajada,

el responsable de que tu marido no esté aquí contigo

y que tenga que presentarme yo.

Bueno, bienvenida. No voy a beber más.

He tenido un vuelo ajetreado y aún estoy un poco mareada.

¿Cuándo viene vuestra hija? Mañana.

Bueno, ella y su novio.

Tenían que arreglar unos papeles y necesitaba el permiso de trabajo.

Sí, me lo ha contado Eduardo.

Al parecer lo han cogido en una empresa francesa, ¿no?

Francesa. Sí. Ella es abogada.

Ajá. ¿Tenéis hijos? Sí, una niña pequeña

No la traemos a estos saraos. Hacéis bien.

A la nuestra la llevábamos pocas veces, pero lo odiaba.

Y ahora que se ha hecho mayor, más todavía.

¿Cómo no lo va a odiar? ¿Has visto esta gente tan estirada?

Tienen una pinta de aburridos... Llevo saludando a los mismos

durante seis meses, noche tras noche.

¿Te han contado eso de cuál es la diferencia entre un diplomático

y el resto de la gente? No.

¿Cuál? Ninguna, pero ellos no lo saben.

Me han contado muchos chistes de diplomáticos. Este es malo.

¿Tu marido se ha encargado de la embajada

desde que murió el otro embajador? Sí.

Y si lo dejan, se hace cargo del país entero.

Vive por y para el trabajo.

Bueno, ¿qué te voy a contar a ti?

Eduardo perdió a sus padres cuando era muy joven

y a él le tocó estar al frente de la familia.

Todos los que estamos aquí somos como su familia.

Él solo quiere lo mejor para todos.

¿Lleváis mucho tiempo aquí? ¡Puf! Pues... Tres años ya.

Ay, cómo pasa el tiempo. No sé si eso es bueno o malo.

Bueno, yo en realidad estaré aquí poco más de un mes.

Luego me tengo que ir, trabajo. Sí, también lo sé.

No tengo otra cosa que hacer

que aprenderme la vida de los demás.

Mira, justo precisamente esa es Olga, la mujer del cónsul.

Al principio te va a caer fatal, pero acabaréis siendo amigas.

Olga, ¿te han presentado a la embajadora?

-No creo, me acordaría. Olga. Encantada.

Claudia. Igualmente. Felicite a su marido.

Por fin un vino decente en una de estas recepciones.

Antes lo que hacían es que metían dentro matarratas,

le ponían una etiqueta en francés y asunto arreglado.

Fátima, ven al baño. -Sí.

-Me da miedo estar sola cuando me miro al espejo.

No os preocupéis.

-"For you".

"For me? Okay, thank you".

Claudia, querían conocerte.

Eduardo Marañón, ministro consejero y mi mano derecha en la embajada.

Ajá. Encantada. Patricia Segura,

directora de la oficina comercial.

(SUSURRA) ¿Y esta quién es?

Ah, es Sara. Sara Domingo, la secretaria...

Eres un cabronazo. Tenía ganas de conocerla.

¿Para esto querías que viniera? ¡Por Dios!

Que solo llevas aquí una semana.

Cuántas veces me has engañado y no me he enterado.

¡Lo has hecho otra vez! ¿Adónde vas?

Donde no estés tú. ¡Y no me sigas!

(LE GRITA EN TAILANDÉS)

Claudia, llevo media hora llamándote.

Por favor, coge el teléfono.

A ver, Claudia. No entiendo nada de lo que está pasando, pero...

creo que merezco una explicación. Por favor, llámame.

Ah, Claudia. Esta ciudad no es segura.

No deberías estar por ahí sola y de noche.

Llámame, ¿vale?

¿Tú has visto cómo se iba?

"How did she leave? Did she take a car or...?".

(HABLA EN INGLÉS)

Taxi. (HABLA EN INGLÉS)

En el Barrio Rojo...

Llama a Seguridad, que la localicen.

(HABLA EN INGLÉS)

"Yes, sir".

(HOMBRES, HABLAN EN TAILANDÉS)

(HABLAN EN TAILANDÉS)

"Don't touch me!". (HABLAN EN TAILANDÉS)

Quítame las manos de encima. ¡Suéltame!

(HABLA EN TAILANDÉS)

(HABLAN EN TAILANDÉS)

Vamos. Vamos, ven.

No lo mire.

¿Eres español?

La próxima vez que venga al Barrio Rojo,

procure venir vestida un poco más discreta.

No habrá próxima vez. Gracias.

¿Qué les has dicho?

Que no podía ser propiedad suya porque ya era mía.

Vaya. Nunca pensé que me alegraría de oír algo así.

¿Vives aquí? No.

Pero hablas tailandés. Sí.

¿Quiere que la lleve a algún sitio? Tengo coche.

(Música tailandesa)

Gracias.

Bonita playa, ¿eh?

Llegué ayer y todavía no la había pisado.

Tiene algo, ¿verdad? Ajá.

De las que hay por aquí, esta es mi favorita.

¿Tú estás loco? ¿Sabes cuánto te podría caer por eso?

De 35 años a pena de muerte.

Ahora sí que parece una locura, ¿verdad?

No sé. Parece que te da igual.

A veces hay que hacer algo incorrecto.

¿Nunca quisiste ser otra persona,

alguien... sin preocupaciones, que solo hace lo que le da la gana?

¿Así eres tú?

Hoy sí.

¿Y tú?

Hoy sí.

Ahora somos oficialmente dos delincuentes.

¿Y mañana?

¿Te puedo dar un consejo?

Si hay algo en tu vida que no te gusta, cámbialo.

Es lo que me decía siempre mi padre.

Tu padre era un idealista.

La vida no es tan fácil. Yo no he dicho que sea fácil.

Nada que merezca la pena lo es.

Me toca. Consejo.

Nunca tomes una decisión pensando en otro antes que en ti.

¿Sabes qué haría ahora si solo pensara en mí?

Pregúntame cuántos años tengo.

No. Sí. Pregúntame.

No me importa... y no me dirías la verdad.

Te equivocas.

Yo no miento. Podría ser tu madre.

Pero no lo eres.

Tampoco me miras como si yo fuera tu hijo.

Creí que hoy era el día de olvidarse de hacer lo correcto.

(JADEA)

Buenos días. No sé cómo te llamas.

¿De dónde vienes?

¿Estás bien?

Llevamos toda la noche buscándote.

Pues ya me has encontrado.

Claudia, hemos ido a los hospitales, comisarías...

Ya no sabíamos a donde más llamar.

¿Qué haces?

Irme.

Voy al aeropuerto a recoger a mi niña...

y nos vamos hoy.

A ver, no entiendo nada de lo que pasa.

No me toques. Explícame qué te pasa.

A ver, Claudia, ¿por qué te vas?

¿Por qué te marchaste anoche de la fiesta?

¿Cuánto tiempo llevo haciendo el imbécil?

¿Eh?

Me has hecho hacer miles de kilómetros para venir aquí.

¿Y todo para qué, para avergonzarme?

¿Esto qué es?

Estas fotos son falsas.

Vete a la mierda.

Claudia, te lo juro, este no soy yo, esta es mi cara,

pero no soy yo, te lo juro.

¿Quién te ha dado esto? ¿Qué más da? Un camarero.

Alguien ha falsificado las fotos,

ha puesto mi cara, pero el cuerpo no es el mío.

Tú me conoces. Por favor, míralas bien.

Mira esto, Claudia.

¿Yo tengo esta cicatriz?

Míralo.

¿Quién es este?

Alguien quiere hacernos daño.

¿Y quién? No lo sé.

¿Se encuentra bien? No, y yo tampoco.

Os quiero a todos en una hora en la embajada.

(Movimiento de papeles y cajones)

(Móvil vibrando)

Dime, Eduardo.

Sí.

Eh... Bueno, salgo dentro de un rato hacia Hong Kong.

¿Ahora?

Sí, bueno, puedo retrasarlo, pero ¿qué pasa? ¿Todo bien?

Vale, vale. Voy.

-Buenos días, corazón loco.

-¿Qué hacías en mi despacho?

-No encuentro el cargador de mi móvil.

-No pierdas el tiempo, Romero.

Tengo los cajones cerrados con llave.

Y cuando tú vienes, la guardo en una caja fuerte.

-¿Qué caja fuerte, la de tu cuarto

o la que está detrás del cuadro?

¿Problemas con el nuevo embajador? -No. Fin de la entrevista.

(HOMBRE, HABLA EN TAILANDÉS)

(TRADUCE MEDIOCREMENTE) Dice: "Me lo dio". No sabe quién.

(HOMBRE) Sí, un extranjero, vale, pero ¿dónde se lo dio?

Si fue dentro de la embajada, si era algún invitado.

(TRADUCTORA HABLA EN TAILANDÉS)

(HOMBRE, EN TAILANDÉS)

-Dice que fue en... -Sí, eso lo tiene claro.

Las cámaras de seguridad habrán registrado movimiento extraño.

He revisado la grabación. Se ve la llegada de todos

y unas horas después se van yendo. Fue uno de los invitados, seguro.

¿Tienes la lista completa? -Sí, trabajadores de la embajada,

algunos de sus familiares y los camareros.

Están contratados por agencia.

-Puedo mirar las huellas del sobre, pero estarán las del camarero,

las de la embajadora, las suyas... Claro, claro.

De haberlo sabido, habríamos ido todos con guantes.

Gracias. Eso haría más fácil mi trabajo.

-Embajador, ¿quería verme? Sí, sí, Sara. Siéntate.

¿Pasa algo? Sí.

Ayer durante la fiesta alguien dio a mi mujer

un sobre con fotografías, estas.

Perdona, pero comprenderás que no puedo dejarlo pasar.

¿De dónde ha salido esto? No lo sé.

Alguien se tomó la molestia de colocar mi cara

tapando la del que estaba contigo.

Yo no tengo idea de quién ha podido hacer esto.

-Las fotos fueron sacadas desde el edificio de enfrente.

¿Tiene idea de quién ha podido ser? -¿El que tomó las fotografías?

No.

Lo juro, no tengo ni idea. ¿Y la persona que está con usted,

quién es?

Eso no les importa, es mi vida privada.

No tengo nada que ver con las fotografías, créame.

(CHICA) ¡Hola!

Mamá, ya estamos aquí. Voy.

¿Ester?

Ester, ¿dónde estás?

Ester. ¡Tres meses sin verme

y ni siquiera un triste recibimiento en el aeropuerto!

Déjame verte. Qué guapa estás.

Por favor. Dios.

Tenía que haber ido a recogerte. No pasa nada.

Sí, tenía que haber ido.

Papá me dijo que no te encontrabas bien

y que él estaba muy ocupado.

Qué bien que hayas venido. Dirás que hayamos venido.

Ah. Vamos a ver. No, ni se te ocurra.

No, no, no.

¿"No, no, no", qué? Tú aquí.

Calla.

Carlos, te presento a mi madre.

Carlos, Claudia. Claudia, Carlos.

¿No os vais a saludar?

-Encantado. Hola. (CARRASPEA)

-Madre mía, qué formalidad.

Pero daos un beso, que sois casi familia.

Por favor, mamá, ¿eh?

Bueno.

¿No te han dicho cómo se llamaba? -El hotel Cho.

Está lejos para ir a pasar la noche.

-Gracias, Maite. Ya se lo entrego al embajador.

La Policía ha traído el pasaporte de la embajadora.

Ha aparecido en una habitación de hotel en Hua Hin.

A casi dos horas de aquí.

¿Ella ha denunciado la pérdida?

La Policía no me ha dicho nada, pero puedo preguntar.

Llama y pregunta.

Averigua a nombre de quién se registró la habitación.

Habrá sido la embajadora, que se ha olvidado.

O a lo mejor se lo robaron y fue el ladrón el que estuvo allí.

Llama para salir de dudas. Hablo con el embajador.

(Mensaje de móvil)

En la vida he pasado tanta vergüenza.

Delante de todo el mundo.

Tiene claro que no tienes nada que ver.

Lleva menos de una semana y está empezando a hartarme.

Se cree importante porque lo trajeron de embajador.

Pero si esto está en el culo del mundo.

Hombre, para un embajador este no es mal destino.

No soporto los aires que se da como si viniera a poner orden.

¿Y qué somos los que llevamos aquí no sé cuántos años, la casta?

Relájate un poco, ¿vale?

Ajá. Eso es para ti fácil decirlo,

pero en la oficina a la que miran como si fuera una zorra es a mí.

¿Y ahora qué hago?

¿Y si esas imágenes circulan por Internet?

Tendrás que denunciarlo

y acusar al embajador por permitir que se difundieran.

¿Quién crees que nos hizo esas fotos?

¿Por qué se las enviaron a la embajadora?

Creo que eso no va contigo ni tampoco conmigo.

¿No harás nada para saber quién hizo esto?

Está más nervioso que nosotros, va a caer.

¿Te quedas aquí conmigo o tienes plan?

¿Eh? Me están esperando. Hoy cocino yo.

(ESTER) Qué pinta todo, ¿no? -Ajá.

-Pediremos un pad thai. Aquí tiene que ser increíble.

Ajá. -Lo que tú quieras.

¿Y cuánto tiempo dices que llevas aquí, Carlos?

-Acabó las prácticas hace un mes y tenía unos amigos aquí.

Lo animé para que viniera antes a visitarlos.

Ah, unos amigos. Qué bueno. ¿Dónde?

-En la playa del sur, tienen un hotel.

-Ah, sí, ¿ese sitio donde era imposible contestar los WhatsApps?

-No en todas partes hay wifi. -No pasa nada, está bien saberlo.

Así sé dónde ir si me canso de vosotros.

Perdonad el retraso.

Cariño, estás preciosa. Gracias, papá.

Tú debes de ser Carlos. -Encantado, señor.

Ajá. Ester me habló mucho de ti.

Ya era hora de que te conociéramos.

¿Qué tal, cariño?

¿Cómo estás? -Muy bien.

Me muero de hambre, ¿eh?

Voy a ver al metre. Si no, no nos van a dar de comer, ya lo sabes,

que aquí tienen otro ritmo.

-Yo voy a pasar un minutito al baño. Permiso.

Bueno, los tres juntos en Bangkok, quién lo iba a decir.

-Los cuatro. Los cuatro.

¿Qué tal el trabajo? ¿Bien? ¿Buen ambiente en la embajada?

Delante de mí sí, por lo menos.

Ventajas de ser el jefe.

Lo sabías.

Lo sabías, sabías quién era yo.

-Claro que no. No te creo.

¿Cómo voy a ser tan imbécil?

De haber sabido quién eras, no me hubiese acercado.

¿Haces esto habitualmente? ¿Ester lo sabe?

Te juro que fue la primera vez.

Tampoco te creo.

Lo único que sé de ti es que eres un mentiroso.

Tú tampoco me contaste la verdad. No, yo no te conté nada.

Que sea la última vez que me miras así delante de mi hija.

¿Por qué? ¿Cómo te miré? No, la última.

Lo de anoche fue una equivocación, no ha pasado.

Claudia... Ni Claudia ni nada. Escúchame.

Anoche no sabía que eras el novio de mi hija.

Ahora sí.

Así que para mí...

el de anoche es una persona totalmente diferente.

Porque un error se comete una vez, dos no.

Me encantaría ayudarlo, pero no puede ser.

No he venido para que la primera persona que contrate

sea de mi familia. Carlos no es tu familia.

Es un crac. ¿Has visto su expediente?

Número tres en su promoción. No le costará encontrar trabajo.

Pero no es lo que él quiere. Esperaba que me echaras una mano.

¿Lo esperabas tú o él? Le dije que lo harías.

Creí que te había enseñado a no prometer por otras personas.

Mejor no hablemos de promesas.

¿Por qué me lo dices ahora?

Hazle una entrevista,

solo te pido una entrevista.

Ya está, avisados. Ahora vienen.

¿Sabéis qué vais a pedir?

-¿La cena en la embajada se cancela?

Si hacen nada para favorecer el contrato...

La cena sigue en pie. Ah.

Pero el embajador quiere permanecer neutral,

no quiere favorecer a los empresarios.

Eso y nada es lo mismo. Ya me lo imaginaba.

Estuvo dos años en Izquierda Unida. Tampoco tiene nada que ver.

Hay ministros del PP que militaron en la liga comunista.

Con 20 años todos queremos cambiar el mundo, Roberto.

-Te has pasado 20 pueblos. Nada, es un detallito.

Me encanta, pero me queda un pelín grande.

¿Qué hacemos? Lo cambiamos.

Tienes la muñequita de una niña pequeña.

¿Has visto?

Déjame a solas con él, anda.

-¿Me dejas el coche? No.

Te gustan mucho los deportivos.

Vete poniendo la mesa, anda. Sí, ahora voy.

Sigue así, chef.

¡Señor! Roberto, querido.

Amiguito querido del alma, cómo te quiero.

¿Qué pasa? Paco.

¿Qué estamos preparando?

Ahí va, qué buena pinta.

Qué elegante tu hermano, casi no lo conozco cuando lo veo.

Quita. Cómo huele.

Oye, me dijiste que te ibas a quedar de embajador.

A ver qué hacemos con el pájaro este.

Vaya aterrizaje que nos está dando. Ya.

El primer año tras las elecciones vienen crecidos.

Tranquilo, es cuestión de paciencia.

Ya, pero no tengo tiempo, llevo meses detrás de este puto tren.

Ahora el hijo puta dice que no me va a apoyar.

No me creo que tengáis al ministro de Transportes toda una cena

y no le vais a decir nada. ¿Le vais a contar chistes?

¿Te cuento uno? Estoy arruinado.

Me llevo a Lucía a España a apuntarla al paro.

Ya he llamado a Génova, a Ferraz...

Ahora te toca llamar a algún lado.

Por eso hiciste la tontería de las fotos.

¿Qué fotos? ¿Por qué mandaste las fotos?

¿Qué haces? ¿Por qué hiciste eso, Paco?

Coño.

Él me jode a mí y yo le jodo a él.

Le hurgo en la herida para que nos llore,

lo que hicimos siempre tú y yo. Me estuviste espiando, Paco.

Me has hecho fotos a mí. ¿Querías chantajearme?

Estás loco. Y tú estás fuera del negocio.

Olvídate de la alta velocidad.

¿Qué? No me puedo fiar de ti.

No permitiré que la cagues dos veces.

¿Que la he cagado yo,

con la pasta que llevo metida en el tren?

¿Me vas a decir que estoy fuera? No levantes la voz en mi casa.

Tú no me echas de ningún negocio, de ninguno.

No sabes la gente que yo conozco. Sí, la mayoría te los presenté yo.

¿Qué ha pasado?

Devuelve todos los regalos de Cadenas ahora mismo.

¿Por qué?

Terminad de poner la mesa, que esto está.

No, esto no va a la cuenta de la embajada.

(HABLA EN INGLÉS)

Me vais a tener que perdonar, pero debo volver a la embajada.

¿Ya? Carlos.

¿Te importaría acompañarme, por favor?

Por supuesto. Poneos guapas para esta noche,

tenemos recepción, para variar. -¿Esta noche?

Ajá. Si no quieres, no vas, ¿eh?

Me encantaría que vinieras.

¿Y a qué se debe el evento?

Hoy vienen a cenar los empresarios españoles que optan a la concesión

del tren de alta velocidad... Un evento impresionante.

Increíble. No te lo puedes perder.

Venga, hasta luego.

¿Tú eres licenciado en...?

Administración y Dirección de Empresas.

¿Y por qué elegiste esa carrera? Me interesa la economía.

Es el motor que mueve el mundo. ¿Crees que la economía

te será útil para trabajar en una embajada?

¿Esto es una entrevista de trabajo? No.

Tendrás que pasar un tribunal como cualquier otro candidato.

Esto es una conversación...

con tu posible futuro suegro.

La economía siempre es útil.

El dinero es un idioma universal.

Tengo un posgrado en Relaciones Internacionales

y trabajé en un banco seis meses. ¿Alguna vez has hecho algo ilegal?

Sí.

Bien.

Eres sincero.

Espero que fueran asuntos menores.

Supongamos que eres un juez. ¿Por cuánto te venderías?

No, no me vendería. Vamos, todos tenemos un precio.

¿Cuál es el tuyo? ¿Por cuánto estarías dispuesto a venderte?

La pregunta no tiene sentido.

Si me vendo, dejo de ser un juez.

¿Tú estás segura de lo que haces?

Mamá. ¿Eh?

Sois muy jóvenes, Ester, por Dios. ¿Y?

Pues no sé, los dos juntos, una vida nueva,

eh... lejos de vuestra casa...

¿Y cuál es mi casa?

Dime, porque yo todavía no lo sé.

¿La casa de cuando vivíais juntos

o la de cuando vais por separado? Vale, Ester.

Compaginamos nuestros trabajos como podemos.

Ya lo sé, pero precisamente a eso me refiero.

Yo no quiero compaginar.

Ni un "tú a Washington y yo a Tailandia".

¿Me sigues?

No, no, no. Espera.

¿Me vas a comparar un matrimonio de 25 años o más

con una pareja que lleva...?

¿Cuánto lleváis? Siete meses.

¡Guau, siete meses! Siete meses viviendo juntos, sí.

Ya. Y crees que en siete meses se conoce a una persona, ¿no?

Conozco a Carlos perfectamente.

¿Estás segura?

A ver.

¿A cuántos chicos os he presentado?

Ninguno.

Porque ninguno era importante.

¿Podemos hablar, embajador?

Sí, claro, en mi despacho. No, mejor fuera de la embajada.

Son dos minutos.

No va a arruinarme.

No acabará conmigo por sentirse Superman.

Estoy dispuesto a ayudarlo, pero no a saltarme la Ley.

La Ley se cambia lo que haga falta. No sería la primera vez.

Nunca justificará un soborno.

Aquí nadie roba al contribuyente.

Aquí el que paga soy yo y haré lo que haya que hacer.

Lo de toda la vida, ¿eh? ¿O se cree que soy el único?

Aquí, en esta embajada,

el embajador anterior y el anterior del anterior.

¿No ha visto la curva de negocio? No es una curva, es un puto cohete.

Y todos tan contentos. Esa es una acusación muy grave.

Se cree muy listo, embajador, pero se la están pegando.

Eso está lleno de ratones, y alguna rata grande.

Cada uno mordiendo su trocito, porque hay para todos.

Ah, que no se lo han contado.

¿Todavía no ha mirado los papeles con su supervista de Superman?

Un placer como siempre, embajador.

Elena, quiero ver la contabilidad de los últimos dos años;

el inventario, las facturas, las copias de los contratos,

alquileres, personal... Todo.

Patricia. (PATRICIA) ¿Sí?

Lista de las empresas españolas

que hayan hecho transacciones desde 2010 con los informes de ICEX.

¿Y el cónsul? ¿Dónde está Bernardo?

Ha debido de salir a comer. ¡Malai!

(HABLA EN INGLÉS)

(MALAI HABLA EN TAILANDÉS)

No lo coge. (MALAI HABLA EN TAILANDÉS)

Eduardo, necesito la lista completa

de los visados concedidos el último año.

(HABLA EN TAILANDÉS) Carlos, ¿qué está pasando?

Perdón, embajador, pero Malai no ha dicho lo que usted le pidió.

Ha dicho que no se preocupen, que no durará en el cargo

y que no tendrán que aguantarlo mucho.

Se lo juro, es eso lo que dijo.

¿Hablas tailandés? Sí, señor.

Bien.

Ven conmigo.

Lo has conseguido, estás contratado.

Ya veremos qué puesto ocupas.

Quizá oficialmente ninguno, pero te necesito a mi lado.

Quiero que revises conmigo los papeles.

Habrá mucha documentación en thai, así que si no me ayudas,

no creo que me entere de nada. Claro, lo que sea.

Y no me fío de nadie.

Ya has visto, cualquiera de esos es capaz de engañarme.

Solo puedo fiarme de ti.

El embajador ha estado hablando con Cadenas ahí fuera.

Me lo ha contado Chan.

¿Qué coño le ha dicho para que entre así?

¿Y de dónde cojones ha sacado a ese tío que habla tailandés?

Tranquila.

No me hace gracia que nos mire a todos con lupa, y no soy la única.

Bernardo ha pedido el traslado. Me lo han chivado de la casa.

Lo ha pedido sin contarnos nada.

Esto me huele fatal, Eduardo.

Como a Bernardo le aprieten las tuercas,

canta hasta "La Traviata". Ya. Yo hablo con Bernardo.

Tú ve a tu despacho, que no nos que nos vean cuchichear.

El embajador no encontrará nada, porque no hay nada.

(Móvil)

(Móvil)

-¿Sí? "Fátima, soy yo".

¿Qué quieres? "¿Qué tal todo?".

Eduardo, ¿qué quieres?

Quiero que te ganes a la embajadora.

Que la saques a pasear, de compras... Lo que quieras.

¿Qué quieres que averigüe,

dónde ha pasado la noche?

"No. Quiero saber qué pasa por la cabeza del embajador".

Qué instrucciones recibe de Madrid.

No esperarás que me cuente todo hoy, ¿no?

"No, por supuesto que no".

Pero algo sacarás.

Si quieres, en una semana acabáis siendo íntimas.

"¿Devolviste los regalos de Cadenas?".

Sí, por eso no te preocupes, por nada.

Tú te tenías que ir, ¿verdad? -No. ¿Por qué?

-Es una pena que siempre vengas con prisa.

¿Me disculpas si no te acompaño a la puerta?

(Llaman a la puerta)

¿Querías verme? Sí.

¿Y el hotel donde se encontró el pasaporte de la embajadora?

La habitación se registró a nombre de Claudia Cernuda

y se pagó con su tarjeta de crédito.

¿Por qué se iría tan lejos?

Llama al hotel. Infórmate de cómo fue hasta allí,

si alquiló un coche, si fue en taxi, si fue acompañada...

Vale. Voy a ver de qué me entero.

¿Por qué has pedido el traslado?

¿Yo?

Yo no puedo más.

Yo creo que es lo mejor para todos, ¿eh?

Te juro que no voy a decir nada. Yo no sé nada.

Estás nervioso. No deberías tomar decisiones.

No, no, yo quiero empezar de cero.

Empezar de cero en otro sitio, olvidarme de todo.

Mira...

El embajador ha preguntado por mí.

Me he echado a temblar. Tomo pastillas para dormir.

No puedo más, se acabó.

No, no se acabó, Bernardo, no se acabó.

Lo que tenéis que hacer tú y tu familia para dormir tranquilos

es hacer lo que yo digo. Lo sabes, ¿no?

Y tú sí puedes, claro que puedes con esto.

Mantén el tipo delante del embajador,

sin decir una palabra de más, pase lo que pase, ¿vale?

Y ahora iremos y cancelaremos la solicitud de traslado.

¿De acuerdo?

Bernardo, somos como una familia, tenemos que estar unidos.

Han encontrado algo, seguro.

Maite, ¿estás acreditada para enviar documentos cifrados?

Se supone que se incorporará un oficial de comunicaciones,

pero mientras me ocupo yo. Envía este informe a Madrid.

Ahora mismo.

Maite.

¿Qué es lo que ha dado?

Es confidencial.

Claro, y no se lo tienes que enseñar a nadie.

Pero oficialmente todavía soy el embajador

hasta que presente las credenciales.

¿Y tu hermana, la han operado?

Qué va, sigue de pruebas.

Anoche tuve un Skype con ella, por lo menos no tiene dolores.

Pero sigue con el pie hinchado. Sigue con la baja.

Suerte con eso. Haz lo que tengas que hacer.

Y sigue haciendo bien tu trabajo.

Hay que dar buena impresión al embajador.

"Ministerio de Asuntos Exteriores.

Dirección General del Servicio Exterior. Confidencial.

A día de la fecha, envío este informe a la superioridad

con el convencimiento

de que en la administración de esta embajada

pueden estar cometiéndose faltas muy graves

que debo denunciar".

"Faltan justificantes, etiquetas de visados, facturas,

informes de negocio...

Lo cual me lleva a la sola conclusión

de que alguien intenta ocultar información.

No sé de quién se trata ni si actúa solo o en compañía.

Pero sé que no pararé hasta averiguarlo".

(FÁTIMA) Vengo tres veces por semana.

A veces cuatro.

No sé por qué no vengo más, la verdad.

Te acabas acostumbrando.

Oye, por cierto, nos han parado los contenedores en la aduana.

Eso es un clásico.

¿También es un clásico que te digan que como mínimo una semana?

Una semana por decir algo.

Aquí las cosas funcionan así.

Así que es mejor que te relajes.

¿Sabes lo que te vendría bien? Un buen viaje.

¿Por qué no os venís con nosotros a Maldivas?

No, no te rías.

Así tu marido se relaja un poco, que lo noté tenso la otra noche.

Sí, lo está.

Es que es su primera semana como embajador.

Y en una semana quiere cambiar el mundo, no me digas más.

Es que cómo son los hombres...

No sé, parece que quieren demostrar algo.

Bueno, para él es importante.

En España están cambiando las cosas y debe notarse en las embajadas.

La embajadas son todas iguales, todas.

Son un mundo aparte.

Llevan siglos así, tú deberías saberlo.

No van a cambiar de la noche a la mañana.

¿Y te gusta bucear? Me encanta.

Sí.

Entonces este sitio te va a gustar mucho.

"Thank you".

Chinchín. Por el viaje. Chinchín. Por nosotras.

¿Me sujetas esto? Ahora vengo.

(HABLA EN INGLÉS)

-Soy español, señora Cernuda. Anoche estuve en la embajada.

¿Le importa que hablemos fuera? No.

Prefiero que no nos vean hablando.

Soy periodista. ¿No le habló Tomás de mí?

No. Fuimos compañeros,

en "La Crónica". ¿No le dijo nada?

No, no me ha dicho nada. Soy Javier Romero.

Llevo años viviendo en Bangkok. Trabajo para una agencia.

¿Y...? Solo quiero que me escuche.

¿Le han contado cómo murió el anterior embajador?

Un accidente de coche. Esa es la versión oficial.

Fuera.

Fuera. No. Espere.

El embajador ya estaba muerto cuando el coche cayó al agua.

Yo vi cómo lo sacaban. Y estuve en la primera autopsia.

¿Seguro? Ajá.

Denúncielo. El cadáver se incineró.

La autopsia ha desaparecido.

Pero puede leerla antes de que se deshiciesen de ella.

No sé por dónde seguir.

Usted es periodista y es la embajadora.

Quizá desde dentro pueda encontrar un camino para...

Ayúdeme.

(HABLA EN INGLÉS) -Sí, sí. "Sorry, sorry".

Pero tenga mucho cuidado. Esa embajada es un nido de víboras.

Qué va, si estoy con el sueño cambiado todavía.

No, no he visto nada.

¿De qué, de la ONU?

Espera un momento, que entro.

Sí. Qué va, si aquí hace un calor que te mueres.

Sí.

Ya estoy. Ahí está.

Oye, y tú no te pongas nervioso, que dentro de un mes estoy allí.

Oye, Tomás, una cosa.

¿Tú conoces a un tal Javier Romero, que dice que ha trabajado contigo?

¿Y me puedo fiar de él?

Muy gracioso.

No, no es por eso. No, por nada, por nada.

Venga, miro esto y te llamo, ¿vale?

Venga, hasta luego.

(FISCAL) "¿Por qué no informó inmediatamente?".

¿A quién tendría que haber informado?

A la familia del anterior embajador,

al ministro de Asuntos Exteriores,

a la Policía española... ¿Por qué no dijo nada?

Porque era una sospecha, no una certeza.

No teníamos pruebas.

Tomás Garrido, mi redactor jefe,

me dijo que podía confiar en Romero.

Y al mismo tiempo, en Bangkok, todo el mundo me hablaba mal de él.

Tampoco se lo dijo a su marido ni a su hija.

¿Por qué?

No quería asustarlos.

Era una noche importante, y para Luis era...

la primera recepción oficial como embajador.

No sabía que la noche iba a acabar en tragedia.

Y ni mucho menos que iba a pasar lo que pasó.

¿Sí?

Buenas noches.

Mira, están ahí.

-Ahí los tienes, la parejita.

La mano derecha de nuevo embajador y su futuro yerno.

Eso sí que es transparencia.

Y eso que vienen para cambiar las cosas.

Pues habrá que darles un poco de trabajo.

Disculpe, embajador.

Eh... Está aquí el presidente de la alta velocidad tailandesa.

Está fuera.

Sí, un momento.

¿Carlos?

(HOMBRE, HABLA EN TAILANDÉS)

-Dice que siempre es un placer visitar la embajada de España.

Dile que el placer es mutuo.

No exagero si le digo

que los españoles somos conocidos por nuestra hospitalidad.

(CARLOS, HABLA EN TAILANDÉS)

Eres la única que no conozco y no lo puedo consentir.

¿Qué tal? Soy Roberto. -Hola. Ester.

Yo no conozco a nadie. -Ah, ¿no?

Bueno, no te preocupes, es la primera noche.

Siempre son los mismos haciendo lo mismo. Ven.

¿Ves a aquellos de allí? Diplomáticos, son los más estirados.

Aguantan de pie, aunque beban y beban.

Se van si se acaba el alcohol.

Estos otros de aquí son los empresarios.

Solo hablan de coches, ropa...

Vienen porque la comida es gratis.

-Ya, ya lo sé. Soy la hija del embajador.

Tranquilo, lo cuentas muy bien.

Y tú que tanto criticas, ¿por qué has venido?

-¿Yo? Yo, por ti. No lo sabía, pero he venido por ti, claramente.

No. Soy Roberto, el hermano de Eduardo,

el consejero de la embajada.

Mira a ver. Lo siento.

No aparecen. Sara, guapa, nos conoces de sobra.

No los puedo dejar entrar sin invitación, lo siento.

No están en lista. Hombre, Eduardo, amiguito del alma.

Dile a la chica que es imposible que no estemos en la lista.

Lucía, ¿cómo estás?

No estás, lo sabías.

No tenías que haber venido. Ya. ¿Porque lo digas tú?

Tú no mandas aquí.

Embajador.

A ver si le puede usted decir al monigote este

que no me puede echar de aquí.

Con esos modales tengo que darle la razón a él.

Los modales se los dejo a ustedes, los diplomáticos.

Yo vengo aquí a hacer negocios.

Voy a hacer una cosa que no tenía prevista.

Hablaré con el ministro tailandés de transportes para sugerirle

que contrate cualquier empresa española

siempre que no sea la suya, señor Cadenas.

¿Qué?

Vámonos, Paco. ¡No me pongas la mano encima!

¿Sería tan amable de marcharse?

Para comeros mi jamón no ponéis tantas pegas, ¿eh?

O le paras los pies a este individuo

o nos hundimos los dos, tú el primero.

Vamos.

Es un puto metepatas.

Pero ¿sabes una cosa? Tiene razón.

Solo dímelo y lo hago.

No te preocupes, ya lo hago yo.

Roberto.

¿Y si llevas a la hija del embajador al Paradise?

No se lo está pasando muy bien.

-Venga.

Cuidadito con el coche.

Nos invitan a una fiesta aquí cerca, ¿vamos?

Habrá diplomáticos, pero la media de edad bajará un poco.

¡Carlos!

-Lo siento, tu padre me necesita. -Ya. Yo también.

-Lo sé, pero ahora no puedo. Ve tú si quieres.

-No.

No -¿Por qué no?

Ve tú, diviértete un rato.

Yo en cuanto termine aquí, voy para allí, ¿vale?

Me mandas la dirección.

-¿Me lo prometes? -Sí.

-Lo has prometido. -Sí.

-Vale.

¿Me dejas esto ahí? -Sí.

-Gracias.

-¿Ya? -Sí, Carlos viene luego, me dice.

(HABLA EN INGLÉS)

(Música en la autorradio)

-¿Adónde quieres ir?

-No sé, algún sitio donde no me conozca nadie.

-Aquí no te conoce nadie, pero llamas la atención.

-¿Tú crees? ¿Se nota que no soy tailandesa?

-No, no lo decía por eso.

-¿No? -No.

-Anda, arranca.

(Música disco)

Guarda eso, paga la embajada.

-¿De verdad Tailandia es peligroso? -Qué va.

Siempre y cuando no vayas a determinados barrios,

no alquiles coches desconocidos, no bebas agua no embotellada,

no lleves demasiado dinero encima

y no hables de la familia real ni de política.

También siempre y cuando...

(HOMBRES, GRITAN EN TAILANDÉS)

(SE DESPIDEN EN TAILANDÉS)

(BERNARDO) Señor.

Acaban de llamar al teléfono de emergencias de la embajada.

Han detenido a una ciudadana española con estupefacientes...

Creo que es su hija... Ester.

(HABLAN EN TAILANDÉS)

"¿Ester?". -¿Papá?

¿Papá, eres tú? "Sí, soy yo, ¿qué ha pasado?".

-No lo sé, no entiendo nada.

Dicen que había droga en mi bolso.

"Tenéis que sacarme de aquí". Ester, escúchame.

Te vamos a sacar de ahí.

"Papá, sacadme de aquí". Te vamos a sacar.

Ester. ¡Ester!

¡Ester!

Ha colgado.

¿Qué vamos a hacer ahora?

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