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¡Es papá!
Ya llegó, ¡Es papá!
¡Es papá, ya lo vi!
¡Papá, aquí estoy!
Hola cariño, ¿me extrañaste?
Cada minuto ¿y tú a mí?
Dos veces por minuto
¡Esperé y esperé, papito!
Por eso me gusta irme, porque es divertido volver.
Toma, ¿donde está mamá?
Ella está bien, pero no está aquí.
¡Oh!, sube.
Espero que haya tenido un buen viaje
Sí, pero me alegra haber vuelto.
- Yo llevaré esto arriba, papá. - Gracias, cariño.
Susan me dijo que la señora salió. Le envié un telegrama y creí que...
El telegrama llegó hace unas horas, pero ella salió,
así que no llegó a tiempo.
Claro. Gracias, Olga.
- Señora Burke, ¿cómo ha estado? - Muy bien, gracias señor.
- ¿Se portó bien Susan? - Es un ángel.
Me alegro.
- Es un placer tenerlo en casa. - Gracias, tenía ganas de volver.
- ¡Cariño! - ¿Me trajiste alguna sorpresa?
Eso creo. Traje algo para ti y para Celia
- ¿Qué me trajiste? - Nada especial. Algo que puse
en la maleta para que no estuviera vacía
¿Es algo bonito? ¿Qué maleta? ¿Cuál?
¿Es esta maleta, papi?
- Crees que está aquí? - Siempre está en la maleta grande.
- ¿Este es el mío? - No, éste es de Celia y puede romperse
Pondré esto acá mientras tú buscas.
- ¡Lo encontré! ¡es hermoso! - ¿Te gusta?
Nunca había tenido un muñeco indio. ¿lo sabías?
- Pienso llamarlo Cupido. - ¿Cupido?
- Sí. También tiene un arco y una flecha - Sí, tienes razón.
¿Sabes, papá? Cupido y yo te ayudaremos.
Se los agradezco. Necesitaré ayuda.
¿Qué le compraste a Celia?
- Perfumes. - No me gusta el perfume, apesta.
- ¿Sabes una cosa? - ¿Qué?
Me alegro de que Celia no esté. Me parece que ella no nos quiere.
Susan, ¡que cosa horrible has dicho de tu madre!
Ella no es mi madre. Mi madre murió. Tú mismo lo dijiste.
Pero ahora Celia es tu madre, debes entenderlo.
Prométeme que no dirás más cosas como ésa.
De acuerdo. Lo prometo. No lo volveré a decir.
Así me gusta. Gracias.
Pero igual lo creo.
Debo volver a casa, cariño.
¿Cuando te volveré a ver?
Esta noche. Cenaremos a las 7:30.
No me refiero a eso. ¿Cuándo te veré a solas?
- Eso depende de David. - Eso no es una respuesta.
Su última carta decía que volvería en dos días.
Vamos querido, debemos marcharnos
- ¿Qué son esas cosas? - Recuerdos que compré cuando
estuve en la guerra. - ¿Los capturaste?
Estaba muy lejos para eso. Me los dio mi viejo sargento. Es el hombre
para el que acabo de diseñar el hotel en Seattle.
Aquí hay una bandera... una insignia... y una gorra.
¡Una pistola! ¿es de verdad? ¿me la das?
Sí, lo es, y ni lo sueñes. No es un juguete.
Es un arma, ¡bang, bang! y no es para jugar.
¿Que más pasó mientras no estuve?
Creo que eso es todo, excepto que tengo un nuevo novio, Bobby.
¿Qué tal es?
Bueno, ayer fuimos al parque y me senté al final del tobogán, y Bobby
se tiró y me pateó en el estómago.
Debió ser un día perfecto. ¿Y te pateó muy fuerte?
Muy fuerte, en serio. La próxima vez me tocará patearlo a mí.
Parece un acuerdo muy justo. - ¿Vas a afeitarte?
No, me afeitaré antes de cenar, aún debo terminar de desempacar.
¿No puedes desempacar después?
Supongo que sí, si así lo prefieres tú.
Sí, por favor, prepárate y traeré a Bobby.
Espera un momento. ¿Qué tiene Bobby que ver con esto?
Su padre no vive con él, y no vio jamás a nadie afeitarse,
se lo prometí. - ¡Oh!, parece importante.
En especial porque es varón. - Está decidido. Ve a traerlo.
Y ahora esta es la pasada en reverso, observen.
¡Cielos, Señor Starrling, que bien se afeita!
No es mérito mío. Con esto puedo sacarme hasta las orejas.
Déjeme ver como se las saca.
¿Este es el jovencito que te pateó en el estómago la otra tarde?
Ahora comprendo. - Muéstrale las barbas.
¿Las barbas? De acuerdo. La primera es la del juez
Un juez de la Suprema Corte.
La próxima es la de un viejo tramposo y jugador.
Y la última es la del Tío Sam, al final del acto con la bandera.
Hágalo otra vez, ¿sí?
Ya no me queda más barba, no puedo afeitarme sin ella.
¿No tiene más?
Mañana tendrá más barba, le crece todos los días.
¿Todos los días?
¡Cielos! usted es como Superman.
Pues... pase, señorita, se perdió el espectáculo
Bobby, tu madre quiere que vayas a cenar.
¿No puedo quedarme un ratito más?
No, Susan también debe cenar y bañarse.
No te preocupes, te acompañaré y te contaré más sobre las barbas.
De acuerdo.
- Ve, Susan, volveré para darte tu baño.
- Me gustaría tener barba. - La tendrás.
Me regalaron una rana y la llevé a la escuela.
¡Ah, sí?
- Se metió en un escritorio. - Sí.
Y...
la rana se metió allí y luego salió de golpe y le saltó encima...
Vamos, Bobby, saldremos por la otra puerta. Es más rápido.
- David, ¿eres tú, cariño? - ¿Celia?
¡Hola, cariño!
- ¡Oh, David! - Pero que barbaridad, el guerrero
vuelve de la batalla y su esposa no está.
El telegrama llegó demasiado tarde.
- ¡Cómo te eché de menos! - Esas son las cosas que deseo oír.
La próxima vez te obligaré a venir conmigo.
Me encantaría. Aunque esta fue una buena oportunidad
para acercarme a Susan. Se me hace difícil.
- No soy experta en niños. - No tienes que serlo. Con sólo ser
tu misma te ganas el afecto de cualquiera.
Cariño, bebo vestirme, y tú también debes cambiarte.
¿Te divertiste esta tarde? ¿Qué espectáculo viste?
La Vendimia. Fui con Nancy Dalton. ¡Cómo habla! Había quedado en ir
con ella y luego lo olvidé. Por suerte me llamó, pero tuve
que salir corriendo. - ¿Te deshiciste de ella después
de salir del espectáculo? - ¿deshacerme de Nancy?
Imposible. Insistió en traerme a casa.
Y ya sabes como conduce. Cuando por fin me dejó en la puerta, parecía
que estaba soñando.
Olga me dijo que tenemos invitados.
- No son invitados. Son Crane y Dell.
- Esperaba pasar lo noche contigo, a solas.
Bueno, como tú prefieras,
los llamaré y les diré que no vengan. - No, no es tan importante.
- ¿Cómo se llevan Craig y Dell? - Creo que bien. No los veo
muy seguido. Por eso los invité a cenar.
- Están un poco perdidos, ¿eh? - ¿Recuerdas lo ocupada que estaba
antes de casarnos? Todos los arreglos... además, los enamorados
no parecen necesitar compañía. Así éramos nosotros ¿recuerdas?
- Lo recuerdo. - ¡Estoy lista para mi baño, papá!
- ¡Si, cariño, ya voy! - No tardes, David, están por llegar.
¡Oh! ya te metiste. Señorita, esta noche estaremos aquí.
Puede irse si quiere. - Muchas gracias.
- Me encargaré de bañarla y dormirla. - Felices sueños.
- Gracias, igualmente. - ¡Vaya! ¿me echaste de menos?
- Cada minuto ¿y tú? - El doble que tú.
¡Qué bonito! Esto me rejuvenece.
Por favor, sonríe. Yo también prefiero estar a solas.
Gracias, pero ya es tarde para eso.
- Hola, cariño - Celia.
- Eres mi cuñado favorito. - Es un placer verte, David.
- Gracias, Craig. - ¿Y cuando volviste?
Hace un par de horas. Me alegra verte
- Gracias - Bien, cuéntame de tu viaje.
No fue muy divertido pero tuve éxito.
¿Sabías que esta tarde regresaba David?
No seas tonto, claro que no.
Oye ¿por qué esperar más? Contémosle sobre nosotros
No, ahora no, cariño.
Los conozco a los dos mucho mejor que tú, déjame decidir
cuando es el momento. - Si, ¿pero cuanto tiempo piensas...?
- Es un hotel de gran categoría - ¡Maravilloso!
David dice que nos mostrará el diseño después de cenar.
- ¡Bien! - ¿Ese vestido es nuevo?
Sí, lo es, Celia, está flamante. Maravilloso, ¿no crees?
- Sí, es muy bonito, ¿qué te parece? - Pues, que estás hermosa.
- Pareces sorprendido de eso. - Lo siento, no quise ofenderte.
En realidad quise decir que eres hermosa pero en realidad...
No, lo dijiste muy amablemente. Otros dirían que estás diferente, que te has
cambiado el peinado y todo eso. Por eso es mi cuñado preferido,
siempre me dice cosas muy bonitas. - Yo jamás lo hago.
Pues, es la primera vez que dos hombres se pelean por mí. ¿Y saben?
Lo siento David, lo nuestro es imposible.
- La cena está lista, señora. - Bueno, el soufflé nos espera,
hay que apurarse o se desinfla. Por favor, traigan sus vasos.
Sé que sueno tonta, David, pero me siento muy feliz.
Es normal que te sientas de ese modo.
- Está bien, gracias. - Celia se entusiasmó mucho con
la obra que vieron esta tarde. ¿A ti también te gustó mucho?
Ah,... pues, sí, me gustó. Me pregunto donde están las chicas.
- Debe haber estado bien realizada. - Estuvo excelente en todo sentido.
Vestuario, sonido, los actores, fabuloso.
- Eso mismo dijo Celia. - ¿Qué dije yo?
Vamos, ¿por qué tanto misterio? ¿que dije yo?
Hablábamos de la obra que vieron Crane y tú esta tarde. Tengo muchas
ganas de verla ya que parece que a los dos les gustó mucho.
Tal vez tenga oportunidad de verla esta misma semana. ¿cómo se llama?
- La vendimia. - Ah, por supuesto. ¿quién actúa?
Todos son actores excelentes, algunos actores jóvenes muy
talentosos y otros muy famosos, de esos que nunca te desilusionan,
como Pat Whitman. - ¡Ah! ¿El también actúa?
Lo recuerdo muy bien, la primera vez que lo vi. actuar, de hecho
creo que es uno de los mejores actores americanos.
Lo siento, pero me duele mucho la cabeza, si no les importa
prefiero irme a casa - Qué lástima, ¿te traigo algo?
Pobrecita, ¿quieres recostarte un momento?
- No, gracias, prefiero marcharme - Traeré tu abrigo, Dell.
¿Por qué le dijiste que fui al teatro contigo?
Yo no le dije nada.
- Lo siento, Dell, tenía que hacerlo. - Me dijo que estuvo trabajando.
Lo sé.
Buenas noches, David.
- Escucha David, Yo... - Buenas noches.
- No seas tan dramático. - Nada de eso. Sólo busco mi bata.
Te la llevaste de viaje. Tal vez está en la maleta.
No me refiero a esa. Me refiero a la de toalla que dejé aquí.
Está tras la puerta que no golpeaste.
Gracias.
Seguramente crees que fuiste muy listo esta noche.
Sí, y además pienso que tú y Crane fueron muy estúpidos.
Por lo menos no tuvimos el mal gusto de lastimar a Dell.
Celia, le hice un favor, es mejor saber estas cosas antes de casarse.
Ya basta de exagerar la situación. si hubiera sabido que ibas a retorcer...
Hubieras tenido más cuidado diciéndole a Crane lo que debía decir.
Hay una explicación muy simple para todo.
Es una lástima que no la hayas pensado antes
Que Nancy Dalton, que el tráfico. Cariño, si hubiese sabido que
llegabas hoy...
Fue un error que Crane se estacionara frente a la casa
- David. - Los vi. juntos, Celia.
¿Qué haces con esa pistola?
Guárdala. No la dejes por aquí.
No quería dejarla al alcance de la niña. Mañana la guardaré bajo llave.
Guárdala antes de que sea demasiado tarde.
Si eso te hace feliz.
C.R.W.
Crane Robert Weymouth.
David, ¡escúchame, debes creerme!
¡Aquí, en nuestra propia casa!
¡David, te equivocas, debes creerme!
¡Por favor, no me mires así! ¡No, por favor!
- Dell, me alegra verte. - Quiero hablar contigo.
- Dell, temo haberlo matado. - ¿Qué?
- ¿Dónde está? - En la habitación.
Tuvimos una pelea. Me amenazó con un arma. Quería matarme.
Levanté algo con la mano y lo golpeé. ¡Ayúdame!
- ¿Está...? - No, el pulso está bien.
No hay señal de shock. Tienes mucha suerte, Celia.
Si le hubieras pegado en la sien, lo hubieras matado.
Sólo se desmayó.
Dejémoslo aquí, se le pasará.
Por favor, Dell, llévate eso de aquí, llévatela
Será mejor llamar a un doctor.
Pero dijiste que no era nada serio.
Sería muy difícil explicarle todo a un extraño
Por supuesto, a ti te es incómodo, mejor que no se sepa.
Debería sorprenderme, pero no.
¿También quieres que olvide el romance entre tú y Crane, hermana?
Por favor Dell, sólo fuimos al teatro juntos, es todo.
No. Crane me lo dijo.
- ¿Todo? - Sí.
No hablemos ahora por favor, estoy muy nerviosa
Pues yo no.
Todo debe ser como quieres, ¿no es así?
Siempre me has quitado lo que quiero, siempre has arruinado todos mis planes
aún cuando era pequeña. El primer vestido que me regalaron,
mamá lo compró para mí, ¿has olvidado que te lo probaste y no querías
devolverlo? Lloraste, pataleaste, me lo quitaste y se hizo
lo que tú querías.
Pero eso fue hace mucho tiempo.
Para mi no. Aún recuerdo mi primera cita.
Entraste en la habitación y fue como si yo desapareciera.
Siempre ha sido de ese modo. Siempre me has quitado todo.
Y esta noche... no necesitas a Crane, no lo amas, no es un vestido
ni una cita tonta. Esta vez quieres quedarte con mi vida. Mi esposo.
Mi hogar. - Dell, basta, ¿porque te comportas así?
Además, Crane no es único hombre en el mundo
- El era mío. Y lo sabías. - Hablaré con el mañana mismo.
Y eso es suficiente para ti, ¿no? Siempre debo ser segundona.
Estoy enferma de tanto odiarte. Desde que naciste no he tenido
un solo día feliz. Me has quitado todo lo mío, ¡pero ya basta!
No tienes derecho a robarme todo. ¡Ahora es mi turno de vivir!
- Ya pueden sentarse, caballeros.
Señores, ¿Han llegado a un veredicto?
- Así es. - Que han decidido? ¿Culpable o inocente?
Lo declaramos culpable de asesinato en primer grado según los cargos.
Acusado, póngase de pie, por favor.
David Starrling, ha oído el veredicto.
¿Hay alguna razón por la que no debería sentenciarlo?
- No fue mi intención hacerlo.
Estoy listo, Su Señoría.
Esta tribunal ha decidido que por el asesinato en 1º grado del cual usted
ha sido hallado culpable, será entregado al oficial del condado,
quien lo llevará a la prisión estatal donde quedará en custodia hasta
el 26 de mayo, fecha en la que se le aplicará la pena capital.
Y que Dios se apiade de su alma.
Supongo que el defensor presentará las peticiones habituales.
- Así es, Su Señoría. - Denegadas.
Pido una excepción.
Lo consideraré. Se levanta la sesión.
Y después de dispararle a mi hermana tire el arma, cruce la habitación
y escapé del departamento
DEPARTAMENTO DE POLICIA.
Habla Dell Faring ¿Tiene algún turno disponible para hoy?
Con cualquiera está bien. Pienso viajar y creí que sería...
¿Diez minutos? Voy para allá.
Este tribunal ha decidido que por el asesinato del que usted
ha sido hallado culpable, será entregado al oficial del condado,
quien lo llevará a la prisión estatal, donde quedará en custodia hasta
el 26 de mayo, fecha en la que se le aplicará la pena capital.
¿Qué le pasa, señorita?
Nada, es sólo que... apúrese, tengo que partir enseguida.
Susan, ¿por qué no tomas un vaso de chocolate?
- ¿No lo quieres? - No tengo hambre.
- No tomaste el desayuno, querida. - Tampoco tenía hambre.
¡Vaya! Ahí está mi preferida. Susan, esta es la Dra. Canford,
una amiga mía. Veo que aún sigues sin comer, pequeña.
¿Por qué no tomas la leche? Te hará muy bien.
- Susan no tiene hambre, doctor. - Debió tomar un buen desayuno.
¿Te gustaría ir a una fiesta? Sólo tú y yo. Y la doctora.
Haremos una lista de las cosas que más te gustan.
- ¿Helado? ¿de chocolate? - Si usted quiere.
Bueno, ahora ve a pasear un poco y tal vez halles algo para jugar.
- ¿Seguro que no es orgánico? - Por supuesto, hace años que conozco
a Susan. ¿Sabe algo sobre el caso Starrling?
Sí, hubo una pelea y el padre mató a la madre.
Sí, eso mismo. Algo horrible.
La niñera no estaba esa noche. Los vecinos llamaron a la policía
por que escucharon gritos. - ¿Y quién habrá gritado?
Pudo haber sido Celia, la madrastra, cuando David la amenazaba.
- Pero creo que fue la niña. - ¿Por qué?
Porque la policía encontró a Susan en la cama toda tapada.
Me llamaron y yo la encontré en estado de shock.
- Creo que oyó la pelea y el disparo. - Y comenzó a gritar como en una...
pesadilla. Estaba medio dormida... Suena lógico.
Haz que me transfieran tu caso. También necesitaré el informe
del juicio para saber toda la historia.
Haré que el abogado defensor te lo envíe.
¿Mostró interés en algo cuando se fue la enfermera?
- No, doctora. - De acuerdo. Entraré y comenzaremos.
Anota cada palabra de la entrevista y sus reacciones. Quiero un informe
de su comportamiento y todas sus respuestas.
Y recuerda, este es un espejo delgado. No hagas mucho ruido.
- ¿Cómo estás, Susan? - Hola.
¿Has encontrado algo que te guste para jugar?
¿Con qué quiere que juegue?
Pues, ¿te gusta dibujar y pintar?
¿Usted que quiere que haga?
No estás obligada a hacer nada. Como tú prefieras.
- ¿Sabes lo que es esto, Susan? - Una habitación.
- ¿Se parece a la de tu padre? - Sí.
¿Dónde estaba tu habitación?
Al lado de esa.
¿Sabes? nunca vi. tu habitación.
¿Por qué no buscas por allí alguna parecida?
Si eso quiere...
¿Esta?
¿O esta?
Aquí hay una bonita. ¿Qué te parece?
No lo recuerdo.
Yo también olvido cosas.
Pero si hablo sobre el tema logro recordarlas.
Dime ¿Cómo era tu cuarto?
No lo recuerdo.
- ¿Doctora Canford? - Sí.
Soy Pike Ludwell, el abogado defensor de David Starrling.
¿Cómo está? Gracias por enviarme el informe del juicio.
Cuando el Dr. Hodge me dijo que la contrató,
me dieron deseos de conocerla.
- ¿Un cigarrillo? - Gracias.
Tome asiento.
Yo no sólo soy abogado de David, también soy su mejor amigo.
Y no me hará bien sentir que el Dr. Hodge y Ud. creen que Susan...
Dígale al Sr. Starrling que el hecho de ser atendido por un siquiatra
no significa que uno está loco.
Créame Dra., respeto mucho la ayuda que prestan los siquiatras...
a este mundo tan complicado.
Un mundo adulto muy complicado para una niña.
Susan está muy confundida.
Lo sé. La he visto. Ya no se ríe, ni juega ni...
Ni siquiera llora.
- ¿Sabe lo que es un estado de shock? - Los niños también pueden sufrirlo.
He tratado niños con disturbios que les provocaron ceguera, parálisis...
El caso de Susan pudo ser peor.
No tenía idea.
De acuerdo a los estudios, David era todo lo que Susan tenía.
De pronto no está, su hogar no está, sus amigos, todo cambió.
Está sola y tiene miedo.
No sabe cuándo ni donde será el próximo golpe.
Lo más importante para un niño es sentirse bien seguro.
Sentir que pertenece, que es amado. Susan perdió todo eso cuando
más lo necesitaba. Pero la ayudaremos.
Se lo diré a David. Se sentirá mejor.
Me alegro mucho de que usted se encargue de Susan.
Gracias, y dígale al Sr. Starrling que no le tema a mi título.
Para la apendicitis, un cirujano, para los huesos un ortopedista.
Susan sufrió un shock mental y necesita un siquiatra.
Está durmiendo, y soñando.
Es una pesadilla muy fea, y tiene miedo.
La muñequita quiere que todo pase rápido
- Es horrible. - ¿Pero cuál es la pesadilla?
Se despierta, y abre los ojos, pero todo sigue, y la muñequita...
se da cuenta de que no es un sueño. Alguien se pelea.
Pero no hay gente en la habitación. Ella está sola.
Están en otra habitación, te mostraré.
Es esta habitación, una grande, para adultos, ahí está el ruido.
¿Y quién hace ese ruido?
- Ellos. - ¿Ella sabe quiénes son?
Son la mamá y el papá muñecos, su mamá y su papá.
Y ella tiene miedo, escucha que siguen peleando
y luego se dejan de pelear. - ¿Se están riendo o hablando?
Están hablando bajo, pero ahora sólo habla la mamá, muy bajo.
Y la muñequita piensa que tal vez el papá está enfermo y se fija.
Y tú miraste... ¿la muñequita se fijó?
¿Y luego qué hizo ella?
Escuchó un ruido fuerte y vio caer a la mamá..
Y vio caer al papá, y gritó pero nadie vino, y entonces...
no sabe qué hacer - ¿Entonces la muñequita no estuvo
en la cama todo el tiempo, ¿eh? - Dijo que lo estuvo, pero mintió.
- Es muy mala. - ¿Muy mala? ¿por qué?
Porque salió de su cama y sabe que no debe hacerlo. Una vez...
que lo hizo la mamá se enojó mucho, así que prefirió no decir...
lo que había hecho, así que volvió a su cama y nadie se dio cuenta
- Ella es muy mala y dijo mentiras. - Oh, no es realmente mala, Susan.
A veces debemos desobedecer, tal vez lo hizo para ayudar a su papá,
tal vez quería ayudar a su mamá. - ¿Tú sabes algo?
- ¿Sabes el nombre de la madre? - No. Tampoco sé el nombre del...
muñeco papá porque no lo conozco. Son muñecos. No quiero jugar más
¡Yo no quiero jugar más!
¿Quieres ir a pasear conmigo esta tarde?
Si eso es lo que quiere.
Ve a almorzar. Dígame cuando esté lista.
- Hola, Susan. - Hola, tía Dell.
- Soy Dell Faring. - Soy la doctora Canford, encantada.
Ya es hora de que Susan almuerce, después iremos de paseo.
- Me parece muy bien. - De acuerdo.
Tú ve con ella. Quiero hablar con tu tía Dell
Su mensaje telefónico decía que viniera a las doce.
Así es. Gracias por venir.
Espero que pueda ayudarme con Susan. Ud. es el único familiar que le queda.
Lo siento. Verá, mi hermana era sólo su madrastra.
Lo siento, no me malentienda, no estoy sugiriendo que usted
deba hacerse cargo de Susan.
Pero le haría bien ver a viejos amigos así que, cuando sea posible,
por favor venga a visitarla. Creo que eso la calmaría muchísimo.
Bueno, haré lo que pueda. Creo que un paseo en coche le vendrá muy bien.
- ¿Ha almorzado? - No.
Entonces charlemos mientras almorzamos.
- Aquí tiene. - Gracias.
¿El paseo de esta tarde fue planeado sólo para divertir a Susan o...?
- No, pienso llevarla a ver a su padre. - ¿A ver a David?
- Oh, eso no me parece bien - No es una visita social.
Esta mañana pasó al que me indicó que es importante que vea a su padre.
- ¿No le parece algo cruel para Susan? - Nada cruel, y muy necesario.
- Susan vio al padre matar a su hermana. - No es cierto.
- No puede ser. - Lo sé, es horrible.
Pero lo vio, y no puede enfrentar la realidad.
Pero si ve al padre, tal vez admitirá lo que vio.
¿Que hay de bueno hoy, Mary?
Hay verduras al vapor. - Qué bien. ¿Y usted que quiere?
Yo comeré lo mismo.
¡Quiere café?
Doctora, ¿está segura?, entonces ¿por qué no la llamaron en el juicio?
La enfermera dijo que Susan estaba en la cama dormida.
A veces preferimos dormir para no tener que enfrentar la verdad.
Esta mañana, durante la terapia, descubrí que Susan no estaba en cama,
estaba en la puerta, la puerta estaba abierta, oyó el tiro, vio caer a su...
madre y luego a su padre. - ¿Ella le dijo eso?
Con otras palabras. Aún no lo ha admitido conscientemente, pero...
sí fue testigo - Vio todo... no puedo creerlo.
- Pobrecita. - Eso explica la gravedad de su shock.
Doctora Canford, a enfermería... - Lo lamento, volveré enseguida.
Susan debe estar casi lista. Será mejor ir.
Aún no logro creer lo que me dijo. ¿Susan vio el crimen?
- Así es.
- Entonces no entiendo que más queda por hacer...
porque... ya se lo ha dicho todo. - No realmente. Sólo hablamos de...
muñecos en una situación de juego - Y debe identificar a las personas...
¿no? - Muy pronto nos dirá todo lo que vio y oyó,...
y cuando lo haga se curará. - Se curará cuando le diga todo lo...
que vio y oyó. - Ella se curará, sólo tomará tiempo.
Será mejor que me vaya, es un largo viaje.
- ¿Quiere que la lleve? - Tengo mi coche, gracias.
- Bueno, ya nos vamos. - Adiós, Susan, nos veremos pronto.
Adiós.
¿Biblioteca Judicial? ¿Podría hablar con un especialista, por favor?
¿Hola? Tal vez usted pueda ayudarme. Me he metido en una discusión y creí
que ustedes podrían aclararlo.
Muchas gracias. Queríamos saber si una persona puede ser condenada por el
testimonio de un niño, de unos seis años.
Bien, se puede condenar a un hombre por el testimonio de un niño.
En general, el juez decide si el niño es competente, si sabe
la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto y si sabe que
no debe mentir. Es una ley bien establecida. Si espera un momento,
le citaré un caso reciente.
- Soy la doctora Canford, Sr. Starling. - ¿Cómo está usted?
- ¿Le pasa algo a Susan? - Oh no, se está recuperando.
Está mucho mejor. Pero ahora necesita su ayuda.
¿Mi ayuda? En este sitio no puedo ayudar a nadie.
Yo creo que sí. Y comenzaré por decirle una cosa, algo que será
difícil de aceptar: Susan vio lo que pasó.
- No. - Así fue. Aún no quiere admitirlo,
pero está en su mente, y eso la molesta.
Siempre supe que Susan sabría lo que yo hice. No pensé que podría
haber algo peor que eso. Ahora que me dice que me vio hacerlo, pensé que
había tocado fondo, pero veo que no. - Debo saber si Ud. oyó a Susan...
en la puerta. - No.
¿Y cuando gritó? - No, Celia y yo discutíamos, además,
eso no importa, yo tenía un arma en la mano y me estaba acercando
a ella, ella agarró un objeto, y creo que apreté el gatillo...
cuando me golpeó, todo está en la declaración.
Lo sé, estuvo inconsciente hasta que llegó la policía.
Sí, no puedo recordar lo que pasó...
pero mi hijita sí.
Por eso la está tratando, ¿no?
Sí.
¿Que le pasará a Susan?
¿Sabe lo que significa un bloqueo emocional?
No mucho.
Pues Susan vio algo que la asustó mucho.
Así que decidió olvidarlo haciendo de cuenta que no pasó.
Está encerrada en su inconsciente. Mi tarea es hacerla salir.
Ayudarla e enfrentar todo y aceptarlo. Cuando haga eso estará curada.
Por eso la he traído a verlo. - No puedo hacerlo, yo...
No debe verme. No en este sitio. No le hará ningún bien.
No lo resistiré.
- Lo solucionaré de algún otro modo. - Espere,...
¿En serio cree que le servirá?
Francamente, no lo sé, pero vale la pena intentarlo.
- Haré lo que quiera. - Gracias. Arreglé el encuentro...
con Susan en la casa de un guardia. Ella está ahí.
Susan cree que está enfermo y ha venido al campo a recuperarse.
Por aquí.
Un momento...
Esto es difícil, tengo que acostumbrarme.
No intente planearlo, compórtese como siempre con ella.
Sí, pero igual será una despedida y ella no lo sabrá.
Usted me la cuidará, ¿no? Si alguna vez precisa algo llame a Pike Ludwell,
el le dará lo que sea, y... no permita que la dejen sola.
Claro.
- ¿Está listo? - Sí.
Ha venido alguien a verte, cariño. Es tu papá.
- Hola papá. - Hola, Susi.
- ¿Me extrañaste? - Sí.
- ¿Cómo te sientes? - Bien, gracias.
- ¿Estás muy enfermo? - Ahora me siento mejor.
¡Qué ropa tan extraña!
Estaba trabajando en el jardín.
Si te prometo cambiarme después, ¿me darás un beso?
Si eso quieres.
No sirvió, ¿eh?
Lo lamento.
Bueno, es tarde, será mejor que te vayas.
La tía Caroline te llevará. Y pórtate bien.
¿Ella es mi tía?
Sí, es una nueva, y es perfecta para ti.
Adiós, hija.
Adiós, David.
Debo deshacerme de la ropa. Era un impermeable.
Sí, y un sombrero.
Debo quitarle esa etiqueta.
Debo deshacerme de ellos.
Necesito algo pesado.
Buscaré algo en la cocina.
Hola, está la doctora Canford? Quiero hablar con ella.
Hola, ¿doctora? Habla Dell Faring, quería saber cómo salió el...
experimento de la prisión.
¡Oh!, que pena. Supongo que el asunto ha quedado
en la nada.
¿Continuará con la terapia?
Es muy amable, sí, me gustaría asistir a una sesión.
Por supuesto-¿Mañana a que hora?
Gracias, nos veremos. Adiós.
Y entonces me dijiste que la muñequita gritó mucho.
¿Gritó por que oyó un ruido fuerte?
Oh, no, tía Caroline no gritó entonces, gritó mucho después.
Entiendo. ¿Gritó cuando la mamá y el papá cayeron al piso?
¿Lo hizo porque pensó que se habían lastimado?
Gritó porque tenía mucho miedo.
Pero si no fue por el ruido o las caídas, ¿por qué tenía miedo?
Porque vio algo en la pared, por eso se asustó.
- ¿En dónde? - Esa puerta.
- Pero no hay nada ahí. - Lo había, ella lo vio.
- Tal vez se equivocó. - Oh, no, sí lo vio.
- ¿Hay algo aquí como lo que vio? - A ver...
No lo hay.
¿Por qué no me dices cómo era lo que vio?
Tal vez pueda ayudarte.
Bueno, era de color claro, como amarillo, pero la cabeza...
era de color marrón.
¿Parecía un hombre o una mujer? ¿O un muñeco?
Tenía un sombrero con una punta y la luz era muy extraña, desapareció.
- ¿Tenía una cara? - Creo que sí.
¡Oh! ¡Lo siento, perdóneme! ¿la quemé?
- No, sólo me asusté un poco - ¿Que está pasando aquí?
Esta tomando notas y fumando, y yo quise arrojar la ceniza...
y le quemé la mano.
Fue culpa mía, doctora, tenía la mano
muy cerca del cenicero, no me di cuenta.
Estábamos tan compenetradas del diálogo que...
Bueno no va a haber más diálogo por hoy,
será mejor que te lleves a Susan. - Lo siento, doctora.
- En realidad fue culpa mía. - Cuando entré aquí las hubiera...
matado a ambas, estaba por sacarle información.
¿En serio? A mí todo me parece increíble ¿Qué opina usted?
Aún no estoy segura. Es posible que aún esté inventando todo...
para salvar a David, o tal vez...
haya habido otra persona. - Pero eso no coincide con la...
evidencia que se presentó en el juicio, ¿no?
Tal vez encontremos nueva evidencia. Eso lo sabremos pronto.
VENENO
- Hola. - Buenas tardes, señor y Sra. Thompson
Cambiamos a Jimmy. Está en la última cama.
Gracias.
- Hola, Susan. - Hola.
Leche chocolatada. Creo que ni la viste o ya la hubieras tomado.
- La vi, pero no la quiero. - Pero es buena para ti.
No tengo que tomarla.
Claro, pero si haces algo por mí, yo haré algo por ti.
¿Te gustaría que te leyera una historia?
Sí, me gustaría.
- Iré a buscar un libro de cuentos. - Papá siempre me leía "El Rey del...
río dorado" - Veré si lo tienen aquí.
Pero recuerda, cuando regrese con el libro,
si el vaso no está vacío no hay cuento.
Adelante, es rica. ¿No vas a tomarla?
Tal vez sí, tal vez no. Aún no sé lo que quiero.
Yo tomé la mía, un vaso más grande que éste.
Yo también podría beberlo todo, pero no lo quiero.
¿Debes hacerlo?
Si me tomo toda la leche, mi tía me leerá una historia,
"El rey del río dorado" - Jamás oí esa historia.
Yo la escuché muchas veces. Tal vez no tenga que tomarlo, porque ya...
conozco el cuento. - Oye, yo me tomaré tu leche
si me dejas escuchar el cuento - ¿En serio? ¿Te la beberás toda?
- ¡Claro! en un minuto. - Dijo que yo debería tomarla.
No, no es cierto. Dijo que el vaso debería estar vacío. Bueno, bébela.
- Bueno. - No, la tía Dell dijo que la tome yo.
- ¡Qué amarga! - La leche no es amarga.
- Sí lo es, está muy amarga. - ¿Entonces no oiremos el cuento?
No me importa que no me cuente nada, es amarga y no me gusta.
Sólo es un vaso de leche chocolatada.
¿Sabes como hacer para no sentir el gusto? Debes hacer esto
- Muy gracioso. - Yo hago esto cuando debo tomar remedios.
Lo hice cuando me dieron aceite de castor y casi no le sentí el gusto.
- El aceite debe ser aún peor. - Cierra los ojos, tapa tu nariz...
y bebe rápido.
Y ésta.
Es la autorización para recibir toda la herencia que le dejó tu madre.
- ¿Eso es todo? Gracias por tu ayuda. - Recibirás mi factura.
Y tengo otro consejo para ti. Este es gratis.
- Has estado muy nerviosa últimamente. - Pero es algo natural.
Claro que lo es. ¿Por que no tomas vacaciones? Vete de viaje,
sube a un barco y diviértete. - Por ahora yo...
- ¿Sí? - La doctora Canford está aquí.
Que pase. Espero que pienses lo que te he dicho.
Oh, lo siento, espero no interrumpirlos.
- Yo estaba por irme, doctora. - Me alegra verla.
¿Como está Susan?
Me tiene confundida, espero que Pike pueda ayudarme.
- Oh, ¿qué pasó? ¿O es algo privado?
No, para nada. Hace varios días en las entrevistas, Susan ha estado
creando una figura imaginaria, la que dice que estaba presente
en el homicidio.
Pero no hubo nadie allí, salvo la policía.
Pues hay dos posibilidades: Primero, que está usando una figura imaginaria
para proteger a David. - Me temo que así debe ser.
La 2º posibilidad es que sí haya habido alguien en el cuarto
aquella noche. - ¡Pero eso no puede ser!
Lo sé, todos dicen que es imposible, ¿pero por qué están tan seguros?
Supongan que David no lo hizo, esta figura imaginaria podría ser real.
Daría cualquier cosa para que así fuera.
Pero los hechos apuntan a otra cosa.
No sólo lo que dijo David, sino los hechos físicos,
todos dicen lo mismo.
Me temo que es lo primero, Susan creó esa imagen para proteger a su padre.
Es posible, pero no estoy segura. Esto es lo que dibujó.
- ¿Y qué se supone que es? - Es lo que trato de averiguar,
es lo que dice que vio. - Yo sé lo que es, es un...
muñequito indio, hasta le había puesto un nombre, Cupido.
Eso es, lo llamó Cupido. - ¿Y que sabe de éste muñeco?
¿De dónde salió? ¿Cuanto hace que lo tiene?
Fue un regalo de su padre cuando volvió de viaje, esa noche subí a
decirle buenas noches a Susan y me lo mostró.
- Todo regresa a David - Es lo más lógico.
Si consigo es indio avanzaremos más rápido, nos dirá quién es
en realidad - Pero usted sabe quién es, es David,
¿por qué esperar?
Bueno, tal vez sepamos quién es él, pero eso no le sirve a Susan,
ella debe descubrirlo. Cuando sea apropiado, ella debe decirnos...
quién es Cupido. Es la única forma de curarla.
- Hola, cariño. - Hola, tía Caroline
- Hoy tengo una sorpresa para ti. - ¿Y qué es?
Si te lo digo no será una sorpresa, cierra los ojos y te diré
cuando abrirlos. - ¿Es una buena sorpresa?
- Sí, lo es, creo que te gustará. - ¿Ya puedo abrir los ojos?
No, yo te diré cuando. De acuerdo, ábrelos ahora.
- ¡Cupido! ¡Es Cupido! - ¿Es un viejo amigo tuyo, ¿no?
- No, ¡él es malo, hace cosas feas! - ¿Qué clase de cosas?
Y bien, ¿no quieres jugar? - No.
Pero si siempre jugamos bien con la
muñeca, la mamá y el papá de la muñeca.
No son malos como Cupido. Los conozco.
- ¿Y sabes sus nombres? - David, Celia y yo.
- ¿No me conoces? - Sí, sí, eres tú.
- ¿Cupido estaba allí contigo? - Yo le temo a Cupido.
¿Le tienes miedo a un pequeño indio parado en la puerta?
No es un indio. Es malo, me da miedo ¡lo detesto!
- ¿Cupido es una persona? - Creo que lo conozco bien.
- ¿Es una cara conocida? - La cara está rara, todo es muy raro.
Trata de pensar, piensa en la cara, ¿recuerdas quién es Cupido?
Estás diferente, no como siempre te ves.
¡Silencio, por favor!
- Son bandejas de metal. - Vuelva más tarde.
Pero tengo que limpiar todo y...
Pues vaya a otro piso, haga lo que sea pero váyase de aquí
Sí, doctora.
- Dime algo más sobre Cupido. - Por favor, ya no quiero jugar más.
- Intenta. Debes recordar. - No, ¡es horrible!
- Pero si es un juego solamente. - No, tía Caroline, por favor.
No me obligues - De acuerdo.
Envíenme la historia clínica, quiero revisarla.
Bueno, de acuerdo.
- Doctora Canford. - Oh sí, buenas noches.
- Buenas noches. ¿Cómo ha estado Susan?
No muy bien, está nerviosa y angustiada
Lamento escuchar eso. Doctora, ¿le ayudaría un cambio?
Tengo una pequeña casa de campo y mañana pienso visitarla.
Si lo desea, podría ayudarla.
Sería maravilloso, aire fresco y ejercicio, pero si aún está
angustiada, me temo que tendrá que quedarse.
No me importaría esperar un par de días.
¿Por qué no me llama mañana a la mañana?
Si esta noche duerme bien, no veo razón para que no vaya.
¿Puedo verla? le traje un presente, un juego
Temo que no, le he dado un sedante y voy a ponerla en una bañera en
agua tibia para calmarla un poco, tal vez así pueda dormir.
Bien, no le quitaré tiempo, ¿puede darle esto de mi parte?
Por la mañana. Los regalos son muy emocionantes
Ah sí, buenas noches, la llamaré en la mañana.
Buenas noches.
Hola, Susan.
- ¿Es todo, doctora? - Sí, gracias, Ana.
Este es el baño más agradable que hayas tomado en tu vida.
Sin jabón, sin limpiarse nada, no te preocupes por lavar tus orejas.
- ¿Qué dices? - Qué bien.
Es como dormir en una hamaca en medio de un río tibio.
Y cuando duermes de ese modo, no sueñas con nada.
- ¿No soñaré con nada? - ¿Ya verás.
- Buenas noches. - Buenas noches, tía Caroline.
Buenas noches, cariño.
Oh, nada para el 710.
NO MOLESTAR
- ¿Has visto a la doctora Canford? - No la he visto, doctor.
¿Has visto a la doctora Canford? La necesitan en pediatría.
Me dijeron que estaba con la niña Starrling.
No he visto a la doctora, pero Starrling está en la 710.
Gracias.
¡Enfermera, rápido, emergencia!
¡Emergencia en la 710!
¡Doctora Canford, emergencia en la 710!
¡Doctora Canford, emergencia en la 710!
¡Doctora Canford, emergencia en la 710!
Abajo...
Arriba...
Soltar...
Abajo...
Piso 10.
Abajo...
Gracias.
- ¿Cuando la encontró? - Hace unos minutos.
Vamos, abajo... arriba... soltar.
- Entiendo. - Alcohol para masajes.
Hipocafeína y benzoato de sodio, media ampolleta.
- ¿Cómo pasó? - Se desató un nudo de la cabeza.
- ¿Quién era la enfermera? - Yo até eso.
Esos nudos son raros, en especial cuando están tan mojados.
- Es posible. - No puedo creer lo que hice.
No sólo he atado un nudo, he atado miles.
El oxígeno está listo, doctora. - Espera un momento.
Revisa el pulso.
Todavía no.
Hola, ¿está la doctora Canford?
¿Doctora? Habla Dell Faring ¿es posible que Susan venga al campo
conmigo esta tarde?
¿Aún está muy nerviosa?
¿Pero le pasa algo más?
¿Entonces no puede decirme cuando la dejará venir?
Anoche hubo un accidente. No tiene sentido que le cuente por teléfono.
No hay por qué preocuparse. Susan se recuperará.
Pero aún no sé cuando será posible que vaya al campo.
Gracias. Adiós.
Habla Dell Faring ¿Pueden enviarme el coche de inmediato?
Dell, jamás pensé que vendrías a visitarme.
- Sé como te sientes. - Bueno, no hablemos del tema.
¿Qué vas a hacer con Susan?
No lo sé, lo pensé, me preocupa.
¿Por eso has venido, Dell?
- Sí. - Es maravilloso de tu parte.
Susan siempre te ha querido mucho, lo sabes, y tú la quieres.
Si pudiera estar contigo. - Lo estuve pensando.
No puede pasar el resto de su vida en un hospital, no tiene a nadie más.
Y yo tampoco - No sé como agradecerte.
Cuando Susan sea adulta, ella te lo pagará.
Pike puede darme la custodia permanente de inmediato.
Si, se lo notificaré.
Gracias.
Adiós, David.
A partir de ahora, Dell es el custodio legal de Susan, está
obsesionada con llevársela al campo y no hay forma de frenarla, al menos
no legalmente. Le prometí que vería a Susan hoy mismo, no tiene sentido
que perdamos el tiempo discutiendo.
¿Cómo, la niña está a punto de curarse y se la llevarán? ¿Eso no importa?
Oye, tú misma lo dijiste, lo importante para Susan es un hogar,
sentirse segura. David está satisfecho con esto, y vivir en el campo le hará
muy bien a la niña. - Si dejas que Susan se vaya ahora,
dejarás pasar la única forma de salvar a David, quién sólo en unos días
pagará por un crimen que quizás no cometió, sólo Susan puede probarlo.
Pero claro, por cuestiones legales...
Pues déjame señalarte otra cuestión
legal. Como abogado te aseguro que no puedes acusar a un muñeco.
Pero supón que representa a otra persona real, alguien que no es David.
Cuando Susan mencionó a Cupido tú nos diste una explicación, ¿no? Dijiste...
que como quería tanto a su padre estaba imaginando una figura a la
que culpar, y así salvar a David. - Es la única explicación que coincide
con los hechos. - Cierto, y ahora no quieres aceptarla.
¿Crees que la aceptaría si hubiera esperanza o tuviera otra evidencia
en vez de sólo suposiciones?
Sé honesta contigo misma, Caroline, ¿no estás haciendo lo mismo que hacía
la niña, ¿no le estás echando la culpa a un muñeco indio?
Oh, Pike, no me queda otra opción. Esperaba evitarle esto a Susan, pero
es la última oportunidad. - ¿Ahora qué?
Te explicaré en el coche.
- ¿Recuerdas este lugar? - Antes yo vivía aquí. ¿Podemos
volver al coche ahora? - ¿Te gustaría pasar un momento?
- Pero allí no vive nadie, nadie.
- Lo sé, pero podrías tomar algunas
cosas para llevar a lo de tu tía.
- Pero no quiero nada. - Tal vez adentro cambies de idea.
Se me ocurrió algo. Ya que estamos aquí podemos jugar un poco,
¿qué te parece? - Qué bien, hace mucho que no juego.
- ¿Qué clase de juego? - Es un juego tonto, pero será...
divertido. Primero súbete a tu cama. - ¿Tengo que dormirme?
Ni siquiera tendrás que acostarte. Tú siéntate allí. Pike y yo iremos
a la otra habitación. Cariño, óyeme bien, yo y Pike hablaremos hasta
que gritemos tanto como los muñecos del hospital, ¿recuerdas?
- ¿Y qué debo hacer yo? - Cuanto gritemos alto tú bajas...
de la cama. Entonces comenzaremos a hablar bajo. Tú irás a la puerta
y la abrirás. Y cuando la abras, di lo primero que te venga a la mente.
- Es un juego extraño. - Pues son los mejores.
- Ya verás que es divertido. - De acuerdo, si tú me lo pides.
Así se habla.
- Deprimente, ¿no? - Y encerrado.
- Abriré aquí - Esto es terapia llevada al extremo.
- Me gustaría tener tu gran calma. - ¿Así estaba el cuarto cuando pasó?
- No, había una maleta abierta aquí - Olvidemos eso.
La lámpara estaba en el piso.
- Así. - ¿Y la puerta de la habitación?
- Estaba abierta, más o menos así. ¿Dónde estaba Celia cuando lo golpeó?
- Justo aquí. - Estaba histérica y lo golpeó...
con un espejo. - Sí, toma.
Y luego David...
comenzó a acercársele desde aquí.
El arma estaba en su mano derecha.
El dijo que debió dispararle a Celia después que le pegó, justo cuando
estaba desmayándose. - ¿Dónde cayó ella?
- Justo aquí - ¿Y David?
- Al pie de la cama - Bueno, empecemos a gritar.
- Tú crees que David es culpable, ¿no? - Me gustaría que no.
- Sólo sé lo que él me dijo. - ¡Pues creo que te equivocas!
¿Y esa tercera persona, como crees que entró aquí?
¿Por el agujero de la cerradura?
- Estoy bajando de la cama. - De acuerdo, cuando llegues a la
puerta, di lo primero que te venga a la cabeza.
Ahora más bajo, pero sigue hablando.
¿Pero, y el motivo? No se robó ni se tocó nada, no hallaron ninguna
huella digital.
- ¡Estoy en la puerta! - ¡Está bien!
No te asustes, cariño, ya pasó, no llores.
Ya averigüé lo que quería.
Vamos Susan, ya no te haré jugar.
- De acuerdo, dime lo que tú...
¡Dime lo que sabes!
Esa noche había alguien más en el cuarto.
No, escúchame, esa tarde, cuando Susan entró en la habitación,
no te miró a ti, ni a mí ni a la lámpara en el piso, miró la
puerta en la habitación, sólo la puerta, sus ojos jamás la abandonaron.
Eso no prueba que había otra persona allí.
Pero está bien, sigue, otra persona mató a Celia, ¿quién?
- Bueno, ¿quién más estaba ahí? - Ya te lo dije, nadie.
Dell y Crane fueron a cenar pero se fueron mucho antes de esa hora.
La sirvienta no estaba, seguro que no había nadie.
- Crane, tal vez fue él. - De acuerdo, escucha.
Hay que buscar un motivo, Crane no lo tenía, podría haber matado a David
pero no a Celia, estaba enamorado de ella.
Entiendo. ¡Pike!
- Dell estaba enamorada de Crane, ¿no? - Sí, imagínate averiguar que tu novio
y tu hermana... - ¿Y no es un buen motivo?
Lo es, pero establecer un motivo y hallar evidencia contra Dell...
son cosas diferentes, pero no existe nada excepto esto, y la evidencia
contra David es enorme.
¿Crees que si Dell fuera culpable hubiera ido tanto al hospital,...
jugaría con Susan, sabiendo que ella era la única persona que podía
acusarla? la conducta de Dell prueba que no le teme a la única testigo.
Tal vez tengas razón, Pike.
Despiértala, ya llegamos.
- ¡Dell! ¿Estás aquí? - ¡Hola!
Había comenzado a preocuparme por ustedes
Doctora, que alegría verla de nuevo.
- Hola, Susan. - Hola.
Éste es tu nuevo hogar, te gustará vivir aquí.
¿Ya han comido? ¿quieren que les sirva algo?
No, gracias, debo irme. ¿Te molesta volver enseguida, Caroline?
Claro que no.
Será mejor marcharnos. Otro día aceptaremos, Dell.
Como prefieran.
- Adiós, cariño. - ¿Tienes que irte, tía Caroline?
Sí, lo siento. Pero ahora estarás con tu tía de verdad.
Adiós.
- Adiós, Susan. - Adiós.
Con cuidado, Caroline, está muy oscuro.
Lo lamento, qué descuidada fui. Prenderé la luz.
Bien, gracias.
¡Adiós, Susan!
¡Adiós!
¡Tía Caroline!
¡No te vayas, quiero irme contigo, no quiero quedarme aquí!
Ven aquí, Susan.
No te preocupes, muy pronto vendré a visitarte.
Adiós.
Adiós.
¡Cupido! ¡Cupido!
¡Susan, basta!
¡Ya basta de gritar!
¡Fue la tía Dell, ella fue!
¡Ella es Cupido!
¡Es cierto, Pike, yo lo hice! ¡Yo lo hice!
¡Yo lo hice!
- Susan. - ¡Papá!
- Papá, me extrañaste? - Cada minuto.
- ¿Tú me extrañaste? - Dos veces por minuto.
No sé como agradecerle todo lo que hizo por mí.
Por favor, señor Starrling, ver recuperada a Susan es suficiente.
Creo que tendrá que disculparme, tengo un paciente esperando.
- Adiós, cariño. - Adiós, tía Caroline.
No olvides tu maleta.
- Adiós, señor Starrling. - Adiós.
¿Volveremos a ver a la tía Caroline?
Por supuesto que sí.
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