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Original subtitles

BASADO EN UNA HISTORIA REAL

PRIMAVERA DE 1978

Eh, Brad.

- Se ha Ilevado nuestro dinero. - Sólo queríamos una botella de JD.

Dijo que entraría y nos la compraría si le dábamos el dinero.

- ¿Cuánto? - Cinco dólares.

Se ha comprado una botella de ginebra.

- ¿Te has quedado con su dinero? - Les he cogido cinco dólares.

Iba a devolverlos, pero son unos listillos.

- ¿Los vas a devolver ahora? - No.

- ¿No vas a devolverlos? - No, porque ése es un listillo.

- ¿Cuál? - El más alto.

Es mi hermano.

- Es demasiado joven para beber. - Devuélveles el dinero.

¿Qué vas a hacer? Que os den a ti y a ellos.

- Ya me parecía. - Brad...

¿Tú crees?

Baja del coche, chaval.

¿Quieres jugar?

Está bien, vamos a jugar.

Vamos, bájate.

Muy bien, chaval.

- Tú te lo has buscado. - Más rápido, vamos.

A ver, chaval, baja del coche.

- ¿Qué quieres? - Los cinco dólares.

Y ahora baja del coche, ¿vale?

- ¿Qué quieres ahora? - La ginebra.

Te he dado los cinco dólares.

Tío, tenemos el número de tu matrícula.

Y ahora, ¿te quieres bajar del coche?

Qué raro eres, chaval.

Ha estado de puta madre, tío.

- Toma. Esperad en la camioneta. - ¿No quieres un poco?

Vamos, tío.

Bien hecho, tío.

Hola.

Hola.

¿Es amiga tuya?

Sí, es Jill.

Hola, Jill.

Hola.

¿Cómo te Ilamas?

Brad.

No pareces muy seguro.

Soy Terry.

Terry, hola.

Tienes una sonrisa muy bonita.

Gracias.

Terry no toma drogas.

¿Qué son?

No sé, pero hacen que todo sea más intenso.

¿Qué quiere decir eso?

Sientas lo que sientas, las sensaciones son más intensas.

Pídele el número de teléfono y vente.

¿Quiénes son?

Mi hermano y su amigo. Tengo que Ilevarlos en coche.

¿Volveré a verte por aquí?

No sé.

¿Dónde puedo verte?

Supongo que podría pasarme por aquí pasado mañana.

Muy bien.

Hasta entonces.

Adiós.

¿Le has dicho que te Ilamas Bradford?

La Toyota SR-5, la camioneta que parece un coche deportivo.

Siempre intentas ligarte a esas chicas tan guapas.

Lo único que tienen es un coño.

Son todas iguales. Quieren que les hables con educación y que te portes bien...

- Hola. - Adelante.

Pero son sólo un puto coño.

¿Qué haces?

La camioneta está jodida.

¿Está ella en casa?

¿Quién es?

Quiero darle un poco de dinero.

- La leche. - ¿Qué?

- He dicho que le vendría bien. - ¿Tú qué dices? ¿Cien?

¿Doscientos, trescientos?

¿Brad?

¿Es Tommy?

No.

Hasta luego.

- Por cierto, ¿cuántos años tienes? - Los suficientes.

Vaya.

¿Sabéis dónde vive?

Me da igual.

Vive en Homeville.

Ni lo sueñes.

Parece un tonel.

¿Os estáis bebiendo mi cerveza?

Es una Colt 45, no te la puedes permitir.

Esa mierda que fumáis pudre los sesos. Pero, en tu caso, no hay nada que pudrir.

Apártate, ponen "Las balas de la muerte".

- ¿Por qué no buscas trabajo? - Ya lo he hecho.

Lo dejaste en cuanto pagaste la camioneta.

No todos hemos tenido tanta suerte.

Tu madre y tu abuela trabajan mañana.

Y lo que es más importante, yo trabajo. Necesito dormir.

Vuelve a encenderla y te sacudo el alma.

No tengo alma, Ernie.

Vete a dormir, Tommy.

Mira, Ernie, ésta es mi casa.

Llevamos aquí cuatro años y antes vivimos seis en Rising Sun.

Llevas cinco meses con ella. No me digas lo que tengo que hacer.

¿Quieres más?

Cabrón.

Homeville, el número de Bradford Whitewood sénior.

Supongo que has oído hablar de mí.

Supongo.

¿Qué has oído?

- Que eras un ladrón. - ¿Tú qué crees?

Parece que haces un montón de guita.

Para algunos, soy el diablo con zapatos de gamuza azul. No les hagas caso.

Jamás he robado nada, ¿me oyes?

¿Nunca te ponen multas por exceso de velocidad?

En 1.500 kilómetros, de Tennessee a Toronto,

voy siempre por carreteras secundarias, nunca por la interestatal. No hay polis.

Además, esto no es ir rápido.

Èste es mi hijo.

Es Brad. Se quedará con nosotros unas cuantas semanas.

Èse es tu tío Dickie.

- Tu tío Patch. - Hola, chaval.

Èse es Boyd.

Tony Pine. Es epiléptico.

Son amigos de la familia.

Y ésta es tu madrastra.

Es Mary Sue.

Hola, Brad junior.

Mary Sue es unos cinco años mayor que tú.

Os Ilevaréis de película.

Vamos con retraso.

Mary Sue, enséñale la habitación.

Vaya, sí que es guapo.

Hasta mañana.

- No sabía que tuvieses un hijo. - Tiene dos.

Más o menos. Brad fue a la cárcel y Julie se tiraba a un mecánico de Willerton.

Nueve meses después, apareció Tommy.

- ¿Qué quieres decir exactamente? - Nada.

- No he dicho nada. - Que te quede clara una cosa.

No se habla mal de la familia.

A trabajar.

Por cierto, ¿adónde han ido?

Pasa alguien.

Ya lo oigo.

Patch, ¿qué pasa con ese coche?

Hemos perdido a nuestro vigía.

- Tu hermano está quitando tapacubos. - Me quedaré donde pueda oírte.

¿De cien?

De veinte.

Me recuerdas a un chico que conocía en el instituto.

Sólo que él era un auténtico idiota.

- ¿Vienes a dar una vuelta? - Claro.

A ver ese pie, esos deditos.

Vamos a blanquear la colada.

Chaval, ¿te gustan las tías?

Así me gusta. ¿Qué es lo más cachondo que se te ha ocurrido?

- ¿Desean algo? - Veo que pide 5.500 dólares por el coche.

Le doy cinco mil.

En efectivo.

Me lo Ilevo puesto.

- ¿Qué hacemos aquí? - Blanqueamos la colada.

Mi camioneta la ha palmado.

- No me vendría mal un coche veloz. - Tal vez.

Buenas tardes, señor.

Acabo de comprar este coche por 5.500 dólares. Es una belleza.

Deme 4.600 por él.

- ¿Por qué lo vende? - No me gusta la radio.

Estás de broma.

Mamá dijo: "Es mi hijo y nadie le pone la mano encima a mi hijo".

- Le tiró la maleta por las escaleras. - Ojalá lo hubiese visto.

¿Cuándo vas a volver a casa?

No lo sé, espero que papá me dé algo.

¿Qué?

Jill.

Amiga de Terry.

- Me has dado un susto de muerte. - Perdona.

Gracias por salir.

Sólo puedo quedarme un momento.

Jill no sabía si querrías salir.

- Así que te acuerdas de mí. - Claro.

- Habíamos quedado aquella noche. - Mi madre no me dejó salir.

Intenté salir a hurtadillas y me pilló.

- ¿En serio? - Me castigó dos semanas.

- Hasta que cumpla 17, sólo puedo salir... - ¿Sólo tienes 16?

¿Y qué?

Me he acordado mucho de tu sonrisa.

Yo también me he acordado de ti.

Jill dice que te apellidas Whitewood.

- Tu padre tiene cierta fama. - No te creas todo lo que oyes.

Mierda, tengo que irme.

Espera, Jill no me ha dado tu teléfono.

555-6239.

Espera, no te vayas.

Tengo que irme.

Adiós.

Patch, ¿por qué ya no vas con ellos?

Con los demás.

Porque tu padre es un gilipollas.

No quiere que tenga dinero.

No quiere que me divierta.

Un día, tendré mi propio imperio.

Y voy a robar de todo.

- ¿Quieres ayudarme? - No sé.

Seguro que puedes. ¿Has robado alguna vez un coche de policía?

Yo tampoco.

Podríamos robar montones de cosas.

No tiene sentido estar cruzado de brazos en un agujero como éste.

Ahí fuera hay todo un mundo.

Vamos a la habitación de al lado,

a ver si se nos ocurren algunas ideas.

Vamos.

Mi apodo es Ideas.

- ¿Qué te parece? - Está de puta madre.

Es una mierda, pero te lo doy.

- ¿Es legal? - Es legal.

Tiene piezas prestadas, pero la matrícula es legal.

No digas que no he hecho nada por ti.

No sé si algún día te lo podré pagar.

Hazme un favor: Apártate de mi hermano.

- ¿De cuál? - Lo sabes muy bien, chaval.

Es un buen modo de hacer dinero, es algo que puedo hacer.

Dos burros como vosotros acabarían en la trena.

Pues enséñame tú. Debería aprender de ti.

- No tengo tiempo. - ¿Ni para enseñarme?

No me parece correcto.

Vamos, papá, reuniré un grupo.

Ya veremos.

Será mejor que vuelvas a casa.

A la de tu madre.

Toma.

No sé por qué, pero Mary Sue se pone muy nerviosa contigo.

- Me voy a dormir. - Diez, once...

Espera.

- Julie, espera. - Mamá.

Se ha ido. Un momento.

Seis, siete... Seis y cinco, once.

Uno, dos, tres, cuatro,

cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez...

Estás en mi propiedad, no hay ningún problema.

Repartiremos sus propiedades. Me quedo con Boardwalk y Park Place.

Yo quiero Boardwalk.

Pero, abuela, si coges ésta, tendrás un hotel en cada una.

- Hay más posibilidades de caer en ella. - Quiero Boardwalk.

Cuando me casé con tu padre, tenía los ojos más grandes que hayas visto.

Me hizo la corte como todo un caballero.

Con flores y todo.

Buenas noches, pequeño Brad.

¿Estás despierto?

Una chica te Ilama por teléfono.

Será mejor que te Ileve a casa antes de que tu madre se preocupe.

- Encantada. - Lo mismo digo.

Adiós.

¿Cómo es?

¿Quién?

Allí hay uno.

Y otro allí mismo.

Y allí, también.

- ¿Cómo lo sabes? - Por el tamaño del corte de la hierba.

Las segadoras la cortan a unos 30 cm.

Un buen tractor la corta a 90 o 120 cm.

La mayoría de la gente que pasa por aquí ve granjas,

casas, campos y cosas de ésas.

Vaya adonde vaya, yo veo dinero.

Cosas en marcha, todo lo que se mueve Ileva mi nombre.

"Brad Whitewood. Pronta entrega".

- También es mi nombre. - Bastardo.

Espera, me había olvidado. El bastardo eres tú, ¿verdad?

No lo he dicho con mala fe, lo juro.

¿Sabéis qué voy a hacer un día?

Os voy a hacer un regalo.

¿Qué os parece?

- Es una pistola bastante chula. - Es de campeonato.

Las venden por 350 dólares.

A mí me hicieron un buen precio.

- ¿Quieres cogerla? - ¿Puedo? ¿No te importa?

- ¿Te gusta? - Me gusta mucho.

Pues no te la puedes quedar, es mía.

Ya os he dado un coche, pero eso no quiere decir nada.

Tengo que ver algo en vosotros. Algo aquí abajo.

Entre las piernas.

Entonces os haré un regalo de verdad.

¿Quieres ver si tenemos algo? Te enseñaremos algo esta noche.

¿Qué tal?

- ¿Son tus nuevos reclutas? - Son mis hijos, Lester.

Chicos, tenéis una familia interesantísima.

Sal de mi vista, Lester.

¿Recuerdas cuando robamos los mosquetes del Museo de la Guerra?

Dickie mató a un conserje y lo acusaron de robo y agresión con agravantes.

Pero fueron buenos tiempos, ¿verdad?

Eres astuto, no quieres hablar conmigo.

Vamos, quiero volver a trabajar contigo. Echo de menos la marcha.

¿Por qué? ¿Para contárselo a la poli?

La poli no es tan mala, sólo hacen su trabajo.

Era una broma.

Adiós.

Me marcho.

Me marcho, ya me he ido.

Ese tío va a durar menos que una mosca.

Una vez, Patch entró en una joyería y pidió ver un reloj de 500 dólares.

La dependienta se lo enseñó, pero no lo soltaba.

ÈI tiraba en una dirección y ella, en la otra.

Por fin, él se remangó

y le dijo: "Señora, el mío vale mil. ¿Por qué iba a querer el suyo?".

Como a ella le pareció lógico, lo soltó,

él lo agarró y salió corriendo de la joyería.

Qué alucine.

Se acerca alguien.

Deprisa, hay que Ilegar al bar antes del amanecer.

- Teléfono. - Son los chavales.

- Ven, nene. - Eres el menos indicado para hablar.

Que sea picante, Rose.

- ¿Qué pasa? - Pasa que me han disparado.

- Repite eso. - Tengo restos de bala en la cara.

- ¿Es grave? - Duele.

¿Has conseguido algún tractor?

Entonces, vete a casa.

No puedo, no con la cara así.

No puedes venir a mi casa, si es lo que estás pensando.

Mary Sue y yo estamos aquí echando una mano.

Nos quedaremos toda la noche.

¿Puedo ir adonde estás tú?

Tienes una chica.

Que te haga sitio.

Quiero veros a los dos abajo y vestidos en cinco minutos.

Perdón.

Despierta.

Conozco a mi madre. No se va a quedar con los brazos cruzados.

Va a Ilamar a la poli.

¿Qué vamos a hacer?

Sólo me quedan 18 dólares.

Tendré que volver a casa.

Oye.

Si alguna vez podemos,

¿quieres que vayamos a algún sitio

y que vivamos juntos?

¿Lo dices en serio?

Claro.

Lo digo en serio.

Quizá Ileve tiempo, pero lo conseguiré.

¿Cómo?

No te preocupes, ya me ocuparé de ello.

Me preocupo.

Y allí, sentada en mi regazo,

estaba la mujer más hermosa que hayáis visto en vuestra vida.

¿Hermosa? Era prostituta.

No era prostituta, era arquitecta.

En un gran estudio de Filadelfia.

Quitando a los gilipollas y a los maricas, soy el más rico del condado.

¿Te importa que me siente?

Quiero que pruebes algo porque te he visto aquí sentada.

Es de mi reserva.

¿Viniste la semana pasada? Me pareció haberte visto.

Esperad, necesito ver el carné de la chica.

En otra ocasión.

- Muy bien, largaos. - Es mi hijo y la chica tiene 23.

Pasad.

Papá, te presento a Terry.

- Trata bien a mi hijo. - Lo haré.

Ya lo hago.

Vamos, sentaos, poneos cómodos.

Os presento a Terry.

Èse es Patch.

Dickie.

Boyd.

Tony Pine. Es epiléptico.

- ¿Qué quieres tomar? - Nada, gracias.

Tienes la edad.

Tiene 42.

Yo me tomaré una Rolling Rock.

- Yo me tomaré un whisky sour. - ¿Un whisky sour?

Están ricos.

Estamos encantados de conocerte, Terry.

¿Qué te parecemos, ahora que nos ves en carne y hueso?

No sé.

- He oído decir muchas cosas. - ¿Cosas buenas?

- Tú no has hecho nada bueno. - Espero que no.

¿Qué has oído?

Cosas diferentes.

Papá, queremos hablar contigo.

He venido a preguntarte...

Terry y yo queremos vivir juntos y vamos a necesitar dinero.

Así que quiero trabajar con vosotros.

Sólo durante un tiempo.

Muy bien, no tenéis por qué dejarlo entrar.

Pero él es mejor que vosotros.

¿Nos disculpas?

Eso no ha estado bien.

Si quieres hablar conmigo, Io haces en privado.

Te diré algo: Esa chica dará problemas. Es guapa, joven y una bocazas.

Quédate con nosotros, conmigo. Ya ves que somos un grupo.

Tienes que respetarlo.

Llévala a su casa.

No vuelvas a hacerlo.

No te preocupes, no pasa nada.

Y, mira...

Todo saldrá bien.

Lo siento.

Continúa, ¿qué más?

¿Este grupo, o como lo Ilames, se mueve por todo el país?

¿Está organizado?

Lo suficiente, son sólo unos cuantos hombres.

Yo conozco a unos y Tony conoce a otros, igual que Boyd y mis hermanos.

Todo el mundo conoce a alguien que conoce a alguien.

Cuando te das cuenta, conoces a todos los que necesitas para hacer el trabajo.

- ¿Cómo te libras de la pasma? - Un amigo lee los informes policiales.

Acaban de recibir un informe.

Se roban más tractores en Maryland, Delaware y Pensilvania, por nosotros,

que en todos los otros 47 estados juntos.

Eso pone como locos a los polis de aquí.

Así que dejamos los tractores una temporada. ¿Algo más?

- ¿Por qué me dejas preguntar todo esto? - Porque tienes que saberlo.

He de asegurarme de que entras sabiendo lo que haces

y sabiendo con quién lo haces.

En especial porque es un negocio familiar.

Ven con nosotros un par de veces, ves cómo es y decides. Si aún quieres...

Porque, si quieres, no se hable más.

Son lazos de sangre, respétalos.

Se acaba de encender la luz del conserje.

No se mueva.

- Bien. - En marcha, chaval.

Adiós.

Vamos.

He pensado que debería matricularme en la universidad.

Es una idea buenísima, pero que muy buena.

Debería matricularme en un curso de arte.

En un sitio así debe de haber billones de dólares colgando de la pared.

No sabemos cuáles coger.

Coge los feos. Cuanto más feos, más valor tienen.

- ¿Qué? - Esta noche me has demostrado algo.

- ¿Qué? - Sangre de montaña.

¿Tengo razón o no?

- Lo vas a conseguir. - Es lo que he oído.

Mirad, el bueno del detective Mosker.

ÈI sí que tiene clase.

Se están comiendo una hamburguesa.

Hola.

¿Sabes el de aquella niña a la que se zamparon antes de los siete?

Odio esos chistes de pederastas.

Mirad quién nos está esperando.

No quería que malinterpretaseis el que cenase con un maldito poli.

No lo hemos malinterpretado, Lester.

Lo hemos interpretado bien.

¿Te vienes con nosotros a hacer un trabajito?

No me digas que no, es tu oportunidad para demostrar lo que vales.

Vamos, sé que eres un buen tipo.

- Ponte a nuestro nivel. - Vamos, bébetela toda.

Así me gusta.

Estamos borrachos como cubas y queremos que estés igual.

Así me gusta.

- ¿Se te está subiendo? Es para ti. - No estoy seguro.

Tómate esto.

- ¿Qué es? - Es una cosa.

Es una cosa que se come, tómatela.

- ¿Qué le has contado a la poli? - Nada.

¿De qué hablabas con Mosker? ¿Del tiempo? ¿De los Phillies?

Sólo...

Sé que le has contado algo.

- Tengo miedo. - ¿Qué?

No puedes tener miedo, eres un tipo duro.

Solías pertenecer a la banda de los Whitewood.

Lo sé, pero...

¿Qué dices? Habla más alto.

Déjalo en paz.

Le he pasado información, pero era falsa. Era sobre Soleski.

- Lo odio. - Nunca te haría daño.

- Es un cacho cerdo. - Quiero ayudarte, en serio.

Le estaba sonsacando información para que la usaseis, como...

- Rápido. - He sabido que han Ilamado al FBI.

No jodas.

Y han convocado al jurado de acusación.

- ¿Por nosotros? - Sí.

¿Quién te contaría esta clase de cosas si no fuese por mí?

No sé, supongo que eres un amigo de verdad.

No me siento bien, he bebido demasiado.

Será mejor que pares en el arcén.

Para al lado de ese árbol.

Vamos al río.

Tío, no consigo caminar.

¿Sientes el agua? Te despejará en un segundo.

Está buena.

Nos estamos adentrando.

Mójate la cara.

- Mojarte la cara con agua te despeja. - No necesito ayuda, puedo hacerlo solo.

Cuando arreglemos esto, irás a la última con un cochazo.

Creo que me buscaré un trabajo.

Arreglando Chevies o algo por el estilo.

- ¿Cuánto ganarás? - 10 o 12 dólares por hora. Depende.

- No es mucho. - Es un trabajo estable.

No matan a nadie.

¿Han matado a alguien?

Cuando saliste con papá, ¿murió alguien?

Déjalo.

He dicho que lo dejes.

- Está mal. - ¿Qué?

No son buenos.

- ¿De qué estás hablando? - No son buena gente.

- Hola, chicos. - Hola, papá.

- ¿Qué os parece? - Es bonito.

Acabo de comprarlo.

Tengo entre manos un gran negocio en Willerton.

Quería saber si podríais pasarme un poco de maría.

¿Qué me decís? Tengo dinero.

Date prisa.

Esta noche salimos.

Estate listo a medianoche.

- ¿Cuánto se debe? ¿25? - 40.

Eres un ladrón nato.

Estás loco.

Tienes buen aspecto.

Julie Whitewood, pobre piltrafa andante.

¿Te gusta el coche? ¿Te quieres montar en él?

- ¿No te importa? - Móntate.

Vale.

No iré esta noche.

¿Por qué?

No volveré a ir.

¿Quién quiere vivir en un agujero así

y currar diez horas diarias en una conservera?

Creí que eras como yo.

Creí que querías algo.

Un coche, una chica guapa en tu regazo y dinero en el bolsillo.

Dijiste que podía ir y luego decidir.

- ¿Tienes miedo? - Tengo otra cosa.

- ¿Otra cosa o a otra persona? - Terry y yo nos vamos de aquí.

¿Adónde vas a ir? ¿Qué vas a hacer?

Tengo algunas ideas.

¿Cómo te lo vas a costear?

Piso, comida, ropa, todo eso.

Ya encontraré algo.

Una mierda es lo que vas a encontrar. Sólo sabes robar.

Eres demasiado tonto para hacerlo solo.

- ¿Eso crees? - Lo sé.

Volverás arrastrándote. "Papá, dame algo".

- Ya veremos. - Ya veremos.

¿Qué te ocurre?

Háblame de tu tío.

Tu tío.

¿De verdad que nos alojará?

Claro.

¿Cómo es aquello? ¿Qué aspecto tiene?

Le Ilaman el país del cielo despejado porque el terreno es extensísimo,

con 30 kilómetros hacia un lado y 80 hacia el otro.

También hay trabajo.

Rollie, el marido de mi prima, trabaja en Billings

y tiene el cerebro de un mosquito.

¿Sabes qué más hay?

Mi prima es dos años mayor que yo y tiene un bebé.

Con pies y manos pequeñitos.

Y ya sonríe.

Tal vez ahora hable, pero cuando estuve allí sólo sonreía. Era chiquitín.

Creo que te quiero.

¿Y bien?

¿Qué os parece?

No sé, parece...

que nos va un poco grande.

¿Qué más da que sea una idea absurda? Si lo conseguimos, nos forramos.

No es una idea absurda. Sólo hay que entrar y salir lo más rápido posible.

Venga, que viene un coche.

Se acerca alguien, vámonos. Ayuda a Tim con las rampas.

- Coge la palanca. - ¿Dónde coño está?

- Aggie, vamos. - Ven a ver esto.

- Vamos, que viene el coche. - Tengo que Ilevármela.

- Vamos. - ¿A que es preciosa?

Sube. Ayúdame a cerrarlo.

Mierda, vamos.

Bajad lentamente del camión.

Joder.

Han pagado la fianza de Essex, Milton, Smithson y T. Whitewood.

Vete.

¿Has venido a cerrar esto?

Tal vez la próxima semana.

- ¿Qué quieres, Whitewood? - Apuesto 500 al gris.

Es una apuesta muy acertada.

- ¿Qué dice mi hijo? - Nada.

Pero aún no se han puesto en serio con él.

¿Y el FBI? ¿Es cierto que los han Ilamado?

El mes pasado.

¿Y el jurado de acusación?

- ¿Qué tienen? - Por ahora no mucho.

Seguro que encontrarán algo.

Tal vez uno o dos cadáveres.

¿Puedo hacer una donación? Algo político...

Ahora no, la cosa está muy fresca.

- Tu gallo ha perdido. - Yo también.

Tal vez la próxima semana, si no encuentran nada más.

- Ya veremos. - ¿Y si encuentran algo más?

Hola, ¿está el Sr. Whitewood?

Me Ilamo Terry.

Que pase.

Gracias.

Estaba pensando en ir a visitar a Brad.

Su madre no puede ir hasta el fin de semana porque trabaja.

Quería saber si piensa ir.

Tal vez.

Bueno, si va,

¿le importa que vaya con usted?

No veo por qué no.

Has hecho mucho por mi chico.

Eso espero.

- Has hecho que cambie. - Gracias.

No entiendo por qué sueltan a los demás y le fijan una fianza tan alta a Brad.

No lo entiendo.

Piensan que, si se queda allí bastante tiempo, no sabrá lo que dice.

¿Sobre qué?

¿Quieres cereales?

No, gracias.

¿De qué tienes miedo, chaval? ¿De un hatajo de ladrones de tractores?

¿Qué les debes a esos tipos? ¿Qué han hecho por ti?

¿Qué ha hecho tu padre por ti?

No hablo mal de mi familia.

Hola.

Hazme un favor. Son 12.000 en efectivo.

- Dile a Brad... - No los quiere.

Deja que decida él.

He dicho que no los quiere.

Esa tarta tiene buena pinta.

¿Le has metido una lima?

No sabía que os conocierais.

¿A Lucas?

Es el único de los muchachos que sabe lo que es una horquilla.

Va a ser mi protegido.

¿Cómo estás? Seguro que estás nerviosa.

- Estoy bien. - ¿Has estado alguna vez en una cárcel?

Nunca.

Es desagradable. Siempre me pone los pelos de punta.

¿Quieres un poco?

- ¿Qué es? ¿Bourbon? - Es whisky de centeno.

- Bebe si quieres. - Lo había oído.

No es mala idea que te emborraches un poco antes de entrar,

que entres en calor.

El caso es que, para ti, será peor.

Y eso, ¿por qué?

- Porque eres una chica. - Una chica guapa.

Por ser una chica muy guapa.

Los demás reclusos y pervertidos te mirarán de arriba abajo.

- Te desnudarán con la mirada. - Es cierto, los presos te miran así.

- ¿No me vais a proteger? - No podemos protegerte de sus miradas.

No te preocupes.

Un sorbo más y no sentirás nada.

Vamos.

- Bebe. - Es del bueno.

Bebe.

- Estoy bien. - Da igual, déjala por ahí.

- Vamos. - Me has tocado.

Quiero ir a ver a Brad.

A la mierda con Brad.

- ¿Qué estás haciendo? - Cometió un error.

Dejó que una mujer le gobernase la vida. Eso es un error.

¿Qué quieres decir?

Quiero largarme de este antro.

¿No estás asustada?

Bébetelo. ¿Tienes la pastilla? ¿Dónde está? Enséñamela.

Bien, bebe.

¿No estás asustada?

- Pues deberías estarlo. - No tengo miedo de ti.

¿Aún no estás asustada? Tenemos que dejar algo claro.

No vas a ninguna parte. Vamos a dejarlo claro.

No vas a ver a mi hijo.

Dame tu palabra.

Tengo que oírtelo decir y creérmelo.

- Quiero a Brad. - Èse es tu error.

- Lo quiero. - Es un error.

Se acabó. Sabes demasiado, piensas demasiado y hablas demasiado.

¿Adónde vas? ¿Adónde coño vas?

Ven aquí, que te voy a decir algo.

- La respuesta es no. - No te lo estoy preguntando.

La respuesta es no.

Cuando acabe contigo, no querrá ni tocarte.

- Déjame. - ¿Lo entiendes? No querrá ni tocarte.

¿Entiendes?

- ¿Y bien? - Siéntese.

Señora.

¿Vive aquí Thomas Whitewood?

¿Eres Thomas Whitewood?

- ¿Por qué lo pregunta? - Necesito que firmes esto.

Fírmalo, por favor.

¿Qué es?

Gracias.

Alguien le ha dado tu nombre al jurado de acusación.

Muy bien, hijo de puta.

Dios.

Dios, qué hijo de puta.

Cerdo, hijo de puta.

No te preocupes por la citación, no tienen nada contra ti.

Espero que no.

Sólo están buscando, a ver qué pescan.

Por cierto, ¿dónde está ese tractor?

- Patch... - Cuesta arriba.

Habéis encontrado el tractor donde Cristo perdió el gorro.

Lo encontramos porque el año pasado Dickie cazó un ciervo en este bosque.

Un ciervo blanco, ahí mismo.

Eh, ¿qué es eso?

Creía que se caería de espaldas en la fosa.

Aggie, me gusta el anillo que tienes.

- ¿Cuánto te ha costado? - Ni idea.

- ¿Es un zafiro de verdad? - No te hace falta saberlo.

Pero me gustaría.

¿Es una pistola de verdad?

¿Has estado en el oeste, Tommy?

¿Nunca has oído un coyote?

Hacen este sonido:

Cuando la hembra entra en celo,

Io primero que hace es encargarse de los machos.

Luego se dirige a la ciudad.

Todos los perros del barrio la huelen.

Se vuelven locos y la siguen.

Ella los atrae hacia el desierto.

Escoge a un perro.

Los demás coyotes se acercan y lo rodean.

Matan al perro y lo devoran.

Si comparecieses ante el jurado de acusación, ¿qué dirías?

Nada.

- Papá... - Mentiroso.

Es el trato. Dejadme libre ahora o no digo ni una palabra más.

No puedo. Tu padre ya ha hecho desaparecer a tres chicos.

Sólo nos has hablado de robos de tractores.

¿Por qué íbamos a creer que tienes más información?

¿Habéis oído hablar de Lester Peralsky?

Mamá, Terry y yo nos marchamos, nos largamos de aquí.

¿Adónde os vais?

- Tengo parientes... - Lejos.

¿Nos podéis prestar algo de dinero?

No estoy segura.

- Tengo un poco. - Estupendo.

Pequeño Brad, ¿has tenido noticias de Tommy?

No quiero ni pensar en Tommy.

- ¿Qué quieres decir con eso? - Lo que he dicho, que te olvides de él.

¿Qué me decís a esto?

Lo atamos a un árbol

en las profundidades del bosque

y nos quedamos mirándolo un rato.

¿Os lo imagináis?

Está atado a un árbol, desnudo.

Podríamos darle algo de chupar

- o una lata de Budweiser. - Cállate.

Supongamos que esa chica está con él.

Pues le damos pasaporte a la chica.

Qué pena, era muy guapa.

Convendría que fuese por la noche.

¿No os parece?

- No quiero formar parte de esto. - Boyd.

Tienes el alma de un cerdo.

Un cerdo que va al matadero.

Oinc, oinc, oinc.

No me importa.

A éste no lo toco.

¿Y bien?

Puedes colgarla donde vayas, si quieres.

Gracias.

Tenemos que irnos.

Hay algo más de 400.

- Es mucho. - Es una situación de necesidad.

Gracias, abuela.

- Cuida de Terry. - La cuidaré.

- Adiós. - Adiós.

MAMÀ

- ¿Cómo va? - Ya casi está.

Podríamos esperar hasta por la mañana.

Tu madre volverá por la mañana. Cuanto más lejos estemos, mejor.

He olvidado darle de comer al perro.

Hola, papá.

¿Te han dejado salir de la trena?

Les he contado un montón de mentiras y me voy adonde no me encuentren.

Eso está bien.

Adonde nadie me encuentre.

Bien.

¿Me das una cerveza?

Sí, claro.

Tengo que mear.

Me alegro de verte, de veras.

Estás pálido.

Soy pálido.

¿Qué has hecho esta noche?

Me he emborrachado y me he peleado con Mary Sue. La he echado.

He estado en Andy's. Lo de siempre, ya sabes.

Lo sé.

¿Sabes dónde he estado?

No es nada. Me he cortado con una alambrada.

No te muevas.

- ¡No te muevas! - Sólo voy a buscar...

He dicho que no te muevas.

¿Es la pistola que utilizaste?

Es una buena pistola.

¿Es la que usaste para matar a Tommy? Está muerto, ¿verdad?

No me hables de Tommy.

¿Es la que usaste para matar a Terry?

Jamás le he hecho nada a Terry.

¡Espera, espera!

¿Es la pistola que has usado con todos, conmigo también?

¿Es la pistola de la familia, papá?

Dios.

Suéltala. ¿Qué bicho te ha picado?

Vas a morir.

Si algo tengo claro,

aparte de que quería a Terry antes de que la matases,

es que vas a morir.

¿Tienes agallas para matarme?

Soy sangre de tu sangre, soy tu familia.

- No perteneces a mi familia, ya no. - Te has vuelto loco.

Escucha.

- ¿Qué? - Sé lo que es.

Los polis te han jodido la cabeza.

Tengo la mente despejada, papá.

Antes de que te volviesen loco, debes de haber sentido algo.

Te di dinero, te di un coche, te acogí.

- ¿Eso no significa nada? - ¿Qué significa?

¿Qué significa?

- Significa que siento algo por ti. - ¿Qué coño sientes?

Me importas. ¿Qué?

Te quiero.

¿Es eso lo que quieres oír?

Te quiero.

Hijo de puta.

Yo también te quiero, papá.

No.

No soy como tú.

Esto resulta demasiado fácil.

Quiero que mueras lentamente.

Quiero que mueras un poco todos los días durante el resto de tu vida.

Adelante.

- ¡No te muevas! - No me he movido.

¿Cómo se Ilama?

Bradford Whitewood.

¿Y cómo se le conoce?

Brad, el pequeño Brad, Brad junior.

¿Y hay un Brad sénior? ¿Un gran Brad?

- Sí, señor. - ¿Quién es?

- Mi padre. - ¿Qué ha dicho?

Es mi padre.

Subtítulos de Visiontext: Beatriz Torres

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