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Antes de que procedamos...
que el acusado explique la presencia de esta familia en el tribunal.
Son los hijos de mi amigo, Monsieur le Pr�sident.
Su madre me dio refugio mientras yo buscaba trabajo.
S�, bien, contin�e.
Lo siento.
Es s�lo que...
yo sab�a que estaban muy hambrientos.
Cuando los vi parados ah�, mirando todo ese pan...
- Estaban muertos de hambre, monsieur. - Entonces reconoce el robo.
S�, as� es.
- Habr�a... - La sentencia es diez a�os.
�Diez a�os? No es posible. Usted no entiende, monsieur.
Desalojen el tribunal.
Presenten el siguiente caso. Quiten la prueba.
Duplique el ritmo a babor, se�or. �Chocaremos con las rocas!
�Chocaremos con las rocas!
�Duplicar el ritmo a babor!
�Inviertan los remos de babor!
�Invertir los remos de babor!
�Invertir los remos de babor!
�Uno!
�Dos! �Tres!
�Vamos a naufragar! �Nos hundiremos!
�Bien! Entonces podremos descansar.
C�llate y haz tu trabajo.
�Vamos a chocar!
�Qu�tennos las cadenas!
�Nos estamos hundiendo! �Qu�tennos las cadenas!
�Que esos hombres vuelvan a los bancos!
�Guardias! Levanten esta viga.
- Jam�s la levantar�n. - �Necesitamos una palanca!
Jean, ve para all�.
- Esa viga lo aplastar�. - Est� mejor muerto.
Paso a�os educando a esta bestia. Le ense�o a leer y escribir.
Ahora me contesta as�.
Baja.
�Baja!
H�ganse a un lado. H�ganse a un lado. Nosotros lo haremos, teniente.
Anda, Jean.
�Saquen a ese hombre de ah� abajo!
- Est� malherido, teniente. - Qu�tenle el aro. Se est� muriendo.
Ll�venlo a popa. P�nganlo c�modo.
Pero no toquen el aro del cuello.
�Regulaciones, teniente Javert?
Regulaciones.
N�mero 576, para ser espec�fico.
- Puede que muera. - No.
No es una regulaci�n.
Estipulan todo.
�As� es!
Incluso el n�mero de latigazos, por ejemplo.
Oc�pate de ese remo, Valjean.
Tranquilo, Jean.
�Oc�pense de sus remos! �Nos estamos deslizando!
�Oc�pense de sus remos!
�No, Genflou! �No fue mi intenci�n! �Por favor, Genflou! �Ay, no, Genflou!
�Malnacido hijo de Satan�s!
Vaya, una paliza diaria no es suficiente.
- �Atacar a otro recluso? - Fue una broma, teniente.
A Brevet no le pareci� as�. �No es cierto, Brevet?
Fue una broma, teniente. S�, teniente.
- No me parece. Vuelve a tu trabajo. - S�, se�or.
Y t�... �10 latigazos!
No te metas, Jean.
Parece que no tienes suficiente trabajo, Valjean.
Cuidado, Jean. Trata de enga�arte. S�lo te quedan tres semanas.
No tengo ning�n deseo de acortar o prolongar la sentencia.
Mi deber es ocuparme de que no infrinja ninguna regla.
T� has infringido una y por eso recibir�s diez latigazos.
Ahora vuelvan a trabajar.
�Bien?
Su padre no habr�a aprobado esto.
�Qu� tiene que ver mi padre con ello?
S� que el anciano que muri� encadenado en el banco junto a m�...
era el padre del teniente.
Era un buen hombre, un buen compa�ero.
Era un tonto, igual que t� y todos los criminales.
Pensaba que las leyes se hicieron para los dem�s.
Y si, como dices, lo conoc�as...
entonces sabes que nac� all�, en el pabell�n de las mujeres.
Me cri� la ley y s� algo al respecto.
Es dura, pero es sabia y justa.
No puede haber ning�n compromiso con ella.
S�lo pens� que podr�a...
Pensaste que usar�as tu conocimiento en contra de m�.
Eso no fue muy inteligente.
Consid�rate afortunado de que no duplico tu castigo.
Ahora vuelve a tu trabajo.
�Bien? �Le hiciste cambiar de opini�n?
Jean, tengo algo para a�adir a tu educaci�n.
- �Escribo? - No.
Esto es para tu memoria.
En las monta�as, que en una �poca eran mi hogar...
hay una superstici�n de que en las cr�as de los lobos...
a veces nace un perro.
Como �l sabr�a demasiado sobre las costumbres de los lobos...
la madre loba lo destruye instant�neamente.
Pero de vez en cuando, un perro semejante llega a la madurez.
Es entonces cuando mi gente dice:
"Que los lobos se cuiden".
Jean Valjean, ladr�n, n�mero 1082.
Sentenciado a 10 a�os. Queda en libertad condicional el 8 de mayo de este a�o.
Muy bien, haz tu marca ah�.
Haz tu marca. Ah�.
Est�s asignado al distrito de Orl�ans.
Ve para all� inmediatamente y pres�ntate a la jefatura de polic�a.
A partir de entonces, pres�ntate una vez por mes.
En caso de incumplimiento, ser�s arrestado y enviado de nuevo aqu� de por vida.
�Entiendes?
- �Esto est� marcado amarillo! - Es amarillo, dice.
P�gale.
Aprendiste a escribir mientras estabas aqu�.
Puedes agradecerle al rey por la educaci�n.
Todav�a no.
Tambi�n aprend� a contar. Faltan 11 francos.
- 33 francos. - 44.
- �33! - �3653 d�as!
- �Creen que me olvid� alguno de ellos? - Muchos.
- Los domingos. - �Trabaj� los domingos!
Un d�a de descanso. Regulaci�n del estado. L�rgate.
- P�guenle el resto de su dinero. - Pero no se acostumbra.
�P�guenle!
Conozco las regulaciones. Me ocupar� de usted luego.
- Gracias, se�or. - �Y t�!
Ven aqu�.
Ponte en posici�n de firme cuando te diriges a un funcionario policial.
Ahora, vete.
Boulgeral, ladr�n...
Ni�os. Por favor, ni�os. D�jenme en paz. D�jenme en paz.
Tu tarjeta de identidad, presidiario.
�Presidiario?
A�n tienes la marca del aro en el cuello.
AMARI LLO
No te entretengas aqu�, presidiario. Sigue tu camino.
- �La cena estar� lista pronto? - No te serviremos a ti.
- �Por qu�? - Eres un presidiario. Vete.
No pido comer con sus hu�spedes. Comer� con los perros, dormir� en el establo.
- Tengo dinero. - Dinero de presidiario.
- Trabaj� 10 a�os para gan�rmelo. - No te dar� de comer. Fuera.
- S� me dar� de comer. - Cabo. �Cabo!
�Cerda gorda!
No s� c�mo hago mis tareas si me env�an al otro lado de la ciudad a esta hora.
Despu�s de todo, era un bautismo y esperan algo del obispo.
Todos esperan algo del obispo.
Pero no ten�a que regalar la mitad de nuestra cena.
Perm�tame que me quede. Unos minutos y me ir�. S�lo unos minutos.
Doce leguas he recorrido hoy a trav�s de cuatro pueblos...
y en todas partes me echan los perros encima.
Pido comida, no me dan nada. Digo que puedo pagar, me echan.
Hasta ped� quedarme en la c�rcel y el carcelero no me dej� entrar.
Ponga otro lugar en la mesa, por favor, Madame Magloire.
Usted no entiende. Soy un reo liberado, un esclavo de las galeras.
Me llamo Jean Valjean, n�mero 1-0...
Estaremos felices si nos acompa�a para cenar, se�or.
�Es esto una posada?
- Le digo que puedo pagar. Tengo dinero. - No es necesario.
- Soy un sacerdote. - �Un sacerdote?
Por supuesto. Deb� haberme dado cuenta.
Usted me dar� comida, cur�, y quiz�s no quiera mi dinero, sacerdote.
Ella es Mademoiselle Courbet, mi hermana.
Y ella es Madame Magloire, mi ama de llaves.
- �Nos acompa�ar�, monsieur? - Si me da comida, comer� afuera.
�Prefiere eso, Monsieur Valjean?
- Esta es su casa. - Es propiedad de la iglesia.
La iglesia le pertenece a su gente.
Nos sentiremos honrados con su presencia.
Me temo que encontrar� que nuestra comida es muy escasa.
Pero la buena Madame Magloire dio parte de nuestra cena a un feligr�s merecedor.
Am�n.
Madame Magloire.
Tenemos un invitado.
�No nos falta algo?
Perd�neme, se�or, pero tenemos tan pocas oportunidades de vida social aqu�...
que cuando nos honra un visitante...
siento que debo mostrarle todas nuestras cosas elegantes.
Gracias.
Nos faltan las velas, madame.
Son de plata, se�or.
Un regalo de las hermanas del convento de la Ni�a Mar�a, cerca de Par�s.
El convento bien puede regal�rselas despu�s de todo lo que hizo por ellas.
El convento de la Ni�a Mar�a ense�a a las jovencitas...
a ser mujeres refinadas.
Un producto poco com�n, se�or.
Madame Magloire tiene la sensaci�n de que el mundo est� lleno de ladrones...
todos ansiosos por robar nuestra plata.
Yo soy un ladr�n.
Pas� diez a�os en las galeras por robar una hogaza de pan.
Cometieron una gran injusticia con usted.
Madame Magloire, despu�s de la cena...
por favor, ponga mantas sobre la cama de la salita.
Estoy seguro de que nuestro invitado est� cansado y le gustar�a pasar la noche aqu�.
�Un vaso de vino, se�or?
Es usted un tonto, Courbet.
Soy un reo liberado con unos m�seros francos del estado en el bolsillo.
Sin embargo, usted me da comida y una cama en su casa.
�Qu� me impide que lo estrangule mientras duerme y le robe sus tesoros?
Funciona en ambas direcciones, hijo m�o.
�Qu� me impedir� a m� que...?
Ah, bien, tendr�a que encontrar otra manera.
Venga.
- Pero usted no lo har�a. - �Por qu�?
Porque en el fondo, es un buen hombre, igual que todos los otros hombres.
Me arrancaron a golpes lo bueno hace muchos a�os.
No vaya a ser que olvide, me dieron eso... amarillo.
Presidiario liberado. Hombre peligroso.
Fue el miedo el que les hizo hacer eso, Valjean.
Estamos en una �poca agitada y el miedo est� en todos lados.
Conduce a la amargura, el odio, a que se echen los perros unos a otros.
Pero no olvide que en cada uno de nosotros reside la semilla...
que puede conquistar todo esto.
S�, aun en el m�s perverso de los hombres, hijo m�o, hay algo de bondad.
Es verdad.
Y no permita que su propio temor a ello, lo enceguezca y no se lo deje ver.
No, b�squelo y lo encontrar�.
Estoy predicando y usted est� cansado.
Es una cama dura, pero conf�o que hallar� algo de comodidad en ella.
Dorm� durante diez a�os sobre un banco de remos.
Hay hombres libres que duermen cada noche sobre la tierra h�meda.
Nunca intente intercambiar sus problemas, hijo. No le gustar�n los de los otros.
Que descanse bien.
Por favor, Madame Magloire, estoy segura de que su intenci�n no fue grosera.
Haya sido o no su intenci�n, fue grosero.
Comi� su cena, durmi� bajo su techo...
y luego se fue a hurtadillas sin ni siquiera pedir permiso.
Quiz�s sea un hombre a quien le gusta el silencio por la ma�ana.
Tal vez estaba apurado.
�No tan apurado como para no llevarse la �ltima presa de pollo!
- Creo que podemos darnos ese lujo. - �Ve?
- �Es la cesta de la plata? - S�.
- �D�nde est� la plata? - No tengo la menor idea.
Adelante.
�Cu�l es el problema, cabo?
Los reconoc� inmediatamente como suyos, Su Eminencia.
- No lleg� lejos con ellos. - Desapareci� todo menos...
- �Es �l! - Silencio, Madame Magloire.
Vaya estupidez, Monsieur Valjean.
Le dije que esto le aportar�a mucho m�s que los platos.
Temo que no ir� lejos si es tan olvidadizo.
Puede estar seguro de eso, se�or.
�Por qu� lo tiene detenido, cabo?
�Por qu� lo tengo detenido? Es un ladr�n, un ex presidiario. Rob� su plater�a.
�Qui�n dijo eso? Es un regalo que le hice yo.
�Acaso �l no se lo dijo?
- Por supuesto que s�, pero �l es... - Pues, lib�relo entonces.
Soy un obispo de la iglesia. �Se atreve a dudar de m�, cabo?
Usted se los dio, Su Eminencia.
Tambi�n est� el asunto de que �l provoc� un tumulto en la posada anoche.
Si eso es una acusaci�n, deber�a arrestar a casi todos los hombres de la ciudad...
incluyendo a usted mismo.
Tiene nuestro permiso para retirarse, cabo.
�Usted es un obispo?
La iglesia es infalible en asuntos de fe y doctrina, no de hombres, Valjean.
�Y me deja libre? �No me env�a de regreso a las galeras?
No, hijo m�o. Y esta vez, ll�vese estos, libremente.
Y �selos prudentemente para que nunca tenga que volver a las galeras.
- Pero yo... - No, no. Yo deber�a agradecerle.
El que da es el que recibe el beneficio de un regalo, hijo m�o.
Es su alma la que se exalta y se satisface...
porque siente que ha hecho algo generoso y noble...
que lo coloca por encima de otros hombres.
�Entiende eso, Valjean?
Digamos entonces que he hecho esto para complacerme...
al demostrar una cuesti�n...
y que en el futuro, usted no contemplar� a todos los hombres con recelo.
Puede suceder que estos tesoros materiales...
conduzcan a los del esp�ritu...
y un d�a, comprender� su verdadero valor.
�Entiende eso?
No s�.
Monsieur Valjean, mi hermano es un hombre muy bueno...
y le est� dando un consejo excelente: ll�vese la plata.
Pero si desea mantenerla en este mundo pr�ctico...
ser�a prudente que reemplazara esos harapos...
y tambi�n que se quitara esa barba fea.
A diferencia de mi hermano, la polic�a rara vez busca los valores espirituales.
Me han dicho que cultivar papas es m�s pr�ctico y menos peligroso.
Pero la belleza tiene su lugar, incluso en estas �pocas.
- No soy un hombre religioso. - Pocos de nosotros lo somos.
�Compra plata?
Ah, s�, se�or. Entre, �s�?
Son de mi buena calidad. Perm�tame que los pese y le ofrecer� un precio.
Puedo darle 408 francos. �Satisfactorio?
S�. Satisfactorio.
- Y ahora estos... - Un momento. Decid� no vender estos.
- �Desbocado! �Desbocado! �Desbocado! - Pero usted dijo...
�Socorro! �Socorro!
�George! �George! �Mi muchacho!
- �Podemos hacer algo? - No, estoy bien.
- Necesito recuperar el aliento. - �Le estamos agradecidos!
Es un buen hombre que le salv� la vida al ni�o, se�or.
- Abran paso. A un lado, por favor. - Monsieur, es usted un hombre valiente.
Descanse aqu�, se�or. Me ocupar� de que no lo molesten.
Vuelvan a sus mesas, caballeros.
- �Puedo servirle algo? - Si me permite sentarme aqu� un minuto.
Por supuesto, se�or.
No s� qu� decir, c�mo agradecerle.
Le salv� la vida a mi nieto.
- S�lo habr�a sufrido una mala ca�da. - Es usted demasiado modesto.
Y debe permitirme que le haga alg�n favor a cambio.
Su nombre, se�or. Debo saber su nombre.
Es Madeleine, monsieur. Madeleine. Y no me debe ning�n favor.
Pero, Monsieur Madeleine, por favor. Su ropa. Por lo menos, perm�tame...
No es nada. Es s�lo polvo, monsieur.
- Por favor, debo estar en Orl�ans ma�ana. - �Orl�ans?
Pero eso es perfecto. Yo mismo regreso all� en menos de una hora.
Debe permitirme que lo lleve. No aceptar� "no" como respuesta. �De acuerdo?
- De acuerdo. - Perfecto.
Ir� con nosotros, Jacques.
�Es usted un conciudadano, Monsieur Madeleine?
- No recuerdo el nombre. - Me dirig�a all� para buscar trabajo.
Entonces no podr�a pedir nada mejor.
Tengo influencias en Orl�ans.
�A qu� se dedica, monsieur?
Soy un... alfarero, monsieur.
Incre�ble. Yo tambi�n. Ese es uno de mis talleres.
Nada, le aseguro, comparable a mi f�brica en Orl�ans.
De hecho, hab�a venido para concretar su venta. Pero, venga. Le interesar�.
Adem�s, debo despachar algunos asuntos antes de que partamos. Venga.
Si no fuera un ciudadano leal...
Su dinero, monsieur. 408 francos.
Y sus candelabros. �No considerar� venderlos?
- No. No, lo siento, monsieur, pero no. - Como usted desee, monsieur.
Estaba por decir que si yo no fuera un ciudadano leal de Orl�ans, no ir�a all�.
Es un lugar sucio y violento, se�or.
Este pueblo le convendr�a much�simo m�s.
Pero tengo asuntos en Orl�ans.
Eche un vistazo. D�game qu� opina de nuestro producto.
Partiremos en cuanto complete algunos documentos.
Robert.
- �Desea algo, monsieur? - S�lo mirar su taller.
�Est� interesado en comprar tal vez?
- Pero tiene una opini�n de nuestro taller. - El producto es pobre.
Ahora que ha expresado una opini�n y molestado a mis hombres, espere afuera.
Pues, no, monsieur.
Me parece que s�.
Como guste.
Monsieur, una pregunta.
�Por qu� una pieza es gruesa y la otra delgada?
- Una pieza est� bien vidriada, la otra no. - Siempre es as�.
- Cada uno tiene una habilidad diferente. - Y el producto siempre ha sido malo.
Verdad.
�Por qu� no dejar que cada hombre haga lo que mejor hace?
El mejor alfarero que moldee, el mejor barnizador que vidr�e.
Nuestros artesanos siempre han...
Quiz�s tenga raz�n. �C�mo se le...?
- Soy un hombre con cerebro que uso. - Podr�a ser un alfarero.
Si fuera un hombre rico adem�s de inteligente...
sugerir�a que comprara el taller y probara sus ideas.
�Comprar?
Date prisa, Jacques. Dile a Pierre que estamos listos para partir.
Lamento la demora, monsieur...
pero si hemos de llegar a Orl�ans esta noche, debemos ponernos en marcha.
He decidido seguir su consejo y quedarme en este pueblo agradable, se�or.
Y hay un asunto que me gustar�a discutir con usted.
�Estoy encantado! �Encantado! Acomp��eme, monsieur.
As� termina la primera fase de la vida de Jean Valjean
Y es este mismo dise�o el que nos ha hecho famosos en toda Francia.
Nuestra f�brica es la mejor del distrito...
nuestro pueblo, el m�s pr�spero.
Amigos, el momento es ahora.
�S�! �S�!
- �Bien, Robert? - �Bien qu�?
Bien, pensamos que usted le pedir�a que firme.
Deb� haber sabido que el vino no era totalmente gratis.
�Por qu� no se lo piden ustedes mismos?
Sabe que a Monsieur Madeleine le disgusta todo tipo de demostraci�n.
Sus obras de bien, su beneficencia; no quiere o�r nada al respecto.
Tem�amos que podr�amos hacerlo sentir inc�modo, Robert.
Creo que le tienen miedo, nada m�s.
Por favor, Robert. Usted es su amigo. Conv�nzalo.
Sin el consentimiento de �l, no somos nada.
Est� bien.
Pero creo que todos ustedes deber�an volver al vivero.
Cuentas, cuentas.
El dinero parece ir en una sola direcci�n, Ren�: hacia afuera.
Pero hay varias cuentas atrasadas, Monsieur Madeleine.
- Si me permite que presione... - Pagar�n a su debido tiempo, Ren�.
�Qu� m�s?
Est� el cheque para el convento de la Ni�a Mar�a.
Pero pens� que en este momento, como estamos cortos de efectivo...
- unos d�as m�s no har�an ninguna... - Estamos en excelente estado.
Y aunque no fuera as�...
Cada mes. S�, Monsieur Madeleine.
�Interrumpo?
Cuando estoy ocupado, nada me gusta m�s que las interrupciones.
Muy bien, Ren�.
�Ahora qu�?
Queremos presentar una petici�n al rey con respecto a la carta de la ciudad.
El concejo solicita respetuosamente que la firmes.
Ciudad, �eh? Estamos subiendo en el mundo.
As� parecer�a.
�Bien?
Es rid�culo, Robert.
�Nombrarme alcalde? Pues, es imposible.
- Deben pedirle a otro. - �Por qu�?
Porque no podr�a hacerlo.
- �Para qu� me quieren a m�? - �A qui�n otro elegir�an?
No hay m�s de 20 personas que no dependan de esta f�brica para su existencia.
- Y hace seis a�os, era adobe y barro. - Seis a�os.
- �Qu� saben de m� antes de eso? - �Qu� importa? Saben qui�n eres ahora.
- Me importa a m�, Robert. - A m� no.
Hace s�lo seis a�os que me conoces. �C�mo sabes qu� era antes?
�Por qu� habr�a de importarme?
Robert, voy a mostrarte algo.
Algo que nunca le he mostrado a nadie.
No es necesario.
�Sab�as de esto?
�Recuerdas la primera vez que viniste y me superaste en una prueba de fuerza?
Vi las marcas del aro en tu cuello.
- �Bien, entonces? - Eso fue hace a�os. Est� todo olvidado.
No por m�. �Ves eso? Orl�ans. Nunca me pre...
Nunca me present�.
No s�lo soy un ex presidiario sino que viol� mi libertad condicional.
Cualquier d�a, cualquier noche, pueden arrestarme y enviarme de regreso.
- Esta vez, ser� de por vida. - Algo que no han hecho.
Llevas seis a�os aqu�, nunca te escondiste.
�Crees que alguien te reconocer�a como el hombre que vino hace seis a�os?
Ni siquiera yo mismo te reconocer�a.
Robert, eres el mentiroso m�s alentador que conozco.
De acuerdo, es cierto.
Pero hace a�os que vives con estos pensamientos.
�Ser�an peores si fueras el alcalde?
Y adem�s, te dar� tema de conversaci�n si alguna vez vuelven a arrestarte.
Haces que suene casi alentador.
Debo pensarlo, Robert.
Dile al concejo que lo considerar�.
�Monsieur Madeleine es su nuevo alcalde?
Nuestro primer alcalde.
Es su alfarer�a la que est� all�, �verdad?
As� es, s�, monsieur.
�S�, Ren�?
S�lo porque son funcionarios, algunos creen que es su deber recibirlos.
- �Qui�n es? - No quiso darme su nombre.
S�lo insisti� en ver al alcalde personalmente.
Ya veo. Probablemente no se dio cuenta de nuestra importancia. Que pase, Ren�.
S�, monsieur.
Inspector Javert, monsieur.
Asignado directamente a esta ciudad por el comisario de Par�s.
La polic�a estatal es sumamente eficiente.
Al rey le pareci� apropiado aprobarnos como ciudad hace s�lo tres d�as.
En �pocas turbulentas, es el deber de la polic�a...
ser particularmente eficiente, Monsieur le Maire.
- S�, supongo que es as�, inspector... - Javert.
S�, aqu� est�. �tienne Javert.
Nacido en Marsella. Entr� al servicio policial en Marsella.
Las galeras, supongo.
S�, se�or. Mi trabajo all� condujo a este ascenso.
Ya veo. Sus antecedentes son excelentes.
El trabajo policial es mi vida, Monsieur le Maire.
- Me enorgullezco de ser un buen oficial. - Eso est� muy bien.
S�lo que me temo que tendr� poca pr�ctica aqu�, inspector Javert.
- Somos un pueblo tranquilo. - Eso he o�do.
- Pero hay delitos en todos lados. - Y suciedad tambi�n, si mira con esmero.
S�lo jur� respetar y defender las leyes de Francia.
Y estar� encantado de asistirlo.
S�lo sugiero que no busque el mal donde no existe.
Si hiciera eso, se�or, ser�a culpable de inmoralidad personal...
y renunciar�a.
Entonces nos entendemos.
- Conf�o en que trabajaremos bien juntos. - Gracias.
Tratar� de molestarlo lo menos posible.
- Buenos d�as, inspector. - Buenos d�as.
- �Abr�chese la casaca! - S�lo verificaba el candado, se�or.
Siga patrullando.
S�, se�or.
- �Ocurre algo? - Soy un compa�ero de juerga l�gubre hoy.
Est�n mejor sin m�.
- Monsieur le Maire. - Vamos.
- No bebi� una copa conmigo. - Ma�ana, posiblemente.
- Vuelva a entrar. - �D�jeme en paz!
Nadie bebe conmigo.
- Hola, petite. - Por favor, monsieur, d�jeme pasar.
- Me conoces. - Demasiado bien. D�jeme pasar.
- Qu� elegantes estamos esta noche, �no? - �D�jeme pasar!
Por supuesto, condesa.
�Un momento, gatita del callej�n!
�Su�lteme, pat�n grosero!
�Su�lteme!
�Pat�n grosero, su�lteme!
�Basta ya!
- �Oc�pese de ella! - Por favor, inspector.
�Enci�rrela!
Se lo juro, no fue culpa m�a, Monsieur Javert.
Debe creerme. Perd� los estribos.
�D�nde est� �l ahora? �Por qu� no est� aqu�?
Le pedir� que me perdone.
Por favor, monsieur, �l me conoce. Sabe que no quise causarle da�o.
Fue s�lo que...
Monsieur, debe o�rme.
Estoy enferma. Deber�a estar en casa en la cama.
Tengo fiebre. M�reme, Monsieur Javert.
Estoy enferma. �No lo ve?
Se ocupar�n de usted en la prisi�n.
Por favor. Por favor, Monsieur Javert, tiene que o�rme.
Le dir� todo. Tengo una hija.
Me la cuidan un posadero y su esposa.
Pero debo pagar por ella. Me hacen pagar m�s y m�s.
Si no pago, la echar�n a la calle.
�No entiende? �Si no pago, morir� de hambre!
Pierre. Ll�vesela.
Ay, no, no. Por favor, monsieur. �Tiene que escucharme!
�Mi hija! �Mi Cosette!
�Espere!
Monsieur, cambi� de idea. �Me dejar� en libertad?
Monsieur le Maire, es un honor para mi oficina.
Monsieur le Maire. �l es la causa de todos mis problemas.
Lo reto a que le niegue a Monsieur Javert que las arp�as chismosas de su f�brica...
me hicieron despedir cuando se enteraron de que ten�a una hija.
Trabaj� para �l cuando vine de Par�s. Cada centavo fue para el cuidado de Cosette.
�Trabaj� duro! �Me ocupaba de mis cosas!
- No sab�a nada de esto. - Estoy en la calle por culpa suya.
�Silencio, mujer! Le est� hablando a Monsieur le Maire.
- �Escupo sobre Monsieur le Maire! - �Ll�vesela!
Espere. �Qu� har� con ella, inspector?
No tema. Por alterar el orden p�blico, ser� sentenciada a seis meses.
�Seis meses?
- Y por el insulto a su persona... - Olvide el insulto.
Muy bien. Pero est� el otro cargo.
- Obviamente, la mujer est� enferma. - La atender�n en el hospital carcelario.
- No ir� a la c�rcel. - Usted entiende mal.
Esta mujer viol� el toque de queda y alter� el orden p�blico...
- al atacar a un ciudadano. - Un calavera que estaba ebrio.
Si ella no hubiese estado en la calle, el incidente no habr�a ocurrido.
- Cumplir� seis meses de condena. - No cumplir� ni un solo d�a.
Aparentemente, usted no entiende. Esto es un asunto de la ley.
- Esto es un asunto de justicia. - Son la misma cosa.
Esto es un asunto policial y soy el jefe del distrito. Yo arrest� a esta mujer.
Es un asunto para la comuna de la que soy un magistrado. Liberar� a la mujer.
Como usted desee.
Venga.
- �No ir� a prisi�n? - No.
No puedo reparar lo que le pas� en mi f�brica...
pero puedo ocuparme de que la atiendan.
Si me dice d�nde est� su hija, se la traer�.
�Cosette?
�Usted me traer� a Cosette?
Se la traer�.
Buenas noches, inspector.
Buenas noches, Monsieur le Maire.
Lo siento, monsieur, pero los zapatos... no estoy acostumbrada a ellos.
Son una molestia de todos modos, excepto en d�as de lluvia.
Adelante.
Madame Fantine, tiene visitas.
Monsieur Madeleine, no sab�a que vendr�a.
Mi cabello est�...
Ella es Cosette.
Pero, monsieur, est� equivocado.
Ella no es mi hija.
Es adorable, pero Cosette... Cosette era...
Eso fue hace seis a�os, Fantine.
Su hijita ya no es una ni�a.
No llores, mam�.
No llores.
Deja que llore un poquito...
por todos los a�os que estuvimos separadas.
No me dijo que era tan hermosa, monsieur.
No. Supongo que...
Monsieur, �mi madre est� por morirse?
- �Por qu� preguntas eso? - �S�?
Anoche dijimos que todos deben decir siempre la verdad, �no es cierto?
Entonces debo decirte que creo que s�. Tuvo una vida dif�cil e infeliz.
Estar� m�s feliz donde sea que est�...
y ser� m�s feliz al saber que t� est�s a salvo y bien.
�Tu madre sabe que est� por morirse, Cosette?
Creo que s�, monsieur.
Cuando la veas ma�ana, dile que har� todo lo posible para criarte como un padre...
para plantarme entre t� y cualquier mal.
Hag�mosla feliz y no pensemos en la muerte en una ma�ana tan bella.
- �De acuerdo? - De acuerdo.
Un placer inesperado, inspector.
- Pens� en ir a verlo a su oficina. - Pues, estoy aqu�.
- �Me acompa�a? - S�lo por un momento.
Ando escaso de tiempo.
Temo que no podr� asistir a la reuni�n municipal. Voy en camino a Arras.
Lo echaremos de menos, inspector. Pero un asunto policial, por supuesto.
Un caso de robo. Sorprendieron a un hombre robando manzanas.
Un crimen muy grave, inspector.
Si fuera s�lo eso, no ser�a necesario que fuera.
Sin embargo, hay un asunto de identidad.
S�.
Se cree que el hombre estuvo a mi cargo en las galeras en Marsella.
Si es el mismo hombre...
entonces tambi�n viol� su libertad condicional.
�Alguien que viol� su libertad condicional, dice?
- Y usted debe determinar su identidad. - Y corroborar.
Cuando lo arrestaron, un vagabundo llamado Brevet...
crey� que lo reconoci� como el hombre que remaba junto a �l.
Un hombre llamado Jean Valjean.
Hace seis a�os que buscamos a este hombre...
desde que no se present� en Orl�ans.
Es extra�o que volvieran a arrestarlo por robo.
Pero lo estoy aburriendo, monsieur.
Para nada, inspector.
�Cree que puede reconocer al hombre despu�s de todos estos a�os?
Los nombres y las caras son mi profesi�n.
Si es el hombre, lo sabr�.
Ya veo.
Lo estoy reteniendo, inspector. Que tenga un buen viaje.
Gracias.
Ah, y otra vez mis disculpas...
por no asistir a la reuni�n.
Buenos d�as.
Y es nuestra opini�n que este hombre no es Champmathieu...
sino Jean Valjean...
y por lo tanto, no s�lo un ladr�n...
sino un ex presidiario de una naturaleza sumamente violenta.
Abogado defensor.
El fiscal ha presentado su caso de manera admirable.
El peso de la prueba le corresponde a la fiscal�a.
Ha terminado el alegato de la defensa.
�Prisionero?
�Tiene algo que a�adir en su defensa?
�Tiene algo que decir, prisionero?
�Yo?
S�, s�. Tengo algo que decir.
Me olvid�.
�Prisionero, preste atenci�n!
�Niega usted que es Jean Valjean...
nacido en Faverolles...
que cumpli� diez a�os de condena en las galeras por un robo previo...
y que ha violado su libertad condicional los �ltimos seis a�os?
�Niega que usted es un ladr�n, prisionero?
Le ruego al tribunal, este hombre no me contesta.
S�, s�. Tengo algo que decir.
Ese es un hombre malvado, �eh?
Dice mentiras sobre m�.
Mentiras, s�. �Por qu� me llama ladr�n?
Yo nunca rob� nada.
Estaba caminando despu�s de la lluvia.
Encontr� una rama en el suelo con manzanas.
No encuentro algo para comer todos los d�as.
�Me llama Jean Valjean? No conozco a ning�n Jean Valjean.
Yo soy Champmathieu.
Cuando era peque�o, me llamaban "peque�o".
Ahora me llaman "anciano".
No soy viejo.
�Por qu� me odian todos ustedes?
Yo s�lo quiero recorrer los caminos.
�Por qu� me lanzan piedras y me echan los perros encima?
�Por qu� me llaman Jean Valjean?
Yo s�lo soy Champmathieu.
El tribunal ha o�do la brillante presentaci�n del prisionero.
Es obvio que trata de pasar como un idiota.
Pero no tendr� �xito. Se lo advertimos.
Que el tribunal, por favor llame a los testigos de la fiscal�a.
Hagan entrar a los testigos.
Inspector de la polic�a Javert.
Quisiera solicitar que mi testimonio se demore...
hasta que los otros testigos hayan examinado al prisionero.
Este hombre podr�a pasar el resto de su vida en las galeras.
Y como funcionario policial...
siento que podr�a predisponer...
o influir...
la perspectiva...
de los otros testigos.
Muy loable, inspector. Puede retirarse.
Brevet, usted es un presidiario y no puede prestar juramento.
Pero el tribunal apela al honor que est� presente incluso en un hombre degradado.
�Examinar�a a este hombre detenidamente?
Jean el Jack.
Bien, Brevet, �puede identificarlo?
Puedo. Es Jean Valjean, que estaba sentado junto a m� en las galeras.
Cochespaille.
�Inspeccionar�a al prisionero?
No es necesario. Lo reconocer�a en cualquier lugar.
Es Jean Valjean.
�Y usted, Genflou?
La luz es tenue, Monsieur le Pr�sident.
Puede inspeccionarlo desde m�s cerca.
Jean, �eres t�? Puedo decirles que no eres.
Perm�tame, tribunal.
- �Qui�n perturba al tribunal? - Monsieur Madeleine, alcalde de Morvin.
Monsieur Madeleine, es un honor para el tribunal.
- �Desea hablar en este caso? - Si el tribunal me lo permite.
T�, Genflou. �Me reconoces?
El tribunal debe liberar a ese hombre. �l ha dicho la verdad.
Yo soy Jean Valjean.
- Qu� tonto eres. - �Orden! �Orden!
Monsieur Madeleine, el tribunal no puede entender esto.
Est� loco. Ese es Jean Valjean.
Tienes una quemadura en el hombro derecho donde trataste de borrar un n�mero.
Y t�, Brevet, sol�as usar un arete de oro.
Ya no est� ah�, pero la oreja sigue perforada.
Ahora, Genflou, �me reconoces?
�Ese pobre diablo podr�a unirse a ti en las galeras de por vida!
Ya es un idiota. �Qu� diferencia hay?
Es un hombre, un hombre libre, Genflou, y es inocente. Sabes que es as�.
�Te quitaron a golpes toda la compasi�n que puedes hacer esto?
No quiero tu lealtad, Genflou. �Dile al tribunal qui�n soy!
Si esto es lo que quieres.
Eres Jean Valjean.
�Est� bien?
Creo que no se necesita ninguna otra prueba.
Como no hay una orden de arresto para m�, esperar� su decisi�n en mi casa.
Monsieur le Pr�sident, �esto es fant�stico!
Es imposible para m� creer...
que cualquier hombre en su sano juicio arriesgar�a su libertad de este modo.
Exijo que Monsieur Madeleine sea examinado por un m�dico.
No es necesario. No estoy loco.
Lo que hice aqu�, lo hice con el pleno conocimiento de las consecuencias.
Hasta hoy, cre� que estaba oculto detr�s del nombre de Madeleine.
Pero no estaba destinado a ser as�.
Las galeras hacen al presidiario, Monsieur le Pr�sident.
E incluso el nombre y la posici�n de Monsieur Madeleine...
tuvieron sus comienzos en un robo.
El robo de algunos objetos de plata a un anciano.
No puedo clamar contra el destino.
Cuando pienso lo que podr�a haberle hecho a ese pobre diablo...
s� que debo ser envidiado...
m�s que compadecido.
Sin embargo, puedo desear que todo esto nunca hubiese ocurrido.
Con el permiso del tribunal.
Orden. Orden. �Orden! Los testigos pueden retirarse.
Fantine, por favor enti�ndeme.
Cosette estar� bien cuidada toda su vida.
�Me oyes?
Fantine, �me oyes?
Est� muy enferma, monsieur. Tal vez por la ma�ana.
Esto es sumamente urgente.
S�. Cosette.
Robert se ocupar� de ella.
�Robert?
S�. Robert.
Yo debo irme.
- Pero usted prometi�. - Lo s�.
He asegurado su porvenir.
Ha venido a llevarme.
�Por favor, Monsieur Madeleine, no deje que me lleve!
- No existe ning�n Monsieur Madeleine. - �Javert, por favor, no!
S�lo existe el ex presidiario Jean Valjean.
Tengo una orden para su arresto.
Pero �l es... �l es Monsieur Madeleine.
Miente.
�D�game que usted es Monsieur Madeleine!
�D�game que �l miente!
Muri�.
Ni siquiera pudo dejar que muriera en paz.
Tengo una orden.
�Cumpla sus �rdenes, Javert!
Todo est� puesto a tu nombre.
Liquida la f�brica y viaja a Inglaterra.
Si puedo, te contactar� en Londres y operaremos a trav�s de nuestros agentes.
- Aqu� est� tu autoridad. - �Y Cosette?
Dile la verdad sobre m� y por qu� no pude verla.
- Pero a Inglaterra... �la llevo? - No, no.
Ll�vala a Par�s, al convento de la Ni�a Mar�a.
Las hermanas se ocupar�n de ella por Monsieur Madeleine.
Dile que siempre estar� cerca de ella.
Dile que me guarde estos.
Dile que son muy preciados para m�.
- Ir� por atr�s y r�o abajo. - En el nombre del cielo.
Puedes estar seguro de que no har� ninguna tonter�a.
�Qu�dese donde est�!
Registren cada cuarto.
Llega un poco tarde, inspector.
�Eso cree?
Para la polic�a, nunca es demasiado tarde.
Si se nos ha escapado esta noche, entonces �qu� hay de ma�ana?
�O la semana pr�xima? �O el a�o pr�ximo?
Somos hombres pacientes, Robert...
y no hay ninguna escapatoria.
Y as� termina la segunda fase de la vida de Jean Valjean
�Madre Marie?
�Bien?
Pens� que ser�a posible...
El examen de Cosette, �ella...?
�V�lgame Dios! Cada a�o es lo mismo.
"�Aprob�? �Aprob�?".
Uno creer�a que usted mismo est� dando el examen.
Conoce las reglas tanto como nosotras.
No se pueden discutir los resultados hasta que se anuncian.
- Se enterar� muy pronto de todos modos. - Lo siento mucho, madre Marie.
Le fue muy bien.
Las petunias... �brotar�n algunas pronto?
Muy pronto, madre Marie.
Ah, qu� entusiasmada estoy. Te ver� luego, Mary.
�Pap�!
�Ah, pap�, aprob�!
Madre Marie dijo que mi examen fue excelente.
Por supuesto. Sab�a que no tendr�as ning�n problema.
T� siempre dices eso.
Pero sigue el de literatura y, ay,jam�s lograr� terminarlo.
Shakespeare. No entiendo ni una palabra de �l.
- Vas a estar bien. - Si s�lo supiera qu� pasaje preguntar�n.
Pap�, ven a ver si s� este, �s�?
Aqu�. El mon�logo de Romeo al pie de la p�gina.
"Oh, de ella debe aprender a brillar la luz de las antorchas.
Su hermosura parece que pende del rostro de la noche...
como... como una joya inestimable en la oreja de un et�ope.
Belleza demasiado rica para gozarla...
demasiado preciosa para la tierra.
Como n�vea paloma entre cuervos...
se distingue esa dama entre sus compa�eros.
Acabado el baile, observar� d�nde se coloque...
y con el contacto de su mano...
har� dichosa mi ruda diestra.
�Por ventura am� hasta ahora mi coraz�n?
Ojos, desmentidlo. Porque"...
�Pap�?
"Porque jam�s conoc� la verdadera hermosura hasta la noche presente".
"Hasta la noche presente".
Dime, �qui�n dir�a algo as�?
No s� nada de Shakespeare...
pero a m� me parece que debi� sentir esto cuando lo escribi�.
Siempre dices lo apropiado.
Pap�, �nunca te cansas de o�r las tonter�as que digo...
o de trabajar aqu� y esperarme?
Criatura, soy el hombre m�s feliz del mundo.
Llegar� tarde. Pap�, di una plegaria por m�.
- �Qu� ha hecho? - �C�mo salgo de aqu�?
- �Qu� ha hecho? - He dicho la verdad.
�Dije que el rey era un cerdo gordo!
Es verdad. Hoy silenci� la prensa, disolvi� la C�mara de Diputados.
Si sigue hablando, vendr�n revoloteando sobre ese muro como avispas. S�game.
- �Ad�nde vamos? - C�llese y s�game.
Estar� a salvo aqu� a menos que registren el establecimiento.
�Qu� ocurri�?
Hicimos una reuni�n en el bosque para protestar las acciones del rey.
La polic�a nos atac� a caballo.
Pero hay uno con la cabeza rota que lamenta esta cuchillada de su sable.
�Las acciones del rey justificaron esa herida?
�Si las justificaron? �Est� loco, amigo?
Est� a menos de 10 kil�metros de Par�s...
�y no sabe que toda la ciudad est� sublevada contra este monstruo?
S�lo soy un jardinero que vive en esta humilde casita.
Ignoro estos asuntos.
Me ha dado refugio. Perd�neme, se�or.
Me llamo Marius.
Bar�n Pontmercy.
�Un mon�rquico hablando contra el rey?
El emperador Napole�n le concedi� el t�tulo a mi padre en Austerlitz.
Y si estuviera vivo hoy, ser�a el primero en las barricadas para desafiar...
S�, entiendo.
Deber�a ir a ver si sus amigos con los sables renunciaron a la persecuci�n.
P�ngase c�modo.
Y sugiero que permanezca escondido.
- Tal vez sea mejor que no. - Ah, tonter�as. �Ven!
Lo siento.
No fue mi intenci�n asustarla, mademoiselle.
No estoy asustada.
�Qu� hace usted aqu�?
Su jardinero tuvo la gentileza de darme refugio.
�Pap�?
�Es su padre?
Bueno, no es mi padre en realidad.
Mi tutor.
- Est� herido. - No, es s�lo la cuchillada de un sable.
No es profunda.
Bien, habr�a que limpiarla. Si�ntese.
- Le aseguro, mademoiselle... - �Si�ntese!
Mademoiselle, la puerta.
Levante la cabeza.
- �Las capacitan como enfermeras aqu�? - Es una de nuestras materias.
Usted es mi primer paciente.
Lo siento. Tratar� de no causarle dolor.
Es usted extraordinariamente delicada, mademoiselle.
Cosette.
- �Registren dentro de esos muros! - Pero es un convento, se�or.
- Obtengan permiso y registren el lugar. - Muy bien.
Listo.
Ya est� curado.
No s� c�mo agradecerle, Mademoiselle Cosette.
- No fue nada, se lo aseguro. - Ah, pero claro que s�.
Lo considero una deuda de honor.
Hoy ando escaso de tiempo.
D�game, �ser�a posible que volviera a verla?
El domingo, las hermanas nos llevan a dar un largo paseo por el bosque.
Y si un caballero estuviera caminando en la misma direcci�n...
no podr�an decir nada.
Me dedico fervientemente a los �rboles y a las flores.
Cosette acaba de atender mi herida como un �ngel de bondad, se�or.
A menos que desee recibir m�s, sugiero que se marche inmediatamente.
En este momento, la polic�a se prepara para registrar el convento.
El sendero de atr�s est� despejado y hay campos m�s all�.
Muchas gracias.
Hasta el domingo, Cosette.
�No fue encantador, pap�?
- No me di cuenta. - Y un bar�n. �No es emocionante?
A veces ni siquiera tiene suficiente para comer.
- Conque no, �eh? - No.
Estudia derecho en la universidad.
Estar� paseando por el bosque el pr�ximo domingo.
�El pr�ximo domingo?
Y dice cosas terribles contra el rey.
S�, o�. La polic�a tambi�n.
Lo siento, Cosette. Ya no estaremos aqu� el pr�ximo domingo. Nos marchamos.
- �Nos marchamos? - Tu educaci�n est� completa, ni�a.
No hay m�s excusas para quedarnos.
Le escribir� a Robert. Nos encontrar� en Par�s.
�Par�s? �Ah, pap�!
- �Para quedarnos? �Viviremos all�? - Creo que s�.
Deber�a ser suficientemente grande para que pasemos desapercibidos. �Te gustar�a?
�Si me gusta? Debo decirle a Cicely.
�O no deber�a?
Ser�a mejor si no se lo dijeras.
Por supuesto.
- Ciudadana Cosette. - Ciudadano Gavroche.
Tengo un mensaje, ciudadana.
"Querida Cosette"...
- La encontrar� en la fuente. - Gracias, ciudadano.
Para usted, ciudadana, lo que sea.
�Marie?
Pap�, vamos al Bois a tomar aire fresco.
No demoraremos.
Casi no puedo creer que es la misma ni�a. Es tan bonita.
- S�, �verdad? - Buen partido para alguien.
Estabas diciendo algo sobre un env�o.
Ah, s�. Bien, �d�nde estaba?
Un env�o de 450 kilos de especias...
consignado a Atlanta, Georgia.
Llegaron a un...
Si no te importa, continuaremos eso luego.
- Es usted muy atrevido, monsieur. - Gracias a ti.
Si no hubieses enviado a Gavroche a la universidad a encontrarme...
todav�a estar�a recorriendo el bosque.
Fue s�lo para decirle por qu� no estar�a en el convento ese domingo.
�"S�lo"?
�Y c�mo engatusaste a ese peque�o monstruo para que no me dijera d�nde vives?
- Usted hizo eso. - �Yo?
Le dijo que yo le salv� la vida, as� que ahora hace lo que sea por m�.
No, Marius. Marie.
Marie. �Por qu�?
Dime, �por qu� s�lo podemos encontrarnos aqu� con esa perra guardiana observando?
- Si prefiere que no nos encontremos... - Ah, basta, Cosette.
Estoy enamorado de ti. Lo sabes.
Estoy cansado de esta conspiraci�n infantil.
- Quiero hablar con tu tutor. - No, Marius, no debes hacerlo.
�Por qu�? Si no le agrado, me ordena que me vaya.
Ah, no es eso, Marius. Creo que le agradar�as.
Pero...
Cosette, �qu� entonces?
No puedo decirte, Marius. No ahora.
Tal vez alg�n d�a. Tal vez pronto.
Pero ahora mismo, no puedo decirte.
Por favor no me preguntes por qu�.
- Pero �est�s seguro? - Por supuesto que s�.
Puedo olerlos.
Era un esp�a de la polic�a y ese joven es un revolucionario conocido.
- Si lo arrestan, no es asunto... - �Arrestarlo?
Ojal� lo colgaran. Pero no lo har�n.
Lo vigilar�n, y tarde o temprano, los conducir� hasta aqu�.
- �Fue agradable en el parque? - S�, pap�. Muy agradable.
Te trajo color a las mejillas.
S�.
Pap�, hay algo de lo que debo hablar contigo. �Podr�amos...?
Qu� raro. Estaba por decirte lo mismo a ti.
Yo no...
Tal vez sea mejor si yo hablara primero...
dado que este es un tema que concierne la vida de ambos.
Cosette, me doy cuenta de que debo ir a Inglaterra.
�Inglaterra?
- Pero �por qu�? - Ya no estamos a salvo en esta ciudad.
Eso fue hace tanto tiempo. No pueden perseguirte todav�a.
Viol� la libertad condicional.
Mientras permanezca en Francia, pueden enviarme de regreso a las galeras.
Es verdad, Cosette.
Entonces, debemos prepararnos para partir inmediatamente.
No, hija m�a.
Por m�s que lo desee, no puedo pedirte que vengas conmigo.
Ir� contigo.
Pero tienes amigos aqu�, Cosette, y v�nculos.
No tengo amigos ni v�nculos.
�Nada que te retenga? �Est�s segura, Cosette?
Nada. Estoy segura, pap�.
Marius, �c�mo supiste...?
- No debiste venir aqu�. Te lo ped�. - Lo s�.
Te segu�. Tuve que hacerlo. Quer�a...
Ah, buenos d�as, monsieur.
De haber sabido que el arte de la jardiner�a podr�a ser tan lucrativo...
por cierto jam�s habr�a iniciado los estudios de derecho.
Sus comentarios son muy interesantes, monsieur.
Pero no explican su presencia en mi casa.
Perd�neme, se�or. Sent� que era mi deber venir a hablar con usted.
Este �ltimo mes, estuve viendo a Cosette sin su conocimiento.
Esto me pareci� deshonroso y tambi�n injusto hacia usted, se�or.
Muy loable. Y ahora desea mi permiso para hacer una visita formal.
- Pues, s�, y para... - No veo motivo para negar su solicitud.
Pero creo que Cosette dejar� Par�s.
Me voy a Inglaterra, Marius.
�A Inglaterra? No, no te ir�s. No lo permitir�.
Creo que podemos considerar este asuntito cerrado.
Le aseguro, monsieur, que este no es ning�n "asuntito".
He venido aqu� para pedir la mano de Cosette en matrimonio.
- �Matrimonio? Es una ni�a. �Cree...? - �No es una ni�a!
�Marius, padre, por favor!
Quisiera hablar con Marius, pap�.
�Por favor?
Estar� en el estudio.
- Marius, no debiste venir aqu�. - �Por qu�?
�Para que pudieras ir a Inglaterra sin ninguna explicaci�n desagradable?
�Sabes que eso no es verdad! Te lo habr�a dicho.
Hay cosas que t� simplemente no entiendes.
�Qu� importa eso?
Te amo. T� me amas. No puedes negarlo.
Nunca dije eso.
No, no con palabras tal vez...
pero tus ojos, tu voz, la caricia de tu mano.
No, Marius, por favor.
No, no dejar� que te vayas.
Eso no fue justo de mi parte, �ni de la tuya!
�A qui�n le importa ser justo?
Te amo y quiero casarme contigo.
Te lleva a Inglaterra s�lo para alejarte de m�.
Ese no es el motivo.
�l ha cuidado de m� desde que era una ni�a. Soy lo �nico que tiene.
Eso es rid�culo. �Acaso cree que puede retenerte para siempre?
Eres una mujer, Cosette.
Alg�n d�a, no importa lo que haga, alguien te arrancar� de su lado.
Ay, Marius, calla.
Sabes que nunca habr� nadie m�s que t�.
Ah, espera. Espera un poco.
Podr�a hablar con �l. Yo...
Marius, puedes venir a Inglaterra. S�.
Cosette, esas son palabras de una ni�a.
Mi lugar es aqu�, con mi gente.
Y quiero que t� est�s conmigo.
Pero debes tomar la decisi�n aqu�, ahora.
La decisi�n no es m�a, Marius.
Es tuya.
Que tengas un viaje agradable, Cosette.
No se preocupe. Usted ha ganado.
Va con usted, esta vez.
Pero le advierto, se�or, habr� otros j�venes que buscar�n su mano.
Y si usted persiste en huir con ella...
le causar� un da�o irreparable.
Le agradezco su consejo, bar�n.
- Sin embargo, Cosette es a�n una ni�a. - �No es una ni�a!
Es una mujer, una mujer hermosa y atractiva...
como usted bien se da cuenta.
�Qu� quiere decir, monsieur?
Quiero decir que, lo sepa usted o no, est� enamorado de ella...
y la quiere s�lo para usted.
No admitir� eso, �verdad?
�V�yase!
Muy bien, se�or.
Pero tenga cuidado con su pr�ximo rival.
Puede que no se deshaga de �l tan f�cilmente.
Robert, est� al otro lado de la calle. El mismo del Bois.
- Lo vi. - Haz los arreglos. Partimos esta noche.
Cosette, yo...
Estar� lista, padre.
El sujeto fue luego seguido desde el Bois...
a una residencia en la Rue Brissac...
n�mero 34...
donde permaneci� un rato.
Luego regres� a la Place Marengo...
y lo pasaron a trav�s de las barricadas.
Rue Brissac 34. �Qui�n vive en esa casa?
La muchacha, su padre y otro.
Lo �nico que pude averiguar es que hace poco que est�n ah�.
�Dos hombres? Hay que traerlos para interrogarlos. Arr�stelos de inmediato.
Olv�delo. No es necesario.
Tenemos otros peces para fre�r, Vero.
El rey, por fin, ha considerado apropiado actuar...
y se le ha ordenado a la milicia ir contra las barricadas.
Despu�s de esta noche, no habr� ninguna revoluci�n...
y ning�n revolucionario.
Nuestra tarea ser� ocuparnos de que cualquiera que escape...
sea perseguido y tra�do ante la justicia.
Y, Vero, necesitar� a todos sus hombres disponibles esta noche.
S�, se�or.
Buenas noches.
T� otra vez.
- �Qu� est�s haciendo ahora? - La revoluci�n ha empezado.
Estamos en las barricadas y a�n hay luces en su calle.
Ya no. �Bien?
Tengo un mensaje de un miembro del gobierno provisional.
- Es para la ciudadana Cosette. - D�melo.
- �No! Este es un documento oficial. - D�melo.
Bien, no ser� corrompido.
- Es para la ciudadana Cosette. - Yo se lo dar�.
- �D�nde est� Marius? - No se lo dir�.
- �D�nde est�? - En la barric...
En la barricada. Rue Saint Denis.
"Cosette, te suplico que no sacrifiques tu vida...
por el ego�smo de este hombre.
Te retiene �nicamente por tu propio sentido exagerado de la gratitud.
No puedo negar a mi coraz�n. Te amo.
Y si vivo...
te seguir� adonde sea que �l te lleve".
No han hecho ning�n movimiento... todav�a.
�Bien?
Cada calle que lleva a la plaza est� barricada.
Bien.
Les advertir�n a sus hombres que no se debe desperdiciar ni un solo disparo.
Tenemos pocas municiones para empezar.
Buena suerte, ciudadanos.
Si abren una brecha en alguna defensa, nos retiraremos a la tienda de vinos.
- Es el deseo del rey que ninguno escape. - Ninguno escapar�.
- Cuando las barricadas caigan... - �S�, inspector?
No puede ser.
Podr�a jurar que conozco a ese hombre.
Espere aqu�.
�Ustedes, en las barricadas! �No disparen!
- �Qui�n habla? - Un amigo. Quiero hablar con Marius.
Levante las manos y venga por aqu�. �R�pido!
Por esa puerta.
- Este hombre dice que lo conoce. - Est� bien, ciudadano.
- �Bien, monsieur? - Intercept� su carta.
Me enter�.
Vine a decirle que tiene raz�n y que est� equivocado.
Amo a Cosette, es verdad...
pero no como aparentemente usted cree.
Ella es todas las mujeres para m�, la �nica en mi vida.
La amo demasiado para interponerme en el camino de su felicidad.
- Lo siento, se�or. - �No quiero su compasi�n!
Vine para decirle que tiene la libertad de ir a ella cuando desee.
Gracias, se�or, pero llega un poco tarde.
Si se queda aqu�, ser� destruido. �Es in�til!
Tal vez, pero lo que Par�s hace esta noche, ma�ana lo har� Francia.
- �Me quedo aqu�! - Ten�a otras ideas esta tarde.
Ser� mejor que se vaya mientras puede, monsieur. �Venga!
�Bien, ciudadano?
�Qui�n es este, un esp�a?
Se niega a hablar.
Soy el inspector Javert de la polic�a.
Sus hombres me detuvieron cuando persegu�a a un criminal.
Este hombre es Jean Valjean y viol� su libertad condicional.
No tiene nada que ver con su revuelta.
Exijo que me permitan cumplir mi deber y arrestarlo.
�Es por eso que se iba a Inglaterra?
Esta es una cuenta pendiente entre �l y yo.
�Me permitir� que la arregle?
Responder� por �l.
�Me conceder� este favor, ciudadano?
�Est�n atacando la barricada!
Bien, Javert, me encontr� finalmente.
Lo encontr� y lo arrest�.
Mi deber est� completo.
Term�nelo ahora. Obtenga su venganza.
S�. Eso le sienta mejor, �no?
Dese la vuelta.
Ahora es libre. Encuentre la manera de salir.
�M�teme!
- �M�teme ahora! - �V�yase!
Cree que puede negociar mi vida por la libertad.
No hay trato. Le doy su vida.
�No sabe que mientras viva, lo perseguir�? Esto no lo cambiar�.
Usted es un presidiario, un criminal.
Est� enfermo. Su mente est� enferma. V�yase ya, mientras hay posibilidades.
Quiere que me humille y le agradezca.
Quiere que vea la nobleza de su alma.
Escupo sobre su nobleza.
�Usted es un criminal!
�Jean Valjean!
No hay posibilidad de escapar de usted, Javert.
Deber�a haber sabido.
Deje que lleve al muchacho adentro e ir� con usted.
Vendr� conmigo ahora.
Est� herido. Necesito conseguirle un doctor.
- El hombre podr�a morirse, Javert. - Si vive, ser� fusilado.
Le salv� la vida en la barricada.
Le dije que no har�a ning�n trato. Ambos est�n arrestados.
Javert, le doy mi palabra de que ir� con usted sin protestar.
S�lo deje que lleve al muchacho adentro y lo atienda.
- Sin duda la ley puede... - La ley no le permite nada.
Pero esto es mera humanidad. �Es usted una m�quina?
Soy un funcionario de la ley en el cumplimiento de mi deber.
No tengo libertad de elecci�n en el asunto.
No importa lo que yo crea o sienta o quiera.
No tiene nada que ver conmigo. Nada.
�No puede ver eso?
No, no puedo.
Un anciano me dijo una vez que hay algo de bondad aun en el hombre m�s despreciable.
A trav�s de los a�os, comprob� que era verdad, pero...
�Deje de lloriquear y ll�velo adentro!
�Su�ltalo, Robert!
Su�ltalo. Le di mi palabra.
Env�a a Marie a buscar al doctor. R�pido.
�Env�a a Marie a buscar al doctor!
- Todo est� listo. - No importa. Corra a buscar a un doctor.
- �Un doctor? - S�, r�pido. Vaya.
�Un doctor, Robert? �Qu� pasa?
Marius est� herido.
Ve con �l.
Esperar�.
Podr�a escapar. Hay ventanas.
Pero le ha dado su palabra, �no?
La palabra de un presidiario dada a usted, la ley.
Pero �l la mantendr�.
Incluso si le quito esa pistola y la rompo sobre su cabeza...
�l cruzar� esa puerta con usted, de regreso a las galeras de por vida.
�Qu� gusto tiene el �xito despu�s de todos estos a�os, inspector?
Mand� a buscar al doctor. No debemos tocarlo.
�Pap�!
- No puedes. - Debo hacerlo.
Te dejo con Marius.
Te ama incluso m�s que yo.
Adi�s, peque�a Cosette.
Cu�dala.
No puedo hacer nada m�s, Se�or.
Toma lo que quieras.
FIN
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